District 9 (2009)

Cine

District 9 (2009), 14 de septiembre de 2009.

En los últimos años, una película de extraterrestres o era una película de terror, o era una película de cachondeo. Eventualmente, una excusa para grandes efectos especiales, muchos fuegos artificiales, y heroismos a la americana. En general, películas malas, sin originalidad alguna, muchas veces nuevas versiones innecesarias de antiguas películas.

Pero en esta ocasión nos encontramos con la propuesta firmada por Neill Blomkamp, con un tono totalmente distinto, y probablemente una de las películas sobre extraterrestres más humanas que se han visto. Una gran nave extraterrestre, queda varada sobre el cielo de Johannesburgo, en Sudáfrica, y unos extraterrestres parecidos a artrópodos (en la versión española se les llama «bichos», en la original se ven pancartas donde se les llama «prawn», gambas), son «acogidos» en un suburbio de la capital sudafricana, que acaba convirtiéndose en un gueto chabolista, con muro y todo. A partir de ahí, una multinacional privada que se encarga de la gestión de los extraterrestres, con oscuros intereses, encarga al yerno del jefe para llevar a cabo una operación de realojo, en el cual el tipo en cuestión sufre un accidente que le lleva a una odisea tremenda en la que nunca sabrá quienes son sus verdaderos amigos/enemigos.

La película está rodada en tono de documental en su primer tercio hasta que se va centrando en las aventuras de nuestro héroe/antihéroe, tratando de resolver sus propios problemas, y de paso los de los «bichos». El tono le va. A través de las declaraciones que realizan los personajes secundarios, uno va comprendiendo no tanto lo que está pasando en la acción, sino la hipocresía humana general que rodea las acciones del ser humano cuando tiene que tratar con los que son diferentes. No es banal elegir Sudáfrica como escenario. Estamos viendo una nueva forma de appartheid, una nueva de discriminación. En esta ocasión, de una especie inteligente aunque no humana. A quien no se presta auxilio. Pero que sigue reproduciéndose y causa tensiones. También implica una crítica hacia las organizaciones gubernamentales, aunque en esta ocasión se lavan las manos y quedan representadas por una supuesta multinacional del negocio de armas.

La película trata al espectador de forma inteligente. No intenta explicar quienes son los extraterrestres, de dónde viene, cuáles eran sus intenciones, qué les pasó. Nada de esto se explica. Tampoco se conoce cuáles serán las consecuencias para ellos y para la humanidad del final de los hechos que se narran en la película. Todo esto queda a la inteligencia del espectador. No creo que en ningún momento se planteen segundas partes. Esto va de lo que va. Una reflexión puntual sobre nuestra actitud hacia el distinto, hacia quien no entendemos.

No hay nombres conocidos en el reparto, aunque el protagonismo principal es Sharlto Copley interpretando a ese Wikus Van De Merwe, que evoluciona del ser servil y sin personalidad, prepotente con el débil y temeroso con el poderoso, a una liberación, doloroso, y a convertirse en una forma peculiar de héroe.

Resumiendo, un filme recomendable para quien guste de un poco de ciencia ficción inteligente. Yo le pongo un siete, con la misma nota en interpretación y dirección.

Antena

¿Que haríamos y sentiríamos si una nave extraterrestre se posase en los cielos sobre Zaragoza durante 20 años? - Panasonic Lumix LX3

Li Mi De Cai Xiang (2008)

Cine

Li Mi De Cai Xiang (2009), 10 de septiembre de 2009.

Pues sí. El título está en mandarín. Y es que hemos vuelto a aprovechar mi falta de compromisos deportivos los jueves, no volverán hasta octubre, para ir a la versión original de los Renoir, que para este mes es una película china cuyo título internacional traducido al castellano es La ecuación del amor y de la muerte, aunque el significado del título en mandarín sería La suposición de Li Mi (Nota: todos los nombres propios chinos están escritos al estilo de su país, por lo que el apellido va en primer lugar, y el nombre propio en segundo lugar).

Para empezar, esta película china es de gente normal. No hay artes marciales, ni es de época, ni es de miedo, ni nada de lo que habitualmente nos llega del cine oriental. Es de gente corriente. La protagonista, interpretada por Zhou Xun, es una joven taxista que fue abandonada por su novio cuatro años atrás, y que se dedica a enseñar a los pasajeros las fotografías del antiguo novio para localizarlo y hablar con el de nuevo. Sigue enamorada. En una de estas, hace una carrera para dos tipos incultos, que resultan ser unos camellos de poca monta y que la secuestran con el objeto de conseguir un dinero para coger un avión. Y a partir de aquí se desata un curioso drama de historias entrecruzadas, en el que no falta algún destello de humor en la primera parte de la película, y que nos hace reflexionar sobre distintos sentimientos humanos entre los que por supuesto está el amor, pero también la soledad, la solidaridad o la incomunicación.

La película está hecha con medios sencillos. Es la segunda obra de su director, Cao Baoping, un desconocido por estos lares. La realización es correcta. La ambientación es buena, nos permite introducirnos en la China real, no en la de las historias fantásticas o en la de lo puramente folclórico. Descubrimos que los que haceres de sus habitantes y de sus ciudades no son tan distintos de los del resto del mundo. La historia avanza un poco a golpes. Tiene sus momentos altos y sus momentos bajos, pero en líneas generales a mí me enganchó.

