[TV] Asesinatos en una borrascosa Seattle y borrascas entre los enfermeros del All Saints’ Hospital

Televisión

Esta semana han terminado temporada tres series televisivas, que comenzaron su andadura en esta primavera y que con una duración de sólo 12 o 13 episodios terminan ahora justo antes del verano. Hablaré de dos de las tres. Aquellas que volverán en un futuro próximo con nuevas aventuras para sus protagonistas. O desventuras. La otra. La que se ha despedido definitivamente… de esa hablaré más despacio en otra ocasión.

Nurse Jackie (3ª temporada)

De la más cínica enfermera que ha salido nunca por televisión ya he comentado en el pasado. Me encanta. Su capacidad para ignorar cualquier convención ética, moral o como la queráis llamar en lo que se refiere a sus relaciones profesionales, maritales, de amistad y con las drogas, no impide que se salte cualquier norma con tal de defender a quienes son más débiles en su quehacer cotidiano. Los pacientes del servicio de urgencias del All Saints’ Hospital de Nueva York. Y esto ha seguido adelante. Quizá muy centrado en sus problemas con las drogas, en sus problemas con su hija mayor, en la ambigua relación con su marido,… Pero es lo que se esperaba. Una huida hacia adelante detrás de otra, o de cómo salir de los problemas haciéndolos más complejos todavía. Evidentemente, un sobresaliente a la actuación de Edie Falco.

Pero esta ha sido también la temporada donde han resplandecido con toda su esplendor los secudarios. Akalitus (Anna Deavere Smith) con sus santos, sus niños obesos y Michelle Obama. Coop (Peter Facinelli) con su drama familiar ante el divorcio de sus madres y el deseo repentino de casarse. Zoey (Merritt Wever) con sus amores y su eternamente incomprendido buenrollismo. La permanente fidelidad de la británica y elegante desde cualquier punto de vista O’Hara (Eve Best) hacia su caótica amiga. Si antes merecía la pena la serie por la protagonista, en estos momentos vale la pena por un reparto que en su conjunto se halla en permanente estado de gracia.

Muchas veces comedia, siempre drama, no hay que perdérsela.

The Killing (1ª temporada)

Me resulta difícil valorar esta serie. Que ha tenido momentos muy buenos, y que ha tenido momentos de absoluto desconcierto. Interno y de los espectadores. Encima, que todo suceda en Seattle, con una áspera, lluviosa y fría atmósfera, y que el lema de reclamo sea Who killed Rosie Larsen? al más puro estilo Who killed Laura Palmer? de la mítica Twin Peaks, que también transcurría en las frías tierras del noroeste de los EE.UU.,… pues eso es condicionar mucho la serie. Pero bueno, vamos a ver de que ha ido esta temporada.

La detective Linden (Mireille Enos), de la policía de Seattle y que está a punto de abandonar la ciudad para casarse en California, tiene que hacerse cargo junto con Holder (Joel Kinnaman), su nuevo y provisional compañero, del asesinato de una adolescente que aparece en el maletero de un coche en un pantano. El coche pertenece a la campaña del concejal Richmond (Bill Campbell) que se encuentra inmerso en plena campaña electoral por la alcaldía de la ciudad. Durante la investigación, tendrán que lidiar con los políticos, con la familia de la muerta, los Larsen, especialmente con su madre, Mitch (Michelle Forbes), el padre, Stan (Brent Sexton), y eventualmente la tía, Terry (Jamie Anne Allman), y al mismo tiempo con los problemas familiares y personales propios.

Así pues planteado, la trama que avanza a día de tiempo ficticio por capítulo es una mezcla de serie policiaca, drama familiar, e intriga política. Hay momentos muy interesantes del drama familiar. Y tanto Michelle Forbes como Brent Sexton nos ofrecen excelentes interpretaciones. Pero salta de vez en cuando a la intriga política, que también tiene elementos interesantes de análisis de las motivaciones, las ambiciones  y las corruptelas de los candidatos y de sus entornos. Y claro, a todos nos importa la resolución del caso policiaco, que parece central a toda la historia. Y el caso es que habiéndolo situado en esa posición central es lo que más flojea de toda la historia. Tan pronto está estancado. Como nos despista con pistas falsas y sospechosos que no son lo que parecen. O hecha a correr al final para llegar a un desenlace, que se ve trastocado en los cinco minutos finales de la temporada, dejándonos un tanto confusos, sin saber muy bien por dónde va a tirar la cosa. Porque en estos momentos, ni siquiera sabemos si sabemos quien mató a la guapa y desafortunada Rosie Larsen (Katie Findlay).

Ha habido momentos que me han gustado mucho. Y algún capítulo magistral. Especialmente uno hacia al final de la temporada en el que la ausencia del hijo de Linden es un excusa para centrarse en los dos policías, en sus caracteres, en sus preocupaciones y en sus historias particulares. Pero no sé muy bien por donde va a tirar. Ni si me interesa. Así que,… la segunda temporada… me pensaré si la sigo de aquí a que la echen.

Rheinpark

Flores, en el Rheinpark de Colonia, en una tarde lluviosa, como todas las de la investigación del asesinato de Rosie - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Cine] Micmacs à Tire-Larigot (2009)

Cine

Micmacs á Tire-Larigot (2009), 20 de junio de 2011.

Nota: Esta película fue vista en versión original y por eso aparece en la entrada con su título original en francés. En la mayor parte de las salas en España se ha estrenado en versión doblada bajo el título simplemente de Micmacs.

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Hace tiempo que no recibíamos la correspondiente dosis del cine del peculiar realizador francés Jean-Pierre Jeunet. Dos años ha tardado este filme en asomarse a las carteleras españolas, lo cual no habla muy bien de las esperanzas de los distribuidores de atraer a los espectadores. Las críticas que he visto a priori iban de pasable o regular, salvo algún entusiasta. Lo cierto es que lejos queda ya el impacto que causó Delicatessen. Y aunque Amélie fue un gran éxito, no es una película que a mí me terminara de convencer. En cualquier caso, habiendo perdido la votación que decidió la película a ver esta semana, veremos lo que nos ha deparado.

Sinopsis

Bazil (Dany Boon) es un joven que perdió a su padre, militar, en el norte de África mientras desactivaba una mina antipersona. Ya de mayor, mal adaptado a la sociedad, vive de dependiente en un vídeo club, donde sobrevive de la historias que le ofrecen las películas. Allí, una noche, en un enfrentamiento entre delincuentes, una bala perdida se le incrusta en el cerebro. Si lo operan, quedará como un vegetal. Si no, en cualquier momento esa bala puede matarlo al afectar a un punto vital. Vivirá con la bala. Pero en su convalecencia ha perdido el trabajo y la casa. Será acogido por un curioso grupo de personajes marginales, cada uno con sus «poderes» especiales, que viven en un vertedero de chatarra. En Tire-Larigot (*). Por azar, sabrá quienes son las empresas de armamentos que fabricaron la mina que mató a su padre y la bala que arruinó su vida. Y con la ayuda de sus nuevos amigos, donde conocerá el calor humano, la solidaridad, y quién sabe si el amor, desarrollará una sofisticada venganza contra los empresarios sin escrúpulos que se enriquecen con el comercio de armas.

