[TV] Cosas de series; prosopagnosias, insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis y sinestesias

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Si algo se hace en las series coreanas es comer. Y beber. Sobretodo beber. El alcoholismo debe ser un problema terrible en el país. En las fotos, el mercado del pescado de Noryangjin en Seul.

Voy a cambiar el formato de las entradas televisivas. Y en lugar de hacer un comentario, una breve reseña de cada serie que veo, y decir qué me gusta o no me gusta de la serie, voy a hablar de temas relacionados con lo que aparece en las series. Para bien o para mal. Me he cansado de cómo lo estaba haciendo. Me estaba aburriendo. Así que a ver si esto resulta más entretenido. Y quizá, ilustrativo. Ya veremos.

Ya he comentado muchas veces la condición de placeres inconfensables de las series surcoreanas que veo. Sí. Me entretienen. Me permiten pasar el rato, los fines de semana, sin pensar mucho. Relajado. Muchas veces me río. Las chicas son guapas. Pero tiene cosas que, normalmente, en otras cuestiones, me resultarían infumables. Guilty pleasures que dicen los anglófonos. Y uno de los tópicos sobre el que los creadores y guionistas de las series surcoreanas no sólo usan sino que abusan es el de las condiciones de salud raras. Enfermedades, discapacidades, raras per se… y que además sacan de quicio y de tiesto sin rigor científico o médico alguno. Lo de los asesores médicos se lo deben pasar por el arco del triunfo. Veamos tres ejemplos recientes.

Chomyeon-e Saranghamnida [초면에 사랑합니다, te quise desde el principio], titulada en inglés/español The secret life of my secretary/La vida secreta de mi secretaria. Un directivo de una empresa que tiraniza a sus secretarias, pero que, como consecuencia de una agresión, sufre prosopagnosia. También llamada ceguera para los rostros. Básicamente, una situación en la que la persona, aunque ve sin problemas, no puede reconocer los rostros habituales. No sabe a quien pertenecen. No percibe sus diferencias, y por lo tanto no puede identificar a las personas por sus caracteres faciales. Ni siquiera los suyos cuando se mira al espejo. Por supuesto, esto puede dar lugar a una serie de confusiones. Y es aprovechado especialmente en ficción criminal, cuando el testigo no reconoce al malo. En este caso, por supuesto, es capaz de reconocer a su secretaria, con quien acabará romanceando, claro, porque siempre viste con una chaqueta de punto roja.

Uisayohan [의사요한, Doctor John, que es título internacional], en la que un médico anestesista sufre una insensibilidad congénita al dolor con anhidrosis. Drama médico con mucho melodrama. Porque además el protagonista fue condenado por practicar una eutanasia. Sobre eso se podría hacer otra entrada. Tal vez, la haga. La haré. El caso es que la gente con este problema suele tener un pronóstico malísimo, muchos fallecen en la infancia, y no suelen pasar de los veintitantos. Mucho menos llegar a médicos hasta los cuarenta y tantos. Muchas veces cursa con retraso en el desarrollo cognitivo.

Menos grave es el cuadro que se plantea en Naemsaereul Boneun Sonyeo [냄새를 보는 소녀, el amor es lo que importa], conocida internacionalmente como The girl who sees smells. Romance mezclado con drama policial y asesino en serie, en el que una adolescente es atropellada cuando huía el asesino de sus padres, cae en coma y cuando despierta tiene una sinestesia, por la que percibe los olores visualmente. Y acaba investigando con un policía que se ha metido a policía porque quiere encontrar al asesino de su hermana… que se llama como la chica, y a la que asesinaron porque creyeron que era la chica. Melodramón. Os puedo asegurar que las sinestesias no «funcionan» como se describe en la serie.