Si bien los personajes pertenecen al común de la población, son peculiares. Todos tienen defectos en su personalidad. El policía engañado y abandonado por su mujer. El novio con sentido del fracaso y que huye para intentar encontrar el éxito por otros medios. Los desdichados tipos de provincias, desarraigados en la gran ciudad, que recurren al crimen para volver a sus orígenes. El amor perdido de uno de ellos. El amor perdido de la protagonista. Y aquí radica lo mejor del filme. Todos ellos nos llegan, todos nos interesan gracias a la excelente interpretación de los actores y actrices. A Zhou Xun ya la había visto en Balzac y la joven costurera china, una película absolutamente deliciosa y recomendable para todo el mundo.  Pero todos los demás aportan su granito de arroz a este guiso oriental de tan agradable digestión.

Para resumir, esta película que se proyecta en versión original subtitulada no supondrá una opción para buena parte de los potenciales espectadores, por culpa del tradicional prejuicio a la versión original de este país. Pues ellos se lo pierden. A mí me parece una opción mucho más interesante que la mayor parte de lo que se ve habitualmente por ahí. No es perfecta ni mucho menos, pero nos abre un poco los ojos al mundo de una forma agradable. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un seis en la dirección.

Afortunadamente, como se ve en la foto, cada vez son más frecuentes los intercambios entre Oriente y Occidente.

Sonríe

Turistas orientales se fotografían en la Fontana de Trevi, Roma (Italia) - Canon Digital Ixus 860IS

Enemigos públicos (2009)

Cine

Enemigos públicos (Public Enemies, 2009), 8 de septiembre de 2009.

Dos consideraciones previas. Del director de este  filme, Michael Mann, es una de mis películas favoritas de «polis y cacos» de los años 90 y de la historia del cine en general. Luego no ha habido tanto que me guste de él, pero recordar aquella estupenda película me motiva a acudir al cine. Por otro lado, con las películas de gánsteres me pasa una cosa; o me gustan mucho o me aburren. No tengo término medio. Así que acudimos al cine a ver este filme con una mezcla de expectativa y recelo.

En esta ocasión, nos cuentan la histora de John Dillinger, interpretado por Johnny Depp, al modo de un moderno Robin Hood de la Gran Depresión, que roba a los ricos pero no a los pobres. Y en vez de ser un chulo prepotente con su chica, la francesa Marion Cotillard, la quiere mucho y la respeta mucho. En frente, el agente federal de la Oficina de Investigación, nombre original del actual FBI, Melvin Purvis, interpretado por Christian Bale, que hará todo lo posible por detenerlo.

La película tiene, como no podía ser menos, una realización muy cuidada. En algunos momentos, el aspecto visual recuerda al de los docudramas televisivos que reconstruyen hechos históricos. Lo cual no sé si me gusta mucho, pero es así. Con frecuencia, especialmente en las escenas de acción, la cámara en mano acompaña a los personajes metiéndose en el centro de la acción. En cualquier caso, técnicamente pocos peros se pueden poner al fin. Pero existe un grave problema. Por lo menos para mí. El conjunto de la película resulta frío. No sientes emoción. Ni en las tensas relaciones entre los policías, o entre los delincuentes, ni en la historia de amor. Todo queda como muy aséptico. Incluso las muertes resultan clínicamente convincentes, pero visualmente relativamente poco impactantes. A esta película, en mi opinión, le falta alma. Tampoco se controlan bien los tiempos. Es una película larga, y en algún momento da la impresión de que entre los hechos del principio y los del final han pasado unos cuantos años. Pues no. La acción comienza en mayo de 1933 aproximadamente y termina en septiembre de 1934.

Las interpretaciones hay que separarlas en dos. Por un lado Johnny Depp, que lo hace muy bien y que sostiene el filme a pesar de la frialdad general. Curiosamente, es una de las interpretaciones más contenidas y sobrias que le hemos visto en muchos años, y le sienta muy bien. El resto están correctos, salvo en mi opinión Christian Bale, que esá excesivamente frío. Parece que en su papel de lider policial, la cosa no vaya mucho con él en algunos momentos. Es evidente que hay algunas cuestiones éticas sobre el comportamiento y los métodos policiales planteadas en la película. Pero en ningún momento ayuda a que sepamos con claridad que piensa, salvo probablemente en el maltrato a la chica. Hay algún caso curioso de apariciones de actores conocidos que prácticamente hacen cameos como Giovanni Ribisi o Leelee Sobieski. O Diana Krall cantando en un night club, mientras el chico y la chica se enamoran.

En resumen, una película que se deja ver pero que tampoco dejará un gran recuerdo en el espectador. Yo le pongo un seis en mi valoración subjetiva, con un siete en la interpretación y un seis en la dirección.

Por cierto, lo que no se debe perder ningún aficionado al jazz, especialmente al jazz vocal, es la banda sonora. Mucho de Billie Holiday y otros ilustres del género. Para mí, de lo mejor del filme.

Ayer recibí de Blurb el primero de los libros de mi escapada berlinesa; el dedicado a la Bauhaus. Ha quedado muy majo.

Haus Klee/Kandisky

Haus Klee/Kandinsky en las Meisterhäuser de Dessau, Alemania - Panasonic Lumix LX3

Mapa de los sonidos de Tokyo

Cine

Mapa de los sonidos de Tokyo (Map of the Sounds of Tokyo, 2009), 1 de septiembre de 2009.

A pesar de que su última película me resulto un poco decepcionante, siempre estoy con ganas de ver las nuevas películas de Isabel Coixet. Creo que casi siempre ha tenido alguna cosa interesante que decir desde el punto de vista cinematográfico. Si además añadimos que el papel protagonista masculino es para Sergi López, pues mejor que mejor.

