[Cine] Asteroid City (2023)

Cine

Asteroid City (2023; 37/20230616)

Con mucha expectación se esperaba la nueva película de Wes Anderson, que se está convirtiendo, ¡oh, cielos, qué horror!, en un director «de culto». Sea lo que sea lo que signifique ser «de culto», porque os puedo asegurar que a estas alturas de mi vida he escuchado conversaciones absolutamente delirantes sobre este concepto. Y sobre todo da miedo porque cuando un director se considera «de culto» por lo que está haciendo «ahora»,… suele «estropearse». Además es un sentido. Para mí, en el sentido original del concepto, «el culto» surgía con el tiempo, cuando una creación que en su momento recibió un interés limitado por el público y la crítica, con el paso de los años es reconsiderada, aumenta el número de sus partidarios y empieza a ser objeto de debate, a veces apasionado, manteniéndose en el candelero, no «en el candelabro» como decía aquella «Miss», de forma continua. Anderson es un director personal, con un estilo y una estética muy definidas, que ha conquistado ya el éxito de público y de crítica por varias de sus obras. Es no es «ser de culto», eso es ser un director de éxito y respetado. Pero en fin,… es muy difícil razonar sobre determinados conceptos con los «millenials«, que por otro lado no son ni mejores ni peores que otras generaciones, y también tienen derecho a opinar.

Con la película que hoy nos ocupa, Anderson sigue a lo suyo. Adultos perdidos, adolescentes rarunos, niños listillos, más o menos impertinentes, mujeres híbridas entre lo normal y lo fatal, y una estética muy definida en sus composiciones simétricas y en sus colores, que en esta ocasión se acercan peligrosamente al pop chiclé, para mi gusto. O pop piruleta. Lo cual quizá sea apropiado, porque el pop piruleta o pop chiclé (bubblegum pop), un concepto más próximo a la música pop que a lo visual, pero creo que perfectamente aplicable, se enraíza en el optimismo y el colorido de la sociedad de los años 50, aunque apareciese más tarde. En Estados Unidos. En España, el color dominante de los años 50 del siglo XX fue el gris mediocre. En fin… la televisión también era en blanco y negro, pero no el cine…

En cualquier caso, también alterna esa colorida estética con un blanco y negro más expresionista, en formato académico, o sea, cuadradote en lugar de panorámico, porque la historia principal es una historia dentro de otra historia. Es una obra de teatro, entre cuyos creadores e intérpretes también existe un drama que ha de ser contado. Así pues, dos historias, la de los intervinientes en el drama teatral y la del drama teatral, en el que unos adolescentes superdotados se reúnen para optar a un premio de ciencias otorgado por los militares en un pueblo perdido en el desierto donde hay un cráter de impacto, y que da nombre a la película, Asteroid City, y donde se desarrolla el drama «de ciencia ficción», con los extraterrestres propios de las tradiciones del desierto de Nuevo Méjico, mezclado con los accidentes geológicos del desierto de Arizona.

A caballo entre la comedia y el drama, con un reparto muy coral en el que destacan nombres como los que tienen más presencia, Jason Schwartzman, Scarlett Johansson, Tom Hanks, los secundarios de lujo, Edward Norton, Liev Schreiber, Hope Davis, Margot Robbie, Matt Dillon, Steve Carell, Tilda Swinton, Jeff Goldblum, Adrien Brody, los protagonistas más jóvenes, Jake Ryan, Grace Edwards, o secundarios que hasta ahora pasaban desapercibidos pero que ahora vemos constantemente y que lo hacen bien, Hong Chau, gracias a los repartos inclusivos… vamos un montón de gente. Interesante de ver, o al menos de mirar, con un diseño de producción excelente, pero con un guion irregular, que parece abrir muchas vías de desarrollo para luego profundizar en pocas, o dejar insatisfechos con la forma en que lo hacen. Quien mucho abarca, poco aprieta. Tiene momentos que se acercan a la genialidad,… pero hay momento en los que decae, corriendo un cierto de riesgo de situarse en el nivel de los pestiños.

Recomendable para los aficionados al cine de Wes Anderson, puede atraer a algunos espectadores más con ganas de ver algo distinto, pero se queda muy lejos de los mejores momentos de su director. Y es que, como decía al principio, bajo esta nueva forma de conceptualizar el cine o los directores «de culto», el peligro de que estos descarrilen parecen que aumenta considerablemente.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; la galaxia vista por otros y la galaxia de la habitación de cuatro tatamis y medio

Cine, Televisión

Es domingo y normalmente debería recomendar fotografías y fotógrafos. Pero realmente,… hoy no me apetece. Y lo que me apetece es hablar de buena animación televisiva. Así que voy a ello.

Hace un par de años, Diney+ nos sorprendió gratamente con Visions. Una antología de animación, con pequeños cortos realizados en distintos países por todos el mundo, no americanos, por autores a los que se dio libertad para interpretar a su manera el universo Star Wars. Sip. Hay jedis, hay señores del Sith, hay imperio, hay rebeldes, hay contrabandistas, y hay gente de todo tipo de especies más o menos alienígenas, algunas que nos resultan familiares y otras que no. Pero los elementos formales, el expresionismo del dibujo, las historias son originales, siempre que sean fieles al espíritu global de la franquicia. Y sinceramente, de promedio, es mejor que los materiales originales y «auténticos» de Disney/Lucasfilm actuales (o pasados). Evidentemente son píldoras entre 13 y 22 minutos, propuestas conceptuales que, al menos de momento, no van más allá. No parece que se vaya a aprovechar estas ideas para realizar nuevas propuestas. Disney es muy conservadora y no va a arriesgar. Porque los fanáticos de la franquicia son muy conservadores y ya han demostrado que sólo quieren más de lo mismo aunque acaben descontentos cuando se lo dan. Recientemente se estrenó la segunda temporada, o segunda tanda de cortometrajes. Y si no me ha causado el mismo impacto es porque ya no ha perdido el efecto sorpresa, el efecto de lo realmente novedoso. Por lo demás, bien. Ojalá arriesgasen más los productos «oficiales» de la franquicia.

Y lo que realmente me ha encantado es la llamada The Tatami Galaxy. Este universo universitario en la ciudad de Kioto lo empecé por el final, viendo la secuela que recientemente pude ver en Disney+, con la que me divertí mucho, por lo que busqué por internet cómo ver los materiales originales. Incluso he localizado las novelas originales en las que se basan las producciones de animación. Ya veremos si las leo o no en un futuro. La serie principal y central de este universo es Yojōhan Shinwa Taikei [四畳半神話大系, las crónicas mitológicas de los cuatro tatamis y medio], aunque se suele titular fuera de Japón como The Tatami Galaxy. Primero… voy a explicar la cosa de los tatamis. Para mucha gente, un tatami es el tipo de suelo propio de las casas tradicionales japonesas, realizado con planchas de paja originalmente, aunque hoy en día se usan materiales diversos. Pero también es una unidad de medida para la superficie de las habitaciones, porque cada plancha de tatami está normalizada a unas dimensiones en torno a los 90 x 180 cm, aunque varían por regiones. Así,… una habitación de 6 tatamis tendría una superficie de 0,9 x 1,8 x 6 = 9,72 metros cuadrados. Y la habitación de Watashi [私, la forma más popular y común de decir yo en japonés], el protagonista de nuestras historias, sería la de una residencia universitaria de 0,9 x 1,8 x 4 = 7,29 metros cuadrados. Cuatro tatamis y medio es muy versátil porque las planchas se pueden disponer de diversas formas, en una configuración perfectamente cuadrada de 2,7 metros de lado. No muy grande verdad. Una plancha de 90 x 180 cm es similar a las camas individuales de 90 cm que se pueden encontrar en países occidentales. Suficiente si la persona no es muy alta.

La serie original consta de 11 episodios. Y la tónica general es que cada uno de ellos es como si fuera lo que sucede a Watashi en sus dos primeros años de estudiante universitario en diversos universos paralelos, dependiendo de las elecciones que realiza al llegar a la universidad en su primer año, especialmente en lo que se refiere a los clubes universitarios a los que se apunta. Su aspiración al llegar a la universidad es pasárselo lo mejor posible, disfrutar de la vida universitaria y vivir romances con hermosas «doncellas de cabello negro» [Kurokami no otome 黒髪の乙女] Pero indefectiblemente todas las alternativas acaban en catástrofe, especialmente por la intervención de su amigo Ozu, cuyo aspecto es el de un yōkai [妖怪, espíritu o criatura de carácter malévolo] Y nunca consigue pasarlo bien y ligar, aunque la doncella de pelo negro que busca está ahí, es un compañera un año menor llamada Akashi. Así es durante los seis primeros episodios. Luego hay tres en los que se centran sobre sus opciones de ligue entre tres mujeres, una atractiva estudiante que trabaja como higienista dental, una muñeca hinchable muy realista, y una chica a la que no conoce, pero con la que se cartea. Y finalmente, los dos episodios finales, en los que una de las versiones de Watashi descubre que ha estado viviendo en realidades alternativas centradas alrededor de la habitación de cuatro tatamis y medio, y queda metido en un bucle del que habrá de salir para poder continuar con su vida.

Esta serie es fenomenal. Es imaginativa, original, muy dinámica, llena de personajes divertidísimos que se repiten, pero nunca son iguales, juega de forma divertida con el concepto de universos paralelos a partir de unas decisiones originales y, por encima de todo, es una romántica historia de un amor que «nunca» llega a materializarse con una chica absolutamente encantadora, casi ideal, cuyo único defecto parece ser su irracional terror hacia las polillas. Pero la cosa no queda aquí.

La serie es de 2010, basada en una novela de 2004 de Tomihiko Morimi. Que en 2006 escribió otra novela, Yoru wa Mijikashi Aruke yo Otome [夜は短し歩けよ乙女, la noche es corta, la doncella pasea], que narra el after party de una boda a la que asisten como invitados Kōhai/Kurokami no otome [ya hemos mencionado que la segunda denominación es doncella de cabello negro, 後輩 kōhai sería un estudiante más joven respecto a otro de un curso superior], una chica, y Senpai [先輩, un estudiante mayor respecto a otro de un curso inferior], un chico. Y Senpai está colado por Kurokami no otome. Y mientras la chica pasa numerosas aventuras, pasándoselo estupendamente, disfrutando de la vida y de la relación con otras personas, el chico las pasas canutas, metido en problemas constantemente mientras intenta acercarse a la chica y declararle su amor. La cuestión es que en 2017 se adaptó a una película, quedando meridianamente claro que es una historia alternativa más en Tokio, alrededor de los personajes de The Tatami Galaxy, en otro universo paralelo a los anteriores. Y es enormemente divertida y disfrutable, con una animación estupenda, muy expresionista, llena de acción y buen rollo. Y, también, muy romántica.

El descubrimiento de este universo de universos paralelos en torno a la vida universitaria en Kioto ha sido un descubrimiento absoluto. Me lo he pasado como pocas veces, y me han entrado ganas de más. Aparte de «enamorarme» perdidamente de las «doncellas de cabello negro» que, por lo demás, nunca me han hecho caso. Siempre he tenido más éxito con las rubias, naturales o no. Muy recomendables. La serie y la película… de las chicas/mujeres, cada cual se las verá con quien quiera o pueda.

[Cine] Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022)

Cine

Suzume no tojimari [すずめの戸締まり] (2022; 27/20230415)

Tras la pifia de la semana pasada de dinosaurios y aventuras espaciales, estábamos con ganas de ver algo interesante en las salas de cine, y la oportunidad surgió con el estreno de la más reciente película de Makoto Shinkai. Con los comentarios que había recibido hasta el momento tras su estreno en Japón, le teníamos ganas. He visto prácticamente todo de este director japonés, dedicado a la animación, y hay muchas cosas que me gustan. Aunque tengo más debilidad por los mediometrajes, de cuando no era tan conocido, que por sus grandes, y no tan grandes, éxitos en el ámbito del largometraje. Por cierto, en la versión doblada se ha optado por el sencillo título Suzume, el nombre de la chica protagonista frente al original que significa La cerradura de Suzume, que tiene mucho sentido.

Naturaleza y mitología, una combinación que podemos encontrar en la isla de Itsukushima, en el mar interior de Seto, y que se encuentra también en muchas obras de animación japonesas, entre ellas las de Makoto Shinkai.

En el ámbito de lo fantástico, Suzume es una adolescente huérfana que vive con su tía en una ciudad de Kyūshū, la isla sur de las cuatro grandes del archipiélago japonés. Cuando de repente conoce a un atractivo universitario de visita en la población y comienzan a suceder extraños fenómenos. Una misteriosa criatura en forma de gran gusano se asoma por una misteriosa puerta y amenaza con causar un gran terremoto en el lugar, lo cual el joven intenta evitar, y lo conseguirá con la ayuda de Suzume. Pero algunas alteraciones se producirán que llevarán a la pareja… con el joven convertido en… ya lo veréis si vais a verla… bueno… llevarán a la pareja a recorrer Japón hasta la región de Tōhoku en el norte de Honshu, para prevenir catástrofes similares.

Y disfrazada de aventuras fantásticas y de romance, Shinkai se dedica a hacer catarsis sobre las catástrofes que asuelan periódicamente el País del Sol Naciente. No es casual que entre los destinos del viaje de Suzume y de su compañero se encuentre Kobe, Tokio y el nordeste de la isla de Honshu. Catástrofes que han marcado el imaginario y la mentalidad del pueblo japonés, y que se encuentran en la base de muchas de sus creaciones artísticas, cinematográficas, literarias, o televisivas, en acción real o imaginación. La inestabilidad del choque entre placas tectónicas y las bombas nucleares de la Segunda Guerra Mundial han condicionado un cierto estado mental. Si al último gran seísmo le añades la catástrofe nuclear de la central de Fukushima… ya tienes el completo. Porque además de esta catarsis, también es una película sobre la gestión del duelo, por las pérdidas personales que se sufren en estas catástrofes y como marcan la vida de los supervivientes. Una de los temas que me hubiera gustado ver más desarrollado es el impacto en la relación entre Suzume y su joven y atractiva tía Tamiki, y el impacto del terremoto de 2011 en sus vidas.

Como de costumbre, la atención al detalle en la animación de Shinkai es primorosa. Y los temas y elementos comunes al conjunto de su obra también están presentes. Una de las apuestas del grupo de personas que fuimos a ver la película en la matinal del sábado pasado es ver quien descubría antes la presencia de un cordón rojo, el cordón del destino, que aparece en muchas películas del director. No tardamos mucho en encontrarlo. Claro.

Acompañada como de costumbre con la banda sonora de RADWIMPS, ya un clásico de las películas de Makoto Shinkai, más una divertida playlist de temas del pop de décadas atrás para el momento más road movie de la película, cuando a los dos protagonistas principales se les suman un par más que lanzan y animan la idea de familia, de amistad, y de solidaridad con quienes lo necesitan, la película no alcanza los niveles épicos de Kimi no na wa…, pero supero a Tenki no ko, y se convierte en una película altamente recomendable. Imprescindible para los amantes de la animación, pero muy recomendable para cualquier aficionado al cine que quiere una aventura altamente entretenida, pero al mismo tiempo con corazón, con sentimiento y con reflexión.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[TV] Cosas de series; terror y fantasía en la animación japonesa

Televisión

Dos series de animación japonesa en el que el terror y la fantasía tienen mucho que decir. Series que, a pesar del tradicional aspecto aniñado de los caracteres del manga en el que se basan y que se traslada a la animación, entran dentro del ámbito de la animación para adultos. O por lo menos para espectadores adolescentes, pero mayorcicos. Generalmente el anime se dirige a un público joven, pero no necesariamente infantil o adolescente. A pesar de lo que parezca.

Mi única experiencia en islas del mar interior de Seto fue la visita a Itsukushima, cerca de Hiroshima, en 2014. Pero ya me vale para ilustrar la entrada de hoy.

Junji Itō es un clásico en activo dentro del ámbito del manga japonés. Extremadamente prolífico, su especialidad es el horror y la fantasía terrorífica. A veces con saludables notas de humor. Humor negro, por supuesto. He leído alguna cosa de él y he dejado pendiente alguna otra. Pero he de reconocer el horror no es un género que me atraiga mucho, y me cuesta leerlo. Recientemente, hace unos meses ya, llegó a Netflix la antología Itō Junji Maniac [伊藤潤二『マニアック』], que en la versión en castellano alarga su título como Junji Ito Maniac: Relatos japoneses de lo macabro. Como digo es una antología. Cada episodio, hasta un total de 12, contiene una o dos historias independientes y autocontenidas, todas en el ámbito del género fantástico, pero siempre orientado al horror. Incluye fragmentos o interpretaciones de algunas de las obras más características y conocidas del mangaka. A mí me ha resultado irregular y con una animación no especialmente inspirada. He aguantado hasta el final, pero, ante una posible segunda temporada, no tengo claro que repita. Quizá… lo dicho. El horror no es lo mío.

Como ya comenté la semana pasada a propósito de los dramas coreanos, Disney Plus a través de Star, va incluyendo en su catálogo series de otros países y otros géneros, también anime. Y leí recientemente críticas muy elogiosas de Summer time rendering [サマータイムレンダ, Samā Taimu Renda en japonés], que es muy valorada en diversas plataformas. El promedio de los votantes de IMDb se sitúa en 8,2/10 por ejemplo, que no está nada mal. Basada también en un manga de éxito, se mueve en el género del suspense sobrenatural. Combina en una misma aventura la existencia de monstruos bastante aterradores, por sus efectos más que por su aspecto, bucles en el tiempo, mucha acción y un entorno global que camina por el límite entre el fantástico de inspiración en la mitología nipona y la ciencia ficción. En la historia, un joven universitario huérfano que abandonó su pequeña localidad natalidad en una isla del mar interior de Seto para irse a estudiar a Tokio, vuelve a la isla para el funeral de la hija mayor de la familia que lo acogió como un hijo más tras la muerte de sus padres. La chica, de su edad, ha muerto ahogada. Pero al llegar a la isla, empezará a notar cosas raras. Y pronto, junto con sus antiguos amigos de la isla, mas una escritora de éxito que también abandonó el lugar tiempo atrás, se verá luchando en una aventura desesperada contra unas misteriosas sombras que quieren acabar con todos los habitantes de la isla en el festival anual del templo sintoísta del lugar. En lo positivo, la animación es de gran calidad, de lo mejor que he visto en la animación televisiva, que suele estar siempre un paso por debajo de la animación cinematográfica. También la concepción general de la aventura… que nadie olvide que a mí me suelen gustar los viajes o los bucles en el tiempo. En lo negativo, las «reglas» del universo en el que transcurre la acción están un poco embrolladas y a veces parece que se van inventando sobre la marcha, lo cual siempre me resulta tramposo. Esto lleva a que, tras unos primeros episodios muy divertidos, la serie tiene una sección central embrollada, con poca progresión real en la acción, hasta que esta vuelve a coger carrerilla de nuevo, con unos cinco o seis episodios finales también muy entretenidos. Está bien, en general. Pero sobra en la práctica algún bucle en el tiempo, y se podría haber contado la misma historia en la mitad de extensión.

[Cine] Avatar: The way of water (2022)

Cine

Avatar: The way of water (2022; 64/20221218)

Sinceramente, no había hecho intención de ver esta película. Vi la original en su momento. Hace mucho menos tiempo del que yo pensaba, tenía la sensación de que era más antigua. Y en aquel momento, es una película que me entretuvo, pero no me entusiasmó. Un pastiche con múltiples préstamos argumentales de otras películas realmente originales. Nada realmente original ahí, salvo los adelantos tecnológicos en imágenes generadas por computadora; una película que era más animación que otra cosa, pero con un alma prefabricada, de consumo fácil y rápido. Eso es algo que caracteriza el cine de James Cameron, incluso en sus mejores momentos. Mucha espectacularidad, pero todo muy superficial, en realidad. Lo que sucede es que me encontré con una sesión matinal, y más barata, en versión original en un domingo por la mañana en el que no tenía especiales planes.

La película transcurre con abundancia de escenas submarinas con los indígenas de Pandora buceando. Lo cual me ha llevado a ilustrar la entrada con las mujeres «ama» de la prefectura de Mie, que se ganaban la vida buceando para recolectar de alimentos y perlas de los fondos submarinos de las costas de Japón.

La primera sorpresa es que en una película de tanto relumbrón… fui el único espectador en la sala de cine. El nivel de alergia a las versiones originales, a otros idiomas, en este/a triste país/ciudad… lleva a esta situación. Triste herencia del franquismo y de los espíritus carpetovetónicos. Pero bueno… por lo menos no vino un empleado de las salas de cines a cancelar la proyección con la excusa de problemas técnicos como me pasó un par de veces en el pasado en situaciones similares. y a partir de ahí, más de tres horas de animación generada por computadora, con alguna presencia de escenas de acción real, de más de lo mismo. Nada nuevo con respecto a lo que se pueda decir de la primera película de la saga, salvo que los adelantos tecnológicos hacen que sea animación más realista. Porque estamos ante eso. Animación. Aunque la matriz de la misma se ruede con actores. Es algo que ya se hacía con las técnicas de rotoscopia, dentro de las formas de animación tradicional. Para los quisquillosos, ya sé que la captura de movimiento no es lo mismo que la rotoscopia,… pero me refiero a las esencias. Pero en fin. Unos malos muy malos, codiciosos, que matan «a modo de ballenas inteligentes», militarotes que dicen «uhaaa», e indígenas buenos buenísimos, muy armoniosos y muy majos. El mito del buen salvaje, que es un mito, nunca ha sido una realidad, volando y bajo el agua, sacando la lengua como los maoríes neozelandeses. Porque seguimos con el pastiche en el que nada es original en realidad, todo es cortar y pegar de otros sitios.

Dicho lo cual, la película podría recibir muy buena nota si no fuera por algunos problemas. El primero es que los diálogos están estereotipados hasta la saciedad. Son absolutamente previsibles. Una enorme colección de clichés, de frases hechas, que se emplean hasta la saciedad en multitud de películas. Cualquier día de estos, se reunirán todas en una base de datos, se despedirá a todos los guionistas, y un programa de inteligencia artificial las combinará de forma más o menos convincente y obtendremos un guion parecido. El segundo es que es demasiado larga. Empieza muy bien, con ritmo, muy entretenida, y después entra en una fase desesperante, la convivencia de los indígenas arborícolas entre los indígenas acuáticos, en la que los elementos que hacen avanzar la película se suministran con cuentagotas, o se cuentan de forma prolija y en ocasiones aburrida. Y como ya he dicho, tópica y previsible. Finalmente, llegamos a la última hora de película, en la que la acción vuelve a la película… y está muy bien. Es realmente muy entretenida y te lo pasas muy bien. Una lástima que entre medias hayas tenido una hora o más que se podría haber resumido en quince o veinte minutos, y así comer en casa a una hora más civilizada, ya que era una sesión matinal.

Sobre las interpretaciones, poco se puede decir. Una película que básicamente es animación, con un montón de diálogos absolutamente prefabricados, no permite valorar realmente el trabajo interpretativo de los numerosos actores y actrices que han participado en esta supermegaproducción que ha costado muchísimo dinero, para un espectáculo tecnológicamente y visualmente apabullante, pero con un fondo que es poco más que una aventureta de serie B más o menos bien planteada. Se deja ver con agrado. Pero me pasará como la otra. Que al cabo de un par de años, recordaré haberla visto, recordaré las sensaciones que me dejó, pero no me acordaré de nada de lo que pasa en la película. Pero seguro que los amantes del cine palomitero y de fácil digestión se lo pasarán bien, y no deja de ser recomendable en ese espíritu.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] Como un espectro / Miao Dao – Joyce Carol Oates

Literatura

Este es el segundo libro que dedico este año a las novelas cortas de Joyce Carol Oates. Dos de ellas reunidas en un único volumen. Ya hace unos meses, a primeros de junio, leí otra edición similar de dos novelas cortas. Aquellas estaban dedicadas a dos mujeres que se ven metidas en unos misterios que emparentar con la Rebecca de Du Maurier, pero con una visión más moderna, más actualizada, y más feminista. Y eso que en la novela de Du Maurier había más chicha de lo que parecía a este respecto. En la pareja de relatos que traigo hoy, nos vamos a introducir en el ámbito del… ¿realismo fantástico? ¿terror? Hay que reconocer que Oates es una escritora polivalente, camaleónica, que se adapta perfectamente a cualquier género para contar su mensaje, y sin olvidar enganchar al lector con historias atractivas.

Comencé a leer estas novelas cortas en el último tramo de mi viaje al sur de Francia, y las terminé de leer poco después de regresar. Elijo por lo tanto algunas fotos del día más lluvioso del viaje para ilustrar estas desasosegantes historias.

En el primero de los dos relatos que componen este volumen seguimos las andanzas de una estudiante de una universidad de algún lugar de la costa este de los Estados Unidos. Estudiante dedicada y modélica, poco destacada desde un punto de vista físico, vive angustiada por el posible embarazo como consecuencia de una relación con un joven profesor que después de unos breves encuentros la ignora. Todo ello en épocas de abortos clandestinos. La aparición de prestigioso poeta sexagenario puede procurar alivio a la joven… o no. Sobre todo porque quizá su punto de vista de la realidad esté un poco desviado…

Una jovencita preadolescente vive angustiada en un entorno familiar en la que el padre/marido les abandonado por otra mujer y otra familia, y por los abusos que sufre por parte de algunos compañeros del colegio. Y las cosas no mejoran cuando su madre se case con un tipo, aparentemente simpático, pero que le dirige unas miradas preocupantes. De fondo… misteriosas muertes empiezan a producirse en el vecindario.

Oates sigue analizando las complejas relaciones de las mujeres con los hombres, en los que estos tienen un papel dominante o determinante en las vidas de estas, especialmente en la medida en que estas se lo permiten. Como ya he comentado en otras ocasiones, Oates es feminista. Pero no se anda con paños calientes a la hora de atribuir a las propias mujeres una buena dosis de responsabilidad sobre sus problemas. Y todo aderezado con unas historias inquietantes, agobiantes en ocasiones, dignas del mejor suspense de Hitchcock, con finales que pueden sorprender al lector que no ha estado atento a los detalles y a las metáforas del texto.

Joyce Carol Oates es una autora prolífica, diversa, y siempre recomendable. Y si bien estas dos novelas cortas no destacan tanto como otras obras más conocidas o prestigiadas de la autora norteamericana, no por ella dejan de estar a una buen altura. Siendo además una lectura que se acomoda bien a un viaje o a una tarde de mal tiempo para salir a caminar. Especialmente si el tiempo es tormentoso y agitado…

[Cine] Ame wo Tsugeru Hyōryū Danchi [雨を告げる漂流団地] (2022)

Cine

Ame wo Tsugeru Hyōryū Danchi [雨を告げる漂流団地] (2022; 51/20221021)

En los últimos años ha aumentado la oferta de cine de animación japonés en las salas de cine. Pero también es cierto que, más recientemente todavía, están llegando muchos largometrajes que son extensiones de series o mangas de éxito. Si estás en el ajo de ese mundo te interesa, pero si no… no tienen mucho sentido. También se ha dado que, por culpa o gracias a la pandemia, las plataformas de contenidos en línea han adquirido muchas películas que no encontraban su camino hacia el público por las disrupciones en el sistema de exhibición. La consecuencia es que cuesta saber qué películas de animación nipona de las que se van estrenando aquí o allá van a tener interés o no. En cualquier caso, esta que nos ocupa, dirigida por Hiroyasu Ishida, ha llegado a Netflix… así que estando suscrito a la plataforma parecía obvio darle una oportunidad.

Titulada en castellano Hogar a la deriva, el título original viene a significar algo así como Edificio de apartamentos a la deriva con pronóstico de lluvia. Sí… los títulos de las película japonesas a veces son peculiares. En cualquier caso, una pareja, chico y chica, de unos 11 o 12 años, todavía van a la escuela primaria, que vivieron juntos, aun no siendo familia, bajo la tutela del abuelo de él, en un apartamento en un edificio que va a ser demolido, se encuentran en este, ya abandonado, con algunos otros críos de clase, para una última y clandestina visita antes de la demolición. Ambos se trataron durante un tiempo como hermanos, pero ahora viven extrañados uno de otro a pesar de compartir clase. Durante el encuentro en el edificio, una fuerte lluvia se levanta, y de repente se encontrarán todos en medio del océano, a la deriva, y sin saber cómo volver a sus vidas.

La película tiene un tono familiar y está dirigida a los más jóvenes de la familia. Reflexiona sobre las relaciones de familia, o sobre lo que significa ser familia, independientemente de que a las personas les unan o no lazos de sangre. No está mal, pero la historia se hace larga, innecesariamente larga. Hay momentos en que da la sensación de que se repite o no avanza, aunque es evidente que lo hará tarde o temprano hacia un final razonablemente feliz. Está bien hecha en lo técnico, pero sin nada que la haga realmente especial. No me dejará mucha huella, realmente. Pero ya digo que para un público infantil, en una tarde tonta de fin de semana, puede estar bien.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Three Thousand Years of Longing (2022)

Cine

Three Thousand Years of Longing (2022; 46/20220917)

No sabíamos qué esperar de esta película de George Miller. Un director que no se ha prodigado mucho en sus más de cuatro décadas de carrera. Y que, aunque alabado por muchos, son poquitas las cosas que ha hecho que me interesen. Que no me interesen no quiere decir que esté mal o que sea mal director… es eso… que no me interesan. Las expectativas sobre esta película era altas antes del estreno, pero los críticas después del estreno eran mixtas, y la atracción del público… parece que escasa. Pero el elenco del filme nos decidió a acercarnos a las salas de cine un sábado por la tarde. Una hora poco propia para nosotros por que va mucha gente poco respetuosa con el cine. Se habla y se come, ruidosamente, demasiado en esta ciudad.

Miller nos cuenta un cuento moderno sobre los mitos de los cuentos tradicionales. Una profesora universitaria (Tilda Swinton) especializada en cuentos y sus mitos asociados viaja a Estambul para dar una conferencia. Y tras un desmayo, se relaja en el Gran Bazar, donde compra una botellita de la que aparece un genio (Idris Elba). Sí, como el de Aladino. Y como a Aladino, le concede tres deseos. Pero la universitaria duda, ante lo cual el genio le contará su historia, que nos llevará del mítico reino de Saba a la Estambul de Suleiman el Magnífico y a la de la decadencia del siglo XIX. Hasta que la profesora exprese su interesante pero problemático primer deseo.

Sinceramente, nos acercamos a ver esta película con cierta reticencia, por lo ya comentado en el primer párrafo de esta entrada. Pero salimos de buen humor. Miller tiene ciertamente mucho oficio a la hora de narrar con la cámara, a la hora de poner en escena y a la hora de dirigir unos intérpretes que necesitan poca dirección, porque también andan muy sobrados de oficio. Y el conjunto, muy bonito visualmente, te traslada a un mundo de fantasía, de romances malhadados y de esperanzas y desesperanzas, que nos enganchó, por lo menos a mí, mucho más de lo que esperaba.

La película no es una mera narración fantástica. Es también una reflexión sobre el significado del amor, muchas veces unido a la soledad, a lo largo de los tiempos. O tal vez una reflexión sobre la soledad, sólo aliviada, aquí o allá, por el amor… o simplemente la pasión y el deseo. Y la idea más rompedora… Que en su soledad, Alithea, la protagonista, no quiera desear nada… que pueda estar satisfecha con su soledad y sus libros. ¿Será convencida por el genio de la botella de que no está realmente satisfecha? Tendréis que ir a verla para saberlo. No es perfecta, pero está bastante bien.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; épica magicomedieval por episodios

Televisión

Tras volver de Múnich a mitad de agosto decidí probar con una serie de época surcoreana, Hwanhon [환혼, nupcias de alma, o algo así], conocida internacionalmente en inglés como Alchemy of souls en inglés, o Alquimia de almas en castellano. El caso es que con 20 episodios en su primera temporada, de 70 minutos aproximadamente cada uno de ellos, es decir, un montón de horas de televisión, me ha entretenido mucho. Fundamentalmente, por la empatía y buen rollo que generan sus personajes protagonistas (Jung So-Min en el papel femenino protagonista especialmente, y Lee Jae-Wook como su contrapartida masculina). Es, como muchas de estas producciones históricas de la televisión surcoreana, una mezcla de géneros, el de acción y aventuras con la comedia/drama romántica. Y la época en la que sitúa la acción en un país imaginario, un reino feudal con espadas, arcos y lanzas, pero en el que también existe la magia. Y la posibilidad de que, mediante hechizos, el alma de una persona pase a residir en el cuerpo de otra. No ha terminado. Tendrá una segunda temporada de diez episodios a partir de diciembre, creo. En Netflix.

Ilustraremos esta entrada con motivos orientales, ya que hemos empezado con el comentario de una serie surcoreana. Así que nos daremos un paseo por las murallas y los palacios de la ciudad de Suwon.

En ese entorno encontraremos amistad, compañerismo, amoríos ligeros, romances profundos, intrigas políticas, el tradicional enfrentamiento entre el bien y el mal, luchas de capa y espada, con hechizos incorporados en ocasiones, seres sobrenaturales… Sí. Exacto. Esta descripción conviene perfectamente a sagas occidentales de origen literario tan famosas como El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien o Canción de hielo y fuego de George R. R. Martin. Es un pena que la inicial de mi segundo nombre sea A. Si hubiese sido R. R. hubiera considerado la posibilidad de forrarme a base de escribir aventuras medievales mágicas y vender los derechos de cine y televisión. Bueno… esas dos,… y a pléyade de imitaciones que han ido surgiendo en las últimas décadas por parte de escritores y escritoras mejores o, más bien, peores.

Lo cierto es que el género es antiguo. Muy antiguo. Las fantasías heroicas se encuentran en buena parte de las mitologías de culturas de todo el mundo. Y si hemos de buscar inspiración directa habrá que hablar de sagas como las Edda nórdicas o el Mito artúrico, junto con algunos acontecimientos históricos. Es conocido que la inspiración original de Martin para su Canción de… fue la Guerra de las Dos Rosas, entre los Lancaster (Lannister) y los York (Stark). Denominaciones de lugares como la Tierra Media de Tolkien son frecuentes en todo el mundo, tanto en los mitos como en la realidad, siendo una de las potencias mundiales actuales, China, un ejemplo. Su nombre en mandarín es Zhōngguó 中国, en japonés Chūgoku con los mismos caracteres, viene a significar el País Medio o Tierra Media. Una de las regiones japonesas también se denomina Chūgoku, aunque para no liarse la suelen denominar Chūgoku-chiho 中国地方, región de Chūgoku. Como curiosidad, el centro geográfico de las tierras emergidas de la superficie terrestre se encontraría en el Middle East, el Oriente Medio.

Y para acabar de arreglarlo, en pocas semanas nos hemos encontrado con el estreno de dos series de televisión que vuelven a los universos más famosos y ya mencionados en esta entrada de las sagas de fantasía heroica o medievo mágico. Ya podemos ver los lunes las nuevas aventuras de los ambiciosos señores y caballeros de Westeros en House of the Dragon en HBO, y los viernes nos acercaremos a la Segunda Edad de la Tierra Media en The Lord of the Rings: The Rings of Power en Amazon Prime Video. He visto tres episodios de la primera y dos de la segunda. Y de momento todo bien. Las estoy disfrutando, aunque son series de largo recorrido,… en el caso de que triunfen, claro. Con la segunda, muchos fanáticos de la saga están demostrando ser tan imbéciles cenutrios como los de Star Wars cuando les pareció mal que las mujeres tuvieran un papel protagonista y activo, o porque haya mezcla de orígenes étnicos entre los intérpretes. Dicen que no se es fiel a Tolkien. Como si cien años más tarde hubiera una obligación estricta de ser fiel por completo a un integrista religioso católico, súbdito de un imperio que tradicionalmente despreció y consideró susceptibles de dominación y explotación al resto de los grupos étnicos y culturales. Por bien escritas e interesantes que sean las principales obras de Tolkien, no podemos negar que el señor eran un racista de mucho cuidado. Los buenos… altos, blancos y rubios. Los malos… feos, negros, morenos, pelos rizados… del sur. Parecidos a los orcos. Y si se mezclan las razas humanas, las gentes menguan. Estas son las cosas que escribía Tolkien. Compruébenlo.

[TV] Cosas de series; strange… pretty strange

Televisión

Hoy nos vamos al mundo de la fantasía, con más o menos terror y ciencia ficción, y la ciencia ficción, con más o menos fantasía. La fantasía y la ciencia ficción son dos géneros que deberían ser considerados como claramente distintos. Y sin embargo, se suelen encontrar asociados. Incluso en las librerías más prestigiosas es frecuente ver los estante de los dos géneros contiguos e incluso mezclados. Y el problema es que mucho de lo que se vende como ciencia ficción es pura fantasía, véase Star wars o el universo Marvel, y cada vez es más frecuente que en las producciones fantásticas se ofrezcan explicaciones pseudocientíficas a los fenómenos fantásticos. Como indudablemente sucede en la filoochentera serie de hoy.

No sabía muy bien cómo o con qué ilustrar esta entrada, así que he tirado por en medio y traigo algunas versiones en blanco y negro de fotografías digitales de mi último viajes de vacaciones por el Tirol con su Alpes y por Venecia.

Porque hemos asistido, con cierta pereza por mi parte, no voy a negarlo, a la cuarta temporada de Stranger things. Una temporada en la que el mundo de terror fantástico ha recibido con insistencia y pesadez una explicación vía la tradicional figura del científico loco (Matthew Modine) para explicar los poderes de Eleven (Millie Bobby Brown) y el malo de la serie (Jamie Campbell Bower); postmodernidad anticientífica a pleno rendimiento como motor de esta historia «homenaje» a los idelógicamente discutibles y reaganistas años 80 norteamericanos. Siempre me ha parecido una serie sobrevalorada, aunque tenga algún momento bueno, y alguna interpretación interesante, aunque no necesariamente entre los personajes más protagonistas. Pero ahora es una serie tan creída, tan pagada de sí misma, tan convencida de su éxito comercial que cree asociado a otros valores de calidad que son más anecdóticos de lo que parece… que se permite torrarnos la vida con episodios de dos horas y veinte minutos. Que lo que hace cualquiera que se siente a ver una serie es verla en dos, tres o cuatro veces. Reconvertirlo en varios episodios más cortos y asumibles. Y que parece algo impresionante… pero no es más que un montón de pirotecnia en torno a una peripecia que tiene prácticamente el mismo esquema argumental que Return of the jedi… aunque en otro universo. Dejo al lector la comparación mental entre ambas producciones. Supongo que terminaré de ve la serie cuando llegue la quinta y última temporada. Pero me da una pereza…

Cuando anunciaron Star Trek: Strange new worlds dudé mucho en dar una oportunidad a esta reciente incorporación a la franquicia trekkie. Está de moda el adjetivo strange y su variante, ¿no? Tradicionalmente, las series y muchas de las películas de la franquicia Star Trek han gozado de una cutredad que sólo me parece asumible y admitible en la serie original, que tiene mucho encanto, pese a que su protagonista, Kirk (William Shatner), siempre me cayera un poquito mal. Las películas modernas no son cutres, pero su director siempre muestra más fachada que contenido; sus películas suelen tener envoltorios vistosos, pero muy vacías de un contenido auténtico e interesante. Sin embargo, las series más recientes han dejado de ser cutres, están mucho más cuidada, y ha habido al menos una de ellas que consiguió gustarme bastante durante un tiempo. Lo curioso es que muchos trekkies se quejaron de que se alejaba del «espíritu» original de la franquicia, y poco a poco la devolvieron al redil, con lo cual… dejó de interesarme. Por supuesto, aunque vi la primera temporada, no me agradó en exceso la dedicada a otros de los capitanes tradicionales de la Enterprise, Picard (Patrick Stewart), que siempre me ha caído también como el culo.

Al final, decidí darle una oportunidad a esta nueva serie. Me lío bastante con la cronología interna del universo trekkie, pero parece claro que su acción se encuentra situada en un tiempo anterior a la serie original. Está Spock (Ethan Peck) por ahí. Joven y tal. Y al principio, parecía que iba a centrar su esfuerzo en los conflictos de su capitan, Pike (Anson Mount), que para variar no me cae mal. Pero ciertamente al final ha sido más de lo mismo pero sin las cutredades tradicionales en la producción de estas series a lo largo de su historia. En un momento dado, han sido diez episodios de aventuretas muy tradicionales, con enooooormes cantidades de corrección política, pero con muy simplistas planteamientos, como es tradicional en la franquicia salvo honrosas excepciones. Quizá por eso en estos momentos prefiero mucho más su parodia, que no tiene un producción tan costosa y vistosa pero que tiene contenidos más profundos y plantea dilemas más próximos a la realidad. De ella hablaré pronto porque está en marcha su tercera temporada. Volviendo a los extraños mundos nuevos, entretiene. Pero poco más. No sé si volveré a ella cuando llegue su segunda temporada.

[Libro] Antes de que se enfríe el café – Toshikazu Kawaguchi

Literatura

Hace un poco más de tres años, en aquellos momentos felices en los que podíamos hacer viajes intercontinentales sin muchos problemas, en el vuelo de ida a Shanghái desde Ámsterdam, escala intermedia, pude ver una amable película japonesa, Kohi ga samenai uchi ni [コーヒーが冷めないうちに], traducido como el título del libro en español, antes de que se enfríe el café]. En el mercado internacional, donde se haya estrenado, se suele conocer como Café Funiculi Funicula. La película estaba basada en la novela de Toshikazu Kawaguchi (sólo disponible en la versión italiana de la Wikipedia, de los idiomas que yo soy capaz de leer) que comentamos hoy. Y que encontré disponible en castellano en formato digital hace ya unos meses, aunque hasta recientemente no encontré el momento para leerla.

Creo recordar que el libro en algún momento da la localización aproximada de la cafería Funikuri Funikura, pero no me acuerdo dónde era. Casi seguro que no era en Ameyoko, popular área de mercadillo, tiendas y picoteo entre las estaciones de Nueno y Akihabara, en Tokio.

Como ya resumí en la entrada que le dediqué a esa y otras películas en el aire hace tres años, Funikuri, funikura [フニクリフニクラ] es el nombre de la cafetería donde transcurre la acción. Un lugar donde si te sirve el café de una determinada forma la joven propietaria de la cafetería, y sólo ella, puedes viajar a un momento de pasado e interaccionar con personas de aquel momento. Aunque nunca podrás cambiar la historia, hagas lo que hagas o digas lo que digas. Y te tienes que tomar el café que te sirven antes de que se enfríe, porque si no te conviertes en un fantasma. Y para sentarte en la silla y en la mesa adecuada del café, tienes que esperar a que la señora que la ocupa, un fantasma, se levante para ir al baño. Lo cual, afortunadamente hace oportunamente, y eso nos permite que se narren los cuatro episodios de los que se compone la novela. Una joven que quiere volver al momento en que se despidió de su antiguo novio, la esposa de un hombre con demencia que quiere volver a un momento donde este sea capaz de expresar lo que sentía por ella, una mujer que quisiera reencontrarse con su hermana muerta en accidente… y el encuentro en el futuro con la hija que no conocerás porque probablemente morirás como consecuencia del parto y tu enfermedad crónica.

Veía recientemente un vídeo en Youtube que hablaba sobre lo que era cursi o no. En música. Y el concepto que manejaban era el inglés cheesy. O corny. Que yo siempre he traducido por cursi, pero que quizá tenga algunos matices distintos. En cualquier caso, uno de los invitados de Nahre Sol, la pianista y compositora basada en Toronto, Canadá, en cuyo canal apareció el vídeo, hacía una interesante distinción entre obras sentimentales y emotivas. El sentimentalismo correspondería a obras que buscan provocar de forma descarada, y utilizando recursos convertidos ya en clichés, determinadas emociones en el oyente/espectador/lector. Lo emotivo correspondería a obras que de forma natural generan emociones potentes y auténticas en la persona que se acerca a ellas. Su exposición era un poco más amplia, pero esencialmente era esto, y me pareció una sistematización adecuada. Suelo rechazar el sentimentalismo, lo cursi, mientras que puedo disfrutar, incluso sufriendo, de lo emotivo o emocional. En el cine, no soporto Love story, que nunca fui capaz de terminar de ver, mientras que he visto un montón de veces The english patient.

¿A qué viene esta disgresión? Pues a que la novela de Kawaguchi camina durante buena parte del texto en el impreciso borde entre ambos conceptos, motivo por el cual en mi valoración final en Goodreads sólo le he dado tres estrellitas en lugar de cuatro. Está bien escrita, al menos la traducción de Marta Morros, y se lee fácil. Pero quizá las cuatro historias se basan en situaciones muy dirigidas a buscar unas determinadas emociones en el lector. Si bien es cierto que los relatos van de menos a más, y aunque no deja de tener notables dosis de «literatura cebolla», las emociones que suscitan los relatos progresivamente van siendo más auténticas. Más genuinas. Pero bueno… al final gana la valoración positiva por la mínima.

Parece que Kawaguchi se ha dedicado posteriormente a explotar el filón, habiendo sido el libro un éxito de ventas en su país, con varias secuelas. En castellano, sólo se ha publicado el primer libro de la serie. En italiano llevan varios disponibles. No obstante… no me ha gustado tanto, como habréis podido deducir para que en estos momentos piense en leer las secuelas. Aunque puede ser recomendable para cierto público, que no le importe recorrer esa fina e imprecisa línea entre lo cursi y lo emotivo, e incluso lo disfrute.

[Cine] Everything everywhere all at once (2022)

Cine

Everything everywhere all at once (2022; 32/20220609)

Digámoslo claro. Sin saber muy bien qué es lo que iba a ver, incluso con cierto reparo ante lo que había oído/leído, mi principal motivación para llegarme a las salas de cine por esta película era su protagonista, Michelle Yeoh (楊紫瓊, Yeoh Chukeng es su nombre real). No sé cómo será esta señora en la realidad, pero por algún motivo siempre me transmite buenas sensaciones, y por poco interesante que sea la película o serie de televisión en la que participa, su trabajo siempre me parece interesante. Fíjate que aguanté viendo cierta serie de la franquicia Star Trek mientras ella apareció en la misma. Así que nos dirigimos el jueves pasado a ver esta película dirigida y escrita por los Daniels, Dan Kwan y Daniel Scheinert, y que me ha resultado mucho más interesante y divertida de lo que pensaba.

De cuando visitamos Nueva York, de vez en cuando recuerdo el follón que montaban los visitantes chinos en torno al «Charging Bull» de Arturo di Modica en el Bajo Manhattan, entusiasmados por el bicho. Y no… no estábamos en el año del Buey del calendario chino.

Estos directores están especializados en la representación de la realidad a través del absurdo, de cierto dadaísmo. Y nos habla de una familia, la formada por Evelyn Wang (Yeoh) junto con su marido, Waymond (Ke Huy Quan), su hija lesbiana, Joy (Stephanie Hsu), y su temido padre, Gong Gong (James Hong), que está de visita en el momento en que son sometidos a una inspección de hacienda por parte de una estricta funcionaria (Jamie Lee Curtis). Y mientras esto sucede… Evelyn se verá sumida en una vorágine de aventuras cuando se vea mezclada con los alter ego de todos estos personajes procedentes de distintas versiones de sí mismos en un infinito multiverso, con viajes entre distintos universos, realidades alternativas, luchas de artes marciales, villanas que buscan destruir el universo con todo el mal concentrado en un baguel de choclate, o versiones evolutivas con salchichas de Fráncfort en lugar de dedos. ¿Conseguirá Evelyn salvar el multiverso? ¿Conseguirá Evelyn salvar a su familia? ¿Conseguirá Evelyn salvarse a sí misma?

Si lo anterior os ha parecido confuso… es que la película utiliza la confusión y el absurdo, y múltiples homenajes a múltiples géneros cinematográficos, para hablarnos de hechos muy cercanos, muy humanos y muy próximos. La Evelyn que protagoniza la película, inmigrante china en Estados Unidos, copropietaria de una lavandería, es definida en un momento dado de la película como la versión de sí misma que existe en un universo en el que sistemáticamente va tomando las peores decisiones posibles cada vez que le surge una disyuntiva. Y, por lo tanto, su vida, su familia, ella misma, acaban siendo unas catástrofes. Unas catástrofes que nos recuerdan demasiado a las vidas de muchas personas corrientes. Y como digo siempre, una buena película de ciencia ficción o fantasía siempre nos habla con claridad de nosotros mismos y de las cosas que suceden en el mundo real. En este caso, a través del absurdo.

Y como no, también entusiasmados con la genitalidad de la bestia de bronce.

La película es larga, y con cierta frecuencia cae en una confusión que me parece que no siempre es buscada o intencional. Quizá por eso no recibe una valoración subjetiva personal más alta. Pero deja buen sabor de boca, y lo que nos cuenta va creciendo en nuestro pensamiento incluso horas o días después de salir del cine. Pero si algo permite que tal cosa suceda es el estupendo trabajo de su reparto. Un reparto que recupera gente. Por supuesto, el buen hacer de Michelle Yeoh. Pero no deja de manejar enormes guiños cinéfilos y a la cultura popular a través de un reparto con mucho oficio. Cuanto tiempo hacía que no veíamos brillar, diviertiéndonos de paso, a Jamie Lee Curtis. Cuántos recuerdan que Ke Huy Quan es el Short Round (Tapón en la versión doblada al castellano de España) que recordamos con cariño en la segunda entrega de las aventuras de Indiana Jones. Cuántos identifican a James Hong con el fabricante de ojos para replicantes en Blade Runner. Y qué decir del excelente de la más joven del reparto, Stephanie Hsu, y el duelo interpretativo, y argumental, con Yeoh, interpretando el doble papel de hija incomprendida y cada vez más alejada de su madre, y de villana en su amenazante dominio de este peculiar multiverso. Muy recomendable. Francamente, poco convencional, dotada de abundante y desenfrenada acción, pero al servicio de muy interesantes reflexiones sobre nosotros mismos, nuestras decisiones y su repercusión sobre nuestras vidas y nuestro entorno social.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Sin embargo, estas chiquetas asiáticas no son escolares chinas mostrando, puño en alto, su fidelidad al PCCh, que gobierna dictatorialmente el gigante asiático. Son adolescentes japonesas imitando la pose de la Estatua de la Libertad, la única escultura que rivaliza en popularidad con el Toro de Wall Street en la ciudad de Nueva York.