Libro: The Devil’s Eye

Literatura

Como es tradicional en mí durante los veranos, siempre dedico la parte central de esta calurosa estación a alguna lectura que sea fácil de leer, entretenida y refrescante. Y con frecuencia opto por el género de la ciencia ficción. Tiendo a elegir alguna space opera, que frecuentemente son más ficción que ciencia, y en esta ocasión ha sido así. Me he leído The Devil’s Eye de Jack McDevitt. Y aquí va el comentario.

The Devil’s Eye.
ISBN: 978-0-441-01635-8
Ace Books, New York

Conocí las novelas de Jack McDevitt hace unos años cuando leí Las máquinas de Dios. Con un estilo sencillo, al alcance de cualquiera, bastante ameno, mezclaba elementos estrictamente científicos, relacionados con lo que pasa en el espacio profundo, con las aventuras que un grupo de seres humanos pasaban en sus travesías espaciales. Travesías para las que, por supuesto, hay que inventar alguna forma de superar el límite de la velocidad de la luz, porque si no no hay acción que valga ante la gran duración de los viajes interestelares. Y esto hace que en la space opera tenga un mayor peso la parte ficción que la parte ciencia. Pero era muy entretenido. En un viaje a Londres, encontré en una librería algunas obras más en edición de bolsillo y, desde entonces, he ido tirando de Amazon.co.uk para ir comprando las novelitas de este autor, que son una excelente evasión, aunque con calidad irregular. Alguna ha flojeado.

De los universos en los que se mueve el autor, la novela que aquí nos ocupa es la última de las aventuras de Alex Benedict. Este es un arqueólogo de dentro de 10.000 años, en una Vía Láctea parcialmente colonizada por el ser humano, que vive en un planeta, Rimway, no muy alejado del borde galáctico, y que se dedica a pillar objetos antiguos para luego conseguir pingües beneficios con su venta a los ricachones de la galaxia. Tiene como ayudante a Chase Kolpath, una mujer de la que te enamoras de inmediato, que ejerce un doble papel como asistente y como piloto de la Belle-Marie, la nave espacial que les lleva en sus correrías por la galaxia. En sus aventuras siempre hay un punto de misterio a desentrañar, momentos de peligro, e incluso no faltan los alienígenas con quienes los humanos comparten la galaxia de formas no totalmente pacífica. Eso sí, siempre se incluye en el centro del misterio algún elemento astronómico científico sobre el que pivota la acción.

En la novela que aquí nos ocupa, nuestros héroes reciben la petición de ayuda de una escritoria de terror, que en sus investigación en Salud Afar, un planeta exterior a la galaxia, que aterrada por un tremendo descubrimiento y sin poder hacer nada por evitar las consecuencias del mismo, pide un borrado de su personalidad para poder llevar una vida distinta sin tener que soportar la carga. Nuestros héroes parten para Salud Afar donde se convierte en investigadores, son acechados por una facción corrupta de las fuerzas de seguridad del planeta, son presos, escapan, se convierten en embajadores ante los alienígenas,… de todo.

Como fondo científico, las peculiaridades de un sistema solar que por razones desconocidas se ha visto expulsado del cuerpo central de la galaxia, en la que una única estrella, una gigante, probablemente una estrella de Wolf-Rayet, situada a cientos de años-luz del planeta, es el único cuerpo celeste que brilla en las noches además del halo difuso de la galaxia. Estas estrella de gran masa, extremadamente brillantes, son fieles a aquella expresión de la cultura popular que dice «vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver».

No es la novela más dinámica y entretenida del autor. Le cuesta entrar en acción, aunque hay una parte central muy entretenida. Atentos al intento de llegar a ponerse en órbita con un aero-taxi. También el final me ha resultado un poco pesadote. Poco a poco nos vamos dando cuenta que el auténtico protagonista de la novela no es Benedict sino la guapa Kolpath. Y lo que el final depara a esta eficaz piloto estelar no es acorde a su discreta personalidad. Pero bueno, es verano, y es entretenimiento. Nadie pretende sacar grandes conclusiones de este tipo de lecturas. Se trata de entretener las neuranas en las calurosas tardes de verano hasta que las temperaturas permiten salir a pasear un poco por las recalentadas calles de la ciudad.

Observatorio de Jungfraujoch

Los observatorios astronómico, como el que encontramos en Jungfraujoch, son necesarios para evitar las sorpresas estelares que deparan a los protagonistas de las novelas de McDevitt - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited

Un fotógrafo, David Bailey, y un relato, Las babas del Diablo

Cine, Fotografía, Literatura

Después de ver Blowup, la película que recomendaba ayer, y para elaborar la reseña sobre la misma, me dediqué a buscar información sobre la misma. Y leí cuales eran los referentes que Antonioni tomó para elaborar su relato.

En primer lugar, quiero comentar algo sobre el fotógrafo en el que se inspiró el director para componer su personaje principal. Se trata del fotógrafo británico David Bailey, cuya época de mayor actividad y creatividad coincidió con el Swinging London de los años sesenta en el que se enmarca el filme. Con un estilo directo, muy limpio, básicamente en blanco y negro, fue fotógrafo de modas y de celebridades desde esa época y a lo largo de su carrera. También colaboró con frecuencia en la realización de las fundas y carátulas de los álbumes de música pop y rock. Podéis ver algunas de sus imágenes en PDN Gallery. Abarcan un período comprendido entre 1964 y 1999. El estilo del fotógrafo no parece variar mucho. No sé si fue tan mujeriego y se benefició a tantas modelos como se insinúa en la película… pero se ha casado en cuatro ocasiones. Vive todavía.

