20 años sin muro en Berlín

Historia

Lo cierto es que en 1989 estaba pasando una época en la que perdí un poco el sentido de la historia. Estaba yo pensando en otras cosas. Y a la televisión le hacía más bien poco caso. Sí recuerdo todo el revuelo que había en torno a la perestroika y la glasnost que Gorbachov había llevado a la Unión Soviética. Pero nada hacía pensar que el derrumbe del imperio comunista iba a ser tan absoluto y total, y tan rápido. De las cosas que recuerdo, las noticias sobre los alemanes orientales, que a través de otros países de la Europa Oriental más abiertos conseguían salir de su país y llegaban a la República FederalPolonia, Hungría y Checoslovaquia iban un poco más adelantados en su apertura, pero la República Democrática Alemana representaba las posiciones más duras de los regímenes comunistas.

En cualquier caso, en medio de una ceremonia de la confusión y de forma relativamente repentina e improvisada, las autoridades alemanas orientales abrieron la posibilidad a los libres desplazamientos a través de las fronteras entre las dos Alemanias, y eso supuso la caída inmediata del muro de Berlín, que comenzó tal día como hoy, 9 de noviembre, hace 20 años.

Berliner Mauer

Restos del muro de Berlín en la actualidad - Panasonic Lumix LX3

El muro duró casi 29 años, y su nombre oficial era Muro de Protección Antifascista; fue vendido como una protección contra una hipotética invasión occidental. Pero el diseño de las defensas, las armas, apuntaban hacia el interior. Era una cárcel para los habitantes de la Alemania Oriental. El número de víctimas, muertos en la zona del muro, es controvertido, y oscila entre los 120 y los 270 según las fuentes consideradas.

Marinetta

Marinetta Jirkowski, una de las víctimas del muro, nacida después de su construcción, murió con sólo 18 años - Panasonic Lumix LX3

A pesar de las críticas que recibió el muro, tras su caída, la reunificación de las dos Alemania, que era la consecuencia lógica y natural, no fue vista con agrado por todo el mundo. Los rusos, desde luego, aspiraban al mantenimiento de los dos estados, y quizá a conservar su influencia sobre el estado oriental. Pero desde el bando occidental también hubo reticencias. Especialmente por parte británica, que todavía conservaba los recuerdos de las dos conflagraciones mundiales del siglo XX, y prefería mantener dos estados alemanes débiles a uno fuerte.

Puerta de Brandemburgo

La puerta de Brandemburgo, hoy en día un animado lugar de paso y de visita turística, quedó virtualmente aislada por las estructuras del muro - Pentax *ist DS, SMC-DA 21/3,2 Limited

Desgraciadamente, la humanidad no ha aprendido la lección y se siguen construyendo muros para separar poblaciones y restringir los movimientos de las personas y las poblaciones. Es notorio el caso de la Barrera Israelí de Cisjordania, que con la excusa de la seguridad, sirve para limitar el desarrollo de las poblaciones palestinas cuando no para apropiarse de parte del territorio cisjordano en beneficio de los colonos israelitas. También se han construido muros o barreras en distintos países del mundo para limitar las afluencias migratorias de los países más pobres como entre Estados Unidos y Méjico, o entre las ciudades de Ceuta y Melilla en su frontera con Marruecos. Pueden parecer fenómenos distintos al de Berlín, pero desde mi punto de vista son variantes de lo mismo. Y provocan muertos.

En cualquier caso, hoy en día todo quedó como un recuerdo histórico que incluso se toma con humor o como un reclamo turístico más para la siempre interesante capital alemana. Pero merece la pena reflexionar de vez en cuando en el origen y en las consecuencias de este tipo de situaciones.

"Soldados" en la Puerta de Brandemburgo

Mimos caracterizados con antiguos militares de la RDA junto a la Puerta de Brandemburgo atraen a los turistas,... y a sus euros - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

Final en Berlín, y regreso (no sin incidentes, como me temía)

Viajes

Hoy ha sido día de regreso a la dura y calurosa realidad. Prácticamente 15ºC de diferencia en las máximas de allí y la de aquí, que se dice pronto. Pero bueno, antes de ir al aeropuerto de Tegel, ha habido un ratito para despedir a la compañía que se piraba en dirección a Wroclaw y a dar una vueltica por los alrededores de Zoologischer Garten, con una última visita y compra en la librería de la Fundación Helmut Newton.

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Cómo me gusta la estación de metro de Wittenbergerplatz.

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Hace unos añitos esta característica estación era la principal de Berlín; ahora sólo es una estación de regionales.

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Y hablando de estaciones que me gustan, como la decorada de Savignyplatz del S-Bahn... ninguna.

