[Cine\Fotografía\Libros] José Luis Borau, Cecil Beaton, la dirección de fotografía, Lorenzo Silva y algo de Star Wars

Cine, Fotografía, Literatura

Ha muerto José Luis Borau. Hombre del cine nacido en estas tierras, en Zaragoza, que dirigió, escribió guiones, produjo… Dirigió la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, y era académico de la Real Academia Española, que en estos momentos dirige otro maño. Es curioso el castellano centrismo de esta institución en el que no han faltado figuras no castellanas… Pero no íbamos a eso, sino a lo de Borau. No fue un autor prolífico, y quizá por ello no es muy conocido. En cualquier caso, fue una persona muy activa, y espero que sea bien acogido en el único cielo que espero que exista, el de las gentes y amantes del cine.

Ayer estuve comprando libros y alguna revista. Del último número de Exit os hablaré más adelante. También compré Cecil Beaton: Retrospectiva de Lunwerg. No compré casi nada de este fotógrafo a propósito de la exposición que visité en Londres en el convencimiento de que cierto libro que tengo era de él. Y no. Era de Angus McBean. Ambos fotografiaron el mundo del teatro y la escena. El caso es que este libro recién publicado que recoge toda la extensión de su obra compensa la omisión. También compré Dirección de fotografía cinematográfica de la colección El arte del cine de la editorial Blume. Es el tercer libro que compro sobre dirección de fotografía en el cine, y todos están basados en repasar la obra de destacados profesionales de la cinematografía. Pero con pocas coincidencias entre ellos. Así que de esta forma tengo una amplia información sobre esta técnica y sus mejores representantes.

Escenas urbanas

Lo malo del otoño e invierno es que a lo que sales a la calle sin las obligaciones laborales, la luz se te ha ido. Así que ha tirar de blanco y negro.

Escenas urbanas

Con vosotros el «Sombrerero Loco» o un héroe de los sitios,… cada como prefiera.

Mientras paseábamos entre las estanterías de una de las librería, vimos pilas del último premio Planeta, una novela de Lorenzo Silva. Parece ser que se trata de una nueva aventura para Bevilavqua y Chamorro, esta peculiar pareja de guardias civiles. El caso es que después de los tres primeros libros sobre la pareja, y más cuando Chamorro se hizo sargenta y dejó de parecerse a Veronica Lake en modo mojigato, mi interés por esta saga que era bastante alto ha decaído hasta el punto de que esperaré a que alguien me lo deje o a que salga en libro de bolsillo y en rebajas. El último que leí fue un auténtico tostón. ¡Ay, donde quedarán los deslices de Vila con rubias y sexys guardia Anglada en las Canarias, que tan mal acaba la pobre! Pero lo que produjo el comentario es lo de que le hayan dado el premio. Un premio al que las obras se presentan, presuntamente, de forma anónima… ¿Os imagináis al jurado preguntándose que de quién será esa novelita de guardias llamados Vila y Chamorro? Totalmente anónimo. Qué hipocresía.

Finalmente, mientras nos tomábamos unas cervezas antes de volver a casa, surgió a conversación por la joven sobrina de una de las presentes, cuál era la forma adecuada de ver la saga Star Wars. Surgió a propósito de la amenaza de resucitar la saga, tras la compra de los derechos por Disney. Mi opinión. Uno se ve la trilogía original, y tira a la basura por prescindible y aburrida la precuela. Ante el establecimiento en la conversación de que esa no era una opción posible, que la cuestión era en cómo debía abordar un neófito TODA la saga,… pues entonces también está claro. Primero los episodios IV y V, y tras una de las más fabulosas revelaciones de la historia del cine, flashback al origen de toda la historia, episodios I, II y III, y si realmente se soporta estos tres títulos hasta el final, el desenlace de toda la historia en el episodio VI. Este último sigue produciendo tremendos debates. Cómo puede ser que empiece como cine para adultos, con la princesa Leia enseñando cacho en plan de esclava sexual de una gigantesca babosa, y con las bailarinas alienígenas enseñando teta fugazmente antes que las devore un horrible monstruo, y acabe como una infantil batalla de ositos de peluche en un bosque. Absolutamente esquizofrénica.

