Cuaderno de Ruta V.2.5

Diario no diario de Carlos Carreter

[Fotos] Safari callejero; y no es una aventura de Mortadelo y Filemón

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Después de 40 horas de impasse metido en un hospital, reanudo mis actividades más o menos normales. Y lo hago rescatando las fotografías del safari callejero que junto con otros habituales del grupo de Flickr Fotógrafos en Zaragoza realizamos el domingo, con la guía de los amigos de Gozarte. Pero si Safari callejero fue una demencial y divertida aventura de Mortadelo y Filemón publicada cuando yo todavía era un niño, este safari callejero que nos ocupa ha sido también divertido, pero más instructivo. Os lo cuento en fotos.

Un gallo en la Seo

Comenzamos nuestro safari callejero por la plaza de La Seo, y los primero animales que cazamos son gallos. Como el que encontramos a las doce del reloj de la torre de la Seo.

Un gallo en Don Jaime

O si miramos en dirección a la calle Don Jaime I, podemos encontrar otro gallo en la veleta de uno de los edificios más significativos de esta calle.

El caballito del minutero

Es imprescindible pasar a saludar al Caballito del Minutero, detrás de la Lonja, siempre escuchando las entusiastas explicaciones de Carlos, nuestro guía de GozArte.

El caballito del minutero

Carlos siempre lleva ilustraciones para complementar las explicaciones y lo que se ve en la actualidad. Por ejemplo, una fotografía realizada por Ángel Cordero a unos niños y su padre en el caballito original.

Los leones del puente de Piedra

El animal por excelencia de Zaragoza es el león, que aparece en su escudo de armas y en muchos lugares de la ciudad. Fundamentales son los que flanquean el puente de Piedra, como especialmente representativos.

Pescados en el Pilar

No queda claro si los peces que sujetan los querubines de las fuentes de la plaza del Pilar tienen que ver con el hecho o no, pero en tiempos pretéritos, en la plaza del Pilar se instalaba el mercado del pescado.

Un carnero en el Pilar

En el escudo del cabildo de Zaragoza que encontramos en la fachada del Pilar, aparece un carnero, representativo de una de las dos catedrales de la ciudad, la Seo.

Aficionados a la fotografía y la Seo

En nuestro desplazamiento de un lugar de interés a otro, atravesamos la inmensidad de la plaza del Pilar en un día que comenzó gris, pero se fue aclarando y haciendo más agradable.

Juan el Bautista sin su carnero

En la hornacina donde está Juan el Bautista de San Juan de los Panetes debería encontrarse también el carnero que le suele acompañar en sus representaciones artísticas.

Un carnero en el Mercado Central

Y un carnero, entre otros numerosos animales, encontramos en los aleros del Mercado Central.

Detras, Cesaraugusto sin su rana

Estamos un buen rato en el Mercado Central con todo tipo de explicaciones. Que incluyen el porqué de la rana que hacía compañía al Augusto de Prima Porta, y que ahora han quitado, para disgusto de los vecinos de la ciudad que reivindican su devolución.

Pavo y serpientes en el caduceo de Mercurio

En el Mercado Central es evidente para todos el pavo, pero no tanto las serpientes en el caduceo de Mercurio, dios del comercio, que se puede ver en los arcos de hierro que conforman la estructura del mercado.

El león de la ciudad

Tampoco falta el león, simbolo de la ciudad, en la decoración del Mercado Central.

Un pajarito en el Mercado central

Y si nos fijamos bien, en el capitel de la izquierda encontramos un pajarillo atravesado por una flecha.

Las serpientes del caduceo de Mercurio y las laboriosas abejitas en el Mercado Central

En el lateral del mercado, de nuevo el caduceo de Mercurio con las dos serpientes, pero también las abejas que representan a los laboriosos comerciantes.

Estos grajos no formaban parte del safari pero aparecieron por ahí

Estos grajos, detrás del palacio de la Audiencia, no forman parte de las explicaciones de la visita; pero no dejan de formar parte de la fauna de la ciudad.

