[Cine] El artista y la modelo (2012)

Cine

El artista y la modelo (2012), 1 de octubre de 2012.

Sin hacer mucho ruido, salvo su participación en la terna de posibles candidatos españoles al Óscar, se ha colado en cartelera la última película de Fernando Trueba. Lo que más me llamó la atención fue el reparto, que incluye algún que otro ilustre del cine europeo. Así que decidimos, a pesar de que ha sido un fin de semana muy cinematográfico, que no queríamos dejar de ver esta película, aun sin tener claro con que Trueba nos íbamos a encontrar. Las críticas leídas, no muchas, no eran nada concluyentes. Así que mejor nos hacemos una idea por nosotros mismos.

Escultura de mujer desnuda

La escultura es un arte que poco a poco me va interesando más, y algunos ejemplos me pude encontrar en la Nasjonalgalleriet de Oslo, aunque la gente va más a ver los cuadros de Munch.

En el sur de Francia, durante la ocupación alemana, junto a la frontera con España en Cataluña, un viejo escultor, Marc Cros (Jean Rochefort), contrata los servicios como modelo de una joven española, Mercè (Aida Folch), fugada de un campo de refugiados de la guerra civil, y que es encontrada en la calle por su mujer, Léa (Claudia Cardinale), que conoce bien los gustos de su marido. Este anda necesitado de inspiración, de una idea como dice él. Y la relación con Mercè, que no será fácil al principio por las diferencias culturales y sociales de ambos, acabará haciendo surgir esta idea, de la que puede salir la que sea su última obra.

Lo primero que nos sorprende de la película, especialmente tras ver su colorido cártel anunciador, es que está rodada en blanco y negro. Es un detalle que se nos había pasado. Parece que está de moda. Aunque nada que ver con el estilo de recientes propuestas, tanto nacionales como extranjeras. Su uso, a pesar de ser dos películas radicalmente distintas, está más emparentado con Das weiße Band (La cinta blanca), que con las anteriores. Una fotografía delicada, de gama tonal amplia, que nos da la impresión de un contraste suave pero con sombras profundas y altas luces casi deslumbrantes, intentando y consiguiendo reproducir el ambiente de los Pirineos más mediterráneos, casi siempre asociados a una luz y a un color. Esto ya hace que ver el filme haya merecido la pena.

El beso

En el mismo Oslo, tenemos otro museo dedicado a la escultura, a la de Vigeland. Incluso un parque dedicado a la misma.

Luego está su historia. Que es mínima. El filme va dejando como víctimas colaterales que nos podrían haber interesado, o incluso conformado una película en sí misma. La relación del artista con su mujer. La relación del artista con su ilustrado amigo alemán, oficial de la wehrmacht. Las actividades de la chica, menos inocente de lo que aparenta, como activista pasando refugiados y maquis por la frontera. Todo queda indicado, es el ambiente, pero la película se centra en otra cosa. Y esa otra cosa que ocupa fundamentalmente es el proceso creador, y la relación entre el artista y su modelo. No hay más. Ya digo que la historia en sí es mínima. Contada con detalle, hasta el punto de que a algunos les parecerá lenta, o incluso fría, según he leído por ahí. Pero es un canto a la mirada del artista, al impulso y necesidad creadores, a la admiración de la belleza de la naturaleza, sea en el paisaje que rodea el taller del artisto, en las curvas de la joven modelo, o al sabor del pan mojado con aceite de oliva.

Escultura modernista

Pero el estilo del escultor de la película lo encontramos mejor reflejado en las salas dedicadas al modernismo del Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona.

A la hora de valorar las interpretaciones, la copia que vimos está lastrada por el nefasto doblaje que han hecho especialmente con Aida Folch. Originalmente, la película está filmada en francés, parece que con algún diálogo aislado en español (no sé si en catalán también) y en alemán. Este es uno de esos casos, clarísimos, en los que el doblaje disminuye considerablemente la calidad de la película. Hecha esta salvedad, difícil tarea, todos los intérpretes están a gran altura. Porque afortunadamente existen muchas cosas que no se dicen con palabras, sino con miradas, gestos o actitudes, y eso nos permite apreciar lo que las distribuidoras nos niegan, que es el trabajo de los artistas. Desde luego, el grande de la película es Rochefort. La chica juega a favor de su físico, de sus formas redondas, muy apropiadas para el papel que se le encomienda. Más cuando permanece desnueda buena parte de sus escenas. Ya he comentado el lastre que tiene su papel con el doblaje, pero tengo la sensación que debajo hay un buen trabajo. Y se agradecen mucho los trabajos menores pero importantes de Cardinale y de la excelente Chus Lampreave.

Esta película es difícilmente recomendable para todos los públicos. No es una película de consumo fácil. No está pensada para el uso multitudinario. Es cine de autor en el mejor de sus significados. No es una película perfecta. Tampoco es original, el tema ha sido muy tratado. Pero es una película muy honesta, y de una factura visual impecable, que para quienes nos gusta el arte fotográfico/cinematográfico, es un gusto. A partir de ahí, cada cual verá. A algunos gustará muchos, y a otros, quizá, aburrirá. Es lo que pasa cuando en una hora y tres cuartos no pasan muchas cosas, aunque sean importantes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Escultura modernista

Un lugar interesante para visitar y disfrutar de la visita.

[Cine] Desafío total (2012)

Cine

Desafío total (Total Recall, 2012), 29 de septiembre de 2012.

No perderé mucho tiempo comentando esta película que no tenía ningún interés en ver, pero a la que fui invitado y «coaccionado». Es una nueva versión de la película del mismo título que dirigió en 1990 el holandés Verhoeven y que protagonizó el Chuarche, con una aparición por ahí de la Stone antes de que se hiciera famosa un par de años más tarde por un cruce de piernas en otra película del holandés.

La historia, dirigida por Len Wiseman, es básicamente la misma que en la película original, pero sin ir a Marte, sino a Australia (¡¡¡???). Eso sí, mediante una tubería que une Europa con sus antípodas. Una memez como otra cualquiera. Cambia los protagonistas por Colin FarrellKate BeckinsaleJessica Biel, y dale más efectos especiales, y quítale el punto de parodia que tenía aquella, y tenemos una película más de acción como muchas que se hacen, sin más interés.

Entendámonos. No es un horror. Si no fuera por su divertida predecesora, quizá no le pondríamos tantas pegas. Como película palomitera de entretenimiento tiene un pase. Así… para ver una tarde de domingo que llueve y no apetece salir de casa, y va y la echan en alguna cadena de televisión… pues vale. Pero nada más. Es totalmente prescindible. En realidad, si se da la circunstancia anterior, búscate la película original, y échate unas risas con los mutantes marcianos, con los ojos a puntos de estallar del Chuarche, con lo mala actriz que era la Stone, pero que buena que estaba, y con Jordi Pujol apareciendo en la barriga de uno de los mutantes. Todo lo cual, ha desaparecido de la nueva versión.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Big Ben

Sí. Sale el Big Ben en la película, rodeado de un entorno futurista. No. Australia no es la antípoda del Reino Unido. El Reino Unido está demasiado al norte, y su antípoda es el océano. Sí, dentro de unos días, seguro que paso bajo la sombra del Big Ben.

[Fotografía] Revistas: Fraction Magazine y Photo

Fotografía

No hace muchos días que hice el último comentario de un número de Fraction Magazine, el 42, y ya tenemos aquí como cada principio de mes el siguiente. El 43. Como no me quiero extender mucho, que tengo el día atareado, decir que hay dos porfolios que me han parecido interesantes.

MINE de Jonathan Blaustein. Naturalezas muertas de gran sencillez de objetos naturales recogidos en sus propiedades. Hierbas, bloques de nieve, hielo, piedras, cesped, restos de animales muertos. Con una iluminación, suave, probablemente natural. Hace tiempo que vengo oyendo decir que las composiciones y concepciones más sencillas son de las más efectivas. Página web del fotógrafo.

Of Light and Shadows/De luces y sombras de Eleonora Ronconi. Fotógrafa argentina asentada en California, que en sus visitas a su Buenos Aires natal obtiene unas interesantes fotografías del Cementerio de la Recoleta. La fotografía en camposantos siempre me ha parecido que tiene muchas posibilidades. Y por algún motivo, ayer, después de comentar sobre el capítulo de despedida de los Pond, me sugirió muchas más cosas. Cuidado con los ángeles de piedra. Fuera de bromas, un porfolio majete. Página web de la fotógrafa.

También he recibido vía Relay.com el número 493 de Photo. Y la revista francesa dedica este número a las nuevas tendencias. He de decir que no es de los que más me ha llamado la atención últimamente, aunque siempre hay algo que interesa. Desde luego no el uso que los niños ricos norteamericanos hacen de TumblrInstagram. Pero sí los desnudos de Julia Fullerton-Batten, con modelos de físico rotundo, mujeres con sobrepeso que se alejan de los cánones de belleza habituales, pero en las que la fotógrafo sabe encontra esa belleza que se les niega habitualmente. Pero también a Olivia Arthur fotografiando la cooperación internacional francesa en Mauritania. O la forma que tiene de contar los cuentos Tim Walker.

El domingo me fui a pasear con la Olympus OM-D E-M5 calzada con el objetivo manual Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4. Un objetivo que monto con adaptadores, ya que está pensado para ser acoplado en cámaras con montura de rosca tipo las leicas de antaño. Un gran angular en su concepción, en la micro cuatro tercios se convierte en el equivalente de un estándar de 50 mm. Es divertido de usar, y estéticamente queda muy bien con la E-M5. Pero usado en cámaras digitales, la calidad de imagen se resiente. No me imagino lo que pasaría sobre una Leica de formato completo. En las que en algún momento he leído por ahí alguno que se podrían usar. Uf. Tampoco hice muchas fotos. Después de mi última escapada a Madrid olvidé recargar la batería, y coger una de repuesto. Qué despistado estoy.

Cadena

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Sombra

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Muro de piedra y escalera

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Columnillas

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Pelando la pava al atardecer

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[Televisión] Adiós a los Pond, a la pelirroja especialmente

Televisión

Avisé la semana pasada. Que la anunciada despedida de los Pond coincidiera con los pétreos y terroríficos ángeles daba muchas pistas. Y si bien los finales posibles eran muchos, lo que hemos visto estaba dentro de lo, relativamente, previsible. Cualquiera que haya visto mi nunca bien ponderado episodio Blink, con mi añorada Sally Sparrow (Carey Mulligan), debería saber cómo funcionan los ángeles. Aquel figura todavía como mi episodio favorito de la serie, y Sally Sparrow como la compañera del Doctor que nunca lo fue, pero que muchos soñamos con que lo hubiera sido. Y Sparrow (gorrión), tenía una amiga Kathy Nightingale (ruiseñor), que sufrió las consecuencias de los ángeles llorones o sollozantes (weeping angels), y eso daba una pista así de gorda de cuál podía ser el destino de los Pond, aunque luego había que arreglarlo para que la separación fuera definitiva. Más cuando el Doctor es un viajero del tiempo. No voy a decir que el apaño realizado en el guion haya sido de los más brillantes de la serie. Aunque el episodio en su conjunto ha estado muy entretenido, a lo cual han colaborado tres cosas: los ángeles, River Song (Alex Kingston) y los viajes en el tiempo. Tres de las cosas que más me gustan en la serie.

Querubines en el Zwinger

Aunque conocemos a los ángeles desde hace años, hasta ahora no sabíamos que también pueden ser bebés, y bastante puñeteros. Lo del soplido no tiene precio.

Con su despedida, y según la cuenta que llevan en IMDb, Amy Pond (Karen Gillan) ha superado por uno a Rose Tyler (Billie Piper) en el número de episodios en los que ha aparecido desde que la serie se relanzase en el año 2005. Pero he de decir que la despedida de Rose en Dårlig Ulv Stranden (la bahía del lobo malo, no lejos de Bergen en Noruega) me parecío mucho más emotiva. Un punto para Rose, aunque en el conjunto de los episodios, sigo prefisiendo a Amy. Otro punto a favor de Rose es que probablemente la actriz que la encarnó, Billie Piper fuera mejor actriz dramática que Karen Gillan, mientras que esta última se ha desenvuelto mucho mejor en la acción y la comedia. Sé que me estoy olvidando de Rory (Arthur Darvill), pero es que aunque ha tenido sus momentos de protagonismo, para mí siempre ha sido secundario a la figura de Amy.

La historia de Amy Pond ha tenido dos grandes ciclos y un epílogo. El primer ciclo fue la temporada 5ª, y es su historia y la de la grieta en el tejido del espacio tiempo que la persigue. Con altibajos como es típico en Doctor Who, fue una temporada muy divertida, donde todos «nos enamoramos» de la pelirroja escocesa, que mostró auténtico carisma. Y encima, empezamos a ver con más frecuencia la presencia de River Song. Que siempre mejora un par de puntos los capítulos en los que sale.

El segundo ciclo fue la temporada 6ª, en la que ya podemos asegurar que es la historia de ambos. Rory siempre me pareció que fue el elemento argumental que han utilizado los guionistas para evitar la tensión sexual entre el Doctor y Amy. Porque si no, esta hubiese estado ahí, aunque no hubiese querido. Pero le sacaron partido con una historia de compleja paternidad, que nos tuvo en vilo durante muchos capítulos. Un excelente temporada también. Con los altibajos ya mencionados, y que son inherentes a la serie.

Querubines en el Zwinger

En cualquier caso, los del Zwinger de Dresde en estas dos fotos, no se mostraron especialmente hostiles.

El epílogo han sido los cinco capítulos iniciales de esta temporada 7ª. Creo que los Pond estaban agotados ya al final de la temporada 6ª, por mucho cariño que les hayamos tenido. Y aunque también ha habido buenos momentos en estos cinco capítulos, creo que han sido relativamente superfluos. Es más, ahora, con el parón hasta el especial de navidad donde se incorporará la nueva compañera, tendremos ocho episodios en 2013, para desarrollar un nuevo ciclo argumental. Suficiente supongo. Pero es como si fuesen dos temporadas separadas. En cualquier caso, tenemos un doctor, que si no se ha regenerado no es el mismo. A adoptado un perfil más bajo, ha borrado sus huellas del espacio-tiempo, y supongo que tendremos un ambiente menos espectacular. En contra de la tendencia de los últimos tiempos. Aunque esto es mucho suponer. Yo agradecería la vuelta a las buenas historias y a los guiones ingeniosos.

Desde el par de capítulos de la temporada 5ª, The Time of Angels y Flesh and Stone, quedó claro que los ángeles llorones iban a ser importantes en la historia de Amy Pond. Y desde hace un tiempo, las imágenes de los angelotes de piedra me causan una rara sensación. Y no volveré a mirar igual a la Estatua de la Libertad. Me quedo con la frase de Rory muy libremente traducida: «Siempre quise visitar la Estatua de la Libertad; supongo que se cansó de esperarme»

Academia de Bellas Artes

Aunque el ya maduro de la Academia de Bellas Artes de la ciudad a orillas del Elba, sí que me parece inquietante.

[Cine] Blancanieves (2012)

Cine

Blancanieves (2012), 30 de septiembre de 2012.

Un fin de semana y principio de la siguiente, y de mis vacaciones extraño. Entre la catástrofe, y el desahogo mediante los medios audiovisuales. Y así, me he encontrado con que en el fin de semana he visto dos peliculas, esta tarde tengo la perspectiva de una tercera, tengo en agenda un nueva incorporación a CineTren y hemos asistido a la despedida de los Pond en Doctor Who. Eso aparte de las numerosas novedades de la temporada televisiva. Y alguna cosita en revistas de fotografía. Y el viernes me voy unos días de viaje. Así que iré haciendo horas extras y encajando todos estos contenidos antes de irme a Londres.

Empecemos por cine. Por la tercera versión de Blancanieves que tenemos oportunidad de ver este año. Pero esta es española, muda, en blanco y negro, y cañí. Dirigida por Pablo Berger, un realizador que se prodiga realmente poco. Veremos si tiene algo que aportar, o si es mero oportunismo al amparo del éxito de The Artist. Aunque para ser honesto, desconozco si la concepción del filme es anterior o posterior a la oscarizada película francesa.

Contar la historia es insultar al respetable, que supongo que ya se la sabe. Y varía poco. Sólo la ambientación. Blancanieves es Carmencita (Sofía Oria niña; Macarena García, joven), hija del rey de los toreros, Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho), y de la tonadillera Carmen de Triana (Inma Cuesta). Y claro hay una malvada madrastra, una enfermera que «consuela» al torero en su viudedad y desgracia, Encarna (Maribel Verdú). Bueno, y la abuela Doña Concha (Ángela Molina), y los siete enaninos que son seis y toreros. Pero con estos mimbres y algunos personajes secundarios se construye la historia ya mil veces conocida, con un final relativamente alternativo, que tiene su punto de ambigüedad. O no. Que tuvimos discusión al salir de la sala de cine.

La factura del filme es buena. Con un fotografía en blanco y negro, y unos encuadres que nos recuerdan las fotos fijas de la España de principios de siglo, a lo que hay que añadir una banda sonora bastante aceptable, comienzas la visión de la película con ánimo y curiosidad. Sin embargo, el exceso de melodrama y la natural previsibilidad argumental pesan en un filme que se acerca en exceso a las dos horas de duración, pudiéndose haber resuelto en menos tiempo.

Está el asunto taurino. No me agrada el espectáculo de los toros. El sufrimiento gratuito de un animal, por simple divertimento, me causa cierto rechazo. Que los héroes de la función sean toreros, es algo que enfría necesariamente mi entusiasmo por el filme. A eso hay que sumar que en estos momentos hay acusaciones no aclaradas de que habrían utilizado corridas privadas, con sufrimiento de animal, para la realización del filme. No sé exactamente en qué está esto, pero tampoco es algo que me guste. Incluso si la película está muy bien, hay algunas cuestiones éticas que hay que considerar a la hora de juzgar la obra cinematográfica, especialmente si tiene pretensiones artísticas.

Las interpretaciones son en conjunto correctas, entre las que destacaría a Maribel Verdú y Ángela Molina cumpliendo el resto con razonable competencia. Las chicas protagonistas, las que hacen de Carmencita me producen distintas sensaciones. La niña es un encanto, y responde al viejo dicho de Spencer Tracy de «no trabajes con niños o perros, que te robarán la película». La chica mayor es muy mona, tiene mucho encanto, pero tampoco pasa a niveles extraordinarios en su interpretacion, en mi modesta opinión.

Como conclusión, la mejor versión del cuento de los tres que hemos podido ver este año. Aunque tampoco lo tenía muy difícil; las otras dos versiones han sido película malas. El asunto del blanco y negro y la película muda tiene todavía su gracia, y está bien hecho, aunque ha perdido el factor sorpresa que produjo The Artist. Esta película que hoy comento está un escalón por debajo de la anterior. El tema taurino me incomoda, pero tampoco soy un talibán del asunto. Al fin y al cabo, dado que la acción se sitúa en la década de los 20 del siglo pasado, tampo chirría ni mucho menos. Es lo que había. Así pues, en su conjunto, se puede considerar una película recomendable, aunque en mi no haya despertado los entusiasmos que algunos críticos han manifestado. En cualquier caso, no deja regusto. Se te pasa enseguida, no te deja una impronta importante a posteriori. O sea, un entretenimiento curioso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Vallas para el encierro

Vallas para el encierro y el espectáculo taurino en la Plaza de Herradores en la ciudad castellana de Brihuega.