Escenas urbanas

Pero bueno, también es posible encontrar algún momento para el color del otoño.

Escenas urbanas

O los fuertes contrastes de estos días de sol tan bajo.

Escenas urbanas

O la tranquilidad de los parques a primera hora de la tarde.

[Fotos] Paseo por el Canal Imperial con la Zeiss Ikon Ikonta b

Fotografía personal

Ya os conté el martes lo del paseo por el Canal Imperial de Aragón. En ese caso, con la Panasonic Lumix GF-1 calzada con la «tapita» de Olympus. Si no recuerdo mal, os conté que la «tapita» lleva un objetivo de tres lentes. Y un triplete lleva también la Zeiss Ikon Ikonta b que me traje de Londres, denominado Novar-Anastigmat 75/4,5. La fórmula no es muy distinta en su esencia. Así que también lo saqué a pasear. Claro. El aspecto de las imágenes, en este caso sobre película 120 en blanco y negro en formato cuadrado, es muy distinto. Por supuesto. Os dejo algunas.

Paseo por el Canal Imperial para homenajear a un roble

En las riberas del Canal Imperial de Aragón.

Paseo por el Canal Imperial para homenajear a un roble

Explicando las características del Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza.

Paseo por el Canal Imperial para homenajear a un roble

Algunos niños curiosean desde el Parque de la Paz.

Paseo por el Canal Imperial para homenajear a un roble

Homenajeando a un roble centenario, bajo sus ramas.

[Televisión] Cosas de series; vuelve, de alguna forma, Galactica

Televisión

Pocas cosas que comentar esta semana, en la que además llevo un poco de retraso con las series. Y algunas del otro lado del charco han hecho fiesta por las historia esa del Día de Acción de Gracias. Que maldita gracia les hizo a los nativos del lugar…

Canal plus se ha tirado a la arena internacional coproduciendo una serie policiaca con pretensiones. Va de un inspector de la policía sevillana. Falcón. No aguanté el primer capítulo entero. Un tostón. Adiós. The Mentalist, que está muy interesante, con su protagonista paseando por el lado oscuro, nos regaló un episodio con protagonismo de Lorelei Martins (Emmanuelle Chriqui). No me cansaría de llamar guapa a esta chica, pero es que además es un personaje que le da mucha salsa a la serie. Y el capítulo estuvo bien. Por lo demás, estoy a punto de abandonar Suburgatory. Con lo bien que empezó esta serie el año pasado, y es cada vez más sosa. En fin.

Creo que lo más interesante que puedo contar es el regreso de los cylones. Sí. Los de Galactica. Es precuela de la serie reciente, la buena, la que nos emocionó. Y se sitúa entre Caprica y aquella. Cuando Adama es un joven y temerario teniente recién salido de la academia militar, y están en plena guerra contra las «tostadoras». Se llama Battlestar Galactica: Blood & Chrome, y va saliendo en webisodios de unos doce minutos, dos a la semana, hasta un total de 10. Es decir, una película de 2 horas de duración. Supongo que si ven que tiene éxito podrían seguir adelante como serie de televisión, pero no es nada seguro. A lo mejor se queda simplemente en eso. Bueno. Menos da una piedra. En febrero, saldrá al mercado como película entera.

Locomotora nº 1 "Hulla" MFU

La «Hulla» en Utrillas… ¿una «ascendiente» lejana o una «descendiente» lejana de los cylones? No sé. Todo esto ha pasado antes y volverá a pasar. Tomada con una «analógica» Minox GT-E.

[Exposición/cine] Cuando el cine se hace oficio

Cine

El pasado sábado nos pasamos por el Centro de Historias de Zaragoza antes de ir a tomar algo esa tarde. Era una tarde lluviosa, aunque sin molestar, de manifestaciones, no muy fría,… no teníamos intención de cenar por ahí, sino volver pronto a casa, así que decidimos culturizarnos. Y nos había llegado noticia de que había una exposición en este centro cultural que tanto nos gusta dedicada al cine.

