[Libro] Guía de los viajes en el tiempo – David Nel

Literatura

Uno de los subgéneros que más me gusta en el ámbito de la fantasía o de la ciencia ficción, dos géneros distintos aunque algunas veces se agrupen o incluso se confundan, es el de los viajes en el tiempo. Generalmente mejor en el ámbito de la ciencia ficción que en el de la fantasía, pero sin desdeñar este último tampoco. Y creo que el motivo fundamental es que es un recurso argumental muy interesante para explorar los dilemas de ser humano, de ser persona… a través de las paradojas que impone el viaje en el tiempo, que bien utilizadas por un escritor (de relatos, novelas o guiones cinematográficos, me da igual) nos proporciona horas de diversión garantizada, pero no vacía, sino con alimento para las neuronas. No sé decir cuándo comenzó mi afición a los viajes en el tiempo… pero sin duda, una novela de Isaac Asimov fue instrumental en esta, The End of Eternity.

Todo viaje en el espacio, a culturas o paisajes distintos, tiene también su parte de viaje en el tiempo. Ya he comentado que leí el libro a la vuelta de Estocolmo. Y en la región de la capital sueca, en Sollentuna, tuve ocasión de viajar al pasado de la cultura escandinava.

Comentar ahora cuáles son las obras literarias o audiovisuales que me han gustado o me han marcado con viajes en el tiempo… pues sería muy prolijo y no nos llevaría a nada en términos prácticos. Como ya he dejado establecido, me gustan. Ya está. Por ello, cuando en algún momento de finales de julio o principios de agosto encontré recomendado (creo que fue en Microsiervos pero no estoy seguro) este libro de David Nel, en vísperas de mi reciente viaje a Estocolmo, y dado que se podía adquirir en versión electrónica de forma muy asequible, no me lo pensé mucho y lo compré con vistas a dedicarle uno de los vuelos a la capital sueca. Como así fue. El de regreso. Al fin y al cabo, los comentarios eran muy elogiosos. Qué podía ir mal…

Pues lo que podía ir mal es que esta guía es una esfuerzo muy elogiable de realizar una especie de manual para el escritor/lector de la ficción con viajes en el tiempo… pero que acaba siendo tremendamente repetitiva a lo largo de sus capítulos. Lo cual tiene un punto paradójico, porque el libro no es muy extenso, y te da todo el rato la impresión de que estás volviendo de nuevo a leer sobre lo mismo continuamente. Eso sin contar la pesadez de que en todos y absolutamente todos los capítulos dedique un espacio, excesivo, a autopromocionar su novela de viajes en el tiempo. Ya sé que es un libro que tiene su origen en una blog o algo por el estilo. Pero hombre, un esfuerzo de edición de contenidos para adaptarlo al formato de ensayo/guía en forma de libro hubiera sido de agradecer. No me parece mal que el autor dedique un espacio a contarnos que tiene una propuesta, una aportación al tema… pero que no se repita como los pepinos en la ensalada. Creo además que se queda en los aspectos más superficiales, y que no acaba de profundizar en lo más importante del viaje en el tiempo, el potencial valor como metáfora que las paradojas temporales tienen en relación con los dilemas éticos, políticos y sociales que los seres humanos afrontamos en el día a día, en el mundo real, en el que todos viajamos en el tiempo hacia el futuro a una velocidad de 60 segundos por minuto (o a la velocidad de la luz como afirman algunos físicos especulativos), o viajamos al pasado con nuestra imaginación o nuestra memoria, a la velocidad que queremos. O podemos.

Si el escenario de un relato se corresponde o se resuelve considerando la teoría de los universos o líneas temporales paralelas, o en cualquiera de las variantes de un único universo con líneas temporales… lo que sea, es circunstancial. Eso es el macguffin de Hitchcock. Y como charla de café vale. Pero si hemos de adentrarnos en el valor del viaje en el tiempo en la narrativa, creo que hay que meterse más a fondo en su valor para profundizar en lo que significa ser humano. Y ahí, este ensayo se queda en lo superficial. No lo disfruté. Alabo el intento y el esfuerzo, pero me costó entrar en la propuesta, y al final no entré. Qué se le va a hacer.

[Cine] Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023)

Cine

Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023; 39/20230629)

Sería 1991 cuando conocí a Luis. Tenía tres perritas. Se llamaban Marion, Willie y Elsa. Y yo tenía el suficiente nivel de amor por el cine y por el buen cine de aventuras para coscarme de inmediato de cuál era la inspiración para los nombres de los animales de compañía de su familia. Un par de meses más tarde me enteré de que Luis iba a convertirse en el cuñado de una amiga de los tiempos de universidad, que con el tiempo regresaría a mi vida y se convertiría en una de mis mejores amistades, todos los tiempos incluidos. Pero siempre resultó raro incluir a las tres «chicas Indiana» en el mismo saco. Por que la última cruzada tenía una dinámica distinta. La cosa no iba de la dinámica entre el héroe y la chica, sino entre el héroe y su padre. Y Elsa Schneider no dejaba de estar del lado de los malos. Al menos una cosa estuvo clara desde el principio… nunca volvería a salir en una secuela. Algunos se han preguntado porqué es Marion Ravenwood (Karen Allen) y no Willie Scott la que permaneció en la saga. Olvidan que la acción del arca perdida es posterior en la cronología interna de la saga a la del templo maldito. Y al mismo tiempo, apareció antes en la vida del doctor Henry Jones Jr. (Harrison Ford)

Una de mis más graves carencias viajeras es no haber visitado todavía Sicilia. Así que para suplir los sitios arqueológico de la isla con presencia en la película de hoy, utilizaré los de Pompeya… que también tienen un volcán de fondo.

En la última entrega de las aventuras de Indiana Jones, se rompe también la dinámica entre el héroe y la chica, aunque haya chica. Porque Helena Shaw (Phoebe Waller-Bridge) es familia. Es la ahijada de Jones. Por lo tanto… no puede haber el mismo rollo. De hecho, si de algo va es de que parece que es el último tenue hilo que le queda al anciano profesor universitario para alejarse de la soledad en la vida. Un profesor que está retirándose de la docencia al mismo tiempo que los norteamericanos celebran la llegada a la luna, que ya no conecta con sus alumnos… y especialmente con sus alumnas,… y que ha perdido las ganas de vivir, el humor, la ilusión, y más cosas. Un Jones más cínico que nunca, pero además desencantado. Pero es Helena la que lo va a sacar de esa pendiente descendiente hacia la soledad, en la búsqueda de un nuevo macguffin con propiedades sobrenaturales, en esta ocasión el mecanismo de Anticitera. Este mecanismo, una calculadora mecánica para conocer las fechas de determinados eventos, se atribuye en la película a Arquímedes (Nasser Memarzia), que se convierte en un personaje más de la historia. Junto con un buzo español (Antonio Banderas) que se pasea por las islas griegas, y el malo de la película (Mads Mikkelsen, muy en su salsa), un nazi, conforman el conjunto de personajes de la aventura. Ah bueno,… y un adolescente marroquí (Ethann Isidore), que no sé si pretendían que fuese el nuevo Short round/Tapón, en lo que fracasan notablemente.

La historia… es lo de menos. Con las variaciones apropiadas a las circunstancias, no deja de ser la historia de siempre. Pero está bien contada. El director de la fiesta deja de ser Spielberg, supongo que precavido por si la cosa no funciona, para no manchar su prestigio como en la cuarta entrega (que hoy en día valoro con menos optimismo que cuando la vi). Así que la papeleta se la han encargado a James Mangold, lo que se llamaba antaño un artesano frente a los directores de cine que se consideraban autores. Que conste que no es mal director y que su filmografía tiene títulos interesantes. Para mí la cosa tiene sus aspectos buenos y sus aspectos menos buenos. Es entretenida, y aunque dura más de dos horas y media, se te pasa en un vuelo. Es digna en su guion y dinámica, aunque es muy convencional y… hasta cierto punto,…. previsible. Pero le falta más humor. Más cinismo. Más socarronería. Waller-Bridge hace lo que puede para ello, pero el pesimismo gruñón del protagonista no le sienta bien al carácter. Están a punto de desbarrar en algún momento cuando se introducen en el berenjenal de los viajes en el tiempo… pero creo que acierta al no profundizar, y dar una salida rápida al asunto sin preocuparse por las paradojas de los ciclos infinitos que pueden generarse. Están ahí… que se le va a hacer si se va al garete la cadena causal; esto es para entretenerse y no para divagar.

