[Fotografía] Algo más de PHotoEspaña 2013, y algunos libros y revistas de fotografía
Ya comenté bastante mi visita a las exposiciones, algunas, de PHotoEspaña 2013 (PHE13). Pero quizá alguno de vosotros quiera saber algo mas de este certamen de fotografía, probablemente el más notable del país, y uno de los más importantes también de Europa, según algunos. Para estos, siempre y cuando se manejen con el inglés, he encontrado en Emaho Magazine una entrevista al comisario general del certamen, Gerardo Mosquera. Creo que interesará conocer un poco más los entresijos de un festival artístico de este calibre.
Cuando voy a estos certámenes, suelo traerme algún libro. En general, catálogos de aquellas exposiciones que más me han llamado la atención o de aquellos fotógrafos que más me han gustado. También aproveché para coger el último número de una revista que os he comentado en diversas ocasiones por aquí. Paso a hacer una breve reseña de los mismos.
Laura Torrado. Colección PhotoBolsillo. Editorial La Fábrica, 2005.
La colección PhotoBolsillo está concebida a imagen y semejanza de la colección Photo Poche de la francesa editorial Delpire, que es como me inicié yo en esto de comprar libros de fotografía, en concreto con un pequeño volumen dedicado a Cartier-Bresson, que compré en la desaparecida librería de arte que había en el Palacio de Sástago de la Diputación Provincial de Zaragoza. Ahora me parece limitados, por su tamaño, que no siempre se adapta bien a la obra fotográfica que muestra. A veces sí. Pero de vez en cuando compro algún libro de este tipo. Porque no conozco otros del fotógrafo que me interesa, o porque son suficientes para mis intereses. Además son una forma económica de comenzar una biblioteca de libros de fotografía. En cualquier caso, la fotógrafa Laura Torrado, cuya exposición ya comenté me interesó lo suficiente para que al ver que existía un librito sobre su obra, lo comprase. Además, prácticamente es equivalente a un catálogo de la exposición.
Shirin Neshat. Escrito en el cuerpo. Fundación Telefónica – La Fábrica, catálogo de la exposición.
Ya comenté también que me interesó mucho tanto las fotografías como los audiovisuales de la iraní Shirin Neshat. Tengo pendiente de ver su película Women Without Men. Pero también compré el catálogo de la exposición, que está muy bien presentado, con una alta calidad de impresión, y cuyos textos ayudan a comprender mejor los porqués de las imágenes que nos presenta Neshat. Me parece muy recomendable.

