[Televisión] Cosas de series: Dickens, Doyle, los tabloides, las pantallas, y la juventud de un viejo inspector

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Hoy todo es muy británico. Pretendía ser también una entrada un poco profunda, pero por incordios familiares no voy a tener tiempo para extenderme mucho. Así que de una forma un poco telegráfica voy con lo que ha dado de sí una semana en la que las series americanas han seguido de brazos cruzados. El caso es que mientras, los británicos se despabilan. Y con gran calidad general.

Un clásico más en la BBC – Great Expectations de Charles Dickens

El próximo 7 de febrero es el segundo centenario del nacimiento de Charles Dickens. Así que los británicos tendrán su años Dickens. Para empezar, en los días navideños la BBC nos ha ofrecido una miniserie de tres episodios en la que adapta la célebre Great Expectations (Grandes esperanzas). Aunque no es de mis historias preferidas, en general las historias de Dickens no lo son, estamos como de costumbre ante una producción de auténtico lujo que hará las delicias de todos los amantes de los dramas de época, y de muchos potenciales espectadores en general. Desconozco si en algún momento alguna cadena española la ofrecerá en su programación.

El Millenium Bridge es escenario de alguna escena importante en las series que os traigo hoy (Canon Digital Ixus 400).

El escándalo de las escuchas telefónicas en Hacks

Hace un tiempo un escándalo notable en el que se descubrió que uno de los tabloides del magnate de la prensa Rupert Murdoch había recurrido a escuchas telefónicas ilegales para obtener sus fuentes para sus informaciones. No conozco bien el caso, pero parece que el follón entre los británicos fue considerable. En este miniserie, de un sólo episodio, o sea, este telefilme, se reproduce aproximadamente el caso con personajes ficticios pero reconocibles con sus equivalentes reales. Sin conocer a los originales, el producto pierde bastante. Supongo que los británicos lo encontrarán más sustancioso. Curioso.

El futuro que ya está aquí en Black Mirror

Mientras escribo he llegado a la conclusión de que esta miniserie de tres capítulos sobre la influencia de las nuevas tecnologías de la información en nuestras vida, representadas por ese «espejo negro» que son las pantallas de nuestros dispositivos personales cuando están apagadas, bien merece un monográfico. Pero ya puedo adelantar una cosa. Hay que verla. Es de lo mejor que he visto para televisión últimamente. Continuará.

Hoy tenemos abundancia de detectives británicos; así que nos trasladaremos al presunto 221B de Baker Street en Londres, hogar de Sherlock Holmes (Canon Digital Ixus 400).

Endeavour, la juventud de un inspector británico que yo no conocía

Hace unos años, en los noventa, en la televisión británica se hizo popular la serie Inspector Morse, sobre un inspector de policía que yo no tuve el honor de conocer. Ahora han realizado un largometraje para televisión en la que nos presenta un de sus primeros casos cuando eran un joven detective, en los primeros años 60. Me ha gustado mucho. Muy bien realizada, con una trama bien llevada y unas interpretaciones excelentes. He leído algún comentario sobre si podría dar lugar a una serie, o a más largometrajes como este con los mismos personajes. Yo me apunto.

Vuelve la versión siglo XXI del detective británico más famoso, Sherlock

La primera temporada de tres episodios de hora y media de duración ya me gustó bastante. Se ha emitido el primer episodio de la segunda temporada de otros tres episodios. Nada menos que con la oponente más atractiva que nunca tuvo el detective de Baker Street, Irene Adler. Totalmente recomendable. A la espera de los otros dos episodios, cuando terminen comentaré de forma más extensa.

Y por hoy ya vale que voy con prisa.

Baker Street podrá ser un lugar ficticio en el marco de las novelas de Sherlock Holmes, pero es el lugar donde se encuentra la estación de metro más antigua de Londres (Canon Digital Ixus 400).

[Televisión] Cosas de series: especiales de navidad, qué ha sido de Anna Friel y alguna otra cosilla

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En este repaso semanal del mundo de las series de televisión iré en orden inverso a como lo he presentado en el título.

Alguna cosilla: fin de la 2ª temporada de Rizzoli & Isles

La mayor parte de la series con temporada larga en activo están de parón. Entre las que yo sigo, no ha habido nuevos episodios esta semana. Salvo el final de temporada de Rizzoli & Isles. Quiero dejar algo claro. Esta serie se aproxima bastante al concepto de guilty pleasure del que ya os he hablado algunas veces. Las situaciones son simplonas y tópicas. Las interpretaciones son relativamente flojillas. Nada hay que no se haya visto antes. Pero les cogí simpatía en su momento a la dura policía de homicidios y a su amiga la forense friqui y pija, y sigo con ellas. Suponía que tal y como sucedió en la primera temporada, la segunda terminaría con algún momento dramático. Y así ha sido. Un poco forzado. Les ha salido poco natural. Pero ya he dicho que la serie en realidad es flojilla. Aunque ya tengo ganas de saber cómo las dos mujeres recuperan la amistad que el fin de temporada les ha robado.

Mucho ambiente británico en las series de hoy; en la fotografía, la columnata en la entrada del British Museum (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).

Anna Friel: La inolvidable Charlotte «Chuck» Charles de Pusing Daisies

Pushing Daisies (Criando malvas) fue una serie que me gustó mucho, con una primera temporada excepcional, y una segunda más floja pero interesante. Su cancelación me supo a cuernos quemados. Una mezcla de estética chiclé, de cuento de Tim Burton, con sus aventuras detectivescas, su mundo absurdo y su romance imposible desde el punto de vista físico, tenía todos los ingredientes para gustar. Y uno de los méritos fundamentales era el reparto, y dentro del reparto, la encantadora actriz protagonista, la menuda, avispada, romántica y británica Anna Friel.

El caso es que tras el fin de la serie sólo volví a coincidir con la actriz en una película de Woody Allen, donde hacía un pequeño papel, poco memorable. Y me entró el gusanillo de saber que había sido de ella. Y me encontré que en el mes de diciembre de 2011, iba a estrenar dos miniseries, que decidí ver.

Neverland es una producción de Syfy de un tipo que no me suelen gustar. Adaptaciones de cuentos o historias infantiles o juveniles en forma de precuelas, secuelas o adaptaciones al mundo moderno.  Ya había visto alguna entera previamente, como Tin Man, una secuela de El mago de Oz con la encantadora Zooey Deschanel como Dorothy, que aún era pasable. Pero luego no he sido capaz de tragarme ninguna otra de este tipo. Hasta esta precuela de la historia de Peter Pan, en dos capítulos, en la que conocemos el origen del personaje, de los chicos descarriados, de los piratas, los indios, etcétera.  Y ahí nos ha aparecido la Friel como una capitana pirata, antecesora de Garfio, malísima, pero con toques sexies,… casi como de lo poco aprovechable de una miniserie que es un verdadero despropósito. Nada recomendable en absoluto. Particularmente el niño que hace de Peter que merece se paseado por la tabla y lanzado a los cocodrilos para sumirlo en un profundo olvido colectivo. Mal rollo.