Que se utilicen determinadas situaciones más o menos patológicas para dar tensión, suspense, a una ficción audiovisual, es tan viejo como el cine. La típica situación de la mujer ciega o muda, siempre son mujeres, que es acechada por el malvado a quien no ve, o que no puede gritar para defenderse. La prosopagnosia se ha utilizado previamente en el cine… pero que ¡en pocos años haya visto por lo menos tres series en las que el protagonista padece prosopagnosia!… pues llega a ser absurdo. Y además, como ya he comentado, sin ningún respeto por la realidad científica o médica. Lo adaptan como les conviene. Como la «alergia a los seres humanos» de una serie que comentaba no hace mucho. La mayor parte de estas situaciones son ridículas o absurdas,… para alguien como yo que tiene formación médica. Son series que veo convertidas en comedia, incluso cuando no lo son. Y muestra además en qué consiste el concepto creativo de las series surcoreanas. Es ir combinando los tópicos muchas veces usados para repetir constantemente situaciones similares, pero con ciertas variaciones. Uno no ve estas series por su originalidad, desde luego. Lo que puede atraer es la dinámica entre los personajes, o la gracia que sean capaces de imprimir a los diálogos. Pero en sí mismo, las tramas son total y absolutamente absurdas. Por no decir ridículas.

[Libro] El libro de la almohada – Sei Shōnagon

Sin categorizar

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Cuando Shōnagon escribió su diario, la corte del Mikado se encontraba en Kyoto. Acompañaremos la entrada con un paseo fotográfico por el santuario Yasaka de la antigua capital imperial japonesa, entonces llamada Heian-kyō 平安京, la ciudad de la paz.

La literatura japonesa avanzó muy deprisa durante el llamado periodo Heian, en el que el centro de poder y de influencia se encontraba en Kioto, donde residía el emperador. No siempre ha coincidido el lugar de residencia del emperador con el centro del poder en el País del Sol Naciente. Hasta la era Meiji el emperador residió principalmente en Kioto, y sin embargo, en los tres siglos anteriores, el centro del poder se encontraba en Edo, actualmente Tokio. También hubo ocasiones en los que estuvo en Kamakura, u otras ciudades, según el lugar de residencia del shogun de turno. Pero en torno al año 1000 de la era común, era Kioto el centro político del país. Y un lugar de ilustración y refinamiento cultural.

Ya he leído con interés alguna obra de aquel período, algo anterior a la que nos ocupa hoy. Y es ciertamente célebre el Genji Monogatari 源氏物語 de Murasaki Shikubu, la Historia de Genji, contemporánea de la obra que comento hoy, a caballo entre el siglo X y el siglo XI. Genji Monogatari es una novela, y es considerada la primera novela moderna, o una obra con muchas de las características de una obra moderna, con el permiso de algunos precursores en la época clásica, en Grecia y Roma. En occidente, en los siglos XI y XII, los relatos se escribían en verso, y no se considera que hasta el siglo XIII comienzan a encontrarse relatos en prosa precursores de la novela actual. Esto nos da una idea del nivel de ilustración cultural de la corte nipona de principios de milenio, muy superior a la que encontramos en aquel momento en las cortes y en los feudos de la Europa medieval. El libro que hoy comento se escribe en aquel momento de refinamiento cultural en la corte del Mikado.

La autora del libro de hoy, Sei Shōnagon… bueno,… no se llamaba así. Shōnagon haría referencia al cargo de su esposo en la corte, mientras que Sei sería una referencia indirecta al apellido de la autora que se supone se llamaba Kiyohara Nagiko. Kiyohara es el apellido. Y el carácter con el que se escribe Sei, 清, es el primero de los usados para escribir este apellido. Shōnagon, como es denominada a lo largo del libro, en boca de otras personas de la corte, y era dama de compañía de la emperatriz consorte Fujiwara no Sadako, o Fujiwara no Teishi, como también es conocida, esposa predilecta del emperador Ichijō, 66º emperador de Japón. La antes mencionada Murasaki Shikubu ocupó una posición similar con la primera emperatriz consorte del mismo emperado, Fujiwara no Shōshi, y parece que hubo cierta competitividad entre ambas damas de compañía y escritoras.

Sin embargo, el libro de Shōnagon no fue escrito para ser publicado y leído. Era más bien una especie de diario en el que anotaba ideas o sucesos que le llamaban la atención, y que guardaba junto a su almohada, probablemente lo escribía cuando se retiraba a su alcoba antes de dormir. De ahí el nombre de Libro de la almohada (枕草子 Makura no Sōshi). No es un relato al uso. Aparece listas de cosas que le gustan, que no le gustan, que le desagradan, que considera encantadoras, que conviene hacer, o que no conviene hacer. También describe su entusiasmo por determinadas fiestas, o por la forma en que se comportan algunas personas que conoce. O también las que le desagradan. Hay frecuentes referencias a poemas de la época, y también más antiguos, tanto japoneses como chinos. Y no faltan descripciones más o menos veladas o claras sobre lances amorosos, o su atracción sobre tal o cual caballero de la corte. O las anécdotas que destaca en la vida cotidiana de la corte, en su relación con Sadako, la emperatriz o con otros cortesanos y cortesanas de cierto rango.

Se nos cuenta que el libro se escribió en hiragana, uno de los silabarios de la escritura japonesa, que en aquellos momentos se consideraba la escritura de las mujeres, utilizando kanji, los caracteres propios de la escritura china adoptados en Japón, para los nombres propios de personas o lugares. Pero hay coincidencia en considerar que era una mujer muy ilustrada y culta, y con gran sensibilidad poética. Esas sensaciones nos traslada la traducción al castellano realizada y comentada por Jorge Luis Borges y María Kodama, que seleccionaron los pasajes que forman parte de esta edición. Por supuesto, la autoría de la traducción nos garantiza que esta tiene un nivel literario de un nivel más que apropiado. De alto nivel.

Se lee bien. Se lee fácil. Es de gran belleza estilística y poética a pesar de estar escrito en prosa. Y no es muy extenso, por lo que es definitivamente una obra que se puede recomendar a cualquier lector, aunque especialmente a quienes se quieran adentrar en la cultura del País del Sol Naciente, sus orígenes y su historia.

[Fotos] Un paseo más por la Cartuja Baja con película fotográfica

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la Hasselblad 500CM con Kodak Portra 800.

Hacia mediados del año 2024, durante los meses de verano, hice varias incursiones fotográficas a la Cartuja Baja. Bueno. En principio, eran caminatas realizadas a horas tempranas con el fin de hacer ejercicio. Pero empecé a ser consciente de las posibilidades que ofrece el lugar, en el que se combinan los hogares de los vecinos con los restos del antiguo monasterio cartujo que da nombre al barrio zaragozano.

Por ello, me propuse seguir explorando el lugar fotográficamente durante el otoño y el invierno. Con luz más adecuada a horas más adecuadas. Luego, por motivos que no vienen al caso, durante el otoño no surgió la ocasión. Pero no se me fue la idea de la cabeza. Hasta que llegó el mes de enero, en el que me hice el propósito de retomar con más frecuencia la fotografía con cámaras de formato medio. Y la Cartuja Baja me pareció un entorno adecuado para ello.

Durante tres sábados por la tarde en ese mes me desplace hasta el barrio con el autobús urbano que lo conecta con la casco urbano de la ciudad. Ya os hablé de uno de ellos, porque ya presenté algunas fotografías en blanco y negro recientes. La Cartuja Baja es lo que se llama un barrio rural. Fuera del casco urbano principal. Desde la plaza de España de la ciudad hasta la plaza de España del barrio hay 8.5 kilómetros. Algo menos, claro, si lo midiéramos en línea recta y no siguiendo los recorridos de las vías de circulación o de los caminos peatonales.

[Cine] Flight risk (2025)

Cine

Flight risk (2025; 11/202500303)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No tengo fotos de las cordilleras de Alaska, así que nos tendremos que conformar con las de la cordillera de los Alpes.

Me pregunto si me estoy volviendo raro en mis gustos cinematográficos. Si algo está cambiando en mi cabeza o, quizá, algo está cambiando en el mundo, y yo voy a contracorriente. No lo sé. La semana pasada fue rara desde el punto de vista cinematográfico. Con tres días de escapada viajera por el medio, acudimos a las salas de cine el lunes, hace una semana, y ayer domingo. Una película poco trascendente al principio de la semana, y una candidata a premios en los Oscar el final. Y, sin embargo, con la que me entretuve y me dejó un cierto grado de satisfacción en el alma fue la primera de ellas. Con dos paradojas incorporadas. La primera es que parece que casi nadie la valora bien. La segunda es que, si antes de ir la cine hubiese sabido que el director era Mel Gibson, no hubiera ido, porque me cae muy mal. Bueno… vamos a empezar matizar todo lo que he dicho en este párrafo. Entre la entrada de hoy, y la de dentro de unos días, cuando comente la segunda película.

Titulada Amenaza en el aire en su versión doblada al castellano, estamos ante la típica película de agente de policía que tiene que cuidar al testigo que tiene que declarar contra un jefe mafioso que, por supuesto, pretende matar al testigo y a quien se ponga por delante. En este planteamiento, tal cual, no hay absolutamente nada de original. El testigo (Topher Grace) es el contable del mafioso, que se ha refugiado en Alaska para que no lo encuentre ni el mafioso ni la policía. La policía (Michelle Dockery) que lo encuentra es una agente de alguna agencia federal que cayó en desgracia porque murió uno de sus protegidos, a la que, aparentemente dan una segunda oportunidad. Y la peculiaridad y la originalidad de la película esta rodada «casi» en tiempo real, con una duración similar en la película con la cronología interna de la trama. La policía y el testigo van a volar en una avioneta desde el interior de Alaska, sobre las montañas, hasta Anchorage, un vuelo que durará unos 90 minutos, más o menos parecido a la duración de la película. Y el problema es que el piloto (Mark Wahlberg), no es quien dice ser, y el vuelo va a ser movido.

Sinceramente, la película supera la falta de originalidad de la trama, que las hemos visto «cienes y cienes de veces» por el escenario y el tempo de la acción. Una situación claustrofóbica donde nadie puede huir de nadie, volando entre montañas, y con escenas de violencia real o potencial que ponen en riesgo las vidas de todos. Por lo tanto, lo que carece de acción constante, con cambios de escenarios y persecuciones, tradicionales en el género, ha de ser sustituido por una cuidada planificación en la realización y por el trabajo de los intérpretes, que están bastante bien, los tres, cada uno en su estilo.

La película se pone en riesgo a sí misma en varias ocasiones, ya que pone a dura prueba la suspensión de la incredulidad del espectador. Pero puntualmente, no de forma continua. El momento más crítico, en el que el espectador puede dejar de ver la película como una drama de acción para empezar a verla como una comedia involuntaria es un determinado lance con el avión superando a duras penas el paso por un collado con nieve acumulada entre montañas. Es un exceso que se acerca mucho al desatino, para algunos espectadores puede serlo. Pero por lo demás… la cuestión es que es entretenida. Y solo dura hora y media. Por lo que sus limitaciones y sus errores no cuentan mucho.

Ante una película sobre la que no esperaba gran cosa, al final salimos contentos por su grado de entretenimiento. No pasará a la historia del séptimo arte en una posición especial, ni creo que lo pretenda. Estamos en una de esas situaciones en las que, siendo las expectativas bajas, al verse alcanzadas o superadas, pues acabas contento. ¿Se puede recomendar? Pues para quien quiera un entretenimiento palomitero sin más, sí. Aunque tiene el problema de que este tipo de producciones son las que hoy en día van directamente al estreno en plataformas de contenidos en internet. Y quizá esto es lo que la penalice en la opinión de los espectadores, que esperan más por el dinero que pagan por una película, que no es poco.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Casi primavera, florecen las plantas, y lo recojo con ayuda del flash fotográfico

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre el flash Godox ia32.

Cuando llega la primavera, me gusta fotografiar las flores que encuentro. En la naturaleza, en los parques y jardines, en las calles de las ciudades. Donde sea. No soy entendido en flores. Ni busco especies determinadas. Simplemente, cuando considero la ocasión y me apetece, o quiero experimentar.

Hace unas semanas ya mostré algunos ejemplo de mis ensayos utilizando flash fotográfico. En aquellos momentos utilicé el flash que generalmente uso para la fotografía de aproximación. Un flash tradicional, tipo cobra, de potencia media y tamaño relativamente compacto. Pero en las últimas semanas, junto con una pequeña compacta digital, he llevado un flash más pequeño, pero razonablemente capaz, de tal forma que en mis recorridos cotidianos puedo utilizarlo para tomar las fotografías al vuelo, en una diversidad de oportunidades. Noche, día, exterior, interior,… tremenda versatilidad para un chisme tan pequeño. En el enlace al principio de la entrada encontraréis más detalles.

[Viajes] Resumen del viaje a Campo de Criptana y Alcázar de San Juan

Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

He hecho una escapada de tres días a La Mancha. En concreto, a Campo de Criptana. Con una excursión a la vecina ciudad de Alcázar de San Juan. Quien siga mi Cuaderno de ruta sabrá que en los últimos tiempos, en las fiestas locales de Zaragoza aprovechamos para pasar el día en algún lugar accesible con el transporte público. Generalmente el tren. Pero en esta ocasión estaba abocado a irme solo.

.

También se daba la circunstancia que estaba cansado… por una serie de cuestiones que no vienen al caso. Cansado… psicológicamente, no físicamente. Y necesitaba airearme. Así que después de considerar pros y contras, y viendo la posibilidad de acceder a estas ciudades manchegas que he mencionado con el tren de forma razonablemente sencilla y rápida, me decidí a irme solo tres días, dos noches. Desde el miércoles 5 de marzo, fiesta local en Zaragoza, hasta el viernes 7 de marzo. Hoy sábado, 8 de marzo, estaba prevista una salida de ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza, al valle de Aisa en los Pirineos, pero se ha suspendido por las malas previsiones del tiempo. Por lo tanto, el objeto del viaje no era precisamente estresarme intentando cubrir el máximo espacio en el tiempo disponible. Al contrario. Era pasear por los lugares a visitar con tranquilidad, sin estrés, disfrutando de un paisaje que no conocía con antelación. Un paisaje marcado por la fama del Don Quijote de Miguel de Cervantes. Muchos han querido situar los molinos con lo que “guerreó” el hidalgo manchego en el cerro de los Molinos del Campo de Criptana.

Aunque otros los sitúan en Consuegra. Consideré la posibilidad de visitar ambos lugares… pero no me resultaba factible establecer una ruta razonable entre ambos puntos mediante el transporte público a pesar de estar separado sólo por 50 kilómetros. El transporte público en España en el interior de la península entre poblaciones pequeñas y medianas es entre penoso e inexistente. La desvertebración absoluta del territorio. El reino del coche privado, altamente contaminante y productor de CO2. A cambio, pasé unas horas el jueves a primeras horas de la tarde en Alcázar de San Juan, a 8 kilómetros de Campo de Criptana.

[Cine] Companion (2025)

Cine

Companion (2025; 10/20250226)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. El bosque del Latemar y el lago del Mezzo en Carezza, Alpes Dolomitas, Italia. Al cabo, la acción de la película transcurre entorno a un lago y un bosque.

Hoy es el día de la resaca de los Oscar. Bueno… sería el día de la resaca en el caso de que dichos premios hubieran supuesto algún tipo de emoción o embriaguez emocional de algún tipo. Hace unos años sí que los esperábamos con ganas. Siempre hemos sido conscientes de que lo que la Academia de Hollywood premia no tiene porqué ser necesariamente lo mejor o más interesante. Que son premios sometidos a vaivenes y veleidades muy diversos. Pero era divertido dedicar las conversaciones en los bares a comentar y apostar sobre quién y cómo iba a ganar. Ahora eso ya no sucede. O si se sucede, es en cantidad uno o dos órdenes de magnitud inferior. Hay años que tienen su interés. El año pasado estuvo bastante bien. El anterior no estuvo mal. Un año antes… meh… Vamos… que depende de si las película nos entusiasman y nos importan o no. Cuando se te olvidan… Todavía no he entendido lo de CODA, una película ganadora que, en la práctica se nos ha olvidado. Y no digamos las flagrantes omisiones que se dan simplemente… porque no están habladas en inglés. Sí. Ya se que se ha puesto de moda incluir entre las candidatas a alguna de estas. Incluso la premian… Pero hay tantas que superan a las opciones de habla inglesa… Este año no nos emocionaba casi nada. La propia ganadora nos pareció bien… estuvo bastante bien… pero… para el Oscar… En fin. Aunque el premio a su protagonista no me parece tan descabellado, ni mucho menos.

Es sintomático que, sin haber visto a todas las candidatas a los premios, algunas en cartelera la semana pasada, optáramos por ir a ver un mero entretenimiento. Escrita y dirigida por
Drew Hancock, un tipo que ha hecho cosas majas en series de televisión, nos presenta a una pareja (Sophie Thatcher y Jack Quaid) que se dirige a pasar un fin de semana en una casa en el bosque con unos amigos, aunque desde el principio sabes que nada es lo que parece. Más cuando la propia protagonista, en el prólogo ya te advierte que va a matar a su novio. No destripo nada. Lo dice en el minuto cinco o así de la película, así que todo es ver cómo sucede.

Como digo, la película es un entretenimiento. Una comedia negra de las que, si te descuidas, muere hasta el apuntador, pero con su gracia. Con sus situaciones sarcásticas y varios giros que te mantienen razonablemente atento. Con un ritmo razonablemente ágil, la historia se cuenta en muy poquito más de media hora, con una realización eficaz y eficiente, con razonable economía de medios. De manual. Pero que funciona suficientemente bien. Y unas interpretaciones que también son funcionalmente correctas, cumpliendo todos los intérpretes con lo que les toca, siendo lo más destacable su protagonista femenina… a cuya gloria está, en la práctica, rodada la película.

La primera película que vemos este año con estreno internacional en salas de cine en este 2025. Todo lo que habíamos visto hasta el momento, salvo algún estreno directo en plataforma, tuvo su estreno en algún lugar del mundo en el 2024. Y como digo, en plena temporada de premios todavía. Cuando uno esperaría que fuese estrenada después. Pero que cumple con su objetivo. Entretener. Nada más. Pero tampoco nada menos.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Fotos] Detalles en el paisaje urbano un domingo por la mañana.

Fotografía

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata.

Ya estoy empezando a añorar la luz de las mañanas o las tardes de finales de noviembre, de diciembre y de principios de enero. Son momentos del año en los que es más probable encontrar una luz suave, agradable tanto para pasear como para fotografiar a cualquier hora del día. Si el sol no se eleva mucho sobre el cielo en su recorrido diario, y si algunas nubes matizan la luz solar que nos llega, todo es más agradable.

Sí, sí… ya sé. A cambio, hace frío. Y las horas de luz son menos. Pocas incluso. Pero esta visto que no lo podemos tener todo. Pero cuando las elementos se conjuran, que hermoso es contemplar el mundo con la luz adecuada. Más si te gusta pasear con una cámara fotográfica. Y en ese momento, qué estupendos son los resultados que se obtienen con una cámara de formato medio, con sus grandes negativos llenos de detalle, de texturas y de formas. Hoy está nublado, pero si no, qué dura y antipática es ya la luz cuando ya vemos en el horizonte, a pocas semanas, el equinoccio de primavera.

[TV] Cosas de series; investigando crímenes en vidas paralelas, en San Francisco o entre las nieves escandinavas

Televisión

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Fotos de las calles de San Francisco, donde se desarrolla la serie de esta semana que más me ha gustado.

Vamos hoy con una americana, un inglés y una sueca. Y no es un chiste de los de gente de diversas nacionalidades entrando en un bar. Son tres series de investigación criminal… más o menos criminal, de muy diferente tono y trasfondo. Vamos con ellas. Todas se pueden ver en Netflix.

He visto la segunda temporada de The devil’s hour, un serie de crímenes en serie que transcurre en universos paralelos en el algún lugar de las Midlands inglesas. Creo que son las Midlands, pero da igual. No es en Londres. Es que las Midlands es muy propio para estas series, por algún motivo. Protagonizada por Jessica Raine y Peter Capaldi. La primera varía de profesión según la línea temporal en la que se desarrolle la historia. A veces trabajadora social, a veces policía. Y el segundo, capaz de mantener los recuerdos de distintas líneas temporales, luchando con todos los medios para romper un ciclo de muertes y crímenes. No voy a entrar mucho en detalle, porque es de las que tienes que ver si las quieres disfrutar. No te la pueden contar. Pero la segunda temporada me ha gustado más que la primera. Aunque sigue teniendo el problema de que a veces se lía demasiado. Pero está bien.

A man on the inside es una comedia con algún toque dramático, que nos ofrece un veteranísimo Ted Danson en estado de gracia. Danson interpreta a un profesor universitario de ingeniaría civil, ya retirado, que quedó viudo un año atrás tras acompañar a su amada esposa durante su enfermedad, una demencia de Alzheimer. Vive solo, en una rutina aparentemente aburrida. Y se relaciona casi exclusivamente con su hija, con quien se lleva bien, pero se comunica regular. En este aburrimiento, acepta la oferta de una detective privada de trabajar para ella infiltrándose de incógnito en una residencia para personas mayores en el centro de San Francisco, para descubrir al autor de unos robos. Por supuesto, lo de la búsqueda del ladrón es un enorme macguffin para impulsar el cambio en el protagonista, que abandonará su soledad y encontrará nuevos alicientes para vivir de forma activa. También para recolectar a un nivel profundo con su hija. Y para hacer nuevas y profundas amistades. Muy divertida, pero también muy emotiva. Esperando una segunda temporada. Muy recomendable.

Finalmente, Åremorden, es decir, Los crímenes de Åre, es una breve serie de cinco episodios basados en unas novelas de esos escritores típicos de crímenes de los países escandinavos. Lo que se ha llamado el nordic noir. La protagonista principal es una detective de la policía de Estocolmo (Carla Sehn) que, en el primero de los dos casos de la serie, está de baja por unos incidentes en su trabajo, y se refugia un tiempo en una casa de su hermana en la localidad de Åre, población próxima a la frontera con Noruega, en zona montañosa, y que vive de los deportes de invierno. Allí aceptará colaborar con la policía local en la resolución del asesinato de adolescente de los últimos años de instituto. Al final del caso, aceptará trasladarse para vivir y trabajar en la localidad. Aunque son cinco episodios de duración variable, en realidad se podrían haber agrupado en dos largometrajes televisivos entre dos horas y dos horas y media de duración. Uno de los casos abarca tres episodios, el otro, dos. No creo que aporte nada de especial al género, pero se deja ver. Es una serie correctamente planteada, realizada e interpretada. Quizá no mucho más, pero entretiene.