En este caso, la realizadora catalana nos lleva a la ciudad de Tokyo, que en la práctica es un protagonista más del filme, y tengo la sensación de que  se convierte en el principal protagonista. Lo que no tengo claro si es lo adecuado o no. En ella se desarrolla un drama, que es a su vez consecuencia de otro drama. Un español afincado en Tokyo, Sergi López, acaba de perder a su novia japonesa, quien se ha suicidado. Se encuentra triste y desorientado. Conocemos también al padre de la chica, que se sume en una profunda depresión y en el dolor de la pérdida, y a su ayudante, quien obviamente también sentía algo por ella. Estos últimos creen que el culpable de la pérdida es el español, y contratan a una asesina a sueldo, interpretada por Rinko Kikuchi, para que mate al español. Pero cuando se encuentran asesina y víctima surge algo entre ellos que ninguno de los cuatro personajes tenía previsto.

La realización es impecable. Sumamente cuidada. Cada encuadre está pensado hasta el más mínimo detalle. La iluminación, la fotografía, es de primer nivel. Como ejercicio estético visual es muy notable. Dado el título de la película, es también muy notable la calidad del sonido. Aunque también puede ser un lastre para la película, ya que se nota un esfuerzo extraordinario por que el espectador capte los sonidos que la directora nos quiere mostrar, resultando en alguna ocasión un poco forzado y artificial.

Y todo ello tiene otro problema. Estos aspectos estéticos son tan predominantes que el desarrollo de la historia se queda cojo. Las distintas situaciones quedan un poco forzadas. No te queda claro porque una chica japonesa, extraña, de veintitantos años va a sentirse atraida por un españolito cuarentón, no especialmente guapo, y de quien tampoco nos muestran nada especial en la película que pueda ayudarnos a entender esa atracción. No ayuda tampoco la voz en off, perteneciente a un quinto personaje de quien no sabemos nada más que de vez en cuando se ve con la chica, en una extraña relación de amistad. Pero que a veces nos cuenta cosas superfluas, para que están las imágenes en el cine sino para contar visualmente cosas que no es necesario contar con palabras, y otras veces nos cuenta de más, de modo que el final puede resultar previsible para muchos espectadores, de una forma u otra. Y todo ello es una pena, porque el comienzo de la historia prometía.

En cuanto a la interpretación de actores, creo que Sergi López no está del todo convincente. Incluso parece desganado; más que deprimido, a veces parece simplemente aburrido. Pero no puedo ser tajante en esta apreciación. Este personalísimo actor ha cometido el error de doblarse a sí mismo al castellano, lo que suma dos errores consecutivos. Uno, general en el cine español, el doblar las películas, que deberían verse en versión original. Dos, los actores reales pocas veces son buenos actores de doblaje, y este caso no es una excepción. Rinko Kikuchi y el resto de los personajes cumplen con su tarea con razonable competencia.

Resumiendo, segunda película de Coixet que no está a la altura de las expectativas depositadas. Es indudable que a la directora le sobra oficio, pero parece haberse olvidado que sus mejores logros se han debido a que tenía excelentes historias que contar. Le pongo un seis en mi valoración subjetiva, con la misma nota a la interpretación y a la dirección.

Algunas bellas imágenes de la película transcurren en un cementerio; os dejo, una foto de otro bello cementerio. En Weimar.

Historischer Friedhof

Viejas tumbas en el Historischer Friedhof de Weimar, Alemania - Panasonic Lumix LX3

Un conte de Noël (2008)

Cine

Un conte de Noël (2008), 28 de agosto de 2009.

Tras la dura experiencia de la película que vimos el lunes, decidimos volver a ir al cine esta semana a ver algo en otro tono. Y decidimos aprovechar las sesiones en versión original subtitulada en español de los jueves en los Renoir-Audiorama de Zaragoza, para recordar el placer de ver una película sin un doblaje estúpido. Cosa difícil en estos momentos. De ahí que haya respetado el título original del filme en el encabezado de esta entrada.

La película, dirigida por Arnaud Desplechin, es un drama familiar que se desarrolla durante los días en torno a la navidad, en la casa paterna de una familia con tres hermanos entre los 35 y los 45 años, en la fronteriza ciudad de Roubaix. Con una primera introducción previa que nos cuenta cómo llegaron al mundo los hermanos en los años 60 y principios de los 70, incluido el primogénito que falleció a los seis años de leucemia, y una segunda introducción que nos habla del profundo conflicto entre la hermana mayor (Anne Consigny) y el segundo (Mathieu Amalric), nos presentamos en la actualidad en la que la madre (Catherine Deneuve) ha sido diagnosticada de una mielodisplasia degenerativa, que a corto plazo derivará en una leucemia con muy mal pronóstico vital. Este es el principal elemento dramático que aglutinará a la familia en los días de navidad. Pero no el único. El odio entre los hermanos mayores se lleva una buena parte del drama. Y además, la enfermedad mental del nieto adolescente, el amor secreto de un primo por la mujer de uno de los hijos, las viudedades no superadas,… Como buen drama familiar que quiera toques de autenticidad, que nadie espere una resolución completa de los conflictos.

La película esta correctamente realizada, y aprovecha muy bien el ambiente urbano, un pelín descarnado pero sin excesos de la postindustrial connurbación de Lille, donde se encuentra Roubaix. Sin embargo, la película se prolonga en exceso, con algunas situaciones redundantes, o con tramas paralelas que pierden parte de su interés. Tiene momentos muy buenos mezclados con momentos un poco aburridos.

