[Cine] Un dios salvaje (2011)

Cine

Un dios salvage (Carnage, 2011), 20 de noviembre de 2011.

Lo prometido es deuda. Ayer os dije que me quedaba pendiente comentar la película que vi el domingo por la tarde, y aquí viene. Hoy que voy con más calma. Y la película era imprescindible. Porque es de Roman Polanski. No todo lo que ha hecho el director polaco me gusta, ni mucho menos. Pero a pesar de eso, considero que es uno de los directores imprescindibles del cine actual, y desde hace cuarenta años como poco.

Y encima, en esta ocasión se encierra durante «apenas 80 minutos» que es lo que dura este filme con cuatro intérpretes, dispuestos a dar lo mejor de si mismos en esta adaptación cinematográfica de la obra de teatro Le Dieu de carnage de Yasmina Reza. Cuatro intérpretes, dos hombres y dos mujeres, que representan dos matrimonios. Zachary, el hijo de Nancy (Kate Winslet) y Alan Cowan (Christoph Waltz) ha agredido con un palo en el parque a Ethan, el hijo de Penelope (Jodie Foster) y Michael Longstreet (John C. Reilly). En los títulos de créditos iniciales presenciamos a cierta distancia la agresión en el parque. Ambos matrimonios pertenecen a una sociedad acomodada, que por sus negocios, sus profesiones o su crianza disfrutan de una alto nivel de vida económico, social y cultural, aunque quizá no lleguen a la categoría de acaudalados. Se han reunido en casa de los Longstreet para resolver civilizadamente el conflicto producido por la pelea de los chicos, especialmente por el agredido ha quedado lesionado en la cara, y a perdido algunas piezas dentales. Al comienzo de la conversación, los cuatro hacen notables esfuerzos por mostrarse civilizados, e incluso cordiales, aunque las distracciones que se permiten algunos de ellos, y las expresiones que utilizan otros, pronto muestran al espectador que quizá no sean del todo sinceros. Poco a poco, la conversación se va enredando, o ellos se van enredando en la conversación y en sus propias contradicciones. Van perdiendo los modales que imponen las convenciones, y al final encontramos a una serie de adultos comportándose como niños, con sus caprichos, sus malos modales, floreciendo sus auténtica e políticamente incorrectas ideas, en un todos contra todos en general, mientras la tarde avanza. En los títulos finales asistimos a otras escena en el parque en la que los dos muchachos se han hecho amigos y comparten sus juegos o lo que sea juntos y sin mayores problemas.

Rodada en poco más que el salón del piso de los Longstreet, con alguna breve incursión al recibidor de la planta en el que viven y al cuarto de baño de la casa, con una iluminación excelente que sutilmente nos va mostrando y guiando en cómo avanza la tarde, con unos movimientos de cámara que muestran el oficio que de sobra tiene el director, asistimos a una comedia negra tremendamente pesimista en lo que es el ser humano civilizado. En concreto de la «avanzada» civilización occidental. Hecho especialmente señalado por las frecuentes y tópicas referencias que los protagonistas hacen a «la situación en África«. No faltan las sorpresas en la conversación, y los giros en las relaciones y alianzas que se crean entre los cuatro personajes.

Evidentemente, el peso de la película lo llevan los cuatro intérpretes que tienen oficio a raudales. Las dos protagonistas femeninas son quizá más conocidas para el gran público, con sus óscares y esas cosas, pero todos ellos están igualmente brillantes. Lo cual es fundamental para el buen funcionamiento de la obra.

No obstante todo lo anterior, lo cierto es que las desventuras de estos matrimonio de esnobs, pijos sin educación, o con una educación más falsa que un duro de cuatro pesetas me ha importado sólo relativamente. En los tiempos que corren, me parece que hay otra gente por la que preocuparse. Y aunque está bien darle un palo de vez en cuando a este tipo de gente, tan insolidarios en general, sus cuitas me importan sólo relativamente. Lo cual no quiere decir que no sea divertida o recomendable. Que lo es. Bastante.

He de lamentar dos situaciones. La primera, que no hayan traído una copia en versión original subtitulada, para apreciar en su integridad la bondad de las interpretaciones. Si algunas películas me parece especialmente justificado verlas de esta forma, son las de este tipo. La segunda, la mala educación del público español o al menos el de mi ciudad, Zaragoza, cuando va al cine. Ya es una pesadez cuando la gente se dedica a devorar palomitas como tocinillos en películas que no son de «índoles palomitera». A nadie le importa si la gente come palomitas en una de «superhéroes», o de «salidos universitarios», donde total, para lo que hay que oir. Pero en el resto… Luego está el problema de llegar a la hora. Porque es que encima de llegar tarde y molestar con su acomodo en la sala, no dejan de hablar o de reírse, o de ponerse lo más en medio que pueden. Finalmente, los que no para de hablar en toda la sesión. Como si estuvieran en el salón de su casa, donde evidentemente pueden hacer lo que les plazca. O donde quizá como los hipócritas de la personajes de la película, se mandarán callar los unos a los otros por que no se dejan oír la telenovela o la retransmisión del partido de fútbol. Los odio. A todos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Ángel

Ayer por la tarde tuve que subir al cementerio de Zaragoza. Subí caminando. Y sabía que por la hora y las condiciones atmosféricas, la luz podía ser interesante, por lo que me llevé una discreta cámara de fotos en el bolsillo. Algunas de las tumbas y panteones del paseo central de la necrópolis, aunque bellos, me recordaron a la vacuidad de los personajes de este drama (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[CineTren] Cómo no, Tomates verdes fritos (1991)

Cine, Trenes

Me resulta relativamente extraño que esta película dirigida por Jon Avnet no haya aparecido antes en mi lista de películas sobre el ferrocarril en la historia del cine. Porque indudablemente el ferrocarril tiene un papel esencial en las vidas de las protagonistas de este drama optimista, con tonos de comedia, basado en la novela título similiar, Fried Green Tomatoes at the Whistle Stop Cafe, de Fannie Flagg. Así que os paso a comentar esta interesante película.

Cruce de vías

Inevitable el tema ferroviario en las fotos de hoy, extraídas de un desplazamiento entre Varsovia y Gdansk (Fujifilm Finepix F10).

