[Cine] El cine que he visto en 2011

Cine

Como todos los años llega el momento de hacer un repaso del cine que he visto durante el año anterior. Esta entrada trata de las películas vistas en salas de cine, independientemente de si han sido estreno durante el año o no, y excluye las vistas en televisión. Todas ellas están recogidas desde el 28 de diciembre de 1997 en mi base de datos cinematográfica. Para todas ellas incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

O

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama «valoración subjetiva» en la fórmula, pues tampoco podéis esperar más que eso. Una valoración subjetiva pero motivada de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros.

Hace frío

Hoy ha salido un día lluvioso, y moderadamente frío, y sigo con mi faringitis. Pero llevo dos días encerrado en casa. ¿Saldré o no saldré? Se supone que hoy íbamos al cine (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

Durante el año 2011, he visto un total  de 57 películas, que son muchas, con un promedio de más de 1 a la semana. Hacía mucho tiempo que no iba tanto al cine. La valoración global media es de 2,98, que también es relativamente alta. El segundo valor más alto desde que llevo la base de datos, y tiene el mérito de que se ha dado con un 46% más de películas vistas que el año mejor que fue el 2010 con una valoración global media de 2,99. Parece que la oferta ha sido mejor este año, y eso me ha llevado al cine en más ocasiones. Dos películas han alcanzado una valoración global de 5, es decir, las considero absolutamente imprescindibles, y nueve filmes han alcanzado una valoración global de al menos 4, es decir, las considero absolutamente recomendables. Veamos cómo quedan con el cálculo de la valoración global.

(Cuando aparece en el título su versión original y el título en castellano, el orden en el que aparece depende de si la película la vi en versión original o en versión doblada; en el resto de los casos es que el título es único)

 1. Melancolía (Melancholia) 4,67
 2. Winter’s Bone 4,67
 3. The Artist 4,50
 4. Tinker Tailor Soldier Spy (El topo) 4,50
 5. Black Swan (Cisne negro) 4,33
 6. Jane Eyre 4,00
 7. Incendies 4,00
 8. True Grit (Valor de ley) 4,00
 9. Nunca me abandones (Never Let Me Go) 4,00
10. Margin Call 3,67
11. El discurso del rey (The King’s Speech) 3,67

O

Desde luego, observando la lista, es muy importante en mis valoraciones el impacto emocional que deja la película en mí. Y eso se acaba notando. Reconozco que las dos primeras de la lista me dejaron dándole vueltas a la cabeza durante mucho tiempo sobre lo que había visto y sobre lo que significaba. O por ejemplo, la que aparece en el número 9, Nunca me abandones (Never let me go), es una película que transcurrió por las carteleras sin mucho impacto global, pero que a mí también me afectó mucho, que me ha hecho pensar mucho, que me llevó a leer la novela en la que está basada que todavía me gustó más, y por ello supongo que está tan arriba.

Lamentablemente, hace tiempo que no encuentro una obra maestra absoluta. El 5 absoluto. Aunque reconozco que Melancholia le ha ido cerca. Aunque la aritmética aplicada proporciona aparentes empates, he de decir que el orden no es indiferente. Para cada grupo de películas con una misma puntuación, las que he puesto más alta es que las valoro más.

Como se puede ver, las once elegidas son todas dramas o incluso tragedias. Hace mucho tiempo que la comedia no alcanza niveles altos en mi consideración. Hay quien dice que lo que pasa es que las comedias no pueden alcanzar el mismo nivel que los dramas. Yo creo que debe ser más difícil, pero no imposible. En este fin de semana en el que he salido poco de casa por culpa de una faringitis, he visto unas cuantas comedias de antaño en la televisión que se situarían de sobras entre los primeros puestos de una lista de este tipo.

Sigo lamentando el poco tirón que tiene para mí el cine español en los últimos tiempos. El problema no es que no haya películas en la lista de las mejores. Es que hay muy pocas películas en el conjunto de las 57. Es que no me resultan atractivas las propuestas. Tristemente. Pero bueno, veremos lo que depara el 2012.

Carril bici

En fin, ya veré. Aunque debería salir. Aunque no fuera más que por decir que he hecho mis primeras fotos del año (Leica D-Lux 5).

[Cine] Tinker Tailor Soldier Spy (2011)

Cine

Tinker Tailor Soldier Spy (2011), 28 de diciembre de 2011.

Está película fue vista en su versión original subtitulada en castellano, por lo que se conserva su título original también. Es posible encontrarla en los cines españoles doblada al castellano bajo el título El topo. El título original corresponde con el de la novela original de John Le Carré en la que se basa, y el título traducido, se corresponde igualmente con el título traducido de la novela al castellano en España. El título original se basa los versos de una cancioncilla popular infantil de difícil traducción al castellano sin pérdida del sentido.

Hechas las correspondientes aclaraciones, hay que decir que sorprende la calidad de algunos estrenos que se están produciendo en fechas navideñas, cuando las expectativas son bajas, ya que los cines se llenan de productos navideño-familiares-infantiles, generalmente de difícil digestión salvo los públicos diana específicos a quienes van dirigidos. Pero bueno, bienvenidas sean las producciones prometedoras, como esta coproducción europea, salto de su realizador sueco, Tomas Alfredson, que ya sorprendió y agradó a todos hace tres años con su Låt den rätte komma in (Déjame entrar).

La acción se sitúa en los primeros años 70. Control (John Hurt) lider de el servicio secreto de inteligencia británico cree que hay un «topo», un infiltrado entre su personal. Pero cae en desgracia y es cesado cuando una operación en Budapest para atraer al lado occidental a un importante general, resulta en un tiroteo en el que mueren civiles y es apresado un agente británico. Con el cae también Smiley (Gary Oldman), uno de los hombre de confianza de Control. Este último fallecerá al poco después. Pasado un tiempo, se confirma la existencia de un topo, y entonces se llama a Smiley para que con discreción realice una investigación. Las sospechas de Control recaían sobre algunos miembros de la cúpula del servicio: Alleline (Toby Jones), Esterhase (David Dencik), Bland (Ciarán Hinds), Haydon (Colin Firth), y el propio Smiley. Descartado este puesto que las filtraciones continuaron tras su retiro, con un mínimo equipo en el que destaca Guillam (Benedict Cumberbatch) y Ricki Tarr (Tom Hardy), un agente en Estambul caído en desgraciada por una operación fallida probablemente por el propio «topo», tendrán que desenmascarar al traidor.

El Parlamento desde el Bastión de los Pescadores

Con una imagen del parlamento de Budapest desde el bastión de los pescadores se abre la secuencia inicial de los acontecimientos en la capital húngara durante la película (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

Con un argumento que no es lineal, que va dando saltos en el tiempo haciendo un uso excelente del flash-back, con una ambientación fría, sucia del Londres menos glamuroso que se nos pueda ocurrir. Con una iluminación tenue, una imagen con mucho grano, con colores muy desaturados, casi monocroma sólo salpicada por algún tono de color. Perspectivas muy subjetivas, con la cámara apuntando desde detrás de una puerta o una ventana, desde el otro lado de la calle. Una puesta en escena excelente al servicio de un cine de espías que no tiene con el mundo glamuroso, y falso, de los 007s, o de las misiones imposibles también de moda estos días. Realmente te consigues sumergir en el ambiente del momento. También gloriosas las imágenes que nos sirve rodadas en Budapest y especialmente en Estambul. Consigue, gracias a un excelente trabajo de localización de localización de escenarios y selección de entornos, trasladarnos sin ningún problema a una época casi cuarenta años atrás. Todo ello aderezado con la excelente banda sonora de Alberto Iglesias.

Por supuesto, un puntal básico de este filme es la interpretación de sus actores. Acostumbrados a la tendencia al histrionismo y la sobreactuación de Gary Oldman, verlo desarrollar con tanta solidez y naturalidad un papel contenido, sobrio, muy acorde a la psicología del personaje, es una absoluta delicia. Quizá carezca de la espectacularidad de otros roles de moda en el cine actual, pero desde mi punto de vista tiene mucha más profundidad. Hay una escena antológica en la que narra su encuentro en el pasado con Karla, el líder de los servicios secretos soviéticos que bastaría para considerar esta interpretación una de las mejores que se pueden disfrutar en el cine actual. Pero el buen hacer se extiende a todo el resto del reparto, compuesto en su mayoría por sólidos actores británicos.

