[TV] Cosas de series; la persistencia de la «whodunit»

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta están, más completas y sin palabras, en Fotos en serie. Hoy, o me tenía que ir a Nueva York o a Londres. Me he ido a Londres, al primer viaje que hice con una cámara digital.

La whodunit es un género que parece que no pasa de moda nunca. Utilizo el género femenino para un término de origen inglés, y por lo tanto sin género gramatical aparente, porque siempre lo he asociado a las novelas. La novela whodunit. Y por extensión también podría valer para la película whodunit o la serie de televisión whodunit. Por si alguien no se cosca, whodunit sería la contracción de la interrogativa inglesa Who has/had done it? ¿Quien lo ha hecho/lo hizo? No debe confundirse con el suspense, a veces conocido como thriller. Suspense está incorporado al castellano, vale decir también suspenso, aun siendo de origen inglés/francés; thriller no, aunque hay quien propone castellanizarlos como tríler. En el suspense, quién hizo lo que quiera que se hiciese importa mucho menos. A veces nada. A veces incluso lo sabemos desde el principio. Lo fundamental es acompañar al héroe (a veces antihéroe) en el camino tortuoso de las consecuencias de lo que se hizo, se hace o se hará. Eso lo explicaba muy bien Hitchcock en sus conversaciones con Truffaut.

La cuestión es que pareció a algunos que la whodunit era cosa del pasado, modas de antaño, representadas principalmente en la literatura más popular por las novelas de Agatha Christie. Novelas que en su mayor parte tenían/tienen estructuras muy similares, aunque hay honrosas excepciones que suelen ser las más interesantes. Existen otras variantes del género detectivesco que tienen otros objetivos. El género negro suele tener que ver más con el suspense y con poner de manifiesto las más bajas pasiones del ser humano que con el misterio detectivesco y la curiosidad por descubrir al asesino. Hercule Poirot se codea con la clase alta, muchas veces aristocráticos. Philip Marlowe se relacionaba con los gángsteres y las mujeres disipadas… eso sí, hermosas como Lauren Bacall. Bacall protagonizó películas tanto con Marlowe como con Poirot, por eso. El caso es que la whodunit sigue presente en el cine o en las series de televisión.

Una de las más divertidas whodunits que nos ofrece la televisión en estos tiempos es Only murders in the building. La comedia detectivesca que ha llegado a la quinta temporada, con el quinto asesinato/s, implicando en esta ocasión a peligrosos ricachones, y con pullas divertidas con las inteligencias artificiales, en forma de conserjes robotizados. La fórmula de la serie ya no sorprende como al principio. Ese trío de investigadores aficionados formado por Steve Martin, Martin Short y Selena Gomez, rodeados por una diversidad de secundarios y artistas invitados de gran solvencia, es una fórmula de garantía para pasar un rato agradable. Con humor, con alguna gotita de drama de vez en cuando, con su punto de crítica social, y con un edificio de apartamentos en Nueva York como cuarto protagonista, que a punto ha estado de desaparecer en esta ocasión para convertirse en… bueno… tendréis que verla vosotros. En cualquier caso, una agradable actualización moderna del género.

Mucho menos moderna y actualizada, salvo algún detalle que comentaré, es la versión televisiva de Agatha Christie’s Seven dials. Una más de las adaptaciones al cine o televisión de una de las novelas de la «Reina del Crimen» menos apreciada por la crítica. En origen, una novela perteneciente a la serie del superintendente Battle (Martin Freeman), una serie muy cortita, de sólo dos novelas, de las que esta historia es la segunda. Supongo que al ser poco apreciada en su momento y ser considerada un trabajo alimenticio por la propia escritora… no tuvo más recorrido. Anda… como si no tuvieran un carácter puramente alimenticio la mayor parte de las muchas obras de la británica. No he leído la novela original. Ni tengo la intención, si os he decir la verdad. Venía muy publicitada la serie, y a priori no me interesaba mucho. Pero siendo solo tres episodios, se ve en un pispás. Por lo que he comprobado, la serie tiene una premisa general y una serie de personajes en común con la novela, pero con algunos cambios.

El principal es que no es el mencionado Battle el protagonista de la fiesta, sino Lady Eileen «Bundle» Brent (Mia McKenna-Bruce), una dinámica veinteañera, heredera de un marquesado, pero marquesado venido a menos desde la muerte de su padre, y con el agravante de que el hermano mayor murió en la guerra. La Gran Guerra. La del 14-18. Que la trama sucede en los felices 20, en tiempos de charlestón. Y todo comienza cuando asesinan al simpático tipo que se le iba a declarar y con el que, probablemente, porque iba a contestar «sí», se iba a casar. Y así se convierte en una detective aficionada ante la indignación de que declaren la muerte como suicidio. Y no voy a contar mucho más. Otras diferencias es que en la novela la que está muerta es la madre, que aquí está bien viva (Helena Bonham Carter), y tiene un papel más destacado de lo que aparenta. Y que al final la protagonista no se compromete a casarse con nadie… porque el pretendiente en la novela es otro. Que no la palma.

Y… bueno. La serie está bien hecha, pero no tiene mucho interés ni mucha miga. El insistir como protagonista en la serie probablemente responde al deseo de alinearse con lo políticamente correcto. Hay cosas curiosas… parece ser que en la novela se describe a «Bundle» Brent como…

As a child she was «long-legged» and «impish», growing into a “tall, dark” adult with an “attractive boyish face”

Cuando era niña, era «de piernas largas» y «traviesa», y se convirtió en una adulta «alta y morena» con un «atractivo rostro infantil».

La actriz de la serie mide 1 metro 52 centímetros, no especialmente delgada, sí que puede tener un rostro juvenil, redondito, y sobre el color del pelo… más bien castaña. Aunque a saber. Con esto de los tintes… Vamos. Que se han tomado todo tipo de libertades. Y con un final que deja abierta la posibilidad de secuelas del personaje en un futuro, que ya no serían adaptaciones de novelas de Christie, porque esta no escribió ninguna secuela. Los dos personajes principales sí que aparecen en una novela previa, que queda fuera del canon de la serie televisiva, porque implicaría que han perdido la memoria o algo así, porque ya deberían conocerse. Y al menos la chica no tiene ni idea de quién es el policía. Todo esto es poco importante, porque dudo que vea ninguna secuela, incluso si Netflix la encarga. Porque esta es una de las series con las que estoy despidiendo mi suscripción a la plataforma. Además, parece que al público, ni a la crítica, les está entusiasmando esta miniserie, que es mucho ruido y pocas nueces.

