Como comentaba ayer en la reseña de La deuda, he incluido esta película en la lista de películas del cine en la historia del ferrocarril. Con el enlace directo a la reseña ampliada ferroviaria.
Cine
[Cine] La deuda (2010)
CineLa deuda (The Debt, 2010), 13 de septiembre de 2011.
Semana de transición en la que no parece haber un polo de atracción cinematográfico claro, y que nos lleva a uno de los cines del centro para ver una película de espías que suponemos entretenida, y que cuenta con el aliciente de Helen Mirren y algún otro ilustre en el reparto. Veremos a ver en lo que queda esta película dirigida por John Madden, que parece ser una nueva versión de un original israelí que no tuvo difusión práctica fuera de su país.
Sinopsis
Estamos en Israel, en 1997, y la hija de Rachel (Helen Mirren/Jessica Chastain), una antigua agente del Mossad, presenta un libro que cuenta la historia de su madre, su padre Stephan(Tom Wilkinson/Marton Csokas) y un tercer agente israelí, cuando acabaron con un criminal médico nazi (Jesper Christensen) en el Berlín oriental de la guerra fría en los años 60. Al mismo tiempo, el tercer agente, David (Ciarán Hinds/Sam Worthington), tras años desaparecido por el mundo, vuelve a Israel con una noticia que turbará las vidas de Rachel y Stephan. Esto provocará en Rachel los recuerdos de cómo fue realmente aquella operación y cuáles fueron sus consecuencias para sus vidas.
Realización y producción
Parte de la acción está situada en el mundo actual de 1997, pero una gran parte es el largo flashback en el cual Rachel recuerda como transcurrieron los hechos. La diferencia temporal, más de 30 años, hace que los personajes esté interpretados por distintos actores. En las indicaciones anteriores, el intérprete que caracteriza al personaje en su madurez está en primera posición. Sin embargo, no es una película de saltos en el tiempo. Tras la presentación de la situación en la época contemporánea, hay un largo salto atrás en el tiempo que nos cuenta la realidad de la operación llevada a cabo, y el último tramo de la película vuelve a la época contemporánea para llegar al debido desenlace.
La realización de la película no me parece que tenga nada de particular, es una realización artesanalmente adecuada con el objetivo de contar la historia, dejando el peso de la película en los intérpretes. Unos exteriores localizados en Budapest para representar el Berlín de los años 60, una iluminación lúgubre que busca señalar la atmósfera opresiva de aquel momento, y a funcionar. Como hay una cierta importancia de cuestiones ferroviarias en la trama, incluiré el filme en mi colección del ferrocarril en la historia del cine, y hay comentaré posibles deslices.
Interpretación
Como ya he señalado, la base de la película son las interpretaciones de los actores y de las actrices. No estamos ante los típicos agentes secretos de las películas al uso de espías. Estos tienen emociones, toman decisiones erróneas basadas en las emociones, y meten la pata. Y de eso trata un poco la historia, de cómo llegamos a cometer errores y cómo tenemos que lidiar con ellos. He de decir que de la interpretación esperaba un poco más. Lo cierto es que el peso de la película no lo lleva Mirren que más bien es secundaria por el tiempo que permanece en pantalla, aunque su personaje sea el principal. Junto con el del médico nazi que es el otro personaje importante de la película. Más que los dos muchachotes que acompañan a la chica. Porque es la chica, Jessica Chastain, quien lleva realmente el peso dramático de la historia. Globalmente no lo hacen mal, pero tampoco consiguen llegar a producir el impacto emocional necesario para que esta historia se convierta en una gran historia. El resultado queda un poco frío.
Conclusiones
Mentiría si dijera que me he quedado con ganas de ver el producto original. La historia no me ha llamado la atención tanto. Es una más de espías, pero con chapuzas. Hay un problema con esta película. Aunque en los comentarios que se han podido leer por ahí no te cuentan la película, lo cierto es que no hace falta ser un lince para saber por donde van a ir los tiros a partir de los mismos. Por lo tanto, no hay grandes sorpresas en el desarrollo de la acción. Lo cual, en una película de acción,… pues es un problema. No obstante, es una película indudablemente entretenida, que se deja ver sin problemas, y que puede ser recomendable para pasar una tarde sin mucho romperse la cabeza.
