Nos deja Azcona,… es como si quedaramos huérfanos de ideas

Cine

Eso es lo que siento. Si alguien que esté leyendo esta entrada ha ido leyendo con cierta frecuencia las que dedico al cine, sabrá que una de mis principales quejas en el cine actual es la de una falta crónica de buenas ideas. Las buenas ideas se expresan tanto en el concepto general de la película como en el guion de la misma. Por ello, para mí la figura del guionista es tremendamente importante. Creo que es una figura que no está suficientemente valorada en el mundo del cine. O por lo menos en lo que se refiere a su relación con las masas.

Ahora nos enteremos que este domingo falleció Rafael Azcona. A los 81 años. Se fue con discreción, sin hacer ruido. Un tipo modesto, este Azcona. Con 95 guiones a sus espaldas, según IMDb.com, hay que suponer que entre lo bueno, o mejor dicho lo buenísimo que escribió, también hay alguna que otra pifia. Es inevitable. Pero creo que lo que no faltaron fueron ideas. El comienzo, desde mi punto de vista, fue arrollador. Entre 1959 y 1963 firma guiones como El pisito, Plácido, El cochecito o El verdugo. Comedia social de lo bueno lo mejor que se ha hecho en este país. Para mí, El verdugo podría ser mi película española favorita de todos los tiempos. Siempre he pensado que la UNESCO la tendría que declarar patrimonio de la humanidad. ¡Tantos temas, tan bien contados, en tan poco tiempo! No seguiré mencionando grandes logros. Hay muchos. Demasiado para no sentirse apabullado y permitir concentrarse en uno u otro. Quizá, por destacar alguno de «la edad contemporánea» del cine español, ese magnífico guion que es Belle Epoque, nuevamente la comedia con un toque amargo aquí y allá; la luz y el optimismo a punto de ser devorados por incógnitas sombras.

La sensación que a uno le queda es de orfandad. De que todo ese raudal de ingenio se ha perdido. Un amigo mío suele decir, socarronamente, que la inteligencia es como la energería; ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Y que si cada vez somos más y más, la inteligencia cada vez está más repartida… o sea, cada vez los individuos somos menos inteligentes. Y que si no, a vez como explicas los desastres que se ven en el telediario. Pues ahí tengo miedo. Miedo a que la inteligencia de Azcona se haya dividido y dispersado. Que dentro de unos años, no seamos capaces de encontrar un sustituto. Alguien que nos cuente las cosas que tienen que ser contadas, bien contadas, e inteligentemente.

Para la foto de hoy, me resisto a poner una imagen triste. Prefiero un poco de Carnaval, como el que celebraban en Belle Epoque. Solo que este es en Zaragoza.

Carnaval Infantil 2007

 

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

Seda (2007)

Cine

Seda (Silk, 2007), 24 de marzo de 2008.Acudo con cierta aprensión a ver este filme dirigido por el canadiense François Girard. Las críticas previas no me acaban de convencer, pero la democracia tiene estas cosas; o te vas con las amistades, o te vas solo a ver lo que quieres, o te quedas en casa. Por otra parte, siempre hay que dar un margen a las buenas sorpresas.

La película, al parecer, es una adaptación cinematográfica del best-seller de Alessandro Baricco, Seta (seda en italiano). No soy especialmente aficionado a los best-sellers, pero que se le va a hacer. El relato nos cuenta cómo un joven sericicultor francés, recién casado y enamorado de sus mujeres, realiza una serie de viajes al Japón a mediados del siglo XIX, en un momento en el que el país oriental no se había abierto aún a occidente. En uno de esos viajes, se enamora de la amante o concubina de un señor japonés. Y hasta aquí peudo contar. Y no es que quiera mantener el misterio ni nada de eso. Es que uno no entiende muy bien qué pasa y por qué pasa. No entiende muy bien por qué ese enamoramiento entre dos personas incapaces de comunicarse, ni por qué es recíproco, ni cuáles son los sentimientos de los personajes que les rodean. Eso sí, todo ello rodeado de muy bonitos paisajes de sitios muy exóticos, nevados en Japón y primavero-estivales en Francia. En ningún mometo te llega a importar gran cosa lo que está pasando. Alguna de las situaciones son muy postizas, y te lleva a ser insensible a los dramas o tragedias de la pantalla, como cuando algo le pasa a un joven japonés. Hay mucho virtuosismo en la realización puesto al servicio de la nada más absoluta.

La interpretación se ve muy condicionada por la realización. El protagonista, Michael Pitt, hace poco más que poner caras. La esposa, la actriz de moda Keira Knightley, pareciera que está de florero, mona e inexpresiva. Sólo al final parece que su personaje tiene algo que ver con la historia. Pero a esas alturas casi todo te da igual. Alfred Molina hace lo que puede, y los dos personajes principales japoneses, la concubina interpretada por Sei Ashina y el señor interpretado por Kôji Yakusho, no disfrutan de los minutos ni de la presencia que los personajes merecería. Sus personajes no están suficientemente definidos.

En resumen, un filme fallido, donde el exceso de preciosismo se lleva por delante el mínimo interés que pudiera tener la historia, que no sé si existe, o si como pasa en muchos best-sellers se limita a ser un mero folletón romántico. Pondré un seis a la realización por el oficio técnico, y otro a la interpretación porque lo intentan, aunque la cosa no dé para más. La valoración global subjetiva se queda en un cinco.

Ilustraré la entrada con una foto de los frutales en flor en las cercanías de Morata de Jalón, Zaragoza.

Flores en frutal

(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

Domingo de Fórmula 1 y Ferrari toma el mando

Deporte

La carrera en Sepang no ha tenido mucha historia. Salvo la salida que ha provocado alguna alteración en las posiciones de la mitad del grupo y alguna escaramuza durante la carrera, todo se ha decidido en la estrategia y en los repostajes.

Finalmente, con un dominio completo, en parte gracias al abandono de su compañero, el gélido Räikkönen se ha hecho con el Gran Premio con cierta facilidad. A falta de que el brasileño empiece a dar los primeros resultados, mis ferraris empiezan a empujar fuerte. Ánimo.

Como ilustración, un veterano bólido pillado el sábado de hace una semana en el Paseo de las Damas de Zaragoza.

PM5100

 

(Fujifilm Finepix F10)

…y Arthur C. Clarke nunca más hará volar nuestra imaginación

Ciencia, Cine, Literatura

Se dice que las gentes del cine nunca mueren solas. Que siempre se van al otro barrio en compañía. Claro, que Arthur C. Clarke trasciende y mucho al mundo del cine. El guionista y creador de la idea original de 2001: Una odisea del espacio, falleció ayer en Sri Lanka. Ya era mayor. 90 años.

Yo lo descubrí a propósito de la afamada película de ciencia ficción de Stanley Kubrick. Siendo todavía un adolescente, recuerdo las impactantes imágenes en las que descubría una nueva forma de ver el mundo. Un mundo que trascendía los límites de la bioesfera terrestre para introducirse en el frío espacio que interconecta los diversos astros. Es curioso, pero en un momento en el que las computadoras se veían como algo lejano y especializado, el miedo a que se volvieran locas como el esquizofrénico HAL-9000 no ha impedido que hayamos adoptado a estas máquinas como un elemento imprescindible en nuestras vidas. Claro que mi iMac, en el que escribo en estos momentos estas líneas, no ha intentado matarme. Todavía.

Al poco de ver la película, tuve la ocasión de leer la novela que escribió el propio Clarke. No era exactamente igual. Creo que la película es muy superior como producto cinematográfico que la novela como producto literario. Aunque siempre me pareció mucho más atrayente e hipnotizante la imagen del Ojo de Japeto que la de un monolito flotando en las proximidades de Júpiter.

Con posterioridad, he tenido ocasión de leer numerosas obras tanto de divulgación como de ficción del autor británico afincado en Sri Lanka. Con división de opiniones. La continuación literaria de 2001 me parece absolutamente innecesaria. Muy floja. Pero se contrarresta con esa absoluta maravilla, para mí una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído, que es Cita con Rama. Esa mezcla de acción, misterio y poesía en el primer contacto con una civilización extraterrestre me parece insuperada. Claro que su continuación en una serie de novelas sobre el tema me parece, asimismo absolutamente innecesaria. Y mala. Un rollo. Pero por otra parte, esa novelita de apariencia intrascendente que son los Cánticos de la lejana tierra vuelve a mostrar esa inmensa sensibilidad, destilando nostalgia a la vez que esperanza a través de esos exiliados que buscan un nuevo mundo donde vivir. Ah, y se me olvidaba… no se olviden de leer los Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco. Se divertirán mucho.