Y así es. Se llama Cuando el cine se hace oficio: La cara oculta del Séptimo Arte, y pretende mostrar al público todas las fases de una producción cinematográfica, presentando los distintos aspectos técnicos, los distintos oficios y procesos que intervienen en la producción cinematográfica. El guion, la iluminación, la fotografía, el sonido, la dirección artística, el maquillaje, el montaje, la promoción, el marketing…

Lo cierto es que nos defraudó un poco. Se han quedado muy cortos. Y en algunos aspectos un pelín cutres. Este tema merecía mayor espacio y más calidad de objetos en exposición. Demasiado espacio para la publicidad y el marketing, y sin embargo, es difícil que alguien que no esté puesto se entere realmente de en qué consiste una producción cinematográfica. Se queda un poco en lo anecdótico. Bueno. Qué se le va a hacer. Por lo menos se pudieron hacer algunas fotos.

Cuando el cine se hace oficio - Publicidad y marketing

En el terreno de la publicidad y el marketing, no faltan las portadas de revistas, para las que siempre es muy socorrido colocar una foto de la inigualable Audrey Hepburn.

Cuando el cine se hace oficio - Publicidad y marketing

Chismes diversos, más o menos casposos, de la promoción del cine patrio.

Cuando el cine se hace oficio - Guionista (storyboard)

Simplemente, una exposición en el mismo espacio dedicada sólo a los «storyboards» de los que se sirven los guionistas, ya hubiera sido más rica.

Cuando el cine se hace oficio - Dirección artística

O a los dibujos del diseño o dirección artística, como estos de «Alba de América».

Cuando el cine se hace oficio - Maquillaje

Se quedan escasos los cuatro dientes y los cuatro ojos de la cajita de prostéticos del departamento de maquillaje.

Cuando el cine se hace oficio - Fotografía e iluminación

Unas cuantas fotos fijas y un par de focos son pobre cosa para algo tan apasionante como la dirección de fotografía y la iluminación.

Cuando el cine se hace oficio - Vestuario

Aparte de algunos figurines dibujados, el diseño de vestuario sólo merece una piojosa capa que llevo Paul Naschy en no sé que bodrio de terror ibérico.

Cuando el cine se hace oficio - Montaje

Varios chismes de los que se utilizaban en la sala de montaje se pueden ver en la exposición, pero sin que esté organizados de forma muy didáctica. En fin. Que se podrían haber esmerado un poco más.

[Fotos] La «tapita» de Olympus (Olympus Body Cap Lens)

Fotografía

Hace poco más de una semana, comentaba sobre la utilización de objetivos menos que óptimos con cámaras modernas, y hacía una referencia a un curioso objeto que hace unas semanas anunció Olympus para sus cámaras de sistema micro cuatro-tercios, y compatibles. La marca japonesa no lo considera un «objetivo» sino un «accesorio». Es decir, para ellos es una tapa para un cuerpo de cámara de este sistema. Lo que pasa es que le han puesto unas lentes, y con este «accesorio» se pueden hacer fotos. Pues bien, por un precio que es una fracción considerablemente menor de su precio de venta, me he hecho con uno. Supongo que viene de ser usado en exposición comercial o de pruebas. La caja estaba un poco chafada. El «accesorio» en estado impecable.

La tapita de Olympus (Olympus Body Cap Lens 15/8)

El «accesorio», la verdad es que en el grabado pone «Olympus Lens» «Objetivo Olympus», montado sobre una discreta Panasonic Lumix GF1, que últimamente veía poca acción.

La tapita de Olympus (Olympus Body Cap Lens 15/8)

Visto de perfil, se ve hasta que punto destaca poco del relieve frontal de la cámara.

La tapita de Olympus (Olympus Body Cap Lens 15/8)

A pesar de que he recompuesto un poco la caja, venía bastante chafada; no sé muy bien por donde habrá pasado previamente, pero el chisme está en buen estado, y me ha costado bastante menos que su precio oficial.

El objetivo, así lo consideraré a partir de ahora, es un un 15 mm (30 mm equivalente en formato 24 x 36 mm), con una apertura fija a f/8. Tiene una palanca con tres posiciones. Cerrado, enfoque a infinito y enfoque a 30 cm. Lo cierto es que a infinito en realidad está enfocando a la distancia hiperfocal, a unos dos metros. La palanca admite las posiciones intermedias entre esa posición y los 30 cm. Por lo tanto, hasta cierto punto se puede jugar con el enfoque. Su óptica está formada por tres lentes en tres grupos, y por lo demás está hecho de plástico, aunque tiene buen aspecto.

