[Televisión] Cosas de series: densa cartelera televisiva y una «víbora negra»

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Densa. Muy densa. Tengo que eliminar algunas series de mis opciones, porque tengo un tiempo limitado para ver televisión. Lo cierto es que ahora no hay nada que destaque con brillo entre todo lo que tengo en cartera.  He cancelado de mi cartelera la británica Skins. Aunque el año pasado me pareció que la vida de estos adolescentes británicos tenía cierto interés, este año más bien me aburren o me resultan repetitivos, y ya digo que no tengo tiempo para todo. Por supuesto, hay valores seguros como CalifornicationJustified. Esos son fijos. Y en el apartado de comedia corta, 30 Rock cada vez me parece más divertido. Fringe parece que está tomando también un poco de carrerilla. Aunque poco a poco. Todo lo demás es cuestión de ganas.

En el apartado de novedades, con el mes de febrero, algunos avances interesantes de hace unas semanas como Luck y sus hipódromos, y Smash y su musical sobre Marilyn Monroe ha comenzado su emisión regular. Veremos como se portan. Ha vuelto la segunda temporada de The Walking Dead, que tras el impresionante final de la primera mitad de la misma, nos ha traído un episodio que me ha dejado un poco frío. A pesar de que han pasado cosas. Ya veremos que pasa con una serie que sorprendentemente hasta ahora me ha gustado, a pesar de pertenecer a un género que no me atrae demasiado.

Y quizá lo más destacado de esta semana, aunque difícilmente se puede calificar de novedad, es una comedia británica de los años 80, Blackadder. Fueron cuatro temporadas en las que seguíamos a distintos miembros de la familia Blackadder (víbora negra), en distintos momentos de la historia británica, interpretados siempre por el cómico Rowan Atkinson. Acompañado siempre de un cochambroso sirviente de la familia Baldrick, interpretado por Tony Robinson. La están echando en Canal + Comedia, y pude ver hace un par de meses la primera temporada, situada en un ficticio reinado de un tal Ricardo IV, al final de la Guerra de las dos rosas. Tengo grabada parte de la segunda temporada y toda la tercera temporada. La idea era verlas de forma ordenada cuando tuviese toda la segunda temporada. El caso es que hace un par de semanas comenzó la emisión de la cuarta temporada, situada en la Primera Guerra Mundial. Después de ver War Horse, como contrapunto decidí ver esta cuarta temporada, dos capítulos hasta el momento, donde además de los anteriores, podemos apreciar también el trabajo de Hugh Laurie (actualmente famoso por su cínico doctor House), y Stephen Fry. La verdad es que es divertidísima, y recomendable desde todo punto de vista. Humor ácido e irreverente que no deja títere con cabeza.

Y bueno, estas son mis apreciaciones y recomendaciones de esta semana en la cuestión televisiva.

Trafalgar Square

No son precisamente las "gestas" más "heroicas" británicas, al estilo del Nelson de Trafalgar Square, las que nos cuentan en Blackadder.

[Televisión] Cosas de series: robar desde dentro de la empresa y adiós al doctor misántropo

Televisión

Pocas cosas nuevas o extensas voy a comentar esta semana, con un día de retraso sobre el día habitual, de las series de televisión. Aunque ha habido algún estreno que otro, la verdad es que no me ha dado tiempo a ver más que uno. Llevo mucho retraso. Estuve malito a principio de semana, y con pocas ganas de preocuparme por estas cosas ni por ninguna otra. En fin. De las que vengo siguiendo ya hace un tiempo destacar que me ha gustado bastante el capítulo de Alcatraz, esa serie sobre la que tantas vistas hay puestas pero sobre la que todavía tengo sensaciones contrapuestas. Pero ha sido un capítulo con una buena trama propia, y de alguna forma ha hecho avanzar la trama general de la serie. Que ya le venía bien.

La única novedad a la que he prestado atención es una serie de la BBC, Inside Men, en la que unos empleados de una empresa de recaudación de dinero se roban a ellos mismos. El primer episodio no ha estado mal, promete, y por supuesto, seguro que nada es lo que parece. Pero también podría descarrilar. Tampoco ha sido un episodio de que la serie seguro que me gusta al cien por cien, por muy británica que sea. Estaremos al tanto.

Finalmente, se ha anunciado que esta temporada, definitivamente será la última de House M.D. El cínico y misántropo doctor tiene sus días contados televisivamente hablando. Lo que no sabemos que será de él en el universo de ficción. Lleva mucho tiempo haciendo oposiciones a final trágico. El caso es que siguen apareciendo buenos episodios de vez en cuando. Llevo tiempo preguntándome sino guardaríamos todavía mejor recuerdo de él con temporadas más cortas, más intensas y con los episodios mejor seleccionados. El último ha estado bastante bien. En cualquier caso, estaremos atentos a su final, esta primavera, y seguro que le dedicamos una amplia entrada.

Nada más por esta semana. Televisivamente hablando.

Cenicient@

Ante las buenas críticas que leo, he vuelto a retomar "Once upon a time"; pero todavía no la tengo nada clara esta serie. En cualquier caso, también ha habito episodio "cenicienta" claro (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Televisión] Cosas de series: Musicales, misterios carcelarios y demás

Televisión

En esta semana, será conveniente comentar algunas novedades. Algunas son ya de la semana pasada, pero decidí esperar para comentarlas. Por prudencia. Desde luego, hay que celebrar el regreso de algunos viejos amigos. Así, los guapos protagonistas de White Collar reinician después de un montón de meses su tercera temporada, tan entretenidos como de costumbre. También hemos vuelto al condado de Harlan para seguir las andanzas del US Marshal Raylan Givens (Timothy Olyphant) en Justified. Una de las mejores series del momento. Sin duda.

En otro plano muy distinto, los adolescentes británicos de Skins, tan conflictuados ellos, han comenzado el segundo año de la tercera generación con un dramón por todo lo alto. Es notable esta serie y su acercamiento relativamente transgresor al mundo de la adolescencia. El intento de transplantar la serie a EE. UU.  sin embargo no cuajó.

Y entre las series que llevan avanzada la temporada, sigo encantado con el culebronazo de Revenge, que ya ha empezado a repartir falsas paternidades por ahí, mientras las dos protagonistas cada vez se antagonizan más y cada vez están más guapas. Pero vamos con las auténticas novedades.

Alcatraz – 1ª temporada

La verdad es que cada vez que oigo que una serie es la sucesora de Lost, me hecho a temblar. Porque ya ha habido varias pifias al respecto. La única que se salva es Fringe, porque en un momento supieron crear un universo propio y distintivo, que ha funcionado. Aunque ya hablaremos un día de estos de si sigue funcionando. Pero aquí tenemos una nueva candidata. ¿De qué va?

En 1960 y algo, la prisión de Alcatraz, tan característica en un islote de la bahía de San Francisco, cerró por resultar muy cara para las arcas federales del gobierno de los EE. UU. Esa es la versión oficial en el universo de la serie. Porque en el mismo, lo que en realidad pasó es que desaparecieron misteriosamente trescientos y pico internos, peligrosísimos ellos, y los funcionarios penitenciarios. Y de repente, están volviendo a aparecer, casi cincuenta años más tarde, y con el aspecto que tenían entonces. Un equipo formado por gente del FBI con un tipo muy oscuro al mando (Sam Neill), una policía de homicidios joven, guapa y decidida (Sarah Jones), y un estudioso friqui de la prisión (Jorge Garcia), se encargará de encontrarlos y detenerlos.

El episodio piloto y el segundo episodio estuvieron bastante bien. Ambos combinaron la resolución de un caso, atrapar al convicto que aparece después de 50 años, con el suministro de información sobre el misterio general. Me engancharon bastante. Pero el tercer episodio, me ha dado la impresión de ser bastante de relleno, menos imaginativo e interesante. Así que habrá que ver por donde evoluciona esto. Tiene posibilidades, pero también la pueden fastidiar.

Smash – episodio piloto

Después del éxito de Glee, razonablemente comprensible por algunos de los episodios de la 1ª temporada, algo menos comprensible por lo que vino después, parece que hay más gente dispuesta a meterse en el difícil terreno del musical. Pero en esta ocasión, con una trama más adulta. En principio, lo que nos plantean es la gestación y desarrollo de un musical de Broadway sobre la figura de Marilyn Monroe, algo que se le ha ocurrido a mucha gente, pero nadie se ha atrevido a hacer. Parece que va a haber de todo. Intrigas, celos profesionales, amoríos, luchas por la fama y la celebridad, y música. Claro. Y los detalles del episodio piloto no son malos. Números musicales que parece sacados de la senda que marcó Chicago, con estilo y bien interpretados. Me gustó. Me apunto. A mi siempre me ha gustado el musical en el cine.

Esto es todo por esta semana. Veremos si la que viene da más de sí. O de no.

Danza en la Plaza del Pilar

Ya que vuelve el musical a la televisión, un poco de danza en la plaza del Pilar el pasado fin de semana (Leica D-Lux 5).

[Televisión] Cosas de series: Sherlock, Anna Friel y otras cosillas

Televisión

Antes que nada decir que «he cancelado» definitivamente The Firm, que no está mal, pero tampoco es para tirar cohetes y nunca me he sentido muy atraído por los dramas legales, y American Horror Story, que me entretuvo en algunos capítulos pero que tampoco me motiva mucho. Esto de la casa llena de fantasmas de gente que vivió allí y acabó mal parada, dedicándose a amargar la vida a la pobre familia de nuevos inquilinos… pues a mí ya no me interesa más. Por bien hecha, que esté, que no lo dudo. Mi tiempo es limitado y tengo que escoger.

La semana pasada se estrenaron por ahí algunas comedias de situación, que en general me parecieron malas. Es posible que vea algún otro capítulo de una de ellas, pero sólo como guilty pleasure. Dudo que mi opinión sobre la serie mejores. Si eso, más adelante entro en detalles.

De los estrenos o reestrenos de este mes de enero, he de decir que tengo serias dudas sobre House of Lies. Aunque tiene base para ser entretenida, no acabo de pillarle del todo el tono. Y creo que las historias de estos consultores me pueden resultar limitadas y pesadas.

Pero hablemos de dos series, británicas, que están de moda, que han terminado o he visto estos días.

Sherlock – 2ª temporada

Alguna vez he comentado que las temporadas de las series nortemericanas, a veces con 22 o 24 episodios, son excesivamente largas. Pero las británicas son excesivamente cortas en ocasiones. Entiendo que rodar episodios de hora y media de duración, con una buena producción, no tiene que ser barato. Pero cuando el producto merece la pena, saber a poco. Y por lo que he visto por ahí, no soy nada original en mi opinión.

No hace mucho comentaba que el famoso detective británico nunca me había despertado excesivos entusiasmos. Pero por alguna razón, su traslación de finales del siglo XIX a principios del XXI le sienta muy bien. Lo que es mover de sitio un palito en el siglo. Evidentemente, hay dos factores importantes para el éxito de la traslación. Los estupendos guiones del equipo de Moffat, y la estupenda interpretación de los dos personajes protagonistas, Sherlock (Benedict Cumberbatch) y Watson (Martin Freeman). Y una serie de personajes eventuales, especialmente los malos, que son estupendos.

Si la primera temporada me resultó muy entretenida, en esta se han superado. Primero porque han dedicado los tres episodios a adaptar tres de las historias o elementos emblemáticos del universo Sherlock Holmes. Un primer capítulo dedicado a Irene Adler (Lara Pulver), un segundo al famoso sabueso de Baskerville, y una traca final con un enfrentamiento directo con el archienemigo del detective, James Moriarty (Andrew Scott). Lo dicho. Por todo lo alto. Y adecuado.

Difícil establecer una preferencia. Quizá el que más me gustase fuese el dedicado al de la bella intrigante que logra burlar al maniático detective. Pero todos muy bien. Muy recomendable. Hace unos días vi por la televisión la adaptación cinematográfica del personaje más moderna. La primera de la saga, no la que está actualmente en cartelera. Y es más espectacular en la realización, pero inferior en casi cualquier otro elemento que queramos compararlas. Aunque me entretuvo. Película palomitera, más que nada.

Public Enemies

Dos motivo para haberme chupado este domingo esta miniserie británica de tres capítulos de una hora de duración. Porque la protagoniza Anna Friel de quien ya hablé también hace poco, y porque vi alguna crítica que la ponía bien.

Paula Radnor (Friel) es una agente de la libertad condicional británica que sufre un grave revés cuando uno de sus tutorizados comete un asesinato por haber confiado en él. Tras una suspensión de tres meses, le encargan la supervisión de Eddie Mottram (Daniel Mays), que fue condenado a los 17 años por el asesinato de su novia. Tras cumplir 10 años de condena, sale en libertad condicional por otros 10 años. Al principio las cosas van bien, pero el férreo marcaje al que es sometido acaba desequilibrándolo, y declara abiertamente que el no mató a su novia. Que confesó para conseguir una mejor condena porque fue aconsejado de que todo estaba en su contra en el juicio. Paula no le cree y pone al delincuente como de grave riesgo, complicando las cosas. Finalmente, le entrarán las dudas y decidirá colaborar con el y con la hermana de él para aclarar lo ocurrido, poniendo en riesgo su trabajo y su relación personal.

De los tres capítulos, los dos primeros están bastante bien. Con la estructura típica de presentación, nudo y desenlace, donde creo que falla es en esto último. Me resultó poco asumible cómo se desarrollan los hechos y poco creíble la relación que establecen los dos protagonistas. Hay que decir que Mays funciona muy bien como convicto, inmaduro y desorientado. Sin embargo, Friel se mueve en términos muy parecidos que en la serie que comenté hace poco y que también protagonizó. Pero es un papel que en esta ocasión funciona peor.

Una miniserie que no está mal, pero que la he encontrado por debajo de las expectativas que tenía.

Bueno, de momento nada más, la semana que viene habrá más temas que tratar. Seguro.

Los edificios monos y pijos de Kensington, Belgravia o los alrededores de Regent's Park son lugares donde viven muchos clientes del Sherlock Holmes, o podrían hacerlo (Canon Digital Ixus 400).

[Televisión… y radio] Cosas de series: Vuelven poco a poco las series que estaban en marcha y las que comienzan temporadas… y felicidades a los elefantes

Música, Televisión

No hay mucha enjundia que comentar esta semana, pero algo hay. Tras el parón navideño, las series del otro lado del charco van recuperando poco a poco sus nuevos episodios. Lo cierto es que con las que mejor me lo pasé es con los dos guilty pleasures que tengo por ahí.

Grey’s Anatomy está bastante entretenida, habiendo montado un episodio doble a caballo entre las navidades que ha estado muy bien, y parece que se aleja un poco de su tono «serie de instituto en un hospital, entre gente que se supone veintitantos o treintaypocos, interpretados por actores de cuarenta o más», para ponerse un poco más «drama médico». Por delirantes que puedan ser las situaciones, que es lo de menos.

Revenge se confirma como la vuelta del culebrón tipo Falcon Crest, pero en los Hamptons en lugar de California. Y vamos a ver idas y venidas de personajes nuevos o reciclados a cascaporrillo. La diferencia con otros culebrones al uso es que está bastante bien hecha, y que las dos protagonistas la madura y la joven me parece que están como un queso.

Pero quizá la mayor novedad está en lo que nos viene como nuevas temporadas o nuevas series, que se emiten los domingos en EE.UU.

Californication ha vuelto. Para bien o para mal, Hank Moody es genio y figura hasta la sepultura. Veremos como evoluciona. Mera presentación de situación.

Shameless también está de nuevo aquí. De momento no parece una temporada nueva, sino un «como decíamos ayer». Que no está mal. Parece que aparecerán nuevos personajes, pero de momento los problemas parecidos a los de siempre. Y en cualquier caso, Fiona está más guapa y maciza que nunca.

House of Lies es una nueva serie, protagonizada por Don Cheadle y Kristen Bell. Esta última no ha hecho nada digno de mención desde que cancelaron a la estupenda Veronica Mars. La cosa va sobre una consultoría, sin muchos escrúpulos, con bastante desparpajo y no poco sexo. Así que de momento le daremos una oportunidad. Aunque para los pervertidos diré que la Bell sale bastante guapa, pero de momento no enseña chicha. Eso de momento se lo dejan a las secundarias.

The Firm es una secuela de la película del mismo título (La tapadera se tituló en español), que hace casi dos décadas protagonizó T.C. Mapother IV. Esto, en principio, me daba mala espina. Pero ver el piloto no hace daño. El tipo que la protagoniza, Josh Lucas, me cae bastante más simpático. La que hace de mujer, Molly Parker, también es simpática,… aunque no está tan estupenda como Jeanne Tripplehorn en aquella película. Y tiene la curiosidad de ver a algunos antiguos cylones galácticos, o a Juliette Lewis, que tanto prometía en su juventud, en un papel secundario. La música no debe ser suficiente para pagar las facturas.  No tengo nada claro que le dé una oportunidad a un producto que recuerda tanto a tantos otros de abogados. Pero al menos veré algún episodio más.

De momento, nada más en la cosa televisiva. Pero si quiero recordar que ayer celebraban el 25º aniversario del programa de Radio 3 dirigido por Carlos Galilea, Cuando los elefantes sueñan con la música. Sobre la base de la música brasileña y otras músicas del mundo, con algún toque de jazz, uno de los programas de música más agradables que encuentro hoy en día. Y que me acompaña todos los días de 3 a 4 cuando vuelvo de trabajar de Huesca a Zaragoza, por motivos que no vienen al caso, no pude escuchar en directo el programa aniversario. Pero lo haré a través del podcast del programa. Sin duda.

Autor: Mwamedi Charinda

No falta la música africana en Cuando los elefantes...; en la imagen arte contemporáneo de ese gran continente a cargo de Mwamedi Charinda, en el Centro de Historias de Zaragoza (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Televisión] Black Mirror; el camino que lleva de la utopía tecnológica a la distopía

Televisión

Comentaba la semana pasada en mi repaso a las novedades en las series de televisión, que Black Mirror, la miniserie de tres episodios que recientemente emitió la cadena británica Channel 4, merecía un comentario aparte. Y esto es así por dos motivos. Uno es la calidad de la producción, en forma de tres telefilmes no relacionados entre sí argumentalmente, pero sí temáticamente. El otro es precisamente la actualidad de los temas que trata.

El black mirror al que hace referencia el título es cualquier pantalla de cualquiera de los dispositivos electrónicos que en la actualidad nos rodean, cuando se encuentra apagado. Televisores, ordenadores personales, teléfonos inteligentes, tabletas, cónsolas de juegos,… lo que sea. Cada vez más somos más dependientes de estos chismes, que nos prometen la felicidad gracias a su capacidad para ofrecernos cualquier información en el acto en cualquier momento, de mantenernos en contacto con la gente a través de extensas redes sociales formadas por un número de personas que hace unos pocos años no podíamos imaginar llegar a conocer, y por supuesto, por la inmediatez que supone su habilidad para ayudarnos a consumir. En lo que sea.

Tom Cruise en Leicester Square

Pantallas por todas partes; como hace unos años en una de mis visitas a Londres, en las que coincidí con la "premiere" londinense de Collateral, y con su protagonista T.C. Mapother IV, en Leicester Square (Canon Digital Ixus 400).

Veamos en un momento el argumento de estos tres episodios:

The National Anthem (El himno nacional)

Estamos en una sociedad similar por completo a la nuestra. A través de Youtube, un individuo anuncia y muestra que ha secuestrado a una popular princesa real. Y da el siguiente ultimatum. Si a una determinada hora de un determinado día, todas las televisiones del país no emiten cómo el primer ministro mantiene relaciones sexuales con un cerdo, la princesa morirá. Tras una primera y firme determinación de no ceder a las presiones del extorsionador, la presión de la opinión pública a través de las redes sociales hace que dicha determinación no parezca tan firme.

15 Million Merits (15 millones de méritos)

Estamos en una sociedad futurista profundamente distinta y distópica con respecto a la nuestra. Los ciudadanos viven en cubículo con paredes negras que se encienden como pantallas en las que aparecen programas de entretenimiento, o publicidad, que podrán evitar gastando dinero, que se mide en méritos. Los méritos se ganan en el trabajo cotidiano que consiste en pedalear sobre bicicletas estáticas, desconocemos con que fin. La gente, mientras pedalea, y en función de la energía que ponga, va acumulando méritos que luego puede gastar. Mientras pedalean siguen viendo las pantallas. Todos visten igual, de gris. Y todos se dedican a lo mismo. Entre ellos «Bing» Madsen, que vive con comodidad por que heredó en su momento 15 millones de méritos. Pero hay otros dos grupos de personas en esta sociedad. Los obesos y desentrenados que no pueden pedalear el suficiente tiempo y con la suficiente intensidad para ganar méritos y que son la casta baja que se dedica a tareas de limpieza, vistiendo con un «humillante» color amarillo. Y aquellos que se promocionan gracias a sus habilidades «artísticas» para vivir como protagonistas de los programas de televisión una vida mejor. Bing conoce y se enamora de Abi, una chica que canta muy bien y que tiene el sueño de promocionarse mediante la canción. Para conseguirlo, Bing le cede los 15 millones de méritos necesarios para entrar en el concurso. La chica es seleccionada y triunfa, pero no para cantar, sino como rostro cándido para los programas de contenido pornográfico. Bing decidirá entrar el también en el sistema con el fin de redimirla. Pero, ¿será capaz de ello?

The Entire History of You (Toda tu historia)

Estamos en una sociedad parecida, pero no igual a la nuestra. La gente vive cómodamente, en casas estupendas, aunque conduce coches claramente anticuados. Y todo ellos llevan un dispositivo electrónico tras su oreja derecha en el que se graban visualmente todos sus recuerdos, que pueden revivir cuando lo deseen, tanto de forma privada como a través de pantallas externas de forma pública. Liam y Ffion forman un joven matrimonio con una hija pequeñita, que asisten a una fiesta, donde conocen a Jonas. Pronto Liam sentirá sospechas y celos por la forma en que se relaciona su atractiva mujer con Jonas. Cuando se quedan solos en su casa, la cuestiona. Y quiere garantías sobre lo sucedido a través de la grabación de los recuerdos de su mujer. Y lo que encuentre puede ser mucho peor de lo que imagina.

Battersea Power Station

Las distopías también han aparecido en la música, y los Pink Floyd las cantaron. O tal vez lo hicieron a los aspectos más oscuros de nuestras sociedades. En uno de sus discos, Animals, aparece en portada la central termoeléctrica de Battersea, todo un icono (Canon Digital Ixus 400).

Como vemos, en una reflexión en toda regla, profunda, sobre el fenómeno de las tecnologías de la información y los cambios que pueden producir en nuestras sociedades y en nuestros comportamientos. Muchos de los elementos que se muestran, exagerados hasta el absurdo en alguna ocasión, ya están con nosotros en las sociedades actuales. Y la reflexión a la que conduce es que la libertad y las ventajas que nos producen un uso ilimitado de estas tecnologías son ilusiorias, por no decir que en realidad sirven para eliminar la libertad del individuo.

A mí siempre me ha atraído el género distópico, que siempre ha sido del gusto de los autores británicos tanto de literatura, como de cine y televisión, que nos han ofrecido obras magistrales. En esta tradición, este es un ejemplo más de cómo utilizar el género para ofrecer un crítica sobre la realidad más actual y sobre la naturaleza del propio ser humano. Considero que es uno de los mejores productos televisivos que he visto en mi vida, y que creo que debo recomendar vivamente, tanto por la calidad de su producción como por la profundidad de las reflexiones que nos induce.

Canary Wharf desde Greewich

En cualquier caso, el Reino Unido, y Londres en particular, con sus enormes contrastes, siempre ha sido un escenario apropiado para las sociedades distópicas. En la foto, con la entrada al subterráneo peatonal de Greenwich en primer plano, las moles de Canary Wharf dominan el fondo (Canon Digital Ixus 400).

[Televisión] Cosas de series: Dickens, Doyle, los tabloides, las pantallas, y la juventud de un viejo inspector

Televisión

Hoy todo es muy británico. Pretendía ser también una entrada un poco profunda, pero por incordios familiares no voy a tener tiempo para extenderme mucho. Así que de una forma un poco telegráfica voy con lo que ha dado de sí una semana en la que las series americanas han seguido de brazos cruzados. El caso es que mientras, los británicos se despabilan. Y con gran calidad general.

Un clásico más en la BBC – Great Expectations de Charles Dickens

El próximo 7 de febrero es el segundo centenario del nacimiento de Charles Dickens. Así que los británicos tendrán su años Dickens. Para empezar, en los días navideños la BBC nos ha ofrecido una miniserie de tres episodios en la que adapta la célebre Great Expectations (Grandes esperanzas). Aunque no es de mis historias preferidas, en general las historias de Dickens no lo son, estamos como de costumbre ante una producción de auténtico lujo que hará las delicias de todos los amantes de los dramas de época, y de muchos potenciales espectadores en general. Desconozco si en algún momento alguna cadena española la ofrecerá en su programación.

El Millenium Bridge es escenario de alguna escena importante en las series que os traigo hoy (Canon Digital Ixus 400).

El escándalo de las escuchas telefónicas en Hacks

Hace un tiempo un escándalo notable en el que se descubrió que uno de los tabloides del magnate de la prensa Rupert Murdoch había recurrido a escuchas telefónicas ilegales para obtener sus fuentes para sus informaciones. No conozco bien el caso, pero parece que el follón entre los británicos fue considerable. En este miniserie, de un sólo episodio, o sea, este telefilme, se reproduce aproximadamente el caso con personajes ficticios pero reconocibles con sus equivalentes reales. Sin conocer a los originales, el producto pierde bastante. Supongo que los británicos lo encontrarán más sustancioso. Curioso.

El futuro que ya está aquí en Black Mirror

Mientras escribo he llegado a la conclusión de que esta miniserie de tres capítulos sobre la influencia de las nuevas tecnologías de la información en nuestras vida, representadas por ese «espejo negro» que son las pantallas de nuestros dispositivos personales cuando están apagadas, bien merece un monográfico. Pero ya puedo adelantar una cosa. Hay que verla. Es de lo mejor que he visto para televisión últimamente. Continuará.

Hoy tenemos abundancia de detectives británicos; así que nos trasladaremos al presunto 221B de Baker Street en Londres, hogar de Sherlock Holmes (Canon Digital Ixus 400).

Endeavour, la juventud de un inspector británico que yo no conocía

Hace unos años, en los noventa, en la televisión británica se hizo popular la serie Inspector Morse, sobre un inspector de policía que yo no tuve el honor de conocer. Ahora han realizado un largometraje para televisión en la que nos presenta un de sus primeros casos cuando eran un joven detective, en los primeros años 60. Me ha gustado mucho. Muy bien realizada, con una trama bien llevada y unas interpretaciones excelentes. He leído algún comentario sobre si podría dar lugar a una serie, o a más largometrajes como este con los mismos personajes. Yo me apunto.

Vuelve la versión siglo XXI del detective británico más famoso, Sherlock

La primera temporada de tres episodios de hora y media de duración ya me gustó bastante. Se ha emitido el primer episodio de la segunda temporada de otros tres episodios. Nada menos que con la oponente más atractiva que nunca tuvo el detective de Baker Street, Irene Adler. Totalmente recomendable. A la espera de los otros dos episodios, cuando terminen comentaré de forma más extensa.

Y por hoy ya vale que voy con prisa.

Baker Street podrá ser un lugar ficticio en el marco de las novelas de Sherlock Holmes, pero es el lugar donde se encuentra la estación de metro más antigua de Londres (Canon Digital Ixus 400).

[Televisión] Cosas de series: especiales de navidad, qué ha sido de Anna Friel y alguna otra cosilla

Televisión

En este repaso semanal del mundo de las series de televisión iré en orden inverso a como lo he presentado en el título.

Alguna cosilla: fin de la 2ª temporada de Rizzoli & Isles

La mayor parte de la series con temporada larga en activo están de parón. Entre las que yo sigo, no ha habido nuevos episodios esta semana. Salvo el final de temporada de Rizzoli & Isles. Quiero dejar algo claro. Esta serie se aproxima bastante al concepto de guilty pleasure del que ya os he hablado algunas veces. Las situaciones son simplonas y tópicas. Las interpretaciones son relativamente flojillas. Nada hay que no se haya visto antes. Pero les cogí simpatía en su momento a la dura policía de homicidios y a su amiga la forense friqui y pija, y sigo con ellas. Suponía que tal y como sucedió en la primera temporada, la segunda terminaría con algún momento dramático. Y así ha sido. Un poco forzado. Les ha salido poco natural. Pero ya he dicho que la serie en realidad es flojilla. Aunque ya tengo ganas de saber cómo las dos mujeres recuperan la amistad que el fin de temporada les ha robado.

Mucho ambiente británico en las series de hoy; en la fotografía, la columnata en la entrada del British Museum (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).

Anna Friel: La inolvidable Charlotte «Chuck» Charles de Pusing Daisies

Pushing Daisies (Criando malvas) fue una serie que me gustó mucho, con una primera temporada excepcional, y una segunda más floja pero interesante. Su cancelación me supo a cuernos quemados. Una mezcla de estética chiclé, de cuento de Tim Burton, con sus aventuras detectivescas, su mundo absurdo y su romance imposible desde el punto de vista físico, tenía todos los ingredientes para gustar. Y uno de los méritos fundamentales era el reparto, y dentro del reparto, la encantadora actriz protagonista, la menuda, avispada, romántica y británica Anna Friel.

El caso es que tras el fin de la serie sólo volví a coincidir con la actriz en una película de Woody Allen, donde hacía un pequeño papel, poco memorable. Y me entró el gusanillo de saber que había sido de ella. Y me encontré que en el mes de diciembre de 2011, iba a estrenar dos miniseries, que decidí ver.

Neverland es una producción de Syfy de un tipo que no me suelen gustar. Adaptaciones de cuentos o historias infantiles o juveniles en forma de precuelas, secuelas o adaptaciones al mundo moderno.  Ya había visto alguna entera previamente, como Tin Man, una secuela de El mago de Oz con la encantadora Zooey Deschanel como Dorothy, que aún era pasable. Pero luego no he sido capaz de tragarme ninguna otra de este tipo. Hasta esta precuela de la historia de Peter Pan, en dos capítulos, en la que conocemos el origen del personaje, de los chicos descarriados, de los piratas, los indios, etcétera.  Y ahí nos ha aparecido la Friel como una capitana pirata, antecesora de Garfio, malísima, pero con toques sexies,… casi como de lo poco aprovechable de una miniserie que es un verdadero despropósito. Nada recomendable en absoluto. Particularmente el niño que hace de Peter que merece se paseado por la tabla y lanzado a los cocodrilos para sumirlo en un profundo olvido colectivo. Mal rollo.

En vísperas de navidad, la cadena británica ITV emitió los tres capítulos de una miniserie, Without You, en la que Anna Friel es Ellie, la esposa de un contable con el que lleva 12 años conviviendo, y que buscan afanosamente un hijo. Pero de repente el marido, Greg (Marc Warren) muere en lo que aparentemente es un accidente de coche mientras se desplazaba con un atractiva mujer mayor, aparentemente un infidelidad hacia su esposa. Sin embargo, esta no queda convencida de la casualidad del accidente, deprimida y algo trastornada, empieza una investigación personal para aclarar la muerte de su esposo y la acompañante. Que no serán las únicas. Esta serie es un drama en el que la actriz encarga como protagonista absoluta a una mujer de su edad, treintaytantos, destrozada por las circunstancias. Sin embargo, he de confesar que aunque la serie no está mal hecha, y la actuación de Friel es meritoria, tampoco es de las mejores series británicas que he visto.

En fin, que de momento me quedaré con el recuerdo que conservo de «Chuck» Charles, aquel personaje que devuelto de la muerte, tenía más vida que el resto de la humanidad entera, encanto para derrochar, y que nos ofreció una romántica y bonita historia de aventuras.

Tanto la aventura del Doctor como las peripecias de los Crawley se producen en las proximidades de los terribles conflictos bélicos del siglo XX; en los que participaron las unidades de la Home Guard que hoy en día ejecutan sus elaborados cambios de guardia para los turistas (Pentax P30N, Rikenon 135/2,8).

Especial de navidad; Doctor Who – The Doctor, The Widow and The Wardrobe

Hay que advertir que los especiales de navidad de Doctor Who pueden situarse al margen de la historia central serializada del personaje, aunque mantengan ciertas relaciones. Son historias básicamente familiares, que han de ser aptas para todos, niños en especial y grandes. Particularmente me han gustado en los últimos años The Voyage of the Damned, en la que pasamos la navidad en un Titanic espacial y en compañía de una estupenda Kylie Minogue, la dickensiana A Christmas Carol de hace un año con Michael Gambon, y la reciente The Doctor, The Widow and The Wardrobe. En un prólogo que es claramente un homenaje al comienzo de La Guerra de las Galaxias, y un homenaje espléndido y divertido, diría yo, el Doctor (Matt Smith) acaba aterrizando dentro de un traje espacial en la Tierra en 1938, donde conoce a Madge Arwell (Claire Skinner), una simpática ama de casa que le ayuda a encontrar su «cabina de policía». Tres años más tarde, con el mundo en guerra, Madge recibe en vísperas de navidad un telegrama que le anuncia la desaparición de su marido, piloto de bombarderos, en el Canal de la Mancha. Oculta el hecho a sus hijos y les promete las mejores navidades de su vida. Lo que no sabe es que el Doctor va a volver esa navidad, lo cual es garantía de que serán las navidades más diferentes de sus vidas.

Ciertamente, consiguen los guionistas de la serie un episodio muy divertido, muy conmovedor, que se hace corto, con un ritmo espléndido, con una ambientación muy buena, y con excelentes interpretaciones. Un episodio obligado para los fans del Doctor, pero que seguro que agrada al público en general. Con reenganche final a los Pond, que salen para felicitarnos la navidad aunque sea un poquito.

Ya que no podemos asomarnos a los magníficos jardines que rodean la mansión donde se ruedan Downton Abbey, nos conformaremos con los parques de Cambridge (Pentax P30N, SMC-A 50/2).

Especial de navidad: Downton Abbey

Comentaba en su momento que la segunda temporada del culebrón de época británico había caído bastante por debajo de su temporada inicial, sin ser un mal producto en absoluto. Achacaba este bajón a unos guiones que no habían conseguido encajar ni mucho menos con tanta precisión las muchas historias personales que confluían por el caserón británico. Y pedía por favor que se centraran en la pobre Lady Mary Crawley (Michelle Dockery), que estaba pidiendo a gritos una salida digna de semejante personaje. Quizá como hilo fundamental de la futura temporada. En aquel momento, asumía que el especial de navidad que nos habían anunciado tendría un carácter excepcional, que no formaría parte de la línea principal argumental de la serie. Estaba muy, pero que muy equivocado.

El que hay que considerar como noveno y resolutivo capítulo de la segunda temporada se basta por sí mismo, en su duración extraordinaria de hora y media, para devolver el sentido a todo lo sucedido en la misma. Esta vez sí que los guionistas se han centrado en las historias principales de la serie. Abajo, en el drama entre Bates (Brendan Coyle), acusado de homicidio con predemitación, juzgado en los días de navidad de 1920, y su aparente amor imposible con la doncella Anna (Joanne Froggatt). Arriba, la imposible situación del compromiso de Lady Mary con el falto de escrúpulos y de estilo Sir Richard Carlisle (Iain Glen) que la mantiene sujeta mediante chantaje, y la libertad para amar que tiene su primo Matthew (Dan Stevens), aunque este todavía se sienta atado a los votos que le hizo a su difunta prometida. Y todo tiene su resolución, aunque dejando los convenientes cabos sueltos para una futura, y parece ser que definitiva tercera temporada. Es cierto que deja que todos los demás personajes tienen su momentito de gloria. Pero queda claro quién es protagonista y quién es secundario, y qué historias son las guían y mueven el conjunto argumental. Muy bien. Y muy, muy bonito. Y que habrá derretido de gusto a los shippers más empedernidos.

Curiosidades – Downton Abbey

Estos días he vuelto a ver Conspiracy (La solución final), drama de la HBO sobre la Conferencia de Wannsee que encuentro altamente recomendable. Allí sale Bates/Brendan Coyle haciendo de malísimo general de las SS.

Ayer vi la película que comentaré mañana, Tinker Tailor Soldier Spy (El topo) en el que hace un brevísimo papel Laura Carmichael, la antaño corrosiva Edith, segunda hija de Lord Grantham. Aunque últimamente sale hecha un corderito.

Hemos echado de menos en el episodio navideño de Downton Abbey a la pequeña de los Crawley y a su flamante e izquierdista esposo; se les supone en Irlanda. Probablemente en Dublín, donde encontramos este monumento a unos de los activistas de izquierdas de los años previos a la independencia (Canon Powershot G6).

[Televisión] Cosas de series: fin de temporada para Dexter y poco más

Televisión

Teniendo en cuenta que ayer dediqué un monográfico a Homeland, y que ya en semanas anteriores la mayor parte de las temporadas habían llegado a su parón navideño, pocas cosas hay que comentar en esta sección que ya he convertido en casi fija todas las semanas. Desde luego hay que comentar el final de la sexta temporada de Dexter sobre el que me extenderé algo más adelante. Pero poco más.

Tengo en activo por ahí a la pareja de chica policía y forense pija que forman Rizzoli & Isles, que llegarán a final de temporada la próxima temporada. Pero es una serie de puro entretenimiento sin especial enjundia. Y ya comenté que me había reenganchado a la emisión en España de American Horror Story, que me entretuvo en algunos capítulos pero que vuelve a estar en cuestión. Está bien hecha, pero a mí, lo de las casas encantadas me llaman la atención sólo hasta cierto punto.

Sigo recuperando capítulos de la segunda temporada de Treme, que tenía pendiente. Es curioso. Sigue estando igual de bien hecha, los personajes son casi los mismos, la música sigue siendo buenísima, pero no me tiene tan enganchado ni mucho menos. De todos modos, aprovechando la escasez de tele interesante de las navidades, en unos días terminaré la temporada. A base de pases a la hora de comer.

Dicho lo cual, sólo queda esperar los especiales navideños de distintas series, más algunas miniseries que nos lleguen del Reino Unido para animar los días festivos, y poco más. Volveremos a ver al Doctor, y nos volveremos a pasear por Downton Abbey. La BBC ha prometido una miniserie de la dickensiana Great Expectations. Ya sabemos que estos dramas de época son muy propios de estas épocas. En fin. Como dijo un ciego a otro ciego,… ya veremos.

Y centrémonos un poco en la sexta temporada de Dexter. He de decir que durante unos cuantos capítulos me mantuve expectante. El tema de la religión como leitmotiv de la  temporada podía ser sustancioso, y además estaba el previsible duelo entre el protagonista (Michael C. Hall) y el «malo» interpretado por Edward James Olmos. Pero eso no sucedió. En un momento dado nos sorprendieron, esta vez negativamente, y el duelo no llegó. Y todo fue muy distinto. Y además malditas las ganas que teníamos de escuchar las neuras de la «teniente» Morgan (Jennifer Carpenter). Y todos los secundarios que han flojeado. Básicamente, porque el guion de la serie ha descendido unos cuantos escalones. Desde luego, esta serie que estaba entre mis favoritas absolutas ya no es más que una serie relativamente entretenida. Quizá sea hora de dar un final digno al personaje, que es lo único que la sostiene en pie. Una pena. Pero las cosas, como son.

La semana que viene más.

Ivonne de Carlo y los demás

En esto de las series de "miedo", siempre he preferido a la familia Monster por encima de cualquier otra, incluida esta modernez de American Horror Story. A punto estuve de comprar la tacita con Lily Monster/Ivonne de Carlo en el Salón del Cómic de Zaragoza el domingo pasado (Leica D-Lux 5).

[Televisión] Homeland, ¿lo mejor de la año?… es posible…

Televisión

Esta semana, en los temas televisivos, dedicaré un monográfico a la serie que más me ha interesado en la última parte del año. Homeland, el drama de espías de Showtime me enganchó desde el primer día como ya he ido dejando constancia en las últimas semanas en estas páginas, y con el final de temporada, con su 12º episodio, de duración extra, casi hora y media, llega un cierre y unas expectativas para una segunda temporada.

Homeland ha sido comparada con otras series previas, y no digamos con otras producciones para cine. Se ha hecho mucho sobre el género del espionaje. Auténticamente bueno, poco. Realista, casi nada. Que invite a la reflexión, tampoco demasiado. He leído comparaciones de este drama con Rubicon, que puedo aceptar hasta cierto punto, aunque creo que era una historia con un planteamiento diverso, y con 24, de la que vi poco, pero me parece que puede estar incluso en las antípodas ideológicas con respecto a la que hoy nos ocupa.

Para quien no haya estado al tanto, Homeland nos cuenta una historia en la que Carrie Mathison (Claire Danes), una agente de campo de la CIA en Bagdag recibe la coincidencia de un confidente en el momento en el que lo van a ejecutar de que un prisionero de guerra norteamericano en manos de Al-Qaeda ha cambiado de bando. Casi simultáneamente, tras 8 años de cautiverio es liberado el sargento de los marines Nicholas Brody (Damian Lewis), sobre el cual recaerán inmediatamente las sospechas de Carrie, que empieza a investigarle y a vigilarle, aunque en sólo con el apoyo de su inmediato superior, un veterano miembro de la agencia llamado Saul Berenson (Mandy Patinkin).

La serie ha contando con cuatro elementos fundamentales para su éxito. Tres de ellos son los tres protagonistas mencionados, de los que hablaré más adelante. El cuarto es el milimétrico guion que ha permitido que en los 12 capítulos que ha tenido esta historia, nos hayan contado todo lo que nos querían contar, nos hayan presentado unos personajes complejos que no han dejado de evolucionar, y hayan sido capaces cerrar todos los flecos de la historia, dejando un enganche para una segunda temporada sobre la que en estos momentos sólo podemos especular. Y equivocarnos en nuestras especulaciones. Casi con toda seguridad.

La historia se ha permitido pocas frivolidades, aunque ha sido generosa en sorpresas y en giros argumentales, que no han resultado artificiales, que siempre han sido plausibles dentro del universo planteado por los creadores de la serie. Es cierto que en sus primeros capítulos utilizaron algunos enganches facilones para atraer público, generalmente en forma de escenas de sexo, con bellos cuerpos desnudos. Jessica (Morena Baccarin), la bella mujer de Brody, y una de las confidentes de Carrie, integrada en el harén de un jeque áreabe, cumplieron con su parte en el gancho. Pero la cuestión que pasó a un segundo plano, e incluso se desvaneció conforme avanzó y se afianzó la serie. A partir de cierto momento, los guionistas fueron económicos, y se centraron en hacer avanzar la historia sin prisas, parsomoniosamente, pero con ritmo. Hasta que llegó el episodio 7 que puso cabeza a abajo muchas de las cosas que sabíamos, sin cuestionar la coherencia argumental. Y así, una serie de episodios antológicos que nos llevaron hasta el final. Un final tranquilo, pausado también como el conjunto de la serie, con momentos climáticos, que más que consecuencia de la acción eran consecuencias de la angustia que envolvía a los protagonistas. No voy a dar detalles sobre lo que pasa. Cada cual lo debe descubrir por sí mismo.

Hagia Sofia (Santa Sofía) en Estambul, primero basílica cristiana ortodoxa, después mezquita musulmana bajo el imperio otomano, puede simbolizar la pugna entre el occidente de tradición cristiana y el próximo oriente musulmán que se traslada a los tiempos modernos y enmarca la historia de Homeland (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,4-4,5).

Dediquemos ahora unas palabras a los tres protagonistas de esta historia:

Carrie Mathison: Claire Danes simplemente borda a esta mujer todavía joven, pero con un pasado a cuestas, y con una carga personal de la que es difícil deshacerse. La enfermedad mental. Una enfermedad cuya naturaleza no conoceremos con exactitud hasta el penúltimo capítulo de la temporada. Pero están las relaciones con Saul Berenson, que tienen mucho de paterno filiales, sin poder serlo. Está el pasado de relaciones fallidas con su jefe actual, David Estes (David Harewood), que no dudará en traicionarla o en prescindir de ella si es preciso. Está el pasado profesional con las pérdidas que ha dejado en el campo. Todo ello le lleva a una dificultad para la relación, un conflicto emocional constante, que acabará absolutamente desbaratado por la presencia de Brody y por las cosas que pasan entre ellos. Triunfadora en el sentido de que es la que llega a desenmarañar la trama, y a prevenir sus graves consecuencias, ella no lo sabe, y el sentimiento de fracaso personal la inunda hasta aceptar un dramático tratamiento para sus problemas de salud. No sabemos que Carrie saldrá de esto en la próxima temporada.

Nicholas Brody: Ya conocíamos a Damian Lewis por haber protagonizado aquel memorable fresco del frente europeo occidental en la Segunda guerra mundial que fue Band of Brothers (Hermanos de sangre). También hacía allí de militar, conflictuado a veces, pero no con el alma rota como Brody tras los ocho años de cautiverio, y con una difícil reinserción en su país y en su familia, que de una forma u otra han seguido adelante. Pero fiel a lo que por educación y por convicción es, un militar al servicio de su país, de su cautiverio se ha traído unas cargas emocionales que condicionarán la forma en que ve cómo ha de prestar ese servicio a su país. Sospechoso de terrorista para unos, potencial marioneta política para otros, él tendrá siempre su propia agenda. Aunque quizá ni siquiera él sabrá adónde le lleva. Y siempre será un misterio para nosotros lo que siente por Carrie. Su punto débil aparente, lo que le puede desviar de su camino serán sus hijos, y especialmente esa inquisitiva adolescente que es su hija Dana (Morgan Saylor), al menos tan inteligente como su padre.

Saul Berenson: Me costó reconocer de qué me resultaba tan familiar Mandy Patinkin, el intérprete del veterano agente, hasta que un día me vino a la cabeza aquella expresión que tantas veces he oído de sus labios en The Princess Bride (La princesa prometida): «Hello. My name is Iñigo Montoya. You killed my father. Prepare to die.» Uno de mis personajes preferidos de una de mis películas de aventuras favoritas. Pero aquel espadachín español en busca de ventaja queda muy lejos del reflexivo agente judío, experimentado, un poco de vuelta de todo, pero fiel todavía a un ideal y a una forma de hacer. Angustiado por un matrimonio que se le escapa de las manos, por las distancias físicas, pero también por las intelectuales, debe además ejercer de padre para esa Carrie a la que realmente quiere como una hija, aunque en más de una ocasión le gustaría perder de vista por el ímpetu y la intuición desbordante que pone en sus acciones que le arrastran hasta más allá de donde es conveniente. Son muchos los descubrimientos que hará también en este viaje, en el que compartirá la angustia de sus dos coprotagonistas, y en el que también tendrá su porcentaje de éxitos y de amargura.

Y si la historia está bien, lo que hace que la serie sea impagable, que para mí sea lo mejor que he visto este año en ficción televisiva, es seguir a estos tres personajes, con sus angustias, con sus paralelismos, con sus interacciones, construyendo por sí mismos esta historia que nos gustaría que no hubiera acabado jamás. Pero ha acabado. Dentro de un año tal vez sean los mismos que no iguales protagonistas, pero será una nueva historia, quizá mejor, ya veremos, pero será otra cosa. De momento, bienvenidas sean producciones como esta.

Unos niños musulmanes, listos para una ceremonia religiosa, en la mezquita de Eyup en Estambul; un incidente relacionado con niños musulmanes es clave para entender qué está pasando en por la cabeza de Brody (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Televisión] Cosas de series: Todos al hipódromo, algún abandono y otras cosicas

Televisión

Hay que decir de antemano que la semana que viene merecerá alguna entrada especial. Terminarán algunas temporadas de series, entre ellas Homeland que es mi favorita en estos momentos. No diré más al respecto.

Sigue la retahila de parones navideños en muchas de las series. Dos novedades, la floja New Girl, que sigo viendo por la protagonista, y la entretenida Unforgettable, que sin ser nada del otro mundo, es una policiaca que no aporta nada, pero viene bien para matar algún rato ante la caja tonta. También están a punto de parar por unas semanas otra novedad, Person of Interest que no sé si seguiré cuando se reenganche. Está que si sí que si no. Entre las veteranas, también han parado la divertida The Big Bang Theory, comedia que no da ya sorpresas, pero sigue provocando alguna risa, y Bones, que está en una temporada corta por el embarazo de su protagonista, es decir, del sobrino de la new girl. De hecho, buena parte de la trama está condicionada por su estado de gestación. Sigue siendo un valor seguro para pasar el rato. Y cada vez me divierten más los macabros hallazgos de los cadáveres en los primeros minutos. Ya me mantiene en atención desde el primer momento.

Un abandono. Hell on Wheels, drama del lejano oeste, de los tiempos de la expansión ferroviaria tras la guerra de secesión, que está muy bien hecha, pero que no estaba progresando nada, y me estaba empezando a aburrir. Nunca he sido muy aficionado al western, y mucha miga tiene que tener uno para que me interese. No ha sido el caso. Carpetazo.

Cierta miniserie de dos capítulos basada en una obra de Stephen King, Bag of Bones, apareció por ahí a principio de semana. Nunca he sido fan del autor, y tras 20 minutos de visualización, se acabó para mí. Un rollo. Para series de miedo, ya esta American Horror Story, que he vuelto a retomar porque me hablaron muy bien de los dos capítulos dedicados a la noche de las ánimas. O halloween, para los modernos o anglófonos. Es cierto. Estuvieron bien. Pero tampoco sé si aguantaré mucho más.

Y esta semana novedades que nos llegan desde la HBO. Esta cadena norteamericana es sinónimo habitualmente de series de ficción de gran prestigio. Así que si uno se entera de que llega una novedad. Que tiene entre sus protagonistas, entre otros, a Dustin Hoffman, Nick Nolte, o Dennis Farina. Que la dirige Michael Mann, que ha dirigido algunas películas que realmente me han gustado. Ufffff… Realmente, el que trate del mundo de los hipódromos llega a importarme poco a pesar de que es un tema que nunca me ha llamado la atención. Si luego compruebas que tienen una producción cuidadísima. Muy buena. Una imagen estupenda. Que prácticamente te montan en un caballo y participas en una carrera hípica. Y que en el episodio piloto te abren una serie de líneas argumentales capaces de llenar muchas horas de buena televisión… pues salvo que la echen a perder en un futuro, podemos estar ante una muy buena serie. Así que, a por ella. Añadida en la agenda. Se titula Luck.

Estatua ecuestre (Berlin Hauptbahnhof)

Un caballo, en el exterior de la Berlin Hauptbahnhof,... no tan bonito como los auténticos pura sangres de la nueva teleserie de HBO (Panasonic Lumix LX3).

[Televisión] Cosas de series: Miles Davis, los dramas del XIX y algunas cosas más

Televisión

Esta semana tres comedias se nos han ido de vacaciones hasta después de las fiestas navideñas. Dos veteranas, que son dos valores seguros, y una novata. Modern Family no es un valor seguro. Es un valor segurísimo. Probablemente la mejor comedia de situación del momento. O a mí me lo parece. How I Met Your Mother tiene altibajos, pero les he cogido mucho cariño a su panda de neoyorquinos. Aunque en alguno de los últimos episodios se han puesto más dramáticos. Pero bueno. Y hablando de neoyorquinos, esta vez desubicados, una comedia sin muchas pretensiones, Suburgatory, se ha buscado sin problemas un hueco en mi agenda televisiva, y poco a poco se está ganando un hueco en mi corazoncito. No sólo por lo bien que funcionan los dos protagonistas, padre e hija adolescente, sino por lo divertidos que resultan todos los imposibles personajes secundarios que salpimentan cada uno de los episodios. Así que, a seguir.

Además de estas despedidas temporales en el campo de la comedia, también tenemos el parón de Revenge, culebrón de venganzas y maldades, que insospechadamente se ha vuelto un fijo en mi agenda televisiva, y no sólo por la presencia de Madeleine Stowe como uno de los personajes protagonistas. Bien es verdad que en los últimos episodios ha perdido un poquito de intensidad en el ritmo de puteo a los pijos de los Hamptons por parte de la misteriosa Emily/Amanda (Emily VanCamp), pero todavía se sostiene y casi seguro que aguanta en mi agenda hasta final de temporada.

Aparte de estas rutinas, algunas cosas a destacar:

Homeland sigue siendo en estos momentos la serie que espero con más expectación a lo largo de la semana. En este último episodio no han dejado de pasar cosas, aunque sin grandes y sorpresivas revelaciones como en los anteriores. Y la trama tiene que ir centrándose para el fin de temporada dentro de un par de episodios. Pero hubo una serie de escenas encadenas, unidas por el My Funny Valentine interpretado por Miles Davis que me dejaron anonadado. Especialmente por como la música acompañaba las decepciones y las soledades de dos de los protagonistas, Carrie (Claire Danes) y Saul (Mandy Patinkin). La serie ya había marcado varias referencias a la música de jazz, y sabíamos que Carrie prefiere a Monk mientras que Saul prefiere a Coltrane. De hecho, al principio del episodio vemos como Carri baja del coche en el que esta sonando el piano de Monk. Pero el sonido de la trompeta y los acompañantes de Miles han generado una atmósfera ideal al momento. Os pongo una interpretación de esta música tal cual se puede encontrar buscando por Youtube

Ha habido un capítulo especial navideño de Eureka. Fuera de la historia general. Hay que tener en cuenta que la temporada termino con un notorio cliffhanger, con parte de los protagonistas camino de la lunas de Saturno, o a saber dónde. En cualquier caso, lo curioso es que han convertido a los personajes en dibujos de animación. O marionetas. Con estilos diversos. Aquí parecen dibujos animados de Disney. Por un momento nos recuerdan al stop motion con plastilinas de Wallace & Groomit. Ahora se convierten en personajes de manga japonés. Curioso. Intrascendente, pero curioso.

Finalmente, después de ver el domingo pasado la nueva versión de Jane Eyre en el cine, decidí recuperar algunas de las versiones antiguas de la historia. Disfruté mucho de la versión en blanco y negro que en 1943 protagonizaron Joan Fontaine y Orson Welles. Pero yendo a lo televisivo, he visto en estos días de fiesta la miniserie que emitió en 2006 la BBC, protagonizada por Ruth Wilson, la morbosa Alice en Luther. Esta muy bien la miniserie. Pero a pesar de que últimamente se oiga mucho, incluso yo lo he insinuado, que la televisión le está cogiendo la mano al cine a la hora de contar historias, cuando una película para la gran pantalla tiene una buena historia, está bien rodada y está bien contada, siempre será superior. El problema es que las gentes del cine están dejando de dedicarse a contar historias. Pero no está mal la cosa. En cualquier caso, cuando termine de revisar las versiones de la novela, y me queda una de las que seleccioné, igual le dedico una entrada monográfica.

Farola iluminándose a sí misma

Si hago la entrada sobre las versiones de Jane Eyre, será imprescindible comentar la iluminación en blanco y negro de la versión de 1943; os dejo aquí una imagen tomada a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza, como aperitivo al comentario (Leica D-Lux 5).