Expiación – La novela

Literatura

No suelo comentar las lecturas que leo. Es algo con lo que no me siento tan cómodo como con otras cosas. Pero hoy me apetece compartir mis impresiones sobre lo último que he leído. Se trata de la novela Expiación (Atonement) de Ian McEwan. El motivo para leer este relato de ficción es la película que se estrenó recientemente con guion adaptado a partir de esta novela, y que me dejó un buen sabor de boca. Aunque también cierta insatisfacción. Uno siente que no se ha enterado de toda la historia. Que le falta algo. Así que, viendo una edición de bolsillo de la Colección Quinteto en la que participa la Editorial Anagrama, que posee los derechos de la traducción al español, la compré y me puse a la obra.

En primer lugar, he de decir que la adaptación cinematográfica es excelente. Casi todo lo que transmite la lectura también lo encuentras en el filme. Una de las adaptaciones más fieles que conozco. Con una muy buen representación de los personajes y los ambientes. Y los ambientes son importantes en esta historia. Porque básicamente transcurre en tres ambiente muy marcados por el espacio y el tiempo.

  • Una casa solariega en la campiña inglesa en el año 35, donde suceden los hechos desencadenantes que conllevan al drama; la acusación de violación sobre el hijo de la sirvienta de una familia adinerada inglesa, que hasta el momento ha financiado su educación.
  • La retirada británica hacia Dunkerke, donde encontramos al acusado, que se ha alistado para redimir su condena en prisión.
  • El hospital donde la niña, ya convertida en una joven, comienza sus estudios de enfermera, y en la que nos encontramos con la verdad sobre la acusación.

Finalmente, encontramos casi a modo de epílogo, un desenlace que da sentido, o da otro sentido, a todo lo que hemos leído, situado ya en el presente.

La historia no es compleja, aunque sí lo son los personajes y sus motivaciones. Pero es importante para entenderlos y para comprender lo que les pasa, esas descripciones ambientales, que acompañan el devenir de los protagonistas. Particularmente me han gustado las vivencias del joven soldado en los campos belgas y en el caos de las playas de Dunkerke. Constituyen un excelente retrato de lo que supone una guerra. También las tribulaciones de la joven estudiante de enfermería, Briony, auténtica protagonista del relato en el hospital donde comienza a ser adulta, a comprender la magnitud de sus actos y de sus consecuencias, mientras entra en contacto con la miseria del ser humano enfermo o destrozado por la guerra.

En ocasiones, se ha presentado esta obra como una obra de amor. Sin embargo, siendo importante y necesaria la historia de amor, el tema del libro es la culpa y la redención de esa culpa. Y está muy bien.

El libro me ha gustado. Es de esas lecturas que entra poco a poco; que hay que dar tiempo a ir penetrando en la situación. Pero una vez que estás dentro te apetece quedarte. Y te quedas insatisfecho. Te quedas insatisfecho, porque sientes que la injusticia no queda resuelta. Que el mundo es cruel, y que no siempre ganan los buenos. Que la vida no es una comedia romántica de Hollywood. Y esto es adecuado. Pero, a veces. triste.

Un pero. La traducción. No es buena. Es especialmente notorio en los capítulos que transcurren en el hospital donde Briony se forma como enfermera. En la organización victoriana de la enfermería británica, a las profesionales equivalentes a las actuales supervisoras de enfermería, se les denominaba «sisters«. El traductor se hace un lío, no sabe esto, y empieza a traducir sister por sor o monja. Esto es un error. A partir, se me genera una desconfianza con el conjunto de la traducción. Me pregunto si algún día debería hacerme con la versión original, y leerlo en el inglés original. Algún día. Tal vez. Puede.

En el relato, Briony y su amiga Fiona, se dan un paseo por St. James’s Park en Londres, poco antes de que comiencen a llegar los heridos del desastre del norte de Francia. Tal vez, allí contemplaran las evoluciones de alguna antepasada de esta ardilla, fotografíada en ese mismo parque… 66 años más tarde.

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-4,5 IS USM)

Las hermanas Bolena (2008)

Cine

Las hermanas Bolena (The Other Boleyn Girl, 2008), 2 de marzo de 2008.