En segundo lugar, el argumento de la película está basado en un relato corto del escritor argentino, afincado durante mucho tiempo en París, Julio Cortázar. El relato se titula Las babas del Diablo y la acción transcurre en París. El protagonista es un fotógrafo, pero aficionado. Utiliza una Contax I o Contax II (probablemente, en el texto que he encontrado con el relato dice «una Contax 1 1.2»), una cámara telemétrica, rival en su momento de las Leicas. Y al igual que en la película utiliza su cámara para pasear y tomar imágenes que le resulten llamativas o interesantes en las calles de la capital. Y en un momento dado presenta lo que puede ser una escena de seducción. En una pequeña plaza de la Île Saint-Louis, hoy llamada Plaza de Julio Cortázar, y en la que en algún momento he estado comiendo algún helado de chocolate con naranja de  Berthillon. La escena de seducción es distinta no es un hombre mayor con una mujer joven; es una mujer adulta con un adolescente. También hay un tercer personaje en un discreto segundo plano. Pero el crimen que se está fraguando es distinto. Os dejo que lo descubráis vosotros mismos. El relato es cortito y es fácil de encontrar haciendo una búsqueda en Google.

Para la foto de hoy, lo tengo fácil. Me voy al París de Cortázar.

Pont des Arts e Ile de la Cité

El Sena, el Pont des Arts y uno de los extremos de la Isla de la Cité, París - Panasonic Lumix LX3

Libros de vacaciones: El otoño alemán y 97 segundos

Literatura

Para este viaje a Suiza que ya ha pasado me llevé dos libros para los ratos muertos y, especialmente, para los desplazamientos. Los dos de autores españoles, aunque de tono muy distinto. Ahí va el comentario.

En primer lugar, me leí El otoño alemán de Eugenia Rico.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Se trata de un drama, en el que una mujer alemana en sus treintaytantos recuerda en flashback los acontecimientos que sucedieron cuando era una joven que acababa de terminar la universidad, en Alemania a finales de verano principios de otoño, en el que se reúne con otros amigos en una fiesta que acaba durando una semana, y que culmina con la trágica muerte de su mejor amiga, una española que conoció de Erasmus en Francia. Paralelamente, esta mujer alemana va narrando sus descubrimientos de aquella época sobre la vida de su abuela en tiempos del nazismo, con un pretendido paralelismo entre el pasado y el presente.

La novela se lee bien, pero la verdad es que comienza fuerte y luego va perdiendo intensidad conforme va narrando lo sucedido en aquella semana alemana. También sufre en parte de abusar de los tópicos sobre el carácter de las personas en función de su nacionalidad, lo que de alguna forma hace que los personajes pierdan fuerza al perder parte de su personalidad diluida en ese tópico. El final dramático de la joven española también resulta un poco desconcertante, tanto por la naturaleza de su muerte como por las reacciones del resto de los personajes.

No obstante, es un drama que se lee bien, que tiene su interés y que puede valer para la temporada veraniega.

En segundo lugar, no he terminado de leer, ni creo que lo haga, 97 segundos de Ángel Gutiérrez y David Zurdo.

El otoño alemán.
Sevilla: Algaida Eco, 2009.
ISBN 978-84-987-7221-0

Me parece mentira que para escribir semejante tontada hagan falta dos autores, dos escritores. Estos dos autores perpetran un relato a medias entre la ciencia ficción y las novelas de espionaje, a propósito de un presunto y sorprendente descubrimiento hecho en la luna por la tripulación del Apollo XI durante el primer alunizaje del hombre en nuestro satélite. El hecho de que estemos a punto de celebrar el 40º aniversario de aquel suceso, hizo que me pareciera adecuado el acercarme a este título.

Pero es una catástrofe. Los personajes son tópicos y lineales. Las situaciones vulgares. Parece sacado de una película barata de espías. Es como un refrito de telefilmes de tres al cuarto con sus situaciones estandarizadas y sus personajes tipo de cartón piedra. Y algunas situaciones ridículas. ¿Alguien se puede imaginar que una joven de los años 60 en España que se queda sin novio porque lo matan torturándolo acabe casada con un tipo que se dedicaba a torturar? Y más tonterías… agujeros negros, viajes en el tiempo, los malos de los militares americanos,…

Llegó un momento que me dio tanta vergüenza las tontadas que estaba leyendo que lo mandé a paseo. Así que ya sabéis. Huid de esta novela como de la peste.

Ferrocarril de Gornergrat y Matterhorn

El ferrocarril de Gornergrat tiene como fondo el espectacular Matterhorn - Panasonic Lumix LX3

Libro: La reina en el palacio de las corrientes de aire

Literatura

Era inevitable. Después del tremendo cliffhanger con el que terminaba el segundo libro de la trilogía Millenium, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, el impulso por leer cuanto antes el tercer libro de la saga era tremendo. Y esto habla de lo adictiva que me ha resultado la lectura de estos libros. Por lo que algo bueno deben tener. Así que voy a comentar el tercero y definitivo, por defunción del autor, libro de la saga. Aunque probablemente resulte un comentario sobre la saga en su conjunto.

La reina en el palacio de las corrientes de aire.
Barcelona: Destino, 2009.
ISBN 978-84-233-4161-0

En primer lugar, cuestionaré las traducciones de los títulos de las novelas al castellano. Entre el título en sueco del primer libro y el título en castellano había una «pequeña» diferencia. Pongo las comillas porque a mí no me parece que sean los mismos los hombres que «no aman» a las mujeres que los hombres que «odian» a las mujeres. Creo que conceptualmente hay una diferencia, pero pase.