Y luego… la crónica de un problema anunciado. Desde que tras los problemas con los billetes el lunes me di cuenta al llegar a Berlín que a la vuelta tenía una escala de sólo 30 minutos en Munich para coger un segundo avión, me di cuanta que había una serie de posibles problemas que me podían amargar el viaje. Al final sólo ha sido uno, y es la segunda vez que me pasa y en el mismo aeropuerto. Pero la vez anterior había la disculpa de un retraso en el primer vuelo. En esta ocasión no. El vuelo de Berlín a Munich ha ido como un reloj. Y el de Munich a Madrid ha salido con 10 minutos de retraso, aunque ha llegado con cinco minutos de antelación. ¿Ideal, verdad? Lástima que en esa media hora los empleados del handling de equipajes no se han dignado en transferir mi maleta de un avión a otro. Han decidido que llegaría a Madrid en el vuelo que llega a las 21 horas. Momento en el que mi AVE ha llegado a Zaragoza. Supongo que el lunes tendré mi maleta en casa.

Eso sí. Perderse, no se ha perdido. Sólo ha prolongado sus vacaciones.

La Bauhaus, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en Dessau

Viajes

Tranquilamente, hoy sin madrugar, dando un paseo, nos hemos llegado hasta la Hauptbanhof (estación central) de Berlín. Hemos cogido un tren que nos ha llevado a algún lugar del lander de Sajonia-Anhalt, más concretamente a Dessau, donde los diversos edificios que dejó en herencia la Bauhaus, que tuvo allí su sede en su segunda época, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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Extraña y vistosa escultura equina en una de las fachadas de Berlin-Hauptbanhof.

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Edificio principal de la Bauhaus en Dessau.

En primer lugar, hemos visitado el edificio que albergó la escuela, hoy en día todavía en activo. La verdad es que para poder apreciar plenamente la originalidad del edificio conviene verlo a vista de pájaro, o en su defecto en una maqueta. Como la que se encontraba en la exposición permanente que hemos visitado. Junto con una temporal en la que hemos apreciado diferentes películas mudas de la época, donde queda establecida la tremenda creatividad que tenía esta gente.

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Esta película de los años 20 me recuerda a los rayogramas de Man Ray.

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Maqueta del edificio de la Bauhaus en Dessau en forma de estrella de tres puntas.

Hemos comido allí mismo, en la cafetería, y luego nos hemos ido a visitar las Meisterhäuser (Casas de los Maestros), que son algo digno de verse, especialmente en su entorno y dándose una vuelta a su alrededor. Allí vivieron Kandinsky, Klee, Gropius, Feininger, Moholy-Nagy, Muche, Slemmer,… los principales maestros de la escuela.

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Entre los pinos, Haus Klee/Kandisky; cómo me gustaría vivir en un sitio así.

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En la maqueta vemos separadas las dos viviendas adosadas de las que constan las Meisterhäuster.

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Y todavía más me gustaría tener un estudio como el de Haus Feininger.

Tras la visita, que nos ha llevado un rato hemos decidido dar una vuelta por Dessau. Pero ha sido breve. Aparte de un bonito palacio convertido en museo en un frondoso parque, y una apacible zona peatonal, poco más hay que contar de esta ciudad de casi 100.000 habitantes.

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Rodeado por un frondoso parque, el Schloss Georgium, hoy en día un pequeño y coqueto museo.

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Rathaus de Dessau.

Después otra vez tren a Berlín. Hemos cogido un directo. Y nos hemos arrepentido. Nos ha costado casi media hora más de viaje que por la mañana haciendo un transbordo y más kilómetro. Estos RegioExpress tienen poco de Express. Pero bueno, como mañana poco nos dará tiempo a hacer, hemos dado una vuelta antes de cenar, y hemos hecho unas últimas fotos. Mañana, de vuelta. Yo por lo menos. Que mis acompañantes se van para Polonia (la del Báltico, no «la del Mediterráneo»).

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La Berliner Dom a la puesta de sol.

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La Fernsehturm al anochecer.

A Weimar, donde la república aquella, y cosas mucho más interesantes

Viajes

Pues eso, que hoy hemos madrugado un poquito para hacer las dos horas y poco que a una combinación de modernos ICEs les cuesta llegar a Weimar desde Berlín, haciendo una escala de no más de 5 minutos en Leipzig. Efectivos estos ferrocarriles alemanes. Seguimos un poco tras las huellas de la Bauhaus, y Weimar es el lugar donde se fundó esta escuela hace ahora 90 años. Pero nuestro gozo en un poco, el museo está en obras y abre al público el día 16 de agosto. O sea, que llegamos con tres días de antelación. Maldita sea.

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El paisaje pasa raudo por la ventanilla del ICE camino de Leipzig.

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Cerrado hasta el día 16 estaba el Museo de la Bauhaus,... ¡qué decepción!

