[TV] El Doctor, la hija, la madre que la parió… y todos los demás que pasaban por allí

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Hace casi un año os contaba en estas páginas cómo me había enganchado a la serie de televisión británica Doctor Who, una serie que en su nueva época, que empezó en 2005, me había resultado simpática, algo infantil y poco más, pero que poco a poco se fue rehabilitando a mis ojos, y ahora me parece un imprescindible para satisfacer mi inclinación hacia las obras de ciencia ficción.

Hay que decir, que sin abandonar a su público más joven, las tramas de la serie se han hecho más maduras. Es una tendencia constante en la nueva época del Doctor. Hay más episodios dramáticos; los personajes sufren y mueren. Los malos también van evolucionando. De «monstruos» con aspecto de cartón piedra, se ha ido pasando a otros entes más sutiles, aunque con eventuales apariciones de los anteriores.

El caso es que esta nueva temporada comenzó con altas expectativas, debido a varios hechos:

  • El nuevo Doctor (Matt Smith), que comenzó sus andanzas en la temporada anterior, había pasado con nota la apreciación de los seguidores de la serie.
  • La nueva acompañante, la encantadora pelirroja escocesa Amy Pond (Karen Gillan), era una de las acompañantes con más personalidad y más queridas. Si ya sé… va a acompañada de Rory (Arthur Darvill), primero su novio, después su marido,… un personaje más discutido,… pero necesario.
  • Se había recuperado como personaje recurrente a River Song (Alex Kingston), enigmática arqueóloga y asesina, que iba acompañando al doctor en sus andanzas pero con sus líneas temporales en direcciones opuestas. La River madura conoció a un «joven» Doctor cuando pasa a mejor vida, y se supone que un «maduro» Doctor conocerá en el futuro a una joven River con la que tendrá algo más que «una bonita amistad». Y sobre todo sobre la que pesa el misterio de quién es realmente esta mujer que tanto sabe del Doctor y sus actuales acompañantes.
  • Los arcos argumentales eran más amplios y ambiciosos, más tenebrosos, más misteriosos. Como decíamos en la entrada de hace unas semanas,… ¿está o no está embarazada Amy? ¿Qué o quién provocó la grieta en el tejido del espacio tiempo? ¿Quién es la señora del parque que espía a Amy desde el principio de temporada? ¿Ha quedado ya resuelto el conflicto con el Silencio, o volverán? Nuevamente, ¿quién o qué es River Song? ¿Matará en el futuro al Doctor? ¿Quién es la niña del traje de astronauta? ¿Quién es la niña que se transforma en las calles de Nueva York?

Estamos a mitad de temporada. Se han emitido siete episodios. Los seis siguientes, tras el verano. Pero lo cierto es que los siete episodios han funcionado como una minitemporada, al final de la cual se han aclarado algunas cosas, y otras quedan para más adelante. A continuación comentaré los cinco últimos minutos del capítulo 6, y el séptimo en su totalidad. Así que, parafraseando a River Song,…

Hello, sweeties !!!

Spoilers !!!.

Sigo a la vuelta de la foto.

En la temporada pasada, una conspiración de "malos" condujo a nuestros héroes al sitio arqueológico de Stonehenge, ¿dónde nos llevarán las actuales aventuras? - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Al final del capítulo 6 de esta temporada (The Almost People), se nos confirmó algo que de una forma u otra ya sospechábamos. El embarazo de Amy era real. Lo que no sospechábamos es que la Amy corpórea que habíamos estado viendo durante toda la temporada no lo fuera. Que era un avatar de carne (flesh) artificial. Y la original estaba retenida en algún sitio en el espacio y en el tiempo, y de parto. Esto nos dejaba claro de que iba a ir el siguiente episodio A Good Man Goes to War. A rescatar a la escocesa y a su retoño.

El séptimo capítulo ya tenía algo importante para que me gustase. El componente space opera. Que la mayor parte del capítulo suceda en un asteroide en el espacio profundo, que salgan naves espaciales, que todo suceda en un futuro relativamente lejano (cosas que pasan con los viajeros en el tiempo),… todo eso ya supone un componente estupendo. Los muchos guiños en diversas escenas a los clásicos de Star Wars, como las tropas formadas en un gran hangar en una base espacial, las espadas luminosas de los monjes sin cabeza, y el principal, que me lo reservo para el final… pues mejor todavía.

Otra referencia ineludible es The League of Extraordinary Gentlemen, el cómic homenajeado bajo la forma de The League of Extraordinary Aliens, ese variopinto grupo de antiguos conocidos y deudores del Doctor, de razas alienígenas diversas, y sobre los que nos gustaría saber más en el futuro de algunos. Sobre todo de Jenny (Catrin Stewart), la acompañante de la lagarta vestida de samurai que viene del Londres decimonónico. O la sacrificada Lorna Bucket (Christina Chong), que proporciona algunas de las claves del episodio a costa de su vida. ¿Por qué se cargan en esta serie con tanta frecuencia a las chicas majas?

Todavía no he conseguido averiguar porque Rory se pega todo el episodio vestido de romano. Pero lo de este personaje, entre elemento trascendente y necesario y al mismo tiempo bufón, es otro problema del que quiero pasar.

El caso es que ha habido mucha acción y muchos personajes. Muy divertido. Muy lo que me gusta como pura diversión. Y es que además, analizando bien la situación, fijándose bien en el argumento, es como si hubiesen unido en una hora de televisión las dos primeras películas de la trilogía clásica de Star Wars:

  1. Unos cuantos se unen para salvar a la princesa (Amy y su niña, Melody Pond).
  2. Atacan la estación de combate, o en este caso el asteoride de Demon’s Run.
  3. Alguien usa espadas luminosas para pelear.
  4. Triunfan sobre los malos.
  5. Los malos contraatacan, y los buenos las pasan canutas.
  6. Alguien sigue usando espadas luminosas para pelear.
  7. Al final alguien dice «Soy tu padre»,… perdón, en este caso «Soy vuestra hija».
  8. El héroe sale a buscar a Han Solo,… ¡uy! que me he equivocado, a la niña Melody.

Si alguien a estas alturas de quienes siguen la serie y no ha visto el episodio no se ha dado cuenta de quien dice «Soy vuestra hija» y a quién se lo dice, que se lo haga mirar. Era una teoría que había circulado ya por la red. En cualquier caso, ya sabemos quién es River Song (enlace a Google translate). También suponemos quién es la niña que se transforma en Nueva York. Y también quién es la niña del traje de astronauta. Y nos tememos quién es quien dispara y mata al Doctor en el primer episodio de la temporada. Aunque suponemos que más que el Doctor es el (casi) Doctor. Aunque esto sólo es una teoría. Veremos. Pero de momento, ha sido muy entretenido.