En el segundo libro, frente a la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, y que tiene bastante que ver con la trama actual del libro, el original sueco nos habla de la niña que jugaba con fuego… que tiene bastante que ver con el trasfondo histórico del personaje principal. Dos títulos que parece que tienen que ver, pero que no, que son distintos. Buff… no sé muy bien…

Pero es que en el tercero, el título en castellano no tiene que ver casi nada con el título original ni con lo que pasa realmente en el libro, salvo que uno le quiera ver contenidos filosófico-metafóricos raros. Lo de la reina en no se qué palacio con corrientes de aire… pues no sé; a ver si se nos va a resfriar la susodicha reina por estar en medio de las corrientes. Sin embargo, en sueco, el título original significa el castillo de aire que explotó. Y esta sí que es una metáfora sobre lo que pasa en el libro. Este sí que es un título adecuado. Vaya por delante que si muchas veces he opinado que habría que aplicar la máxima pena posible a esos delincuentes que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, empiezo a pensar que con lo que ponen los títulos a los libros extranjeros habría que hacer lo mismo. Encima en este caso ni siquiera son originales, porque parece que se limitan a traducir los títulos con los que aparecieron en su versión francesa. Otros que también bailan, los gabachos,…

Pero vamos al contenido. Desde que estaba terminando el tercer libro de la trilogía, no pure dejar de pensar en La Guerra de las Galaxias. Me refiero a la trilogía de los años 70 y 80, no a la tontada más reciente. Veamos a ver cómo se me puede ocurrir a mí tan peregrina idea…

Aviso: En los siguientes párrafos puede haber indicaciones que desentrañen algunas fases de la trama. No mucho, pero algo.

  1. En el primer libro, nos encontramos un tipo relativamente mayor y una tipa relativamente joven que se ven involucrados en una aventura en la que colaboran y adquieren una confianza. La aventura se resuelve, pero queda abierta a nuevas peripecias, especialmente con el pasado familiar de la joven. Pensemos en Lisbeth Salander como una peculiar reelaboración de Luke Skywalker y en Mikael Blomqvist como su particular Obi Wan.
  2. En el segundo libro, comienza de lleno la lucha contra el lado oscuro. Además de nuestros héroes, se suman nueva gente al bando rebelde, mientras nuestra heroína comienza un recorrido para conocer la verdad sobre su pasado y sobre sí misma. De alguna forma, tenemos un paralelismo entre las aventuras de los rebeldes en el Halcon Milenario contra el Imperio, mientras Skywalker trata de encontrarse a sí mismo en Dagobah… para al final acabar saliendo al encuentro del malo,… que es su padre. Y todo termina en un tremendo cliffhanger, con las cosas que se han puesto muy negras, pero sin una resolución definitiva al conflicto. El papel de Yoda en la trilogía sueca probablemente haya que adjudicárselo al primer tutor de Salander, el abogado bueno.
  3. En el tercer libro, van confluyendo las acciones de todos, malos y buenos, para un enfrentamiento final en el que la «fuerza» alcanza su equilibro, y de alguna forma se hace justicia.

Definitivamente, encuentro sus paralelismos. Qué se le va a hacer. Estoy marcado por George Lucas de por vida. No sé si sentirme aterrorizado o celebrarlo.

Hasta aquí los posibles «destripes» del argumento.

Por supuesto, en estos libros hay mucho más. Así, tenemos el contenido de crítica social y política hacia la sociedad sueca, que por otra parte puede ser extrapolada a cualquier país con una democracia parlamentaria basada en uno o varios textos constitucionales. La falta de ética en las empresas, la decadencia de los medios de comunicación impresos tradicionales, la utilización de herramientas del estado para usos fraudulentos o para amenazar incluso el propio sistema de libertades de los ciudadanos,… Son diversas las aportaciones que realiza para la reflexión el autor de estos libros, un tipo evidentemente comprometido con las libertades ciudadanas, y que ha terminado por caerme muy bien. Lástima que esté criando malvas. Si realmente está representado en la historia por Blomqvist, además supongo que debe ser motivo de envidia por su éxito con las mujeres. Claro que a mí el personaje de Monica Figuerola creo que me produciría más miedo que deseo,… 1,86 de estatura, musculosa, policía… ufff. Pero honrada, la chica, eso sí.

Al igual que los anteriores volúmenes, y a pesar de su extensión, el libro se lee bien. Te induce a mantener la lectura. Te engancha. Es menos trepidante que el segundo volumen, la acción es más contenida. Es menos detectivesco que el primer volumen. Pero tiene mayor contenido político y social. Y globalmente está bien equilibrado.

Uno de los miedos que supongo que tendría la gente que leyó el segundo volumen es que, conociéndose la intención del autor de seguir escribiendo libros sobre estos personajes, podría terminar en un nuevo cliffhanger cuyo desenlace nunca podríamos conocer. Pues no. La historia se cierra. El ciclo iniciado en el primer volumen ha terminado. Sí es cierto que hay alguna trama secundaria y muy poco desarrollada que podría ser el inicio de nuevas historias. Por seguir con el ejemplo de Star Wars, en aquella historia de fantasía espacial, sabíamos perfectamente que fue de la hermana gemela del protagonista. Pero en la historia que ocupa, no sabemos que ha sido de ella (sí, también en esto hay paralelismos). Y en el último tramo del libro conocemos algún nuevo personaje, cierto abogado, que podría ser aprovechado en el futuro. Pero las tramas quedan cerradas.

La histora ha terminado; quizá nos gustaría haber sabido más de las aventuras futuras de Lisbeth, pero no va a ser posible. Por lo menos no nos quedaremos con las ganas de saber cómo termina. En su conjunto, una lectura muy entretenida. Muy recomendable.