Hace unas semanas aseveraba que era un objetivo que, salvo que fuera realmente muy muy barato, más barato que las 70 libras esterlinas que he visto que cuesta en Amazon.co.uk, no merecía la pena. Es preferible ahorrar las 179 libras esterlinas a las que es posible comprar el Panasonic G 14/2,5 ASPH en la misma tienda, siendo un objetivo serio, tremendamente versátil y de gran calidad. Y que si quieres, puedes plantearte la limitación de usarlo como la tapita de Olympus. Enfocado a 2 metros, a f/8, en hiperfocal. La diferencia de calidad es enorme. Y puede hacer muchas más cosas. Pero,… la oportunidad surgió. Realmente, me ha costado mucho más barato, pero tengo prohibido dar detalles.

Este domingo por la mañana, me lo llevé de paseo. En el puente de Ámerica, acceso al barrio de Torrero de Zaragoza sobre el Canal Imperial de Aragón, me encontré con un compañero de trabajo y su esposa. Iban con una actividad organizada por una asociación ciudadana, un paseo guiado por las orillas del canal, que acababa homenajeando un roble centenario que está muy cerca de mi casa. A cinco minutos caminando. El resto de mi experiencia con el objetivo os lo cuento con fotos.

Lavandera

En seguida está clara una cosa. A la distancia de enfoque óptima, unos 2 metros, este objetivo permite llenar la altura del fotograma con una figura humana, con bastante nitidez y buen contraste. Pero el fondo, teóricamente a infinito, no está tan nítido como esperaba. El efecto es bueno en esta foto, pero…

Hojas secas

Si pones la palanca de enfoque a 30 cm, también puedes obtener efectos creativos interesantes, jugando paradójicamente con la menor profundidad de campo.

Edelweiss y orador

Obsérvese que jugando con la palanquita de enfoque, consigo buena nitidez en la edelweiss de la gorra, mientras que el fondo se difumina un tanto, manteniendo información sobre lo que sucede y el entorno. Todo de lo más discreto. La señora, ni se ha enterado de la foto. Y la cámara estaba a menos de medio metro de su oreja.

Tres en la pasarela

En este cruce sobre una de las pasarelas del Canal Imperial de Aragón, y con la cámara en la cintura, se ve que al objetivo no le sientan mal las distancias relativamente cortas. Y el contraste y la saturación son muy buenas. Hay un viñeteado no tan pronunciado como el que esperaba. De hecho, a la foto le he añadido algo de viñeteado en Lightroom, para un mejor efecto.

Fotógrafo y orador

Nuevamente, un poco de juego con la palanca en distancias cortas, y fotografíamos al fotógrafo.

En el parque de la Paz

Incluso cuando la luz se pone un poco tristona, el objetivo se las apaña, aunque hay que pasar de 200 a 400 ISO.

Canal Imperial de Aragón

El problema, que a lo mejor no se nota con el tamaño de la imagen, es que cuando el objeto principal está muy alejado, la nitidez es floja. No sé si es porque no está exactamente en la hiperfocal, sino un poco más adelantado, o por las limitaciones de la óptica.

Ciclista

Pero nada, si sale el sol, y las distancias al objeto principal son de unos pocos metros, la cosa funciona bastante bien.

Oradores

Así que no recomendaría el chisme para hacer paisajes, pero sí para reportaje discreto con poca luz. Fijaos que majos han salido los organizadores del homenaje al roble centenario. Los ajustes en Lightroom son mínimos.

Hojas de roble y plátano

Y subiendo a 800 ISO se atreve sin problema con una aproximación a las hojas secas del roble centenario en la sombra.

Saltarella

E insisto, es divertido jugar con la palanquita y acercarse al objeto de interés. El uso de este objetivo es más que nada lúdico. Y desde ese punto de vista, siempre que su precio baje o, como se rumorea, lo regalen con las cámaras Olympus, puede merecer la pena tenerlo. Especialmente para llevarlo puesto en un segundo cuerpo que si no no usarías. Como ha sido mi caso. Todas las fotos del reportaje han sido tomadas con la Panasonic Lumix GF1.

[Cine] El festín de Babette (1987)

Cine

El festín de Babette (Babettes gæstebud, 1987), 16 de noviembre de 2012.

Pocas veces se dan los reestrenos en la cartelera española. Pero en el 25º aniversario del estreno de esta adaptación de la novelita o relato corto de la danesa Karen Blixen (Isak Dinesen), la de Memorias de África, dirigida por el actualmente casi centenario Gabriel Axel, ha aparecido esta película que yo había visto previamente en televisión, y a la que nos apuntamos de forma no premeditada pero entusiasta. Sólo lamentamos que, ya que probablemente la afluencia de público será minoritaria, podían haberla programado en versión original. Bueno. En cualquier caso… fue una experiencia rara, el pequeño puñado de personas que entrábamos a la escondida, recóndita, sala 15 de los Cines Aragonia, frente a la marabunta de adolescentes de 10 a 40 años que entraban con toneladas de palomitas y bidones de cocacola a ver a los vampiros pijos.

A orillas del Nærøyfjord

En la novela original de Isak Dinesen, la acción transcurre en un remoto puerto pesquero del norte de Noruega; en la foto un pueblecito noruego, aunque no tan remoto, en el Nærøyfjord.

La película nos cuenta cómo dos hermanas solteras ya entradas en años, Filippa (Bodil Kjer de mayor, Hanne Stensgaard de joven) y Martine (Birgitte Federspiel de mayor, Vibeke Hastrup de joven), hijas de un pastor protestante líder de una rígida congregación, que viven en una pequeña aldea en la inhóspita costa de Jutlandia, acogen a una mujer francesa, Babette (Stéphane Audran), que ha huido de la terrible represión que siguió a la Comuna de París. En flashback, nos cuenta también como ambas mujeres, muy bellas en su juventud, renunciaron al amor por seguir la obra religiosa de su padre. Al cabo de años de su convivencia con la discreta y modesta Babette, esta recibe la noticia de que le ha tocado la lotería, y decide celebrar un banquete, una cena a la francesa, para agradecer a las dos hermanas su hospitalidad.

He de confesar que tengo debilidad por esta historia. Tanto por la adaptación cinematográfica que aquí nos ocupa, como por el relato que le da origen, que también he leído y comentado en estas páginas. El relato es sencillo, claro y directo. Sin artificios. Los diálogos se ajustan a lo estrictamente necesario. A pesar de estar basado en un relato literario, y de existir una voz en off, el lenguaje es fundamentalmente cinematográfico. Es la imagen la que hablan. Una imagen que está tratada con un mimo y un cuidado que pocas veces se ven hoy en día. Además, utiliza con ventaja un formato de fotograma algo más estrecho que el 16:9 actual, con ventaja, ya que permite unas composiciones de imagen muy armónicas, al mismo tiempo que la iluminación es primordial en crear ambientes.

Todo ello al servicio de la crítica sin acritud hacia la austeridad luterana, que esconde no poca hipocresía, y que se ve alterada finalmente por el asalto a los sentidos que supone la exquisita cena de la antigua chef parisina. Pese a la resistencia de los ancianos carcomidos por la soledad y los rencores sabe sacar adelante la capacidad de disfrutar de los placeres de la vida, y dar un sentido al final a la vida de estas gentes tan rancias.

Castillo de Kronborg

En la película, sin embargo, la acción principal transcurre en la costa danesa. En concreto en Jutlandia, y no en el estrecho de Øresund, junto al castillo de Kronborg (la Elsinor de Shakespeare), donde está tomada la foto.

Las interpretaciones son también de muy alto nivel, y acompañan el buen hacer general de la realización del filme.