Grifos en la imprenta Tomás Blasco

Y en la antigua imprenta de Tomas Blasco, encontramos grifos, animales fabulosos en su mitad águilas y en su mitad leones.

Recordando los grandes almacenes El Águila en la calle Alfonso I

En la calle Alfonso I paramos a recordar los Grandes Almacenes El Águila, en cuya parte superior, como nos muestra Carlos en la foto, había una gran rapaz, hoy desaparecida.

Un león alado de San Marcos, y qué tiene que ver Zaragoza con Venecia

Me hace ilusión que el león alado de la Serenísima República encuentre sitio en nuestra ciudad, y Carlos nos explica porqué en determinada zona de Zaragoza hay tantas referencias a la ciudad de Venecia. Todo porque en el canal, antaño, había una góndola. Como en la ciudad del Adriático.

El león alado de San Marcos en el edificio de la Adriática

Y hablando del Adriático, en el antiguo edificio de la Adriática, una compañía de seguros, es donde encontramos al león alado de San Marcos, símbolo de la República Serenísima.

Diversos animales, incluidos elefantes, en el triunfo romano del Palacio de la Audiencia

Finalmente, en la puerta principal del palacio de los condes de Morata, actual sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, encontramos los animales de un triunfo romano, y entre los cuales, unos elefantes fortificados como los de la India.

Despedida y cierre

Y aquí, delante de la Audiencia, se despide el paseo; sólo queda tomarse el vermú en una terraza aprovechando que ha salido el sol, y comentar la actividad.

Escrito por Carlos

Miércoles, 22 mayo, 2013 a 13:09

[Cine] The Great Gatsby (2013)

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The Great Gatsby (2013), 17 de mayo de 2013.

Si veis el título en inglés es que he visto la película en versión original subtitulada en castellano; para quienes prefieran los productos cinematográficos adulterados, en la cartelera española podéis encontrarla doblada bajo el título traducido de El Gran Gatsby.

Ver esta película era una inevitabilidad, por diversos motivos. Y a pesar de que la confianza en que la experiencia fuese satisfactoria era relativamente baja. En el pequeño grupo que formamos para verla estaba la cosa la 50%. Por mi parte, tenía curiosidad de comparar con la versión clásica de los años 70, que he de decir que no me gusta mucho. También estaba la cosa de que el libro lo leí recientemente como pudisteis leer en estas páginas. Por otro lado, hay ganas de comprobar si DiCaprio se confirma como uno de los grandes o como un actor irregular. Y claro, está ese encanto hecho mujer que es Carey Mulligan en el papel de Daisy, lo cual me hacía fijo en la taquilla de las salas de cine.

Canal Imperial de Aragón

Este fin de semana me lo he tomado con calma. Voy a pasar un par de días por un hospital, y aunque espero poder volver a escribir por aquí el miércoles o el jueves, incluso esta entrada la he hecho por adelantado. Además de una actividad que contaré en cuanto pueda de este domingo, poco más he hecho que ver la película y dar algún paseo.

Para quien no lo sepa, esta la historia del amor que siente el muchimillonario Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio) por una chica que conoció cuando todavía era pobre, y ella no, Daisy (Carey Mulligan), que en el momento de la película está casada con el pijo chulillo de Tom Buchanan (Joel Edgerton). Como los fiestorros que monta en su mansión de Long Island no sirven para atraer a la chica, usa al primo de esta, Nick Carraway (Tobey Maguire), un “pobretón” que trabaja en las finanzas de Nueva York, y que es vecino de Gatsby. A todo esto, este siente cierta atracción por Jordan Baker (Elizabeth Debicki), una deportista amiga de los Buchanan, y Tom engaña a su mujer con Myrtle (Isla Fisher), la mujer de un mecánico un poco corto, George Wilson (Jason Clarke).

Un aviso, en los comentarios que siguen puede deducirse algún detalle de la trama. No sé si es muy importante, pero por si acaso lo digo.

Veamos, el director de este cotarro es Baz Luhrmann, que ya demostró en su más famosa película, que es capaz de convertir un fiestorro de música y baile, con un montaje suficientemente epiléptico, en algo muy parecido a un delirio pastillero, que algunos dicen que es algo moderno. Pues vale. A mí aquella “maravilla” del musical, sólo me entretuvo. Sin más. En la película que hoy nos ocupa, dedica una buena parte de ella, al principio, en demostrar que “sigue en forma” para realizar este tipo de productos. Sin preocuparse lo más mínimo en hacer la apropiada introducción de los personajes, que simplemente en esta fase se limitan a estar guapos, y de los porqués, que son resueltos con unos apresurados flashbacks, monta una orgía de imagen y sonido, en la que tira de anacronismos musicales para ambientar el asunto, parece que el charlestón propio de la época no le parece suficientemente marchoso, y de paso muestran la capacidad de descuidar el diseño de producción con unos cuantos anacronismos más que no creo que sean buscados, sobre cosas que podían existir o no, pasar o no a principio de los años 20.

Parque Grande

Este sábado por la tarde, los cielos tormentosos de este atípico mes de mayo dejaron alguna luz interesante sobre la ciudad.

Pasada esta primera fase, que a este cinéfago le hace sospechar lo peor de cara a lo que queda de metraje, de repente se acuerda que tiene que contar una historia, la que escribió con tanta maestría F. Scott Fitzgerald, y nos cuenta con más o menos habilidad la trágica historia del pobre Gatsby. Y esta parte, tiene un pase. La pena es que no se halla dedicado desde el principio a esto, que es lo realmente importante. Porque detrás de todo el artificio de producción del filme está esa historia, profunda, de unos caracteres, superficiales, que simbolizan plenamente lo que fue una época importante de la historia, no sólo de América sino del mundo occidental. Ese espejismo que fueron los años 20, con su derroche, con sus flappers, con ilusión de prosperidad eterna, que se rompió contra la dura realidad de los años 30 y los 40. Y eso que cuando el autor la escribió, no sabía lo que iba a pasar. Pero Luhrmann es incapaz, por completo, de ver la trascendencia de la historia que tiene entre manos, más allá del oropel vacuo y de la historieta de amor trágico.

La interpretación del reparto tampoco es nada del otro mundo. Algunos se limitan a estar guapos. Es una pena que no estén mejor explotadas las subtramas correspondientes para una buen lucimiento como secundarias de Isla FischerElizabeth DebickiMaguire pone siempre cara de lelo, y con eso se quedará. Edgerton tiene algún momento que otro razonable. DiCaprio, cuando decide ser él mismo y no un tal Redford, no está mal. Y la que no convence es Mulligan, que estando guapísima, no acaba de dar con el tono del personaje, esa mujer superficial, débil, y sin embargo capaz de desencadenar ella solita la tragedia completa.

Entendámonos, la película, salvo en algunos momentos excesivamente artificiosos de las fiestorras, se deja ver. Pero desde luego, más allá de su capacidad para la pirotecnia y la epilepsia, no creo que Luhrmann sea un realizador interesante en absoluto, y pierde una oportunidad para hacer la versión definitiva de esta interesante historia que nos ha dejado la literatura.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Parque Grande

Así que con estas relajantes vistas del Canal Imperial de Aragón y del Parque Grande de Zaragoza, me despido hasta muy, muy pronto. Un día o dos espero estar inactivo. No más. Espero. Digo.

Escrito por Carlos

Lunes, 20 mayo, 2013 a 16:47

[Fotografía] Recomendaciones semanales; esta semana flirteando con lo anecdótico

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Sí. Lo reconozco, puesto que diversas cuestiones me han tenido la cabeza un poco atribulada esta semana pasada, diría que mi atención en las cosas de la fotografía se ha dirigido a cuestiones un poco más anecdóticas que en otras ocasiones. Os pondré algunos ejemplos.