(*) Nota: À tire-larigot es una expresión francesa que implica mucho de algo. Sería algo así como a mogollón, a cascaporrillo. Así el título de la película sería algo así como «aventurillas a mogollón». Pero en el hogar de los amigos de Bazil, en la puerta, también aparece en la expresión que da nombre al lugar.

Realización y producción

Bueno, es una historia y una película de Jeunet. Imaginaos un grupo de personajes que podrían estar extraídos del universo de Delicattessen, pero sus aventuras y algunos de sus personajes pertenecen al universo de Amélie. Lo mezclas todos, mantienes la estética de esta última, generas una historia razonablemente entretenida en la que de paso haces gala de sensibilidad social en relación al tráfico de armas y las minas antipersona, y tienes la última película. Rodada, por supuesto, en un París también extraído del universo de Amélie, con frecuentes visitas a las estaciones de ferrocarril incluido, con los colores propios de los tratamientos cruzados de las películas. Y ya está. Una película que, aunque nadie nos lo hubiera dicho hubieramos comentado… «otra de Jeunet«. Y si la quieres la coges y si no la dejas. Es lo que hay.

Interpretación

Pues en general, están bien. Su protagonista absoluto, Boon, cumple de sobra con su cometido. Y el conjunto de simpáticos excluidos sociales está, eso, simpático. Por supuesto, uno de ellos es Dominique Pinon, un clásico en las películas del director. Claro, la que mejor cae es la simpática Julie Ferrier, en su papel de contorsionista que acaba teniendo algo más que un flirt con nuestro héroe..

Conclusiones

Esta película no nos descubre nada nuevo sobre el cine de su director, o el cine en general. Con una factura técnica y una estética a la que ya nos tiene acostumbrados, lo principal es que es una película de aventuras enredadas, que se ve sin problemas, que entretiene mucho, y te deja buen sabor de boca. Algo que a mí no me sucedío en Amélie, te acabas olvidando del abuso de las imágenes con los colores del cross-processing, que en aquella película tanto me cansaron. Por lo tanto, es una película que si bien no será memorable en la historia del séptimo arte, si que viene bien para sofocar en el cine los calores veraniegos. Y además bien con mensaje y buenrrollismo. Para qué quieres más.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Escuchando el mítico concierto de la big-band de Benny Goodman en el Carnegie Hall.

Concorde

Inevitablemente, una imagen de París, con niebla y lluvia,... y la Torre Eiffel, que según las películas americanas se ve desde no importa que punto de la ciudad... ¿o no? - Canon Digital IXUS 860 IS

[Cine] Les petits mouchoirs

Cine

Les petits mouchoirs (2010), 29 de mayo de 2011.

Que el título de la película esté idioma extranjero, indica como casi siempre que la segunda película que pude ver este fin de semana pasado también estaba en versión original. En este caso, francés. En castellano se ha titulado como Pequeñas mentiras sin importancia, que en este caso es una traducción que parece adecuada ya que los de los «pequeños pañuelos» del título original no tiene sentido ni expresión equivalente en castellano, y vendría a equivaler a lo que se indica en el título en castellano. En cualquier caso, siempre es un riesgo ir a ver una película francesa. Los grandes taquillazos en origen del cine francés con frecuencia decepcionan fuera de su país, y de vez en cuando pequeñas películas sin mucha repercusión mediática resultan pequeñas joyas. Un poco de miedo daba saber que este filme ha sido un gran éxito en su país. Pero vamos a ver que ha resultado la película dirigida por Guillaume Canet.

Sinopsis

Pocos días antes de empezar las vacaciones, Ludo (Jean Dujardin) sufre un grave accidente cuando de madrugada, mientras vuelve a casa en moto, es arrollado por un camión por las calles de París. Ingresado en una unidad de cuidados intensivos, todos sus amigos acuden a visitarlo. Está en estado crítico. Cuando salen de la visita, dudan sobre si comenzar las vacaciones como de costumbre en la casa que Max (François Cluzet), un pudiente restaurador y hotelero, tiene en la zona de la bahía de Arcachón. Tras unas dudas, deciden seguir la costumbre de todos los años, y allí se trasladarán también Vero (Valérie Bonneton), la mujer de Max, así como sus hijos, la familia amiga íntima de estos formada por Vincent (Benoît Magimel) e Isa (Pascale Arbillot) y su hijo, Marie (Marion Cotillard), la buena amiga independiente y aventurera, Éric (Gilles Lellouche), el crápula mujeriego con una relación con Léa (Louise Monot), que decide no acudir, y Antoine (Laurent Lafitte), que tras su ruptura con Juliette (Anne Marivin), no ha acabado de asumir la situación. En los días que transcurran a orillas del mar, comenzarán a surgir los pequeños conflictos larvados, ocultos, que existen entre todos los miembros del grupo de amigos, desencadenados por el sentimiento de culpabilidad de haber dejado al amigo enfermo en el hospital.

Realización y producción

Planteada como una reflexión o una crítica sobre los modos y actitudes de la generación de franceses que en estos momentos rondan los cuarenta años o se acercan a esta edad, el guion se mueve de forma oscilante entre la comedia, incluso comedia cómica, y el drama. Con una realización basada en abundancia de primeros planos, en introducir al espectador en medio del grupo, como si estuviera allí con ellos, todo el esfuerzo realizador está puesto al servicio de la interpretación y de los caracteres que conforman esta tragicomedia de principios del siglo XXI. La única concesión al ambiente son las relajantes vistas que eventualmente se nos ofrecen de la costa atlántica en la que se desarrolla el drama.

Interpretación

Alguno conocido por colaboraciones en otras cinematografías, o por haber estado en producciones francesas de trascendencia internacional, como Cotillard, que está especialmente guapa, o Cluzet, la mayor parte del elenco son intérpretes que son relativamente desconocidos fuera de su país. Sólo sonarán a los más adeptos al cine francés. No obstante, en su conjunto componen con corrección y solvencia el reparto coral que precisa la película, teniendo casi todos ellos, o al menos los intérpretes masculinos su momento de protagonismo. Porque es una película que salvo para el personaje de Marie, las mujeres son meras acompañantes o personajes secundarios. El drama o la comedia se desarrolla fundamentalmente en torno a los personajes masculinos.

Conclusiones

Esta película, tan taquillera por lo que se ve en su país natal, tiene varios problemas. Y alguno de ellos, de consideración.

El primero es la duración. De verdad. Dos horas y media largas son excesivas para contar esta historia. No es que el filme se hiciera especialmente largo y pesado. Pero a partir de un determinado momento, dejaba de tener sentido dar vueltas constantemente a determinados conflictos.

El segundo es el no acertar del todo con el tono. Es perfectamente posible, e incluso en ocasiones muy bueno, compaginar comedia y drama. Pero es quizá excesivo pasar de una serie de situaciones en las que los actores son más cómicos que comediantes, llegando incluso a ridiculizar a alguno de los personajes (Antoine con su ansiedad y sus mensajes de texto, Max y sus neurosis de nuevo rico, sin contar con la escena del bañador,…), a un final excesivamente melodramático y lacrimógeno. En la pantalla. Porque dudo que muchos en la sala sintieran esas ganas de derramar alguna lágrima por la situación.