Menos mal que la ciudad es muy bonita en sí misma. En principio, una ciudad bastante civilizada que a lo largo de su historia se ha dedicado más a las artes que a otras cosas. En su momento, dos famosos escritores alemanes, Goethe y Schiller, fueron vecinos del lugar y han dejado abundantes restos de su paso por aquí. También el compositor Liszt vivió aquí, y tuvo su casita. Además de diversos pintores, sus mecenas y otros relacionados con las artes y las letras. También estuvieron los comunistas y dejaron sus Trabants.

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Coqueta la casita que tenía Schiller en el centro de la ciudad de Weimar.

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Un Trabant en la Plaza de la Democracia... ¡esto sí es ironía!

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La Plaza de la Democracia que es muy bonita, aunque demasiado atestada de chiringuitos por el mercadillo.

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El altar de los Kranach es el principal atractivo de la Stadtkirche de Weimar.

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Goethe tenía más categoría que Schiller... o por lo menos su casa...

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Viejas edificaciones junto al Stadtschloss.

Después de comer, nos hemos ido a pasear por el Park an der Ilm, estupendo parque que flanquea el río Ilm a su paso por la ciudad. Allí hemos visto el «chabolo» campestre que se tenía agenciado Goethe, y hemos subido a ver la Haus am Horn, bonita casa de puro estilo Bauhaus.

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Paisaje característico del Park an der Ilm.

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Cortacesped ecológico en el Park an del Ilm.

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La casita de campo de Goethe en el Park an der Ilm.

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Tras las rejas y sin poder verla por dentro tienen a la Haus am Horn.

Y luego también hemos ido un rato de cemnterios, que a mí siempre me han parecido muy fotogénico. Primero nos hemos encontrado con el cementerio soviético, en un rinconcito del Park an der Ilm. Luego, ex profeso, hemos ido a ver el cementerio viejo de la ciudad, con tumbas del siglo XIX en un frondoso parque, realmente bonito. Un paseíto por la ciudad comiendo algo de fruta o repostería, y a por el ICE, que se nos hacía tarde.

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Algunos soldados sovieticos, como el pobre Karlov, no tenía ni apellidos, ni sabían cuándo nacieron o murieron; pero en el Park an der Ilm están enterrados.

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Abundantes Koch de los Kock de toda la vida de Weimar, que vivieron en el siglo XIX.

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Bajo un cielo nuboso entra en la estación de Weimar el ICE procedente de Francfort del Meno con destino Dresde, y que nos dejará en Leipzig.

Hoy ha sido el día estrella; hemos visitado la exposición Modellbauhaus

Viajes

Lo cierto es que el día no ha salido exactamente como estaba previsto. Alguien ha tenido la idea de cambiar el plan, que mira a ver si vemos unas tiendecicas a primera hora de la mañana, que luego cunde mucho el día,… Y luego no ha cundido. Nos hemos dejado el Schloss Charlottenburg en el tintero. Entre el ir de tiendas y una metedura de pata colosal al coger un metro,… se nos ha hecho tarde. Bueno… los que no hemos tenido la idea de cambiar de plan, ¡ya conocíamos el Schloss Charlottenburg!

Así que a primera hora de la mañana nos hemos dividido. Como no me apetecía lo de las tiendas, me he cogido el S-Bahn hasta Zoologischergarten, y me he ido a ver el Museo de la Fotografía de Helmut Newton. Me ha encantado, oye. Este fotógrafo, que al principio me tenía un poco frío, cada vez me gusta más. Especialmente en sus fotos menos conocidas.

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Me gusta bajarme a mirar en la estación de Savignyplatz del S-Bahn; ese miliciano republicano me hipnotiza.

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Las altísimas y esbeltísimas modelos desnudas de Newton presiden el museo.

Después de pasar un momento por el hotel (a dejar las compras), nos hemos ido al Martin Gropius Bau a ver la exposición dedicada a la Bauhaus. Yo tenía una cierta idea de este movimiento. Pero lo que he aprendido, que ha sido mucho, me ha encantado. Una exposición magnífica. Pintura, escultura, diseño, arquitectura, fotografía,… todo. De todo. Impresionante. También hemos aprovechado para ver una exposición temporal de la fotógrafa alemana Herlinde Koelbl. No la conocía. No está mal. Durante la guerra fría, el edificio que alberga el Martin Gropius Bau quedó de cara a la pared, o sea, de cara al infame muro. Justo al lado, está el único lienzo del mismo que han dejado en pie.

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Estos pavos son los prohombres de la Bauhaus; la gente se ponía en los huecos para la foto... pero me han hecho más gracia con los óvalos amarillos.

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Contemplando uno de los diversos audiovisuales de la exposición.

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Una declaración de principios: "Lo que la gente necesite, no lo que dicte el lujo". Unos rojos, eso es lo que eran estos de la Bauhaus... y qué bien vendría en el mundo un poco de esa "rojez".