Tratándose de una película histórica la que nos ocupa, sobre la veracidad de los hechos narrados sólo diré una cosa. Quien haya visto la película, que compare el argumento con la biografía de Mary Boleyn. Sobre mi opinión acerca de la falta de rigor histórico en las producciones cinematográficas o televisivas, os remito al artículo que escribí en mi Cuaderno de Ruta V.1. Además, ese artículo lo escribí a propósito de la serie televisiva The Tudors, mucho de cuyos hechos argumentales son comunes con la película que hoy nos ocupa. Resumiendo, que nadie piense que va a ver algo que tenga que ver con la historia real; esto es una ficción más o menos fantasiosa sobre unos personajes que reciben los mismos nombres y posición que las personas que realmente existieron.

Una vez establecido que todo es mentira, vayamos a los hechos cinematográficos. Los meritos de esta producción son reunir a dos de las más interesantes actrices jóvenes de la actualidad en un mano a mano particular, y hacerlo en el marco de una de las siempre lujosas y prestigiosas películas de época, donde tanto importa el diseño de producción, el diseño de vestuario y otras cuestiones técnicas. Y aquí se acaba lo bueno que puedo contar de este filme.

Los hechos que se quieren contar en la narración abarcan un largo período de tiempo. Mary Boleyn llegó a la corte como dama de la reina en 1519 y su hermana, la reina Anne, fue ejecutada en 1536. Esto ocasiona, que los sucesos pasen de forma atropellada y sin una ligazón adecuada, y sin que se comprendan bien las relaciones causa-efecto. En ese período de tiempo, numerosos personajes tuvieron que ver con la historia, que en el filme quedan desdibujados como sombras de fondo. Sin embargo, el sentido del tiempo es inexistente en el filme. Todos los personajes viven una eterna juventud, al mismo tiempo que se muestran caracterialmente planos y maniqueos. Mary (Scarlett Johansson) es una ingenua enamoradiza y muy buena persona. Anne (Natalie Portman) es una bruja manipuladora. El rey Enrique VIII (Eric Bana) es un memo que solo piensa con la cabeza de su pene. El resto de los personajes acompañantes, especialmente la familia de las Boleyn, o son muy malos o son muy tontos. Sólo se salvan los personajes de la reina Catalina de Aragón (Ana Torrent) y Lady Elisabeth, la madre de las Boleyn (Kristin Scott Thomas), que son tratados con razonable aunque breve dignidad.

Las interpretaciones van acordes con la calidad de los personajes. Simplonas en general. La Johansson copia en muchos momentos el carácter que imprimió a La joven de la perla, con sus suspiricos y su mirada de corderica que llevan al matadero; pero sin alcanzar la profundidad de aquel filme. La Portman nos ofrece algún detalle de sus capacidades, pero sin llegar a enlazar una interpretación bien trabada en su conjunto. Lo impide la simpleza con la que es tratado su personaje. Bana queda reducido al papel de hombre florero. Aunque los personajes de Torrent y Scott Thomas son los más dignamente tratados, no dan como para salvar el conjunto; son excesivamente pequeños y testimoniales.

En resumen, un culebrón comprimido en menos de dos horas, que sólo satisfará a los fanáticos de las guapas protagonistas y de los dramas seudohistóricos. Para mí, una decepción. Por el esfuerzo de producción, le pondré un cinco, con otro cinco para la interpretación (al fin y al cabo, ellos no tienen la culpa) y otro para la dirección, Justin Chadwick, que si no suspende es porque es nuevo en los largometrajes cinematográficos.

La foto de hoy, cómo no, la ominosa figura de la Torre de Londres, donde acabó sus días la reina Anne (Canon EOS D60; Tokina AT-X Pro 12-24/4).

Las mejores películas sobre fotografía

Cine, Fotografía

Hoy, domingo por la mañana, me levanto pronto. Tras una opípara y agradable comida con un grupo de buena gente, ayer sábado tocó quedarse tranquilamente en casa, viendo una película en la televisión. Ni buena ni mala. Una que echaban. Así que hoy no he pasado de las ocho en la cama. Una pena, pero es así. Con tanta mañana por delante, en un momento dado me pongo a leer el último número de American Photo que he recibido a través de Zinio.