La interpretación de un drama tan coral va de buena a muy buena, destacando además de los tres actores mencionados al patriarca de la familia, Jean-Paul Roussillon, sin que quiera desmerecer a los que no menciono. El que podamos disfrutar de su actuación en versión original es un punto, puesto que los doblajes al español del francés siempre me han parecido particularmente desafortunados. Tienen el problema que suelen hacerse más literales que los del inglés, quedando afectados, poco naturales. Este problema no existe en la versión que hemos visto, y ha sido estupendo. Como anécdota, el personaje de la mujer del hijo más joven es interpretado por Chiara Mastroianni, hija de Catherine Deneuve en la vida real (aunque físicamente se parece más a su padre, el formidable actor italiano Marcello Mastroianni).

En resumen, una película que no es redonda, que sufre su larga duración, pero que cumple perfectamente con su papel de ofrecer un drama no excesivamente original pero bien presentado y razonablemente bien resuelto. Yo le pongo un seis con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

La película nos ofrece alguna escena ferroviaria o de estación, así que ahí va la foto en relación.

Bordeaux St Jean

Estación de Bordeaux-St Jean - Panasonic Lumix LX3

Desgracia (2008)

Cine

Desgracia (Disgrace, 2008), 5 de agosto de 2009.

No fui consciente de que había una adaptación de la novela de J.M. Coetzee hasta casi la víspera de su estreno. Fue una novela que leí hace unos años, la única que he leído del autor, y que me interesó mucho. Un relato difícil, sin concesiones, que difícilmente deja impasible al lector. De hecho, la inquietud que me generó fue tal, que a pesar de que me gustó, no he vuelto a leer (todavía) ninguna otra obra del autor. Pero obviamente, y más con John Malkovich a la cabeza del reparto, la película desde el primer momento me interesó.

Dirigida por Steve Jacobs, consecuentemente a la novela en la que se origina, narra el cúmulo de desgracias que van cayendo sobre un profesor universitario de éxito, mujeriego empedernido, que en un momento dado es denunciado por acoso sexual por una de sus estudiantes, mestiza. Todo sucede, y esto es un elemento importante, en la Sudáfrica tras el fin del apartheid, en la que se acumulan los cambios sociales. A partir de ese momento, perdido su empleo, va a vivir con su hija en una zona rural del interior del país. Sufren el asalto de tres hombres/jóvenes de raza negra, que los maltratan y violan a la hija. Todo se derrumba a su alrededor. En ningún momento parece ser capaz de controlar ya su destino o el rumbo de su vida.

Como se puede deducir del párrafo anterior, es una película dura. Aunque no se recrea en ningún tipo de escena escabrosa, la presión que sufren los personajes es notable. Tampoco es una película maniquea. Todos los personajes son capaces de cosas buenas y de cosas terribles. En el cine, durante mucho tiempo, las películas ambientadas en Sudáfrica han sido muy benevolentes o partidarias de las personas de raza negra; había que denunciar la sinrazón del régimen racista. Pero en esta historia, los roles de los distintos personajes son confusos y cambiantes. Quen es agredido en un momento, puede convertirse en agresor. Existe una desorientación. Y es muy duro el camino hasta conformar una nueva realidad estable. Y son muy duras las concesiones a realizar.

En su conjunto, la película refleja de forma relativamente fiel lo narrado en la novela. Sin embargo, a mí no me ha dejado la misma desazón, la misma inquietud que el relato escrito. Y de alguna forma eso es una debilidad. Porque es una historia pensada para crear ese desasosiego; para que la gente deje de estar acomodada en su status quo, y se plantee que todo puede cambiar, y mucho, a peor. La película no cumple del todo con esta misión. Si que consigue transmitir el ambiente físico de dureza de la tierra que se asocia al país y a sus pobladores.

La interpretación es correcta. No es el papel más brillante de Malkovich, pero es un actor solvente y cumple. Lo mismo se puede decir de Jessica Haines interpretando a la hija del protagonista. Y está muy bien Eriq Ebouaney interpretando al ambiguo Petrus, socio de raza negra de la hija.

En resumen, una película que sin cumplir del todo las expectativas, realiza una razonable adaptación de la novela. Se deja ver. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y otr0 en la dirección.

No tengo fotografías de Sudáfrica, así que pongo algo más reciente de por cerca de casa.

Azud

Azud en el río Ebro a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Despedidas (2008)

Cine

Despedidas (Okuribito, 2008), 14 de julio de 2009.

En la siempre difícil y desértica cartelera de verano, después de leer un poquito las críticas de los últimos días, optamos por ir a ver esta película japonesa que llegaba precedida por su éxito en los Oscars de este último años. Con el cine asiático nunca se sabe, pero cuando no se trata de raras películas de terror, no puede descartarse que pueda estar bien. Y lo que resultó fue…

Este filme, dirigido por Yôjirô Takita, trata de un drama con alguna nota de leve humor en el que un joven músico, un violonchelista, se encuentra de repente sin trabajo por la disolución de la orquesta en la que trabajaba, recién casado, y con el convencimiento de que su calidad como músico no le va a llevar muy lejos. Ante esta situación, abandonan Tokio para volver al pueblo de sus orígenes, a la casa de su madre, y allí rehacer su vida. La cuestión es que el trabajo que le surge, aunque bien pagado, es de amortajador de cadáveres. Parece que en el ámbito del budismo japonés, el amortajamiento del cadáver es muy importante, pero al mismo tiempo existen un buen número de tabúes sobre la trabajo. Esto lleva a una serie de desarrollos en su vida, en lo que fue su pasado, en lo que puede ser su futuro, y en su relación con los que le rodean.