Las andanzas de Lisbeth la llevan a visitar en París a su amiga Miriam Wu, un personaje secundario que tengo ganas de conocer en la gran pantalla. A ver si la sacan como me la imagino. Así que una foto de París.

Rue de New York

¿Me habré cruzado con Miriam Wu en mi último viaje a París? - Panasonic Lumix LX3

Libro: Ligeramente desenfocado

Fotografía, Literatura

Cuando Robert Capa desembarcó con las tropas norteamericanas en Omaha Beach, una de las playas normandas donde se realizó el desembarco aliado en Francia, fotografió lo que pudo aquel infierno, hasta completar cuatro carretes; 144 imágenes. Estos carretes fueron inmediatamente mandados a revelar y a procesar, y un laborante de Life los sometió a una temperatura excesiva estropeando la emulsión. El fatídico resultado fue que sólo pudieron ser aprovechados 11 fotogramas, que no se veían con excesiva nitidez. En los pies de foto, Life puso que las fotografías estaban «slightly out of focus«, ligeramente desenfocadas, como consecuencia de la azarosa situación en la que se encontraba el fotógrafo, inmerso en una batalla durísima y sangrienta. Ese «slightly out of focus» es el título que eligió el propio Capa para el libro en el que relató su crónica personal de su intervención como reportero gráfico en la II Guerra Mundial.

Ligeramente desenfocado.
Madrid: La Fábrica Editorial, 2009.
ISBN: 978-84-92498-87-1

Robert Capa, judío exiliado húngaro, quiso ser en primera instancia periodista, redactor. Pero acabó tomando en sus manos una cámara fotográfica, donde encontró su auténtico destino. No obstante, quiso tomar la máquina de escribir en 1947 para ofrecernos en palabras lo que de alguna manera ya nos había ofrecido en imágenes. Su visión y su vivencia de ese gran fracaso de la humanidad que fue la II Guerra Mundial.

La crónica se lee fácil, el estilo es directo; no hay alardes literarios. Va a contar lo que quiere contar, y ya está. Pero lo que es realmente importante es el tono. La ironía es constante. Capa hace gala de un humor excelente, incluso cuando está narrando los momentos más duros, aquellos que comprometían su integridad física, moral o sentimental. Sí, también sentimental. Porque en paralelo a su historia como reportero gráfico discurre la relación que tuvo con Pinky, apodo que le puso a la pelirroja Elaine Justin (en el libro aparece como Elaine Parker). Pero no sólo hay amor, también hay mucha tristeza. Y un reflejo del miedo que se siente cuando tu vida está en peligro constantemente.

Aunque la acción no abarca más que el período en el que participó en la contienda mundial, en el escenario europeo, no se olvida de España, donde comenzó su carrera como reportero de guerra en 1936. Según nos cuenta, entró en París subido en un carro de combate bautizado con el nombre de Teruel, lugar que visitó durante nuestra contienda nacional, y tripulado por republicanos españoles que peleaban en la 2ª División Acorazada del General Leclerc. También nos cuenta como, una vez liberado el sur de Francia, bajó al sur del país, y acompañó a un grupo de antiguos milicianos republicanos a una incursión en el Valle de Arán. El final de este episodio es uno de los que destilan mayor tristeza en el libro. Realmente, estoy seguro que Capa pensaba que a los aliados se les olvidó liberar Madrid tras Roma y París. Es de los que piensan que la lucha contra el fascismo no empezó en el 39, sino el el 36 en España. Poco agradecidos se mostraron los aliados ante este hecho.

No me quiero alargar mucho más. Encuentro la lectura de este libro muy recomendable. Tanto por su estilo, como por su tono, como por las reflexiones se suscita. Además esta ilustrado con una abundancia de fotografías del autor, de los acontecimientos que narra. Mejor que mejor.

La imagen más icónica de las que tomó Capa fue la muerte de un miliciano español en Cerro Muriano, Córdoba. Uno se la encuentra hasta en el S-Bahn de Berlín.

Savignyplatz (Estación)

Miliciano español en la estación de Savignyplatz, Berlín (Alemania) - Fujifilm Finepix F10

Libro: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Literatura

El viernes, pasada la medianoche, terminé mi maratón de dos semanas dedicadas a la heroína/antiheroína Lisbeth Salander. Porque si, como comentaba hace unos días, en Los hombres que no amaban a las mujeres nuestra esmirriada favorita asume un papel protagonista que a priori parece que no tenía, en esta su segunda aventura se convierte en el centro alrededor del que gira todo.

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4100-9

En esta ocasión nos encontramos a los protagonistas del primer libro dedicado cada uno a lo suyo. Ha pasado un año desde el final de la primera novela, Lisbeth se ha ido por el mundo, Blomqvist está a sus cosas periodísticas con su(s) amante(s), y prepara un bombazo editoria. sobre la trata de blancas con una joven pareja que investiga el tema… El abogado tutor de Lisbeth se lame sus heridas y rumia su venganza… Y de repente, en una noche, se monta una ensalada de asesinatos, y todo parece indicar que ha sido la asocial Salander la culpable… aunque el lector sospecha que no. Y todos a por ella.

No desvelaré nada más sobre la trama. Esta es muy entretenida. Quizá carece de la profundidad tanto en como están hilvanados los hechos como en el tratamiento de los personajes que tiene la primera entrega. A cambio, hay momentos de mucha acción, a veces un poco inversorimil, pero cosas peores vemos constantemente, especialmente en el cine. De hecho, da la impresión de que esta novela es mucho más cinematográficamente adaptable que la primera.