Este número me está gustando mucho. Está dedicado al cine. Fotografías con el cine como tema, gentes de cine convertidas en fotógrafos, un reportaje fotográfico sobre la actriz más sexy viva,… y una clasificación, de las que tanto gustan los norteamericanos, de las 10 mejores películas sobre fotógrafos. Primero, la clasificación tal y como se publicó en primer lugar este pasado verano en uno de los blogs de la revista.

  1. Rear Window, 1954 (La ventana indiscreta)
  2. Blow-Up, 1966
  3. Funny Face, 1957 (Una cara con ángel)
  4. Eyes of Laura Mars, 1978 (Los ojos de Laura Mars)
  5. Apocalypse Now, 1979
  6. Photographing Fairies, 1997 (Fotografiando hadas)
  7. Under Fire 1983 (Bajo el fuego)
  8. Star 80, 1983
  9. Pecker, 1998
  10. The Notorious Bettie Page, 2005

En la versión actual de la revista, la clasificación no ha cambiado; sí que se han modificado algo los comentarios.

Si algo me llama la atención es que hay varios filmes que son bastante flojos. No los he visto todos. Pero las impresiones críticas que he visto,… pues son flojitas. Obviamente, sobretodo por la parte alta de la clasificación, las películas son sobradamente conocidas y admiradas. El hecho de que estén estas películas flojitas, me hace preguntarme si es que hay pocas películas sobre fotógrafos. He de reconocer que yo no recuerdo muchas. Pero algunas se me ocurre que no está ahí.

Una que me gustú mucho fue The Public Eye (1992, El ojo público), basada en la figura del fotógrafo Weegee. Más recientemente, uno de los personajes de Closer (2004) es una fotógrafa, y esta actividad es importante en la acción. También me gustó. La importancia del personaje de la fotógrafo en The Year of Living Dangerously (1982, El año que vivivimos peligrosamente) y la calidad del filme me lleva a pensar que también esta película podría estar en la lista con ventaja sobre otras. Pero bueno,… para gustos los colores. En cualquier caso ahí queda la propuesta.

Hoy, la foto viene con el aspecto melancólico de unas antenas en el atardecer zaragozano.

Antenas
(Fujifilm Finepix F10)

Ser ciudadano y la teoría de la evolución

Ciencia, Política y sociedad

Microsiervos presenta una de esas noticias que parecen curiosas, pero que al mismo tiempo nos ponen la carne e gallina.

Se trata de un gráfico en el que se expresa la aceptación de la Teoría de la Evolución por los ciudadanos de distintos países, estudiada en muestras (suponemos que obtenidas al azar) de entre 500 y 1500 individuos. El estudio se publicó en Science. El gráfico es el que se presenta a continuación:

Aceptación de la evolución por pa�ses

Bueno, los hispanos no estamos mal; podemos estar en un 70-75% de aceptación de una teoría, que científicamente en sus términos generales, está bastante demostrada. Cambia con el tiempo, conforme se encuentran nuevos datos, pero en general se afianza sobre bases cada vez más amplia. Pero he aquí que en nuestra metrópoli, en la cabeza del imperio, en los EE.UU., la aceptación de la teoría de la evolución está sólo en un 40% de la población. Y eso que es el país donde más avanzada está la ciencia y la tecnología. Pero desgraciadamente también es uno de los países occidentales dónde más arraigada está la religión, unida una incultura basal de sus habitantes. A mí me parece procupante. E ilustrador. Y en este país seguimos confiando la educación de muchos futuros ciudadanos a instituciones religiosas. ¿Estamos locos?

Se nos viene encima la primavera a marchas forzadas. Y eso no es necesariamente bueno. Así que hoy os dejo un poco de nieve en la foto. En Las Canteras, entre Huesca y Almudévar.

Blanco

 

(Fujifilm Finepix F10)

No hay más remedio, hablaremos del eunuco dorado

Cine

Este domingo, lunes de madrugada hora hispana, como suele suceder por estas épocas, se entregaron los Oscar correspondientes al año 2007. Hubo un tiempo en que seguía con cierta atención este acontecimiento. Pero en los últimos años, psché,… como está tan flojo el cine norteamericano… pues no les había hecho mucho caso. Este año tampoco. De hecho, ni siquiera he intentado ver todas las películas candidatas al premio. Sólo las que me han apetecido. Pero, una vez conocidos los ganadores, haré algunos comentarios.