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Admirando las fotografías de Herlinda Koelbl.

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Lo que queda del famoso muro.

Después, tras los titubeos sobre si llegamos o no llegamos al Schloss Charlottenburg, y cuando hemos visto que no, nos hemos ido a visitar distintos puntos característicos de la ciudad. Para hacer las fotos, que se note que hemos estado en Berlín.

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Mira que es fea por fuera la iglesia esta "conmemorativa"... pero por dentro tiene algo... azul.

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Alguien se ha empeñado en que fueramos al archivo de la Bauhaus; yo he dicho, "estará cerrado por que mira que hora es... y ten en cuenta que mucho de lo que exponen estará en exposición que hemos visto"... y tenía yo razón. Cerrado.

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Otro de mis monumentos favoritos en Berlín; el memorial del Holocausto. Y encima con la luz del atardecer...

Y conforme ha caído la tarde, nos hemos ido a mirar escaparates y librerías por Mitte, antes de acercarnos a la Hauptbanhof para sacar billetes para mañana. Nos vamos de excursión a Weimar. Tras las huellas de la Bauhaus, un día más. Pero eso, sí, antes hoy hemos cenado estupendamente a orillas del Spree. Me he tomado una sopa fría de pepino con gambas ahumadas que es de lo mejor que he comido en mi vida. Sí, de pepino; y estaba excelente. Ideal para el verano.

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Los siempre animados aledaños de la estación de Friedrichstrasse.

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Un S-Bahn se dispone a salir de la estacion de Friedrichstrasse al atardecer.

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El Dom iluminado a orillas del Spree con la noche casi cerrada.

Nos hemos retirado pronto. Mañana vamos a madrugar un poquito.

Tras un viaje accidentado, llegamos a Berlín, y pasamos nuestro primer día

Viajes

No voy a contar las vicisitudes del viaje. Hubo un par de ellas, o tres si contamos la llegada al hotel,… pero no merece la pena. El caso es que estamos aquí, y pasándolo bien.

Nos ha salido el día nublado, muy nublado. Incluso amenazando lluvia. Por lo que hemos decidido pasar la mañana visitando museos. En la Museuminsel (la Isla de los Museos), que para eso están todos junticos. Nos hemos sacado un bono para todo el día… Y ale. En primer lugar, y visitándolo casie entero el Pergamonmuseum. Este es una brutalidad que construyeron alrededor de una serie de edificios que se trajeron enteros de Asia Menor en tiempos del Kaiser. Luego nos hemos ido a la Alte Nationalgallerie, a ver un poquito de pintura mona del siglo XIX, y finalmente hemos visitado el Alte Museum, a decir hola a Nefertiti y a Pericles.

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El altar de Pergamo, una de las principales atracciones en la Museuminsel.

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El Pergamonmuseum exponía una monográfica dedicada a los dioses de la Griega clásica; en la fotografía, la diosa Atenea.

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No podía faltar un vistazo a los frisos de los leones de Babilonia; impresionantes.

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En la Alte Nationalgallerie, un poquito de pintura y escultura del siglo XIX.

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Me gustaba más cómo quedaba Nefertiti, alias "la Tuerta", en el antiguo Museo Egipcio de Charlottenburg; pero su actual ubicación en el Alte Museum parece provisional.

Después de comer hemos seguido paseando bajo el cielo gris y nublado por los alrededores de Alexanderplatz, y luego paseando por Unter den Linden hasta llegar a la puerta de Brandemburgo, casi invisible porque a su alrededor están instalando todo tipo de escenarios y cosas para algún espectáculo. Por lo menos, mientras tanto, nos ha salido el sol.

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Un paseo después de comer por las orillas del Spree.

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Poco respeto se le tiene ya a Marx por estas tierras.

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La línea de metro más querida por los amantes del rock de todo el mundo.

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Buscando nuevas formas de fotografíar la Neue Wache (me estaba copiando mi punto de vista, de una toma anterior).

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Esto es lo más que hemos podido ver de la Puerta de Brandemburgo.

Con más sol, hemos mirado de subir a la cúpula del Reichstag. Pero la espera era larga, así que, aprovechando que la tarde estaba buena, hemos decidido pasear por el Tiergarten hasta la estación de S-Bahn de Bellevue.

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Muy agradable y soleada la tarde en los alrededores del Bundestag (antiguo Reichstag).

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La Casa de las Culturas del Mundo, conocida por los berlineses por el prosaico nombre de "la almeja".

Desde allí, hemos vuelo hacia los alrededores de la Museuminsel, donde por la mañana habíamos encontrado una librería de arte estupenda. Yo me he comprado algún libro de fotografía. Qué variedad tenían, oye. Después nos hemos ido a tomar unas cervezas, en los chiringuitos bajo las vías en las cercanías del Spree. Como los intentos de hacer fotos después de las cervezas no tenían mucho éxito… no sé por qué será… nos hemos ido a cenar, y luego al hotel. Mañana más.