Aunque vistosas, las fotografías dedicadas al Comandante Hadfield que publicó In Focus de The Atlantic no es la recomendación típica que traigo por aquí. Ya os hablé de Hadfield y sus habilidades musicales hace unos días. En cualquier caso, están bien.

Valle del Gállego y Peña Telera

Sigo recuperando fotografías de antaño, y estas de hoy son de abril de 1996, tomadas en el Serrablo, en el valle del río Gállego, entre Sabiñánigo y Biescas.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Fue una tarde de sábado, visitando las iglesias románicas mozárabes que hay en el valle. El primer lugar donde estuvimos fue Lárrede.

Con el mismo origen, podemos encontrar algunas fotografías del concurso de fotografía viajera de National Geographic 2013. Nuevamente, fotos bonitas, en las que lo exótico y la curiosidad son los componentes principales que hacen que nos gusten.

En diversas ocasiones he hablado de los fotógrafos minuteros, cuya forma de procesar “al instante” las fotografía ya he comentado. En Photoflue nos comentan cómo en Afganistán esta es todavía una profesión en boga. Incluso con un sitio en internet para conocer el fenómeno.

Nos habían contado que el actor Brad Pitt era aficionado a la fotografía, y se le había visto en algunas ocasiones con alguna flamante Leica. Pues bien. Realmente lo es. Y en Exposure Guide nos lo cuentan. Y envidian la modelo, que no es otra claro que Angelina Jolie. Pero lo mejor es que nos enseñan fotos. Y mira tú tienen su cosa. Blanco y negro, contrastadas.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Quizá sea la iglesia más espectacular del valle, San Pedro de Lárrede, y en la que se observan las características propias del estilo.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Un ábside típico el de San Pedro de Lárrede.

Lárrede - San Pedro de Lárrede

Una vista más de San Pedro.

En alguna ocasión he comentado que si Andy Warhol se hubiera dedicado específicamente a la fotografía podría haber sido uno de los grandes. En American Suburb X (ASX) nos muestran una amplia colección de polaroids realizadas por el artista, con retratos de todo tipo de gente, muchos famosos.

Me fascina la imaginación de los japoneses en el arte y en concreto en la fotografía. Lo mismo que su cultura me llena de dudas para otras cosas. En cualquier caso, en Le Journal de la Photographie nos proponen un repaso a la obra de Hiroshi HamayaKansuke Yamamoto, que me ha parecido interesante.

San Juan de Busa

Quizá la que más me gusta en su sencillez y aislamiento es San Juan de Busa.

San Juan de Busa

Aquí vemos un detalle de su puerta de entrada.

Como consecuencia de mi registro como comprador de una cámara Leica, me están enviando gratis a casa durante un tiempo la revista LFI, que aparte su finalidad propagandística, está bien hecha y muestra artículos sobre fotógrafos interesantes. En el último número que me han remitido aparece un artículo sobre Peter Cornelius, fotógrafo alemán poco conocido que durante unos años documentó la vida parisina con la entonces innovadora película negativa color Agfacolor CN17. He encontrado también un artículo sobre el tema en Terra de Ningú. Me hace gracia la carrera de los ISOs de la actualidad, cuando este señor a finales de los 50, con sus leicas hacía fotos de noche con una película de 40 ISO de sensibilidad. Público un libro, imposible de encontrar, Paris in Colour. En sus primeros años del proyecto usó una Leica II con un Elmar 50/3,5, es decir lo más barato del sistema Leica. Luego los patrocinadores le permitieron conseguir una Leica M2 con un par de Summicrones de 35 y 50 mm. Un lujo, vamos.

Finalmente, ha habido un cierto revuelo sobre el grado de manipulación de la fotografía ganadora del World Press Photo 2013, aunque se ha confirmado su integridad. Como alguien ha dicho, no recuerdo quien, si me entero lo citaré, cuando todos debiéramos fijarnos en los niños muertos, hay nos tienes mirando los raws.