  1. Ninguna de las películas candidatas a la mejor película me han parecido los que se dice «un peliculón que te cagas», de estos que piensas «esta se merece el oscar», aunque luego no se lo lleve. En cualquier caso, si a punta de pistola me hubiesen obligado a elegir una,… y a pesar de que suelo ser admirador de los Coen… creo que hubiera elegido Expiación. No me parece una película redonda, pero es la que más se me ha quedado en el recuerdo; la que más me ha hecho pensar. No es país para viejos, después de vista, no me ha dicho más cosas; una historia de violencia. Sin más. Es más. Me hace añorar Fargo. Qué pena que a aquélla le tocase competir con El paciente inglés.
  2. No le pongo pegas al premio a los Coen. Eso sí. Me parecen unos directores más personales, osados e interesantes que Joe Wright. Este tiene mucho oficio, sin duda, pero me parece mucho más formalista.
  3. He oído por ahí que ha sido un gran triunfo para lo europeo. He oído que si los Coen son más apreciados en Europa,… que si los cuatro actores premiados son europeos,… etc. Por partes. Los Coen serán más apreciados en Europa, pero el cine que hacen está claramente enraigado, formalmente y culturalmente, en los Estados Unidos. Por otro lado, dos de los actores premiados, Daniel Day-Lewis y Tilda Swinton, son ingleses; y estos son una escuela actoral aparte. Impresionante, formidable, pero aparte. No los incluiría yo dentro del conjunto de los europeos. En los siguientes puntos comentaré más sobre los otros actores y sobre el tema de Europa. En cualquier caso, mi enhorabuena a tan excelente pareja de actores británicos.
  4. Hace tiempo que parece que un actor tiene más facilidad para ser premiado si hace un papel excesivo; de tarados en muchos casos. Y este ha sido el caso de Javier Bardem. Bien por él, porque lo hace bien, y porque me cae bien. Pero, ¿es que no es posible premiar a un actor porque hace bien de alguien corriente?
  5. También parece que para que una actriz opte al premio, la tienen que maquillar hasta que no parezca ella. Tras los precedentes de Nicole Kidman y Charlize Theron, he aquí a Marion Cotillard, a quien dan el premio por un papel en el que no parece ella para nada. No me acaba de convencer mucho esta forma de dotar de artificiosidad a la interpretación.
  6. Me fastidia mucho que no le hayan dado el premio a la mejor película de animación a Persepolis. Ratatouille será un virguería técnica y muy entretenida, pero no deja de ser más de lo mismo. Es premiar a lo de siempre. Sin embargo, la película francesa me parece muy bien hecha, muy interesante, muy novedosa, muy osada y, sencillamente, mejor. Y también este premio demuestra que lo de la «europeización» es una memez. Hay que vender los productos de siempre. Made in USA.

Se podrían comentar más cosas, pero me voy a limitar a lo dicho. A lo que me parece más interesante o fundamental. Bueno. También me he dado una vuelta por las fotos de la alfombra roja. Tampoco hay mucho que comentar. Mucho modelito de alta costura, pero poca moza de buen ver que resulte realmente atractiva.

Y la rana es para…

Ranillas (4)
(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

El Seis Naciones se pone emocionante, y las tenistas en Doha se ponen la manga larga

Deporte

Tras un fin de semana de descanso, este sábado volvió el Seis Naciones, que se ha puesto realmente emocionante. Con Escocia e Italia convertidos en comparsas, Irlanda y Gales mantuvieron el tipo en el torneo. Estos últimos, son candidatos tanto al torneo como al Grand Slam. Pero el plato fuerte, que vi ayer en diferido, fue el Francia-Inglaterra que se jugó en el Stade de France en Saint-Denis. Los ingleses les tienen tomada la medida a los del gallo, y especialmente Wilkinson, que en los momentos clave fue decisivo para marcar la diferencia.

Como consecuencia, Gales queda lider en solitario, seguido de Irlanda, Francia e Inglaterra con una derrota. Irlanda tiene que pelear todavía con Gales e Inglaterra; es decir, basa parte de su buena situación en haber ganado a los flojos. Pero sobre todo, queda para la última jornada un Gales-Francia que puede ser decisivo para el torneo. Escocia e Italia puede que se tengan que jugar la Cuchara de madera en esa última jornada. Lo dicho, emocionante.

