[TV] Cosas de series; animación con tonos futurísticos y fantásticos

Televisión

Con cierto acúmulo en las últimas semanas de series para comentar, esta semana vamos con una dosis de animación. De muy diverso tipo y origen, aunque con el denominador común de la ciencia ficción futurista o de la fantasía más o menos terrorífica.

Muchos jardines, flores y simbolismo con plantas en las series de animación de hoy, así que os dejo con unos bonitos tulipanes.

Blade runner: Black Lotus es un serie de la conocida franquicia de ciencia ficción que nos hace reflexionar sobre lo que significa ser humano a través de la confrontación entre los seres humanos nacidos y los artificiales, los replicantes. Dentro de la cronología interna del universo de ficción de la franquicia, nos encontramos en el año 2032. Más o menos a medio camino entre la película original y su secuela más reciente. La original dirigida por Ridley Scott se situaba en un 2019 alternativo, con mayores adelantos científicos y tecnológicos que nuestro universo real, pero también con mucha más catástrofes bélicas y ambientales. La secuela dirigida por Denis Villeneuve se situaba 30 años más tarde, en 2049. Y nos encontramos con algunos de los personajes que aparecen en la secuela, dando algo contenido a lo sucedido a lo largo de esas tres décadas. Una replicante se salva de una cacería «deportiva» de replicantes y llega a Los Ángeles decidida a tomar venganza. Pero se encontrará con una trama mucho más compleja y profunda.

La serie está bien… pero sin más. De factura japonesa, se puede encontrar en versión original tanto en inglés como en japonés, y se puede ver en Crunchyroll. Pero si observa con detalle, la animación de los labios de los personajes se corresponde con la versión en inglés. Realizada en 3D, desde mi punto de vista cuenta una historia razonablemente interesante, pero excesivamente estirada en los 13 episodios de 22 minutos de los que consta. Lo cual produce que tenga un comienzo un tanto moroso, y que en ocasiones plantee situaciones repetitivas. La serie va de menos a más, los últimos episodios tiene más interés y al final te deja un buen sabor de boca. Pero existió el riesgo inicial de abandonar su visualización en los primeros episodios. Con la excusa de la serie he dado un repaso a los tres cortometrajes que precedieron a la película de Villeneuve, y la propioa secuela. Y he de decir que el conjunto nunca conseguirá conectar conmigo emocinal como lo hizo la película original. Y he de decir también que la animación, muy expresionista, del corto Blade Runner: Blackout 2022 me gusta mucho más que el aséptico 3D de esta serie actual.

Vampire in the garden es otra producción realizada en Japón por encargo de una plataforma norteamericana, en esta ocasión Netflix. En un mundo en guerra, casi postapocalíptico, por el conflicto entre humanos y vampiros, dos jovenes, la hija de una general del ejército humano y una vampira destinada a ser reina de los suyos, conectan entre sí y se rebelan contra sus respectivas especies, iniciando una huida buscando un lugar donde poder estar juntas en paz. Con tan solo cinco episodios de 25 minutos, bien podría haber sido un largometraje de animación, aunque la estructura narrativa marca las divisiones claras episódicas. Es correcta, pero falla en aporta algo realmente nuevo a una narración con tonos semitrágicos que se ha visto ya en numerosas ocasiones. La realización es también correcta. Simplemente le falta algo que haga de esta serie algo memorable, que no se olvide con el tiempo.

Y finalmente, nos ha llegado la tercera tanda de cortos animados de la antología Love, death and robots. Como en las anteriores tandas, tenemos nueve píldoras animadas, con diversas técnicas, entre los siete y los veinte minutos, que con tonos emocionales diversos (comedia, terror, tragedia, épica, parodia,…) nos llevan a mundos futuros, alternativos o distantes en el ámbito de la ciencia ficción o la fantasía, a modo de propuestas estéticas y temáticas de lo más variado. Por su propia variedad, unos gustarán más que otros. Pero globalmente la podemos considerar como una de las propuestas más interesantes y estimulantes de Netflix. Y no sólo en el género de animación.

[Cine] Memoria (2021)

Cine

Memoria (2021; 31/20220602)

Cuando el jueves pasado nos encaminamos a las salas de cine para ver esta película colombiana del director tailandés Apichatpong Weerasethakul, llevábamos muchos días sin acercarnos a ellas. Entre vacaciones, películas en plataformas en línea y falta de interés en la cartelera… pues eso. Y he reconocer que en esta ocasión lo hicimos con una actitud ciertamente reluctante. Es cierto que el director tailandés se ha convertido en uno de los mimados por cierta crítica y por los circuitos festivaleros,… pero no habíamos visto nada de él… y lo que leíamos, pues no acaba de invitarnos a sumarnos a sus espectadores. Cierto es también que la presencia de Tilda Swinton suponía otro atractivo indudable. La personalísima actriz es siempre interesante. Incluso cuando la película en la que participa, muchas de ellas muy arriesgadas, no lo es tanto. En fin. Que a falta de otras alternativas francamente más atractivas… pues fuimos.

No habiendo visitado Colombia, siendo la protagonista de ascendencia escocesa, estas vistas de los bosques de Argyll, próximos a Loch Lomond, me han parecido extrañamente apropiadas para ilustrar esta entrada de hoy.

La película nos cuenta la historia de una mujer escocesa (Swinton) que vive en Colombia dedicada a la cría de flores, más o menos exóticas. Y de repente empieza a escuchar un extraño sonido que no puede identificar. Por lo que empieza a investigar, dialogando con su hermana (Agnes Brekke), ingresada en un hospital, y con un ingeniero de sonido, Hernan (Juan Pablo Urrego), con el que busca reproducir el sonido. Y que en un momento dado desaparece como si no existiese. Finalmente, en su búsqueda, llega a un lugar de la campiña donde conoce a un pescador, que parece un alter ego de Hernan pero mayor (Elkin Díaz), con quien conversa… hasta una curiosa sorpresa final.

Que la película esta bien hecha es indudable. Que las interpretaciones, tremendamente hieráticas, nos dejan un poco sin saber por donde tirar, también. Y que yo fui incapaz de entrar en la película, comprender el significado o las intenciones de lo que se me estaba contando… pues también es indudable. Película que ha recibido los parabienes de muchos críticos, pero que incluso después de haberle dado numerosas vueltas tras la salida del cine… sigo sin haber conectado ni intelectualmente ni emocionalmente con ella.

No soy un espectador cobarde. Veo todo tipo de cine. Arriesgo dentro de eso que se ha dado en llamar el cine de arte y ensayo. Pero en este caso no he sentido que el director y yo mismo compartiéramos el mismo idioma, los mismo símbolos, las mismas metáforas. Porque, sin destripar las escenas finales de la película que para algunos ponen del revés todo el metraje, me resisto a clasificarlas en el ámbito de la fantasía, o ciencia ficción. El título de la película nos pone sobre algunas pistas. También los diálogos con la antropóloga forense. Pero aun así… constantemente hubo elementos durante la proyección que me expulsaron del filme. Por lo tanto, en un envoltorio de delicadeza y filigrana en el tratamiento visual y sonoro de la película, no encuentro motivos especiales para recomendarla. Aunque reconozco que esta es un película para que cada cualquier decida salirse de sus zonas de confort y arriesgar un par de horas de su tiempo buscando otras miradas.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Bubble バブル (2022)

Cine

Bubble バブル (2022; 27/20220502)

Sesión de cine de estreno en plataforma digital, animación japonesa adquirida por Netflix, que me pareció adecuada para un día de fiesta modorro, el lunes 2 de mayo, lastrado por el cansancio de mi viaje en el día 24 horas antes a Logroño. Y si recientemente comentaba una peculiar visión de los nipones de un cuento tradicional europeo,… pues aquí tenemos otra. En esta ocasión la también muy trillada historia de la Sirenita, llevada a un escenario futurístico en un Tokio catastrófico, y en el ámbito de la fanta-ciencia (mezclando fantasía y ciencia ficción). Dirigida por Tetsurō Araki, que se ha manejado hasta ahora fundamentalmente en el ámbito de las series televisivas de animación, reconozco que tenía curiosidad por esta película.

Tokio, visto desde lo alto, en unas tomas nocturnas durante mi último viaje al País del Sol Naciente en 2019. No sé cuando se podrá volver a visitar ese interesante país. Nos habíamos propuesto volver cuatro o cinco años después del último viaje… ya han pasado casi tres. Y el país está cerrado por la pandemia.

No es, ni mucho menos, la primera vez que los japoneses le dan una vuelta a esta conocida historia. Y desde mi punto de vista, existe una visión de la misma que supera a todas las demás, incluidas las versiones Disney y otras similares en la cultura europea occidental y sus derivados. Se trata de Ponyo, una de las grandes joyas del Studio Ghibli, dirigida al público más infantil, y que presenta una versión moderna y con valores actualizados del relato. Y más positiva y menos dramática, con un realce de la figura de la niña princesa de los mares. En la que ahora nos ocupa, nos trasladamos a un Tokio casi destruido del todo, con su centro inundado y abandonado por todos salvo por unos científicos y los huérfanos de la destrucción que se entretienen practicando competiciones de peligroso parkour o freerunning en un lugar lleno de anomalías en el espacio-tiempo en forma de burbujas. O algo así. Cuando uno de ellos cae al agua y está a punto de morir, una extraña joven surge entre las burbujas para salvarle.

Desde mi punto de vista estamos ante una película que va de más a menos. Muy vistosa desde el punto de vista visual, sus principales inconsistencias vienen de un argumento que presenta irregularidades al mezclar la acción de los traceurs con la historia de la relación entre los dos jóvenes protagonistas, el humano y la joven que surge de las burbujas. También viene penalizada por intentar ser demasiado «fiel» a la historia original en la que se inspira, en lugar de inspirarse en ella, pero respirar libremente y encontrar su propio camino en el siglo XXI y en un escenario futurista.

La película no es ninguna catástrofe, ni mucho menos, y se deja ver bien, pero está por debajo de lo que se ha podido ver en los tiempos recientes en la animación japonesa. Carece de los valores propios de esta, la historia es muy superficial, y realmente no aporta nada nuevo más allá del entretenimiento para pasar un rato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Ryū to Sobakasu no Hime 竜とそばかすの姫 (2022)

Cine

Ryū to Sobakasu no Hime 竜とそばかすの姫 (2022; 21/20220326)

Llevo mucho retraso comentando películas de cine. La película de animación japonesa de hoy la tengo en espera desde hace muchos días ya. En principio, era para verla en la sesión especial del ciclo dedicado al director Mamoru Hosoda del jueves 17 de marzo. Pero optamos por ir a la sesión especial del ciclo de cine coreano de ese mismo día, dejando la última película de Hosoda para el momento de su estreno masivo en salas 10 u 11 días más tarde. Es la segunda de las tres películas del ciclo dedicado a Hosoda que hemos visto en marzo tras las simpáticas aventuras de un chico extraviado en tierra de los bakemono. La otra la vimos ya hace unos años. Y el título en español, y creo que en otros idiomas es Belle. Aunque no me gusta en exceso. El título original de la película significa El dragón y la princesa pecosa.

2014, Viaje a Japón. Kawaguchi-ko y monte Fuji.

Ciertamente, la historia es una reinterpretación modernizada del cuento tradicional francés de La bella y la bestia. Pero al igual que en otras de sus películas, y es algo que me gusta de Hosoda, la película nos habla de problemas sociales reales de la época actual, de la sociedad actual, al menos de la japonesa, aunque el tema es universal, con la ayuda de elementos fantásticos, o propios de la fantaciencia, esa mezcla de la fantasía y la ciencia ficción. Suzu (voz de la cantante Kaho Nakamura) es una adolescente que vive en un entorno provinciano en la isla de Shikoku, la más pequeña de las cuatro islas principales del archipiélago japonés, con su padre, huérfana de madre. Es insegura, cree no tener amigos, salvo otra compañera de clase, añora la amista de infancia con otro compañero, y con un rostro pecoso, se cree feílla. Y su compañera le enseña como navegar en la más avanzada red social, U, donde crea su alter ego, Bell (no Belle), pronúnciese beru (ベル), con una u muy poco marcada, pero sin llegar a ser muda. Y allí triunfa como cantante virtual, hasta que uno de sus conciertos se ve interrumpido por la persecución hacia otro habitante del mundo virtual de U, que se presenta como un fuerte y gran dragón (竜 ryū, la denominación para los dragones de origen asiático, distintos de los de origen europeo, que en japonés son ドラゴン doragon). Y hay surgirá una relación que le llevará a descubrir quién se esconde detrás de ese avatar, alguien que evidentemente tiene problemas y tiene lastres emocionales.

En un mundo virtual de gran imaginación, vistosidad, barroco en ocasiones, un gran alarde de animación cinematográfica, que ha recibido la aprobación universal de la crítica, y una excelente aceptación del público, especialmente en Asia, Hosoda, como ya hemos mencionado, sigue con su tónica de introducir problemas de la vida real a través de historias con esos componentes de fantasía o ciencia ficción, en este caso el mundo virtual de U. Vuelve a retomar la soledad de los huérfanos, ya sea en un entorno positivo, pero en el que no encuentran su lugar como es el caso de Kaho, o bien en otro entorno más desfavorable, del que no quiero desvelar mucho. En cualquier caso, película buenrollista, sobre el crecimiento personal, sobre la aceptación de si mismos, especialmente para ser aceptados por los demás, o más bien, para ser consciente que son aceptados por los demás.

2014, Viaje a Japón. carloscarreter.rs | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

A mí me gustan las películas de Hosoda, desde que vi Toki wo takeru shōjo 時をかける少女 en Netflix, otra delicia de película que he visto varias veces, porque me parece una de las películas de animación más divertidas y entretenidas que he visto. Sus personajes protagonistas comparten rasgos con muchos de los de Studio Ghibli, pero su estilo es propio y singular, dentro del estilo general del anime, de presentar mundos de gran riqueza visual, con sus personajes humanos esquemáticos, pero fácilmente reconocibles y con personalidades complejas. Es muy recomendable, con una producción de primerísimo nivel, a veces casi apabullante. Pero sobretodo con una historia interesante y unos personajes con los que empatizas. Parte del mito de la bella y la bestia, pero tiene unos temas distintos y una profundidad muy superior a las tontadas de Disney, sin perder de vista que su público diana es el público adolescente, aunque pueda ser disfrutada por espectadores de todas las edades.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
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[Cine] Bakemono no ko バケモノの子 (2015)

Cine

Bakemono no ko バケモノの子 (2015; 16/20220303)

En Zaragoza se está emitiendo un miniciclo de cine de animación, tres películas, dedicado al director japonés de animación Hosoda Mamoru, del que he visto varias películas que han rondado entre majas y muy estupendas. Me encantó Ōkami Kodomo no Ame to Yuki おおかみこどもの雨と雪 [Los niños lobo Ame y Yuki], muy conocida por su título en inglés Wolf Children. He visto varias veces en plataformas en línea una de las más estupendas películas de animación de la última década; muy divertida, bien hecha, con personajes que llegan al espectador… fenomenal. Alguna he visto ya en salas de cine, e incluso también en algún vuelo a Asia, ya que las compañías aéreas suelen ofrecer películas de países asiáticos en estos viajes. Dado que una ya la he visto en salas, y es maja, pero no para repetir si hay otras cosas que hacer, y las hay, sí que me he apuntado a la que hoy comento, y al próximo estreno del viernes que viene, que tiene un preestreno el jueves. Lo que pasa es que compite con un ciclo de cine coreano… y creo que voy a ver el evento de la película coreana y reservaré la animación japonesa a sus sesiones normales. Ya veré.

Según la película, el callejón que conecta el mundo de los humanos con el mundo de los «bakemono» está en Shibuya. Pero yo no lo vi. Debía ser que llovía. Como hoy en Zaragoza… brrrr.

En fin, que me apetecía ver esta película, en castellano El niño y la bestia (la traducción real es el niño de la bestia, siendo para mí una traducción cuestionable lo bakemono 化け物 o バケモノ por bestia), en la que un huérfano rebelde, que pierde a su madre, estando su padre en paradero desconocido, acaba en un mundo paralelo, en la Ciudad de las Bestias, mientras huye por Shibuya en Tokio. Y allí entra como aprendiz de Kumatetsu, de aspecto de oso [kuma くま], vago y despreocupado, aspirante a suceder al gran maestre de la ciudad. Y ahí comienza el camino conjunto hacia el cambio y la madurez de ambos personajes.

Película de buen rollo, muy entretenida, muy divertida, sobre el ajuste en sociedad de personas, humanas o bakemono, que son distintas a las demás o a las convenciones sociales establecidas. Como de costumbre en mucha de la animación nipona, riqueza y cuidado en los detalles de los ambientes y los fondos, mientras que los personajes se muestran con un diseño esquemático, aunque fácilmente reconocibles y diferenciables, optando por una definición más sutil en la personalidad y comportamiento del personaje. Es algo que me gusta.

La película tiene ya su tiempo, es de 2015. Yo no recuerdo que la estrenasen en España en salas de cine de forma general. Circuló al parecer en varios festivales, y tuvo un estreno limitado en salas seleccionadas en abril de 2016, pero no pasó de ahí. Quizá no sea la mejor película de Hosoda, pero está muy bien. Yo me lo pasé estupendamente, en un pase con mucho aficionado al género, no necesariamente el público objetivo de la película que está fundamentalmente orientada a los adolescentes. Pero que la puede ver cualquier persona de cualquier edad sin desdoro.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Kamiarizuki no kodomo 神在月のこども (2021)

Cine

Kamiarizuki no kodomo 神在月のこども (2021; 09/20220108)

Comprendí a mediados de semana que iba a ser difícil escaparse a las salas de cine en cualquiera de los últimos siete días. Así que decidí dar una oportunidad a un largometraje de animación japonés, muy reciente estreno en Netflix, firmado por Takana Shirai. Es su primer trabajo como directora, pero ha participado en el departamento de animación de películas con prestigio como esta y esta.

La película nos habla de Kanna, una niña en su último curso de la escuela primaria, que perdió a su madre un año antes, y que de repente se entera de que su madre pertenecía a una especie de seres preternaturales que trabajaban con y para los dioses. Y que cuando llega el mes de octubre de suplir a su madre en sus tareas, llevándoles presentes a la reunión que hacen todos los años en ese mes en el santuario de Izumo, desde un santuario en Tokio, cerca de donde vive. Y lo hará acompañada de dos curiosos seres, un conejo que habla… y un demonio… bueno.

Película que dan una vuelta más, no se cansa de ello en Asia, al viaje al oeste, epopeya de inspiración budista muy popular en aquella región del mundo. Para los japoneses, Tokio es el este, y las regiones donde para Izumo es el oeste. En el original chino, es un monje quien viaja acompañado de un mono, un cerdo y un duende… Y aquí… pues lo dicho. Y la niña es la enésima versión de la niña en duelo por algo o alguien que ha perdido, y que emprende una aventura para superar ese duelo y seguir adelante más madura. Lo que pasa es que una vez que has conocido a Chihiro… todas las demás parecen de segunda división.

Película familiar digna, a la que no puedes encontrar graves defectos, pero tampoco excesivas virtudes. Se puede ver bien, especialmente acompañando a los más pequeños de la casa, y ya es mejor que la mayor parte de las tonterías de animación occidental que se estrenan a bombo y platillo. Pero sin más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine en TV] Je8ileui bam 제8일의 밤 [La 8ª noche] (2021)

Cine

Je8ileui bam 제8일의 밤 (2021; 63/20210929)

Semana paradójica en lo que al cine se refiere para mí. Estando de vacaciones, con más disponibilidad de tiempo y horarios, sin embargo, no hemos encontrado momento, película y motivación para ponernos de acuerdo para ir al cine. Y no ha habido nada que por su tema o supuesta calidad me incitase a ir yo sólo a las salas de cine. Antes me importaba menos ir por mi cuenta al cine. Pero ahora… si no voy con alguien con quien compartir mis sensaciones… me da pereza. Así que este miércoles decido que después de cenar no hay teleserie y opto por una película en alguna plataforma digital. Como últimamente el cine surcoreano está con muy buen tono, me atrevo con una de terror fantástico en Netflix dirigida por Kim Tae-hyoung. En general había visto críticas positivas de ella, aunque alguna no tanto. Es una de esas películas afectadas por la pandemia, que no son realmente originales de Netflix, pero que acuden a esta plataforma por su difícil distribución internacional.

Los antiguos templos de Seokguram, cerca de Bulguksa, Patrimonio de la Humanidad según la Unesco, en una zona montañosa, nos servirán para representar el ambiente de monasterios budistas de la película de hoy.

La cosa va de una profecía de origen budista, por la que si en un momento dado los dos ojos de un demonio que Buda enterró separados en el oeste y en el este del mundo conocido (o sea, el continente asiático) se reuniesen, sería el caos y tal. Para ello, un supuesto monje budista (Lee Sung-min) que practica exorcismos y su novicio (Nam Da-reum) inician la búsqueda de una chamana virgen (Kim Yoo-jeong), que será la última portadora del ojo que viene del oeste antes de que se reúna con el del este. Pero el ojo demoniaco va dejando un rastro de víctimas, y la policía sospecha de los protagonistas, interfiriendo en su búsqueda.

Resumiéndolo por la vía rápida. La película está razonablemente bien hecha, con oficio, y los intérpretes son más que decentes. Cuando menos, lo hacen mejor que los habituales intérpretes de las series de televisión coreana. Es algo típico de ese país, y de algún otro, un mismo actor o actriz es lamentable en televisión y hace un buen trabajo en el cine. Supongo que son las formas de trabajar de ambos medios, aunque uno pensaría que es algo que debería estar superado. Pero la historia y las cosas que pasan en pantalla no dejan de ser más que una serie de tropos previsibles, menos uno estilo «sexto sentido», que hacen que el interés por la historia vaya decayendo conforme pasan los minutos para llegar a un final en el que, bueno, pasan las cosas que tienen que pasar.

Esta película, por lo tanto, no deja de ser un pastiche de elementos típicos de este género de películas, y difícilmente recomendable. Una pena. Supongo que en su país de origen tienen más interés, puesto que estas producciones parecen frecuentes. Pero a mí me dejó… somnoliento y con ganas de irme a dormir.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series: más superhéroes y microrelatos de anticipación y miedo

Televisión

Seguimos adaptando historietas con superhéroes de lo más variado. Algunas de estas aportan algo nuevo, otras… no tanto. Jupiter’s Legacy parece ser de estas últimas. Aunque también hay que decir que a lo largo de los ocho episodios de su primera temporada, que se puede ver en Netflix, ha ido más bien de menos a más. Como ya he empezado diciendo, es una adaptación de una historieta, que en su momento recibió buenas críticas. Y en esta primera temporada hemos ido viendo en paralelo dos líneas argumentales, una situada en los tiempos de la crisis bursátil de 1929 y que nos va a explicar el origen del grupo de superhéroes, y otra, en los tiempos actuales, en los cuales se produce una crisis de principios y de fines entre la primera generación de superhéroes y sus descendientes. Los elementos argumentales no son especialmente originales, y van desde una isla misteriosa y desconocida, tipo King Kong, a elementos mitológicos clásicos. Un poco… un refrito. Como mucho, conforme avanza la serie, alcanza el nivel de entretenida. Sin más. Sus muchos personajes y líneas argumentales son también muy diversos en interés o en la empatía que generan en el espectador.

Aunque predominan los episodios cortos de animación de una de las series de hoy orientados a la aventura y la acción, también los hay más contemplativos y filosóficos. Uno de ellos «The Drowned Giant» es de estos, y tiene como escenario una playa de las islas Británicas. Motivo por el que yo me voy fotográficamente a las costas irlandesas. Que aunque no sean la Gran Bretaña, es otra de las islas Británicas.

Love, Death and Robots es una antología de relatos cortos de animación en el ámbito de la ciencia ficción, la anticipación, la fantasía y el terror. O de todo un poco, mezclado. Frente a los 18 episodios que van entre menos de diez minutos a algo más de quince de los que constaba la primera temporada, esta segunda temporada sólo tiene 8 episodios. Pero yo diría que están mejor seleccionados, con más rigor. Y por ello, yo diría que, pese a la diversidad de temas y formatos, dentro de la animación, hay una calidad media superior. Yo los he visto todos con agrado, aunque siempre hay algunos que te gustan más que otros. Y se ve en seguida. Los encajas en cualquier hueco que tengas para ver la televisión, y en pocos días los ves los ocho. Me han divertido bastante. Más que la primera temporada en su conjunto. Me parecen recomendables para quienes gustan de estos temas. También en Netflix.

[TV] Cosas de series; en el ámbito de la fantasía y las ucronías

Televisión

Hoy vamos con dos series que se mueven en el ámbito de la fantasía y la ciencia ficción. Que con frecuencia se ven mezcladas en las clasificaciones por géneros de las obras de ficción, sean literarias o audiovisuales, y que para mí son dos cosas muy distintas. Cada uno de estos géneros debería estar claramente diferenciado del otro… aunque como todo, siempre hay zonas grises en la clasificación por géneros de la ficción.

Para representar a las fortalezas, castillos y palacios de los reinos de estilo eslavo que aparecen en un de las series de hoy, nos iremos a la fortaleza de Malbork en Polonia. Aunque originariamente fuera llamado Marienburg por la Orden de los Caballeros Teutónicos que lo construyó.

Shadow and bone es claramente una obra de fantasía. Netflix participa una vez más en la moda de adaptar sagas literarias destinadas al público adolescente o juvenil y que se mueven en mundos en los que conviven seres humanos… llamémosles «normales», con otros con capacidades o «poderes» «mágicos». Aunque a veces parece que quieran disfrazar la «magia» de «ciencia». La saga literaria que se adapta es obra de la escritora Leigh Bardugo, que ha escrito varias novelas y un cierto número de relatos con base en un mismo universo fantástico, inspirado de alguna forma en el Imperio Ruso. Tiene algún toque también de steampunk, y sus protagonistas son jóvenes, para que los adolescentes se identifiquen con los héroes. En lo que estamos viendo en esta primera temporada de la serie, la protagonista es la joven Alina Starkov (Jessie Mei Li), del cuerpo de cartógrafos del ejército de un reino que está dividido en dos por una extraña niebla negra de origen mágico, poblada por seres malignos. La joven Starkov, mestiza, con un progenitor de un reino vecino (si el uno está inspirado en Rusia, el otro en China o en la repúblicas centroasiáticas; la actriz protagonista tiene ascendencia británica y china), tiene unos poderes mágicos muy codiciados por el malo de la ficción y por otros antagonistas. En fin… nada realmente original. Una historia basada en un fórmula muchas veces conocidas del camino del héroe predestinado a salvar «el mundo» o algo así. Se deja ver. Pero también corre el riesgo de que si no aporta algo nuevo interesante en la segunda temporada, me olvide de ella. Las interpretaciones son manifiestamente mejorables.

Hace unas semanas os hablé de la primera temporada de For all mankind. Y como ya os decía entonces, se trata de una ucronía, una historia alternativa, en la que los soviéticos llegan a la Luna antes que los norteamericanos, y como consecuencia, todo cambia, y la carrera espacial se mantiene, y la exploración espacial avanza más deprisa que en la realidad. Si la primera temporada, la parte de ciencia ficción era relativamente plausible, determinados elementos sobre lo «políticamente correcto» chirriaban en exceso. El universo en el que se desarrolla se parece demasiado al nuestro como para que nos vendan según qué conceptos. Pero era entretenida, y la parte de acción que tenía era divertida. La segunda temporada es distinta. Se olvidan un poco de lo «políticamente correcto», son más osados en el ritmo de avances tecnológicos, y apuesta por la intriga política, con una guerra fría que se va a prolongar por una Unión Soviética que no entra en descomposición en los años 80 del siglo XX. Y con mayor elementos de acción en la base lunar. Sigue siendo una serie entretenida. Quizá un pelín más patriotera de lo que toca, y con conservadurismos que chirrían. Pero si te abstraes de ello, tiene un pase bastante amplio. Aunque corren el riesgo de errar el tiro por elevación, siendo demasiado osados en los desarrollos futuros de la exploración espacial. Si nos hemos de mover en lo verosímil, claro. Si no… pues tira para delante.

[Cine] Āya to Majo (2020)

Cine

Āya to Majo (2020; 32/20210507)

Nos llega a la cartelera una nueva película de Studio Ghibli, que parece decidido a renovar su actividad como productora. Y de la mano de Gorō Miyazaki, nos llega una adaptación de una novela de Diana Wynne Jones, Earwig and the Witch (Tijereta y la bruja). Ghibli ya adaptó una novela de Jones, Hauru no Ugoku Shiro [ハウルの動く城] (El castillo ambulante), que es una película muy apreciada por los aficionado a las películas de Hayao Miyazaki, el padre del director de la película de hoy. A veces se genera una confusión, o yo la he visto escrita en alguna parte, porque Jones escribió una continuación a la película de Hauru/Howl, que se titula Castle in the Air (El castillo en el aire), mientras que hay otra película de Ghibli que en castellano se tituló El castillo en el cielo, siendo su título original Tenkū no Shiro Rapyuta [天空の城ラピュタ] (Laputa, el castillo en el cielo), que no tiene que ver, y que toma prestados elementos del universo gulliveriano. También es muy entretenida.

Se ha hecho mucha publicidad de que es la primera película de animación de Ghibli realizada en 3D generado por computadora, lo que lo aleja visualmente de lo que estamos acostumbrados a ver en las películas del estudio. Sin embargo, creo que el problema de la película no es ese… el problema es que la historia es muy floja, muy banal, muy trillada, y no acaba de enganchar por falta de empatía con los personajes. La niña protagonista, Āya (apodada Earwig), resulta a ratos hasta demasiado chirriante. Algo repelente. Las películas de huerfanitas están muy trilladas, y Ghibli tiene una bruja en su catálogo con un carisma tan arrollador, que cualquiera que llegue de rondón va a estar muy mal situada para convencer al respetable.

Hasta ahora decíamos que las peores películas de Ghibli no dejaban de ser películas entretenidas y correctas. Siendo además las de Gorō Miyazaki de las menos apreciadas, aunque a mí no me disgustan, especialmente Kokuriko-zaka kara [コクリコ坂から] (La colina de las amapolas). La de Terramar es realmente más floja, pero no es ninguna catástrofe y es perfectamente visionable.

Notable pinchazo por lo tanto del «heredero» del gran Hayao y del estudio que tantas alegrías nos ha dado, y que en estos momentos se sitúa muy por debajo de lo que están realizando otros estudios de animación nipones. Esperemos que se recompongan. Y se busquen buenos guionistas.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Call [콜] (2020)

Cine

Call [콜] (2020; 61/20201128)

La semana pasada, después de ver Undine, entré en crisis cinematográfica. Quienes sigan este Cuaderno de ruta sabrán que me he quejado a lo largo del año de sufrir diversas crisis lectoras. Momentos que han durado entre días y semanas en los que no encontraba las ganas de abrir el libro y leer un rato. Pues cuando llegó el fin de semana pasado, daba igual que me fijase en la cartelera de estrenos de la pantalla grande como en la de las novedades de las plataformas de cine bajo demanda, no encontraba motivación para elegir una. Y no es que no haya algún título que pueda interesar. Es que no encuentro las ganas para verlas. Llevado por cierta desidia, repasé novedades en general sobre todo tipo de cosas, y me encontré esta película surcoreana, dirigida por un novato, Lee Chung-hyun. Un novato en la gran pantalla. Previamente había dirigido un perturbador corto que tuve ocasión de ver en Youtube, o quizá en alguna otra plataforma, hace ya un tiempo,… curioso.

Pero lo que me atrajo de la película fue la pareja de mujeres jóvenes protagonistas. A Park Shin-Hye me la encontré en una teleserie de Netflix, uno de esos guilty pleasures que veo de vez en cuando, con una trama demencial. Pero la chica tenía dos cosas; es muy guapa, y daba la impresión de que con un mejor material podría tener madera de buena actriz. La otra protagonista, Jun Jong-seo fue la protagonista femenina, una desconocida en ese momento, de una de las películas más interesantes que he visto en los últimos años, hace dos, adaptación de un relato corto de Murakami (comentado en el mismo enlace que acabo de poner). El caso es que lo hacía muy bien, a pesar de su bisoñez, con alguna película en aquella película que se me ha quedado grabada en la memoria y que tal cosa se debe en gran medida a su trabajo.

La película es una de miedo al estilo asiático, aunque está basada en una película de terror británica que realmente pasó por su vida útil con más pena que gloria. No la vi. La premisa es curiosa y da mucho juego. Una joven (Park) se muda a una casa en la que vivió en su infancia cuando rebuscando entre las cosas que hay en ella, encuentra un viejo teléfono doméstico inalámbrico. Al conectarlo, recibe una llamada de otra joven de su edad (Jun). Y empiezan a contarse sus cosas. Hasta que descubren que no viven en la misma época, aunque sí en la misma casa, sino que están separadas por 20 años en el tiempo. Y a partir de ahí entran en una dinámica en la que las acciones de una afectan a la otra, que acaba por desquiciar todo el asunto.

La premisa de la película es interesante, ya que permite jugar con las paradojas de los viajes en el tiempo, pero sin viajar físicamente en el tiempo. Ya sabéis,… la paradoja del abuelo y otras similares… A esto hay que unir que las dos jóvenes, así como algún que otro secundario lo hacen bien. Y la producción y la ambientación, salvo algún que otro efecto generado por computadora, están bien presentadas. La película tiene un ritmo razonable. Y la historia combina situaciones relativamente previsibles con giros argumentales que sorprenden hasta cierto punto. Las paradojas temporales no siempre están resueltas de forma redonda, es muy difícil, pero tampoco chirrían demasiado. No atentan demasiado contra la suspensión temporal de la incredulidad del espectador.

No es la octava maravilla del cine, ni de lejos. Pero resulta un entretenimiento aceptable. Y en medio de esa apatía cinematográfica de la que os hablaba, me sirve para que esta semana también haya entrada sobre cine en este Cuaderno de ruta. Y confirma una cosa, un fenómeno que ya había observado. Al igual que sucede en España, en Corea del Sur, intérpretes mediocres en televisión, con buenos guiones y bien dirigidos resultan estupendos actores y actrices en películas pensadas para la pantalla grande.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Undine (2020)

Cine

Undine (2020; 60/20201125)

Sigue siendo muy complejo ir al cine, al de gran pantalla, en estos pandémicos tiempos. Y no tiene tanto que ver con el hecho físico de ir, cuanto con la limitada oferta y la naturaleza de la misma. Pero la semana pasada encontrábamos en un horario razonable y versión original subtitulada una película alemana protagonizada por Paula Beer, una joven actriz de esa nacionalidad, que nos sorprendió por su trabajo muy agradablemente en una bella película de François Ozon, muy premiada en el ámbito de los festivales del momento. Así que nos fuimos a verla

Berlín, claro. Aunque el Berlín de la película no es de días claros y soleados. Más de esos días de otoño/invierno con sus nubes, que no llegan a ser grises pero casi.

Dirigida por Christian Petzold, la película revisa una de las diversas leyendas o mitos que encontramos en Europa, y especialmente en los países germánicos, sobre el mito de Ondina o de las ondinas, ninfa o ninfas de los ríos y lagos. Hay varias versiones o variantes que se han traducido a cuentos populares con diversos tonos. De hecho, la famosa sirenita no es más que una variante, pero con una nereida marina, en lugar de una náyade o ninfa de agua dulce. Y muchas de estas leyenda tienen que ver con seres humanos y bellas ondinas que se enamoran, en una relación que se ve como imposible, muy difícil o que exige grandes sacrificios. La variante sobre la que trabaja el también guionista Petzold, actualizando el mito a los tiempos modernos, es la de la náyade, Undine (Paula Beer) que se ha unido por amor a un hombre mortal, pero con la condición de que si este rompe la relación, debe matarlo y regresar a su naturaleza de ser acuático. Pero Undine, una historiadora que realiza visitas guiadas sobre el urbanismos de Berlín, al ser rechazada por su amado, prorroga su situación al caer inmediatamente enamorada de un buzo profesional, con quien inicia una nueva relación, hasta que…

Sí. Estamos ante un cuento. Sin más. O sin menos. Un cuento romántico basado en las leyendas tradicionales, pero actualizado a los tiempos modernos. Con gente que no son príncipes ni princesas, sino que tienen el aspecto de gente cotidiana, que va a trabajar todos los días, que se enamora y se desenamora. Que sufre y se alegran. Unos más honestos, otros menos. Y que con una realización sobria y unas interpretaciones con oficio, nos ofrece una resolución clásica de amores entre mortales y seres legendarios, pero con un giro final razonablemente optimista.

El principal problema de la película… no es en sí mismo un problema. La cuestión es que no va más allá. Equilibrada la historia entre el romance y el drama, sales del cine con la sensación de haber conocido a una gente maja, que te cae bien, casi todos, has visto un retazo de sus vidas, un acontecer puntual, a caballo entre la realidad cotidiana y el mundo de lo fantástico, y ya está. Quizá peca de poca ambición. Pero es agradable de ver. A este director le he visto alguna película con más miga.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***