San Juan de Busa

Y terminamos con una vista del ábside con Peña Telera al fondo. Las fotos están tomadas con la Canon EOS 100, con un EF USM 28-80/3,5-5,6 sobre negativo Agfa HDC 100, descendiente de alguna forma del que usó Cornelius en París. El procesado era distinto.

[Fotos] Usando una cámara “moderna” en el aeródromo de Monflorite

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Ayer hacía referencia a las fotografías tomadas en el aeródromo de Monflorite hace 17 años, cuando un buen amigo se sacó su título de vuelo sin motor, con una cámara clásica, la Zeiss Ikon Contessa. Como comentaba ayer, aunque me llevé aquella cámara como diversión, yo tenía el encargo de hacer un pequeño reportaje, en diapositivas que se quedaría él, con una cámara “moderna”. Entrecomillo lo de “moderna”, porque lo era entonces pero han pasado unos cuantos años. Se trataba de la Canon EOS 100, cámara réflex para película tradicional que salió al mercado en agosto de 1991, y que yo compré en febrero de 1993. O sea. Hace 20 años. En cualquier caso, una cámara que en aquellos momentos tenía mucho de puntera, de innovadora. Canon tenía entonces un halo de marca innovadora que contrasta con su conservadurismo actual.

Canon EOS 100 con Sigma 28/1,8

Hace mucho que no uso la Canon EOS 100, que tengo guardada con un Sigma 28/1,8 montado, que tampoco uso por no ser compatible con las EOS digitales desde la EOS 10D hasta la fecha. Las fotografías que veréis están tomadas con un EF USM 28-80/3,5-5,6 y un EF USM 70-210/3,5-4,5. El primero hace años que lo cambié por algo mejor, aunque no era malo. El segundo lo conservo. Y tiene el problema, se nota en las fotos, que con el diafragma abierto del todo se oscurecen mucho las esquinas. A f/8 es excelente.

El caso es que estos días hemos estado intercambiando imágenes con aquel amigo piloto, que sigue siendo un excelente amigo, y nos hemos divertido recordando por correo electrónico aquellos días. Como las diapositivas, aunque las tiene él porque pertenecen a uno de sus días importante, las hice yo, las pongo aquí como mías. Tal y cual me las ha pasado él digitalizadas, con alguna reducción del grano/ruido y corrección del color. Las diapositivas, por su elevado contraste, son más difíciles de digitalizar que los negativos en color.

Un examen de vuelo sin motor

Con el tele a tope, el 70-210 a plena abertura viñetea bastante, como se puede ver en esta toma del momento del despegue del velero arrastrado por la avioneta.

Un examen de vuelo sin motor

Mucho más agradecido el 28-80 diafragmado a aberturas medias, como cuando aterrizó la avioneta de arrastre después de haber soltado al velero en altura.

Un examen de vuelo sin motor

El aeródromo de Monflorite a pleno sol era un lugar que podía hacerse duro; así que para hidratarse nada mejor que un invento genuinamente hispano, el botijo.

Un examen de vuelo sin motor

Terminando el examen, el velero se prepara para tomar tierra en Monflorite.

Un examen de vuelo sin motor

Después del examen, hubo tiempo para “estrenar” la recién obtenida licencia, con un velero uniplaza y más “molón”; recibiendo algunas instrucciones.

Un examen de vuelo sin motor

Y hablando por radio con el control de vuelo, para iniciar el despegue. Además del viñeteado mencionado, hay que decir que siempre tuve preferencia por una ligera subexposición en mis diapositivas, que a lo mejor marcan más esta característica del 70-210.

Escrito por Carlos

Sábado, 18 mayo, 2013 a 9:46

[Fotos] Usando una cámara clásica en el aeródromo de Monflorite

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Hacia mediados de los años 90 me empezó a entrar el gusanillo de las cámaras clásicas. Afición que tardaría mucho en eclosionar, pero que de la que hoy disfruto. En 1995, Julio Álvarez de la Galería Spectrum Sotos de Zaragoza, donde hice los cursos de fotografía que me introdujeron en el mundo de la fotografía con cierta seriedad a principios de los 90, montó el certamen de fotografía Huesca Imagen, que se vino celebrando en la primavera oscense durante unos diez años. No sé exactamente. Había exposiciones, seminarios, cursos,… y en torno al 1º de mayo se organizaba una feria de material clásico y de ocasión. La mayor parte de quienes venían a vender eran franceses. Al principio se hacía en casetas en el bonito parque de Huesca, luego pasó a los porches de la Diputación, y finalmente en una iglesia en el Coso Alto, desacralizada, cuyo nombre ahora se me escapa y no lo encuentro en Google.

Zeiss Ikon Contessa

La Zeiss Ikon Contessa de la que voy a hablar a continuación en esta entrada.

Cuando asistí por primera vez en 1995 a la feria, me apetecía mucho tener alguno de aquellos venerables aparatos clásicos. Pero no tenía ni idea de cuál sería el adecuado. Así que me abstuve de comprar. Por aquel entonces, la editorial Omnicon (esta gente tiene una página web como si todavía estuviéramos en aquella época, en los 90) publicó la versión en castellano de Cómo coleccionar y usar las cámaras clásicas de Ivor Matanle. Y me lo compré. Y al año siguiente, nuevamente a primeros de mayo, en la feria, compré una Zeiss Ikon Contessa que desde entonces utilicé de vez en cuando. Tarde años, en decidirme a seguir adquiriendo y probando cámaras clásicas.

El caso es que a las dos semanas de la compra, un buen amigo se examinó como piloto de vuelo sin motor en el aeródromo de Monflorite, actualmente convertido en aeropuerto sin sentido de los que salpican la geografía española. Y me pidió que hiciera las fotos del evento. Con la Canon EOS 100 hice unas diapositivas que se quedó él. Pero con la Contessa hice unos negativos en color que ahora he recuperado. Y os enseño algunas de las fotos que hice con tan divertida cámara.

Aeródromo de Monflorite

El velero donde se realizaban los exámenes es arrastrado por la avioneta para ponerlo en vuelo.

Un examen de vuelo sin motor

Preparándose para el examen y para volar.

Aeródromo de Monflorite

Durante el tiempo que dura el examen, tomo algunas imágenes de otros bonitos veleros desplegados en el aeródromo.

Un examen de vuelo sin motor

El examen ha acabado y se comentan las circunstancias.

Un examen de vuelo sin motor

Una vez pasados los trámites, todo el mundo esta contento; es, prácticamente, una fiesta.

Escrito por Carlos

Viernes, 17 mayo, 2013 a 17:03

[Televisión] Cosas de series: finales vengativos, médicos, y de múltiples adolescentes treintañeros

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Estamos en plena semana de finales de temporada. O series completas. Sólo tengo una novedad que me haya dado tiempo a ver, y es una miniserie británica protagonizada por la interesante Hayley Atwell. Se titula Life of Crime, y no tiene mala pinta. Son tres capítulos. Supongo que la veré completa. Y más de crímenes británicos, con crímenes en serie de mujeres morenas guapas en Irlanda del Norte, esta vez protagonizada por Gillian AndersonThe Fall. Todavía tiene mejor pinta, aunque empieza a estar un poco manido ya el género del “¿quién mató a…?”. Bueno, en el caso de la segunda, ya sabemos “quién mató a…”

Pero vamos con los finales de temporada. En algún caso, final definitivo por cancelación de la serie.

