[Cine/Cinetren] De «princesas disney» galácticas y reporteros de guerra

Cine, Fotografía

La noticia del día en el mundo del cine ha sido la compra de Lucasfilm por parte de la todopoderosa Disney. Y no se han contentado con esto, han anunciado que en 2015 nos llega una nueva trilogía del universo Star Wars. Podría haber sido peor. Podrían haber anunciado un «reboot» de la franquicia. El cine ya no es el séptimo arte. El cine ahora es como los macdonalds o los benettons. Franquicias.

Un «reboot» hubiera producido uno de los mayores temores que surgieron entre los veteranos y nobles aficionados a la trilogía original; que no son los mismos que los fans de Star Wars que por defender son capaces de defender hasta a ese engendro llamado Jar Jar Binks, uno de los culpables con su torpeza política del ascenso al poder de Palpatine. Y ese temor es que, como se comenta por ahí, se pueda considerar a la princesa Leia una princesa disney. Bajo ningún concepto. Me explicaré.

Las princesas disney, esperan pacientes a que vengan los héroes a salvarlas. Pero cuando estos llegan, no son las que cogen las pistolas, hacen un agujero en la pared y se tiran a un vertedero.

Las princesas disney adoooooooran a los animalitos peludos. No les llaman felpudo con patas. Y menos si son inteligentes.

Las princesas disney se casan con principes azules. Aunque no faltan los seres azules en el universo Star Wars, la princesa Leia se casa con un contrabandista que no duda en pegarte un tiro por debajo de la mesa de un bar si considera que la conversación se prolonga demasiado.

Banda de Dixieland

Tocaba una banda de jazz galáctico cuando Han Solo disparó sobre el pobrecito Greedo en la cantina de Mos Eisley.

Una princesa disney no dudaría en enamorarse de un tipo feo y contrahecho y brutal, para bailar con teteras y candelabros en el castillo del bruto, o para saltar de gárgola en gárgola por las terrazas de Notre-Dame. Pero desde luego antes muerta que convertida en la esclava sexual de una lasciva babosa gigantesca.

La princesas disney desde luego no se morrean con sus hermanos. Incluso si no saben que son sus hermanos. Bajo ningún concepto.

Definitivamente, la princesa Leia nunca será una princesa disney. Aunque vete a saber qué princesas saldrán de ahí. En cualquier caso, a quienes pasamos nuestra adolescencia y juventud con la compañía de la princesa Leia y los demás, hace quince años la perspectiva de la reactivación de la saga nos hubiera llenado de ilusión. De hecho, así sucedió cuando por aquel entonces el tío Gilito anunció las precuelas. Pero poco dura la alegría en la casa del pobre. Aquello sólo fue una operación para ganar dinero. Mucho dinero. Y ahora Gilito ha vuelto a hacer caja a lo grande. Pero los nuevos amos querrán hacer más caja. Recuperar lo invertido y más. Así que… cualquier cosa nos puede pasar. No sólo eso… también podrían volver a sacar en pantalla a un achacoso Indiana Jones, o a su hijo, o a la madre que lo parió, o hacer un reboot… esta última siempre es la peor opción.

Luna, lucero y farola

Y no he comentado el «tomate» que pudo haber entre la princesa y los ositos de la luna de Endor… que no es la que aparece en la foto que es la Luna de la Tierra.

En fin. Dejemos a Disney y los jedis y pisemos suelo terrestre. Este fin de semana me merendé un par de películas para mi colección de películas relacionada con la fotografía. Las recomendaron en CSC Magazine, un blog fotográfico dedicado a las compactas de objetivos intercambiables. Se trata de Harrison’s Flowers (Las flores de Harrison) y The Bang Bang Club. Las dos sobre reporteros de guerra o de zonas en conflicto. Están reseñadas en mis páginas dedicadas a La fotografía en el cine.

Nubes de tormenta

Densas nubes de tormenta cubren el universo Star Wars… ¿alguna posibilidad de que despejen?

[Cine] Argo (2012)

Cine

Argo (2012), 28 de octubre de 2012.

Si me llegan a decir hace unos años que iba a tener ganas de ir a ver una película dirigida y protagonizada por Ben Affleck, hubiera pensado que me estaban tomando el pelo. Un actor que ha hecho bodrios sin ton ni son, y que cuando no hacía un bodrío, conseguía estropear con su interpretación lo que podía ser interesante. Pero en los últimos años, las cosas están cambiando. Sobretodo se ha mostrado como un director prometedor. E incluso sus interpretaciones parecían si no de alta calidad, por lo menos contenidas, sobrias, lo cual las hacía razonables. Y he aquí que nos llega una película que no pocos sitúan en la carrera de los óscars. Pues vamos a ver lo que da de sí.

El argumento está basado en una historia colateral a la crisis de los rehenes en Irán. Unos estudiantes islámistas exhaltados irrumpió en la embajada de los Estados Unidos en Teherán en noviembre de 1979, y mantuvo como rehenes a los norteamericanos que allí se encontraban hasta enero de 1981. Pero seis de ellos, el día del secuestro consiguieron escabullirse y refugiarse en casas de diplomáticos canadienses. Según la película en la residencia del embajador canadiense. Ya comentaremos que la película no es fiel a los acontecimientos, solo al desarrollo general de la historia. Para extraer a los seis escapados del país, un agente de la CIA, Tony Mendez (Ben Affleck), ideó una tapadera por la cual él se desplazaría a la capital iraní, y los convertiría en un equipo de producción de un filme de ciencia ficción, a la moda de Star Wars que estaba de moda por entonces, que buscaba localizaciones en Irán. Y aproximadamente, eso es lo que nos cuenta la película.

Digo aproximadamente. Y digo bien, porque Hollywood se caracteriza por muchas cosas, pero nunca por su fidelidad a los acontecimientos históricos. Y por lo que he leído hay un sinnúmero de detalles que nos indican que con la excusa de mantener la tensión dramática han modificado bastante la historia real. No entraré ahora a detallarlos. Paso. Se pueden leer por ahí. Lo cierto es que esta práctica, que me joroba mucho, me sienta muy mal que maltraten la historia, realmente puede haber colaborado a que tengamos una película que te engancha, bien hecha, razonablemente bien documentada cuando no deciden saltarse conscientemente la realidad, y que presenta un thriller bastante más que decente, en el que no falta un cierto grado de acción moderada, realista, algo de humor, y la tensión y el suspense necesario para que la cosa funcione. Hasta tal punto que le perdono las inexactitudes históricas. Uno se la plantea como un filme de ficción y ya está. Ya funciona. Muy bien.

Una película con esta temática uno teme que se convierta en una americanada insoportable. Como muchas de las que ha interpretado el director y protagonista. Pero no. No incide en el patrioterismo. Es más. Dosifica críticas y mantiene una razonable «equidistancia» con las responsabilidades políticas, aunque sí que decide convertir al protagonista en héroe. Un héroe atípico, discreto, que lleva adelante una aventura que tiene, tal y como se plantea en el filme, todos los números para fracasar. En la historia real, la cosa no estuvo tan dramática.

Hay muchas cosas que hacen que la película funcione. El guion, la realización, la ambientación,… y también la interpretación. A Ben Affleck, con melena y barbas setenteras, cuesta reconocerlo, lo  cual te evita el prejuicio derivado por el condicionamiento pavloviano provocado por filmes anteriores. Como ya digo, sus interpretaciones han comenzado a ser soportables cuando se ha vuelto más contenido, más sobrio. Y en este filme consigue componer un personaje convincente. Y es algo importante, porque salvo alguna simpática y humorística intervención de John Goodman o Alan Arkin, el resto de los personajes tienen una trascendencia limitada, aunque todos cumplen bien.

No sé si es una película a la que yo daría un óscar. También dependerá de contra quien compita. Pero es una buena película. Muy entretenida y bien hecha, y que sin duda es una de las recomendaciones fijas en el momento actual en la cartelera española. Es una película muy equilibrada, y que trasciende también un poco más allá de ese equilibrio con notas de calidad.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Una de las inexactitudes del filme es que se supone que Mendez pide el visado para entrar en Irán en Estambul, cuando en realidad lo hizo en Bonn. Pero ciertamente, aunque la antigua capital federal alemana es mona, la ciudad del Bósforo es mucho más exótica y fotogénica. Y te da una excusa para montar una reunión secreta en Santa Sofía.

[Cine] Looper (2012)

Cine

Looper (2012), 22 de octubre de 2012.

Con el aliciente de que con un vale y las entradas de las películas vistas la semana pasada, la entrada al cine esta semana sólo costaba dos eurillos, nos vamos a ver esta película de ciencia ficción y acción, que unas críticas ponen muy bien, y alguna no tan bien. En cualquier caso, decidimos arriesgar a ver este filme dirigido por Rian Johnson, y cuando menos me consuelo con la perspectiva de que si no da mucho de sí, por lo menos sale Emily Blunt, una chica que últimamente me gusta ver en el cine. Una de esas actrices británicas con encanto.

La historia es como sigue. En el 2074, se inventa el viaje en el tiempo. Y se prohibe. Pero los mafiosos lo usan para lo siguiente. Mandan a la persona de la que se quieren deshacer al pasado, treinta años atrás, y allá, unos asesinos conocidos como loopers, los apiolan y se deshacen de ellos. Un tipo, Abe (Jeff Daniels), es un paisajo del 2074, que se ha venido al pasado para montar el tinglado, y su propia mafia de asesinos. Y entre estos está Joe (Joseph Gordon-Levitt), uno de los loopers más fríos y eficientes. Pero claro, de vez en cuando, los mafiosos del futuro mandan al pasado a uno de los propios loopers para lo que llaman cerrar el círculo. Cuando esto le sucede a Joe, falla al intentar matar a Old Joe (Bruce Willis). Y entonces empiezan a ser perseguidos por la mafia. Entonces Joe descubrirá que Old Joe ha venido a matar al jefe de la mafia futura cuando todavía es un niño, y así evitar el desarrollo futuro, que incluye la muerte de su mujer (Qing Xu). Y uno de los niños posibles es Cid (Pierce Gagnon), un niño muy especial al cuidado de su madre Sara (Emily Blunt) en una granja relativamente alejada del medio urbano. Solitaria.

Bueno. Oh, sorpresa. Una de ciencia ficción, con viajes en el tiempo, que sin renunciar a la acción y a algún efecto especial, muy moderado, nos ofrece una historia, que aunque tiene algún altibajo, tiene un indudable interés, y con una resolución satisfactoria. Las historias de viajes en el tiempo son delicadas. Si se quieren hacer bien. Las paradojas asociadas a los viajes en el tiempo han sido ampliamente desarrolladas. Y en general, parece una cuestión fuera de los límites de la física. Pero en ficción, con tal de ser cuidadoso para que las consecuencias de las paradojas no canten, dan mucho de sí. Y esta lo consigue. Esta bien hecha, bien rodada, no trata al espectador de tonto. Se inventan un futuro creible, donde las cosas no son brillantes, donde todo no cambia de repente. Como sucede en realidad. Los cambios físicos, en las casas, en las ropas, en los paisajes son progresivos en el tiempo. Y aquí nos pintan una sociedad degradada, sin llegar a una sociedad distópica, pero sí con problemas. Y es creible, dentro de los límites del universo creado. Está bien.

Las interpretaciones son de buen nivel. Ambos protagonistas, tanto Gordon-Levitt como Willis se ajustan a su papel de asesino con emociones contenidas pero no ausentes, componiendo entre los dos un personaje coherente en su distancia cronológica. Ambos son capaces matar, ambos son capaces de luchar internamente con sus dudas, ambos son capaces de sacrificarse por una mujer. O incluso un niño. Sin entrar en los detalles argumentales. Bueno, y la Blunt sale guapa, menos niña mona que habitualmente, y lo hace también bien.

Así pues, una película más que digna, no perfecta pero de lo mejor que he visto últimamente en los géneros de la ciencia ficción y de la acción, y en la que se agradece que te traten como a una persona capaz de pensar por tí mismo y con sentido crítico.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****
Parque Grande, tras la lluvia

¿Qué aspecto tendrá este rincon del Parque Grande de Zaragoza junto al río Huerva dentro de 30 años? ¿Estará ahí todavía? ¿Será muy diferente?

[Cine] Frankenweenie (2012)

Cine

Frankenweenie (2012), 19 de octubre de 2012.

En una de las tardes de viernes más extrañas de los últimos tiempos, acabo metiéndome en los cines Aragonia a ver la última película de Tim Burton, que realmente quería ver, por hacer tiempo y me venía a mano. No recuerdo la última vez que me meto al cine solo para hacer tiempo, y es absolutamente extraordinario que esas salas de cine me vengan «a mano». Pero así son las cosas, y así es como llego a ver la nueva versión de en forma de largometraje de una historia que el propio Burton nos contó ya en los años ochenta en forma de cortometraje. Aquella estaba interpretada por personas reales, la nueva es animación con muñecos bajo la técnica del stop motion.

Victor Frankenstein en un niño que vive con sus padres y su perro Sparky en una urbanización típica de los años 50 y 60 de los Estados Unidos, en una pequeña población llamada New Holland, cuyo paisaje está dominado por una colina con un molino, a cuyo movimiento de aspas constante atribuyen los locales el que todas las noches haya tormenta. Es un niño retraído, buen estudiante, buen chico en general, al que le gustan estudiar y las ciencias, creativo. Para sus padres, su único motivo de preocupación es que no tiene más amigos que Sparky. En estas estamos cuando en su vida suceden dos cosas, la llegada al pueblo de un nuevo profesor de ciencias, el sr. Rzykruski, que aunque de aspecto imponente les es cercano y les habla en forma de experimentos y conceptos científicos claros, y la muerte por atropello de Sparky. Un desolado Victor, con su creatividad espoleada por el dolor, no se resignará a la pérdida de su querida mascota, y aplicará los conocimientos sobre electricidad que ha aprendido para devolver la vida al perro. Lo cual tendrá consecuencias imprevistas e imprevisibles. Sobre todo cuando su compañero de escuela, Edgar «E» Gore, lo descubra y difunda la noticia entre el grupo de inquietantes compañeros, que querrán traer de vuelta también a sus fenecidas mascotas.

La historia base de la película es la misma que la del cortometraje de antaño, la cual es una variación de la historia clásica del Frankenstein de Shelley tal y como lo ha visto tradicionalmente el mundo del cine. Nunca viene de más recordar que Frankenstein no es el nombre del monstruo resucitado sino el del científico que lo crea, de nombre Victor, claro. Este se supone que tiene un ayudante, tradicionalmente descrito como jorobado, de nombre Igor, homófono con el «E» Gore del compañero de escuela. Y es la trama de este y otros compañeros de clase la que está añadida a la historia original, y que permite extender la película a la casi hora y media que dura. Porque por lo demás, poco aporta a los 30 minutos del Frankenweenie original.

A partir de este supuesto, la película goza de dos virtudes. La primera es que la animación, la ambientación, y la iluminación en blanco y negro son perfectas para el filme, y muy acordes con las tradiciones del director. La segunda es que el desarrollo y el ritmo de la historia, sin bien conocidos y hasta cierto punto previsibles, están bien llevados y la hacen realmente muy entretenidas. Con un tono en general más humorístico que tétrico. Hay que considerarla más una comedia de homenaje a un determinado tipo de cine, que una película de miedo. Homenaje que no hay que limitarlo exclusivamente a los Frankenstein originales, literario o cinematográfico, sino al conjunto del cine de terror, con sus dráculas, momias, godzillas, etcétera.

No hay interpretación propiamente dicha en la película, al ser de animación. Pero la película la vi en versión original, y pude disfrutar de la voz de algún ilustre como Martin Landau como el profesor de ciencias, o menos ilustres como Winona Ryder en la voz de la vecinita de al lado. En general, el aspecto de la interpretación, en lo que se refiere a las voces de la animación está muy bien.

Como conclusión, una película que sin ser una de las grandes del excéntrico director, sí que nos reconcilia en parte con él tras los relativos fiascos de sus últimas películas que nos hacían pensar que estaba en declive, pero con una pendiente pronunciada. No es que vuelva a sus grandes momentos, se muestra conservador en fórmulas ya utilizadas, pero alegra ver que toma riesgos como el de usar muñecos y stop motion en lugar de la sempiterna y menos orgánica visualmente aunque más perfecta animación digital. Cierto que en los últimos años hay películas en este tenor que la superan ampliamente, pero no viene mal. En cualquier caso, además me regalaron un vale para ir entre este lunes y el miércoles al cine por sólo 2 euros. Espero aprovecharlo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Parque Grande, tras la lluvia

Cuando en una película el protagonista es un perro, suele suceder que hay un gato que está en el lado de los malos,… o torpes y tontos. Y esta no es una excepción. Estos mininos del Parque Grande de Zaragoza, sin embargo, no parecen ni torpes ni tontos.

[Cine] Cosmópolis (2012)

Cine

Cosmópolis (Cosmopolis, 2012), 15 de octubre de 2012

Esta no es una película que yo quisiera ver. Y eso que hay un dos o tres películas de su director, David Cronenberg, que me gustan bastante, aunque otras que no me gustan nada. El protagonista tampoco es santo de mi devoción. Y el tráiler y el argumento tampoco me decían nada. Pero a veces hay que plegarse a los deseos de la mayoría. No perderé mucho tiempo en comentarla, porque mis malos augurios se han hecho realidad.

Esto va de la historia de un joven (Robert Pattinson) que se ha hecho muy, muy, muy rico, muy, muy, muy deprisa, que de repente quiere ir con su limusina enorme a cortarse el pelo a la otra punta de Nueva York, a pesar de que no es aconsejable. El presidente de los Estados Unidos está en la ciudad y se prevén cortes de calles y protestas en las mismas. Además, él mismo está amenazado de muerte y lleva una protección de guardaespaldas. En el recorrido por las calles compartirá asiento secuencialmente con socios, esposa, amantes, y otro tipo de gentes, hasta llegar a la guardería y asistir al encuentro con quien le quiere matar. Y no contaré más.

Curiosamente todo sucede con un ritmo relativamente lento, el tráiler nos la presentaba como una historia trepidante, con conversaciones interminables, pretenciosas, y con poco sentido, con situaciones relativamente absurdas en el tiempo en que transcurre la acción, algo menos de un día. Lo de la próstata asimétrica me parece una soberana tontería. En fin, una película que como sus diálogos me parece pretenciosa, pero que no me dice nada. Ni sobre la ambición, ni sobre las relaciones humanas, ni sobre nada. Todo me parece artificial.

Las interpretaciones tampoco me dicen nada. Aparte del «vampiro pijo» protagonista encontramos a gente como Juliette BinocheSamantha MortonPaul Giamatti, que son buenos actores pero que no sé muy bien que hacen aquí, aparte de ser una excusa para intentar dar respetabilidad al filme.

Película, que sin ser una catástrofe, me parece absolutamente prescindible salvo para fans del joven actor.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

A mí me gusta más pasear en autobús tradicional de dos pisos que en limusina. Cosas mías.

[CineTren] La bataille du rail (1948)

Cine, Trenes

Una novedad en mi colección de películas sobre el ferrocarril en la historia del cine. Hacía días que no se producía ninguna. Pero con el principio de las dos semanas de vacaciones que tengo, he podido ver La bataille du rail, película más docudrama propagandístico sobre el papel de la resistencia francesa en la Segunda Guerra Mundial  que otra cosa, pero que tiene un indudable interés ferroviario, cinematográfico e histórico. Así que nada, a por ella. Si os interesa el tema. Seguid cualquiera de los enlaces anteriores y llegaréis, de forma directa o indirecta a la reseña.

El museo ferroviario de Mulhouse incluye la reconstrucción de la escena de un tren bélico descarrilado. Un gran museo, la Cité du Rail en la ciudad alsaciana.

[Cine] El artista y la modelo (2012)

Cine

El artista y la modelo (2012), 1 de octubre de 2012.

Sin hacer mucho ruido, salvo su participación en la terna de posibles candidatos españoles al Óscar, se ha colado en cartelera la última película de Fernando Trueba. Lo que más me llamó la atención fue el reparto, que incluye algún que otro ilustre del cine europeo. Así que decidimos, a pesar de que ha sido un fin de semana muy cinematográfico, que no queríamos dejar de ver esta película, aun sin tener claro con que Trueba nos íbamos a encontrar. Las críticas leídas, no muchas, no eran nada concluyentes. Así que mejor nos hacemos una idea por nosotros mismos.

Escultura de mujer desnuda

La escultura es un arte que poco a poco me va interesando más, y algunos ejemplos me pude encontrar en la Nasjonalgalleriet de Oslo, aunque la gente va más a ver los cuadros de Munch.

En el sur de Francia, durante la ocupación alemana, junto a la frontera con España en Cataluña, un viejo escultor, Marc Cros (Jean Rochefort), contrata los servicios como modelo de una joven española, Mercè (Aida Folch), fugada de un campo de refugiados de la guerra civil, y que es encontrada en la calle por su mujer, Léa (Claudia Cardinale), que conoce bien los gustos de su marido. Este anda necesitado de inspiración, de una idea como dice él. Y la relación con Mercè, que no será fácil al principio por las diferencias culturales y sociales de ambos, acabará haciendo surgir esta idea, de la que puede salir la que sea su última obra.

Lo primero que nos sorprende de la película, especialmente tras ver su colorido cártel anunciador, es que está rodada en blanco y negro. Es un detalle que se nos había pasado. Parece que está de moda. Aunque nada que ver con el estilo de recientes propuestas, tanto nacionales como extranjeras. Su uso, a pesar de ser dos películas radicalmente distintas, está más emparentado con Das weiße Band (La cinta blanca), que con las anteriores. Una fotografía delicada, de gama tonal amplia, que nos da la impresión de un contraste suave pero con sombras profundas y altas luces casi deslumbrantes, intentando y consiguiendo reproducir el ambiente de los Pirineos más mediterráneos, casi siempre asociados a una luz y a un color. Esto ya hace que ver el filme haya merecido la pena.

El beso

En el mismo Oslo, tenemos otro museo dedicado a la escultura, a la de Vigeland. Incluso un parque dedicado a la misma.

Luego está su historia. Que es mínima. El filme va dejando como víctimas colaterales que nos podrían haber interesado, o incluso conformado una película en sí misma. La relación del artista con su mujer. La relación del artista con su ilustrado amigo alemán, oficial de la wehrmacht. Las actividades de la chica, menos inocente de lo que aparenta, como activista pasando refugiados y maquis por la frontera. Todo queda indicado, es el ambiente, pero la película se centra en otra cosa. Y esa otra cosa que ocupa fundamentalmente es el proceso creador, y la relación entre el artista y su modelo. No hay más. Ya digo que la historia en sí es mínima. Contada con detalle, hasta el punto de que a algunos les parecerá lenta, o incluso fría, según he leído por ahí. Pero es un canto a la mirada del artista, al impulso y necesidad creadores, a la admiración de la belleza de la naturaleza, sea en el paisaje que rodea el taller del artisto, en las curvas de la joven modelo, o al sabor del pan mojado con aceite de oliva.

Escultura modernista

Pero el estilo del escultor de la película lo encontramos mejor reflejado en las salas dedicadas al modernismo del Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona.

A la hora de valorar las interpretaciones, la copia que vimos está lastrada por el nefasto doblaje que han hecho especialmente con Aida Folch. Originalmente, la película está filmada en francés, parece que con algún diálogo aislado en español (no sé si en catalán también) y en alemán. Este es uno de esos casos, clarísimos, en los que el doblaje disminuye considerablemente la calidad de la película. Hecha esta salvedad, difícil tarea, todos los intérpretes están a gran altura. Porque afortunadamente existen muchas cosas que no se dicen con palabras, sino con miradas, gestos o actitudes, y eso nos permite apreciar lo que las distribuidoras nos niegan, que es el trabajo de los artistas. Desde luego, el grande de la película es Rochefort. La chica juega a favor de su físico, de sus formas redondas, muy apropiadas para el papel que se le encomienda. Más cuando permanece desnueda buena parte de sus escenas. Ya he comentado el lastre que tiene su papel con el doblaje, pero tengo la sensación que debajo hay un buen trabajo. Y se agradecen mucho los trabajos menores pero importantes de Cardinale y de la excelente Chus Lampreave.

Esta película es difícilmente recomendable para todos los públicos. No es una película de consumo fácil. No está pensada para el uso multitudinario. Es cine de autor en el mejor de sus significados. No es una película perfecta. Tampoco es original, el tema ha sido muy tratado. Pero es una película muy honesta, y de una factura visual impecable, que para quienes nos gusta el arte fotográfico/cinematográfico, es un gusto. A partir de ahí, cada cual verá. A algunos gustará muchos, y a otros, quizá, aburrirá. Es lo que pasa cuando en una hora y tres cuartos no pasan muchas cosas, aunque sean importantes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Escultura modernista

Un lugar interesante para visitar y disfrutar de la visita.

[Cine] Desafío total (2012)

Cine

Desafío total (Total Recall, 2012), 29 de septiembre de 2012.

No perderé mucho tiempo comentando esta película que no tenía ningún interés en ver, pero a la que fui invitado y «coaccionado». Es una nueva versión de la película del mismo título que dirigió en 1990 el holandés Verhoeven y que protagonizó el Chuarche, con una aparición por ahí de la Stone antes de que se hiciera famosa un par de años más tarde por un cruce de piernas en otra película del holandés.

La historia, dirigida por Len Wiseman, es básicamente la misma que en la película original, pero sin ir a Marte, sino a Australia (¡¡¡???). Eso sí, mediante una tubería que une Europa con sus antípodas. Una memez como otra cualquiera. Cambia los protagonistas por Colin FarrellKate BeckinsaleJessica Biel, y dale más efectos especiales, y quítale el punto de parodia que tenía aquella, y tenemos una película más de acción como muchas que se hacen, sin más interés.

Entendámonos. No es un horror. Si no fuera por su divertida predecesora, quizá no le pondríamos tantas pegas. Como película palomitera de entretenimiento tiene un pase. Así… para ver una tarde de domingo que llueve y no apetece salir de casa, y va y la echan en alguna cadena de televisión… pues vale. Pero nada más. Es totalmente prescindible. En realidad, si se da la circunstancia anterior, búscate la película original, y échate unas risas con los mutantes marcianos, con los ojos a puntos de estallar del Chuarche, con lo mala actriz que era la Stone, pero que buena que estaba, y con Jordi Pujol apareciendo en la barriga de uno de los mutantes. Todo lo cual, ha desaparecido de la nueva versión.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Big Ben

Sí. Sale el Big Ben en la película, rodeado de un entorno futurista. No. Australia no es la antípoda del Reino Unido. El Reino Unido está demasiado al norte, y su antípoda es el océano. Sí, dentro de unos días, seguro que paso bajo la sombra del Big Ben.

[Cine] Blancanieves (2012)

Cine

Blancanieves (2012), 30 de septiembre de 2012.

Un fin de semana y principio de la siguiente, y de mis vacaciones extraño. Entre la catástrofe, y el desahogo mediante los medios audiovisuales. Y así, me he encontrado con que en el fin de semana he visto dos peliculas, esta tarde tengo la perspectiva de una tercera, tengo en agenda un nueva incorporación a CineTren y hemos asistido a la despedida de los Pond en Doctor Who. Eso aparte de las numerosas novedades de la temporada televisiva. Y alguna cosita en revistas de fotografía. Y el viernes me voy unos días de viaje. Así que iré haciendo horas extras y encajando todos estos contenidos antes de irme a Londres.

Empecemos por cine. Por la tercera versión de Blancanieves que tenemos oportunidad de ver este año. Pero esta es española, muda, en blanco y negro, y cañí. Dirigida por Pablo Berger, un realizador que se prodiga realmente poco. Veremos si tiene algo que aportar, o si es mero oportunismo al amparo del éxito de The Artist. Aunque para ser honesto, desconozco si la concepción del filme es anterior o posterior a la oscarizada película francesa.

Contar la historia es insultar al respetable, que supongo que ya se la sabe. Y varía poco. Sólo la ambientación. Blancanieves es Carmencita (Sofía Oria niña; Macarena García, joven), hija del rey de los toreros, Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho), y de la tonadillera Carmen de Triana (Inma Cuesta). Y claro hay una malvada madrastra, una enfermera que «consuela» al torero en su viudedad y desgracia, Encarna (Maribel Verdú). Bueno, y la abuela Doña Concha (Ángela Molina), y los siete enaninos que son seis y toreros. Pero con estos mimbres y algunos personajes secundarios se construye la historia ya mil veces conocida, con un final relativamente alternativo, que tiene su punto de ambigüedad. O no. Que tuvimos discusión al salir de la sala de cine.

La factura del filme es buena. Con un fotografía en blanco y negro, y unos encuadres que nos recuerdan las fotos fijas de la España de principios de siglo, a lo que hay que añadir una banda sonora bastante aceptable, comienzas la visión de la película con ánimo y curiosidad. Sin embargo, el exceso de melodrama y la natural previsibilidad argumental pesan en un filme que se acerca en exceso a las dos horas de duración, pudiéndose haber resuelto en menos tiempo.

Está el asunto taurino. No me agrada el espectáculo de los toros. El sufrimiento gratuito de un animal, por simple divertimento, me causa cierto rechazo. Que los héroes de la función sean toreros, es algo que enfría necesariamente mi entusiasmo por el filme. A eso hay que sumar que en estos momentos hay acusaciones no aclaradas de que habrían utilizado corridas privadas, con sufrimiento de animal, para la realización del filme. No sé exactamente en qué está esto, pero tampoco es algo que me guste. Incluso si la película está muy bien, hay algunas cuestiones éticas que hay que considerar a la hora de juzgar la obra cinematográfica, especialmente si tiene pretensiones artísticas.

Las interpretaciones son en conjunto correctas, entre las que destacaría a Maribel Verdú y Ángela Molina cumpliendo el resto con razonable competencia. Las chicas protagonistas, las que hacen de Carmencita me producen distintas sensaciones. La niña es un encanto, y responde al viejo dicho de Spencer Tracy de «no trabajes con niños o perros, que te robarán la película». La chica mayor es muy mona, tiene mucho encanto, pero tampoco pasa a niveles extraordinarios en su interpretacion, en mi modesta opinión.

Como conclusión, la mejor versión del cuento de los tres que hemos podido ver este año. Aunque tampoco lo tenía muy difícil; las otras dos versiones han sido película malas. El asunto del blanco y negro y la película muda tiene todavía su gracia, y está bien hecho, aunque ha perdido el factor sorpresa que produjo The Artist. Esta película que hoy comento está un escalón por debajo de la anterior. El tema taurino me incomoda, pero tampoco soy un talibán del asunto. Al fin y al cabo, dado que la acción se sitúa en la década de los 20 del siglo pasado, tampo chirría ni mucho menos. Es lo que había. Así pues, en su conjunto, se puede considerar una película recomendable, aunque en mi no haya despertado los entusiasmos que algunos críticos han manifestado. En cualquier caso, no deja regusto. Se te pasa enseguida, no te deja una impronta importante a posteriori. O sea, un entretenimiento curioso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Vallas para el encierro

Vallas para el encierro y el espectáculo taurino en la Plaza de Herradores en la ciudad castellana de Brihuega.

[Cine] To Rome with Love (2012)

Cine

To Rome with Love (2012), 23 de septiembre de 2012.

Esta película ha sido en versión original subtitulada en español, y por ello conservo su título original en inglés. La película está rodada bilingüe, en inglés e italiano, y de esta forma es realmente muy disfrutable. Quien prefiera una versión doblada, también se encuentra en la cartelera española con el título traducido, A Roma con amor.

Ayer era el equinoccio de otoño. Día y noche duraron las mismas horas. El sol salió por el este y se puso por el oeste. Y Woody Allen, como todos los años, llegó a las carteleras. Sigue con su periplo europeo. Después de sus tres películas londinenses, por cierto que me voy a Londres unos días a finales de la semana que viene, su publirreportaje turístico español, y su deliciosa postal parisina, se nos va a Roma.

No es fácil indicar el argumento de esta película. Algunos habrán visto algunas películas últimamente dedicadas a contar historias cortas más o menos románticas localizadas en una ciudad, como Paris, je t’aime y cosas así. Pues bien, Allen se ha montado algo así, pero con las historias no contadas de tirón, sino fragmentadas y mezcladas, aunque todas ellas son totalmente independientes.

Una turista americana (Alison Pill) y un abogado laboralista italiano (Flavio Parenti) ligan y se van a casar. Invitan a los padres de ella (Judy Davis y Woody Allen) a conocer a la familia de él, y el padre, que es un promotor de ópera retirado con poco éxito en su profesión descubre que su futuro consuegro (Fabio Armiliato) canta arias de ópera como el mejor, pero exclusivamente debajo de la ducha. Y decide montarle una ópera.

Un tipo normal y corriente (Roberto Benigni), un oficinista más de traje gris, trabajo y familia corrientes y molientes, de repente se ve perseguido por los periodistas, es invitado a la televisión, liga con modelos y actrices, porque… es famoso. ¿Y por qué es famoso? Pues, porque es famoso.

Una pareja de jóvenes recién casados de provincias (Alessandro Tiberi y Alessandra Mastronardi), muy catetos ellos, llegan a la capital porque los tíos de él le van a ofrecer un trabajo. Pero se separarán por las circunstancias, y severán envueltos en una extraña relación con una prostituta (Penélope Cruz) y un «galán» de cine (Antonio Albanese).

Un arquitecto maduro (Alec Baldwin), que asegura padecer melancolía de Ozymandias*, se encuentra en el Trastévere, con un joven estudiante de arquitectura (Jesse Eisenberg) que convive en ese típico barrio con su simpática novia (Greta Gerwig), también estudiante. El maduro le dice al joven que tenga cuidado, que no se líe con la encantadora mejor amiga de su novia que viene a pasar con ellos una temporada, una actriz (Ellen Page) con una agitada vida amorosa.

Termas de Caracalla

Una aventura amorosa con alevosía y nocturnidad, y bajo la lluvia, se da en el filme entre las ruinas de las Termas de Caracalla.

Aunque las historias se cuentan mezcladas, insisto en que no están relacionadas unas con otras. No sólo eso, sino que alguna se desarrollan en el intervalo de días, o en el de semanas, o sólo en horas. No están sincronizadas. Sin embargo, esto no afecta al ritmo de la película que avanza con agilidad haciendo eslalon entre ellas, sin que chirríe. En ellas, Allen va retomando sus temas favoritos: el amor, las infidelidades, la muerte, la creatividad artística, la fama y celebridad, etcétera. Pero con humor. Y en muchas ocasiones rozando el absurdo. O sin rozar. De lleno en el absurdo. En más de una ocasión me arrancó alguna carcajada, cosa que últimamente pocas comedias románticas o de cualquier otro tipo consiguen. Todo ello, al igual que sucedía en sus anteriores películas europeas, en medio de una constante postal turística de la ciudad de Roma. Creo que pocos lugares típicos de la ciudad eterna dejan de ser retratados en el filme. Lo cual gusta al respetable. Esto viene de antiguo.

Las interpretaciones están en general bastante bien. O adecuadas a lo que se pide de cada uno de los intérpretes, que dan la impresión de que se lo han pasado bastante bien. Me costaría destacar a ninguno ni por arriba ni por abajo. Y me parece absolutamente fundamental el verla en versión original, más estando hablada en dos idiomas. Alguna de las situaciones más graciosas tienen que ver con este hecho.

Resumiendo, una película a la que nadie podrá acusar de ser de las más sesudas, importantes, trascendentes o magistrales del director neoyorquino. Pero que a mí me ha divertido mucho, se me ha pasado en un vuelo y además ha sido muy agradable de ver. Quizá no al nivel de Midnight in Paris, pero mucho mejor que la mayor parte de las comedias románticas que uno se puede merendar a lo largo del año.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

* Nota: La melancolía de Ozymandias no existe. El nombre deriva de un poema inglés de Percy Bysshe Shelley, en el que se trata de la ruina de la ruina de una estatua gran rey Ozymandias, nombre por el que conocían los griegos a Ramses II. Y por lo tanto tiene que ver con lo pasajero de la grandeza terrenal. El síndrome que padece Baldwin estaría pues relacionado con el estado depresivo al tomar conciencia de que todo lo que nos parece grande e importante tarde o temprano desaparecerá y se olvidará. Lo cual es cierto.

Rincón en el Trastevere

Típico rincón del Trastévere, donde transcurren también algunas escenas de la película, y donde me alojé yo en mi visita invernal, aunque no lo parecía, en 2004.

[Cine] El nombre (2012)

Cine

El nombre (Le prénom, 2012), 17 de septiembre de 2012.

Después de la mediocre ración de cine infantil de animación del domingo, había ganas de ver algo adulto, y a ser posible de calidad. Misión que no es fácil tal y como está la cartelera. Hay que fijarse bien. Que hay muchas trampas en la misma. Pero unas cuantas críticas positivas nos dirigieron a esta comedia francesa dirigida por Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte.

España debe ser de los poco países en los que es posible encontrar algún Adolfo nacido con posterioridad al año 1945. El nombre quedó prácticamente proscrito después del devastador paso de Adolf Hitler sobre la faz de la Tierra. Así que puede que algunos espectadores españoles no acaben de entender la situación que desencadena la mezcla de comedia y drama que es esta reunión de amigos y parientes «cuarentañeros», que se juntan para cenar. Los anfitriones son Claude (Guillaume de Tonquedec) y Babou (Valérie Benguigui) que viene de Élisabeth, ella profesora en un instituto, él un intelectual universitario, ambos situados más bien a la izquierda del espectro sociopolítico. Los invitados son por un lado Pierre (Charles Berling), amigo íntimo desde la infancia de Babou, músico, soltero, muy educado, y algo amanerado. Por otra lado, están Vincent (Patrick Bruel), hermano de Babou, y su mujer Anna (Judith El Zein), que llegará con retraso. Más dedicados a los negocios, liberales de derechas, estos tienen algo que celebrar, y es que una ecografía ha mostrado que el bebé que esperan es un niño. Y Vincent, ante la incredulidad de sus amigos y hermana, les suelta la bomba de que le van a llamar Adolphe. Las discusiones comenzarán, y después, las revelaciones, los reproches, y las amistades y los cariños se verán puestos a prueba.

Esta comedia dramática puede ser comparada hasta cierto punto con una película reciente. Ambientada en Nueva York en lugar de París y con actores anglosajones en lugar de franceses. Me refiero a Carnage (Un dios salvaje). Pero ambas tienen en común estar basadas en obras teatrales de la escena francesa. Grupo de adultos de esa especie en vía de desaparición que llamamos clase media, que reunidos en el salón de una casa, acaban soltando todas sus miserias, dando rienda suelta a sus verdaderos pensamientos y sentimientos, y a veces a sus instintos. Con distintos planteamientos en su puesta en escena. Ambos adecuados a los matices que muestran. Y que nos divierten, al mismo tiempo que nos ofrecen una reflexión crítica sobre los defectos de la humanidad y su hipocresía.

Evidentemente, tratándose de una adaptación teatral, el trabajo de los intérpretes es fundamental para el éxito de la «función». Y he de decir que los cinco están espléndidos, cada uno en su momento. Quizá Patrick Bruel es el que consigue una interpretación más destacada, pero sin querer desmerecer en ningún momento el trabajo del resto. Como curiosidad he de comentar que el elenco es el mismo que representó la obra en su estreno teatral, y que los directores son los autores de la misma.

Desde mi punto de vista, una película muy interesante para el público adulto. Yo lo pasé realmente bien. Humor inteligente, con contenido.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

De gustos bohemios e intelectuales de izquierdas, los anfitriones de la cena parecen vivir no lejos de Montmartre.

[Cine] Brave (2012)

Cine

Brave (2012), 16 de septiembre de 2012.

Mañana de domingo familiar. Primero al Museo del fuego y de los bomberos de Zaragoza, como os contaba ayer, con mi sobrino de tres años y medio. Y luego al cine, sumando algún miembro más de la familia. Al peque le gusta el cine, a pesar de los jovencito que es. Este verano ha empezado a ir. Aunque esta es la primera vez que yo le acompaño también. Lo cual es una excusa para ver una de animación. Que a priori, siendo de Pixar, tenía buena pinta.

Estamos en un reino indeterminado en un ambiente medieval, donde funciona en cierto grado la magia, pero que por lo demás tiene todo el aspecto de ser una versión de Escocia. Y allí vive la princesa Merida (vaya nombre más extremeño que le han puesto), con su padre el rei Fergus, su madre la reina Elinor, y tres hermanitos pequeños muy traviesos. Al rey le falta una pierna por un enfrentamiento con un terrible oso. Y Merida prefiere más las actividades de aire libre como montar a caballo,  tirar con arco y trepar montes, que las apropiadas para una señorita según su madre. Que además pretende casarla, para lo cual monta una fiesta donde se presentarán tres pretendientes, a cual menos atractivo, todo hay que decirlo. La princesa se rebela, acaba huyendo y trabando relación con una bruja a la que pedirá un conjuro para cambiar a su madre y evitar el lío del compromiso. Pero las cosas no saldrán como pensaba, y se complicarán, de un modo muy plantígrado.

No perderé mucho tiempo en el comentario de esta película. De factura digital, no destaca especialmente en lo técnico ni por lo bueno ni por lo malo. Pero más que el estilo original y fresco de Pixar, se nota más la moralina conservadora de Disney. No como en productos de antaño, pero por ahí van los tiros. El guion tampoco destaca especialmente, y tiene muchos momentos con diálogos excesivos y algo aburridos. Por lo demás, el carácter de los «escoceses» está lleno de un montón de estereotipos, pero en muchas ocasiones me dio en pensar que se parecían más a los irreductibles galos de cierta aldea armoricana que a otra cosa. Tiene algún golpe gracioso eso sí, y me parece simpágico que uno de los lores con hijo pretendiente sea del clan MacGuffin. O que otro sea del clan Macintosh.

Es una pena no poder disfrutar de las voces originales. Merida tiene la voz de la escocesa Kelly Macdonald, actriz a la que tengo en gran aprecio desde los tiempso de Trainspotting, y la reina Elinor disfruta de las cuerdas vocales de Emma Thompson, por poner algunos ejemplos. Pero bueno, teniendo en cuenta que es para niños…

En fin, película para niños, y probablemente más para niñas. Que supongo que disfrutarán mientras se empapuzan de palomitas o porquerías similares. Para adultos,… si hay alguno que le gusta… no sé… hay que madurar. Película regular, que encima está dirigida entre tres, que ni me molesto en mencionar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: no valorable
  • Valoración subjetiva: **

Vámonos a Escocia. A Loch Ness. Si monstruo. Sólo con un ave que levanta el vuelo ante nuestra presencia.