Almorzando en la obra

Fotografía, Historia

Desde hace unas semanas estoy siguiendo un nuevo blog que me pareció interesante. Bajo el título de La Druida de la Historia y del Arte, la autora nos ofrece pequeños artículos sobre algún acontecimiento histórico, siempre apoyados por una imagen fotográfica de la época relacionada directa o indirectamente con el acontecimiento. Lo dicho, un idea simple e interesante.

Reciéntemente, publicó la entrada titulada Prevención de riesgos laborales en la U.R.S.S. en la que se podían ver una serie de imágenes de obreros de la construcción en la antigua Unión Soviética trabajando en condiciones totalmente precarias. Las imágenes me trasladaron de inmediato a una de las fotografías más icónicas de la primera mitad del siglo XX en la que se veía un hilera de obreros almorzando en lo alto de la obra de construcción de uno de los muchos rascacielos de la ciudad de Nueva York. La propia autora hacía referencia a esta imagen, a la que había dedicado previamente otra entradilla en su blog.

Esta imagen que se ha extendido en la cultur popular en forma de carteles de todo tipo fue tomada por Charles C. Ebbets en 1932 cuando trabajaba como director fotográfico para el Rockefeller Center, en construcción en aquel momento. La fotografía se titula Lunchtime atop a Skycraper, y durante décadas aparecía en el carteles tan abundantemente vendidos al público general y en otros productos como de autor desconocido, ya que el propietario de los derechos no reconoció la autoría de la fotografía hasta 2003. Qué canallas, ¿verdad? Como curiosidad, la última versión de King Kong reproduce Nueva York basándose en fotografía de aquella época y hay una brevísima escena en la que se reproduce este almuerzo en lo alto del rascacielos.

En cualquier caso, para los aficionados a la fotografía puede merecer la pena conocer el resto de la obra del fotógrafo, bastante prolífico. Para lo cual, lo mejor es visitar EbbetsPhoto-Graphics.com.

Pocos rascacielos hay en Zaragoza, pero la Expo 2008 nos ha dejado una Torre (del agua) para desquitarnos un poquico.

Canal de aguas "desbravadas" (mod)

(Canon EOS 40D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Caballería roja, de Isaak Babel

Historia, Literatura

Hay guerras que se llevan todos los titulares y hay guerras que pasan desapercibidas y son olvidadas. Esto sucede hoy en día, en el que hay guerras que son prácticamente televisadas en directo, mientras tremendos conflictos armados son olvidados y quedan enquistados en las sociedades que los padecen.

Todo el mundo sabe de la I Guerra Mundial; pero pocos saben que las actividades bélicas no terminaron con la armisticio solicitado por los imperios centrales. Varios focos bélicos quedaron durante varios años, y una inestabilidad general se mantuvo, lo cual acabaría abocando al tremendo conflicto de la II Guerra Mundial.

Una de las situaciones bélicas poco conocidas en los países de la Europa Occidental derivó de la caída del Imperio Ruso, la subida al poder de los soviets y la (re)creación de Polonia como país independiente tras más de un siglo de reparto de sus territorios y su población entre los imperios ruso, alemán y austriaco.

El Imperio Ruso fue sustituido por la hoy extinta Unión Soviética, quedando sumida al final del conflicto mundial en una sangrienta guerra civil entre el Ejército Rojo y los rusos blancos, partidarios de la monarquía o simplemente contrarios a los bolcheviques. Conforme se fueron imponiendo estos últimos, entraron en colisión con el nuevo estado polaco. Los polacos ambicionaban recuperar todos los territorios al este de su indefinida frontera oriental que les pertenecieron antes de los repartos del siglo XVIII. Los soviéticos, por su parte, deseaban recuperar las fronteras occidentales del Imperio Ruso, previas a la ofensiva alemana de 1914 y a los desastres de Tannenberg y los Lagos Masurianos., y especialmente de la ofensiva de Gorlice. La imprecisión de los límites nacionales en el nefasto Tratado de Versalles colaboró a desencadenar las hostilidades.

La lucha fue dura y cruel, y así queda reflejado en el conjunto de relatos cortos de Isaak Babel publicados bajo el título de Caballería Roja. El autor, un ruso de origen judío, fue adscrito al célebre Primer Ejército de Caballería del general Budyonny. Probablemente, esta fue una de las últimas guerras en las que la caballería tradicional tuvo alguna influencia. El conjunto de relatos tiene un estilo directo, con descripciones de ambientes y situaciones crudas. Babel está representado por Liutov, uno de los personajes que actúa como observador en la mayor parte de las ocasiones, pero también como actor en alguno de los relatos. Oscila entre descripciones una vez de la crueldad de la guerra, otras de la miseria del ser humano, a veces del heroísmo, y en ocasiones de la comicidad y ridiculez del comportamiento de los hombres y mujeres. No siempre es fácil de leer. Desde luego, se atragantó en las mentalidades de los rígidos dirigentes soviéticos. Babel se ganó nos pocos enemigos y acabo muriendo en las purgas estalinistas en 1940. El libro termina con algunos extractos de los Diarios de 1920 del propio escritor, que son la base para los relatos cortos de Caballería Roja.

La guerra polaco-soviética, en principio favorable a los bolcheviques bajo el empuje de la caballería de Budyonny, cambió de tornas en la batalla de Varsovia, donde el mejor conocimiento del terreno y una mejor preparación táctica concedieron una victoria decisiva a los modestos polacos, que siguió de la retirada soviética, y permitió la supervivencia de Polonia como estado hasta 1939.

En resumen, un libro muy interesante que nos permite acercarnos por un lado a una literatura muy desconocida para los europeos occidentales en general y para los españolitos en particular, y por otro lado a un período histórico cuya herencia tanto condicionó la Europa del siglo XX e incluso la Europa actual.

Caballería roja. Diario de 1920. Isaak Babel
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788497593250
Colección: CONTEMPORANEA DEBOLSILLO
Nº Edición:1ª 
Año de edición:2003
Plaza edición: BARCELONA 

La imagen de hoy, una vista de Varsovia hacia el Vístula y su orilla oriental donde se desarrolló la decisiva batalla que salvó al estado polaco.

Tras los edificio feos esta el Stare Miasto (Ciudad vieja)

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

El día de los blogs,…

Informática e internet

Blog Day 2008 … pues eso, porque todas las cosas tienen que tener un día. A alguien se le ocurrió que con determinadas tipografías, «31.08» se parecía a la palabra «Blog», por lo tanto hoy es el día de los blogs; el Blog Day.

En la página dedicada a la ocasión, proponen una forma de celebrarlo, para la que hay que seguir una serie de pasos, pero que en esencia consiste en encontrar cinco nuevos blogs que previamente no conocías, y recomendarlos. También hay una serie de pasos previstos para poder medir el impacto… Pues bien, no tengo tiempo para hacer las cosas tal y como sugieren, pero por lo menos me sumaré en espíritu, proponiéndoos aquí los cinco últimos blogs a los que me he suscrito utilizando Google Reader. Los pongo en orden de menos reciente a más reciente subscripción.

  • Stephen Fry – Blog: Para quienes no estén al día, Stephen Fry es un actor británico, especialmente recordado por haber encarnado a un tal Peter que se reunía con sus amigos en una mansión inglesa y… bueno les pasaban cosas, derivadas de la mala costumbre que tenemos de envejecer. Pues bien, además de ser buen actor, a Fry le gusta la tecnología y con periodicidad semanal nos hace alguna recomendación que no está basada en un conocimento tecnológico exhaustivo, sino en su experiencia como usuario normalito de a pie.
  • Historias con Historia: La historia contada de forma amena en forma de pequeñas historias de lo más variado. Tiene artículos más interesantes y otros menos, pero en general merece la pena estar al tanto de cuando surgen los primeros. Hace tres días publicaron una entrada muy interesante sobre cómo se trató en la Conferencia de Potsdam la cuestión de la dictadura de Franco en España.
  • Focus on Singh-Ray Filters: Entradas dedicadas al uso adecuado de filtros fotográficos, con especial atención a los productos de la marca Singh-Ray… que lamentablemente no se encuentran habitualmente en los comercios españoles. En cualquier caso, es ilustrativo desde el punto de vista de mejorar la técnica fotográfica de cada cual.

Ayer salí al campo a tomar fotos, pero la luz se puso un poco gris en los alrededores de la estación de Orna de Gállego. Amenazadoras nubes de tormenta, que taparon la calida luz del atardecer. En cualquier caso, aún pude hacer uso de mi filtro polarizador para que destacaran más intensamente las nubes en el cielo azul.