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Difícil enfocar después de unas "weissbier" mientras paseamos a orillas del Spree.

Un viaje por el sistema solar, una exposición de arquitectura alemana, y nos hablamos desde Berlín

Arte, Televisión, Viajes

Esta semana, en la que celebran en Huesca, donde trabajo, su fiesta grande, yo he optado por celebrar mi fiesta particular. Me he cogido unas mini-vacaciones. Hasta el próximo lunes 17, nada de curro. Así que este fin de semana me lo he tomado con especial relax, animada por la agradable bajada de temperaturas.

Una de las cosas que he hecho ha sido ver con ansiedad los dos primeros episodios de una nueve serie yanqui de ciencia ficción, Defying Gravity. Tras la finalización de Galactica y otras, estábamos un poco huérfanos de aventuras por el espacio, y como a mí es un género que me gusta… pues a ver. Los dos primeros episodios no están mal. Ocho astronautas del dos mil cincuenta y tantos en un viaje de 6 años por el sistema solar. Visitando siete planetas. El primero Venus. Y con un misterio de fondo. Que algunos conocen y otros no. Visualmente y conceptualmente heredera de 2001, una odisea del espacio y Sunshine, tengo miedo de que por algunos detalles de la trama pueda convertirse en una anatomía de Grey espacial. Pero después de que la prometedora Virtuality, con la que tiene muchos parecidos, se quedará en el episodio piloto, habrá que mantener la esperanza.

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Iapetus, satélite de Saturno, fue uno de los protagonistas de la edición literaria de 2001, una odisea del espacio (imagen publicada en Astronomy Picture of the Day, NASA).

Por otra parte, como hago de vez en cuando, ayer me pasé dando una vuelta por el Centro de Historia de Zaragoza, para ver si había algo nuevo en exposiciones. Y me encontré con una interesante exposición sobre la arquitectura alemana de la posguerra, con interesantes muchas maquetas, fotografías y explicaciones. Estaba enfocada a explicar la evolución paralela entre la arquitectura de la República Federal de Alemania y la extinta República Democrática de Alemania.

Exposición Arquitectura Alemana

Exposición 2 Arquitecturas Alemanas en el Centro de Historia de la Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Exposición Arquitectura Alemana

Maquetas en la exposición 2 Arquitecturas Alemanas - Panasonic Lumix LX3

Todo lo cual me viene al pelo para contaros que me voy. Cinco días. De escapada a Berlín. Estuve no hace mucho. Pero me ha surgido la ocasión de volver. La excusa, una serie de exposiciones celebrando el 90 aniversario de la Bauhaus. Así que a partir de mañana, os iré contando cosas en estas páginas, dependiendo de cómo me vaya encontrando las conexiones a internet. Y si no os lo subo cuando vuelva. Que tampoco me voy a dar mucho mal. Hasta la vuelta.

Universidad de Humboldt

Universidad Humboldt en Unter den Linden, Berlín - Pentax *ist DS, SMC-DA 21/3,2

Valkiria (2008)

Cine

Valkiria (Valkyrie, 2008), 23 de febrero de 2009.

No me apetecía a priori mucho ver una película protagonizada por Tom Cruise, que no me gusta mucho como actor ni me cae muy bien como figura pública. Pero esta vez no me tocaba elegir y me parecía relativamente irónico ir a ver un 23F la historia de un golpe de estado fallido. Así que… veamos lo que resultó.

El filme realizado por Bryan Singer recrea el intento de asesinato y golpe de estado subsiguiente que se produjo el 20 de julio de 1944 contra Adolf Hitler por parte de algunos militares en servicio y retirados que buscaban reconducir la situación de Alemania, y terminar con una guerra que veían claramente perdida. La recreación pretende rigor histórico, pero también crear una acción lo suficientemente dinámica como para interesar al espectador, creando cierto suspense a pesar de que si este está minimamente informado en cuestiones históricas conoce el desenlace final. Y creo que lo consigue.

Aunque fría, la puesta en escena consigue una alta fidelidad ambiental de la Alemania de la época. Si bien no quedan claras todas las motivaciones de los personajes históricos protagonistas, sí que conocemos con razonable claridad qué sucedió y se nos dan pistas sobre lo que pudo haber pasado si el golpe hubiese triunfado. Por otra parte, la acción desde que el plan se pone en marcha hasta el final de la película es muy entretenido. Uno lo pasa bien.

