No es país para viejos (2007)

Cine

No es país para viejos (No country for old men, 2007), 9 de febrero de 2008.

Siempre he mantenido dos cosas. La primera, que los Coen, Ethan y Joel, han sido y son una de las parejas de cineastas más personales y creativas de las dos últimas décadas, y que han aportado lo suyo a este arte que tanto nos ocupa, el cine. La segunda, que los Coen no han hecho habitualmente un cine para todos los públicos. Y con estas premisas, vayamos a la película que nos ocupa.

Y la película que nos ocupa es un drama que necesariamente está abocada a la tragedia. Es una película que va sobre la violencia, sobre la venganza, sobre cierto tipo de «principios», sobre una tierra dura en la que es difícil vivir,… sobre muchas cosas. Es un western, situado en la década de los ochenta. Todo ello aderezado con el especial punto de vista de los directores, que lo mismo te horrorizan que te arrancan una sonrisa. Esto último en contadas ocasiones. Desde ningún punto de vista estamos ante una comedia. Esto no es Fargo, donde al mismo tiempo que te cuentan una tragedia constántemente te mantienen con una media sonrisa, a veces franca, a veces irónica. Aunque tiene cosas que ver con aquella excelente película. Todo ello magistralmente filmado. Con un ritmo adecuado, a veces más rápido, a veces más lento, hasta llegar a un final que no contenta a muchos, pero que es adecuado, aunque quizá se arrastra sobre sí mismo durante demasiados minutos. El espectador sale con sensación de insatisfacción, porque los Coen corren el riesgo de no satisfacer la complacencia del habitualmente adocenado público, y no solamente juegan con la tragedia, sino que se regodean con ella. Pero ya he dicho que no creo que hagan cine para todos los públicos. «Palomiteros», abstenerse.

La interpretación es una de las claves de este filme. Qué decir que no se haya dicho ya sobre el trabajo de Javier Bardem, que aunque sea clasificado como «actor de reparto» es el auténtico protagonista del largometraje, paseándose por la frontera tejana con el peinado más imposible que he visto últimamente en la gran pantalla, películas de época aparte. Pero están al mismo nivel el siempre competente Tommy Lee Jones, auténtico relator de este drama, y Josh Brolin, motor con su osadía y sus decisiones de toda la acción. Además de otros secundarios que van apareciendo, siempre con fortuna, haré una mención a Kelly Macdonald, actriz escocesa que me gustó mucho en Trainspotting y en Gosford Park, que se prodiga poco en la gran pantalla, y que siempre he pensado que tiene muchas más posibilidades que las que les dan. Su personaje es modesto, pero fundamental a la hora de generar la final desazón en el espectador.

En resumen, una gran película, aunque no perfecta, pero que hará la delicias de los amantes al buen cine, aunque causará la insatisfacción e incluso el malestar de quienes buscan productos más comerciales. Yo le pongo un ocho, con un nueve en la interpretación y otro ocho en la dirección.

En una película donde la muerte es el otro gran protagonista, que otra fotografía podría poner.

La tumba ¿del pirata?

(Pentax K10 D; SMC-A 100/4 Macro)

Camden Market se quema

Viajes

Fachada en Camden Town

Casi seguro que el mercadillo más famoso de Londres para mucha gente es el de Portobello Road, en el distrito de Notting Hill, dentro de los límites del Royal Borough of Kensington and Chelsea. Incluso una mala película, presuntamente una comedia romántica, contribuyó a aumentar más su fama fuera del Reino Unido. Pero a mí, desde hace muchos años, los que más me gustan son los de Camden Town.

Son varios los mercados y mercadillos callejeros que encontramos, siendo el más importante el de Camden Lock, pero hay otros, cada uno con su interés. El sitio es muy llamativo. Situado al lado del Regent’s Canal, muchas de las casas en las alrededores tienen las casas llamativamente

decoradas. Es un sitio estupendo para pasear. La mayor animación se produce los domingos, y conviene madrugar para no

encontrar demasiado follón ni el metro ni el propio mercado.

Asomados al Canal

Pues bien, ayer comenzó un incendio y parece que ha afectado a buena parte de Camden Lock Market. Así que hoy me siento un poco triste, y por eso estoy dedicando esta entrada a este estupendo lugar, en vez de dedicarla a la película que vi ayer. Consuela saber que los laboriosos londinense no tardarán mucho en volver a ponerlo en marcha. Incluso mejorado. Espero. Pero que no le quiten su saborcillo. Os pongo unas fotos, tomadas en un domingo de principios de septiembre de 2004. Están tomadas con mi ya difunta, pero fiel mientras vivió, Canon Ixus 400. No sé yo si no tendría que volver a las Ixus… aunque mi Finepix F10 no va nada mal… Bueno, las fotos, para que os hagáis una idea de lo que hay.

Esclusas en Regent's Canal

Interior de Camden Lock

Segundo fin de semana del Seis Naciones

Deporte

Hace apenas media hora que ha finalizado el último partido de esta semana del Seis Naciones. Sólo pude ver un partido de los de ayer, el Francia-Irlanda, en diferido; lo dejé grabando por la tarde. Esta tarde, sí que he podido disfrutar en directo del Italia-Inglaterra.

Resumiendo, que es gerundio. Parece que Gales sigue con paso fuerte, ganándole a Escocia en Cardiff tras ganar a Inglaterra en Twickenham. Los franceses siguen siendo los favoritos del torneo, ya que en la primera parte arrollaron a Irlanda. No obstante, se durmieron en la segunda y los del trébol estuvieron a punto de darles un disgusto. Finalmente, Inglaterra ha tenido en su partido una trayectoria similar. Tras pasar por encima de Italia durante buena parte del partido, estos han llegado a los últimos con posibilidades de dar la sorpresa como lo hizo Gales hace una semana.

Por favor; que quiten a Vainicolo de la selección inglesa. Tendrá un aspecto muy espectacular; le llamarán el Lomu fiyiano, pero no ha hecho nada. Y van dos partidos así.

La imagen de hoy corresponde al campo de entrenamiento de rugby del Trinity College de Dublín. Muy apropiado.

Campo de rugby en el Trinity College de Dublin
(Canon Powershot G6)

Bienvenidos al Cuaderno de Ruta V.2

Páginas personales

Hola amigo,

Durante tres años y 769 768 entradas, he ido narrando algunas de mis experiencias y de mis opiniones en mi Cuaderno de Ruta. Blogger me ha dado durante esos tres años un buen servicio, pero tras un período de prueba de dos semanas, he decidido que me convenía más el que ofrece WordPress. De momento, los contenidos que aparecerán no variarán mucho de los que ya venía ofreciendo. Pero la forma de elaborarlos me parece más conveniente a mis necesidades.

La dirección de acceso que ofrece WordPress es:

https://carloscarreter.wordpress.com

También podéis utilizar la dirección:

http://www.carloscarreter.com

que se encuentra redirigida a la anterior. Con el tiempo, si consigo resolver algunos problemas, también espero que se encuentre redirigida la dirección:

http://www.carloscarreter.co.cc

El feed para subscribirse a estas entradas tiene la dirección siguiente:

https://carloscarreter.wordpress.com/feed/

Valonsadero

Cualquier problema que surja o cualquier cosa que queráis comentar, me la podéis indicar en los comentarios o bien a través de un mensaje de correo electrónico.

Finalmente, ilustraré esta entrada con una foto captada en mayo de 2006 en Valonsadero, un paraje natural próximo a Soria. Me han pedido la utilización de esta y otras fotos, tomadas con mi Fujifilm Finepix F10, para un Centro de Interpretación de la Naturaleza, lo que me ha hecho cierta ilusión. La verdad es que a esta foto no le había hecho mucho caso, pero ahora, cuanto más la miro, más me va gustando.

Renovarse o morir, del Cuaderno de Ruta V.1 al Cuaderno de Ruta V.2

mis páginas en internet

Hoy hace tres años que recomencé este Cuaderno de Ruta de forma seria. Previamente había publicado algunas entradas de forma esporádica, y con las ideas poco claras. Pero ahora, 769 768 entradas después, cada una de ellas ilustrada con al menos una fotografía original mía, llega el momento de hacer cambios y mudanza.

Después de pensarlo mucho, y después de un período de prueba de varias semanas, he decidido trasladar mi actividad bloguera a otro sitio. En este punto termina la Versión 1 de mi Cuaderno de Ruta. Blogger ha sido un buen sitio para trastear con la tarea de llevar un diario público de actividades y opiniones. Pero echaba en falta algunas cosas. Por ello, desde el 25 de enero he estado probando el funcionamiento de WordPress, con el objetivo final de cambiar un poco la forma de presentar mis entradas.

El contenido de las mismas no variarán en lo esencial. Si cambio de servicio es porque encuentro algunas ventajas a la hora de acomodar los contenidos al continente. Es una cuestión de adecuación a mis necesidades.

Los contenidos de este Cuaderno de Ruta, a partir de ahora Cuaderno de Ruta V.1, quedarán disponibles mientras Blogger no me los quite. Entraré de vez en cuando a mantener algunas cosas para que no quede como olvidado. Pero los nuevos contenidos aparecerán en el nuevo formato.

La dirección de acceso al Cuaderno de Ruta V.2 seguirá siendo:

Mi intención es dirigir asimismo la dirección

al mismo sitio. Pero últimamente me está dando problemas. Espero resolverlos.

Para suscribirse mediante algún lector RSS o Atom, la dirección será la siguiente:

Si encontráis algún problema, remitidme un mensaje de correo electrónico, o dejadme un comentario en esta entrada.

Despido esta etapa con una imagen de Valonsadero en las cercanías de Soria. Recientemente, han tenido la amabilidad de solicitarme esta y alguna otra imagen del lugar para un centro medioambiental que van a instalar por el lugar. Y me ha hecho ilusión.

Valonsadero
(Fujifilm Finepix F10)

Juno (2007)

Cine

<Juno (2007), 4 de febrero de 2008.

De vez en cuando, las películas que nos llegan del otro lado del charco son diferentes. De vez en cuando, no tienen grandes presupuestos «muchomultimillonarios», no tienen grandes efectos especiales, no tienen un cartel con estrellas de relumbrón que están de moda, no tienen… pues todo aquello que suele identificar al cine norteamericano. Estas películas, que no tienen todas estas cosas, suelen recibir el calificativo «independientes». Y aunque el calificativo «independientes» no garantiza nada, es cierto que las historias están más cuidadas, los ritmos están más pausados, los personajes más trabajados, hay más atención a los pequeños detalles y, por lo tanto, hay más probabilidad de que nos sorprendan. Para bien o para mal, pero que nos sorprendan. Cosa que no consigue últimamente el cine «no independiente», ni aunque acudamos a las salas ciegos de cubatas. Que no es el caso.

Pues bien. La historia que nos cuenta el director de este filme, Jason Reitman, que podemos calificar de cine «independiente», tiene todos esos ingredientes. Es una historia pequeñita. No mínima, pero casi. Una adolescente de 16 años (Ellen Page) pierde la virginidad con su mejor amigo (Michael Cera) con el tino suficiente de quedarse embarazada a la primera. Se plantea abortar, pero decide finalmente conservar al embrión y darlo en adopción. Todo lo demás es un relato de algunas cosas que le pasan hasta que alumbra al retoño. Con alguna que otra sorpresa por el camino, aunque sin excesivos sobresaltos.

Entre medio van surgiendo otras historias acompañantes o de fondo, como es la relación con sus padres (padre biológico y madrastra de buen corazón), con la futura pareja adoptante y la relación interna de estos entre sí (aquí se producen las principales sorpresas y puntos de interés), con su mejor, alegre y solidaria amiga, y con el mozalbete que la deja preñada y que permanece con cara de susto hasta el final de la película. En general todo ello enmarcado en un pequeño drama, teñido con toques de humor razonablemente inteligente. Le llaman «comedia dramática», pero este término me parece un oxímoron.

Uno de los aspectos más notables del filme es la interpretación de la Page. Es tanto más interesante cuanto consigue que nos traguemos sin dolor a una adolescente con un nivel de madurez en sus reflexiones o en sus decisiones que, una de dos, o es inverosimil o es marciana. Pero acabamos quedándonos con ella. La queremos. Y la cámara quiere, con locura, a esta joven y diminuta actriz canadiense. Ya me llamó mucho la atención en su particular recreación de Caperucita Roja en Hard Candy (me hace gracia que en una de las primeras escenas del filme actual, aparezca con una sudadera roja con la capucha puesta, como en el anterior largometraje citado; ¿guiño o casualidad?). Creo que puede convertirse en una actriz excelente, salvo que su físico de aspecto aniñado y sus escasos 155 centímetros la encasillen o le roben oportunidades. Bueno, sólo tiene 20 años; esperemos. El resto de los actores también tienen buen nivel, a pesar de ser poco conocidos en la gran pantalla por proceder mayoritariamente de las series de televisión.

En general, una película interesante, agradable de ver, que te deja optimista, con buen sabor de boca, a pesar de que, insisto, es un drama. Independientemente del humor con el que lo hayan aderezado. Y aunque acabaremos viéndola en la sección de comedias en los estantes de DVDs de los grandes almacenes. Creo que la crítica la ha sobrevalorado un poco (candidaturas al Óscar y esas cosas), pero es maja de ver. Le pongo un siete, con la misma nota a la dirección, y un ocho a la interpretación.

La película de hoy, la ilustro con una carnavalera e inocente niñita que animaba el pasado Carnaval Infantil en Zaragoza.

Coletas, chupete, babero
(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Qué bien, partidicos del «seis naciones»

Deporte

Pues eso. Después de dos meses este otoño con el mundial de rugby, había dejado yo de ver retransmisiones deportivas, salvo algún partido de tenis ocasionalmente. Pero he aquí que este fin de semana pasado ha comenzado el Seis Naciones de rugby, y Canal+ en sus diversos canales nos ha ofrecido retransmisiones de los partidos.

Dos partidos he visto. El primero, el sábado, un sorprendente Inglaterra-Gales, en el que los ingleses llegaron a ir ganando por 19-6, para finalmente caer derrotados por un 19-26. Impresionante la voluntad de los galeses que, tras una mala primera parte, decidieron que esto no podía ser, que si querían ganar en Twickenham, tenía que ser contra esta débil selección inglesa. Y así lo hicieron. Con rabia y desparpajo.

El segundo partido, el domingo, enfrentaba a la fracasada Francia, que tan flojo papel hizo en «su mundial» frente a la últimamente floja, aunque siempre voluntariosa, Escocia. Las dos tenían cosas que demostrar. Los «del gallo», que todavía son capaces de ser una potencia en esto del rugby. Los «del cardo», que las malas épocas ya han pasado. Pero los únicos que demostraron algo fueron los franceses, que con un equipo muy renovado, pasaron por encima de los escoceses, sin piedad alguna.

No sé si veré muchos partidos o pocos del torneo. Pero estaré al tanto. Es de los pocos deportes que me entretienen por televisión.

En la fotografía de hoy, una nueva imagen del Carnaval Infantil de este año. Estos curioso individuos, que suelen salir todos los años, suelen ir armados con unos pollos pelados. No sufrió esa suerte el gallo francés este fin de semana.

10 minutos limpiando confetti en una parada de autobús

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Un nuevo año, el Carnaval Infantil

Política y sociedad

Cuando empecé por la V.1 de mi Cuaderno de Ruta hace casi tres años, la imagen que ilustraba mi primera entrada correspondía al Carnaval Infantil celebrado el 6 de febrero de 2005. Este acontecimiento se está convirtiendo ya en un clásico de mis paseos fotográficos por Zaragoza. Este año ha sido notablemente temprano, más todavía que hace tres años. También comprobaréis que la V.1 no fue realmente la V.1. Consideraremos la experiencia anterior, ya desaparecida, como una fase beta. O alfa. O yo que sé.

La mañana, hoy, ha salido fría y nublada. La luz era escasa y aburrida. Aunque dada la hora del evento, entre las 12 y las 14 horas, tampoco es que sea mucho peor que la dura luz del mediodía.

En fin, que a continuación os dejo algunas imágenes de la edición de este año.

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(Todas las fotos con Canon EOS 40D;
EF 24-105/4L IS USM, EF 200/2,8L USM)

Por fin una novedad interesante en fotografía…

Fotografía

Lo cual tiene su coña. En estos momentos, se está celebrando en Las Vegas las convención anual de la Photo Marketing Association, y como consecuencia, están lloviendo las novedades en materia de material fotográfico. Como viene sucediendo en los últimos años, las reinas de esta feria son las novedades en materia de cámaras réflex digitales. La competencia en esta materia se está volviendo muy cerrada. Poco a poco, van siendo más las marcas que ofrecen gamas de productos cada vez más amplias e interesantes.

¿Interesantes? Pues la verdad es que cada vez me parece menos interesantes. Creo que ya hace un tiempo que se fabricó la cámara o las cámaras que bastaban para que una mayoría de aficionados tomaran buenas imágenes. La carrera de los megapíxeles no me atrae, y el resto de las novedades, como los estabilizadores de imagen, los sistemas de limpieza del sensor, la visión directa, poco a poco se ven clonados en todas las marcas de una u otra forma. La información de las características técnicas en estas cámaras resulta tan prolija, que aburre su lectura y análisis.

Mujer velada

En este maremágnum, que todavía sería más confuso y borroso si observáramos las novedades en compactas, lo cual no merece la pena, de repente leo una novela que realmente despierta mi curiosidad. ¡¡¡Fujifilm presenta el prototipo de una nueva cámara para película!!! Vaya que esto si que llama la atención. Leo la noticia en DSLR Magazine, donde me sorprendo con el aspecto de la nueva cámara, que está pensada para ser utilizada con rollos de película de 120/220 para un formato del fotograma de 6 x 7 cms. El «nuevo» aspecto retrotrae a las «folding» que tan populares fueron hace 50 ó 60 años. Yo tengo, en perfecto estado de funcionamiento, pero destinada a una vitrina, una Zeiss Ikon Contessa que esencialmente tiene el mismo principio de uso que el nuevo prototipo, pero para película de 135,… ¡y siendo una cámara del año 1953! Lo cierto es que el prototipo es atractivísimo. Ya veremos si se convierte en una realidad comercial.

La pregunta que me hago también es… ¿por qué no hacen cámaras con estos bonitos diseños también con captores digitales? Me pirraría por algo como eso. Eso sí… algo más baratico que la telemétrica de Leica. Por favor.

Mientras tanto, la foto de hoy, tomada con una Pentax K10D y un SMC-A 50/2, en el Cementerio de Torrero en Zaragoza.

Actualización en CineTren: Las normas de la casa de la sidra

Cine, Páginas personales, Trenes

El reciente comentario sobre la película En el Valle de Elah, me hizo revisar la filmografía de su guapa actriz protagonista, Charlize Theron. Una de las películas de esta actriz que más me llamó la atención, tanto por lo que me gustó el filme como por lo guapa que salía la sudafricana fue Las normas de la casa de la sidra. Pero también me gustó en dicha película las películas de ambiente ferroviario que en ella salían. En la boscosa región norte de Nueva Inglaterra, en el estado de Maine, salía un bonito tren de madera tirado por una imponente locomotora de vapor.

Por todo ello, he actualizado mi página sobre el ferrocarril en el cine con una reseña sobre esta película de Lasse Hallström. Si os apetece no dudéis en visitar el artículo.

La entrada de hoy queda ilustrada por una imagen de una imponente locomotora tipo Garratt 462 en el Museo del Ferrocarril de Villanueva y Geltrú.

462-0401bn

(Canon EOS 100; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM)

En busca del negativo perdido y los amores de Ingrid Bergman

Cine, Fotografía

Varios de los blogs sobre fotografía que sigo habitualmente, como T.O.P. y Foto36, se hacían eco de una noticia aparecida en The NY Times recientemente sobre el descubrimiento en Méjico de varios miles de negativos de Robert Capa tomados durante su seguimiento de la Guerra Civil española. No sólo hay negativos de Capa. También encontramos negativos de Chim y de Gerda Taro.

Parece ser que los negativos fueron dejados en París cuando el fotógrafo abandonó Europa ante el avance alemán en 1940. Creyó hasta su muerte que se habían perdido. Pero parece ser que tras numerosas peripecias, consiguieron salvarse, y muchos años más tarde, reaparecer en buen estado, tal y como parece que han confirmado los técnicos de Eastman Kodak.

Por un lado, este descubrimiento es una excelente noticia para la conservación del patrimonio histórico de la fotografía y también, dándole la vuelta a la cosa, para la conservación del patrimonio fotográfico de la historia. Pero por otro, nos puede hacer reflexionar sobre otra cosa. Los viejos negativos fotográficos han mostrado en numerosas ocasiones su capacidad para resistir todo tipo de peripecias y durar en el tiempo. Pero… ¿los archivos digitales resistirán igualmente? ¿Estamos condenados a perder la mayor parte del patrimonio fotográfico que actualmente se está generando por la volatidad de los datos electrónicos? Interesante cuestión.

Un poco de cotilleo. Mientras releo algunas de las cuestiones relacionadas con Capa, veo que fue amante de Ingrid Bergman, quien quiso llevarle al altar, cosa que no consiguió porque el permaneció fiel a la memoria de su compañera Gerda Taro, que murió en Brunete durante la contienda civil española. Por un lado, qué envidia, y por otro, qué romántico. También leo que esta pareja, la Bergman y Capa, sirvieron de inspiración a Hitchcock para la pareja protagonista de Rear Window, interpretada por Grace Kelly y James Stewart. Cómo me gusta; todo se interrelaciona. Todo tiene que ver. Todo es un todo.En la foto de hoy, una vista de las playas del desembarco de Normandía, donde también estuvo Robert Capa.

En las playas del desembarco
(Pentax P30N; Sigma 28-70/3,5-4,5)

En el Valle de Elah (2008)

Cine

En el Valle de Elah (In The Valley of Elah, 2008), 27 de enero de 2008

Cuando uno se entera de que estrenan una película protagonizada por Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon, le entran muchas ganas de ir al cine. Si además te enteras que el director es Paul Haggis, quien ya nos ofreció una cinematográficamente interesante aunque ideológicamente confusa Crash,… pues aún parece que te interesa más todavía. Si las críticas que lees son muy positivas,… entonces empieza a dar miedo la cosa. Se crean unas expectativas muy elevadas, y el riesgo de desilusión aumenta exponencialmente. Son las cosas del cine. Pero es necesario ir. Y si hay que ir, se va.

La historia es la de la investigación de la muerte violenta de un soldado recién llegado de Iraq en los alrededores de la base donde se encuentra acuartelado. La investigación se lleva a cabo en diversos momentos por la policía militar, para pasar luego a la jurisdicción civil por una iniciativa de una inspectora de policía con problemas de integración laboral (Charlize Theron), y en todo momento por el padre del soldado (Tommy Lee Jones), un militar retirado, que quiere recuperar la memoria del hijo, de quien se sospecha pudiese estar relacionado con el consumo y el tráfico de drogas. La acción transcurre pausadamente mientras nos enteramos de cosas,… que no necesariamente tienen que ver con el investigación. Esta pasa a ser un marco adecuado para que realizar un reflexión sobre las consecuencias éticas y morales de la Guerra de Iraq en particular, y de cualquier guerra en general. La película va poniendo en cuestión la pérdida de valores de una sociedad desorientada y con problemas. El plano final de la película con una bandera norteamericana ondeando al viento de una determinada forma es una auténtica declaración de lo que concluye el filme. Por cierto, debe ser la única ocasión de que un final con bandera al viento me ha gustado. Y mucho.

La película está basada en hechos reales, aunque los nombres y las circunstancias están alterados. En esta ocasión, no hay confusión ideológica. Está claro que Haggis promueve una intensa crítica de lo que pasa en torno a ese disparate que es la invasión de Iraq por parte de los EE.UU. y sus aliados, así como en lo que se está convirtiendo el ejército norteamericano.

Un elemento importante en la credibilidad del filme es la impecable actuación de los intérpretes. Jones se mueve con la soltura y competencia que le caracteriza. Aparece mayor, triste, casi derrotado. Ha perdido a dos hijos en el ejército. Sólo le quedan las profundas y conservadoras convicciones del viejo sargento de la policía militar. Convicciones que pasarán una dura prueba conforme vaya tomando conciencia de lo que en estos momentos es la institución en la que sirvió. De fondo tiene a su esposa (Susan Sarandon) como amarga voz de la conciencia. También es muy convincente el papel de Theron como inspectora de policía. La sudafricana abandona el glamour de muchos de sus papeles, se recoge el pelo, evita el maquillaje, y a cara descubierta intenta reencontrar su punto de honestidad, su razón de ser, demostrar a los demás que es algo más que un capricho, abandonado, de su jefe.

En resumen, una película de gran calidad, altamente recomendable salvo por los que entiendan que el cine es algo para pasar el rato comiendo palomitas. Yo le pongo un ocho, con idéntica nota en la interpretación y un siete en la dirección.

Con una muerte por el medio, no parecerá mal que ilustre esta entrada con una de mis recientes fotografías en el cementerio de Zaragoza.

Cruces y cipreses

(Pentax K10D; SMC-A 100/4 Macro)