De entre las películas que he visto en los últimos años, esta es una de las poquísimas que se acerca a la categoría de «peliculón». Desde muchos puntos de vista. Por los intérpretes. Por lo bien hecha. Por lo interesante de la historia y los bien conducida que están. Por su música. Por su fotografía… Pero le he encontrado un pero. Uno de estos peros que te da mucha rabia. Y es que en un momento relativamente temprano del metraje, sin tener todos lo datos necesarios, simplemente observando el reparto, he adivinado quién era el «topo». Algo que debía ser un misterio hasta avanzado el filme, se convierte de repente, no en una sospecha, que pase, sino en una certeza. Estás ahí en el cine, y dices: «Me cagüen la leche, tal y como están las cosas, por motivos externos a la historia, el malo es… » Y eso me da mucha rabia. No voy a dar más pistas, por si la gente que consigue abstraerse de esos detalles superficiales que te dan pistas cuando no debía ser así. Pero bueno, aparte de eso, de lo más recomendable de los últimos años.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

Viejos, imperiales y monocromáticos edificios londinenses; en Greenwich, por más datos (Pentax P30N, objetivo no se recuerda).

[Cine] Restless (2011)

Cine

Restless (2011), 21 de diciembre de 2011.

Con no pocos reparos vi esta película hace unos días. El argumento que nos mostraban los avances, la publicidad y las críticas, la típica pareja enamorada con la chica condenada por una terrible enfermedad a morir joven, ya se ha visto en diversas ocasiones, y pocas veces, yo en estos momentos no recuerdo ninguna, con resultados convincentes. Aburrimiento, empalago, lágrima fácil, cine «para chicas»,… muchos apelativos para referirnos a producciones que no acaban de convencer de forma general, y que recurren a los sentimientos básicos y a los clichés para conmover al personal. Pero cuando algún intérprete se pone de moda, como es el caso de Mia Wasikowska, y en determinados trabajos le ves maneras, te apetece ver si confirman las expectativas. Si además sumas que la dirige un Gus Van Sant, capaz de cosas muy interesantes, aunque también de pifias notables, pues nada… te arriesgas.

Al contrario de lo que se puede leer habitualmente en las reseñas, esta película no va de una chica enferma de cáncer terminal, Annabel (Wasikowska), que se enamora de uno que pasa por ahí. No. Es justo a la viceversa. Esta película va de un chico, un adolescente, Enoch (Henry Hopper), que está francamente roto por dentro como consecuencia del terrible accidente de circulación en el que murieron sus padres, y al que él sobrevivió por los pelos. Vacío emocionalmente, incapaz de comunicarse con su única familia, su tía Mabel (Jane Adams), sin vida social, no va al instituto, pasa los días acudiendo a los funerales de desconocidos, y sólo habla con Hiroshi (Ryo Kase), el «fantasma» de un piloto kamikaze muerto en acción durante la segunda guerra mundial. Y en uno de esos funerales, conoce a Annabel, una joven de sorprendente ánimo y disposición a pesar de su nefasto pronóstico, y que cambiará la vida de Enoch, a través del proceso de conocimiento mutuo, de enamoramiento, pero también de introspección y conocimiento personal que traerá consigo para el joven toda esta historia.

Estamos por lo tanto ante una historia de redención personal de un muchacho que vive con culpa y con rencor hacia el mundo el haber sobrevivido a sus padres en el trágico accidente. Redención que llegará en función de cómo asuma el destino de la chica. La historia en principio no está mal planteada. Aunque tiene varios flecos discutibles en los que no voy a profundizar mucho. El «fantasma» es un personaje necesario, como el alter ego del muchacho que está dispuesto a morir por una causa. Pero en un momento dado queda en mi opinión desvirtuado al reaparecer en un momento en que no toca. La chica es toda encanto, y puedes comprender el cuelgue del chaval a pesar de las circunstancias. Pero no te acabas de creer su capacidad transformadora. Y el chaval… a él iré cuando hable de las interpretaciones. Rodada con una iluminación suave, con muchos tonos pastel, especialmente cuando sale la chica, no deja de transmitir un tono de cierta irrealidad sobre lo que está sucediendo, lo cual no sé si es bueno o es malo. Mucha música «indy» o con mensaje, muy propia de este tipo de películas. Y un ritmo pausado, contra el que no tengo nada en contra, menos cuando la película no tiene excesiva duración y no cansa al eternizarse.

Claro está, una película de estas características depende mucho de la competencia de sus intérpretes. En este caso, muy jóvenes. Como curiosidad, diremos que el chaval es hijo del fallecido Dennis Hopper. De momento, por lo menos, no ha mostrado la misma intensidad interpretativa que su padre. No desentona, no lo hace mal, pero tampoco brilla en su momento ni acaba de transmitir con intensidad las emociones que se supone que torturan en cada momento a su personaje. Incluso en sus momentos de apatía se supone que por dentro está emocionalmente roto, y de alguna forma se tiene que notar. Wasikowska… el problema es que el aspecto que le han puesto me hizo estar pensando toda la película en que estaba ante un clon de la Jean Seberg de sus primeros años. Cara dulce, pelo cortito, indumentaria un poco retro pero monísima,… Una vez más, no está mal, pero no tiene la solidez y la madurez interpretativa de su reciente Jane Eyre. Mucho encanto pero poca profundidad. Los secundarios, cumplen con su misión.

Para lo que eran mis expectativas sobre este tipo de películas, el filme se deja ver. Pero no me acaba de emocionar, no me acaba de llegar. Es más profunda que otras películas parecidas. Realmente hay una reflexión sobre la muerte tal y como la ve el adolescente. La de sus padres. La suya propia que estuvo a punto de suceder. La del «fantasma» del japonés. La de la chica. La de los extraños a cuyos funerales acude. De hecho, el tema fundamental de la película no es el amor adolescente como se ha vendido por ahí, sino la muerte. Pero tampoco está muy claro a donde conduce esta reflexión. De todas formas, es una película que no está mal hecha y puede tener su público.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Guirlaches de Fantoba

Después de un tema tan dramático, os dejo con algo más ligero; como unos dulces, unos guirlaches de Fantoba, conocida pastelería y repostería zaragozana (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Cine] The Artist (2011)

Cine

The Artist (2011), 18 de diciembre de 2011.

Cuando ya hace unas cuantas semanas, o meses, empecé a escuchar que se estaba moviendo por el mundo una película rodada en blanco y negro y muda, me llamó la atención. Me extrañó. No me la imaginé como un producto comercial precisamente. Supe después que era una producción francesa rodada en EE.UU. y con colaboración de actores tanto franceses como norteamericanos. Y que era un homenaje al cine de otra época. Poco a poco se empezaron a oír críticas excelentes. Y empezó a sonar para la próxima entrega de los óscar como una de las principales candidatas. Si a esas alturas, a alguien que le guste el cine no le ha picado el gusanillo, que se lo haga mirar. Así que este domingo nos dirigimos a ver la última película del director francés Michel Hazanavicius, de quien personalmente no tenía referencias hasta el momento.

La película nos cuenta una historia de los años de la transición del cine mudo al sonoro. George Valentin (Jean Dujardin) es un actor estrella del cine en los años 20. Cine de aventuras con un fuerte componente romántico. En su momento de máximo esplendor tiene un encuentro casual con una starlette, Peppy Miller (Bérénice Bejo), con quien es fotografiado. Imagen que se reproduce en la prensa. Esta fotografía y un nuevo encuentro entre ambos encaminará la carrera de Peppy, que en los siguientes años irá ascendiendo poco a poco como una estrella emergente. Y en ese momento se produce la aparición del cine sonoro, tecnología que Valentin rechazará, lo que provocará su declive. Declive que también afectará a su matrimonio con Doris (Penelope Ann Miller), a su economía, y a su afición por la bebida. En paralelo, Peppy aprovechará el cambio para ratificarse como gran estrella, que nunca olvidará al veterano actor que le sirvió de trampolín en los inicios de su carrera.