Para finalizar esta entrada, tres cositas. La primera una cita del propio Clarke que nos recuerdan en Microsiervos y que resumen lo que realmente significa la ironía y la comprensión de lo que es la evolución biológica a un mismo tiempo. Nos decía Arthur que:

Aún tiene que probarse que la inteligencia tenga algún valor para la supervivencia.

Sútil, pero cierto y contundente. También sugiero que lean la despedida que nos ofreció recientemente, consciente ya de que estaba en sus últimos años de vida, y que nos ofrece Papel en blanco en una de sus últimas entradas. Aquí pongo el vídeo; para la traducción, vayan a la entrada mencionada.

Finalmente, un recordatorio. Aunque los termómetro quieran desmentir el hecho, es innegable que desde las 6:48 horas de esta madrugrada estamos en primavera. Hoy es el equinoccio de primavera. Y lo celebraremos con una fotografía apropiada al hecho.

Flores en árbol (III)
(Canon EOS 40D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Se fué Anthony Minghella…

Cine

Me enteré ayer martes de que había fallecido Anthony Minghella, director, productor y guionista de cine. Era joven. 54 años. No tenía una carrera larga, con muchísimas películas en su haber como director. Pero hay dos de ellas que me han gustado mucho. Y lamento que no esté ahí, para ofrecernos más de éstas, aunque sea una vez cada década.

Las dos películas son El paciente inglés y Cold Mountain. La primera recibió el reconocimiento internacional, ganó muchos óscares y fue muy celebrada en su tiempo. La segunda fue recogida con más frialdad, quizá por el mensaje antibelicista que mandaba, las dos lo hacen, justo en un momento en el que en Estados Unidos sonaban tambores de guerra.

El paciente inglés es una de mis películas favoritas. Es un peliculón con todas las letras. Tiene una historia de fondo, tiene una historia de amor, tiene historias paralelas que confluyen y dan sentido al conjunto, tiene personajes carismáticos, tiene localizaciones maravillosas, tiene una banda sonora sensacional, tiene una luz magistral… desde mi punto de vista lo tiene todo. La fui a ver dos veces en el cine. Una en mi ciudad, Zaragoza, en el ya extinto Cine Mola, uno de los más incómodos que he conocido. No me enteré de que era incómodo. Otra en Barcelona, en versión original subtitulada en español, momento en el que acabé siendo incodicional del filme para siempre jamás. Tengo una copia en DVD. Pero la veo poco; al final del filme, me invade una sensación de tristeza que conviene dosificar. También me atrevo a recomendar sin reparos la novela en la que está basada, escrita por Michael Ondaatje.

Cold Mountain por su parte tiene muchos de los ingredientes que hemos mencionado en la anterior. Siendo historias distintas, tienen muchos paralelismos. Y en esta película en particular, nos ofrece una visión distinta de las tradicionales ofrecidas por los norteamericanos sobre su guerra civil. Menos heroica, menos caballeresca, más sórdida; aunque también más cercana, más humana. Si bien no tiene el mismo nivel que la anterior, creo que merece estar más arriba en el recuerdo de los aficionados al séptimo arte.

Sirva esta entrada como modesto homenaje a quien tanto me hizo disfrutar y sufrir en la oscuridad de la sala de cine.

Estoy melancólico y minimalista. Un detalle de la corteza de un árbol otoñal.

Herida

(Pentax *ist DS; SMC-A 100/4 Macro)

Un día libre en Barcelona

Viajes

Ayer lunes. Decidí tomarme un día libre e ir a visitar a algunos amigos a Barcelona. Hay que aprovechar el AVE, ya que lo han puesto. Es cómodo. Saqué billete para las 8:55 de la mañana, que tampoco es cosa de madrugar si no se va a trabajar. Dos horas más tarde, estaba cogiendo el metro en la estación de va a trabajar. Dos horas más tarde estaba cogiendo el metro en la estación de Sants. Quedamos pronto, antes de lo que yo pensaba. Problemas de agenda. En petit comité. No como sucede periódicamente, que quedamos un grupo a comer. Primero fui de compras. Un complemento para mi laboratorio fotográfico digital.

Habíamos quedado al final de la Diagonal. Como yo no los conocía, nos dimos un garbeo por los encants. Muy animados, pero no me parecieron nada del otro mundo. Un mercadillo donde se venden más zarrios que otra cosa. Pero terminamos de pasar la mañana. Hacía bueno.