Como ya he dicho antes, en esta novela todo gira en torno a la protagonista femenina. Conoceremos casi todo sobre su pasado, sobre el origen de sus problemas, sobre su familia. Aunque esto no supone necesariamente una mayor revelación sobre su carácter, que ya quedó definido en la anterior.

En resumen, una lectura muy entretenida, ideal para los meses veraniegos que llegan. Ahora sólo queda esperar a la tercera entrega.

Mientras, voy preparando mis vacaciones; aunque tienen riesgo de verse gravemente alteradas. En fin. Daré una pista de por donde van a ir. Más o menos.

Ermita

Montañeros en torno a una ermita en Zugspitze, en los Alpes entre Austria y Alemania - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Ltd.

Libro: Los hombres que no amaban a las mujeres

Literatura

Está de moda. Nada como que se muera el autor, en este caso el sueco Stieg Larsson, en vísperas de la publicación de una novela para que ésta y las dos que le siguen y que ya estaban escritas y en manos del editor se conviertan en un fenómeno literario mundial. Los herederos se lo deben pasar pipa. También he leído que la herencia ha tenido sus más y sus menos… En fin, a lo que íbamos; a los aspectos literarios del asunto. La novela que comento hoy es:

Los hombres que no amaban a las mujeres.
Barcelona: Destino, 2008.
ISBN 978-84-233-4044-6

El relato es una whodunit, aunque no necesariamente clásico. Para los perezosos a la hora de pinchar los enlaces a la Wikipedia, una whodunit (contracción de Who done it?, o sea ¿Quién lo hizo?) es una historia detectivesca en la que el personaje protagonista tiene que descubrir quién perpetró un crimen o varios relacionados, mientras que al lector, durante el desarrollo de la trama, se le entregan elementos que teóricamente le servirían para desenmascarar al criminal, aunque se espera que al final el escritor nos dé la sorpresa, siempre dentro de la lógica de la historia. ¿Por qué he dicho lo de «no necesariamente clásico»? Veamos:

  1. El protagonista no es un detective con su ayudante. Se trata de un periodista de investigación económica que las está pasando canutas y a quien un magnate de la industria sueca le ofrece la oportunidad de darse un descanso y ganarse una pasta investigando un crimen.
  2. La ayudante del detective es una fisgona profesional que, según fue reconocido públicamente por el autor, es una como si Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas) se pasase al lado oscuro. Apartada de las convenciones sociales, insinuando un posible caso de síndrome de Asperger, a pesar de no ser oficialmente la protagonista del relato, lo es de hecho.
  3. El crimen no es un crimen actual. Es un crimen que se cometió 40 años antes en el ámbito de una disfuncional familia de ricos industriales suecos. Aunque todo es más complejo de lo que parece.
  4. La historia tiene varios finales, ya que a lo largo de la misma se van abriendo distintas tramas, unas más importantes que otras, pero a las que el autor decide dar un final. Salvo alguna por ahí suelta.
  5. Todo es una excusa para desarrollar unos personajes por un lado y, por otro, para hacer una crítica al sistema económico y político sueco desde un punto de vista claramente izquierdista.
  6. Todo es una excusa para criticar el machismo latente en la sociedad. Casi todos los personajes masculinos tienen que ver con el título de la novela, Män som hatar kvinnor, que se traduce literlamente como Los hombres que odian a las mujeres. Que me parece mucho más adecuado que el que le han puesto en la edición en castellano. ¿Por qué habrán cambiado el odian por el no amaban? Para mí es incomprensible. Tanto el cambio del odiar por el no amar, como el cambio del tiempo verbal, del presente por el preterito imperfecto.

Lo cierto es que, para ser un libro tipo best-seller, está bastante bien. Se lee a gusto y consigue su objetivo de que te sientas implicado con los personajes, que te importe lo que les pasa. En cierto modo, hereda algo del concepto de suspense de Hitchcock por el cual la trama importa poco y lo importante es lo que sienten los personajes, especialmente aquellas situaciones en las que el peligro real o imaginario se cierne sobre ellos. En el caso del libro, peligro real. Hay sus dosis de violencia, de sexo, del normal y del patológico, de sentimientos confundidos, de conflictos de intereses,… De todo.

No es perfecto. La resolución de los crímenes es una de las opciones que el lector prevé a poco que sea un poco espabilado. El personaje que al final resulta ser el malo, es uno de los que sospechas. También se excede en la extensión final para cerrar otras tramas relacionadas con los personajes principales. Pero bueno, puede tener su sentido si piensas que los personajes son más importantes que la trama.

En resumen, una lectura muy entretenida, estupenda para las próxima época veraniega, y que satisfará sin complicaciones a un amplio abanico de lectores. Ahora, ya puedo ir a que me decepcione la película. Quizá dentro de un rato. Si eso, mañana o pasado os lo cuento.

Y os dejo con una imagen de lo poco que tengo de Suecia.

Bicicletas en Lund

Bicicletas en la universitaria ciudad de Lund, Suecia - Canon EOS 100, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Libro: La diversidad de la ciencia

Ciencia, Literatura

El último libro al que le he incado el diente ha sido La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios por Carl Sagan, publicado por Editorial Planeta.

Los textos que en este libro encontramos no fueron pensados para conformar un libro. Se trata de una serie de charlas que el autor dio en Escocia en la edición de 1985 de las Conferencias Gifford. Las Conferencias Gifford son ciclos anuales de conferencias que se vienen impartiendo en distintas ciudades escocesas desde 1888 y en las que se tratan siempre temas relacionados con la teología natural. Esta rama de la teología intenta llegar al concepto de Dios utilizando vías racionales, mediante el estudio del mundo físico natural, evitando las vías sobrenatruales como los acontecimientos milagrosos o las escrituras reveladas.