Ayer también dediqué un rato a ver la final del Torneo de Qatar de tenis femenino, que se celebraba en Doha. Se enfrentaban las rusas Sharapova y Zvonareva. Se notaba que jugaban en tierras sarracenas. Ambas iban de lo más recatadicas, con mangas largas y esas cosas; nada de conjuntitos sexies de los habituales. Que no hay que enfadar a los imanes ni a los jeques que ponen la pasta. Aunque a Zvonareva se le veían las piernas. Qué escándalo. Ganó Sharapova.

En la foto de hoy, buen rollito en el Trofeo Conchita Martínez el pasado mes de diciembre en Zaragoza.

Victoria de Williams

(Canon EOS 10D; EF 200/2,8L USM)

Noticias curiosas o terroríficas; en cualquier caso, diversas

Ciencia, Política y sociedad

Google parece que va a sacar un nuevo servicio. De momento se oye hablar de él como Google Health. Todavía no tengo claro qué va a ser. Por un momento, pareciera como un lugar donde buscar abundante información sobre salud. Esto, por sí mismo, produce terror. Internet y los temas de salud juntos e indiscriminadamente usados dan bastante miedo. La gente «aprende» cosas… ¡qué cosas! Y no estoy en contra de limitar la información, ni mucho menos. Pero hay que hacer un enorme esfuerzo educativo para que la gente tenga una mirada crítica sobre la información que recibe. El caso es que no. Parece que Google pretende que la gente tenga la información sobre su salud organizada en sus servicios. Ufffff. Con lo delicado que es esto. No sé yo lo que opinarán las agencias de protección de datos personales.

Hablando de temas de salud, ElPaís.com nos informa de que 30 destacadísimos invitados a una fiesta que dio Demi Moore en su «modesto» domicilio han sido reclamados por alguna agencia de salud pública para ser vacunados contra la hepatitis A. Parece que uno de los camareros de la fiesta se encontraba afectado por la enfermedad. ¡Y yo que pensaba que el color amarillo verdoso de los famosos se debía a las envidias mutuas! Por lo demás, ya estamos. Información privada sobre salud, en la prensa. No sé yo si esto es muy correcto. Incluso no sé si es correcto que yo lo comente… Aggg, ¡qué dilema bioético! Lo que espero es que todos estos pijos jolivudianos no sientan el impulso irrefrenable de demandar al pobre camarero. Ya se sabe que estos «yanquis» tienen como deporte nacional demandar al vecino de enfrente. Incluso estos que son tan infinitamente ricos.

Y hablando de infinitos o de cantidades próximas; unos individuos, científicos ellos, han publicado un trabajo en el que dicen que una serie de magnitudes de nuestro universo se relacionan por un factor de 10 elevado a 122. Lo que es un montón. Dicen que el número de partículas elementales del universo es una cantidad inferior. Con lo cual la respuesta al sentido de la vida, el universo y todo lo demás no sería 42 como se nos había hecho creer. ¡Vaya cagada del pensamiento profundo! La respuesta sería 10 elevado a 122. Claro que sigue en vigor la cuestión. Conocemos la respuesta, pero ¿cuál es la pregunta? En cualquier caso, 10 elevado a 122 es un magnitud mucho mayor que 10 elevado a 100. Un googol. Que es de donde se tomó el nombre, por homofonía, de Google. Pues vaya, me ha quedado una entrada la mar de cíclica.

La fotografía de hoy se la dedico a la Luna, que esta semana se ocultó ruborizada detrás de su hermana mayor, la Tierra, cuando se dio cuenta que el Sol la miraba. Uy, mira. Si he salido poeta. O cursi. Aquí, ligando con un aeroplano que pasaba. En Veruela.

Luna y jet - Veruela
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Ranillas

Fotografía personal, Política y sociedad

Ranillas (3)

Es 2008. Y esto es Zaragoza. Eso quiere decir que vamos a disfrutar/sufrir una exposición internacional. Uno de esos eventos que supuestamente «catapultan» a las ciudades «al siglo XXI». Espero que sí. Imagino que a lo largo del año, tarde o temprano, es un tema que aparecerá por aquí. Yo he visitado dos de estos eventos con anterioridad; la Exposición Universal de Sevilla en el año 92, que me gustó mucho y en la que disfruté bastante, y la Exposición Internacional de Lisboa del año 98, que me gustó menos. Aunque Lisboa estaba estupenda. Como de costumbre.

En la preparación para los fastos, el Ayuntamiento de Zaragoza está adecentando algunas zonas de la ciudad, y especialmente las riberas del Ebro. Al fin y al cabo, el tema de la exposición es «el agua y el desarrollo sostenible». Una de las avenidas recien arregladas en la Avenida de Ranillas. Y mira por donde, han tenido un detalle simpático. La han ornamentado con unas simpáticas ranillas de bronce. El domingo les estuve haciendo unas fotos. Aunque la mañana estaba estúpidamente brumosa y fea. Habrá que pasarse otro día con buena luz.

Ranillas (1)
(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (2007)

Cine

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007), 18 de febrero de 2008.

Hay un hecho que está ahí. Voy a ver las películas de Tim Burton de forma casi compulsiva. Desde hace mucho años, me atrae casi patológicamente la imaginación visual del original director norteamericano, y no me pierdo ni una. Así que, no podían pasar muchos días tras el estreno de esta nueva película del realizador para que fuera a verla.

En primer lugar, se trata de cine musical puro, adaptación de un musical teatral del mismo título, con la misma música y las mismas letras. Recuerdo que hay que distinguir las películas musicales de las películas con canciones; en estas últimas priman los diálogos, pero de vez en cuando cantan. En las películas musicales, todo gira alrededor de la música. Para que se aprecie de forma idónea, las canciones no se deben doblar, y es obligatorio que se subtitulen para entender la trama. Esto, más la carencia de cultura sobre este tipo de obras en España, hace que sean películas que gustan menos a la gente. También influye que durante años fue un género infrecuente, aunque últimamente se ha reforzado con filmes como Moulin Rouge, El fantasma de la ópera, Chicago o Hairspray. Como tal musical, desde mi punto de vista está excelentemente adaptado, a lo que contribuye notablemente la perfecta ambientación que se ha desarrollado. Visualmente es una gozada. Quizá, la principal pega está en que se han buscado actores conocidos para los principales papeles y no actores de musical; no son cantantes en origen, sino actores que cantan. No lo hacen mal, pero podría ser mejor.

El desarrollo de la historia no está mal, aunque el carácter triste y tenebroso de las canciones hace que falte un poquito de chispa de vez en cuando. En cualquier caso, se va animando mucho conforme se acerca el final, que por lo demás se va haciendo muy previsible; poco a poco va pasando del drama a la tragedia. Es inevitable.

La interpretación es buena. Johnny Depp está contenido, mucho más sobrio que en otros papeles, lo cual le beneficia notablemente. Helena Bonham Carter no está mal, pero me entran dudas de que se adapte bien a su papel; tengo la impresión de que Mrs. Lovett tendría que ser algo mayor y tener más cara de mala leche. Entre los malos, tanto el siempre solvente Alan Rickman como el peculiar Timothy Spall lo hacen muy bien.

En general una película razonablemente entretenida, a la que daré un siete, con un ocho en la dirección y otro siete en la interpretación.

Desde la fachada de la Catedral de San Pablo en Londres, vemos Ludgate Hill. Siguiendo todo recto por ésta, comprobamos que se continua por Fleet Street, donde el sanguinario barbero tenía su establecimiento.


(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

Fotos en el Monasterio de Veruela

Fotografía personal

Últimamente pintan bastos para gente que conozco. Una forma de paliar las malas noticias es salir a airearse un poco fuera de la ciudad. Cogemos el coche y nos vamos a pasear por el Real Monasterio de Santa María de Veruela, en Vera de Moncayo (Zaragoza).

Ver mapa

Como es mi constumbre en estos casos, cojo una cámara de fotos y hago unas cuantas. Quizá no con la dedicación que en otras ocasiones. Pero la belleza y el interés histórico y artístico del lugar merecen la pena. Os dejo algunas. Otras irán apareciendo en los próximos días.