En los alrededores de la estación de Orna de Gállego

(Canon EOS 40D; Tokina ATX-Pro 12-24/4)

Lecturas de vacaciones; algo serio y algo «menos serio»

Literatura

Siempre las vacaciones son un buen momento para leer. Incluso cuando uno se va de viaje con el correspondiente ajetreo de los desplazamientos y las visitas, es posible encontrar momentos para enfrascarse en la lectura de buenos libros.

Es mi costumbre llevarme dos libros a los viajes, en formato de bolsillo, y al menos uno de ellos procuro que esté relacionado de alguna forma, directa o indirectamente, con el destino del viaje. Con esta filosofía, a mi reciente viaje por Munich y alrededores me he llevado un clásico del siglo XX de la literatura alemana. No es otro que Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque. Como segunda opción, he optado por algo menos trascendente, en concreto El restaurante del fin del mundo de Douglas Adams.

Hacía tiempo que quería leer algo de Remarque, de quien conocía su obra por las adaptaciones al cine de algunas de sus novelas. En concreto, la interesante Tiempo de amar, tiempo de morir (el título original de la novela es Tiempo de vivir, tiempo de morir, pero ya se sabe que las cosas del cine…), la floja adaptación Arco de triunfo, y la más que interesante y temprana adaptación Sin novedad en el frente. Me encontré en una librería una versión de bolsillo de esta última novela, y me dije… «para el viaje a Munich».

No diré otra cosa más que me la merendé en el viaje de ida. En un día. Es una novela poco extensa, que con gran acierto va narrando diversos episodios en la vida de un soldado reservista alemán de apenas 20 años cuando comienza el relato, durante la Primera Guerra Mundial. El estilo es directo y claro tanto en la narración de la acción como en las descripciones de las personas y los ambientes. Pero sobretodo, es claro y directo en sus opiniones y en sus sentimientos puestos en boca del soldado protagonista. Remarque participó también como soldado en esa contienda, y se ve que sabe de lo que escribe. La novela es una de las piezas fundamentales de la literatura antibelicista, ya que expone sin ambages el sinsentido de la guerra. Pero también es una obrá básicamente antimilitarista, al describir la deshumanización y la alienación del soldado en una estructura, la militar, donde todo lleva a la eliminación de la personalidad del individuo que si no no podría enfrentar la idea de la muerte en un acto tan absurdo e irracional como la guerra. Después de leerlo, creo que es un imprescindible. Absolutamente recomendable.

El otro libro, al que le dediqué algunos ratos esporádicos del resto de las vacaciones, es la continuación de la acción narrada en La guía del autoestopista galáctico. No sé muy bien porque la elegi, porque la obra original que continúa me divirtió pero no me entusiasmó. Siempre he bordeado el friquismo en los temas de ciencia ficción, pero siempre he conservado un punto de escepticismo y de racionalidad que me ha impedido caer en «el vicio». Reconozco que el cachondeo sobre los vogones, el 42, o el campo de improbabilidad me divierten mucho… y que quedé enamorado de Trillian en su adaptación cinematográfica… pero, tampoco esta novela nunca me pareció para tanto (la película me parece incluso bastante fallida).

La cuestión es que, tal vez por las bajas expectativas, esta continuación me ha parecido divertida y entretenida. No entraré en mucho detalle. Humor absurdo basado sobre diversas teorías científicas reales o hipotéticas, que sirve al interés del autor por criticar los comportamientos más estandarizados de la especie humana, y en especial de eso que se ha dado en llamar «la clase media». Bueno. Para los que gusten de un poco de ciencia ficción entretenida, recomendable. Los que no, que lean otra cosa.

La imagen de hoy, una belicosa escultura en la Frauenkirche de Munich, Alemania.

Frauenkirche

(Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8)

De pelotas y biquinis históricos

Historia

Lo que tiene el verano es que, por muy malas que vengan dadas, siempre hay un rato para relajarse y leer noticias más fresquitas o relajadas que durante el resto del año. Los medios, tanto los tradicionales como los más modernos en internet, se ponen menos formales. Y eso está bien.

Leía hoy un blog que sigo ocasionalmente, Historias con Historia, y veo que publican una entrada dedicada a la presencia de los juegos de pelota desde la edad antigua en la vida de las civilizaciones más conocidas. Bien pues vale. La gente se entretiene corriendo detrás de una pelotita desde antaño… No hemos progresado nada. Somo más simples que el mecanismo de un nabo. Pero…

…lo que me ha parecido estupendo son las imágenes de los frescos del siglo IV de nuestra era en los que aparecen representadas unas estilizadas mozas practicando todo tipo de ejercicios ¡¡¡en biquini!!! O algo parecido. Vamos, que sólo les falta aparecer haciendo pilates. No dejéis de verlos en la entrada.