La historia seguro que a muchos nos suena. Algunos de sus elementos son eco de clásicos como cualquiera de las versiones de A Star is Born (Ha nacido una estrella, 1937, 1954 y 1976), o de Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses). Pero a pesar de ello, los guionistas han conseguido dar un aire de frescura a la misma, siendo muy dinámica a pesar de lo familiar y relativamente previsible, dado el tono general de la misma. Pero quizá, por encima de la propia historia está la intención de homenajear al cine en una época fundamental para este espectáculo, o este arte, según como lo queramos considerar. Muda, aunque no insonora. De hecho tiene una banda sonora muy buena en cuanto a la música, y unos efectos de sonido, en los momentos en que corresponden que dan chispa a las pocas escenas en las que se insertan. En blanco y negro, aunque con diversidad de estilos. Sobre la base del cine norteamericano de los años 20, hay momentos en los que se acerca al expresionismo alemán, otros en los que vemos reflejos de la slapstick americana, incluso hay tomas que nos hablan de los avances en el uso de la cámara que se produjeron en los años 30 o tan avanzados como principio de los 40. Formato de la película, estándar de la academia de Hollywood, 1,33:1 o aproximado. Lo dicho. Un homenaje en toda la regla al cine de otra época. Para mí, todo ello convierte la visualización del filme en una auténtica delicia.

Y si importantes son todos los aspectos técnicos y las opciones artística escogidas por el director, no menos importante es la interpretación de los actores y actrices. El mérito no es pequeño. Los intérpretes de hoy en día no están acostumbrados a este tipo de trabajos. Hay mucho que decir con la expresión, con la dinámica corporal, con la actitud general, que ha de sustituir a la parrafada hablada. Aunque eventualmente se inserte el típico rótulo con una frase de diálogo, recurso que es utilizado con parsimonia, sin ningún tipo de abuso. Y los dos protagonistas lo hacen muy bien. Duajrdin lleva el peso de la película y no pierde el paso del personaje en ningún momento, ni en sus momentos de gloria ni en su descenso a los infiernos. Y Bejo encarna a si mismo a la encantadora Peppy Miller, un papel que también evoluciona en la historia de forma estupendo. Tanto cuando representa a la joven flapper con aspiraciones de estrella, desinhibida y espontánea, como cuando ya es una actriz consagrada pero que sabe contenerse y no dejarse llevar por el divismo. Y qué decir de las eventuales apariciones de John Goodman, actor de por sí muy expresivo, James Cromwell, Penelope Ann Miller, o el cameo de Malcolm McDowell. Todos muy bien.

No voy a decir que sea una película perfecta, pero sí que está muy bien hecha. De lo mejor. Y creo que es absolutamente imprescindible para todo amante del séptimo arte. También es una demostración de hasta que punto desbarra el cine actual. Un cine verborreico, que abruma con diálogos al espectador, al cual deben considerar tonto, que necesita explicación de absolutamente todo lo que pasa en pantalla. La sala de cine en la que vi la película estaba bien nutrida de gente, es cierto que poca joven, que respondía perfectamente a los sentimientos que provocaba la película. No hacen falta palabras para entender lo que sucede en una pantalla, si está bien rodado y bien interpretado. El cine es un arte visual. No voy a ser yo ahora quien reivindique la necesidad de más películas mudas. Eso es una tontería. Pero sí podemos reivindicar la calidad de lo que se dice, y que más vale contar con imágenes y con las palabras justas, que aburrir al espectador con la verborrea generalizada, que muy pocos directores han sabido utilizar para bien. Y menos aún de los actuales. Por lo demás, id a verla. Aunque claro… como no tenían claro su posible éxito en España, está en muy pocas salas. Cobardes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

Ya sé que aunque la película es francesa, la acción transcurre en Los Ángeles, en Hollywood; pero como no tengo fotos de allí, buena será la Ciudad de la Luz, eso sí, en blanco y negro y en formato 1,33:1 (Canon Digital Ixus 860 IS).

[Cine] In Time (2011)

Cine

In Time (2011), 12 de diciembre de 2011.

De entrada un aviso. Suelo poner el título original en inglés en aquellas películas que veo en versión original. No dobladas. Pero en este caso, no pudo ser. Lo que sucede es que la distribuidora ha mantenido el título original en España. Para posibles visitantes de otros países hispanohablantes, perece que en muchos países de América se ha estrenado como El precio del mañana.

Dicho lo cual, pasemos a lo que importa. Hace 14 años, Andrew Niccol sorprendía a los aficionados al cine, y especialmente a los aficionados a la ciencia ficción y al género distópico, con una bella película de una supuesta «sociedad perfecta», basada en la selección genética de sus ciudadanos de forma artificial. Cuando se estrenó, recuerdo que el recibimiento fue tibio. Tanto por el público como por la crítica. Era GATTACA. A mi encantó. Y la he visto más veces después. Lo cierto es que con el paso de los años es un película que ha ido alcanzando una mayor consideración y prestigio, tanto por los críticos como por el público que en su momento la recibió con frialdad. La película que hoy nos ocupa está dirigida por el mismo director. También pertenece al general de la ciencia ficción, rama distopías varias. Y las críticas no han sido especialmente favorables. Había que darle una oportunidad. Aunque no puedo negar que diversos factores me hacían ser pesimista a la hora de esperar un resultado como la otra vez.

Nos encontramos en una sociedad «futura» o «alternativa» en la que se ha conseguido que todos los ciudadanos envejezcan hasta los 25 años, y a partir de ahí se detiene el proceso de envejecimiento y deterioro. Pero disponen sólo de un año de vida. Salvo que mediante las operaciones «comerciales» que sean precisas consigan ir aumentando este período. Por lo que potencialmente son inmortales, salvo accidente. O que te maten de forma violenta. El dinero ha desaparecido, y el tiempo de vida ha ocupado su lugar. Un joven, Will Salas (Justin Timberlake), pobre, de un distrito conocido como «el gueto», recibe la donación de un «rico» (Matt Bomer), que le traspasa más de un siglo de vida. Y a continuación se suicida. Pero las cosas no serán fáciles para Will. Le perseguirá la policía, con el guardián del tiempo Raymond Leon (Cillian Murphy) al frente, como sospechoso de asesinato. Le perseguirán los mafiosos, cuyo capo es el malo maloso Fortis (Alex Pettyfer), por haberse metido en sus asuntos. Y en su recorrido, se encontrará con una niña «rica», Sylvia Weis (Amanda Seyfried), que se le unirá en la constante huida hacia adelante, no sabemos si para bien o para mal. Y según lo que hagan este par, el sistema social puede desmoronarse.

He de reconocer que el planteamiento inicial es interesante. Incluso los primeros minutos de la película fomentan este interés. Quizá empiezan a percibirse muy pronto situaciones excesivamente maniqueas, pero bueno,… se plantean cuestiones. Lamentablemente, todo es un espejismo. Y lejos de profundizar en las motivaciones personales, o en las auténticas perversiones del sistema más allá de lo obvio, todo se convierte en una película de fugitivos perseguidos por varios, con toques a lo Bonnie and Clyde. Los diálogos pronto empiezan a empobrecerse, siendo incluso previsibles. Como extraídos del manual del guionista novato. El guion tiene inconsistencias por doquier, y las situaciones son inverosímiles en cualquier realidad que las planteemos, tanto en la del espectador, como en la de los personajes de la ficción. Particularmente desgraciadas en su planteamiento y resolución son todas las situaciones en las que está involucrada la figura femenina protagonista, a la que fuerzan a un romance con el protagonista masculino, forzado y poco natural.

Y aquí viene la otra cuestión. Dado que nadie aparenta más de 25 años, tengan los años que tengan, el reparto está compuesto básicamente por muchos mozos y algunas mozas, jóvenes y guapos. Timberlake es un actor justito pero razonable. Murphy lo hace pasablemente. Matt Bomer, el encantador canalla de White Collar, dura demasiado poco. Olivia Wilde, que hace de madre del protagonista, tampoco nos dura ni dos telediarios. Pettyfer, el que hace de malo, me parece vulgar. Y la que me parece una actriz francamente mediocre es la chica protagonista. Realmente, hasta la fecha no he visto ningún papel especialmente entre los interpretados por Seyfried, cuya principal virtud parece ser que es mona, lo cual… pues bueno. No está mal, pero yo preferiría otras actrices igual o más monas, y con mayores capacidades interpretativas.