Valoración
Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***
[CineTren] La vida en un hilo (1945)
Cine, TrenesRecuerdo que vi por primera vez esta película a finales de los años 90. En aquella época Canal+ todavía tenía propuestas innovadoras e interesantes en programación, antes de pasar a ser una cadena más anodina donde simplemente echan programas sin publicidad porque para eso pagas. Y una cosa que hacían es los programas dobles de cine en la que a una película de estreno le seguía otra película que podía ser su versión original, o la película en la que se basó u homenajeó, o una película con una temática similar y planteamientos distintos a comparar. Hubo cosas muy interesantes.
En un momento dado, programaron como película de estreno Sliding Doors (Dos vidas en un instante), que protagonizada por Gwyneth Paltrow, nos ofrecía dos caminos alternativos a la protagonista del filme en función de que llegase a tiempo a coger un tren del metro londinense, o se encontrase con las puertas deslizantes del mismo, a las que hace referencia el título de la película, ya cerradas. A continuación, emitieron la película española de Edgar Neville que hoy nos ocupa, y que cincuenta años antes partía de premisas similares. Aunque con un tono menos dramático, y con más ambiente ferroviario.
Y debido a esto último, la he incluido sin más pensar en mi colección de películas sobre el ferrocarril en la historia del cine. Y podéis acceder a su reseña directamente a través del enlace correspondiente.
[Cine/TV] Dramas de época,… o los adoras, o los odias
Cine, TelevisiónEn realidad, a mí me suelen gustar. Pero cuando no me gustan… puagg. Voy a incluir, quizá de forma indiscriminada, bajo el epígrafe drama de época una serie de productos, muchos de los cuales también podrían ser denominados como dramas históricos, pero que reunirán una serie de características comunes. Luego veremos cuáles son. Aunque originalmente se concibieron para el cine, acabaron teniendo gran éxito como series de televisión, ya que muchas veces se mezclaban hábilmente, hasta el punto de hacerse indistinguibles, salvo por el vestuario, con otro género de gran aceptación popular; el culebrón.
Fue el año pasado cuando volví a sentir un interés manifiesto por los dramas de época. Y todo se debió a una serie que ya comenté en su momento con razonable extensión, Downton Abbey. Recientemente se ha anunciado su segunda temporada de ocho episodios, que empezará el 18 de septiembre, y a la que se añadirá un especial de navidad. Curiosamente, es uno de los anuncios televisivos que más ilusión me ha hecho recientemente. El caso es que este anuncio me ha hecho reflexionar sobre este género. Veamos sus características principales.

Quizá el castillo de Warwick sea excesivo como mansión para un drama de época, pero sólo por poco (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).
Romance y/o Sexo
Tradicionalmente, romance. En todo drama de época que se precie debe haber notorias historias de amor, con más o menos pasión carnal acompañante, a ser posible tortuosas y en no pocas ocasiones imposibles para sus protagonistas. Quizá, los paradigmas de estos romances puedan ser las adaptaciones de las novelas de Jane Austen o, más tormentosas, las de las hermanas Brontë. En los últimos años, sin embargo, el tono de los romances han subido notoriamente de tono, y se han empezado a realizar dramas históricos con contenidos abiertamente sexuales o eróticos. Productos como Los Tudor, Roma o Los Borgia (no confundir con el largometraje español del mismo título, de calidad lamentable), son los exponentes más claros. Si los basados en el romance tenían como público diana predominante el femenino, con la introducción de desnudos frecuentes o representaciones más explícitas del acto sexual parece una obviedad si decimos que se quiere atraer al público masculino.

La Roma imperial siempre ha sido un lugar idóneo para situar los más truculentos dramas de época (Canon EOS 40D, EF 50/1,8).