Visualmente, la película es muy bonita. Las escenas de embalsamamiento parecen coreografías, dada la precisión de los movimientos y la coordinación de las posiciones. Al mismo tiempo, tanto los decorados como el entorno de una ciudad de provincias japonesa nos ayudan a situarnos ambientalmente, al mismo tiempo que participan de una estética que nos ayuda a meternos en los sentimientos que busca provocar la película. El resultado es casi poético; tanto en la estética como en la ética del filme. Además se ve apoyada por una estupenda banda sonora, basada especialmente en la música de violonchelo.

El protagonista de la película, Masahiro Motoki, está muy, muy bien. Te lo crees en todo momento. Su variada expresividad, incluso para un europeo que no está acostumbrado al rostro de los asiáticos, ayuda a que diga mucho incluso sin diálogos. También estupendos el jefe del chico, interpretado Tsutomu Yamazaki, así como la secretaria de la empresa ¡qué bien me ha caído este personaje!, interpretada por Kimiko Yo, que provocan las mejores interacciones entre sí y con el protagonista. La chica, la mujer del protagonista, interpretada por la guapa Ryoko Hirosue, no está mal aunque resulta quizá en exceso blandita, aunque en buena parte puede deberse al doblaje español que no me ha convencido un pelo en este personaje.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quienes se quieran salir de los trillados senderos del cine occidental, sin que resulte un producto lo suficientemente extraño como para que no llegue al espectador occidental. Yo le pongo un ocho, con la misma nota en la dirección y un nueve en la interpretación.

A falta de imágenes de los montes japoneses nevados, nos conformaremos con los montes suizos nevados. Al cabo, había tantos japoneses en los Alpes como en Japón. Tengo yo la sensación,… vamos,…

Ibón en Trockerner Steg

Ibón en Trockerner Steg, Zermatt, Suiza - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited (composición de dos fotogramas)

Libros de vacaciones: El otoño alemán y 97 segundos

Literatura

Para este viaje a Suiza que ya ha pasado me llevé dos libros para los ratos muertos y, especialmente, para los desplazamientos. Los dos de autores españoles, aunque de tono muy distinto. Ahí va el comentario.

En primer lugar, me leí El otoño alemán de Eugenia Rico.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Se trata de un drama, en el que una mujer alemana en sus treintaytantos recuerda en flashback los acontecimientos que sucedieron cuando era una joven que acababa de terminar la universidad, en Alemania a finales de verano principios de otoño, en el que se reúne con otros amigos en una fiesta que acaba durando una semana, y que culmina con la trágica muerte de su mejor amiga, una española que conoció de Erasmus en Francia. Paralelamente, esta mujer alemana va narrando sus descubrimientos de aquella época sobre la vida de su abuela en tiempos del nazismo, con un pretendido paralelismo entre el pasado y el presente.

La novela se lee bien, pero la verdad es que comienza fuerte y luego va perdiendo intensidad conforme va narrando lo sucedido en aquella semana alemana. También sufre en parte de abusar de los tópicos sobre el carácter de las personas en función de su nacionalidad, lo que de alguna forma hace que los personajes pierdan fuerza al perder parte de su personalidad diluida en ese tópico. El final dramático de la joven española también resulta un poco desconcertante, tanto por la naturaleza de su muerte como por las reacciones del resto de los personajes.

No obstante, es un drama que se lee bien, que tiene su interés y que puede valer para la temporada veraniega.

En segundo lugar, no he terminado de leer, ni creo que lo haga, 97 segundos de Ángel Gutiérrez y David Zurdo.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Me parece mentira que para escribir semejante tontada hagan falta dos autores, dos escritores. Estos dos autores perpetran un relato a medias entre la ciencia ficción y las novelas de espionaje, a propósito de un presunto y sorprendente descubrimiento hecho en la luna por la tripulación del Apollo XI durante el primer alunizaje del hombre en nuestro satélite. El hecho de que estemos a punto de celebrar el 40º aniversario de aquel suceso, hizo que me pareciera adecuado el acercarme a este título.

Pero es una catástrofe. Los personajes son tópicos y lineales. Las situaciones vulgares. Parece sacado de una película barata de espías. Es como un refrito de telefilmes de tres al cuarto con sus situaciones estandarizadas y sus personajes tipo de cartón piedra. Y algunas situaciones ridículas. ¿Alguien se puede imaginar que una joven de los años 60 en España que se queda sin novio porque lo matan torturándolo acabe casada con un tipo que se dedicaba a torturar? Y más tonterías… agujeros negros, viajes en el tiempo, los malos de los militares americanos,…

Llegó un momento que me dio tanta vergüenza las tontadas que estaba leyendo que lo mandé a paseo. Así que ya sabéis. Huid de esta novela como de la peste.

Ferrocarril de Gornergrat y Matterhorn

El ferrocarril de Gornergrat tiene como fondo el espectacular Matterhorn - Panasonic Lumix LX3

El primer día del resto de tu vida (2008)

Cine

El primer día del resto de tu vida (Le premier jour du reste de ta vie, 2008), 1 de julio de 2009.

De forma un poco inopinada, en el primer día de mis vacaciones y cuando consecuentemente estoy en vísperas de salir de viaje, quedamos a ver una película y a despedirnos hasta la vuelta. Quedamos en los Renoir. Algo de lo que echen podrá merecer algo la pena, aunque dado el triste estado de la cartelera estival… Elegimos un drama familiar francés. Puede ser de lo mejor, o el ladrillo más absoluto. Y el resultado es…

Nos encontramos con un drama familiar, dirigido por Remi Bezançon. En algún lugar de la banlieue parisina, en una cuca casa unifamiliar vive un taxista (Jacques Gamblin) y su mujer (Zabou Breitman) junto con sus tres retoños. En el momento en el que los conocemos, el año 1989, los cónyuges están en sus cuarenta y tantos, y los hijos mayores, dos varones caminan por la adolescencia, el mayor ya casi un adulto joven que se independiza para seguir sus estudios de medicina (Pio Marmaï). La hija menor (Déborah François, cuando es mayor) prácticamente es todavía una niña. El del medio (Marc-André Grondin), el típico despistado. A partir de aquí, y durante poco más de una década seguimos el devenir de esta familia. La película está estructurada en cinco episodios, cada uno de ellos con un protagonista distinto, uno de los miembros de la familia, y con un enfoque y un punto de vista distinto. Pero aunque en cada uno de ellos haya un protagonista, en todos obtenemos detalles útiles sobre los demás.