Así pues, sin llegar a la catástrofe, la película la bordea constantemente, siendo su principal virtud su corta duración, que nos ahorra largos minutos de agonía y de despropósitos añadidos al progresivamente más estúpido argumento conforme el filme avanza. Filme por lo tanto que debería ser reservado para su visualización en casa, en alguna sobremesa de domingo, fría, en la que haga mal tiempo, y con alguien al lado para tomárselo un poco a broma y echar unas risas. Por cierto, he repasado la escasa filmografía del director, y lo de su primera película parece que fue que sonó la flauta por casualidad. Porque vaya serie de pestiños.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *
Reloj animado

"Omnes feriunt, ultima necat". Todas hieren, la última mata, dice el dicho latino refiriéndose a las horas de nuestra vida. Creo que aprendí el latinajo viendo este reloj mecánico próximo al Centro George Pompidou de París (Panasonic Lumix LX3).

[Fotografía] Recomendaciones semanales: muchas, diversas, y además los resúmenes de fin de año… y algo cinematográfico

Cine, Fotografía

Pues eso. Que la blogosfera fotográfica parece estar especialmente activa en este final de año, y he estado muy entretenido viendo fotografías recomendadas por las más diversas fuentes. Además, los días festivos entre semana han colaborado ha que haya dispuesto de más tiempo para ver fotos. Así que intentaré ser esquemático para no extenderme demasiado.

En primer lugar, algunas recomendaciones procedentes de La Lettre de la Photographie, como casi todas las semanas:

En el ámbito de la fotografía de moda, me llamó la atención la campaña publicitaria que Peter Lippmann ha realizado para una marca de calzado, replicando cuadros de pinturas clásicas.

Me ha extrañado que hasta el momento no haya comentado el trabajo de la joven y suicida Francesca Woodman, de la que tengo un libro. En cualquier caso, sirva esta nota de recordatorio.

Julius Shulman es uno de los nombres importantes en la fotografía arquitectónica, un tipo de fotografía que eventualmente me interesa.

Curiosas y bellas las fotografías de Nicolas Dhervillers, en la que los paisajes y las personas que aparecen en ellos parecen como escenas congeladas sacadas de algún cuento, con elementos disonantes o anacrónicos. Gran dominio de la luz.

Entre los porfolios del fin de semana, destacaré las inquietantes imágenes en blanco y negro de Germán Peraire, los dípticos de Jessica Forde en la que personas se comunican a través de sus ordenadores personales iluminados apenas por las pantallas de los mismos, y las fotografías nocturnas de Beirut tomadas por Philippe Aractingi.

Luna

Ha sido noticia este fin de semana un eclipse de luna que no se ha podido ver desde España; y si se hubiese podido, en Zaragoza estamos con niebla, así que tampoco (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH).

En Feature Shoot nos recomiendan los atemporales retratos en blanco y negro de Nelli Palomaki. Cada vez me gustan más las fotografías en formato cuadrado. Es una pena que no haya cámaras con captores con este formato de forma nativa. Es difícil de componer la imagen, pero resulta muy satisfactorio cuando lo consigues.

LensCulture suele ofrece interesantes propuestas, lo que pasa  es que lamentablemente el sitio es un poco cutre de diseño y de usabilidad. En cualquier caso, nos recomiendan el libro de Michael Wolf titulado Tokyo Compression. Ciudadanos japoneses en el metro de Tokio en horas punta, comprimidos contra las ventanillas y las puertas de los trenes. Muy expresivo y metafórico.

En Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red nos hablan de Juan Gatti, diseñador gráfico y fotógrafo argentino, muy conocido en este país por estar ligado a las películas de Almodóvar. En cualquier caso es muy recomendable pasarse por su página web.

No recuerdo exactamente donde encontré la recomendación sobre parte de la obra de Pierre Gonnord. En cualquier caso, encuentro que tiene imágenes muy interesantes, siendo un autor que evidentemente domina la luz y el retrato.

Luces

Aunque el pasado martes todavía no teníamos nieblas cerradas, al atardecer se percibía un cierta bruma en el ambiente (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH).

Ya han comenzado ha salir las recopilaciones de las mejores imágenes del año en distintos medios de comunicación, en lo que a fotoperiodismo se refiere. Por la calidad de su presentación, recomiendo pasarse por el fotoblog In Focus de The Atlantic, que ha seleccionado lo mejor del año en tres partes: parte 1, parte 2 y parte 3. Como una de las noticias del año que más imágenes nos ha traído fue el terremoto/maremoto de Japón, con el desgraciado accidente nuclear en las centrales de Fukushima, como añadido recomiendo el reportaje que han publicado en colaboración con National Geographic dedicado a la zona de exclusión en torno a estas centrales nucleares.

Finalmente una recomendación que es más cinematográfica que fotográfica. Aunque tiene mucho de fotografías en movimiento. The New York Times ha publicado 13 cortos dirigidos por Alex Prager protagonizados por 13 actores y actrices de moda, que interpretan a 13 malos malísimos de la historia del cine. A ver si adivináis quienes son y a qué películas pertenecen. Están muy bien.

Atardecer sobre el Parque Grande

A ver cuando podemos ver un atardecer como este sobre el Parque Grande de Zaragoza, que cuando se nos pegan las nieblas... va para días (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Cine] The Conspirator (2010)

Cine

The Conspirator (2010), 6 de diciembre de 2011.

Esta película ha sido vista en versión original. Es posible ver su versión doblada al castellano bajo el título La conspiración. Aunque yo siempre recomiendo, cuando sea posible, ver y escuchar su versión original.

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Extraña situación la mía con respecto a esta película. En primer lugar, en vísperas de su estreno, no presté mucha atención a las novedades de la semana y no cogí muchos datos sobre ella. Apenas alguna comprobación de que las críticas habían sido tibias. Luego me percaté que era una película que llegaba tarde a nuestras pantallas, puesto que hace ya bastantes meses que se estrenó en las pantallas norteamericanas. Y finalmente acepté ir a verla cuando me lo propusieron porque tenía un reparto muy atractivo, y porque esa tarde no tenía nada mejor que hacer. Y al final de la película, cuando pusieron los créditos me sorprendí viendo que estaba dirigida por Robert Redford. Pero en realidad, no me sorprendí tanto, porque Redford no es uno de mis directores favoritos. Luego os explico por qué.

La película nos cuenta, de alguna forma, el juicio al que fueron sometidos los presuntos participantes en la conspiración que llevó al asesinato de Abraham Lincoln, y a los intentos de asesinato de su vicepresidente y su secretario de estado. Pero se centra fundamentalmente en los intentos de uno de los abogados, Frederick Aiken (James McAvoy), por salvar a su representada, Mary Surratt (Robin Wright), la única mujer imputada por su presunta participación en el magnicidio. Y lo hace en un juicio en una corte marcial o consejo de guerra, no siempre consigo diferenciar ambos conceptos, que tal y como se nos presenta no presentaba las suficientes garantías para los acusados.

Claramente, se trata de un filme político, en el cual se pretende lanzar una dura crítica contra los tribunales de excepción, que no se ajustan al orden legal y constitución, bajo el pretexto de la seguridad del país, de la necesidad de una justicia rápida, o de cualquier otro pretexto presentado por el ejecutivo de un país. Evidentemente, aunque se presenta una situación histórica, sucedida hace siglo y medio, Redford busca establecer paralelismos con determinadas prácticas en su país en lo que han dado en llamar «la guerra contra el terror». Sin embargo, el resultado hubiese sido más interesante si el director no se hubiese puesto claramente de parte de la defendida. Lo que he leído a posteriori sobre el caso indica que efectivamente el juicio fue irregular, pero que cabe la posibilidad de que efectivamente las señora Surratt fuese de los cargos contra ella. Es más, la conclusión que se puede sacar de la película es que los tribunales de excepción son malos si afectan a ciudadanos inocentes. Pero puesto que apenas se trata la situación de los otros conspiradores, sobre los que no parece haber dudas, no serían tan malos en esos casos. Y esa es una tesis peligrosa. Más valiente hubiese sido plantear una situación en la que se mostrase que un juicio sin garantías es un error incluso si el imputado es culpable. Que la perversión del sistema lo es indiferentemente de la calidad de la persona juzgada. Estos americanos, y Redford entre ellos siempre han sido unos tibios a la hora de criticar su propio sistema.

Desde el punto de vista cinematográfico, esta película tiene desde mi punto de vista los típicos «problemas» que encuentro habitualmente en las películas de su director. Aunque técnicamente perfectas, no consiguen transmitirme las emociones que se suponen deberían transmitir. Las películas de Redford me resultan frías en su realización. En este caso además, el abuso en su fotografía de los contraluces, de los halos y de los difuminados hacen que todo tenga un aspecto de irrealidad que no favorece a la película, y que cansa. Por lo menos a mí.

En lo que se refiere a las interpretaciones, van de correctas en el caso de McAvoy a muy buenas en el caso de la solvente Wright, que es sí consigue transmitirnos el carácter torturado y fanático de la protagonista. Pero además hay una corte de secundarios que nos saben a poco, pero que todos ellos hacen excelentes papeles, como Kevin Kline como cínico secretario de guerra, Evan Rachel Wood como hija de la imputada, Tom Wilkinson como el senador que le pasa el marrón al abogado y luego se lava las manos, y Colm Meaney como presidente del comité de militares que «juzga» el caso. Es sin duda el conjunto de interpretaciones lo que hace que merezca la pena ver el filme.

Como conclusión, un filme que se deja ver, aunque no me termina de convencer como ya he expuesto ni el planteamiento ni la forma de ejecutar la realización del filme por parte del director del mismo. No obstante, probablemente, pueda agradar a mucha gente que aprecie la precisión técnica de esta realización, y se sienta cómoda con algunos de los maniqueísmos subyacentes a la tesis del filme.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Asomados en el cabezo

Me despido con una fotografía tomada de camino al cine en el Cabezo Buenavista de Zaragoza (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[Cine] Jane Eyre (2011)

Cine

Jane Eyre (2011), 4 de diciembre de 2011.

N-ésima adaptación de la novela de Charlotte Brontë, que ha sido repetidamente contada visualmente tanto en forma de largometraje cinematográfico como de serie de televisión. Nunca he sido especialmente aficionado al drama romántico. Y no utilizo aquí el adjetivo romántico como sinónimo de que es una obra de ficción sobre amoríos. Me refiero como romántico a propio del movimiento cultural y social que durante buena parte del siglo XIX marcó la creación artística, y en este caso en especial la literaria, y que surgió en Inglaterra y Alemania aunque con caracteres diferenciadores en cada una de ellas, y que se extendió por todo el continente. Siempre he pensado que son obras que tienden a unos excesos con los que no me siento cómodo. Por otra parte, no sé muy bien qué puede aportar de nuevo una nueva versión filmada del drama que no haya sido explorado previamente con tanta adaptación (cuatro veces en los últimos 15 años, siendo la última una serie de televisión de 2006 de la BBC, que también produce esta película).

Pero bueno, el resto de estrenos de la semana no parecían dar mucho de sí, la película que ya hace unos meses que se estrenó en el mundo anglosajón había recibido buenas críticas, está realizada por Cary Fukunaga, de quien se dice que promete, y está protagonizada por dos de los intérpretes de moda, que últimamente salen hasta en la sopa, y en general con buenas impresiones, Mia Wasikowska como la protagonista Jane Eyre, y Michael Fassbender como el torturado Mr. Rochester.

El argumento de la película no sigue la línea temporal de la novela. Cuando el filme comienza, vemos a una joven huyendo de algo o de alguien, por unos desolados páramos. No nos lo dicen, pero hemos de suponer que nos encontramos en el norte de Inglaterra, tal vez en Yorkshire, de donde eran las hermanas Brontë. Casi sin fuerzas, la joven es recogida en la rectoría donde vive un joven sacerdote, St John Rivers (Jamie Bell) con sus hermanas. Durante la convalecencia, asistimos a los recuerdos de infancia de la joven, que ya conocemos como Jane Eyre, aunque ella oculta su verdadera identidad a sus anfitriones. Vemos como quedó huérfana y fue acogida por la mujer de su tío, que nunca la quiso y la internó en un horrible internado. Una vez recuperada de su huida, la joven acepta hacerse cargo de una modesta escuela para niñas de las gentes del lugar. Y en la soledad de su modesta vivienda recuerda la siguiente fase de su vida, cuando dejó el internado y pasó a trabajar de institutriz de una niña, Adéle, hija de una bailarina francesa, y probable hija natural de Mr. Rochester, el hacendado dueño de la casa, que la ha acogido. Jane se integra en la casa y es querida por todos sus habitantes, especialmente por el ama de llaves Ms. Fairfax (Judy Dench). Hasta que llega el cínico y adusto Mr. Rochester. Aunque los comienzos parecen difíciles, poco a poco surge la comunicación, y algo más, entre ambos personajes. Pero cuando tras diversas contingencias se disponen a casarse, surge un impedimento que hace imposible la relación y provoca la huida de Jane. Dejamos en el aire la resolución del drama para quien no lo conozca y esté interesado en la película.

Si miramos bien el argumento, tanto lo mencionado como lo que no, veremos que no faltan los elementos arquetípicos de estos dramas románticos. Terribles internados, maltrato infantil, padres amorosos muertos prematuramente, oscuras institutrices, hombres de pasado oscuro, enfermedad, locura, páramos borrascosos, amores imposibles, y rectorías en pueblos perdidos en la campiña inglesa. Para qué quieres más. Pero vayamos a lo positivo. Considero un acierto que el guion de la película rompa con el argumento lineal de la novela, utilice el flashback y se centre en los elementos fundamentales de la historia. Considero un acierto que no se regodee en las miserias infantiles más allá de lo necesario. Considero un acierto que se ponga el énfasis en la afinidad intelectual de los enamorados, que los hará iguales a pesar de su distinto origen. Y considero un acierto que más allá de la historia del amorío, estemos básicamente ante una historia sobre la dignidad personal de una mujer, prácticamente una adolescente, pero que quiere sentir el respeto de los que la rodean por encima de cualquier cosa. Y defender su individualidad y su libre albedrío.

En el aspecto técnico, la producción está sumamente cuidada, destacando especialmente la fotografía que busca conservar y respetar los ambientes de forma exquisita. Interiores con colores muy cálidos por la tenue iluminación de las velas y de los fuegos de las chimeneas, en la que veo la influencia de Barry Lindon. Exteriores con colores fríos, tanto por el clima de la región como por las tormentas que por el interior de los personajes pasan. En muchos momentos, ambientes muy góticos, casi propios de una película de Tim Burton. El encuentro entre Jane y Rochester en el bosque me parecía filmado en los bosques de Sleepy Hollow. Afortunadamente, no llegan a excederse y se hace llevadero y meritorio. Buena banda sonora basada en excelente música incidental para cuerdas y piano, fundamentalmente.

En una obra de este tipo, son fundamentales las interpretaciones. Y hay que decir que todas ellas son de excelente nivel, tanto los dos protagonistas como los distintos secundarios, alguno de ellos muy prestigioso como hemos visto, que van apareciendo en el relato. Sólo veo una ligerísima pega. Una de las bases de la historia es que Jane Eyre no es una chica atractiva. Uno la supone más bien normalita e incluso feucha. El enamoramiento de los dos protagonista ha de arrancar de su relación intelectual. Y Wasikowska, sin ser un bellezón, es lo suficientemente guapa y encantadora como para que aplicando aquello de a nadie le amarga un dulce, pueda resultar atractiva por su físico a cualquiera. Incluso al calavera en que se ha convertido Rochester. Es cierto que procuran no sacarla muy atractiva, con peinados austeros y vestidos sencillos. Pero en más de una ocasión sale algún primer plano donde está más guapa de lo que debería. Este es un error común en adaptaciones de esta novela. El poner una protagonista guapa, cuando no toca.

Como conclusión, no sé si a estas alturas tocaba hacer una nueva versión de la novela de Charlotte Brontë. Pero ya que la han hecho, la han hecho bien. Y se agradece. Es una película que se ve con agrado. Es un espectáculo visual, imprescindible para los amantes de los dramas de época, que consigue no caer en el pastelón románticón, manteniendo la personalidad propia de la joven Eyre. Lo que para mí, que como ya he dicho no es un tipo de historia que me tire mucho, supone una gran diferencia. Recomendable para el público en general.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Pétalos

Un ambiente melancólico, como los de los pétalos caídos sobre la hierba en otoño, conviene a estas historias románticas (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[Artes/ciencia] Algunos reconocimientos y un obituario

Arte, Ciencia, Cine, Cultura, Fotografía

Premios a gogó

El otoño es una estación propensa a premios de los que se conceden con carácter anual. Son numerosos los «premios nacionales de…» que se conceden en estos días a destacados miembros de distintas especialidades artísticas. Ya mencioné hace unos días el dedicado a la fotografía. Hoy voy a comentar alguno más.