[Cine] Wake up dead man: A Knives Out mystery (2025)

Cine

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Los de la catedral de Canterbury no son católicos como los de la película; pero también sufren separaciones, como cuando ellos se montaron su chiringuito a más gloria de un rey polígamo.

Wake up dead man (2025; 58/20251214)

No tenía muy claro si quería o me interesaba ver esta película. La primera de la saga fue estupenda, divertida, con miga, bien interpretada, una sorpresa ver como se actualizaba el género del whodunit. La segunda fue entretenida, lo pasé razonablemente bien, pero sin que levantara en mí los entusiasmos que tantos expresaron. Me extrañaron mucho las muestras de admiración ante un producto adecuado para una noche de diversión en casa, pero sin más. No tenía el mismo carisma. De hecho, mi recuerdo de ella es mucho más difuso. Así que una nueva entrega del detective Benoit Blanc (Daniel Craig) dirigida por Rian Johnson, pues bueno… ya veríamos si tal.

Si la primera entrega metía el dedo en el ojo del racismo en la sociedad norteamericana, y la segunda en el mundo de los muchimillonarios, en esta ocasión la cosa va con los fanáticos religiosos de extrema derecha. La historia se cuenta fundamentalmente desde el punto de vista de un joven sacerdote católico (Josh O’Connor), que es enviado por el obispado para controlar, si puede, los excesos de un viejo sacerdote (Josh Brolin), responsable de varios escándalos por sus excesos, y que no hace más que perder parroquia, salvo un pequeño grupo de extraños adeptos de lo más variopinto, con la sacristana (Glenn Close) al frente. Pero en estas estamos cuando el viejo sacerdote es asignado en una peculiar versión del asesinato en una habitación en el que nadie pudo entrar y nadie pudo salir.

Vamos a ver… lo explicaré por la vía rápida, esta película me parece inferior a la primera y ligeramente superior a la segunda, pero con un ligero agotamiento de la fórmula. Se deja ver sin mayores problemas, y entretiene. Tiene un nivel de realización similar, y un nivel de interpretación no tan interesante. Me da la impresión de que muchas de las figuras que aparecen en el cartel, acuden por un interés más alimenticio que por interés artístico. Y hay nombres interesantes, ademas de los mencionados… Mila Kunis, Jeremy Renner,… entre otros. Llama la atención que en la temporada de premios estén considerando a O’Connor como actor de reparto frente a Craig como principal, cuando da la impresión de que aparece más en pantalla el cura que el detective. No he minutado las presencias, así que puedo estar equivocado.

Conclusión… lo dicho para la segunda película. Un producto adecuado para una noche de entretenimiento en casa, en las frías noches del invierno. Ha durado más de lo que pensaba en cartelera, probablemente para nutrirse de los no abonados a Netflix. Porque no tardó en ser estrenada en la plataforma que la financia. Y ahí se que tendrá tirón entre los abonados. Entretenimiento para las fiestas de Navidad, con una crítica hacia los extremismos religiosos llena de tópicos con poca profundidad real.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Libro] The murder of Roger Ackroyd – Agatha Christie

Literatura

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Wells, una pequeña ciudad con una tremenda catedral gótica me servirá de escenario para comentar esta entrada literaria.

No soy especialmente aficionado a la whodunit en forma de libro. Con el cine y la ficción televisiva, si está bien llevada la acción… ya tal. Pero en libros… me cuesta. Y la reina de la whodunit es Agatha Christie, con su Poirot, Miss Marple y demás. En su momento, en mi juventud, muy juventud, es decir, adolescencia y poco más, aún disfruté con algunos de sus libros. Pero poco a poco me empezaron a aburrir. Todos seguían un esquema muy similar. Quizá los que más me llamaban la atención eran los que no pertenecían a ninguna de sus series de detectives más famosos. Y esa tónica de apatía hacia las obras de la británica la he mantenido en toda mi edad adulta. Lo cual no ha impedido que de Pascuas a Ramos le haya dado alguna oportunidad extra. Sin mucho éxito.

Hace pocos meses leí un artículo muy elogioso de este libro. Uno de los primeros dedicado a Hercule Poirot, se afirmaba en el artículo que fue el que de alguna forma lanzó a la escritora y al personaje. Llegaban a decir que es uno de los más influyentes de la autora y del género en líneas generales. Especialmente por el inesperado giro final de la historia, cuando descubrimos quien es el asesino. Sí, claro, hay un asesino. Y no es el mayordomo… ¿o sí? ¿Y precisamente por eso es inesperado el final? No lo voy a destripar. Supongo que en el contexto de la época puedo entender que tuviera un gran éxito y que fuera influyente en el género. Pero cuando has leído ya unos cuantos… pues tampoco te parece para tanto. Como en tantas ocasiones, porque tengo la sensación de que escenarios y personajes se repiten constantemente, un señor acomodado, que vive en una pequeña ciudad o pueblo de provincias en las Midlands inglesas, o algún sitio parecido, aparece un día muerto. Y cuando va a empezar la investigación, aparece por allí el famoso detective, Monsieur Poirot, ya retirado y acomodado, que accede a hacerse cargo del caso y con sus brillantes dotes deductivas, es capaz de ver de forma evidente lo que es desconocido para los demás. Y a pesar de que todo es una deducción, y nunca tienes claro que hayas pruebas físicas suficientes para incriminar al sospechoso/asesino… este confiesa y todo queda resuelto. Lo de siempre,… con un giro inesperado.

Narrado en primera persona por el médico del pueblo, que por supuesto conoce a todo el mundo, tiene las mismas características de estilo que todos los de la autora. Lleno de tópicos que muestran que era una individua bastante esnob y clasista en su clasificación de los seres humanos, aficionada a la fisiognomía, infame pseudociencia que afirmaba saber del carácter y personalidad de un individuo a través de su aspecto físico, y que no era más que una forma de racismo, clasismo y aporofobia. Los nazis alemanes eran muy aficionados a la fisiognomia cuando estudiaban las razas infrahumanas y esas cosas. Son las cosas que con el tiempo me llevaron a rallarme bastante con las obras de Christie. Pues eso. Más de lo mismo.

¿Es horrible? Pues no. Es relativamente entretenido. Me la leí durante las vacaciones en Sicilia. Como viajé sólo, mientras comía o me desplazaba en trenes o autobuses, iba leyendo. Y como es de lectura fácil, incluso en su versión original en inglés, aunque con formas estilísticas que resultan un tanto anticuadas ya, pues se lee enseguida. Pero vamos… lo dicho. Por cierto, he dicho algo en el comentario que, al lector de ficción avezado le servirá para imaginar quien es el asesino. A mí me sirvió. Aunque no lo pueda demostrar, antes de la mitad del libro ya había supuesto quienes es el asesino.

[TV] Cosas de series; en los entresijos del poder, entre humor y asesinatos

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No he estado en Washington D. C. Y con la mala gente que reside por allí ahora, no me apetece mucho. Así que ilustraré la entrada con otro edificio bien conocido de trascendencia política, pero que está en Nueva York.

Leía ayer un artículo, relativamente pesimista, aunque escrito con humor, no he guardado el enlace y me da pereza ponerme a buscarlo, en el que se reflexionaba sobre el hecho de que en estos momentos las tras superpotencias que hay en el mundo, EE. UU., China y Rusia, están gobernadas, en su más alta magistratura, sus presidentes, o como lo llamen los chinos… espera que lo busco,… sí es el presidente, aparte de un montón de cargos más que indican que es el mandamás,… como decía, esta gente son tiranos totalitarios, unos con una realización efectiva de esta figura, y otro, intentándolo mientras se carga lo que quede de la democracia y el estado de derecho en su país… que ha presumido de ser el líder del «mundo libre» desde hace casi un siglo. Manda «güevos» que decía el presidente de las cortes aquel.

El caso es que no han faltado las representaciones del poder en la televisión. En forma de dramas o de comedias. Que, curiosamente, pocas veces me han interesado realmente. El drama político sólo me engancha a medias. Aunque haya algunos muy buenos. Pero quizá por esas carencias de mi parte, no estoy enlazando ninguno, ni de forma interna en este Cuaderno de Ruta, ni de forma externa a las referencias habituales en materia de cine y televisión.

Recientemente tuve ocasión de ver en Netflix uno de estos dramas, que en realidad está presentado en clave de comedia. También en conjunción con otro género que se ha puesto muy de moda últimamente, la whodunit en clave de comedia con reparto coral, y con un protagonista, el detective, que es peculiar, listo y que siempre triunfa. Poirots posmodernos que tienen su gracia, salvo que se acabe abusando del género. Cosa bastante probable. Todo empezó con una película para la pantalla grande, que ya ha tenido alguna secuela que ya me dejó a mí un tanto frío. Lo que digo de «abusar del género». No es que antes no hubiera producciones de este género… es que se ha puesto de moda de nuevo. La serie es The Residence, y la residencia del título no es otra que La Casa Blanca, escenario del crimen.

Durante una cena de estado en la residencia del presidente de los EE. UU. se produce el asesinato de un alto responsable de los servicios domésticos y hosteleros del lugar. Los responsables de resolver el caso son los miembros de la policía de Washington D. C. Pero sintiendo que les viene grande la situación, buscan la ayuda de una excéntrica detective (Uzo Aduba), que coincide que es una ornitóloga aficiónala y fanática. Y que tiene unas horas para descubrir el responsable del crimen mientras están retenidos en La Casa Blanca todos los invitados, de mayor o menor rango.

La serie es entretenida. Tiene detrás una conocida factoría de realización de series, por lo que no habrán faltado equipos de guionistas para pulir la historia. Aunque una abundancia de escritores no siempre garantiza un buen guion final. De hecho… bueno, vamos a dejarlo estar. El caso es que está bien. Creo que podría haber tenido un poco más de mala baba. Más ironía. O adentrarse en la comedia negra. Y quizá pierde la oportunidad de poner en solfa las «cabezas coronadas» aunque sean durante cuatro años y (presuntamente) por el voto popular. Pero yo me divertí. No está mal. Pero lo que digo… ¿por qué tengo la sensación de que han perdido la ocasión de haber hecho algo con más enjundia? Cosas que pasan.

[Cine] Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (Amor en aguas turbulentas) (2023)

Cine

Crazy Cruise [クレイジークルーズ] (2023; 65/20231123)

Hace unos días me puse a ver este estreno japonés en modo «reconvertido en serie». Es decir, cuando me voy a acostar, mientras cojo el sueño, veo un ratito de película. Y en cuatro o cinco días la he visto entera. Es un producto intrascendente, pero pensé que podría ser divertido. Obviamente, una comedia romántica. Pero con misterio. Sorprendentemente, en IMDb aparece como dirigida por DOS directores, no sé para qué tantos, Yūsuke Taki y alguien más. Luego deduces que el segundo, de nombre inglés, es simplemente el director del doblaje en inglés. Olvidémonos. Por otro lado, el lío de los títulos. En castellano ya sabemos que ponen el que les da la gana tenga o no tenga que ver… pues eso de Amor en aguas turbulentas. Eso que llaman el título internacional, es decir, el título en inglés, es In love and deep water. Pero lo curioso es que el título original en japonés también está en inglés o algo parecido, porque eso de Kuraiji Kuruzu [クレイジークルーズ], no deja de ser la transcripción fonética al idioma nipón de Crazy Cruise, es decir, Un loco crucero. Cosas del márquetin.

Un barco de cruceros vacacionales enorme sale de Japón con destino al mar Egeo… ahí es nada, para un viaje de 45 días. Toma crucero. Y en el encontramos a un empleado, el empleado ideal (Ryō Yoshizawa), que en el momento en el que el barco zarpa se topa con una pasajera no incluida en las listas (Aoi Miyazaki), que viene a advertirle de que sus respectivas parejas están liadas y les van a engañar, y hay que evitarlo… pero el crucero ha partido. Durante 45 días. Para colmo… se produce la muerte de un prestigioso y acaudalado médico en la piscina del barco. Y ellos sospechan que se trata de un asesinato. Mientras la familia del médico tiene intereses en evitar que se conozca la muerte para evitar que se haga público el testamento que los deshereda.

En fin… como veis, un enredo que mezcla el enredo romántico y el misterio detectivesco, en el que nada es lo que parece, aunque es fácil sospechar por donde van los tiros. Lo cierto es que estuve a punto de abandonarla tras los primeros quince o veinte minutos de visualización. Pero no lo hice… y resultó que hubo momentos en los que me divirtió. Los intérpretes no lo hacen mal, sin ser nada del otro mundo, y sacan adelante, hasta cierto punto, una película cuyo guion y realización hacen aguas, nunca mejor dicho ya que transcurre en alta mar, por todos lados. Es difícil decir si la película suspende o aprueba. Creo que es un aprobado más asociado a su condición de guilty pleasure que otra cosa. Así que avisados quedáis. Difícil de recomendar. Pero entre los que se arriesguen, igual a un cierto porcentaje se le queda una sonrisa tranquila en la cara después de ver la película. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **/***

[Cine] Programa doble de crimen y misterio; Caperucita a la japonesa y un Poirot desganado

Cine

Entrada «escoba» cinematográfica. Voy a pasar al modo «sólo foto» en breve y no quería dejar nada pendiente en comentarios de cine. Y ha coincidido que las dos películas pendiente son whodunits en las que dos detectives peculiares, Caperucita Roja a la japonesa y Hercule Poirot tienen que desentrañar un misterioso asesinato.

Con las dos películas que hay hoy… ¿qué podíais esperar en cuestión de fotos acompañantes? Pues eso. Venecia.

Akazukin tabi no tochū de shitai to deau [赤ずきん、旅の途中で死体と出会う] (2023; 52/20230919)

Tras el relativo éxito de ver una película de Netflix como si fuera una miniserie de cuatro episodios, repito la jugada con esta peculiar versión de la historia de Cenicienta, que no termina precisamente como la conocimos desde niño. Dirigida por Yūichi Fukuda, nos presenta a una aventurera Caperucita Roja (Kanna Hashimoto), Akazukin 赤ずきん en japonés, que sale de viaje a conocer el mundo, y se topa con Cenicienta y sus problemas familiares, y con un cadáver cuando se dirigía al famoso baile donde todo se esfuma a las 12 de la noche. Y todo indican que ha sido asesinado.

Los japoneses van a su aire e interpretan el mundo de los cuentos tradicionales como les pasa. Con un vestuario recargado propio de las tribus urbanas que van de compras a Harajuku en Tokio, nos proponen una historia alternativa, presuntamente para más gloria de su protagonista, una joven actriz que salió del mundo de las idol cantantes, y que parece que busca su camino a afianzarse en la interpretación. Ya vimos otra película suya en Netflix en el mismo sentido. La cuestión es que la cosa no funciona. Con una dirección muy estática en ocasiones, con unos diálogos poco brillantes, y con interpretaciones que poco pueden hacer con estos mimbres, el cuento de hadas reconvertido en whodunit no funciona. Mmmmm… esta vez el experimento de ver la película a trocitos no ha funcionado, aunque siempre he tenido la curiosidad de saber cómo acababa esta cosa. Si tenía curiosidad, la encontraré como Érase una vez una asesinato o Once upon a crime en la mencionada plataforma de contenidos.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

A haunting in Venice (2023; 53/20230923)

Tercera entrega de la franquicia de Kenneth Branagh adaptando los casos del detective belga de Agatha Christie, Hercule Poirot. Nuevamente dirige y protagoniza. En esta ocasión adapta una novela que nunca leí cuando hace muuuuuuchos años leí algunas de las novelas de Christie, hasta que decidí que no era lo mío, y que su calidad literaria, en la mayor parte de sus obras, era muy discutible. No tenía muy claro ir a verla. Pero cuando me propusieron la matinal, y teniendo en cuenta que nos ofrecen algunas vistas de Venecia, decidí que no habría graves daños por acudir a la sala de cine.

En esta ocasión, el crimen se disfraza de misterio sobrenatural, cuando unos cuantos se reúnen en un palazzo veneciano a orillas del Gran Canal para invocar en una sesión de espiritismo dirigida por una famosa médium (Michelle Yeoh) a una joven muerta. Una escritora de novelas detectivescas (Tina Fey) convence a Poirot de acudir a la sesión para desentrañar la impostura. Pero la muerte de la médium y una tormenta que encierra a los asistentes en el palazzo nos lleva a un misterio que parece que se mueve más en el terreno de los preternatural.

Bien dirigida en los aspectos visuales, como sus antecesoras, la propuesta no me convence. La seguridad de que todo acabará con Poirot deduciendo lo que detrás de los misterios se esconden, la previsibilidad de algunas situaciones, nos llevan a una sensación de dejar vu, que hace que la película pierda interés en el momento en el que quedamos encerrados en el palazzo y no podemos disfrutar del paseo visual por Venecia que nos apetecía. Esta película tendrá sus fans. Y no han faltado los comentarios más o menos elogiosos. Dicen que es la mejor de las tres. Pero a nosotros no nos convenció. Aunque sin ser ninguna catástrofe. A ver, se deja ver perfectamente, entretiene,…. pero a las dos horas ya te has olvidado de ella. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Aftersun (2022) / Glass Onion: A Knives Out mystery (2022)

Sin categorizar

Con el final de año se me han acumulado las películas para comentar. Especialmente porque, al tener días de fiesta, tengo más tiempo para ir a verlas. Y porque después de una temporada sin saber muy bien que ver cada semana, de repente hay varias cosas que interesan. En cualquier caso, aunque deje dos o tres para después de año nuevo, o para el día de año nuevo, como en otras ocasiones, vamos con un par de ellas.