Es una de mis películas favoritas. En lo absoluto. Y me alegro de haber tenido la oportunidad de verla en una pantalla grande. La recomiendo de forma general a todo aquel que tenga un mínimo interés por el cine como algo más que un mero entretenimiento. Y desde luego uno de los óscar más merecidos que conozco. Aunque sólo fuera a la película de habla no inglesa. Desde luego me parece mejor que la que se hizo con el óscar a la mejor película de aquel año, que siempre me ha parecido un poco tostón. Aunque me he llevado algún rapapolvo de algún «entendido» por aseverar tal cosa.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****
Palacio Real

También hay algunas escenas tomadas en la corte de Estocolmo, uno de los personajes es un militar de la monarquía sueco-noruega del siglo XIX, y esta foto sí que es del Palacio Real sueco. Y hay un militar. Sueco. Supongo.

[Fotografía] Recomendaciones semanales; encontrado en internet

Fotografía

Muy diverso lo que traigo hoy. No ha sido una semana muy prolífica, pero sí muy interesante. Desde mi punto de vista, claro.

En American Photo, esta excelente revista norteamericana, nos muestran el contraste entre dos trabajos, dos series, de Jocelyn Bain Hogg (esto es su facebook, quizá más interesante visitar el espacio que le dedican en VII The Magazine). Por un lado, en A Bristish Entertainment, un trabajo por encargo, en el cual vemos a la clase alta británica, con sus «temporadas», sus bailes, sus regatas, sus carreras de Ascot y esas cosas. Muy colorido. Por otro lado, en The Family, nos encontramos con la fotógrafa metiéndose en las cosas de un clan criminal, los Pyle, y su particular forma de celebrar sus «éxitos» y sus eventos familiares. Otro punto de vista de lo británico. Muy blanco y negro.

Clásicos Luna

Estos días estoy cargando contenidos para este Cuaderno de Ruta, para los próximos días, y si tengo algo de cine pendiente, de fotografía también, ayer toco el turno a las exposiciones, porque estuve en el Centro de Historias. En lo curioso, los escenarios de «Clásicos Luna», reflejo de los esfuerzos del IES D. Pedro de Luna en la cosa del teatro.

Uno de los fotógrafos dedicado al paisaje que más me gustan, uno de mis favoritos, es Michael Kenna, y ya lo he mencionado en más de una ocasión en unas páginas. En esta ocasión, aprovecho que aCurator le dedica un artículo con un amplio porfolio, para recordarlo y recomendarlo.

Ya mencioné a Shomei Tomatsu hace unos días, cuando hablaba de las exposiciones que vi en Londres. Esta semana ha sido uno de los fotógrafos recomendados por Rafael Roa, y desde luego cada vez estoy más convencido de que tengo que dedicar tiempo a conocer la obra de este fotógrafo japonés.

Cuando el cine se hace oficio - Publicidad y marketing

Pero la exposición fuerte que hay en estos días tiene que ver con el cine, como os contaré otro día.

Pero entre las recomendaciones de Roa, me ha llamado la atención la de un fotógrafo italiano que no conocía. Se trata de Carlo Mollino. Desnudos llenos de erotismo, de mujeres rotundas como las que gustaban hace unas década, curvilíneas, voluptuosas, lejos de la androginia que con frecuencia lucen las modelos de hoy en día. Creo que merece la pena prestarle cierta atención. Oficialmente, no era fotógrafo, sino arquitecto y diseñador. Turinés.

En Lenscratch han dedicado una semana a fotógrafos europeos. Y varios de ellos tienen en común que tienen a los niños o preadolescentes como tema principal. Se trata de Alain Laboile (página web), Sofie Knijff (página web), Oleg Videnin (página web) y Margaret de Lange (página web). Quizá esta última fue la que me hizo fijarme en el conjunto de artículos. Pero todos ellos son interesantes.

San Agustín

En cualquier caso, no dejamos de darnos una vuelta por la ciudad al anochecer, con el ambiente que dejó tras de sí la ligera lluvia del sábado en San Agustín.

Finalmente, en Cada día un fotógrafo/Fotógrafos en la red encontramos a uno de esos fotógrafos, Henryk Ross, que tuvieron que vivir la locura de la catástrofe humana que fue la Segunda Guerra Mundial. Fue el fotógrafo de gueto de Lodz (Polonia), por un lado trabajaba para los alemanes «mostrando la idílica vida» de los judíos en este lugar, por otra realizaba imágenes clandestinas que mostraban la realidad de la dura vida de los destinados al exterminio.

