[Cine] Un dios salvaje (2011)

Cine

Un dios salvage (Carnage, 2011), 20 de noviembre de 2011.

Lo prometido es deuda. Ayer os dije que me quedaba pendiente comentar la película que vi el domingo por la tarde, y aquí viene. Hoy que voy con más calma. Y la película era imprescindible. Porque es de Roman Polanski. No todo lo que ha hecho el director polaco me gusta, ni mucho menos. Pero a pesar de eso, considero que es uno de los directores imprescindibles del cine actual, y desde hace cuarenta años como poco.

Y encima, en esta ocasión se encierra durante «apenas 80 minutos» que es lo que dura este filme con cuatro intérpretes, dispuestos a dar lo mejor de si mismos en esta adaptación cinematográfica de la obra de teatro Le Dieu de carnage de Yasmina Reza. Cuatro intérpretes, dos hombres y dos mujeres, que representan dos matrimonios. Zachary, el hijo de Nancy (Kate Winslet) y Alan Cowan (Christoph Waltz) ha agredido con un palo en el parque a Ethan, el hijo de Penelope (Jodie Foster) y Michael Longstreet (John C. Reilly). En los títulos de créditos iniciales presenciamos a cierta distancia la agresión en el parque. Ambos matrimonios pertenecen a una sociedad acomodada, que por sus negocios, sus profesiones o su crianza disfrutan de una alto nivel de vida económico, social y cultural, aunque quizá no lleguen a la categoría de acaudalados. Se han reunido en casa de los Longstreet para resolver civilizadamente el conflicto producido por la pelea de los chicos, especialmente por el agredido ha quedado lesionado en la cara, y a perdido algunas piezas dentales. Al comienzo de la conversación, los cuatro hacen notables esfuerzos por mostrarse civilizados, e incluso cordiales, aunque las distracciones que se permiten algunos de ellos, y las expresiones que utilizan otros, pronto muestran al espectador que quizá no sean del todo sinceros. Poco a poco, la conversación se va enredando, o ellos se van enredando en la conversación y en sus propias contradicciones. Van perdiendo los modales que imponen las convenciones, y al final encontramos a una serie de adultos comportándose como niños, con sus caprichos, sus malos modales, floreciendo sus auténtica e políticamente incorrectas ideas, en un todos contra todos en general, mientras la tarde avanza. En los títulos finales asistimos a otras escena en el parque en la que los dos muchachos se han hecho amigos y comparten sus juegos o lo que sea juntos y sin mayores problemas.

Rodada en poco más que el salón del piso de los Longstreet, con alguna breve incursión al recibidor de la planta en el que viven y al cuarto de baño de la casa, con una iluminación excelente que sutilmente nos va mostrando y guiando en cómo avanza la tarde, con unos movimientos de cámara que muestran el oficio que de sobra tiene el director, asistimos a una comedia negra tremendamente pesimista en lo que es el ser humano civilizado. En concreto de la «avanzada» civilización occidental. Hecho especialmente señalado por las frecuentes y tópicas referencias que los protagonistas hacen a «la situación en África«. No faltan las sorpresas en la conversación, y los giros en las relaciones y alianzas que se crean entre los cuatro personajes.

Evidentemente, el peso de la película lo llevan los cuatro intérpretes que tienen oficio a raudales. Las dos protagonistas femeninas son quizá más conocidas para el gran público, con sus óscares y esas cosas, pero todos ellos están igualmente brillantes. Lo cual es fundamental para el buen funcionamiento de la obra.

No obstante todo lo anterior, lo cierto es que las desventuras de estos matrimonio de esnobs, pijos sin educación, o con una educación más falsa que un duro de cuatro pesetas me ha importado sólo relativamente. En los tiempos que corren, me parece que hay otra gente por la que preocuparse. Y aunque está bien darle un palo de vez en cuando a este tipo de gente, tan insolidarios en general, sus cuitas me importan sólo relativamente. Lo cual no quiere decir que no sea divertida o recomendable. Que lo es. Bastante.

He de lamentar dos situaciones. La primera, que no hayan traído una copia en versión original subtitulada, para apreciar en su integridad la bondad de las interpretaciones. Si algunas películas me parece especialmente justificado verlas de esta forma, son las de este tipo. La segunda, la mala educación del público español o al menos el de mi ciudad, Zaragoza, cuando va al cine. Ya es una pesadez cuando la gente se dedica a devorar palomitas como tocinillos en películas que no son de «índoles palomitera». A nadie le importa si la gente come palomitas en una de «superhéroes», o de «salidos universitarios», donde total, para lo que hay que oir. Pero en el resto… Luego está el problema de llegar a la hora. Porque es que encima de llegar tarde y molestar con su acomodo en la sala, no dejan de hablar o de reírse, o de ponerse lo más en medio que pueden. Finalmente, los que no para de hablar en toda la sesión. Como si estuvieran en el salón de su casa, donde evidentemente pueden hacer lo que les plazca. O donde quizá como los hipócritas de la personajes de la película, se mandarán callar los unos a los otros por que no se dejan oír la telenovela o la retransmisión del partido de fútbol. Los odio. A todos.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Ángel

Ayer por la tarde tuve que subir al cementerio de Zaragoza. Subí caminando. Y sabía que por la hora y las condiciones atmosféricas, la luz podía ser interesante, por lo que me llevé una discreta cámara de fotos en el bolsillo. Algunas de las tumbas y panteones del paseo central de la necrópolis, aunque bellos, me recordaron a la vacuidad de los personajes de este drama (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[Libro] Mientras duermes

Literatura

Cuando vi hace unas semanas la película española Mientras duermes, que tan buena impresión me dejó, vagué un poco por la página web de la película. Allí descubrí que, en paralelo al desarrollo del guion y de la película, el guionista inició un proyecto para escribir una novela que, respetando el argumento y el espíritu del filme, pudiera desarrollar de forma más extensa algunas ideas que habían surgido y que no se habían podido reflejar en la película, o un mejor desarrollo de algunos de los momentos de ésta. Y también me encontré con que estaba disponible como libro electrónico. Al precio de 4,99 €. Eso sí, antes de la compra, puedes leer gratuitamente los tres primeros capítulos del libro. Disponible como aplicación para el iPhone o para el iPad.

Uno de los problemas que le veo a como están planteando las editoriales, al menos las españolas pero imagino que no sólo estas, la cuestión del libro electrónico es que se van del bolo en el tema de los precios. Sinceramente, me parece demencial que pretendan cobrar casi lo mismo por un libro físico en edición de lanzamiento, en edición chachi, que por un archivo informático. Entiendo que en el precio de un libro hay que contar el valor del trabajo del escritor, el esfuerzo de la editorial por ponerlo en el mercado, los costes de los materiales de los que está hecho el libro, el coste del almacenaje y de la distribución y los márgenes del librero. A grosso modo. Seguro que me dejo algo, pero en esencia es lo que hay. Y los temas materiales algo influyen. Fíjense en la diferencia de precios entre las ediciones de lanzamiento y las de bolsillo. Hay una disminución de costes en materiales y almacenaje, y algo se devalúa el libro por no ser una novedad. Pero es que en el proceso del libro electrónico, muchos de estos costes se tienen que ver rebajados necesariamente, y por lo tanto me parece una tomadura de pelo los precios a los que están saliendo. Si a eso añades que el cliente tiene que tener un aparato para leerlos, y que tendrá unos costes de amortización, diría que el objetivo es que no quieren que el libro electrónico triunfe. Pero lo gente sí quiere disponer de estos formatos… y si no los obtiene por las buenas de forma razonables,… pues ya sabemos lo que pasa.

Entonces, decidí que esos casi 5 € para una novedad editorial me parecen un buen principio. Y dado que la historia que vi en el cine me gustó y le vi posibilidades, decidí premiar la iniciativa e ir a por él. Sé que hay mucho de coyuntura promocional de la película en este precio, más que de convencimiento sobre cómo debe funcionar el libro electrónico. Pero por algún sitio hay que empezar. Y os cuento con lo que me encontré.

Mientras duermes
Alberto Marini
Random House Mondadori, S.A.; 2011
ISBN: 9788401352102

Hello Kitty

Si la protagonista de la novela nos resulta a veces un poco "hello kitty",... en la película parece tener algo más de personalidad... (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Básicamente, puedo reproducir aquí el resumen argumental que escribí para la película. Pero con algunas variaciones de lugar, personas y argumento. Cillian es el conserje de una comunidad de vecinos de clase media-alta en algún lugar de un barrio pijo de Nueva York. Allí desarrolla su trabajo, con la indiferencia general de la comunidad de vecinos, apenas salpicada por rasgos de cordialidad de algunos de ellos. Quizá como Clara, una joven profesional, simpática y dinámica, siempre con una sonrisa en la boca. Pero como Cillian es un sociópata de tomo y lomo. Le repatea mucho esta sonrisa, y decide hacerle la pascua y borrársela para siempre. Y para ello comienza a introducirse en su casa por las noche, la droga, la envenena, la infesta de cucarachas,… y otras cosas en las que no entraré para no destripar la cuestión. Las cosas se empiezan a complicar para Cillian cuando es descubierto a medias por una niña, bastante chantajista, del vecindario, cuando un vecino tiquismiquis busca una excusa para despedirlo, y cuando aparece Mark, el novio de Clara. Claro que César tiene que improvisar el contraataque.

Sobre el microcosmos que constituye el patio de vecinos que se nos presentaba en la película, en la novela hay algunos cambios trascendentes. Hay una vecina pija que no estaba, pero que tampoco aporta gran cosa a la trama, hay un chaval tetrapléjico que sí que tiene importancia en el devenir de los acontecimientos y en ayudarnos a entender mejor la retorcida de Cillian. La madre del conserje no está enferma, y la relación es distinta. No aparecen algunas de las tramas secundarias. Pero el espíritu es el mismo, no hay variación. Sólo sabemos algo mejor lo que pasa por la mente de Cillian. Sus tendencias suicidas, sus ataques de ansiedad, lo que hace cuando dispone de tiempo libre. Elementos que complementan el cuadro. Y una sustancial variación al final de la novela, que no desvelaré.

La novela es entretenida, como entretenida es la película, aunque el exceso de fidelidad en algunos aspectos al guion del filme la dejan tocada. Por ejemplo, los diálogos que son razonables en una gente que viven en algún lugar de España, no resultan naturales cuando la acción la sitúas en Nueva York. No te imaginas a estos personajes como norteamericanos. No encuentro sentido en el desplazamiento de lugar que realizan. Salvo por motivos comerciales. Tampoco voy a decir que produzca una gran emoción o conmoción. Entre que ya has visto la película, y que las situaciones empiezan a ser previsibles, incluso las de las tramas secundarias que no aparecen el filme, ahí se pierde algo.

Así pues, no me arrepiento de haberla leído porque me he entretenido, con un libro electrónico, a un precio razonable. Pero tampoco la recomendaría salvo a alguien que quisiera pasar el rato por un precio razonable. Por otra lado, como obra literaria, creo que es razonable pero olvidable con el tiempo.

Sociópata

... el interior torturado del protagonista, Cillian/César, nos parece algo más como este dibujo que pude encontrar por la calle (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[CineTren] Cómo no, Tomates verdes fritos (1991)

Cine, Trenes

Me resulta relativamente extraño que esta película dirigida por Jon Avnet no haya aparecido antes en mi lista de películas sobre el ferrocarril en la historia del cine. Porque indudablemente el ferrocarril tiene un papel esencial en las vidas de las protagonistas de este drama optimista, con tonos de comedia, basado en la novela título similiar, Fried Green Tomatoes at the Whistle Stop Cafe, de Fannie Flagg. Así que os paso a comentar esta interesante película.

Cruce de vías

Inevitable el tema ferroviario en las fotos de hoy, extraídas de un desplazamiento entre Varsovia y Gdansk (Fujifilm Finepix F10).

La película supuso una más que agradable sorpresa en aquel año 91. Recuerdo que fui a verla con un grupo de amigos, sin que tuviese referencias de la misma, ni buenas ni malas. Y que con ese título, no me atraía demasiado. Pero fue estupendo. Una ambientación magnífica en el profundo sur, unos personajes entrañables, un melodrama de los de siempre pero salpicado aquí y allí con tonos de humor, y excelentes interpretaciones, las de los personajes más jóvenes a cargo de intérpretes entonces muy poco conocidos, aunque hoy en día se han hecho mucho más populares. Es cierto que la película al parecer suaviza algunos de los temas peliagudos de la novela. En esta la relación entre las dos jóvenes protagonistas es de franco amor romántico, homosexual. Sin embargo, para muchos espectadores, la relación en el filme no pasa de ser una amistad cementada por el amor común al joven arrollado por el tren. En cualquier caso, una película altamente recomendable, a la que le tengo un especial cariño, y que no entiendo porque no había aparecido antes en esta colección. Ahora ya podéis acceder por el enlace correspondiente.

En el pasillo

Fueron las vacaciones de julio de 2007, en la cual tuvimos ocasión de "disfrutar" abundantemente de los ferrocarriles polacos (Fujifilm Finepix F10).

[Televisión] Cosas de series: Esencialmente, Homeland

Televisión

Poco a poco voy estabilizando mi panorama de series televisivas de este año. Poco de lo nuevo ha venido para instalarse en mi televisor. Y mucho de lo viejo está ahí por rutina. House, en su última temporada sigue siendo House, aunque ya no le aguantan las chicas de toda la vida y para esta su última temporada han tenido que buscarse unas nuevas. Una de ellas muy guapa todo hay que decirlo. Y Bones con su embarazo y con sus muertos cada vez más divertidamente asquerosos, más de lo de siempre. O Dexter, que este año le ha dado por los temas religiosos; no defrauda, aunque tampoco innova. Y el guilty pleasure de seguir con Grey, la de la anatomía, y su grey de cirujanos que no han superado la adolescencia. Lo cierto es que a estos los noto un poco mejor que en el pasado. Pues eso. Junto con alguna novedad que ya he indicado en anteriores entradas de estas cosas de series.

Pero este año, la que me está gustando muchísimo es una que se despedirá de nosotros en a mitad de septiembre. Aunque han prometido que volverá. Es Homeland. El drama de espionaje que me tiene encandilado desde principios de octubre. Y si ya estaba bien cuando sus principales protagonistas Carrie Mathison (Claire Danes) y Nicholas Brody (Damian Lewis), caminaban por la trama en paralelo,… cuando Carrie se ve obligada a cesar su vigilancia del hogar de los Brody y empieza a encontrarse con él,… el interrogatorio del terrorista,… el polígrafo,… lo que pasa entre medio,… el fin de semana,… Hay que reconocer que entre estos chicos hay tensión y no sólo sexual. No quiero dar más datos sobre la trama para dejar que el posible telespectador los descubra y los disfrute por su cuenta. Pero básicamente teníamos dos desarrollos en la serie en su siete primeros capítulos:

Parque Grande

Las series de este tipo no suelen llevar un camino recto; y nunca sabes hacia donde van a girar sus argumentos (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

Hay una trama terrorista en marcha por parte de extremistas islamistas en la que están involucrados muchos de los personajes de la serie. Una trama que, afortunadamente, no la están mareando. Va avanzando. Tiene su propia dinámica, y cada vez sabemos más de ella. Tanto los personajes como los espectadores. Nos interesa y nos tiene en vilo. Y además, porque cada vez parece más claro que entre los «buenos» hay un «malo».

Está la dinámica en la que me he centrado anteriormente. La relación entre Carrie y Brody. Una relación cada vez más personal, interrelacionada con la intriga de fondo, pero con derivaciones propias. La inestabilidad psicológica de la agente, los cambios que arrastra Brody tras su regreso al hogar, Las relaciones y los conflictos familiares de ambos, los problemas laborales de Carrie,… el papel que Saul Berenson (Mandy Patinkin) pueda tener en todo este conflicto,…

Dicen los más quisquillosos que encuentran defectos en la trama, pequeñas inconsecuencias… Nada es perfecto, y lo importante es el conjunto, y el conjunto es muy bueno. Los más salidorros echan de menos la ligereza de ropa de algunos caracteres femeninos, especialmente de la señora Brody (Morena Baccarin), que se dieron en los primeros capítulos. ¡Por favor! Que eso sólo era un gancho. Pero no lo importante. Aunque a nadie le amarga un dulce. Además, la tensión sexual entre los dos protagonistas tiene más voltios que entre el sargento y su macizorra señora. A la que tengo mucho cariño desde sus tiempos de «pilingui» interplanetaria en cierto western espacial.

En cualquier caso, el séptimo episodio supongo que ha sido un punto de inflexión. Demasiadas revelaciones se han producido. Muchas líneas han confluido para llegar a determinados conocimientos. Que nunca sabremos hasta que punto son precisos. Veremos cómo sigue la cosa, si no la estropean, si saben terminar bien la temporada, y dejar margen para su continuación en un futuro. Espero que sí. Porque me estoy divirtiendo mucho.

En las verjas del botánico

Espinosas son las relaciones entre los protagonistas de la serie,... y más que se pueden poner (Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8).

[Libro] Las tumbas del mañana

Literatura

Hace casi un año comentaba la lectura de una novelita de Anne Perry, que en aquellos momentos me vino bien y disfrute razonablemente, sin que fuera una tremenda maravilla. Comentaba en aquella entrada que había dejado en el cajón de pendientes una novela de mayor extensión de su serie situada en torno a la Primera Guerra Mundial, de cuyo alto el fuego se celebra hoy el aniversario. El 11 de noviembre a las 11 de la mañana. Tras un proceso de limpieza y reorganización doméstica de mi biblioteca en mis últimos días de vacaciones, agrupe en un montón algunos libros malditos, empezados pero abandonados. Y uno de ellos es este. Y decidí terminarlo. Y ahora os lo cuento.

Las tumbas del mañana (No Graves as Yet)
Anne Perry (traducido por Borja Folch)
Zeta Bolsillo; Barcelona, 2009
ISBN: 9788498722659

College - Cambridge

Visité Cambridge en diciembre de 1994, y de aquellas diapositivas tomadas como vieja Pentax P30N, una vez escaneadas, he obtenido algunas imágenes en blanco y negro razonables.

Nos encontramos en el verano de 1914. El mismo día que en Sarajevo se produce el asesinato del archiduque Francisco Fernando, los hermanos Reavley, Joseph, sacerdote anglicano y profesor en Cambridge de lenguas bíblicas, y Matthew, miembro de los servicios secretos, reciben la noticia de que sus padres han fallecido en un accidente, cuando su coche se ha salido de la carretera. Previamente, Matthew había recibido una petición de su padre, político retirado, para reunirse a propósito de un documento que había llegado a su poder que ponía en cuestión el honor del Reino Unido. Después de los servicios funerarios, los hermanos comprueban que alguien ha entrado en la casa de sus padres, registrándola en busca de algo. Tras una breve investigación, llegan a la conclusión de que sus padres han sido asesinados, aunque la policia ha declarado su muerte como accidental. Pocos días después, Sebastian Allard, uno de los más brillantes alumnos de Joseph, aparece muerto, aparentemente asesinado, en el colegio universitario. Los dos hermanos comprobarán que todas las muertes y la compleja situación internacional están relacionadas. Pero el misterio de los crímenes parece irresoluble tanto para ellos como para la policía.

Por lo que me cuenta la contraportada, y por lo que leo por ahí, se trata del primer libro de una serie de cinco en el entorno histórico del primer conflicto mundial del siglo XX. Evidentemente, la autora, más conocida por sus libros de misterio, intenta dar un paso adelante, y sin renunciar a este aspecto, incluir también las vertientes de novela histórica y drama familiar en esta saga. Sin embargo, al finalizar el libro he entendido mejor por qué no me entró a la primera, ya que mi primer intento de lectura del mismo data de hace casi dos años. El comienzo es prometedor. Hay unos crímenes, hay un grupo familiar con sus tensiones propias, y hay un entorno histórico que da pie a la intriga política de alto nivel. Buenas materias primas para un drama de época. Quizá le falte un elemento de romance, que no aparece en la práctica en toda la historia. Pero la investigación de los dos hermano pronto decae. La historia de ambos, en sus investigaciones por resolver los misterios, pronto empieza a avanzar en círculos, con carencia de emoción o de avances de ningún tipo. Todo ello, para que en un par o tres de capítulos, al final, uno de ellos, el reverendo académico, se ponga las pilas y deshaga el enredo político criminal. De una forma, además que me parece poco satisfactoria.

En resumen, en mi opinión un drama de intriga fallido, que hará muy difícil que vuelva a confiar en un libro de esta autora, y prácticamente imposible que me dé por leer los otros cuatro libros de la saga que inicia este de hoy.

College - Cambridge

Cambridge es uno de los escenarios de la novela, el más importante; pero no recuerdo el nombre de los "colleges" que visitamos. ¿Tal vez algún visitante los reconocerá y me dirá dónde está tomadas las fotos?

[Televisión] Cosas de series: Downton Abbey,… pero menos

Televisión

Mañana es 11 de noviembre. Es el día de la memoria. El día en que se recuerda a los muertos en las distintas masacres que asolaron el mundo en general, y Europa en particular, en el siglo XX. En España no tiene significado alguno. No estuvo en esos ajos. Afortunadamente, diran muchos. Bueno,… ni en esos «malos ajos», ni en muchos  «buenos ajos». No estuvo. La fecha está escogida por ser el día en que a las 11 horas entró en vigor el armisticio que cesó la matanza de la Primera Guerra Mundial. La firma de la paz llegó más tarde, llegó en falso y originó, entre otros factores, la Segunda Guerra Mundial.

Casualmente, en estos días he terminado dos cuestiones relacionadas con la guerra del 14, como la llaman a veces los franceses. Una serie de televisión y un libro. Hoy hablaré de la serie de televisión. Mañana, del libro.

Y la serie de televisión no es otra que la segunda temporada de la celebrada Downton Abbey. A falta del especial de navidad, que no sé que trascendencia tendrá, la serie nos ha contado las tribulaciones de los Crawley, su servicio y sus allegados, durante la segunda mitad del conflicto mundial. La temporada anterior terminaba un 4 de agosto de 1914, supongo, en el que Inglaterra declaraba la guerra a Alemania, al invadir este último país la pequeña y neutral Bélgica. Esto no lo contaba la serie con este detalle, pero fue así. También dejaba en suspenso o en mala situación buena parte de los amoríos que entre los protagonistas del culebrón habían ido surgiendo.

The Mall

Hemos visto muchos personajes vestidos de militares en esta temporada. A veces muy elegantes, como este guardia a caballo en el Mall londinense, y otras llenos del barro de las trincheras (Pentax P30N, Ricoh Rikenon 135/2,8).

En el primer episodio de la segunda temporada, estamos en 1916 en plena batalla del Somme. Algunos de los hombres jóvenes válidos están en la guerra. Otros se irán incorporando. Los civiles que se quedan en Downton Abbey y su área de influencia también empiezan a notar los efectos del conflicto. Nuevo personajes aparecen, y otras historias siguen su curso. Matthew (Dan Stevens) se compromete con la mona pero insulsa Lavinia (Zoe Boyle), un personaje que al final acaba teniendo un peso inesperado en la trama. Mary (Michelle Dockery) se relaciona con Richard Carlisle (Iain Glen), un magnate de la prensa sin escrúpulos. Sybil (Jessica Brown-Findlay) cada vez tiene más problemas para resistir ante los avances de Branson (Allen Leech), el guapo chofer irlandés y socialista. La antipática Edith (Laura Carmichael) se nos suaviza e incluso tiene un escarceo con un granjero. Bates (Brendan Coyle) y Anna (Joanne Froggatt) sufren a manos de la arpía de la mujer del primero, Vera (Maria Doyle Kennedy). Hay varios otros escarceos por ahí que no voy a relatar todos para no aburrir, como la tentación de Lord Grantham (Hugh Bonneville) ante cierto distanciamiento de su mujer Cora (Elizabeth McGovern) hacia una nueva y agradable doncella del servicio, Jane (Clare Calbraith). Todo ello aderezado de vez en cuando con las impagables intervenciones de la condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). Es decir. Lo que todo el mundo esperaba de esta serie. Amoríos, intrigas y ambientación esmerada, lujosa. Que todo sea muy bonito. Aunque adaptado. La mansión convertida en hospital de convalecencia, alguna visita eventual a las trincheras, etcétera.

Sin embargo, la serie no ha funcionado con la misma precisión. No ha habido posibilidad de empatizar u odiar a los nuevos personajes, que han pasado sin más pena ni gloria. Algunos de los antiguos personajes se han diluido. Por ejemplo, la rencorosa y traicionera Edith casi se nos vuelve una santa al final, desapareciendo el elemento de tensión entre hermanas. Mientras que en la primera temporada las tramas del servicio y las de los señores estaban equilibradas, en esta el servicio ha ido quedando en un segundo plano o con tramas menos interesantes, repetitivas o delavazadas. Determinadas tensiones han resultado casi caricaturescas, como la que han mantenido Cora y Isobel (Penelope Wilton), la madre de Matthew. La precipitada evolución temporal, nuevamente más de dos años en ocho capítulos, pero con la gran variedad de tramas, no se ha soportado como en la primera temporada, donde sí que se consiguió aunque por los pelos, siendo uno de los méritos de la serie.

Portobello Road

Las organizaciones de caridad tuvieron que ponerse las pilas durante el conflicto bélico, seguramente entre ellas el pintores Ejército de Salvación, cuya sede de Portobello Road vemos en la imagen (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

No nos engañemos. Sigue siendo una serie muy entretenida de ver. Pero no ha despertado mi entusiasmo ante la resurrección del culebrón de época como lo hizo el año pasado. Si la primera temporada fue un producto «cinco estrellas», algo imprescindible, en esta ocasión es un producto entretenido, «tres estrellas». Sin más. Bonito de ver y esas cosas, pero sin esa precisión en los argumentos que te mantenía constantemente con ganas de saber más, de conocer más, de ver más. Sólo uno de los personajes ha mantenido el interés ante el bajón generalizado. Mary sigue siendo desde mi punto de vista la estrella de este espectáculo. Parece que sólo va a tener una temporada más. Y que se van a contener en sus saltos temporales. Creo que para bien de todos, debería tener como gran protagonista al personaje que interpreta Michelle Dockery, y permitir que la orgullosa y al mismo tiempo insegura hija de Lord Grantham tenga el final que se merece. Sublime, sea para bien o sea trágico.

Para finalizar, pido públicamente la desaparición por muerte cruel de los personajes de Molesley (Kevin Doyle), Daisy (Sophie McShera) y el doctor Clarkson (David Robb). En esta segunda temporada, su mera aparición en pantalla hacía bajar enteros la serie por arrobas. No digo que sea por culpa de sus intérpretes. Creo que el carácter que les otorgan los guionistas tiene mucho que ver.

Observatorio de Greenwich

Podrían ser las mansiones de la nobleza británica en 1916, pero... no,... se trata de los edificios del museo de la marina o de la universidad de Greenwich, en los aledaños de Londres (Pentax P30N, probablemente con un Sigma 28-70/3,5-4,5).

[Cine] Melancholia (2011)

Cine

Melancholia (2011), 6 de noviembre de 2011.

Antes de nada, una serie de cuestiones previas. Cuestiones de orden, que orienten el comentario posterior.

La película está dirigida por Lars von Trier, director que es capaz de lo mejor y de lo peor. Por las veces que ha sido lo mejor, yo estoy casi siempre dispuesto a arriesgar una fría tarde de domingo como en esta ocasión, asumiendo los riesgos. No es cine al uso. No es cine comercial. Aunque me imaginó que como a todo hijo de vecino le encantará comercializarlo y recibir los ingresos correspondientes. Es cine personal, arriesgado. Unas veces para bien. Otras para no tan bien. Así que los partidarios del cine como mero entretenimiento, y de atiborrarse de palomitas,… pues que busquen otra cosa. Los demás, que se queden, eso sí bajo su propia responsabilidad.

Para poder disfrutar de esta película son necesarias dos condiciones. La primera es que hay que verla en pantalla grande. Y a ser posible en una fila no muy atrás. La contundencia de determinadas imágenes lo exige, creo yo. La segunda es que hay que verla en versión original. Más, teniendo en cuenta el ridículo doblaje que le suelen clavar a una de sus protagonistas, Kirsten Dunst, que desvirtúa totalmente su interpretación. El problema es que en Zaragoza no han traído la película en versión original. Así que he tenido que componer el resultado final en mi imaginación, viendo la película doblada en las salas de cine. Y buscando por ahí para ver en casa en la tele la versión doblada. De donde he podido. Luego se extrañan de que pasa lo que pasa con el negocio del cine y las descargas.

Dicho lo cual paso a comentar este filme, que ya adelanto me ha resultado muy interesante. Casi apasionante, por diversos motivos.

Tras un prólogo en el que con imágenes de aspecto onírico se nos adelantan algunos de los acontecimientos del filme, este transcurre en dos actos que llevan como título el nombre de las dos hermanas protagonistas, Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg).

El prólogo tiene una función bien definida. Eliminar un elemento de misterio del filme, para evitar que el espectador se despiste de lo que realmente quiere el director. Este no quiere que la gente piense que es un filme de misterio con la duda de si al final el planeta Melancholia chocará contra la Tierra o no. Esto no es un spoiler,… es algo que tiene que quedar claro. Efectivamente se produce el cataclismo astronómico, y la especie humano desaparece del universo. Una vez esto claro, vamos a lo importante.

Entre Estocolmo y Gotemburgo

Paisaje sueco cerca de Gotemburgo, visto desde el tren; supongo que no muy lejos de donde se rodó "Melancholia" (Leica D-Lux 5).

En el primer acto, Justine, asistimos a la celebración de una boda. Justine, una joven profesional de éxito en el mundo de la publicidad, acaba de celebrar la ceremonia de casamiento con Michael (Alexander Skarsgård). Y se dirigen en una limusina, por una estrecha carretera en la que apenas puede maniobrar, al palacio donde viven Claire y su marido John (Kiefer Sutherland), a orillas de un lago y rodeados de un campo de golf y un paisaje espléndido, para celebrar la fiesta nupcial. Destilan felicidad y amor. Ningún inconveniente les afecta. Llegan con dos horas de retraso. Y comienza la fiesta, en la que podremos observar la progresiva transformación de Justine. Allí están sus padres, Gaby (Charlotte Rampling) y Dexter (John Hurt) compitiendo en egoísmo y en ver cómo puede más su odio mutuo que la necesidad que su hija tiene de ellos. Allí esta su cuñado, John, recordándole/reprochándole constantemente cuánto dinero se ha gastado en esta celebración. Allí está Jack (Stellan Skarsgård), el jefe de Justine, para quien su empleada no es más que una forma más de ganar dinero. Claro, está su nuevo marido, que no se entera y que no entiende a su nueva mujer, y está su hermana, que la conoce, la quiere, teme por su estabilidad mental, pero no puede evitar estar más preocupada por la organización de la fiesta que por su hermana. Progresivamente, el estado de ánimo de Justine decae, pasando de la alegría a una profunda tristeza, que le lleva incluso a arruinar su recién estrenado matrimonio. El único que parece sentir un auténtico afecto por Justine es su sobrino Leo, un niño de muy corta edad. Durante las horas en las que transcurre esta fiesta, la protagonista mira en repetidas ocasiones al cielo. Se fija en Antares, una brillante y roja estrella, que en un momento dado, desaparecerá misteriosamente de la vista de los personajes.

En el segundo acto, Claire, volvemos a encontrarnos en el palacio que ya conocemos. Claire, con su marido y su hijo, hacen su vida habitual, sólo alterada por dos acontecimientos. Uno, de carácter mundial, el descubrimiento de Melancholia, un planeta errante que ha entrado en el sistema solar, responsable de la ocultación de Antares, y que suscita los miedos de Claire de que pueda afectar a la Tierra. John, su marido y astrónomo aficionado, le quita los miedos, e intenta disfrutar del fenómeno con su hijo Leo. El otro, de carácter familiar, es que se preparan a recibir en su casa de nuevo a Justine, que ha caído tras su fallida boda en una profunda depresión, que le impide incluso interactuar normalmente con su entorno, y que precisa cuidados. En los días siguientes, Claire deberá luchar tanto contra sus miedos como contra la enfermedad de su hermana. Sin embargo, conforme el cataclismo se va haciendo más probable, irá sumiéndose en la desesperación, mientras que su hermana Justine, indiferente al futuro por el efecto de su depresión, serán quien mantenga la serenidad, y por amor al sobrino, ofrezca el impactante, tremendo y hermoso final de la película.

Todo esto que acabo de contar viene acompañado de la sabiduría del director para manejar la cámara y la situaciones desde el punto de vista cinematográfico, de la música del preludio del primer acto de la wagneriana Tristán e Isolda, de la excelente fotografía del danés de origen chileno Manuel Alberto Claro, de las excelentes localizaciones entre los bosques y los lagos de Suecia, de las bellas imágenes en relación al planeta invasor, de las constantes referencias cultas al mundo del cine, de la literatura, de la pintura, etc… Desde luego una película cuyo alcance total no está al alcance de cualquiera. Reconozco que me perdí en varias ocasiones en este universo de referencias culturales, psicológicas y antropológicas. Pero que al mismo tiempo sentí que estaba viendo una película de gran belleza.

Los cazadores en la nieve - Peter Brueghel

Una de las referencias culturales de la película es el cuadro "Los cazadores en la nieve" de Pieter Brueghel, que se puede contemplar en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Curiosamente, esta obra de arte también tiene un papel importante en otra filosófica película, ciertamente de ciencia ficción, que tiene que ver con un misterioso planeta. Se trata de "Solaris" de Andrei Tarkovsky. La imagen aquí reproducida se encuentra en Wikimedia Commons de la fundación Wikipedia, y tiene licencia de uso Licencia de Documentación Libre GNU.

El tema principal de la película viene dado por su título. El nombre que se da al planeta invasor, Melancholia (melancolía, en castellano) es el nombre que tradicionalmente se daba a la enfermedad que hoy conocemos como depresión. Como estado de ánimo general, hoy en día en castellano solemos usar la palabra melancolía como un estado de tristeza y apatía serena, que nos aísla hasta cierto punto del mundo que nos rodea. Pero en su sentido clínico y profundo, una depresión implica un estado de intensa tristeza, que puede llevarnos al punto de perder interés por la vida, a descuidar nuestros propios cuidados, e incluso al suicidio. En la película, este estado de ánimo es caracterizado en la persona de Justine, quien por los diálogos con su hermano sabemos tiene predisposición para los problemas de salud mental, y a la que vemos caer vertiginosamente durante la celebración de su boda en esa situación, empujada además por la actitud de quienes le rodean y, aparentemente, la quieren. Pero también es simbolizado por el planeta errante, metáfora de la condición que insidiosamente se instala entre nosotros y nos lleva a nuestro propio fin.

El estado de indiferencia hacia el mundo que la rodea, también propio de otras enfermedades mentales de carácter psicótico, sirve para en los momentos finales establecer un contraste entre el comportamiento normal del ser humano ante su propia aniquilación, tanto de su persona como de su especie y su futuro, representadas por el hijo de Claire, un estado agitado y aterrorizado, y el comportamiento patológico que lleva consigo a la dignidad presente en la escena final. Al menos para el personaje de Justine. Que sustenta al niño, que probablemente somos todos nosotros, y que asistimos a nuestro derrumbe, ignorantes, crédulos de las soluciones milagrosas, y con los ojos cerrados. Tremendo el simbolismo. Por lo menos, tal y como lo he percibido.

Si importantes son los elementos formales y artísticos de la realización del filme, igualmente lo es la interpretación del elenco de la película. Se ha dado mucha trascendencia a la interpretación de Kirsten Dunst. Bueno. Hasta ahora, era una de las guapas oficiales del cine comercial, que no había dado muestras de especial brillantez interpretativa. Que ahora dé todo lo que puede dar, probablemente es la noticia. Buena noticia. Pero igualmente importante, igualmente protagonista es Charlotte Gainsbourg, que por ser europea, que por no estar entre las guapas, es más desconocida aunque muchos sabemos que tiene una trayectoria que la avala suficientemente como una actriz excelente. Superior a su compañera de reparto. Y está igualmente bien, siendo fundamental su participación en el segundo acto del filme. En el que al fin y al cabo nos representa a todo ante una situación de infinito estrés. El resto del reparto, los personajes secundarios, están igualmente bien, especialmente Kiefer Sutherland que no tiene un papel fácil precisamente, y todos contribuyen al resultado final de este filme.

No sé si recomendar esta película o no. Creo que es uno de los productos más presentables comercialmente del director, aunque no sea el mejor, y por lo tanto sí que sería recomendable. Pero siempre que se tenga en cuenta muchas de las advertencias que he realizado a lo largo de esta entrada. Desde luego, si alguien guiado por determinadas fuentes pudiese pensar que es una película para pasar el rato con el cubo de palomita, se equivoca de medio a medio. En la wikipedia define la película como filme de ciencia ficción. Error. Al director le importa un rábano la posible ciencia tras el filme. De hecho, lo del planeta errante, tal y como lo cuentan más que altamente improbable, es imposible, aunque no entraré en eso aquí. Es sólo un macguffin y al mismo tiempo una metáfora. Nada más, ni nada menos. Pero quien tenga claro qué va a ver algo distinto, y con la mentalidad suficientemente abierta, puede llegar a disfrutar mucho de esta película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***** (en versión original)
  • Valoración subjetiva: *****
Atardecer en Estocolmo

Sigo en Suecia, esta vez con una vista crepuscular de Estocolmo, que transporta un poco de la sensación de melancolía que hoy otorgamos a la palabra; una de las palabras, por cierto, que más me gusta de la lengua castellana... desde cierta canción de Joaquín Sabina (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

[Cine] Crazy, Stupid, Love (2011)

Cine

Crazy, Stupid, Love (2011), 10 de octubre de 2011.

Creo que es la primera vez que me pasa que, desde que mantengo este Cuaderno de ruta, veo una película en el cine, y se me olvida comentarla en estas páginas al día siguiente o a los dos días como más tardar. Pero el hecho es que esto me sucedió con este filme. Primero, esta mañana he revisado mi base de datos de películas vistas en sala de cine, y me ha extrañado que hubiera un hueco a primeros de octubre, un intervalo muy amplio entre dos película, cuando últimamente vamos como poco una vez a la semana. Pero no he caído en la cuenta. Ha sido al mediodía, cuando revisaba filmografías de los intérpretes de la película que vimos el martes, cuando me he dado cuenta que Emma Stone era una de las intérpretes importantes de la película que nos ocupa esta tarde, aunque vi hace ya más de tres semanas.

Esta comedia dramática, que no me parece tan compleja como para necesitar dos directores, Glenn Ficarra y  John Requa, nos cuenta las peripecias de Cal Weaver (Steve Carell), al que una noche, cenando en un restaurante mono con su mujer Emily (Julianne Moore), esta va y le suelta que le ha engañado con un tal David (Kevin Bacon) y que quiere divorciarse de él. Abandona su casa, y se dedica a ir a bares nocturnos en busca de ligue con resultados catastróficos, hasta que un mujeriego con éxito, Jacob (Ryan Gosling), lo adopta y le enseña como hacerlo. Este no siempre tiene éxito, ya que una joven y guapa pelirroja, Hanna (Emma Stone), recién graduada en derecho, se le ha resistido. Ella espera que su novio se le declare. Cosa que no pasa y le deja muy escocida. Mientras, la canguro de sus hijos, Jessica (Analeigh Tipton), hija de 17 años de unos amigos de la familia está colada por él. Y a su vez, el hijo adolescente de Cal, Robbie (Jonah Bobo), está enamorado de la canguro. Por si fuera poco, Cal tiene un ligue de una noche, según él, algo más según ella, con Kate (Marisa Tomei), la madura pero guapa y atractiva profesora de Robbie. Y aún hay más sorpresas y entrelazamientos de historias que prefiero no desvelar. Que ya vale.

Lo cierto es que fue una película a la que fuimos sin muchas expectativas. Y para que nos vamos a engañar, si se me olvidó comentarla, tampoco es que me dejase una marca muy profunda en mi memoria. Pero la verdad es que no está mal. Filmada con soltura, ya podrán entre dos, tiene el tono melancólico del monumental despiste del personaje principal, un hombre que sigue enamorado de su mujer, pero que se siente demasiado ofendido para pelear por su matrimonio. Básicamente, si se le puede llamar comedia es por los acentos de humor que le ponen los secundarios, particularmente Bacon y Tomei. Las apariciones de esta última saben realmente a poco. Lo hace muy bien, está muy guapa, y muy inspirada. El conjunto de intérpretes están de correctos a bastante bien, aunque la verdad es que sientes constantemente que te gustaría saber más de los personajes femeninos, que son más interesantes.

En su conjunto, una película razonable, que no me atrevo a recomendar, por lo menos a quienes como yo viven en Zaragoza, porque me parece que ya ha desaparecido de la cartelera. Pero si no es así, pues es una opción razonable para pasar un par de horas en el cine. Sin duda. Y definitivamente, esta chica, la Stone es un encanto. Absolutamente adorable. Y también está divertida. Y guapa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Paso

El protagonista del filme se ha metido en algún que otro charco notable, como los que había que sortear esta tarde tras la mañana de lluvia en Zaragoza (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).

[Cine] The Help (2011)

Cine

The Help (2011), 1 de noviembre de 2011.

Esta semana, con el festivo en medio, ha tocado ir dos veces al cine. Dos películas en versión original. Así que advierto que esta que comentamos hoy puede ser vista en versión doblada al castellano con el título Criadas y señoras. Dicho lo cual, paso a comentar.

Los Estados Unidos de América son un país peculiar. Extraño. Altamente contradictorio. Se nos ha vendido como el garante de las libertades, el adalid de la democracia, un ejemplo por su constitución e instituciones consolidadas desde hace más de doscientos años. Pero a su vez, tiene la lacra de haber sido incapaz de respetar su propio principio de que cada persona importante, que cada persona tiene unos derechos inalienables, que cada persona es un elemento importante en esa democracia. Y fue una república que nació con esclavos. Que necesitó una muy cruenta guerra civil para eliminar esta institución, y 100 años más para movilizar suficientemente a la sociedad para que los descendientes de aquellos esclavos. El asunto del racismo, una cuestión que por las noticias que nos llegan periódicamente a través de los siempre parciales medios de comunicación está lejos de estar resuelta, ha sido un lastre enorme para que muchos de nosotros estemos convencidos de asumir el modelo de convivencia, social y político, norteamericano.

En proporción a la magnitud del problema, el cine ha sido muy tibio a la hora de tratarlo. Lo ha hecho de forma esporádica. Y de forma ambigua en ocasiones. Particularmente cuando ha llevado sus escenarios al profundo sur, un lugar que sistemáticamente buscó durante décadas, más de un siglo, empobrecer y coartar la libertad de muchos de sus ciudadanos, pero que al mismo tiempo ha sido presentado con un halo de romanticismo, como si los valores tradicionales que representa tuviesen realmente algún valor.

Y nos llega ahora otro intento para mostrarnos la dura realidad de la discriminación racial de la población de origen africano por parte de la de origen europeo. La película dirigida por Tate Taylor, basada en la novela del mismo título de la escritora Kathryn Stockett, nos traslada a Jackson, capital y principal ciudad del estado de Misisipi, el estado más pobre de los EE.UU. Allí, Skeeter (Emma Stone), una joven blanca de veintipocos, recién graduada en la universidad, y con la aspiración de ser escritora, vuelve a su ciudad natal para trabajar en el periódico de su ciudad natal. Vuelve a vivir con su familia, y a tomar contacto con sus amigas de toda la vida, la mayor parte de las cuales se encuentran casadas y bien situadas socialmente. Al observar el trato dispensado a dos criadas negras, Aibeleen (Viola Davis) y Minny (Octavia Spencer), decidirá empezar un proyecto como escritora que le permita dar el salto a las editoriales serias de Nueva York, al mismo tiempo que tendrá que pelear para mantener su integridad personal desde el punto de vista ético.

Lo primero que hay que decir es que está película es de las que están fuertemente basadas en la interpretación de sus intérpretes, mayoritariamente femeninas en este caso, ya que la presencia de los actores masculinos es menor, e incluso en alguna ocasión, la historia del novio de Skeeter, superflua. Con guion razonablemente dinámico para que las 2 horas y 20 minutos se pasen en un suspiro, y con una factura artesanalmente sin reproches, a lo que estamos es a los caracteres. Y a pesar del papel protagonista que se da a la joven periodista, lo cierto es que las dos grandes protagonistas son las dos criadas negras, que llevan a cuestas buena parte de los momentos más auténticos y dramáticos de una historia que no deja de tener momentos de humor. Por supuesto, no falta la presencia de una gran mala de la historia, en este caso la líder de las jóvenes amas de casa blanca, Hilly (cambio de registro para Bryce Dallas Howard, habitualmente en papeles de buena chica adorable), junto con su pléyade de seguidoras. Tampoco faltan personajes de extraña y naïve honradez, como la joven expulsada del círculo social Celia Foote (la últimamente omnipresente Jessica Chastain), o la lúcidamente demenciada madre de Hilly (siempre eficaz Sissy Spacek). O el personaje que tiene la difícil tarea de redimirse a sí mismo, en este caso la madre de Skeeter (Allison Janney). Todas ellas cumplen de sobras y con nota con la encomienda que se les ofrece.

La película, sin embargo, aunque te atrapa, y entretiene mucho, no te ofrece una reflexión especial que no hayamos obtenido previamente de producciones más duras y más comprometidas. Al fin y al cabo, salvo por el castigo al personaje de Hilly, y la cara de tontas que se les queda a sus amigas, tampoco busca hacer sangre, y por ello da un protagonismo excesivo a ciertos personajes blancos. El mensaje final queda un poco como «bueno,… si que hay algunos malos,… pero el conjunto es más como un malentendido entre las dos razas». Y bueno. Pues no. No fue un mal entendido. No es un malentendido. Es un problema de duro racismo, con consecuencias graves. La película muestra su tibieza por ejemplo en como resuelve el conflicto entre Skeeter y su madre por la vieja criada negra que crio a aquella (Cicely Tyson). La madre se comportó como una auténtica perra, y que al final salga de rositas,… lo dicho, «todo fue un malentendido,… yo no quería…», pues no oiga. Esta tibieza le va a quitar de mi valoración subjetiva la cuarta estrella a esta película.

En cualquier caso, es una película recomendable, que nos hará pasar buenos y «malos» ratos, y de la que hay que disfrutar de sus notables interpretaciones.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Estación de Atocha

En España hemos presumido de no racistas. Pero también es cierto que hasta hace cuatro días, hemos sido una sociedad étnicamente muy homogénea. Hoy en día esto ha cambiado, y nada como las estaciones de tren para comprobarlo, y no faltan las demagogias y las actitudes sobre la llegada de extranjeros y otras razas y etnias a nuestro país (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[Libro] 1Q84 – libro 3

Literatura

Hace casi medio año que comenté en estas páginas el primer volumen de la novela 1Q84, con los libros 1 y 2 de la historia, de Haruki Murakami, un libro que me causó una muy buena sensación, con el que disfruté, y del que he esperado con ganas su conclusión, que llegó al mercado a principio de este mes de octubre que ahora estamos a punto de cerrar. Así que os cuento lo que me ha parecido.

Eso sí, una advertencia previa. Si alguien no ha leído el primer volumen, que sepa que aquí comentaré el libro como si se hubiese leído. Por lo tanto, si alguien quiere permanecer ignorante de la trama del mismo hasta su lectura, que se vaya a ver mi reseña de aquel primer volumen para informarse, si lo desea, y evite seguir hacia adelante.

1Q84 – Libro 3
Haruki Murakami (traducción, Gabriel Álvarez Martínez)
Tusquets Editores, colección Andanzas; Barcelona, 2011
ISBN: 9788483833551

Tras los acontecimientos con los que culminaron el libro 2 de esta historia a caballo entre la realidad y la fantasía, tenemos a Aomame que finalmente no se suicida tras asesinar al líder de Vanguardia, porque por encima de su deseo de proteger a Tengo quiere encontrarse con él, y a este aturdido por la extraña relación física que tiene con Fukaeri. Por otro lado, a la alternancia de los capítulo que van siguiendo las andanzas de ambos, se suman los dedicados a la investigación del extraño y feo detective Ushikawa, encargado  por Vanguardia para encontrar a Aomame. Y así conoceremos como Aomame se recluye en su piso bajo la protección de su antigua clienta y su servicio de seguridad, como Tengo abandonará Tokio para cuidar de su padre en el pueblecito costero, y cómo Ushikawa irá atando cabos que le mostrará la relación entre los dos anteriores y que por lo tanto, lo mejor es que para encontrar a la una debe vigilar al otro. Los tres son conscientes que están en una realidad alternativa, ya que el detective también es consciente de la existencia de las dos lunas. Y el misterioso embarazo de Aomame dará un nuevo impulso a la Little People para encontrarla.

Si de los dos primeros libros hablábamos del buen ritmo aunque pausado con el que sucedía las cosas, aquí nos encontramos con un entorno más reflexivo. Las cosas más importantes desde el punto de vista de la acción ya han sucedido. Pero queda por definir el destino final de todos los personajes que importan. Es curioso como alguno de los personajes ha perdido su importancia. Fukaeri se va, ya ha cumplido y no volvemos a saber de ella. Estamos en realidad ante una espera final, cuyo único objetivo es saber si se producirá el encuentro entre los dos protagonistas de la historia, y si podrán abandonar el mundo de 1Q84, en el que inadvertidamente han entrado en un momento dado. Y el papel que Ushikawa tendrá en todo ello. Un conjunto de acciones que se podrían haber contado en un capítulo, si no fuera porque este libro 3 se centra en las reflexiones de todos estos personajes.

He de reconocer que me ha enganchado menos que los dos primeros libros, y me ha costado más de leer. Aunque una vez dejado reposar, reconozco que toda la historia en su conjunto, los tres libros, tienen sentido. Me han gustado. Son recomendables. No se puede juzgar este libro aislado. Porque desde ese punto de vista carece de sentido. Forma parte de un todo, y desde ese punto de vista tiene sentido su cambio de ritmo, de perspectiva, y su quizá apresurado final. Así que ya sabéis, no estamos hablando de dos obras distintas, sino de una única obra que el capricho editorial y comercial ha querido que tuviéramos que esperar unos meses para poder leer.

Al menos, está escrito de modo que en seguida coges el hilo en el caso de que hubieses leído los primero libros con meses de antelación.

Principe Pío (moderna estación)

Nuestro protagonistas precisan o se mueven en el entorno de la densa red ferroviaria de Tokio y su región; en la foto, la moderna entrada a la estación de Príncipe Pío, intercambiador de metro y trenes de cercanías, de las red ferroviaria de Madrid (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

[Cine] Margin Call (2011)

Cine

Margin Call (2011), 24 de octubre de 2011.

El término inglés margin call está relacionado con las operaciones financieras de los banco y otras entidades similares. No voy a explicarlo. Ni siquiera voy a pretender que lo entiendo del todo. En cualquier caso, este es el título del primer largometraje del director J.C. Chandor, tanto en su versión original, que es la que hemos visto, como en la doblada al castellano.

Y es que esta película no retrotrae a algún momento del año 2007 o 2008, cuando se vino abajo la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos, y los bancos se encontraron con una gran cantidad de activos que estaban perdiendo valor a gran velocidad, debido a los enormes riesgos que se estaban corriendo con la política crediticia e hipotecaria de estas entidades durante los años anteriores. Esto produjo una crisis financiera de carácter global, una recesión de las mismas dimensiones, y una serie de problemas políticos que todavía hoy en día estamos sufriendo.

Aunque no se menciona expresamente, las 24 horas en la historia de un banco de inversiones que se nos cuentan en la película estaría inspirado en alguno de los bancos que se vinieron abajo en algún momento de 2007, como el Bear Stearns, y que desencadenaron todo el sarao.

En la película, vemos como en medio de una drástica reducción de plantillas que nos habla de que las cosas ya no van bien para la entidad, uno de los directivos despedidos, Eric Dale (Stanley Tucci), confía en uno de sus más avispados subordinados, Peter Sullivan (Zachary Quinto), unos datos en una llave USB. Este último analiza los datos y se da cuenta de que una grave crisis se cierne sobre la empresa. Por lo tanto lo pone en conocimiento de su inmediato superior, Will Emerson (Paul Bettany). A partir de aquí, poco a poco irán entrando en juego otros altos directivos de la empresa, de forma progresiva. Sam Rogers (Kevin Spacey) y Sarah Robertson (Demi Moore), que darán cuenta al dandy Jared Cohen (Simon Baker), el cual a su vez tendrá que dar cuenta al consejo de gobierno de la entidad y especialmente al gran jefazo, John Tuld (Jeremy Irons). Entre todos tendrán que encontrar la salida a la grave situación que se ha producido. Pero las salidas son diversas, y alguien saldrá perjudicado. Quizá muchos que ni siquiera son conscientes que sus vidas se van a venir abajo en los próximos meses por culpa de la crisis financiera que se puede provocar.

Uno puede intentar entender cual es el problema financiero que provoca la grave crisis. Entiendo que hay un par de diálogos que están ahí para explicarlo. Pero yo no sé si he acabado de entenderlo. En cualquier caso, da igual. Eso es, como si dijéramos poniendo una analogía con el cine de suspense, el macguffin de la película. Lo que mueve a los personajes a ponerse en marcha. Porque de lo que realmente va la película es de reflexionar cómo actuaríamos cada uno de nosotros, siendo capaces y teniendo la suficiente preparación, ante una crisis de semejantes circunstancias. Actuar éticamente y tratar de proteger a los numerosos inversores inocentes, o los firmantes de las hipotecas,… o intentar salvar el culo, el empleo, la propia hipoteca, la educación de tus hijos, tu prestigio, tu capacidad de influir, tu poder,… Aunque encontramos algunos personajes francamente «perversos» a ojos del espectador (Tuld, Cohen,… ), prácticamente ninguno de los demás es totalmente bueno o totalmente malo. Todos tienen dudas éticas y todos tienen intereses que salvar. Y sobre esto es sobre lo que reflexiona el filme.

Siendo una producción independiente (Zachary Quinto ejerce tanto de actor como de productor), tiene hechuras de gran producción. Filmada en Nueva York, con un gran trabajo de fotografía e iluminación, aprovechando los colores y las perspectivas de la noche sobre Manhattan. Y está realmente bien hecha. Con un planteamiento que nos recuerda a las adaptaciones de obras de teatro al cine, con unos escenarios limitados, pudiéndose dividir en varios actos, el guion nos va acompañando en estas 24 horas entre momentos climáticos y momentos reflexivos. Los bien dosificados 105 minutos del largometraje, una duración muy adecuada, se me pasaron en un santiamén.

Pero la película evidentemente descansa sobre el trabajo de su extenso y prestigiosos elenco. El cual es a su vez el principal atractivo del filme. Una mezcla de ilustres del cine y de caras conocidas de la televisión, lo fundamental es la adecuación de los intérpretes a los personajes, que me parece muy adecuado. A estas alturas a nadie se le escapa la excelencia de ilustres como Spacey, Irons o Tucci. Todos ellos veteranos actores que dan solidez a casi cualquier producción mínimamente seria. También he de resaltar el trabajo de Bettany que nos produce desde cierto cinismo algunas de las más importantes reflexiones del filme. Los procedentes de la televisión como Quinto y Baker no desentonan en absoluto. E incluso una actriz de la que me cuesta horrores encontrar algún papel o película en su carrera que salvar como es Demi Moore, está sobria y adecuada, totalmente creible.

No teníamos unas expectativas especialmente altas cuando decidimos ver esta película, pero ha sido una sorpresa muy agradable. Una película muy recomendable, ya que aúna en un mismo producto la capacidad de inducir a la reflexión del espectador, con un guion dinámico y ágil que no aburrirá a nadie. Supongo. Y por supuesto, si podéis, como nosotros, en versión original.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
El dinero

Con la que está cayendo, expresión popular favorita de los últimos tiempos, las entidades financieras se han convertido en foco de la desconfianza de los ciudadanos; no son muchas las luces que arrojan con sus grandes sedes en el centro de las grandes ciudades (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[Cine] Somewhere (2011)

Cine

Somewhere (2011), 3 de octubre de 2011.

Nuevo largometraje de Sofia Coppola, y por lo tanto, visita obligada a las salas de cine, aunque las dudas flotan tanto sobre la calidad de la película en sí mismo como sobre la calidad de la directora, que en su momento tanto prometía. Reconozco que de vez en cuando me dejo enganchar por algunos directores de cine. Incluso a costa de soportar sus irregularidades. O a veces, teniendo que reconocer que me equivoco cuando pienso que un determinado director va a dar más de sí mismo de lo que parece. Y así, les soy fieles en las salas de pantalla grande hasta que un día digo basta. O no y sigo fiel. Desde sus dos interesantes primeras películas, me he sentido interesado por el cine de esta directoras, pero ya su biografía de María Antonieta me dejó muy frío, excesivamente frío. El caso es que es sólo su cuarto largometraje, y por lo tanto, de alguna forma debiera ser bastante definitorio.

El filme nos habla de un actor de éxito, una estrella de éxito Johnny Marco (Stephen Dorff), que vive su vida en medio de lo que se podría llamar el «aburrimiento» del famoso. Conduce su ferrari, no tiene dificultades para encontrar parejas sexuales, y tampoco para pagárselas si le apetece algo menos usual, es famoso, le invitan a saraos,… pero aparentemente se aburre. Está divorciado y tiene una hija Cleo (Elle Fanning), a la que ve según régimen de visitas. En un momento dado su ex se la manda para que pase unos días con él. Se llevan bien. Lo pasan bien. Pasean, juegan, conocen cosas. Se la lleva a una entrega de premios a Milán. Pero cuando han de separarse porque la chica tiene que ira varias semanas  a un camapamento de verano, esta le descubre que se siente sola. Que su madre se ha marchado y no sabe durante cuanto tiempo, y que él no ha estado ahí para ella casi nunca. Tras la marcha de Cloe, intenta retomar su vida pero no le sale igual, y siente que algo le falta en su vida.

El principal problema de esta película es que pareciera que la directora no ha podido sacudirse su Lost in translation. Tenemos al actor aburrido, menos maduro y familiar, pero desmotivado. Tenemos a la joven «redentora», en aquel caso con una potencial historia de amor nunca explícita, en este caso la hija absolutamente encantadora que remueve sus cimientos. En aquella ocasión, un matrimonio en grave riesgo de venirse abajo, en este caso, un matrimonio hecho trizas. En aquel caso, los continuos mensajes y llamadas sobre la decoración de su casa. En este caso, los continuos mensajes al móvil de mujeres despreciadas o despechadas. Entonces, la esperpéntica invitación a la televisión japonesa. Ahora la apenas menos esperpéntica entrega de los telegatti. Allí, las fiestas en las que disfrutaban ambos protagonistas de su mutua compañía o de las que escapaban con ese fin. Aquí, los helados, los viajes, la natación,… los momentos de estar juntos, vamos.

Y todo ello sin que podamos decir que la película es mejor o aporta algo nuevo. Para mí, con este filme, absolutamente prescindible, Coppola no sólo no avanza sino que da un paso atrás, y me hace plantearme si realmente es una directora interesante, o de casualidad sonó la flauta.

En el terreno interpretativo, la mayor parte de los personajes tienen una presencia testimonial. Dorff compone un personaje creible, aunque creo que a ratos se deja llevar por el tedio propio del personaje. La chica, Elle Fanning, por el contrario, creo que está estupenda, habrá que ver como evluciona, y es la única que aporta algo de luz a esta película mediocre y aburrida. Que no recomiendo ir a ver. También se me ha dicho, que mis expectativas son tan altas después de lo mucho que me gustó Lost in translation, que difícilmente me gustará ninguna de sus películas. Pues vale.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Llueve en la Piazza del Duomo de Milán

Llueve en la Piazza del Duomo de Milán, uno de los escenarios de la película (Canon Digital Ixus 400).