Asistimos por lo tanto a un rosario de dramas, pequeños o grandes, probablemente ni mayores ni menores, ni mejores ni peores, que los de cualquier familia de clase media de cualquier punto de la geografía de la Europa Occidental. Las cosas que les pasan, lo mismo podrían suceder en el Actur de Zaragoza. Pero lo importante de la película, es que de pronto te sorprendes con el hecho de que te importa lo que les pase a los personajes. Que llegas a tener afinidad por ellos. Incluso cuando se comportan tontamente no les pierdes el respeto. Es una película sin pretensiones aparentes, pero honesta, clara, que te llega. Y esa es su inmensa virtud. No son marcianos. No son personajes estereotipados de la sempiterna sociedad norteamericana con sus clichés. Son… somos, quizá,… cualquiera de nosotros. Y está bien.

Una realización cuidada y práctica se ve complementada por unos actores poco conocidos por estos lares pero que resultan plenamente convincentes. Quizá lo menos cuidado es que resulta difícil imaginarse a la niña que representa a la hermana menor en el año 89, menuda y delgadita, convertida en la mujerzota que la representa sólo 4 años más tarde cuando cumple los 16 años. Pero todos ellos lo hacen bien.

En resumen, una película agradable, recomendable para quien quiera ver cine honesto y próximo; alejado de las grandes superproducciones, pero mucho más auténtico. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

En la foto de hoy,… gente corriente saliendo del metro de París. Que es lo que pega.

Metro Charles de Gaulle-Etoile

Salida de metro en Étoile-Champs Elysées, París (Francia) - Panasonic Lumix LX3

Libro: La reina en el palacio de las corrientes de aire

Literatura

Era inevitable. Después del tremendo cliffhanger con el que terminaba el segundo libro de la trilogía Millenium, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, el impulso por leer cuanto antes el tercer libro de la saga era tremendo. Y esto habla de lo adictiva que me ha resultado la lectura de estos libros. Por lo que algo bueno deben tener. Así que voy a comentar el tercero y definitivo, por defunción del autor, libro de la saga. Aunque probablemente resulte un comentario sobre la saga en su conjunto.

La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Barcelona: Destino, 2009.
ISBN 978-84-233-4161-0

En primer lugar, cuestionaré las traducciones de los títulos de las novelas al castellano. Entre el título en sueco del primer libro y el título en castellano había una «pequeña» diferencia. Pongo las comillas porque a mí no me parece que sean los mismos los hombres que «no aman» a las mujeres que los hombres que «odian» a las mujeres. Creo que conceptualmente hay una diferencia, pero pase.

En el segundo libro, frente a la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y que tiene bastante que ver con la trama actual del libro, el original sueco nos habla de la niña que jugaba con fuego… que tiene bastante que ver con el trasfondo histórico del personaje principal. Dos títulos que parece que tienen que ver, pero que no, que son distintos. Buff… no sé muy bien…

Pero es que en el tercero, el título en castellano no tiene que ver casi nada con el título original ni con lo que pasa realmente en el libro, salvo que uno le quiera ver contenidos filosófico-metafóricos raros. Lo de la reina en no se qué palacio con corrientes de aire… pues no sé; a ver si se nos va a resfriar la susodicha reina por estar en medio de las corrientes. Sin embargo, en sueco, el título original significa el castillo de aire que explotó. Y esta sí que es una metáfora sobre lo que pasa en el libro. Este sí que es un título adecuado. Vaya por delante que si muchas veces he opinado que habría que aplicar la máxima pena posible a esos delincuentes que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, empiezo a pensar que con lo que ponen los títulos a los libros extranjeros habría que hacer lo mismo. Encima en este caso ni siquiera son originales, porque parece que se limitan a traducir los títulos con los que aparecieron en su versión francesa. Otros que también bailan, los gabachos,…

Pero vamos al contenido. Desde que estaba terminando el tercer libro de la trilogía, no pure dejar de pensar en La Guerra de las Galaxias. Me refiero a la trilogía de los años 70 y 80, no a la tontada más reciente. Veamos a ver cómo se me puede ocurrir a mí tan peregrina idea…

Aviso: En los siguientes párrafos puede haber indicaciones que desentrañen algunas fases de la trama. No mucho, pero algo.

  1. En el primer libro, nos encontramos un tipo relativamente mayor y una tipa relativamente joven que se ven involucrados en una aventura en la que colaboran y adquieren una confianza. La aventura se resuelve, pero queda abierta a nuevas peripecias, especialmente con el pasado familiar de la joven. Pensemos en Lisbeth Salander como una peculiar reelaboración de Luke Skywalker y en Mikael Blomqvist como su particular Obi Wan.
  2. En el segundo libro, comienza de lleno la lucha contra el lado oscuro. Además de nuestros héroes, se suman nueva gente al bando rebelde, mientras nuestra heroína comienza un recorrido para conocer la verdad sobre su pasado y sobre sí misma. De alguna forma, tenemos un paralelismo entre las aventuras de los rebeldes en el Halcon Milenario contra el Imperio, mientras Skywalker trata de encontrarse a sí mismo en Dagobah… para al final acabar saliendo al encuentro del malo,… que es su padre. Y todo termina en un tremendo cliffhanger, con las cosas que se han puesto muy negras, pero sin una resolución definitiva al conflicto. El papel de Yoda en la trilogía sueca probablemente haya que adjudicárselo al primer tutor de Salander, el abogado bueno.
  3. En el tercer libro, van confluyendo las acciones de todos, malos y buenos, para un enfrentamiento final en el que la «fuerza» alcanza su equilibro, y de alguna forma se hace justicia.

Definitivamente, encuentro sus paralelismos. Qué se le va a hacer. Estoy marcado por George Lucas de por vida. No sé si sentirme aterrorizado o celebrarlo.

Hasta aquí los posibles «destripes» del argumento.

Por supuesto, en estos libros hay mucho más. Así, tenemos el contenido de crítica social y política hacia la sociedad sueca, que por otra parte puede ser extrapolada a cualquier país con una democracia parlamentaria basada en uno o varios textos constitucionales. La falta de ética en las empresas, la decadencia de los medios de comunicación impresos tradicionales, la utilización de herramientas del estado para usos fraudulentos o para amenazar incluso el propio sistema de libertades de los ciudadanos,… Son diversas las aportaciones que realiza para la reflexión el autor de estos libros, un tipo evidentemente comprometido con las libertades ciudadanas, y que ha terminado por caerme muy bien. Lástima que esté criando malvas. Si realmente está representado en la historia por Blomqvist, además supongo que debe ser motivo de envidia por su éxito con las mujeres. Claro que a mí el personaje de Monica Figuerola creo que me produciría más miedo que deseo,… 1,86 de estatura, musculosa, policía… ufff. Pero honrada, la chica, eso sí.

Al igual que los anteriores volúmenes, y a pesar de su extensión, el libro se lee bien. Te induce a mantener la lectura. Te engancha. Es menos trepidante que el segundo volumen, la acción es más contenida. Es menos detectivesco que el primer volumen. Pero tiene mayor contenido político y social. Y globalmente está bien equilibrado.

Uno de los miedos que supongo que tendría la gente que leyó el segundo volumen es que, conociéndose la intención del autor de seguir escribiendo libros sobre estos personajes, podría terminar en un nuevo cliffhanger cuyo desenlace nunca podríamos conocer. Pues no. La historia se cierra. El ciclo iniciado en el primer volumen ha terminado. Sí es cierto que hay alguna trama secundaria y muy poco desarrollada que podría ser el inicio de nuevas historias. Por seguir con el ejemplo de Star Wars, en aquella historia de fantasía espacial, sabíamos perfectamente que fue de la hermana gemela del protagonista. Pero en la historia que ocupa, no sabemos que ha sido de ella (sí, también en esto hay paralelismos). Y en el último tramo del libro conocemos algún nuevo personaje, cierto abogado, que podría ser aprovechado en el futuro. Pero las tramas quedan cerradas.

La histora ha terminado; quizá nos gustaría haber sabido más de las aventuras futuras de Lisbeth, pero no va a ser posible. Por lo menos no nos quedaremos con las ganas de saber cómo termina. En su conjunto, una lectura muy entretenida. Muy recomendable.

Las andanzas de Lisbeth la llevan a visitar en París a su amiga Miriam Wu, un personaje secundario que tengo ganas de conocer en la gran pantalla. A ver si la sacan como me la imagino. Así que una foto de París.

Rue de New York

¿Me habré cruzado con Miriam Wu en mi último viaje a París? - Panasonic Lumix LX3

Los mundos de Coraline (2009)

Cine

Los mundos de Coraline (Coraline, 2009), 22 de junio de 2009.

Con la inevitable llegada del verano, el calor aprieta y la cartelera de cine, cual flor primaveral, se pone mustia. O en este caso, para el año 2009, según parece, se marchita por completo. Dos semanas de vacío cinematográfico llevaba. Cosa que no pasaba desde hace tiempo, salvo en períodos vacacionales. Así que ayer, decidimos poner remedio ante tal sequía fílmica, y nos arriesgamos a ver una película de animación.

Salvo por el riesgo de encontrar la sala con una proporción elevada de chiquillería que arruinase las posibilidades de disfrutar de la proyección con su masticar incesante de palomitas, sus comentarios, sus ganas de hacer pis, y todas esas cosas que pasan con los niños, parecía una opción razonable. El director, Henry Selick, es merecedor de nuestra confianza. Los antecedentes de James y el melocotón gigante y Pesadilla antes de Navidad lo avalan. Sí. Pesadilla… es de Selick, no de Tim Burton. Como mucha gente piensa, incluido yo hasta hace unos años.

El filme está realizado con la técnica de stop-motion, al igual que las dos antes mencionadas. Muñecos que son fotografíados fotograma a fotograma en laboriosa y ardua tarea, para luego pasar los fotogramas a velocidad cinematográfica dando lugar al movimiento. Es una de mis técnicas de animacion favoritas. También se puede utilizar con personas reales, y es especialmente utilizada para mostrar el movimiento acelerado de los eventos naturales. Por ejemplo, tomar imágenes a intervalos de varios minutos desde un punto de vista seleccionado, y luego pasarlas a 24 imágenes por segundo para ver la evolución acelerada del fenómeno.

Explicado lo cual, no hay duda. Técnicamente, la película es absoluta y totalmente irreprochable. A su vez, es una maravilla visual. Heredera de todos los productos de animación de la factoría de Tim Burton, no desmerece nada en absoluto de lo mejor que ha salido de ese entorno. Lo que es más cuestionable es que sea en 3D. La verdad es que es una técnica que no considero necesaria para contar esta historia, yo me cansé de llevar las gafas polarizadas. Creo que es una forma de intentar atraer por medios técnicos a la gente al cine. Pero este tipo de iniciativas suelen fracasar. A la larga, el buen cine se caracteriza más por las buenas historias que por la tecnología.

La historia se ha intentado vender para todos los públicos. Es decir, apta también para los adultos y no sólo para los niños. Bueno. Como está muy bien hecho, cualquier adulto con dos dedos de frente lo verá a gusto, sin problemas. Pero creo que sí que es básicamente un producto infantil. Lo cual no es ni bueno ni malo, sino lo que es. La historia es heredera del arquetipo reprsentado por Alicia en el País de las Maravillas, una niña que entra en un mundo paralelo, donde no rigen las mismas normas que en el mundo real, y cuyas aventuras le llevarán a un cambio trascendental en su vida. Está bien. Tiene ritmo y entretiene mucho.

No podemos hablar de interpretaciones. La voz de los personajes en el original corresponden a actores y actrices famosos. Pero nosotros vemos una versión doblada, que está bien y ya está.

En resumen, absoluta y totalmente recomendable para quienes gusten de la animación, al igual que para los niños y preadolescentes a los que puede ir dirigida el filme. Los adultos que no tengan más remedio que acompañar a sus retoños que no se preocupen. Seguro que es mucho mejor que la mayor parte de los pestiños que se ven obligados a deglutir cinematográficamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la dirección.

Mencionar a Alicia, cuyas aventuras volveremos a ver reproducidas en el cine por «culpa» de Tim Burton el año que viene, me ha traído a la mente los laberintos… como el de Schönbrunn, en Viena.

Schönbrunn - Laberinto

Yo mismo con mi mecanismo, ante un gran espejo en el centro de uno de los laberintos de los jardines del Schloss Schönbrunn, Viena (Austria) - Panasonic Lumix LX3

Más obras maestras en 23 minutos, más In Treatment

Televisión

Ya hace más de un año, por mayo de 2008, recomendaba entusiastamente la serie de televisión In Treatment. Es esta serie una mirada de cerca al trabajo y a la vida de un psicólogo ya maduro, que ejercía en algún lugar de Nueva Inglaterra, quien durante la primera temporada entraba en crisis ante su imposibilidad de guardar la neutralidad con sus pacientes en los profesional, y ante las dificultades por las que pasaba su matrimonio y su vida familiar en lo personal. Cada uno de los 42 episodios de menos de 25 eran pequeñas obras de teatro, con diálogos e interacciones entre los personajes de gran intensidad emocional, excelentemente interpretados por Gabriel Byrne y una pequeña pléyade de actores que le acompañaban en su devenir cotidiano.

Este año, la serie ha vuelto con 35 nuevos episodios, siete semanas de tratamiento, en las que nuevos paciente han compartido sus sinsabores con Paul, más el añadido, continuidad de la temporada pasada de Dianne Wiest como su terapeuta supervisora, Gina. He de decir que ambos actores son explendidos, y siempre me quedo sorprendido al contemplar la capacidad de la veterana actriz para dotar de matices su actuación, para decir tanto con tan pocas palabras. Una delicia.

Pero claro, también están los pacientes. Y puesto que el esquema se ha repetido, aunque trasladando la consulta a Brooklyn tras el divorcio de Paul, y con una amenaza de demanda de fondo por mala praxis tras la muerte de uno de sus pacientes de la temporada pasada, había que dotar de nuevas actitudes y nuevas interacciones interesantes a los personajes para no repetirse. Si el amor y la relaciones de pareja dominaban la temporada pasada, las relaciones familiares, y especialmente las paternofiliares, y la muerte han sido los temas de interés en la que acaba de terminar. Todos han estado bien, pero yo destacaría dos personajes.

Mia, una abogada de éxito, soltera, antigua paciente de Paul en su juventud, vuelve a la terapia mostrando una personalidad rica y compleja, con problemas en la relación con los hombres, con una frustración profunda por no ser madre, y con asuntos sin resolver en el entorno familiar desde su infancia. Es interpretada por Hope Davis, una actriz a la que hemos visto pocas veces como protagonista, y que en mi opinión ha sido de lo mejor de la temporada. También llena de matices, una mujer en sus cuarenta y… ha sabido mostrarse al mismo tiempo atractiva y seductora como débil y desamparada. Me ha gustado mucho.

April, una joven universitaria en un programa de postgrado, se enfrenta a la muerte tras el diagnóstico de un linfoma, sin saber como reaccionar. Muchos años cuidando de los demás, de su entorno y de sí misma, le dejan sin recursos para enfrentarse a su amenaza más grave. Interpretada por Alison Pill, su actuación es tanto más meritoria cuanto es una actriz muy joven todavía, pero que también ha llenado de matices su personaje, así como por la naturalidad con la que ha asumido sus cambios de aspecto físico como consecuencia de la enfermedad.

El resto de actores y actrices han estado también muy bien, pero he querido destacar aquellos que más me han gustado. Una serie muy recomendable. De lo mejor que he visto en los últimos… en todo los años que recuerdo. A por ella.

Ya que la muerte ha tenido una importancia notable en las tramas de la serie, os dejo con un cementerio. En un día gris y lluvioso.

Cementerio San Pedro

Cementerio de la Peterkirche en Salzburgo, Austria - Pentax K10D, SMC-DA 21/3,2 Ltd.