[Libro] Calle de la Estación, 120

Literatura

Para esta semana pasada intenté preparar algunos libros, por las horas de hospital que me iba a pegar acompañando a un familiar. Al final, sólo dispuse uno, que esperaba me durase la probable duración del ingreso. No tal. Me lo pulí mucho más deprisa. Os lo cuento ahora.

Calle de la Estación, 120 (120, Rue de la Gare)
Léo Malet (traducción de Luisa Feliu)
Libros del Asteroide*; Barcelona, 2010
ISBN: 9788492663149

Place de la Gare

Uno de los problemas de Burma es que no hay pueblo o ciudad francesa que no tenga su calle o plaza de la estación; en la foto la Place de la Gare de Colmar (Panasonic Lumix LX3).

Nestor Burma era detective privado en el París de los años 30. Razonablemente famoso. Pero tras la debacle de la primavera del cuarenta es uno más de los prisioneros de guerra del ejército francés que son retenidos en Alemania. Tras cumplir tareas burocráticas, y ante la aparición de un misterioso prisionero amnésico, consigue un puesto en el hospital para prisioneros. Allí escuchará las últimas palabras del prisionero antes de morir:

«Hélène,… calle de la estación, 120».

Curiosamente, cuando ya devuelto a Francia se tope en la estación de Lyon Perrache con su antiguo colaborador Colomer, a este lo abatirán con varios disparos. Y sus últimas palabras tamibén serán:

«Jefe, Calle de la Estación, 120»

A partir de ahí, y con la ayuda más o menos bien intencionada o malintencionada de una pléyade de personajes que se irá encontrando, y que tendrán una relación con los fallecidos más o menos directa o tangencial, llevará a cabo una investigación que eventualmente lleve a localizar al asesino… a la asesina. Y que pasará por el Lyon de la «Francia libre» del gobierno de Vichy y el París ocupado por los nazis.

Place de la Gare

Estrasburgo también tine una vistosa plaza de la estación, que se refleja en la fachada de esta (Panasonic Lumix LX3).

Con un estilo alegre, desenfadado, irónico, no falto de mordacidaz ante la triste situación política, social y económica de la Francia derrotada en 1942, el autor Léo Malet inaugura con esta novela una larga saga de policiacas con el irónico y astuto Burma como protagonista. Como no soy especialmente fan de las novelas policiacas y de género negro, dudo que le preste mucha más atención al personaje. Pero reconozco que me lo he pasado realmente bien, y que terminé el libro mucho antes de que finalizase el corto ingreso hospitalario de mi familiar. Me parece bastante recomendable.

Metro Basilique de Saint-Denis

Pero en París y en su Banlieu, donde se sospecha que está la calle de la estación que interesa, puede haber más de la cuenta, porque hay muchas; en la imagén la estación del mentro en la Basílica de Saint-Denis (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[TV] Adiós de momento a las chicas de Showtime,… y pequeño comentario sobre el tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios

Televisión

Sí. En realidad son diversas las que podrían llevar el apelativo de las «chicas de Showtime». Pero en concreto me voy a referir a dos personajes muy distintos, que recientemente a terminado temporada en la pequeña pantalla.

Weeds – 7ª temporada

Sí, ya hace nada menos que siete temporadas que Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su disfuncional y extraña familia nos acompañan. Desde las primeras temporadas en la «idílica» comunidad de Agrestic a su extraña convivencia con las mafias mejicanas desde los suburbios de San Diego, su huída a través de media norteamericana, y su provisional asentamiento en Nueva York en esta última temporada.

Tras una elipsis de un par o tres de años en la que Nancy ha permanecido en prisión, mientras su familia se refugiaba en la muy tolerante Copenhague, se vuelven a reunir en la Gran Manzana. El objetivo iniciar es reunirse y comenzar una nueva vida. Pero tratándose de los Botwin nada será fácil, y la «hierba» no estará lejos, siendo un personaje más de la serie, por no decir un miembro más de la familia.

El tono similar al que ya conocemos, una serie de situaciones demenciales soportadas por el buen hacer interpretativo de actores y actrices, mucho humor, no poco de drama, y un puntito de tragedia siempre amenazante. Oficialmente, no está confirmada la octava temporada. Pero el final es un cliffhanger en toda regla.

A ver si nos vamos a caer y tiramos a la del rabo de pescadilla...

En Copenhague encontramos al principio de temporada a los Botwin que no están entre rejas (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

The Big C – 2ª temporada

Nueva colección de aventuras familiares. Pero esta vez sin salir de los aburguesados suburbios de una ciudad del medio oeste americano, donde supongo que las cosas que le pasan a Cathy Jamison (Laura Linney) suceden. Siempre con una nota de humor y de ironía, la serie ha ido adquiriendo progresivamente un tono más dramático. Una vez más, además de las vivencias de Cathy hemos ido presenciando las de su familia y allegados, todos ellos hijos reales o figurados de la gran Cathy. Pero por el camino todos van sufriendo pérdidas. Y de hecho, uno va a llegar a pensar que la única que va a llegar viva al final de la serie es la que tiene el cáncer terminal. Pero no diré más que no quiero destripar más de la cuenta.

Divertida y emocionante a la vez, tal vez no llega esta temporada a los niveles de la primera quizá porque ya no nos sorprende tanto la situación, sigue siendo una gran recomendación para quienes quieran ver cine hecho para la pequeña pantalla. Y con episodio de menos de media hora de duración, quien se puede resistir. Aquí también, gran mérito de los intérpretes. Todos ellos.

El tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios… y en Terra Nova

Se emitió el piloto de hora y media de duración de la gran apuesta de Fox por la aventura y la ciencia ficción: Terra Nova. No voy a comentar gran cosa sobre la serie. El piloto fue entretenido, pero de ahí a que al final me acabe interesando la serie va un trecho. Por lo menos, algunas de las chicas, si no buenas actrices, por lo menos son monas.

El caso es que sitúan la acción en el pasado de nuestro planeta, hace 85 millones de años, en el cretácico superior. Esto garantiza la presencia de muuuuuchos dinosaurios. Eso sí, en una realidad paralela, para no dar lugar a paradojas temporales. O eso parece, al menos.

El caso es que en la escena final del episodio piloto, la familia protagonistas quedan obnubilados ante la visión de la Luna. Muy grande. Y la chica adolescente, que es la empollona de la familia, les explica porqué hace 85 millones de años la luna estaba más cerca de la Tierra que en la actualidad.

En la serie se dice que la Luna se aleja  de la Tierra 0,5 centímetro al año. En 85 millones de años, querría decir que se ha alejado 42,5 millones de centímetros. Es decir 425 kilómetros. Teniendo en cuenta que en la actualidad la órbita media de nuestro satélite está a 384,4 mil kilómetros de promedio, hace 85 millones de años, según los datos proporcionados por la serie, estaría a un poco menos de 384 mil kilómetros. Un 99,89% de la distancia actual y del diámetro aparente actual. ¿Realmente cree que alguien puede apreciar esa diferencia de tamaño realmente? Creo que no.

Las cosas no son del todo así. Parece que en realidad el satélite se aleja 4 centímetros al año (en realidad 38 milímetros, pero por redondear). Es decir, 8 veces más deprisa. Pero aun así, la diferencia es difícil de distinguir. Más para una gente que no han visto al satélite con frecuencia por estar, en su tiempo, la Tierra cubierta por una capa de polución. Mala ciencia. Muy mala ciencia.

Reloj astronómico en la Marienkirche

Seguro que el reloj astronómico de la Marienkirche de Lübeck, Alemania, está mejor calibrado que el guion televisivo de Terra Nova (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,4 ASPH).

[TV] Appropriate Adult

Televisión

Conocí esta miniserie británica de dos episodios por casualidad. Al principio no me llamó la atención mucho. El concepto ése de appropriate adult me sonaba a posible melodrama de estos de sobremesa. Pero la presencia en el reparto como protagonista de Emily Watson, una actriz británica muy solvente, me indujo a enterarme un poco más sobre qué iba. Finalmente, decidí que cuando tuviera un rato la vería. Al fin y al cabo, dos episodios de poco más de una hora de duración equivalen a un largometraje, y siempre es posible encontrar un momento. Al comienzo de la serie se nos avisa que estando basada en hechos reales, algunas partes de la acción se han dramatizado. Es decir, no necesariamente las cosas sucedieron como se cuenta.

La historia nos cuenta las vivencias de Janet Leach (Emily Watson), un ama de casa británica que en los años noventa se ofreció para actuar como appropriate adult en la ciudad inglesa Gloucester. Sorprendentemente, el primer caso en el que tuvo que intervenir no se trató uno típico de algún menor o algún adulto con discapacidad psíquica, sino que se trato de Fred West (Dominic West), un adulto acusado un número indefinido de asesinatos, incluido el de alguna de sus hijas, con connotaciones sexuales y sadismo, y con la más que probable colaboración de su mujer Rosemary (Monica Dolan). La policía optó por solicitar esta figura reconocida en la legislación británica con el fin de no dejar cabos sueltos en la investigación, que pudieran hacer sospechar que el proceso no contaba con las suficientes garantías para el acusado. Durante los interrogatorios, el acusado y Janet desarrollan una peculiar relación que dura toda la investigación y más allá, cuando esta termina, y el acusado está en la cárcel a la espera de juicio, al que no llegó por haberse suicidado antes.

De estos asesinatos en serie, por los que sí que fue condenada la esposa de West, yo no había oído hablar nunca. Parece que tuvieron una cierta repercusión en su momento en la opinión pública británica. Y la serie ha generado controversias entre las personas que participaron en aquella investigación, o tienen relación con Leach o con West. Ni idea de quien tiene razón. Por lo tanto, centraré mi opinión en la realización de la serie como drama televisivo más que como recreación de unos hechos reales.

Lo cierto es que como suele ser habitual en este tipo de productos, el peso de la realización descansa sobre los intérpretes. La protagonista absoluta es Emily Watson, que una vez más demuestra desde mi punto de vista que es una excelente actriz, que con sobriedad y pocas palabras transmite mucho en pantalla. Tras ella, compartiendo muchas escenas está Dominic West que la acompaña muy bien, haciendo creíble el tipo de criminal que se nos quiere presentar. Notables actuaciones también, la breve pero matizada de Monica Dolan y las de los diversos miembros de la policía o de la familia de Leach que aparecen con menos frecuencia en pantalla. En otros aspectos de la realización, la producción es sobria pero adecuada, presentándose una reproducción del ambiente de la época y de los lugares muy bien conseguida, y filmándose todo el conjunto con gran oficio. Como ya he dicho se podría ver como un largometraje y no desmerecería nada de muchos de los dramas que en estos momentos llegan a la gran pantalla.

Como conclusión, una serie que puede ser recomendable, que dudo que llegue a las televisiones españolas si no es en algún canal minoritario, pero que es una demostración palpable de que los británicos puede que sean quienes hacen los mejores productos de ficción televisiva, apoyándose en su aparentemente inagotable cantera de excelentes intérpretes.

Embankment Gardens - Chelsea

No conozco Gloucester, así que para dar un ambiente británico pasearemos por los Embankment Gardens en el "borough" de Chelsea, en Londres (Canon Digital Ixus 400).

[Libro] Solar

Literatura

Dicen por ahí que Ian McEwan es el escritor de narrativa de ficción más importante de la actualidad. Yo he tenido oportunidad de leer dos de sus novelas, y ambas me han gustado bastante. Lo que no sé es si subir a lo alto del pedestal. Quizá eso es lo de menos. En su última novela, la emprende con el calentamiento local. O a lo mejor no. A lo mejor la emprende con algo más profundo todavía.

Solar
Ian McEwan (traducción, Jaime Zulaika)
Panorama de narrativas, Anagrama, 2011
ISBN: 9788433975553

Primrose Hill

Una de las oportunidades de redención para el protagonista de la novela, tiene que ver con un pulcro apartamento cerca de Primrose Hill, lugar donde los londinenses gustan de disfrutar de los días de buen tiempo, con vistas de la ciudad (Canon Digital Ixus 400).

Estamos en el año 2000. Michael Beard es un físico famoso, ganador del premio Nobel por sus aportaciones sobre el comportamiento de la luz en el marco de la teoría de la relatividad de Einstein. Pero eso fue muchos años antes. Desde entonces vive acomodado pero sin aportar grandes cosas. Comedor, bebedor, mujeriego; va por su quinto matrimonio que hace aguas por todas partes. Descubre que su mujer le es infiel. Y un joven físico del instituto dedicado a las energías alternativas para luchar contra el cambio climático donde trabaja un día a la semana le irrita con su desparpajo, su falta de complejos y su originalidad. Todo conspira para complicar su vida. A la vuelta de un esperpéntico viaje a un fiordo helado en el círculo polar ártico, alguien morirá y su vida cambiará. Volveremos a encontrarlo en 2005 y en 2009, en el que finalmente las consecuencias de todo lo que ha hecho y lo que no ha hecho en su vida explotará.

Con esta novela ha estado a punto de pasarme como con La conjura de los necios. Aquella es una novela que nunca he podido terminar por el rechazo visceral que me produce su protagonista. En este casi casi es lo mismo. Pero he llegado al final, para conocer el devenir de este físico, que sin duda alguna es la personificación de los defectos de la sociedad occidental actual. Avaro, consumidor en exceso, desconsiderado con los demás, egoísta… su glotonoría es la metáfora perfecta del derroche de recursos de la sociedad contemporánea. Del consumo desmedido. Esto es algo de lo que te vas dando cuenta cuanto más reflexionas sobre lo que has ido leyendo. Quizá la figura de Michael Beard incomoda especialmente por no deja de ser ese alter ego de todos nosotros que no queremos reconocer. Es todo lo que no nos gusta de nosotros mismos, como colectivo, pero quizá también como individuos. También es un espejo de la capacidad del ser humano para cometer errores. Al protagonista, un privilegiado desde todos los puntos de vista, constantemente se le ofrecen oportunidades para corregir su rumbo. Pero con con una constancia igualmente persistente, domina su vertiente negativa para huir hacia delante, insistiendo en sus errores.

De fondo, el asunto del calentamiento local, que es tratado paródicamente pero no por ello con menos seriedad. Al fin y al cabo, lo que se parodia no es el problema, sino la actitud de científicos, politicos, intelectuales, la sociedad en general ante el problema. Lo cual también nos debería reflexionar sobre el hecho de que tenemos un problema, un problema grave. Al igual que Beard aunque diagnostiquemos correctamente los problemas que el mundo presenta, que nuestra civilización ostenta, no sólo no corregimos el rumbo sino que persistimos con igual constancia en nuestros errores.

La novela nos divertirá en muchas ocasiones. Tanto el viaje al ártico, como la muerte que pone fin al primer acto de la novela son momentos de increíble comicidad. Pero también es una novela dramática, y por qué no decirlo, trágica en cuanto a las consecuencias finales. En cualquier caso, cuanto más reflexiono sobre lo que he leído, más recomendable me parece. Así que, a por ella.

Primrose Hill

Describe la novela tanto los niños jugando como las cometas volando en Primrose Hill (Canon Digital Ixus 400).

[Cine] The Tree of Life (2011)

Cine

The Tree of Life (2011), 19 de septiembre de 2011.

Nota inicial: Esta película ha sido vista en versión original subtitulada, por lo que conservo su título original en este comentario. En España, también puede verse doblada bajo el mismo título traducido, El árbol de la vida. No debe ser confundida con otra película de 1957 a la que se dio el mismo título en castellano, pero que en realidad se titulaba Raintree County, y estaba ambientada en los Estados Unidos, en el período en torno a su guerra civil.

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En los últimos tiempos, mis comentarios sobre las películas que veo en pantalla grande estaban muy estructurados en apartados definidos y comunes a todas ellas (sinopsis, realización, interpretación, etcétera). Sin embargo, a la hora de ordenar mis ideas para comentar la última película de Terrence Malick, me cuesta seguir este esquema. De hecho, creo que lo voy a abandonar de ahora en adelante para sentirme más libre a la hora de expresar mis opiniones. En cualquier caso, el desencadenante es la atípica película del atípico director norteamericano.

Dicen algunos, viendo el escasísimo nivel de innovación y riesgo que se observa en el cine actual, que todo está inventado ya en la historia del cine. A la vista de la cantidad de nuevas versiones de antiguos filmes que se producen, uno diría que es cierto. Pero aquí tenemos algo que, por lo menos formalmente, parece algo nuevo, distinto. Aunque tenemos una historia central claramente reconocible en el que seguimos la historia de la familia O’Brien en Waco, Tejas, esta viene enmarcada por un prólogo, un epílogo y unas transiciones entre estos elementos. Advierto que mis comentarios van a desentrañar la historia de la película, pero creo que en este caso estos no es importante, ya que lo que cuenta no es tanto lo que sucede sino las reflexiones que nos transmite y los aspectos formales del filme. No obstante si alguno no quiere conocerla, la sitúo entre dos fotos, para que sea más fácilmente saltársela.

Playa en Erisbeg

Las playas, punto de transición transcendental para la vida en la Tierra, desde el mar al medio terrestre; tienen su momento en las transiciones de la película (Canon Powershot G6).

En el prólogo nos encontramos con el señor y la señora O’Brien (Brad Pitt y Jessica Chastain), que reciben la devastadora noticia de la muerte de uno de sus hijos de 19 años. También nos traslada a la época actual, en la que conocemos a Jack O’Brien (Sean Penn), el mayor de los hijos del matrimonio, convertido en un arquitecto de éxito, reflexionando sobre su pasado, y en un momento dado rememorándolo, lo que nos permite llegar a la historia central.

Tras una transición en la que desde una representación ideal del big bang y de la formación de galaxias y estrellas, que nos lleva a la formación del planeta Tierra, la aparición de la vida sobre la misma y su evolución hacia formas complejas, nos cuenta cómo los O’Brien forman una familia, se instalan en una zona residencia de Waco, y tienen tres hijos, Jack (Hunter McCracken), R.L. (Laramie Eppler) y Steve (Tye Sheridan). Se centra en el momento en el que el mayor, el protagonista de la historia, es un preadolescente de 12 o 13 años, tiene que lidiar con un padre severo, que busca el respeto de sus hijos a base de normas, pero que en el fondo es alguien que ha fracasado en distintos aspectos de su vida. La música, sus patentes como ingeniero, etcétera. Como contrapunto, la madre es un mujer dedicada a su familia, muy afable y amorosa con sus hijos, con los que juega y con quienes empatiza fácilmente. El muchacho vivirá en un estado de desconcierto, que oscila entre la timidez en sus primeros acercamientos a las chicas y la iniciación al vandalismo. Esta parte termina cuando el padre pierde su puesto de trabajo por el cierre de la fábrica, la familia se ve obligada a mudarse de una casa y un entorno que aman, y el padre, reconociendo su pasado encara a su hijo y le pide su perdón.

Una nueva transición, en la que asistimos a una representación ideal del final de la vida sobre la Tierra y su conversión en un mundo muerto alrededor de la estrella enana blanca en la que se convertirá el sol, nos lleva al final de la meditación del Jack Adulto y a un conjunto de escenas en un escenario del árido oeste americano en el que se encuentra con todas aquellas personas que han sido importantes en su vida, fundamentalmente su familia. En estas escenas comprendemos que el hermano que murió es R.L., el segundo, con quien tuvo una especial vinculación de niños.

Chopera

No pueden competir las choperas de la ribera del Ebro con los bosques jurásicos que albergaron la diversidad de los dinosaurios (Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM).

Esta es la historia. Desde mi punto de vista, no importa conocerla a priori. Lo que importa de este filme son las reflexiones sobre la existencia y el sentido de la vida que aporta. Con constantes referencias al Libro de Job, hay que tomar en cuenta que la familia es muy religiosa, aparentemente católica lo cual concordaría con el apellido irlandés, plantea el sufrimiento de los justos durante la vida. O de quienes creen que son justos y buenos, como es el caso del señor O’Brien, quien no deja de tener en ningún momento sensación de fracaso en su vida. Frente a esta figura, tenemos al rebelde Jack. Rebelde en su preadolescencia al modo en que se podía ser rebelde a esa edad en los años 50 de los Estados Unidos. Rebelde como adulto, ya que percibimos en él a ese hombre de éxito que su padre no consiguió ser; rebelde porque es lo contrario que su padre, su contrapunto. Aunque en definitiva, las escenas finales nos hablan de su añoranza por la familia, por todos ellos, como eje de vida, como anclaje a la misma y como referente para las personas que somos.

Frente a las frecuentes referencias y citas religiosas, tenemos las impresionantes imágenes de las transiciones que nos hablan de la formación del universo, de la aparición de la vida y del final de la existencia de nuestro planeta como hogar para la misma, y que se encuadran de forma rigurosa en los acontecimientos que la ciencia nos enseña que marcan la vida, más allá de cualquier interpretación religiosa. Teniendo en cuenta estos elementos, los contratiempos que recibimos en nuestras vidas pueden no tener una interpretación muy distinta que la del pequeño dinosaurio herbívoro enfermo y a merced del carnívoro que vemos en una de las transiciones.

En cualquier caso, es muy posible que la interpretación que ofrezco de lo que he visto no coincida con la de otras personas, cada con su propio sistema de vida y creencias. Pero lo que sí que es cierto es que la película tiene momentos de gran belleza visual y formal, que el realizador ya nos había ofrecido en sus filmes anteriores. Particularmente, recomendaría este largometraje a todo aquel que esté interesado en las artes visuales, tanto el cine como la fotografía. Es una lección importante de iluminación y forma de ver y encuadrar.

Con unas interpretaciones de buen nivel por parte de todos los intérpretes, la principal pega que le veo al filme es que quizá se toma demasiado tiempo en recrear la relación entre el padre y el hijo, que en un momento dado me resulta redundante y un poco tediosa en alguna ocasión. Es el estilo del director, y hay que tomarlo como viene. Pero siempre me he manifestado como amante de la economía en la expresión cinematográfica.

No es una película que me atreva a recomendar a todo el mundo. Es un filme difícil, con múltiples referencias culturales, muchas de las cuales no estoy seguro haber llegado a captar, aunque creo que sí la idea general de lo que el autor nos quiere plantear. Pero para mí a merecido la pena, y para todo aquel que quiera tomar riesgos en este mundo del cine y salirse de los caminos trillados, creo que es obligatoria. Independiente del resultado final que para cada cual suponga la experiencia, positiva o negativa.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Recomendación musical

Necesariamente la banda sonora del filme. Desde la música incidental compuesta por Alexandre Desplat, hasta las diversas piezas de música clásica que encajan en el filme como un guante. Impresionante banda sonora.

Anecdotario

Jessica Chastain ha sido protagonista en las película que he visto en estas dos últimas semanas, pero con resultados muy distintos. Para bien. Porque muestra adaptabilidad a papeles muy distintos. La prefiero como pelirroja ama de casa americana que como morena agente del Mossad, no obstante.

Para los que somos de ciencias, la colección de imágenes de las transiciones entre las distintas partes del filme, son una maravilla. Algunas tomadas de reales imágenes científicas, otras obras del departamento de efectos especiales, pero salvo la animación de los dinosaurios, un poco postiza, todas de gran belleza.

Hay comparaciones en diversos sitios con 2001, una odisea del espacio. Algunos aspectos formales sí que son similares, desde luego. Pero también hay notorias diferencias, que las sitúan en distinto plano. El responsable de los efectos especiales de ambas películas es el mismo: Douglas Trumbull.

Atardecer

Este sol de atardecer no puede competir con las recreaciones en la película de la superficie solar, ni del tránsito de un oscuro planeta, tal vez la Tierra dentro de 5.000 millones de años cuando sea una estrella roja gigante, sobre esa torturada superficie (Canon EOS 5D Mk. II, EF 200/2,8 USM).

[Cine] La deuda (2010)

Cine

La deuda (The Debt, 2010), 13 de septiembre de 2011.

Semana de transición en la que no parece haber un polo de atracción cinematográfico claro, y que nos lleva a uno de los cines del centro para ver una película de espías que suponemos entretenida, y que cuenta con el aliciente de Helen Mirren y algún otro ilustre en el reparto. Veremos a ver en lo que queda esta película dirigida por John Madden, que parece ser una nueva versión de un original israelí que no tuvo difusión práctica fuera de su país.

Sinopsis

Estamos en Israel, en 1997, y la hija de Rachel (Helen Mirren/Jessica Chastain), una antigua agente del Mossad, presenta un libro que cuenta la historia de su madre, su padre Stephan(Tom Wilkinson/Marton Csokas) y un tercer agente israelí, cuando acabaron con un criminal médico nazi (Jesper Christensen) en el Berlín oriental de la guerra fría en los años 60. Al mismo tiempo, el tercer agente, David (Ciarán Hinds/Sam Worthington), tras años desaparecido por el mundo, vuelve a Israel con una noticia que turbará las vidas de Rachel y Stephan. Esto provocará en Rachel los recuerdos de cómo fue realmente aquella operación y cuáles fueron sus consecuencias para sus vidas.

Realización y producción

Parte de la acción está situada en el mundo actual de 1997, pero una gran parte es el largo flashback en el cual Rachel recuerda como transcurrieron los hechos. La diferencia temporal, más de 30 años, hace que los personajes esté interpretados por distintos actores. En las indicaciones anteriores, el intérprete que caracteriza al personaje en su madurez está en primera posición. Sin embargo, no es una película de saltos en el tiempo. Tras la presentación de la situación en la época contemporánea, hay un largo salto atrás en el tiempo que nos cuenta la realidad de la operación llevada a cabo, y el último tramo de la película vuelve a la época contemporánea para llegar al debido desenlace.

La realización de la película no me parece que tenga nada de particular, es una realización artesanalmente adecuada con el objetivo de contar la historia, dejando el peso de la película en los intérpretes. Unos exteriores localizados en Budapest para representar el Berlín de los años 60, una iluminación lúgubre que busca señalar la atmósfera opresiva de aquel momento, y a funcionar. Como hay una cierta importancia de cuestiones ferroviarias en la trama, incluiré el filme en mi colección del ferrocarril en la historia del cine, y hay comentaré posibles deslices.

Interpretación

Como ya he señalado, la base de la película son las interpretaciones de los actores y de las actrices. No estamos ante los típicos agentes secretos de las películas al uso de espías. Estos tienen emociones, toman decisiones erróneas basadas en las emociones, y meten la pata. Y de eso trata un poco la historia, de cómo llegamos a cometer errores y cómo tenemos que lidiar con ellos. He de decir que de la interpretación esperaba un poco más. Lo cierto es que el peso de la película no lo lleva Mirren que más bien es secundaria por el tiempo que permanece en pantalla, aunque su personaje sea el principal. Junto con el del médico nazi que es el otro personaje importante de la película. Más que los dos muchachotes que acompañan a la chica. Porque es la chica, Jessica Chastain, quien lleva realmente el peso dramático de la historia. Globalmente no lo hacen mal, pero tampoco consiguen llegar a producir el impacto emocional necesario para que esta historia se convierta en una gran historia. El resultado queda un poco frío.

Conclusiones

Mentiría si dijera que me he quedado con ganas de ver el producto original. La historia no me ha llamado la atención tanto. Es una más de espías, pero con chapuzas. Hay un problema con esta película. Aunque en los comentarios que se han podido leer por ahí no te cuentan la película, lo cierto es que no hace falta ser un lince para saber por donde van a ir los tiros a partir de los mismos. Por lo tanto, no hay grandes sorpresas en el desarrollo de la acción. Lo cual, en una película de acción,… pues es un problema. No obstante, es una película indudablemente entretenida, que se deja ver sin problemas, y que puede ser recomendable para pasar una tarde sin mucho romperse la cabeza.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Hackescher Markt

El ferrocarril atravesando el antiguo Berlín oriental; esa es una de las situaciones que podemos ver en la película, así como las estaciones fantasmas de la época de la guerra fría (Panasonic Lumix LX3).

[Cine/TV] Dramas de época,… o los adoras, o los odias

Cine, Televisión

En realidad, a mí me suelen gustar. Pero cuando no me gustan… puagg. Voy a incluir, quizá de forma indiscriminada, bajo el epígrafe drama de época una serie de productos, muchos de los cuales también podrían ser denominados como dramas históricos, pero que reunirán una serie de características comunes. Luego veremos cuáles son. Aunque originalmente se concibieron para el cine, acabaron teniendo gran éxito como series de televisión, ya que muchas veces se mezclaban hábilmente, hasta el punto de hacerse indistinguibles, salvo por el vestuario, con otro género de gran aceptación popular; el culebrón.

Fue el año pasado cuando volví a sentir un interés manifiesto por los dramas de época. Y todo se debió a una serie que ya comenté en su momento con razonable extensión, Downton Abbey. Recientemente se ha anunciado su segunda temporada de ocho episodios, que empezará el 18 de septiembre, y a la que se añadirá un especial de navidad. Curiosamente, es uno de los anuncios televisivos que más ilusión me ha hecho recientemente. El caso es que este anuncio me ha hecho reflexionar sobre este género. Veamos sus características principales.

Quizá el castillo de Warwick sea excesivo como mansión para un drama de época, pero sólo por poco (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

Romance y/o Sexo

Tradicionalmente, romance. En todo drama de época que se precie debe haber notorias historias de amor, con más o menos pasión carnal acompañante, a ser posible tortuosas y en no pocas ocasiones imposibles para sus protagonistas. Quizá, los paradigmas de estos romances puedan ser las adaptaciones de las novelas de Jane Austen o, más tormentosas, las de las hermanas Brontë. En los últimos años, sin embargo, el tono de los romances han subido notoriamente de tono, y se han empezado a realizar dramas históricos con contenidos abiertamente sexuales o eróticos. Productos como Los Tudor, Roma o Los Borgia (no confundir con el largometraje español del mismo título, de calidad lamentable), son los exponentes más claros. Si los basados en el romance tenían como público diana predominante el femenino, con la introducción de desnudos frecuentes o representaciones más explícitas del acto sexual parece una obviedad si decimos que se quiere atraer al público masculino.

Foro Romano

La Roma imperial siempre ha sido un lugar idóneo para situar los más truculentos dramas de época (Canon EOS 40D, EF 50/1,8).

Intriga política y/o familiar

O las dos juntas. Conspiraciones, traiciones, luchas por el poder, bien sea en el ámbito del gobierno de los estados o los imperios, o en el de las grandes mansiones de los terratenientes británicos. Es muy difícil establecer un paradigma para este tipo de situaciones, por su abundancia. Aunque a mí, el que me viene con más frecuencia a la mente fue la maravillosa adaptación del Yo, Claudio de Robert Graves. En los más sencillos, la cosa está clara. Pronto se definen quienes son «los buenos», aquellos personajes con los que sufrimos y cuyo bienestar y final feliz anhelamos, y «los villanos», traicioneros de torva mirada que se encargarán durante los capítulos que sea de poner trabas al «comieron perdices» que el espectador espera. En los más elaborados, el maniqueísmo se diluye. Nadie es exactamente «bueno» o «malo», aunque indudablemente al espectador se le ofrece un opción clara hacia la que dirigir sus simpatías. Obviamente, estos son más interesantes. O todavía más interesantes, cuando «el villano» tiene una personalidad más atractiva que los buenos. Dejando aparte la presencia de la princesa Flavia (Deborah Kerr), siempre me ha gustado mucho más el traidor Rupert de Hentzau (James Mason), que el estirado Rassendyll (Stewart Granger) en ese cruce entre el drama de época y el cine de aventuras que es El prisionero de Zenda.

Ambientación y vestuario

Los dos elementos anteriores son fundamentales en el drama de época, pero no son suficientes para definirlo. Es necesario que además nos transporte a momentos y lugares históricos en los que la ambientación y el vestuario sean específicos y definitorios. Los hombres habrán de manifestar una elegancia sobria y las mujeres vestirán maravillosos vestidos y tocados. Todos estarán guapísimos. Y se moverán por decorados naturales o habitacionales de ensueño. Salvo que nos metamos, claro está, en las más oscuras estancias de las clases bajas o de los pillos. Aunque esto último será casi siempre de paso o de modo circunstancial. El ser humano necesita soñar una vida mejor, y para ello no hay nada como permitirle imaginarse recorriendo las estancias de Gosford Park, por ejemplo, o de la mencionada Downton Abbey. La precisión histórica no es de rigueur, aunque desde mi punto de vista aconsejable. En este sentido, tengo la sensación que de los dos grandes países productores de dramas de época, los británicos son más rigurosos que los norteamericanos, aunque eso sí, siempre y cuando salgan ganando en comparación con otros pueblos o naciones, que siempre mostrarán comportamientos más o menos risibles. Especialmente si son franceses. Es lo de menos, ante todo, los dramas de época tienen que ser bonitos. Muy bonitos.

Berliner Dom

El Berlín prusiano fue uno de los escenarios de Barry Lyndon, de la que os hablé hace pocos días (Panasonic Lumix LX3).

Lo cierto es que si una producción cinematográfica o televisiva de ficción tiene los tres elementos mencionados en cantidades suficientes y adecuadas, será difícil que a poco que la historia que se cuente sea mínimamente interesante no encuentre un público interesado. Son historias que nos sacan de nuestras rutinas, y nos elevan de nuestras prosaicas vidas a escenarios de ensueño que parecen destinados sólo a unos pocos privilegiados. Como ya he dicho al comienzo de esta entrada, me suelen gustar los dramas de época. Pero reconozco que cuando no aciertan con la historia y los caracteres, también son las producciones cinematográficas o televisivas que más acabo detestando. Es una lástima también que pertenezca a un país donde este género suele estar mal concebido y realizado. O bien está concebido como culebrón puro y duro, o bien carece de la fuerza argumental necesaria para interesar al espectador.

En fin. Ya vale de rollo. De momento, estos días, me estoy dedicando a ver de nuevo los estupendos siete capítulos de la primera temporada de la vida de los Grantham/Crawley. Nos prometen que en la segunda los veremos inmersos en las vicisitudes de la Primera Guerra Mundial. Este es un conflicto que se está empezando a poner de moda. Se anuncia una película de Spielberg al respecto. Y para el que faltan menos de tres años para conmemorar (celebrar no me parece el verbo adecuado) el centenario de su comienzo.

Recomendación musical

Todo drama de época que se precie ha de ir acompañado de una banda sonora que lo caracterice. Todavía me viene a la memoria con frecuencia la música de los títulos de crédito de Yo, Claudio, compuesta por Wilfred Josephs. Tambien la música de John Lunn para Downton Abbey es notable, sin duda. Pero en los últimos años, fue la banda sonora de Expiación, por Dario Marianelli, la que me pareció que tenía una fuerza y una calidad fuera de lo habitual.

Georges Sand

No podemos olvidar a la capital francesa como escenario de los dramas de época. ¿Acaso no recordamos las admirables "Amistades peligrosas"? Y los jardines del Luxemburgo parecía un lugar apropiado tanto para las citas amorosas como los duelos de capa y espada (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[Cine] La piel que habito (2011)

Cine

La piel que habito (2011), 4 de septiembre de 2011.

Pedro Almodóvar es un director muy regular en su trabajo. Y cada dos años de promedio nos ofrece una nueva película. En alguna ocasión ha sido un poquito más, en otras un poquito menos. Pero para el caso… lo dicho. Cada dos años. Y este año nos ofrece una perturbadora película en la que rescata para el cine español a Antonio Banderas y ofrece una oportunidad de lucimiento a Elena Anaya, una chica que nunca ha dado de sí tanto como prometía en su momento. En mi humilde opinión, claro.

Sinopsis

En una finca no lejos de Toledo, un cirujano plástico llamado Robert Ledgard (Banderas) experimenta con tejidos cutáneo para injertar en personas que han sufrido graves lesiones en la piel, como los quemados. Algo que hace desde que perdió a su mujer a consecuencia de los desequilibrios que le produjeron las deformidades ocasionadas por las quemaduras en un grave accidente. Como conejillo de indias tiene a Vera (Anaya), que vive recluida en una habitación del cortijo, cuidada con todo lujo, pero sin acceso a la libertad. El aspecto que le ha dado el cirujano es el de su esposa fallecida. En un momento dado, aparece un maleante, Zeca (Roberto Álamo), hijo de Marilia (Marisa Paredes), ama de llaves de la finca, que viene a por dinero, y viola a Vera. En los forcejeos posteriores, muere Zeca, pero también se desata la historia de amor y pasión entre Ledgard y Vera en contra de la opinión de Marilia, que opina que Vera debe morir.

En sendos flashbacks, conocemos por un lado la historia del accidente y muerte de la mujer de Ledgard, el trauma de su hija Norma (Blanca Suárez) al presenciar el suicidio de su madre, y como éste se agudiza cuando a punto está de ser violada por un bebido y drogado Vicente (Jan Cornet). También conoceremos a este muchacho, que trabaja con su madre y una guapa lesbiana, Cristina (Bárbara Lennie), en un pueblo gallego, en una tienda de ropa usada.

Pronto veremos que todas las historias están relacionadas y confluyen en el presente.

Realización y producción

Sobre un guion basado en la novela de serie negra Mygale de Thierry Jonquet, el director manchego nos ofrece una enfermiza historia de venganzas, mezclada con una no menos enfermiza recreación del mito de Pigmalión (creo que un guiño innegable a esto es el nombre de Gal para la esposa del protagonista, recorte de la Galatea del mito griego). Como en el director es habitual, nos encontramos con una película con una producción y un nivel técnico y estético de primer nivel, que no tiene nada que envidiar a cualquier producto procedente de cinematografías industrialmente más potentes.

Sin embargo, detrás del elevado virtuosismo estético que nos ofrece el director, con sus decorados impolutos, el aprovechamiento del estilizado cuerpo de la actriz protagonista para unas imágenes de un grafismo fenomenal, y una cuidada puesta en escena en la que no se deja al azar ni el recorrido en pantalla de las luces de freno de los coches por la noche, hay una historia que en mi opinión tiene dos defectos. Una, que a partir de cierto momento, es previsible. Quizá demasiado. Y esto agudiza el segundo problema. Y es que, por lo menos en mi caso, la película fracasa a la hora de transmitirme las intensas emociones que los grandes dramas que viven los personajes deberían transmitir a la platea de la sala de cine. A mí me dejo frío. Especialmente por un final especialmente poco conseguido. Una lástima, porque la historia daba para mucho.

Interpretación

Ya he comentado antes y en alguna otra ocasión que Elena Anaya es una actriz que cuando comenzó prometía mucho, pero luego no ha acabado de tener una trayectoria firme como intérprete femenino de referencia. Por otro lado, creo que no descubro nada nuevo si digo que Banderas es un actor mediocre, que eventualmente, con un buen director, puede dar mucho de sí. La cuestión es que entre ambos, a pesar de que creo que se esfuerzan, no consiguen evitar esa sensación de frialdad que me transmitió la película. Luego hay breves intervenciones de otros ilustres como José Luis Gómez o Eduard Fernández que no tienen impacto suficiente sobre el conjunto del filme, y la de Marisa Paredes que, aunque más sustanciosa que los anteriores, tampoco varía el resultado. Jan Cornet es nuevo para mí, y no desentona nada en absoluto sobre el conjunto del reparto.

Conclusiones

Lo tengo que reconocer. Últimamente, las películas de Almodóvar no me llegan como las de antaño. Me parece que les falta alma. Emoción. Justo lo que tenían la películas del director manchego que más me gustaron en el pasado. Una estética personal, con mucho interés en la perfección, no basta. Hay que ponerle chicha en el asador. Y yo no se la he encontrado. El reparto, de relativo relumbrón, puede que sirva para atraer espectadores a las salas, pero en este caso no tienen la suficiente entidad, a pesar de un honesto trabajo, para con su esfuerzo y su saber interpretativo dar esa emoción que tanto echo de menos. Una pena. Aunque por otra parte, no deja de ser una película que tiene su interés.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Música recomendada

Las bandas sonoras de las películas de Almodóvar siempre tienen buen tono general. Y casi siempre debidas al compositor Alberto Iglesias. Además cuenta con la colaboración de Concha Buika, que aparece en pantalla cantando ella misma.

Puente de Alcántara

El puente de Alcántara en Toledo, según el argumento del filme, no muy lejos de donde acontecen los hechos narradas en la finca "El Cigarral" (Pentax P30N, posiblemente con Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Libro] La mujer del viajero en el tiempo

Literatura

Estos días he llevado dos libros al retortero. Y si ayer comentaba el que terminé de leer el domingo, y que es el librito pequeño que me gusta llevar encima para los ratos muertos en transportes urbanos u otros lugares fuera de casa, ayer por la noche terminé de leer el que llevaba leyendo en casa desde principios de la semana pasada. Este último es un libro que me han dejado, por lo cual siempre me planteo si esto es legal o es «piratería». Tal y como se ponen las cosas por ahí. Y me lo dejaron al comentar una de las películas que vi por televisión hace unos días, que sin parecerme nada del otro mundo, observé que tenía elementos originales que me gustaría saber como son tratados en el libro de la norteamericana Audrey Niffenegger.

Como ya he dicho, el libro me lo han dejado, con la advertencia previa de que es un libro «más para chicas». Supongo que por el hecho de que la historia de amor entre los dos protagonistas tiene un lugar principal, y las historias de amor «no son para chicos». O vete tú a saber. Bueno. Yo la he leído, y ahora os lo cuento.

La mujer del viajero en el tiempo (título original, The Time Traveler’s Wife)
Audrey Niffenegger (traducción, Silvia Alemany)
Random House Mondadori, DeBolsillo; Barcelona, 2006
ISBN: 9788483460474

Advierto que alguno de los datos que ofrezco a continuación pueden desvelar elementos del argumento que el potencial lector preferiría no conocer. Lo que vulgarmente se llaman ESPOILERS.

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Henry es un bibliotecario. Y Henry sabe desde su infancia que es un viajero en el tiempo. Contra su voluntad. Sin poder controlar cuando va a viajar ni donde, ni hacia donde en la línea del tiempo, pasado o futuro. Henry se salvó de morir en el accidente que acabó con la vida de su madre, porque en ese momento viajó. Y de repente, Henry se ve abordado un día, cuando tiene 28 años y su vida personal se acerca mucho a un infierno de alcohol, drogas y relaciones interpersonales destructivas, por una guapa joven de 20 años, Clare, pelirroja, que dice que le conoce desde que tiene 6 años y que está enamorada de él. Aunque él, a los 28 años, no la ha visto nunca. A partir la historia se desarrolla en tres partes, que no coinciden necesariamente con las tres partes en las que formalmente se divide el libro.

En un primer tramo de la narración se nos cuenta el noviazgo entre los dos protagosnistas. Primero, el enamoramiento de ambos personajes, especialmente de Clare, que se ven en repetidas ocasiones con Henry durante su infancia y adolescencia ya que este último tiende a viajar repetidamente a los mismos lugares, en distintas épocas. Después, en tiempo real como van construyendo su relación con las dificultades asociadas a la condición de él, que sabemos está debida a una condición genética.

Un segundo tramo se centra en la vida de casados en sus primeros años, cuando intentan concebir un hijo, lo cual lleva a Clare a sufrir repetidos abortos por la transmisión de los genes que condicionan los cronodesplazamientos de Henry a los embriones.

Finalmente, el tramo final nos lleva los últimos años de convivencia en común, con un Henry cada vez más desgastado, que sufre graves accidentes, y que parece abocado a un destino fatal antes de tiempo.

Final de los posibles ESPOILERS

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La historia que se nos cuenta, se puede juzgar desde dos puntos de vista distintos. Como historia de ciencia ficción o como romance. Como historia de ciencia ficción no se puede considerar una obra de primer nivel. Los viajes en el tiempo deben describirse con mucho cuidado, ya que si no fácilmente se compromete el argumento debido a las paradojas temporales. Y en esta historia abundan los suficiente para llegar a una situación en la que la situación no es asumible, y todo resulta en el terreno de la fantasía más que en el de la ficción científica.

Con lo cual llego a una conclusión. El trasfondo de ciencia ficción no es importante. Es simplemente una herramienta argumental para explorar la relación amorosa entre los dos protagonistas que van a sufrir constantemente una dolorosa sensación que les condiciona. La sensación de pérdida. La pérdida de la madre en el caso de Henry. La volatilidad del potencial amante en el caso de la adolescente Clare. La soledad de ambos durante el matrimonio cuando se ven forzados a separarse. La pérdida de los hijos que no llegaron a término en los embarazos. Las pérdidas definitivas que acechan. Y es a la hora de reflejar estos sentimientos donde la novela está más acertada.

La novela se lee bien. Aunque el conjunto resulta irregular. Los encuentros de la niña y adolescente Clare con el maduro Henry en la pradera de detrás de su casa están muy bien. Sin embargo, algunos pasajes de la vida en común de los dos se hacen un poco pesados. Y de vez en cuando, en un libro que no es precisamente económico en páginas, te encuentras con pasajes que no aportan nada al conjunto de la historia. Que lo único que hacen es dotar a la historia de elementos melodramáticos, que no aportan nada a lo esencial.  Son prescindibles. Quizá son estos elementos los que las convenciones sociales hacen que quizá sea una novela «para chicas». Sobre todo porque los elementos «para chicos», los relacionados con la naturaleza del viaje en el tiempo y sus consecuencias están muy deficientemente tratados, con muchas inconsistencias lógicas.

En su conjunto, un lectura que no está mal, con un argumento razonablemente original, y con una calidad suficiente para recomendarla como lectura de carácter general. Incluso a los «chicos». Aunque vaya de amoríos. Pero bueno, tampoco es una lectura imprescindible.

Terraza

Las luces y las sombras que rodean la vida de pareja es uno de los temas del libro; luces, sombras y una pareja en la terraza del IAACC Pablo Serrano (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH).

[Cine] Harry Potter and the Deathly Hallows Part (1 y) 2

Cine

Harry Potter and  the Deathly Hallows Part 2 (2011), 4 de agosto de 2011.

Dos días llevaba sin asomarme por estas páginas. Algo raro. Pero se ha debido a una suma de cuestiones. Por un lado, que he estado bastante ocupado con asuntos diversos. La semana que viene la cojo de fiesta, saldré de viaje, y había cosas que prever y preparar. La segunda porque el domingo, después de ver la película que ya comenté, surgió una idea que se ha ido fraguando durante la semana.

Guste más o guste menos, con sus defectos y con sus virtudes, te caiga bien o te caiga mal J.K., Harry Potter ha sido uno de los fenómenos editoriales y culturales de las postrimerías del siglo XX y de la primera década del siglo XXI. Dicen que es uno de los responsables de que la gente más joven se haya aficionado de nuevo a la lectura. Se dice de diversas sagas, que en mi opinión son bastante peores que esta. Ha actualizado el género fantástico, o le ha dado nuevos bríos. Y su traslación al cine ha sido también un fenómeno notable en las decaídas salas comerciales de la actualidad.

Entre en contacto con esta saga en otoño de 2001, en vísperas del estreno de la adaptación de la primera de las novelas. Alguien propuso ir a verla, y yo decidí leer el libro antes de ver la película. Me lo prestaron y así empecé mi relación el personaje y sus compañeros de aventuras. Por prestamos de alguna de las hijas adolescentes de mis amistades, he leído todos los libros. Algunos con gusto. Otros me resultaron muy pesados. Hasta ahora, en pantalla grande había visto dos de las películas de la serie. Vi la primera, que me resultó simpática, pero infantil. Así que no me entraron ganas de pagar la entrada para ver la segunda, y decidí esperar a que la emitiesen por televisión. Saqué impresiones parecidas a la anterior. Posiblemente la vi despúes de la tercera, que sí la vi en la pantalla grande. Dirigida por Alfonso Cuarón, contiene alguno de los mejores momentos cinematográficos de la saga, especialmente en el último tercio de la película, donde pone escena de forma magistral un viaje en el tiempo. Pero la cuarta, dada la extensión del libro correspondiente, entretenido pero largo para calzarlo en un largometraje, me acobardó y volví a esperar a su emisión en televisión.

Después entré en crisis con la saga. El quinto libro me aburrió. No me gustó. Así que no me entraron muchas ganas de ver la película correspondiente, que tardé en ver, y también por televisión. Aunque de esto que la ves mientras haces otras cosas. Y además sentí sensación de frustración. En ese momento, el personaje estaba bastante crecidito, y poco a poco habían entrado en escena personajes adultos que podían hacer más interesante para gente que no fueran niños mayores o adolescentes las historias del aprendiz de mago. Por lo tanto, tomé la decisión de que ya que la había empezado, leería toda la saga como ya he comentado, pero que lo de las películas de cine, me lo tomaría con calma. De hecho, la sexta no la vi hasta este fin de semana pasado como comenté recientemente.

Pero de aquí surgió la propuesta de un grupo de gente, de despedir la saga de forma festiva. El compromiso era el siguiente. Íbamos a ver las dos últimas películas que se corresponden con el último libro de la saga de forma seguida y en versión original. La séptima película en DVD, y ha continuación la octava en la sala de cine. Versión original subtitulada, copia digital, sin estúpidos 3D ni leches. Y con palomitas, aunque fueran simbólicas. Y así lo hemos hecho.

Dado que se trata de una versión original, he puesto el título en inglés; la versión doblada al castellano se titula, al igual que el libro, Harry Potter y las reliquias de la muerte. Salvo cuando lo indique de otra forma, voy a considerar las dos películas como una sola unidad.

Fort William

Los fiordos y "lochs" escoceses tienen una amplia presencia en los paisajes de las películas de Harry Potter - Pentax P30N, 28mm (modelo prestado, que no recuerdo)

Sinopsis

Dumbledore (Michael Gambon) ha muerto, tracionado por Snape (Alan Rickman). Voldemort (Ralph Fiennes) va haciéndose progresivamente con el poder del mundo mágico. Potter (Daniel Radcliffe) protegido por los miembros de la Orden del Fénix, prepara su traslado a la casa de los Wesley, donde se celebrará la boda de Bill (Domhnall Gleeson) y la guapa Fleur Delacour (Clémence Poésy). Serán atacados, pero conseguirá llegar. Y allí recibirá de manos del Ministro de la Magia (Bill Nighy) el testamento de Dumbledore. En la boda, volverán a ser atacados, y huye con Hermione (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint). No volverán a Hogwarts. Iniciarán la búsqueda de los objetos que contienen el alma de Voldemort. Tras muchas peripecias, problemas, discusiones y enfrentamientos con los partidarios del malvado, especialmente con Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter) y Draco Malfoy (Tom Felton), destruyen dos de los objetos. Pero los siguientes parece que hay que buscarlos en Hogwarts, donde contarán con la ayuda de muchos de los alumnos y compañeros, y no pocos de los profesores. Allí se producirá la batalla final entre las fuerzas del bien y del mal, aunque es muy largo para contarlo en esta sinopsis.

Realización y producción

Ni que decir tiene que la producción de estas películas ha contado con un presupuesto monumental, y grandes medios técnicos para reproducir mediante efectos especiales las características propias del universo mágico en el que se desarrolla la acción. Si sólo tuviésemos que juzgar estas películas por esta característica, estaríamos ante algunos de los «peliculones» de la historia del cine.

Pero las películas son algo más. Para empezar una historia. Dirigidas por David Yates, responsable de los cuatro últimos filmes de la saga, debían ir adoptando un tono más oscuro y menos infantil que las cuatro primeras. Lo cual hace con razonable destreza técnica. Pero arrastrando las cargas del guion que han sufrido todas las películas del personaje. El empeño en una fidelidad casi absoluta a los libros en los que se basan, impuesto por la escritora, han impedido desde mi punto de vista una adaptación más adecuada de la historia al lenguaje y el ritmo cinematográfico. Y así, nos encontramos con momentos muy entretenidos desde el punto de vista de la acción, con otros que rozan lo soportable por prescindibles, no aportando nada al desarrollo de la trama, y además basados fundamentalmente en los tres principales personajes de la saga, que para mí son otra de las debilidades de las películas, como diré en la sección siguiente.

Interpretación

En primer lugar, una declaración tajante. Los tres protagonistas me parecía razonables cuando eran niños, pero conforme se han ido haciendo mayores y el planteamiento de las películas menos infantil y algo más adulto, me han parecido en muchas ocasiones unos memos. Unos inmaduros de cuidado. Radcliffe, Watson, y en mayor medida Grint, son tres protagonistas que han otorgado a sus caracteres unas personalidades que me han resultado relativamente cargantes. El problema puede ser de ellos, como intérpretes, o del planteamiento de la historia y de la dirección, pero el resultado no cambia mi apreciación. Me llama la atención por ejemplo que, personajes secundarios, como la chica que hace de Ginny (Bonnie Wright), la hermana de Ron, y que supone el principal interés femenino del protagonista, pasa tan desapercibida, cuando sus breves y relativamente silenciosas actuaciones tienen muchas veces muchos más matices que los desplegados en la eterna verborrea de los tres protagonistas.

Por lo demás, estas películas son un inmenso muestrario de los actores y actrices más conocidos y destacados de la escena y la pantalla británica. Y eso es garantía de calidad. Lo que pasa es que cada uno de ellos tiene muy poco tiempo para mostrarla, que no para demostrarla que ya la han demostrado en múltiples ocasiones. Y saben a poco. Sabe a poco Alan Rickman, con un personaje complejo y difícil que queda muy desaprovechado. Saben a poco Fiennes, Bonham Carter, Imelda Staunton, o Timothy Spall entre los malvados. O Maggie Smith, Bill Nighy, o John Hurt entre los buenos. Y otros que sería muy prolijo mencionar.

Por lo tanto, mis sensaciones van cambiando desde la pesadez de los unos y las expectativas relativamente frustradas que abren los otros.

Conclusiones

Estamos ante un entretenimiento con pretensiones. Desde el punto de vista del entretenimiento es un producto cinematográfico aceptable. Te diviertes. Por lo menos a ratos. Desde el punto de vista de las pretensiones te defrauda. Y desde la primera película opino que se debe a lo mismo. A la excesiva fidelidad impuesta por la escritora en la adaptación de sus novelas. Creo firmemente que una vez establecido un universo fiel a la creación literaria, se debería de haber dado libertad a un desarrollo autónomo y mejor adaptado al lenguaje cinematográfico de la historia.

Entendámonos, el producto en el que se basan estas películas es un fenómeno editorial muy importante. Pero las novelas de Rowling tampoco son perfectas ni mucho menos. Tienen esa tendencia a perderse en los detalles que se observa en muchos escritores de moda en la actualidad, y que terminan haciendo sus historias excesivamente largas y pesadas. Siempre he sido partidario de la economía de medios en la narración, sea literaria o cinematográfica. El lector o espectador no debe ser considerado como un tonto al que hay que explicárselo todo. Y menos en una obra de fantasía, donde hay que dejar que cada cual conforme su universo fantástico de acuerdo a sus propios parámetros culturales y personales.

El colmo del absurdo en esta tendencia a contarlo todo sin dejar cabos sueltos, es el absurdo epílogo en el que se ve a los protagonistas convertidos en aburrida clase media, aunque sea del universo mágico, acompañándo a sus retoños a coger el tren en el anden 9¾ de King’s Cross Station.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva: 
***

Los protagonistas están a punto de ser atropellados por uno de estos autobuses cuando se aparecen repentinamente en el centro de Londres, no lejos de donde está tomada la foto - Fujifilm Finepix F10

[Cine] La prima cosa bella (2010)

Cine

La prima cosa bella (2010), 26 de julio de 2011

No lo buscamos a idea. Pero lo cierto es que una semana después, volvemos a encontrarnos con un hombre despistado en su vida, con dificultad para el compromiso, enfrentándose a su pasado, específicamente a sus progenitores. Si en la de la semana pasada era el padre la figura principal, ahora es la madre. En cualquier caso, todavía no sé porqué nos decidimos por esta película italiana, ya que la filmografía de este país es capaz de lo mejor pero con excesiva frecuencia también de lo peor. Aunque de vez en cuando hay que arriesgarse.

Sinopsis

Bruno (Valerio Mastandrea) es un tipo que roza si no los ha cumplido ya los cuarenta. Es profesor de lengua italiana en un instituto de Milán, aunque tuvo veleidades literarias que no cuajaron. Coquetea con las drogas. Vive con una mujer que le quiere, pese a la negatividad que arrastra por la vida. De pronto, se presenta su hermana Valeria (Claudia Pandolfi) con uno de sus sobrinos. Han venido a buscarle. Su madre, Anna (Stefania Sandrellien la actualidad; Micaela Ramazzotti de joven), se encuentra hospitalizada en cuidados paliativos. Le quedan días de vida. Algunas semanas como mucho. Y después de mucho tiempo de alejamiento, es hora de quedar en paz. Así que Bruno se traslada a su ciudad natal, Livorno, donde volverá a encontrarse con su madre, pero donde volverá a revivir su infancia y adolescencia. Desde aquel malhadado día en que su madre, joven y guapa, fue elegida Miss Mamá del Verano, se desataron los celos de su padre, Mario (Sergio Albelli), y todo cambió.

Realización y producción

Estamos ante una película muy italiana, dirigida por Paolo Virzì que recoge la herencia de historias similares en el cine del país transalpino. Centrada la historia totalmente en la historia de la madre, tal cual la ve su hijo, con los sesgos que eso conlleva, nos encontramos con un personaje que es una especie de  madre coraje, con alegría de vivir y su punto de tarambana, que le lleva  a ella y a sus hijos a ir dando tumbos durante años. De alojamiento en alojamiento, de hombre en hombre, contrastando siempre la alegría de la madre con el pesimismo del hijo. Todo ello nos va llevando poco a poco a una historia amable, con dosis de comedia y drama repartidas por el metraje del filme, y con pequeñas sorpresas argumentales en los personajes secundarios que no quitan la previsibilidad del desenlace final. Correctamente rodada y producida, no tiene graves defectos en general.

Interpretación

Doy por hecho que por lo dicho hasta ahora, entendemos que es una película en la que el trabajo de interpretación es fundamental, es el eje bajo el cual la película puede o no funcionar. Una vez más hemos de lamentar que no se nos ofrezca en versión original. Es curioso que los doblajes de las películas cuyo idioma original es más afín al castellano muchas veces son peores, más forzados que los de las películas inglesas. Esto hace que en las películas italianas, los personajes doblados al castellano muchas veces queden algo ridículo. Cosa que no sucede al escucharlos en versión original. Así que teniendo en cuenta este problema, podemos decir que la interpretación es general bastante buena, destacando especialmente las dos actrices que interpretan a Anna, el personaje protagonista. Tanto la más joven, Ramazzotti, como especialmente la más veterana y más conocida, Sandrelli, nos ofrecen un personaje convincente, lleno de vida y voluptuosidad, que hace que la película camina con más solvencia que la que tendría con interpretaciones más timoratas. El resto de los intérpretes también son muy correctos, y no destentonan.

Conclusiones

Este filme tiene un interés relativo, y tal vez en otra época del año, con una mayor oferta en la cartelera, no nos hubiera llamado la atención. Pero es una propuesta entretenida, que gozó de gran éxito en su país, y que nos llega a España con un año de retraso, aprovechando los huecos que produce el verano. En cualquier caso, es una película entretenida, honesta y correctamente realizada, y por lo tanto, una opción razonable para una tarde de verano.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

El título de la película es el de una conocida canción del cantante italiano Nicola di Bari, y es entonado por los tres personajes princiapales, Anna y sus dos hijos, para darse ánimos cuando las cosas van mal. En cualquier caso, si tuviera que optar por algo de canción italiana, preferiría a Gino Paoli, que fue pareja de Stefania Sandrelli, del que escucho con frecuencia su Milestones – Un incontro in jazz, y del que me enteraba ayer que ha sacado otro disco muy similar de que sólo he escuchado una par de canciones. Una de estas canciones, Sapore di sale, surgió de la ruptura con la entonces jovencísima Sandrelli, y que le llevó a un intento de suicidio que hace que aun hoy viva con una bala en su pericardio. ¡Uiigggg! ¡Qué tremendos son estos italianos!

Castel dell'Ovo

No tengo imágenes de Livorno, pero sí de Nápoles a orillas del mar; el Castel dell'Ovo, por ejemplo - Canon EOS 40D, Tokina AT-X Pro 12-24/4

[Breves – cine] Balada triste de trompeta (2010)

Cine

Balada triste de trompeta (2010) – IMDb.

Otra de las que me he bajado este fin de semana del servicio A la carta de Digital+. En su momento, cuando la estrenaron en pantalla grande, no nos motivó ir a verla. Supongo que tuvimos un momento de maravillosa inspiración. Porque si no la habéis visto, ni se os ocurra verla. Alex de la Iglesia tuvo un par de momentos de inspiración en su momento. O sonó la flauta por casualidad. Pero todo lo demás es muy mediocre. Esta película incluso creo que está un escalón por debajo de la mediocridad. Lo dicho, abstenerse de ella.