La película no cae en el maniqueismo, y se agradece. Ya sabemos que los nazis eran malos. Pero no se entra en eso. Lo que si vemos es una serie de caracteres, los conspiradores, que presentan fortalezas y debilidades. No son héroes, ni santos; tampoco son necesariamente mala gente. Sólo gente en un mal momento y metida en un buen berenjenal. Resulta curioso que el personaje con las ideas más claras, más pragmático, sea el del Comandante Remer, interpretado por Thomas Kretschmann, ese militar profesional que sobre la marcha va tomando decisiones sobre lo que debe hacer. Es un personaje refrescante, aunque supuestamente caiga del lado de «los malos». Me refiero al personaje cinematográfico; el personaje real parece ser un nazi irredento y no me despierta ninguna simpatía en absoluto.

El protagonista es el mencionado Tom Cruise personificando al Coronel von Stauffenberg, encargado personalmente de poner la bomba al dictador. Por supuesto, como es habitual en sus filmes, aparece constantemente. Para variar, está más contenido a la hora de hacer de sí mismo y es más aceptable que de costumbre. Me llama la atención que fuese elegido para interpretar al militar alemán, ya que físicamente no se le parecía… Von Stauffenberg era considerado muy alto para su época… y Cruise… pues no es alto.  Hay numerosos secundarios de alto nivel como Kenneth Branagh, Tom Wilkinson, Bill Nighy o Terence Stamp, que funcionan con la solvencia que es habitual en ellos. Curiosamente, todos ellos británicos. La estupenda holandesa Carice van Houten aparece como Nina von Stauffenberg, pero apenas podemos disfrutar de ella. Papel pequeño y florero.

En resumen, una película entretenida y bien hecha, complicada de llevar a cabo por la densidad de información necesaria para entender la trama, pero que sale del paso con cierta dignidad. No se podrá considerar una obra maestra, pero para lo que se ve por ahí, es más que aceptable. Le pongo un siete con la misma nota en la dirección… y bueno… en la interpretación también… a pesar de Cruise.

En la foto de hoy, una militar… quizá no tan marcial como los de la Wehrmacht,… tal vez.

Vagalume - A cuadros

Vagalume: A cuadros; Carnaval Infantil 2009 - EF 24-105/4L IS USM

El año 2008 en fotos; los viajes y el acontecimiento especial, la Expo 2008

Expo 2008, Viajes

El año 2008 ha sido un buen año en la categoría «viajes». Como es costumbre en mí, soy más de escapadas que de grandes viajes. Salvo las típicas vacaciones de un par de semanas al principio del verano, lo habitual son viajes cortos de cuatro días a una semana de duración. Pero este año pasado ha sido bastante excepcional, ya que he podido disfrutar más escapadas de este tipo que nunca. Os lo muestro en imágenes.

21.Trieste

Mayo - Viaje de trabajo a Trieste (Italia) con escapada a Venecia. En la imagen, la puesta de sol sobre el mar Adriático en el antiguo puerto austrohúngaro.

22.Auschwitz

Julio - Vacaciones en Polonia. En el periplo por las principales ciudades polacas, incluimos una escapada al campo de concentración de Auschwitz, un lugar impresionante.

23.Munich

Agosto - Aprovechando los puentes de mitad de mes, una corta estancia en la capital bávara, Múnich, y en Salzburgo. En la imagen, una escena tomada en la Frauenkirche.

24.Napoles

Octubre - Todavía me quedan unos días de vacaciones, que dedico a Nápoles y sus alrededores. En la imagen, un rincón napolitano con el Vesubio de fondo.

25.Paris

Diciembre - Me voy a París unos días, a ver algunas exposiciones y a pasear un poco para despejar la cabeza. La fotografía corresponde a La Fée Electrique de Raoul Dufy en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París.

Pero en Zaragoza ha habido un evento que ha condicionado buena parte de la vida cotidiana de sus ciudadanos. Se trata de la Exposición Internacional Zaragoza 2008, que nos tuvo de lo más entretenidos durante los tres meses que duró, pero también durante el tiempo en que se preparó. Yo no participé muy activamente en la muestra; salvo alguna tímida visita para pasar alguna mañana y alguna tarde, y una noche para ir de cena, poco más. Pero por el impacto que tuvo en mi entorno, le voy a dedicar también unas cuantas fotografías.

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La Torre del Agua y el telecabina, dos de los elementos más icónicos de la muestra internacional.

32.Puente

La exposición internacional ha traído a la ciudad de Zaragoza infraestructuras necesarias como el Puente del Tercer Milenio.

33.Cabalgata

La cabalga "El despertar de la serpiente", concebida por Le Cirque du Soleil, fue uno de los elementos más vistosos de la Expo 2008.

34.Gente

Aunque no se alcanzaron los objetivos previstos de visitantes, todos coinciden en que la gente fue la principal protagonista del acontecimiento.

35.Nocturno

La Torre del Agua contribuye a crear vistosas imágenes nocturnas del recinto de la muestra.