En fin. Película nada original, película que procura ser fiel a la saga. Con unas interpretaciones entre buenas y muy buenas, a la que falta un poco de desparpajo y buen humor, y que cierra de forma razonable las aventuras de Indiana. Por contra… no aporta nada especialmente nuevo; lo que ya le pasaba a la cuarta entrega. Porque no ha habido nunca ninguna necesidad de cerrar nada. Si se han hecho más películas más allá de las aventuras originales, es porque la gente se lo pasaba bien, iba al cine, producían dinero a los empresarios, y un héroe popular bastante simpático para la cultura popular. Pero quizá ya no tiene sentido. Y parece que las cifras de taquilla indican que las nuevas generaciones ya no sienten tanto apego al personaje, y menos si ya es un abuelete. Pero vamos. Que se puede recomendar sin problemas para pasar un buen rato en el cine sin más trascendencia. Mejor en pantalla grande que en pequeña, estoy seguro. Ahora… teniendo en cuenta que la cosa está en manos de Disney… temamos con horror por un hipotético reboot del personaje. Quizá los malos datos de taquilla sean una bendición después de todo, porque igual lo impiden.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; terror y fantasía en la animación japonesa

Televisión

Dos series de animación japonesa en el que el terror y la fantasía tienen mucho que decir. Series que, a pesar del tradicional aspecto aniñado de los caracteres del manga en el que se basan y que se traslada a la animación, entran dentro del ámbito de la animación para adultos. O por lo menos para espectadores adolescentes, pero mayorcicos. Generalmente el anime se dirige a un público joven, pero no necesariamente infantil o adolescente. A pesar de lo que parezca.

Mi única experiencia en islas del mar interior de Seto fue la visita a Itsukushima, cerca de Hiroshima, en 2014. Pero ya me vale para ilustrar la entrada de hoy.

Junji Itō es un clásico en activo dentro del ámbito del manga japonés. Extremadamente prolífico, su especialidad es el horror y la fantasía terrorífica. A veces con saludables notas de humor. Humor negro, por supuesto. He leído alguna cosa de él y he dejado pendiente alguna otra. Pero he de reconocer el horror no es un género que me atraiga mucho, y me cuesta leerlo. Recientemente, hace unos meses ya, llegó a Netflix la antología Itō Junji Maniac [伊藤潤二『マニアック』], que en la versión en castellano alarga su título como Junji Ito Maniac: Relatos japoneses de lo macabro. Como digo es una antología. Cada episodio, hasta un total de 12, contiene una o dos historias independientes y autocontenidas, todas en el ámbito del género fantástico, pero siempre orientado al horror. Incluye fragmentos o interpretaciones de algunas de las obras más características y conocidas del mangaka. A mí me ha resultado irregular y con una animación no especialmente inspirada. He aguantado hasta el final, pero, ante una posible segunda temporada, no tengo claro que repita. Quizá… lo dicho. El horror no es lo mío.

Como ya comenté la semana pasada a propósito de los dramas coreanos, Disney Plus a través de Star, va incluyendo en su catálogo series de otros países y otros géneros, también anime. Y leí recientemente críticas muy elogiosas de Summer time rendering [サマータイムレンダ, Samā Taimu Renda en japonés], que es muy valorada en diversas plataformas. El promedio de los votantes de IMDb se sitúa en 8,2/10 por ejemplo, que no está nada mal. Basada también en un manga de éxito, se mueve en el género del suspense sobrenatural. Combina en una misma aventura la existencia de monstruos bastante aterradores, por sus efectos más que por su aspecto, bucles en el tiempo, mucha acción y un entorno global que camina por el límite entre el fantástico de inspiración en la mitología nipona y la ciencia ficción. En la historia, un joven universitario huérfano que abandonó su pequeña localidad natalidad en una isla del mar interior de Seto para irse a estudiar a Tokio, vuelve a la isla para el funeral de la hija mayor de la familia que lo acogió como un hijo más tras la muerte de sus padres. La chica, de su edad, ha muerto ahogada. Pero al llegar a la isla, empezará a notar cosas raras. Y pronto, junto con sus antiguos amigos de la isla, mas una escritora de éxito que también abandonó el lugar tiempo atrás, se verá luchando en una aventura desesperada contra unas misteriosas sombras que quieren acabar con todos los habitantes de la isla en el festival anual del templo sintoísta del lugar. En lo positivo, la animación es de gran calidad, de lo mejor que he visto en la animación televisiva, que suele estar siempre un paso por debajo de la animación cinematográfica. También la concepción general de la aventura… que nadie olvide que a mí me suelen gustar los viajes o los bucles en el tiempo. En lo negativo, las «reglas» del universo en el que transcurre la acción están un poco embrolladas y a veces parece que se van inventando sobre la marcha, lo cual siempre me resulta tramposo. Esto lleva a que, tras unos primeros episodios muy divertidos, la serie tiene una sección central embrollada, con poca progresión real en la acción, hasta que esta vuelve a coger carrerilla de nuevo, con unos cinco o seis episodios finales también muy entretenidos. Está bien, en general. Pero sobra en la práctica algún bucle en el tiempo, y se podría haber contado la misma historia en la mitad de extensión.

[Cine] Call [콜] (2020)

Cine

Call [콜] (2020; 61/20201128)

La semana pasada, después de ver Undine, entré en crisis cinematográfica. Quienes sigan este Cuaderno de ruta sabrán que me he quejado a lo largo del año de sufrir diversas crisis lectoras. Momentos que han durado entre días y semanas en los que no encontraba las ganas de abrir el libro y leer un rato. Pues cuando llegó el fin de semana pasado, daba igual que me fijase en la cartelera de estrenos de la pantalla grande como en la de las novedades de las plataformas de cine bajo demanda, no encontraba motivación para elegir una. Y no es que no haya algún título que pueda interesar. Es que no encuentro las ganas para verlas. Llevado por cierta desidia, repasé novedades en general sobre todo tipo de cosas, y me encontré esta película surcoreana, dirigida por un novato, Lee Chung-hyun. Un novato en la gran pantalla. Previamente había dirigido un perturbador corto que tuve ocasión de ver en Youtube, o quizá en alguna otra plataforma, hace ya un tiempo,… curioso.

Pero lo que me atrajo de la película fue la pareja de mujeres jóvenes protagonistas. A Park Shin-Hye me la encontré en una teleserie de Netflix, uno de esos guilty pleasures que veo de vez en cuando, con una trama demencial. Pero la chica tenía dos cosas; es muy guapa, y daba la impresión de que con un mejor material podría tener madera de buena actriz. La otra protagonista, Jun Jong-seo fue la protagonista femenina, una desconocida en ese momento, de una de las películas más interesantes que he visto en los últimos años, hace dos, adaptación de un relato corto de Murakami (comentado en el mismo enlace que acabo de poner). El caso es que lo hacía muy bien, a pesar de su bisoñez, con alguna película en aquella película que se me ha quedado grabada en la memoria y que tal cosa se debe en gran medida a su trabajo.

La película es una de miedo al estilo asiático, aunque está basada en una película de terror británica que realmente pasó por su vida útil con más pena que gloria. No la vi. La premisa es curiosa y da mucho juego. Una joven (Park) se muda a una casa en la que vivió en su infancia cuando rebuscando entre las cosas que hay en ella, encuentra un viejo teléfono doméstico inalámbrico. Al conectarlo, recibe una llamada de otra joven de su edad (Jun). Y empiezan a contarse sus cosas. Hasta que descubren que no viven en la misma época, aunque sí en la misma casa, sino que están separadas por 20 años en el tiempo. Y a partir de ahí entran en una dinámica en la que las acciones de una afectan a la otra, que acaba por desquiciar todo el asunto.

La premisa de la película es interesante, ya que permite jugar con las paradojas de los viajes en el tiempo, pero sin viajar físicamente en el tiempo. Ya sabéis,… la paradoja del abuelo y otras similares… A esto hay que unir que las dos jóvenes, así como algún que otro secundario lo hacen bien. Y la producción y la ambientación, salvo algún que otro efecto generado por computadora, están bien presentadas. La película tiene un ritmo razonable. Y la historia combina situaciones relativamente previsibles con giros argumentales que sorprenden hasta cierto punto. Las paradojas temporales no siempre están resueltas de forma redonda, es muy difícil, pero tampoco chirrían demasiado. No atentan demasiado contra la suspensión temporal de la incredulidad del espectador.

No es la octava maravilla del cine, ni de lejos. Pero resulta un entretenimiento aceptable. Y en medio de esa apatía cinematográfica de la que os hablaba, me sirve para que esta semana también haya entrada sobre cine en este Cuaderno de ruta. Y confirma una cosa, un fenómeno que ya había observado. Al igual que sucede en España, en Corea del Sur, intérpretes mediocres en televisión, con buenos guiones y bien dirigidos resultan estupendos actores y actrices en películas pensadas para la pantalla grande.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Libros] Saga, las guerras del Canadá y otras aventuras de Brian K. Vaughan

Literatura

Estaba yo dudando si dedicar mis esfuerzos blogueros hoy entre un tema fotográfico, tengo un par de series fotográficas recientes que comentar, o el literario comiquero. He optado por este último, porque también se me han acumulado algunas noticias.

