My Blueberry Nights (2007)

Cine

My Blueberry Nights (2007), 22 de diciembre de 2008.

Aunque probablemente sea una de esas películas que pase relativamente desapercibidas por la raquítica cartelera de diciembre, esta obra de Wong Kar Wai levanta mi expectación, especialmente tras esas dos obras estrañas, difíciles pero muy interesantes que son Deseando amar y 2046.

En esta ocasión, abandona China y nos traslada a los Estados Unidos para mostrarnos una película de redescubrimiento personal. Una joven (Norah Jones) acaba de romper una relación, por lo que se encuentra muy afectada. Encuentra cierta comprensión y afecto en la persona de un cocinero (Jude Law) que le ofrece comprensión, conversación y pastel de arándanos (blueberries). En un momento dado, la joven inicia un viaje de 300 días en el que irá conociendo otras personas, a través de las cuales se irá descubriendo a sí misma, antes de volver con el cocinero… y bueno… es una historia romántica.

La realización es muy personal. Rodada en ambientes nocturnos en su mayoría, con unos encuadres e iluminación muy personal, muy subjetivas, desde mi punto de vista es estéticamente muy actual y agradable.

Las interpretaciones están muy bien. Especialmente las de los personajes que se va encontrando por el camino. El viejo policía alcohólico (David Strathaim), su ansiosa ex mujer (Rachel Weisz), la jugadora perdida de su padre (Natalie Portman), componen los contrapuntos mediante los que la protagonista se reafirmará a sí misma. Y lo hacen muy bien. Norah Jones se aplica por primera vez a la interpretación, además de ofrecernos con su dulce voz algún tema de la banda sonora, y no lo hace mal, aunque le faltan las tablas de sus compañeros de reparto. Pero aporta la dulzura de su físico, y hace creíble el personaje.

No me atrevo a recomendar esta película a todo el mundo. El estilo de dirección y el estilo visual no es estándar, y los traga palomitas pueden quedar atragantados. Pero quien quiera arriesgar un poquito, puede llevarse una agradable sorpresa. Yo le pongo un siete, con otro siete en la interpretación y un ocho en la dirección.

La película tiene un ambiente muy nocturno. Y las noches de Zaragoza, estos días de profundas nieblas, tienen un ambiente muy especial.

Semáforo rojo (color)

Glorieta de Sasera en la niebla, Zaragoza - Canon Digital Ixus 860IS

In Memoriam: Elsa Fábregas y Robert Mulligan

Cine

Ya estamos con el viejo dicho. Las gentes del cine nunca se van al otro barrio solos. Y en poco tiempo hemos conocido el fallecimiento de dos figuras de muy distinto tono del cine de todos los tiempos.

Primero llegaba a mi conocimiento, a través de la radio, del fallecimiento de Elsa Fábregas, actriz a quien no podemos poner cara pero sí que podemos poner voz. Porque se dedicó al oficio de actriz de doblaje. Ya he manifestado en ocasiones mi oposición al doblaje. Creo que en el proceso se pierde algo de la autenticidad de la película, al perder los matices de la voz del actor que interpreta al personaje. Hoy debería haber hablado de la última película que he visto; lo haré mañana. Y ahí pondré una nota a la voz del doblaje de la actriz protagonista… que no me ha gustado nada. Pero puesto que hay doblaje, por lo menos que tenga una calidad artística. Y he de reconocer que, simplemente escuchando el «a Dios pongo por testigo» con el que nos obsequió la Fábregas al poner voz a Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó, a veces uno se reconcilia con esta práctica. Vaya pues mi homenaje a la veterana actriz. Y sea citando el más famoso pasaje que dobló, ese desafío a la divinidad y a las leyes divinas, que de forma tan absoluta reivindica la libertad humana. Me encanta.

¡A Dios pongo por testigo! ¡A Dios pongo por testigo de que no lograrán aplastarme! Viviré por encima de todo esto y, cuando haya terminado, nunca volveré a saber lo que es hambre; no, ni yo ni ninguno de los míos, aunque tenga que estafar, que ser ladrona o asesinar. ¡A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!

