Nueva película en la Fotografía en el cine: Two Lovers

Cine, Fotografía

Ayer mismo reseñé en estas páginas la película que hoy agrego a la sección de La fotografía en el cine. El protagonista de Two Lovers se refugia en la fotografía como afición para dar salida a algunas de sus angustias y como medio de expresión personal. También representa la fotografía un deseo, probablemente inalcanzable, de romper con su vida actual. En cualquier caso, ahí lo tenemos mostrando su trabajo a una de sus mujeres, y trasteando con una hermosa Nikon F en los acontecimientos familiares.

La podéis encontrar buceando en el enlace anterior o directamente en Two Lovers.

Violetillas o lo que sean

Pasear con la cámara al hombro es una forma muy agradable de pasear; aunque los motivos sean modestos y cotidianos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Two Lovers (2008)

Cine

Two Lovers (2008), 27 de mayo de 2010.

Nos vamos a ver este filme de James Gray, un director para mí desconocido, impulsados por las críticas razonablemente favorables que hemos leído por ahí. Compruebo con sorpresa, no obstante, que este largometraje con tono de cine independiente tiene ya dos años de antigüedad; llega a las pantallas españolas muy tardíamente. Vamos a ver lo que ha dado de sí.

La película nos habla de un tipo, un judío neoyorquino que vive con sus padres, interpretado por Joaquin Phoenix, y al que conocemos en un intento de suicidio poco enérgico, del que sale sin mayor problema. Luego sabremos que hubo un intento más serio en su pasado, como consecuencia de un compromiso amoroso fallido, y que le tuvo internado durante un tiempo en un centro psiquiátrico. Tras el intento fallido actual, en poco tiempo conoce a dos mujeres. Una es su vecina, rubia, guapa, que representa lo sofisticado, el mundo, secretaria de un bufete de abogados, y que mantiene un affaire con uno de los socios del bufete. La otra es la hija de un amigo y futuro socio de su padre, morena, también guapa, judía como él, y que representa los valores familiares sólidos, la tradición. La primera está interpretada por Gwyneth Paltrow, la segunda por Vinessa Shaw. A partir de ahí, se debatirá entre las dos mujeres,… hasta un desenlace del que no hablaré para mantener el interés vuestro, potenciales espectadores.

Hay que decir, que es una de esas películas ambientadas perfectamente en la metrópoli neoyorquina, en la que las cosas que suceden lo hacen de forma tranquila. El protagonista vive una convulsión en sus emociones y en sus sentimientos, que es propia. Cada uno de los demás protagonistas vive su vida sin sospechar las otras vidas que se están cruzando y están condicionando el devenir de las propias. Todo es cotidiano, todo es natural. Sólo el seguimiento de las dudas y las contradicciones del protagonista marca el meollo del asunto. Y en todo esto radica el principal mérito del filme, que nos narra los condicionantes del amor a los 35 o más años, sin necesidad de que los adultos se comporten como adolescentes. O por lo menos no de forma artificiosa. El inconveniente, la pega, viene de que la película es previsible. Se adivina poco a poco el desenlace de la situación. Un desenlace que no deja de ser amargo, pero quizá inevitable. Técnicamente, el filme tiene gran elegancia visual, muy intimista, así como un estupendo montaje de sonido. Hacía tiempo que no era tan consciente de lo importante que son los sonidos distintos de los diálogos en un filme, para entender y complementar los sentimientos de los personajes que vemos en pantalla.

Las interpretaciones son de correctas a buenas o muy buenas. Shaw tiene el papel menos vistoso, pero quizá precisamente por eso es más meritorio, dado lo convincente que está. La interpretación de Paltrow provocó un debate entre los que asistimos juntos a la proyección, ya que no acabamos de acordar si habíamos visto la interpretación de una actriz que aprovechando su aspecto físico hace personajes excesivamente jóvenes, si realmente es una actriz que sabe la edad que tiene y precisamente interpreta estupendamente a una mujer agarrándose a una juventud y a una forma de vida que se le escapa. Ante la duda, me decanto por la segunda opción, y decido que la rubia actriz lo hace bastante bien. La  interpretación de Phoenix, que es muy matizada por las consecuencias de la medicación y de la enfermedad mental, viene penalizada por el doblaje desde mi punto de vista. A mencionar la presencia de excelentes secundarios, entre los que destaco a Isabella Rossellini, asumiendo su condición de mujer mayor, en el papel de la madre del protagonista. Actriz elegante como pocas, aunque con una carrera muy irregular. Y si siempre se ha parecido a su madre, ahora más.

Resumiendo, una película que deben evitar los amantes del cine «palomitero», pero bastante recomendable para quienes busquen un cine donde no les tomen el pelo constantemente y estén dispuestos a conocer otra cosa que los estandarizados personajes del cine actual.

Las notas, con buen tono:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

MadridFoto 2010

El protagonista, como sueño, de cumplimiento improbable, le gustaría ser fotógrafo; por lo que nos muestra el filme, quizá digno de ser expuesto en ferias como MadridFoto - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Series de televisión variadas con temporadas finalizadas

Televisión

Como comenté hace unos días, sigo con la serie de artículos dedicados a comentar el final de diversas series de televisión norteamericanas que terminan su temporada, en vísperas de la llegada del verano.

En primer lugar los llamados «procedimentales». Es decir, aquellas series con un contenido más o menos policiaco en el que cada capítulo lo dedican a resolver un caso. Para mí, el más entretenido de los que veo es Bones. Con personajes muy, muy simpáticos que tienen muy buena química entre ellos, y con dosis de humos, es una garantía de entretenimiento. Y en esta temporada ha seguido en su línea. Para pasar el rato sin complicaciones con un producto bien hecho. El final de la temporada, sin embargo, ha llevado una línea opuesta a la del año pasado. Si al final del año pasado parecía que los dos protagonistas se acercaban a la resolución de la tensión sexual siempre presente mediante la convergencia, este año se ha puesto de moda la divergencia. Y al final hemos tenido una despedida que necesariamente me ha recordado a An Affair to Remember (en español, Tú y yo). En aquella excelente película, los protagonistas se citaban para un lugar dado en un momento dado para reanudar sus vidas tras un paréntesis aclaratorio. Pero un drama personal impide el reencuentro, que se demorará un tiempo. Pues nuestro antropóloga forense favorita y el apuesto agente del FBI se han citado de forma similar en algún lugar de Washington DC. Sospecho que pueden tenernos preparado un cierto drama para el principio de la siguiente temporada. O me estoy pasando de listo. Quién sabe.

Ha aflojado un poco The Mentalist. Si bien sus casos siguen siendo razonablemente entretenidos, las interacciones entre los personajes han sido más sosas. Y aunque han introducido algún personaje nuevo para dar un poco más de variedad, tampoco ha cambiado mucho la cosa. Aunque eso sí, justo al final de temporada ha reaparecido Red John en un capítulo final bastante bueno. Quien sabe. Igual vuelven a dar importancia a esta subtrama y se anima la cosa. De todas formas, es entretenida.

En el lado del culebrón marujonil, ha pesar de que me había propuesto mandar a freír espárragos a Grey’s Anatomy, la verdad es que me volví a enganchar. Lo confieso con vergüenza. Qué se le va a hacer. Todos tenemos debilidades. Y aunque las cosas ya no son como eran en su momento, una dosis semanal de culebrón tampoco mata. Bien. Pues eso. Amoríos sin sentido en un hospital que más parece un instituto. Lo que pasa es que el doble capítulo final, con pistolero suelto con el hospital incluido, ha sido entretenido. Al estilo de algunos de los que hacían en las primeras temporadas. De todos modos, me he vuelto a hacer el propósito de abandonar esta historia. ¿Seré fuerte esta vez?

Han terminado también las temporadas de algunas sitcoms de comedia, pero de estas hablaré dentro de unos días, en una entrada global junto con otras que terminarán esta semana que viene. Así que nada. Seguiremos. Probablemente, mañana, con el monográfico de Fringe, cuyo final vi ayer… y está la cosa muy emocionante. Y la madrugada que viene, hora española, termina Lost.

Foto

Melancolía en la TV ante tanto final, como en las mañanas de domingo nubladas en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Canon-S 50/1,8 II

Habitación en Roma (2010)

Cine

Habitación en Roma (2010), 17 de mayo de 2010.

Muchos recelos a la hora de ver esta película. Hace 10 años, una película de Julio Médem me/nos despertaba ilusión y expectativas, normalmente razonablemente bien satisfechas. Pero en los últimos años, nos ha tenido con bastante sequía de largometrajes, y su última aventura resultó bastante, bastante decepcionante. Además, el trailer del filme, que es un monográfico de escenas sexuales entre dos mujeres bastante explícito, te deja perplejo sobre la película que vas a ver. ¿Porno «soft» lésbico? ¿O habrá algo más?

La película plantea algo ya visto en el cine. El encuentro entre dos desconocidos en una ciudad extranjera, en este caso Roma, que pasan una noche conociéndose e intimando, sabiendo que tendrá que despedirse al amanecer, probablemente para siempre. El paradigma de este tipo de películas es Before Sunrise, que unía en Viena a Julie Delpy y Ethan Hawke. Aunque en lo que se refiere a sexo, aquella era apta para un convento de ursulinas comparada con este que comentamos hoy. Pero en la película de Médem nos encontramos con dos mujeres, una española, Elena Anaya, y una rusa, Natasha Yarovenko. En este caso, su escenario se reduce a la coqueta habitación de un hotel del casco viejo de la capital italiana, en las cercanías de Piazza Navona. Y se pasan la noche en pelotas, conversando de sus cosas entre polvo y polvo. Hasta que llega el amanecer y la inevitable despedida.

En cuanto a la realización, tiene una en mi opinión excesiva y casi pedante preocupación por los aspectos formales y estéticos, que llega un momento en que distraen de lo que se supone es el fondo de la historia. Y esta me resulta un tanto fallida. No me resulta natural el modo en el que la española, lesbiana declarada, atrae y seduce a la a priori heterosexual y más cohibida rusa. Tampoco me resultan naturales muchos de los diálogos, por lo que poco a poco me va resultando más aburrida la situación. La excesiva exposición a la desnudez de las dos actrices también acaba abotargando el erotismo de la situación, por lo que los repetidos interludios sexuales empiezan a sucederse en medio de cierto desinterés. Es decir todo muy bonito pero con poco fondo, desde mi punto de vista. Mucho ruido y pocas nueces.

En cuanto a la actuación de las actrices, no he acabado de encontrarme a gusto por culpa de ese gran mal que es el doblaje. Los diálogos los supongo originalmente en inglés mayoritariamente. La Anaya no se ha doblado a sí misma, y el no oír su personal y llena de desparpajo voz que tanto aprendimos a apreciar hace 14 años, perjudica la actuación. El doblaje en castellano con acento ruso de la Yarovenko tampoco da muy bien.

Resumiendo, echo de menos aquellas películas de Médem con Emma Suárez,… o las poéticas aventuras de Otto el piloto, con una estupenda Najwa Nimri que aquí apenas esbozamos unos segundos. De hecho, ¿no hubiera quedado mucho mejor en el papel de Alba?. No sé. Este mozo ha perdido aquel gancho del que hizo gala en los años 90. Una pena.

Las notas, bajas aunque no catastróficas:

Dirección: **
Interpretación: **
Valoración subjetiva:
**

En esta esquina de Via dei Coronari sucede la primera escena de la película - Canon Powershot G6

Revisitando los clásicos: Pauline en la playa (1983)

Cine

Estos días no he encontrado momento para ir al cine como es habitual. Y eso me deja un poco de «mono». Así que me he dispuesto a ver algún clásico que no hubiese visto. Y mira por donde, me he encontrado con un filme de Eric Rohmer, que muchos consideran un clásico, aunque tampoco es tan antiguo. Es de 1983. Se trata de Pauline à la plage, aunque no he podido encontrar una buena versión en idioma original, o sea que he visto Pauline en la playa.

Como se da con frecuencia en el cine del director francés recientemente fallecido, apenas hay historia. Más bien lo que nos cuenta es una situación entre una serie de personajes, invitándonos a la reflexión. En este caso, conocemos a Marion (Arielle Dombasle) una mujer muy atractiva, que a sus veintitantos ya se encuentra en proceso de divorcio de un matrimonio tan prematuro como desafortunado. Pasa unos días de vacaciones en la costa de la Baja Normandía con su prima de quince años, Pauline (Amanda Langlet), una sensible e inteligente adolescente que representa la mirada limpia en las relaciones que se van a plantear con los miembros del sexo opuesto con quienes se van a relacionar. Un antiguo enamorado de Marion y un ligón de playa algo maduro y divorciado se disputan a la bella. El primero representa la búsqueda del amor profundo y comprometido, mientras que el segundo es la aventura, y el aquí te pillo y aquí te mato. Mientras, la adolescente iniciará un romance juvenil con un muchacho de su edad. La indiscreción del ligón maduro con una vendedora ambulante de la playa, dará lugar a un enredo en el que se pondrán de manifiesto las grandezas y las miserias del ser humano.

La reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres es curiosa y entretenida. La versión doblada en castellano, sin embargo, peca de la falta de naturalidad habitual en los doblajes del francés. Los diálogos resultan afectados, poco creíbles en un lenguaje coloquial. Desconozco cómo resultaría en francés. El filme está realizado con gran economía de medios. Apenas tres o cuatro localizaciones en las que asistimos a diálogos entre los personajes. En las situaciones, el público dispone de mucha más información que los personajes y por ello puede valorar con cierta distancia las reacciones de los mismos. Se busca, desde luego, el análisis ético del comportamiento de los individuos.

Rohmer, en cualquier caso, quizá por ser un romántico, protege al personaje de Pauline, quien a pesar de los potenciales desengaños sobre el comportamiento de los adultos, mantiene su integridad personal, su limpieza de mirada y su capacidad de comprender. En cualquier caso, al final, a pesar de su edad, resulta ser el personaje más maduro.