La película supuso una más que agradable sorpresa en aquel año 91. Recuerdo que fui a verla con un grupo de amigos, sin que tuviese referencias de la misma, ni buenas ni malas. Y que con ese título, no me atraía demasiado. Pero fue estupendo. Una ambientación magnífica en el profundo sur, unos personajes entrañables, un melodrama de los de siempre pero salpicado aquí y allí con tonos de humor, y excelentes interpretaciones, las de los personajes más jóvenes a cargo de intérpretes entonces muy poco conocidos, aunque hoy en día se han hecho mucho más populares. Es cierto que la película al parecer suaviza algunos de los temas peliagudos de la novela. En esta la relación entre las dos jóvenes protagonistas es de franco amor romántico, homosexual. Sin embargo, para muchos espectadores, la relación en el filme no pasa de ser una amistad cementada por el amor común al joven arrollado por el tren. En cualquier caso, una película altamente recomendable, a la que le tengo un especial cariño, y que no entiendo porque no había aparecido antes en esta colección. Ahora ya podéis acceder por el enlace correspondiente.

En el pasillo

Fueron las vacaciones de julio de 2007, en la cual tuvimos ocasión de "disfrutar" abundantemente de los ferrocarriles polacos (Fujifilm Finepix F10).

[Cinefoto] Nick Nolte fotografía «bajo el fuego»

Cine

Desde ayer por la tarde estoy pocho. Básicamente parece una faringitis, probablemente de carácter viral, ya que la fiebre no es excesivamente elevada, y también he tenido algún síntoma intestinal. No creo que tarde en pasarse, pero desde que volví de pasear ayer por la mañana, no he andado muy para allá. Así que para combatir el aburrimiento de las horas de convalecencia en casa me he dedicado a ver películas en la tele.

Me he tragado Gigante (Giant) enterita, y eso que no es una película que me guste en especial a pesar de la fama que arrastra. Aunque eso sí, Elizabeth Taylor sale en una de sus versiones más guapas.

También he visto a Robert Redford, Morgan Freeman y la habitualmente mediocre aunque eventualmente guapa Jennifer Lopez en un drama de Lasse Hallström más bien flojo, Una vida por delante (An Unfinished Life).

Me divertí con una comedia adolescente protagonizada por Emma Stone. Una versión moderna de instituto de La letra escarlata titulada Rumores y mentiras (Easy A). Muy por encima de la media de este tipo de producciones, y creo que por las innegables virtudes interpretativas de su protagonista.

Y finalmente, he visto Bajo el fuego (Under fire), un filme que tenía pendiente para incluir en mi serie sobre cine y fotografía, y a cuya reseña ya se puede acceder.

Voy a intentar pasar el resto de la tarde con la mayor dignidad posible dada mi situación, y espero estar en condiciones mañana de retomar la vida activa.

Hoja seca

Melancolía otoñal tengo hoy, causada por la maldita faringitis, vaya que sí (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Cine, música y humor] Un bikini muy pequeñito, amarillo y de lunares

Cine, Música

Una de las escenas «más tremendas» de One, Two, Three, la divertidísima película de Billy Wilder sobre la guerra fría, era la «horrible tortura» del novio comunista de la chica americana por parte de la policía del Berlín oriental, obligándole a escuchar uno de los éxitos del momento; Itsy bitsy teenie weenie yellow polka dot bikini cantada por Bryan Hyland. La canción, una precursora del pop piruleta o pop chiclé, nos contaba las tribulaciones de una jovencita que va a la playa, pero le da corte mostrarse en la arena por las diminutas dimensiones de su bikini amarillo de lunares. Un temazo. Pero la escena, ademas de mordaz hacia la música comercial, es la pera.

Esta tarde he visto en la tele una mediocre película de un director de cine que antaño hizo películas maravillosas, protagonizada por un gladiador venido a menos. Si he aguantado hasta el final ha sido por la presencia de dos mujeres estupendas. Una morena francesa y una rubia norteamericana. Estupendas. Aunque mi preferencia va para la gabacha, claro.

Y he tenido premio, porque se me ha puesto una sonrisa de oreja a oreja cuando, hacia el final de la película, la banda sonora incluía una graciosa versión en francés de la canción en cuestión cantada por Richard Anthony. De buen humor para el resto de la tarde.

Cahors a orillas del Lot

Muy probablemente las localizaciones de la película, muy bonitas, están en las zonas vitivinícolas de la Provenza francesa; pero por qué no en el Quercy, cerca de Cahors, a orillas del Lot, que también tiene excelentes vinos (Leica CL, Elmar C 90/4).

[Cine] Habemus papam (2011)

Cine

Habemus papam (2011), 9 de octubre de 2011.

Esta semana hemos tenido una sesión de cine imprevista y extemporánea. Pero agradable. Y el objeto de la misma es el último filme del realizador y actor italiano Nanni Moretti. Un director del que he visto algunas cosas, de las cuales algunas me convencen más y otras menos. Pero bueno, tampoco le vas a hacer ascos a un rato de más que probable entretenimiento.

Plaza de San Pedro

La plaza de San Pedro y la vista exterior de las dependencias donde transcurren los cónclaves (Canon Powershot G6).

En este filme nos encontramos en Roma. Mejor dicho, en la Ciudad del Vaticano. El papa ha muerto. Y presenciamos como el colegio cardenalicio se encierra en las dependencias vaticanas y en la Capilla Sixtina para elegir un nuevo pontífice. Vemos como la prensa van dando los nombres de los más probables candidatos, y así, en las primeras votaciones, estos son los nombres más frecuentes que aparecen en las papeletas de los purpurados. Sin embargo, tras unas cuantas rondas, sorprendentemente es un tapado el que surge. El cardenal Melville (Michel Piccoli) que se hace finalmente masivamente con los votos de los presentes. La alegría se extiende entre los cardenales, en parte porque tienen un nuevo líder, en parte porque podrán abandonar el encierro al que se encuentran sometidos. Pero en el momento en el que va a ser anunciado en el balcón ante la multitud congregada en la plaza de San Pedro, sufre un ataque de pánico, y se refugia en el interior de los apartamentos vaticanos. A partir de ahí, comenzará un proceso para convencer al nuevo pontífice para que asuma sus nuevas responsabilidades, que pasará por la visita de un psicoanalista (Nanni Moretti), por la salida del pontífice de incógnito para ver a otra psicoanalista, exmujer del anterior (Margherita Buy), o por su escapada para mezclarse con el mundo y con las gentes del teatro. Vocación de actor que tuvo en su juventud y no pudo ver realizada. Al final, dará su discurso en el balcón de San Pedro, aunque quizá no será el que todos esperan.

Guardia suiza - San Pietro in Vaticano

Durante los cónclaves, nadie puede entrar y salir de los apartamentos vaticanos, y la guardia suiza se encarga de realizar una férrea vigilancia (Canon Powershot G6).