36.Espectáculo

Espectáculos de muy diversa índole y origen animaban las noches, cuando los pabellones nacionales o temáticos cerraban.

¿Sabríais distinguir una fotografía “photoshopada” de una que no lo está?

Fotografía, Fotografía personal, Viajes

Ayer domingo, me pegué la tarde terminando de organizar la fotografías de mi escapada a Munich y alrededores. Entre otras cosas, ya tengo subidas en la correspondiente colección de fotografías en Flickr, con tres álbumes: Munich, Zugspitze y Salzburgo

También estuve preparando el libro que voy a encargar a MyPublisher. En realidad, intenté encargarlo ya, pero se produjo un fallo de conexión. Así que hoy volveré a intentarlo.

Para preparar todo ello, tuve que revelar los archivos RAW de mis fotografías, y dedicarles algo de tiempo en un programa de tratamiento de imágenes. No soy partidario de grandes intervenciones en las fotos en la fase de procesado. Creo que conviene tener una buena imagen de base, y realizar aquellas intervenciones encaminadas a restaurar el ambiente o la sensación que nos llevó a tomar la imagen. Esta sensación no siempre queda plasmada en nuestro archivo ya que la fotografía como cualquier otra técnica tienen limitaciones devidas a impertivos físicos.

Dicho esto, no tengo nada especialmente en contra del trabajo en Photoshop u otros programas de tratamiento de imágenes. De tener algo en contra sería en relación con la intencionalidad del autor. Si lo que se pretende es una creación artística, transmitir una sensación, etc… pues que cada uno aplique las técnicas que quiera, y que el público lo juzgue. Bien. Viva la libertad. Otra cosa es si se intenta engañar al personal; dar gato por liebre. Y así, si uno ve una imagen de una mujer que se sabe que está en los 50 años y en la foto parece tener un cutis de una cría de 17, y además te recomienda una crema cosmética… pues está claro que es un engaño de tomo y lomo, que toma a las mujeres por tontas (o a los hombres si no han aprendido a controlar sus hormonas y a saber valorar correctamente a las mujeres) y que menosprecia a las mujeres de 50 años. Mal.

Cuando terminé mis tareas, revisé las noticias en el Google Reader, y me encontré con una curiosa anotación en Xataka Foto. Nos proponía realizar una prueba para ver si somos capaces de distinguir una foto «photoshopada» de una que no lo está.

Para realizar la Real or Shopped Challenge, visita http://theirtoys.com/RealorShopped. Al final te dará el porcentaje de aciertos. A mí no me fue mal… un 70%.

Photoshop Quiz
Created By Their Toys

En general, fui mejorando mi nivel de aciertos conforme avancé en la prueba… No os voy a contar los trucos. Que cada uno se afane como mejor pueda.

La imagen que os pongo hoy es una de las que sufrió un tratamiento más enérgico de las que me traje de viaje. Está tomada en Salzburgo, donde estuvo nublado y lloviendo casi todo el día. Como consecuencia, las diferencias de luminosidad entre el cielo y el suelo, y los problemas de microcontraste en cada una de estas zonas, obligan a un mayor trabajo con máscaras y curvas para llegar a una representación razonable de la realidad. En este caso, la fortaleza Hohensalzburg vista desde las orillas del Salzsach.

Fortaleza de Hohensalzburg desde el Salzsach

(Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4)

Última mañana en Munich; Deutsche Museum, sopa y de vuelta a casa

Viajes

Hoy nos hemos dividido al principio de la mañana. A mí no me apetecía ver tiendas. Así que entre las 10 y las 12 de la mañana, me he dirigido al Deutsche Museum para echar un vistazo al que dicen que es uno de los mejores y el más grande de los museos de la ciencia y de la técnica de Alemania, o sea de Europa. Tan grande es que apenas he paseado someramente por alguna de sus salas.

Las salas más visitadas probablemente sean las de la navegación y de la aeronáutica, por la espectacularidad de las naves expuestas. A parte de barcos y aviones diversos, me ha llamado la atención que, de alguna forma, presumen de ser inventores del cohete. Y por ello, exponen una V2. Una de aquellas bombas volantes que los nazis usaron para bombardear Gran Bretaña. Curioso avance. Eso sí. Ninguno de los vehículo de la época aquella luce la cruz gamada. Está prohibida en Alemania.

No dispone de salas dedicadas al ferrocarril como sí tiene el museo de Berlín, hay que contentarse con modelos ferroviarios a escala. Eso sí, disponen de una maqueta funcional que ponen en marcha tres veces al día que hace las delicias de grandes y pequeños. Controlada digitalmente, también tiene cámaras en todo el circuito, incluido en alguno de los trenes que se desplazan, y que emiten por diversas pantallas.