El tercero es la absolutamente inevitable comparación con la británica Los amigos de Peter que a pesar de su ambiente fuertemente británico, difícilmente extrapolable en algunos aspectos al resto de Europa, llegaba más que esta comedia de clase media francesa que se podría ambientar en cualquier lugar del continente. Pero aquella era una película casi genial, con unos actores en estado de gracia cómica, que supo pasar perfectamente al drama sin excesos y con gran humanidad. A pesar de las debilidades de aquellos «amigos de Peter» no dejabas de encariñarte profundamente de ellos, mientras que los «amigos de Ludo» a ratos resultan un poco, o bastante, gilipollas. También puede ser que me identificase generacionalmente mejor con aquellos personajes británicos, sólo un poquito mayores que yo, que con estos franceses, diez años de promedio más jóvenes que yo, si excluimos a Max que es un tipo notablemente más mayor que ellos, incluso que yo mismo, el espectador.

Me llama mucho la atención la banda sonora de la película, formada por canciones del pop/rock de las últimas décadas, pero todas ellas del mundo anglosajón. Además de copiar la fórmula de Los amigos de Peter, donde también sucedía algo así, me llama la atención que no incluyan ni una sola canción en francés. ¿Es que los franceses no tienen pop propio? Me resultaría muy fácil sugerir canciones de grupos y cantantes españoles para un película similar en nuestro país, y que tendría tremendo éxito.

Dicho todo lo cual, la película resulta razonablemente entretenida. Y yo a ratos me reí bastante. Hubiera salido con mejor sabor de boca sin el excesivamente melodramático final, que aunque destinado a servir de catarsis y de nuevo comienzo para el grupo de amigos,… pues no me lo creí. Pero bueno, en cualquier caso, una película que puede ser perfectamente recomendable para los tiempos que corren.

Calificación

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Aunque pareciera que la recomendación lógica es la banda sonora de la película, la verdad es que he conocido a una cantante portuguesa, radicada creo en Estados Unidos, o al menos ha vivido allí, Luísa Sobral, que me ha gustado mucho como canta su primer álbum, The Cherry On My Cake. Diversidad de temas con un toque jazzístico a ratos, bossanovística en otras ocasiones, canta acompañada de una sección rítmica tradicional de jazz que suena muy bien. Podéis pasaros por su página en internet, de aspecto muy juvenil y fresco. La he conocido escuchando Cuando los elefantes sueñan con la música.

Chopera

Trabajando en la mejor forma de revelar las fotos de este fin de semana en los alrededores de Casetas (Zaragoza) - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

[TV] El doctor más antipático se despide hasta el año que viene, una buena comedia, y un mediocre musical

Televisión

Como continuación a entradas anteriores, continuamos despidiendo las temporadas de la mayor parte de las series importantes que nos mandan desde el otro lado del charco. Lo gordo ya ha terminado. Ahora quedan por ahí danzando algunas series de cadenas de cable o menores, pero que muchas veces son más interesantes por su calidad. En cualquier caso, esta semana os traigo el final de temporada de tres series, como habréis podido deducir del título de la entrada.

House M.D. (7ª temporada)

Salvo su primera temporada, y tal vez la segunda, las aventuras del antipático Gregg House (Hugh Laurie) han sido muy irregulares. Es cierto que muchos de los casos y algunos de los arcos argumentales han sido muy interesantes. Y la buena factura general de la serie hace recomendable su visión. Pero desde luego es una serie con claros signos de agotamiento. El haber comenzado esta temporada fuerte con el protagonista y su jefa (Lisa Edelstein) enrollados suponía una apuesta muy importante. Lo cierto es que es una trama que ha funcionado a ratos. El resto de los secundarios han sido muy irregulares, y la reintroducción de Thirteen (Olivia Wilde) le suministró una cierta energía en su tramo final, pero poco más. Sabemos que alguno de los personajes importante abandona la serie, sabemos que la siguiente será la última temporada, han dejado el final de la séptima en una situación insostenible para House… en fin. Soy un poco escéptico de por donde puede salir todo esto. Pero ya que sólo queda una última temporada, la veremos, y nos quedaremos con los recuerdos más agradables de una serie que nos ha dada muy buenos ratos.

Glee (2ª temporada)

Esta serie me interesó por dos motivos:

  • Me gustan los musicales y las películas con canciones.
  • A pesar de parecer una típica serie de institutos, su primera temporada tenía momentos de muy mala baba, que la hacían especialmente divertida.

Lo cierto es que sigue siendo una serie con canciones. Pero ha perdido buena parte de su mala baba, y se ha hecho mucho más vulgar, como una serie de amoríos entre adolescentes. Aunque ha tenido algún momento entretenido, como cuando se asomó Gwyneth Paltrow por un par de episodios, empieza a dejar de interesarme. Más cuando en ocasiones parecen episodios pagados para promocionar artistas modernos del pop americano que otra cosa. Es altamente dudoso que siga con ella en el futuro. Lo único que podría hacerme reconsiderar el tema es que los personajes entran en su último año de high school, luego debería renovarse el elenco, y me puede entrar el gusanillo de la curiosidad sobre qué pasa. Pero en principio, está en suspenso.

Modern Family (2ª temporada)

Esta comedia familiar, de las de sólo 20 minutos de duración, sí que ha mantenido sus expectativas. Si este conjunto de típicas/atípicas familias interrelacionadas ya fue una agradable sorpresa en su primera temporada, ha seguido siendo una serie que nos ha dejado todas las semanas con una amable sonrisa puesta. Y en alguna que otra ocasión con risas de verdad. Impresionante Gloria (Sofía Vergara) con momentos absolutamente impagables. Un pilar de la serie es y será la estupedez de Phil (Ty Burrell), casi siempre en estado de gracia. Muy divertidos las interacciones de los niños y las adolescentes. Todos muy bien en general. Seguro que sigo viendo su tercera temporada. Cuesta poco y el beneficio en buen humor es muy alto.

Música recomendada

Esta recomendación ya ha pasado por aquí, creo. Pero esta mañana, que quiero estar de buen humor, estoy repasando programas de Jazz porque sí dedicados a The Firehouse Five Plus Two. Jazz tradicional con mucho ritmo y muy buen rollo.

Entre campos

Entre los campos de la huerta de Casetas, Zaragoza; al fondo el Castellar - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8

[TV] Muchos fines de temporada de series con un interés relativo

Televisión

Hoy no tengo «nada que hacer». Hoy es día de ir a votar, y por motivos que no vienen al caso, voté por correo a principios de la semana pasada. Ayer sí cumplí con «el mandato de la ley», y reflexioné. Pero hoy, lo que «manda» la ley ya lo tengo hecho. Así que me dedicaré a las cosas que uno hace los domingos. Quizá por la mañana vayamos al cine, después de comer veré algo de televisión. Por la tarde, cuando pase el calor que ya va haciendo, quizá me dé una vuelta con la cámara de fotos. A lo mejor me vuelvo a bajar a la plaza del Pilar, para ver el ambiente cuando comience el escrutinio electoral. No sé. O me busco algún paisaje suburbano que me apetezca fotografiar.