La película es entretenida, aunque probablemente no sea del gusto de la época. No creo que fuese mayoritario su público en 1983, y desde luego no creo que lo fuera hoy. Pero merece la pena un vistazo. La dirección de fotografía es del barcelonés Néstor Almendros.

Mont Saint-Michel

La acción del filme se desarrolla cerca de Granville, a pocos kilómetros de Mont Saint Michel - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5


Salud y república

Libro: Le voyage d’hiver

Literatura

La publicación de la entrada sobre el último libro que leí de Amélie Nothomb sirvió para sugerir un regalo por un favor realizado a un alma agradecida. Y pocos días después recibí el libro que hoy nos ocupa, el último publicado por la escritora belga, ahora hace menos de un año. Y bueno, no es muy largo, como es costumbre con esta autora, y a pesar de tener reciente el anterior, lo he leído. Veamos como queda la cosa.

Le voyage d’hiver
Amélie Nothomb
Albin Michel – París, 2009
ISBN: 9782226193933

En primer lugar,  por si alguien no se ha dado cuenta, es la versión original en francés. De hecho, no creo que exista todavía una versión traducida al castellano. No me consta por lo menos. No es libro de bolsillo, pero por su extensión muy contenida, hace el papel. Pero eso sí, es una edición mucho más cuidada con una solapa que incluye en portada un retrato de la autora firmado por el prestigioso Studio Harcourt. Este detalle es un guiño irónico a alguno de los contenidos de la novela.

La situación que se nos cuenta es hasta cierto punto delirante. Zoïle, un empleado de EdF (Electricité de France), se dispone a tomar un avión en el aeropuerto Charles de Gaulle, con intención de secuestrarlo y estamparlo contra uno de los más emblemáticos edificios de la capital francesa. ¿El motivo? En una de sus inspecciones en los hogares parisinos conoció a la curiosa pareja formada por Aliénor, una escritora de novelas que sufre una forma extraña, y probablemente ficticia, de autismo, y Astrolabe, la joven agente que se dedica a cuidarla y a atender sus necesidades, ser angelical del cual cae perdidamente enamorado Zoïle. Tras una serie de peripecias a caballo entre el romanticismo y el esperpento, la materialización física del romance resulta imposible, por lo que como último acto amor, el joven decide cometer el atentado aéreo.

Todo parece indicar que la autora nos presenta en este trío imposible de personajes una reflexión sobre su propio ser como escritora, con un ser interior y retraído que sería la autista y con la dificultad de convivencia con el exterior y el mundo material representado por la pareja imposible. La novela, por lo tanto, resultaría ser una compleja metáfora. Metáfora que como ya he dicho oscila entre el humor y lo ridículo, y los más auténticos sentimientos románticos, puesto que no deja de haber una historia de amor que percibimos como auténtico.

No me ha gustado tanto como Ni d’Éve ni d’Adam, pero no deja de tener interés, además de ser un libro muy propio de la personalidad de la escritora. Así que el que se anime… le puede merecer la pena.

Mont Saint-Michel

No, Mont Saint-Michel (me estoy repitiendo en los motivos, últimamente) no es el emblemático edificio contra el que quiere atentar de forma simbólica el protagonista de la novela; es un edificio parisino que tiene que ver con el nombre de las protagonistas femeninas, y que aquí no voy a mencionar - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5

Libro: Ni d’Ève ni d’Adam (Ni de Eva ni de Adán)

Literatura

De vez en cuando, me gusta leer alguna obra extranjera, generalmente de ficción, en su idioma original. Lo cual reduce mis posibilidades al inglés y al francés. El objetivo es fundamentalmente pedagógico, refrescar los idiomas. Pero también el conservar de vez en cuando las sutilidades idiomáticas que muchas veces, y de forma irremediable e irreparable, se pierde en la traducción. Así que, de vez en cuando leo en inglés o en francés; es un hecho. Otro hecho es que Amélie Nothomb es una de las escritoras en lengua francesa más prolíficas y más leídas en la actualidad. Y que sus novelas suelen ser de extensión muy contenida, tirando a cortas. Un último hecho es que es muy fácil encontrarlas en la FNAC de Plaza de España en edición de bolsillo.

Todos estos hechos junto hacen que el libro que comento hoy sea el tercero que leo de esta autora belga nacida en Japón, con los antecedentes de uno que me gustó, Cosmétique de l’ennemi, y otro que se me atragantó, Métaphysique des tubes. Veamos que ha pasado con éste. En cualquier caso, me decidí por él debido a que escuché recientemente una recomendación para su lectura en la radio. No recuerdo quién fue «el culpable».