Camino de la sección de fotografía, obligatoria para mí, me he entretenido un rato viendo como trabajaba un vidriero. Luego, he consumido el resto de mi tiempo admirando todo tipo de aparatos fotográficos. Pensaba que estaría más dedicado a los aparatos alemanes, pero había una buena selección de diversos hitos de la fotografía de todo el mundo. Bien.

A mediodía, nos hemos reunido en el Viktuelmarkt, donde hemos tomado un piscolabis muy muniqués a base de sopa y weißbier (la alternativa hubiese sido weißwurst y weißbier, pero era demasiado weiß, y ya la probamos en el Spitze).

Tamibén he admirado allí a un ciudadano que lejos de tirar de cámara digital, se mantenía fiel a su Leica con montura de rosca, con un teleobjetivo y un visor múltiple de revolver. Que estupendo.

Después, a recoger las maletas al hotel, coger el S-Bahn al aeropuerto,… y para casa. Se acabó.

Aire fresco, sol, montañas, lagos,… los Alpes, el Zugspitze

Viajes

Después de todos estos días de patear medio urbano, nos apetecía un poco de aire libre. Desintoxicarnos, y aspirar un poco de oxígeno del de verdad. Y chico, teniendo los Alpes tan cerca… Claro que el pronóstico meteorológico no lo ponía nada claro. Podíamos encontrarnos un mar de nubes ocultando las montañas… pero ha habido suerte. Empiezo por el principio.

Lo primero, nos hemos acercado a la Hauptbanhof de Munich para coger un tren que nos llevara a la olímpica ciudad de Garmisch-Partenkirchen. La de los saltos de esquí de Año Nuevo. Como casi todas las estaciones alemanas, un hervidero de gente. Claro que aquí no se llevan las tontadas de las estaciones españolas, y así, puedes encontrarte un ICE primo hermano de los AVEs que hacen la ruta Madrid-Zaragoza-Barcelona, estacionado en el andén con unas mochileras en bici a su lado. Sin controles de billetes, sin restricciones de acceso a los  andenes, sin segregación de viajeros pobres y ricos; nada, aquí todo el mundo se mueve por donde quiere. Eso sí, si ve esto el responsable de comunicación e imagen de Renfe igual sufre una ataque de corazón. Con lo elitistas y soplapollas que se han vuelto con sus AVEs.

Y no sólo es eso. Junto al tren que ibamos a coger estaba estacionado uno de la compañía Arriva-Alex en dirección al Lago Constanza, Bodensee en alemán. Hasta el monopolio de la todopoderosa DB se acaba.

Una vez llegados a Garmisch-Partenkirchen la cosa era llegar hasta el Zugspitze, el pico más alto de Alemania con algo más de 2960 metros de altitud. Y para ello había que coger una combinación de tren de cremallera, cuyo trayecto incluye más de 4 kilómetros subterráneos en la montaña, y teleférico hasta casi la cumbre. Impresionante obra de ingeniería en su conjunto.

El enclave junto al pico está a caballo entre el Estado Libre de Baviera en Alemania, y el Tirol austriaco. Eso sí, la mayor parte de las instalaciones están en el lado alemán, con otro teleférico que sube desde el Eibsee y otro desde el lado austriaco.

A la cima se puede subir, pero hay que trepar un poco. Y aunque han puesto escalerillas y agarres en los pasos más dificiles… pues nos hemos abstenido. Cuando uno va de dominguero… pues va de dominguero. Aunque sea un jueves. Pero no faltaban los valientes.

El regreso lo hemos hecho por el teleférico que baja al lago de Eibsee, donde nos hemos montado en una barquita para un modesto pero majo recorrido de 25 minutos. El patrón iba dando datos… pero en alemán. La verdad es que era un soso de mucho cuidado. En cualquier caso, los paisajes, con los montes y la abundancia de bosque, han sido realmente bonitos.

Hasta ese momento, el día ha estado radiante, pero al llegar de regreso a Garmisch-Partenkirchen con el cremallera, se ha nublado a base de bien. Pensábamos pasar la tarde en esta cuca población formada por dos obligadas a unirse por Hitler para la celebración de los Juegos Olímpicos de invierno del año 1936.

Todo muy turístico. Un centro de veraneo, más que otra cosa. Por lo menos Garmisch, que en Partenkirchen no nos hemos atrevido a pasear porque se estaba preparando una buena que se ha desatado nada más coger el tren de regreso a Munich.

Lleva toda la tarde lloviendo. Hemos descansado un rato en el hotel, nos hemos bajado a cenar y tomar un chisme por los alrededores, y nos hemos vuelto al hotel a charrar tranquilamente. Mañana excursionamos a Salzburgo. Esperemos que con lo que está lloviendo hoy mañana se lo tome con más calma, porque si no en Austria… ¡nos vamos a mojar!