Intriga política y/o familiar
O las dos juntas. Conspiraciones, traiciones, luchas por el poder, bien sea en el ámbito del gobierno de los estados o los imperios, o en el de las grandes mansiones de los terratenientes británicos. Es muy difícil establecer un paradigma para este tipo de situaciones, por su abundancia. Aunque a mí, el que me viene con más frecuencia a la mente fue la maravillosa adaptación del Yo, Claudio de Robert Graves. En los más sencillos, la cosa está clara. Pronto se definen quienes son «los buenos», aquellos personajes con los que sufrimos y cuyo bienestar y final feliz anhelamos, y «los villanos», traicioneros de torva mirada que se encargarán durante los capítulos que sea de poner trabas al «comieron perdices» que el espectador espera. En los más elaborados, el maniqueísmo se diluye. Nadie es exactamente «bueno» o «malo», aunque indudablemente al espectador se le ofrece un opción clara hacia la que dirigir sus simpatías. Obviamente, estos son más interesantes. O todavía más interesantes, cuando «el villano» tiene una personalidad más atractiva que los buenos. Dejando aparte la presencia de la princesa Flavia (Deborah Kerr), siempre me ha gustado mucho más el traidor Rupert de Hentzau (James Mason), que el estirado Rassendyll (Stewart Granger) en ese cruce entre el drama de época y el cine de aventuras que es El prisionero de Zenda.
Ambientación y vestuario
Los dos elementos anteriores son fundamentales en el drama de época, pero no son suficientes para definirlo. Es necesario que además nos transporte a momentos y lugares históricos en los que la ambientación y el vestuario sean específicos y definitorios. Los hombres habrán de manifestar una elegancia sobria y las mujeres vestirán maravillosos vestidos y tocados. Todos estarán guapísimos. Y se moverán por decorados naturales o habitacionales de ensueño. Salvo que nos metamos, claro está, en las más oscuras estancias de las clases bajas o de los pillos. Aunque esto último será casi siempre de paso o de modo circunstancial. El ser humano necesita soñar una vida mejor, y para ello no hay nada como permitirle imaginarse recorriendo las estancias de Gosford Park, por ejemplo, o de la mencionada Downton Abbey. La precisión histórica no es de rigueur, aunque desde mi punto de vista aconsejable. En este sentido, tengo la sensación que de los dos grandes países productores de dramas de época, los británicos son más rigurosos que los norteamericanos, aunque eso sí, siempre y cuando salgan ganando en comparación con otros pueblos o naciones, que siempre mostrarán comportamientos más o menos risibles. Especialmente si son franceses. Es lo de menos, ante todo, los dramas de época tienen que ser bonitos. Muy bonitos.

El Berlín prusiano fue uno de los escenarios de Barry Lyndon, de la que os hablé hace pocos días (Panasonic Lumix LX3).
Lo cierto es que si una producción cinematográfica o televisiva de ficción tiene los tres elementos mencionados en cantidades suficientes y adecuadas, será difícil que a poco que la historia que se cuente sea mínimamente interesante no encuentre un público interesado. Son historias que nos sacan de nuestras rutinas, y nos elevan de nuestras prosaicas vidas a escenarios de ensueño que parecen destinados sólo a unos pocos privilegiados. Como ya he dicho al comienzo de esta entrada, me suelen gustar los dramas de época. Pero reconozco que cuando no aciertan con la historia y los caracteres, también son las producciones cinematográficas o televisivas que más acabo detestando. Es una lástima también que pertenezca a un país donde este género suele estar mal concebido y realizado. O bien está concebido como culebrón puro y duro, o bien carece de la fuerza argumental necesaria para interesar al espectador.
En fin. Ya vale de rollo. De momento, estos días, me estoy dedicando a ver de nuevo los estupendos siete capítulos de la primera temporada de la vida de los Grantham/Crawley. Nos prometen que en la segunda los veremos inmersos en las vicisitudes de la Primera Guerra Mundial. Este es un conflicto que se está empezando a poner de moda. Se anuncia una película de Spielberg al respecto. Y para el que faltan menos de tres años para conmemorar (celebrar no me parece el verbo adecuado) el centenario de su comienzo.
Recomendación musical
Todo drama de época que se precie ha de ir acompañado de una banda sonora que lo caracterice. Todavía me viene a la memoria con frecuencia la música de los títulos de crédito de Yo, Claudio, compuesta por Wilfred Josephs. Tambien la música de John Lunn para Downton Abbey es notable, sin duda. Pero en los últimos años, fue la banda sonora de Expiación, por Dario Marianelli, la que me pareció que tenía una fuerza y una calidad fuera de lo habitual.
[Breve – cine/foto/historia] Nada nuevo bajo el sol; los abusos sobre las mujeres en tiempos de guerra
Cine, Fotografía, HistoriaAyer vi en vídeo la película alemana Anonyma – Eine Frau in Berlin. Es la adaptación cinematográfica de un libro que leí hace 3 años y que ya comenté en estas páginas. Trata sobre las violaciones y la supervivencia de las mujeres alemanas tras la invasión de las tropas soviéticas de la capital alemana. La película es más melodramática que el libro y obvia algunos aspectos importantes no relacionados con las violaciones. Pero no está mal.
Hoy me encuentro en La Lettre de la Photographie un artículo sobre el trabajo del fotógrafo Gwenn Dubourthoumieu titulado Raped Lives (vidas violadas). En este caso, es sobre las mujeres africanas que soportan los constantes conflictos que asolan diversas regiones de África. Allí también han de soportar el desprecio y el abuso sexual por parte de las partes en conflicto.
Alguien dijo una vez que las guerras las hacen los hombres y las sufren las mujeres. No recuerdo la cita exacta. Pero creo que lamentablemente es una realidad. Y que por mucho que pasen los años, las cosas no cambian. Lamentablemente.
[Cine] La piel que habito (2011)
CineLa piel que habito (2011), 4 de septiembre de 2011.
Pedro Almodóvar es un director muy regular en su trabajo. Y cada dos años de promedio nos ofrece una nueva película. En alguna ocasión ha sido un poquito más, en otras un poquito menos. Pero para el caso… lo dicho. Cada dos años. Y este año nos ofrece una perturbadora película en la que rescata para el cine español a Antonio Banderas y ofrece una oportunidad de lucimiento a Elena Anaya, una chica que nunca ha dado de sí tanto como prometía en su momento. En mi humilde opinión, claro.
Sinopsis
En una finca no lejos de Toledo, un cirujano plástico llamado Robert Ledgard (Banderas) experimenta con tejidos cutáneo para injertar en personas que han sufrido graves lesiones en la piel, como los quemados. Algo que hace desde que perdió a su mujer a consecuencia de los desequilibrios que le produjeron las deformidades ocasionadas por las quemaduras en un grave accidente. Como conejillo de indias tiene a Vera (Anaya), que vive recluida en una habitación del cortijo, cuidada con todo lujo, pero sin acceso a la libertad. El aspecto que le ha dado el cirujano es el de su esposa fallecida. En un momento dado, aparece un maleante, Zeca (Roberto Álamo), hijo de Marilia (Marisa Paredes), ama de llaves de la finca, que viene a por dinero, y viola a Vera. En los forcejeos posteriores, muere Zeca, pero también se desata la historia de amor y pasión entre Ledgard y Vera en contra de la opinión de Marilia, que opina que Vera debe morir.
En sendos flashbacks, conocemos por un lado la historia del accidente y muerte de la mujer de Ledgard, el trauma de su hija Norma (Blanca Suárez) al presenciar el suicidio de su madre, y como éste se agudiza cuando a punto está de ser violada por un bebido y drogado Vicente (Jan Cornet). También conoceremos a este muchacho, que trabaja con su madre y una guapa lesbiana, Cristina (Bárbara Lennie), en un pueblo gallego, en una tienda de ropa usada.
Pronto veremos que todas las historias están relacionadas y confluyen en el presente.
Realización y producción
Sobre un guion basado en la novela de serie negra Mygale de Thierry Jonquet, el director manchego nos ofrece una enfermiza historia de venganzas, mezclada con una no menos enfermiza recreación del mito de Pigmalión (creo que un guiño innegable a esto es el nombre de Gal para la esposa del protagonista, recorte de la Galatea del mito griego). Como en el director es habitual, nos encontramos con una película con una producción y un nivel técnico y estético de primer nivel, que no tiene nada que envidiar a cualquier producto procedente de cinematografías industrialmente más potentes.
Sin embargo, detrás del elevado virtuosismo estético que nos ofrece el director, con sus decorados impolutos, el aprovechamiento del estilizado cuerpo de la actriz protagonista para unas imágenes de un grafismo fenomenal, y una cuidada puesta en escena en la que no se deja al azar ni el recorrido en pantalla de las luces de freno de los coches por la noche, hay una historia que en mi opinión tiene dos defectos. Una, que a partir de cierto momento, es previsible. Quizá demasiado. Y esto agudiza el segundo problema. Y es que, por lo menos en mi caso, la película fracasa a la hora de transmitirme las intensas emociones que los grandes dramas que viven los personajes deberían transmitir a la platea de la sala de cine. A mí me dejo frío. Especialmente por un final especialmente poco conseguido. Una lástima, porque la historia daba para mucho.
Interpretación
Ya he comentado antes y en alguna otra ocasión que Elena Anaya es una actriz que cuando comenzó prometía mucho, pero luego no ha acabado de tener una trayectoria firme como intérprete femenino de referencia. Por otro lado, creo que no descubro nada nuevo si digo que Banderas es un actor mediocre, que eventualmente, con un buen director, puede dar mucho de sí. La cuestión es que entre ambos, a pesar de que creo que se esfuerzan, no consiguen evitar esa sensación de frialdad que me transmitió la película. Luego hay breves intervenciones de otros ilustres como José Luis Gómez o Eduard Fernández que no tienen impacto suficiente sobre el conjunto del filme, y la de Marisa Paredes que, aunque más sustanciosa que los anteriores, tampoco varía el resultado. Jan Cornet es nuevo para mí, y no desentona nada en absoluto sobre el conjunto del reparto.
Conclusiones
Lo tengo que reconocer. Últimamente, las películas de Almodóvar no me llegan como las de antaño. Me parece que les falta alma. Emoción. Justo lo que tenían la películas del director manchego que más me gustaron en el pasado. Una estética personal, con mucho interés en la perfección, no basta. Hay que ponerle chicha en el asador. Y yo no se la he encontrado. El reparto, de relativo relumbrón, puede que sirva para atraer espectadores a las salas, pero en este caso no tienen la suficiente entidad, a pesar de un honesto trabajo, para con su esfuerzo y su saber interpretativo dar esa emoción que tanto echo de menos. Una pena. Aunque por otra parte, no deja de ser una película que tiene su interés.
Valoración
Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***
Música recomendada
Las bandas sonoras de las películas de Almodóvar siempre tienen buen tono general. Y casi siempre debidas al compositor Alberto Iglesias. Además cuenta con la colaboración de Concha Buika, que aparece en pantalla cantando ella misma.
[Breve – cine en TV] Barry Lyndon (1975)
CineEn líneas generales, el cine de Stanley Kubrick me gusta. Aunque existen excepciones a la regla. Para empezar su última película, que nunca he podido tragar. Y luego está la que hoy comento en este breve, Barry Lyndon, que a pesar de ser puesta por las nubes en muchas ocasiones, nunca había podido ver entera. Por mi edad cuando se estrenó, no pude verla en pantalla grande nunca. Aprovechando que esta semana la programaban en un canal vía satélite, en versión original y esas cosas, me hice el firme propósito de verla entera para terminar de formarme una opinión. Y así lo hice. Ayer. No negaré la virguería técnica de su fotografía. Y que la banda sonora está bien. Pero me sigue pareciendo un aburrimiento absolutamente monumental. Con un reparto en estado de desgracia. Para empezar porque se trataban de intérpretes limitados a priori. Me mantengo en la opinión. Esta es de las excepciones a la regla. Y encima dura tres horas. Aunque probablemente eso forma parte del problema.
Bueno. Mañana, en una entrada reglamentaria, hablaremos de Almodóvar. Mientras, el fin de semana he dedicado más tiempo a los Paisajes sin figura que al Cuaderno de ruta.
[Breve – música de cine] Am I Blue (1944) Hoagy Carmichael & Lauren Bacall
Cine, MúsicaAm I Blue (1944) Hoagy Carmichael – YouTube.