En vísperas de navidad, la cadena británica ITV emitió los tres capítulos de una miniserie, Without You, en la que Anna Friel es Ellie, la esposa de un contable con el que lleva 12 años conviviendo, y que buscan afanosamente un hijo. Pero de repente el marido, Greg (Marc Warren) muere en lo que aparentemente es un accidente de coche mientras se desplazaba con un atractiva mujer mayor, aparentemente un infidelidad hacia su esposa. Sin embargo, esta no queda convencida de la casualidad del accidente, deprimida y algo trastornada, empieza una investigación personal para aclarar la muerte de su esposo y la acompañante. Que no serán las únicas. Esta serie es un drama en el que la actriz encarga como protagonista absoluta a una mujer de su edad, treintaytantos, destrozada por las circunstancias. Sin embargo, he de confesar que aunque la serie no está mal hecha, y la actuación de Friel es meritoria, tampoco es de las mejores series británicas que he visto.

En fin, que de momento me quedaré con el recuerdo que conservo de «Chuck» Charles, aquel personaje que devuelto de la muerte, tenía más vida que el resto de la humanidad entera, encanto para derrochar, y que nos ofreció una romántica y bonita historia de aventuras.

Tanto la aventura del Doctor como las peripecias de los Crawley se producen en las proximidades de los terribles conflictos bélicos del siglo XX; en los que participaron las unidades de la Home Guard que hoy en día ejecutan sus elaborados cambios de guardia para los turistas (Pentax P30N, Rikenon 135/2,8).

Especial de navidad; Doctor Who – The Doctor, The Widow and The Wardrobe

Hay que advertir que los especiales de navidad de Doctor Who pueden situarse al margen de la historia central serializada del personaje, aunque mantengan ciertas relaciones. Son historias básicamente familiares, que han de ser aptas para todos, niños en especial y grandes. Particularmente me han gustado en los últimos años The Voyage of the Damned, en la que pasamos la navidad en un Titanic espacial y en compañía de una estupenda Kylie Minogue, la dickensiana A Christmas Carol de hace un año con Michael Gambon, y la reciente The Doctor, The Widow and The Wardrobe. En un prólogo que es claramente un homenaje al comienzo de La Guerra de las Galaxias, y un homenaje espléndido y divertido, diría yo, el Doctor (Matt Smith) acaba aterrizando dentro de un traje espacial en la Tierra en 1938, donde conoce a Madge Arwell (Claire Skinner), una simpática ama de casa que le ayuda a encontrar su «cabina de policía». Tres años más tarde, con el mundo en guerra, Madge recibe en vísperas de navidad un telegrama que le anuncia la desaparición de su marido, piloto de bombarderos, en el Canal de la Mancha. Oculta el hecho a sus hijos y les promete las mejores navidades de su vida. Lo que no sabe es que el Doctor va a volver esa navidad, lo cual es garantía de que serán las navidades más diferentes de sus vidas.

Ciertamente, consiguen los guionistas de la serie un episodio muy divertido, muy conmovedor, que se hace corto, con un ritmo espléndido, con una ambientación muy buena, y con excelentes interpretaciones. Un episodio obligado para los fans del Doctor, pero que seguro que agrada al público en general. Con reenganche final a los Pond, que salen para felicitarnos la navidad aunque sea un poquito.

Ya que no podemos asomarnos a los magníficos jardines que rodean la mansión donde se ruedan Downton Abbey, nos conformaremos con los parques de Cambridge (Pentax P30N, SMC-A 50/2).

Especial de navidad: Downton Abbey

Comentaba en su momento que la segunda temporada del culebrón de época británico había caído bastante por debajo de su temporada inicial, sin ser un mal producto en absoluto. Achacaba este bajón a unos guiones que no habían conseguido encajar ni mucho menos con tanta precisión las muchas historias personales que confluían por el caserón británico. Y pedía por favor que se centraran en la pobre Lady Mary Crawley (Michelle Dockery), que estaba pidiendo a gritos una salida digna de semejante personaje. Quizá como hilo fundamental de la futura temporada. En aquel momento, asumía que el especial de navidad que nos habían anunciado tendría un carácter excepcional, que no formaría parte de la línea principal argumental de la serie. Estaba muy, pero que muy equivocado.

El que hay que considerar como noveno y resolutivo capítulo de la segunda temporada se basta por sí mismo, en su duración extraordinaria de hora y media, para devolver el sentido a todo lo sucedido en la misma. Esta vez sí que los guionistas se han centrado en las historias principales de la serie. Abajo, en el drama entre Bates (Brendan Coyle), acusado de homicidio con predemitación, juzgado en los días de navidad de 1920, y su aparente amor imposible con la doncella Anna (Joanne Froggatt). Arriba, la imposible situación del compromiso de Lady Mary con el falto de escrúpulos y de estilo Sir Richard Carlisle (Iain Glen) que la mantiene sujeta mediante chantaje, y la libertad para amar que tiene su primo Matthew (Dan Stevens), aunque este todavía se sienta atado a los votos que le hizo a su difunta prometida. Y todo tiene su resolución, aunque dejando los convenientes cabos sueltos para una futura, y parece ser que definitiva tercera temporada. Es cierto que deja que todos los demás personajes tienen su momentito de gloria. Pero queda claro quién es protagonista y quién es secundario, y qué historias son las guían y mueven el conjunto argumental. Muy bien. Y muy, muy bonito. Y que habrá derretido de gusto a los shippers más empedernidos.

Curiosidades – Downton Abbey

Estos días he vuelto a ver Conspiracy (La solución final), drama de la HBO sobre la Conferencia de Wannsee que encuentro altamente recomendable. Allí sale Bates/Brendan Coyle haciendo de malísimo general de las SS.

Ayer vi la película que comentaré mañana, Tinker Tailor Soldier Spy (El topo) en el que hace un brevísimo papel Laura Carmichael, la antaño corrosiva Edith, segunda hija de Lord Grantham. Aunque últimamente sale hecha un corderito.

Hemos echado de menos en el episodio navideño de Downton Abbey a la pequeña de los Crawley y a su flamante e izquierdista esposo; se les supone en Irlanda. Probablemente en Dublín, donde encontramos este monumento a unos de los activistas de izquierdas de los años previos a la independencia (Canon Powershot G6).

[Televisión] Cosas de series: fin de temporada para Dexter y poco más

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Teniendo en cuenta que ayer dediqué un monográfico a Homeland, y que ya en semanas anteriores la mayor parte de las temporadas habían llegado a su parón navideño, pocas cosas hay que comentar en esta sección que ya he convertido en casi fija todas las semanas. Desde luego hay que comentar el final de la sexta temporada de Dexter sobre el que me extenderé algo más adelante. Pero poco más.

Tengo en activo por ahí a la pareja de chica policía y forense pija que forman Rizzoli & Isles, que llegarán a final de temporada la próxima temporada. Pero es una serie de puro entretenimiento sin especial enjundia. Y ya comenté que me había reenganchado a la emisión en España de American Horror Story, que me entretuvo en algunos capítulos pero que vuelve a estar en cuestión. Está bien hecha, pero a mí, lo de las casas encantadas me llaman la atención sólo hasta cierto punto.

Sigo recuperando capítulos de la segunda temporada de Treme, que tenía pendiente. Es curioso. Sigue estando igual de bien hecha, los personajes son casi los mismos, la música sigue siendo buenísima, pero no me tiene tan enganchado ni mucho menos. De todos modos, aprovechando la escasez de tele interesante de las navidades, en unos días terminaré la temporada. A base de pases a la hora de comer.

Dicho lo cual, sólo queda esperar los especiales navideños de distintas series, más algunas miniseries que nos lleguen del Reino Unido para animar los días festivos, y poco más. Volveremos a ver al Doctor, y nos volveremos a pasear por Downton Abbey. La BBC ha prometido una miniserie de la dickensiana Great Expectations. Ya sabemos que estos dramas de época son muy propios de estas épocas. En fin. Como dijo un ciego a otro ciego,… ya veremos.