Con este filme, Moretti pone en solfa todo el sistema de gobierno de la Iglesia católica. Aunque lo hace de forma amable. Al menos aparentemente. Vemos a los siempre serios cardenales relajados, con sus gustos, sus debilidades, brindándonos algunas escenas impagables. El cardenal alemán rodando por los suelos, el equipo de cardenales australianos de voleibol, las sesiones de psicoanálisis en el Vaticano, y sobre todo, un papa, que vestido de paisano tiene básicamente el aspecto de un señor mayor, normal y corriente, que se ve abrumado por una tarea que le sobrepasa en todos los sentidos. Tal vez por que la tesis del realizador es que es una tarea que sobrepasa a cualquier persona sensata en todos los sentidos. Todo ello con mucho humor, con un punto de drama, ternura, pero también con un fondo de dureza amortiguada por lo anterior en la crítica a la institución.

Por supuesto, hemos de considerar la interpretación del elenco. Variado y peculiar. Pero dominado por ese «papa» tan estupendo que es Michel Piccoli, casi irreconocible con respecto a los papeles que ha interpretado a lo largo de su larga carrera actoral.

Desde luego, una película recomendable que extraerá de nosotros con frecuencia una sonrisa, y de vez en cuando alguna risa. Que nos hará reflexionar sobre la naturaleza humana de cualquier institución, incluso de las más «importantes» o de las más «sagradas».

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Baldaquino de Bernini

Por algún lugar bajo el baldaquino de Bernini, en la basílica de San Pedro, se encontraba el último papa en fallecer apenas cuatro meses antes del deceso y del último cónclave (Canon Powershot G6).

[Fotografía/Cine documental] Bill Cunningham New York (2010)

Cine, Fotografía

Bill Cunningham New York (2010).

El otro día recibí mediante una comunicación privada una recomendación para ver una película documental sobre el fotógrafo Bill Cunningham. Este es un fotógrafo de moda norteamericano del que había oído hablar, pero no siendo este género de fotografía el que más me interesa, no tenía mucha idea de su obra ni de su modo de trabajar. En el mensaje, recibido un corresponsal del otro lado del charco, me decían que había cosas muy interesantes en el filme. Que estaba disponible de forma gratuita en internet, y que me gustaría. Lo cierto es que la dirección que me mandó, de un servicio de cine en streaming, sólo funciona si estás en los Estados Unidos. Pero a día de hoy, hay alternativas para soslayar la cortedad de miras del mundo de la cultura y el espectáculo, y he encontrado formas alternativas de ver el documental.

Ciertamente estamos ante un individuo peculiar. A sus 80 años (en el momento de realizar el documental, que se estrenó en la primavera de 2010, y por lo tanto se filmó el año anterior, supongo), este fotógrafo sale a la calle montado en bicicleta con una vieja Nikon FM2, con una focal fija que supongo un 50 mm, aunque tal vez un 35 mm (muchas de las imágenes que se publican de él están evidentemente reencuadradas), y se dedica a fotografiar a aquellas personas que caminan por las calles de Nueva York, y cuyo atuendo le llama la atención desde el punto de vista del estilismo y las tendencias en el vestir y arreglarse.

Turistas en Sol

Fotografiar a la gente que pasa por la calle, y no me refiero a tomar recuerdos turísticos en Sol en Madrid, es una actividad difícil, que puede llevar a conflictos con las personas fotografiadas (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

El minimalismo y sencillez de su equipo fotográfico, que a veces complementa con un flash unido por un cable para separarlo y dirigirlo con la mano izquierda de la forma que considera más conveniente hacia el individuo, da que pensar respecto a la sofisticación de otros fotógrafos de moda. Esto se contrasta en especial cuando, invitado a la semana de la moda parisina, lo vemos con su sencillo equipo sentado al borde de la pasarela en primera fila, retorciéndose desde su silla para tomar imágenes de las modelos, mientras el resto de fotógrafos se colocan al extremo de la pasarela con sus enormes teleobjetivos montados en grandes trípodes con los que todos ellos sacan exactamente las mismas fotografías de las modelos que lucen las nuevas creaciones.

Hay que distinguir su forma de trabajar, tomando al vuelo las imágenes de la gente que pasa por la calle, tanto si le sonríe como si pretenden ocultarse de él, de otros fotógrafos que últimamente han adquirido fama por sus imágenes de moda entre la gente de la calle. Por ejemplo, Scott Schuman, conocido por su blog The Sartorialist es obvio que una mayoría de imágenes pide a las personas que posen para él y selecciona cuidadosamente los fondos y la estética de la toma. Puede tomar alguna imagen al vuelo, pero no es el modo predominante.

Librería San Ginés

Las tomas en contexto en lugares públicos no suelen conllevar problemas, como esta en la librería del pasaje de San Ginés, también en Madrid. Otra cosa es cuando el fotógrafo enfoca directamente a una persona, y a sus quehaceres particulares (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

Pero hay más aspectos interesantes o curiosos del personaje. Viviendo en un apartamento en el que lo importante son sus archivos con negativos y fotografías, minimizando sus elementos de confort personal, vistiendo simplemente, con una chaquetilla azul de las que se compran en las tiendas de ropa para trabajo, comiendo en locales de comida barata, es sin embargo respetado o agasajado por muchas personalidades del mundo de la moda o del mundo editorial.

Es también un solitario. Hombre religioso, católico, que todos los domingo acude a misa, no se le conocen relaciones personales, y parece que tiene una dedicación absoluta a su trabajo. El afirma además que no fotografía personas, que no le interesan las personas, que le interesan los vestidos o los complementos. La belleza que hay en ellos. Las personas en un momento dado no son más que el soporte adecuado para resaltar la belleza de esos objetos. Yo creí percibir, puedo estar equivocado, un fondo de misantropía en esta actitud. No obstante, a lo largo de todo el documental aparece como un hombre afable y simpático, con una sonrisa que aparece con frecuencia en su boca cuando no está concentrado en su trabajo.

El documental cuenta con la participación de diversas personas del mundo de la moda y del mundo editorial, que aportan sus opiniones y sus experiencias. Asimismo, acompaña al fotógrafo en su trabajo cotidiano y muestra ejemplos de sus obras. Estas se pueden seguien en la sección On the Street de The New York Times, donde semanalmente el fotógrafo muestra su sección con sus propias imágenes. También hay una colección de vídeos al respecto.

Personalmente, me dejó un poco sorprendido. Los contrastes. Entre la austeridad del personaje, y la vanidad de vanidades intrínseca al mundo que se dedica a retratar y documentar. Indudablemente, su sencillez de medios también es una enseñanza para los fotógrafos que se cargan muchas veces con equipos excesivos y excesivamente sofisticados. Y sobre todo, pensar que la mayor parte de su archivo fotográfico, inmenso archivo, está sin publicar, y que constituye un conjunto de documentos de carácter social y antropológico de primer nivel de las calles de Nueva York. Un documental totalmente recomendable tanto si te atrae el mundo de la fotografía, como a mí, como si lo que te interesa es el mundo de la moda. Y quizá para el público en general que sea mínimamente curioso con lo que pasa en el mundo.

Recomendación musical:

El documental se acompaña de diversos momentos con acompañamiento musical. Pero yo me quedo con el I’ll be your mirror de The Velvet Underground & Nico que acompaña los créditos finales. Creo que esta canción y muchas del mismo disco y de aquella época dan la sensación de ser más modernas e interesante que mucho de lo que se escucha hoy como novedades. Claro que fue un álbum emblemático en la historia de la música pop. A mi me gusta la grave y personal voz de Nico.

Plaza Mayor

Mi opción general es más bien la de integrar la figura humana como referente en los paisajes urbanos que me puede interesar, aquí en la madrileña plaza Mayor. No tengo el descaro para llegar mucho más allá, habitualmente (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1.8).

[Cine] Melancholia (2011)

Cine

Melancholia (2011), 6 de noviembre de 2011.

Antes de nada, una serie de cuestiones previas. Cuestiones de orden, que orienten el comentario posterior.

La película está dirigida por Lars von Trier, director que es capaz de lo mejor y de lo peor. Por las veces que ha sido lo mejor, yo estoy casi siempre dispuesto a arriesgar una fría tarde de domingo como en esta ocasión, asumiendo los riesgos. No es cine al uso. No es cine comercial. Aunque me imaginó que como a todo hijo de vecino le encantará comercializarlo y recibir los ingresos correspondientes. Es cine personal, arriesgado. Unas veces para bien. Otras para no tan bien. Así que los partidarios del cine como mero entretenimiento, y de atiborrarse de palomitas,… pues que busquen otra cosa. Los demás, que se queden, eso sí bajo su propia responsabilidad.

Para poder disfrutar de esta película son necesarias dos condiciones. La primera es que hay que verla en pantalla grande. Y a ser posible en una fila no muy atrás. La contundencia de determinadas imágenes lo exige, creo yo. La segunda es que hay que verla en versión original. Más, teniendo en cuenta el ridículo doblaje que le suelen clavar a una de sus protagonistas, Kirsten Dunst, que desvirtúa totalmente su interpretación. El problema es que en Zaragoza no han traído la película en versión original. Así que he tenido que componer el resultado final en mi imaginación, viendo la película doblada en las salas de cine. Y buscando por ahí para ver en casa en la tele la versión doblada. De donde he podido. Luego se extrañan de que pasa lo que pasa con el negocio del cine y las descargas.

Dicho lo cual paso a comentar este filme, que ya adelanto me ha resultado muy interesante. Casi apasionante, por diversos motivos.

Tras un prólogo en el que con imágenes de aspecto onírico se nos adelantan algunos de los acontecimientos del filme, este transcurre en dos actos que llevan como título el nombre de las dos hermanas protagonistas, Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg).

El prólogo tiene una función bien definida. Eliminar un elemento de misterio del filme, para evitar que el espectador se despiste de lo que realmente quiere el director. Este no quiere que la gente piense que es un filme de misterio con la duda de si al final el planeta Melancholia chocará contra la Tierra o no. Esto no es un spoiler,… es algo que tiene que quedar claro. Efectivamente se produce el cataclismo astronómico, y la especie humano desaparece del universo. Una vez esto claro, vamos a lo importante.

Entre Estocolmo y Gotemburgo

Paisaje sueco cerca de Gotemburgo, visto desde el tren; supongo que no muy lejos de donde se rodó "Melancholia" (Leica D-Lux 5).

En el primer acto, Justine, asistimos a la celebración de una boda. Justine, una joven profesional de éxito en el mundo de la publicidad, acaba de celebrar la ceremonia de casamiento con Michael (Alexander Skarsgård). Y se dirigen en una limusina, por una estrecha carretera en la que apenas puede maniobrar, al palacio donde viven Claire y su marido John (Kiefer Sutherland), a orillas de un lago y rodeados de un campo de golf y un paisaje espléndido, para celebrar la fiesta nupcial. Destilan felicidad y amor. Ningún inconveniente les afecta. Llegan con dos horas de retraso. Y comienza la fiesta, en la que podremos observar la progresiva transformación de Justine. Allí están sus padres, Gaby (Charlotte Rampling) y Dexter (John Hurt) compitiendo en egoísmo y en ver cómo puede más su odio mutuo que la necesidad que su hija tiene de ellos. Allí esta su cuñado, John, recordándole/reprochándole constantemente cuánto dinero se ha gastado en esta celebración. Allí está Jack (Stellan Skarsgård), el jefe de Justine, para quien su empleada no es más que una forma más de ganar dinero. Claro, está su nuevo marido, que no se entera y que no entiende a su nueva mujer, y está su hermana, que la conoce, la quiere, teme por su estabilidad mental, pero no puede evitar estar más preocupada por la organización de la fiesta que por su hermana. Progresivamente, el estado de ánimo de Justine decae, pasando de la alegría a una profunda tristeza, que le lleva incluso a arruinar su recién estrenado matrimonio. El único que parece sentir un auténtico afecto por Justine es su sobrino Leo, un niño de muy corta edad. Durante las horas en las que transcurre esta fiesta, la protagonista mira en repetidas ocasiones al cielo. Se fija en Antares, una brillante y roja estrella, que en un momento dado, desaparecerá misteriosamente de la vista de los personajes.

En el segundo acto, Claire, volvemos a encontrarnos en el palacio que ya conocemos. Claire, con su marido y su hijo, hacen su vida habitual, sólo alterada por dos acontecimientos. Uno, de carácter mundial, el descubrimiento de Melancholia, un planeta errante que ha entrado en el sistema solar, responsable de la ocultación de Antares, y que suscita los miedos de Claire de que pueda afectar a la Tierra. John, su marido y astrónomo aficionado, le quita los miedos, e intenta disfrutar del fenómeno con su hijo Leo. El otro, de carácter familiar, es que se preparan a recibir en su casa de nuevo a Justine, que ha caído tras su fallida boda en una profunda depresión, que le impide incluso interactuar normalmente con su entorno, y que precisa cuidados. En los días siguientes, Claire deberá luchar tanto contra sus miedos como contra la enfermedad de su hermana. Sin embargo, conforme el cataclismo se va haciendo más probable, irá sumiéndose en la desesperación, mientras que su hermana Justine, indiferente al futuro por el efecto de su depresión, serán quien mantenga la serenidad, y por amor al sobrino, ofrezca el impactante, tremendo y hermoso final de la película.

Todo esto que acabo de contar viene acompañado de la sabiduría del director para manejar la cámara y la situaciones desde el punto de vista cinematográfico, de la música del preludio del primer acto de la wagneriana Tristán e Isolda, de la excelente fotografía del danés de origen chileno Manuel Alberto Claro, de las excelentes localizaciones entre los bosques y los lagos de Suecia, de las bellas imágenes en relación al planeta invasor, de las constantes referencias cultas al mundo del cine, de la literatura, de la pintura, etc… Desde luego una película cuyo alcance total no está al alcance de cualquiera. Reconozco que me perdí en varias ocasiones en este universo de referencias culturales, psicológicas y antropológicas. Pero que al mismo tiempo sentí que estaba viendo una película de gran belleza.

Los cazadores en la nieve - Peter Brueghel

Una de las referencias culturales de la película es el cuadro "Los cazadores en la nieve" de Pieter Brueghel, que se puede contemplar en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Curiosamente, esta obra de arte también tiene un papel importante en otra filosófica película, ciertamente de ciencia ficción, que tiene que ver con un misterioso planeta. Se trata de "Solaris" de Andrei Tarkovsky. La imagen aquí reproducida se encuentra en Wikimedia Commons de la fundación Wikipedia, y tiene licencia de uso Licencia de Documentación Libre GNU.

El tema principal de la película viene dado por su título. El nombre que se da al planeta invasor, Melancholia (melancolía, en castellano) es el nombre que tradicionalmente se daba a la enfermedad que hoy conocemos como depresión. Como estado de ánimo general, hoy en día en castellano solemos usar la palabra melancolía como un estado de tristeza y apatía serena, que nos aísla hasta cierto punto del mundo que nos rodea. Pero en su sentido clínico y profundo, una depresión implica un estado de intensa tristeza, que puede llevarnos al punto de perder interés por la vida, a descuidar nuestros propios cuidados, e incluso al suicidio. En la película, este estado de ánimo es caracterizado en la persona de Justine, quien por los diálogos con su hermano sabemos tiene predisposición para los problemas de salud mental, y a la que vemos caer vertiginosamente durante la celebración de su boda en esa situación, empujada además por la actitud de quienes le rodean y, aparentemente, la quieren. Pero también es simbolizado por el planeta errante, metáfora de la condición que insidiosamente se instala entre nosotros y nos lleva a nuestro propio fin.

El estado de indiferencia hacia el mundo que la rodea, también propio de otras enfermedades mentales de carácter psicótico, sirve para en los momentos finales establecer un contraste entre el comportamiento normal del ser humano ante su propia aniquilación, tanto de su persona como de su especie y su futuro, representadas por el hijo de Claire, un estado agitado y aterrorizado, y el comportamiento patológico que lleva consigo a la dignidad presente en la escena final. Al menos para el personaje de Justine. Que sustenta al niño, que probablemente somos todos nosotros, y que asistimos a nuestro derrumbe, ignorantes, crédulos de las soluciones milagrosas, y con los ojos cerrados. Tremendo el simbolismo. Por lo menos, tal y como lo he percibido.

Si importantes son los elementos formales y artísticos de la realización del filme, igualmente lo es la interpretación del elenco de la película. Se ha dado mucha trascendencia a la interpretación de Kirsten Dunst. Bueno. Hasta ahora, era una de las guapas oficiales del cine comercial, que no había dado muestras de especial brillantez interpretativa. Que ahora dé todo lo que puede dar, probablemente es la noticia. Buena noticia. Pero igualmente importante, igualmente protagonista es Charlotte Gainsbourg, que por ser europea, que por no estar entre las guapas, es más desconocida aunque muchos sabemos que tiene una trayectoria que la avala suficientemente como una actriz excelente. Superior a su compañera de reparto. Y está igualmente bien, siendo fundamental su participación en el segundo acto del filme. En el que al fin y al cabo nos representa a todo ante una situación de infinito estrés. El resto del reparto, los personajes secundarios, están igualmente bien, especialmente Kiefer Sutherland que no tiene un papel fácil precisamente, y todos contribuyen al resultado final de este filme.

No sé si recomendar esta película o no. Creo que es uno de los productos más presentables comercialmente del director, aunque no sea el mejor, y por lo tanto sí que sería recomendable. Pero siempre que se tenga en cuenta muchas de las advertencias que he realizado a lo largo de esta entrada. Desde luego, si alguien guiado por determinadas fuentes pudiese pensar que es una película para pasar el rato con el cubo de palomita, se equivoca de medio a medio. En la wikipedia define la película como filme de ciencia ficción. Error. Al director le importa un rábano la posible ciencia tras el filme. De hecho, lo del planeta errante, tal y como lo cuentan más que altamente improbable, es imposible, aunque no entraré en eso aquí. Es sólo un macguffin y al mismo tiempo una metáfora. Nada más, ni nada menos. Pero quien tenga claro qué va a ver algo distinto, y con la mentalidad suficientemente abierta, puede llegar a disfrutar mucho de esta película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***** (en versión original)
  • Valoración subjetiva: *****
Atardecer en Estocolmo

Sigo en Suecia, esta vez con una vista crepuscular de Estocolmo, que transporta un poco de la sensación de melancolía que hoy otorgamos a la palabra; una de las palabras, por cierto, que más me gusta de la lengua castellana... desde cierta canción de Joaquín Sabina (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

[Cine] Crazy, Stupid, Love (2011)

Cine

Crazy, Stupid, Love (2011), 10 de octubre de 2011.

Creo que es la primera vez que me pasa que, desde que mantengo este Cuaderno de ruta, veo una película en el cine, y se me olvida comentarla en estas páginas al día siguiente o a los dos días como más tardar. Pero el hecho es que esto me sucedió con este filme. Primero, esta mañana he revisado mi base de datos de películas vistas en sala de cine, y me ha extrañado que hubiera un hueco a primeros de octubre, un intervalo muy amplio entre dos película, cuando últimamente vamos como poco una vez a la semana. Pero no he caído en la cuenta. Ha sido al mediodía, cuando revisaba filmografías de los intérpretes de la película que vimos el martes, cuando me he dado cuenta que Emma Stone era una de las intérpretes importantes de la película que nos ocupa esta tarde, aunque vi hace ya más de tres semanas.

Esta comedia dramática, que no me parece tan compleja como para necesitar dos directores, Glenn Ficarra y  John Requa, nos cuenta las peripecias de Cal Weaver (Steve Carell), al que una noche, cenando en un restaurante mono con su mujer Emily (Julianne Moore), esta va y le suelta que le ha engañado con un tal David (Kevin Bacon) y que quiere divorciarse de él. Abandona su casa, y se dedica a ir a bares nocturnos en busca de ligue con resultados catastróficos, hasta que un mujeriego con éxito, Jacob (Ryan Gosling), lo adopta y le enseña como hacerlo. Este no siempre tiene éxito, ya que una joven y guapa pelirroja, Hanna (Emma Stone), recién graduada en derecho, se le ha resistido. Ella espera que su novio se le declare. Cosa que no pasa y le deja muy escocida. Mientras, la canguro de sus hijos, Jessica (Analeigh Tipton), hija de 17 años de unos amigos de la familia está colada por él. Y a su vez, el hijo adolescente de Cal, Robbie (Jonah Bobo), está enamorado de la canguro. Por si fuera poco, Cal tiene un ligue de una noche, según él, algo más según ella, con Kate (Marisa Tomei), la madura pero guapa y atractiva profesora de Robbie. Y aún hay más sorpresas y entrelazamientos de historias que prefiero no desvelar. Que ya vale.

Lo cierto es que fue una película a la que fuimos sin muchas expectativas. Y para que nos vamos a engañar, si se me olvidó comentarla, tampoco es que me dejase una marca muy profunda en mi memoria. Pero la verdad es que no está mal. Filmada con soltura, ya podrán entre dos, tiene el tono melancólico del monumental despiste del personaje principal, un hombre que sigue enamorado de su mujer, pero que se siente demasiado ofendido para pelear por su matrimonio. Básicamente, si se le puede llamar comedia es por los acentos de humor que le ponen los secundarios, particularmente Bacon y Tomei. Las apariciones de esta última saben realmente a poco. Lo hace muy bien, está muy guapa, y muy inspirada. El conjunto de intérpretes están de correctos a bastante bien, aunque la verdad es que sientes constantemente que te gustaría saber más de los personajes femeninos, que son más interesantes.

En su conjunto, una película razonable, que no me atrevo a recomendar, por lo menos a quienes como yo viven en Zaragoza, porque me parece que ya ha desaparecido de la cartelera. Pero si no es así, pues es una opción razonable para pasar un par de horas en el cine. Sin duda. Y definitivamente, esta chica, la Stone es un encanto. Absolutamente adorable. Y también está divertida. Y guapa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Paso

El protagonista del filme se ha metido en algún que otro charco notable, como los que había que sortear esta tarde tras la mañana de lluvia en Zaragoza (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[Cine] The Help (2011)

Cine

The Help (2011), 1 de noviembre de 2011.

Esta semana, con el festivo en medio, ha tocado ir dos veces al cine. Dos películas en versión original. Así que advierto que esta que comentamos hoy puede ser vista en versión doblada al castellano con el título Criadas y señoras. Dicho lo cual, paso a comentar.

Los Estados Unidos de América son un país peculiar. Extraño. Altamente contradictorio. Se nos ha vendido como el garante de las libertades, el adalid de la democracia, un ejemplo por su constitución e instituciones consolidadas desde hace más de doscientos años. Pero a su vez, tiene la lacra de haber sido incapaz de respetar su propio principio de que cada persona importante, que cada persona tiene unos derechos inalienables, que cada persona es un elemento importante en esa democracia. Y fue una república que nació con esclavos. Que necesitó una muy cruenta guerra civil para eliminar esta institución, y 100 años más para movilizar suficientemente a la sociedad para que los descendientes de aquellos esclavos. El asunto del racismo, una cuestión que por las noticias que nos llegan periódicamente a través de los siempre parciales medios de comunicación está lejos de estar resuelta, ha sido un lastre enorme para que muchos de nosotros estemos convencidos de asumir el modelo de convivencia, social y político, norteamericano.

En proporción a la magnitud del problema, el cine ha sido muy tibio a la hora de tratarlo. Lo ha hecho de forma esporádica. Y de forma ambigua en ocasiones. Particularmente cuando ha llevado sus escenarios al profundo sur, un lugar que sistemáticamente buscó durante décadas, más de un siglo, empobrecer y coartar la libertad de muchos de sus ciudadanos, pero que al mismo tiempo ha sido presentado con un halo de romanticismo, como si los valores tradicionales que representa tuviesen realmente algún valor.

Y nos llega ahora otro intento para mostrarnos la dura realidad de la discriminación racial de la población de origen africano por parte de la de origen europeo. La película dirigida por Tate Taylor, basada en la novela del mismo título de la escritora Kathryn Stockett, nos traslada a Jackson, capital y principal ciudad del estado de Misisipi, el estado más pobre de los EE.UU. Allí, Skeeter (Emma Stone), una joven blanca de veintipocos, recién graduada en la universidad, y con la aspiración de ser escritora, vuelve a su ciudad natal para trabajar en el periódico de su ciudad natal. Vuelve a vivir con su familia, y a tomar contacto con sus amigas de toda la vida, la mayor parte de las cuales se encuentran casadas y bien situadas socialmente. Al observar el trato dispensado a dos criadas negras, Aibeleen (Viola Davis) y Minny (Octavia Spencer), decidirá empezar un proyecto como escritora que le permita dar el salto a las editoriales serias de Nueva York, al mismo tiempo que tendrá que pelear para mantener su integridad personal desde el punto de vista ético.

Lo primero que hay que decir es que está película es de las que están fuertemente basadas en la interpretación de sus intérpretes, mayoritariamente femeninas en este caso, ya que la presencia de los actores masculinos es menor, e incluso en alguna ocasión, la historia del novio de Skeeter, superflua. Con guion razonablemente dinámico para que las 2 horas y 20 minutos se pasen en un suspiro, y con una factura artesanalmente sin reproches, a lo que estamos es a los caracteres. Y a pesar del papel protagonista que se da a la joven periodista, lo cierto es que las dos grandes protagonistas son las dos criadas negras, que llevan a cuestas buena parte de los momentos más auténticos y dramáticos de una historia que no deja de tener momentos de humor. Por supuesto, no falta la presencia de una gran mala de la historia, en este caso la líder de las jóvenes amas de casa blanca, Hilly (cambio de registro para Bryce Dallas Howard, habitualmente en papeles de buena chica adorable), junto con su pléyade de seguidoras. Tampoco faltan personajes de extraña y naïve honradez, como la joven expulsada del círculo social Celia Foote (la últimamente omnipresente Jessica Chastain), o la lúcidamente demenciada madre de Hilly (siempre eficaz Sissy Spacek). O el personaje que tiene la difícil tarea de redimirse a sí mismo, en este caso la madre de Skeeter (Allison Janney). Todas ellas cumplen de sobras y con nota con la encomienda que se les ofrece.

La película, sin embargo, aunque te atrapa, y entretiene mucho, no te ofrece una reflexión especial que no hayamos obtenido previamente de producciones más duras y más comprometidas. Al fin y al cabo, salvo por el castigo al personaje de Hilly, y la cara de tontas que se les queda a sus amigas, tampoco busca hacer sangre, y por ello da un protagonismo excesivo a ciertos personajes blancos. El mensaje final queda un poco como «bueno,… si que hay algunos malos,… pero el conjunto es más como un malentendido entre las dos razas». Y bueno. Pues no. No fue un mal entendido. No es un malentendido. Es un problema de duro racismo, con consecuencias graves. La película muestra su tibieza por ejemplo en como resuelve el conflicto entre Skeeter y su madre por la vieja criada negra que crio a aquella (Cicely Tyson). La madre se comportó como una auténtica perra, y que al final salga de rositas,… lo dicho, «todo fue un malentendido,… yo no quería…», pues no oiga. Esta tibieza le va a quitar de mi valoración subjetiva la cuarta estrella a esta película.

En cualquier caso, es una película recomendable, que nos hará pasar buenos y «malos» ratos, y de la que hay que disfrutar de sus notables interpretaciones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Estación de Atocha

En España hemos presumido de no racistas. Pero también es cierto que hasta hace cuatro días, hemos sido una sociedad étnicamente muy homogénea. Hoy en día esto ha cambiado, y nada como las estaciones de tren para comprobarlo, y no faltan las demagogias y las actitudes sobre la llegada de extranjeros y otras razas y etnias a nuestro país (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[Cine] The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn (2011)

Cine

The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn (2011), 30 de octubre de 2011.

De las tres posibilidades que ofrecía la cartelera combinando el 3D/2D y la versión doblada y la original subtitulada, elegimos la única que había en versión original subtitulada, y de ahí que el título de la entrada esté en inglés. Se ha estrenado en España también como Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Y quienes elijan la versión doblada podrán evitar el 3D, que como ya he comentado en otras ocasiones sirve para tres fines:

  • Para que el espectador tenga que sufrir la incomodidad de llevar durante unas dos horas las malditas gafas.
  • Para disminuir el contraste y la saturación de los colores de la imagen, sin que la ventaja de las tres dimensiones aporte nada sustancial al filme.
  • Para cobrar tres euros más por ir al cine.

Dicho lo cual, las adaptaciones del cómic al cine de obras realmente emblemática siempre han sido difíciles. Y Tintín es demasiado emblemático y sustancial como para no desconfiar a priori. Tengo en casa, y he leído, toda la colección de álbumes del joven periodista belga que nunca envejece, así pasen las décadas y el mundo se modernice a su alrededor. En versión original, en francés. Así que…

La siguiente cuestión es de tipo técnico. La opción por este tipo de animación fotorrealista puede estar justificada dada las características de la propia historieta, que no es caricaturesca pero tampoco busca el realismo, aunque esté excelentemente y minuciosamente ambientadas en las épocas en las que suceden las distintas aventuras del reportero. Sin embargo, no es una de mis formas de animación preferidas. Pero ahí están…

También tenemos el problema de la historia. El argumento. Porque hay muchas historias de Tintín para escoger. Muy diversas en contenido y sustancia. La opción escogida aquí ha sido hacer un refrito de tres de las aventuras: Le crabe aux pinces d’or, Le secret de la Licorne y Le tresor de Rackham le Rouge. Toma elementos de las tres aventuras, pero no es fiel totalmente a ninguna de ellas. Finalmente toma la forma de la típica aventura en la que hay una carrera contra el malo, que siempre va un paso por delante, en este caso primero por desentrañar el misterio que esconden las maquetas del Unicornio, y después por localizar el tesoro del pirata Rackham el Rojo. No funciona mal del todo, pero en realidad hay muchos momentos en que tienes la impresión de que estás más en una película de Indiana Jones que en una aventura de Tintín. El reportero belga siempre ha tenido un espíritu más introspectivo. Y el Capitan Hadock del filme tiene tics en su comportamiento que a veces recuerdan al famoso arqueólogo.

Rue des Bouchers

La Rue des Bouchers es una de las calles más populares de Bruselas, no muy lejos del museo dedicado al cómic y a Tintín, en la ciudad donde se supone que reside el aventurero reportero (Canon EOS 100, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

No hablaré mucho de la interpretación. Básicamente escuchamos las voces de los actores, prácticamente no hay actrices, el reportero belga nunca se relacionó de forma notable nunca con el sexo femenino, ni se le conocen romances. Pero si la animación está basada en los movimientos de actores reales, los rostros y los aspectos no se corresponden con estos. Funcionan los actores que ponen sus voces, y ya está.

En cuanto al resultado general, realmente estamos ante una aventura cinematográfica muy entretenida, a la que como ya he dicho le sobre el 3D, que no aporta nada, y se puede cuestionar si el método de animación es el adecuado. Creo que con el tiempo iré considerando que sí, pero es un método que ya he dicho que hasta ahora no me ha convencido mucho. Sin embargo, hay algunos peros que la alejan de lo que podía haber llegado a ser. En primer lugar, que el personaje de Tintín es devorado por el Capitán Hadock. Entendámonos, este último es un carácter emblemático. Pero debe estar supeditado siempre al carisma del reportero belga. Y este carisma no aparece. Es un tipo majo, pero no lo que uno esperaba. En segundo lugar, uno espera cierta introspección y uso de la inteligencia por parte de Tintín, y aquí las cosas pasan mucho por el azar. No parece que todo proceda de esa inteligencia reflexiva. Y en tercer lugar, la acción de la película es muy entretenida, pero a veces parece que las distintas partes que componen el todo están metidas un poco con calzador. Admirables las escenas del combate naval entre los dos navíos. Más decepcionante el final del infame Sakharine.

En resumen, una película entretenida, apta para todos los públicos, desde los chavales hasta los adultos, y que nos augura una saga de al menos un par de filmes más dedicados al personaje, que ya veremos como salen.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Chateau de Cheverny

El Chateau de Cheverny, en el Loira francés, sirvió de inspiración a Hergé para el castillo de Moulinsard, la que será residencia del capitán Hadock (cámara desechable Kodak).

[Cine] Margin Call (2011)

Cine

Margin Call (2011), 24 de octubre de 2011.

El término inglés margin call está relacionado con las operaciones financieras de los banco y otras entidades similares. No voy a explicarlo. Ni siquiera voy a pretender que lo entiendo del todo. En cualquier caso, este es el título del primer largometraje del director J.C. Chandor, tanto en su versión original, que es la que hemos visto, como en la doblada al castellano.

Y es que esta película no retrotrae a algún momento del año 2007 o 2008, cuando se vino abajo la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos, y los bancos se encontraron con una gran cantidad de activos que estaban perdiendo valor a gran velocidad, debido a los enormes riesgos que se estaban corriendo con la política crediticia e hipotecaria de estas entidades durante los años anteriores. Esto produjo una crisis financiera de carácter global, una recesión de las mismas dimensiones, y una serie de problemas políticos que todavía hoy en día estamos sufriendo.