El segundo fallecimiento me llegaba a través de los blogs cinematográficos que sigo periódicamente. Se trata de Robert Mulligan, un director poco conocido cuyas películas más conocidas son El otro, Verano del 42, y sobre todo, por encima de cualquier otra, una de mis películas favoritas de todos los tiempos, Matar a un ruiseñor. La maestría, la sensibilidad, la claridad con la que traslado la estupenda novela de Harper Lee a la gran pantalla, el retrato que junto al magnífico Gregory Peck hizo de Atticus Finch, la mejor persona que se ha mostrado nunca en el cine, hace que para mí realmente este momento sea un día de luto. No se hacen hoy en día películas como este. Desgraciadamente.

En la foto de hoy, me asomo al lugar donde descansan los restos de otros ilustres del cine universal.

Simone Signoret - actriz e Yves Montand - actor

Simone Signoret e Yves Montand en el Cementerio del Père Lachaise de París - Panasonic Lumix LX3

Ultimátum a la Tierra (2008)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 2008), 15 de diciembre de 2008.

Pues como decíamos ayer, después de haber revisado la versión original de 1951, tocaba ver la versión actual de 2008… sobre la que tenía muchísimas reservas.

Puntos a favor a priori: mejores efectos especiales, Jennifer Connelly.

Puntos en contra a priori: mejores efectos especiales, Keanu Reeves, es un remake.

Sí ya se que lo de los efectos especiales está en las dos listas… a priori tendría que ser mejor el que haya menos cartón-piedra,… pero como habitualmente se usan para tapar la carencia de ideas…

El filme está dirigido por Scott Derrickson, de quien lo único que he visto razonablemente aceptable cinematográficamente hablando, no me interesó por su tema. Así que no me afectaba, «a priori».

Bien,… pues mis peores expectativas se cumplieron. El guion es malo, malo, malo. Con algunas situaciones de vergüenza ajena. Aunque la historia general sigue los derroteros de la película original, todas las modificaciones realizadas contribuyen a empeorar el resultado final. Y algunas de las cosas que se mantienen, podrían haberse modificado con ventaja.

El carácter de Klaatu, el personaje principal, se ha visto variado. En el original, es un ente con una bondad intrínseca, paciente y compasivo, con una desagradable misión, y que busca una salida a la obstinada estupidez humana. Aquí es un tipo frío, sin sentimientos, que a la primera de cambio toma una drástica decisión de la que luego le cuesta salir. El papel de la mujer que le ayuda se ha actualizado según los tiempos, lo cual es bueno, es más proactiva, más dinámica; pero al final no resulta por el estúpido conflicto con el niño, cuyo parentesco se ve modificado en esta versión de forma muy artificiosa. Introducen el papel de la Secretaria de Estado, con una Kathy Bates luciendo a imagen y semejanza de Madeleine Albright, en el que queda como una necia de mucho cuidado. Los militares tan incompetentes como de costumbre. En general, hay muchas cosas que no tienen ni pies ni cabeza, y al final te quedas con las ganas de que acaben con el mundo; al fin y al cabo empiezas a entender por qué se busca inteligencia fuera de la Tierra. En la Tierra, o por lo menos en Hollywood, no hay.

Los efectos especiales, con el robot GORT a la cabeza, muy impresionantes. Pero no salvan la película.

En cuanto a la interpretación, Keanu Reeves hace el mismo papel de cara de cartón de siempre. No modifica su expresión en toda la película. Un soso de mucho cuidado. Pero lo peor es que mi admirada Jennifer Connelly se ve contagiada de la sosez generalizada. Nada se salva.

En resumen, si os interesa el tema, ved la versión original. Os entrentendrá la curiosidad. Prescindid de esta nueva versión. Yo le pongo un cuatro, con un cinco en la dirección y un cuatro en la interpretación.

Y propongo la pena de muerte para los guionistas de Hollywood.

En la foto de hoy, la pintura mural La Fée Electrique de Raoul Dufy en el Musée d’art moderne de la Ville de Paris. Científicos de renombre en la pared del museo.

La Fée Electrique - Raoul Dufy

La Fée Electrique, Raoul Dufy - Panasonic Lumix LX3

Ultimátum a la Tierra (1951)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 1951), 8 de diciembre de 2008.

Klaatu Barada Nikto

Si alguien quiere presumir de «friqui», y quiere ser algo más original que los «trekies» que saben hablar «klingon», nada como repetir la frase anterior y dar una conferencia espontánea sobre su significado. Es una de las frases que viene en la película que hoy voy a comentar y que tuve la oportunidad de ver de nuevo hace una semana en el mi ordenador portatil, camino de París.

The Day The Earth Stood Still

Ultimátum a la Tierra en el TGV con destino París-Montparnasse - Panasonic Lumix LX3

¿Y a qué fin viene lo de comentar esta película, que ni siquiera he visto en pantalla grande? Pues a que un día de estos, más pronto que tarde me iré a ver la nueva versión, con la que es muy probable que me acabe llevando un berrinche. Pero para entender el berrinche, hay que saber qué opino de la versión original.

El filme, dirigido por Robert Wise, habría que encuadrarlo dentro de la serie B. La serie B, pese a lo que muchos crean, no implicaba malas películas, sino presupuestos bajos. No había dinero para grandes directores, ni para grandes estrellas, ni para grandes escenarios. Ni mucho menos para efectos especiales que en aquellos momentos no estaban de moda, como desgraciadamente sucede ahora. Pero las historias podían ser interesantes e incluso buenas, y la factura correcta.

En este caso, como sucedió en otras películas de ciencia ficción de la época, se jugaba con el miedo a la guerra nuclear. En 1951, apenas estaba empezando la carrera armamentística nuclear, y faltaba aún algo de tiempo para que la guerra fría estuviera en su apogeo. Pero ya hubo quien vio los peligros de la situación, y con altas dosis de ingenuidad, nos ofrecieron esta historia en la que un extraterrestre (Michael Rennie), que recorre 250 millones de millas para llegar a la Tierra (debía de proceder de una asteroide o algo así; como cerca de Marte según su posición orbital), llega para advertirnos de los peligros de la belicosa actitud de los seres humanos, y para darnos una lección, acompañado de Gort, un antepasado de Robocop a escala sideral. En sus andanzas por nuestro planeta, por Washington DC para ser más exactos, recibe la ayuda de una viuda de guerra (Patricia Neal) y su hijo. Nada de tensión sexual. Todo casto y puro.

La película tiene una clara moralina. Se defienden una serie de valores tradicionales, y se critica la actitud de políticos y militares que actúan de forma egoista poniendo en peligro al conjunto de la humanidad por cuestiones de interés propio o baladíes. Es muy ingenua. Pero la película es ágil. La historia es pequeña pero bien adaptada a un largometraje de 90 minutos de duración. No te aburres nada. En general, es una película honesta, aunque determinadas cuestiones levanten una sonrisa condescendiente al ciudadano actual. No es una gran superproducción, pero se puede ver, especialmente si eres aficionado a la ciencia ficción.

Los efectos especiales son absolutamente rudimentarios. Se reducen al platillo volante y al robot Gort. Desde luego, para los parámetros de hoy en día, resultan como de juguete. Pero no importa, porque están al servicio de la historia que es en lo que te fijas y no al revés.

En resumen, una película artesanal, digna, que ha pasado a la historia del cine como un producto razonablemente bueno dentro de sus pretensiones. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Veremos qué pasa con la nueva versión, que ya la semana pasada pude ver anunciada por París por todos los lados y que ya está estrenada en nuestro país.

Metro Père Lachaise

Metro Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Jeff Bridges, su página personal y su Widelux

Cine, Fotografía

Ver las páginas personales de la mayor parte de los personajes famosos suele ser una absoluta abominación. Un rollo. Páginas personales sin personalidad alguna, en las que mientras las visitas tienes constantemente la sensación de que desde luego no está hechas, ni pensadas, por ellos. Supongo que las encargan a alguna empresa o profesional, y estos tienen unos estándares a los que aplican las cuestiones propias del cliente. Lo dicho. Un aburrimiento.

Pero he aquí, que esta semana, por dos vías distintas y casi simultáneamente, me llega la propuesta para visitar la página del actor norteamericano Jeff Bridges. Tanto desde Zona Fandom como desde el State of the Art de PopPhoto, me llega la noticia de que el actor ha presentado en su página personal un reportaje fotográfico sobre el rodaje de Iron Man, película en la que interpretaba a uno de los caracteres más importantes.

La página, en general, si que tiene esos toques más personales que esperamos en este tipo de sitios en internet. Con tipografía de escritura a mano sobre fondo blanco, como si fuera un cuaderno escrito, tenemos las distintas opciones que son importantes para el actor; música, filmografía, entrevistas, fotografía,… En esta última, encontramos un par de porfolios sobre el rodaje de un par de películas. Ambas se encuentran presentadas como si fueran libros a los que hay que pasar las hojas. Están muy bien. Sólo tiene un inconveniente relativo. Necesitas una pantalla grande para verlas con comodidad. Con mi pantalla de 1680×1050 píxeles de resolución va justito para el reportaje de la película de superhéroe con armadura.