Y centrémonos un poco en la sexta temporada de Dexter. He de decir que durante unos cuantos capítulos me mantuve expectante. El tema de la religión como leitmotiv de la  temporada podía ser sustancioso, y además estaba el previsible duelo entre el protagonista (Michael C. Hall) y el «malo» interpretado por Edward James Olmos. Pero eso no sucedió. En un momento dado nos sorprendieron, esta vez negativamente, y el duelo no llegó. Y todo fue muy distinto. Y además malditas las ganas que teníamos de escuchar las neuras de la «teniente» Morgan (Jennifer Carpenter). Y todos los secundarios que han flojeado. Básicamente, porque el guion de la serie ha descendido unos cuantos escalones. Desde luego, esta serie que estaba entre mis favoritas absolutas ya no es más que una serie relativamente entretenida. Quizá sea hora de dar un final digno al personaje, que es lo único que la sostiene en pie. Una pena. Pero las cosas, como son.

La semana que viene más.

Ivonne de Carlo y los demás

En esto de las series de "miedo", siempre he preferido a la familia Monster por encima de cualquier otra, incluida esta modernez de American Horror Story. A punto estuve de comprar la tacita con Lily Monster/Ivonne de Carlo en el Salón del Cómic de Zaragoza el domingo pasado (Leica D-Lux 5).

[Televisión] Homeland, ¿lo mejor de la año?… es posible…

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Esta semana, en los temas televisivos, dedicaré un monográfico a la serie que más me ha interesado en la última parte del año. Homeland, el drama de espías de Showtime me enganchó desde el primer día como ya he ido dejando constancia en las últimas semanas en estas páginas, y con el final de temporada, con su 12º episodio, de duración extra, casi hora y media, llega un cierre y unas expectativas para una segunda temporada.

Homeland ha sido comparada con otras series previas, y no digamos con otras producciones para cine. Se ha hecho mucho sobre el género del espionaje. Auténticamente bueno, poco. Realista, casi nada. Que invite a la reflexión, tampoco demasiado. He leído comparaciones de este drama con Rubicon, que puedo aceptar hasta cierto punto, aunque creo que era una historia con un planteamiento diverso, y con 24, de la que vi poco, pero me parece que puede estar incluso en las antípodas ideológicas con respecto a la que hoy nos ocupa.

Para quien no haya estado al tanto, Homeland nos cuenta una historia en la que Carrie Mathison (Claire Danes), una agente de campo de la CIA en Bagdag recibe la coincidencia de un confidente en el momento en el que lo van a ejecutar de que un prisionero de guerra norteamericano en manos de Al-Qaeda ha cambiado de bando. Casi simultáneamente, tras 8 años de cautiverio es liberado el sargento de los marines Nicholas Brody (Damian Lewis), sobre el cual recaerán inmediatamente las sospechas de Carrie, que empieza a investigarle y a vigilarle, aunque en sólo con el apoyo de su inmediato superior, un veterano miembro de la agencia llamado Saul Berenson (Mandy Patinkin).

La serie ha contando con cuatro elementos fundamentales para su éxito. Tres de ellos son los tres protagonistas mencionados, de los que hablaré más adelante. El cuarto es el milimétrico guion que ha permitido que en los 12 capítulos que ha tenido esta historia, nos hayan contado todo lo que nos querían contar, nos hayan presentado unos personajes complejos que no han dejado de evolucionar, y hayan sido capaces cerrar todos los flecos de la historia, dejando un enganche para una segunda temporada sobre la que en estos momentos sólo podemos especular. Y equivocarnos en nuestras especulaciones. Casi con toda seguridad.

La historia se ha permitido pocas frivolidades, aunque ha sido generosa en sorpresas y en giros argumentales, que no han resultado artificiales, que siempre han sido plausibles dentro del universo planteado por los creadores de la serie. Es cierto que en sus primeros capítulos utilizaron algunos enganches facilones para atraer público, generalmente en forma de escenas de sexo, con bellos cuerpos desnudos. Jessica (Morena Baccarin), la bella mujer de Brody, y una de las confidentes de Carrie, integrada en el harén de un jeque áreabe, cumplieron con su parte en el gancho. Pero la cuestión que pasó a un segundo plano, e incluso se desvaneció conforme avanzó y se afianzó la serie. A partir de cierto momento, los guionistas fueron económicos, y se centraron en hacer avanzar la historia sin prisas, parsomoniosamente, pero con ritmo. Hasta que llegó el episodio 7 que puso cabeza a abajo muchas de las cosas que sabíamos, sin cuestionar la coherencia argumental. Y así, una serie de episodios antológicos que nos llevaron hasta el final. Un final tranquilo, pausado también como el conjunto de la serie, con momentos climáticos, que más que consecuencia de la acción eran consecuencias de la angustia que envolvía a los protagonistas. No voy a dar detalles sobre lo que pasa. Cada cual lo debe descubrir por sí mismo.

Hagia Sofia (Santa Sofía) en Estambul, primero basílica cristiana ortodoxa, después mezquita musulmana bajo el imperio otomano, puede simbolizar la pugna entre el occidente de tradición cristiana y el próximo oriente musulmán que se traslada a los tiempos modernos y enmarca la historia de Homeland (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,4-4,5).

Dediquemos ahora unas palabras a los tres protagonistas de esta historia:

Carrie Mathison: Claire Danes simplemente borda a esta mujer todavía joven, pero con un pasado a cuestas, y con una carga personal de la que es difícil deshacerse. La enfermedad mental. Una enfermedad cuya naturaleza no conoceremos con exactitud hasta el penúltimo capítulo de la temporada. Pero están las relaciones con Saul Berenson, que tienen mucho de paterno filiales, sin poder serlo. Está el pasado de relaciones fallidas con su jefe actual, David Estes (David Harewood), que no dudará en traicionarla o en prescindir de ella si es preciso. Está el pasado profesional con las pérdidas que ha dejado en el campo. Todo ello le lleva a una dificultad para la relación, un conflicto emocional constante, que acabará absolutamente desbaratado por la presencia de Brody y por las cosas que pasan entre ellos. Triunfadora en el sentido de que es la que llega a desenmarañar la trama, y a prevenir sus graves consecuencias, ella no lo sabe, y el sentimiento de fracaso personal la inunda hasta aceptar un dramático tratamiento para sus problemas de salud. No sabemos que Carrie saldrá de esto en la próxima temporada.

Nicholas Brody: Ya conocíamos a Damian Lewis por haber protagonizado aquel memorable fresco del frente europeo occidental en la Segunda guerra mundial que fue Band of Brothers (Hermanos de sangre). También hacía allí de militar, conflictuado a veces, pero no con el alma rota como Brody tras los ocho años de cautiverio, y con una difícil reinserción en su país y en su familia, que de una forma u otra han seguido adelante. Pero fiel a lo que por educación y por convicción es, un militar al servicio de su país, de su cautiverio se ha traído unas cargas emocionales que condicionarán la forma en que ve cómo ha de prestar ese servicio a su país. Sospechoso de terrorista para unos, potencial marioneta política para otros, él tendrá siempre su propia agenda. Aunque quizá ni siquiera él sabrá adónde le lleva. Y siempre será un misterio para nosotros lo que siente por Carrie. Su punto débil aparente, lo que le puede desviar de su camino serán sus hijos, y especialmente esa inquisitiva adolescente que es su hija Dana (Morgan Saylor), al menos tan inteligente como su padre.

Saul Berenson: Me costó reconocer de qué me resultaba tan familiar Mandy Patinkin, el intérprete del veterano agente, hasta que un día me vino a la cabeza aquella expresión que tantas veces he oído de sus labios en The Princess Bride (La princesa prometida): «Hello. My name is Iñigo Montoya. You killed my father. Prepare to die.» Uno de mis personajes preferidos de una de mis películas de aventuras favoritas. Pero aquel espadachín español en busca de ventaja queda muy lejos del reflexivo agente judío, experimentado, un poco de vuelta de todo, pero fiel todavía a un ideal y a una forma de hacer. Angustiado por un matrimonio que se le escapa de las manos, por las distancias físicas, pero también por las intelectuales, debe además ejercer de padre para esa Carrie a la que realmente quiere como una hija, aunque en más de una ocasión le gustaría perder de vista por el ímpetu y la intuición desbordante que pone en sus acciones que le arrastran hasta más allá de donde es conveniente. Son muchos los descubrimientos que hará también en este viaje, en el que compartirá la angustia de sus dos coprotagonistas, y en el que también tendrá su porcentaje de éxitos y de amargura.

Y si la historia está bien, lo que hace que la serie sea impagable, que para mí sea lo mejor que he visto este año en ficción televisiva, es seguir a estos tres personajes, con sus angustias, con sus paralelismos, con sus interacciones, construyendo por sí mismos esta historia que nos gustaría que no hubiera acabado jamás. Pero ha acabado. Dentro de un año tal vez sean los mismos que no iguales protagonistas, pero será una nueva historia, quizá mejor, ya veremos, pero será otra cosa. De momento, bienvenidas sean producciones como esta.

Unos niños musulmanes, listos para una ceremonia religiosa, en la mezquita de Eyup en Estambul; un incidente relacionado con niños musulmanes es clave para entender qué está pasando en por la cabeza de Brody (Pentax P30N, Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Televisión] Cosas de series: Todos al hipódromo, algún abandono y otras cosicas

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Hay que decir de antemano que la semana que viene merecerá alguna entrada especial. Terminarán algunas temporadas de series, entre ellas Homeland que es mi favorita en estos momentos. No diré más al respecto.

Sigue la retahila de parones navideños en muchas de las series. Dos novedades, la floja New Girl, que sigo viendo por la protagonista, y la entretenida Unforgettable, que sin ser nada del otro mundo, es una policiaca que no aporta nada, pero viene bien para matar algún rato ante la caja tonta. También están a punto de parar por unas semanas otra novedad, Person of Interest que no sé si seguiré cuando se reenganche. Está que si sí que si no. Entre las veteranas, también han parado la divertida The Big Bang Theory, comedia que no da ya sorpresas, pero sigue provocando alguna risa, y Bones, que está en una temporada corta por el embarazo de su protagonista, es decir, del sobrino de la new girl. De hecho, buena parte de la trama está condicionada por su estado de gestación. Sigue siendo un valor seguro para pasar el rato. Y cada vez me divierten más los macabros hallazgos de los cadáveres en los primeros minutos. Ya me mantiene en atención desde el primer momento.

Un abandono. Hell on Wheels, drama del lejano oeste, de los tiempos de la expansión ferroviaria tras la guerra de secesión, que está muy bien hecha, pero que no estaba progresando nada, y me estaba empezando a aburrir. Nunca he sido muy aficionado al western, y mucha miga tiene que tener uno para que me interese. No ha sido el caso. Carpetazo.

Cierta miniserie de dos capítulos basada en una obra de Stephen King, Bag of Bones, apareció por ahí a principio de semana. Nunca he sido fan del autor, y tras 20 minutos de visualización, se acabó para mí. Un rollo. Para series de miedo, ya esta American Horror Story, que he vuelto a retomar porque me hablaron muy bien de los dos capítulos dedicados a la noche de las ánimas. O halloween, para los modernos o anglófonos. Es cierto. Estuvieron bien. Pero tampoco sé si aguantaré mucho más.

Y esta semana novedades que nos llegan desde la HBO. Esta cadena norteamericana es sinónimo habitualmente de series de ficción de gran prestigio. Así que si uno se entera de que llega una novedad. Que tiene entre sus protagonistas, entre otros, a Dustin Hoffman, Nick Nolte, o Dennis Farina. Que la dirige Michael Mann, que ha dirigido algunas películas que realmente me han gustado. Ufffff… Realmente, el que trate del mundo de los hipódromos llega a importarme poco a pesar de que es un tema que nunca me ha llamado la atención. Si luego compruebas que tienen una producción cuidadísima. Muy buena. Una imagen estupenda. Que prácticamente te montan en un caballo y participas en una carrera hípica. Y que en el episodio piloto te abren una serie de líneas argumentales capaces de llenar muchas horas de buena televisión… pues salvo que la echen a perder en un futuro, podemos estar ante una muy buena serie. Así que, a por ella. Añadida en la agenda. Se titula Luck.

Estatua ecuestre (Berlin Hauptbahnhof)

Un caballo, en el exterior de la Berlin Hauptbahnhof,... no tan bonito como los auténticos pura sangres de la nueva teleserie de HBO (Panasonic Lumix LX3).

[Televisión] Cosas de series: Miles Davis, los dramas del XIX y algunas cosas más

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Esta semana tres comedias se nos han ido de vacaciones hasta después de las fiestas navideñas. Dos veteranas, que son dos valores seguros, y una novata. Modern Family no es un valor seguro. Es un valor segurísimo. Probablemente la mejor comedia de situación del momento. O a mí me lo parece. How I Met Your Mother tiene altibajos, pero les he cogido mucho cariño a su panda de neoyorquinos. Aunque en alguno de los últimos episodios se han puesto más dramáticos. Pero bueno. Y hablando de neoyorquinos, esta vez desubicados, una comedia sin muchas pretensiones, Suburgatory, se ha buscado sin problemas un hueco en mi agenda televisiva, y poco a poco se está ganando un hueco en mi corazoncito. No sólo por lo bien que funcionan los dos protagonistas, padre e hija adolescente, sino por lo divertidos que resultan todos los imposibles personajes secundarios que salpimentan cada uno de los episodios. Así que, a seguir.

Además de estas despedidas temporales en el campo de la comedia, también tenemos el parón de Revenge, culebrón de venganzas y maldades, que insospechadamente se ha vuelto un fijo en mi agenda televisiva, y no sólo por la presencia de Madeleine Stowe como uno de los personajes protagonistas. Bien es verdad que en los últimos episodios ha perdido un poquito de intensidad en el ritmo de puteo a los pijos de los Hamptons por parte de la misteriosa Emily/Amanda (Emily VanCamp), pero todavía se sostiene y casi seguro que aguanta en mi agenda hasta final de temporada.

Aparte de estas rutinas, algunas cosas a destacar:

Homeland sigue siendo en estos momentos la serie que espero con más expectación a lo largo de la semana. En este último episodio no han dejado de pasar cosas, aunque sin grandes y sorpresivas revelaciones como en los anteriores. Y la trama tiene que ir centrándose para el fin de temporada dentro de un par de episodios. Pero hubo una serie de escenas encadenas, unidas por el My Funny Valentine interpretado por Miles Davis que me dejaron anonadado. Especialmente por como la música acompañaba las decepciones y las soledades de dos de los protagonistas, Carrie (Claire Danes) y Saul (Mandy Patinkin). La serie ya había marcado varias referencias a la música de jazz, y sabíamos que Carrie prefiere a Monk mientras que Saul prefiere a Coltrane. De hecho, al principio del episodio vemos como Carri baja del coche en el que esta sonando el piano de Monk. Pero el sonido de la trompeta y los acompañantes de Miles han generado una atmósfera ideal al momento. Os pongo una interpretación de esta música tal cual se puede encontrar buscando por Youtube

Ha habido un capítulo especial navideño de Eureka. Fuera de la historia general. Hay que tener en cuenta que la temporada termino con un notorio cliffhanger, con parte de los protagonistas camino de la lunas de Saturno, o a saber dónde. En cualquier caso, lo curioso es que han convertido a los personajes en dibujos de animación. O marionetas. Con estilos diversos. Aquí parecen dibujos animados de Disney. Por un momento nos recuerdan al stop motion con plastilinas de Wallace & Groomit. Ahora se convierten en personajes de manga japonés. Curioso. Intrascendente, pero curioso.

Finalmente, después de ver el domingo pasado la nueva versión de Jane Eyre en el cine, decidí recuperar algunas de las versiones antiguas de la historia. Disfruté mucho de la versión en blanco y negro que en 1943 protagonizaron Joan Fontaine y Orson Welles. Pero yendo a lo televisivo, he visto en estos días de fiesta la miniserie que emitió en 2006 la BBC, protagonizada por Ruth Wilson, la morbosa Alice en Luther. Esta muy bien la miniserie. Pero a pesar de que últimamente se oiga mucho, incluso yo lo he insinuado, que la televisión le está cogiendo la mano al cine a la hora de contar historias, cuando una película para la gran pantalla tiene una buena historia, está bien rodada y está bien contada, siempre será superior. El problema es que las gentes del cine están dejando de dedicarse a contar historias. Pero no está mal la cosa. En cualquier caso, cuando termine de revisar las versiones de la novela, y me queda una de las que seleccioné, igual le dedico una entrada monográfica.

Farola iluminándose a sí misma

Si hago la entrada sobre las versiones de Jane Eyre, será imprescindible comentar la iluminación en blanco y negro de la versión de 1943; os dejo aquí una imagen tomada a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza, como aperitivo al comentario (Leica D-Lux 5).

[Televisión] Cosas de series: notable final para los «caminantes», vivos o muertos

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Una de las cosas que suceden en los EE.UU. es que para la época navideña consideran que no merece la pena esforzarse por las audiencias, que están dedicadas a otros menesteres, y las series de ficción se toman un descanso hasta enero, o incluso febrero. Algunos ejemplos de series que ya están en modo descanso son:

Mi guilty pleasure Anatomía de Grey, que todo hay que decirlo lleva unos cuantos episodios bastante entretenidos, y que dejó unos cuantos hilos argumentales en el aire, con notables toques melodramáticos, como le es propio. Bueno. Vale. Tampoco le dedicaré más tiempo.

También se ha ido de vacaciones nuestro «querido» House, que si no luce con las glorias de antaño por lo menos te hace pasar el rato. El tiempo muerto nos ha dejado con el desequilibrado doctor en posesión de una pistola, estando todavía en libertad condicional, y con la «chinita» que se han buscado de relleno pidiéndole al guaperas de la serie la cita de la forma más extraña y cutre que se le podía haber ocurrido a cualquier guionista, en un ascensor al estilo de Anatomía de Grey, y con la guapa del momento presente.

Pero hablemos de cosas serias. Fringe, la serie en activo  favorita de los amantes de la ciencia ficción. Me parece a mí. Como cuestión previa, me sigue pareciendo muy interesante. Pero echo de menos algunas cosas. En primer lugar a la Olivia del universo alternativo. Es mucho más atractiva y tiene mucho más morbo que la del universo «de aquí». En segundo lugar, se ha vuelto más procedimental. Van resolviendo casos, pero la trama de fondo se ha vuelto más lenta. Les costó traer de vuelta a Peter, y este no ha hallado todavía su sitio en este universo. Ni en ningún otro.  En cualquier caso, en el último episodio, hemos descubierto parcialmente las causas de las cefaleas de Olivia, y nos han dejado en ascuas. Maldita sea.  De todos modos, está ahí, es de mis favoritas, y me lo paso bien. Hasta enero.

Y finalmente… The Walking Dead. Quien me iba a decir a mí, que esperaría con ganas cada semana los episodios de una serie de muertos vivientes. Con lo poco que me han gustado tradicionalmente este tipo de cosas. Claro que tradicionalmente han sido algo propio del gore y del susto fácil. Elementos que se dosifican con parsimonia y sabiduría en esta estupenda teleserie. Sin embargo, los conflictos entre los «vivos» están a la orden del día. Y la evolución final hacia la discusión ética sobre si los caminantes son seres humanos enfermos o no, y por lo tanto sujetos de compasión, se ha llevado de forma muy inteligente. Más de una vez en comparado esta serie con Galactica. Antes por la situación de un pequeño grupo de humanos escapando de la exterminación por parte de una terrible amenaza. Sean los fríos cylones, o los cutres caminantes. Ahora es la cuestión de la humanidad del distinto. Claro. Era más fácil empatizar y ver la humanidad en las cylonas macizorras que en los putrefactos caminantes. Pero formas hay, cuando hay ideas e imaginación. Y se han sacado de la manga un final estupendo, que nos ha dejado a todos con el corazón encogido. Porque muchos hemos visto uno de los tradicionales tiros en los sesos a un caminante no como la eliminación de un peligro sino como una ejecución. Muy buen final. Y además tengo ya un personaje favorito en la serie. Es que está muy buena. Soy débil.

Así que nada, en las próximas semanas irán cayendo más series en el descanso navideño, y otras terminarán temporada. Así que no faltarán comentarios para esta sección semanal de mi Cuaderno de ruta. Mientras, para rellenar el tiempo muerto, he recuperado la segunda temporada de Treme, que en su momento no encontré ocasión para verla.

Hojas

Cinco días metidos en la niebla, y me está empezando a afectar el humor; espero que pronto veamos el sol, y poder hacer fotos más vivas que esta de la ribera del Ebro a su paso por Zaragoza (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Televisión] Cosas de series: El año de Robin y Barney

Televisión

Ha sido una semana donde no han pasado grandes cosas en mi panorama seriéfilo. No ha habido nuevas incorporaciones, ni ha habido bajas. Aunque me estoy planteando si seguir o no adelante con la nueva serie del oeste, Hell on Wheels. A ratos me gusta mucho, pero a ratos me aburre. Es lo que me pasa tradicionalmente con los westerns en el cine. Alguno, pocos, me apasionan; la mayor parte me aburren o me dejan indiferente.

Ya hablé bastante la semana pasada de Homeland, y poco puedo añadir. Salvo que parece que están dispuestos a sorprendernos en cada episodio con sus giros de guion. Mientras no fuercen la máquina en exceso, va bien. Y como sólo son 12 capítulos, y ya llevan ocho, tienen que ir preparando el final de temporada, que espero esté a la altura del transcurso de la serie. En situación similar está Dexter, que aunque no brilla a la altura de sus mejores temporadas, sigue siendo una buena serie, y ya están encarrilando el final de temporada, que llegará al mismo tiempo que la anterior.

