Libro: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Literatura

El viernes, pasada la medianoche, terminé mi maratón de dos semanas dedicadas a la heroína/antiheroína Lisbeth Salander. Porque si, como comentaba hace unos días, en Los hombres que no amaban a las mujeres nuestra esmirriada favorita asume un papel protagonista que a priori parece que no tenía, en esta su segunda aventura se convierte en el centro alrededor del que gira todo.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4100-9

En esta ocasión nos encontramos a los protagonistas del primer libro dedicado cada uno a lo suyo. Ha pasado un año desde el final de la primera novela, Lisbeth se ha ido por el mundo, Blomqvist está a sus cosas periodísticas con su(s) amante(s), y prepara un bombazo editoria. sobre la trata de blancas con una joven pareja que investiga el tema… El abogado tutor de Lisbeth se lame sus heridas y rumia su venganza… Y de repente, en una noche, se monta una ensalada de asesinatos, y todo parece indicar que ha sido la asocial Salander la culpable… aunque el lector sospecha que no. Y todos a por ella.

No desvelaré nada más sobre la trama. Esta es muy entretenida. Quizá carece de la profundidad tanto en como están hilvanados los hechos como en el tratamiento de los personajes que tiene la primera entrega. A cambio, hay momentos de mucha acción, a veces un poco inversorimil, pero cosas peores vemos constantemente, especialmente en el cine. De hecho, da la impresión de que esta novela es mucho más cinematográficamente adaptable que la primera.

Como ya he dicho antes, en esta novela todo gira en torno a la protagonista femenina. Conoceremos casi todo sobre su pasado, sobre el origen de sus problemas, sobre su familia. Aunque esto no supone necesariamente una mayor revelación sobre su carácter, que ya quedó definido en la anterior.

En resumen, una lectura muy entretenida, ideal para los meses veraniegos que llegan. Ahora sólo queda esperar a la tercera entrega.

Mientras, voy preparando mis vacaciones; aunque tienen riesgo de verse gravemente alteradas. En fin. Daré una pista de por donde van a ir. Más o menos.

Ermita

Montañeros en torno a una ermita en Zugspitze, en los Alpes entre Austria y Alemania - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Ltd.

Los hombres que no amaban a las mujeres (2009)

Cine

Los hombres que no amaban a las mujeres (Män som hatar kvinnor, 2009), 1 de junio de 2009.

Si ayer reseñaba la novela a primera hora de la tarde, pocas horas después veía la película, y hoy estoy en condiciones de comentar esta segunda… Comentar una adaptación de una novela… Que terminé de leer apenas 48 horas antes… Que además es un best-seller, el que está de moda y lidera las listas de ventas desde hace semanas… Jo, qué difícil.

O no. Hay relatos literarios que son fáciles de adaptar con fidelidad al cine; por su extensión, por su historia, por su estructura, por el carácter de sus personajes… Pero con frecuencia, la mejor adaptación al cine de una novela pasa por no ser absolutamente fiel a la misma. En muchas ocasiones, es necesario cambiar la estructura espaciotemporal de la narración. En otras, simplificar los hechos; prestar especial atención a unos con respecto a otros. Algunas veces, se adapta una parte de la narración. Es decir, difícilmente se puede hacer una transcripción tal cual al guion. Y para hacer una buena adaptación hay que tener arte.

En la película que hoy nos ocupa, de nacionalidad sueca y dirigida por Niels Arden Oplev, partimos de una novela extensa, con una cronología temporal relativamente extensa, prácticamente un año, y en la que lo mejor de la misma es el estudio de los caracteres, de los personajes que interactúan, y que tienen no pocos matices y rincones, que el relato literario es capaz de poner al descubierto. Con lo cual, por su interés en ser fiel a la obra literaria, le pasan dos cosas. Dos cosas malas, me refiero. La primera es que constántemente hay una sensación de apresuramiento en la acción. Tienen que pasar muchas cosas en las dos horas y media que dura la película. A veces, el único punto de apoyo que tenemos para saber cuanto tiempo pasa es la cantidad de nieve y frío que aparece en pantalla. La segunda es que los personajes pierden mucha de la profundidad que presentan en el libro. El realizador opta por desarrollar más el personaje de la chica, Lisbeth, interpretado por Noomi Rapace, quedando muy perjudicado el del Blomqvist, encarnado por Michael Nyqvist. Y esto deja muy, muy, muy coja la coherencia del conjunto. Además de que los personajes secundarios, que son muy importantes, quedan todavía más tocados. Pero es que a pesar del intento por respetar el relato original, hay un par o tres de variaciones que no sólo aportan nada, sino que empeoran la cosa

Las únicas soluciones que se me ocurren es que la adaptación hubiese sido menos respetuosa con el relato original, adaptándose al medio, o… por qué no haber realizado una serie televisiva de varios capítulos que permitiera recoger todos los matices, con el ritmo adecuado.

En cuanto a la interpretación, la primera curiosidad es si el personaje de Lisbeth Salander está conseguido. Es lo más difícil. Y parece que Rapace da el tipo, aunque nunca la confundirías con una adolescente. Los rasgos de la actriz son lo suficientemente adultos para evitar la ambigüedad cronológica, que tiene su importancia en el relato escrito. El resto… pues cumple teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por la adaptación y que he comentado antes.

En resumen, una película que se deja ver, pero que como he leído en algún sitio, se parece mucho, quizá demasiado a determinados productos televisivos sin muchas pretensiones. Yo le pongo un seis, con otro seis en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy,… pues no es Suecia, donde sucede la acción, pero lo fue… durante siglos.

Patio del castillo de Turku, Finlandia, conocida como Åbo en sueco, y donde todavía queda un cierto porcentaje de población de habla sueca - Panasonic Lumix LX2

Libro: Los hombres que no amaban a las mujeres

Literatura

Está de moda. Nada como que se muera el autor, en este caso el sueco Stieg Larsson, en vísperas de la publicación de una novela para que ésta y las dos que le siguen y que ya estaban escritas y en manos del editor se conviertan en un fenómeno literario mundial. Los herederos se lo deben pasar pipa. También he leído que la herencia ha tenido sus más y sus menos… En fin, a lo que íbamos; a los aspectos literarios del asunto. La novela que comento hoy es:

Los hombres que no amaban a las mujeres.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4044-6

El relato es una whodunit, aunque no necesariamente clásico. Para los perezosos a la hora de pinchar los enlaces a la Wikipedia, una whodunit (contracción de Who done it?, o sea ¿Quién lo hizo?) es una historia detectivesca en la que el personaje protagonista tiene que descubrir quién perpetró un crimen o varios relacionados, mientras que al lector, durante el desarrollo de la trama, se le entregan elementos que teóricamente le servirían para desenmascarar al criminal, aunque se espera que al final el escritor nos dé la sorpresa, siempre dentro de la lógica de la historia. ¿Por qué he dicho lo de «no necesariamente clásico»? Veamos:

  1. El protagonista no es un detective con su ayudante. Se trata de un periodista de investigación económica que las está pasando canutas y a quien un magnate de la industria sueca le ofrece la oportunidad de darse un descanso y ganarse una pasta investigando un crimen.
  2. La ayudante del detective es una fisgona profesional que, según fue reconocido públicamente por el autor, es una como si Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas) se pasase al lado oscuro. Apartada de las convenciones sociales, insinuando un posible caso de síndrome de Asperger, a pesar de no ser oficialmente la protagonista del relato, lo es de hecho.
  3. El crimen no es un crimen actual. Es un crimen que se cometió 40 años antes en el ámbito de una disfuncional familia de ricos industriales suecos. Aunque todo es más complejo de lo que parece.
  4. La historia tiene varios finales, ya que a lo largo de la misma se van abriendo distintas tramas, unas más importantes que otras, pero a las que el autor decide dar un final. Salvo alguna por ahí suelta.
  5. Todo es una excusa para desarrollar unos personajes por un lado y, por otro, para hacer una crítica al sistema económico y político sueco desde un punto de vista claramente izquierdista.
  6. Todo es una excusa para criticar el machismo latente en la sociedad. Casi todos los personajes masculinos tienen que ver con el título de la novela, Män som hatar kvinnor, que se traduce literlamente como Los hombres que odian a las mujeres. Que me parece mucho más adecuado que el que le han puesto en la edición en castellano. ¿Por qué habrán cambiado el odian por el no amaban? Para mí es incomprensible. Tanto el cambio del odiar por el no amar, como el cambio del tiempo verbal, del presente por el preterito imperfecto.

Lo cierto es que, para ser un libro tipo best-seller, está bastante bien. Se lee a gusto y consigue su objetivo de que te sientas implicado con los personajes, que te importe lo que les pasa. En cierto modo, hereda algo del concepto de suspense de Hitchcock por el cual la trama importa poco y lo importante es lo que sienten los personajes, especialmente aquellas situaciones en las que el peligro real o imaginario se cierne sobre ellos. En el caso del libro, peligro real. Hay sus dosis de violencia, de sexo, del normal y del patológico, de sentimientos confundidos, de conflictos de intereses,… De todo.

No es perfecto. La resolución de los crímenes es una de las opciones que el lector prevé a poco que sea un poco espabilado. El personaje que al final resulta ser el malo, es uno de los que sospechas. También se excede en la extensión final para cerrar otras tramas relacionadas con los personajes principales. Pero bueno, puede tener su sentido si piensas que los personajes son más importantes que la trama.

En resumen, una lectura muy entretenida, estupenda para las próxima época veraniega, y que satisfará sin complicaciones a un amplio abanico de lectores. Ahora, ya puedo ir a que me decepcione la película. Quizá dentro de un rato. Si eso, mañana o pasado os lo cuento.

Y os dejo con una imagen de lo poco que tengo de Suecia.

Bicicletas en Lund

Bicicletas en la universitaria ciudad de Lund, Suecia - Canon EOS 100, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Good (2008)

Cine

Good (2008), 25 de mayo de 2009.

Todos los martes y los jueves voy a jugar un ratito al tenis. Una actividad deportiva organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza. Llevo años. Después de pelotear y entrenar un rato, realizamos partidillos o juegos competitivos diversos. En ocasiones, siento que el golpe bueno va a llegar, que la pelota me viene en condiciones, que el adversario está donde yo quiero y él no, tengo una idea clara y precisa de cómo ha de ser el golpe y dónde ha de ir a parar la pelota, y en ese momento, le doy a la bola y,… se me queda corta, en la red,… o larga y se pierde por el fondo de la pista,… o cae en el malhadado pasillo. En ese momento suelo comentar:

La idea era buena, pero la ejecución, mediocre.

Esta frase resume lo que pienso de la película dirigida por un para mí desconocido Vicente Amorim para mayor gloria interpretativa de Vigo Mortensen.

La historia nos transporta a la Alemania de los años 30, cuando un  profesor de literatura interpretado por Mortensen se ve sumido en una serie de acontecimientos personales mezclados con la llegada del nazismo al poder. Tiene una familia en estado de desastre, un amigo psicoanalista judío, y un ligue con una estudiante entusiasta. Se le supone un hombre bueno. Supongo que de ahí el título de la película. A partir de ahí, se dan una serie de circunstancias que le llevan a afiliarse al partido nazi, y a dejarse arrastrar por los acontecimientos de la época. Se plantea por lo tanto el papel de la responsabilidad personal en esas catástrofe colectiva y global que fue el nazismo en Alemania. Los acontecimientos se van sucediendo hasta llegar a un punto, en una visita a un campo de concentración, presumiblemente Auschwitz, en el que se cierra la película… con cierto desconcierto por parte de muchos espectadores.

La idea global es buena. Lo que pasa es que da la impresión de que se cuenta con brochazos gordos, que hace que todo resulte muy esquemático, con poca profundidad. Lo mismo sucede con los personajes. Llega un momento en que en el personaje principal no vemos a una persona buena abrumada por los acontecimientos, sino a un pusilánime o a un tonto. Y por lo tanto, la película no consigue su propósito de analizar la responsabilidad del hombre común en el fracaso colectivo. Llega un momento en que te da igual lo que pase. El único personaje con el que llegas a empatizar es con el amigo judío.

La interpretación, sin ser mala, está lastrada por la propia historia. El mejor es Jason Isaacs como psicoanalista judío, y tampoco son desdeñables la madre y las sucesivas esposas del protagonista, interpretadas por Gemma Jones, Anastasia Hille y Jodie Whittaker.

En resumen, ha sido un querer y no poder. Una buena idea, un excelente planteamiento, pero una mala resolución, una historia regular. Una pena. Yo le pongo un cinco a la impresión subjetiva, con otro cinco a la dirección y un siete en la interpretación.

Auschwitz I - entrada

Una imagen de la entrada al campo de Auschwitz I mucho más tranquila que la que nos ofrece el film - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

La lista (2008)

Cine

Salud y república

La lista (Deception, 2008), 13 de abril de 2009.

En primer lugar, adelantar una cuestión… la sensación que te queda al terminar el filme tiene mucho que ver con el título en inglés del mismo. Una total y absoluta decepción. La película es la ópera prima de su director, Marcel Langenegger, y tiene entre sus principales alicientes el trío protagonista, los muy conocidos Ewan McGregor y Hugh Jackman, y la menos conocida pero interesante Michelle Williams.

La historia, en principio, parece un thriller erótico. Un contable, con aire de pardillo (McGregor), conoce a un abogado, con aire de hombre de mundo (Jackman), que le abre unas perspectivas de una vida más emocionante y sobretodo con más mujeres… es decir, sexo. Un casual intercambio de teléfonos móviles lleva al pardillo a entrar en conocimiento de una exclusiva lista, cuyos miembros practican el sexo sin compromisos, sin nombres, sin más. También entra en conocimiento con una guapa rubia (Williams) de la que se enamora. Y luego vienen los problemas, cuando las cosas no son lo que parecen.

Los problemas vienen, en realidad, cuando la película resulta totalmente previsible en todo momento. Sabes lo que va a pasar constantemente. Nada te sorprende. Y por lo tanto, no te preocupas por los personajes, que te dan igual. Por si fuera poco, tiene una banda sonora horrible, con una música machacona que te hace pensar que estás en una película de serie B, o peor. Te acabas aburriendo y sólo esperas que pase. Además, la parte «erótica» de la cuestión se limita a unas pocas escenas, apresuradas y sin mucho sentido, con lo que esto tampoco es precisamente un aliciente.

La interpretacion está floja, porque está acorde con el conjunto de la película. No hay nada que destacar ahí. Como curiosidad interpretativa, hay dos apariciones, casi cameos, de la guapa alien Natasha Hendstridge y de la veterana Charlotte Rampling. Aunque en este último caso, tampoco parece que tenga mucho sentido en el conjunto de la historia..

Otra curiosidad es que el último tramo del filme transcurre en Madrid… y está bien retratado. No tiran de estúpidos tópicos donde quedamos como un mero lugar folclórico y estereotipado. Es de lo poco bueno de este largometraje.

Yo esto no lo recomiendo ni para ver en casa con palomitas. Un cuatro a la valoración subjetiva, con un cinco en la interpretación y un cuatro en la dirección.

Y como es hoy la efeméride que es, de imagen,… pues algunos de los escenarios que acabaron con la idea republicana en España, para hacer de este país algo más casposo todavía.

Sacos terreros

Sacos terreros en las trincheras de la Ruta Orwell, Sierra de Alcubierre (Aragón) - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Los abrazos rotos (2009)

Cine

Los abrazos rotos (2009), 23 de marzo de 2009.

Bueno… cuando Almodóvar estrena película, la asistencia es obligatoria. Desde mi punto de vista, es el mejor director español actual, uno de los cinco mejores de toda la historia, y uno de los mejores directores mundiales actuales. Eso no quiere decir que todas sus películas sean las mejores. Porque como a todo hijo de vecino, unas veces las cosas les salen bien y otras… pues no tan bien. ¿Qué habrá pasado en esta ocasión? Veremos.

El manchego nos presenta la historia de un guionista de cine ciego (Lluis Homar), que arrastra un drama de su pasado que impacta de nuevo con el con la ocasión de la muerte de un potentado (José Luis Gómez) con el que se relacionó años antes durante el rodaje de un pelicula. De fondo, la historia de amor que vivió el guionista y entonces director con la amante del potentado y protagonista de la película (Penélope Cruz). En un momento dado, y ante la ausencia de su directora de producción (Blanca Portillo), el hijo de esta se queda cuidándolo, y tras ciertas peripecias, el protagonista cuenta al joven (Tamar Novas) toda la historia. En esa historia encontramos dramas dentro de dramas, y un doble desenlace. El de los hechos que sucedieron en el pasado, y el de la situación actúal de los personajes protagonistas.

Visualmente, la película es una maravilla. Almodóvar tiene un estilo personal que me parece muy atractivo, con transmite una sensaciones visuales que me gustan mucho. Todos los planos, todas las secuencias, la puesta en escena en general está cuidada hasta el más mínimo detalle. Nada es superfluo, todo importan. Cualquier gesto, cualquier minúsculo objeto.

Otro aspecto que me ha gustado ha sido la parte metatextual, en la que esta película, de 2009 hace referencia a uno de los grandes éxitos del director de hace 20 años, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Constantemente, la película en rodaje, Chicas y maletas, hace referencias al éxito que marcó para siempre la carrera del autor.

Pero este filme tiene un gran pero. La historia no acaba de cuajar. El guion flojea. No acabas de integrater. Te fijas demasiado en lo cosmético y no te dejas llevar por las emociones que se derivan de la obra. Te caen bien los personajes, pero no te emociona lo que les pasa. Ni siquiera en los momentos más dramáticos. Algo no ha funcionado. Algo no está bien engarzado. Como he escuchado ya en algún otro sitio, tiene todo lo que tiene que tener para ser una historia magnífica, y no lo acaba de conseguir.

Las interpretaciones son sólidas, especialmente por parte de gente como José Luis Gómez o Blanca Portillo. Penélope Cruz creo que está por encima de lo que es habitual en ella. Es uno de los méritos del manchego; saca lo mejor de los actores, incluso de los flojos. Quizá el protagonista, Lluis Homar, sin estar mal, no acaba de transmitir toda la emoción que exige el personaje. Kira Miró está estupenda… pero por motivos muy distintos… ejem.

En resumen, una película imprescindible para los amantes de la cinematografía del director, aunque puede defraudar a más de uno. Los que odian o se siente fríos con el autor,… casi mejor que lo dejen estar. Yo le pongo un seis en la valoración subjetiva, con un siete en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy, la melancolía de una figura humana que se pierde al fondo… Melancolía que también se da en la película de hoy.

Rampa

Estación de Lérida-Pirineos - Panasonic Lumix LX3

Lejos de la tierra quemada (2008)

Cine

Lejos de la tierra quemada (The Burning Plain, 2008), 16 de marzo de 2009.

Este filme es el primer largometraje como director de Guillermo Arriaga, autor de los guiones de películas tan interesantes como Amores perros, 21 gramos, Los tres entierros de Melquiades Estrada y Babel. Por supuesto, también es el guionista de su propia película, y esto nos da una pista de por dónde pueden ir los tiros. Si a esto se añade que en su reparto encontramos gente tan interesante, desde muchos puntos de vista, como Charlize Theron o Kim Basinger… no cabía duda, era la película de elección para esta semana. Por lo menos, para mí.

En lo que se refiere a la historia, comenzamos la misma en lo que parece ser la fría y lluviosa ciudad de Portland, con el personaje interpretado por Charlize Theron, una mujer guapa pero fría, como la ciudad, huyendo de todo compromiso, indiferente a las relaciones que mantiene con los hombres. También nos sitúa en Méjico, seco y caluroso, donde un piloto fumigador sufre un grave accidente. A partir de ahí una serie de flashbacks que salpican los hechos del presenten, nos llevan a los acontecimientos que sucedieron más de 12 años atras en el pasado. Algunas veces nos presentan la relación adúltera entre el padre del piloto (Joaquim de Almeida) y la madre de ella (Kim Basinger). Otras veces, nos presenta la relación que se establece entre el piloto y la mujer, ambos adolescentes, tras la muerte de sus padres. Con el tiempo nos enteramos de lo que les une todavía, así como del drama que oculta la mujer en su pasado.

Como en sus anteriores películas como guionista, Arriaga nos vuelve a confrontar con una historia que no es lineal, que nos va dosificando la información sobre las personas y sus circunstancias, pero permitiéndonos vivir con ellas sus angustias y sus sentimientos, hasta que alcanzamos la plena comprensión de lo sucedido. En esta película, quizá se ve venir demasiado pronto el punto trágico de la historia… la causa de la muerte de los padres.

Desde el punto de vista de la realización, el director nos ofrece un producto adecuado a la historia que ha diseñado y  que es pivotal en este filme. Más que correcta.

Las interpretaciones de ambas protagonistas están muy bien. Hay una tercera protagonista, Jennifer Lawrence, ese clon adolescente de Charlize Theron que han encontrado para interpretar al personaje en sus años más jóvenes. No desmerece en nada lo ofrecido por sus compañeras más veteranas. Por supuesto, encontramos a una pléyade de secundarios, los personajes masculinos, que están ahí y lo hacen muy bien. El ya mencionado Almeida, J.D. Pardo, Danny Pino, José María Yazpik, Brett Cullen, etc. Hay niña, Tessa Ia, pero está contenida, y colabora en el trabajo global sin robar los protagonismos, como suele pasar con los niños en el cine. Bien.

En resumen, una buena película que puede gustar a cualquiera que aprecie un buen drama, con un guion bien construido, y un buen trabajo artesano en la dirección y la producción, pero sobre todo, una excelente interpretación de dos guapas mujeres, que no necesitan ponerse fear para ser solventes actrices dramáticas. Y pensándolo bien, a pesar de la dureza de alguna situación, es una película de amor; básicamente es una película romántica. Lo que no quiere decir que tenga exceso de azucar, precisamente; al contrario, que hay bastante amargura. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y otro siete en la dirección.

Hoy de foto, pongo un paisaje suburbano,… o periurbano… no sé muy bien como definirlo. Pero paisaje. En Zaragoza.

Grafitti

Cerca del Canal Imperial, cuando va abandonando Zaragoza - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro

Gran Torino (2008)

Cine

Gran Torino (2008), 10 de marzo de 2009.

Indudablemente, Clint Eastwood es uno de los grandes directores. Es de los pocos que, aun en vida y en activo, se han convertido en un clásico. Lo peor de Eastwood suele ser equiparable a lo mejor de la mayoría. Y ya os puedo adelantar que esta película no es precisamente de lo peor del director californiano. Después de haber visto lo que he visto en las últimas semanas, todavía no entiendo cómo ha podido ser ninguneada de tal forma a la hora de las tradicionales entregas de premios diversos en los primeros meses del año. Pero bueno…

Eastwood, que también hace el papel protagonista principal, nos ofrece una historia con componentes que no son originales. Viejo trabajador, luchador en antiguas guerras que lo marcaron profundamente, gran patriota con origen en la inmigración, ve cómo su mundo se derrumba cuando su mujer muere, cuando su entorno es progresivamente ocupado por nuevos inmigrantes, asiáticos de la etnia Hmong, y también ve cómo su declive físico esta ahí y es imparable. Como vecinos una familia Hmong, honesta, que trata de sobrevivir sin caer en los peligros que acechan a la juventud inmigrante o de las minorías sin un futuro claro, a quienes rechaza inicialmente por su origen racial, pero con los que entrará en contacto a través de los miembros más jóvenes dos hermanos, adolescentes, chico y chica, ella es muy asertiva y decidida, él es tímido e inseguro. El chico entrará en un camino de iniciación y reafirmación de la mano del viejo gruñón de origen polaco, aunque el drama es inevitable.

Dicen de Clint que es conservador, que está afiliado al Partido Republicano, que… Lo que sabemos de él, lo que nos cuenta, lo que nos propone en estos momentos es que aboga por un mundo de tolerancia, por la resolución no violenta de los conflictos, por el respeto, y lo hace con arte. Filmando arte. Ha sido capaz de ponerse en el lugar del otro, para tener una nueva visión de la guerra. Nos ha hablado con gran ternura y sensibilidad de la eutanasia. Ha defendido la vida y la alegría de vivir, y la libertad para vivir, en las cálidas tierras del sur de los Estados Unidos. Es muy difícil creer que es un conservador. Un liberal, puede. Pero también para las buenas cosas de la vida, para todo aquello que implica respetar la libertad de los demás. Cosa que los conservadores no suelen hacer.

En la interpretación, encontramos al austero y parco Eastwood de siempre. Pero también encontramos a esos jóvenes asiáticos que le dan la réplica, especialmente a Ahney Her, que da vida a la joven decidida y resolutiva, pero también a Bee Vang, dando vida al «aton-Thao«. En la versión en español, tenemos que agradecer a Constantino Romero el excelente trabajo para dar vida al duro Clint; pero el doblaje de los actores más jóvenes me parece muy flojo, y habrá que conseguir un copia original para poder disfrutar más intensamente de la película.

Como es una película que me ha tocado muy dentro, mi valoración subjetiva es muy alta… pero para eso es subjetiva, y le pongo un nueve. A la dirección y a la interpretación les pongo un ocho. Y recomiendo a todo el mundo que la vaya a ver. Pero por favor, las palomitas,… que se las coman en casa.

A falta de imágenes propias de las orillas del Lago Michigan, donde sucede la acción, os dejo las orillas de la Laguna Veneta.

Burano

Coloridas casas en Burano - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2

The Reader (El lector) (2008)

Cine

The Reader (El lector) (The Reader, 2008), 16 de febrero de 2009.

Una semana más tarde voy al cine a ver una película en la que se analiza una relación entre un hombre y una mujer que dura casi una vida. También en esta ocasión existen diferencias en la edad de los dos protagonistas. Pero el carácter de este filme nada tiene que ver con las andanzas de Benjamin Button. En absoluto.

El filme dirigido por Stephen Daldry se plantea en tres fases, revisitadas en forma de flashbacks a partir del personaje masculino principal.

En la primera, nos transporta a la Alemania de posguerra, a una ciudad no bien especificada (Neustadt, nos dicen; hay muchas ciudades alemanas con este nombre). Allí asistiremos a la relación iniciática entre una mujer madura, Hanna (Kate Winslet), hacia la mitad de sus treinta, y un adolescente de quince o dieciséis años, Michael (David Kross; de adulto, Ralph Fiennes). Conocemos a un joven lleno de vitalidad, pero profundamente enamorado de la mujer, y a una mujer con un aire triste, que sólo recupera algo de alegría en sus encuentros con el joven. Un ascenso de la mujer en su lugar de trabajo provoca su marcha a no sabemos dónde, finalizando una etapa para el joven. Algo esconde esta mujer que desconocemos; hay dos secretos que sólo constataremos más tarde.

Años más tarde, Michael es un estudiante de derecho que acude con su profesor y algunos compañeros a un juicio contra unas cuantas mujeres, antiguas guardianas de las SS en el campo de concentración de Auschwitz. Una de las mujeres es Hanna. Todo va mal para ella en el juicio, y es Michael quien conoce lo suficiente de la mujer para saber que no son ciertas algunas de las cosas que se «demuestran» en el mismo. La mujer es condenada a cadena perpetua.

En la tercera fase, asistimos a la relación en la distancia entre ambos personajes, uno un abogado de éxito con una vida familiar no excesivamente afortunada. La otra una triste presa en una cárcel alemana. El espectador ya tiene las claves para entender lo que ha pasado, y asiste a la resolución personal de los defectos vitales y de la relación entre ambos personajes.

Hay un epílogo en dos partes, que sirven de catársis para el personaje masculino. Una notable escena con una mujer (Lena Olin), que estuvo en el campo de concentración bajo la guarda de Hanna cuando era niña, y que cierra de algún modo, siempre incompleto, las heridas derivadas de ese episodio de la vida de Hanna. La otra es la escena final en la que Michael comienza a contar la historia a su hija, lo cual debemos entender como una acción de confesión liberadora.

A priori, es una historia de amor. Amor imposible, cronológicamente disléxico. Pero la película tiene otros temas, no todos ellos bien resueltos. Por un lado se toca de forma poco profunda pero que está ahí, presente en determinados comentarios de los compañeros de facultad de Michael así como de su profesor (estimable Bruno Ganz), el tema de la culpabilidad y del sentimiento de culpabilidad de los alemanes ante los crímenes del nazismo. Es un tema controvertido y no del todo resulto. Históricamente apasionante. Pero la película se centra en la relación entre ambos protagonistas, y queda como una cuestión tangencial.

El otro tema, que desde mi punto de vista es más importante que la relación amorosa es el miedo, la vergüenza y la cobardía que asalta a los dos protagonistas en el punto central de la historia, en el que ambos dejan de hacer algo, y como consecuencia, una vida queda totalmente arruinada, y la otra queda marcada y atormentada. Un cuaderno en blanco con un lapicero encima representa ese momento para la mujer. Una fría tarde de invierno en el patio de una cárcel alemana es el momento para el joven. Ambos tienen una oportunidad para que se haga justicia… ninguno actúa.

La dirección y la producción de la película es excelente, con una notable ambientación de la época de la posguerra alemana. Es una película de tiempos y realización marcadamente europea, a pesar del respaldo de capital norteamericano en la producción. Creo que todo ello redunda en la credibilidad del filme, en que nos llegue con más facilidad que si todo estuviese visto bajo el prisma norteamericano.

Las interpretación son también excelentes. El trabajo de todos ellos nos hace a los personajes más que creibles. Vemos a las personas, de una determinada época a las que representan. Además de los actores mencionados, hay una pléyade de secundarios, actores y actrices alemanes que contribuyen al alto nivel del filme en lo que se refiere a la interpretación.

En resumen, una película altamente recomendable, que a mí me ha gustado mucho. No me atrevo a extrapolar este gusto a todo el mundo, ya que algunos de los temas que se tocan han sido de mi interés personal en los últimos años. Temas como las historia alemana del siglo XX y de la posguerra europea me han interesado, y he leído. En cualquier caso, yo a la película le doy un nueve, con la misma nota en interpretación y un ocho en la dirección.

La foto de hoy, algo tiene que ver con la profesión de Hanna en la película.

Tranvia en Alexanderplatz

Tranvía en Alexanderplatz, Berlín (Alemania) - Fujifilm Finepix F10

El curioso caso de Benjamin Button

Cine

El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008), 10 de febrero de 2009.

Dos advertencias. La primera, me parece que por determinados motivos esta película me ha gustado más de lo que me gustaría en otros tiempos o en otras circunstancias. La segunda, desde bastante pronto durante la proyección de la película no pude evitar pensar y comparar con la tan celebrada por muchos Forrest Gump.

Empecemos por esto último. Forrest Gump es una película muy bien realizada, pero que a mí no me gustó. Soy una persona que siente respeto por las personas que puedan nacer con cierto grado de discapacidad intelectual; sin embargo, el papel protagonista de aquella celebrada película me produjo un intenso rechazo. Sólo podía ver en el a un tonto instrumentalizado para transmitir una serie de valores, sumamente conservadores, propios de la sociedad norteamericana, que hemos sufrido durante años en las tres últimas décadas y que no creo que hayan llevado al mundo a nada especialmente bueno. Sencillamente, nunca soporté el maniqueismo y la hipocresía de la película. Pero una de las características de aquel largometraje era su capacidad para recorrer visualmente la historia reciente de los Estados Unidos, conviertiendo el espectáculo visual en un fresco de la evolución de una sociedad. Sesgado, pero no necesariamente irreal o falso. Con el personaje de Benjamin Button, bajo la dirección de David Fincher, volvemos a asistir a un fenómeno similar, pero distinto. Siguiendo la vida del protagonista, volvemos a asistir a una exposición de la historia norteamericana del siglo XX, nuevamente en un ambiente del sur de los Estados Unidos (lo que en Forrest Gump es Alabama y otras localizaciones sureñas en esta película es Nueva Orleans), desde el final de la I Guerra Mundial hasta la catástrofe del huracán Katrina. Pero aquí los valores que se transmiten no son colectivos, no son ilustrativos, no pretenden ser educativos. Los personajes, que por supuesto caen simpáticos, no son perfectos. Intentan vivir sus vidas como mejor pueden con las cartas que les han tocado, intentan sobreponerse, y sus andanzas son una constante reflexión sobre el paso del tiempo, la vida y la muerte. Y esto, me gusta mucho más que con la celebrada película antes comentada.

En ambas hay una historia de amor. Pero en la primera, aunque importante, no es central. E incluso es confusa en sus intenciones. La muerte de Jenny por el sida parece muy vinculada al concepto de castigo por su vida de crápula, con atenuante de abusos infantiles, pero castigo al fin y al cabo; no es más que una exposición más de los valores conservadores de la historia. En la segunda, la historia de amor es el pivote del conjunto. No es maniquea como la anterior; la desgracia de la chica, cuando queda incapacitada para la danza, queda claramente mostrada como efecto del azar, y no de sus decisiones personales. Es una historia de amor triste. Ambos protagonistas se van encontrando a lo largo de sus cronológicamente contrariadas vidas a lo largo de 80 años de historia. Pero sólo alcanzan cierta plenitud y comprensión mutua en los extremos de sus vidas y en el punto central, cuando ambos son pares en edad y madurez.

La realización es notable. La dirección es un poco fría, pero no distante. A mí por lo menos, me llegan los sentimientos. El diseño de producción es impecable. La película es muy bonita de ver. La banda sonora es discreta, pero está ahí acompañando sin molestar. La iluminación perfecta.

En cuanto a la interpretación, hay que hablar de los dos protagonistas. Brad Pitt, que me perdonen sus admiradoras, es un actor con limitaciones interpretativas. No puedo dejar de opinar esto ni aun considerando que este es uno de sus mejores trabajos; un papel que le queda como un guante, y en el que resulta convincente. Considero muy superior a su partenaire, la australiana Cate Blanchett, siempre consistente en sus interpretaciones, no siendo este caso una excepción. Además, sale muy guapa… aunque en muchos momentos se deba a la caracterización rejuvenecedora propia de la historia. Hay muchos secundarios que lo hacen estupendamente. Me gustan mucho las apariciones de Tilda Swinton como la aburrida esposa inglesa en Murmansk, Taraji P. Henson como madre adoptiva, o Jared Harris como pícaro capitán de remolcador. Pero quizá merezca un comentario el discreto pero eficaz papel de Julia Ormond como hija de la protagonista.

En resumen, una película que me ha gustado bastante, que me ha conmovido, y que he visto con mucho gusto y recomiendo. Yo le pongo un nueve, con un ocho en la interpretación y otro ocho en la dirección.

Varias importantes escenas de la película transcurren en una habitación de hospital… así que la foto de hoy es de otra.

Torre

La torre de la Cámara de Comercio de Zaragoza desde el Hospital Miguel Servet - Panasonic Lumix LX3

Revolutionary Road (2008)

Cine

Revolutionary Road (2008), 27 de enero de 2009.

El director de este filme, Sam Mendes, nos ofreció en 1999 una cáustica descripción de las interioridades de los matrimonios y las familias norteamericanas, en una de la mejores operas primas que he visto de cualquier director. En esta ocasión, vuelve a incidir sobre los problemas de las parejas y las familias, pero desde un punto de vista mucho más dramático, sin dar concesiones al humor o la ironía, llevándonos a un final poco apto para gente sonriente y bienintencionada que piensa que las historias de amor siempre acaban bien.

Las historia nos presenta al matrimonio Wheeler, interpretado por Kate Winslet y Leonardo diCaprio. Tras conocerse en una fiesta, a los ojos de todo el mundo son la pareja ideal, envidiada por sus vecinos y amigos. Guapos, jóvenes, simpáticos, amables,… viven en una bonita casa en un barrio residencial cerca de Nueva York, donde el marido trabaja como burócrata en una empresa de cajas registradoras. Pero todo esto es fachada. Bohemios y con aspiraciones de comerse el mundo, esa vida de ama de casa o la falta de interés por el trabajo de oficina, están corroyendo lo que son por dentro, y está ocasionando la crisis que cambiará para siempre sus vidas. Una crisis mucho más marcada en ella.

La realización de Mendes me parece impecable, pareciéndome especialmente importante su habilidosa su forma de centrar la atención en los sentimientos del personaje que importa, independiente de quien hable. Lo que importan no es lo que se dice, sino lo que se siente en cada momento.

Todo ello está basado en la interpretación de ambos protagonistas que está a alto nivel, especialmente la de la Winslet, como ya se había ido poniendo de manifiesto a lo largo de sus últimas películas. DiCaprio también está a buena altura, pero su personaje es más ingrato, más antipático al espectador. De acompañamiento una serie de secundarios que cumplen, incluyendo entre ellos como más conocida a Kathy Bates.

En resumen, una película muy interesante, de buen nivel, de un director que me gusta y muy bien interpretada. Una película adulta, que debería ser recomendada para todo aquel que tenga interés en ver algo más que productos palomiteros. Le pongo un ocho en valoración subjetiva, con la misma nota en dirección e interpretación.

En la foto de hoy, una imagen de mi escapada a Madrid el pasado sábado.

Caixaforum - fachada

La fachada de Caixaforum de Madrid atrae la atención de los visitantes - Panasonic Lumix LX3

Aritmética emocional (2007)

Cine

Aritmética emocional (Emotional Arithmetic, 2007), 23 de junio de 2008.

Esta película me tenía mosca desde hace varias semanas. Por un lado, el reparto es de campanillas, con actores muy soventes. Susan Sarandon, Gabriel Byrne, Max von Sydow, Christopher Plummer,… Por otro lado, este filme canadiense ha sido recibido de forma muy fría tanto por la crítica como por el público. Así que… Bueno, ayer, ante el bajón de la cartelera, que empieza a tomar los tristes tintes veraniegos en cuanto a interés y calidad, nos animamos a verla.

La historia narra el reencuentro de Melanie, personaje interpretado por la Sarandon, con sus dos compañeros en el centro de detención de Drancy, durante la Segunda Guerra Mundial; centro de tránsito antes de ir a parar a los campos de exterminio nazis. De entrada, el espectador tiene una información limitada; poco a poco va conociendo que la vida para los tres ha sido difícil por diversos motivos. Lo que pretende la historia es llegar a una catarsis en la que las cuestiones pendientes queden aclaradas, y tal vez eso dé algo de paz a los personajes.

Y digo que es lo que pretende, porque creo que no lo consigue. Creo que hay dos problemas básicos. Por un lado, que el espectador no consigue meterse en la piel de los protagonistas, que aparecen siempre muy lejanos. Se genera poca empatía. El sufrimiento queda muy lejos de esos idílicos paisajes de la campiña canadiense. Por otro, las imágenes del pasado, en un blanco y negro muy difuminado, con una estética un poco orwelliana, te dan la impresión de que estás viendo algo más de fantasía que de realidad. Las motivaciones quedan poco claras, y no siempre encuentras que los actos de los personajes sean la consecuencia de lo que te están contando. Creo que al director, Paolo Barzman, se le ha ido de las manos una historia interesante pero difícil de contar. Se ha quedado en el esteticismo, y se ha olvidado de dar alma a la historia.

Los intérpretes son buenos, como todos sabíamos a priori. Pero aunque ponen todo de su parte para lidiar con el filme, no consiguen salvar algo que tiene una base muy endeble. Christopher Plummer, que está bastante bien, tiene que lidiar con un personaje que está especialmente mal definido en algunos momentos.

En resumen, película fallida, que sólo es recomendable para apreciar los destellos de calidad interpretativa, pero que ni aun por esas sirven para realizar una recomendación franca de esta película. Un siete a la interpretación, pero un cinco a la dirección y a la valoración subjetiva global del filme.

Siendo los paisajes lo más destacado de la película, os dejo uno desde el Alto de Alcubierre.

Paisaje al atardecer

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)