Aftersun (2022; 65/20221222)

Ópera prima de la directora escocesa Charlotte Wells, relativamente joven realizadora de la que poco se sabe, que también escribe el guion de la película. Una película de bajo presupuesto, rodada en un centro turístico de Turquía donde van de vacaciones un padre relativamente joven (Paul Mescal), separado, y al que las cosas no le van bien en la vida, con su hija de 11 años (Frankie Corio). Ambos intentan poner de su parte para que sean unas buenas vacaciones, aunque realmente tienen poco que decirse el uno al otro, son casi desconocidos, que casi no se ven. De vez en cuando se nos ofrecen unas imágenes de la niña cuando ya es adulta, por lo que sabemos que fue la última vez que vio a su padre.

Un película transcurre en Turquía, la otra en Grecia. Pues para las fotos, Turquía tendrá que ser.

Una película muy personal. Uno se pregunta, por la edad de la directora y la del personaje protagonista femenino cuando es adulta si estará basada en experiencias propias. Una reflexión profunda del extrañamiento de aquellos que siendo familia, se ven separados y convertidos en extraños. También, mirando al padre, una reflexión sobre la soledad, el fracaso en la vida, la carencia de expectativas, el alienamiento que muchos adultos, incluso jóvenes, sufren hoy en día. También una reflexión sobre el despertar al mundo de los adultos, en una niña que todavía es niña, pero que no tardará en asomarse a la pubertad. Obviamente, la niña es producto de una relación excesivamente temprana e inmadura. No pudo tener el padre mucho más de 20 años cuando nació.

La directora financió la película gracias a las ayudas de la fundación del festival de Sundance, tras presentar uno de sus cortometrajes. Y lo ha aprovechado bien. Filmada con personalidad, con una mirada muy directa e inquisitiva, sin diálogos superfluos, que no tocan, en un ambiente tan aparentemente relajante como unas vacaciones en la playa, nos deja momentos duros para ambos personajes protagonistas. Protagonistas excelentemente interpretados, con una de esas situaciones en que un intérprete infantil roba la película al resto, aunque el actor que hace de padre consigue salir bien parado del evento. En cualquier caso, muy recomendable, pero con el estado de ánimo adecuado. Que no es una película amable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Glass Onion: A Knives Out mystery (2022; 66/20221226)

Más que una secuela, no encontramos en una segunda entrega de los casos del mejor detective del mundo, Benoit Blanc (Daniel Craig), tras la acertada primera entrega que tanto gustó, a mí el primero. Y así mismo, dirigida por el mismo director, Rian Johnson. Un director que ha dirigido también una de las mejores películas de viajes en el tiempo que recuerdo, la entrega más interesante de la tercera trilogía de Star Wars, incluso si no le salió redonda, y alguna otra cosa de interés.

Johnson sigue apegado a la misma fórmula, la parodia de las whodunit mezclada con crítica, incluso sátira diría yo, social. Si en la primera película de la franquicia ponía en tela de juicio la presunta tolerancia y apertura de los liberales norteamericanos a la hora de aceptar entre ellos a personas de otras etnias y orígenes geográficos, entre otras cosas, aquí la emprende con los modernos empresarios estrella, que han dado el pelotazo jóvenes, que se creen los reyes del mundo aunque sean unos zopencos de mucho cuidado. Seguramente, en el que más piensa uno en estas circunstancias es Elon Musk. Pero puede ser Zuckerberg, u otros. El protagonista, presunto antagonista, ya veremos al final si lo es o no, es un excéntrico supermegamillonario (Edward Norton) que se ha rodeado de una corte de parásitos aduladores que depende de él para sobrevivir porque son unos patanes, especialmente después de deshacerse de su socia en la empresa (Janelle Monáe), con malas artes en un juicio. Y a esta corte invita durante la pandemia de covid-19 a una isla privada en el Jónico, ¿o será el Egeo?, donde se presentará también la socia despechada y nuestro detective favorito, al que al parecer nadie esperaba. Van a jugar a descubrir a un asesino ficticio para divertirse,… pero de repente empezarán a darse muertes reales. Y luego… está la Mona Lisa.

Vamos con lo negativo. La película la he visto en Netflix. Tan apenas duró en la cartelera en cines. Lo justo para cumplir. Y creo que esta película, en pantalla pequeña desmerece. Por otro lado, después de haber visto la primera, que sorprendió, esta… no tanto. Ya esperas el tono, aunque no la espectacularidad de medios conque se ha rodado. Pero la espectacularidad y la pirotecnia, en este tipo de películas, es… eso. Pirotecnia. Lo importante es la historia y como se cuenta. Y luego… del coral reparto,… hay intérpretes que bien… y otros que simplemente pasan. No es un reparto tan inspirado como el de la primera entrega. Por lo demás, sus críticas y el desarrollo de la historia están bien, y tienen puntos muy buenos, que la hacen muy muy visualizable. Y recomendable.

No obstante, no entiendo los entusiasmos que ha levantado en algunos. Está bastante bien, pero sin más. ¿O mejoraría mi opinión si la hubiese visto en pantalla grande? Es cierto que en la sala de cine te concentras mejor en la película. Sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] See how they run (2022)

Cine

See hoy they run (2022; 54/20221102)

Un grupo de amigos comentábamos hace unos días lo poco atractiva que resulta la cartelera de cine en estos momentos, en el mes de noviembre. Tradicionalmente, solía ser el otoño una época fuerte para los estrenos. Es cierto que muchas de las películas que optan a algo en la temporada de premios en los Estados Unidos cada vez nos llegan más tarde, a principios del año, cuando las salas se aprovechan de los anuncios de las candidaturas a los Oscar. Pero siempre había algunas que se adelantaban. O están esas películas con menos probabilidades, pero no nulas, que llegan a la intención con intención de avisar a los que organizan las candidaturas de lo bien que funciona su película con el público. No es que yo pille muy bien la lógica de estas cosas en muchas ocasiones, tengo mis limitaciones a la hora de entender los tejemanejes de la política de la industria del cine. Por eso, en estos momentos tengo más películas pendientes de ver en plataformas en línea que en las salas de cine.

Escenas londinenses, como no podía ser de otro modo, para este «whodunit» clásica con toques de humor. Que también son clásicos en este tipo de películas.