Pero donde se ha puesto interesante el asunto ha sido en How I Met Your Mother. Aun reconociendo que desde el principio ha sido un serie coral, siguiendo algunos de los esquemas que marcó Friends, aunque yo prefiero la actual por diversos motivos, las primeras temporadas siempre tuvimos la sensación de que había un protagonista, y este era Ted Mosby (Josh Radnor). Sin embargo, es el personaje que menos ha evolucionado. Le han pasado cosas, pero sigue siendo el mismo. O lo mismo. Por otra parte, es indudable que hace tiempo que el robaescenas, que el preferido de todos es Barney Stinson (Neil Patrick Harris). Nos ha hecho pasar los momentos más divertidos, es el actor con más personalidad, y se ha convertido en el alma de la serie. Y por otro lado, el personaje que más perdido andaba en todo este cotarro era el de Robin Scherbatsky (Cobie Smulders), la guapa canadiense que últimamente no encontraba su sitio claro en todo este cotarro. Sabemos que esta temporada se cerrará con una boda. Pero no sabemos de quien.  Sabemos que tanto Barney como Robin se han echado pareja, pero Barney la ha dejado. Por Robin. Sabemos que han pasado «accidentalmente» cosas entre ambos. Y finalmente, en el último capítulo nos han soltado una bomba que de repente parece que da alas a la serie, y al personaje de Robin. Siempre ha sido una serie divertida. Pero ha tenido momentos mejores y peores. Creo que tenemos la esperanza de que estemos volviendo a los mejores.

Y si no, en el capítulo de las sitcoms, siempre nos quedará Modern Family que no baja ni de ritmo ni de nivel. Y es de lo más divertido. La mejor de las comedias que estoy viendo. Sin duda.

Tumbas

Aprovecho esta imagen del Cementerio de Torrero de Zaragoza, para recordar que los lunes estoy con sesión doble macabra en la tele por satélite. A las 21:30 he recuperado "American Horror Story", a la que he dado una segunda oportunidad, y a continuación la segunda temporada de "The Walking Dead", que sorprendentemente me sigue teniendo enganchado ¿Cuándo me habían gustado a mí las de zombies? (Panasonic Lumix GF1, M.Zuiko 45/1,8).

[Televisión] Cosas de series: Esencialmente, Homeland

Televisión

Poco a poco voy estabilizando mi panorama de series televisivas de este año. Poco de lo nuevo ha venido para instalarse en mi televisor. Y mucho de lo viejo está ahí por rutina. House, en su última temporada sigue siendo House, aunque ya no le aguantan las chicas de toda la vida y para esta su última temporada han tenido que buscarse unas nuevas. Una de ellas muy guapa todo hay que decirlo. Y Bones con su embarazo y con sus muertos cada vez más divertidamente asquerosos, más de lo de siempre. O Dexter, que este año le ha dado por los temas religiosos; no defrauda, aunque tampoco innova. Y el guilty pleasure de seguir con Grey, la de la anatomía, y su grey de cirujanos que no han superado la adolescencia. Lo cierto es que a estos los noto un poco mejor que en el pasado. Pues eso. Junto con alguna novedad que ya he indicado en anteriores entradas de estas cosas de series.

Pero este año, la que me está gustando muchísimo es una que se despedirá de nosotros en a mitad de septiembre. Aunque han prometido que volverá. Es Homeland. El drama de espionaje que me tiene encandilado desde principios de octubre. Y si ya estaba bien cuando sus principales protagonistas Carrie Mathison (Claire Danes) y Nicholas Brody (Damian Lewis), caminaban por la trama en paralelo,… cuando Carrie se ve obligada a cesar su vigilancia del hogar de los Brody y empieza a encontrarse con él,… el interrogatorio del terrorista,… el polígrafo,… lo que pasa entre medio,… el fin de semana,… Hay que reconocer que entre estos chicos hay tensión y no sólo sexual. No quiero dar más datos sobre la trama para dejar que el posible telespectador los descubra y los disfrute por su cuenta. Pero básicamente teníamos dos desarrollos en la serie en su siete primeros capítulos:

Parque Grande

Las series de este tipo no suelen llevar un camino recto; y nunca sabes hacia donde van a girar sus argumentos (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Hay una trama terrorista en marcha por parte de extremistas islamistas en la que están involucrados muchos de los personajes de la serie. Una trama que, afortunadamente, no la están mareando. Va avanzando. Tiene su propia dinámica, y cada vez sabemos más de ella. Tanto los personajes como los espectadores. Nos interesa y nos tiene en vilo. Y además, porque cada vez parece más claro que entre los «buenos» hay un «malo».

Está la dinámica en la que me he centrado anteriormente. La relación entre Carrie y Brody. Una relación cada vez más personal, interrelacionada con la intriga de fondo, pero con derivaciones propias. La inestabilidad psicológica de la agente, los cambios que arrastra Brody tras su regreso al hogar, Las relaciones y los conflictos familiares de ambos, los problemas laborales de Carrie,… el papel que Saul Berenson (Mandy Patinkin) pueda tener en todo este conflicto,…

Dicen los más quisquillosos que encuentran defectos en la trama, pequeñas inconsecuencias… Nada es perfecto, y lo importante es el conjunto, y el conjunto es muy bueno. Los más salidorros echan de menos la ligereza de ropa de algunos caracteres femeninos, especialmente de la señora Brody (Morena Baccarin), que se dieron en los primeros capítulos. ¡Por favor! Que eso sólo era un gancho. Pero no lo importante. Aunque a nadie le amarga un dulce. Además, la tensión sexual entre los dos protagonistas tiene más voltios que entre el sargento y su macizorra señora. A la que tengo mucho cariño desde sus tiempos de «pilingui» interplanetaria en cierto western espacial.

En cualquier caso, el séptimo episodio supongo que ha sido un punto de inflexión. Demasiadas revelaciones se han producido. Muchas líneas han confluido para llegar a determinados conocimientos. Que nunca sabremos hasta que punto son precisos. Veremos cómo sigue la cosa, si no la estropean, si saben terminar bien la temporada, y dejar margen para su continuación en un futuro. Espero que sí. Porque me estoy divirtiendo mucho.

En las verjas del botánico

Espinosas son las relaciones entre los protagonistas de la serie,... y más que se pueden poner (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Televisión] Cosas de series: Downton Abbey,… pero menos

Televisión

Mañana es 11 de noviembre. Es el día de la memoria. El día en que se recuerda a los muertos en las distintas masacres que asolaron el mundo en general, y Europa en particular, en el siglo XX. En España no tiene significado alguno. No estuvo en esos ajos. Afortunadamente, diran muchos. Bueno,… ni en esos «malos ajos», ni en muchos  «buenos ajos». No estuvo. La fecha está escogida por ser el día en que a las 11 horas entró en vigor el armisticio que cesó la matanza de la Primera Guerra Mundial. La firma de la paz llegó más tarde, llegó en falso y originó, entre otros factores, la Segunda Guerra Mundial.

Casualmente, en estos días he terminado dos cuestiones relacionadas con la guerra del 14, como la llaman a veces los franceses. Una serie de televisión y un libro. Hoy hablaré de la serie de televisión. Mañana, del libro.

Y la serie de televisión no es otra que la segunda temporada de la celebrada Downton Abbey. A falta del especial de navidad, que no sé que trascendencia tendrá, la serie nos ha contado las tribulaciones de los Crawley, su servicio y sus allegados, durante la segunda mitad del conflicto mundial. La temporada anterior terminaba un 4 de agosto de 1914, supongo, en el que Inglaterra declaraba la guerra a Alemania, al invadir este último país la pequeña y neutral Bélgica. Esto no lo contaba la serie con este detalle, pero fue así. También dejaba en suspenso o en mala situación buena parte de los amoríos que entre los protagonistas del culebrón habían ido surgiendo.

The Mall

Hemos visto muchos personajes vestidos de militares en esta temporada. A veces muy elegantes, como este guardia a caballo en el Mall londinense, y otras llenos del barro de las trincheras (Pentax P30N, Ricoh Rikenon 135/2,8).

En el primer episodio de la segunda temporada, estamos en 1916 en plena batalla del Somme. Algunos de los hombres jóvenes válidos están en la guerra. Otros se irán incorporando. Los civiles que se quedan en Downton Abbey y su área de influencia también empiezan a notar los efectos del conflicto. Nuevo personajes aparecen, y otras historias siguen su curso. Matthew (Dan Stevens) se compromete con la mona pero insulsa Lavinia (Zoe Boyle), un personaje que al final acaba teniendo un peso inesperado en la trama. Mary (Michelle Dockery) se relaciona con Richard Carlisle (Iain Glen), un magnate de la prensa sin escrúpulos. Sybil (Jessica Brown-Findlay) cada vez tiene más problemas para resistir ante los avances de Branson (Allen Leech), el guapo chofer irlandés y socialista. La antipática Edith (Laura Carmichael) se nos suaviza e incluso tiene un escarceo con un granjero. Bates (Brendan Coyle) y Anna (Joanne Froggatt) sufren a manos de la arpía de la mujer del primero, Vera (Maria Doyle Kennedy). Hay varios otros escarceos por ahí que no voy a relatar todos para no aburrir, como la tentación de Lord Grantham (Hugh Bonneville) ante cierto distanciamiento de su mujer Cora (Elizabeth McGovern) hacia una nueva y agradable doncella del servicio, Jane (Clare Calbraith). Todo ello aderezado de vez en cuando con las impagables intervenciones de la condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). Es decir. Lo que todo el mundo esperaba de esta serie. Amoríos, intrigas y ambientación esmerada, lujosa. Que todo sea muy bonito. Aunque adaptado. La mansión convertida en hospital de convalecencia, alguna visita eventual a las trincheras, etcétera.

Sin embargo, la serie no ha funcionado con la misma precisión. No ha habido posibilidad de empatizar u odiar a los nuevos personajes, que han pasado sin más pena ni gloria. Algunos de los antiguos personajes se han diluido. Por ejemplo, la rencorosa y traicionera Edith casi se nos vuelve una santa al final, desapareciendo el elemento de tensión entre hermanas. Mientras que en la primera temporada las tramas del servicio y las de los señores estaban equilibradas, en esta el servicio ha ido quedando en un segundo plano o con tramas menos interesantes, repetitivas o delavazadas. Determinadas tensiones han resultado casi caricaturescas, como la que han mantenido Cora y Isobel (Penelope Wilton), la madre de Matthew. La precipitada evolución temporal, nuevamente más de dos años en ocho capítulos, pero con la gran variedad de tramas, no se ha soportado como en la primera temporada, donde sí que se consiguió aunque por los pelos, siendo uno de los méritos de la serie.

Portobello Road

Las organizaciones de caridad tuvieron que ponerse las pilas durante el conflicto bélico, seguramente entre ellas el pintores Ejército de Salvación, cuya sede de Portobello Road vemos en la imagen (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

No nos engañemos. Sigue siendo una serie muy entretenida de ver. Pero no ha despertado mi entusiasmo ante la resurrección del culebrón de época como lo hizo el año pasado. Si la primera temporada fue un producto «cinco estrellas», algo imprescindible, en esta ocasión es un producto entretenido, «tres estrellas». Sin más. Bonito de ver y esas cosas, pero sin esa precisión en los argumentos que te mantenía constantemente con ganas de saber más, de conocer más, de ver más. Sólo uno de los personajes ha mantenido el interés ante el bajón generalizado. Mary sigue siendo desde mi punto de vista la estrella de este espectáculo. Parece que sólo va a tener una temporada más. Y que se van a contener en sus saltos temporales. Creo que para bien de todos, debería tener como gran protagonista al personaje que interpreta Michelle Dockery, y permitir que la orgullosa y al mismo tiempo insegura hija de Lord Grantham tenga el final que se merece. Sublime, sea para bien o sea trágico.

Para finalizar, pido públicamente la desaparición por muerte cruel de los personajes de Molesley (Kevin Doyle), Daisy (Sophie McShera) y el doctor Clarkson (David Robb). En esta segunda temporada, su mera aparición en pantalla hacía bajar enteros la serie por arrobas. No digo que sea por culpa de sus intérpretes. Creo que el carácter que les otorgan los guionistas tiene mucho que ver.

Observatorio de Greenwich

Podrían ser las mansiones de la nobleza británica en 1916, pero... no,... se trata de los edificios del museo de la marina o de la universidad de Greenwich, en los aledaños de Londres (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Televisión] Cosas de series: cuentistas y sequía de sitcoms

Televisión

No mucho más que comentar en esta semana con respecto a las anteriores, pero algo habrá. Nos tienen con parón de Fringe, lo cual es una lástima, así como de otras series, que bueno… ya volverán. Decididamente, mi serie favorita de las estrenadas esta temporada es Homeland, cuyo último capítulo ya terminó de convencerme que si siguen así puede ser de lo más emocionante. Sigo aguantando con los muertos vivientes de The Walking Dead, lo cual es sorprendente para mí dado el tema, pero es que siguen sorprendiéndonos con las reacciones del personal. Y eso que avanzan a ritmo de unas cuantas horas de tiempo-serie por capítulo. En fin. Cositas que ya habrá tiempo de comentar más despacio más adelante. Y a la espera de que este fin de semana llegue a su fin la temporada de Downton Abbey, descontando el especial de navidad, vayamos con un par de reflexiones.

Cuentos y cuentistas

Es curioso que en un par de semanas se hayan estrenado un par de series que tienen que ver con los cuentos tradicionales y su encaje en la vida moderna. Si ya hice un breve comentario hace una semana del estreno de Once Upon a Time, donde nos encontrábamos a todos los personajes del cuento de Blancanieves y algunos de otros cuentos convertidos en ciudadanos corrientes de algún lugar de Nueva Inglaterra a causa de un encantamiento de la Reina Mala,… pues ahora en Grimm, nos encontramos con un policía que es decendiente de los Hermanos Grimm, y tiene la capacidad de ver entre la gente corriente a los big bad wolves. Si. Los lobos feroces. Que naturalmente atacan a universitarias que salen a correr por las mañanas con una sudadera con capucha. Roja. Claro. Casposa me ha resultado esta última por algunos detalles. Lo de la capucha roja por supuesto. El que los big bad wolves se llamen así mismo blutbads, que sería masacre en alemán,… ¿quién narices se va a denominar a sí mismo masacre por malo que sea? Y menos si hay alguno de ellos que no son «malos». Si estuvieras en su situación, ¿cómo prefiriríais que os llamasen? ¿lobos feroces o masacres?

Bueno, ambas dos están borradas de mi lista. Fuera. Malas. Y sin sentido. A freír espárragos. Que no nos vengan con cuentos.

Los músicos de Bremen, un cuento de los Hermanos Grimm, donde no sale ningún "big bad wolf",... en su escultura en la ciudad de Bremen (Panasonic GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

Sequía de sitcoms

La comedia de situación, la sitcom, es uno de mis géneros preferidos. Media hora escasa de buen humor, necesidad de guiones inteligentes, alguna risa, y a otra cosa mariposa. Pues bien. O mejor dicho, pues mal. De lo que se ha estrenado este año, o no me han convencido o no me han interesado por su tema. De años anteriores sólo me quedan Modern Family, imprescindible, y How I Met Your Mother, por debajo de sus primeras temporadas pero todavía con detalles, a estas horas no la voy a abandonar. De lo nuevo, me he aficionado a Suburgatory, esa minifamilia de padre e hija neoyorquinos que se mudan a vivir a los suburbios pijos de la gran ciudad. La chica es un encanto y divertida. Y las situaciones suelen tener gracia. Y por algún milagro que no entiendo,… si lo entiendo,… ahora os lo explico,… sigo viendo New Girl.

Lo cierto es que sólo hay un motivo por el cual sigo viendo esta sitcom. No soy al único que le pasa esto por lo que he leído por ahí. Sale Zooey Deschanel. Esta chica es el paradigma de la chica encantadora. Cuando sale en pantalla, por bodrio que sea el producto en el que participa, no puedo dejar de mirar. Me pasa desde que la vi en La guía del autoestopista galáctico. Es tan mona… Y eso que empieza a no ser tan joven… Que ya pasa de los treinta. Si hasta canta. Lo que pasa es que si sigo viendo la serie, probablemente acabaré odiándola de por vida. Porque el personaje, y la serie en general, tienden a ser lamentables. No hace más que dar grititos, risas histéricas y tararear cancioncillas histéricas. Un episodio más le doy de margen. Si no mejora en algo,… a la basura. Para no acabar aborreciéndola.

Bueno… hasta la semana que viene.

La sirenita, sin embargo, no es de los alemanes Grimm sino del danés Andersen,... y claro, está en Copenhague, como casi todo el mundo sabe (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

[Televisión] Cosas de series: mujeres policías

Televisión

Antes de nada, repaso de altas y bajas.

Decididamente he abandonado dos series cuyos protagonistas eran abogados. Una, la inglesa Hidden, de estilo un poco conspiranoico, pero que no ha terminado de engancharme. La otra, a pesar de mi comentario de la semana pasada, The Good Wife. Está muy bien hecha, los actores lo hacen muy bien, pero las series de abogados no suelen engancharme. Acaban aburriéndome.

Ha comenzado la primera temporada de Once upon a time, una particular reimaginación de lo que ocurrió después de que el Príncipe Azul despertara a Blancanieves. Es curioso. En todas las versiones que conozco del cuento, la reina mala acaba finiquitada. Un oportuno acantilado en una tormenta, unos zapatos de hierro al rojo en las versiones más sádicas… Pero aquí no. Aquí de alguna forma maquina algo para tomar venganza. Y así consiguen los guionistas mezclar el país de Irás y no Volverás con la realidad, y encajar a Jennifer Morrison como protagonista de esta historia, que me parece que no me va a cuajar. La historia. Que la Morrison suele salir muy guapa. Si en el próximo capítulo no le encuentro algo más de sustancia, irá a la basura.

Autorretrato

Sigo comprobando las bondades de mi nuevo objetivo Olympus, ahora en fotografía nocturna. Como en este particular autorretrato (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Y ahora vamos con un tema.

Mujeres policías

Antaño, lo de ser policía en la tele era cosa de hombres. Hasta que llegó Angie Dickinson y se convirtió en La mujer policía por excelencia. Pero desde entonces ya ha pasado un tiempo. Bastante. Y han sido muchas las mujeres que han protagonizado el papel de «maderas» en la pequeña pantalla. Este lunes pasado finalizó la primera temporada de 13 capítulos de una serie con una protagonista femenina en el papel de un simpática policía. Aunque con un enfoque peculiar. Del que me he ido dando cuenta con el tiempo. Así que voy a hacer un breve repaso de tres series que veo eventualmente con protagonistas femeninas en este tipo de papeles.

Unforgettable: Una guapa policía, Carrie Wells (Poppy Montgomery) que en el pasado sufrió el drama de perder a una hermana en un crimen misterioso y no resuelto. Después de un tiempo retirada, es reclamada por un antiguo ex, que también es policía, para la policía de Nueva York. Así cada episodio nos ofrecerá la resolución de un crimen, pero de fondo tendremos el misterio del asesinato de la hermana. Nivel de tensión sexual entre los protagonistas, medio-bajo. Característica principal de la chica, por la que la llaman a trabajar de nuevo, es que padece hipertimesia. Vamos. Que se acuerda de todo lo que ha vivido. Dentro de que estos procedimentales me parecen habitualmente un simple entretenimiento, me está gustando.

Rizzoli & Isles: La voy siguiendo en el canal de televisión Calle 13. Recientemente terminé de ver la primera temporada que ya se estrenó el año pasado y ahora voy a mitad de la segunda, que en los EE.UU. ya terminó hace unas semanas. Una policía, Rizzoli (Angie Harmon) un poco marimacho pero guapetona, de origen italiano, y una forense, Isles (Sasha Alexander), bastante pija y mona, pero un poquito asocial al estilo de los científicos listos pero torpes socialmente. Juegan con el contraste. No hay trama de fondo, salvo los asuntos familiares de Rizzoli. Aunque ligan de vez en cuando, no hay tensión sexual habitual entre protagonistas. Con tonos de comedia, y algún drama que otro. Entretenida. Para no pensar en nada.

Buena noche de otoño

La noche de otoño tiene una temperatura agradable, y aunque es entre semana, algunos se anima a tapear algo en la calle (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Against the Wall: Es estreno de esta temporada. Una temporada corta de 13 episodios sobre las aventuras de Abby Kowalski (Rachael Carpani), una mujer policía, única hija de un matrimonio en el que el padre es también policía así como los tres hermanos. Pero es la lista de la familia y asciende a detective. No habiendo plazas en otros departamentos, acepta un puesto en asuntos internos, con el consiguiente cabreo de todo el mundo. Pero la chica es un encanto, y además muy honesta y dispuesta a ser justa, por lo que poco a poco vuelve a reconciliarse con la familia y los amigos. Cada episodio lleva un caso con su compañera, una latina embarazadísima. La trama de fondo, y aquí empezaron mis sospechas, es que no acaba de decidirse entre dos pretendientes. Un guapo policía con el que echa un polvo de vez en cuando, compañero de uno de sus hermanos, y un dinámico abogado que le tira los tejos constantemente. La temporada acaba con un cliffhanger, lo cual no es sorprendente. Lo sorprendente es que no se debe a una complicación de sus casos policiacos. Es que decide con cual de los dos pretendientes quiere estar,… y nos lo dejan en suspenso. Los últimos capítulos me parecieron muy marujiles. Luego me enteré que pertenece a una cadena cuyo público objetivo es el femenino. Y claro. Pues las mujeres son muy decididas, muy proactivas, llevan con naturalidad los embarazos, se enfrentan a los hombres sin complejos, aunque de vez en cuando alguno actúa en plan príncipe azul que salva a la dama en apuros. Si quitamos los aspectos marujiles, también es entretenida, que conste. Y la chica realmente es un encanto. Pero lo del cliffhanger de final de temporada me dejó un poco,… bgggg,… Si se van a poner muy empalagosos, no seguiré. Pero queda mucho tiempo para decidirlo.

Bueno, por esta semana, es suficiente. Supongo que la semana que viene habrá muchos episodios a vueltas con la Noche de las Ánimas. Halloween, para los que piensan que tradiciones en relación con esta fecha sólo existen en USAmérica.

Estadísticas municipales: metros de vías instalados

El ayuntamiento nos bombardea últimamente con los metros de vía del tranvía colocados. ¿Contarán estas en el Coso como ya colocadas? (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).