Joan Fontcuberta, un reconocido fotógrafo conceptual que ya fue reconocido con el Premio Nacional de Fotografía en el año 1998, ha recibido este año el Premio Nacional de Ensayo por su obra La cámara de Pandora: La fotografí@ después de la fotografía. Este es un libro que tengo, que empecé a leer, que me gustaba lo que leía, pero que todavía no he encontrado la serenidad de ánimo que exige la lectura reflexiva de este tipo de obras para terminarlo. Espero que ese día llegue y lo comenté en estas páginas. Con Fontcuberta en el mundo de la fotografía me pasa lo mismo que con Scorsese en el mundo del cine. Aunque ambos tienen obras en sus respectivos campos que me gustan, disfruto más cuando leo las cosas que escriben sobre sus disciplinas artísticas. Lo cual hace que me caigan especialmente bien. Así que enhorabuena al fotógrafo y ensayista.

José Luis Sampedro, no menos reconocido escritor, ha sido el galardonado este año con el Premio Nacional de las Letras. En este caso no me voy a pronunciar en exceso sobre las cualidades literarias del escritor. Hace muchos años, empecé a leer La sonrisa etrusca, una copia que obtuve de una biblioteca pública, pero no conseguí avanzar mucho, llegó el día de tener que devolverla,… y ya no lo he vuelto a intentar. Ni con esta obra ni con otras. Lo que me llama la atención del premio son las circunstancias sociopolíticas. Estos premios que empiezan por «premio nacional de…» los concede el Ministerio de Cultura. Curiosamente, Sampedro se ha convertido en uno de los referentes intelectuales del movimiento 15-M y derivados que cuestionan el funcionamiento de las instituciones gubernamentales y de los partidos políticos que suelen regir las mismas. ¿No me digáis que no percibís una cierta ironía en todo el asunto?

Fuera ya de los «premios nacionales de…«, la Comunidad Autónoma de Madrid ha concedido su Medalla Internacional de las Artes a Carlos Saura. Por un lado, tiene gracia que cuanto más pequeña es la administración, más rimbombante es el nombre de los premios. Pero en cualquier caso, también nos encontramos ante otro autor multidisciplinar en el mundo del arte. Conocido fundamentalmente como director de cine, tiene una importante obra fotográfica, y también ha flirteado con el dibujo y la pintura, así como con obras que combinan estas tres últimas disciplinas, como pudimos contemplar recientemente en una exposición en la Lonja de Zaragoza. Tiene también una limitada producción literaria.

Luces y sombras en el patio

Tiene cierto aire cinematográfico esta fotografía de unas dependencias municipales de Zaragoza en una tarde de domingo con frío y niebla (Leica D-Lux 5).

Obituario: Lynn Margulis

Lynn Margulis falleció el día 22, hace poco más de una semana, a los 73 años. Joven para lo que se estila hoy en día. Aunque algunos la recuerdan porque fue la esposa del mucho más mediático Carl Sagan, lo cierto es que ha sido una de las científicas más importantes del siglo XX, siendo su campo de conocimiento la biología, y siendo una de las biólogas que más ha revolucionado la teoría de la evolución hasta su configuración actual. Entre sus importantes aportaciones a la ciencia destacan, según nos cuentan en la Wikipedia (seguir enlace del principio del párrafo):

La teoría de la endosimbiosis seriada, según la cual las células eucariotas, como las que conforman nuestros organismos, tienen su origen en las sucesivas incorporaciones simbióticas de células procariotas, que actualmente se reconocen como órganos de la célula eucariota. Esta teoría, en discusión durante mucho tiempo, actualmente está bastante aceptada, y supuso una revolución en la teoría de la evolución.

La teoría de la simbiogénesis, según la cual simbiosis de organismos diferentes a largo plazo, daría lugar a transferencia de material genético, y al surgimientos de nuevas especies. Esta teoría también es revolucionaria por cuanto es opuesta a algunos de los postulados del neodarwinismo, paradigma prevalente durante décadas en el campo de la evolución biologica. De alguna forma, es una extensión de la anterior, pero no se encuentra uniformemente aceptada.

Defensora de la hipótesis de Gaia, según la cual biosfera se vería modificada por la propia existencia de vida en la misma para el adecuado del mantenimiento de la misma, convirtiendo al conjunto de la biosfera en un complejo sistema biológico en sí mismo. Esta teoría, según quien la defienda, me ha parecido muchas veces que se encuentra a caballo entre la ciencia y la filosofía, hecho que me suele poner en alerta como científico, aunque he de reconocer que sus bases teórica me resultan atractivas.

En cualquier caso, tanto en la medida de sus aciertos como en la de sus concepciones no tan admitidas por la comunidad científica, Margulis es una personalidad muy importante en la ciencia del siglo XX por su capacidad de plantear preguntas y de buscar nuevas respuestas, no acomodándose a los paradigmas establecidos, que algunos pueden adoptar como dogmas. Y esta actitud es lo importante para el avance de la ciencia.

Soto de Cantalobos

Líquenes en el soto de Cantalobos, organismos simbióticos por excelencia, formados por un hongo y un alga; sin embargo, los biólogos no los consideran como nuevas especies, sino que individualizan las especies que los forman (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Cine] Un método peligroso (2011)

Cine

Un método peligroso (A dangerous method, 2011), 27 de noviembre de 2011.

Si me dicen que estrenan una película realizada por David Cronenberg y protagonizada por Viggo Mortensen, cuya última película juntos tanto me gustó, es muy probable que me apetezca ir a verla. Aunque las críticas que he leído previamente la ponen bien, pero sin entusiasmo. Aunque trate de los «padres» del psicoanálisis, cuya validez científica pongo en duda desde hace mucho tiempo. En fin, que ante un buen director, un buen reparto, y la promesa de una buena ambientación de época, pues parece que es la película de la semana. Y a eso fuimos.

Figuras - Belvedere

Según la película, parece que Freud, cuando no estaba en su apartamento del número 19 de la Berggasse vienesa, se dedicaba a pasear por los jardines del Belvedere (Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4 Limited).

La película nos cuenta las difíciles relaciones entre Carl Jung (Michael Fassbender) y Sigmund Freud (Viggo Mortensen), cuando se conocen y se admiran, y cuando discuten y reniegan uno del otro. Y entre medio la relación de Jung con una paciente rusa, Sabina Spielrein (Keira Knightley), que acabaría siendo también psiquiatra, y por el camino amante de Jung. Según la película en una extraña relación con toques sadomasoquistas. Por el medio, surge la relación entre Jung y Otto Gross (Vincent Cassel), y por ahí, por el medio sale de vez en cuando la esposa del suizo, Emma (Sarah Gadon), siendo rica, mona y pariendo hijos.

Lo cierto es que no me queda clara la intención del director a la hora de hacer esta película. Basada en una obra de teatro, que a su vez esta basado en otro libro sobre las relaciones entre los personajes históricos mencionados, nos ofrece una serie de diálogos entre todos ellos en los que abunda la jerga psicoanalista. Aquí y allí queda salpicado por pequeñas escenas familiares entre Jung y su esposa, y por las relaciones sexuales de este con Spielrein. Muy bien ambientada, y con bonitos escenarios naturales en los lagos suizos y en los jardines de Viena,… no le encontré más enjundia. Me aburrí soberanamente. Nada de lo que me contaban me parecía que tenía ningún interés, y el conjunto de personajes hablando de sus cosas psicoanalíticas me parecían un grupo de desocupados haciéndose pajas mentales. Lo único que me pareció sorprendente fue la capacidad de autodeformarse el rostro y ponerse fea que tiene la Knightley en sus espasmódicos ataques de lo que sea que fueran los problemas mentales del personaje real. Y todo sin efectos digitales, sin 3D, ni fotosop; todo ella solita a base desencajar la mandíbula y expulsar los ojos de sus órbitas. De la interpretación del resto… no se me ocurre que comentar. Sólo el mérito de haberse aprendido unos diálogos tan enrevesados y sin sentido como los que son del gusto de los amantes de las teorías psicoanalíticas.