Torre y luna

Querubines y calaveras

Columnas
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM y Tokina AT-X Pro 12-24/4)

Una fotografía, ¿un asesino, un héroe?

Fotografía, Política y sociedad

Ayer 14 de febrero, los chicos de Xataka Foto se sentía poco románticos, y dedicaron una entrada de su blog al comentario de una célebre fotografía de tiempos de guerra. Es aquella en la que vemos a un militar survietnamita disparando a la cabeza de un prisionero del Vietcong ante la mirada de otros militares. La foto fue realizada por Eddie Adams, y el militar que dispara era una general de la policia de Vietnam del Sur llamado Nguyễn Ngọc Loan. En la página en Wikipedia del fotógrafo, cuyo enlace aparece con anterioridad o en la entrada de Xataka Foto, encontraréis la imagen.

La imagen es muy conocida. Tuvo una gran repercusión a la hora de establecer corrientes de opinión en los Estados Unidos en particular y en todo el Mundo en general sobre el conflicto del Vietnam. De alguna forma, fue el inicio del fortalecimiento de los movimientos antibélicos.

Lo que más me ha llamado la atención es que el fotógrafo, ante la caída en desgracia del general debido a la foto, siente lástima y se arrepiente de su fotografía. Siente que acaba con la vida del militar. Lo justifica. Llega incluso a considerarlo un héroe de una causa perdida, en parte, por su culpa. Adams nunca perdió el reconocimiento por su imagen y por las que tomó con posterioridad. Se le otorgaron diversos premios.

Mujer velada

Particularmente, creo que la acción del general es mala en sí misma, y además creo que sí que representa la maldad de la guerra en su expresión más clara. El fotógrafo habla de sus buenas obras antes y después, y justifica la ejecución sumaria del prisionero por la muerte previa de policías que trabajaban a las órdenes del general. Es un estado de tensión lo que le lleva a esa situación. Por este razonamiento, muchos de los crímenes de guerra que se juzgaron contra oficiales alemanes, que acabaron con condenas contra ellos, no debieran haber sido considerados como tales. Los cometieron por que se lo habían ordenado, porque estaban bajo tensión, porque su unidad había sido masacrada… muchos motivos para actuar brutalmente, irracionalmente. Así no vamos más que a la barbarie. El general de la foto no es el responsable de la guerra en su conjunto. Pero siempre será responsable de sus actos. Y por su grado de los de sus subordinados. Y en cualquier caso, la imagen sí que representa lo que significa la guerra. Aunque luego se arrepintiera de ella de alguna forma, la foto de Adams mereció la pena que fuese tomada, y mereció la pena que fuese publicada. En mi humilde opinión.

Con un tema como el de hoy, me tengo que volver al reportaje en el cementerio de Zaragoza (Pentax K10D; SMC-A 50/2).

Bye, bye, love! Bye, bye, happiness! Hello, loneliness…

Cine

Eso era lo que cantaba Ben Vereen en All that Jazz, cuando el protagonista interpretado por Roy Scheider, alter ego del director Bob Fosse, se debate entre la vida y la muerte tras sufrir un infarto. En realidad, habría que decir que se debate entre la muerte y la muerte. Empieza el espectáculo, se tituló tontamente en castellano, demostrando quien le puso el título que no tenía ni idea de qué iba la película. «I think I gonna die», terminaba la estrofa. «Creo que me estoy muriendo»; y esto es lo que le ha pasado al protagonista de aquel irregular filme. Porque Roy Scheider se nos murió este domingo.

Este buen actor tuvo una época dorada en los años 70, en la que nos obsequió con papeles en películas como The French Connection (Contra el imperio de la droga), Jaws (Tiburón), Marathon Man, Klute o la mencionada All that Jazz. Después es más difícil encontrar buenas películas en su filmografía. También hizo algo de televisión, protagonizando una producción de Spielberg de ciencia ficción más bien flojita, Seaquest.

En cualquier caso, tengo un buen recuerdo de él. Era un tipo que me caía bien. No sé por qué al principio de su carrera hacía tanto de duro. A mí me parecía que tenía cara de buena persona. Qué se le va a hacer.

Alegraremos un poco tan luctuosa noticia con un poquito de alegría de carnaval.

Multicolor

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)