Sagan fue un científico y divulgador científico. Digno en la primera de estas actividades, destacó públicamente por la segunda, tanto por sus numerosas obras escritas, como sobretodo por la serie televisiva Cosmos: un viaje personal. Escribió también una novela, Contacto, que leí y que me parece que sin estar mal tampoco me llamó especialmente la atención, y que tuvo una versión cinematográfica, que me gustó más bien poco.

En lo que se refiere al libro que nos ocupa, he de decir que una vez que te acostumbras al hecho de que es una transcripción de una charla oral, contiene una serie de reflexiones interesantes sobre el concepto de Dios, sobre la naturaleza, diversa y heterogénea, de las religiones, y sobre la luz que el conocimiento científico puede arrojar sobre el concepto de Dios. Creo que deja claramente establecido que el concepto de Dios judeo-cristiano-musulmán difícilmente se sostiene desde el punto de vista científico. De admitir un concepto de Dios, admitiría ese Dios de Einstein que no juega a los dados, que se puede identificar con el conjunto de leyes físicas que mueven el universo mundo.

No sé si viene muy a cuento las disquisiciones que se hacen sobre la búsqueda de otras inteligencias en el universo con la extensión que le dedica, puesto que creo que diverge del objetivo original de mirar hacia Dios con los ojos de la ciencia, pero… bueno… son unas conferencias, y todos sabemos que los conferenciantes hablan de sus cosas, y a veces, con suerte, estas cosas tienen que ver con los objetivos del organizador.

En resumen, un libro a caballo entre la divulgación científica y la reflexión filosófica, en el que el único pero importante que habría que buscarle es que más de 20 años después algunas de las afirmaciones, especialmente en el campo de la cosmología, no se sostienen por los nuevos descubrimiento que se han hecho en el estudio del universo.

En la foto de hoy, el dolmen de Ibirque, elemento funerario y probablemente representativo de la creencia humana en lo sobrenatural desde tiempos remotos.

Dolmen

Domen de Ibirque, Huesca - Pentax K10D, SMC-A 35/2,8

Lecturas recientes: aventuras de Petra Delicado y lo inesperado de Roald Dahl

Literatura

En fechas recientes, he llevado varios libros al retortero, y recientemente, entre viajes y otras cuestiones, he conseguido terminar de leer dos de ellos. Muy distintos. Vamos a ellos.

Por una lado, y tras escuchar una tertulia radiofónica con entrevista incluida a Alicia Giménez Bartlett, decidí probar las aventuras de la inspectora Petra Delicado. Parece que la autora ya ha dedicado ocho novelas al personaje, una mujer que abandona su trabajo en un bufete de abogados de cierto prestigio en Barcelona para ingresar en el Cuerpo Naci0nal de Policía, y al que asignan un compañero ya mayor, con pinta un poco grotesca pero con gran sentido común. Parece que incluso le dedicaron una teleserie,… de la que no me enteré en absoluto. La novela que yo elegí para conocer al personaje y la literatura de la autora fue la primera de la serie, Ritos de muerte. La lectura de la misma me entretuvo, pero no me entusiasmó. No he llegado a cogerle simpatía al personaje, ni a su compañero, y además adiviné en líneas generales por donde iba la resolución de la trama… Pero reconozco que no está mal escrito, y que para pasar el rato puede valer. De momento, para este tipo de lecturas de origen nacional, prefiero a los picoletos Bevilacqua y Chamorro

Podéis encontrar este libro editado por Planeta en la colección Booket (libro de bolsillo).

Más interés me ha suscitado la lectura de los Relatos de lo inesperado de Roald Dahl. Aunque al escritor británico se le conoce más por algunas de sus lecturas dedicadas al público infantil, tiene una obra para el público adulto, y en especial en lo que se refiere a cuentos y relatos cortos, que es muy apreciable. Son un conjunto de historias, cada una de ellas autoconclusiva y no relacionadas entre sí, que presentan un cierto grado de misterio y una resolución que busca, y consigue, sorprender al lector. Realmente, me lo he pasado muy bien con ellas, tanto por lo agradable de la lectura, como por el sentido del humor tan peculiar que destilan, y porque como prometen me han sorprendido constantemente. Muy aconsejable, realmente.

Podéis encontrar esta recopilación de relatos editado por Anagrama en sus colecciones Compactos y Contraseñas.

Hoy os dejo comiendo un poco de panizo, con una foto de la manifestación del sábado contra los transgénicos.

Al rico panizo

Panizo (o maíz) "transgénico",... o algo - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Lecturas: De la fotografía y El lector

Literatura

Como ya he indicado en alguna ocasión, no suelo comentar mucho mis lecturas. Siempre tengo algún libro abierto, que voy leyendo en los ratos libres. Pero hoy me apetece comentar dos libros que he leído en las últimas semanas, durante el mes de febrero.

El primero es un conjunto de enasayos que escribió Susan Sontag en el año 1975, Sobre la fotografía. Creo que es un libro que debiera interesar a todo amante de la fotografía. Y no me refiero a quienes son aficionados a la parte tecnológica de la fotografía, sino a quien gusta de contemplar fotografías tanto desde el punto de vista estético como desde el punto de vista de los significantes de las imágenes. El libro no es condescendiente y complaciente con la fotografía. Al contrario, es profundamente crítica con la profunda deformación de la realidad que tenemos como consecuencia de la difusión de imágenes que influyen profundamente en nuestra forma de ver el mundo. Es muy difícil resumir aquí los muchos matices y las muchas ideas que se vierten en el texto, pero no puedo dejar de recomendarlo a quien interese el tema de la imagen.

Como comentario cotilla, no deja de ser curioso que 20 años más tarde, la autora mantuviese una relación con una importante fotógrafa actual.

El segundo es El lector de Bernhard Schlink. Me decidí a leer esta novela después de ver la buena película adaptada del texto que se estrenó recientemente, y que ha recibido algunos importantes premios, especialmenta a su interpretación. He de decir que la película es bastante fiel al texto, y por lo tanto, en sus esencias, quien ha visto una conoce la historia que se presenta en la novela. Es cierto que hay algunas diferencias que pueden tener su importancia. Así, los libros que son importantes en una no aparecen necesariamente en el libro. El papel que en la película realiza el profesor del protagonista masculina está representado, y con otro sentido, por el padre en el libro. Los libros que lee Hanna en la carcel, no son las novelas que ya conoce, sino una investigación sobre el holocausto judío y los campos de concentración, lo que también le otorga un nuevo significado a su evolución personal. El personaje de la hija del protagonista no tiene personalidad propia en el libro. Por lo demás, es una buena adaptación. El libro se lee bien, tiene un estilo directo y claro, con una exposición directa de las situaciones y de los sentimientos del personaje masculino protagonista, a través de cuyos ojos y en primera persona se escribe el libro. Puede ser una buena lectura para unas vacaciones.

Algunos pasajes del libro suceden en la campiña alemana, como en la foto de hoy.

Vista del Zugspitze desde el tren de cremallera

Vista del Zugspitze desde Grainau, Baviera (Alemania) - Canon Ixus 860 IS

Philip José Farmer y su mundo del río, y otras sagas de la ciencia ficción

Literatura

Avalancha de entradas y artículos en internet anunciando la muerte de Philip José Farmer, escritor norteamericano que dedicó la mayor parte de su obra a la ciencia ficción y a la fantasía.

En algún momento entre 1981 y 1987 leí la saga de El Mundo del Río (mejor miráis el enlace a la versión inglesa del artículo). No he vuelto a leer nada más del autor. Eso quiere decir dos cosas. Como en muchas sagas de la ciencia ficción, el comienzo es muy bueno e incluso brillante, en este caso, el primer libro de la serie, A vuestros cuerpos dispersos. Y por ello, tienes ganas de saber más y vas leyendo el resto de los libros. Que desgraciadamente, no son tan brillantes. Y terminas de leerlos para ver en que queda todo. Pero ya no te quedan ganas de repetir con el autor. No te fías.

Son muchas las alabanzas que he leído del autor con motivo de su muerte… pero me temo que no podré comprobar por mí mismo si son ciertas. Es lo que hay.

Este fenómeno pasa con otras series de la ciencia ficción. Un ejemplo clásico es la saga de la Fundación de Isaac Asimov. Los dos primeros libros de la serie, Fundación y Fundación e Imperio, están muy bien. Pero ya el tercer libro, Segunda Fundación,… pues no está mal, pero no es lo mismo.  Todo lo publicado posteriormente relacionado con la saga me parece un monumental pestiño, y leerlo, una pérdida de tiempo. No incluyo en el pestiño las novelas de Elijah Baley y R. Daneel Olivaw. Son razonablemente entretenidas. Por lo menos las dos primeras, Bóvedas de acero y El sol desnudo. Las siguientes flojean un poco.

Qué se puede decir de la saga de Dune, escrita por Frank Herbert. La primera novela, Dune, es estupenda. Todo lo demás, un soporífero aburrimiento pseudofilosófico que es capaz de dormir hasta un camello. Una lástima. La idea original es buena.

En los últimos años, con la exhibición en cines de la película correspondiente, se reactivo la afición a la Guía del autoestopista galáctico del inefable Douglas Adams. Aunque no es de mis favoritas, reconozco que el libro original e inicial es muy entretenido. Te diviertes. Pero después ya… Nunca he conseguido terminar de leer el tercero de la saga.

En otro tono distinto, podemos comentar a la saga de las nubes Omega, de Jack McDevitt. Un autor no tan conocido y más reciente. Combina una escritura ágil, propia del género de aventuras, con cierto rigor científico que lo acerca a la ciencia ficción dura. Procura «no derogar» muchas leyes de la física, aunque tratándose de una space opera es «inevitable» que se invente los viajes a mayor velocidad que la luz. Es que si no la acción podría convertirse en inacción, dadas las distancias y la duración de los viajes a velocidades sub-luz. Es una saga que empieza muy bien, pero que estira más de la cuenta. La ventaja es que las novelas se pueden leer por separado sin mayor problema, aunque la última, Cauldron, que me parece muy floja intenta resolver de una vez por todas el enigma de las nubes. Pero Las máquinas de Dios y Deepsix son bastante entretenidas.

Podría comentar otras sagas en las que sucede algo parecido. No pretendo que las que he comentado sean representativas. Sólo las que se me han ocurrido en el momento, las que tengo más presentes en la memoria por una u otra razón… ahora se me viene a la memoria la maravillosa Cita con Rama, de Arthur C. Clarke, una de mis novelas favoritas de la cienca ficción, y lo aburridísimas que fueron sus superfluas continuaciones.

También sucede lo mismo con las sagas cinematográficas (por ejemplo, Star Wars y su deleznable segunda trilogía; en realidad la decadencia comenzó cuando aparecio en pantalla el primer ewok). O incluso las sagas cinematográfico-literarias (quién les mandaría hacer continuaciones a 2001, una odisea del espacio).

En resumen, sirva esta entrada para homenajear y recordar al difunto Farmer, y para lanzar un ruego a los escritores de ciencia ficción. Cuando tengan una idea genial, se la piensan, la desarrollan, escriben su librito… y ¡ale!, a pensar en otra cosa. Ya sabemos que hay que comer, y para eso hay que ganar dinero, y que lo de las sagas es una forma fácil… pero por favor, no nos aburran.

Para no aburrirnos, una imagen de carnaval.

Hortzmuga - Super Plast

Hortzmuga, Super Plast, en el Carnaval infantil 2009, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM

Soy vampiro medio loco estoy…

Cine, Literatura, Televisión

Así empezaba una cancioncilla que sonaba allá por los años 70, quién sabe si antes. Nunca me la aprendí. Pero parece ser que quizá nos debieramos plantear el tema de estos seres, ni muertos ni vivos, que parece ser que se alimentan de sangre y no bajo la forma de las excelentes morcillas de Burgos o de Graus, porque «disfrutan de una salud excelente» a pesar de su condición seudocadavérica, a la vista de las numerosas producciones literarias y televisivas en los que son protagonistas.

Después del Nosferatu de Murnau, el Conde Drácula o sus sucedáneos han aparecido regularmente en la gran pantalla. La mayor parte del tiempo desde aquella obra maestra del expresionismo alemán así como la caracterización que del famoso conde hizo Bela Lugosi en 1931, hasta la pedante actualización del tema por parte de Francis Ford Coppola, el tema ha sido tratado en productos de serie B a caballo entre la película de aventuras, el gore más o menos suave, más o menos duro, y el erotismo de medio pelo. En todo ese período, si alguna película he de destacar como interesante es la divertidísima El baile de los vampiros de Roman Polanski, un cachondeo total sobre los tópicos del género, en la que siempre habrá que destacar la escena del gran baile en el salón de los espejos… Que sea esta la película que destaque ya da una pista de lo que opino sobre el tema. De cualquier modo, si uno busca Drácula en IMDb, verá lo numerosas que son las referencias que obtienen.

El caso es que después de la película de Coppola hubo un resurgimiento cinematográfico del tema, con variantes para todos los gustos, que no referenciaré porque no he visto casi nada de ellos. Pero me suena que se han visto vampiros cinematográficos en Marte, en Nueva York, en Nueva Orleans, en los desiertos de Nuevo Méjico, en Londres, peleando entre ellos, peleando con los hombres lobo, entre los afroamericanos, entre los mejicanos, entre los Chiquitos de la Calzada, etc. Vamos… que me sorprendo a mi mismo tomandome una cocacola mientras escribo esto en lugar de darme a la «sangría» que sería lo propio.

El último capítulo de esta moda lo encontramos con el éxito de la primera película de la serie Crepúsculo, basada en los libros de Stephenie Meyer, sobre los amoríos de una adolescente con un vampirillo de aspecto adolescente. Literatura pensada para quinceañeras con picorcillos hormonales a las que hay que convencer de que el amor verdadero existe bajo la forma de un príncipe azul que se alimenta de hemoglobina,… y que hay que llegar vírgenes al matrimonio… Si la neumática e infortunada Sharon Tate levantara la cabeza… Tuve la ocasión de ver en vídeo (de calidad desastrosa) la primera película y me pareció un horror… cinematográfico, no del bueno. Pero un éxito de ventas, ya ven ustedes.

Y claro… cómo no… el fenómeno también ha llegado a la televisión. Ya hace unos años tuvo notable éxito una teleserie centrada en el mundo de los institutos norteamericanos, y que por lo tanto asumo estaba dirigida a los adolescentes. Se trataba de Buffy, cazavampiros, un producto que no seguí, por no interesarme gran cosa el tema, pero que estaba razonablemente bien hecho. Incluso tuvo un spin-off, ya veis.

Pero en la actualidad, los vampiros han vuelto a la televisión con ímpetu renovado. Y por fin hemos podido ver un producto pensado para adultos, donde no te tratan como un friqui gilipollas, divertido, emocionante, bien ambientado. Se trata de las aventuras de Sookie Stackhouse en True Blood. Si podéis dedicarle algún rato. Es divertida. Muy bien hecha y bien interpretada. ¡Quien iba a pensar que la oscarizada niña de El Piano iba a robarle su inerte corazón a un frío vampiro!

También es curiosa la producción británica Being Human. De nuevo con un planteamiento adulto, en el que los seres sobrenaturales (aquí el vampiro comparte desdichas y apartamento con un hombre-lobo y una fantasma) tienen problemas de lo más terrestre y mundano. También tiene su innegable interés. Incluso igual sabe a poco dada la costumbre inglesa de hacer temporadas de tan sólo seis capítulos.

Los éxitos de todas estas producciones van a ocasionar un hecho. Vamos a tener vampiros durante mucho, mucho, mucho tiempo… Ya se anuncian producciones basadas en diversas sagas «literarias»… así que… Lo único que sería de desear es que se dejen de tópicos y memeces, y ya que algunos han demostrado que se puede hacer bien, puede ser un tema tan bueno como cualquier otro para hacer un buen producto de entretenimiento para públicos inteligentes.

Finalmente, me he dejado para el final a mi «vampiro» favorito. Ese personaje literario y televisivo que vive y trabaja «sumergido en sangre», sin necesidad de recurrir a lo sobrenatural para subsistir. Sí. Me refiero a Dexter, mi psicópata favorito… ¿cuándo volverás a alegrarnos con tus aventuras?

Terminaré con otra cancioncilla de la época de la del título… o anterior… Entre las tumbas de un monasterio,… se alzan las ruinas de un cementerio,… ¡¡¡MUAJAJAJAJÁ!!!

Roto en la eternidad

Cementerio de Torrero, Zaragoza - Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2