[TV] Cosas de series

Televisión

He decidido que en lugar de esperar hasta final de temporada para comentar cómo han ido las series de televisión, haré periódicos comentarios de situación. Por orientar y orientarme a mí mismo. Que a veces viene bien reflejar por escrito lo que uno opina para saber cuando apagar el televisor. La «caja tonta» debe ser un producto a consumir con moderación. Con parsimonia me atrevería a decir. Así que hay que ser selectivo.

Comentarios de esta semana:

Han vuelto los muertos vivientes de The Walking Dead. Siempre penderá sobre esta serie mi particular cancelación, porque el tema este de los zombis nunca me ha hecho mucha gracia. Pero el primer capítulo de esta temporada ha estado bien. Dosifican mucho la casquería, y me sigue recordando la historia de los fugitivos buscando un lugar seguro frente a los muertos vivientes a la de Galactica buscando la Tierra y huyendo de los cylones. Aunque las cylonas estaban más buenas. Y estos recorren el estado de Georgia en lugar de la galaxia, que siempre es un punto en contra. En cualquier caso, sigue entretenido.

Walking Alive

Siempre he preferido los caminantes vivos a los muertos; estos últimos siempre me han parecido que contravenían sobre manera la segunda ley de la termodinámica, y los escépticos llevamos muy mal según que cosas (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

He visto un capítulo y un tercio de Enlightened y he abandonado. La verdad es que las peripecias laborales de Laura Dern y su «iluminación» no me han enganchado nada. Esperaba algo más de esta serie.

Dicen que es la temporada de House. Más le vale porque empieza a estar muy quemado. Entendedme, los episodios son entretenidos. Pero empieza a sonar a déjà vu constantemente. Parece que van a ir despidiendo «colaboradores». Adiós a Thirteen (Olivia Wilde). Una pena, este personaje sólo se ha puesto interesante hacia el final. Por cierto, también adiós sonado a Cuddy (Lisa Edelstein), que se ha convertido en abogada cínica y manipuladora y se ha pasado a The Good Wife, serie que he retomado desde que la deseché en su piloto, y que ahora me entretiene mucho.

Hospital y parque

El "Miguel Servet" de Zaragoza no es como el "Princeton Plainsboro" de Nueva Jersey, aunque a este último probablemente le va quedando ya poca vida (Leica D-Lux 5).

De lo nuevo, muy decepcionante Terra Nova que está a punto de desaparecer de mi parrilla televisiva. Muy entretenida Suburgatory, con el plus de que sólo dura media hora. Aguanta el tipo la guapa Emily VanCamp frente a mi admirada Madeleine Stowe en Revenge, ya veremos por cuanto tiempo, y si se convierte en realidad en un «guilty pleasure». Puede desaparecer de mi parrilla televisiva Person of interest, ya que sus protagonistas… pues no me caen simpáticos.

Valores sólidos en la bolsa de las series: Modern Family y Dexter. En este último, a la espera del enfrentamiento con el «comandante Adama» (Edward James Olmos). Uigggg, ¿cuándo se encontrarán frente a frente?

Y por hoy, ya vale. La semana que viene comentaré algún fin de temporada.

Luces

Como siempre, en esto de la tele, luces y sombras,... o nunca llueve a gusto de todos,... pero en algo hay que entretenerse. Además de leer, pasear, tomar chismes con los amigos, hacer fotos, ver cine,... etcétera (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

[TV] La oscuridad del alma humana en Red Riding, y el vicio de los placeres culpables

Televisión

Hoy voy a comentar una miniserie de la BBC, poco conocida pero notable, y a reflexionar sobre eso que los anglosajones llaman los «guilty pleasures», los placeres culpables. Entrada variopinta, pero así son las cosas.

Red Riding

Esta es una serie de tres capítulos, cada uno de ellos un auténtico largometraje en torno a los 100 minutos de duración, relacionados entre sí, y que adaptan al formato fílmico el llamado Red Riding Quartet del escritor británico David Peace. Esta es una serie de cuatro novelas, que han sido trasladadas a los tres largometrajes que se titulan:

Red Riding: In the Year of Our Lord 1974

Red Riding: In the Year of Our Lord 1980

Red Riding: In the Year of Our Lord 1983

En España se han podido ver en diversos canales de Canal+, aunque yo los gravé directamente de Canal+ Xtra, en versión original subtitulada en castellano.

La acción se sitúa en el condado de West Yorkshire, equivalente más o menos al antiguo West Riding del antiguo condado de Yorkshire. En torno a la ciudad de Leeds. Con el transfondo de una serie de asesinatos en serie, algunos ficiticios  relacionados con prácticas pedófilas, y otros reales relacionados con los asesinatos de prostitutas, vamos siguiendo los acontecimientos a lo largo de una década en torno al departamento de policía y otros personajes notables del condado. Los protagonistas de cada episodio son diversos. Un joven periodista (Andrew Garfield) que se traslada al norte procedente del sur de Inglaterra y se pone a investigar una serie de crímenes pedófilos. Un policía ajeno al departamento de policía del condado (Paddy Considine) traído para investigar los crímenes del destripador de Yorkshire. Un policía del departamento (David Morrissey) y un abogado hijo de un policía del departamento (Mark Addy) insatisfechos con la resolución del crimen de los asesinatos pedófilos.

Pero los protagonistas reales son el conjunto de personajes que constituyen el fondo de la acción y que forman una gran trama de corrupción policial y económica en el condado. Torturas a los presos, protección de poderosos, reparto de beneficios entre policías, abusos sexuales, todo está a la orden del día en la corrupta comisaría de la West Yorkshire Constabulary. La serie es una feroz crítica a un sistema social, policial, y económico que favorece esta corrupción y los desmanes de los corruptos. Te deja con el cuerpo y con el alma hecho unos zorros.

Los tres largometrajes son de una factura técnica impecable. Como curiosidad, se rodaron con técnicas muy distintas. El primero en película tradicional de 16 mm y formato 16:9, el segundo en película de 35 mm con formato anamórfico para dar el cinematográfico 2,35:1, y el tercero con las modernas cámaras de cine digital Red One y formato también 2,35:1. Las realizaciones me parecieron impecables. No sólo para televisión, sino como cine en general.