Ni d’Ève ni d’Adam
Amélie Nothomb
Le Livre de Poche, 2009
ISBN: 978-2-253-13323-0

Para empezar, decir que la edición es muy mona, ya que el librito viene encerrado en un estuche de cartón de lo más mono. Que servirá para guardarlo una vez leído. Claro está. Porque mientras tanto, menudo rollo el llevarlo encima, dado que el libro de bolsillo ha de servir para eso, para llevarlo en el bolsillo y sacarlo y disfrutarlo en ratos muertos en nuestra vida cotidiana.

La historia que nos narra es autobiográfica. Y básicamente es una historia de amor. Entre dos personas de nacionalidades y de culturas diferentes. La escritora regresa al Japón dónde nació y vivió hasta los cinco años con la idea de que también es su país, también es patria. Y allí inicia una relación con un joven de buena familia, que quiere aprender francés. A partir nos va narrando los episodio significativos de una relación de amor, que lo es simultáneamente con el chico y con el país que la acoge.

El tono de la narración es ágil, a veces desenfadado, yo me he reído en varias ocasiones, y en muchos capítulos he ido con una sonrisa por el mundo mientras leía las aventuras de la protagonista. Los malentendidos por culpa del idioma, las relaciones sociales e interpersonales a través de la comida, la ironía de una belga encantada con las montañas (Bélgica es un país básicamente llano en buena parte del territorio; en el resto tampoco es que sea montañoso, como mucho ondulado), etc…

Creo que la escritora se reserva para sí aspectos de la relación, menos divertidos, menos especiales, pero nos cuenta los aspectos esenciales de la misma. Entre los aspectos negativos, he de decir que no acabo de comprender del todo la naturaleza especial del chico. Más allá de que pueda ser más o menos mono y atento, aparece como un niño pijo, relativamente desocupado gracias al desahogo económico de sus padres. Hay que tener también en cuenta que estamos hablando de personas que apenas sobrepasan los veinte años de edad, muy al principio de la década de los noventa. De todas formas, el personaje protagonista es la escritora misma, su proceso de descubrirse y de saber quién es, de definirse cultural y personalmente, aunque sea por contraste con su enamorado y su entorno.

Resumiendo, un novelita que me ha gustado bastante, que a pesar de leerla en francés creo que no me he perdido gran cosa de lo esencial que nos está contando, y que puede ser bastante recomendable. Está publicada también en castellano, así que nos excusa. Y si a alguien se le atranganta, que no creo, pues tampoco es muy larga.

Manneken Piss

Ya que con frecuencia la autora se ríe de los tópicos sobre su nacionalidad, nos asomamos aquí a uno de los más grandes tópicos de Bruselas, la capital belga; el famoso Manneken Piss - Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5

La fotografía en el cine: Tada, kimi wo aishiteru

Cine, Fotografía

Nueva adición a la página dedicada a la fotografía en el cine. En esta ocasión un filme japonés, prácticamente desconocido por estos lares, y que sin embargo me ha gustado mucho cuando lo he visto en el vídeo de mi casa. Me la ha recomendado un conocido que sabe de mi empeño en ir viendo y reseñando las películas en las que la fotografía tiene una presencia más o menos importante en la historia que cuentan.

En Tada, kimi wo aishiteru nos encontramos con una bonita historia de amor en un triángulo de estudiantes universitarios a los que acompañamos a lo largo de su vida como tales estudiantes. También asistimos a cómo la fotografía es el elemento catalizador para el desarrollo del amor entre dos de ellos. La encuentro muy recomendable. Su título internacional es Heavenly Forest. La reseña la podéis encontrar aquí.

Aerogeneradores

Aerogeneradores en la Hoya de Huesca, tonos suaves y cálidos, como los de la película que hoy recomiendo - Panasonic Lumix GF1, Canon 50/1,8 II (montura de rosca)

El secreto de sus ojos (2009)

Cine

El secreto de sus ojos (2009), 30 de septiembre de 2009.

Una serie de catastróficas desdichas nos impidieron llegar al cine, a los Renoir de Zaragoza, el pasado martes para ver este filme como nos gusta, entre semana, con poca gente y tranquilidad. La culpa no es de los cines; es del caos en el que está sumida la ciudad por diversas obras. En este país toda la fama al respecto se la lleva la «quiero-ser-olímpica-pero-que-crudo-lo-tengo»; pero no es la única. Así que fuimos ayer. Sin recordar que era miércoles. Los miércoles, en Zaragoza, es el día del espectador. Y estaba el cine hasta arriba de gente. Así que vimos la película en situación un poco precaria. Desde luego no como nos hubiera gustado. Pero es lo que había. O esperar a la semana que viene, o aguantar. Y decidimos aguantar.