La foto de hoy, 1 de agosto, ¿pues que va a ser? Una playita de esas que se llenarán hasta arriba de urbanitas huyendo de sus anodinas vidas. Esta tan mona, con muelle recreativo y todo, está en Sopot, Polonia.

Muelle de Sopot

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM, combinación de tres imágenes)

Deporte, pintura y escopeteros

Política y sociedad

Como anunciaba ayer, hoy salgo camino de Italia. Desconozco cuándo y cómo volveré a mandar nuevas entradas. Mi intención cuando salgo de viaje es aprovechar las posibles conexiones a internet para ir contando como me va y mostrando imágenes. Pero nunca se sabe…

En cualquier caso, este domingo salí por la mañana con la cámara, porque la primavera estaba muy animada en Zaragoza, y aprovechando que el sol lucía, pues nada… a ello.

En primer lugar, me topé en la Plaza de Aragón con algunos corredores de una de estas carreras populares que proliferan con el buen tiempo. Una carrera para todas las edades… si se está en forma.

Carrera popular para todas las edades

Después, en el Paseo de la Independencia, un campeonato de baloncesto callejero «tres contra tres», ocupaba una buena parte del espacio. Casi todo adolescentes y críos; pero tenían aspecto de estar pasándoselo muy bien.

¡¡¡Canasta!!!

Al pasar por la Plaza de Ariño, los pintores que todos los domingos se instalán aquí y en la Plaza Santa Cruz estaban muy animados y con bastante concurrencia de público, aunque no sé si de ventas.

Pintora entre pinturas

Llegado al Arrabal, poca gente había por las calles y plazas, alguna tan recogida como esta Plaza del Rosario que casi no parece estar en una ciudad del tamaño de Zaragoza.

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Finalmente, en el Parque del Tío Jorge, se celebraba un homenaje a dicho personaje y a los escopeteros del Arrabal en el marco de las fiestas populares de dicho barrio. Y allí estaban jugando a soldaditos y tirando algunos tiros.

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En fin, que una mañana de lo más entretenida, con mi Canon EOS 40D y los objetivos EF 24-105/4L IS USM y EF 200/2,8L USM.

¡¡¡Esa maldita guerra sobre la que tanto nos mintieron…

Historia

… y sobre la que siguen mintiendo!!!

El viernes fue 2 de mayo. Ayer sábado, 3 de mayo. Dos de los días más famosos en la historia de este país. Pintados por Don Francisco de Goya, el equivalente con su pincel de lo que hoy en día sería el mejor reportero gráfico de guerra. Y justamente este año, ha sido el bicentenario de aquellos famosos días de principio de maño, cuando apenas sabíamos nada de lo que iba a deparar el siglo XIX. Aquellos días fueron los de la revuelta popular contra la ocupación del ejército francés de Napoleón, y la represión que la siguió. Fueron el principio de la que en España se llama Guerra de la Independencia.

Sobre esta guerra, disfrazada durante doscientos años de gesta heroica por la historiografía y la iconografía oficial, pocas veces nos han contado verdades y muchas veces nos han contado mentiras. Hoy, dos personajes públicos de relevancia han conseguido cabrearme con sus declaraciones publicadas en la prensa.

La una, la así misma calificada como liberal, sigue manteniendo en público el discurso que tradicionalmente hemos conocido por parte de los sectores más conservadores del país. El heroísmo, el patriotismo, los valores esenciales,… Y al mismo tiempo se hace heredera de los liberales de aquella época. Los que reunidos en Cádiz redactaron la primera constitución española. A la que tan mal le fue tras la guerra. Un poco esquizofrénico todo.

El otro, el Borbón, nos habla de cómo el pueblo se hace ciudadano en lugar de súbdito y adquiere conciencia nacional. No nos habla de cómo su antepasado y pariente que heredó el trono tras la contienda trató tan mal al pueblo que luchó por que volviera al poder. Si hubiese un poco de justicia en la política, ningún Borbón tendría que haber reinado después de aquellos hechos, derivados en gran medida de los errores de Carlos IV y su sucesor. Y todo el siglo XIX no es más que una demostración del daño que los monarcas de esta dinastía han hecho a este país. Guerras civiles, reaccionarismo, «personajes» como el ingrato y cruel Fernando VII, muñecos de paja como Isabel II, reyezuelos de culebrón como Alfonso XII.

Algunas cosas que opino sobre aquella guerra, desde el cabreo que me ha producido toda la parafernalia oficial de las celebraciones:

  1. Aquella guerra no la ganó España ni los españoles. Aquella guerra la perdimos. Los éxitos de la expulsión del ejército francés se deben al ejército inglés y a otros factores asociados al hecho de que Napoleón no sólo estaba en guerra con España, sino con media Europa. España, aunque en decadencia, aún podía ser considerada una potencia antes de las Guerras Napoleónicas. Pero tras el Tratado de París de 1815, nunca más tuvo esa consideración. Inglaterra, Francia, la presunta derrotada, Prusia, Austria y Rusia fueron las cinco potencias oficiales en Europa tras la contienda. Francia, el enemigo teóricamente derrotado, volvería a invadir España en 1823, nuevamente llamado por Fernando VII, y aplastaría la idea de modernidad en este país. Esta es la «independencia» que ganamos los españoles.
  2. El ejército francés entró porque los Borbones no fueron capaces de resistir a sus presiones, porque le dejarón venir. El ejército español no levantó un arma hasta que fue tarde. En el 2 de mayo se mantuvo acuartelado. Y sólo la sorpresa de que se llegase a levantar, en tan baja estima nos tenían los franceses, permitió algunos éxitos iniciales, que luego se vendrían abajo en muy poco tiempo. Posteriormente, hubo un status quo estable hasta 1812, en el que tras la retirada de tropas para la campaña de Rusia, se produjo la entrada de tropas inglesas y el comienzo de la expulsión de los franceses.
  3. José I Bonaparte hubiese sido, y sobradamente, mucho mejor rey de lo que nunca pudo ser Fernando VII. Era un hombre ilustrado, injustamente calumniado por la historiografía española, que pensó un plan de reformas para el país que lo hubieran modernizado. Evidentemente, la dependencia de Francia evitaba cualquier adhesión del país a las mismas. Pero desde luego, aquello estaba mucho mejor pensado que cualquier aportación borbónica.
  4. Aquella guerra fue también una guerra civil. De estas que tanto nos han gustado a los españoles. Hubo muchos conciudadanos, de los más cultos, de los más leídos, los que entonces se llamaban ilustrados, que preferían la propuesta francesa. La historiografía española los condenó como traidores, a ellos a los «afrancesados». Pero yo siento que eran quienes querían a su país no con las tripas sino con el cerebro, con la razón. Creo que yo hubiese preferido ser un «afrancesado». No eran menos patriotas que los que se echaron al monte y crearon las condiciones del bandolerismo posterior, desde la famosa «guerrilla».
  5. El empeño en aquella guerra llevó a la pérdida de casi todas las posesiones ultramarina, en una sangría posterior que todavía empobreció más al país de los mucho que lo había hecho la guerra en la Península. El empobrecimiento del país condicionó que la revolución industrial llegase a España tarde y condicionada a los intereses de la Gran Bretaña, que se estuvo cobrando abundantemente su contribución a la expulsión de los franceses.

No voy a seguir. Estas son algunos de las principales reflexiones que me suscita el conocimiento de aquel período histórico. Poco de lo que haya que sentirse orgulloso. El valor demostrado por la población durante la contienda, en mi opinión, fue relativamente vano. No sirvió como ahora se dice para constituir un espíritu nacional. Si no, cómo puede entenderse que durante el siglo XIX hubiese hasta tres guerras civiles, desencadenadas también por el catastrófico reinado de Fernando VII. No pasó ni un siglo para que empezasen a surgir los nacionalismos centrífugos que aún hoy tensionan las vida social y política en España.

Creo, en resumen, que el aniversario de aquel período histórico no es para celebrar, sino para reflexionar. Y eso, casi seguro que no lo hacen los políticos que nos representan.

En la imagen de hoy, recreación de una batalla de la época por parte de un grupo de entusiastas en Cariñena. Algún día si me animo, hablaré de la Guerra de la Independencia en Zaragoza. Aunque pueda suponer mi expulsión del país por «afrancesado» o algo así.

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

Historia de la fotografía en España

Fotografía

Si hace poco comentaba el nombramiento como académico de Publio López-Mondéjar, hoy tengo que volver a él por que en estos momentos, y hasta el 1 de junio, en el Centro de Historia de Zaragoza se puede visitar la exposición Historia de la Fotografía en España de la que el nuevo académico es comisario.