Uno de mis pequeños numeritos musicales favoritos de películas. En To Have and Have Not (Tener y no tener) Aunque nunca he tenido claro quién es la voz tenor en el dúo, si Hoagy o Lauren.
[Cine] Jūsannin no Shikaku (2010)
CineJûsan-nin no shikaku (2010), 30 de agosto de 2011
La película fue vista en versión original en japonés subtitulada en castellano. También se puede encontrar doblada al castellano bajo el título 13 asesinos, que es traducción literal del título japonés.
Esta semana nos entraron grandes dudas sobre qué película ver. Incluso si merecía la pena ir a ver alguna. Cuando alguien, que colecciona críticas cinematográficas nos comunica que esta película japonesa dirigida por Takashi Miike tenía buenas críticas y estaba en versión original en un par de sesiones al día. A pesar de que el tema, peleas entre samuráis en el siglo XIX en el período anterior a la restauración imperial de 1868, no nos atraía demasiado, decidimos darle una oportunidad. Y os cuento como fue.
Sinopsis
Estamos en Japón en los años 20 del siglo XIX. El país sigue gobernado por el shogún (dictador militar) de turno, uno de cuyos hermanos, Naritsugu (Gorô Inagaki), se aprovecha de su impunidad ante la justicia para cometer toda clase de desmanes contra otros nobles y contra la población en general. Violencia, abuso de poder, violaciones,… siempre con una crueldad notable, son su forma de actuar. Ante esta situación, un magistrado decide contratar a un samurái (élite militar, ya en decadencia en esa época), Shinzaemon (Kôji Yakusho), que con 11 compañeros más, a los que posteriormente se unirá un aventurero de los bosques, tendrá que matar al vil noble. Para ello planean una emboscada en un pueblo de montaña, aunque la empresa parece desesperada e imposible, porque a la hora de la verdad será una batalla de 13 contra 200.
Realización y producción
El guion nos cuenta un historia clásica en el cine de aventuras. El grupo de aventureros que tienen que pelear contra fuerzas superiores. Lo hemos visto en películas del oeste, en películas bélicas, en péplums, etcétera. Aquí parece estar basado en algún hecho real, ya que el personaje de Naritsugu existió en la realidad. Son samuráis muy habilidosos con las armas, pero no capaces de desafiar a las leyes de la física con sus artes marciales como hemos visto en algunas coloridas películas chinas de los últimos tiempos. Sin embargo, diversos elementos de la gran batalla en el pueblo resultan inverosímiles, por lo que tenemos que aceptar que estamos presenciando un hecho más legendario que histórico. Lo cual hay que dejar claro para no equivocarse. Son 13 contra 200. También uno de los personajes, el aventurero de los bosques, presenta caracteres sobrenaturales.
La historia, aunque por caminos mil veces trillados, transcurre con agilidad, y nos ofrece tres partes; la conjura, el viaje y la batalla. Rodada en paisajes naturales de gran belleza, con una fotografía eficaz de tonos apagados y poco saturados, salvo cuando transitan por las lujuriantes selvas verdes de las montañas japonesas. La producción es de buen nivel, con decorados muy elaborados y con un montaje muy notable dada la larga duración de la batalla final. Globalmente, la realización es de buen nivel.
Interpretación
Muy buena en su conjunto, especialmente en los papeles principales, tanto entre los villanos como entre los samuráis. De forma acorde a la psicología de los personajes, se trata de interpretaciones sobrias, que expresan más con la gestualidad que con las palabras, en las que son parcos. Los intérpretes nos son desconocidos en estas latitudes, pero evidencian que Japón tiene buen fondo de armario en el apartado actoral.
Conclusión
En el haber, el buena factura y la buena interpretación. En el debe, la previsibilidad, la sensación de que esto ya lo hemos visto en otra parte. También, la pertenencia a un género muy específico, el de las artes marciales japonesas, que a algunos nos llama poco la atención. Pero he de reconocer que la película superó bastante mis expectativas, que me entretuvo y que salí con un razonable buen sabor de boca.
Valoración
Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***
[Breve – foto, cine y literatura] Cuando una imagen tiene que ver y cuando no
Cine, Fotografía, LiteraturaIntroduzco esta breve entrada como complemento a la anterior sobre la novela La mujer del viajero en el tiempo. Y comparo las imágenes asociadas a la novela y a la película.
El cartel de la película es absolutamente deleznable. Una imagen empalagosamente acaramelada de los dos protagonistas, con muchas lucecitas desenfocadas en forma de círculos de colores como no menos empalagoso fondo. Todo ello unido al desafortunado cambio de título en la versión cinematográfica. Para fusilar a unos cuantos por crímenes contra la humanidad. Propongo.
Un colorida aunque sobria fotografía, en la que vemos los pies de una niña, una manta, un termo de café, y algo de ropa. Todo ello nos lleva a elementos clave de la historia, y en su conjunto a los que probablemente son los momentos más felices para los protagonistas. Firmada por Tim Hetherington, que murió esta primavera en los disturbios de Libia. ¿A que no es tan difícil distinguir una foto apropiada de una inapropiada para la promoción de una película o un libro? ¿A que no?
[Breve con foto] Algo de cine, algo de televisión, algo de fotografía
Cine, TelevisiónEste fin de semana, mis ratos de ordenador se dedican más a actualizar mis paisajes sin figura que a otra cosa. Además de alguna cosa reciente, cosas de 2009. Pero además de salir algún rato a tomar un chisme con gente, me ha dado tiempo a ver algo de cine en televisión y algo de televisión sin más.
À bout de souffle (Al final de la escapada): Jean-Luc Godard siempre se me atraganta un poco. Pero no deja de tener interés esta historia de amor y crimen entre Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg. La pena es que TCM clásico no incluya los subtítulos en la versión original en francés, y el uso frecuente de jerga me hace muy difícil seguir la película en ese idioma. Interesante banda sonora muy jazzy de Martial Solal.
Let’s Kill Hitler (Doctor Who): Lo dicho. Ha vuelto el Doctor para terminar temporada. Y con muy buen tono. Y alguna sorpresa. Mucho protagonismo de River Song (Alex Kingston), lo cual siempre es buena noticia. Cuando termine la temporada ya comentaré.

Tarde otoñal en el Parque Grande de Zaragoza hace un par de años (Canon EOS 40D, EF 50/1,8).
[Breve – cine] Pride & Prejudice (Orgullo y prejuicio) (2005)
CinePride & Prejudice (Orgullo y prejuicio) (2005) – IMDb.
Nunca he sido muy entusiasta de las adaptaciones de las novelas de Jane Austen que digamos. Aunque ha habido algunas de ellas realmente notables. Pero el mundo que describen me resulta muy ajena. Pero ayer, fundamentalmente por pura vagancia para buscar otra cosa más interesante, me comí esta película que ya había visto en televisión pero con poca atención. Aunque correctamente hecha, muy bien ambientada y esas cosas, me resulta algo fría. Pero lo que ofrece esta película es un ramillete de jóvenes actrices británicas algunas de las cuales han destacado ya. Curiosamente, las «hermanas Bennet«, aunque de distintas edades en la ficción, en la realidad son todas nacidas el mismo año. Salvo la mayor, interpretada por la guapa Rosamunde Pike.
Además de ésta, que ya alcanzó cierta fama como chica Bond, y la protagonista absoluta de la película, la flaca Keira Knightley, aparece también en un discreto segundo plano Carey Mulligan, que luego volvió a trabajar con las otras dos en distintas películas.
Con Pike en An Education. Fue en este filme donde Mulligan destacó muchísimo y alcanzó fama por su excelente papel de adolescente enredada con un tipo mayor. Pike tenía un papel secundario, pero en mi opinión muy bien llevado.
Con Knightley en Never let me go (Nunca me abandones), donde compartían protagonismo. En teoría. Porque en la realidad, como interpretación, Mulligan la superaba ampliamente. Creo que Knightley este sobrestimada. Y creo que Mulligan, si le van dando buenos papeles puede ser una de las grandes actrices de los próximos tiempos. Y durante tiempo. Y además fue también protagonista de un capítulo maravilloso de Doctor Who. Que hoy vuelve con sus aventuras.