Brian K. Vaughan es uno de los guionistas de historietas que pululan en la actualidad, y que nos llegan desde Estados Unidos. Presencia frecuente en los premios dedicados a la historieta en los últimos 12 años, también ha hecho sus pinitos en la televisión… aunque su trabajo como escritor en ese medio, sin que carezca de mérito, ya no me llama tanto la atención.

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Para ilustrar la entrada de hoy, y con la excusa del conflicto entre EE.UU. y Canadá de una de las historias, las cataratas del Niágara, tal y como quedaron reflejadas en la cámara de película tradicional de un solo uso protegida contra la lluvia que llevábamos con nosotros. La gente con impermeables azules son las del lado yanqui, las que llevan impermeables amarillos la del lado «canuck».

Indudablemente, su obra actual más conocida, y la más premiada ya que va acumulando premios desde que comenzó hace ya unos años es Saga. Aventura épica y familiar al mismo tiempo, con toques de fantasía, en el que vamos siguiendo desde hace siete volúmenes las aventuras de una familia de proscritos. Marko, soldado de Guirnalda, y Alana, también soldado pero de Terrada, mundo alrededor del cual gira el anterior, asqueados de la guerra que enfrenta sus mundos irreconciliables, desertan, se conocen, se enamoran y tienen una hija, Hazel, la narradora en primera persona de la historia. Sobre esta premisa, y con una pléyade de personajes secundarios y arcos argumentales paralelos, se va desarrollando la que probablemente es la mejor space opera, del momento, por cualquier medio de expresión conocido (literatura, cine, televisión, historieta,…). Dibujada por Fiona Staples, me encanta como ilustra esta chica canadiense, el séptimo volumen de la serie se ha centrado en la permanencia durante meses repostando de la nave-árbol en un cometa que también es escenario de las guerras entre «alados» (los de Terrada) y «cornudos» (los de Guirnalda). Como siempre, mezcla aventuras, humor, drama, alguna gota de tragedia, y buenas dosis de crítica social. Como siempre, algunos personajes se han quedado por el camino. Ha algunos los echaremos más de menos que ha otros. ¿Ya he dicho que me parece la mejor space opera del momento? Pues eso.

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Ha coincidido la salida al mercado del séptimo volumen de Saga, con el último cuadernillo de We Stand on Guard. Como ya he comentado en alguna ocasión, en esta historia ilustrada por Steve Skroce y coloreada por Matt Hollingsworth, en el tercer aniversario del comienzo de la guerra angloamericana de 1812, o sea en 2112, un atentado terrorista contra la Casa Blanca en un país asolado por las sequías y el cambio climático, provoca la invasión de Canadá por parte de los Estados Unidos. Parece que detrás de todo esto hay una operación de falsa banderaRemember the Maine» y el imperialismo norteamericano en Centro y Sudamérica). Los antecedentes históricos que otorgan plausibilidad a la idea están claros. En seis cuadernillos que se leen en un plis-plas conocemos a un grupo de resistentes a la invasión que pondrán en jaque al poderoso ejército ocupante. Una historia menos maniquea de lo que su planteamiento aparenta y que discurre una serie de amenazas para la convivencia pacífica y la democracia que hoy en día son una realidad. El negacionismo del cambio climático, la política de la posverdad (o sea, del embuste), el populismo,… Y de fondo el miedo que probablemente han tenido siempre los canadienses a su vecino y amigo del sur… Al fin y al cabo, Canadá consiguió la independencia del Reino Unido para conjurar el eterno riesgo de una invasión por parte de los Estados Unidos, como la que desencadenó la guerra de 1812. Aquella acabó en tablas… pero quien sabe las siguientes.

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Y siguen desarrollándose, vamos por el cuadernillo número 13, las aventuras de las Paper Girls. En los últimos tiempos se han impuesto los revivals de las aventuras de las pandillas adolescentes de los años 80, con fuerte cargas de nostalgia, véase Stranger Things para la televisión. En esta ocasión, Vaughan, con los dibujos de Cliff Chiang y el colorista Matt Wilson, nos traslada también a esa época, donde un grupo de chicas, repartidoras de periódicos, se ven envueltas en una serie de locas aventuras en las que viajarán por el espacio y el tiempo, en una aventura que todavía se está desarrollando. En principio, esta aventura está dirigida a un público más adolescente y menos adulto, pero la verdad es que los límites me parecen difusos, y la considero perfectamente apta para todo tipo de públicos.

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