Llevo el verano desempolvando mi material fotográfico fabricado hace décadas en los países de la Europa del Este, aquellos que decían que estaban tras el «telón de acero». Aunque en las ópticas hay algunas cosas curiosas y que funcionan bien, las cámaras son más azarosas. En cualquier caso, esta mía, alemana de la RDA, funciona.
Un sábado del mes de mayo con un tiempo muy indeciso, con alta probabilidad de nubes en el cielo. Una cámara de formato medio y una película de alta sensibilidad para afrontar con reservas cualquier condición lumínica. Y a caminar entre los principales ríos que pasan por la ciudad de Zaragoza y las zonas de naturaleza, muy alterada por el ser humano, que los rodean.
Como de costumbre, los detalles técnicos, en otro blog; Medio formato en color entre ríos – Fujifilm GS645S con Kodak Portra 800. Aquí os dejo unas cuantas fotos. Que me quedaron mejor de lo que esperaba cuando hice la caminata. No tenía yo la cabeza muy centrada en lo que celebraba, pero a pesar de todo, creo que las fotos son agradables.
Se notó en Zaragoza la Semana Santa. Fueron muchas las personas que salieron a otros puntos de la comunidad autónoma, no se podía viajar más allá, para relajarse en esos días. Esperemos que no compartieran muchos coronavirus entre sí. La cobertura vacunal todavía es baja, y aunque ya se nota en términos de morbimortalidad en algún grupito de personas, la población todavía es susceptible de picos epidémicos que ponen en riesgo nuestro sistema sanitario.
El caso es que los que nos quedamos pudimos disfrutar de una ciudad más tranquila. De un acceso a exposiciones o museos más tranquilo. De unas calles más pacíficas, animadas, pero tranquilas. No era difícil encontrar un lugar para sentarse relajadamente con un par de personas más a conversar guardando las debidas distancias y tomando algo con calma.
Cuando terminé con el rollo de película en color que le puse a la Leica Minilux en diciembre pasado, puse otro rollo para negativos en color en la Canon EOS 650 y la calcé con un venerable Takumar 35 mm de Pentax… que sirve para dar miedo a los incautos diciendo que es radiactivo. Y es cierto. Aunque carezca de peligro para la salud.
Un paseo más por las áreas suburbanas del barrio de San José y Montemolín, en la salida de Zaragoza hacia Alcañiz y Castellón. Los detalles técnicos en Paisaje urbano con Fomapan 200 Creative y un filtro rojo. Para quienes no estén interesados en ellos, os dejo unas fotos. Sigo explorando este tipo paisaje suburbano, por lo rápidamente que cambia, y por lo asociado que está a muchos momentos de mi vida.
Se repite lo que decía el año pasado. Y aumentado. Puede que el número disparos individuales, el número de fotos que he realizado en digital durante 2020 sea superior al de fotos procedentes de película tradicional; cualquiera que conozca la dinámica propia de ambos métodos entenderá que, dejando a un lado los viajes, he dedicado bastante más tiempo a las cámaras de antaño y a la película fotoquímica que los circuitos electrónicos que codifican las archivos binarios de las cámaras digitales. Y es que me lo paso mejor. Cierto es que este año vino marcado por mi decisión de que durante los meses de confinamiento, mis únicas cámaras, que me acompañaban todos los días de casa al trabajo y regreso, llevarían películas fotográfica.
Vamos por meses… 12 meses, 24 fotos en blanco y negro, en color o usando algún proceso alternativo, que muestran la variedad de este medio. Más rico creativamente que el digital. Aunque la calidad de una foto es indiferente, depende de otros factores.
01 – Enero marcó una tendencia. La llegada de mi Olympus Pen F supuso una reactivación de mi afición por el medio formato (que no el formato medio) y la histórica Canon EOS 650 se empezaba a confirmar como mi cámara preferida para pasear con película en color.
02 – Febrero conoció los dos extremos. Los pequeños negativos de 17 x 24 mm de la Pen F y los grandes negativos de la Holga Pinhole de 6 x 12 cm. Estos, por primera vez en mi experiencia, en color. Con buenos resultados.
03- Marzo, poco antes del confinamiento, iba a ser el mes donde experimentara con las sensibilidades altas. Como la Ilford FP4 Plus 125 en la Pentax MX, expuesta a IE 400 para aumentar el contraste, o el rendimiento de la Fujifilm Natura 1600, una película que es una pena que no se encuentre con facilidad, que puede estar incluso descatalogada.
04 – Abril probablemente fue el peor mes del año, con buena parte del mundo confinada. Dejando aparte mis fotos cotidianas en blanco y negro, comenzó mi experimentación con las cianotipias, con origen en fotografías tanto de película como digitales.Es una pena que entre octubre y marzo no tenga sol directo sobre mi balcón, porque tengo que concentrar la práctica de esta técnica en el resto del año.
05 – En mayo comenzamos a recuperar poco a poco la libertad de movimientos. Y yo lo dediqué a reencontrarme con paisajes urbanos perdidos durante los dos meses anteriores.
06 – En junio volvía a reencontrarme con una de mis películas favoritas, la Fujifilm Neopan 100 Acros, en su segunda y nueva versión. Cara, pero creo que merecerá la pena usar algún rollo de vez en cuando. Superior a sus equivalentes de Ilford, que uso habitualmente. Pero también, con el calor y el sol radiante, volvía a la fotografía infrarroja, que me gusta mucho practicar.
07 – Julio, con sus días soleados y sol implacable, invita a la fotografía infrarroja. Usé mi último rollo de Rollei Superpan 200. Voy a abandonar las películas de Rollei, por la irregularidad de su calidad de fabricación. De vez en cuando me dan un disgusto. Pero también madrugué de vez en cuando para comprobar la calidad de la pequeña Olympus Pen EE3, arrinconada por culpa de su hermana mayor, la Pen F, para hacer fotografía en color.
08 – En agosto, más fotografía infrarroja. Incluso combinando esta técnica con la cianotipia.
09 – Septiembre fue un mes que dediqué a la fotografía digital en gran medida, por algunas novedades y recambios en mi parque de cámaras con esta tecnología. Pero también fue el mes en el que comprobé el rendimiento de la Olympus Pen F con película de ISO 400. Por el pequeño tamaño de sus negativos, el grano es mucho más aparente. Por eso suelo usar esta cámara con películas de ISO 50 a 125. Pero no quedaron mal…
10 – Cuando llega octubre, me apetece más fotografiar en color, como con la EOS 650 y un rollo de Kodak Portra 160. Pero también marcó la llegada de nuevo a mi actividad fotográfica de la fotografía instantánea. Pero dejando las irregularidades y la falta de fiabilidad de las Polaroid actuales, y adoptando el formato «square» de Fujifilm Instax.
11 – Más color de otoño en el mes de noviembre, con la Kodak Ektar 100 en la EOS 650 para fotografiar los ginkgos que encontré en el arbolado urbano de Zaragoza. Y también disfrutando con la versión monocroma de la Instax Square.
12 – Diciembre siempre está mal representado en estos resúmenes. Hago mucho color, pero no recibo los revelados hasta el mes de enero siguiente. Así que termino con los rollos de Fomapan 200 que tenía por casa, usados tanto con la Hasselblad 500CM para naturaleza muerta, como para pasear la ciudad con un filtro rojo en el frontal del objetivo de la fiel Fujifilm GS645S, mi cámara más usada en formato medio, por su ligereza y la calidad de su objetivo.
Con la película fotográfica, si la guardas convenientemente en nevera o congelador, que se pase la fecha de caducidad un tiempo no supone mayor problema. Como el rollo que usé en esta tarde de noviembre, soleada, aunque fresquita, por los caminos de Miraflores y de Enmedio, en las afueras de Zaragoza entre San José y Montemolín.
Los primeros días de octubre no fueron de sol radiante y soleado. Justo después de regresar de mi viaje por Portugal. Más bien, días de sol velado o nublados ligeros. Una luz suave, poco contraste en las escenas urbanas, que me vinieron bien para hacer mis pruebas con distintas forma de revelar mis películas en blanco y negro.
Los detalles técnicos, como siempre para quien se sienta interesado, están en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Pentax MX. Para los demás, simplemente os dejo algunas fotografías.
Últimas fotografías realizadas paseando libremente por la ciudad y primeras reducidas a las caminatas entre mi domicilio y el trabajo. Soy servicio esencial de la administración pública, sanitaria, y no he dejado de ir a trabajar. Pero ya sólo puedo realizar fotos en los desplazamientos entre mi casa y el trabajo. O metido en casa. Para lo cual, no encuentro ideas que me convenzan. Porque estoy cansado. Del trabajo. Bueno. Las fotos. Los detalles técnicos en El fin de la libertad y el principio del aislamiento con la Olympus Pen F + Ilford HP5 Plus 400.
Aunque en número de disparos individuales, el número de fotos que he realizado en digital durante 2019 sea superior al de fotos procedentes de película tradicional, cualquiera que conozca la dinámica propia de ambos métodos entenderá que, dejando a un lado los viajes, he dedicado bastante más tiempo a las cámaras de antaño y a la película fotoquímica que los circuitos electrónicos que codifican las archivos binarios de las cámaras digitales. Y es que me lo paso mejor. Además, este año tenía un propósito; soltarme más con la película negativa en color. E incluso con alguna diapositiva.
Vamos por meses… 12 meses, 12 fotos en blanco y negro, 12 fotos en color.
01 – Enero no fue muy movido, aunque tuvimos la primera #FP4Party y un «Clicks & Beers» de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Blanco y negro y color.
02 – Febrero vio llegar la segunda #FP4Party de las tres del año, y que me dejó alguna alegría, ya que alguna foto quedó finalista. Por lo demás seguí «entrenandome» en la fotografía en color. En estos primeros meses, sobre todo con las películas de ISO 200 y 400 más populares y económicas del mercado, de Fujifilm y Kodak.
03- Marzo y la última #FP4Party del año, con una veterana cámara soviética, que da mejores resultados de lo que uno espera, y buenos resultados en el carnaval infantil con la difícil de encontrar Fujicolor Natura 1600. Quitándome el miedo a las altas sensibilidades.
04 – Abril trajo la floración de las «sakura» y la celebración del «hanami» en el Parque Grande de Zaragoza y una visita al museo que lleva el nombre de la ciudad me sirvieron de excusa para alternan con la nobleza de Kodak, la Portra 400 y la Ektar 100, respectivamente.
05 – Mayo llegó con la inauguración de la exposición de fotografía estenopeica que impulsada por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ y dentro de las actividades culturales del Ayuntamiento de Zaragoza celebramos hasta principios de julio en la Casa de los Morlanes. En realidad, la foto de grupo está hecha en marzo, durante los preparativos, con película diapositiva Kodak Ektrachrome E100, la nueva emulsión que salió al mercado recientemente.
06 – Junio resultó ser un mes relativamente anodino. El viaje a China y otras contingencias hicieron que mi actividad fotográfica fuera mínima. Un Ilford HP5 Plus que llevaba habitualmente encima en la Pentax MX durante mis desplazamientos por la ciudad.
07 – Julio y los días soleados y calurosos son ideales para practicar la fotografía en el infrarrojo. Y empecé a desempolvar la Canon EOS 650 con el luminoso 50 mm f/1,4 para dar descanso a la Pentax MX. Con una de las visitas que en los primeros domingos de mes hicimos a nuestro museo favorito de la ciudad, el Pablo Gargallo.
08 – Agosto tampoco vio mucha actividad en fotografía con película tradicional. Estaba investigando los teleobjetivos para la Panasonic Lumix G9. Pero aún me dio para alguna doble exposición con la Holga 120N y algún amanecer con película en color.
09 – Septiembre fue parecido a agosto. Pero al menos utilicé la Hasselblad para probar con un rollo de Ilford Delta 100 mis nuevos filtro Lee que pocos días después me llevé a Japón.
10 – Octubre llegó cuando estábamos en el País del Sol Naciente. Y mientras viajábamos me llegó un paquete de regalo con algunas películas de Lomography. Como la Kino Berlín 400 y la Lomography Color 800, que me dispuse a probar en cuanto pude, porque nunca las había utilizado.
11 – Noviembre empezó con un tiempo más primaveral que otoñal, igual que diciembre está siendo más otoñal que invernal, y eso me animó a seguir usando la Kodak Ektar 100. Una película con personalidad, a la que hay que acostumbrarse. Pero también llegó el mes con una novedad en el catálogo de Ilford, las versiones para formatos 135 y 120 de la Ortho Plus, película ortocromática de sensibilidad ISO 80, que hubo que probar.
12 – Diciembre nos trae el final de la ronda solar. Habrá un par o tres de carretes en color que no están revelados todavía en el final de año. Pero pude probar mi nuevo Pentax SMC-M 50/1,4 en el Museo de Zaragoza, y celebrar, como a principio de año, un nuevo «Clicks & Beers» con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ.
Ya comenté hace unas semanas, que tengo un nuevo objetivo Pentax. Nuevo de segunda mano, claro. Que me llegó de Japón vía eBay, y que ya lo he probado para el uso para el que lo pensé. Con película fotográfica. Os dejo unas cuantas muestras, realizadas en algunos museos de Zaragoza, en Madrid y en un breve paseo en un día muy feo, gris, lluvioso…