Y luego, hay otra cuestión que sorprende. La mayor parte de las imágenes están tomadas en formato panorámico, y el propio actor nos informa y nos habla de usar una cámara Widelux. Este curioso aparato basa su funcionamiento en un objetivo que va girando mientras va tomando la imagen y la va impresionando sobre película de 35 mm, recorriendo un total de 140º grados en horizontal, lo cual es muy panorámico, y proporcionando un fotograma de 60 x 24 mm con su óptica de 26 mm. He encontrado una página (en inglés) en la que se explica el mecanismo y se ven imágenes de la cámara y tomadas por la cámara. Interesante, me ha parecido muy interesante.

Claro, hoy os dejo una imagen panorámica. Aunque no esta tomada con una cámara tan «guay»; me conformo con unir fotogramas tomados con mis cámaras digitales.

Montecalvario desde Piazza del Plebiscito

Montecalvario desde Piazza del Plebiscito, Napoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Quantum of Solace (2008)

Cine

Quantum of Solace (2008), 24 de noviembre de 2008.

Mira por donde el abominable hombre de las traducciones de títulos de películas no ha actuado esta vez. Se han limitado a mantener el título original. Lo cual es una pizca de consuelo ante las barbaridades que habitualmente se cometen con los títulos de las películas.

Periódicamente me surge el mismo dilema. Ir o no ir… a ver la película de turno de 007, al servicio de Su Graciosa Majestad. En este caso, realmente no hubo dilema:

«Nosotras nos vamos a ver al macizo, tú haz lo que quieras. Aunque seguro que sale algún pibón también. Siempre salen.»

Ante tan contundente argumento, la cosa esta clara. O te quedas en casa o te sumas y disfrutas del pibón. Pues a ello.

En primer lugar, insistir en que nunca he sido muy aficionado al agente secreto británico. Aunque recuerdo con cariño las luchas contra el Dr. No y contra el amor que venía de Rusia del 007 más carismático que ha habido, y que yo veía en el correspondiente cine de barrio, con posterioridad la fórmula estándar de este tipo de películas nunca me ha atraído en exceso. En segundo lugar, no haré muchos comentarios sobre la trama. Más o menos es la misma de siempre, en distintos lugares del mundo, pero con las típicas persecuciones y balaceras. Eso no cambia mucho. Me limitaré a los hechos distintivos del filme, que son el macguffin, cómo resulta el Bond de turno, y cómo está la chica Bond en cuestión. Doy por hecho que los efectos especiales, las explosiones, las peleas y esas cosas están bien. Es cosa de oficio más que de arte, en este caso atribuible al director Marc Forster.

  • El macguffin en esta ocasión es la venganza. La película continua donde termina Casino Royale, y narra la búsqueda de revancha por la muerte de Vesper Lynd al final de la mencionada película. Me parece que está un poco cogida por los pelos, y a penas sirve para justificar la sucesión de eventos aparatosos que constituyen la película. La verdad es que este macguffin está mal utilizado y aprovechado, y que no consiguen construir una buena historia en torno a él.
  • El Bond de turno, Daniel Craig, me parece lo que me pareció en la anterior película. Un bruto, con cara de bruto. Con este actor se han acabado los toques de ironía o humor que los anteriores se permitían. Y en mi opinión esto hace un poco más aburrida la película. Por mucho que lo vistan de marca, y que sea muy mono según muchas mujeres, a mí me parece muchas veces un gorila de discoteca.
  • En cuanto a las chicas Bond (CUIDADO QUE PUEDO DESVELAR PARTE DEL ARGUMENTO), como es costumbre suele haber al menos un par. Una, la más protagonista que al final vive, interpretada por la modelo rusa Olga Kurylenko. Como guapa, guapa,… guapa es un rato. Pero de actriz tiene más bien poquito. Es el típico caso de florero mayúsculo. Además en el doblaje español, le han puesto un supuesto acento ruso, absolutamente catastrófico. Siendo además que no es trascendente en la trama. Siendo el personaje hija de boliviano y rusa, aparentemente criada en Bolivia, el acento sólo se justifica porque la actriz en origen es incapaz de hablar en inglés sin acento. Pero en el doblaje español se lo podrían haber ahorrado, siendo que es tan malo. La verdad es por comparación Eva Green siento al menos tan guapa como esta, resultaba mucho más actriz y con mucho más estilo y elegancia natural. Luego está la chica Bond que matan. Que es una agente británica pelirroja, interpretada por Gemma Arterton, que a mí me cae mucho mejor. Pero eso; la matan. Y también es muy mona, claro (FIN DE LA ADVERTENCIA).