Y mereció la pena. Porque la película, firmada por Juan José Campanella, es un excelente filme argentino que no queda más remedio que recomendar en este páramo que llamamos cine actual. Casualmente, no hay efectos especiales. Lo que son las cosas. El director, que trabaja con frecuencia como director de episodios de series para televisión en los EE.UU., ¿no podría decirles a los yanquis que se dejen de fuegos artificiales en nuevas versiones de lo ya visto y que vuelvan a crear historias interesantes? No sé. Por si acaso le hacen caso.

La película nos cuenta las andanzas de un oficial de un juzgado (Ricardo Darín) de instrucción en Buenos Aires, al que se acaba de incorporar una joven y guapa nueva secretaria del juzgado (Soledad Villamil), y que por el turno correspondiente les cae en suerte la brutal violación y asesinato de una joven maestra de 23 años, guapa, recién casada con un marido devotamente enamorado de ella. Y he aquí como se desarrollan en paralelo dos historias. Por una lado, la resolución del caso por parte de los dos funcionarios del juzgado, el oficial y su subalterno (Guillermo Francella) reconvertidos a detectives por pundonor, por no dejar que el caso quede sin justicia. Por otro, la historia de amor qué tímidamente surge entre el oficial del juzgado y la secretaria. Un amor aparentemente imposible por las diferencias de edad, clase social, posición profesional, etc. Todo ello en el ambiente de la Argentina previa al tristemente célebre golpe de estado de 1976.

La narración se nos presenta como un flashback del protagonista, recientemente jubilado, y que para ocupar su tiempo, toma la decisión de escribir una novela con la historia del crimen. Oscila entre el drama y la tragedia con tonos de comedia de la buena. En alguna escena, las andanzas de los dos funcionarios, su torpeza, nos causa una risa franca aunque llena de simpatía. También, ambos, nos deparan momentos de gran sensibilidad y dramatismo. Y la muerte ronda por ahí.

A pesar de ser una película relativamente larga, la historia transcurre con agilidad. Es cierto que en ello influye mucho el hecho de que los personajes nos interesan, queremos saber de ellos, sufrimos con ellos. Pero también porque el guion se acomoda bien a la historia. Por otra parte, es de las películas argentinas con una producción más cuidada que he visto. Uno respira el ambiente de pesada burocracia de los juzgados porteños, con ciertos de carpetas y expedientes acumulados por todas parte, con máquinas de escribir que se resisten a imprimir la «a», con unos funcionarios que son argentinos pero que pueden ser de cualquier lugar,…

Si la realización y la producción es buena, buena parte de la película descansa sobre las excelentes interpretaciones de los actores. Para mí, los mejores son Darín y Francella, que en algunos momentos lo bordan. Villamil, una actriz que debe andar rondando los cuarenta, tiene la difícil tarea de dar vida a una mujer tanto en su juventud con veintitantos como en la madurez, próxima a los cincuenta. Sale airosa del trance, pero su personaje no está tan definido ni tiene la misma importancia en la pantalla como los anteriores aunque sea central en las motivaciones de nuestro apreciado oficial de juzgado. Existen personajes secundarios que resultan fundamentales en el desarrollo de la historia, también muy bien interpretados, como el marido de la víctima, Pablo Rago, o el presunto asesino, un inquietante Javier Godino. Algunas de las escenas más divertidas cuentan con la intervención del juez, excelentemente interpretado, creo, por Mario Alarcón.

Resumiendo, creo que estoy ante una de las mejores película de este año, y por lo tanto no me queda sino recomendarla vivamente. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

No tengo fotos de la Argentina. Así que os dejo con una foto de Sintra en Portugal. Que es un sitio muy bonito y recomendable.

Palacio Real

Palacio Real de Sintra, Portugal - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Li Mi De Cai Xiang (2008)

Cine

Li Mi De Cai Xiang (2009), 10 de septiembre de 2009.

Pues sí. El título está en mandarín. Y es que hemos vuelto a aprovechar mi falta de compromisos deportivos los jueves, no volverán hasta octubre, para ir a la versión original de los Renoir, que para este mes es una película china cuyo título internacional traducido al castellano es La ecuación del amor y de la muerte, aunque el significado del título en mandarín sería La suposición de Li Mi (Nota: todos los nombres propios chinos están escritos al estilo de su país, por lo que el apellido va en primer lugar, y el nombre propio en segundo lugar).

Para empezar, esta película china es de gente normal. No hay artes marciales, ni es de época, ni es de miedo, ni nada de lo que habitualmente nos llega del cine oriental. Es de gente corriente. La protagonista, interpretada por Zhou Xun, es una joven taxista que fue abandonada por su novio cuatro años atrás, y que se dedica a enseñar a los pasajeros las fotografías del antiguo novio para localizarlo y hablar con el de nuevo. Sigue enamorada. En una de estas, hace una carrera para dos tipos incultos, que resultan ser unos camellos de poca monta y que la secuestran con el objeto de conseguir un dinero para coger un avión. Y a partir de aquí se desata un curioso drama de historias entrecruzadas, en el que no falta algún destello de humor en la primera parte de la película, y que nos hace reflexionar sobre distintos sentimientos humanos entre los que por supuesto está el amor, pero también la soledad, la solidaridad o la incomunicación.

La película está hecha con medios sencillos. Es la segunda obra de su director, Cao Baoping, un desconocido por estos lares. La realización es correcta. La ambientación es buena, nos permite introducirnos en la China real, no en la de las historias fantásticas o en la de lo puramente folclórico. Descubrimos que los que haceres de sus habitantes y de sus ciudades no son tan distintos de los del resto del mundo. La historia avanza un poco a golpes. Tiene sus momentos altos y sus momentos bajos, pero en líneas generales a mí me enganchó.

Si bien los personajes pertenecen al común de la población, son peculiares. Todos tienen defectos en su personalidad. El policía engañado y abandonado por su mujer. El novio con sentido del fracaso y que huye para intentar encontrar el éxito por otros medios. Los desdichados tipos de provincias, desarraigados en la gran ciudad, que recurren al crimen para volver a sus orígenes. El amor perdido de uno de ellos. El amor perdido de la protagonista. Y aquí radica lo mejor del filme. Todos ellos nos llegan, todos nos interesan gracias a la excelente interpretación de los actores y actrices. A Zhou Xun ya la había visto en Balzac y la joven costurera china, una película absolutamente deliciosa y recomendable para todo el mundo.  Pero todos los demás aportan su granito de arroz a este guiso oriental de tan agradable digestión.

Para resumir, esta película que se proyecta en versión original subtitulada no supondrá una opción para buena parte de los potenciales espectadores, por culpa del tradicional prejuicio a la versión original de este país. Pues ellos se lo pierden. A mí me parece una opción mucho más interesante que la mayor parte de lo que se ve habitualmente por ahí. No es perfecta ni mucho menos, pero nos abre un poco los ojos al mundo de una forma agradable. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un seis en la dirección.

Afortunadamente, como se ve en la foto, cada vez son más frecuentes los intercambios entre Oriente y Occidente.

Sonríe

Turistas orientales se fotografían en la Fontana de Trevi, Roma (Italia) - Canon Digital Ixus 860IS

Los abrazos rotos (2009)

Cine

Los abrazos rotos (2009), 23 de marzo de 2009.

Bueno… cuando Almodóvar estrena película, la asistencia es obligatoria. Desde mi punto de vista, es el mejor director español actual, uno de los cinco mejores de toda la historia, y uno de los mejores directores mundiales actuales. Eso no quiere decir que todas sus películas sean las mejores. Porque como a todo hijo de vecino, unas veces las cosas les salen bien y otras… pues no tan bien. ¿Qué habrá pasado en esta ocasión? Veremos.

El manchego nos presenta la historia de un guionista de cine ciego (Lluis Homar), que arrastra un drama de su pasado que impacta de nuevo con el con la ocasión de la muerte de un potentado (José Luis Gómez) con el que se relacionó años antes durante el rodaje de un pelicula. De fondo, la historia de amor que vivió el guionista y entonces director con la amante del potentado y protagonista de la película (Penélope Cruz). En un momento dado, y ante la ausencia de su directora de producción (Blanca Portillo), el hijo de esta se queda cuidándolo, y tras ciertas peripecias, el protagonista cuenta al joven (Tamar Novas) toda la historia. En esa historia encontramos dramas dentro de dramas, y un doble desenlace. El de los hechos que sucedieron en el pasado, y el de la situación actúal de los personajes protagonistas.

Visualmente, la película es una maravilla. Almodóvar tiene un estilo personal que me parece muy atractivo, con transmite una sensaciones visuales que me gustan mucho. Todos los planos, todas las secuencias, la puesta en escena en general está cuidada hasta el más mínimo detalle. Nada es superfluo, todo importan. Cualquier gesto, cualquier minúsculo objeto.

Otro aspecto que me ha gustado ha sido la parte metatextual, en la que esta película, de 2009 hace referencia a uno de los grandes éxitos del director de hace 20 años, Mujeres al borde de un ataque de nervios. Constantemente, la película en rodaje, Chicas y maletas, hace referencias al éxito que marcó para siempre la carrera del autor.

Pero este filme tiene un gran pero. La historia no acaba de cuajar. El guion flojea. No acabas de integrater. Te fijas demasiado en lo cosmético y no te dejas llevar por las emociones que se derivan de la obra. Te caen bien los personajes, pero no te emociona lo que les pasa. Ni siquiera en los momentos más dramáticos. Algo no ha funcionado. Algo no está bien engarzado. Como he escuchado ya en algún otro sitio, tiene todo lo que tiene que tener para ser una historia magnífica, y no lo acaba de conseguir.

Las interpretaciones son sólidas, especialmente por parte de gente como José Luis Gómez o Blanca Portillo. Penélope Cruz creo que está por encima de lo que es habitual en ella. Es uno de los méritos del manchego; saca lo mejor de los actores, incluso de los flojos. Quizá el protagonista, Lluis Homar, sin estar mal, no acaba de transmitir toda la emoción que exige el personaje. Kira Miró está estupenda… pero por motivos muy distintos… ejem.

En resumen, una película imprescindible para los amantes de la cinematografía del director, aunque puede defraudar a más de uno. Los que odian o se siente fríos con el autor,… casi mejor que lo dejen estar. Yo le pongo un seis en la valoración subjetiva, con un siete en la dirección y un siete en la interpretación.

En la foto de hoy, la melancolía de una figura humana que se pierde al fondo… Melancolía que también se da en la película de hoy.

Rampa

Estación de Lérida-Pirineos - Panasonic Lumix LX3

Lejos de la tierra quemada (2008)

Cine

Lejos de la tierra quemada (The Burning Plain, 2008), 16 de marzo de 2009.

Este filme es el primer largometraje como director de Guillermo Arriaga, autor de los guiones de películas tan interesantes como Amores perros, 21 gramos, Los tres entierros de Melquiades Estrada y Babel. Por supuesto, también es el guionista de su propia película, y esto nos da una pista de por dónde pueden ir los tiros. Si a esto se añade que en su reparto encontramos gente tan interesante, desde muchos puntos de vista, como Charlize Theron o Kim Basinger… no cabía duda, era la película de elección para esta semana. Por lo menos, para mí.

En lo que se refiere a la historia, comenzamos la misma en lo que parece ser la fría y lluviosa ciudad de Portland, con el personaje interpretado por Charlize Theron, una mujer guapa pero fría, como la ciudad, huyendo de todo compromiso, indiferente a las relaciones que mantiene con los hombres. También nos sitúa en Méjico, seco y caluroso, donde un piloto fumigador sufre un grave accidente. A partir de ahí una serie de flashbacks que salpican los hechos del presenten, nos llevan a los acontecimientos que sucedieron más de 12 años atras en el pasado. Algunas veces nos presentan la relación adúltera entre el padre del piloto (Joaquim de Almeida) y la madre de ella (Kim Basinger). Otras veces, nos presenta la relación que se establece entre el piloto y la mujer, ambos adolescentes, tras la muerte de sus padres. Con el tiempo nos enteramos de lo que les une todavía, así como del drama que oculta la mujer en su pasado.

Como en sus anteriores películas como guionista, Arriaga nos vuelve a confrontar con una historia que no es lineal, que nos va dosificando la información sobre las personas y sus circunstancias, pero permitiéndonos vivir con ellas sus angustias y sus sentimientos, hasta que alcanzamos la plena comprensión de lo sucedido. En esta película, quizá se ve venir demasiado pronto el punto trágico de la historia… la causa de la muerte de los padres.

Desde el punto de vista de la realización, el director nos ofrece un producto adecuado a la historia que ha diseñado y  que es pivotal en este filme. Más que correcta.

Las interpretaciones de ambas protagonistas están muy bien. Hay una tercera protagonista, Jennifer Lawrence, ese clon adolescente de Charlize Theron que han encontrado para interpretar al personaje en sus años más jóvenes. No desmerece en nada lo ofrecido por sus compañeras más veteranas. Por supuesto, encontramos a una pléyade de secundarios, los personajes masculinos, que están ahí y lo hacen muy bien. El ya mencionado Almeida, J.D. Pardo, Danny Pino, José María Yazpik, Brett Cullen, etc. Hay niña, Tessa Ia, pero está contenida, y colabora en el trabajo global sin robar los protagonismos, como suele pasar con los niños en el cine. Bien.

En resumen, una buena película que puede gustar a cualquiera que aprecie un buen drama, con un guion bien construido, y un buen trabajo artesano en la dirección y la producción, pero sobre todo, una excelente interpretación de dos guapas mujeres, que no necesitan ponerse fear para ser solventes actrices dramáticas. Y pensándolo bien, a pesar de la dureza de alguna situación, es una película de amor; básicamente es una película romántica. Lo que no quiere decir que tenga exceso de azucar, precisamente; al contrario, que hay bastante amargura. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y otro siete en la dirección.

Hoy de foto, pongo un paisaje suburbano,… o periurbano… no sé muy bien como definirlo. Pero paisaje. En Zaragoza.

Grafitti

Cerca del Canal Imperial, cuando va abandonando Zaragoza - Pentax K10D, SMC-A 100/4 Macro