Reconozco que tengo fuertes prejuicios hacia las teorías psicoanalíticas. No soy precisamente original al dudar, y mucho, de su carácter científico. Son diversos los teóricos de la ciencia que la han criticado por no poder ser falsada, lo cual es un requisito para poder ser considerada una teoría científica. También es cierto que algunos consideran que no sólo puede ser falsada, sino que además es fácil ver que es falsa. Pero tampoco quiero entrar mucho en ello, porque de lo que va esta entrada es de cine. Por lo tanto, considero los personajes protagonistas como poco interesantes. Pero aspiraba a que el buen hace de los implicados en el proyecto nos ofreciera un buen producto cinematográfico. Sólo me he encontrado mucha cháchara sin sentido,… y poco más. Una de las mayores decepciones del año. Contando conque mis expectativas eran moderadas.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *
Aguantando el viento que ya sopla

Mucho paseo en barco también por los lagos suizos en este filme; como el que hicimos en el vapor "Uri" por el lago en el que se encuentra Lucerna (Panasonic Lumix LX3).

[Cine] Here’s looking at you, kid… o el 70º-1 aniversario de Casablanca

Cine

«Here’s looking at you, kid» es considerada por el American Film Institute (AFI) como la quinta cita o frase de película más célebre de la historia. Este organismo no sé muy bien si hace algo por el bien del cine, pero está especializado en sacar la lista de los 100 más célebres… lo que sea, películas, estrellas, héroes, villanos, canciones,… pero relacionados con el cine. Norteamericano. Claro.

Y es una de las célebres frases de la película Casablanca que todo el mundo repite. No en España, donde la traducción de este célebre brindis, que se escucha por primera vez durante el flashback parisien, resulta bastante más sosa. Y variada. En el doblaje de esa escena dicen algo así como «Toda la suerte, Ilsa». Mientras que si la ves en versión original subtitulada en el DVD, el subtítulo resuelve la cuestión con un lacónico «Por tí, pequeña». En la última ocasión que se repite la frase, cuando Rick se despide de Ilsa en el neblinoso aeropuerto, en la versión doblada suena un «Ve con él, Ilsa», mientras el subtítulo insiste con el «Por tí, pequeña». Luego, hay quien se pregunta por qué despotrico tanto contra las versiones dobladas. Si es que no sabemos que nos están contando. En cualquier caso, aquí se han hecho más célebres el «Siempre nos quedará París», el «Detengan a los sospechosos habituales», o el «Este es principio de una bonita amistad».

Concorde

Inevitablemente, siempre nos quedará París, como la Torre Eiffel vista desde las Tullerías (Canon Digital Ixus 860 IS).

¿Y a qué viene todo esto de repente? Pues porque hace unos días me enteré que TCM Classic iba a dedicar el día de hoy a celebrar el aniversario del estreno de la que en otra de las listas del AFI es considerada como la segunda película estadounidense más importante de todos los tiempos. Detrás de Citizen Kane (Ciudadano Kane). Sin más consideración, asumí que la película se estrenó en 1941, ya que normalmente se celebran los aniversarios que terminan en cero y algunos de los que terminan en cinco. Pero no. Luego me he dado cuenta que el 70º aniversario será al año que viene. Este año es el 69º. En cualquier caso, ya que van a estar echando la película todo el día, decidí rendir mi homenaje anual a este filme, y ver uno de los pases. Y dedicarle un espacio en este Cuaderno de ruta.

Si me preguntan cuál es mi película favorita, nunca sé que responder. Hace unos quince años es muy probable que hubiese contestado que Casablanca. Pero luego, uno va profundizando en otros filmes, va viendo otras cosas, y los cariños cinematográficos hay que repartirlos. De entre las películas que se pueden considerar clásicas, hay seis que veo de nuevo al menos una vez al año desde hace unos 10 o 12. Desde que tengo los DVDs, vamos. Desde luego, la que hoy nos ocupa. Pero es tradicional que entre el día de navidad y el día de reyes vea todos los años Gone with the wind (Lo que el viento se llevó) y  2001, A space odyssey (2001: Una odisea del espacio). Obligatorias también a lo largo del año son The third man (El tercer hombre), Det sjunde inseglet (El séptimo sello) y To have and have not (Tener y no tener). Y un par de estas bajo el influjo innegable de Casablanca. Luego lo explico.

El éxito de Casablanca, se ha dicho muchas veces, es como un milagro. El director, Michael Curtiz, estaba especializado en películas de aventuras de las de Errol Flynn. Su protagonista masculino, Humphrey Bogart, era un habitual secundario que solía hacer de malo. Nada que ver con el aparentemente cínico, secretamente idealista, Rick. La protagonista femenina, Ingrid Bergman, era muy joven todavía, extranjera, y todavía no había alcanzado el estatus de estrella al que llegaría.

Hôtel de Ville

Quizá Rick e Ilsa se dieron algún besito ante el Hôtel de Ville como en cierta famosa fotografía (Panasonic Lumix LX3).

En lo que se refiere a la historia, aunque basada en una obra no estrenada para Broadway (Everybody Comes to Rick’s), el guion se iba haciendo conforme se rodaba. Y nadie sabía muy bien por donde iba a ir la cosa, ni como terminaría. Ni siquiera el tono de la película es uniforme. Comienza con un tono de comedia ligera, por momentos un musical durante las intervenciones de Dooley Wilson. Pero poco a poco entra en el terreno del drama romántico, para pasar a la intriga política. El final es una mezcla de ambas con toques de humor, o incluso una buddy movie entre Rick y el capitán Renault, maravillosamente interpretado por Claude Rains.

Ni siquiera le vamos a dar el premio a la originalidad. Es cierto que algunas frases y diálogos son magistrales, pero también podemos encontrar unos topicazos de los que tiembla el misterio. O que vamos a decir de un conjunto de refugiados europeos que huyen de la guerra y visten con trajes y vestidos propios de los mejores creadores de alta costura. Los modelitos de la Bergman son propios de una pasarela prestigiosa. Como si los necesitara para parecer guapa. No hay escena en la que no lo esté. Incluso la célebre escena en la que los alemanes cantan el Die Wacht am Rhein, y Laszlo (Paul Henreid) contesta poniendo a todos los demás a cantar La Marsellaise se había visto ya en La grande illusion (La gran ilusión).

Pero da igual, todo junto, simplemente, funciona. Funciona como pocas películas han funcionado después. Y menos hoy en día donde prima más el interés por asombrar a la gente con la pirotecnia de los efectos especiales, que la intención de emocionar y hacer vivir la vidas que nunca tendremos.

Arco del Triunfo

Seguro que Rick e Ilsa pasearon alegremente por los Campos Elíseos y ante el Arco del Triunfo antes de que las botas de los alemanes resonasen por estas avenidas en sus desfiles (Panasonic Lumix LX3).

He dicho antes que la película no sólo ha influido en mi gusto por ella misma, sino también en mi querencia por otras películas. Dos de las que he mencionado antes, de las que veo al menos una vez al año, tienen esa influencia. Reconozco que yo no me siento tan noble y tan idealista como Rick. Si a mí, alguien como la Ilsa de Casablanca se me pone a tiro… cosa que nunca sucederá… Para rato la dejo irse con el checo. A mí, realmente, me da mucha rabia que no se queda con la chica. Reconozco que para que la película funcione tiene que terminar como termina. Es así. Pero me consuelo con los resultados de otros dos filmes.

Por un lado con el «Frankly, my dear, I don’t give a damn» que le suelta Rhett Butler (Clark Gable) a Scarlett O’Hara (Vivien Leigh) en Gone with the wind (Lo que el viento se llevó). Cuando alguna te hace la vida imposible, si no sabes si quererla u odiarla, qué bien sienta mandarla a freir espárragos. Nunca he podido dejar de comparar las dos situaciones a pesar de ser tan aparentemente distintas.

Por otro lado, aunque tiene virtudes propias y específicas, no se pueden negar paralelismos entre Casablanca y To have and have not (Tener y no tener). Pero al menos, los «resistentes» en esta última son unos melones, y la chica, la jovencísima y guapísima Slim (Lauren Bacall), va por libre, y se queda con Boggie. Que ya se lo merecía. Vamos que se la quedó en el filme… y en la vida real. Lo que son las cosas.

Me queda una última cuestión. La siempre amenazante perspectiva de que a algún gilipuertas de Hollywood se le ocurra hacer una nueva versión de la película. Hay que decir que los Hermanos Marx ya montaron su cachondeo basado en esta historia, A night en Casablanca (Una noche en Casablanca). Pero sólo estaba inspirada, no era la misma historia. En absoluto. En los años cincuenta y en los ochenta intentaron sendas series de televisión basadas en los personajes y lugares de la película con un resultado tan nefasto que ni siquiera tienen entrada en la wikipedia en inglés. Y sí. Sí que hay una desgraciada nueva versión de la película. Se estrenó en 1996. Situada en un escenario futurístico, y cambiando el sexo de los dos principales personajes. Me parece tan horrenda, que ni siquiera voy a dar el título, ni poner enlaces, ni quien tuvo el descaro de dirigirla o protagonizarla.

Bueno. Y hasta aquí el comentario. Supongo que al año que viene habrá que celebrar el 70º aniversario. Esa vez, de verdad. Por cierto, mi frase favorita de la película es «Of all the gin joints in all the towns in all the world, she walks into mine» («De todos los cafés y locales del mundo, aparece en el mío» dice la versión doblada; una traducción más propia y que conserva el espíritu sería «De todos los garitos de todas las ciudades de todo el mundo, va y se mete en el mío»).

Os dejo con otro particular homenaje a la película.

De todo un poco: cinematografía, Stanisław Lem, y adolescentes protagonistas y aventureros

Cine, Literatura

Pues sí. Hoy me ha costado dar con un tema concreto para comentar. Pero he encontrado tres, de los que diré algo, aunque sea de forma breve. Si acaso, más adelante me extiendo en alguno de ellos, dedicándole una entrada completa.

10 directores de fotografía que dejan huella

Como aficionado que soy a la fotografía, necesariamente, con el tiempo, uno de los temas que me ha ido interesando en el cine es la dirección de fotografía. Ya he hecho algún comentario al respecto en entradas previas. Recordar a todo el mundo que una buena fotografía en el cine no quiere decir que tenga bonitos paisajes, o bonitas imágenes como postales de ciudades emblemáticas, como París o cosas por el estilo. Quiere decir que la iluminación produce una estética y un ambiente adecuado a los intereses del director, con dominio de los aspectos técnicos de la ciencia fotográfica aplicada a la imagen en movimiento, pero también con una creatividad artística que puede resultar realmente singular.

Y en Quésabesde nos lanzan una propuesta sobre 10 directores de fotografía que según ellos han dejado huella en la historia del cine. He visto otras listas en otros lugares, y parece no haber un consenso al respecto. Pero he visto películas creo que de los 10 profesionales que nos comentan, películas que recuerdo bien, y creo que es una buena lista, y que el artículo es recomendable. Y lo que es más recomendable todavía es ver las películas que estos artistas iluminaron con tanta maestría.

Aunque no necesariamente lo destacaría por encima de los otros nueve, la presencia en la lista a Christopher Doyle, me ha recordado la película Deseando amar (Fa yeung nin wa), y me han entrado muchas ganas de volver a verla. Desde luego tenía una iluminación maravillosa.

Noria - Prater

Desde que he leído el artículo de Quésabesde.com, no dejo de acordarme de la fotografía de "El tercer hombre", que debemos a Robert Krasker, que no está en la lista. Así que os dejo una imagen de una de las cabina de la noria del Prater, donde se desarrolló una célebre escena de la película (Panasonic Lumix LX-3).

Google y Stanisław Lem

Hoy está causando sensación en la blogosfera el doodle de Google dedicado al 60º aniversario de la publicación de Ciberiada de Stanisław Lem. El polaco es un escritor imprescindible en el campo de la ciencia ficción. Pero yo me atrevería a decir más, y creo que es un escritor imprescindible en la literatura del siglo XX. Y quizá el hecho de que se haya dedicado a la ciencia ficción lo ha relegado en los gustos del gran público y de los grandes reconocimientos literarios. No es una lectura necesariamente fácil. Pero si entras en ella, merece la pena. Habla de muchas cosas, importantes para el ser humano. Y es el escritor de Solaris una de mis favoritas en el género. Sin duda. También he hablado de ella.

La ciencia y la cultura en la noche

Lem, polaco, como Varsovia la capital del país, donde se alza el Palacio de la Ciencia y la Cultura, pesadilla arquitectónica propia de las distopías que tanto abundan en la ciencia ficción (Fujifilm Finepix F10).

Aventureros adolescentes

Actualmente es un negocio altamente rentable la literatura para adolescentes, protagonizada por personajes adolescentes. Los anglosajones la denominan young-adult fiction, supongo que extendiendo los potenciales lectores a los alumnos universitarios o gentes de edades similares. Fenómenos como las sagas de Harry Potter o Crepúsculo lo demuestran con sus elevadas ventas de libros. Y también por las inevitables producciones cinematográficas y su mercadería asociada, que aumentan vertiginosamente las cuentas corrientes de las autoras. Sí. Parece que son mujeres las que mejor saben sacar tajada a este boyante negocio.

Y vienen más. La actriz revelación entre las candidatas a los pasados óscars, aunque no se lo llevase, Jennifer Lawrence, va a protagonizar un nuevo producto de esta guisa, Los juegos del hambre. Cuando leí las noticias y el argumento no pude evitar recordar aquella película japonesa, Battle Royale, basada a su vez en su correspondiente obra literaria. Me pareció que se salía por completo del tono de este tipo de productos. Así que me prestaron el libro, el primero de la inevitable trilogía, y lo leí. Se lee en un pis-pas. Lectura muy fácil. Me resulta difícil no ver en esta historia una copia de la anterior pero suavizada para que sea asumible por la mojigata y simplona audiencia norteamericana. Y de rebote por la del resto del planeta. Es cierto que es entretenida. Pero la calidad literaria es muy discutible. Y además con la utilización exhaustiva al deus ex-machina, un recurso argumental que odio. No quiero ni hablar del romance adolescente metido con calzador, toque o no toque, supongo que para atraer al rentable y poco exigente público de quinceañeras. O incluso de chavalillas de menor edad, menos exigentes todavía.

Esto me hizo pensar en lo que yo leí cuando era un adolescente. Y más en concreto en aquellas novelas en las que los protagonistas eran igualmente adolescentes. Había series también. Yo recuerdo que leí varios libros de las aventuras de los Cinco, grupo de dos chicas, dos chicos y un perro, creado por la inglesa Enid Blyton, que corrían sus aventuras por tierras británicas. Muchas de sus costumbres, o de las cosas que comían y bebían, me parecían marcianas. No tenía ni idea de qué narices sería ni a qué sabría la cerveza de jengibre, hasta que ya con veintitantos me tomé un día un güisqui con ginger-ale, y até cabos. Pero el caso es que me entretuve mucho con aquellas aventuras. Aunque más que en la adolescencia, las disfrute en los años previos. Entre los 11 y los 14 años todo lo más. Allí no había peligro de empalagosos romances adolescentes. Todos los personajes eran hermanos o primos. De eso nos libraron.

Pero sobre todo recuerdo dos libros clásicos, con protagonistas adolescentes. Y cuando los comparas con las sagas actuales, se cae el alma al suelo, por la ínfima calidad literaria de los éxitos actuales en comparación. Desde luego está Jim Hawkins, protagonista junto con el «entrañable» Long John Silver de La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. Clásico entre los clásicos, apto para todos los públicos, y que debería ser de lectura obligatoria en lugar de las memeces actuales. Además, el referente clave para todas las aventuras de piratas que en el mundo han sido con posterioridad.

El segundo es el Dick Shelton y su compañera de aventuras y luego amada Joanna Sedley, en La flecha negra, también mira tú por donde de Stevenson. Lo cual lo convierte en mi escritor favorito en el terreno de la young-adult fiction. Aunque bastante menos conocida que la anterior, siempre tuve gran cariño a la hermandad de La flecha negra, gentes a modo de renacidos proscritos sajones pero trasladados a la época de la Guerra de las dos Rosas.

No quiero terminar este repaso a las aventuras protagonizadas por adolescentes, que en tiempos recientes han proliferado como setas, para recordar que una saga que, por lo menos en su primera trilogía, ya es un clásico. Me refiero a Star Wars. No podemos dejar de recordar que Luke Skywalker y Leia Organa, en la primera película son sólo eso. Dos adolescentes en busca de aventuras. Y a pesar de que el amor al dinero de su creador esté desvirtuando poco a poco la saga, no olvidemos que aquella primera película, con aquellos dos adolescentes y sus incautos y aventureros seguidores, nos encandiló a muchos durante muchos, muchos años.

Catapultas en Warwick

Demostración con catapultas en el castillo de Warwick; armas que probablemente se utilizaron en los asedios durante la Guerra de las Dos Rosas en Inglaterra (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).