Pero mientras tanto, voy a comentar algo de televisión. Esta semana pasado han terminado temporada algunas series que he ido viendo. Yo tengo televisión de pago, donde se pueden ver todas estas series, con un descodificador que permite su grabación para verlas en el momento en que sea oportuno. Pero en este momento, no todas las cadenas dan el servicio que deberían por lo que uno paga. Ofrecer el programa en alta definición si se emitió así, y dar la oportunidad de ver el programa en versión original subtitulada si es extranjera. Para mí, esto debe ser un mínimo. También es recomendable que no se retrasen en exceso respecto a su emisión original en origen. Por eso, cuando las cadenas no cumplen con lo que yo creo que deberían, veo los programas mediante fórmulas alternativas. Aunque pago religiosamente mi cuota mensual de televisión de pago. El que quiera entender, que entienda.

Las cuatro series que esta semana han terminado temporada proceden de las cadenas norteamericanas más generalistas, por lo que son series muy comerciales. Muy para el común de los ciudadanos. Esto implica que tienen temporadas con más de 20 episodios, y por lo tanto lo normal es que tengan una calidad irregular. Cada vez empiezo a ver nuevas temporadas de series de ficción de este tipo. Suelo seleccionar las de cadenas de cable, con temporadas más cortas, y más calidad global. Y más adultas. En todos los sentidos de la palabra. Pero hay algunas que empecé a ver en su momento, y de momento les soy fieles, hasta que me canso o son suprimidas. De este tipo de series toca hablar esta semana. Dos comedias de situación de 20 minutos por episodio, y tres dramas procedimentales de doble duración.

How I Met Your Mother (6ª temporada)

Siempre me pareció que era una especie de Friends pero mejor, más madura y con personajes potencialmente más interesantes. La serie sigue teniendo momentos muy interesantes y divertidos, pero la calidad de sus episodios es más irregular. Ciertamente, muchas veces los secundarios se comen por completo a Ted (Josh Radnor), el presunto protagonista. Evidentemente Barney (Neil Patrick Harris) es el rey de la serie, el más divertido, el que nos ofrece los mejores momentos.

En esta temporada, además de las situaciones puntuales que viven los protagonistas, se han desarrollado varios arcos argumentaless. El posible embarazo de Lily (Alyson Hannigan), la muerte del padre de Marshall (Jason Segel), los amores de Ted con Zoey (Jennifer Morrison), con el asunto de la demolición del viejo hotel de fondo. El desarrollo de las mismas ha sido irregular, y la serie ha dependido mucho de momentos de inspiración de los guionistas. En cualquier caso, parece que ya vamos a conocer a la madre, lo cual puede indicar que la serie poco a poco evoluciona a su desenlace. Con otras bodas, menos esperadas, en el horizonte. Y algunas mamás, claro.

The Big Bang Theory (4ª temporada)

Esta es una serie divertida. Pero no ha llegado al nivel de su segunda temporada que fue la de los momentos estelares de Sheldon (Jim Parsons). La verdad es que uno de los problemas de la serie es que se ha hecho muy dependiente de este extraño ser. Esta temporada se ha centrado en los amoríos de todos los personajes. Leonard (Johnny Galecki) con Priya (Aarti Mann), la hermana de Raj (Kunal Nayyar); Howard (Simon Helberg) con Bernadette (Melissa Rauch) la compañera de trabajo de Penny (Kaley Cuoco); y la extraña relación de Sheldon con la no menos extraña Amy (Mayim Bialik). Unas han funcionado mejor y otras peor. Por supuesto, todas estas relaciones van entrando en crisis hacia el final de la temporada, con alguna sorpresa incluida. El final ha sido flojo. Seguiré viéndola porque es entretenida, y con episodios cortos. Pero ha perdido momento.

Bones (6ª temporada)

Comenzó la serie con la dispersión de todos los protagonistas y secundarios generada al final de la temporada anterior, y tras los episodios iniciales para volver a reunirlos, todo ha vuelto a lo que era. La resolución de los casos habituales, más o menos asquerosos en sus escenas iniciales, el goteo de becarios más o menos graciosos, la relación de Angela (Michaela Conlin) y Hodgins (T.J. Thyne) con embarazo incluido, y sobretodo, la tensión sexual no resuelta entre Bones (Emily Deschanel) y Booth (David Boreanaz), agravada por la relación de este último durante buena parte de la temporada con una guapa periodista (Katheryn Winnick). La serie ha sido entretenida, pero tampoco ha tenido el nivel de interés que las anteriores. También necesita un revolcón para mantener el interés, o será conveniente que la vayan finiquitando. Aunque claro, en los dos episodios finales, han puesto las bases para esta renovación. Veremos en que resulta.

The Mentalist (3ª temporada)

Las aventuras del grupo de investigadores del CBI, liderados por la serie y eficiente Teresa Lisbon (Robin Tunney) y ayudados por el rarito Patrick Jane (Simon Baker), han entrado en cierta monotonía que me ha llevado a plantearme en varias ocasiones el abandonar la serie. El mismo esquema de siempre de resolver casos más o menos interesantes, pero cada vez un poco más cansados del rarito. El caso es que he aguantado hasta el final, y mira tú por donde el capítulo doble de final de temporada ha sido muy interesante. Por lo menos comenzaré a ver la temporada que viene por ver como resuelven la situación en la que se ha puesto Jane, pero ya veremos si aguanto mucho más.

Grey’s Anatomy (7ª temporada)

Reconozco que este es mi vicio inconfesable. Esta serie es un culebrón, una marujonada. Pero hay sigo viéndola. Y ni siquiera sé muy bien por qué. Pero bueno… que se le va a hacer. Nadie es perfecto. Y nada hay que indique que este en riesgo de cancelación. Qué sufrimiento para mi coherencia personal. En fin. Ni siquiera comentaré gran cosa de lo que ha pasado. Para qué. Lo de siempre. Amoríos entre neuróticos, y dramones por doquier. Ale. A otra cosa.

Música recomendada

Esta mañana estoy escuchando más la radio, pero estoy preparando el iPod para que cuando salga a la calle, ir escuchando el elegante jazz de Bill Evans. En concreto, el álbum On Green Dolphin Street. Algo tranquilo y agradable.

Cantando y bailando

Seguimos recordando con imágenes al animoso movimiento ciudadano reclamando regeneración democrática que ha animado la campaña electoral; cantando y bailando en la plaza del Pilar de Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

[Cine] Midnight in Paris (2011)

Cine
Nota: Existen algunos sitios en internet que chupan el contenido original de otros para montar sus blogs. Copian íntegramente los contenidos, supongo que basándose en las etiquetas de entradas como estas y de formas más o menos automáticas, llenan todo de publicidad muy intrusiva, descarajan la cuidadosa maquetación que algunos pensamos para bien del lector, y se quedan tan contentos. Este sitio esta bajo licencia Creative Commons y permite sin más restricción que el respeto por el contenido original, la cita de la fuente original y el uso no lucrativo de la reproducción de contenidos. Creo en la libre circulación de la información en internet, pero también creo en un mínimo de ética a la hora de hacerlo. Y un mínimo de estilo. Por tanto, si te encuentras este texto en un sitio horrible, puedes pasar a leerlo por carloscarreter.com, que no es perfecto pero es honesto.

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Midnight in Paris (2011), 15 de mayo de 2010.

Este año, la dosis anual de cine de Woody Allen ha llegado pronto. Y además, teniendo muy reciente su presentación fuera de concurso en el festival de Cannes, donde la reacción de crítica y público fue muy positiva, con mayor expectación. Así que la cosa ha ido bien, porque han traído a la ciudad varias copias, y una de ellas en versión original subtitulada. Aunque la película no modifica su título en las versiones dobladas; cosas que pasan, porque mira que es fácil una traducción sin complicaciones. Cosas que tiene el monstruo criminal que pone los títulos a las películas en español. Pero a lo que vamos, comentemos la ración habitual de cine del neoyorquino.

Sinopsis

Gil (Owen Wilson) es un guionista de éxito en Hollywood que quiere dar un salto cualitativo en su carrera como escritor. Está escribiendo una novela. Con motivo de unas vacaciones en París con su novia Inez (Rachel McAdams) y sus futuros suegros, decide que la capital francesa es el lugar ideal para inspirarse. Aunque añora el ambiente creativo que imperó en los felices 20, momento en el que sin duda, su creatividad hubiera sido máxima. Ante el escepticismo de su novia y de los padres de esta, empieza a dar paseos nocturnos por la ciudad, y cuando llegan las doce de la noche, un coche de época le transporta esa edad de oro que él imagina de los años 20 parisinos. En esa época conocerá a muchos grandes artistas, Picasso, Dalí, Buñuel, Scott y Zelda Fitzgerald, Hemingway, Cole Porter, Juan Belmonte, Man Ray,… entre otros. Pero también conocerá a una estudiante de alta costura, Adriana (Marion Cotillard), en quien encontrará un alma gemela y de la que acabará enamorándose… aunque muchas cosas pasarán hasta que la historia se resuelva

Realización y producción

Con un estilo de realización sencillo y directo, como suele ser habitual en el director, con una fotografía muy postalera, de tonos cálidos, se nos ofrece una historia sencilla, con tonos mágicos, amable, con diálogos que pueden llegar a ser muy divertidos, pero sin grandes complicaciones. Las primeras escenas, una interminable sucesión de postales parisinas, nos hace temer que la película se convierta en una especie de ‘publirreportaje‘ de la ciudad-luz, como pasó hace unos años con la aventura española del director. Pero nos encontramos ante un guion más sólido, en el que el director vuelve a incidir sus temas habituales; el amor, las mujeres, el proceso creativo, la inspiración, la muerte, etc. Pero todo en esta ocasión con un tono muy amable.

Interpretación

El protagonista absoluto de la película es Owen Wilson, lo cual me daba mucho miedo, porque siempre asocio este tipo de actores a las comedias zafias que abundan ahora en el cine de Hollywood. La verdad es que si quiero ser justo, tampoco he visto mucho de este actor, porque las películas que hasta ahora ha hechos son filmes a los que simplemente, no voy. Ni veo por la televisión. Pero reconozco que no funciona mal. Es el papel que habitualmente se reservaba para sí en otros tiempos el director, pero no es simplemente un actor imitando los tics de Woody Allen. Se le otorga la personalidad de norteamericano simplón, honesto, algo infantil, que se deslumbra ante la historia y la cultura de la vieja Europa, y más concretamente de la capital francesa, y es algo que se le ajusta como un guante. El resto del reparto cumple. A Rachel McAdams le toca un papel ambivalente. Por un lado le toca estar guapísima, pero al mismo tiempo es un personaje que te tiene que caer mal. Ella y su familia representan todo aquello que normalmente nos cae mal de los americanos; conservadurismo, clasismo, papanatismo, desprecio por lo ajenos,… Pero también lo hace bien. En el lado opuesto, a Cotillard se lo ponen fácil. No sólo tiene que estar guapa, que lo está, con sus vestido de época, sino que además tiene que ser simpática, encantadora. Y lo está. Y tiene oficio de sobra. Entre la multitud de pequeños papeles que van saliendo, no tiene repercusión la primera dama francesa, Carla Bruni, que si lo que hace no lo llamamos cameo es porque sale dos veces. Kathy Bates cumple con las tres o cuatro escenas que le dan. La guapa francesa Léa Seydoux tiene un papelito que desde que aparece en pantalla sabemos que va a tener más trascendencia de lo que parece; Alison Pill, que me sorprendió gratamente en cierta serie de televisión, está guapa y divertida;… Y sobre todo, los momentos más divertidos nos los ofrece Adrien Brody, componiendo un hilarante Dalí monotemático con los rinocerontes. En general, todos cumplen

Conclusión

Comedia amable de Woody Allen, que creo que puede gustar a todo el mundo y no sólo a los incondicionales del director. Está divertida, es bonita de ver por los paisajes parisinos que inundan el filme, con bonitas escenas a orillas del Sena, de las cuales ya nos ofreció algún adelanto hace unos años,… Y bueno, una reflexión sobre el famoso dicho «cualquier tiempo pasado fue mejor», que al final concluye adoptando la teoría más firme que afirma que «cualquier tiempo pasado fue… anterior». En el lado de las debilidades,… básicamente que es relativamente predecible. Quizá demasiado. Salvo porque nunca sabes que nuevo artista famoso va a salir a continuación en los viajes en el tiempo del protagonista. Está bastante visible esta película, es muy entretenida.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
****

Recomendación musical

Con las películas de Woody Allen, el jazz siempre es una recomendación. Y si se traslada a los años 20, pues también podremos incluir el charlestón y otros animados géneros musicales de la época. Pero ya que sale cantando, recomendaremos la pícara Let’s do it de Cole Porter, que fue escrita para el musical París en 1928.

Etoile

Pasear en París bajo la lluvia, el ideal del protagonista de Midnight en Paris para inspirarse; menuda ‘inspiración’ se podía coger el día de la foto en las avenidas que confluyen en l’Etoile – Panasonic Lumix LX3

[Cine] No Strings Attached (2011)

Cine
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No Strings Attached (2011), 29 de abril de 2011

Esta es la tercera vez, creo, que puedo ver una película de reciente estreno, en pantalla grande, en circunstancias peculiares, en versión original. No detallaré las circunstancias, que no son importantes.El caso es que cuando me surge la ocasión, acudo, aunque luego pueda arrepentirme ya que no puedo elegir la película. Y eso es un riesgo. Y a priori sabía que en esta ocasión, una comedia romántica, dirigida por Ivan Reitman, que no es santo de mi devoción, iba a ser un riesgo mayor todavía. En español se ha estrenado con el título Sin compromiso (tanto les costaba titularla ‘sin ataduras’ que es más literal y no queda mal).

Sinopsis

Un chico (Ashton Kutcher) y una chica (Natalie Portman) tienen distintos encuentros a lo largo de su vida desde los 14 hasta los veintitantos años. Pero, siempre por la reticencias de ella, que no se siente capaz de llevar a buen término una relación, lo van dejando. Hasta que llegan a un acuerdo. Van a ser amigos con derecho a roce. Sexo sí, pero sin compromiso alguno. Por supuesto, un acuerdo tan sencillo y tan conveniente desde muchos puntos de vista no tardará en complicarse por la naturaleza romántica y bondadosa del chaval.

Realización y producción

Comedia romántica al uso, con cierto grado de enredo, y con conflicto entre los personajes, y una pléyade de secundarios que los rodean sin que tengan que ver gran cosa con la historia central. Casi todos son prescindibles. Guion típico y tópico, sin momento de brillantez destacables. Realización técnicamente correcta, como es lo normal en este tipo de productos. Por lo demás, anodina, carece de cualquier tipo de implicación emocional con la historia que está desarrollando.

Interpretación

La Portman sale guapa. Y aunque delgadita, a ratos sexy. Más que en otras películas. Pero pocos méritos más se le puede añadir a la reciente ganadora de un premio de la academia. En cuanto a Kutcher, es un individuo que he visto poco, porque las películas que hace, pocas veces me interesan. No voy a decir que sea una catástrofe de la interpretación, pero es un tipo absolutamente prescindible para la historia del cine. Y en esta película también. Sale por ahí, totalmente desaprovechado, Kevin Kline, interpretando al padre del mozo. El guion es el culpable de que no se luzca y nos divierta un poco con esas buenas dotes que tiene para lo comedia. Lo mismo podríamos decir de otros secundarios, que se les nota que tienen mucho más garbo y ganas que los protagonistas, pero que no se les da la oportunidad de que animen un poco el cotarro.

Conclusión

Comedia romántica, que no resulta nada cómica y, por previsible, tampoco especialmente romántica. A no ver, salvo que seas… no sé muy bien a quien puede convenir esta película. La verdad. La encuentro regular incluso para el público, joven y mayoritariamente femenino, a quien está dirigido. Soy de los que creen que la gente no es (del todo) tonta. Pero me puedo equivocar. Y mucho.

Calificación

Dirección: **
Interpretación: *
Valoración subjetiva: 
**

San Antonio

Luz crepuscular en la subida de Cuellar, en Zaragoza - Leica D-Lux 5

[TV] Encantadores estafadores, y sangrientos y lujuriosos vampiros

Televisión

Hace ya un par de meses que no comento nada de televisión. Y es que hay varias series interesantes que están en desarrollo pero todavía no terminan. Supongo que podría hacer comentarios de las que ya están en marcha y me están gustando. Pero me cuesta salir de mis rutinas. De comentar sólo las temporadas acabadas como un conjunto, para tener claro si realmente al final me han gustado o no. En cualquier caso, tengo dos temporadas de series televisivas para comentar. Una recién acabada. Otra ya hace un tiempo. Pero que se me había olvidado por completo. Eso da pistas sobre lo que me puede parecer. En fin. Para más detalles, a continuación.

Hustle, 7ª temporada

Son los timadores más elegantes, guapos y listos de la televisión. Con un regusto a series de antaño, también británicas como esta, este conjunto de estafadores que recorre Londres, y eventualmente el resto del Reino Unido, buscando primos a quienes descargar de su dinero, caen muy bien. Sus ‘primos’ son siempre avariciosos, antipáticos, tiranos,… vamos, que todo está montado para que el espectador desee que los timadores tengan éxito. Los timos son complejos, muy elaborados, y los guionistas siempre se guardan información que sueltan al final para que el espectador comprenda cómo ha sucedido todo a pesar de las apariencias…

En realidad, podemos concluir que se trata de una serie bastante tramposa. Pero sin embargo es muy agradable de ver. Los personajes caen realmente simpáticos, y con frecuencia hacen guiños de complicidad hacia la audiencia. Los episodios pasan rápidos y entretienen mucho. Y tiene la ventaja de muchas series británica. No cansa. Porque sus temporadas son de sólo 6 episodios.

En España, desconozco en qué canal la echan, lleva el absurdo nombre de La movida. Por lo demás, me parece muy recomendable teniendo en cuenta su carácter de mero entretenimiento.

De forma característica, son los ambiciosos hombres de la City londinense los 'primos' típicos de estos simpáticos y elegantes timadores - Fujifilm Finepix F10

True Blood, 3ª temporada

Hace ya muchos meses que terminó esta temporada. Y un par de meses largo que la terminé yo de ver a través de la televisión por satélite. En principio, iba a pasar. Pero me la empezaron a emitir a la hora de la cena los lunes y en alta definición, día y hora en que normalmente no tengo gran cosa que hacer, así que acabé viéndola. Bien. En su momento, su primera temporada me gustó por diversos motivos. Pero luego le he ido perdiendo el gusto. Es una serie cuyos guionistas han utilizado el recurso de la ‘huida hacia delante’ como forma de salir de sus atolladeros. A un exceso se responde con otro más gordo. Y si ya en la segunda temporada hubo unos cuantos, en la tercera, pues más. Cada vez más gore, unas cuantas dosis de sexo, y enredos demenciales. Nada que objetar a todo lo anterior. El problema es que los dos personajes protagonistas me empiezan a cansar. Y eso hace difícil sostener el interés por esta historia. No sé si seguiré con ella. Pero bueno… si no tienes otra cosa que hacer o ver…

Recomendación musical

Me gusta mucho el tema de los títulos de crédito de True Blood, el Bad Things de Jace Everett. Perteneciente al género country, a esa amalgama de géneros que se ha dado en llamar Americana Music, se adapta perfectamente a lo que en estos momentos considero que es lo mejor de la serie. Los dicho, los títulos de crédito.

Pinares

Los vampiros de True Blood son convencionales, y no pueden exponerse al sol como otros sucedáneos del tema que pululan por ahí, y sólo recorrern los bosques del sur profundo de los EE.UU. por la noche; así que no te los encontrarías en los pinares de Venecia en Zaragoza un día como el de la foto - Canon EOS 5D Mk.II, EF 70-210mm f/3,5-4,5 USM

[Cine] Amor y otras drogas

Cine

Amor y otras drogas (Love and Other Drugs), 31 de enero de 2011.

No era la película que preferíamos ver. Ni siquiera nos lo habíamos planteado. Pero es la que por horarios nos venía bien. Y por otro lado, una comedia de vez en cuando no viene mal. Claro. Que como son hoy en día las comedias… Pues para echarse a temblar. Y el director, Edward Zwick, no me entusiasma en exceso. En cuanto a los protas,… pues les he visto de todo… En fin. Fuimos y os lo cuento.

Sinopsis

Nos encontramos en 1996, en algún lugar del medio oeste norteamericano. Un joven de buena familia (Jake Gyllenhaal) anda desorientado por el mundo sobre a qué va a dedicarse en su vida. Todo es desconcierto. Salvo un hecho. Se le dan muy bien las mujeres, y se acuesta con muchas. Y no precisamente para dormir. Y a veces ni siquiera lo hacen acostados. Bueno. Ya me entendéis. Finalmente, acaba de visitador médico para una importante empresa farmacéutica. Real. No se han inventado ninguna. Porque es la que comercializó en aquella época cierta pastillita azul. Durante el periodo en el que va aprendiendo el oficio, conoce a una joven que le atrae (Anne Hathaway). Y se la liga. Pero aquí empiezan los problemas. Porque acaba enamorándose de ella. Y ella,… pues no quiere compromisos. Y nos enteramos que tiene, a pesar de su juventud, la enfermedad de Parkinson. Y de repente, lo que parecía una comedia romántica, adquiere tintes de drama romántico.

Dirección y producción

Realizada con una competencia técnica razonable, pero sin complicaciones, es un producto artesanalmente correcto para lo que se lleva en ámbitos holywoodienses. Sin embargo, tiene problemas claros de concepción. Es una película que no sabe muy bien a qué se dedica. A ratos parece una comedia sobre el típico soltero ligón con problemas de compromiso. Después nos da la impresión de que va a emitir una crítica sobre las prácticas comerciales de la industria farmacéutica. Hete aquí que nos imaginásemos que entre en el campo de las comedias románticas. Pero no, ahora es claramente un drama tipo love story. O no. Que vuelve a ser una comedia. En resumen, que llega un momento que no sabes con exactitud qué estás viendo.

Interpretación

Reconozco que sus dos protagonistas son actores razonablemente competentes, y que no hacen mala pareja. Pero sus interpretación se ve lastrada por los defectos de concepción que he señalado en el punto anterior. Por otro lado, estos problemas de concepción lastran otros elementos del reparto. Por ejemplo, el personaje del hermano (Josh Gad) me parece totalmente superfluo, como la mayoría de los gags, más o menos groseros, en los que participa. Sin embargo, el personaje del compañero de trabajo veterano (Oliver Platt) creo que podría haber dado más de sí como confidente, amigo y soporte del protagonista masculino, al mismo tiempo que podría haber dado las notas de humor al filme. El resto del reparto es circunstancial, aunque hay cierta abundancia de chicas guapas que muestran generosamente su anatomía, lo cual no es habitual en la mojigata cinematografía norteamericana.

Conclusión

Una película que podría haber sido interesante y que se queda en entretenida y a ratos desconcertante. Tira mucho del reclamo que supone ver a sus guapos protagonistas en pelotas, lo cual, que queréis que os diga, en este caso dota de naturalidad a las escenas de cama. Porque nunca he entendido esa costumbre yanqui de que las mujeres que están desnudas en la cama después de haber echado un polvete, al levantarse se enrollen todo enrolladas con la sábana. Pero tía,… si te acabas de pasar un buen rato en pelotas retozando con el maromo que tienes al lado, o encima, o como sea,… ¿a qué viene esa tontería? Cosas de la mojigatería antes mencionada. Pero más allá de esto, tampoco aporta mucho más el tema del desnudo.

En fin. Lo dicho. Entretenida y poco más. Tampoco hubiera pasado nada si no la hubiésemos visto.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
**

Recomendación musical

Este tipo de películas llevan acompañadas bandas sonoras con música pop que puede ser más o menos interesante. Sin embargo, en esta ocasión no me ha impresionado en exceso. Y para colmo, en un momento dado cantan y baila la Macarena, de moda allá por el 1996, en su versión remezclada, que fue perpetrada entre Los del Río y Fangoria (manda narices donde fue a parar la amiga Olvido). Sin embargo, hay una canción de Bob Dylan que no está mal, Standing in the Doorway, y eso me lleva a mi recomendación para hoy, que no es otra cosa que una versión de una canción de Dylan. Se trata de You’re Gonna Make Me Lonesome When You Go en su versión cantada por Madeleine Peyroux. Es una canción que me pongo mucho cuando quiero mejorar mi humor. Y lo suele conseguir. Y también es romántica.

Paso para la navegación

Paso para la navegación bajo las arcadas del puente de Piedra de Zaragoza - Pentax K-x, SMC-DA 70/2,4 Limited

Nueva actualización en CineTren, la segunda en una semana; El último tren (2002)

Cine, Trenes

Pues sí. La segunda película de ambiente ferroviario en una semana. Y muy ferroviario. Aunque tenemos que saltar el charco y situarnos en Uruguay para conocer las andanzas de la 33. La película El Último Tren (también conocida como Corazón de fuego en algunos países de Sudamérica) ha sido pues añadida a la sección de cine y ferrocarril que podéis encontrar en el menú de la columna lateral de este Cuaderno de Ruta. Y podéis acceder a ella a través de dicha opción, o si lo preferís, directamente por este enlace.

Yo he disfrutado bastante con el filme, y todos los aficionados al ferrocarril lo harán igualmente. Los no aficionados al ferrocarril,… pues depende del tipo de cine que les guste. Pero no está mal.

Locomotora Nº 14 en Llanfair, Gales, Reino Unido

Locomotora Nº 14 evolucionando en la estación de Llanfair, Gales, Reino Unido - Fujifilm Finepix F10

You Will Meet a Tall Dark Stranger (2010)

Cine

You Will Meet a Tall Dark Stranger (2010), 31 de agosto de 2010.

Sí. El título en inglés. Que la he visto en versión original subtitulada. Y porque además, de nuevo el desalmado titulador de películas en castellano ha hecho de las suyas, y nos propone un título, Conocerás al hombre de tus sueños, que es engañoso, inexacto y desvirtúa por completo al original. Siempre he opinado que al de los títulos y al traductor de los doblajes habría que declararlos como criminales contra la humanidad. Y me reafirmo. En fin. Estamos ante la penúltima de Woody Allen. Y digo penúltima, porque como sucede habitualmente, cuando estrena su película anual, ya está rodando la siguiente. Y si es de Woody, es garantía de que a priori la opinión se polariza entre quienes lo aman y quienes lo soportan. Intentaré se ecuánime. Que no objetivo, que es algo imposible.

Sinopsis

Dos matrimonios, los formados por Helena (Gemma Jones) y Alfie (Anthony Hopkins), ya disuelto, y el de su hija Sally (Naomi Watts) con el escritor Roy (Josh Brolin) se encuentran en una encrucijada que va a producir grandes cambios en sus vidas, catalizado todo ello por las visitas que realiza Helena a una médium cuyas predicciones parecen cumplirse fielmente en cuanto la incauta las comunica a su familia.

Helena, enganchada a la médium y al scotch, busca el misterioso desconocido que la sacará de la soledad y la llevará a una otoñal felicidad. Mientras influirá con las «predicciones» que recibe sobre Sally, frustrada por una vida familiar sin hijos y por un trabajo que no acaba de satisfacerla a pesar del cuelgue que se le viene encima con su atractivo jefe (Antonio Banderas). Por su parte, Roy, el marido de ésta, busca salir de su incapacidad para escribir una novela que repita el éxito de la primera que publicó y que lo apartó de su carrera en la medicina, al mismo tiempo que se cuelga de la atractiva vecina de origen indio (Freida Pinto) a la que espía por la ventana, y a la que acabará conociendo. El cabeza de familia, Alfie, busca con desesperación la forma de burlar a la vejez a base de gimnasio, de viagra, y de casarse con una «actriz» de físico espectacular (Lucy Punch) que ejerce el oficio más antiguo del mundo «de vez en cuando por necesidad» aunque con gran afición. Ninguno de los caminos que toman los cuatro protagonistas les llevará necesariamente a un final feliz… o sí… o aparentemente…

Dirección y producción

Siendo una película de Allen, la producción es sencilla. Un magnifico trabajo de localización de exteriores e interiores en Londres, una buena fotografía, una excelente banda sonora a base de piezas de música clásica y de jazz, encabezadas por la icónica When You Wish upon a Star interpretada Louis Armstrong Leon Redbone, y un reparto de campanillas que habrá rebajado notablemente sus cachés sólo por el objetivo de aparecer en los títulos de crédito de una película del director neoyorquino. La misma receta de siempre.

Con una historia que contiene elementos vistos una y otra vez en las películas de Allen. Las dífíciles relaciones humanas y familiares, la búsqueda del amor, o la compañía, el miedo a la soledad, a la vejez o la muerte, las relaciones entre hombre maduros y mujeres jóvenes, la crisis del autor creativo, los elementos religiosos o supersticiosos en la conducta humana,… en fin, lo de siempre. Lo que pasa es que de alguna forma, en esta ocasión la cohesión del conjunto no es tan perfecta. Las piezas no encajan con la suavidad de otros filmes. La historia no se desarrolla con la misma fluidez. Y finalmente, es una de las películas, por sus desenlaces, más pesimistas del director. Lo cual no contribuye a mejorar la sensación del conjunto.

Interpretación

Los cuatro protagonistas están muy bien, a pesar de tener que ir remando constantemente contra el lastre que supone esa falta de cohesión global. Especialmente me gustan Gemma Jones y Brolin, pero todos lo hacen bien. Son intérpretes con mucho oficio. Entre los secundarios, Lucy Punch logra también componer un excelente personaje, uno de los más sinceros de la película a pesar de «su oficio». Sin embargo, tanto Banderas como la guapa Freida Pinto quedan muy sositos. Por un lado, probablemente son los interpretes con cualidades más limitadas del elenco, y por otro, sus personajes tienen muy poco recorrido personal y están ahí simplemente como motores del comportamiento de otros personajes. Realmente, no era necesario mucho nombre para interpretar con dignidad oficio estos papelitos. También aparece brevemente mi admirada muerta resucitada, Anna Friel; pero realmente apenas se puede valorar su pequeña aportación.

Conclusión

No es de lo mejor del director neoyorquino ni mucho menos. Es la segunda película producida por una productora española en la carrera de Allen, y lamentablemente, sin ser tan mala como la primera, tampoco es una gran cosa. Todo ello en términos relativos claro. Porque una película corrientita del director como ésta tiene más elementos positivos que casi todo lo que se estrena hoy por ahí en materia de comedias. Pero bueno,… esperemos que le vuelva la inspiración en un futuro.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
*** (pero por los pelos, que también le podrían ir sólo **)

Puente sobre el Gran Canal en Camden Town Markets

Tengo la impresión de que algunas escenas podrían estar rodadas en el entorno del puente sobre el Gran Canal en Camden Town Markets, Londres - Fujifilm Finepix F10

Más finales de temporada televisiva; las comedias ácidas y la comedia musical… menos ácida de lo que esperábamos

Televisión

Tras un par de semanas de calma, volvemos a encontrar esta semana varios finales de temporada entre las series de televisión que nos llegan del otro lado del charco. Y en este caso las tres series tienen algo en común; son comedias. Veamos en qué se diferencian.

En primer lugar, las dos comedias ácidas de Showtime. Dos personajes femeninos, que en 12 entregas de poco más de veinte minutos nos muestran una vida desestructurada y compleja en un medio social y familiar aparentemente cotidiana y banal.

En United States of Tara, nos hemos encontrado a nuestro personaje favorito con trastorno de identidad disociativo. La buena de Tara, tras un tiempo en el que ha podido ser ella misma, sin la intrusión de sus otras personalidades, vuelve a recaer a consecuencia de la muerte de uno de sus vecinos. Nuevas personalidades han surgido y otras parece que nos han abandonado. Mientras tanto, su entorno familiar intenta llevar una vida normal,… lo cual es difícil. El embarazo y planes de boda de la hermana, la hija que tras el instituto no sabe que hacer con su vida aventurándose en las más disparatas empresas por internet, el hijo homosexual con identidad sexual y con experiencias sentimentales profundamente inseguras, el marido que no sabe por donde tirar… Todo ello mezclado con nuevas revelaciones de su pasado familiar que intentarán acercarnos al origen de sus problemas. O confundirnos más a todos. En cualquier caso, buena televisión, con muy buenas interpretaciones, en envase pequeño pero de alta calidad.

Lejos de los escenarios del Medio Oeste norteamericano donde encontramos a Tara, nos vamos al servicio de urgencias de un hospital católico de Nueva York, para reunirnos con Jackie Peyton en la serie Nurse Jackie. Si en la primera temporada se nos presentaba la compleja vida de una enfermera con una vida familiar y profesional peculiar, con una doble vida, con su adicción a los fármacos, con su ética personal poco concordante con las normas generalmente aceptadas y con la moral tradicional, en esta segunda temporada hemos asistido a cómo todo su montaje vital se iba desmoronando poco a poco, si no por completo, si en su vertiente más familiar. En paralelo, hemos asistido a las curiosas peripecias de su aparentemente normales, aunque no tanto cuando los conocemos, compañeros del servicio de urgencias. Valen las mismas observaciones; buena televisión, buenas interpretaciones, en cortos pero intensos episodios para sumar 12 de ellos, que están muy bien.

En ambos casos, el principal soporte de la serie son sus protagonistas, Toni Collette como Tara y Eddie Falco como Jackie, respectivamente.

Finalmente, ha llegado a su final la comedia coral, en muchos sentidos, y musical, Glee. Si me enganché a ella fue por dos motivos. Por un lado, porque me gustan los musicales, y quería ver como funcionaban en una serie de televisión. Reconozco que muchos de los números musicales han estado a alto nivel. Por otro lado, porque tras su apariencia de serie de institutos y adolescentes, en los primeros capítulos veíamos altas dosis de ironía, mala leche, incluso parodia del género. Y eso era bastante estimulantes. Lo ciertos es que tras un largo parón en invierno, el aspecto musical se ha mantenido, mientras que la mala leche se ha ido matizando sino eliminando, dirigiéndose hacia un capítulo final que me ha parecido de lo más flojo de la temporada, y que me ha parecido un poco pasteloso. Frente a la acidez inicial, nos hemos encontrado con un final buen rollista, con mensajes de superación, con el tradicional todo el mundo es bueno. Aparte de la buena factura general y de los excelentes números musicales, me lo que más me ha llamado la atención han sido las risas que hemos podido hacer con las sentencias de Brittany, interpretada por Heather Morris, esa rubia tonta que no se entera y que en un momento dado permitió a los guionistas lanzar unas perlas impagables. Lamentablemente, tampoco eso duró mucho, y a final de temporada se ha convertido simplemente en un personaje desapercibido, una bailarina más del coro. Ya veremos por donde tira la temporada que viene, pero hay grave riesgo de que abandono por mi parte.

Y esto es todo en el panorama televisivo de momento.

Rapaces

Este fin de semana pasado hubo mercadillo medieval en Zaragoza; no me interesó mucho, pero alguna foto tomé - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8