Y es que siempre he tenido debilidad por Star Wars. La trilogía clásica, claro.

Las frías tierras de Gales son el escenario de rodaje de los episodios de Doctor Who; en la imagen, dos persona contemplan la catedral de Saint David's, una de las "cities" más pequeñas del Reino Unido - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

[Breve – TV] Doctor Who – Amy Pond

Televisión

BBC – Doctor Who – Amy Pond – Characters.

Durante unos años, satisfice mi lado más friqui con la reimaginada serie de ciencia ficción Battlestar Galactica. Desde entonces he estado buscando cómo calmar ese rinconcito de mi personalidad televisiva, quizá no excesivamente desarrollado, pero que está ahí. Echadle la culpa a La guerra de las galaxias. La original, no la tontería de principios de los 2000. Mira por donde, un clásico británico, el Doctor Who ha ido poco a poco instalándose en mi corazoncito más fantasioso. Y no poca culpa la tiene su última compañera. La pelirroja escocesa Amy Pond (Karen Gillan) es interesante la mires por donde la mires. Sí. También por ese lado. Pero en el último episodio le han pasado cosas terribles. De hecho le llevan pasando desde que comenzó esta temporada, aunque no lo sabíamos.

¡Y me acabo de enterar que el próximo fin de semana, emitirán el séptimo episodio, lo terminarán en un cliffhanger como de aquí a Pernambuco de grande, y no volverán a terminar la corta temporada de 12 o 13 episodios hasta septiembre!

Tres meses de agonía. La semana que viene os lo cuento in extenso.

[TV] El doctor más antipático se despide hasta el año que viene, una buena comedia, y un mediocre musical

Televisión

Como continuación a entradas anteriores, continuamos despidiendo las temporadas de la mayor parte de las series importantes que nos mandan desde el otro lado del charco. Lo gordo ya ha terminado. Ahora quedan por ahí danzando algunas series de cadenas de cable o menores, pero que muchas veces son más interesantes por su calidad. En cualquier caso, esta semana os traigo el final de temporada de tres series, como habréis podido deducir del título de la entrada.

House M.D. (7ª temporada)

Salvo su primera temporada, y tal vez la segunda, las aventuras del antipático Gregg House (Hugh Laurie) han sido muy irregulares. Es cierto que muchos de los casos y algunos de los arcos argumentales han sido muy interesantes. Y la buena factura general de la serie hace recomendable su visión. Pero desde luego es una serie con claros signos de agotamiento. El haber comenzado esta temporada fuerte con el protagonista y su jefa (Lisa Edelstein) enrollados suponía una apuesta muy importante. Lo cierto es que es una trama que ha funcionado a ratos. El resto de los secundarios han sido muy irregulares, y la reintroducción de Thirteen (Olivia Wilde) le suministró una cierta energía en su tramo final, pero poco más. Sabemos que alguno de los personajes importante abandona la serie, sabemos que la siguiente será la última temporada, han dejado el final de la séptima en una situación insostenible para House… en fin. Soy un poco escéptico de por donde puede salir todo esto. Pero ya que sólo queda una última temporada, la veremos, y nos quedaremos con los recuerdos más agradables de una serie que nos ha dada muy buenos ratos.

Glee (2ª temporada)

Esta serie me interesó por dos motivos:

  • Me gustan los musicales y las películas con canciones.
  • A pesar de parecer una típica serie de institutos, su primera temporada tenía momentos de muy mala baba, que la hacían especialmente divertida.

Lo cierto es que sigue siendo una serie con canciones. Pero ha perdido buena parte de su mala baba, y se ha hecho mucho más vulgar, como una serie de amoríos entre adolescentes. Aunque ha tenido algún momento entretenido, como cuando se asomó Gwyneth Paltrow por un par de episodios, empieza a dejar de interesarme. Más cuando en ocasiones parecen episodios pagados para promocionar artistas modernos del pop americano que otra cosa. Es altamente dudoso que siga con ella en el futuro. Lo único que podría hacerme reconsiderar el tema es que los personajes entran en su último año de high school, luego debería renovarse el elenco, y me puede entrar el gusanillo de la curiosidad sobre qué pasa. Pero en principio, está en suspenso.

Modern Family (2ª temporada)

Esta comedia familiar, de las de sólo 20 minutos de duración, sí que ha mantenido sus expectativas. Si este conjunto de típicas/atípicas familias interrelacionadas ya fue una agradable sorpresa en su primera temporada, ha seguido siendo una serie que nos ha dejado todas las semanas con una amable sonrisa puesta. Y en alguna que otra ocasión con risas de verdad. Impresionante Gloria (Sofía Vergara) con momentos absolutamente impagables. Un pilar de la serie es y será la estupedez de Phil (Ty Burrell), casi siempre en estado de gracia. Muy divertidos las interacciones de los niños y las adolescentes. Todos muy bien en general. Seguro que sigo viendo su tercera temporada. Cuesta poco y el beneficio en buen humor es muy alto.

Música recomendada

Esta recomendación ya ha pasado por aquí, creo. Pero esta mañana, que quiero estar de buen humor, estoy repasando programas de Jazz porque sí dedicados a The Firehouse Five Plus Two. Jazz tradicional con mucho ritmo y muy buen rollo.

Entre campos

Entre los campos de la huerta de Casetas, Zaragoza; al fondo el Castellar - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8

[TV] Muchos fines de temporada de series con un interés relativo

Televisión

Hoy no tengo «nada que hacer». Hoy es día de ir a votar, y por motivos que no vienen al caso, voté por correo a principios de la semana pasada. Ayer sí cumplí con «el mandato de la ley», y reflexioné. Pero hoy, lo que «manda» la ley ya lo tengo hecho. Así que me dedicaré a las cosas que uno hace los domingos. Quizá por la mañana vayamos al cine, después de comer veré algo de televisión. Por la tarde, cuando pase el calor que ya va haciendo, quizá me dé una vuelta con la cámara de fotos. A lo mejor me vuelvo a bajar a la plaza del Pilar, para ver el ambiente cuando comience el escrutinio electoral. No sé. O me busco algún paisaje suburbano que me apetezca fotografiar.

Pero mientras tanto, voy a comentar algo de televisión. Esta semana pasado han terminado temporada algunas series que he ido viendo. Yo tengo televisión de pago, donde se pueden ver todas estas series, con un descodificador que permite su grabación para verlas en el momento en que sea oportuno. Pero en este momento, no todas las cadenas dan el servicio que deberían por lo que uno paga. Ofrecer el programa en alta definición si se emitió así, y dar la oportunidad de ver el programa en versión original subtitulada si es extranjera. Para mí, esto debe ser un mínimo. También es recomendable que no se retrasen en exceso respecto a su emisión original en origen. Por eso, cuando las cadenas no cumplen con lo que yo creo que deberían, veo los programas mediante fórmulas alternativas. Aunque pago religiosamente mi cuota mensual de televisión de pago. El que quiera entender, que entienda.

Las cuatro series que esta semana han terminado temporada proceden de las cadenas norteamericanas más generalistas, por lo que son series muy comerciales. Muy para el común de los ciudadanos. Esto implica que tienen temporadas con más de 20 episodios, y por lo tanto lo normal es que tengan una calidad irregular. Cada vez empiezo a ver nuevas temporadas de series de ficción de este tipo. Suelo seleccionar las de cadenas de cable, con temporadas más cortas, y más calidad global. Y más adultas. En todos los sentidos de la palabra. Pero hay algunas que empecé a ver en su momento, y de momento les soy fieles, hasta que me canso o son suprimidas. De este tipo de series toca hablar esta semana. Dos comedias de situación de 20 minutos por episodio, y tres dramas procedimentales de doble duración.

How I Met Your Mother (6ª temporada)

Siempre me pareció que era una especie de Friends pero mejor, más madura y con personajes potencialmente más interesantes. La serie sigue teniendo momentos muy interesantes y divertidos, pero la calidad de sus episodios es más irregular. Ciertamente, muchas veces los secundarios se comen por completo a Ted (Josh Radnor), el presunto protagonista. Evidentemente Barney (Neil Patrick Harris) es el rey de la serie, el más divertido, el que nos ofrece los mejores momentos.

En esta temporada, además de las situaciones puntuales que viven los protagonistas, se han desarrollado varios arcos argumentaless. El posible embarazo de Lily (Alyson Hannigan), la muerte del padre de Marshall (Jason Segel), los amores de Ted con Zoey (Jennifer Morrison), con el asunto de la demolición del viejo hotel de fondo. El desarrollo de las mismas ha sido irregular, y la serie ha dependido mucho de momentos de inspiración de los guionistas. En cualquier caso, parece que ya vamos a conocer a la madre, lo cual puede indicar que la serie poco a poco evoluciona a su desenlace. Con otras bodas, menos esperadas, en el horizonte. Y algunas mamás, claro.

The Big Bang Theory (4ª temporada)

Esta es una serie divertida. Pero no ha llegado al nivel de su segunda temporada que fue la de los momentos estelares de Sheldon (Jim Parsons). La verdad es que uno de los problemas de la serie es que se ha hecho muy dependiente de este extraño ser. Esta temporada se ha centrado en los amoríos de todos los personajes. Leonard (Johnny Galecki) con Priya (Aarti Mann), la hermana de Raj (Kunal Nayyar); Howard (Simon Helberg) con Bernadette (Melissa Rauch) la compañera de trabajo de Penny (Kaley Cuoco); y la extraña relación de Sheldon con la no menos extraña Amy (Mayim Bialik). Unas han funcionado mejor y otras peor. Por supuesto, todas estas relaciones van entrando en crisis hacia el final de la temporada, con alguna sorpresa incluida. El final ha sido flojo. Seguiré viéndola porque es entretenida, y con episodios cortos. Pero ha perdido momento.

Bones (6ª temporada)

Comenzó la serie con la dispersión de todos los protagonistas y secundarios generada al final de la temporada anterior, y tras los episodios iniciales para volver a reunirlos, todo ha vuelto a lo que era. La resolución de los casos habituales, más o menos asquerosos en sus escenas iniciales, el goteo de becarios más o menos graciosos, la relación de Angela (Michaela Conlin) y Hodgins (T.J. Thyne) con embarazo incluido, y sobretodo, la tensión sexual no resuelta entre Bones (Emily Deschanel) y Booth (David Boreanaz), agravada por la relación de este último durante buena parte de la temporada con una guapa periodista (Katheryn Winnick). La serie ha sido entretenida, pero tampoco ha tenido el nivel de interés que las anteriores. También necesita un revolcón para mantener el interés, o será conveniente que la vayan finiquitando. Aunque claro, en los dos episodios finales, han puesto las bases para esta renovación. Veremos en que resulta.

The Mentalist (3ª temporada)

Las aventuras del grupo de investigadores del CBI, liderados por la serie y eficiente Teresa Lisbon (Robin Tunney) y ayudados por el rarito Patrick Jane (Simon Baker), han entrado en cierta monotonía que me ha llevado a plantearme en varias ocasiones el abandonar la serie. El mismo esquema de siempre de resolver casos más o menos interesantes, pero cada vez un poco más cansados del rarito. El caso es que he aguantado hasta el final, y mira tú por donde el capítulo doble de final de temporada ha sido muy interesante. Por lo menos comenzaré a ver la temporada que viene por ver como resuelven la situación en la que se ha puesto Jane, pero ya veremos si aguanto mucho más.

Grey’s Anatomy (7ª temporada)

Reconozco que este es mi vicio inconfesable. Esta serie es un culebrón, una marujonada. Pero hay sigo viéndola. Y ni siquiera sé muy bien por qué. Pero bueno… que se le va a hacer. Nadie es perfecto. Y nada hay que indique que este en riesgo de cancelación. Qué sufrimiento para mi coherencia personal. En fin. Ni siquiera comentaré gran cosa de lo que ha pasado. Para qué. Lo de siempre. Amoríos entre neuróticos, y dramones por doquier. Ale. A otra cosa.

Música recomendada

Esta mañana estoy escuchando más la radio, pero estoy preparando el iPod para que cuando salga a la calle, ir escuchando el elegante jazz de Bill Evans. En concreto, el álbum On Green Dolphin Street. Algo tranquilo y agradable.

Cantando y bailando

Seguimos recordando con imágenes al animoso movimiento ciudadano reclamando regeneración democrática que ha animado la campaña electoral; cantando y bailando en la plaza del Pilar de Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

[TV] Fringe, una serie bipolar desde muchos puntos de vista

Televisión

Aunque ya comenté el lunes las series que terminaron temporada la semana pasada, decidí dejar para una entrada aparte el final de temporada de Fringe. Por varios motivos. Porque es de lo poco de ciencia ficción que hay digno en estos momentos, a pesar de que empezó como empezó. Y es que si algo ha tenido la serie, y tiene puesto que la veremos una nueva temporada, es una especie de bipolaridad. A veces para bien, otras para mal. Pero vamos a desgranar los porqués.

La serie empezó, en su primera temporada, como una especie de Expediente X, serie que no me gustó y de la fui incapaz de ver un capítulo completo, pero con la ventaja de tener unos personajes razonablemente atractivos que impidieron mi abandono inmediato. Pero poco a poco, dejó atrás su carácter procedimental, con episodios autoconclusivos sobre todo tipo de situaciones y entes raros, para ir creando un arco argumental amplio e interesante, que ha acabado siendo predominante. Afortunadamente, desde mi punto de vista.

Los dos universos enfrentados por la humana debilidad de Walter (John Noble), incapaz de quedarse sin hijo aunque se lo tenga que traer de un universo alternativo, y sin prever las catastróficas consecuencias que de este hecho se derivan, es algo muy conseguido. Sin embargo, no son dos universos contrapuestos, ni distintos en lo esencial. Es cierto que las historias de ambos son distintas, pero no dejan de ser dos universos humanos, plausibles, coherentes con lo que nuestra especie es. La bipolaridad está en otro punto. En el más importante. En los caracteres de los personajes principales.

Dos Olivias (Anna Torv), distintas. Una introvertida e introspectiva, conflictuada; la otra extrovertida, sin complejos, de acción. Dos Walters, uno atribulado por sus errores, dañado cerebralmente, en busca de redención; el otro, movido por el odio, por el deseo de venganza, por la falta del hijo perdido. Dos de casi todo lo demás, menos de Peter (Joshua Jackson), que es único, y de alguna forma la clave para resolver el follón que hay montado. Pero de alguna forma todos son dos vertientes de cada carácter, todos podrían haber sido como en el otro universo, si las condiciones lo hubiesen facilitado. Todos tenemos dos lados, y es el ambiente el que hace que se exprese preferentemente uno u otro. Más bipolaridad.

La tercera temporada ha sido claramente bipolar. Probablemente, según se comenta, condicionada por la amenaza de cancelación que se ha cernido sobre ella en todo momento. A pesar de la indudable calidad de la serie, su público es minoritario, y esto puede considerarse poco rentable para las cadenas de televisión. A no ser que se incluya entre la programación de prestigio que a toda cadena le gusta tener en determinados momentos si no le hace perder dinero. Pero a lo que íbamos. La serie ha tenido en su tercera temporada dos caras, con un puente intermedio. La primera, sus primeros capítulos, las aventuras de las Olivias intercambiadas de universo. Ha sido, junto con el final de la segunda temporada de la que es continuación esta situación, de lo mejor con la serie. Y debo confesar una cosa. Por mucho cariño que le haya cogido a la Olivia que conocemos desde el principio, la que podemos considerar de «nuestra realidad», de lo que llamaré el universo ‘A’, me parece mucho más entretenida y atractiva la Olivia del universo ‘B’. La segunda cara ha sido la lucha contra el reloj por la misteriosa máquina, con el objetivo de salvar al mundo en el universo ‘A’, y de destruir al contrario como venganza en el universo ‘B’. No desvelaré grandes cosas. Pero ha estado interesante. Interesante pero precipitado. Todas las líneas argumentales están cerradas en la práctica. Y ha habido la necesidad de inventar un nuevo principio para la siguiente temporada al conocerse la renovación. No ha sido por lo tanto un final tan estupendo y perfecto como esperábamos para esta tercera temporada. Pero se compensa porque tendremos más.

Sin embargo, no sabemos como avanzará. Parece como si en estos momentos hubiera la necesidad de inventarse una nueva historia con los nuevos personajes. Y esto es arriesgado. En cualquier caso, es dudoso que haya una quinta temporada, así que disfrutemos de lo que queda. Y tan felices.

Recomendación musical

Mientras escribo esta entrada, en una grabación de un programa de Cuando los elefantes sueñan con la música – Radio 3, emiten algunas canciones de Silvio Rodríguez. Me parece como si hubiese pasado una vida desde la época en que escuchaba a este cantautor cubano con cierta frecuencia. El Unicornio azul me gustaba especialmente. Más que cuando se ponía revolucionario. Debe de estar mayor ya. Sí.

A orillas del Rin

He empezado a revisar fotografías de los viajes del año pasado; como si fuesen de un universo 'B'... esta es de Colonia,... pero no sé muy bien como tirar para el conjunto de viajes - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[TV] Shameless, sin vergüenza en Chicago

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Esta es una adaptación americana de una serie de gran éxito británica con el mismo nombre y el mismo planteamiento. Shameless significa literalmente sinvergüenza. Y sin vergüenza alguna salen adelante los Gallagher, una familia altamente disfuncional de los suburbios de Chicago que nos ha llevado durante 12 episodios de esta primera temporada entre la comedia (ácida, muy ácida) y el drama (que bordea en ocasiones la tragedia).  Y lo ha hecho muy bien. No he visto nada de la serie británica. Y ahora que va ya por su octava temporada, no me veo con ganas de enfrentarme a ella. Todo el mundo dice que es espléndida. No voy a poder comparar. Pero la versión americana es de lo mejor que he visto últimamente en la caja tonta. Veamos de qué va.

Los Gallagher son un familia. En esta familia hay seis hermanos que van desde los veintipocos de Fiona (Emmy Rossum) hasta los apenas dos añitos del más pequeño. entre medio un grupo de adolescentes y niños, que por carácter y trazas parecen cualquier cosa menos hermanos o miembros de la misma familia. Sobreviven gracias a los esfuerzos de Fiona, que hace de madre de todos ellos, por establecer un mínimo de orden y aportar unos mínimos ingresos al grupo. Aunque todos ellos echan un mano en el tema del dinero, aunque sea en los límites de lo legal. Básicamente, tiran de picaresca. Hay un padre, Frank (William H. Macy), que cuando comienza la serie es poco más que un alcohólico sin techo, que se deja caer por el hogar familiar cuando está muy necesitado, y cuyos ingresos proceden fundamentalmente del fraude a las distintas agencias sociales gubernamentales. Y por supuesto, también tirará de picaresca. En un momento dado se instalará con Sheila (Joan Cusack), una mujer con un fuerte trastorno neurótico que le impide salir de casa, que le aceptará en su hogar gracias a la disposición de Frank para acomodarse a los peculiares, y dolorosos, gustos sexuales de Sheila. Y hay muchos más claro. Está Steve (Justin Chatwin), quien pretende a Fiona en competición con un policía local, y que está metido en turbios negocios con coches robados, mientras esconde su origen familiar. O los dos hijos adolescentes. Lip (Jeremy Allen White) que parece el más normal, muy inteligente, que acabará enamorado de Karen (Laura Wiggins), hija de Sheila,una adolescente también muy inteligente que usa el sexo como rebeldía ante su padre, aunque en sí misma roza la ninfomanía. Y Ian (Cameron Monaghan), homosexual que se lo monta con el dueño de la tienda donde trabaja, pero que va explorando otras opciones, siempre viviendo en un lío horrible. También está la peculiar Debbie (Emma Kenney), una niña que empieza a rondar la preadolescencia y que tiene una peculiar visión de la vida y los problemas… A estos hay que añadir dos vecinos, la madre que se hizo lesbiana y que vive con una camionera afroamericana, el marido de Sheila, etcétera.

Como se ve un reparto coral. El principio de la serie es soportado fundamentalmente Emmy Rossum que está realmente espléndida en su interpretación. Pero poco a poco, todos los personajes, y por lo tanto todos los actores, van cogiendo su parte de protagonismo, consiguiendo un equilibrio realmente difícil de conseguir con un reparto tan amplio y tan diverso. En cualquier caso, uno de los mejores elencos de las series de televisión actuales. Por supuesto, mientras que el trabajo de Rossum y otros consiste en vertebrar y mantener la calidad y la credibilidad de la serie, los momentos puntuales estelares se los debemos a William H. Macy, que está trágicamente divertido en la mayor parte de las situaciones.

En cuanto a la historia, se puede deducir de lo dicho hasta ahora. Una sucesión de situaciones que comprometen a la familia. Su situación económica siempre precaria, su relación con la ley, la cohesión del grupo,… De todas irán saliendo básicamente gracias a dos caracteres. A la inteligencia básica, innata, pero poderosa de sus componentes, que les permite ejecutar todo tipo de picardías y fraudes con resultados llamémos les felices, y al sentido de solidaridad entre los miembros de la familia. Porque este es uno de los hechos diferenciadores de la serie. Es un canto a la solidaridad entre los desfavorecidos. Es una serie adulta, que procede de una de las cadenas de cable norteamericana. Y eso quiere decir que hay sexo, entre adultos, entre adolescentes, y entre adultos y adolescentes, y salen desnudos. Hay consumo de drogas, hay alcoholismo, hay engaños, mentiras, violencia, se dicen tacos… hay una fuerte crítica hacia las condiciones económicas y sociales que están llevando en la actualidad a fuertes desequilibrios en las sociedades ricas del planeta. No es por casualidad que tanto esta serie como la de origen estén basadas en los EE.UU. tan influidos por las políticas neoconservadoras, como en el Reino Unido, que quedó como quedó tras el paso del thatcherismo, no corregido por los gobiernos laboristas posteriores. Así que los partidarios de lo políticamente correcto que se busquen una reposición de Con ocho basta, si quieren un drama familiar.

En cualquier caso, he disfrutado mucho de estos doce capítulos, y tengo ganas de más. Pero habrá que esperar un tiempo. Porque se ha confirmado una segunda temporada. Y eso es una buena noticia.

Recomendación musical

Frente a la sordidez en que viven los Gallagher, hoy me apetece algo elegante. Como por ejemplo el Gloria’s Step del Bill Evans Trio.

El sol tras la lluvia

Para los Gallagher, todos los días son de tormenta, al final de los cuales puede salir algún rayo de sol que ilumine su existencia - Pentax K-x, SMC-A 50/2

[TV] De cómo Hank Moody salió del mayor apuro de su vida,… si es que salió, y aprendió algo en el intento

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Está recién terminada la cuarta temporada de Californication, una temporada cuyo eje central es el juicio contra su protagonista Hank Moody (David Duchovny) por el delito norteamericano conocido como statutory rape, que algunos identifican en español con el estupro, aunque no es lo mismo. Esencialmente es mantener relaciones con un menor por debajo de la  edad legal de consentimiento, aunque no concurran las circunstancias que sirvan para definir el delito como violación. La cuestión es que la edad de consentimiento sexual es muy variable. En España es muy baja, situándose en los 13 años, aunque la probabilidad de que a un adulto le condenen por estupro en caso de mantener relaciones con un menor de 16 son muy altas. En EE.UU. suele ser bastante más alta, dependiendo de los distintos estados, que la sitúan entre los 16 y los 18 años. Y si todos recordamos, el pícaro Moody se lo montó en el primer capítulo de la primera temporada de la serie con Mia (Madeline Zima), la hija de quien en ese momento era novio de su ex, la siempre interesante Karen (Natasha McElhone). Aunque el desconocía el dato de la edad de tan desarrollada físicamente criatura.

La temporada ha tenido dos partes claramente diferenciadas. La primera en el que nuestro protagonista y buena parte de su entorno caen en un estado de descontrol absoluto, tanto en el sexo como en el consumo de drogas y alcohol, que les lleva a situaciones demenciales, en una especie de huída hacia adelante ante lo que se viene encima. En su línea de tirarse a toda bicho viviente femenino que se pone por delante, vuelve a arruinar toda posibilidad de arreglar las cosas con Karen, de quien no podemos olvidar que está perdidamente enamorado pese a todo. En una segunda parte, conforme se acercaba el momento del juicio, las cosas se han vuelto más calmadas, Moody se ha vuelto más reflexivo y, dentro de su innato cinismo, menos autodestructivo. Guiado, a duras penas, por su abogada, la guapísima Carla Gugino, con quien también mantiene el consiguiente affair, llega al momento del juicio en el que muchas cosas se plantean. Pero tendremos que esperar a una quinta temporada para ver si hacen mella en el escritor.

La serie ha seguido con sus constantes. Por un lado, el sexo desenfrenado de Moody y su cohorte. Chicas, y no tan chicas, guapas mostrando generosamente sus encantos. Tipos extravagantes que viven su vida como si no estuvieran en este mundo. Y Moody por ahí perdido y a lo suyo, sin que sepa exactamente qué es lo suyo. Por otro lado, desde el primer momento, esta serie es la historia de amor entre Moody y Karen, una historia de amor que todavía no sabemos si podrá tener un final feliz. Aunque a algunos nos gustaría decir que sí. De momento, hemos dejado a ambos en la carretera, alejándose de California. Está por ver cómo y dónde vuelven a encontrarse sus caminos. Bueno,… supongo que en California, pero ya veremos.

Recomendación musical

He escuchado mientras escribía esta entrada a Fernanda Takai cantando Diz que foi por aí. Me encanta la vocalista de Pato Fu cuando canta en solitario. Aunque no la he encontrado en Spotify

Ánades junto al puente de hierro

Pato fu... no, sólo patos, bajo las arcadas del puente de hierro en Zaragoza - Pentax K-x, SMC-A 50/2

[TV] Adios al diario secreto de nuestra ‘pilingui’ favorita,… o una de ellas al menos

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Cuatro temporadas de 8 capítulos cada una han durado las andanzas televisivas de Belle… o Hanna. Como prefiráis. Basada en el éxito editorial de hace unos años en el cual una call girl a través primero de un blog y posteriormente de un libro nos contaba la vida de una prostituta de lujo, Secret Diary of a Call Girl ha sido una adaptación libre a la televisión, protagonizada de forma absoluta por la encantadora Billie Piper, que pasó de heroína de la ciencia ficción, casi infantil, como acompañante del Doctor, a animar las veladas de los papas de sus anteriores admiradores.

Desde luego, la presencia de la Piper siempre fue un estimulante aliciente para seguir la serie, que basó sus primeras temporadas en contarnos las andanzas de la call girl, con alguna incursión en sus dificultades para compaginar su vida ‘profesional’ con su vida de relación privada y familiar. Temporadas desenfadadas, divertidas, básicamente en el terreno de la comedia, aunque eventualmente tuvieran algún puntito dramático. De esos de, no todo es de color de rosa.

Sin embargo, en sus últimas temporadas se ha puesto más énfasis en su vida de noviazgos y amistades, y sus dificultades para compaginarlas con su vida como prostituta, especialmente conforme sus mejores amigos o potenciales novios conocer cual es su modo de ganarse la vida. Hasta la tercera temporada todo fue bien. Sin embargo, creo que la última temporada ha supuesto un bajón notable. Tanto las situaciones como las interpretaciones han sido más exageradas, rozando la protagonista la histeria. Me ha dejado un poco frío.

En cualquier caso, ha sido la despedida de un personaje que nos ha ofrecido momentos muy buenos y divertidos y a la que recordaremos con cariños. Y por supuesto, sigo pensando que Billie está estupenda. Aunque cada vez se notaba más que le doblaban las escenas de cuerpos ligeros de ropa.

Recomendación musical

Mientras escribo esta entrada, estoy viendo en la televisión una actuación de Diana Krall, interpretando The Boy From Ipanema, una canción sobre la música de Garota de Ipanema, en inglés, en la que hay un cambio de sexo del protagonista. Sin embargo, cada  vez me casa más la Krall dedicada a los estándares facilones. Prefiero cuando arriesga un poquito como su The Girl in the Other Room, mi álbum preferido de la cantante canadiense.

Leicester Square Underground

Belle/Hanna no sería Belle/Hanna sin Londres; aquí, follón de taxis junto a la estación de metro de Leicester Square - Canon Digital Ixus 400

[TV] Mad Men… los chulos machistas también lloran,… o algo así…

Televisión

Desde su primera temporada, Mad Men, y en especial su carácter protagonista, Don Drapper (Jon Hamm), han recibido el beneplácito unánime de la crítica televisiva. No son pocos los que la ven como una de las mejores series de ficción de la historia de la pequeña pantalla. Pero, lo que son las cosas, las andanzas de unos publicistas a principios de los años 60 nunca me parecieron algo realmente interesante. Así que pasé de ella, resistiendo con valentía todos los comentarios positivos, todas las candidaturas a los premios, y todas las aseveración de que Betty Drapper (January Jones) está como un queso. Esto último es cierto, aunque un poco delgaducha para mi gusto, la Jones está como un queso.

El caso es que finalmente he aprovechado la emisión de la cuarta temporada de la serie en alta definición, y en versión original subtitulada, en Canal Plus para darle una oportunidad. He de decir que efectivamente la factura de la serie es un primor. Ambientación perfecta, fotografía y diseño artístico como pocas se pueden ver, interpretaciones contenidas pero firmes y eficaces, hombres duros que fuman y beben como cosacos, pero en clubes muy refinados, una colección de secretarias y otras señoras y señoritas que cada cual está más buena que la anterior y que en su conjunto quitan el hipo,…

Pero a mí, no me ha sabido emocionar. La he visto con curiosidad. En algunos momentos con mucho interés. Es cierto que el personaje protagonista tiene mucha miga. Pero en realidad, por listo que sea en esto de la publicidad, me parece un imbécil. Si eso es lo que quieren que creamos, chapeau, porque en mi caso lo han conseguido plenamente. Del resto de los personajes de la serie, el conjunto de mad men me han parecido una banda de cretinos, y donde me ha parecido que realmente hay jugo es en las mujeres, que independientemente de sus cualidades físicas, son los únicos personajes que me han parecido realmente multidimensionales, y dignos de ser seguidos en sus dificultades por superar las limitaciones impuestas por el machismo empresarial, especialmente virulento en la época de la acción, y sus propias autolimitaciones. Peggy Olson (Elisabeth Moss), la doctora Miller (Cara Buono, qué guapa, qué elegante y qué interesante), la propia Betty… todas ellas son mucho más interesantes que cualquier de los chulos machistas que protagonizan el título de la serie. La única pega a la parte femenina es el aspecto caricaturesco que ofrece en ocasiones Christina Hendricks interpretando a la muy eficiente Joan Harris. Luciendo una figura y unos pechos prácticamente imposibles, me resulta imposible tomarme en serio un personaje que tiene o podría tener una profundidad y una importancia sobresalientes. Probablemente la intención es que los tenga,… pero,… me resulta una presentación chabacana del personaje. Los enormes pechos nunca han sido de mi gusto. Y que conste que le tengo mucho cariño a la actriz por la abundante diversión que nos proporcionó interpretando a la pícara y traidora Saffron en un par de episodios de Firefly. Uno de mis personajes favoritos de aquella estupenda space opera con aire de western.

Supongo que seguirá alguna temporada más. Ya me pensare si la veo. Probablemente sí. Pero aunque no puedo negar muchas de las excelencias que se le atribuyen, ha sido incapaz de emocionarme o intrigarme lo que yo esperaba.

Recomendación musical

Estoy convencido de que el tema que voy a recomendar ha sonado alguna vez en la serie. Pero la canción que me viene a la memoria cuando la veo es indefectiblemente esa baladita ligera tan deliciosa que es In Other Words, popularmente conocida como Fly Me To The Moon. Son muchos los ilustres que la han cantado, aunque las versiones más famosas suelen corresponder a Sinatra. Pero mi recomendación va para la dulce voz de Astrud Gilberto.

Elysée-Montmartre

El teatro Elysée-Montmartre, recientemente destruido por un incendio, hace poco más de un año, en todo su esplendor - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH

[TV] Outcasts,… cuando la colonización estelar es algo más difícil de lo que cuentan…

Televisión

Y mantener las audiencias con una serie de ciencia ficción también. Porque justo cuando me veía el octavo y último episodio de la primera temporada de esta serie británica, Outcasts, me enteraba que es muy posible que sea el último y definitivo. Que la cancelan. Veamos un poco de qué ha ido.

Línea argumental

De una forma tremendamente optimista y pesimista al mismo tiempo, la acción sucede a mediados del siglo XXI en un planeta llamado Carpathia a una distancia de cinco años de viaje de la Tierra, donde una serie de colonos han establecido una ciudad, Forthaven, en un intento de preservar la especie humana, en peligro por las catástrofes ambientales y de todo tipo que ponen en peligro la supervivencia en el planeta madre. Optimista por la idea de que en un plazo de pocas décadas puede estar resuelto el viaje interestelar, por peligroso que lo pinten. Pesimista por la idea de que queda tan poco tiempo para que la especie humana mande su planeta madre a la porra.

A partir de ahí, en los ocho episodios de esta temporada van apareciendo una serie de líneas argumentales. La existencia de unos humanos de diseño que deberían haber muerto pero que están por ahí, y están enfadados. Conflictos políticos e interpersonales dentro de la ciudad. Descubrimientos de la existencia de seres similares a los humanos en el pasado del planeta. Aparición de una inteligencia misteriosa que pone en jaque a los humanos. Llegada de una nave no esperada de la Tierra con aviesas intenciones respecto a la población actual. Etcétera.

Cada capítulo tiene una historia propia al mismo tiempo que va presentando y va haciendo avanzar, con parsimonia, las distintas líneas argumentales.

Producción y realización

En lo que se refiere a la producción, es bastante aceptable para lo que es una serie de televisión de ciencia ficción. Rodada en Sudáfrica, con unos paisaje a ratos áspero y duros, a ratos hermosos, la ambientación es bastante razonable. El hecho de situar la mayor parte de la acción sobre la superficie planetaria, obliga a construir algunos decorados al aire libre para ambientar la ciudad de Forthaven, y permite limitar a un mínimo aceptable las naves espaciales y este tipo de parafernalia.

Los episodios están rodados con razonable destreza técnica. Nada que objetar.

Caracteres e interpretación

Aquí es donde las cosas empiezan a flaquear. Aunque interpretados por actores y actrices razonablemente competentes los caracteres principales no son demasiado atractivos. Los malos son demasiado obvios, los ni fu ni fa no llaman la atención, y los buenos son muy tópicos y con falta de rasmia. No he conseguido interesarme demasiado por lo que les pasaba a esta gente, y en algún episodio incluso me he desconectado un poco, perdiendo hasta cierto punto el hilo.

Impresión general

Creo que la idea era razonablemente buena, pero ha carecido de elementos significativamente distintivos, propios, que no parecieran tomados de otras series o películas. Y que ayuden a engancharse a la acción y los personajes que ya hemos dicho que eran obvios. Esta falta de alma propia, las múltiples sensaciones de déjà vu que presenta la serie le han restado mucha emoción. La serie quizá podría haber evolucionado hacia algo interesante. El cliffhanger final te deja algo intrigado… no mucho, pero algo… Da la sensación de que quizá lo emocionante está por llegar. Pero la serie no ha llegado funcionar lo suficientemente bien, y salvo que decidan hace algún episodio especial para cerrarla, nunca sabremos como acaba el tema.

Una pena. Sigo diciendo que desde que acabó Battlestar Galactica hemos andado un poco huérfanos de space operas. Que lo que ha ido surgiendo no ha dejado suficientemente satisfecho. Habrá que esperar otras ocasiones. O a que el Doctor vuelva por sus fueros dentro de algo más de un mes.

Recomendación musical

La palabra outcast viene a significar algo así como marginado, vagabundo, proscrito,… en inglés. El que ha sido excluido de una sociedad. Individuos de alguna forma aislados. Así me iré a las Empirean Isles de Herbie Hancock, que no sé si tienen mucho que ver, pero que están muy bien. La más conocida, Cantaloupe Island.

Troncos

Paisaje muy seco y con poca vegetación; donde hay agua, bosque bajo, sotos... como estos arbustos a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 70-210mm f/3.5-4.5 USM

[TV] Caprica; lo que parecía, lo que fue y lo que pudo ser

Televisión

Me ha costado. Mucho más de lo que yo pensaba. Pero al final he terminado de ver Caprica, el spin-off en forma de ‘precuela’ de la excelente Battlestar Galactica. Y de alguna forma, me lo he tenido que proponer. Un poco a la fuerza. Por cabezonería. Quién lo iba a pensar cuando se estrenó el capítulo piloto en forma de telefilm haya por la primavera del año 2009. Un episodio piloto que me pareció sumamente interesante y que prometía mucho. Estaba claro que no iba a ser la serie madre. Que iba a ser otra cosa. Pero había buenos intérpretes, líneas argumentales interesantes y muy desarrollables, ideas,…

Sin embargo, la serie ha muerto por inanición. Por que no han alimentado esas ideas, esos argumentos y esos personajes. Por que no han alimentado correctamente al público potencial. Y porque la política de emisión de la serie en origen ha sido caótica. hasta tal punto que nunca tuve claro cuándo y dónde emitieron los últimos 5 capítulos que he terminado de ver recientemente. En fin. Pasaré a comentar esta fallida serie de ciencia ficción… o lo que fuera.

Lo que parecía

Pues parecía que iba a ser un apasionante retrato de una sociedad en vísperas de una revolución tecnológica que la sacudiese y la cambiase de arriba a abajo, a través del proceso de desarrollo de los nuevos seres metálicos, los Cylones. Con paralelismos evidentes con la sociedad norteamericana y mundial actual, que se está viendo sacudida por nuevas inestabilidades asociadas al terrorismo o al resurgir de grupos religiosos o antidemocráticos, mientras que la tecnología, especialmente la relacionada con la información y su difusión, ha producido una globalización de la misma que cambia la forma que tenemos todos de funcionar. Parecía una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre las revoluciones tecnológicas e industriales, sobre las debilidades de las sociedades y de los imperios, sobre la manipulación de las gentes, al mismo tiempo que podía ser muy entretenido siendo fiel al espíritu de la serie original. No a la forma, ya que cambiamos una space opera con todo lo de espectáculo que conlleva, por una intriga empresarial y social.

Lo que fue

Pues lo que fue se ha visto condicionada por la falta de éxito de la serie. Evidentemente, el arco argumental estaba planificado a largo plazo, motivo por el que se introdujeron numerosas líneas argumentales en la serie, con un sinnúmero de personajes, más o menos importantes o accesorios. Las guerras empresariales, los mundos virtuales, las mafias, el terrorismo, las disputas religiosas, los intereses políticos,… Especialmente, tras el primer parón, en una huida hacia adelante, se introducen nuevos elementos, que aumentan la complejidad de la historia, justo cuando todo indica que va a tener un recorrido limitado. Como consecuencia, aunque tiene momentos muy buenos, también adolece de cierta confusión e indefinición sobre le camino que pretende tomar. Evidentemente, queda al final lastrada por el apresuramiento para cerrar como pudieron la serie. El último capítulo, que sin el epílogo final, podía haber quedado en un buen final de temporada. Quizá sólo le hubiese faltado el cliffhanger de rigor. Pero hubo que terminar la serie y entonces se añadió…

Lo que pudo ser

En los cinco últimos minutos del último de los dieciocho capítulos está la esencia, o se nos cuenta lo que debió ser la serie, bien concebida como una única temporada, o bien con todas las que hubo. En esos últimos minutos vemos surgir al primer skin-job (pellejudo), que es lo que realmente interesaba, ya que el diseño y multiplicación de los cylones metálicos parecían fáciles de explicar. Justamente ese epílogo ejemplifica que las ideas estaban ahí, pero que la serie no ha estado bien planteada, concebida y tratada. Y no ha progresado. Como se le permitió a su serie madre. También es cierto que, tras la miniserie inicial, la primera temporada de Battlestar Galactica es un ejemplo de cómo enganchar a la gente con pequeñas joyas de 40 minutos que son varios de los episodios de aquella temporada, que se pueden ver con afición independientemente del arco argumental global. Esto ha faltado en los enrevesados episodios de Caprica.

Conclusión

Para muchos hay una sensación de pena. Sigo pensando que había mucho material para hacer una serie interesante, a la que lo único que hubiera faltado es el apoyo del público. Pero no ha sido posible. Y han abandonado. La apuesta era arriesgada. El cambio de tono y orientación podía producir la desafección de los aficionados de las aventuras espaciales. Y no atraer lo suficiente a otros públicos que rechazasen la serie al verla como de aventuras espaciales, aunque no lo fuera. La cuestión es que parece que hay borrón y cuenta nueva, y que la cuenta nueva está en volver a intentarlo con las aventuras de un joven Bill Adama durante la primera guerra cylon. Algo más en la línea de las aventuras y de la space-opera. Empiezo a ser escéptico con el resultado.

Recomendación musical

Tanto la música de la serie madre, Battlestar Galactica, como la de la secuela, o precuela, como lo quieran llamar, Caprica, son del compositor Bear McCreary, y no están mal para escuchar como música ambiente poco intrusiva. En Spotify podemos encontrar el tema principal de Caprica.

Conjunción

Selene y Venus se hacen compañía en los cielos de Zaragoza en el amanecer del primero de marzo de 2011 - Panasonic Lumix LX3

[TV] Encantadores estafadores, y sangrientos y lujuriosos vampiros

Televisión

Hace ya un par de meses que no comento nada de televisión. Y es que hay varias series interesantes que están en desarrollo pero todavía no terminan. Supongo que podría hacer comentarios de las que ya están en marcha y me están gustando. Pero me cuesta salir de mis rutinas. De comentar sólo las temporadas acabadas como un conjunto, para tener claro si realmente al final me han gustado o no. En cualquier caso, tengo dos temporadas de series televisivas para comentar. Una recién acabada. Otra ya hace un tiempo. Pero que se me había olvidado por completo. Eso da pistas sobre lo que me puede parecer. En fin. Para más detalles, a continuación.

Hustle, 7ª temporada

Son los timadores más elegantes, guapos y listos de la televisión. Con un regusto a series de antaño, también británicas como esta, este conjunto de estafadores que recorre Londres, y eventualmente el resto del Reino Unido, buscando primos a quienes descargar de su dinero, caen muy bien. Sus ‘primos’ son siempre avariciosos, antipáticos, tiranos,… vamos, que todo está montado para que el espectador desee que los timadores tengan éxito. Los timos son complejos, muy elaborados, y los guionistas siempre se guardan información que sueltan al final para que el espectador comprenda cómo ha sucedido todo a pesar de las apariencias…

En realidad, podemos concluir que se trata de una serie bastante tramposa. Pero sin embargo es muy agradable de ver. Los personajes caen realmente simpáticos, y con frecuencia hacen guiños de complicidad hacia la audiencia. Los episodios pasan rápidos y entretienen mucho. Y tiene la ventaja de muchas series británica. No cansa. Porque sus temporadas son de sólo 6 episodios.

En España, desconozco en qué canal la echan, lleva el absurdo nombre de La movida. Por lo demás, me parece muy recomendable teniendo en cuenta su carácter de mero entretenimiento.

De forma característica, son los ambiciosos hombres de la City londinense los 'primos' típicos de estos simpáticos y elegantes timadores - Fujifilm Finepix F10

True Blood, 3ª temporada

Hace ya muchos meses que terminó esta temporada. Y un par de meses largo que la terminé yo de ver a través de la televisión por satélite. En principio, iba a pasar. Pero me la empezaron a emitir a la hora de la cena los lunes y en alta definición, día y hora en que normalmente no tengo gran cosa que hacer, así que acabé viéndola. Bien. En su momento, su primera temporada me gustó por diversos motivos. Pero luego le he ido perdiendo el gusto. Es una serie cuyos guionistas han utilizado el recurso de la ‘huida hacia delante’ como forma de salir de sus atolladeros. A un exceso se responde con otro más gordo. Y si ya en la segunda temporada hubo unos cuantos, en la tercera, pues más. Cada vez más gore, unas cuantas dosis de sexo, y enredos demenciales. Nada que objetar a todo lo anterior. El problema es que los dos personajes protagonistas me empiezan a cansar. Y eso hace difícil sostener el interés por esta historia. No sé si seguiré con ella. Pero bueno… si no tienes otra cosa que hacer o ver…

Recomendación musical

Me gusta mucho el tema de los títulos de crédito de True Blood, el Bad Things de Jace Everett. Perteneciente al género country, a esa amalgama de géneros que se ha dado en llamar Americana Music, se adapta perfectamente a lo que en estos momentos considero que es lo mejor de la serie. Los dicho, los títulos de crédito.

Pinares

Los vampiros de True Blood son convencionales, y no pueden exponerse al sol como otros sucedáneos del tema que pululan por ahí, y sólo recorrern los bosques del sur profundo de los EE.UU. por la noche; así que no te los encontrarías en los pinares de Venecia en Zaragoza un día como el de la foto - Canon EOS 5D Mk.II, EF 70-210mm f/3,5-4,5 USM