Uno de los impresionantes retratos que se pueden ver en la exposición de Shirin Neshat en el Espacio Fundación Telefónica.
Harry Callahan. Eleanor. Steidl, 2007.
Mi primera intención después de ver el diálogo fotográfico que se nos presenta en el Círculo de Bellas Artes entre Edward Weston y Harry Callahan fue hacerme con el catálogo de la exposición. Pero lo cierto es que ya tengo libros de Edward Weston, alguno de los cuales lo he comentado recientemente en estas páginas. Por ello, cuando al visitar el nuevo espacio de La Fábrica, al hojear los libros de sus estanterías y encontrar este libro del otro protagonista de la exposición, Callahan, decidí que prefería comprar este. Al fin y al cabo, una gran parte de lo que se exponía correspondía a sus fotografías de su esposa a las que está dedicado este libro. Y también es un buen libro, que ocupa un buen lugar en cualquier biblioteca de libros de fotografía.
Ojo de Pez, nº 33, Normalidad relativa
Con este número, se celebra el décimo aniversario de esta revista trimestral dedicada a la fotografía documental. Lo cierto es que lo que he ido hojeando me confirma que es una de las revistas españolas sobre fotografía que merecen la pena ser compradas. Y aunque no lo he podido digerir del todo, pues está bastante bien. Nuevas visiones de la realidad, o de lo que asumimos como real, probablemente saliéndose de algunas de las modas que nos invaden por internet, el principal medio actual de acceso a la obra fotográfica, me parece a mí.
[Libro] Elizabeth Costello
Rota hace unas semanas la inercia que me había llevado a la no lectura habitual, ya he dado cuenta de una primera novela, mientras llevo a cuestas otra historieta de cierto calibre, y llevo avanzada otro relato de ficción. Pero vamos por partes, y lo haremos con un texto del sudafricano J.M. Coetzee, que me ha parecido curioso, aunque ya veremos si realmente interesante.
Elizabeth Costello
J.M. Coetzee; traducción de Javier Calvo Perales
Literatura Mondadori, 2011
Versión en libro electrónico
Elizabeth Costello es una escritora de éxito, australiana, anciana ya, reconocida en todo el mundo, a quien iremos conociendo tal y como es en la actualidad, pero también como fue en el pasado, en un recorrido por distintas conferencias o actos culturales que dará por todo el mundo. Lo mismo recibiendo premios en universidades americanas, que como animadora cultural en un crucero de alto nivel por los mares australes, que en un acto académico de reconocimiento de su hermana monja católica, como en un ciclo de conferencias en los Países Bajos sobre el mal… y con un último acto en un misterioso pueblo de aspecto italiano, que supone una reflexión final sobre el final de una vida. Todo ello desde el punto de vista de la escritora, o eventualmente de alguno de sus hijos.
Nos presenta Coetzee a un personaje de ficción, pero que muy bien podría existir en la realidad. Quizá sea un alter ego, a pesar del cambio de sexo, del propio escritor, aunque este era más joven que su personaje en el momento de la escritura del libro. Además de adentrarnos en la personalidad del personaje, también se nos ofrecen para la reflexión una serie de cuestiones éticas. Sobre nuestras relaciones con los demás, seres humanos o animales, especialmente sobre el mal, o cómo entendemos el mal. Sobre la sexualidad, sobre la religión y las creencias, y los difusos límites del fanatismo religioso o antirreligioso. Sobre el proceso de creación literaria, y la ética asociada a ella. Y en definitiva, sobre el final de la vida, y la reflexión sobre lo que esta ha sido o ha supuesto.
He de decir que el libro me ha supuesto un esfuerzo mayor del que parece lógico. La forma en que está escrito me gusta, la estructura de la narración me ha resultado atractiva. Pero el personaje central,… le he cogido una antipatía,… El egoísmo esencial que me parece que destila, que quizá todos tengamos por altruistas que pensamos que somos capaces de ser, no deja de incomodar. Y sin embargo reconozco que puede ser el egoísmo propio de cada uno de nosotros. De cualquier ser humano. No sé. También me ha dejado un poco desnortado el no saber cómo encajar al personaje en relación al propio autor. Son sus dudas, sus reflexiones y sus opiniones, o simplemente un vehículo para provocar una reflexión sobre los distintos temas, ocasionalmente de forma provocadora.
El esfuerzo creo que ha merecido la pena, aunque no me haya sentido cómodo en ningún momento con el texto. Pero algo así me pasó con el anterior libro que he leído del autor, Desgracia, que me gustó más, eso sí. En cualquier caso, estamos ante la obra de unos de los escritores importantes contemporáneos.
[Fotos] Como todos los años,… el Mercado Medieval
Todos los años por estas fechas nos traen en Zaragoza en los alrededores de La Seo lo que llaman el Mercado Medieval. Hace unos años lo llamaban el Mercado de las Tres Culturas por aquello del mito de la convivencia en la Península Ibérica durante la edad media de las culturas islámica, judía y cristiana. Pero esto parece que lo han dejado de lado. Y ahora es simplemente un mercadillo de artesanías, más o menos ambientado, con gente que instala sus chiringuitos procedentes de toda España, y que supongo que ahora se irán a instalarlos el próximo fin de semana en otra parte. Los primeros años aún te hacía ilusión ir, pero ahora entre el calor, la cantidad de gente que se acumula, y la sensación de déjà vu, pues te asomas un poco, pero no estás mucho rato. Yo no, por lo menos, que cada vez llevo peor lo de las multitudes. En cualquier caso, aunque apenas anduvimos media hora por unos puestos y otros, más de lo que me apetecía, aún me dio tiempo a tirar unas fotos.
Por cierto, que mañana vuelvo a mis rutinas habituales después de cuatro semanas “raras”. Así que lo de que algunos días haya dos entradas dudo que vuelva a suceder, por lo menos hasta las vacaciones.

La gente no sé si compra mucho, pero dado que estamos en crisis, supongo que aplica aquello de que las penas con pan son menos… Y si además de pan hay longanizas…
[Cine] Un invierno en la playa (2012)
Un invierno en la playa (Stuck in love, 2012), 14 de junio de 2013.
Nos costó bastante decidir qué película ver el viernes por la tarde, en el que el calor y cierta apatía nos hicieron dudar. Al final nos decantamos por esta, según algún sitio que he visto por ahí, comedia romántica,… como drama amable lo calificaría yo. El caso es que esta película de tono romántico, dejémoslo ahí, dirigida por el novel Josh Boone, dispone de un reparto razonablemente atractivo, y las críticas no la ponían mal. Desde luego, la traducción del título al español es una memez. No se por qué no titularla directamente Atrapados en el amor. La verdad es que el título en inglés también tira a cursi.
Lo que vemos en pantalla es un año en la vida sentimental de una familia. Los padres, Erica (Jennifer Connelly) y William Borgens (Greg Kinnear), se han separado hace un par de años por una infidelidad de la primera que vive con otro hombre. Sin embargo, el segundo, un escritor de éxito, ha decidido esperar a que regrese a casa, confiando casi ciegamente en que tal cosa sucederá. Eso no le impide tener una amistad con derecho a (intenso) roce con una vecina casada, Tricia (Kristen Bell), que le sirve de consejera. La hija mayor, Samantha (Lily Collins), es una precoz escritora joven de 19 años que acaba de publicar su primera novela, y que vive sus relaciones de forma casual, sin compromiso, simplemente por el sexo. No se habla con su madre, a la que no ha perdonado la situación familiar. Aunque conocerá a un compañero de facultad, Lou (Logan Lerman), que intentará cambiar su forma de pensar. El hijo menor, Rusty (Nat Wolff), de 16 años es tímido y, en contraste con su hermana, un romántico que está colado por una compañera de clase muy guapa, aunque con problemas con el consumo de drogas. A pesar de que el título en castellano nos habla de un invierno, seguiremos a la familia durante un año, desde una comida de Acción de Gracias a la siguiente, durante el cual deberán resolver sus cuestiones,… si pueden.

No tengo fotos de las playas de Carolina del Norte en el Atlántico, que es donde está rodada la película, así que nos tendremos que contentar con algunas vistas del Mar del Norte, desde Inglaterra.
A ver. Esta película no tiene complicaciones. Familia casi perfecta, de gente que dialoga, especialmente el padre, liberal, abierta de mente, con un buen rollo tremendo, y que tienen algunos problemas con las relaciones interpersonales derivadas de unos hechos que se van aclarando por el camino. No es excesivamente original, y es relativamente previsible, aunque tiene algún diálogo y algún que otro momento conseguido.
Las interpretaciones son de correctas a notables, aunque yo hecho de menos alguna presencia más de la guapa Jennifer Connelly que pudiendo dar más de sí queda un poco apagada como “mala” de la película, y de la vecinita Kristen Bell que produce alguna de las interacciones más notables e interesantes con Kinnear. La historia que se llevan entre manos Collins y Lerman bordea en algún momento la intervención de la brigada anticursis, o la calificación de “cine cebolla”.
Esta película no pasará a la historia del cine como algo especial desde luego. Carece de originalidad y de planteamientos realmente interesantes, pero se deja ver con razonable agrado. Es buenrollista y sales bien del cine, aunque con irregularidades. Tiene momentos buenos, que no están suficientemente explotados, y momentos no tan buenos, con cierta tendencia al pastelón en algún caso. Pero bueno… estamos ya en época veraniega y no podemos pedir, aparentemente, mucho más de la cartelera. Reconozco que la valoración que le voy a poner es benevolente, por el buen rollo con el que salimos. Pero la tendencia sería de ahí a la baja.
Valoración
- Dirección: ***
- Interpretación: ***
- Valoración subjetiva: ***
[Fotografía] Recomendaciones semanales; exposiciones de PHotoEspaña 2013 (PHE13)
Ya había hecho algún comentario al respecto en semanas anteriores. Algunas de las más interesantes recomendaciones en cuestión de fotógrafos y fotografías procedían estas últimas semanas de los comentarios sobre las exposiciones y actividades de la edición de 2013 de PHotoEspaña (PHE13). Probablemente este es el principal certamen de fotografía, con exposiciones, seminarios, conferencias, etcétera que se celebra en España. Quizá le principal problema es que se celebra en Madrid en los meses de verano. Para los capitalinos, tal vez sea una buena solución a salir y meterse de vez en cuando a ver una exposición o escuchar una conferencia en un lugar refrigerado. Pero si vas a pasar el día a la capital para ver algunas de las exposiciones (imposible todas, ni siquiera de la sección oficial, en un día), y te sale un día de calor, puedes acabar agotado. Pero bueno. Os cuento lo que vi.
Llegué poco antes de las 10 de la mañana a Madrid en el AVE y vi por mi cuenta un par de exposiciones antes de las 12 y media.
Por un lado, en la sala de exposiciones de AZCA de la Fundación Mapfre, la completa exposición sobre la obra de Emmet Gowin, en la que encontramos su faceta de fotógrafo de su mujer y entorno familiar, que comparte como veremos con algún otro fotógrafo de este certamen, y en sus paisajes comprometidos con el medioambiente o con la espectacularidad de algún fenómeno natural. Y más cosas. Me gustó. Mucho.
Por otro lado, en la sala de exposiciones Canal de Isabel II de la Comunidad de Madrid, la exposición La oscuridad natural de las cosas de la fotógrafa contemporánea Laura Torrado. Mucha trabajo escenográfico, y diversas técnicas de la imagen además de la fotografía, para un trabajo de los últimos veinte años donde se analiza el cuerpo y la identidad. Se me ha olvidado decir que el tema alrededor del cual giran la mayor parte de las exposiciones de este años es la persona, su cuerpo y su identidad y su expresión social y política. No estuvo mal la exposición, y compré el librito catálogo.
Tras encontrarme con algunas buenas gentes que tienen el capricho de vivir y trabajar en un sitio como Madrid, antes de comer aprovechamos para ver tres exposiciones más, en el entorno de la Gran Vía y la calle de Alcalá.
En el Espacio Fundación Telefónica encontramos la exposición con obra fotográfica y cinematográfica de Shirin Neshat, artista iraní que profundiza en la mujer musulmana, en su relación con el cuerpo y su condición como musulmana, con todos lo problemas que ello parece conllevar en su identidad cultura y con los prejuicios de occidente. Algunas muy interesantes fotografías, pero las partes cinematográficas todavía son mejores. También nos gustó bastante. Compré el catálogo de la exposición.
En la Calcografía Nacional, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, apreciamos una estupenda colección de Desnudos modernistas (1923 – 1929) del checo František Drtikol. Me gusta mucho la fotografía de la década de los 20 del siglo pasado, en sus diversas corrientes, y también disfruté mucho con esta exposición. A partir del 15 de julio, en este lugar también se podrá vees.r una exposición de Rafael Sanz Lobato, fotógrafo documental, que desgraciadamente no estaba todavía lista ayer, claro. De la misma forma que me hubiera gustado ver la exposición de Manolo Laguillo, apostol español del sistema de zonas, cuya obra se podrá ver en el Museo ICO a partir del 21 de junio. Mecachis.
Estos dos últimos, y Darren Almond que presentaba su exposición Atmos en la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid, dan la impresión de alejarse del tema principal del certamen alrededor del cuerpo humano. En el caso de Almond, encontramos diferentes técnicas de pintura, escultura, audiovisual y fotografía para elaborar un discursos, según los organizadores, alrededor del tiempo y la historia. A mí no me llamó mucho la atención, y de acuerdo al folleto de la exposición, nos quedamos con la sensación de que no estaba expuesto todo lo anunciado. No sé. Igual nos despistamos.
Tras comer, llegamos tarde, por una mala información, a las exposiciones en la Casa de América, y nos bajamos a lo más cercano abierto en esas tempranas horas de la tarde. Fuimos al Jardín Botánico, donde siempre hay un par de exposiciones significativas del tema del certamen, además de la librería oficial del mismo. Las dos exposiciones que pudimos encontrar en el Pabellón Villanueva fueron:
El cuerpo revelado en los fondos de la Colección Alcobendas, colectiva de fotógrafos españoles de actualidad, muy diversa, pero toda ella alrededor de del tema del cuerpo humano y de la identidad. Más de 60 fotografías que tienen su interés, aunque como conjunto no tenga la coherencia que encontramos en otras exposiciones. En mi humilde opinión.
Conocimiento es poder, otra colectiva con doce artistas de ocho países que también nos hablan del cuerpo humano como objeto ideológico. Tampoco carece de interés, con nombres significativos, aunque tampoco fuera de la que más nos entusiasmaron.
Quizá el centro de exposiciones que lleva el mayor peso de la sección oficial del certamen sea el Círculo de Bellas Artes, algo que viene siendo ya una tradición, con algunos de los pesos pesados de la propuesta expositiva del certamen. Vamos a verlo.
El, ella, ello. Diálogos entre Edward Weston y Harry Callahan. Ahí es nada, dos pesos pesados de la fotografía del siglo XX. Recientemente ya manifesté que Weston es uno de los fotógrafos que más me gustan, un auténtico clásico que revolucionó muchas cosas en este arte. Pero Callahan, de quien conocía cosas pero no había tenido la oportunidad de aprecia su obra en su conjunto, me ha gustado en esta ocasión tanto como Weston, y en alguno de “los diálogos”, más. Más tarde, en La Fábrica compré un libro de este autor, dedicado a su esposa Eleanor, que fue su modelo en muchas ocasiones. Esta exposición se podría considerar imprescindible. Por favor, no confundir al fotógrafo con un famoso carácter cinematográfico con quien comparte el nombre.
La que para mí ha sido la exposición sorpresa, por lo que me impactó es la del mejicano Fernando Brito, Tus pasos se perdieron con el paisaje. Preocupado por la violencia en su país, aborda la situación de las personas violentamente asesinadas tal y como se encuentran en el paisaje donde son abandonadas. Pero con un tratamiento estético perturbadoramente bello, porque el autor combina las cuestiones documentales con una técnica paisajista y un dominio de la luz absolutamente impecables. En la Sala Minerva inmaculadamente pintada de blanco para la ocasión, las fotografías en formato grande, resaltan e impactan. Me gustó mucho.
En la Sala Picasso, encontramos la exposición Mujer – La vanguardia feminista de los años 70 (Obras de la SAMMLUNG VERBUND, Viena). Colectiva con 21 fotógrafas muy diversas que dieron un vuelco a la representación de la mujer en la fotografía en particular y en el mundo del arte en general. Una exposición también muy interesante, y que da bastante que pensar. Y a pesar de los 40 años que han pasado desde que se realizaron esas fotografías, creo que están de plena actualidad.

Autorretrato en obra de la exposición Mujer (fotógrafas vanguardistas en los 70) en el Círculo de Bellas Artes.
En la todavía para mí desconocida Sala Juana Mordó, encontramos las fotografías del polaco Zbigniew Dlubak, Estructuras del cuerpo. En la Polonia de finales de los años cincuenta del siglo pasado, este fotógrafo empieza a preocuparse por el desnudo femenino cambiando por completo la visión que de este tema se tenía en general, y su país natal, tan complejo en general. Es una visión más analítica del cuerpo femenina que como objeto erótico o afectivo. Me resultó más curiosa que otra cosa, sin negar ni mucho menos, sería un atrevimiento, las cualidades del fotógrafo.
Ya avanzando la tarde comenzamos a dirigirnos hacia Atocha. Pero paramos en las renovadas instalaciones de La Fábrica, ya que han reunido en un mismo espacio la librería, la sala de exposiciones y lo que llaman una gastroteca (restaurante/bar). Lo llaman el Espacio abierto. La tienda está más diversificada y, además de las publicaciones relacionadas con la fotografía, también venden ahora regalos, vinos, y “amenazan” con vender artículos de la Lomography Society. Allí estuve, mientras dialogaba con ellos y les deseaba suerte en el empeño global, trasteando una Belair, que con su capacidad para obtener negativos de 6 x 12 centímetros es el único producto de esta gente que me ha llamado la atención. Aunque en la mano, me parece un chisme plasticoso, sin ningún tipo de confianza en su fiabilidad. De repente, al verla, su asequible precio de 300 euros me pareció caro. Pero a lo positivo, me parece muy bien que diversifiquen y procuren a los clientes y aficionados a la fotografía y al arte un espacio más agradable y variado. Por si fuera poco, dentro de la sección Festival Off de PHE13, presentan obras de Nobuyoshi Araki, Flower Pradise. Parece que el prolífico fotógrafo japonés ha cambiado de técnica fotográfica, pero sus aparentemente inocentes bodegones que combinan coloridas flores, muñequitas y dinosaurios, están sus temas de siempre. Belleza, sexo, muerte, decadencia,…
Finalmente, quedaba algo de tiempo para pasar por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, donde dentro de la sección oficial de PHE13 se presentaba la obra de Azucena Vieites, Tableau Vivant, con técnicas mixtas de collage, dibujo, serigrafía y fotografía,… de las que yo no supe ver la gracia. Como los sábados por la tarde el museo es gratis, y hay en estos momentos una temporal dedicada a Salvador Dalí, habían un follón horrible, y nos despedimos pronto y me fui a la estación, cansado por el calor y las horas de pie contemplando obra fotográfica. Que está muy bien, pero es agotador. He de decir que es una de las ediciones de PHotoEspaña que más he disfrutado de las obras, aunque me hay quedado con muchas cosas sin ver. Ya veremos si hay ocasión. Probablemente, no, pero…
[Fotos] Sábado caluroso en Madrid
Me he tomado un par de días de vacaciones en el Cuaderno de ruta. Liado. Y lo que se puede avecinar. No sé. En cualquier caso, ayer estuve todo el día en Madrid. Como intento hacer todos los años, viendo exposiciones de PHotoEspaña 2013. Pero eso os lo contaré más adelante cuando lo tenga elaborado. Ahora simplemente, dejaros algunas fotos de ayer, un día muy muy caluroso, no el más adecuado para patearse la capital. Pero bueno. No estuvo mal. Aunque ahora estoy que no me tengo.

Aunque la mayor parte de las exposiciones de la sección oficial de PHE 2013 están en el eje que forman el Paseo del Prado, Recoletos, Alcalá y Gran Vía, hay alguna más excentrica, que nos llevó a pasear por una desierta AZCA.

Cuando volvimos al centro, después de un par de exposiciones, este estaba ya bastante animado, como la calle Fuencarral, donde unos músicos atraían más curiosos que melómanos.

Sin William Eggleston alcanzó fama y reconocimiento fotografiando a un triciclo, lo conseguiré yo con esta pequeña bicicleta,… No creo.

No faltan entretenimientos en Madrid… y ayer organizaron para deleite de los turistas un incendio en el Teatro Alcázar, en plena calle de Alcalá.

Lo malo es que el despliegue policial y de bomberos hacía que para ir del número 13 al 31 de la Calle de Alcalá, tuvieras que dar un considerable paseo, que en pleno mediodía de un día de calor apetece poco.

Es tradicional que en PHE, el Pabellón Villanueva del Jardín Botánico acoja a dos de las exposiciones de la sección oficial, así como la tienda del certamen. Así que ya sabéis. Si queréis comprar allí los libros o catálogos… sumad los tres euros de la entrada al botánico.

Para hace tiempo a la apertura por la tarde de las siguientes salas de exposiciones, la salida del Jardín Botánico la hicimos por el camino largo, más umbrío y protegido del sol que pudimos encontrar.

Las condiciones de luz no eran las mejores para las fotografía, demasiado contraste, pero se hizo lo que se pudo, mientras esperábamos que se acercasen las cinco de la tarde.

En cualquier caso, es un sitio razonablemente agradable y entretenido para ir con una cámara de fotos.

Antes de ir a coger el tren, pasamos por el Reina Sofía, aunque como ya contaré, podríamos haber prescindido del hecho. Pero bueno, estaba animado el lugar.

Finalmente, ya solo, a esperar la salida del tren, después de un día agotador por el calor, en la vistosa estación de Madrid-Puerta de Atocha.

Y a coger el último AVE con destino Zaragoza y Barcelona. Por cierto, ¿cuando pondrá Renfe en sus trenes zonas restringidas sin ruido de móviles y de gente gritando a través de sus móviles, como la mayor parte de las compañías de ferrocarril europeas civilizadas? Es increíble lo que mea fuera de tiesto Renfe sobre lo que es calidad y lo que no en un viaje en tren.
[Televisión] Cosas de series; The Fall, una banda de jazz en problemas, y alguna cosa más
Pocas novedades en estas semanas que nos acerca al verano. Al tórrido verano del valle del Ebro. Winter is coming, dicen con terror en Westeros, recordando la entrada de ayer, también televisiva. Con similar pavor decimos por aquí, Ya está aquí el verano, ya está la calor. Pero no nos despistemos. Pocas novedades decía. Hace unos días comenzó Graceland una de policías encubiertos en las playas surferas del sur de California. Las únicas expectativas son que la acción sea divertida y las chicas guapas. Ya veremos. También empecé a ver una especie de mujeres desesperadas, versión criadas mejicanas en casas pijas californianas, pero no pasé de los primeros 15 minutos. Por si a alguien le puede interesar, se llama Devious Maids.
Llegó a su fin la corta segunda temporada de Men at Work, sitcom sin mayor trascendencia sobre cuatro compañeros de trabajo en una revista, que intentan ligar con más o menos éxito, que se plantean cuestiones sobre la amistad y el compañerismo, y que en general es olvidable pero entretiene en una época con pocos productos razonables en el campo de la comedia de corta duración. Pase.

En los dos últimos años he puesto varias de mis viejas cámaras para película tradicional en marcha de nuevo. En principio, las más clásicas. Pero hubiera sido de desagradecido no haber puesto en marcha la Canon EOS 100, que tanto usé en su momento. Un carrete de Kodak Portra 400, y un par de paseos por el Canal Imperial de Aragón. Uno bajo el sol con el moderno EF 40/2,8 STM, y otro bajo la amenaza de la lluvia con el viejo EF 50/1,8 de primera generacion.
Y ahora vamos con dos temas de mayor enjundia.
En primer lugar, he rescatado una miniserie británica, Dancing on the Edge, de cinco capítulos y un epílogo. El primero y el quinto de hora y media de duración, los restantes y el epílogo de una hora. Nos cuenta esta miniserie la historia de Louis Lester (Chiwetel Ejiofor) y su banda de swing en el Londres de principios de los años 30 del siglo XX. Con el apoyo del periodista Stanley Mitchell (Matthew Goode) que los presentará a la aristocracia más snob, conseguirán cierto éxito, hasta que un crimen en el que morirá su cantante solista principal, Jessie (Angel Coulby), les complicará la vida, especialmente cuando las sospechas empiecen a recaer en Louis.

En una de las series que comento hoy, uno de los personajes, Sarah, interpretado por Janet Montgomery, hace de fotógrafa a principios de los años 30. Y la vemos pasearse con una Leica III.
Esta serie, a priori, tenía muy buena pinta, por la buena ambientación de las series británicas de época y por su llamativo reparto de gentes tanto del cine americano como de la televisión británico. Además de los mencionados, John Goodman, Jacqueline Bisset, Jenna Coleman (la actual compañera del Doctor), Joanna Vanderham (protagonista también de otra serie de época cuya primera temporada vimos haces unos meses), y otros, dan crédito de las pretensiones de la serie. Sin embargo, se ha quedado simplemente en bien hecha y entretenida, pero con un poquito de falta de garra. No obstante, se deja ver con agrado, especialmente a los aficionados de los dramas de época.

Grave error, puesto que la acción comienza en 1932, y el modelo III de Leica no apareció hasta un año más tarde. Pero la luce muy bien.
El plato fuerte de la semana ha sido el capítulo final de la primera temporada de The Fall, serie de la BBC realizada en el norte de Irlanda, en Belfast, y que plantea el enfrentamiento entre un asesino en serie de mujeres jóvenes independientes y atractivas, a quien conocemos desde el principio, Paul Spector (Jamie Dornan), y una inspectora de la policía inglesa que ha acudido para apoyar a la policía norirlandesa en el caso, la extraña y excéntrica Stella Gibson (Gillian Anderson). Hay más tramas paralelas, basadas en la viciada y dividida sociedad de Belfast. Es una serie intensa, donde las interpretaciones y las complejidades de los personajes dominan sobre la acción propiamente dicha. No es al fin y al cabo una serie de crímenes y misterios; el espectador sabe todo lo que tiene que saber. De lo que se trata es de sufrir con los caracteres las propias contradicciones de su propia condición. Está bastante bien. Aunque no apta para espectadores con tendencia a distraerse. Hay que mantenerse concentrado.

También es llamativa la extrema nitidez de las copias que obtiene, que no se corresponde con el aspecto de las copias de aquella época. No es que el Elmar 50/3,5 sea malo,… es que el conjunto de películas de la época, pequeño formato, y objetivo no permitía ese aspecto a las copias. Demasiado pulida la ambientación de la serie.

Para colmo, en un momento le regalan una Contax I, con la que le dicen que podrá hacer fotos en cualquier circunstancia porque es “más rápida”. Ciertamente, el obturador de la Contax llegaba a 1/1000 seg, mientras que las Leicas de la época se quedaban en 1/500 seg. Pero eso no significa que con las películas de entonces de uno 10 ISO de sensibilidad, y con teleobjetivos que como mucho abrían a f/4,5, pudiera hacer fotos en los oscuros pasillos de las áreas del servicio de un viejo hotel. Pero bueno, esto son quisquillas de un aficionado a la fotografía un poco petardo.
