Revenge – Segunda temporada

Este es uno de mis guilty pleasures, culebronazo de gente guapa y rica, más retorcidos que la cuerda de amarrar al Titanic. Totalmente traicioneros, tres cosas son importantes. Quién va a ser el siguiente en caer, cuándo vamos a tener otro encuentro con miradas asesinas entre las dos protagonistas, Victoria (Madeleine Stowe)Emily/Amanda (Emily VanCamp), y cuando le van a colocar a estar última otro de esos vertiginosos escotes venga a cuento o no.

Uno les pide a estas series lo que les pide. Entretenimiento, situaciones increíbles, gente guapa, glamour, y alguna risa ante el exceso de drama, tragedia y traición. Pero así como la primera temporada consiguió mantener un equilibrio entre el ritmo inicial de la venganza de Amanda y las posteriores complicaciones que mostraron que no todo iba a ser tan fácil como parecía, esta segunda temporada ha sido algo distinto. Desconcertante. Durante la primera mitad de la temporada se dedicaron a quemar trama a velocidades superlumínicas. En todos los episodios pasaba algo tremendo, algo que tu pensabas que duraría buena parte de la temporada, sino toda entera. Y ese es un ritmo difícil de mantener durante 22 episodios. He empezado a notar signos de agotamiento. Ya no me divierte tanto. Veremos lo que pasa en la tercera temporada.  Especialmente ahora que claramente lo que era un triángulo puede convertirse en un cuadrángulo. Esta Amanda es insaciable a la hora de abarcar hombres… Si conmigo tendría bastante… Aiggggg… Que escotes… ;-)

Monday Mornings – Primera temporada (y última)

Ya comenté hace poco porqué me enganché a esta serie. Cosas “profesionales”. Lo cierto es que no le dedicaré mucho tiempo. Aparte del interés de la ética de algunos de los casos médicos, especialmente al principio de la serie, creo que este drama médico ha pecado de melodramático, de efectista, y de irregularmente interpretado. Creo que en estos momentos este tipo de dramas están superados, y salvo que aporten algo especial o de calidad, no tienen interés. Y de hecho, no ha sido renovado. Así que la cosa termina con los diez episodios de su primera y única temporada.

New Girl – Segunda temporada

Aunque con algún momento divertido que otro, siempre he reconocido que el principal atractivo de de esta sitcom es el encanto de su actriz protagonista, Zooey Deschanel, que no de su personaje, que puede llegar a ser muy cargante. La que merece un monumento por guapa y estilosa es su amiga Cece (Hannah Simone) esta sí que es constantemente interesante. El resto, lo de siempre, tíos tontos que meten la pata constantemente y chascarrillos más o menos previsibles pero que entretienen. Podría prescindir de ella. Pero es de las típicas comedias, con episodios de poco más de 20 minutos, que te sirven para rellenar un rato muerto, mientras comes o cosas por el estilo. Supongo que seguiré con ella, salvo mejor oferta la próxima temporada.

How I Met Your Mother – Octava temporada

Comenzó esta temporada con el enganche de que iba a haber una boda y de que Ted (Josh Radnor) iba a conocer a “la madre”. “La madre”, el mcguffin, la excusa para contarnos las peripecias de este grupo de amigos, que cuales peterpanes del siglo XXI  se niegan en redondo a crecer y madurar, se iba a hacer real. Lo cual nunca hemos sabido si era algo bueno o malo. Mi balance es que no era necesario, y que quizá ha condicionado demasiado ese final, y mientras tanto… pues una de las temporadas más desnortadas y más flojas de la serie. Sigue siendo divertida, pero no es lo de antaño. Parece que la novena será la última temporada. Quizá le ha sobrado una. Esperemos que cierren la serie con dignidad.

Por cierto, todavía no se ha celebrado la boda, y Ted no ha conocido a “la madre”. Aunque los demás, sí. La del paraguas amarillo, digo.

Aeródromo de Monflorite

Os dejo con una fotografía de los veleros (aviones de vuelo sin motor) del aeródromo de Monflorite; la historia de esta fotografía, y otras del mismo carrete, os la cuento mañana. Que tiene su curiosidad.

