[Libro] Perfect blue: complete metamorphosis – Takeuchi Yoshikazu

Literatura

A pesar de los frecuentes bloqueos de lectura que he sufrido a lo largo del año, en estos momentos llevo bastante retraso en el comentario de los que he llevado a buen término. En concreto, aparte del de la entrada de hoy, tengo otros cuatro a la espera de comentario. Así que me tendré que poner las pilas de alguna forma, porque si no, acabaré por olvidarme de lo que tengo que contar sobre ellos.

El fenómeno cultural de las «idols» siempre ha sido de los que más repelús o rechazo me ha causado de la cultura japonesa. Como ya he comentado en alguna ocasión, en Osaka nos encontramos con un grupo de ellas, varias noches, realizando acciones de promoción en Dotonbori.

El libro de hoy es una curiosidad que leí en poco más tiempo de lo que fue el viaje de regreso de mis vacaciones en la isla de la Palma, a finales de agosto. A principios de año, en enero, tuve la ocasión de ver por primera vez en pantalla grande de cine una de las mejores películas de animación que conozco y que ya había visto previamente un par de veces en vídeo. La obra maestra de Kon Satoshi (hoy estoy usando la convención oriental de colocar primero el apellido) se basa, muy libremente, en el libro que comento hoy. Y que tuve la curiosidad de adquirir en su formato electrónico, y en idioma inglés, que yo sepa no está disponible en castellano, por el precio era muy razonable. Pero luego me costó meses encontrar un momento para leerla, había otras cosas que me interesaban más.

Entendámonos. Las premisas de partida de este libro no son de las que normalmente me lleven a leer un libro. Sólo la curiosidad de compararla con la obra cinematográfica de animación me llevó al texto escrito. En principio, la película comparte con la novela en que se basa algunos elementos. La «pop idol» [アイドル, aidoru], cantante japonesa de música pop ligera y de poca calidad, que por su aspecto inocente y aniñado atrae a una pequeña legión de fans, en general maromos entre la treintena y la cuarentena, y que llevada por su propia inquietud y la de la agencia que le representa, quiere dar un giro a su carrera, buscando unas canciones de más calidad y una imagen más adulta. En la película de Kon, la «pop idol» deja su carrera musical por una dedicada a la interpretación. Y esto atrae la atención de uno de sus fans que quiere evitar la pérdida de la inocencia de la joven de 20 años. Lo que pasa es que este fan… es un sociópata.

Las chicas, muchas de ellas adolescentes o poco más; sus fans, señores ya talluditos que podrían ser sus padres. ¿A que sí que da repelús?

El libro difiere de la película de animación en que, mientras esta llevaba la trama por el conflicto psicológico, por la confusión de realidades y por la múltiple interpretación posible de lo narrado, el material escrito es sota, caballo y rey. Y lleva la trama al ámbito del terror gore, con momentos realmente estremecedores por su grafismo… «sangriento». El resultado es muy distino.

Como digo, normalmente, no es un libro que me hubiera interesado y llamado la atención. Pero lo cierto es que no lo pasé mal leyéndolo, me entretuvo. Tiene unas bases argumentales muy simples, pero consigue un tercer acto de acción bastante trepidante, también bastante inverosímil si he de ser sincero, pero muy entretenido. No es especialmente recomendable. Pero tampoco me ha parecido ningún horror más allá del que con intención pretende producir en el lector con su argumento.

[Viajes] Ya de regreso de mi escapada a Oporto

Viajes

Como digo en el encabezado, en mi segunda mitad de vacaciones, he hecho una escapada a la bonita ciudad portuguesa de Oporto. Ya la había visitado hace 22 años, en un viaje más largo que nos llevó desde Valença do Minho en la frontera con Galicia hasta la Lisboa de la Exposición Internacional de 1998. Un viaje que recuerdo con cariño, pero del que conservo una memoria muy selectiva. Hay cosas de aquel viaje de las que me acuerdo mucho y con detalle y de otras que apenas recuerdo. No sé muy bien cómo me funciona la memoria.

Estación de São Bento, Oporto.

En esta ocasión, aunque la posibilidad de volver a la ciudad de la desembocadura del Duero la llevaba en mente desde hace tiempo, la decisión la tomé sobre la marcha, tres días antes de salir de viaje. Estamos en lo que estamos. Y nos dejan entrar en pocos países con facilidad a los españoles en estos momentos. En muy pocos. En la mayor parte de Europa, o hay que autoaislarse unos días al llegar, o llevar certificados con PCR negativas u otros incordios. Así que la cosa era entre Francia, Portugal… o España. Pero sinceramente, después de vivir todo el año en este país,… me cansa. Y mientras pueda… me voy de vacaciones a otro.

No es que crea que otros países sean mejores o peores. Como decía un amigo, viajando se curan dos graves enfermedades; el nacionalismo y los complejos de inferioridad. Siempre y cuando viajes con los ojos y los oídos abiertos y dispuestos, claro. Otro problema con el turista español por el mundo, y en este viaje me he encontrado con algún ejemplo, es cuando se empeña en que el resto del mundo funcione como está acostumbrado en su pueblo. Y como no es así,… va y se enfada. En fin… Que cansadico estoy de la idiosincrasia nacional…

Plaza de Almeida Garrett, Oporto.

El viaje ha ido bien. El tiempo ha sido bastante más que razonablemente bueno. En los primeros días del otoño siempre es de esperar en esas latitudes de la Península Ibérica algo de lluvia. Bueno… pues tan apenas. No he llegado a abrir el paraguas. Y sólo el último día, en el que se levantó el viento, hube de poner una chaqueta cortavientos. Temperaturas máximas entre 18 y 22 ºC son muy agradables para viajar. El 80 % del tiempo con sol o nubes y claros.

Fachadas pintadas en Costa Nova, ría de Aveiro.

La nota negativa la puso mi afición a la fotografía. El jueves, dos días antes de volver, extravié mi cámara digital, prácticamente nueva, en Aveiro. Me lie con las cosas que llevaba encima, creía que la llevaba dentro de la mochila, y me la dejé en un banco en una parada de autobús. Así que perdí las fotos de cuatro días de viaje. Me quedan los seis rollos de película en blanco y negro que he ido haciendo y que ya he empezado a revelar, y las fotos que hice ese día y al siguiente con el teléfono móvil. Y las dos docenas que subí a redes sociales en los días anteriores. Si lo siento es por las fotos y por el objetivo que llevaba la cámara en ese momento. Un recuerdo que me traje de Tokio en 2014 y que iba muy bien. Ya veremos cómo lo suplo, si lo suplo. Igual que la cámara… que a lo mejor no me molesto en sustituirla… Aunque tenía sus ventajas para estas escapadas urbanitas, por su poco volumen y peso.

Praia da Barra, ría de Aveiro.

Decir que además de Oporto he visitado Guimaraes y Aveiro con alguna localidad en el entorno de la ría del mismo nombre. Todo muy tranquilo. Sin prisas, sin agobios. Sin batir records de visitar atracciones turísticas. Además ya había estado por allí. Comer y cenar bien, pasear, ver alguna cosa nueva y relajarse. He dormido como un tronco todos estos días… ya veremos ahora a la vuelta.

Canal São Roque, Aveiro.

[Recomendaciones fotográficas] Históricos y menos históricos, polémicos y menos polémicos

Fotografía

Normalmente repaso los marcadores sobre fotografía los domingos. Pero si todo va bien, y dejan pasar por Madrid, que parece que sí, me voy unos días fuera. De vacaciones. Ya os contaré. Pero pasaré a partir de mañana a modo sólo fotos en este Cuaderno de Ruta. Así que ese repaso lo he trasladado al sábado, aunque por cuestión de tiempo, habrá de ser más telegráficos.

Se habla mucho del suizo Robert Frank como del fotógrafo que revolucionó la fotografía documental norteamericana. Pero previamente estuvo Walker Evans, que impulsó a Frank, y que puso las bases de lo que contó el suizo. Podéis saber más de él en este artículo de Cartier-Bresson no es un reloj.

Utilizaré fotos realizadas con mi recientemente adquirida Canon EOS RP para ilustrar la entrada. Realizadas paseando por la ciudad mientras comprobaba que todo fuera bien con la cámara y las ópticas destinadas a ella.

Cindy Sherman es una fotógrafa de la que hay trabajos que me gustan mucho y otros que me dejan muy frio. En cualquier caso, es uno de los referentes de la fotografía contemporánea. Y para quienes quiera saber sobre qué hace últimamente, autorretratos, claro, pero que en esta ocasión tienen carácter andrógino, puede leer y ver en Creative Boom.

Conocí el trabajo de la japonesa Ishiuchi Miyako cuando visité el museo memorial de la bomba atomica de Hiroshima. Uno de sus trabajos fue fotografiar objetos recogidos en dicho museo. Luego me hice con un libro suyo, una retrospectiva publicada por la Fundación Hasselblad con motivo de un premio concedido por los suecos. Y me gustó mucho. Aquí os dejo un par de vídeos que se pueden encontrar en Youtube (en inglés) y que os pueden dar una idea del trabajo de la japonesa. Me parece una fotógrafa poderosamente honesta.

Hace una década hubo un movimiento de apertura de las poblaciones de los países árabes que se conoció con el nombre de Primavera árabe. Aunque en la actualidad, todos tenemos la impresión de que quedó en nada. En Picture Show de la NPR reflexionan sobre el tema a partir de las fotografías de Nicole Tung. Especialmente en cómo quedó afectada la juventud de estos países. Tung es una fotógrafa de Hong Kong muy bregada en zonas de conflicto.

Uno de los (muchos) problemas del capitalismo es que genera crecimiento en las sociedades, a veces muy deprisa, pero poco sostenible en el largo plazo y creando desigualdades notables en la población. En Booooooom podemos ver el trabajo de la fotógrafa Olga Sokal sobre las consecuencias del final de la minería del carbón en la región natural y cultural de norteamérica denominada Appalachia.

No soy especialmente partidario de poner enlaces aquí de sitios dedicados a ensalzar determinadas marcas. Pero me hizo gracia ver cómo uno de los directores coreano de moda, Park Chan-wook, usa su cámara Leica monocroma para documentar sus lugares de rodaje. No es infrecuente saber de directores de cine aficionados a la fotografía y buenos fotógrafos.

Y recientemente ha habido una polémica cuando una fotógrafa, Tonika Lewis Johnson, acusaba de plagio a otro fotógrafo, ya consagrado, como Alec Soth. Me extrañó,… porque Soth me ha dado siempre la pinta de ser un tipo honesto. Donde lo cuentan bien es en Cartier-Bresson es un reloj. Pero en esencia, ¿de verdad se puede considerar plagio que un fotógrafo trabaje un tema parecido, similar a otro? Porque cada uno hace sus propias fotografías y tiene su propio estilo. No creo que los temas de reflexión sean propiedad de nadie. En fin. Parece que Johnson venía haciendo un proyecto de largo recorrido sobre el contraste entre dos barrios, socioculturalmente muy distintos, de Chicago, cuando el New York Times encargó recientemente un trabajo sobre un tema similar a Soth. Leed el artículo que os he vinculado y opinad.

[Cine] Summerland (2020)

Cine

Summerland (2020; 44/20200914)

Tras la excelente película de la semana anterior, los nuevos estrenos no traen nada especialmente atractivo a la cartelera. Las salas de cine están abiertas, pero las distribuidoras no arriesgan, y la oferta que llega es muy anémica. Nos llama la atención una película británica dirigida por Jessica Swale, su primer largometraje de ficción, y protagonizada por la interesante Gemma Arterton. No hay comentarios entusiastas sobre ella en ninguna parte, pero pensamos que con los británicos es difícil equivocarse mucho.

Las fotos de hoy están tomadas en distintos lugares del condado de Kent, Inglaterra, donde transcurre la película.

La película nos cuenta como una escritora un tanto misántropa (Arterton), que vive en la costa del canal de la Mancha, se encuentra de repente con que le han asignado un niño refugiado de Londres durante los bombardeos de la capital inglesa. Aunque al principio es remisa y quiere que se haga cargo del niño otra familia, al final, ambos conectarán y lo aceptará de buen grado. Hasta que se lleve la sorpresa de saber que tiempo atrás conoció a la madre del niño, que es quien maniobró para que lo acogiera.

Película con una realización académica, muy correcta y muy funcional, con el buen hacer de los británicos para las películas de época, pero sin mucho más que destacar. Descarga la directora, en realidad, el buen destino de la película en el buen trabajo de los intérpretes. Que como intérpretes británicos que son lo saben hacer muy bien, y el duo formado por Aterton y el niño, Lucas Bond, funciona con eficacia para sacar adelante una historia de buen rollo y buenos sentimientos en tiempos difíciles.

La película, muy políticamente correcta en lo que se refiere a diversidades de orientación sexual y racial, mucho más de lo que sería esperable para la época en la que se desarrolla, se deja ver sin problemas. Pero también es previsible que no deje poso durante mucho tiempo y pase a ser una de tantas películas por el estilo que nos ofrecen de vez en cuando los británicos. Se deja ver. Por cierto, el Summerland del título, en español En busca de Summerland, es un lugar ficticio, una especie del cielo después de la muerte para religiones paganas. Pues vale.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Realizadas por Zaragoza con distintos objetivos sobre cámara reciente

Fotografía, Sin categorizar

Como me agencié hace unas pocas semanas una cámara nueva para aprovechar los objetivos con montura Canon EF, a muy buen precio, he estado probando esos objetivos y otros diversos con adaptadores durante esas semanas. Y bueno… puedo dar vida a todos esos objetivos que fui comprando durante tres décadas de mi vida.

Detalles técnicos en Una variedad de objetivos y adaptadores sobre la Canon EOS RP.

[Libro] Noches blancas – Fiódor Dostoyevski

Literatura

Debo reconocer que tengo grandes carencias en mi conocimiento de los clásicos rusos del siglo XIX tan celebrados por tantos, por sus aportaciones al relato literario, a la novela con mayúsculas. Pero mi única experiencia con ellos es Ana Karénina de León Tolstoi, que siempre me ha generado una sensación ambivalente. No puedo negar la gran calidad de la novela, pero al mismo tiempo me genera rechazo la ideología que Tolstoi destila detrás de la misma. Por mucho que reinterpretaciones actuales de la historia de la historia hayan querido ver en la Karénina como icono feminista, Tolstoi la expone como ejemplo de comportamiento impropio que merece castigo… como así sucede, mientras los machotes rusos de la época siguen con sus vidas.

No he ido y no sé cuando visitaré Rusia. Para ilustrar la entrada, usaré las salas de un palacio ruso, el de Catherinethal o Kadriorg, en Tallín.

Pero en vísperas de mis vacaciones en agosto apareció la novela corta de Dostoyevski que hoy nos ocupa en oferta en mi tienda de libros electrónicos habitual. Y fui a por ella.

Se lee en un plisplás. En ella se nos narran una serie de encuentros entre dos jóvenes. El, con veintipocos años, todavía pobre, se esfuerza por salir adelante trabajando y llegar a algo. Es solitario. Y como distracción se conforma con sus paseos por San Petersburgo. Ella, una adolescente que no ha llegado a los dieciocho años, también pobre, al cuidado de su abuela. Él se enamorará irremediablemente de ella. Pero ella,… ella espera que se realice una promesa una vez realizada.

Sencilla, ágil, pero profunda, es una delicada vuelta más al eterno tema de los amores no correspondidos. Y al terror que cualquiera siente ante la frase,… «pero podemos ser amigos». Muy recomendable.