Aunque no se menciona expresamente, las 24 horas en la historia de un banco de inversiones que se nos cuentan en la película estaría inspirado en alguno de los bancos que se vinieron abajo en algún momento de 2007, como el Bear Stearns, y que desencadenaron todo el sarao.

En la película, vemos como en medio de una drástica reducción de plantillas que nos habla de que las cosas ya no van bien para la entidad, uno de los directivos despedidos, Eric Dale (Stanley Tucci), confía en uno de sus más avispados subordinados, Peter Sullivan (Zachary Quinto), unos datos en una llave USB. Este último analiza los datos y se da cuenta de que una grave crisis se cierne sobre la empresa. Por lo tanto lo pone en conocimiento de su inmediato superior, Will Emerson (Paul Bettany). A partir de aquí, poco a poco irán entrando en juego otros altos directivos de la empresa, de forma progresiva. Sam Rogers (Kevin Spacey) y Sarah Robertson (Demi Moore), que darán cuenta al dandy Jared Cohen (Simon Baker), el cual a su vez tendrá que dar cuenta al consejo de gobierno de la entidad y especialmente al gran jefazo, John Tuld (Jeremy Irons). Entre todos tendrán que encontrar la salida a la grave situación que se ha producido. Pero las salidas son diversas, y alguien saldrá perjudicado. Quizá muchos que ni siquiera son conscientes que sus vidas se van a venir abajo en los próximos meses por culpa de la crisis financiera que se puede provocar.

Uno puede intentar entender cual es el problema financiero que provoca la grave crisis. Entiendo que hay un par de diálogos que están ahí para explicarlo. Pero yo no sé si he acabado de entenderlo. En cualquier caso, da igual. Eso es, como si dijéramos poniendo una analogía con el cine de suspense, el macguffin de la película. Lo que mueve a los personajes a ponerse en marcha. Porque de lo que realmente va la película es de reflexionar cómo actuaríamos cada uno de nosotros, siendo capaces y teniendo la suficiente preparación, ante una crisis de semejantes circunstancias. Actuar éticamente y tratar de proteger a los numerosos inversores inocentes, o los firmantes de las hipotecas,… o intentar salvar el culo, el empleo, la propia hipoteca, la educación de tus hijos, tu prestigio, tu capacidad de influir, tu poder,… Aunque encontramos algunos personajes francamente «perversos» a ojos del espectador (Tuld, Cohen,… ), prácticamente ninguno de los demás es totalmente bueno o totalmente malo. Todos tienen dudas éticas y todos tienen intereses que salvar. Y sobre esto es sobre lo que reflexiona el filme.

Siendo una producción independiente (Zachary Quinto ejerce tanto de actor como de productor), tiene hechuras de gran producción. Filmada en Nueva York, con un gran trabajo de fotografía e iluminación, aprovechando los colores y las perspectivas de la noche sobre Manhattan. Y está realmente bien hecha. Con un planteamiento que nos recuerda a las adaptaciones de obras de teatro al cine, con unos escenarios limitados, pudiéndose dividir en varios actos, el guion nos va acompañando en estas 24 horas entre momentos climáticos y momentos reflexivos. Los bien dosificados 105 minutos del largometraje, una duración muy adecuada, se me pasaron en un santiamén.

Pero la película evidentemente descansa sobre el trabajo de su extenso y prestigiosos elenco. El cual es a su vez el principal atractivo del filme. Una mezcla de ilustres del cine y de caras conocidas de la televisión, lo fundamental es la adecuación de los intérpretes a los personajes, que me parece muy adecuado. A estas alturas a nadie se le escapa la excelencia de ilustres como Spacey, Irons o Tucci. Todos ellos veteranos actores que dan solidez a casi cualquier producción mínimamente seria. También he de resaltar el trabajo de Bettany que nos produce desde cierto cinismo algunas de las más importantes reflexiones del filme. Los procedentes de la televisión como Quinto y Baker no desentonan en absoluto. E incluso una actriz de la que me cuesta horrores encontrar algún papel o película en su carrera que salvar como es Demi Moore, está sobria y adecuada, totalmente creible.

No teníamos unas expectativas especialmente altas cuando decidimos ver esta película, pero ha sido una sorpresa muy agradable. Una película muy recomendable, ya que aúna en un mismo producto la capacidad de inducir a la reflexión del espectador, con un guion dinámico y ágil que no aburrirá a nadie. Supongo. Y por supuesto, si podéis, como nosotros, en versión original.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
El dinero

Con la que está cayendo, expresión popular favorita de los últimos tiempos, las entidades financieras se han convertido en foco de la desconfianza de los ciudadanos; no son muchas las luces que arrojan con sus grandes sedes en el centro de las grandes ciudades (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[Breve – cine] Los Goonies (1985)

Cine

Los Goonies (1985) – IMDb.

Después de ver Super 8, y ante la inevitable influencia que sobre esta película tiene, decidí que tenía que volver a volver Los Goonies, una película que en su momento a todos nos divirtió. Pero a uno siempre le queda la duda de si aquellas películas nos gustarán ahora. Algunas sí. Otras fueron fruto de la coyuntura, y nos gustan menos. Hablamos de películas que han «envejecido bien» o han «envejecido mal». En este caso, la película sólo sufre de tres cosas. Por un lado, la horrible moda femenina de la época, aunque en este caso sólo afecte al par de chicas adolescentes que forman parte del grupo de aventureros. Por otro, la caracterización del simpático «monstruito» de la familia Fratelli, que hoy da la impresión de parecer un gran mascarón de plástico. Y finalmente, el eterno problema del doblaje. La versión que he visto grabada de TCM moderno teóricamente era en versión original subtitulada, pero los subtítulos no funcionaban bien. Si el doblaje, cuando nos parece actual ya me resulta un problema, cuando tienen unas décadas puede llegar a ser absolutamente chirriante. Otras cosas a comentar… Pues no se… ¿Que a Chris Columbus se le agotó el escaso talento que tenía al escribir el guion de esta película en la que echó el resto? ¿Que estoy seguro que al niño gordito le han puesto el mismo doblaje que el que le pusieron a Jonathan Ke Quan, que también sale en la película, en Indiana Jones y el Templo Maldito donde interpretaba a Tapón/Short Round, y así, si me despisto un momento no sé cuál de los dos ha dicho qué? Lo dicho. Malditos doblajes.

El barco de Drake (The Golden Hinde)

En honor al barco pirata de la película, una foto de otro barco pirata; el Golden Hinde de "sir" Francis Drake en Londres (Canon Digital Ixus 400).