Pero como de costumbre en las producciones británicas, buena parte del peso y del mérito se la llevan los intérpretes. Y así encontramos con excelentes interpretaciones a actores y actrices como Sean Bean, Rebecca Hall (con lo sosa que me pareció en cierta película de Woody Allen, y aquí está impresionante)Peter Mullan, por destacar a algunos que me han llamado especialmente la atención sin desmerecer al resto.

Una serie dura. Difícil de ver por los temas y las acciones desarrollados. Pero de primerísima calidad, que no dudo en recomendar a los amantes de la buena televisión y del buen cine.

York

La ciudad de York, que da nombre al condado de West Yorkshire aunque no está en él, en 1989, sólo 4 ó 5 años después del final de la acción en la serie (Pentax P30N, probablemente con SMC-A 50/2).

«Guilty pleasures» de temporada

Los placeres culpables. Aquellas cosas que nos hacen sentir bien, que nos gustan, pero que no nos atrevemos a confesar en público. No me refiero a crímenes o actos éticamente reprobables ni nada de eso. Me refiero a cosas más pequeñas. Cotidianas. Por ejemplo, a comerte un bombón cuando sabes que te sobran unos kilitos ahí donde más se notan. A sintonizar Kiss FM en el coche cuando siempre has presumido de ser de los de Radio 3. A ponerte Canal+ cuando llegas a las 2 de la madrugada la noche del viernes al sábado y aparece una de esas películas que oficialmente nunca ves. A lo que sea que se supone que alguien como tú no hace, pero te encanta hacer. Por lo menos de vez en cuando. Y con las teleseries pasa lo mismo.

Hace un par de semanas, un par de amigos, casados el uno contra la otra o viceversa, pero razonablemente felices, reconocían que veían con pasión una teleserie de vampiros adolescentes a las que estaba enganchada su hija también en la edad del pavo. Y yo, tengo que reconocer para mi vergüenza, que nunca he dejado de ver Anatomía de Grey, esa estúpida serie en el que actores de 40 años interpretan a médicos residentes de 30 que corretean por los ascensores de un hospital comportándose como adolescentes de 15 años. Sé que son malos actores, sé que son argumentos ridículos, se que es una serie absurda. Pero nunca he dejado de verla. Mea culpa.

Y con las nuevas series de esta temporada, por un momento pensé que podría tener un nuevo guilty pleasure. Se trata de Pan Am. Ambientada en principios de los sesenta, nos cuenta las peripecias de cuatro guapas azafatas de la simbólica, y arruinada y desaparecido línea aérea, compañía de bandera oficiosa de los EE.UU. También salen pilotos, interpretados por absurdamente jóvenes actores teniendo en cuenta el tipo de aviones que se suponen que vuelan. Pero a quien le importan los pilotos. Así que nuevamente tenemos algunos componentes de un placer culpable. Chicas guapas, situaciones kitsch, marujeo, etc. Prometía. Hasta que he visto el tercer capítulo que sitúa la acción en el discurso del Ich bin ein Berliner de J.F.K. en el Berlín de la guerra fría. La cosa ha sido tan aberrante, que me llevaría una larga extensión de texto contarlo todo. De vergüenza ajena. Supongo que tendré que buscar nuevos placeres culpables televisivos. Se admiten sugerencias.

Puerta de Brandemburgo

Un "soldado soviético" con aspecto poco aterrador, no como en la guerra fría, intenta sacarle la pasta a un turista en 2007 posando para sus fotos (Pentax *ist DS, SMC-A 100/4 Macro).

[TV] Final,… raro,… de temporada para el Doctor, y otras cosas que van empezando por ahí

Televisión

Doctor Who – 6ª temporada

Sí. En los últimos tiempos me confieso enganchado totalmente a las aventuras del Doctor (Matt Smith). Hay quien dice que estoy más bien enganchado a Amy Pond (Karen Gillan). A eso rebatiré que si es cierto que la escocesa me parece una monada, me divierto mucho más cuando aparece en pantalla la arqueóloga asesina River Song (Alex Kingston). En cualquier caso, tras el parón veraniego, ha bastado el mes de septiembre para finiquitar la movida temporada que hemos vivido este año.

Lo cierto es que tras el espectacular comienzo de temporada, y tras el no menos espectacular episodio de antes del parón de verano. Las expectativas eran altísimas. Con una trama de fondo muy interesante, todos las aventuras del Doctor se volvieron significativas. Y el comienzo de los nuevos capítulos también fue muy bueno. Y luego… en mi apreciación personal,… algo raro. Porque siguieron una serie de capítulos, que aparentemente rompían la fuerte serialización que había llevado la serie. Bastante inquietantes. Alguno que otro más propio del género de terror que el de ciencia ficción. Con la sorprendente despedida de Amy en uno de ellos… Y que han dado lugar a uno de los finales de temporada más confusos que he visto. He necesitado verlo un par de veces, y todavía no sé si me ha gustado o no. En cualquier caso es lo que hay. Difícil saber por dónde va a tirar la serie.

Cosas que sabemos. Que habrá especial de navidad. Que la próxima temporada que tardará en llegar celebrará el 50ª aniversario del personaje. También parece que Karen Gillan y su prescindible acompañante volverán. Desconozco con qué intensidad. Esperemos que Alex Kingston siga apareciendo, porque su presencia en los episodios aumenta considerablemente la animación de la misma. Es un valor añadido considerable.

Pero pareciera que la determinación del Doctor de situarse en un perfil más bajo de notoriedad en el universo whoviano, indicaría que estamos ante una nueva tendencia en sus aventuras. El tiempo lo dirá.

Sobre nuevas series

En las últimas tres semanas se han estrenado muchas series de televisión en las cadenas norteamericanas. No encuentro mucho que mencionar. Casi nada me ha llamado la atención.

Mencioné algún chascarrillo el otro día sobre el piloto, entretenido, de Terra Nova. El segundo capítulo me ha parecido muy del estilo de Eureka, pero con menos sentido del humor y más pasteloso-familiar. Es decir, entretenido pero peor

He mandado a freir espárragos Glee, por repetirse y por pesados. No tienen nada que ver con la mordacidad de la primera temporada.

Voy a dar alguna oportunidad a Revenge, básicamente porque sale Madeleine Stowe. La chica protagonista, Emily VanCamp, es una monada, pero puede ser la causa de que abandone la serie. Por sosa. Algo parecido me pasa con Person of Interest. La inquietante presencia del «perdido» Michael Emerson en este procedimental es interesante, pero su protagonista, Jim Caviezel, aburre hasta las ostras.

Probablemente el piloto más interesante, con muchísima ventaja, sea el de Homeland. Una trama muy inquietante. E interesantes papeles para Claire Danes, Damian Lewis, y una guapísima Morena Baccarin, abandonadas ya sus veleidades reptilianas.

Luces y sombras en el atardecer

Luces y sombras en las producciones televisivas,... como de costumbre (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[TV] Adiós de momento a las chicas de Showtime,… y pequeño comentario sobre el tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios

Televisión

Sí. En realidad son diversas las que podrían llevar el apelativo de las «chicas de Showtime». Pero en concreto me voy a referir a dos personajes muy distintos, que recientemente a terminado temporada en la pequeña pantalla.

Weeds – 7ª temporada

Sí, ya hace nada menos que siete temporadas que Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su disfuncional y extraña familia nos acompañan. Desde las primeras temporadas en la «idílica» comunidad de Agrestic a su extraña convivencia con las mafias mejicanas desde los suburbios de San Diego, su huída a través de media norteamericana, y su provisional asentamiento en Nueva York en esta última temporada.

Tras una elipsis de un par o tres de años en la que Nancy ha permanecido en prisión, mientras su familia se refugiaba en la muy tolerante Copenhague, se vuelven a reunir en la Gran Manzana. El objetivo iniciar es reunirse y comenzar una nueva vida. Pero tratándose de los Botwin nada será fácil, y la «hierba» no estará lejos, siendo un personaje más de la serie, por no decir un miembro más de la familia.

El tono similar al que ya conocemos, una serie de situaciones demenciales soportadas por el buen hacer interpretativo de actores y actrices, mucho humor, no poco de drama, y un puntito de tragedia siempre amenazante. Oficialmente, no está confirmada la octava temporada. Pero el final es un cliffhanger en toda regla.

A ver si nos vamos a caer y tiramos a la del rabo de pescadilla...

En Copenhague encontramos al principio de temporada a los Botwin que no están entre rejas (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

The Big C – 2ª temporada

Nueva colección de aventuras familiares. Pero esta vez sin salir de los aburguesados suburbios de una ciudad del medio oeste americano, donde supongo que las cosas que le pasan a Cathy Jamison (Laura Linney) suceden. Siempre con una nota de humor y de ironía, la serie ha ido adquiriendo progresivamente un tono más dramático. Una vez más, además de las vivencias de Cathy hemos ido presenciando las de su familia y allegados, todos ellos hijos reales o figurados de la gran Cathy. Pero por el camino todos van sufriendo pérdidas. Y de hecho, uno va a llegar a pensar que la única que va a llegar viva al final de la serie es la que tiene el cáncer terminal. Pero no diré más que no quiero destripar más de la cuenta.

Divertida y emocionante a la vez, tal vez no llega esta temporada a los niveles de la primera quizá porque ya no nos sorprende tanto la situación, sigue siendo una gran recomendación para quienes quieran ver cine hecho para la pequeña pantalla. Y con episodio de menos de media hora de duración, quien se puede resistir. Aquí también, gran mérito de los intérpretes. Todos ellos.

El tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios… y en Terra Nova

Se emitió el piloto de hora y media de duración de la gran apuesta de Fox por la aventura y la ciencia ficción: Terra Nova. No voy a comentar gran cosa sobre la serie. El piloto fue entretenido, pero de ahí a que al final me acabe interesando la serie va un trecho. Por lo menos, algunas de las chicas, si no buenas actrices, por lo menos son monas.

El caso es que sitúan la acción en el pasado de nuestro planeta, hace 85 millones de años, en el cretácico superior. Esto garantiza la presencia de muuuuuchos dinosaurios. Eso sí, en una realidad paralela, para no dar lugar a paradojas temporales. O eso parece, al menos.

El caso es que en la escena final del episodio piloto, la familia protagonistas quedan obnubilados ante la visión de la Luna. Muy grande. Y la chica adolescente, que es la empollona de la familia, les explica porqué hace 85 millones de años la luna estaba más cerca de la Tierra que en la actualidad.

En la serie se dice que la Luna se aleja  de la Tierra 0,5 centímetro al año. En 85 millones de años, querría decir que se ha alejado 42,5 millones de centímetros. Es decir 425 kilómetros. Teniendo en cuenta que en la actualidad la órbita media de nuestro satélite está a 384,4 mil kilómetros de promedio, hace 85 millones de años, según los datos proporcionados por la serie, estaría a un poco menos de 384 mil kilómetros. Un 99,89% de la distancia actual y del diámetro aparente actual. ¿Realmente cree que alguien puede apreciar esa diferencia de tamaño realmente? Creo que no.

Las cosas no son del todo así. Parece que en realidad el satélite se aleja 4 centímetros al año (en realidad 38 milímetros, pero por redondear). Es decir, 8 veces más deprisa. Pero aun así, la diferencia es difícil de distinguir. Más para una gente que no han visto al satélite con frecuencia por estar, en su tiempo, la Tierra cubierta por una capa de polución. Mala ciencia. Muy mala ciencia.

Reloj astronómico en la Marienkirche

Seguro que el reloj astronómico de la Marienkirche de Lübeck, Alemania, está mejor calibrado que el guion televisivo de Terra Nova (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,4 ASPH).

[TV] Appropriate Adult

Televisión

Conocí esta miniserie británica de dos episodios por casualidad. Al principio no me llamó la atención mucho. El concepto ése de appropriate adult me sonaba a posible melodrama de estos de sobremesa. Pero la presencia en el reparto como protagonista de Emily Watson, una actriz británica muy solvente, me indujo a enterarme un poco más sobre qué iba. Finalmente, decidí que cuando tuviera un rato la vería. Al fin y al cabo, dos episodios de poco más de una hora de duración equivalen a un largometraje, y siempre es posible encontrar un momento. Al comienzo de la serie se nos avisa que estando basada en hechos reales, algunas partes de la acción se han dramatizado. Es decir, no necesariamente las cosas sucedieron como se cuenta.

La historia nos cuenta las vivencias de Janet Leach (Emily Watson), un ama de casa británica que en los años noventa se ofreció para actuar como appropriate adult en la ciudad inglesa Gloucester. Sorprendentemente, el primer caso en el que tuvo que intervenir no se trató uno típico de algún menor o algún adulto con discapacidad psíquica, sino que se trato de Fred West (Dominic West), un adulto acusado un número indefinido de asesinatos, incluido el de alguna de sus hijas, con connotaciones sexuales y sadismo, y con la más que probable colaboración de su mujer Rosemary (Monica Dolan). La policía optó por solicitar esta figura reconocida en la legislación británica con el fin de no dejar cabos sueltos en la investigación, que pudieran hacer sospechar que el proceso no contaba con las suficientes garantías para el acusado. Durante los interrogatorios, el acusado y Janet desarrollan una peculiar relación que dura toda la investigación y más allá, cuando esta termina, y el acusado está en la cárcel a la espera de juicio, al que no llegó por haberse suicidado antes.

De estos asesinatos en serie, por los que sí que fue condenada la esposa de West, yo no había oído hablar nunca. Parece que tuvieron una cierta repercusión en su momento en la opinión pública británica. Y la serie ha generado controversias entre las personas que participaron en aquella investigación, o tienen relación con Leach o con West. Ni idea de quien tiene razón. Por lo tanto, centraré mi opinión en la realización de la serie como drama televisivo más que como recreación de unos hechos reales.

Lo cierto es que como suele ser habitual en este tipo de productos, el peso de la realización descansa sobre los intérpretes. La protagonista absoluta es Emily Watson, que una vez más demuestra desde mi punto de vista que es una excelente actriz, que con sobriedad y pocas palabras transmite mucho en pantalla. Tras ella, compartiendo muchas escenas está Dominic West que la acompaña muy bien, haciendo creíble el tipo de criminal que se nos quiere presentar. Notables actuaciones también, la breve pero matizada de Monica Dolan y las de los diversos miembros de la policía o de la familia de Leach que aparecen con menos frecuencia en pantalla. En otros aspectos de la realización, la producción es sobria pero adecuada, presentándose una reproducción del ambiente de la época y de los lugares muy bien conseguida, y filmándose todo el conjunto con gran oficio. Como ya he dicho se podría ver como un largometraje y no desmerecería nada de muchos de los dramas que en estos momentos llegan a la gran pantalla.

Como conclusión, una serie que puede ser recomendable, que dudo que llegue a las televisiones españolas si no es en algún canal minoritario, pero que es una demostración palpable de que los británicos puede que sean quienes hacen los mejores productos de ficción televisiva, apoyándose en su aparentemente inagotable cantera de excelentes intérpretes.

Embankment Gardens - Chelsea

No conozco Gloucester, así que para dar un ambiente británico pasearemos por los Embankment Gardens en el "borough" de Chelsea, en Londres (Canon Digital Ixus 400).

[TV] Algunas cosas que pasan por la tele,… o por lo menos por mi tele

Televisión

Se podrían hacer muchos comentarios en estas fechas sobre novedades en la series de televisión. Al fin y al cabo, en los EE.UU. están en plena vorágine de estrenos de nuevas temporadas y nuevas series. Pero, bueno,… dejaremos pasar un poco de tiempo antes de comentar nada al respecto. Dejaremos reposar las cosas. Sin embargo, hay algunas cosas que comentar. Algún fin de temporada, algún comienzo destacado, alguna sorpresa,… En cualquier caso, inserto foto a continuación, para dar tiempo al lector de esta entrada a considerar la conveniencia de seguir leyendo, porque el texto puede desentrañar el argumento de alguna de las series. Como dice mi muy querida River Song,… Hello, sweeties! Spoilers!

South Kensington (London Tube)

Alguna de las escenas más emotivas de una de las series de hoy sucede en un estación de tren británica; en la imagen, la bonita estación de South Kensington, del metro londinense (Fujifilm Finepix F10).

Fin de temporada, la 4ª, para Eureka

Y parece que es la penúltima. Esta es una serie de ciencia ficción que se caracteriza básicamente por su carácter amable. Tiene mucho más de comedia que de drama, desde luego. Un producto más que adecuado para pasar un rato agradable con las aventuras del sheriff normal, en un pueblo de científicos friquis e inadaptados en gran medida. Con alguna que otra excepción, claro. En esta temporada, además del apuro de turno de cada episodio, hemos visto como se preparaban para ir a Titán, el mayor satélite de Saturno. Pero claro, las cosas no podían ir relajadas, y nos han dejado con un cliffhanger de los gordos, de los que son propios de estas series, y a esperar toca. La serie finalizará el año que viene. Parece que hay previsto un especial de navidad, y luego 12 episodios que cerrarán la serie. Prometen que, ya que será una temporada cortita, los episodios tendrán gran calidad. Pues nada. Los despediremos como merecen. A mí me han entretenido mucho.

Sorpresa al final de lo que parecía un capítulo de transición en Doctor Who

Pues no. No te puedes despistar con las aventuras del Doctor. Y lo que parecía un entretenido aunque típico capítulo de transición en las aventuras del último de los  Señores del Tiempo, se ha convertido en un capítulo trascendente. Porque han mandado a la mejor compañera que le conozco a casa. A Inglaterra, a llevar una vida común y corriente. Hace un tiempo anunciaron que en la próxima temporada se contaría con la participación de Karen Gillan en la serie. Pero o se produce algún cambio que indique que vuelve a ser compañera del Doctor o serán apariciones esporádicas o recurrentes, pero no continuas. Para mí un problema. Porque el personaje de Amy Pond ha aportado mucho a la serie. Desde mi punto de vista, sólo Alex Kingston con su River Song da más salsa a los episodios de la veterana producción británica. Y parece que la presencia de esta está garantizada en el final de temporada, por lo menos. Pero ya veremos qué pasa en un futuro. Estoy un poco mohíno con el tema. Qué queréis que os diga.

No. No me he olvidado que la misma peripecia le a pasado al personaje de Rory. Pero es que este no me importa que desaparezca. Por dos motivos. Porque nunca me ha parecido que aportase mucho, y porque quiero a Amy para mí solo.

Downton Abbey y la primera guerra mundial

Sí. Ha vuelto Downton Abbey. Indudablemente una de las mejores series que se pueden ver en estos momentos en televisión. Desde mi humilde punto de vista claro. Punto de vista compartido por muchos espectadores, y por quienes han premiado a la serie en los Emmys. Pues bien, si las últimas escenas de la primera temporada nos dejaban con la declaración de guerra del Reino Unido al Imperio alemán  en 1914, en una de las habituales elipsis de la serie, esta vez especialmente prolongada, nos devuelve a las vidas de los Crawley al final de la ofensiva del Somme, en el otoño de 1916. No voy a comentar ahora las nuevas (y viejas) tramas que han aparecido entre esta aristocrática familia y su batallón de servidores y adláteres. Simplemente, que parece que el conflicto mundial ha de marcar notablemente el devenir de estos personajes. Cada vez me interesa más la historia de esta terrible guerra. Próximamente, quizá mañana, comentare de forma amplia el último libro que he terminado de leer y que trata de esta guerra. Me ha impresionado mucho.

Volviendo a la serie, creo que me estoy «enamorando» definitivamente de Mary Crawley. Es clasista, caprichosa, egoísta, voluble, estirada, metapija,… Pero que clase tiene la condenada. Y cuando está encantadora…

Glastonbury Abbey

Glastonbury Abbey; no es la misma "abbey" que la de Downton,... pero también es un sitio mono (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

[Breve con foto – TV] Archer, ¿agente secreto?

Televisión

En el repaso que hice hace un par de días de temporadas de series televisivas que he terminado de ver recientemente, me dejé una en el tintero. La segunda temporada de Archer. Reconozco que si bien la primera temporada sólo me despertó alguna sonrisa de vez en cuando, la segunda, que terminó el martes pasado en Canal+, me ha divertido bastante más. Creo que todos los absurdos personajes de esta imposible agencia de espionaje han aportado su granito de arena a esta diversión. El cachondeo, el sexo absurdo, el politiqueo todavía más absurdo, el reírse de los tópicos del género jamesbondiano ha estado más conseguido. Y yo me he divertido. A esperar la siguiente temporada de esta serie recomendada sólo para audiencias adultas entre otras cosas por su actividad sexual explícita. ¡Pero si son dibujos animados! Y de verdad. No es para tanto. Que ni siquiera sacan el dibujo de un pezón.

Arche de la Defense

La Defense de París; París es la sede de ODIN, la organización de espionaje rival de ISIS, a la que pertenece Archer y cuya sede está en Nueva York (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[TV] Finales de temporada: ciencia ficción, fantasía y humor,… todo mezclado

Televisión

Se acerca el final del verano. Y con él, van llegando a su fin algunas series de televisión de las que se ha podido disfrutar, más o menos, durante los meses de calor. En los últimos días, han terminado temporada tres de ellas. Muy distintas. Las tres tienen un componente de ciencia ficción o fantasía. Y humor. Que no falte. Por lo menos en dos de ellas. Os lo cuento.

Torchwood: Miracle Day

De las tres es la que más ciencia ficción maneja, y menos humor. Aunque tiene sus puntitos; que algo le tenía que quedar de su origen como spin off de Doctor Who. Tras la evolución de la serie  que ya comenté hace un año aproximadamente, el instituto clandestino británico encargado de proteger la tierra de agresiones alienígenas, quedaba reducido a dos integrantes. El inmortal Jack Harness (John Barrowman) y las dinámica policía galesa Gwen Cooper (Eve Myles). Y sin instalaciones desde las que actuar. Pero de repente sucede algo milagroso. En el mundo, deja de haber muertes. Lo que levanta las sospechas de algunos agentes de la CIA. Que acabarán como compañeros de la pareja de Tochwood. Hay que descubrir lo que pasa y restaurar la normalidad.

Como he leído en algún sitio, en esta temporada hemos visto como nacía una distopía. Sobre la base de un hecho aparentemente positivo, la inmortalidad de los seres humanos, se va construyendo una sociedad con una ética torticera, distorsionada, y muy deshumanizada. Y esto es básicamente interesante.

En su conjunto, la temporada de 10 capítulos ha sido interesante, pero quizá excesivamente larga. Y no siempre han encajado bien los estilos de hacer de los británicos «torchwoodianos» con los americanos de la CIA. En cualquier caso, entretenida. Veremos cuando nos anuncian si siguen y cómo siguen.

En la cima de Mount Snowdon

En homenaje a esa galesa de armas tomar que es la Gwen Cooper (Eve Myles) de Torchwood, hoy acompaño con una serie de imágenes de tierras galesas. Por ejemplo, de la cima del Mount Snowdon, al norte del país céltico (Canon EOS D60, Tokina AT-X Pro 12-24/4).

Futurama – 6ª temporada

Por que sea un cachondeo y de dibujos animados, no vamos a quitarle el calificativo a esta divertida serie de «ciencia ficción». Tiene muchas más referencias a la ciencia, tanto la real como la de ficción, como los más sesudos productos del género. Y encima sigue siendo muy divertido seguir las andanzas de Fry, Leela, Bender, el profesor Fansworth, Amy Wong, Hermes, Zoidberg, y demás. Es cierto que quizá no tenga la frescura de las primeras temporadas, pero en cualquier caso es una buena excusa para 20 minutos de entretenimiento y cachondeo. Esperando con impaciencia el regreso.

Playas en Tenby

En la otra punta del país de Gales, en el sur, la gente pasea por las tranquilas playas de Tenby (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

True Blood – 4ª temporada

Desde luego, pasamos al terreno de la fantasía. Pero hace tiempo que me resisto a encuadrar este batibuurrillo de vampiros, hombres lobos, hadas, brujas y demás seres sobrenaturales, como otra cosa que no sea una serie de comedia desmadrada. Porque todo lleva a un profundo cachondeo y notoria hilaridad. Reconozco que esta es una de mis aficiones culpables. Ya me he planteado varias veces el dejar de ver la historia de la histérica de Soockie Stackhouse (Anna Paquin) y toda su corte de personajes naturales y sobrenaturales, pero en cualquier caso demenciales. Es cierto que salvo en algún momento puntual, las brujas de este año no han llegado a los extremos gores y excesivos que se han podido ver en las temporadas anteriores. Pero lo esencial ha estado ahí. Sangre, sexo, y tramas demenciales de relaciones entre los personajes que te hacen alucinar en chiribitas. Serie válida para dejar las neuronas en posición de mínimo gasto energético durante una hora. Y echar risas.  Porque si te lo tomas en serio, lo único sensato es dar al botón de apagado del televisor. Lo mejor sigue siendo los títulos de crédito. Y bueno, en el episodio final, la espectacular caracterización de la mema de Jessica (Deborah Ann Woll) como una traviesa caperucita roja vampírica. Seguro que todos los espectadores masculinos de las serie le han perdonado lo cargante que ha resultado ser hasta ese momento. Aunque no más cargante que la protagonista y algunos otros personajes. Pero es así esta serie. Si lo quiere lo coges y si no lo dejas.

Cementerio en la catedral de St David's

Mucha muerte, mucho muerto viviente, mucho cementerio en las series de hoy, así que me despido con las lápidas del cementerio de la catedral de St David's (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

[Cine/TV] Dramas de época,… o los adoras, o los odias

Cine, Televisión

En realidad, a mí me suelen gustar. Pero cuando no me gustan… puagg. Voy a incluir, quizá de forma indiscriminada, bajo el epígrafe drama de época una serie de productos, muchos de los cuales también podrían ser denominados como dramas históricos, pero que reunirán una serie de características comunes. Luego veremos cuáles son. Aunque originalmente se concibieron para el cine, acabaron teniendo gran éxito como series de televisión, ya que muchas veces se mezclaban hábilmente, hasta el punto de hacerse indistinguibles, salvo por el vestuario, con otro género de gran aceptación popular; el culebrón.

Fue el año pasado cuando volví a sentir un interés manifiesto por los dramas de época. Y todo se debió a una serie que ya comenté en su momento con razonable extensión, Downton Abbey. Recientemente se ha anunciado su segunda temporada de ocho episodios, que empezará el 18 de septiembre, y a la que se añadirá un especial de navidad. Curiosamente, es uno de los anuncios televisivos que más ilusión me ha hecho recientemente. El caso es que este anuncio me ha hecho reflexionar sobre este género. Veamos sus características principales.

Quizá el castillo de Warwick sea excesivo como mansión para un drama de época, pero sólo por poco (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

Romance y/o Sexo

Tradicionalmente, romance. En todo drama de época que se precie debe haber notorias historias de amor, con más o menos pasión carnal acompañante, a ser posible tortuosas y en no pocas ocasiones imposibles para sus protagonistas. Quizá, los paradigmas de estos romances puedan ser las adaptaciones de las novelas de Jane Austen o, más tormentosas, las de las hermanas Brontë. En los últimos años, sin embargo, el tono de los romances han subido notoriamente de tono, y se han empezado a realizar dramas históricos con contenidos abiertamente sexuales o eróticos. Productos como Los Tudor, Roma o Los Borgia (no confundir con el largometraje español del mismo título, de calidad lamentable), son los exponentes más claros. Si los basados en el romance tenían como público diana predominante el femenino, con la introducción de desnudos frecuentes o representaciones más explícitas del acto sexual parece una obviedad si decimos que se quiere atraer al público masculino.

Foro Romano

La Roma imperial siempre ha sido un lugar idóneo para situar los más truculentos dramas de época (Canon EOS 40D, EF 50/1,8).

Intriga política y/o familiar

O las dos juntas. Conspiraciones, traiciones, luchas por el poder, bien sea en el ámbito del gobierno de los estados o los imperios, o en el de las grandes mansiones de los terratenientes británicos. Es muy difícil establecer un paradigma para este tipo de situaciones, por su abundancia. Aunque a mí, el que me viene con más frecuencia a la mente fue la maravillosa adaptación del Yo, Claudio de Robert Graves. En los más sencillos, la cosa está clara. Pronto se definen quienes son «los buenos», aquellos personajes con los que sufrimos y cuyo bienestar y final feliz anhelamos, y «los villanos», traicioneros de torva mirada que se encargarán durante los capítulos que sea de poner trabas al «comieron perdices» que el espectador espera. En los más elaborados, el maniqueísmo se diluye. Nadie es exactamente «bueno» o «malo», aunque indudablemente al espectador se le ofrece un opción clara hacia la que dirigir sus simpatías. Obviamente, estos son más interesantes. O todavía más interesantes, cuando «el villano» tiene una personalidad más atractiva que los buenos. Dejando aparte la presencia de la princesa Flavia (Deborah Kerr), siempre me ha gustado mucho más el traidor Rupert de Hentzau (James Mason), que el estirado Rassendyll (Stewart Granger) en ese cruce entre el drama de época y el cine de aventuras que es El prisionero de Zenda.

Ambientación y vestuario

Los dos elementos anteriores son fundamentales en el drama de época, pero no son suficientes para definirlo. Es necesario que además nos transporte a momentos y lugares históricos en los que la ambientación y el vestuario sean específicos y definitorios. Los hombres habrán de manifestar una elegancia sobria y las mujeres vestirán maravillosos vestidos y tocados. Todos estarán guapísimos. Y se moverán por decorados naturales o habitacionales de ensueño. Salvo que nos metamos, claro está, en las más oscuras estancias de las clases bajas o de los pillos. Aunque esto último será casi siempre de paso o de modo circunstancial. El ser humano necesita soñar una vida mejor, y para ello no hay nada como permitirle imaginarse recorriendo las estancias de Gosford Park, por ejemplo, o de la mencionada Downton Abbey. La precisión histórica no es de rigueur, aunque desde mi punto de vista aconsejable. En este sentido, tengo la sensación que de los dos grandes países productores de dramas de época, los británicos son más rigurosos que los norteamericanos, aunque eso sí, siempre y cuando salgan ganando en comparación con otros pueblos o naciones, que siempre mostrarán comportamientos más o menos risibles. Especialmente si son franceses. Es lo de menos, ante todo, los dramas de época tienen que ser bonitos. Muy bonitos.

Berliner Dom

El Berlín prusiano fue uno de los escenarios de Barry Lyndon, de la que os hablé hace pocos días (Panasonic Lumix LX3).

Lo cierto es que si una producción cinematográfica o televisiva de ficción tiene los tres elementos mencionados en cantidades suficientes y adecuadas, será difícil que a poco que la historia que se cuente sea mínimamente interesante no encuentre un público interesado. Son historias que nos sacan de nuestras rutinas, y nos elevan de nuestras prosaicas vidas a escenarios de ensueño que parecen destinados sólo a unos pocos privilegiados. Como ya he dicho al comienzo de esta entrada, me suelen gustar los dramas de época. Pero reconozco que cuando no aciertan con la historia y los caracteres, también son las producciones cinematográficas o televisivas que más acabo detestando. Es una lástima también que pertenezca a un país donde este género suele estar mal concebido y realizado. O bien está concebido como culebrón puro y duro, o bien carece de la fuerza argumental necesaria para interesar al espectador.

En fin. Ya vale de rollo. De momento, estos días, me estoy dedicando a ver de nuevo los estupendos siete capítulos de la primera temporada de la vida de los Grantham/Crawley. Nos prometen que en la segunda los veremos inmersos en las vicisitudes de la Primera Guerra Mundial. Este es un conflicto que se está empezando a poner de moda. Se anuncia una película de Spielberg al respecto. Y para el que faltan menos de tres años para conmemorar (celebrar no me parece el verbo adecuado) el centenario de su comienzo.

Recomendación musical

Todo drama de época que se precie ha de ir acompañado de una banda sonora que lo caracterice. Todavía me viene a la memoria con frecuencia la música de los títulos de crédito de Yo, Claudio, compuesta por Wilfred Josephs. Tambien la música de John Lunn para Downton Abbey es notable, sin duda. Pero en los últimos años, fue la banda sonora de Expiación, por Dario Marianelli, la que me pareció que tenía una fuerza y una calidad fuera de lo habitual.

Georges Sand

No podemos olvidar a la capital francesa como escenario de los dramas de época. ¿Acaso no recordamos las admirables "Amistades peligrosas"? Y los jardines del Luxemburgo parecía un lugar apropiado tanto para las citas amorosas como los duelos de capa y espada (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[Breve con foto] Algo de cine, algo de televisión, algo de fotografía

Cine, Televisión

Este fin de semana, mis ratos de ordenador se dedican más a actualizar mis paisajes sin figura que a otra cosa. Además de alguna cosa reciente, cosas de 2009. Pero además de salir algún rato a tomar un chisme con gente, me ha dado tiempo a ver algo de cine en televisión y algo de televisión sin más.

À bout de souffle (Al final de la escapada)Jean-Luc Godard siempre se me atraganta un poco. Pero no deja de tener interés esta historia de amor y crimen entre Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg. La pena es que TCM clásico no incluya los subtítulos en la versión original en francés, y el uso frecuente de jerga me hace muy difícil seguir la película en ese idioma. Interesante banda sonora muy jazzy de Martial Solal.

Let’s Kill Hitler (Doctor Who): Lo dicho. Ha vuelto el Doctor para terminar temporada. Y con muy buen tono. Y alguna sorpresa. Mucho protagonismo de River Song (Alex Kingston), lo cual siempre es buena noticia. Cuando termine la temporada ya comentaré.

Tarde otoñal en el Parque Grande de Zaragoza hace un par de años (Canon EOS 40D, EF 50/1,8).

[Breve – TV] Cinema Verite (TV 2011)

Televisión

Cinema Verite (TV 2011) – IMDb.

Largometraje para la televisión en el que se cuenta la historia del rodaje y realización del primer reality show para televisión, An American Family. En este pretendido documental, se siguió las veinticuatro horas del día a los miembros de la familia Loud durante un cierto tiempo. Pretendía ser un fiel reflejo de una familia americana, pero se dedicó a destapar los trapos de la familia, lo cual provocó la ruptura del matrimonio y que en un principio se produjera un rechazo notable del público a esta familia. Aunque luego se rehicieron. El largometraje no esta del todo conseguido, pero es interesante ver las interpretación de la siempre guapa Diane Lane, de Tim Robbins y de James Gandolfini.

[TV] The Sinking of the Laconia

Historia, Televisión

Leí recientemente una recomendación sobre esta miniserie británica de la BBC, sobre el incidente del RMS Laconia. Un incidente muy discutido por las potencias beligerantes y que cambió para mal algunas de las formas de hacer la guerra, ya de por sí bastante dañadas en el tremendo conflicto que supuso la segunda guerra mundial.

Aviso: los comentarios que siguen a continuación pueden desvelar hechos fundamentales del argumento que un potencial televidente preferiría descubrir por si mismo durante la visualización de la miniserie. En otras palabras,… ESPOILERS.
Vasa

Hace milenios que los seres humanos llevan su afán de muerte del prójimo a los mares; a veces fracasan como cuando se les hunden los barcos apenas botados. Como el Vasa, que sólo se cobró las vidas de los marineros que llevaba a bordo cuando zozobró - Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH.

Hechos históricos

Este fue un barco transatlántico de la compaía Cunard White Star que al comenzar la guerra en 1939 fue requisado por la marina real británica para se reconvertido en un mercante armado con 14 piezas artilleras, apto para el transporte de tropas.

El 12 de septiembre de 1942, el buque fue torpedeado y hundido por el submarino alemán U-156 no lejos del ecuador y de las costas occidentales africanas. Llevaba varios meses de travesía, ya que había partido meses antes de Suez transportando fundamentalmente 1800 prisioneros italianos, guardados por una compañía de soldados polacos, así como soldados británicos de permiso, y algunas decenas de civiles, que junto con la tripulación habitual se dirigía a Gran Bretaña.

Tras el hundimiento del barco, el submarino alemán emergió para recabar información de posibles oficiales del navío siniestrado. Al constatar la existencia de personal civil, mujeres y niños entre ellos, entre los náufragos, decidió realizar actos de salvamento de los mismos. Además de agrupar cuantos botes salvavidas pudo, acogió en sus cubiertas un número de náufragos, emitió una llamada codificada invitando a una tregua entre los buques de distintas nacionalidades que pudieran colaborar en el rescate. También exhibió bandera de la cruz roja, para indicar que desde ese momento no se encontraba en misión militar.

Sin embargo, la enorme desconfianza entre las partes hizo que nadie se sumara con decisión a las acciones de rescate, y en un momento dado, un bombardero norteamericano con base secreta en la isla de Asunción, bombardeó al submarino y a los botes de náufragos. Ante esta circunstancia, el comandante alemán ordenó la expulsión de los náufragos del sumergible, y cortó amarras con lo botes salvavidas, dejando a sus tripulantes a sus propios medios. Muchos de estos murieron antes de ser rescatados.

Hay estimaciones que dicen que en caso de colaboración en el rescate, los supervivientes pudieron haber sido el doble de los que fueron. Además, otra consecuencia fue una orden del almirantazgo alemán por la cual se prohibía a los comandantes de sus barcos el iniciar acciones de rescate. O sea, más muertos evitables en los años subsiguientes. Nadie quiso aceptar responsabilidades en la catástrofe. Todos se escudaron en tecnicismos o en los literalismos de la Convención de Ginebra para justificarse a sí mismos.

Submarinos de bolsillo en el museo marítimo

Pequeños submarinos de bolsillo en el museo marítimo de Hamburgo; los alemanes, por sus debilidades en otras aspectos de la guerra marítima siempre han tenido afición a los sumergibles - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

La narración televisada

Básicamente la miniserie de dos capítulos de casi hora y media de duración cada uno narra lo anterior, con pocas variaciones o ninguna. Sin embargo, introduce elementos novelados, de ficción, para dar interés humano a los hechos. Los tres personajes principales son el comandante del sumergible alemán, el Kapitänleutnant Werner Hartenstein (Ken Duken), el tercer oficial del Laconia Thomas Mortimer (Andrew Buchan), y la refugiada de origen angloalemán Hilda Smith (Franka Potente). El primero de ellos fue un personaje histórico real, los otros dos son personajes de ficción basados en determinados aspectos de personajes reales que viajaban en el buque siniestrado. No obstante, es un drama coral con muchos otros personajes, muchos de los cuales tienen momentos de protagonismo a lo largo de las casi tres horas que dura en total la narración.

Junto con el relato relativamente fiel de lo acontecido, la narración televisiva introduce elementos de drama personal para fomentar la simpatía o antipatía hacia los personajes. Los maltratos de los prisioneros polacos de manos de los guardias polacos, el fatalismo del capitán del buque británico, el telegrama con la noticia de la muerte en un bombardeo de la familia de  Mortimer, la historia de Hilda de porqué está embarcada de tapadillo en el buque inglés siendo alemana, el destino de la niña bebé, aparentemente su hija, que acompaña a Hilda, etcétera.

Más allá de juzgar los hechos históricos, la necedad de quienes toman decisiones en tiempo de guerra, más allá que la necedad de la propia guerra, esta producción realizada con el oficio y maestría propio de los británicos, y con la muy estimable interpretación de un reparto a medias británico a medias alemán, se encamina más bien a dar un mensaje de optimismo sobre las reacciones del ser humano, capaz de vencer los odios ancestrales en momentos de apuro y mostrar su solidaridad. Muy buen rollo entre las gentes de buena voluntad aunque quienes dirijan el mundo sean unos cretinos.

Impresión personal

Ya he dicho que la serie está muy bien hecha y muy bien interpretada. Hay oficio a raudales en este drama histórico, y ya sólo por eso merece la pena ser visto. No parece que esté prevista su emisión por ningún canal nacional, así que habrá que acudir a medios alternativos si alguien está interesado.

Sin embargo, a mí me cuesta tragarme el mensaje buenrollista que me están vendiendo. Yo me imagino que las cosas tuvieron que ser mucho más difíciles y tensas. Que semejante acumulación de buenos tíos y chicas majas no pudo darse tan fácilmente. Y sobretodo, creo que sí había margen para realizar una narración crítica con los criterios bajo los que se hace la guerra entonces y ahora. La intrínseca falta de humanidad que hay asociada a la guerra. No sé que pasaría por la cabeza del comandante del submarino alemán. Murió en 1943 con toda su tripulación cuando el sumergible zozobró bajo el ataque con cargas de profundidad de un bombardero americano. Pero a lo que sucedieron los hechos ya había mandado al fondo del mar a varios miles de personas y estaba encantado de seguir haciéndolo. Es difícil creerse el buen rollo cuando has hecho eso y estás dispuesto a serguir haciéndolo. Igual que me resulta difícil de creer que si eres una refugiada alemana, perseguida por los nazis, uno de cuyos submarinos acaba de mandar al fondo del mar a tu sobrina, la única familia que te queda, acabarás despidiéndote de sus oficiales con un beso en la mejillo. Oiga. No me lo trago.

O a lo mejor es que me he vuelto muy misántropo, muy escéptico y muy desconfiado. Que cada cual se quede con lo que quiera. Lo mejor para que cada uno lo juzgue es verlo. Y eso está bien.

Recomendación musical

Sigo con Natalie Merchant. Ahora la escucho como solista de los 10.000 maniacs. Más pop. Me gusta menos. Aunque los califican como rock alternativo. Sea lo que sea eso.

AF Chapman

El caso es que los barcos pacíficos, como el af Chapman en Estocolmo, han llegado a ser objetos realmente bellos; lástima que algunos hayan disfrutado destruyéndolos - Leica D-Lux 5