No obstante, el miércoles de la semana pasada quedamos un grupito con intención de cenar algo, de forma tempranera, una merienda cena, y luego ver una película con intención de entretenimiento, para lo cual la whodunit que traigo hoy aquí, dirigida por Tom George, y con un reparto prometedor, parecía lo ideal. A caballo entre la parodia y el homenaje a este género literario y cinematográfico, en la celebración de la 100ª función de The Mousetrap de Agatha Christie en el West End londinense, se produce una asesinato, cuya investigación se encarga a un inspector de policía algo desencantado (Sam Rockwell), que será ayudado por una agente novata (Saoirse Ronan), muy voluntariosa, pero que tiene la costumbre de llegar a conclusiones precipitadas sin mucha reflexión.

Además de los dos protagonistas mencionados, el reparto incluye otros nombres conocidos y respetados en la interpretación como Ruth Wilson y Adrien Brody entre otros, menos conocidos, pero solventes dentro de las tradiciones del cine y el teatro británico. El directo es nuevo en los largometrajes de cine, pero tiene experiencia en televisión. Y es conocida la experiencia y oficio de los británicos a la hora de realizar este tipo de películas, y más si ya se pueden clasificar como «de época». Y sin embargo, la sensación final es que hay mucho talento desaprovechado en esta película. El reparto es prestigioso, pero tan coral que apenas se aprecia las calidades individuales de muchos de los intérpretes secundarios. Y la pareja protagonista muestra en todo momento su oficio, pero sin llegar a cuajar como una pareja memorable en sus interacciones, o en el desarrollo de sus personajes. Como parodia funciona a un bajo nivel, te arranca alguna sonrisa, pero no mucho más. Como homenaje… pues la historia tampoco llama la atención en especial.

Lo mejor que se puede decir de la película es que cuanta con un excelente diseño de producción, ya he comentado el oficio de los británicos para estas películas, y que sí suministra un suficiente grado de entretenimiento para que no te arrepientas (demasiado) de haber pagado la entrada. Quizá porque la de las sesiones en versión original y compradas por internet es algo más económica. Pero nada más. ¿Una ocasión perdida? ¿Aceptable pero fallida? No sé muy bien como calificarla.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Death on the Nile (2022)

Cine

Death on the Nile (2022; 12/20220224)

Como avisaba en mi última entrada cinematográfica, se nos han acumulado en siete días dos películas firmadas por Kenneth Brannagh. Y ya avisaba que, en mi opinión, hay cierta irregularidad en su carrera. Las da de cal y de arena. Hace poco más de cuatro años estrenaba una ambiciosa adaptación de la novela más famosa de Agatha Christie. Una escritora que leí con frecuencia durante una fase de mi vida, entre la adolescencia y primeros años de juventud, pero que abandoné pronto. Novelas formulaicas, con alguna excepción, que pronto me aburrieron por falta de incentivo intelectual. En cualquier caso, la segunda novela que leí de la escritora británica fue Poirot en Egipto, título con el que se publicaba hace cuarenta años la novela Death on the Nile en España. Supongo que para dejar claro a los fans de la escritora que se trataba de una novela del famoso detective belga Hercule Poirot.

Una visita recientes al templo de Debod en Madrid, trasladado de su lugar original por la construcción de la presa de Asuán, que también supuso el traslado del templo de Abu Simbel, la joya de los templos nubios, y que es visitado por los protagonistas de la película.

Mi primera novela de Christie fue El tren de las 4:50 (4.50 from Paddington), una novela que todavía aprecio en el recuerdo. Que no era de Poirot, era de Miss Marple, aunque la protagonista efectiva fuera otro personajes. Yo debía tener 14 o 15 años. Y un par de años más tarde, debido a que buena parte de mis compañeros de clase vieron la primera adaptación de la novela que nos ocupa hoy, yo no la vi hasta años más tarde en televisión, me agencié esta aventura detectivesca y la leí. Me entretuvo mucho, aunque hoy, en el recuerdo, no se sostiene también como el asesinato ferroviario que he mencionado. En cualquier caso, el drama celotípico de la alta sociedad sobre las aguas del Nilo entre el arribista Simon Doyle (Armie Hammer), la rica heredera Linnet Ridgeway (Gal Gadot) y la despechada y vibrante Jacqueline de Bellefort (Emma Mackey) tenía mimbres para hacer una historia mucho más interesante que la que escribió Christie o se ha adaptado en los cines. Bueno, claro… también está Poirot (Kenneth Brannagh). Es una pena que el encorsetamiento en la fórmula detectivesca de la autora inglesa le cortara las alas a la historia. Que además es muy glamurosa.

Al igual que en su película de 2017, Brannagh nos plantea una película espectacular, de amplios paisajes, colores impactantes, muy de postal o de foto llamativa en un instagram de viajes. Hay que considerar que vimos la película en un evento especial, con proyección de película cinematográfica de 70 mm, la alta resolución del cine tradicional, en versión original. El problema es que la espectacularidad visual viene cojeando de dos patas. Por un lado, en el aspecto técnico, los abundantes cromas con fondo generados por ordenador cantan mucho, y en algún momento dan la sensación de que estamos ante una película de animación con personajes reales. No muy aceptable en los tiempos que corren. Por otro lado, la adaptación de la historia es apresurada, nada sutil y a ratos un pelín confusa. Supongo que para no alargar en exceso la producción. Menos mal que yo sabía perfectamente lo que sucedía.

Y lo que sucedía es muy similar a lo que cuenta Christie en su novela, a la que es bastante fiel. Pero hay cambios. Se introducen una serie de cuestiones sobre la biografía de Poirot como combatiente belga en la Primera guerra mundial, que no me consta existan en los libros originales. De hecho, yo pensaba que en aquel momento era policía en Bélgica y se refugió durante la invasión alemana en Inglaterra donde permaneció. Y que desde mi punto de vista no aporta nada, salvo para humanizar al arrogante detective, incluso planteando un interés romántico con una de las viajeras del Karnac. Y el resto de los cambios se producen para introducir una improbable variedad racial y sexual para la época en que se sitúan los hechos, pero que parece obligatoria hoy en día si no se quiere ser acusado por los fanáticos de lo «políticamente correcto». De todas formas,… se han olvidado incluir algún personaje de el Asia más oriental, o sea que estos grupos étnicos pueden plantear quejas ante la película. También falta representación de los aborígenes australianos, maoríes, polinesios y melanesios, y de toda América latina. Esquimales tampoco hoy. Y algunos otros. Y en cuanto a la diversidad de género… falta algún personaje claramente transexual, gays masculinos, bisexuales, pansexuales y asexuales. Creo. Todo esto lo digo con el máximo respeto a la diversidad humana, pero con poco respeto a la «diversidad» de escaparate y forzada. Háganse historias sinceras y auténticas de todos los grupos y variantes humanas. Invéntense por favor nuevas historias con protagonismo genuino de la humanidad diversa, y dejémonos de intentar forzar al absurdo lo que ya se inventó en el pasado. A veces funciona, véase cierta adaptación de famosa escritora, pero muchas veces no.

Con un reparto funcional, pero con fuerte regresión a la mediocridad, los buenos intérpretes quedan limitados por el estereotipado desarrollo de sus personajes, mientras que los intérpretes menos brillantes salvan los muebles al verse ante personajes menos exigentes, la película no es ninguna catástrofe, y se deja ver, aunque a mí me deje profundamente insatisfecho. Entre tanta corrección política, es irónico que el protagonista masculino estuviera implicado en un escándalo, cuyo veracidad desconozco, por conducta sexual impropia. Al parecer, este hecho pudo retrasar la llegada de la cinta a los cines o afectar la promoción de la misma, que se habría enfriado por parte de las protagonistas femeninas. No lo sé a ciencia cierta. En cualquier caso… supongo que los fans de Christie la verán con ganas,… pero yo… creo que si Brannagh sigue insistiendo en crear un «universo Poirot»… que no cuenta más conmigo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine en TV] Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019)

Cine

Yeoldu Beonjjae Yonguija 열두 번째 용의자 (2019; 57/20210912)

Se dice que la cartelera de cine va a salir de su apatía próximamente. A la espera de un estreno que me tiene picada la curiosidad este viernes y para el que ya tengo entradas, esta semana hemos resuelto la papeleta de los estrenos cinematográficos con un estreno directo en plataforma de vídeo bajo demanda y una animación japonesa en salas de cine. Vamos con la primera, estrenada recientemente en Filmin, una película disfrazada de un género, la whodunit al estilo Agatha Christie, pero con el corazón en otro, la denuncia política. Dirigida por Ko Myoung-Sung, nos llega desde Corea del Sur, país que cada vez más se confirma como fuente de cine muy interesante.

En un café de Seúl, recién firmado el armisticio de la guerra de Corea, una guerra que formalmente no ha terminado todavía, se reúnen una serie de personas, en su mayoría intelectuales escritores y profesores de universidad, que junto con la pareja que regenta el café, discuten la reciente muerte de un poeta de un disparo en el monte Namsan (dónde ahora se encuentra el «pirulí» de telecomunicaciones de la capital surcoreana) y de una alumna de la universidad, recién llegada de estudiar en París. Al debate se une un investigador de la policía militar que está investigando el crimen.

He de decir que no sé a ciencia cierta cual es el título original de la película en coreano, porque he encontrado dos. Por un lado, el que he incluido en el título de la entrada, y que significa los mismo que el título en castellano para España. Por otro lado, Namsan siin sal-insageon 남산 시인 살인사건, y que significa «el caso del poeta muerto en Namsan». Namsan 남산 significa la montaña o el monte del sur. Aunque hoy en día, con lo crecida que está la capital coreana está en centro de la ciudad. En cualquier caso, como decía al principio, las formas son de un caso detectivesco en el que el detective se reúne en una habitación con todos los sospechosos. Con un localización prácticamente única, sólo algunos breves flashbacks nos llevan ocasionalmente a otras localizaciones, es prácticamente un pieza teatral. Sin embargo, la película va creciendo conforme avanza la trama y los diálogos van destapando la realidad, para convertirse en una denuncia del ambiente de represión que generó la dictadura militar que los norteamericanos instalaron en Corea del Sur para contrarrestar la dictadura del norte de inspiración comunista, que todavía perdura. Dos enemigos mortales no son necesariamente cosas distintas, a veces son variantes de un mismo mal; afortunadamente para los surcoreanos, evolucionaron a una democracia desde finales de los años 80 o principios de los 90 del siglo XX, mientras que los norcoreanos siguen oprimidos por la primera y única monarquía absoluta de inspiración comunista de la historia.

La película esta realizada con oficio, y razonablemente bien interpretada, y crece conforme avanza el metraje y aparece su verdadera naturaleza, hasta llegar a un final bastante estremecedor en su denuncia del régimen militar que durante varias décadas, con distintas intensidad, oprimió y reprimió la mitad sur de la península coreana con la aquiescencia de los Estados Unidos y otros países occidentales. Me ha parecido muy interesante, pero conviene ser vista en un momento de tranquilidad que permita concentrarse en la película. Con las películas que se ven en televisión se corre el peligro de las distracciones frecuentes del entorno doméstico, que pueden perjudicar a una película de este tipo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Un cadáver en la biblioteca – Agatha Christie

Literatura

Vamos con el comentario del primer libro que he leído en 2021. Ya llevo tres… o sea que voy con algo de retraso en los comentarios…

Según mis cálculos, a 1 de enero de 2021 hacía como mínimo treinta años que no leía una novela de Agatha Christie, a la que no será necesario presentar para la mayor parte de los lectores, siendo como es la reina casi absoluta del whodunit. Puede que hace algunos años menos, no muchos, leyera la compilación de relatos que incluye Testigo de cargo… porque me suena que estaba trabajando ya de médico residente, y eso fue en… bueno. Puede que haga más o menos de 30 años. Por ahí.

Transcurriendo la acción en algún hotel costero, vacacional, de la costa inglesa, opto por irme fotográficamente a mis experiencias semejantes. Sin cadáveres en bibliotecas. En la península de Cornualles, en Ilfracombe, no lejos de donde se debía encontrar el castillo de Tintagel, lugar de nacimiento del rey Arturo. Que en aquellos días de principios de julio de 2006, se encontraba entre la niebla.

El whodunit no tiene porqué ser una novela de suspense, ni de genero negro, ni siquiera policiaca. Simplemente… ¿quién ha sido? Y alguien lo resuelve. Teóricamente, el escritor da pistas para que el lector lo pueda deducir,… pero suele guardarse ases en la manga. Y aunque al final parezca que la solución era evidente… pues con los datos suministrados no lo era. Habitualmente… luego está cuando, si has leído suficientes novelas de estas, ya te imaginas por dónde va los tiros. O los estrangulamientos, o los venenos, o las puñaladas…

La primera novela que leí de Christie, en mi adolescencia, fue un caso de Miss Marple, El tren de las 4:50. Injustamente considerado como de Miss Marple, porque la auténtica heroína es Lucy, la joven que se introduce en la mansión de la familia esa tan desagradable. Debe ser porque me la imaginaba atractiva, a Lucy, digo, o porque realmente la novela tuviera su cosa, me gustó. Después de eso sólo otra novela de la escritora me gustó, la más famosa, también con trenes implicados. Puede que alguna otra me pareciera tolerable… pero poco a poco perdí el interés… porque todas me parecía igual. Y llegué un momento en que sencillamente dejé de entender porqué esta escritora gustaba tanto. Así de claro. Todo era igual. Todo era lo mismo. Y la mayor parte de las situaciones y personajes me parecían marcianas. Además de ser la reina del prejuicio clasista y del tópico más vulgar sobre los seres humanos. Una esnob de marca mayor.

Por una serie de causas y azares, y tras mucho insistir, fui convencido para enfrentarme al cadáver de una joven en la biblioteca de un matrimonio mayor tan esnob como la escritora o la propia Miss Marple, a la que conocen. Y debo reconocer una cosa. En las primeras páginas o capítulos de la novela… me interesó. Aquello parecía lleno de ironías. Diríase que Christie estaba autoparodiándose. Y tenía su gracia. Falsa alarma. Pronto llegó la dinámica eterna de unos investigadores entrevistando gente, abundancia de tópicos, de individuos prefabricados,… y con un agravante. En el momento en que aparece el segundo cadáver… la solución al caso se presentó como obvia. Con lo cual, la gracia, el único aliciente de la whodunit, creer que puedes resolver el caso, pero que al final te sorprendan con ingenio, se perdió por completo.

Creo que pasarán otros 30 años antes de que vuelva a abrir otra novela de Agatha Christie. O nunca. Espero no caer muy antipático por ello.

[Cine] Knives Out (2019)

Cine

Knives Out (2019; 62/20191204)

Si algo hecho en falta en la época actual en el cine es la producción de película entretenidas y bien hechas, con cierta originalidad, aunque no sean extraordinariamente profundas ni pensadas para ganar premios. Hecho de menos el buen cine de entretenimiento. Porque el cine de entretenimiento de hoy en día está hecho de unos mimbres, sean comedias románticas o sean películas de acción, que no me suelen atraer. Productos prefabricados que basan más su tirón en su espectacularidad que en la calidad de sus argumentos y sus historias. Que una película sea un mero entretenimiento no quiere decir que tenga que asumir que sus espectadores sean tontos y no puedan apreciar un guion de calidad y una forma de contar las historias sutil y no como elefante por cacharrería.

Usualmente, las «whodunit» transcurrían, o bien en mansiones rurales de Inglaterra, o en escenarios exóticos, y no en el medio oeste americano. Pero bueno… nos iremos a la Inglaterra rural para celebrar el género. A Wells.

Y aquí entra Rian Johnson. Un director que ha realizado algunos productos notables, que se atrevió a darle un giro a la saga Star Wars, aunque buena parte del público, probablemente adocenado por la comida basura cinematográfica, no lo supiera valorar, y que creo que funciona mejor como guionista como director. No es que sea mal director… pero es más funcional que brillante. Lo cual no es necesariamente malo. Cuando próximamente hablemos de Scorsese, si me acuerdo de esta referencia comentaré lo contrario.

La película, en clave de comedia un tanto ácida, es una parodia de las whodunit que tanto se popularizaron en un momento dado en la novela y el cine, y que todavía atraen a muchos lectores o espectadores. Y al mismo tiempo contiene su propio misterio que, aunque aparentemente revelado a mitad de metraje, obviamente contiene otro misterio más que se ha de desvelar. El agujero dentro del donut que nos dice el Benoit Blanc (Daniel Craig), ese detective de acento sureño (imprescindible la versión original para apreciar esto, supongo), que nunca sabemos si es el más listo o el más tonto de la función, y que con su nombre de resonancias francesas no deja de ser un homenaje a los detectives privados belgas o franceses que pueblan algunas de las mencionadas whodunits.

Junto al detective, la chica. En este caso, la enfermera ecuatoriana, Marta Barrera (Ana de Armas), que cumple a la vez el papel de representar a la persona común, aunque no deje de tener su importante rol en la trama del crimen. En su presentación como protagonista en una película americana, ha hechos otras películas en Hollywood pero creo que este es su primer protagonista, introduce además una dimensión extra a la película, de carácter social, al ser el contraste al racismo y sentimiento de superioridad de la familia de origen anglosajón, los Thrombey y Drysdale, que son los «sospechosos» de la trama. Mezcla de falsos liberales, en el sentido americano de la palabra, y auténticos reaccionarios, la hipocresía es la característica que los define como familia. Con un coral reparto de lujo, eso sí; Jamie Lee Curtis, Michael Shannon, Don Johnson, Toni Collette, Christopher Plummer, Katherine Langford, Chris Evans, Riki Lindhome,… entre otros. Porque este es el gran activo de la película además de su excelente guion; su excelente reparto. Si a mí me iban a decir que un chica que era tan malísima actriz en sus orígenes como de Armas iba a sostener con naturalidad y competencia una comedia de este tipo, no me lo hubiera creído. Me alegro, por supuesto, de la evolución de la actriz.

Un divertimento de primera categoría, quizá con una duración un pelo más larga de lo que debería, cosa que tampoco importa mucho en este caso. Muy recomendable. Y que, para quienes cometan el error de ver las películas dobladas, se puede encontrar en la cartelera española como Puñales en la espalda.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****