Escrito por Carlos

Jueves, 16 mayo, 2013 a 17:24

[Ciencia y entretenimiento] Simpáticos astronautas y sinceras (y simpáticas también) modelos

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No soy muy aficionado a andar viendo vídeos en internet. Es algo que consume mucho más tiempo que lo que viene escrito.  Es más fácil decidir qué guardas para leer despacio que qué vídeos quieres ver completos. Es una cosa de eficiencia. En la mayor parte de los casos, ver vídeos por internet lo acabo asociando con perder el tiempo. Aunque sea mi tiempo de ocio. Que también tiene un valor. Aunque no sea pecuniario.

Pero de vez en cuando uno se encuentra con algún vídeo que tiene su gracia, o su valía, o su curiosidad. Y estos días atrás he encontrado un par, que os traigo aquí que me sirven para hablar de otras cosas.

Por un lado está Chris Hadfield, el que para muchos es el astronauta más simpático de la historia de la actividad espacial. Durante los últimos meses, este canadiense ha estado trabajando en la Estación Espacial Internacional de la que ha sido comandante. Desde casi el principio de su misión he estado siguiendo su twitter, en principio por las excelentes fotografías que publicaba de nuestro planeta tomadas desde la órbita de la estación. Lo que pasa es que esta actividad social en la red nos ha permitido descubrir mucha más cosas, ya que ha realizado una actividad divulgativa muy simpática e interesante. Un excelente relaciones públicas y un excelente pedagogo. El caso es que en su despedida, ya está de vuelta en la superficie terrestre, grabó un vídeo con un tema emblemático; el Space Oddity de David Bowie. Apropiado. Me gusta la elección, aunque parezca obvia.

Por otro lado está la supermodelo Cameron Russell. Sí, es fácil que a un tipo como yo “le caiga bien” una supermodelo. En general, están estupendas. Son, o aparecen, sexualmente atractivas. Pero el caso es que a mí Russell me ha caído realmente bien. Porque en una conferencia TED titulada Looks aren’t Everything. Believe me, I’m a Model (en traducción libre, Las apariencias engañan. Créanme. Soy modelo), nos viene a contar, con gran franqueza, que si ella es una mujer admirada y de éxito se debe a dos factores fundamentales. Primero a que en la “lotería genética” ha acabado con un fenotipo que le abre todo tipo de puertas; segundo, porque disponía de los contactos adecuados para llamar a las puertas adecuadas. Y a partir de ahí hace una reflexión ética bastante sincera y clara, aunque con simpatía y sin acritud, sobre las falsas apariencias que rodean el mundo de la moda y, por extensión, cualquier actividad del ser humano moderno. Y probablemente no tan moderno.

El vídeo está en inglés. Puedes forzar los subtítulos de Youtube, que funcionan más o menos en inglés. La traducción al castellano que hace es un catástrofe absoluta. En cualquier caso, en el enlace que he puesto en el título de la conferencia, se puede acceder a la transcripción en castellano de la intervención de Russell. Pero por lo demás, muy interesante.

Si ayer mostraba las imágenes en blanco y negro tomadas en el antiguo soto de la Almozara con un carrete de película en blanco y negro, hoy traigo alguna a partir de los archivos de una cámara digital.

Si ayer mostraba las imágenes en blanco y negro tomadas en el antiguo soto de la Almozara con un carrete de película en blanco y negro, hoy traigo alguna a partir de los archivos de una cámara digital.

Los resultados pueden ser también muy satisfactorios; pero el aspecto es muy distinto. E incluso si intentas llevarlo a replicar el aspecto de los obtenidos por el método tradicional, pues no es lo mismo.

Los resultados pueden ser también muy satisfactorios; pero el aspecto es muy distinto. E incluso si intentas llevarlo a replicar el aspecto de los obtenidos por el método tradicional, pues no es lo mismo.

Escrito por Carlos

Miércoles, 15 mayo, 2013 a 17:35

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