Vendemos el tiempo

Comimos un picoteo. Un bocata. Apetecía más charlar mientras paseábamos. No sé como salió el tema, pero comenté que hacía siglos que no estaba en la Sagrada Familia. Así que fuimos. Apoquinamos los ocho euros que cuesta entrar a verla. Y lo que ves es un sitio en obras… dicen que es la gracia. Es un monumento que siempre me ha producido sensaciones contrapuestas. Hay cosas que me gustan, pero otras no. La verdad es que la arquitectura de Gaudí no siempre me gusta. Algunas de sus obras me cargan un poco. Prefiero la arquitectura de líneas más sencillas o austeras.

Pináculos

Habíamos hecho idea de ir a pasear luego por el Parque Güell, pero a alguien se le cruzó una llamada imprevista en el móvil. Eran las cinco de la tarde y había que despedirse. Yo tenía billete para las 21:00 horas. Pero como se había nublado y la luz era muy pocha decidí acortar la estancia. Lo importante era charrar un rato y llevábamos más de cuatro horas dándole. Objetivo cumplido. Me fui a la estación y cambié el billete. A las ocho y cuarto estaba en casa. Cansado y un poco melancólico. Es lo que pasa, cuando ves que el tiempo también pasa.

(Todas las fotos: Pentax K10D; SMC-DA 21/3,2 y SMC-A 50/2)

Shackleton y los náufragos del Endurance en la Lonja de Zaragoza

Ciencia, Fotografía, Viajes

Hoy he tenido la oportunidad de visitar la exposición Atrapados en el hielo en el que se relata la odisea de la Expedición Imperial Trans-antártica. La expedición, que partió el 1 de agosto de 1914 de Inglaterra, consistía en dos barcos, el Endurance y el Aurora. El Aurora era un barco de apoyo. El barco principal era el Endurance, en el que viajaba el líder de la expedición Ernest Shackleton, cuyo propósito era atravesar el continente antártico. Ambas tripulaciones sufrieron sendas odiseas, pero la que aquí nos interesa es la del Endurance.

¿Por qué la expedición del Endurance se hizo especialmente famosa? Entre otros motivos, por que el aguerrido australiano Frank Hurley, fotógrafo oficial de la expedición, frente a todas las adversidades, consiguió salvar numerosos negativos, copias y diapositivas en color de los avatares de la expedición. Estas fotografías son la base de la exposición, aunque hay otros elemntos audiovisuales, interactivos o explicativos que la complementan.

No vamos aquí a relatar los pormenores de la expedición. Diremos solamente que el Endurance quedó atrapado en un mar de hielo del que no pudo salir, que cuando naufragó dejando sin refugio a los expedicionarios estos trataron de regresar hacia el norte para ser rescatados, y que finalmente lo consiguieron. Ninguno murió, aunque la salud de varios quedó gravemente tocada. En total, estuvieron casi dos años, con dos inviernos antárticos casi completos en la región antártica. Una auténtica proeza. Aunque los objetivos de la expedición fracasaron casi por completo.

Si estáis por Zaragoza, la tenéis abierta hasta el 4 de mayo. No os la perdáis. Personalmente, creo que iré más de una vez a visitarla. En la imagen, la fila que había esta mañana de domingo para entrar.

Shackleton en la Lonja

 

(Canon EOS D60; EF 28/2,8 USM)

Gloria galesa (y caos australiano)

Deporte

El XV del Dragón, la Selección de Rugby Union de País de Gales, es la campeona de la edición de 2008 del Torneo de las Seis Naciones. Con todo merecimiento. Además del torneo, ha conseguido el Gran Slam y la Triple Corona. Más no se puede pedir. Ayer culminó una excelente competición venciendo claramente y sin paliativos a una Francia que, aunque llegó a ir empatada a poco de empezar el segundo tiempo, en ningún momento dio la sensación de poner en peligro la victoria en el torneo para los galeses. Ayer, el Millennium Stadium de Cardiff fue una gran fiesta.

El otro gran partido de la jornada, enfrentaba a Italia y Escocia en el Stadio Flaminio de Roma. Italia tenía muy difícil abandonar el farolillo rojo de la competición, pero una victoria contra los escoceses les evitaria el ominoso trofeo de la Cuchara de Madera. Y así fue. En un partido muy entretenido, muy igualado, el conservadurismo de los escoceses en el segundo tiempo les llevó a parder el partido por un drop de diferencia. Mejor para el honor de los italianos, que a pesar de todo conservan el último puesto del torneo, aunque no por mucho. Claro que los escoceses ya habían cumplido, llevándose hace siete días la Copa Calcuta.

En el partido de relleno, Inglaterra venció en Twickenham ante una floja Irlanda, que aunque se adelantó en el marcador con un 10-0 inicial, no supo mantener el nivel durante todo el encuentro. Los ingleses dejaron a Wilkinson en el banquillo, aunque salió en la segunda parte. Pero su sustituto, Cipriani, cumplió con nota. No se notó la ausencia del veterano apertura inglés. Curiosamente, la victoria inglesa les ha permitido quedar segundos en la clasificación del torneo, por encima de los fracasados franceses.

En las antípodas, esta madrugada se ha celebrado el Gran Premio de Fórmula 1 de Australia. No lo he visto. No había ganas de madrugar. O de trasnochar tanto… según como se vea. Parece que mis «nuevamene adorados» Ferraris han quedado bastante mal en una demencial carrera en la que no han terminado más que un puñado, en la que Alonso se ha aprovechado de este caos para quedar cuarto, y que ha sido ganada por el pérfido británico. Qué se le va a hacer.

La fotografía de hoy está tomada desde la cima más alta de País de Gales, el monte Snowdon.

(Canon EOS D60; Tokina AT-X Pro 12-24/4)

Comienza el circo de la Fórmula 1… por favor, este año sin payasos

Deporte

Hoy comienzan los primeros entrenamientos correspondientes al Gran Premio de Australia de Fórmula 1. Es la primera prueba del mundial de este año. El año pasado quedé un poco desencantado. Básicamente por los tejemanejes estúpidos que llevó a MacLaren a hacer el idiota y el ridículo. Alonso estaba ahí también. Como mi sentido patriótico ha sido siempre más bien escaso, no voy a ser tan ingenuo para creer que el corredor asturiano es un santico. Seguro que tuvo su parte en todo el berenjenal. Decepcionante en su conjunto.

En estos últimos años, siempre me he mostrado favorable a Alonso. Con ello, rompía con una tradicción de toda una vida. Con cuatro años me regalaron un coche dirigido Campeón Ferrari Payá. Era uno de éstos que llevaban un motor eléctrico que se accionaba mediante un mando que se unía al coche por un cordón por cuyo interior circulaban los cables con la corriente eléctrica, así como una sirga metálica que unía un volantico con la dirección del vehículo. Era un juguete que conforme fui creciendo, me gustó más. Me entretenía. Y por supuesto, me condicionó para siempre. Desde pequeñito, siempre he sido ferrarista. Salvo estos últimos años.

Pues bien. No sé como irá esta temporada. No sé quien es favorito. No he seguido la pretemporada. Pero hago desde aquí manifestación pública de mis intenciones para este año y posteriores. Vuelvo a ser de Ferrari. Sean cuales sean sus pilotos o la nacionalidad de los mismos. He dicho.

Ferrari

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Ambiéntandose para la Expo: Z Arquitectura y Amaral

Arte, Música, Política y sociedad

Vivo en Zaragoza. Eso quiere decir que, cuando faltan 3 meses y un día para la inauguración de la Exposición Internacional 2008, es difícil ser ajeno al acontecimiento. Sin embargo, hasta ahora no me he sentido muy implicado en el evento. No me he procurado ninguno de los distintos tipos de abono que se han ido poniendo a la venta, ni sé muy bien cómo y cuándo visitaré el evento. Ya se verá.Pero de vez en cuando, pasan cosas que tienen que ver con el tema y que me atraen. Hace unos días, mientras hacía tiempo para reunirme a tomar unos chisme con unos amigos, entre en La Casa del Libro y me puse a hojear libros en la sección de Fotografía. Junto a esta sección se encuentra la de Arquitectura. Y allí encontré un libro, Z Arquitectura, que parece corresponder a una serie periódica del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, dedicado a la arquitectura de la Expo 2008. Me puse a hojearlo y me gustó mucho. Me lo compré. 20 euritos. Dada la calidad de la impresión y de los gráficos no me pareció nada caro. Y seguramente, mucho mejor que cualquiera de los miles de publicaciones que en plan merchandising saldrán más adelante. Llevo varios días pasándomelo la mar de bien con este libro.Por otro lado, se ha hecho pública y se ha puesto libremente a disposición del público la canción que Amaral ha adaptado para la exposición. Se titula Llegará la Tormenta, y es una adaptación del A Hard Rain’s A-Gonna Fall de Bob Dylan. El dúo zaragozano me gusta sólo a ratos. Lo cuál casi me ha ocasionado en alguna ocasión la pena de excomunión maña. Pero que se le va a hacer. Uno es así. Pero la versión que han hecho me ha gustado. Por lo menos de momento. A lo peor acaba cansándome. Como la organización de la Expo la ha puesto a disposición del público, aquí os dejo enlazado el video-clip de la canción.

No tengo muchas imágenes todavía relacionadas con el evento, pero os dejo unas «ranillas» del Paseo de Ranillas, recíen arregladico para llegar al recinto ferial.

Ranillas (2)

 

(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

La guerra de Charlie Wilson (2007)

Cine

La guerra de Charlie Wilson (Charlie’s Wilson War, 2007), 10 de marzo de 2008.

Mike Nichols dirige esta comedia de contenido político. Nos advierten que está basada en hechos reales. El congresista Wilson (Tom Hanks), el agente de la CIA Avrakotos (Philip Seymour Hoffman), la activista conservadora Herring (Julia Roberts), y otros personajes conocidos o no de la película fueron reales, y tuvieron que ver con la historia que aquí se cuenta. Lo que desconozco es en qué medida la película es fiel a los hechos tal y como sucedieron.

Como he mencionado, el filme esta realizado en tono de comedia. En algún momento, incluso me produjo algunas inesperadas risas. Realmente, tiene algún buen momento de comedia. Sin embargo, el tema tiene un fuerte componente de seriedad. De trasfondo hubo una guerra dura y cruel, con demasiado sufrimiento a cuestas, cuyas consecuencias vivimos todavía ahora, más de 20 años después, con la intervención occidental en Afganistan. Y quizá las transiciones entre lo humorístico y lo serio no están bien gestionadas. El final se precipita rápidamente a una conclusión en la que no queda claro que las consecuencias a largo plazo de la colaboración norteamericana con los insurgentes afganos serían tan terribles como la intervención de la extinta Unión Soviética. Desconozco si se debe a un fallo primario del guion, o si se debe a una intención de no ser políticamente incorrecto.

Los actores están bien. En su papel tanto Hanks como Roberts, y muy bien Hoffman, así como la pizpireta Amy Adams como ayudente del congresista. Y como no, quiero expresar mi admiración por el grupo de guapas secretarias del congresista, especialmente la morena.

En resumen, una película para pasar el rato, ya que no consigue profundizar apropiadamente en el tema de fondo, con unos actores que se lo debieron de pasar muy bien. Muy lejos de algunos de los grandes éxitos del director. Le pondré un seis, con la misma nota en la dirección y un siete en la interpretación.

La foto de hoy, extraída de mi paseo en la tarde electoral, a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza.

Sombras y ventanas

(Canon EOS 40D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

El 6 naciones empieza a tener color rojo

Deporte

Este fin de semana se ha celebrado la cuarta y penúltima jornada del Torneo de las 6 Naciones de rugby. Antes de jugarse, había cuatro selecciones en condiciones de llevarse el título. Además se ponían en juego otros títulos, también prestigiosos en el ámbito del deporte de la pelota oval. Después de esta jornada, las cosas están más claras. Gales es el gran favorito.

En primer lugar, porque hizo sus deberes venciendo a Irlanda en Dublín, y consiguiendo de paso la Triple Corona. El XV del Dragón se ha impuesto a todas las selecciones de las Islas Británicas. También opta al Gran Slam, para lo cual tendrá que vencer a Francia en la última jornada. Irlanda, claro está, queda apeada de la pugna.

Escocia e Inglaterra se jugaban en Murrayfield (Edimburgo) la Copa Calcuta, que se quedó en tierras escocesas. Lo cual apea también a Inglaterra de la lucha por el título. Escocia se aleja de la Cuchara de Madera, y cumple de sobras al haber vencido a su más odiado rival.

Finalmente, Francia ha vencido a Italia en el Stade de France (Saint-Denis), y teóricamente opta todavía al título si vence a Gales en la última jornada. Pero la victoria ha sido muy magra si la comparamos con la que consiguió Gales contra los italianos. Por lo tanto, para poder hacerse con el torneo tendría que ganar a los del Dragón, pero por mucho. Así que la cosa pinta francamente bien para los múltiples Jones que componen la selección galesa. Se lo han merecido.

En la foto de hoy, la bandera del dragón ondea en la pequeña City de Saint-David’s.

(Fujifilm Finepix F10)