[TV] Maravilloso culebrón de época británico; Downton Abbey

Televisión

Que la época victoriana fue un momento importante en la sociedad británica no lo duda nadie. Con el imperio en todo su esplendor, salvo la pérdida de parte de las colonias nortamericanas a finales del siglo XVIII, y con la revolución industrial a toda velocidad, era una de las sociedades más potentes y dinámicas que había en el panorama internacional.

Sin embargo, en la base de esa sociedad todavía existían estructuras generadas mucho tiempo atrás, en el feudalismo agrícola, en una sociedad profundamente separada en un sistema de clases, muy rígido, muy conservador. Y estas estructuras continuaron en vigor hasta las profundas crisis que las turbulencias de la Gran Depresión, y la Segunda Guerra Mundial trajeron, anunciando el ocaso del imperio.

Sin embargo, ningún sistema social se derrumba de repente, siempre hay un periodo de crisis, durante el cual es interesante saber qué sucede. Y ese periodo, para la sociedad victoriana, viene representado por la época que podemos situar entre poco antes de la Primera Guerra Mundial y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En la literatura, el teatro, el cine y la televisión británicas, uno de los elementos más analizados son la familia, núcleo básico de la sociedad victoriana. Especialmente las familias de clase alta o media alta, en las que además del núcleo familiar básico, o ampliado a los familiares cercanos, hay que incluir el servicio doméstico, con una estructuras tan rígidas como el conjunto de la sociedad. Hasta ahora, hemos podido admirar obras como Upstairs, Downstairs (Arriba y abajo), Gossford Park, The Remains of the Day (Lo que queda del día), que han tratado de una forma u otra estos temas. Entre otras. Hoy quiero comentar la última producción de la cadena británica ITV, Downton Abbey, que le da una nueva vuelta de tuerca al tema.

Sinopsis:

Abril de 1912. A Downton Abbey, la magnífica residencia de los condes de Grantham, llega un telegrama. En el hundimiento del Titanic a fallecido el sobrino de los condes que iba a heredar la propiedad y la fortuna de los condes, y que estaba prometido con la hija mayor de los condes. Estos sólo tienen hijas, y el heredero necesariamente ha de ser un varón. Por lo tanto, el nuevo heredero es un primo lejano, burgués, procurador en los tribunales. La mansión está servida por un pequeño ejército de sirvientes, que también tienen sus cuitas, agudizadas por la llegada de un misterioso nuevo ayuda de cámara, que sirvió como ordenanza del conde en el ejército.

A partir de ahí, asistiremos a cómo surgen amistades y enemistades, rencores y alianzas, todo un mundo que pretende reflejar lo que sucede en una sociedad cambiante. La acción llega hasta el momento en que se declara la Primera Guerra Mundial.

Producción y realización:

La serie de época más cara de la televisión británica. Localizaciones naturales privilegiadas. Un montón de actores, coordinados perfectamente. Una calidad de imagen, en alta definición, absolutamente envidiable. Una magnífica producción que acompaña muy buenos guiones que hacen que podamos seguir las andanzas de casi 20 personajes, muchos de ellos protagonistas, sin que nos perdamos. Excelente.

Interpretación:

Uno de los puntos fuertes de las producciones británicas, con muchos actores con larga experiencia en las exigentes tablas teatrales inglesas. Comentar las interpretaciones de todos los actores y actrices serían excesivamente prolijo. Pero cuanto son capaces de decir sin mencionar una palabra. Entre los que se desenvuelven escaleras arriba, desde grandes veteranas como Maggie Smith, u otras algo menos pero muy sólidas como Elizabeth MacGovern, o la muy interesante y bastante más joven Michelle Dockery, que poco a poco va componiendo uno de mis personajes favoritos. Entre los que trabajan y se esfuerzan escaleras abajo, la sobriedad y cordialidad de Joanne Froggatt, el estoicismo de Brendan Coyle, o la silenciosa expresividad de Jim Carter. Y no es que los que no nombre estén mal. Es que si no me alargaría en exceso.

Sí que es destacable en general, que los papeles femeninos son mucho más interesantes en la trama. Son las mujeres quienes realmente soportan las decisiones importantes en la acción, las que la hacen mover, las que sufren las consecuencias. Probablemente, como en la vida misma. Eso hace que la labor de las actrices femeninas sea todavía más meritoria. En este sentido, debemos cuidar el sesgo inducido por el envoltorio. Las actrices de «arriba» se nos presentan guapísimas, con maravillosos vestidos y peinados, en un entorno de ensueño. Las de «abajo» con delantales y cofias, con plumeros, o entre cacharros de cocina. No nos debemos dejar engañar. Están excelentes igualmente, y no debemos relegarlas en nuestra consideración a la hora de valorar el conjunto.

Conclusiones:

Decir que sería un producto original sería muy atrevido. Ya he mencionado tres ejemplos anteriormente de producciones relacionadas con los temas y la época, aunque muy distintos entre sí. El antecedente más claro es Upstairs, Downstairs, si bien aquella serie se centraba en una familia acomodada de Belgravia en Londres, y en esta nos hallamos más en el entorno rural de reminiscencias casi feudales. Pero básicamente, estamos en lo que estamos. En un culebrón familiar, que según den las audiencias se puede prolongar durante unos cuantos años, e incluso décadas.

El principal hecho diferencial con aquella es el presupuesto y los medios de producción. Los actuales son absolutamente impresionantes, y estamos ante una auténtica superproducción, que puede tener continuidad en años futuros. Ya está comprometida una segunda temporada de ocho episodios. La primera ha tenido siete.

Yo no puedo dejar de recomendarla vivamente, tanto si a uno le gusta la televisión, como si le gusta el buen cine, pues elementos de ambos encontraremos en la serie.

Nota práctica:

Una de las cuestiones que más confunde es la línea temporal de la acción. Muchos espectadores se han visto sorprendidos cuando en el sexto capítulo se han encontrado en el año 1914, cuando en el primero estaban en 1912. Pareciera que han pasado unas semanas o como mucho unos meses. Sin embargo, entre capítulo y capítulo pasa tiempo. Meses. Algo que se nota en muchos detalles de producción. El vestuarios, los acontecimientos históricos, referencias a las actividades de los personajes principales. Todo muy sutil, pero está ahí. En cualquier caso, para despistados he encontrado un página, en inglés, donde explican el orden cronológico de los acontecimientos.

Sugerencia musical:

Lo primero sería hacer referencia a la banda sonora de la serie, pero sólo he encontrado alguna versión del tema principal. También se me había ocurrido recomendar la música de Sadie and the Hotheads, grupo en el que participa la actric Elizabeth MacGovern y con quienes ha cantado alguna vez la también actriz Michelle Dockery, pero no tienen enlace en Spotify, y no he podido escucharlos adecuadamente. Pero finalmente me iré al conjunto de marchas Pomp and Circumstance de Edward Elgar, de la que es particularmente muy conocida la marcha número 1. Os pondrá inmediatamente en situación. Muy británicas.

El Támesis desde Greenwich

Puesta de sol junto al río Támesis, en Greenwich, en el Gran Londres; también muy británico - Canon Digital Ixus 400

[TV] Final a la quinta temporada de Dexter; esperando con impaciencia la sexta

Televisión

La cuarta temporada de nuestro sociópata favorito fue fenomenal. Con un final impactante que para muchos era imposible de superar. Porque era a la vez una conclusión y un cliffhanger de cara a la siguiente. O así lo quisieron ver muchos. Ha transcurrido un año y muchas cosas han pasado. En nuestra vida y en la de Dexter.

Recordemos el entorno para quienes no estén al tanto. Por lo tanto, advirtamos que en las siguientes líneas se puede destripar parte del argumento de las cuatro primeras temporadas. Dexter (Michael C. Hall) fue un niño que fue encontrado en un contenedor, sentado sobre un charco de sangre, junto al cadáver de su madre. Adoptado y criado como un auténtico hijo por el policía que lo encontró, pronto dio señales de ser un sociópata cruel, con un fuerte potencial para convertirse en un asesino en serie. Pero su padre adoptivo se dio cuenta, y sintiéndose incapaz de evitar el funesto destino del chaval, lo encauzó con un código que pudiera entender y asumir. Sus víctimas tenían que merecer su destino fatal, y las «ejecuciones» debían seguir un método limpio y ordenado que minimizara las posibilidades de ser pillado.

Y así lo conocimos. Así como su entorno familiar y laboral. Porque para más inri, su hermana adoptiva es policía y el trabaja como técnico en el departamento de la policía científica, especializado en sangre. Y supimos también en las primeras cuatro temporadas cómo en cada una de ellas se enfrenta a otros sociópatas, o criminales, o tiene que bordear a los policías que trabajan con él y sospechan de él. Y conocimos, cómo se conformaba su propia familia, con una mujer por la que nunca supimos si sentía amor, en el caso de que sea capaz de algún sentimiento. Y tuvo un hijo… y asistimos al tremendo final de la cuarta temporada.

Y así empieza la quinta. Viudo, con un hijo, y enfrentado a nuevos problemas. Con un nuevo asesino en serie como antagonista, nuevos problemas en el entorno laboral, y… bueno… conoce a una mujer, Lumen (Julia Stiles), víctima de sus nuevos antagonistas, que se convertirá en su compañera, tanto de asesinatos como de cama… Y hasta aquí puedo contar, que he contado mucho.

Lo mejor de la serie es que cambia. Dentro de un marco estable y reconocible, los retos, las situaciones a enfrentar, van variando. Y el personaje crece. Esto es un desafío notable para los guionistas del que, por el momento, van saliendo airosos. Y por lo tanto, yo me encuentro entre los incondicionales de la serie. Esperemos que durante un tiempo todavía. Porque ya está anunciada la sexta temporada. No siempre tiene la misma intensidad, ni el mismo impacto, pero sí que está siempre interesante. El final de esta quinta temporada ha sido más reflexivo, como lo fue el principio. Todo se relativiza más. Dexter ha conocido algo muy parecido al amor; más parecido que lo que sintió por la desafortunada Rita. Pero también ha aprendido ha aceptar las pérdidas de la vida; y las ganancias, que también las ha habido.

Muy recomendable. Por supuesto.

Recomendación musical:

Lo más adecuado que se me ocurre es la banda sonora de Anatomía de un asesinato, memorable película de Otto Preminger, protagonizada por James Stewart, una guapísima Lee Remick, y un cínico Ben Gazzara, que gozaba de una magnifica banda sonora a cargo de un inspirado Duke Ellington.

Calle de Alcalá

Como no tengo fotos ni de Miami ni de asesinos en serie, sigo poniendo imágenes del estupendo atardecer de hace unos días desde la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid - Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH.

[TV] Una de muertos vivientes que no está mal

Televisión

Ha sido una temporada muy corta la primera de The Walking Dead. En seis capítulos han completado un ciclo en la nueva vida de un grupo de supervivientes de una epidemia de caracter apocalíptico. El problema de la epidemia es que los muertos no dejan de dar por el saco. Se convierten en muertos vivientes, en caminantes, en lo que tradicionalmente se ha dado en llamar zombis.

Bien es cierto que en su significado original, un zombi no está realmente muerto. Es una persona sin voluntad bajo el influjo de determinadas sustancias psicoactivas utilizadas en determinadas religiones y creencias supersticiosas de origen africano. Sin embargo, al populacho le llegaba la idea de que eran personas muertas que resucitaban sometidas a la voluntad de algún hechicero o figura equivalente. La primera explicación, la de las drogas psicoactivas, es mucho más acorde con un pensamiento científico racional. Pero tiene menos gracia de cara al consumo de productos de terror más o menos gore, por lo que la literatura y el cine han preferido siempre la explicación del populacho. En cualquier caso, la serie de televisión que nos ocupa evita el uso de la palabra zombi, como veremos.

Sinopsis

El inicio de la serie lo hacemos acompañando a un policía de algún condado del sur de los Estados Unidos, que en un momento dado, en una persecución a unos malhechores, es tiroteado por éstos, y queda gravemente herido, en coma. Cuando despierta en el hospital, se encuentra solo, abandonado de sus amigos, familia y cuidadores, y con los pasillos del hospital llenos de cadáveres, algunos más extraños que otros. Pronto se dará cuenta de la existencia de unas extrañas personas que desean atacarle aunque se comportan como si careciesen de comprensión y voluntad propia. El resto de la población parece haber desaparecido. El encuentro con un padre y un hijo le aclarará lo sucedido, y empezará a comprender el comportamiento de quienes a partir de ese momento conoceremos como «caminantes», y aprenderá a defenderse de ellos.

En una visita a su casa, encuentra indicios de que su familia ha podido huir, y decide salir en su busca, para lo que se dirige a Atlanta, la gran ciudad más cercana. Allí se verá metido en un lío notable, pero al mismo tiempo encontrará a un grupo de supervivientes, entre los que, finalmente, se encontrarán su mujer, su hijo, y su mejor amigo y compañero. A partir de ese momento, la serie se centrará en las aventuras por la supervivencia de este grupo de gente.

Producción

Lo cierto es que a mí no me han atraído nunca gran cosa las películas de zombis. Hace muchos años, cuando el Cinema Eliseos de Zaragoza era sala de arte y ensayo, vi La noche de los muertos vivientes, que de alguna forma se puede considerar la obra fundacional del género, o al menos la precursora más influyente. Está considerar una obra importante cinematográfica y culturalmente. Sin embargo, a mí nunca me llamó mucho la atención. Y prácticamente nunca he ido por voluntad propia a las salas de cine a ver películas de este género o derivadas. Y lo poco que he visto por televisión ha sido incompleto o por ese tipo de situaciones de «me da demasiada pereza levantarme a por el mando para cambiar de canal». Situaciones raras. Así que en principio decidí no tomar en consideración esta serie.

Pero luego vino una retahíla de críticas positivas, e incluso entusiastas, ante los primeros capítulos de la serie. Puesto que esta primera temporada sólo iba a tener seis capítulos, decidí darle una oportunidad.

Reconozco que la serie está muy bien hecha, y tiene unos guiones bastante buenos. Cierto es también que no se centra en los aspectos más gores de la historia, aunque es inevitable que en todos los episodios haya un par de situaciones violentas y sangrientas. La historia se centra en los supervivientes. Y en los problemas que conlleva la supervivencia, como se reconstruyen las relaciones sociales, qué valores son válidos y cuáles están periclitados, lo que significa tener miedo, y qué pasa si este es permanente.

Pero no la encuentro perfecta. Roza de vez en cuando lo melodramático, y el episodio final de la temporada, aunque bueno en general, cae en ese error de las producciones americanas de «explicar» la pseudociencia detrás de los hechos. Es absolutamente innecesario dedicar minutos a explicar que un algo, germen de algún tipo, mata a los individuos y se apodera de las sinapsis cerebrales de los mismos, etc, etc. Especialmente porque la propia explicación establece unas premisas que restan cualquier credibilidad científica o pseudocientífica. Oiga mire, están los zombis. Que han aparecido por lo que sea. Da igual. No son lo importante. Su presencia es el macguffin que hace avanzar la acción y que nos permite situar a los supervivientes en unas posiciones que nos interesan desde el punto de vista dramático. Y ya está.

Interpretación

Razonablemente buena, o muy buena, para ser un producto televisivo. Sin más. Hay muchos personajes y de todo hay. Pensemos también que de momento se han dedicado más a explotar las situaciones que la evolución de los caracteres. Está latente la resolución de un trío amoroso, que ya veremos por donde sale en un futuro, pero todo lo demás son personajes más o menos estereotipados que habrán de evolucionar por algún lado. Supongo.

Conclusión

Una serie bastante potable, que ha mantenido su interés gracias a su planteamiento general, y a la autolimitación a seis capítulos de la primera temporada. Pero que ya veremos cómo se desarrolla en un futuro. Puesto que el tema de base no me entusiasma, tampoco consigo formar en mí una opinión tan entusiasta como las muchas que se leen por ahí. Pero de momento, no me negaré a ver los primeros episodios de una segunda temporada.

Diálogo entre los árboles

No son dos fugitivos huyendo de los zombis por un bosque; sólo dos personas dialogando mientras pasean aprovechando una buena tarde otoño por el Soto de Cantalobos en Zaragoza - Pentax K-x, SMC-M 200/4

[TV] Fin de temporada de Weeds y The Big C; de lo mejor, simplemente de lo mejor

Televisión

Dos mujeres son las protagonistas de estas dos series emitidas por la cadena norteamericana de cable Showtime. Detrás de estas dos mujeres, ambas madres  que han de cargar con sus familias, nucleares y extendidas, están las interpretaciones, magníficas, de las dos actrices en estado de gracia que les dan vida, y una historias y unos guiones de los que muchos con pretensiones deberían aprender mucho.

Vayamos por orden de veteranía en pantalla.

Weeds / Nancy Botwin

Después de seis temporadas en activo, cualquier aficionado a las buenas series de televisión debería conocer a Nancy Botwin. Interpretada por Mary-Louise Parker, esta viuda de 40 años con dos hijos que se introduce en el negocio del  tráfico de marihuana para poder mantener a su familia con el nivel de vida que acostumbran, acaba metiéndose sistemáticamente en unos embrollos tremendos que suelen tener finales más o menos delirantes y una serie de huidas hacia adelante, que lejos de sacarle de esta dinámica no hacen más que empeorar su situación.

Esta temporada ha tenido un toque más reflexivo y más melancólico. Obligados a huir recorriendo el país tras contemplar como el hijo menor Shane (Alexander Gould) apiolaba a la malvada mafiosa que amenazaba su entorno, perseguidos por su marido, mafioso mejicano, y por el FBI, la temporada ha tenido un aspecto más reflexivo, más melancólico, que no les ha impedido irse metiendo, una tras otra, en sus habituales aventuras. Después de contemplar la serie, uno tiene la impresión de que los Estados Unidos son una especie de país de las maravillas distópico. Por su puesto, el final de temporada, el plan C, ha estado a la altura de las circunstancias, y nos ha dejado con ganas de ver la próxima temporada, que se anuncia como la última.

Pero no sólo es Nancy quien nos gusta. El resto de los personajes también evoluciona. Por poner dos ejemplos. El cuñado, Andy (estupendo Justin Kirk), sigue siendo un desnortado descerebrado, pero ha ido perdiendo su egoismo innato y ha empezado a ser un referente para el sostén del grupo familiar cuando Nancy se ha venido a bajo. Silas (Hunter Parrish), el hijo mayor, está madurando y empieza a tener claro que hay que pararse en algún sitio; en alguna universidad con alguna novia, en algún pueblo del medio oeste con algún insospechado padre biológico,… lo que sea. En fin, que todos colaboran a hacer interesante este drama con toques de comedia negra,… o esta comedia negra con toques de drama. Cada uno que escoja el enfoque que le parezca más conveniente. Por cierto, muy notable la presencia de Richard Dreyfuss como lúbrico profesor de matemáticas retirado y desequilibrado en los últimos episodios de la temporada.

En cualquier caso, sigo pensando que es una serie que no hay que perderse.

The Big C / Cathy Jamison

Cuando me enteré que la protagonista de esta serie iba a ser Laura Linney, no lo dudé; había que verla, sí o sí. Para mí es una de las mejores actrices del mundo en estos momentos. Y no exagero un pelo. Por lo menos en el ámbito del cine y la televisión.

La gran C del título pareciera ser el cáncer, en este caso en forma de melanoma avanzado, que amenaza a medio plazo la vida de la protagonista. Pero tras ver la serie, uno llega a la conclusión de que la gran C no puede ser otra que la gran Cathy, una mujer sumida en una aparente vida familiar mediocre, a la que de repente, ante la perspectiva de morir, le entran unas ganas de vivir y de recuperar el tiempo perdido. Y empezamos a conocer que es madre de tres. De su hijo (Adam Jamison), de su marido (excelente Oliver Platt), y de su hermano (divertido y entrañable John Benjamin Hickey). Y a ratos de su pardillo pero honesto oncólogo (Reid Scott), más afectado a veces por el nefasto pronóstico que ella misma. Y empezamos a encontrar las voces de la conciencia que la rodean y que van encauzando poco a poco su energía, especialmente su alumna (Gabourey Sidibe) y su vecina (inconmensurable Phyllis Sommerville). Y nos divertimos con los colaterales, como ese amante negro y poderoso con quien hace cochinadas en el colegio (Idris Elba), o su amiga «para siempre» de la universidad (una Cynthia Nixon que me ha sorprendido gratamente), o esa divertida y puntual aparición de un apicultor loco (Liam Neeson).

Resumiendo, nuevamente la misma receta, pero con otro tema y otro enfoque. Una poderosísima actriz protagonista, un inmejorable acompañamiento actoral a su alrededor, y una historia que contar que no tiene desperdicio en ningún momento.

Tan recomendable como la anterior, o más.

Luna

No he puesto muchas fotografías de mis pruebas con el nuevo objetivo, y no están mal; aquí un atardecer en los alrededores del soto de Cantalobos, aguas abajo del Ebro en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH.

Un premio para «Cifu»

Música, Política y sociedad, Televisión

Ya he comentado desde hace un tiempo que estoy abonado a los podcasts de diversos programas de Radio 3 y Radio Clásica, emisoras ambas del ente público o como se denomine ahora. Y gracias al invento este de los podcasts puedo escuchar tipos de música que, por los horarios a los que se programan habitualmente, no puedo acceder. Y ahora sí. Porque los escucho cuando quiero y donde quiero.

Una consecuencia de ello es que, entre otros, escucho los programas de jazz de las emisoras mencionadas: Jazz porque sí en Radio Clásica y A todo Jazz en Radio 3. La consecuencia es que cada vez me siento más a gusto, más cómodo, con este estilo de música que siempre me había atraído, pero que al no ser de difusión habitual ni estar incardinada en nuestra cultura, resulta más difícil de comprender. Esto, en mi caso, está mejorando notablemente en los dos últimos años. Y esta muy bien.

El caso es que ambos programas están dirigidos y presentados por Juan Claudio Cifuentes «Cifu» que es un clásico de la difusión de la música de jazz en España. Yo recuerdo, aunque tan apenas los veía por su horario de difusión, el programa que hizo en los años 80 en el segundo canal de RTVE, el UHF que llamábamos entonces, la 2 que llaman ahora, Jazz entre amigos. El hombre, todo serio y con su barba, comenzaba el programa más o menos siempre con el mismo tono, entrando directamente al tema, presentando el contenido del mismo. Muy característico. Ahora, con su saber enciclopédico, va desgranando y emitiendo la historia de esta música norteamericana, pero ya a su vez internacional, para disfrute de los aficionados a la misma. Es cierto que he oído a alguno criticarlo por demasiado clásico o que mira demasiado hacia épocas pretéritas. Pero eso no es necesariamente malo, si es que es cierto; en todo caso es una opción. La pregunta que habría que hacerse es sobre quién cogerá el relevo cuando falte, para lo cual espero que pasen muchos años, pero, ley de vida es ley de vida , sucederá.

Pero bueno, volviendo al título de esta entrada, hace un par o tres de días, esta semana, se anunció que se le había otorgado un premio especial del jurado de los Premios Ondas. Se dice que son unos premios muy prestigiosos por su solera y tradición. Yo soy escéptico en estas cuestiones. No hay más que ver el palmarés de los últimos años. Siempre me parece que hay un tufillo de coyuntura y oportunismo en las concesiones, más que de auténticos méritos. Y esto de «premio especial del jurado» suena a que, precisamente por las coyunturas, estos premios suelen olvidar a quienes realmente merecen por su esfuerzo o su calidad la consideración general de la sociedad, pero por la minoría del público que lo sigue u otras razones no tienen un impacto mediático. Así que se acaban otorgando estos a modo de premios de consolación, que pueden ser especialmente lamentables si se otorgan a título póstumo. Pero bienvenidos sean si con ello se consigue reconocer a los profesionales como «Cifu», cuando están todavía vivitos y coleando y en activo en las ondas. Eso está bien. Porque no. Y yo me alegro. Dicho queda.

Además de los enlaces a los podcasts que he puesto antes, quisiera enlazar también algunos programas de Jazz entre amigos que RTVE tiene subidos en su archivo público en internet.

Recordando a Miles Davis en el 50º aniversario de Kind of Blue: parte 1 y parte 2.
Dizzy Gillespie en el festival de jazz de San Sebastián de 1988:  parte 1 y parte 2.
Monográfico dedicado a Duke Ellington: parte 1 y parte 2.

No sé si hay más programas, pero es que el motor de búsqueda del archivo de RTVE es una auténtica cagarriña.

Tras las nubes, Collarada

Por mucho swing que tenga, la música de jazz siempre me genera un cierto humor melancólico; así que os dejo una imagen otoñal, casi invernal de las estribaciones de Collarada en el Pirineo aragonés, que le va mucho a ese estado de ánimo también - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[TV] Fin de temporada de Rubicón

Televisión

Serie nueva, con pequeña temporada de 13 capítulos, que nos llega desde los cables norteamericanos. En la que asistimos a la vida en el API (American Policy Institute), un think tank, que trabaja discretamente en Nueva York como analistas en asuntos de inteligencia para el gobierno de los Estados Unidos.

Los think tank son instituciones poco conocidas en España por el público en general, y en ocasiones se les denomina en castellano como «fábricas de ideas» o «laboratorios de ideas». Al otro lado del charco, tiene mucha importancia en el devenir de los acontecimientos políticos y económicos.

Sinopsis

La serie comienza con un impactante suicidio de un hombre de negocios. Y hay comienza una línea argumental que involucra a su viuda (Miranda Richardson). Después conoceremos a Will Travers (James Badge Dale), un melancólico analista del API, que vive bajo el peso de la muerte de su familia como consecuencia del 11-S, y que es ascendido a jefe de equipo dentro del think tank. En ese momento, también se produce la muerte en accidente de ferrocarril, en extrañas circunstancias, de uno de sus pocos amigos. Y estas extrañas circunstancias le llevarán a iniciar por su cuenta una investigación privada para saber lo que ha pasado.

Producción

Como es habitual en las series de las cadenas de cable americana, la producción de las mismas es extraordinariamente cuidada. Con una ambientación excelente, alejada de toda espectacularidad, y más destinada a resaltar el estado de ánimo y la personalidad de los distintos personajes que aparecen en la serie, nos permite introducirnos plenamente en un mundo, relativamente agobiante y obsesivo, que inicialmente nos era ajeno.

El ritmo de desarrollo de la serie es lento. Se toma su tiempo en presentarnos a los personajes, sus motivaciones o sus presuntas motivaciones. A pesar de que el principal trabajo del think tank es el análisis de inteligencia, no tenemos aquí a los espías al uso de las producciones de acción. Aquí tenemos gente de aspecto normal y corriente, extraordinariamente inteligente, pero con problemas de adaptación social y personal. No pueden comentar abiertamente para quién trabajan y qué hacen, lo cual puede ocasionarles serios problemas en sus vidas privadas. Los problemas conyugales, el alcohol, las drogas, aparecen necesariamente como consecuencia.

Y finalmente, vamos descubriendo que nada es lo que parece, que hay dobles y triples juegos, lo cual nos transporta, al igual que al protagonista, a un cierto estado de paranoia, que desemboca en el impactante desarrollos final de los acontecimientos.

Interpretación

Es uno de los puntos fuertes de la serie. Además de los ya mencionados, conviene mencionar al supervisor del protagonista, interpretado por Arliss Howard, y a los tres miembros del equipo de Travers, interpretados por Dallas Roberts,  Christopher Evan Welch y Lauren Hodges, que nos ofrecen algunos momentos excelentes, sin desmerecer a ninguno de los otros actores y actrices que van pasando por la serie, denjando su granito de arena. Todos ellos resultan muy convincentes en sus papeles, y hay que reconocer que el protagonista, que ya tuvo una actuación notable en The Pacific, hace un trabajo sobresaliente.

Conclusión

Una serie con un ritmo muy distinto a lo habitual, que se aleja de ciertos «comercialismos» gracias a su origen en la difusión inicial por cable, y que nos ofrece cine en pantalla pequeña de gran calidad. No es fácil de digerir en un principio, obliga a estar muy atento a lo que sucede en la pequeña pantalla, pero al final compensa ampliamente el esfuerzo realizado, por ser un producto casi redondo. Esperando estamos ya su segunda temporada.

Ampliación de noticia del 12 de noviembre de 2010: Pues no. Mejor no esperamos segunda temporada, porque parece que no renueva. Poca audiencia. Lástima. Me hubiera gustado saber como seguía.

Estación

Un accidente de ferrocarril al principio de la serie, desencadena una serie de acciones en el protagonista, claves para el desarrollo de la trama; en la imagen, un tren regional en la estación de Esztergom se prepara para realizar su trayecto hasta Budapest - Panasonic Lumix LX3

Vuelven las rutinas, pero no el buen cine; a cambio, algo de buena televisión: Conspiracy (La solución final)

Cine, Televisión

Hasta cierto punto vuelve las rutinas. Es la primera semana de octubre. Definitivamente estamos en otoño, aunque hoy disfrutemos a las seis de la tarde de unos envidiables 24ºC. No es que hablemos de rutinas plenas. Al fin y al cabo, estoy de vacaciones. Me quedaban dos semanas. Y el jueves saldré de viaje por una semana. Ya os cuento mañana. Pero, poco a poco, las cosas de siempre están aquí de nuevo.

Por ejemplo, hoy es el primer martes de octubre. Eso quiere decir que vuelvo a jugar al tenis dos días a la semana. Si es que mi tendón de Aquiles lo permite; que lleva ya varios meses dándome la tabarra. Veremos. En cualquier caso, hoy me acercaré, dentro de un ratito, saludaré, diré aquí estoy, y si las cosas van bien jugaré un rato.

Otra de las rutinas semanales es ir al cine en lunes. Y el martes, en estas páginas comentar la película. No es que en verano no lo haga. Pero el día de la semana oscila más. Puede ser un martes, un jueves, rara vez un miércoles para evitar el relativo bullicio del día del espectador. Pero lo cierto es que, si se supone que con el otoño llega una temporada de estrenos, potencialmente interesantes, de momento estos brillan por su ausencia. Ayer, nos pegamos media hora mirando como idiotas la cartelera, para decidir que nos tomábamos unas cervezas charrábamos un rato y nos íbamos a casa. Un erial el cine actual.

Así que llegué por la tarde a casa relativamente pronto. Y me puse a ver algo que tenía por ahí grabado. Y os lo voy a contar. Como si fuese la película de todas la semanas. Aunque no sea lo mismo que ir a la oscuridad y a la gran pantalla de las salas de cine. No obstante, no es un largometraje realizado para la gran pantalla. Fue realizado para la televisión. Veamos.

Conspiracy (La solución final, 2001)

Uno de los episodios más horribles de la historia de la Segunda Guerra Mundial, y de la historia en general, fue el exterminio de judios, gitanos y otras minorías por parte de los nazis. Sin embargo, aunque el atropello que estas gentes sufrieron comenzó en los años 30, la decisión de aplicar toda la eficiencia de la ingeniería alemana a la tarea de exterminio fue algo que tardó en madurar, y la decisión y la planificación no se hizo realidad plenamente hasta 1942, cuando se convocó la Conferencia de Wannsee. Y esta coproducción británico-norteamericana de la BBC y la HBO, dirigida por Frank Pierson, nos cuenta precisamente esto. Lo que sucedió en aquella malhadada conferencia en uno de los lugares más bellos de Berlín.

Sinopsis

Adolf Eichmann (Stanley Tucci), el equivalente a un coronel de las SS, es el encargado de preparar una reunión de representantes de la administración civil, policial y militar de la Alemania nazi. Quince de ellos se van a reunir a orillas del lago de Wannsee en la capital alemana. Presenciamos cómo todo es detalladamente supervisado de forma precisa y perfecta. Pronto van llegando los distinto componentes de la reunión. El último de ellos, quien la presidirá, uno de los principales jerarcas de las SS, Reinhard Heydrich (Kenneth Branagh). Durante dos horas, se producirán las discusiones que llevarán a decidir no sólo qué se va a hacer con los judíos, algo que en realidad ya estaba decidido. Sino a quién se va a aplicar y el método.

Dirección y producción

En primer lugar hay que decir que la ambientación y la producción es absolutamente admirable. Esta es una de esas producciones donde se ve la mano y el estilo tanto de la BBC como de la HBO. Siempre cuidadas, pensadas hasta el último detalle. La realización es ligera, y presenta en algo más de hora y media con un gran ritmo y al mismo tiempo con rigor, lo que pudo ser la reunión. De las actas de la misma se conservó una copia a pesar de que había orden de destruirlas. Pero a pesar de ese conocimiento, también hay conciencia que no todo lo que se habló se reflejó en las mismas. Y ahí viene un esfuerzo dramatizador sobre cómo pudieron ser las discusiones que está meritoriamente conseguido, fuese como fuese la realidad.

Interpretación

Un grupo de actores británicos y norteamericanos, más o menos conocidos, pero todos ellos muy solventes dan vida a una serie de caracteres en los que están representados los principales vicios del régimen nazi. El fanatismo, el antisemitismo, por supuesto, la lucha por el poder, los celos interdepartamentales, la burocracia, el militarismo,… A los dos intérpretes mencionados se podrían mencionar todos los demás que se pueden ver en el enlace en IMDb que he puesto anteriormente. Quizá mencionar entre los más conocidos a Colin Firth (Wilhelm Stuckart) o a David Threlfall (Wilhelm Kritzinger). Pero en conjunto, el elenco es excelente.

Conclusiones

Aunque un producto obviamente realizado para televisión, se puede calificar como de cine de muy buena calidad. Interesará especialmente al amante del cine histórico, pero debería gustar a cualquiera que aprecie una buena dramatización y una buena interpretación. Tiene algo de teatro; tiene más de obra teatral adaptada al cine o televisión que otra cosa. Es ese tipo de producción. A mí me ha gustado. En principio no la voy a puntuar, porque no es una película habitual al uso de las que reseño por aquí. Pero supongo que si lo hiciera andaría cerca de las cuatro estrellas.

Memorial del Holocausto

Un joven se abre a la tarde sobre la estelas del Memorial del Holocausto en Berlín - Canon Digital IXUS 860IS

Vuelven las series de todos los años

Televisión

Hemos llegado a finales de septiembre. Y vuelven las series de la televisión norteamericana. Cuando lleguen a España, si llegan, alguna, pocas, serán bien tratadas, con emisiones de calidad, duales en idioma original y dobladas, con subtítulos opcionales, en alta definición… pocas, demasiado pocas. La mayoría llegarán tarde, en definición vulgar, de la de siempre, con unos odiosos doblajes, etc… y luego se extrañarán de que la gente se busque la vida en internet, y les llamarán piratas encima. Siguen sin enterarse de nada. De cómo avanza el mundo. De cuales son las expectativas de la gente.

Yo siempre tengo la intención de ser legal. Estoy suscrito a canales de pago vía satélite, etc, etc. Pero claro. Cuando las cosas no vienen, o vienen con la calidad que vienen hay que buscar soluciones alternativas en el momento oportuno. Y a ver series de televisión, dentro de un orden, que ver demasiada televisión es malo para la salud. Induce al sedentarismo, que trae muchas complicaciones conforme vienen los años. 30 a 45′ después de comer y 30 a 45′ después de cenar. No mucho más.

Este año mi estrategia es de aceptar pocas series nuevas. Porque después de unos años bastante buenos, parece que la cosa se está estancando en temas de originalidad y calidad.

Desde luego seré fiel a varias sitcoms de las de 20′ de duración. Son las más sanas. Las que menos tiempo te dan para apoltronarte. Y a algunas de las tradicionales que podéis encontrar en comentarios míos en otros artículos. No hay más que buscar por la etiqueta televisión, y ya está. Algunas se caerán de la parrilla porque me cansaré de ellas. Y ya he dicho que incluiré nuevas con mucha parsimonia y con recomendación muy clara y concreta. Quiero limitar claramente el tiempo que paso ante la caja tonta. Hay muchas otras cosas interesantes en la vida.

Pero hay algunas que van a ser fijas y que espero con ilusión. Breve comentario.

  • Weeds: Las aventuras de Nancy Botwin se van superando día a día. No te aburres nunca. Y todo en media hora semanal, con temporadas de sólo 13 episodios. De lo más eficiente.
  • The Big C: Otra de las cortitas. Es una novedad de este año. Protagonizada por una maravillosa Laura Linney. Obligada solamente por ver a esta actriz. Pero es que además está muy bien.
  • Boardwalk Empire: Producción de lujo. Un primer capítulo firmado por Scorsese. Un reparto muy interesante. Un regreso a la ley seca y a la época dorada del gangsterismo nortemericano. Qué más queréis que os diga.
  • Fringe: Si se centran en la historia de los dos universos más que en los episodios autoconclusivos, y si vemos durante mucho tiempo a Olivia y Bolivia (la Olivia del universo B) en pantalla, esto puede dar mucho de sí. Terminó temporada pasada de forma magistral. Y la ha comenzado estupendamente. Lo mejor en ciencia ficción en la actualidad.
  • Dexter: Después de devastador final de la temporada pasada, nuestro psicópata favorito las va a pasar de a metro. Ya se ha visto en el primer episodio. Otra serie que se supera día a día.

En fin, ya os iré comentando de vez en cuando. Pero esto es lo más interesante de momento. Alguna más se irá sumando en el futuro, y alguna irá terminando. De todo se hablará. Cine de calidad en pantalla pequeña.

El Rin en Remagen

El río Rin a su paso por Remagen (Alemania), con la Erpeler Ley, en la orilla opuesta - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH. Composición a partir de varios fotogramas.

Música y fotos, y música y Treme

Fotografía, Música, Televisión

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tiene cuenta en Flickr, y en ella va abriendo álbumes con algunas de sus fotografías más emblemáticas. Lo bueno del caso es que las fotografías de esta institución están libres de derechos, y por lo tanto son de libre utilización por el público. Entre los álbumes publicados, el último de ellos es una serie de más de 400 fotografías de William P. Gottlieb tomadas en los escenarios privilegiados del jazz neoyorquino y en Washington D.C. entre 1938 y 1948. Creo que es altamente recomendable su visita tanto para los aficionados al jazz y la música en general como para los aficionados a la fotografía. Os dejo dos imágenes, por gentileza de la mencionada y generosa institución norteamericana.

Portrait

Portrait of Billie Holiday, Downbeat, New York, N.Y., ca. Feb. 1947 - Library of Congress

Portrait of Lionel Hampton, Aquarium, New York, N.Y., ca. June 1946 (LOC)

Portrait of Lionel Hampton, Aquarium, New York, N.Y., ca. June 1946 - Library of Congress. En 1992, tuve el honor de asistir a un concierto de Hampton en el Teatro Principal de Zaragoza, en el marco del festival de jazz que tradicionalmente se celebra en otoño. Él y su banda estaban ya bastante ancianos, pero daba gusto su alegría, su ritmo y sus ganas de tocar música. El hombre tenía 84 años, y aún vivió 10 años más. Curiosamente, la Wikipedia en inglés dice que se retiro a consecuencia de un accidente cerebrovascular que padeció en 1991; pero juro que el concierto que yo digo fue en noviembre del 92. A finales de octubre como más pronto.

Y no dejamos la música, pero cambiamos la fotografía por la televisión. Hace unos días os hacía el comentario sobre Treme, una serie de 10 capítulos que venturosamente tendrá continuación en un futuro, en el que asistíamos a la recuperación de la vida en Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Y uno de los pilares de la vida en la ciudad del sur de los EE.UU. es la cultura, especialmente la cultura musical. Hay decenas de cameos de músicos emblemáticos en los distintos episodios de la serie, muchos de ellos desconocidos para mí, aunque no para los conocedores del tema. Pues bien, os puedo recomendar un podcast en el que podréis tener una guía musical de los distintos episodios de la primera temporada de la serie. Así que si os gustó la serie, es muy probable que queráis escuchar estos programas. El podcast se titula bajo la original propuesta de La música de Treme. Claro. Así que, a por él.

Flauta

Mientras en Nueva Orleans hay un músico impresionante en cada garito, aquí nos tenemos que conformar con las voluntariosas bandas que en los domingos de primavera nos ofrecen su mejor hacer en el quiosco del Parque Grande de Zaragoza; le ponen interés,... pero no es lo mismo, no - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Treme (TV), o las consecuencias del Katrina

Televisión

La cadena norteamericana de cable HBO emitió esta primavera la primera temporada de Treme, una serie de ficción que nos sitúa en Nueva Orleans, algunas semanas después de la catástrofe provocada por el huracán Katrina, cuando poco a poco algunos de sus habitantes van retornando a la ciudad y se enfrentan con la necesidad de retomar sus vidas, devolviendo a la vida a la singular urbe en el delta del Misisipi.

Tremé es un barrio de Nueva Orleans en el que se desarrolla una especial vida cultural, pero que en esta ocasión no deja de estar escogido para simbolizar las singularidades sociales y culturales de la ciudad frente a lo que es habitual en el conjunto de los Estados Unidos. Una ciudad católica, con una elevada proporción de habitantes de origen africano o caribeño, con tradiciones y legislación procedente de las épocas francesa y española, que ha sido siempre un gran motor cultural especialmente en el terreno de la música. Para muchos es la cuna del jazz. Aunque no todo es jazz, ni todo es música, ni mucho menos.

En la serie que nos ocupa vamos a seguir a lo largo de los diversos capítulos a una serie de habitantes del lugar, cada uno con su vida, y al mismo tiempo, con interacciones entre ellos.

Antoine Batiste (Wendell Pierce), un trombonista buscando constantemente donde tocar para ganar un dinero para mantener a su mujer actual y su hija de corta edad. Perdió su coche, y pasa mucho tiempo buscando quien le lleve o discutiendo sobre lo que ha de pagar por la carrera de un taxi. Tiene sus problemas con la policía, y por su incapacidad para ser fiel a su mujer.

Ladonna Batiste-Williams (Khandi Alexander), ex-mujer del anterior, nuevamente casada, vive alejada de su marido y sus dos hijos que no han regresado a la ciudad. Se pelea con los contratistas para conseguir tener arreglado el techo de su bar. Pero sobretodo se pelea contra el sistema judicial y policial de la ciudad ya que su hermano desapareció durante el huracán estando en prisión.

Los Bernette, el profesor de universidad Creighton (John Goodman), la abogada Toni (Melissa Leo), y la hija de quince años de ambos Sofia (India Ennenga). Mientras Creighton comienza a utilizar internet para denunciar la situación de la ciudad a la espera de que vuelvan a comenzar las clases en la universidad, Toni es la abogada de Ladonna y de otros personajes en su lucha constante por retomar su vida, reclamando sus derechos.

Jeanette Desautel (Kim Dickens) es una chef que lucha denodadamente para mantener a flote su restaurante, no pudiendo confiar ni en los prestamos de los bancos, ni en la comprensión de los proveedores, ni en la capacidad de las autoridades para dar soporte a los negocios que vuelven a funcionar en la ciudad. Todo su dinero lo invierte en el restaurante, y su deteriorada casa ni siquiera tiene electricidad.

Davis McAlary (Steve Zahn) es un músico que trabaja como DJ en un emisora local, al mismo tiempo que, enamorado de la ciudad, se convierte en un peculiar activista contra las administraciones públicas. Su falta de constancia hace que no sea tomado en serio. Ni siquiera por Jeanette con quien mantiene algo parecido a una relación.

Los Lambreaux, Albert «Gran Jefe» (Clarke Peters) y su hijo Delmond (Rob Brown). El primero es el líder de una de las «tribus» de Indios del Mardi Gras, que busca restaurar la cohesión social de la comunidad. Se compromete en la lucha contra la especulación gubernamental que hace que bloques enteros de viviendas no afectados por las inundaciones y el huracán permanezcan cerrados mientras muchos habitantes de la ciudad permanecen viviendo fuera de ella, o los que regresan viven en viviendas precarias, deterioradas. Se queja amargamente de la hipocresía de las aseguradoras. No pagan indemnizaciones en los seguros contra huracanes, porque los daños los produjeron las inundaciones… que fueron producidas por el huracán. El hijo es un trompetista bastante bueno que empieza a sentir el desarraigo y prefiere Nueva York como lugar para desarrollarse como músico.

Annie (Lucia Micarelli) y Sonny (Michiel Huisman) son dos músicos callejeros y pareja. Sonny es holandés y se conocieron en Europa mientras Annie, una violinista con formación clásica, viajaba como mochilera. Viven de lo que ganan por las calles, aunque la calidad de la chica como violinista hace que pronto le lleguen propuestas de otro tipo. Esto ocasionará tensiones en la pareja.

Como se puede ver se trata de un drama coral en el que tenemos varias vertientes. Una social de denuncia contra las administraciones y gobiernos, contra los bancos y aseguradoras, contra los intereses bastardos de los distintos poderes que buscan sacar partido de la catástrofe a costa de los propios habitantes de la ciudad, muchos de ellos exiliados fuera de la ciudad, contra las policías corruptas o desbordadas que dejan de protejer a los ciudadanos para convertirlos en el enemigo. Pero también hay una crítica a aquellos aspectos negativos de la propia cultura de la ciudad. Es significativo que el «odiado» tejano que resuelve el problema de Ladonna con el techo de su bar, tenga que hablar de ética en el trabajo al contratista orleanés, así como la tendencia de muchos personajes a hablar más que a actuar.

Pero sobretodo, lo que te acaba enganchando es el drama personal de cada uno de los personajes. La bondad intrínseca tras la dejadez de Antoine, la tenacidad de Ladonna para encontrar a su hermano mientras lucha para reabrir el bar y conseguir mantener el contacto con su familia fuera de la ciudad, la constante mala suerte de Jeanette en todos los negocios que emprende haciéndole creer que la ciudad la rechaza y la persigue, la capacidad de estar en todos los lados de Toni como abogada y como madre y esposa, sintiendose impotente en numerosas ocasiones, la dignidad y la solidaridad comunitaria del «Gran Jefe» en toda situación, la depresión y la crisis existencial de Creighton ante la catastrofe de su amada ciudad mientras intenta mantener la alegría y el soporte a su hija y a su mujer,…

Y todos estos personajes nos llegan porque las interpretaciones son de primer nivel a pesar de que se mezclan actores conocidos con otros que lo son menos por actuar habitualmente como secundarios en otras series o en el cine. Si habitualmente se considera que los actores de televisión son de inferior categoría que los de cine, esta serie se encarga de desmentir el tópico. El conjunto de las interpretaciones son de primer nivel y avergonzarían al trabajo que realizan estrellas de cine muy bien pagadas.

Como podéis comprobar por la longitud de esta entrada y por el tono de los comentarios, es una serie que me ha gustado mucho, pero realmente mucho. Especialmente, porque es una serie que avanza muy progresivamente interiorizando en todos sus personajes, haciéndoles crecer y metiéndote en sus problemas y en sus sentimientos. Nada hay plano y tópico. Todo tiene matices y muchos sentidos. Si a esto añadimos una banda sonora absolutamente magnífica, soberbia,… con participaciones en cameos más o menos significativos de gente como Allen Toussaint, Elvis Costello, John Boutté, y otros que seguro que se me escapan por menos conocidos. Qué voy a decir.

Estos primeros 10 episodios han establecido un primer ciclo. Comenzaba el primer episodio con un jazz funeral por las calles de Tremé, y termina con otro, estableciendo una hermosa simetría en la que caben las vidas de todos los personajes que hemos mencionado. Es especialmente emotivo, cuando ya conocemos mucho de lo que han pasado los personajes protagonistas, el flashback a las horas previas al desastre del huracán en el que, tras enfocar la cámara a las tristes caras de Ladonna, o Antoine, o Toni, en la escena del cementerio, vemos cómo era la vida de todos ellos en aquellos momentos. Pero ese jazz funeral no nos deja necesariamente desesperadamente tristes, aunque tristes. Abre esperanzas a un futuro que espero nos muestren en futuras temporadas, en las que no faltarán los problemas y los dramas. Yo estoy deseando que vuelva.

Y con esta he terminado con las series que tenía reservadas para el verano. Veremos lo que da de sí la nueva temporada.

Río Abajo

Difícil ilustrar esta entrada; así que, he decidido que si el Misisipi condiciona la existencia y la vida de la populosa ciudad de Luisiana, el Ebro lo hace con la más modesta ciduad de Zaragoza, desde donde escribo esta entrada - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Revisando el universo cylon, y policías y detectives británicos que caminan por el lado salvaje de la ley

Televisión

Durante el mes de agosto, mi atención a la series televisivas ha sido también limitada como viene siendo tónica en este verano. Si junio y julio fue el momento de recuperar al Doctor Who y su universo, con poca atención a otras cuestiones, en agosto el tema ha ido por otros derroteros. Es cierto que hay por ahí alguna serie cuya primera temporada parece interesante, u otras ya veteranas que sirven de entretenimiento. Pero ya hablaremos de ellas más adelante. En agosto, he decidido prestar la atención de mis sobremesas a dos series que tenía guardadas de tiempo atras. Una ya la había visto, pero me quedé con ganas de prestarle una mejor atención, y la otra, una novedad de esta primavera en la BBC británica. Finalmente, otra novedad cortita, fresca del verano, también inglesa, muy detectivesca.

Caprica (en HD)

El desarrollo de la primera temporada de la «precuela» de Battlestar Galactica está durando más que la obra del Pilar, como decimos a orillas del Ebro. Si el piloto, en forma de largometraje televisivo, data de abril de 2009. Los siguientes 8 capítulos no se pudieron ver hasta el primer trimestre de este año 2010. Y la conclusión de la temporada, con otros 8 episodios, no será visible hasta el primer trimestre de 2011. Ya les vale. Dos años para contar lo que tengan que contar. Supongo que habrá motivos económicos para ello. O algo así. No sé.

El caso es que por diversos motivos, lo que se emitió hace unos meses no lo vi con la atención debida por motivos diversos que aquí no vienen al caso. Así que para este verano, recuperé los 9 episiodios emitidos hasta la fecha en alta definición. Ya que hay que volverlos a ver, pues que sea en la mejor calidad posible. Y busqué la mejor ocasión para verlos tranquilamente y disfrutarlos. Llegada dicha ocasión. He aquí mis impresiones.

Es muy difícil que pueda superar a su serie de referencia en los diversos aspectos que me ataron a la misma. Fundamentalmente, la sensación de aventura y la recreación de un universo en el amplio sentido de la palabra. En Caprica, ya no es lo mismo. Aunque teóricamente estamos en el mismo universo, en la práctica nos han limitado a una única ciudad, a caballo entre los culebrones y el cyberpunk, con sus dos versiones, la real y la virtual. Esta última mucho más interesante, de alguna forma.

Pero lo cierto es que, vista con calma, la serie es muy entretenida y tiene mucha miga. Sabe conseguir su propia imagen visual, identitaria, atractiva, que consigue algo básico de toda serie de ciencia ficción. Trasladarte a otro mundo. También tiene un conjunto de personajes que tienen su miga. Que no son planos. Que se van desarrollando con los capítulos y adquiriendo personalidad. Algo básico en una serie que poco a poco se configura como un drama coral, aunque haya algunos personajes interesantes. Es importante asimismo que las diferentes tramas que van apareciendo y desarrollándose en paralelo hasta su convergencia final, tienen todas ellas importancia y son tratadas con mimo.

Todo ello hace que, vistos «de tirón», en un plazo de un par de semanas, la cosa te sepa a poco. Te entran ganas de más. Sobre todo porque, como buena serie de acción e intriga que se precie, acaba con un triple cliffhanger (o cuádruple, ya he perdido la cuenta) de estos que «joden». En fin. Esperaremos hasta enero.

Mientras tanto… muy recomendable.

Grande Arche de la Defense

Edificios futuristas y accesos a modernos medios de transporte ferroviario; la Defense de París como un antecedente del mundo que vemos en Caprica - Panasonic Lumix LX3

Luther

Esta fue una serie que inicialmente ignoré. Va. Total, otra policíaca. Aunque sea de la BBC. Pero después leí por ahí algún encendido panegírico de la serie, y especialmente del papel protagonista y de su actor principal, Idris Elba. Así que la reservé para el verano. Una de las ventajas de las series inglesas es que muchas de ellas tienen temporadas de muy corta duración. Por lo tanto, en seis capítulo se plantea todo.

En este caso, el primer capítulo sirve de presentación de personajes. El policía torturado, la ex-mujer que le quiere pero que está harta, los compañeros que lo sufren y lo apoyan, la sociópata asesina que insospechadamente acabará siendo su aliada, el nuevo compañero de la ex,… Y también conocemos alguno de los secretos que lo torturan. Luego vienen una serie de capítulos con historias autoconclusivas, que demuestran que la guionistas no son nada complacientes. Aquí las víctimas la palma. Y los éxitos policiales a veces sólo lo son de forma relativa, o casi se podría decir que son fracasos. Para finalizar, dos capítulos relacionados, con finales tremendos, en los que el protagonista final no son los casos a resolver sino el propio Luther.

Buena realización, buenas interpretaciones, y un pero. Y ese pero es que algunas de las situaciones del último episodio no me las tragué. Su grado de inverosimilitud me sacó de la historia e hizo que mi natural escepticismo se apoderase de mi estado de ánimo. Una lástima. La serie pasó de ser excepcional a meramente entretenida y bien hecha. Pero seguramente, si hay una segunda temporada, le daremos una oportunidad. Especialmente a la pelirroja.

Piccadilly Circus

Qué puede haber más británico que Piccadilly Circus, en pleno Londres - Pentax P30N, 28 mm de marca desconocida (fue un préstamo)

Sherlock

Finalmente, los británicos han realizado y emitido recientemente una revisión de su detective más famoso de todos los tiempos; Sherlock Holmes. Eso sí, han trasladado la acción a la época moderna en la que, por ejemplo, el Doctor Watson es un médico militar herido y dañado psicológicamente por su participación en la guerra en Afganistán. Pero bueno, se mantiene la presencia de un inspector Lestrade, viene en el 221B Baker Street, y el malo, malísimo, malo sigue siendo el archienemigo de Holmes, Moriarty.

Dicho lo cual, estamos ante una producción de tres episodios solamente, pero de larga duración, en torno a los 90 minutos, con unos guiones muy bien planteados y unas interpretaciones bastante buenas, en la línea de lo británico. Hay que decir que uno de los artífices del producto es Stephen Moffat, uno de los responsables de las nuevas temporadas de Doctor Who.

Nunca he sido un fan del detective británico, pero la mini-serie está bastante bien, y es muy entretenida. Muy bien hecha. Y como termina en un cliffhanger bastante descomunal, supongo que vendrá con segunda temporada. Lo único malo… los episodios de 90 minutos se me hacen largos para mis costumbres televisivas.

Baker Street - Londres

Baker Street, residencia de Holmes, cerca de su confluencia con Marylebone Road, vista desde el segundo piso de los tradicionales autobuses londinenses - Fujifilm Finepix F10

Series para el verano, más extraterrestres,… Torchwood

Televisión

Doctor Who
Tor
c Whood
Torchwood

Mmmmmm… sí. Torchwood es un anagrama de Doctor Who. Si ya comenté que una de mis actividades televisivas de tiempo veraniego iba a ser recuperar las distintas temporadas del alienígena con dos corazones, también tomé la decisión recién vuelto de mi viaje de vacaciones de echarle un vistazo a uno de sus spin-offs.

Parece ser que el término se utilizó en primer lugar para camuflar las grabaciones de la serie original cuando se trasladaban para su emisión. De esta forma no había riesgo de que fueran interceptadas y su contenido conocido antes de tiempo. En un momento dado, durante la serie madre, la Reina Victoria crea el Instituto Torchwood para defender al Imperio Británico de las amenazas alienígenas. Durante un tiempo fue considerado un antagonista del Doctor, en sus esporádicas apariciones en la serie de este último. Pero poco a poco fueron preparando el terreno para crear una serie propia, en la que fueran los héroes, al frente de la cual colocaron uno de los personajes más simpáticos de los que acompañan eventual mente al Doctor; el capitán Jack Harkness (John Barrowman).

Este es un aventurero en el espacio y en el tiempo, un vividor, un timador, que en un momento dado coincide con el Doctor. Pronto sabemos que es atractivo, y que además es omnisexual. Es decir, más allá de ser bisexual, en un universo donde además de los dos sexos correspondientes a la especie humana, le tira los tejos a todo bicho viviente. Más o menos. También aprendemos en un momento dado, que no puede morir.

En estos días, he visto la tercera temporada de Torchwood. Se puede ver de forma aislada sin necesidad de haber visto las dos primeras o sus relaciones con Doctor Who. Esta configurada como una miniserie de cinco episodios, en el que cada uno es un día en una aventura en la que los protagonistas tendrán que enfrentar una amenaza extraterrestre muy peligrosa. También sirve de paso para emitir algunas críticas contra la hipocresía de la clase política y contras los militarismos.

Lo cierto es que el personaje principal tiene un tono mucho más oscuro que en la serie original, con aspectos más oscuros en su personalidad. Como contrapunto, el personaje femenino, Gwen Cooper (Eve Myles), representa los valores humanos más positivos. Solidaridad, amistad, entrega, ánimo, iniciativa,… Es la persona con la que se puede identificar el espectador normal. Es también una serie mucho más adulta, en la que sin haber desnudos ni nada por el estilo, sí que se plantean temas relacionados con la sexualidad, y también con la violencia, con la ética, con la obediencia debida a los superiores y al estado, etc.

Con sólo 5 episodios de menos de hora de duración, creo que es una alternativa válida para pasar las calurosas sobremesas del verano, siempre que seas adepto a los temas de la ciencia ficción. Así que, ya lo sabéis.

En la Bahía de Cardiff está la sede de Torchwood 3, la unidad para la que trabajan nuestros héroes - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM