The Road – La carretera (2009)

Cine

The Road – La carretera (The Road, 2009), 22 de febrero de 2010.

Con el título bilingüe en España, nos vamos a ver esta película del género post-apocalíptico, que por culpa del tráiler casi me pierdo. Alguna vez he dicho que soy contrario totalmente a la pena de muerte, salvo para los que ponen los títulos en castellano a las películas extranjeras, a quienes no considero ya seres humanos. Creo que voy a tener que extender esta consideración a los que montan los tráileres de las películas. Si son de humor, te destripan los mejores gags. Si son de acción, te destripan las escenas más espectaculares. Muchas veces te destripan el argumento. Y en otras, como en esta película, te venden algo que no es. Sí, hay escenas duras y momentos de tensión a lo largo del filme; pero esto no es una película gore, una película de miedo al uso, o un remake de Mad Max. No es nada de eso.

Basada en la premiada y aclamada novela del mismo título de  Cormac McCarthy, este largometraje dirigido por John Hillcoat nos narra la historia de un padre y su hijo, en un mundo en el no sólo se ha hundido y ha desaparecido la civilización humana, sino que la vida en general ha muerto o está muriendo. El niño nació en el momento en que se produce la desconocida causa de este apocalipsis.  Un resplandor, fuego, lluvia, frío, cenizas, ausencia de la luz del sol, una familia refugiada en su casa, con un niño en sus primeros años de vida, hasta que la madre no soporta más la desesperanza, y en un acto frío y calculado, pero en el fondo de amor hacia su familia, se interna en la noche para morir. A partir de ahí, comienza este viaje de ambos protagonistas, buscando el mar y el sur, buscando tierras más calidas y gente buena. Porque los pocos supervivientes de este mundo, las están pasando canutas, y para muchos de ellos, la única solución nutricional es el canibalismo.

En lo que se refiere a la realización y la producción del filme, he de decir que es uno de los mundos apocalípticos más conseguidos que he visto en el cine. Con un mínimo de efectos especiales, con un máximo de utilización de las localizaciones y de un buen director de fotografía, como es el español Aguirresarobe. Se ha acusado de frialdad en la realización al director, pero es que es necesario transmitir al espectador de ese mundo nuevo y desconocido, falto de vida. En los muchos sentidos de la palabra vida.

La interpretación es de primer nivel.  Viggo Mortenssen está altamente convincente, dotando al personaje de una gran intensidad en su amor y en su deseo de esperanza para el hijo, al mismo tiempo que deja que afloren las contradicciones entre el deseo de que su hijo sea buena persona y la necesidad de convertirse en un desalmado para sobrevivir en tan adversas condiciones. Al niño, Kodi Smit-McPhee, sólo le encuentro una pega. Dadas las circunstancias en las que nació y vive, es demasiado guapo. Aparece delgadito, pero no acaba de dar el pego de niño desnutrido de entre 10 y 11 años. Claro que también me parece obvio que su aspecto físico, con un gran parecido con el de la actriz que representa a su madre, Charlize Theron, es necesario como un recuerdo o un reflejo constante de esa madre, que no deja de ser un fantasmal tercer compañero de viaje. El papel de esta última es pequeño, pero necesario, ya que nos permite comprender mejor a los personajes protagonistas, y además lo hace muy bien. Por lo menos a mí me transmite muy bien la desesperanza que siente desde el momento en que da a luz a su hijo. El resto del reparto tienen papeles muy cortos, siendo los más significativos Robert Duvall, como viejo irreconocible que no entiendes muy bien cómo puede estar vivo y que nos da una de las pocas pistas sobre el origen de esa catástrofe, se sabía que iba a suceder pero no se podía hacer nada, y Guy Pierce en su aparición final y trascendente para el futuro del niño.

Para ir terminando, es una película que me ha gustado mucho. Que me ha interesado. De lo mejor que he visto en este tipo de filmes. No es comparable a las películas sobre sociedades distópicas. Muchas de estas son sociedades que surgen tras una catástrofe universal. Sin embargo, en esta película no hay un a sociedad que podamos calificar como distopía. No existe sociedad en absoluto. Es el derrumbe total de la civilización humana. Son seres humanos abandonados a sí mismo; situación aberrante en sí misma para un ser vivo básicamente social. Las únicas pegas que se pueden poner es al sentido del final de la película.

Atención que lo siguiente puede destripar la película, aunque en este caso no lo considero importante:

Para mí, el final es previsible con mucha antelación. Es obvio que el hombre está enfermo y que no durará mucho. Desde luego, no lo suficiente para que el niño alcance la madurez, aunque lo prepara para ello. Es obvio que la única esperanza para el niño es encontrar a alguien con quien formar un embrión de nueva sociedad; sino es el final. Y el final del niño es una metáfora del final definitivo de la humanidad. Especialmente, porque el niño representa lo que es bueno en la humanidad. Y eso sucede, el encuentro con una familia de gente buena, el hecho de que haya una niña con ellos, el haber encontrado un escarabajo vivo poco antes de morir el padre, son signos de esperanza. Pero, por otra parte, ¿es realmente posible perdurar con sólo estos elementos? Ahí queda.

Fin del destripe de la película.

Así que sólo me queda poner nota al filme. Y ahí va:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Paisajes solitarios, casi desolados, como este entre Mainar y Retascón, en la provincia de Zaragoza - Pentax *ist DS, SMC-M 200/4 (probablemente)

Un hombre soltero (2009)

Cine

Un hombre soltero (A Single Man, 2009), 15 de febrero de 2010.

Nos encontramos ante dos hechos interesantes. Por un lado, este filme es la adaptación literaria de una novela del mismo título de Christopher Isherwood, una de cuyas adaptaciones dio lugar también al musical y a la película Cabaret, una de mis favoritas, tanto como musical como en el conjunto del cine que he visto en general. Por otro lado, es la primera incursión en el cine como director del diseñador de moda Tom Ford, para lo cual ha escogido militantemente una historia sobre el amor homosexual, una de las más reconocidas de la literatura contemporánea.

Y la historia va de un profesor universitario, ya maduro, sumido en una profunda depresión por la muerte en accidente unos meses antes del que fuera su pareja, un arquitecto notablemente más joven que él a quien conoció al final de la Segunda Guerra Mundial. La época en la que se desarrolla la historia, la crisis de los misiles entre los EE.UU. y Cuba. La acción transcurre a lo largo de un día en la vida del profesor. Un día en el que pronto nos enteramos que ha tomado una decisión definitiva para acabar con su situación. Una decisión drástica y dramática. Lo vemos en un vecindario acomodado en California, interactuando con vecinos con distinto nivel de tolerancia ante su homosexualidad, así como en el entorno universitario en el que trabaja, dando clase y relacionándose con algunos alumnos. Con uno en especial, en el que parece que salta una chispa similar a la que en un momento hubo con su difunta pareja. También lo vemos con su mejor amiga, aquella con la que tuvo una historia en su juventud, que está enamorada de él, pero a quien sólo quiere como eso. Como amiga. Todo llevará a un desenlace sobre su problema vital, al final del día,… sobre el que no comentaré más aquí.

Que el director, aunque novel, tiene un trasfondo artístico y estético es algo que se hace presente a lo largo de toda la película. La atención al detalle, al encuadre, a la belleza formal,… la cuidada fotografía, con tonos desaturados cuando nos encontramos con el profesor deprimido, y tonos calidos y saturados cuando nos encontramos al profesor ilusionado y enamorado,… He de reconocer que está muy bien hecha desde el punto de vista formal y estético. Sin embargo, hay aspectos de la historia que me quedan un poco deshilachados, y el final, que se vuelve previsible por las numerosas pistas y el desarrollo de los acontecimientos, me dejó un poco frío. Demasiado frío, dado el carácter del mismo.

En cuanto a la interpretación, es de lo mejor del filme. Tanto por la sobriedad y elegancia que introduce el británico Colin Firth, como la chispa mezcla de alegría y amargura de Julianne Moore como su mejor amiga, como por el tono que da a su personaje el joven Nicholas Hoult como el alumno que aporta nueva vida al profesor. No es de extrañar que haya habido por ahí premios y candidaturas a premios. Están bastante bien.

Resumiendo, una historia interesante, que creo que podría haber estado mejor planteada en algunos aspectos y resuelta, con una realización más que interesante para un director novel. Creo que merece la pena ir a verla. Y ahora la puntuación:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

Támesis

Londres, visto aquí desde la cúpula de Saint Paul, una referencia lejana para los protagonistas del filme - Pentax P30N, SMC-A 50/2

Nine (2009)

Cine

Nine (2009), 10 de febrero de 2010.

Aunque oficialmente se trata de la adaptación del musical del mismo nombre, en la práctica, una vez que alguien decide llevarlo al cine, no deja de ser un remake de , una de las películas más especiales y personales de Federico Fellini. Y la verdad, a priori, no sé si tiene mucho sentido una nueva versión de algo tan personal. Esta consideración puede originar cierto miedo en el espectador conocedor de los antecedentes cinematográficos. Entre los aspectos motivadores, el espléndido antecedente de Rob Marshall dirigiendo Chicago, un espectacular reparto y… bueno, a mí me gustan los musicales.

Tanto el original como esta copia tratan de la crisis creativa de un director de cine, a quien hay que suponer un alter ego del propio Fellini, que se retira a un balneario para intentar sacar adelante la idea para una nueva película. Pero sus interacciones con el mundo que le rodea, especialmente con las mujeres, esposa, amante, actriz, etc., van a suponer un obstáculo más que la necesaria y perdida inspiración necesaria para el proceso creativo.

La película original, que tuve ocasión de volver a ver recientemente, motivado por mi visita a la exposición que pude ver sobre el director italiano en París, me parece un filme difícil de ver. Con una duración larga, con una elevada densidad de metáforas, con la necesidad de conocer muy bien el lugar, la época y las personas que la originaron, puede ser mal digerida y comprendida por el espectador actual. No obstante, a mí me parece una delicia visual, un verdadero repertorio de como utilizar los encuadres, de como iluminar, de cómo situar a los personajes en la escena, un tratado de cine desde muchos puntos de vista a pesar de sus dificultades.

Jeu de Paume (Fellini)

Fellini en el Jeu de Paume de París - Panasonic Lumix LX3

En cuanto a la película actual,… pues falla. Falla en el guion, que está mal hilvanado. La historia no está correctamente contada y parece más un amontonamiento de situaciones que se suceden como excusa para ir introduciendo los distintos números musicales. Falla en los números musicales que, con alguna excepción, son realmente flojos. O muy vistos. Volver a jugar con sillas en un número se puede considerar de dos formas. Los optimistas dirán que está homenajeando al maestro, a Bob Fosse, y a su excepcional Cabaret. Los pesimistas dirán que es obvio que la imaginación y la creatividad han abandonado al cine americano, y este se basa en al actualidad en la repetición con más medios y espectacularidad de las ideas que ya han sido. Es curioso que los mejores números correspondan a las actrices de menos relumbrón y cuyos personajes podrían ser incluso prescindibles en la historia, pero es cierto que tanto Stacy Ferguson como Kate Hudson lo hacen bien en sus números. Signo de la incoherencia global del proyecto que los mejores números se los lleven los personajes prescindibles..

Hablando del reparto, el protagonista absoluto es Daniel Day-Lewis, que hace lo que puede con el papel que le dan y con la debilidad de la historia. Al fin y al cabo tiene oficio de sobra; pero tiene que lidiar con la imagen del Guido de hace casi 50 años, interpretado por el estupendo Mastroianni. O a lo mejor no, porque los espectadores actuales, especialmente los más jóvenes ignoren el trabajo del italiano. Entre las chicas, y dejando de lado las ya mencionadas que lo unico que hacen es poner chicha y picante, Nicole Kidman está de florero y poco convincente en su papel de diva y musa. Judi Dench está ahí y se lo pasa más o menos bien en un papel más ligero y con canción. También le sobra oficio para esto y para más. Y nos quedan las dos principales, la esposa, interpretada por la francesa Marion Cotillard, y la amante, encarnada por la hispánica Penélope Cruz. La prensa española no ha dejado de dar coba a Pe con su participación en este filme y con su candidatura a los Oscar. Ya adelanto que en comparación con otras candidatas, ni siquiera entiendo que lo sea, aunque su papel en el filme sea digno. Pero es que además la Cotillard, mucho más contenida y sobria, pero sobre todo elegante y buena actriz, es muy superior, al menos en esta película. Es de lo que más vale.

Resumiendo, un filme decepcionante que puede resultar válido como mero entretenimiento sin trascendencia. Lo que pasa es que nadie espera intrascendencia si uno se dedica a adaptar o repensar a Fellini. Y por lo tanto, fallido.

Las notas:

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
**

Foro Romano, vista

Para despedirnos, como no, Roma, ciudad felliniana por excelencia, en este caso el Foro Romano - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Libro: El festín de Babette

Literatura

Creo que poca gente sabe quién es la escritora de este relato, novela corta o cuento largo, no sé muy bien. Sin embargo, si recordamos que Isak Dinesen es el pseudónimo bajo el cual firmaba sus novelas Karen Blixen, es posible que este último nombre suene más. Porque es el personaje principal de una afamada película, Memorias de África, que se llevó un Oscar, adaptación del libro de la misma escritora que narraba sus vivencias durante los dieciocho años que vivió en el continente cuna de la humanidad.

Pero nunca me atreví a leer estas memorias, porque nunca me interesaron mucho los amoríos de la pija danesa con un presuntamente apuesto aviador. Pero hace unos años se adaptó otro relato de la escritora al cine, que ganó también un Oscar, en este caso a la mejor película de lengua no inglesa, y que me encantó. Me pareció una delicia de filme. Así que viendo la esplendida edición que estaba a la venta hace unos días en una librería zaragozana, me decidí a leer este libro.

El festín de Babette (Babettes gæstebud)
Isak Dinesen (con ilustraciones de Noemí Villamuza)
Ediciones Nórdica, Madrid, 2007
ISBN: 9788493557898

El libro nos cuenta una historia cortita, que se puede leer en una tarde. No sé muy bien si entraría dentro de la denominación de novela corta, relato corto o cuento. Pero quizá esto sea lo de menos. Esta historia nos habla de un par de solteronas que viven en una pequeña comunidad de la costa noruega, hijas de un pastor protestante luterano, pertenecientes a una comunidad donde viven la religión con una especial integrismo. Austeridad, continencia, frialdad, y muchos rezos. De jóvenes, cuando no habían visto nunca a un católico romano, los imaginaban terribles… Ambas han dejado atrás en su juventud la posible felicidad con dos hombres que volverán a aparecer en su vida.

Uno de ellos les envía a una joven francesa, una comunard huída de la represión (estamos en el año 1871), a la que por piedad tomarán como críada y cocinera. 12 años pasará la mujer en esta nórdica comunidad protestante, durante los cuales se hará imprescindible por su buen hacer en la cocina y en la administración de la casa. Al cabo de esos 12 años, le tocará la lotería, y decidirá ofrecer un banquete de agradecimiento a sus anfitriones nórdicos. Y esto es lo que nos cuenta el relato, junto con la consecuencias que para estos austeros luteranos tendrá el enfrentarse a la voluptuosa cocina francesa.

El libro es de una lectura ágil y fácil. La descripción de los caracteres y ambientes está perfectamente conseguido, y te transmite los sentimientos que en cada momento aparecen en los personajes del relato.  Realmente, se hace corto; sabe a poco. No obstante, es una de esas raras ocasiones en las que piensas que el filme supera a la obra literaria de origen. Le saca más partido del que la lectura ofrece. Aunque esto habla también del interés del relato.

El libro está ilustrado con los dibujos de Noemí Villamuza, que desde mi punto de vista capta perfectamente la esencia de los personajes, y enriquece la edición.

En resumen, un libro altamente recomendable, y para un público muy amplio. A por él. Que sólo dura una tarde.

Opera

La Opera de París no está lejos del Boulevard des Italiens, donde estuvo el Café Anglais, en el que la protagonista del relato, Babette, ejerció como cocinera - Pentax P30N, objetivo desconocido

Up in the Air (2009)

Cine

Up in the Air (2009), 25 de enero de 2010.

Tras el éxito de su pasada película sobre embarazos adolescentes, el director Jason Reitman vuelve con una película con un tono de filme independiente, aunque con cierto nivel en la factura y en el reparto. Veamos a ver cómo se ha comportado.

Nos encontramos con un ejecutivo (George Clooney) de una empresa de recursos humanos especializado en despedir gente. Este hombre vive fuera de su casa, en los aviones y hoteles, en los que acumula todo tipo de puntos mediante la utilización de tarjetas de fidelidad. Business class, hoteles de cinco estrellas, y ningún compromiso ni atadura. En una primera parte, el filme nos muestra cómo vive. Organizado, sonriente, va por la vida con pocas preocupaciones. Eventualmente, encuentra a una mujer (Vera Farmiga), atractiva, con su mismo estilo de vida, con quien resulta fácil entablar una relación poco comprometida, pero aparentemente satisfactoria. En un momento dado, la empresa para la que trabaja, con el fin de recortar costes, asume la idea de una joven recién licenciada (Anna Kendrick) y nueva en la empresa, que permitirá realizar los despidos a través de vídeo-conferencia, recortando gastos de viajes y derivados. Una amenaza para su modo de vida. A partir de ahí, la relación con la atractiva mujer, la convivencia con la joven profesional, y la boda de una de sus hermanas a las que tan apenas ve, van a producir una alteración en su modo de vida y una potencial revolución en la mentalidad de nuestro protagonista.

Hay que decir que la película es esencialmente americana. Muchas de las situaciones que se suceden no son frecuentes fuera de los EE.UU., un país donde la movilidad profesional es mucho más elevada que en Europa, sin los programas de protección social, con sistemas de despido mucho menos restrictivos, y con relaciones familiares muy distintas de las que tenemos por aquí. Sin embargo, me parece que coge al vuelo con oportunidad las circunstancias económicas actuales, en las que se están produciendo tantos reajustes de plantillas y tantas personas quedan en el paro, creando un trasfondo social muy adecuado.  No obstante, el tema principal del filme es la soledad; una soledad elegida por la persona, cuando menos aparentemente, pero que finalmente pasa factura. Sobretodo, porque aunque sea una película con un ambiente típicamente americano, su desenlace no es necesariamente el de las comedias románticas, típicamente americanas. Y no diré más.

Correctamente realizada, es muy importante la labor de los tres principales intérpretes de la película. Clooney está sobrio, lo cuál le va bien siendo un actor que depende mucho de su físico en su trabajo, ya que sus cualidades interpretativas siempre me han parecido un poco justas. Pero lo hace bien. Tienen papeles más secundarios pero muy importantes las dos actrices antes mencionadas. Vera Farmiga aplica de forma muy interesante su estupendo físico a un personaje con una ambigüedad calculada, que nos dará alguna de las sorpresas del filme. La joven Kendrick se aplica con interés a un papel que en un análisis superficial parece más plano de lo que realmente es, aportando razonables dosis de matiz y personalidad. Bien también.

Resumiendo, estamos ante una película interesante, muy actual, que quizá no pase a la historia como un gran hito del séptimo arte, pero que nos ofrece algunas reflexiones interesantes sobre la geografía humana que nos rodea, apoyada en una realización y una interpretación con oficio.

Y la nota que recibe es:

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
***

Os dejo con unas vistas aéreas, frecuentes en el filme que hoy nos ocupa.

Aerogeneradores

Aerogeneradores cerca del aeropuerto de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

La cinta blanca (2009)

Cine

La cinta blanca (Das weisse Band – Eine deutsche Kindergeschichte, 2009), 16 de enero de 2010.

Esta es la tercera película que veo del director austriaco, nacido en Munich (Alemania)Michael Haneke. Y las dos anteriores me sorprendieron por su crudeza, especialmente por su violencia. Una violencia que no se ve, o se ve poco. Pero que no la hace menos dura. El filme, además, ha llegado con cierta aura de obra especial, de alto nivel; pero también de difícil digestión. Veamos lo que ha dado de sí.

El subtítulo de la película en el idioma original, el alemán, nos informa de que se trata de una historia para niños alemana. En el comienzo de la acción, nos situamos en el verano de 1913, en algún lugar de Alemania. El ambiente es absolutamente prusiano. Una comunidad rural que vive y trabaja dependiente de un terrateniente noble, el típico junker prusiano, siendo la otra gran influencia de la localidad un rígido y riguroso pastor luterano. Por ahí he leído que se trata de Eichwald, pero desconozco si es un lugar real o imaginario (existe un Eichwalde en el lander de Brandeburgo, que perteneció al reino de Prusia). La historia nos la cuenta en flashback, con voz de anciano, el que fue maestro del lugar en el momento de la acción, cuando tenía 31 años. En la comunidad, comienzan a producirse una serie de accidentes provocados. Nadie sabe quién puede haberlos cometido. Paralelamente, vamos conociendo las historias de los principales elementos activos de la comunidad. El tímido maestro y su incipiente enamoramiento con una tímida institutriz, apenas una adolescente. El médico viudo, que vive con una hija adolescente y un hijo pequeño, y mantiene una relación clandestina con la comadrona del lugar. El pastor protestante y el rigor con el maneja sus asuntos familiares. El cinismo y la falta de escrúpulos del administrador del noble. El noble, su mujer y sus hijos, y la farsa que supone su vida de cara al exterior. Una familia campesina, pobre, dependiente del capricho del noble para sobrevivir. En todos los hogares viven niños y adolescentes, que aparentemente viven sin alegría, y siempre parecen rondar los lugares donde suceden los accidentes.

La película está rodada en blanco y negro. Un blanco y negro de alta calidad, con una fotografía, una iluminación absolutamente ejemplar, de obligada visión para todo aficionado tanto a la cinematografía como a la fotografía tradicional. Paisajes luminosos en clave alta, interiores oscuros, en clave baja; una auténtica lección del uso de la imagen monocroma. La dirección es sobria, y pocas veces, como es habitual en el director, nos permite presenciar los actos violentos, tanto físicos como psicológicos o morales. Poco a poco, vamos descubriendo un mundo de hipocresía, de bajeza moral y personal, donde nada es lo que parece, donde nadie sostiene en su vida cotidiana los valores que se le atribuyen o de los que presume. Sólo la pareja conformada por el maestro y la institutriz arrojan un poco de luz ética sobre un desolador paisaje humano.

Al principio del filme, la voz en off, del maestro ya envejecido, nos avisa que lo que vamos a ver no es más que el preludio que nos permite comprender las barbaridades que más adelante se dieron en la historia de Alemania. Lo que claramente es una referencia al nazismo. Aunque creo que la idea del director no es centrarse en el nazismo sino en las «cualidades» que llevan a que de vez en cuando llevan al ser humano a lo peor, especialmente con sus semejantes.

La brillante realización está acompañada de sobrias interpretaciones de actores y actrices alemanes, y por lo tanto poco conocidos, pero que en su componen unos papeles excelentes. Los que más me han gustado han sido el maestro, Christian Friedel, el pastor protestante, Burghart Klaußner, la comadrona, Susanne Lothar, así como diversos personajes infantiles y adolescentes. Pero sin desmerecer al resto del extenso reparto.

Y ahora viene la parte más difícil. ¿Debo recomendar o no este filme? Lo cierto es que es un largometraje de difícil digestión, especialmente en un momento en el que la costumbre es tratar al espectador como tonto, dándole productos ya mascados y digeridos de antemano. Es un filme que utiliza profusamente las metáforas, y que exige del espectador una cierta comprensión de los períodos históricos y de las situaciones sociales de la Alemania de preguerras. Pero a pesar de ello, me atreveré a recomendarlos. Desde luego a los amantes al cine de autor, al cine como obra de arte, y al cine como forma de expresión de ideas sociales y políticas.

Y la nota que le pongo es:

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

La imagen, un lugar típico, similar al de la película.

Nubes de tormenta

La campiña de lo que fue la Pomerania prusiana, actualmente en Polonia, muy similar a la que se nos muestra en el filme - Fujifilm Finepix F10

Hermanos de sangre (TV)

Televisión

Hermanos de sangre (Band of Brothers, 2001). Serie de televisión.

Desde hace tiempo tenía pendiente de ver esta serie de 10 capítulos, que para muchos está considerada como una de las mejores de televisión de la historia, y del género bélico en particular. Bueno, tampoco es que haya muchas de este género, pero… Al mismo tiempo, sentía una cierta reticencia debida a los productores ejecutivos de la serie, Steven Spielberg y Tom Hanks. Este dúo fue clave en la película bélica por excelencia del director norteamericano, Salvar al soldado Ryan, que fue protagonizada por el oscarizado actor.

Salvar al soldado Ryan siempre ha sido una película que ha generado en mí sensaciones contradictorias. Por un lado, es innegable que hay mucho, muchísimo cine en este filme, de una factura formal impecable, con una excelente dirección de actores, y elevando el cine bélico a un nivel no visto hasta ese momento, que ha marcado otras películas posteriores. Pero por otro lado, la ambigüedad ética de los planteamientos del director, a ratos parece que denosta la guerra por las atrocidades que se cometen, a ratos la glorifica y glorifica los comportamientos de los militares siempre que sean «los míos», los de su bando, me dejó un sabor de boca amargo, especialmente intensificado por el nefasto final de la película. En realidad, Spielberg es un gran director especializado en finales nefastos, desde mi humilde punto de vista. Y con estos prejuicios, me he enfrentado a esta serie de televisión tan prestigiada y ya convertida en un clásico.

Pues bien, muchos de los pros y muchos de los contras que le pongo a la película comentada en el párrafo anterior valen para la serie que nos ocupa. La factura de la serie es impecable. Estructurada en 10 episodios de gran coherencia interna y elevada (aunque no total) coherencia global, nos muestra las andanzas de la compañía E («easy») del 2º batallón del 506º regimiento de infantería paracaidista de la 101º división aerotransportada del ejército de tierra de los Estados Unidos durante la 2ª Guerra Mundial. Desde su formación y entrenamiento en los EE.UU. hasta el final de la guerra. Esta compañía era una unidad de infantería de asalto, lo que hizo que se viera metida en los ajos más gordos de las operaciones del ejercito norteamericano en el frente occidental del teatro europeo, desde el Desembarco en Normandía, pasando por la Operación Market-Garden y la Batalla de las Ardenas, hasta la toma de Berchtesgarden, y su actividad como unidad de ocupación en Zell am Zee (Austria).

Cada uno de los episodios narra una de las peripecias más importantes de la compañía, pero centrándose en alguno de los componentes. En una en el teniente que se ve obligado a tomar el mando de la compañía tras la desaparición del oficial al mando en el lanzamiento sobre Cotentin, en otra en las dificultades del sanitario para atender a los numerosos heridos en el cerco a Bastogne, en aquella en el oficial de inteligencia con problemas de alcoholismo cuando descubren los campos de exterminio alemanes, etc.

La realización es impecable. Los diversos directores de los 10 episodios, ninguno de ellos dirigido por Spielberg pero si por Tom Hanks, mantienen una coherencia visual y rítmica muy notable. El diseño de producción es perfecto, con una ambientación envidiable, y un realismo absoluto, que impacta pero no suscita rechazo en los momentos más sangrientos y más crudos gracias a la juiciosa fotografía, basada en tonos desaturados, siguiendo la estela de Salvar al Soldado Ryan.

Por supuesto, el problema me viene cuando me presentan la idea de un grupo humano como «hermanos de sangre», adaptación del inglés band of brothers, tomado del discurso de Enrique V en la obra del mismo título de Shakespeare, cuando arenga a las tropas británicas, aparentemente muy inferiores a las francesas, antes de la batalla de Agincourt, en plena Guerra de los 100 años. Esta serie es una glorificación de la vida y de la camaradería militar, apenas manchada por las ocasionales apariciones de ejecuciones de prisioneros arbitrarias, de la acumulación del botín de campaña, etc. Incluso las relaciones sexuales con las alemanas de los territorios tomados parecen consecuencia de lo majos que son los soldados, y no de la necesidad de las mujeres de obtener comida y protección, y del aprovechamiento por parte de los militares de esta necesidad. Parece que sólo violan y prostituyen los «malos». Los «buenos» son «tan majos» que «ligan» con cualquiera. Falta un sentido crítico hacia lo que es un militar en guerra, que hace que al final parece que te hayan contado un cuento de aventuras más que la realidad de una guerra, dura y cruel como fue la que nos presenta la serie. Volvemos a la ambigüedad moral de Spielberg y compañía. Volvemos a esa necesidad de los norteamericanos de idealizar a sus «héroes», en lugar de presentar el auténtico carácter del ser humano en guerra, que en contadas ocasiones está revestido de nobleza. Digan lo que digan. Yo es que lo de los héroes no me lo acabo de creer.

No obstante, la serie en su conjunto es un espectáculo televisivo de primer orden y digno de verse. Sin embargo, me quedo con la honestidad que han mostrado recientemente otros directores como Malick en La delgada línea roja, o Eastwood poniéndose en el lugar del enemigo en Cartas desde Iwo Jima. O en el campo de la televisión, la más reciente Generation Kill sobre la Guerra de Iraq.

Por cierto, que ante el éxito de la serie, ahora viene otra similar situada en el otro gran teatro de operaciones, El Pacífico.

Alpes

Paisajes alpinos en Baviera, cerca de Garmisch-Partenkirchen, como los que los soldados de la Compañía Easy encontraron en Berchtesgarden - Pentax K10D, SMC-DA 70/2,4

Un tipo serio (2009)

Cine

Un tipo serio (A Serious Man, 2009), 8 de enero de 2010.

Primera película del año. Me coge por sorpresa. No me había enterado de que los hermanos Coen, Ethan y Joel, estrenaban filme. Aprovecho un hueco en mi ajetreada semana pasada y, a la improbable hora de las 16:45 de un viernes, me escapo a ver el largometraje en su estreno en las salas de Zaragoza. No sé muy bien que voy a ver. Sólo sé que es de los Coen, una gente que ha hecho películas que me han gustado bastante. Aunque también han hecho algún pestiño.

En uno de los días más fríos del invierno, en el que el termómetro apenas sobrepasa los 0ºC en las horas centrales del día y en el que el cierzo deja una sensación absolutamente gélida, cuatro gatos nos disponemos a ver la película en una de las salas de cine más grandes de la ciudad. No hace mucho que han debido poner la calefacción, y hay que ver el filme con el chaquetón echado por encima. Explico todo esto porque es posible que todo ello influya en mis sensaciones sobre la película. Es decir, que me dejó un poco frío.

Los Coen se dirigen a sus raíces. Una barriada de algún lugar del Medio Oeste de los EE.UU. donde prospera una comunidad judía en algún momento de finales de los 60 o principios de los 70. Allí, un profesor de ciencias universitario se enfrenta a una serie de problemas. Su mujer le engaña con otro y le pide el divorcio, su hijo adolescente aficionado a la «maría», un estudiante que le soborna y chantajea al mismo tiempo para conseguir el aprobado, una primo «raro» apalancado en su casa al que persigue la policía, un hosco y casi hostil vecino, una vecina buenorra y tentadora,… Y los Coen nos van contando las peripecias del profesor, su familia y sus vecinos en un tono que va oscilando entre la comedia, el drama y la tragedia. Una comedia negra, vamos.

Como curiosidad, la historia está precedida por una especie de prólogo, en el que asistimos a una especie de historia de fantasmas en algún lugar de Polonia, en algún momento del pasado, en una comunidad judía. Está rodado en yiddish.

En cuanto a la dirección y la producción, evidentemente se nota la autoría de los dos hermanos. Con oficio para dar y vender, reproducen con esmero un ambiente físico, social y psicológico, y nos van presentando una serie de situaciones que, aunque pecan de inconexas o inconclusas en algunas ocasiones, remedan la historia de un moderno Job.

Los actores no me resultan en absoluto conocidos. El principal es Michael Stuhlbarg, protagonizando la película, con un trabajo notable. Muy notable también es el papel de Sari Lennick, interpretando a la esposa infiel del profesor. El resto, que lo hacen también bastante bien, no me suenan salvo de series televisivas. Bueno… tiene un breve papel de rabino Simon Helberg, el muy grimoso Wolowitz de la serie The Big Bang Theory.

En resumen, una película que tiene indudables virtudes, pero que a mí no me llegó del todo, bien sea porque estaba cansado, por el frío de la sala, o porque los temas del filme no me resultaron atractivos. Cosas que pasan de vez en cuando. Yo le pongo…

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
**

Y os dejo con una imagen alusiva a los judíos centroeuropeos.

Cementerio Judío Nuevo - Cracovia

Cementerio judío nuevo de Cracovia, Polonia - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Avatar (2009)

Cine

Avatar (2009), 22 de diciembre de 2009.

Ayer, con tiempo, antes de que las vacaciones escolares hagan estragos palomiteros en las salas de cine, e impidan ver cualquier película con un mínimo de silencio y dignidad, nos fuimos a ver el último producto de James Cameron, ese director tan amado por muchos, pero que para otros no nos parece más que un tipo que consigue hacer películas razonablemente entretenidas gastando mucho, mucho dinero, que luego parece recuperar con creces. Hay que tener en cuenta que, a priori, muchos ya la habían calificado como una revolución en el cine… Eso es mucho decir… Vamos a ver que me ha parecido.

Consideraremos dos partes en mi comentario, la historia que nos cuentan y los aspectos técnicos/tecnológicos de la producción.

La historia no es nada original. Dejémoslo así de claro. Lo primero que se te ocurre es que estás viendo una película «de indios». Sí, los del oeste. Luego, conforme vas siguiendo el filme lo que te parece es que es un refrito de elementos cogidos de diversas películas de mayor o menor prestigio. Veamos cuales:

  • En primer lugar, se me pasó por la cabeza Bailando con lobos. Es la inmediata una vez que te has hecho a la idea de que estás viendo una «de indios». Alguna de mis acompañantes a la sesión le recordó a Pocahontas, pero esta película de animación no la he visto.
  • La estética de los «marines» que protegen los intereses industriales y comerciales de «los malos», sus modos y sus formas, me recordó en gran medida a Starship Troopers, aunque también podría ser heredera de otro producto del propio director, Aliens, una película que nunca he llegado a ver hasta el final, aunque pagué mi entrada en su momento para verla. Aunque no me he arrepentido nunca de ello, por motivos que no vienen al caso.
  • Hemos tenido la posibilidad de ver a Sigourney Weaver haciendo un papel que recuerda mucho, mucho, a su Dian Fossey de Gorilas en la niebla. Quizá más dulce, sin tanta mala leche, pero con resultados similares.
  • Todo el desarrollo de la batalla final en los bosques y en el aire entre un «imperio» tecnológico y una cultura prácticamente paleolítica parece un remake de la batalla en los bosques de Endor que pudimos disfrutar en El retorno del Jedi. De hecho, Pandora parece una reimaginación lujosa de la luna de Endor, y los Na’Vi son una dignificación de aquel infantilismo ridículo que fue la presencia de unos ositos de peluche, los Ewoks, en la trilogía galáctica. Pero por lo demás, los paralelismos en el desarrollo de ambas batallas son aplastantes.

Por lo demás, la historia en su conjunto en de una sencillez absoluta, hasta el punto que roza la simpleza. A ratos parece más un producto infantil que un producto para todos los públicos. Un maniqueísmo absoluto, un ecologismo elemental y de baratillo, situaciones estandarizadas en las interrelaciones de los personajes. Clichés y más clichés. Personajes poco elaborados para una historia simple y dirigida más a las tripas que al cerebro del espectador.

Sin embargo, en su conjunto funciona. El desarrollo de los acontecimientos tiene ritmo, no te aburres en ningún momento, y no se te hace larga, a pesar de que no es necesario que sea una película tan larga.

En el aspecto técnico, hay que aclarar que en su mayor parte es una película de animación generada por ordenador. La interpretación de actores de carne y hueso resulta relativamente anecdótica. Todo lo que importa es la capacidad de desarrollar un mundo y sus personajes con calidad fotográfica, pero eso… cosa de la capacidad de cálculo actual de los ordenadores y la capacidad de imaginar de un amplio equipo de diseñadores gráficos sobre la idea original de la historia de Cameron, que ya hemos visto que tampoco es nada del otro mundo. Con toda seguridad, podemos decir que actualmente es el no va más de la tecnología, aunque tengo la impresión de que aún ha de evolucionar más. La vimos en 3D, y no acabé del todo convencido. Visualmente creo que lo que aporta es un ventaja marginal, y a cambio ves una imagen menos contrastada, más oscura, y con colores menos saturados, lo cual, dado la importancia de los paisajes generados por el ordenador, creo que es una desventaja.

De la interpretación de los actores, no hablaré mucho. Ya he dicho que la considero una película de animación más que otra cosa. Pero en la medida que salen personajes de carne y hueso en un 15 o 20% del filme, podemos decir que aportan lo justo y necesario para el buen funcionamiento del filme.

En resumen, desde mi punto de vista no es un película revolucionaria ni mucho menos. Es un paso más en una evolución tecnológica de la que ya hemos visto varios ejemplos. Lamentablemente, siendo productos que buscan ante todo una ganancia económica brutal, porque han de generar ganancias además de resarcir la tremenda inversión realizada, arriesgan poco en otros aspectos cinematográficos importantes como el guion, el desarrollo de los caracteres, y otras cuestiones. Por ello, en muchas ocasiones resultan decepcionantes. No es el caso. Una vez que uno sabe exactamente qué se va a encontrar, es un espectáculo entretenido, muy divertido, y por lo tanto, razonablemente recomendable. Quizá en párrafos anteriores en cargado las tintas en las críticas, pero es consecuencia lógica de las espectativas generadas. Una opción perfectamente razonable para todos los públicos en estos días de fiesta.

Mi puntuación:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
*** (ó **** si estás muy interesado en el avance tecnológico del cine).

Una película con tantas selvas hay que acompañarla con algo de vegetación, ¿no?

Parc Monceau

Parc Monceau, París (Francia) - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

El ataque de los neutrones mutantes,… o más bien, 2012 (2009)

Cine

2012 (2009), 19 de diciembre de 2009.

Como ayer contaba, el sábado por la tarde hice dos cosas, y la segunda fue imprevista, impensada y, hasta cierto punto, impensable. Había quedado con unos amigos con los que actualmente me veo poco en que nos íbamos al cine, y luego a picar alguna tontada. El caso es que yo llegué con el tiempo muy justo a la cita, por haberme ido a ver la exposición de W. Eugene Smith, que me entretuvo más de lo previsto, y al llegar me dicen que como había mucha gente que habían sacado ya las entradas… Y yo pregunté: «¿Para qué película?» Y sí, efectivamente, para la del título. Para un filme dirigido por el infumable Roland Emmerich, que me había propuesto ignorar, pero que llegados a ese punto o desairaba a mis amigos o la sufría en silencio. Vamos,… como si fuera una hemorroide.

Al poco de empezar ya me dio el ataque de risa tonta. La culpa de la catástrofe que iba a venir era de los neutrinos del sol que se habían vuelto mutantes. Empecé a imaginarme a los neutrinos como los personajes de cierto filme de un distinguido director español venido a menos en su calidad realizadora en los últimos tiempos. Pobres neutrinos, tan sosos ellos habitualmente, que nos atraviesan constantemente como si no existiéramos o como si ellos no existiesen.

Bueno, a partir de ahí, la típica película de catástrofes, con un guion que se le podría haber ocurrido a cualquiera que hubiese visto cualquier otra película de catástrofes, cuyo único aliciente es unos efectos especiales que recrean la catástrofe de forma tan total y absolutamente inverosimil que simplemente te desentiendes de la cosa y a lo único que aspiras es a que deje de hacer tanto ruido. Un ejemplo más de que Hollywood toma al espectador medio por oligofrénico, y algo de razón debe tener porque la gente va a ver estos productos.

De la interpretación ni vamos a hablar. Si da igual. Cualquiera podría haber hecho estos papeles. Además nada tiene sentido, así que.

En resumen, una estupidez creada a base de gastar muchísimo dinero, y que por supuesto no voy a recomendar ni a mis peores enemigos. Quizá no tan rematadamente mala como otros productos del mismo engendrador, pero absolutamente sin interés salvo para devoradores descerebrados de kilos y kilos de palomitas, sal y cocacola.

Dirección: *
Interpretación: *
Valoración subjetiva:
*

Y por cierto, parece que ha muerto Britanny Murphy. Con 32 años. Nunca sabré si realmente era una mala actriz, o sólo una actriz tremendamente desaprovechada, y con desafortunadas elecciones en sus papeles. Me entran dudas. Siempre me pareció ver algún destello de calidad entre tanta morralla que interpretó. Ya nunca lo sabremos.

Vista desde Trocadero

La Torre Eiffel suele ser uno de los monumentos favoritos para mandar a freir espárragos en las películas catastróficas, pero no recuerdo yo ahora si en el engendro este aparece,... no recuerdo, no... - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Definitivamente, Dexter

Televisión

En esta entrada voy a comentar el final de la cuarta temporada de la serie de televisión «Dexter», e inevitablemente hablaré de sucesos ficticios de la acción que «destriparán» el contenido y el desenlace de la misma. Así que, avisados estáis.

Hace tres años, quedé encantado la descubrir uno de los personajes de ficción, televisión y cine incluidos, más atractivos que hasta el momento había conocido. Se trataba de Dexter Morgan (interpretado por Michael C. Hall), técnico forense de la policía metropolitana de Miami (EE.UU.), y asesino en serie justiciero en sus ratos libres. Un sociópata o psicópata carente de empatía y de sentimientos por los que le rodean, tampoco es capaz de sentir remordimientos por sus actos, que si ha conseguido integrarse en la sociedad y pasar desapercibido ha sido gracias al «código» que le inculcó su padre adoptivo, un antiguo policía ya fallecido, y que supo reconocer a tiempo el carácter del adolescente. El «código» consiste en que, ya que no es capaz de eliminar sus instintos homicidas, que los muertos lo merezcan por la propia maldad de sus actos. También incluye el «código» una forma de actuar organizada y planificada, ritualizada incluso, que evite el riesgo de ser descubierto.

Sin embargo, el personaje está muy lejos de tener un carácter plano y excesivamente definido. El personaje, a lo largo de cada una de las cuatro temporadas de 12 capítulos de la serie, ha tenido que evolucionar, enfrentándose a distintos retos o peligros, que en el fondo no eran más que variantes de sí mismo, o espejos ajenos en los que verse a sí mismo.

El personaje principal está acompañado de una serie de personajes secundarios, algunos invitados por una temporada y que suelen representar los obstáculos que debe salvar en su evolución personal, y otros fijos que acompañan en su vida cotidiana al personaje.

Entre estos últimos tenemos que destacar a tres.

Por un lado está Debra (Jennifer Carpenter) su hermana, hija biológica de su padre adoptivo, policía también, una mujer insegura al principio que poco a poco va adquiriendo carácter y presencia en la serie. Las pasa canutas, pero se va sobreponiendo. Poco a poco va atando cabos sobre el pasado, oscuro, de su hermano y de su padre, y se da la paradoja de que cuanto más cercana se siente a Dexter más se convierte en una amenaza para el secreto criminal de su hermano. Y en ese punto nos encontramos al final de la cuarta temporada. Puede ser la que descubra la realidad sobre el protagonista en futuras temporadas.

Por otro lado está Rita (Julie Benz), que empieza siendo una tapadera de respetabilidad al convertirla en su novia. Rita tiene una historia de violencia familiar, con un ex-marido abusador, del cual tiene dos hijos. Nunca está claro hasta que punto Dexter siente algo por Rita. Aunque sí queda claro que de las pocas personas por las que siente algún afecto son los niños. Lo mismo sucede con otros niños que aparecen en la serie. En un momento dado se casan y acaban teniendo un hijo. El final de la cuarta temporada es dramático para Rita. Luego comentaré.

Finalmente, Harry Morgan (James Remar) es el padre adoptivo ya fallecido, que se sigue apareciendo a modo de voz de la conciencia, expresando visualmente y en voz alta los dilemas tal y como los plantea el lado oscuro del personaje. Es el recurso del guion para hacernos llegar los debates interiores que el personaje sufre en las situaciones de conflicto. Hay decir que estos debates interiores, pese a lo que piense alguna gente, no son debates éticos. El personaje carece de ética. Son debates sobre la supervivencia, su propia supervivencia o la de aquellos que son sus apoyos en el difícil anclaje social que se ha fabricado, su familia.

Si las tres primeras temporadas han servido para que, pese a las amenazas que ha sufrido el personaje, su anclaje social y familiar se fuera reafirmando. La cuarta temporada ha hecho saltar por los aires todo esto. El «malo» de la cuarta temporada, otro asesino en serie interpretado magistral e inquietantemente por John Lithgow, ha sido como verse en el espejo de lo que pueda ser dentro de 5, 10 ó 15 años. El duelo entre los dos personajes ha ido «in crescendo» hasta un capítulo final antológico, en el que, si bien nuestro «héroe» consigue acabar con su contrincante, no es sin pagar han tremendo peaje. Éste, con antelación, y Dexter no lo sabe hasta mucho más tarde, ha asesinado a Rita… Los anclajes de Dexter se están rompiendo. Sin su mujer, padre de un niño huérfano, con su hermana reconstruyendo paso a paso el pasado oscuro de su padre… Sospecho que en un futuro veremos un Dexter más oscuro que nunca.

Indudablemente, de las series que están en estos momentos en activo, mi favorita. Sólo pensar la cantidad de meses que faltan para que vuelva de nuevo mi serial-killer favorito, me pone de los nervios.

Os dejo con la enigmática figura de las esculturas en la entra de la estación de metro de Esplanade de la Defense en París. Ciudad donde terminó la segunda temporada de la serie, por cierto…

Esculturas en Esplanade de la Defense

Escultura en la Esplanade de la Defense, París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Un lugar donde quedarse (2009)

Cine

Un lugar donde quedarse (Away We Go, 2009), 23 de noviembre de 2009.

El principal motivo por el cual hemos ido a ver esta película es por los excelentes antecedentes de  su director, Sam Mendes. No es que haya habido una acogida muy calurosa en su estreno en nuestro país. Las críticas que he leído por ahí han sido más bien tibias. Pero bueno… Es Sam Mendes, y había que verla.

Hay que decir que se trata de una película muy diferente a las anteriores. Tiene el tratamiento, incluso los temas, de lo que habitualmente se llama el cine independiente americano. En este caso una joven pareja, no tan joven, va a tener un hijo por lo que se plantean cómo y dónde van a vivir, que sea el mejor entorno familiar. En su momento se mudaron al lugar donde viven los padres de él, para tener un apoyo, pero estos les anuncian que se van a vivir dos años a Europa. A partir de ahí, comenzarán un periplo que les llevará a Phoenix y Tucson en Arizona, a Madison creo que en Wisconsin, a Montreal en Canadá, a Miami en Florida, y a un lugar indeterminado, donde finalmente establecerán su hogar. En este periplo, revisitarán a sus amigos y familiares, buscando un entorno amigable, que les ofrezca un apoyo ante las dudas y los miedos que les plantea la responsabilidad de la paternidad y del establecimiento de una familia formal.

Por lo tanto, no es una película de acción, sino de diálogos y de reflexión. Un filme que sólo tiene sentido en una sociedad como la norteamericana, donde la movilidad a lo largo de la vida de una persona es normal, frente al sedentarismo europeo, y especialmente el español, donde tanto nos aferramos al lugar de origen. La realización, aunque sencilla, está muy cuidada y en ella abundan los primeros planos de las personas que dialogan, aunque siempre conservando de fondo el entorno, siempre cambiante en el que se mueven.

Los protagonistas absolutos son los dos miembros de la pareja que inician esta particular road-movie (aunque se desplacen de forma diversa, no sólo por carretera). Y están interpretados por los para mí desconocidos John Krasinski y Maya Rudolph, que resuelven la papeleta con buen oficio. Entre los secundarios, los más conocidos son Jeff Daniels en una breve intervención y Maggie Gyllenhaal, siempre sólida actriz, en una exótica intervención. Todos ellos cumplen con buena nota.

En resumen, un pequeño drama con toques de humor y buen rollo general, que no nos cansará ya que dura un poco más de hora y media, hecho con dignidad, y que aunque nos describe una cultura un poco alienígena para los europeos, tampoco disgustará. Una buena opción para pasar una tarde agradable de cine.

Como mi puntuación sobre 10 puntos no me parecía suficientemente discriminativa, paso a una de estrellitas que vendrá a querer decir los siguiente.

***** – Obra maestra imprescindible.
**** – Muy buena, recomendable.
*** – Buena o aceptable, según las preferencias individuales.
** – Floja, sólo apta para fanáticos del tema, de los personajes o de los protagonistas.
* – Mala, no pierdas tu tiempo ni tu dinero.
o – Atentado contra el buen gusto, contra la dignidad; crimen de lesa humanidad.

Y a la película de hoy le pongo:

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

El ambiente melancólico del filme se acomoda bien a una imagen otoñal como la que os dejo hoy.

Hojas

Hojas otoñales a orillas del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.