En resumen, una película de 007 floja. Como la mayoría. Yo no le pondría más que un cinco, teniendo en cuenta sobre todo que a la anterior, claramente mejor, le puse un seis. En la interpretación le pondría otro cinco (hasta Judy Dench está floja) y en la dirección un seis.

Por cierto, en las últimas entregas hecho de menos a Q y, sobretodo, a Moneypenny.

La película anterior terminaba a orillas de Lago di Como en Italia, y ahí mismo parece que empieza la que aquí nos ocupa.

Lago di Como, Italia - Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Red de mentiras (2008)

Cine

Red de mentiras (Body of Lies, 2008), 18 de noviembre de 2008.

Es difícil tener un juicio a priori ante una película de espionaje moderno, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Leonardo DiCaprio y Russell Crowe. Los tres han demostrado ser capaces de hacer cosas muy buenas, pero también algunos bodrios infumables. Y el tema, el espionaje y el terrorismo islamista, visto por un norteamericano puede dar lugar a cualquier cosa. Pero las críticas previas no eran malas, así que había que ir a verla.

Básicamente, la película nos narra la historia de un agente de la CIA (DiCaprio), con buenas habilidades para moverse en los países islámicos, y que constantemente se ve en conflicto entre su sentido del honor, la lealtad y lo que es correcto hacer y el cinismo y la mendacidad necesarios para moverse en el mundillo del espionaje, encarnados por el jefe de la inteligencia jordana (Mark Strong) y en mayor medida por el responable opertativo de la CIA para Oriente Medio (Crowe). Todo lo cual es un buen punto de partida. Rodado con un estilo muy dinámico, a ratos un poco de videoclip, que ya hemos visto en otras películas de acción del director, quizá el metraje es un poco excesivo para la auténtica sustancia del filme, que no es mucha, y eso que el principio es relativamente prometedor.

Para mí, la principal debilidad de la historia es que implica una historia de amor entre el agente de la CIA y una joven enfermera jordana de origen iraní (Golshifteh Farahani), necesaria para el desenlace de la película, pero que yo no me acabé de creer. Me resulta muy difícil conciliar las características personales y sociales de ambos personajes y la relación que se establece entre ellos. Como macguffin me parece muy mal buscado, y en un momento dado, a pesar de la corrección de la realización y del relativo entretenimiento que produce la acción del filme, me desmotiva.

Las interpretaciones son correctas, sin más. Cumplen dentro de lo que da la película.

En general, es una película que entretiene por su acción, pero que tampoco creo que pase especialmente a la historia del cine. Le pongo un seis con un siete en la interpretación y otro seis en la dirección.

Otras opiniones sobre la película:

En el aspecto fotográfico, un malo verde que amenaza una casa blanca. ¿Será de Al-Qaeda?

El monstruo verde en la casa blanca

Caseta y grafitti en el Parque Grande, Zaragoza - Canon EOS 40D; EF 50/1,8

Sólo quiero caminar (2008)

Cine

Sólo quiero caminar (2008), 10 de noviembre de 2008.

Difícil papeleta la de Agustín Díaz Yanes la que se impone a si mismo creando una nueva historia sobre el personaje de Gloria Duque, que ya interpretó Victoria Abril en su primera película como director allá por 1994. Ha pasado mucho tiempo, pero el director no ha resultado especialmente prolífico ya que entre aquella Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y la actual, sólo ha habido otras dos películas. Y ninguna de las dos me gustó. Quizá para compensar el hecho de que su opera prima sea una de mis películas españolas favoritas de todos los tiempos. Dejar claro que esta película no es una continuación de la predecesora. Sólo toma prestado uno de los personajes, a quien encontramos años más tarde en una nueva situación.

La película que aquí nos encontramos se aleja en su temática y planteamientos de lo que habitualmente se ve en el cine español. Básicamente estaríamos ante un grupo de delicuentes que planean el golpe definitivo que les resolverá la vida al mismo tiempo que llevan a cabo la oportuna venganza sobre el malo de la película. Este tema es recurrente en el cine americano tanto en sus filmes más crudos y duros como Grupo salvaje (Pandilla salvaje en los países sudamericanos; hay un homenaje dentro de la trama del filme que nos ocupa al de Sam Peckinpah), como en sus versiones ligeras o más de comedia, veáse por ejemplo Ocean’s Eleven. La película de Díaz Yanes se encuadraría entre los largometrajes duros tanto por la forma como el contenido, con pocas concesiones al confort del espectador. Hay violencia, hay degradación humana, hay una oscuridad inherente a los personajes.

La parte innovadora es que el «grupo salvaje» son un grupo de mujeres españolas, delicuentes desafortunadas, que movidas por la necesidad y el deseo de venganza por el maltrato a una de ellas, deciden dar un golpe contra un peligroso mafioso de México D.F., casado con una de ellas (Elena Anaya) a la que conoció durante un servicio de ella como prostituta, e interpretado espléndidamente por José María Yazpik. En todo esto, hay un elemento incontrolado para ambos bandos, un sicario de confianza del mafioso encarnado por un sobresaliente Diego Luna, y que decidirá de qué lado caerá finalmente la balanza de la fortuna.

El cuarteto de mujeres lo completan una sobria y efectiva Ariadna Gil, que se convierte en la líder de la banda y también de la acción fílmica, y Pilar López de Ayala, como la más pusilánime de las amigas.

La película, desde mi punto de vista tiene alguna debilidad en el guion. Hay alguna cosita que chirría en las motivaciones y en las relaciones entre las mujeres. Pero se ve compensada de sobra por una puesta en escena de la acción del golpe que está al mismo nivel que muchos de los mejores productos norteamericanos sobre el tema. La ambientación en la capital mejicana es excelente, y una vez que empieza la chicha de la trama te absorbe y te lo pasas bien. Es un película de mujeres, pero no hay glamour. Todo tiene aspereza. Las aristas humanas salen constantemente, y sólo un imenso deseo de venganza y solidaridad en la adversidad hace que el proyecto de golpe salga adelante, aunque con un resultado incierto.

Una de las grandes virtudes del filme es la excelente interpretación del conjunto. Es cierto que todo el mundo ve a las chicas como protagonistas, pero es inmensa la solidez interpretativa de los dos actores mejicanos. Muy buenos, realmente.

En resumen, una película bastante recomendable, especialmente para quien guste de los thrillers sin concesiones. Yo le pongo un siete, con un ocho en la interpretación y un siete en la dirección.

En el mundo de la delincuencia organizada es tristemente famosa Nápoles y su camorra. Y de hay os traigo una fotografía.

Decumano Maggiore (Via dei Tribunali)

Via dei Tribunali, Nápoles - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

La boda de Rachel (2008)

Cine

La boda de Rachel (Rachel Getting Married, 2008), 3 de noviembre de 2008.

Hace unos días vi en casa, en vídeo, la reciente versión cinematográfica del Superagente 86. Supuse que quedaría defraudado con la película, y no quedé defraudado con mi suposición. Uno de los elementos más débiles fue la actriz que interpretó a 99. Se trata de Anne Hathaway, una joven actriz que parece que se ha especializado en comedias románticas que no han supuesto ningún atractivo para mí, por lo que no la tengo muy vista. Con este antecedente, me resultaba dudoso ir a ver una película en la que fuera protagonista. Pero me dicen…

«Mira que es de Jonathan Demme, el de los corderos…»

«Sale Debra Winger, que siempre te gustó…»

«Es cine independiente… de ese que siempre hay una película que te gusta todos los años…»

Vale, vale… Iremos a verla. Y que sea lo que el bosón de Higgs quiera.

Efectivamente es cine independiente. Es como si alguien hubiese adaptado el estilo dogma a una película norteamericana. Filmación cámara en mano, como si se tratase de un reportaje de la boda en la que transcurre la acción, filmación con luz disponible, planos muy subjetivos y poco ortodoxos, no más banda sonora que la del sonido ambiente… incluso las canciones se insertan en la propia acción…

En lo que se refiere a la historia, no es novedosa. Como consecuencia de una celebración en una familia, la boda de su hija Rachel (excelente Rosemarie DeWitt), llega a casa Kym, la otra hermana (Anne Hathaway), procedente de un programa de rehabilitación de adicciones. Esto da lugar a una confrontación de recuerdos y sentimientos que remueve los cimientos de las relaciones familiares, en los que hay que incluir a los dos padres divorciados (Bill Irwin y Debra Winger). Entre los invitados hay un sinnúmero de personajes, muchos de los cuales aportan su granito de arena para la comprensión de las situacioens o para su resolución. Es un esquema que ya hemos visto en otros filmes con motivo de bodas, aniversarios, funerales, etc.

De alguna forma, me recordó a una película danesa, aquella totalmente integrada en el movimiento Dogma 95, que se titulaba Celebración (Festen). Si bien, aquella era un producto puramente europeo, lo que suponía un drama mucho más crudo y menos complaciente que el más edulcorado y apto para las mentalidades norteamericanas que en esta ocasión hemos podido ver. Porque todo el drama que esta familia lleva tras de sí, queda finalmente resuelto bajo la tópica receta del «paz, amor y Dios» para todos que tan bien parece funcionar al otro lado del Atlántico. Y esta es la principal debilidad del filme, ya que para mí, no queda tan claro que con lo que pasa la solución de «paz, amor y Dios» resuelva el conflicto de modo no forzado.

Las interpretaciones son en conjunto buenas. Incluso la protagonista, la Hathaway, que chupa cámara continuamente, está a buen nivel. Aunque hay cosas mejores entre los secundarios.

La película en su conjunto es interesante, aunque menos novedosa de lo que parece. El método de rodar cámara en mano, con primeros planos constantes, no llega a cansar pero casi. Quien busque productos comerciales, de palomitas y refrescos de cola, que se quede en casa o pruebe en otra sala. Pero en el pobre panorama actual es una opción más que digna para no perder la costumbre de visitar las salas cinematográficas. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la interpretación y un seis en la dirección.

La película está ambientada en el lluvioso clima de Connecticut, así que os dejo una imagen apropiada a un ambiente así.

Juntos

Reflejo en la Plaza de la Seo de Zaragoza - Canon Powershot G6

Transsiberian (2008)

Cine

Transiberian (2008), 29 de octubre de 2008.

Conversación telefónica. Ayer, a las 17:04 horas.

T.: ¡Qué rollo de semana, qué frío y qué mal!
Yo: Sip.
T.: ¿Nos vamos al cine?
Yo: Pero si el lunes no encontramos nada decente que ver.
T.: ¿A tí no te gustaban las películas de trenes? Porque echan Transiberiano o algo así.
Yo: La crítica no la pone muy allá.
T.: Pero sale el Noriega.
Yo: Ese te pondrá a tí, por que lo que es a mí…
T.: A tí te pondrán los trenes,… y alguna moza que saldrá…

Tras esta conversación, que no terminó aquí pero que siguió por derroteros que a nadie más importan, nos abrigamos para afrontar el gélido viento de este final de octubre y nos fuimos a ver esta película, coproducción europea, firmada por Brad Anderson. Con cierto escepticismo… pero con ganas de dar una vuelta.

La película es un thriller ferroviario. Unos voluntarios norteamericanos regresan de hacer sus buenas obras en Pekín, y como él (Woody Harrelson) es un fanático de los trenes, deciden hacer el viaje en el mítico Transiberiano. Ella es su mujer (Emily Mortimer), y se dedica, como aficionada, a la fotografía. Comparte el compartimento de las literas con un español (Eduardo Noriega) y su novia (Kate Mara). En una parada, el buen chico norteamericano, pierde el tren y a partir de ahí pasan cosas. En un momento dado, entra en acción un detective ruso de narcóticos (Ben Kingsley). Y hasta aquí puedo contar.

Entre lo bueno que se puede decir de la película es que, efectivamente, a quien le gusten los ferrocarriles en el cine no quedará defraudado. Bellas imágenes de trenes circulando en paisajes variados, con un predominio de la taiga y la tundra siberianas. Una serie de escenas entre venerables locomotoras de vapor soviética es el clímax desde este punto de vista. Pero por lo demás, la película flojea mucho. Los personajes no están bien dibujados. O son muy tópicos, o son poco creibles. El personaje de Mortimer, que es quien lleva la mayor parte del peso de la película, no es plausible. Una mujer con un pasado duro y complejo no actúa luego como un ratoncillo asustado cuando vienen mal dadas. No es lógico. Por otro lado, la acción avanza a golpes. Tan pronto pasan cosas como sientes que estás perdiendo el tiempo con lo que estás viendo. Falta ritmo. Lo que no es igual a que ese ritmo tenga que ser necesariamente rápido. El ambiente frío y descarnado de la Siberia invitan a un ritmo lento y agobiante. Pero definido, que no es el caso.

Las interpretaciones se resiente de la mala definición de los personajes, y los únicos que se salvan un poco de la quema son Mortimer, por los pelos, no es culpa suya sino de las inconsecuencias del personaje, y Kingsley, que siempre muestra oficio. Harrelson, a ratos, resulta casi caricaturesco, y Noriega está muy poco convincente.

En resumen, película recomendable para fanáticos ferroviarios y si no hay nada más que hacer. Poco más. Yo le pongo un cinco, con una seis en la dirección y un seis en la interpretación.

Otras opiniones en:

Como curiosidad, la película está rodada en Letonia, no lejos de Polonia, donde se tomó la siguiente imagen ferroviaria.

Pospiezny - Poznan

Tren "rápido" en Poznan (Polonia) - Fujifilm Finepix F10

Interludio meteorológico

Páginas personales

Echando la vista a atrás, veo que en estas últimas semanas he estado bastante activo a la hora de escribir mis cosas aquí en este Cuaderno de Ruta. Pero de repente me he quedado un poco como el tiempo que se nos avecina; gris y frío. El cambio de hora me ha sentado fatal. Ayer me puse de muy mal humor al ver lo pronto que se hacía de noche. Y no lo ha compensado el hecho de que vuelva a salir por las mañanas de casa para ir a trabajar con algo de luz diurna.

Para colmo, ayer fuimos incapaces de ponernos de acuerdo para ir al cine, como todas las semanas. Lo cierto es que no fue culpa nuestra; la cartelera está criminal. Y luego dicen que las salas de cine están en crisis. Si es que de donde no hay…

Así que igual me lo tomo con calma unos días. Hasta que me aclimate a los nuevos tiempos. Hasta que se me ocurran cosas de las que hablar; fotografíe algo; no sé, lo que sea. Hasta que salga el sol…

Os dejo con una imagen. Más o menos otoñal. Más o menos… madera.

Corteza 01

Tronco de árbol, junto al Canal Imperial de Aragón - Pentax K10D; SMC-DA 70/2,4 Limited

El origen de esta generación de pastilleros

Cine, Televisión

Quién lo iba a decir. Quién lo iba a imaginar. Yo me he enterado porque lo han publicado las chicas de Mujeres TIC. Aunque no estoy de acuerdo en el título de su artículo. El mensaje no tiene nada de subliminal. Ni mucho menos. Es muy claro. Todos a ponerse ciegos de pirulas. De todos los colores y sabores.

A mí, los Fráguel me pillaron muy mayor. Ya paseaba hacía un tiempo por los pasillos de la facultad cuando se comenzaron a emitir en España allá por el año 1985. Y por aquel tiempo, no dedicaba yo mucho tiempo a la televisión. Pero siempre he sentido una cierta debilidad por las películas o las series de marionetas. Durante mi adolescencia fui fiel seguidor de los Teleñecos, también de la factoría de Jim Henson como los Fráguel. Quizá el momento supremo para mí de aquellos entrañables muppets fue este manah-manah.

Por aquella época o un poco antes recuerdo como me chupé alguna película de culto como Cristal oscuro, o más adelante Dentro del laberinto. A esta última la salvaban los muñecos. Había tres personajes de carne y hueso. Un bebé (nada que objetarle al pobre bicho), el histriónico de David Bowie, y una cursi e insoportablemente sosa adolescente que nada hacía suponer que luego se convertiría en una mujer y actriz tan interesante como Jennifer Connelly. Lo que son las cosas. Para ver esta última, utilicé la excusa de llevar a mi hermana pequeña al cine. A mis amigos no les gustaban este tipo de películas, y a mí me daba corte ir solo a sesiones que estaban llenas de críos.

En cualquier caso, por poco que viera o disfrutara de los fráguel, siempre recordaré la pegadiza canción de los títulos: «vamos a cantar, ven a Fraggel Rock«.

Como los fráguel vivían en el centro de La Tierra, es adecuado que yo siga con mi monomanía fotográfica volcánica de las últimas semanas.

El Vesubio desde Sorrento

El vesubio desde el puerto de Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM