Despedidas (2008)

Cine

Despedidas (Okuribito, 2008), 14 de julio de 2009.

En la siempre difícil y desértica cartelera de verano, después de leer un poquito las críticas de los últimos días, optamos por ir a ver esta película japonesa que llegaba precedida por su éxito en los Oscars de este último años. Con el cine asiático nunca se sabe, pero cuando no se trata de raras películas de terror, no puede descartarse que pueda estar bien. Y lo que resultó fue…

Este filme, dirigido por Yôjirô Takita, trata de un drama con alguna nota de leve humor en el que un joven músico, un violonchelista, se encuentra de repente sin trabajo por la disolución de la orquesta en la que trabajaba, recién casado, y con el convencimiento de que su calidad como músico no le va a llevar muy lejos. Ante esta situación, abandonan Tokio para volver al pueblo de sus orígenes, a la casa de su madre, y allí rehacer su vida. La cuestión es que el trabajo que le surge, aunque bien pagado, es de amortajador de cadáveres. Parece que en el ámbito del budismo japonés, el amortajamiento del cadáver es muy importante, pero al mismo tiempo existen un buen número de tabúes sobre la trabajo. Esto lleva a una serie de desarrollos en su vida, en lo que fue su pasado, en lo que puede ser su futuro, y en su relación con los que le rodean.

Visualmente, la película es muy bonita. Las escenas de embalsamamiento parecen coreografías, dada la precisión de los movimientos y la coordinación de las posiciones. Al mismo tiempo, tanto los decorados como el entorno de una ciudad de provincias japonesa nos ayudan a situarnos ambientalmente, al mismo tiempo que participan de una estética que nos ayuda a meternos en los sentimientos que busca provocar la película. El resultado es casi poético; tanto en la estética como en la ética del filme. Además se ve apoyada por una estupenda banda sonora, basada especialmente en la música de violonchelo.

El protagonista de la película, Masahiro Motoki, está muy, muy bien. Te lo crees en todo momento. Su variada expresividad, incluso para un europeo que no está acostumbrado al rostro de los asiáticos, ayuda a que diga mucho incluso sin diálogos. También estupendos el jefe del chico, interpretado Tsutomu Yamazaki, así como la secretaria de la empresa ¡qué bien me ha caído este personaje!, interpretada por Kimiko Yo, que provocan las mejores interacciones entre sí y con el protagonista. La chica, la mujer del protagonista, interpretada por la guapa Ryoko Hirosue, no está mal aunque resulta quizá en exceso blandita, aunque en buena parte puede deberse al doblaje español que no me ha convencido un pelo en este personaje.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quienes se quieran salir de los trillados senderos del cine occidental, sin que resulte un producto lo suficientemente extraño como para que no llegue al espectador occidental. Yo le pongo un ocho, con la misma nota en la dirección y un nueve en la interpretación.

A falta de imágenes de los montes japoneses nevados, nos conformaremos con los montes suizos nevados. Al cabo, había tantos japoneses en los Alpes como en Japón. Tengo yo la sensación,… vamos,…

Ibón en Trockerner Steg

Ibón en Trockerner Steg, Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited (composición de dos fotogramas)

Libros de vacaciones: El otoño alemán y 97 segundos

Literatura

Para este viaje a Suiza que ya ha pasado me llevé dos libros para los ratos muertos y, especialmente, para los desplazamientos. Los dos de autores españoles, aunque de tono muy distinto. Ahí va el comentario.

En primer lugar, me leí El otoño alemán de Eugenia Rico.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Se trata de un drama, en el que una mujer alemana en sus treintaytantos recuerda en flashback los acontecimientos que sucedieron cuando era una joven que acababa de terminar la universidad, en Alemania a finales de verano principios de otoño, en el que se reúne con otros amigos en una fiesta que acaba durando una semana, y que culmina con la trágica muerte de su mejor amiga, una española que conoció de Erasmus en Francia. Paralelamente, esta mujer alemana va narrando sus descubrimientos de aquella época sobre la vida de su abuela en tiempos del nazismo, con un pretendido paralelismo entre el pasado y el presente.

La novela se lee bien, pero la verdad es que comienza fuerte y luego va perdiendo intensidad conforme va narrando lo sucedido en aquella semana alemana. También sufre en parte de abusar de los tópicos sobre el carácter de las personas en función de su nacionalidad, lo que de alguna forma hace que los personajes pierdan fuerza al perder parte de su personalidad diluida en ese tópico. El final dramático de la joven española también resulta un poco desconcertante, tanto por la naturaleza de su muerte como por las reacciones del resto de los personajes.

No obstante, es un drama que se lee bien, que tiene su interés y que puede valer para la temporada veraniega.

En segundo lugar, no he terminado de leer, ni creo que lo haga, 97 segundos de Ángel Gutiérrez y David Zurdo.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Me parece mentira que para escribir semejante tontada hagan falta dos autores, dos escritores. Estos dos autores perpetran un relato a medias entre la ciencia ficción y las novelas de espionaje, a propósito de un presunto y sorprendente descubrimiento hecho en la luna por la tripulación del Apollo XI durante el primer alunizaje del hombre en nuestro satélite. El hecho de que estemos a punto de celebrar el 40º aniversario de aquel suceso, hizo que me pareciera adecuado el acercarme a este título.

Pero es una catástrofe. Los personajes son tópicos y lineales. Las situaciones vulgares. Parece sacado de una película barata de espías. Es como un refrito de telefilmes de tres al cuarto con sus situaciones estandarizadas y sus personajes tipo de cartón piedra. Y algunas situaciones ridículas. ¿Alguien se puede imaginar que una joven de los años 60 en España que se queda sin novio porque lo matan torturándolo acabe casada con un tipo que se dedicaba a torturar? Y más tonterías… agujeros negros, viajes en el tiempo, los malos de los militares americanos,…

Llegó un momento que me dio tanta vergüenza las tontadas que estaba leyendo que lo mandé a paseo. Así que ya sabéis. Huid de esta novela como de la peste.

Ferrocarril de Gornergrat y Matterhorn

El ferrocarril de Gornergrat tiene como fondo el espectacular Matterhorn - Panasonic Lumix LX3

El primer día del resto de tu vida (2008)

Cine

El primer día del resto de tu vida (Le premier jour du reste de ta vie, 2008), 1 de julio de 2009.

De forma un poco inopinada, en el primer día de mis vacaciones y cuando consecuentemente estoy en vísperas de salir de viaje, quedamos a ver una película y a despedirnos hasta la vuelta. Quedamos en los Renoir. Algo de lo que echen podrá merecer algo la pena, aunque dado el triste estado de la cartelera estival… Elegimos un drama familiar francés. Puede ser de lo mejor, o el ladrillo más absoluto. Y el resultado es…

Nos encontramos con un drama familiar, dirigido por Remi Bezançon. En algún lugar de la banlieue parisina, en una cuca casa unifamiliar vive un taxista (Jacques Gamblin) y su mujer (Zabou Breitman) junto con sus tres retoños. En el momento en el que los conocemos, el año 1989, los cónyuges están en sus cuarenta y tantos, y los hijos mayores, dos varones caminan por la adolescencia, el mayor ya casi un adulto joven que se independiza para seguir sus estudios de medicina (Pio Marmaï). La hija menor (Déborah François, cuando es mayor) prácticamente es todavía una niña. El del medio (Marc-André Grondin), el típico despistado. A partir de aquí, y durante poco más de una década seguimos el devenir de esta familia. La película está estructurada en cinco episodios, cada uno de ellos con un protagonista distinto, uno de los miembros de la familia, y con un enfoque y un punto de vista distinto. Pero aunque en cada uno de ellos haya un protagonista, en todos obtenemos detalles útiles sobre los demás.

Asistimos por lo tanto a un rosario de dramas, pequeños o grandes, probablemente ni mayores ni menores, ni mejores ni peores, que los de cualquier familia de clase media de cualquier punto de la geografía de la Europa Occidental. Las cosas que les pasan, lo mismo podrían suceder en el Actur de Zaragoza. Pero lo importante de la película, es que de pronto te sorprendes con el hecho de que te importa lo que les pase a los personajes. Que llegas a tener afinidad por ellos. Incluso cuando se comportan tontamente no les pierdes el respeto. Es una película sin pretensiones aparentes, pero honesta, clara, que te llega. Y esa es su inmensa virtud. No son marcianos. No son personajes estereotipados de la sempiterna sociedad norteamericana con sus clichés. Son… somos, quizá,… cualquiera de nosotros. Y está bien.

Una realización cuidada y práctica se ve complementada por unos actores poco conocidos por estos lares pero que resultan plenamente convincentes. Quizá lo menos cuidado es que resulta difícil imaginarse a la niña que representa a la hermana menor en el año 89, menuda y delgadita, convertida en la mujerzota que la representa sólo 4 años más tarde cuando cumple los 16 años. Pero todos ellos lo hacen bien.

En resumen, una película agradable, recomendable para quien quiera ver cine honesto y próximo; alejado de las grandes superproducciones, pero mucho más auténtico. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

En la foto de hoy,… gente corriente saliendo del metro de París. Que es lo que pega.

Metro Charles de Gaulle-Etoile

Salida de metro en Étoile-Champs Elysées, París (Francia) - Panasonic Lumix LX3

Libro: La reina en el palacio de las corrientes de aire

Literatura

Era inevitable. Después del tremendo cliffhanger con el que terminaba el segundo libro de la trilogía Millenium, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, el impulso por leer cuanto antes el tercer libro de la saga era tremendo. Y esto habla de lo adictiva que me ha resultado la lectura de estos libros. Por lo que algo bueno deben tener. Así que voy a comentar el tercero y definitivo, por defunción del autor, libro de la saga. Aunque probablemente resulte un comentario sobre la saga en su conjunto.

La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Barcelona: Destino, 2009.
ISBN 978-84-233-4161-0

En primer lugar, cuestionaré las traducciones de los títulos de las novelas al castellano. Entre el título en sueco del primer libro y el título en castellano había una «pequeña» diferencia. Pongo las comillas porque a mí no me parece que sean los mismos los hombres que «no aman» a las mujeres que los hombres que «odian» a las mujeres. Creo que conceptualmente hay una diferencia, pero pase.

En el segundo libro, frente a la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y que tiene bastante que ver con la trama actual del libro, el original sueco nos habla de la niña que jugaba con fuego… que tiene bastante que ver con el trasfondo histórico del personaje principal. Dos títulos que parece que tienen que ver, pero que no, que son distintos. Buff… no sé muy bien…

Pero es que en el tercero, el título en castellano no tiene que ver casi nada con el título original ni con lo que pasa realmente en el libro, salvo que uno le quiera ver contenidos filosófico-metafóricos raros. Lo de la reina en no se qué palacio con corrientes de aire… pues no sé; a ver si se nos va a resfriar la susodicha reina por estar en medio de las corrientes. Sin embargo, en sueco, el título original significa el castillo de aire que explotó. Y esta sí que es una metáfora sobre lo que pasa en el libro. Este sí que es un título adecuado. Vaya por delante que si muchas veces he opinado que habría que aplicar la máxima pena posible a esos delincuentes que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, empiezo a pensar que con lo que ponen los títulos a los libros extranjeros habría que hacer lo mismo. Encima en este caso ni siquiera son originales, porque parece que se limitan a traducir los títulos con los que aparecieron en su versión francesa. Otros que también bailan, los gabachos,…

Pero vamos al contenido. Desde que estaba terminando el tercer libro de la trilogía, no pure dejar de pensar en La Guerra de las Galaxias. Me refiero a la trilogía de los años 70 y 80, no a la tontada más reciente. Veamos a ver cómo se me puede ocurrir a mí tan peregrina idea…

Aviso: En los siguientes párrafos puede haber indicaciones que desentrañen algunas fases de la trama. No mucho, pero algo.

  1. En el primer libro, nos encontramos un tipo relativamente mayor y una tipa relativamente joven que se ven involucrados en una aventura en la que colaboran y adquieren una confianza. La aventura se resuelve, pero queda abierta a nuevas peripecias, especialmente con el pasado familiar de la joven. Pensemos en Lisbeth Salander como una peculiar reelaboración de Luke Skywalker y en Mikael Blomqvist como su particular Obi Wan.
  2. En el segundo libro, comienza de lleno la lucha contra el lado oscuro. Además de nuestros héroes, se suman nueva gente al bando rebelde, mientras nuestra heroína comienza un recorrido para conocer la verdad sobre su pasado y sobre sí misma. De alguna forma, tenemos un paralelismo entre las aventuras de los rebeldes en el Halcon Milenario contra el Imperio, mientras Skywalker trata de encontrarse a sí mismo en Dagobah… para al final acabar saliendo al encuentro del malo,… que es su padre. Y todo termina en un tremendo cliffhanger, con las cosas que se han puesto muy negras, pero sin una resolución definitiva al conflicto. El papel de Yoda en la trilogía sueca probablemente haya que adjudicárselo al primer tutor de Salander, el abogado bueno.
  3. En el tercer libro, van confluyendo las acciones de todos, malos y buenos, para un enfrentamiento final en el que la «fuerza» alcanza su equilibro, y de alguna forma se hace justicia.

Definitivamente, encuentro sus paralelismos. Qué se le va a hacer. Estoy marcado por George Lucas de por vida. No sé si sentirme aterrorizado o celebrarlo.

Hasta aquí los posibles «destripes» del argumento.

Por supuesto, en estos libros hay mucho más. Así, tenemos el contenido de crítica social y política hacia la sociedad sueca, que por otra parte puede ser extrapolada a cualquier país con una democracia parlamentaria basada en uno o varios textos constitucionales. La falta de ética en las empresas, la decadencia de los medios de comunicación impresos tradicionales, la utilización de herramientas del estado para usos fraudulentos o para amenazar incluso el propio sistema de libertades de los ciudadanos,… Son diversas las aportaciones que realiza para la reflexión el autor de estos libros, un tipo evidentemente comprometido con las libertades ciudadanas, y que ha terminado por caerme muy bien. Lástima que esté criando malvas. Si realmente está representado en la historia por Blomqvist, además supongo que debe ser motivo de envidia por su éxito con las mujeres. Claro que a mí el personaje de Monica Figuerola creo que me produciría más miedo que deseo,… 1,86 de estatura, musculosa, policía… ufff. Pero honrada, la chica, eso sí.

Al igual que los anteriores volúmenes, y a pesar de su extensión, el libro se lee bien. Te induce a mantener la lectura. Te engancha. Es menos trepidante que el segundo volumen, la acción es más contenida. Es menos detectivesco que el primer volumen. Pero tiene mayor contenido político y social. Y globalmente está bien equilibrado.

Uno de los miedos que supongo que tendría la gente que leyó el segundo volumen es que, conociéndose la intención del autor de seguir escribiendo libros sobre estos personajes, podría terminar en un nuevo cliffhanger cuyo desenlace nunca podríamos conocer. Pues no. La historia se cierra. El ciclo iniciado en el primer volumen ha terminado. Sí es cierto que hay alguna trama secundaria y muy poco desarrollada que podría ser el inicio de nuevas historias. Por seguir con el ejemplo de Star Wars, en aquella historia de fantasía espacial, sabíamos perfectamente que fue de la hermana gemela del protagonista. Pero en la historia que ocupa, no sabemos que ha sido de ella (sí, también en esto hay paralelismos). Y en el último tramo del libro conocemos algún nuevo personaje, cierto abogado, que podría ser aprovechado en el futuro. Pero las tramas quedan cerradas.

La histora ha terminado; quizá nos gustaría haber sabido más de las aventuras futuras de Lisbeth, pero no va a ser posible. Por lo menos no nos quedaremos con las ganas de saber cómo termina. En su conjunto, una lectura muy entretenida. Muy recomendable.

Las andanzas de Lisbeth la llevan a visitar en París a su amiga Miriam Wu, un personaje secundario que tengo ganas de conocer en la gran pantalla. A ver si la sacan como me la imagino. Así que una foto de París.

Rue de New York

¿Me habré cruzado con Miriam Wu en mi último viaje a París? - Panasonic Lumix LX3

Los mundos de Coraline (2009)

Cine

Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), 22 de junio de 2009.

Con la inevitable llegada del verano, el calor aprieta y la cartelera de cine, cual flor primaveral, se pone mustia. O en este caso, para el año 2009, según parece, se marchita por completo. Dos semanas de vacío cinematográfico llevaba. Cosa que no pasaba desde hace tiempo, salvo en períodos vacacionales. Así que ayer, decidimos poner remedio ante tal sequía fílmica, y nos arriesgamos a ver una película de animación.

Salvo por el riesgo de encontrar la sala con una proporción elevada de chiquillería que arruinase las posibilidades de disfrutar de la proyección con su masticar incesante de palomitas, sus comentarios, sus ganas de hacer pis, y todas esas cosas que pasan con los niños, parecía una opción razonable. El director, Henry Selick, es merecedor de nuestra confianza. Los antecedentes de James y el melocotón gigante y Pesadilla antes de Navidad lo avalan. Sí. Pesadilla… es de Selick, no de Tim Burton. Como mucha gente piensa, incluido yo hasta hace unos años.

El filme está realizado con la técnica de stop-motion, al igual que las dos antes mencionadas. Muñecos que son fotografíados fotograma a fotograma en laboriosa y ardua tarea, para luego pasar los fotogramas a velocidad cinematográfica dando lugar al movimiento. Es una de mis técnicas de animacion favoritas. También se puede utilizar con personas reales, y es especialmente utilizada para mostrar el movimiento acelerado de los eventos naturales. Por ejemplo, tomar imágenes a intervalos de varios minutos desde un punto de vista seleccionado, y luego pasarlas a 24 imágenes por segundo para ver la evolución acelerada del fenómeno.

Explicado lo cual, no hay duda. Técnicamente, la película es absoluta y totalmente irreprochable. A su vez, es una maravilla visual. Heredera de todos los productos de animación de la factoría de Tim Burton, no desmerece nada en absoluto de lo mejor que ha salido de ese entorno. Lo que es más cuestionable es que sea en 3D. La verdad es que es una técnica que no considero necesaria para contar esta historia, yo me cansé de llevar las gafas polarizadas. Creo que es una forma de intentar atraer por medios técnicos a la gente al cine. Pero este tipo de iniciativas suelen fracasar. A la larga, el buen cine se caracteriza más por las buenas historias que por la tecnología.

La historia se ha intentado vender para todos los públicos. Es decir, apta también para los adultos y no sólo para los niños. Bueno. Como está muy bien hecho, cualquier adulto con dos dedos de frente lo verá a gusto, sin problemas. Pero creo que sí que es básicamente un producto infantil. Lo cual no es ni bueno ni malo, sino lo que es. La historia es heredera del arquetipo reprsentado por Alicia en el País de las Maravillas, una niña que entra en un mundo paralelo, donde no rigen las mismas normas que en el mundo real, y cuyas aventuras le llevarán a un cambio trascendental en su vida. Está bien. Tiene ritmo y entretiene mucho.

No podemos hablar de interpretaciones. La voz de los personajes en el original corresponden a actores y actrices famosos. Pero nosotros vemos una versión doblada, que está bien y ya está.

En resumen, absoluta y totalmente recomendable para quienes gusten de la animación, al igual que para los niños y preadolescentes a los que puede ir dirigida el filme. Los adultos que no tengan más remedio que acompañar a sus retoños que no se preocupen. Seguro que es mucho mejor que la mayor parte de los pestiños que se ven obligados a deglutir cinematográficamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la dirección.

Mencionar a Alicia, cuyas aventuras volveremos a ver reproducidas en el cine por «culpa» de Tim Burton el año que viene, me ha traído a la mente los laberintos… como el de Schönbrunn, en Viena.

Schönbrunn - Laberinto

Yo mismo con mi mecanismo, ante un gran espejo en el centro de uno de los laberintos de los jardines del Schloss Schönbrunn, Viena (Austria) - Panasonic Lumix LX3

Más obras maestras en 23 minutos, más In Treatment

Televisión

Ya hace más de un año, por mayo de 2008, recomendaba entusiastamente la serie de televisión In Treatment. Es esta serie una mirada de cerca al trabajo y a la vida de un psicólogo ya maduro, que ejercía en algún lugar de Nueva Inglaterra, quien durante la primera temporada entraba en crisis ante su imposibilidad de guardar la neutralidad con sus pacientes en los profesional, y ante las dificultades por las que pasaba su matrimonio y su vida familiar en lo personal. Cada uno de los 42 episodios de menos de 25 eran pequeñas obras de teatro, con diálogos e interacciones entre los personajes de gran intensidad emocional, excelentemente interpretados por Gabriel Byrne y una pequeña pléyade de actores que le acompañaban en su devenir cotidiano.

Este año, la serie ha vuelto con 35 nuevos episodios, siete semanas de tratamiento, en las que nuevos paciente han compartido sus sinsabores con Paul, más el añadido, continuidad de la temporada pasada de Dianne Wiest como su terapeuta supervisora, Gina. He de decir que ambos actores son explendidos, y siempre me quedo sorprendido al contemplar la capacidad de la veterana actriz para dotar de matices su actuación, para decir tanto con tan pocas palabras. Una delicia.

Pero claro, también están los pacientes. Y puesto que el esquema se ha repetido, aunque trasladando la consulta a Brooklyn tras el divorcio de Paul, y con una amenaza de demanda de fondo por mala praxis tras la muerte de uno de sus pacientes de la temporada pasada, había que dotar de nuevas actitudes y nuevas interacciones interesantes a los personajes para no repetirse. Si el amor y la relaciones de pareja dominaban la temporada pasada, las relaciones familiares, y especialmente las paternofiliares, y la muerte han sido los temas de interés en la que acaba de terminar. Todos han estado bien, pero yo destacaría dos personajes.

Mia, una abogada de éxito, soltera, antigua paciente de Paul en su juventud, vuelve a la terapia mostrando una personalidad rica y compleja, con problemas en la relación con los hombres, con una frustración profunda por no ser madre, y con asuntos sin resolver en el entorno familiar desde su infancia. Es interpretada por Hope Davis, una actriz a la que hemos visto pocas veces como protagonista, y que en mi opinión ha sido de lo mejor de la temporada. También llena de matices, una mujer en sus cuarenta y… ha sabido mostrarse al mismo tiempo atractiva y seductora como débil y desamparada. Me ha gustado mucho.

April, una joven universitaria en un programa de postgrado, se enfrenta a la muerte tras el diagnóstico de un linfoma, sin saber como reaccionar. Muchos años cuidando de los demás, de su entorno y de sí misma, le dejan sin recursos para enfrentarse a su amenaza más grave. Interpretada por Alison Pill, su actuación es tanto más meritoria cuanto es una actriz muy joven todavía, pero que también ha llenado de matices su personaje, así como por la naturalidad con la que ha asumido sus cambios de aspecto físico como consecuencia de la enfermedad.

El resto de actores y actrices han estado también muy bien, pero he querido destacar aquellos que más me han gustado. Una serie muy recomendable. De lo mejor que he visto en los últimos… en todo los años que recuerdo. A por ella.

Ya que la muerte ha tenido una importancia notable en las tramas de la serie, os dejo con un cementerio. En un día gris y lluvioso.

Cementerio San Pedro

Cementerio de la Peterkirche en Salzburgo, Austria - Pentax K10D, SMC-DA 21/3,2 Ltd.

Libro: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Literatura

El viernes, pasada la medianoche, terminé mi maratón de dos semanas dedicadas a la heroína/antiheroína Lisbeth Salander. Porque si, como comentaba hace unos días, en Los hombres que no amaban a las mujeres nuestra esmirriada favorita asume un papel protagonista que a priori parece que no tenía, en esta su segunda aventura se convierte en el centro alrededor del que gira todo.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4100-9

En esta ocasión nos encontramos a los protagonistas del primer libro dedicado cada uno a lo suyo. Ha pasado un año desde el final de la primera novela, Lisbeth se ha ido por el mundo, Blomqvist está a sus cosas periodísticas con su(s) amante(s), y prepara un bombazo editoria. sobre la trata de blancas con una joven pareja que investiga el tema… El abogado tutor de Lisbeth se lame sus heridas y rumia su venganza… Y de repente, en una noche, se monta una ensalada de asesinatos, y todo parece indicar que ha sido la asocial Salander la culpable… aunque el lector sospecha que no. Y todos a por ella.

No desvelaré nada más sobre la trama. Esta es muy entretenida. Quizá carece de la profundidad tanto en como están hilvanados los hechos como en el tratamiento de los personajes que tiene la primera entrega. A cambio, hay momentos de mucha acción, a veces un poco inversorimil, pero cosas peores vemos constantemente, especialmente en el cine. De hecho, da la impresión de que esta novela es mucho más cinematográficamente adaptable que la primera.

Como ya he dicho antes, en esta novela todo gira en torno a la protagonista femenina. Conoceremos casi todo sobre su pasado, sobre el origen de sus problemas, sobre su familia. Aunque esto no supone necesariamente una mayor revelación sobre su carácter, que ya quedó definido en la anterior.

En resumen, una lectura muy entretenida, ideal para los meses veraniegos que llegan. Ahora sólo queda esperar a la tercera entrega.

Mientras, voy preparando mis vacaciones; aunque tienen riesgo de verse gravemente alteradas. En fin. Daré una pista de por donde van a ir. Más o menos.

Ermita

Montañeros en torno a una ermita en Zugspitze, en los Alpes entre Austria y Alemania - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Ltd.

Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

Cine

Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor, 2009), 1 de junio de 2009.

Si ayer reseñaba la novela a primera hora de la tarde, pocas horas después veía la película, y hoy estoy en condiciones de comentar esta segunda… Comentar una adaptación de una novela… Que terminé de leer apenas 48 horas antes… Que además es un best-seller, el que está de moda y lidera las listas de ventas desde hace semanas… Jo, qué difícil.

O no. Hay relatos literarios que son fáciles de adaptar con fidelidad al cine; por su extensión, por su historia, por su estructura, por el carácter de sus personajes… Pero con frecuencia, la mejor adaptación al cine de una novela pasa por no ser absolutamente fiel a la misma. En muchas ocasiones, es necesario cambiar la estructura espaciotemporal de la narración. En otras, simplificar los hechos; prestar especial atención a unos con respecto a otros. Algunas veces, se adapta una parte de la narración. Es decir, difícilmente se puede hacer una transcripción tal cual al guion. Y para hacer una buena adaptación hay que tener arte.

En la película que hoy nos ocupa, de nacionalidad sueca y dirigida por Niels Arden Oplev, partimos de una novela extensa, con una cronología temporal relativamente extensa, prácticamente un año, y en la que lo mejor de la misma es el estudio de los caracteres, de los personajes que interactúan, y que tienen no pocos matices y rincones, que el relato literario es capaz de poner al descubierto. Con lo cual, por su interés en ser fiel a la obra literaria, le pasan dos cosas. Dos cosas malas, me refiero. La primera es que constántemente hay una sensación de apresuramiento en la acción. Tienen que pasar muchas cosas en las dos horas y media que dura la película. A veces, el único punto de apoyo que tenemos para saber cuanto tiempo pasa es la cantidad de nieve y frío que aparece en pantalla. La segunda es que los personajes pierden mucha de la profundidad que presentan en el libro. El realizador opta por desarrollar más el personaje de la chica, Lisbeth, interpretado por Noomi Rapace, quedando muy perjudicado el del Blomqvist, encarnado por Michael Nyqvist. Y esto deja muy, muy, muy coja la coherencia del conjunto. Además de que los personajes secundarios, que son muy importantes, quedan todavía más tocados. Pero es que a pesar del intento por respetar el relato original, hay un par o tres de variaciones que no sólo aportan nada, sino que empeoran la cosa

Las únicas soluciones que se me ocurren es que la adaptación hubiese sido menos respetuosa con el relato original, adaptándose al medio, o… por qué no haber realizado una serie televisiva de varios capítulos que permitiera recoger todos los matices, con el ritmo adecuado.

En cuanto a la interpretación, la primera curiosidad es si el personaje de Lisbeth Salander está conseguido. Es lo más difícil. Y parece que Rapace da el tipo, aunque nunca la confundirías con una adolescente. Los rasgos de la actriz son lo suficientemente adultos para evitar la ambigüedad cronológica, que tiene su importancia en el relato escrito. El resto… pues cumple teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por la adaptación y que he comentado antes.

En resumen, una película que se deja ver, pero que como he leído en algún sitio, se parece mucho, quizá demasiado a determinados productos televisivos sin muchas pretensiones. Yo le pongo un seis, con otro seis en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy,… pues no es Suecia, donde sucede la acción, pero lo fue… durante siglos.

Patio del castillo de Turku, Finlandia, conocida como Åbo en sueco, y donde todavía queda un cierto porcentaje de población de habla sueca - Panasonic Lumix LX2

Libro: Los hombres que no amaban a las mujeres

Literatura

Está de moda. Nada como que se muera el autor, en este caso el sueco Stieg Larsson, en vísperas de la publicación de una novela para que ésta y las dos que le siguen y que ya estaban escritas y en manos del editor se conviertan en un fenómeno literario mundial. Los herederos se lo deben pasar pipa. También he leído que la herencia ha tenido sus más y sus menos… En fin, a lo que íbamos; a los aspectos literarios del asunto. La novela que comento hoy es:

Los hombres que no amaban a las mujeres.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4044-6

El relato es una whodunit, aunque no necesariamente clásico. Para los perezosos a la hora de pinchar los enlaces a la Wikipedia, una whodunit (contracción de Who done it?, o sea ¿Quién lo hizo?) es una historia detectivesca en la que el personaje protagonista tiene que descubrir quién perpetró un crimen o varios relacionados, mientras que al lector, durante el desarrollo de la trama, se le entregan elementos que teóricamente le servirían para desenmascarar al criminal, aunque se espera que al final el escritor nos dé la sorpresa, siempre dentro de la lógica de la historia. ¿Por qué he dicho lo de «no necesariamente clásico»? Veamos:

  1. El protagonista no es un detective con su ayudante. Se trata de un periodista de investigación económica que las está pasando canutas y a quien un magnate de la industria sueca le ofrece la oportunidad de darse un descanso y ganarse una pasta investigando un crimen.
  2. La ayudante del detective es una fisgona profesional que, según fue reconocido públicamente por el autor, es una como si Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas) se pasase al lado oscuro. Apartada de las convenciones sociales, insinuando un posible caso de síndrome de Asperger, a pesar de no ser oficialmente la protagonista del relato, lo es de hecho.
  3. El crimen no es un crimen actual. Es un crimen que se cometió 40 años antes en el ámbito de una disfuncional familia de ricos industriales suecos. Aunque todo es más complejo de lo que parece.
  4. La historia tiene varios finales, ya que a lo largo de la misma se van abriendo distintas tramas, unas más importantes que otras, pero a las que el autor decide dar un final. Salvo alguna por ahí suelta.
  5. Todo es una excusa para desarrollar unos personajes por un lado y, por otro, para hacer una crítica al sistema económico y político sueco desde un punto de vista claramente izquierdista.
  6. Todo es una excusa para criticar el machismo latente en la sociedad. Casi todos los personajes masculinos tienen que ver con el título de la novela, Män som hatar kvinnor, que se traduce literlamente como Los hombres que odian a las mujeres. Que me parece mucho más adecuado que el que le han puesto en la edición en castellano. ¿Por qué habrán cambiado el odian por el no amaban? Para mí es incomprensible. Tanto el cambio del odiar por el no amar, como el cambio del tiempo verbal, del presente por el preterito imperfecto.

Lo cierto es que, para ser un libro tipo best-seller, está bastante bien. Se lee a gusto y consigue su objetivo de que te sientas implicado con los personajes, que te importe lo que les pasa. En cierto modo, hereda algo del concepto de suspense de Hitchcock por el cual la trama importa poco y lo importante es lo que sienten los personajes, especialmente aquellas situaciones en las que el peligro real o imaginario se cierne sobre ellos. En el caso del libro, peligro real. Hay sus dosis de violencia, de sexo, del normal y del patológico, de sentimientos confundidos, de conflictos de intereses,… De todo.

No es perfecto. La resolución de los crímenes es una de las opciones que el lector prevé a poco que sea un poco espabilado. El personaje que al final resulta ser el malo, es uno de los que sospechas. También se excede en la extensión final para cerrar otras tramas relacionadas con los personajes principales. Pero bueno, puede tener su sentido si piensas que los personajes son más importantes que la trama.

En resumen, una lectura muy entretenida, estupenda para las próxima época veraniega, y que satisfará sin complicaciones a un amplio abanico de lectores. Ahora, ya puedo ir a que me decepcione la película. Quizá dentro de un rato. Si eso, mañana o pasado os lo cuento.

Y os dejo con una imagen de lo poco que tengo de Suecia.

Bicicletas en Lund

Bicicletas en la universitaria ciudad de Lund, Suecia - Canon EOS 100, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Good (2008)

Cine

Good (2008), 25 de mayo de 2009.

Todos los martes y los jueves voy a jugar un ratito al tenis. Una actividad deportiva organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Llevo años. Después de pelotear y entrenar un rato, realizamos partidillos o juegos competitivos diversos. En ocasiones, siento que el golpe bueno va a llegar, que la pelota me viene en condiciones, que el adversario está donde yo quiero y él no, tengo una idea clara y precisa de cómo ha de ser el golpe y dónde ha de ir a parar la pelota, y en ese momento, le doy a la bola y,… se me queda corta, en la red,… o larga y se pierde por el fondo de la pista,… o cae en el malhadado pasillo. En ese momento suelo comentar:

La idea era buena, pero la ejecución, mediocre.

Esta frase resume lo que pienso de la película dirigida por un para mí desconocido Vicente Amorim para mayor gloria interpretativa de Vigo Mortensen.

La historia nos transporta a la Alemania de los años 30, cuando un  profesor de literatura interpretado por Mortensen se ve sumido en una serie de acontecimientos personales mezclados con la llegada del nazismo al poder. Tiene una familia en estado de desastre, un amigo psicoanalista judío, y un ligue con una estudiante entusiasta. Se le supone un hombre bueno. Supongo que de ahí el título de la película. A partir de ahí, se dan una serie de circunstancias que le llevan a afiliarse al partido nazi, y a dejarse arrastrar por los acontecimientos de la época. Se plantea por lo tanto el papel de la responsabilidad personal en esas catástrofe colectiva y global que fue el nazismo en Alemania. Los acontecimientos se van sucediendo hasta llegar a un punto, en una visita a un campo de concentración, presumiblemente Auschwitz, en el que se cierra la película… con cierto desconcierto por parte de muchos espectadores.

La idea global es buena. Lo que pasa es que da la impresión de que se cuenta con brochazos gordos, que hace que todo resulte muy esquemático, con poca profundidad. Lo mismo sucede con los personajes. Llega un momento en que en el personaje principal no vemos a una persona buena abrumada por los acontecimientos, sino a un pusilánime o a un tonto. Y por lo tanto, la película no consigue su propósito de analizar la responsabilidad del hombre común en el fracaso colectivo. Llega un momento en que te da igual lo que pase. El único personaje con el que llegas a empatizar es con el amigo judío.

La interpretación, sin ser mala, está lastrada por la propia historia. El mejor es Jason Isaacs como psicoanalista judío, y tampoco son desdeñables la madre y las sucesivas esposas del protagonista, interpretadas por Gemma Jones, Anastasia Hille y Jodie Whittaker.

En resumen, ha sido un querer y no poder. Una buena idea, un excelente planteamiento, pero una mala resolución, una historia regular. Una pena. Yo le pongo un cinco a la impresión subjetiva, con otro cinco a la dirección y un siete en la interpretación.

Auschwitz I - entrada

Una imagen de la entrada al campo de Auschwitz I mucho más tranquila que la que nos ofrece el film - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

La lista (2008)

Cine

Salud y república

La lista (Deception, 2008), 13 de abril de 2009.

En primer lugar, adelantar una cuestión… la sensación que te queda al terminar el filme tiene mucho que ver con el título en inglés del mismo. Una total y absoluta decepción. La película es la ópera prima de su director, Marcel Langenegger, y tiene entre sus principales alicientes el trío protagonista, los muy conocidos Ewan McGregor y Hugh Jackman, y la menos conocida pero interesante Michelle Williams.

La historia, en principio, parece un thriller erótico. Un contable, con aire de pardillo (McGregor), conoce a un abogado, con aire de hombre de mundo (Jackman), que le abre unas perspectivas de una vida más emocionante y sobretodo con más mujeres… es decir, sexo. Un casual intercambio de teléfonos móviles lleva al pardillo a entrar en conocimiento de una exclusiva lista, cuyos miembros practican el sexo sin compromisos, sin nombres, sin más. También entra en conocimiento con una guapa rubia (Williams) de la que se enamora. Y luego vienen los problemas, cuando las cosas no son lo que parecen.

Los problemas vienen, en realidad, cuando la película resulta totalmente previsible en todo momento. Sabes lo que va a pasar constantemente. Nada te sorprende. Y por lo tanto, no te preocupas por los personajes, que te dan igual. Por si fuera poco, tiene una banda sonora horrible, con una música machacona que te hace pensar que estás en una película de serie B, o peor. Te acabas aburriendo y sólo esperas que pase. Además, la parte «erótica» de la cuestión se limita a unas pocas escenas, apresuradas y sin mucho sentido, con lo que esto tampoco es precisamente un aliciente.

La interpretacion está floja, porque está acorde con el conjunto de la película. No hay nada que destacar ahí. Como curiosidad interpretativa, hay dos apariciones, casi cameos, de la guapa alien Natasha Hendstridge y de la veterana Charlotte Rampling. Aunque en este último caso, tampoco parece que tenga mucho sentido en el conjunto de la historia..

Otra curiosidad es que el último tramo del filme transcurre en Madrid… y está bien retratado. No tiran de estúpidos tópicos donde quedamos como un mero lugar folclórico y estereotipado. Es de lo poco bueno de este largometraje.

Yo esto no lo recomiendo ni para ver en casa con palomitas. Un cuatro a la valoración subjetiva, con un cinco en la interpretación y un cuatro en la dirección.

Y como es hoy la efeméride que es, de imagen,… pues algunos de los escenarios que acabaron con la idea republicana en España, para hacer de este país algo más casposo todavía.

Sacos terreros

Sacos terreros en las trincheras de la Ruta Orwell, Sierra de Alcubierre (Aragón) - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Los abrazos rotos (2009)

Cine

Los abrazos rotos (2009), 23 de marzo de 2009.

Bueno… cuando Almodóvar estrena película, la asistencia es obligatoria. Desde mi punto de vista, es el mejor director español actual, uno de los cinco mejores de toda la historia, y uno de los mejores directores mundiales actuales. Eso no quiere decir que todas sus películas sean las mejores. Porque como a todo hijo de vecino, unas veces las cosas les salen bien y otras… pues no tan bien. ¿Qué habrá pasado en esta ocasión? Veremos.

El manchego nos presenta la historia de un guionista de cine ciego (Lluis Homar), que arrastra un drama de su pasado que impacta de nuevo con el con la ocasión de la muerte de un potentado (José Luis Gómez) con el que se relacionó años antes durante el rodaje de un pelicula. De fondo, la historia de amor que vivió el guionista y entonces director con la amante del potentado y protagonista de la película (Penélope Cruz). En un momento dado, y ante la ausencia de su directora de producción (Blanca Portillo), el hijo de esta se queda cuidándolo, y tras ciertas peripecias, el protagonista cuenta al joven (Tamar Novas) toda la historia. En esa historia encontramos dramas dentro de dramas, y un doble desenlace. El de los hechos que sucedieron en el pasado, y el de la situación actúal de los personajes protagonistas.

Visualmente, la película es una maravilla. Almodóvar tiene un estilo personal que me parece muy atractivo, con transmite una sensaciones visuales que me gustan mucho. Todos los planos, todas las secuencias, la puesta en escena en general está cuidada hasta el más mínimo detalle. Nada es superfluo, todo importan. Cualquier gesto, cualquier minúsculo objeto.

Otro aspecto que me ha gustado ha sido la parte metatextual, en la que esta película, de 2009 hace referencia a uno de los grandes éxitos del director de hace 20 años, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Constantemente, la película en rodaje, Chicas y maletas, hace referencias al éxito que marcó para siempre la carrera del autor.

Pero este filme tiene un gran pero. La historia no acaba de cuajar. El guion flojea. No acabas de integrater. Te fijas demasiado en lo cosmético y no te dejas llevar por las emociones que se derivan de la obra. Te caen bien los personajes, pero no te emociona lo que les pasa. Ni siquiera en los momentos más dramáticos. Algo no ha funcionado. Algo no está bien engarzado. Como he escuchado ya en algún otro sitio, tiene todo lo que tiene que tener para ser una historia magnífica, y no lo acaba de conseguir.

Las interpretaciones son sólidas, especialmente por parte de gente como José Luis Gómez o Blanca Portillo. Penélope Cruz creo que está por encima de lo que es habitual en ella. Es uno de los méritos del manchego; saca lo mejor de los actores, incluso de los flojos. Quizá el protagonista, Lluis Homar, sin estar mal, no acaba de transmitir toda la emoción que exige el personaje. Kira Miró está estupenda… pero por motivos muy distintos… ejem.

En resumen, una película imprescindible para los amantes de la cinematografía del director, aunque puede defraudar a más de uno. Los que odian o se siente fríos con el autor,… casi mejor que lo dejen estar. Yo le pongo un seis en la valoración subjetiva, con un siete en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy, la melancolía de una figura humana que se pierde al fondo… Melancolía que también se da en la película de hoy.

Rampa

Estación de Lérida-Pirineos - Panasonic Lumix LX3