La mayor parte de las fotografías se pueden ver en el libro del mismo título del que es autor López-Mondéjar, del cual tengo una versión en mi biblioteca. Se encuentra dividida en cuatro épocas:

  • El siglo XIX.
  • El principio del siglo XX hasta la Guerra Civil.
  • La posguerra y la dictadura.
  • Los tiempos más modernos.

Para mí, la principal carencia de la exposición es que la fotografía más antigua está sobrerrepresentada con respecto a los tiempos más modernos. Aunque tal vez esto sea una actitud prudente, ya que el tiempo ha de decir qué obras de las últimas décadas quedarán como realmente representativas de estos tiempos que corren. En cualquier caso, podemos encontrar obras muy significativas desde el punto de vista histórico, pero también muchas de gran valor artístico y fotográfico y no meramente documentales. Alguien que estaba en la exposición comentaba que más que la «historia de la fotografía en España» podría haberse denominado la «historia de España en la fotografía». Pues bien, a pesar del sesgo voluntario de la exposición hacia la fotografía documental en las dos primeras épocas, para evitar los excesos del pictorialismo, y para mostrar más claramente las capacidades del medio como forma de expresión, creo que como «historia de España» se quedaría coja, mientras que como historia de la fotografía, recoge una serie de obras de marcado interés.

En resumen, una exposición que hay que visitar si uno es amante de la fotografía. Y si no, pues también, ya que precisamente por el contenido documental de las imágenes, el entretenimiento está garantizado.

En la imagen de hoy, la entrada al Centro de Histora de Zaragoza desde la Calle Asalto, en una mañana de domingo gris y taciturna.

Centro de Historia

(Pentax K10D; SMC-A 50/2)

Tren histórico Casetas-Tudela (3) – En Tudela

Trenes

Tras las fotografías generales, y las imágenes en la estación de Casetas, os presento algunas de las imágenes tomadas durante la última hora y media de estancia del tren histórico de la AZAFT en la estación de Tudela de Navarra.

Se va el

El Regional Express que nos trae a Tudela
se aleja con destino a Logroño.

Liberando el paso por la v�a (Tudela)

El tren ha permanecido estacionado en vía 3;
conforme se acerca la hora del regreso,
se eliminan los elementos en la vía que
impiden la realización de maniobras.

Estación de Tudela

Vista de la estación de Tudela
con el tren estacionado en vía 3.

A la caza de la foto

Próxima a empezar la maniobra de
inversión de la posición de la locomotora
los aficionados toman sitio para obtener
buenas imágenes del proceso.

Invirtiendo el sentido de la marcha (Tudela)

La 7702, desenganchada del tren,
maniobra para situarse en el otro
extremo del mismo.

Acoplándose al otro extremo (Tudela)

Los dos furgones de correo, que
iban en cola a la ida, serán enganchados
como cabeza del tren a la 7702.

Composición lista para volver (Tudela)

El tren está listo para el regreso; los
viajeros van regresando para subir
a sus coches y prepararse para la vuelta.

Alvia procedente de Madrid (Tudela)

El tren no comenzará el regreso
hasta que no se produzca el cruce con
el Alvia procedente de Madrid.

De vuelta a Zaragoza (Tudela)

Pasadas las 17 horas, el tren arranca y
pasa bajo la pasarela peatonal que
cruza la estación de Tudela.

(Todas las fotos: Canon EOS 40D con objetivos:
Tokina AT-X Pro 12-24/4, y
EF 24-105/4L IS USM)

Tren histórico Casetas-Tudela (2) – En Casetas

Trenes

Además de las fotos generales que situé el pasado domingo en la entrada dedicada a este tren histórico, hay algunas otras que pueden ser de interés para los aficionados a estos trenes. En la entrada de hoy, veremos algunas fotos más de las tomadas en la estación de Casetas, antes de la salida del tren a las 10 de la mañana del sábado en dirección a Tudela.

Vieja locomotora y maduro electrotrén (Casetas)

Llegando a la estación, se está preparando
el tren histórico mientras por las vías
del lado Alsasua circula un Regional Express
.

Coches y tractor (Casetas)

Las maniobras de preparación del tren
son realizadas por este cuco tractorcillo
de la serie 304.

Oxido y grafittis (Casetas)

¿Cuándo veremos rehabilitada
esta hermosa locomotora eléctrica?

Bifurcación (Casetas)

La señal nos recuerda que la estación
de Casetas es una bifurcación que nos
lleva a Madrid o a Alsasua.

Coches y furgones (Casetas)

La composición situada en el andén
de salida hacia Tudela, con los vistosos
furgones de Correos en primer término.

Fotografiando al fotógrafo (Casetas)

Son numerosos los aficionados que
concurren con sus cámaras fotográficas
o de vídeo. Este en concreto usaba una
formato medio; una curiosidad dentro
de un mundo donde predomina lo digital.

El tren sale de la estación (Casetas)

El tren arranca puntualmente, y pasa
por el paso a nivel a la salida de
la estación de Casetas.

(Todas las fotos: Canon EOS 40D con objetivos:
Tokina AT-X Pro 12-24/4, y
EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Un día ferroviario; tren histórico Casetas – Tudela

Trenes

Como comentaba ayer, la Asociación Zaragozana de Amigos del Ferrocarril y Tranvías (AZAFT) puso ayer en la vía un tren histórico, después de años sin poder hacerlo en medio del caos de las obras de la Alta Velocidad en Zaragoza. Además, parece que el ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), ha puesto unas condiciones para la circulación de las composiciones históricas muy difíciles de cumplir. En este país se tiene sistemáticamente un desprecio por la historia, incluida la industrial, que hace que sea muy difícil mantener museos vivientes y activos sobre distintos aspectos. Cuando se proyectó la estación de Zaragoza-Delicias, ese sarcófago frío y antipático, tanto en los estructural como en lo funcional, se definió un espacio como museo ferroviario, que desapareció en el momento de la construcción. Así que el numeroso material ferroviario histórico preservado que por Aragón existe, está condenado a permanecer escondido, ignoto y, en el peor de los casos, a desaparecer para siempre. Una lástima.

Pero vamos a lo que vamos. El tren histórico salía a las 10 de la mañana de la estación de Casetas, barrio periférico de la capital aragonesa, situado a unos 15 kilómetros del centro de la ciudad. Allí, en una nave, guarda la asociación organizadora su material histórico. Alguno en buen estado y otro por restaurar.

Vieja locomotora eléctrica
en espera de restauración

Con suficiente antelación, se sitúo el tren, compuesto por la locomotora eléctrica 7702 y diversos elegantes coches de la compañía Wagon-Lits así como un par de furgones de correos, en el lado Alsasua de la estación.

Sitúandose en v�a (Casetas)

El tren histórico maniobra para
situarse en el andén de partida

La estación de Casetas es una bifurcación en la que confluían las líneas de las dos antiguas compañías de los Caminos de Hierro del Norte de España y de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante. La primera de las líneas se dirigía desde Zaragoza-Arrabal hacía el País Vasco, Castilla y Galicia. La segunda de las líneas se dirigía desde Zaragoza-Campo Sepulcro hacia la capital de España.

Viejos maderos (Casetas)

Vías de salida de la estación de Casetas
en sentido Alsasua

Tras la partida del tren, puntualmente, con destino a Tudela (Navarra) me volví a mis quehaceres de los sábados pero con la idea de volver a encontrarme con el tren más adelante durante el día. Heché un vistazo en la web de Renfe y, con ciertos apuros porque mira que va mal la condenada, comprobé que era posible hacer la excursión a primera horas de la tarde en tren. A las 14:25 salía un Regional Exprés con destino Logroño y que me dejaba en Tudela una hora más tarde, con tiempo suficiente para tomar fotografías antes de la salida de regreso, programada para las 17 horas. Y aquí me llevé otra sorpresa. Parece que la jornada iba de trenes históricos. Si la serie 7700, tiene entre 50 y 55 años de existencia, la serie 432 va para los 40 años de servicio. Bien es cierto que hace tiempo que perdió la elegante librea roja que les caracterizó en sus principios, y les otorgó el sobrenombre de «los obispos».

Casi histórico (438 en Zaragoza - Delicias)

Regional Exprés con destino Logroño
en Zaragoza-Delicias

En Tudela el día era radiante y en la hora y media que dispuse antes de la salida del tren, tuve oportunidad de recorrer los alrededores del tren, tomando todo tipo de imágenes, tanto generales como de detalles.

Metropolitan carriage (Tudela)

Detalle de un antiguo coche
de la Wagon-Lits

Interiores (Tudela)

Interior de coche restaurante

También pude asistir a las evoluciones de la locomotora para situarse en cabeza del tren para el retorno a Zaragoza y a su base en Casetas. Todo ello seguido con gran atención por los aficionados que había acudido con sus cámaras fotográficas o de vídeo.

Acechando fotográficamente (Tudela)

La 7702 maniobra para situarse
en cabeza de tren para el regreso

Conforme se acercaba la hora de salir, se anunció por los altavoces de la estación la llegada de un moderno Alvia de la serie 120 procedente de Madrid, lo que dio lugar a poder comparar dos generaciones de trenes separadas por medio siglo de historia en los andenes de la ciudad navarra.

Lo nuevo (Alvia) y lo viejo (7702) (Tudela)

Un Alvia llega a la estación de Tudela

Una vez que la composición histórica hubo partido, me quedó esperar pacientemente en la estación a la llega de mi tren de regreso a Zaragoza. Espera que se vio amenizada por el paso de un otra composición que podría calificarse de histórica. Hacia las 17:20 paso el Talgo procedente de Barcelona y con destino a Bilbao, Salamanca y Hendaya, formado por veteranas composiciones de Talgo III, puestas en circulación en los años 60, por lo que pueden tener más de 40 años de antigüedad.

Viejo Talgo (Tudela)

Paso de un Talgo III por Tudela

Cerca de las 18 horas, llegó a la estación el Regional Exprés procedente de Pamplona, esta vez un tren mucho «más moderno», ya que se trataba un electrotrén de la serie 444, que pronto cumplirá los 30 años de servicio. Y esto fue todo.

444 (Tudela)

Regional Exprés procedente de Pamplona
con destino a Zaragoza-Delicias

(Todas las fotos: Canon EOS 40D con objetivos:
EF 24-105/4L IS USM, y
EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Armas, gérmenes y acero

Ciencia, Historia, Literatura

Este es el título del último libro que he estado leyendo. Escrito por el divulgador científico Jared Diamond, nos ofrece una profunda visión de los porqués de la distinta velocidad evolutiva de las distintas sociedades humanas en el planeta Tierra. En la actualidad, la mayor parte de las sociedades más ricas y desarrolladas, aquellas que en muchas ocasiones han situado al resto de las sociedades humanas a un papel subordinado, cuando no esclavo, cuando no simplemente de elemento molesto que hay que eliminar, proceden del extremo occidental del continente euroasiático. ¿Qué hizo de este continente, y en concreto de su apéndice europeo, algo especial para que se produjera la dominación del resto? ¿Fue debido a la superioridad racial de estos pueblos? ¿O se debió a otras causas? Esta es la pregunta que el escritor quiere responder a lo largo de más de quinientas páginas en la edición de bolsillo.

La respuesta a las preguntas queda clara desde el principio. El autor, de quien ya había leído con antelación el ensayo El tercer chimpancé, busca desacreditar cualquier teoría racista o supremacista, para establecer como elemento diferenciador el medio ambiente en el que se desenvolvieron las distintas sociedades. Creo que la visión histórica y biológica del libro es muy rigurosa. Si te interesa el tema, se va leyendo sin problema, aunque hay momentos en los que se hace un poco farragosillo o repetitivo. Quizá la misma tesis, con los argumentos fundamentales para sostenerla, se podría haber expuesto en una menor extensión. Pero en cualquier caso, creo que es una lectura muy interesante.

Originalmente, me llamó la atención por la aparente similitud en el planteamiento con un libro que leí hace ya unos años que se titula Plagas y pueblos de William H. McNeill, en el que se analizaba el impacto de las infecciones epidémicas sobre el devenir histórico y la interrelación entre distintas civilizaciones. Combinado con otros factores, pues al fin y al cabo, el autor era historiador y no epidemiólogo. La realidad es que el libro de Diamond profundiza mucho más en el conjunto de factores que condicionan los contactos entre civilizaciones, quedando la exposición a gérmenes diversos como uno más de los factores que entran en juego.

Resumiendo, interesantes lecturas que nos permiten comprender mejor cómo hemos llegado donde hemos llegado. Muy poco maniqueas en su planteamiento. No hay buenos ni malos; no hay humanos superiores e inferiores. Simplemente hay humanos más afortunados con el entorno en el que les ha tocado nacer. Idea que desgraciadamente, todavía no ha calado en toda la población

Una de las bases de argumentación del libro es el desarrollo de la agricultura y la ganadería en distintas zonas del mundo. Aquí vemos un paisaje agrícola en la comarca aragonesa de los Monegros, entre Monegrillo y Castejón de Monegros.

Puntón de Miramón y panorama
(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4: dos fotos ensambladas)