Última recomendación, para quienes dispongan de un iPad. Las agencias Gamma–Rapho tienen una revista para este medio, gratuita, de la que ya han publicado dos números, y que no está nada mal. Más cuando como digo es gratuita. Por supuesto, imágenes de fotógrafos de estas agencias. Para hacerse la idea de lo que publica, conviene visitar su blog.

La Magdalena

O en la trasera de La Magdalena.

[Fotos] Niebla de la mañana (y el libro de fotos de Moleskine)

Fotografía personal

Si hace un par de días me daba un cierto bajón a pesar de la bella luz de la tarde otoñal y los vistosos colores de los árboles en la estación, la niebla que ha cubierto hoy todo el día la ciudad de Zaragoza, me ha producido sensación de misterio e intriga. Mucho más estimulante. Con lo poco que me gusta a mí la niebla,… lo cual es paradójico dada la ciudad en la que vivo… En fin, os dejo con algunas fotos de este amanecer.

Pero también quiero comentaros que he aprovechado una oferta para obtener un álbum de foto de los que ofrece Moleskine en colaboración con Milk Books. Resumiendo. Calidad, excelente. Precio, muy caro para un librito de sólo 60 páginas, comparado con otras opciones. Ideal para hacer regalos personales. A reservar para proyectos fotográficos muy especiales. Podéis visitarlo en línea.

Bueno. Os dejo con las fotos de la niebla.

Paisaje urbano con niebla

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Paisaje urbano con niebla

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Paisaje urbano con niebla

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Paisaje urbano con niebla

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Paisaje urbano con niebla

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Paisaje urbano con niebla

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[Televisión] Cosas de series; El paraíso de Zola y las intrigas de los gobiernos modernos

Televisión

Comentar las series de siempre no tiene mucha gracia esta semana. Después de la intensidad de los primeros capítulos de muchas de las que veo últimamente, y que podéis leer en entradas de jueves anteriores, parece que ahora reina la calma chica, aunque no sea así. Bueno,… Dexter ha ligado en particulares circunstancias con «una colega» que está como un queso y nos ha alegrado un poquitín la visual. Pero hoy me voy a ir al Reino Unido. Que últimamente, casi todo lo que veo de ese origen me gusta mucho.

Por un lado, la semana pasada pude ver el primer capítulo de Secret State, un drama político que nos va a durar cuatro episodios protagonizado por el siempre interesante Gabriel Byrne. En un pueblo de Inglaterra ha explotado una petroquímica con grandes destrozos y muerte. Y el viceprimerministro (Byrne), se ocupa de analizar la situación mientras el primer ministro británico está en EE. UU. negociando con la empresa petroquímica las responsabilidades correspondientes. El problema es que cuando este vuelve en un avión privado de la empresa, se precipita en el Atlántico y muere. Y pasan tres cosas. Que se desvela que algo oscuro hay detrás del accidente de la petroquímica. Que la muerte del primer ministro no es accidental. Que se desata una lucha por el poder, con intervención de los servicios de espionaje y con juego sucio. Promete mucho. Deseando estoy de poder ver el segundo episodio.

Y ha terminado la primera temporada de The Paradise, la adaptación de la BBC de la novela de Émile Zola Au Bonheur des dames, de la que ya os he hablado. Hasta ahora no sabía si era una miniserie autoconclusiva, o si iba a tener continuación. Lo segundo. La historia no ha terminado. La temporada, de ocho capítulos, ha culminado con un cliffhanger que derretirá el culico de los más románticos de los telespectadores. Pero se avecinan tiempos difíciles para los carismáticos protagonistas (Joanna Vanderham y Emun Elliott). Sobre todo por que la tercera en discordia (Elaine Cassidy), no creo que tenga buen perder. En cualquier caso, esta historia de auge de la burguesía sobre una decadente pero todavía poderosa aristocracia, de la inteligencia y la iniciativa sobre el capricho y los derechos de las buenas familias, muy suavizada probablemente con respecto al naturalismo del autor literario, más orientada al drama romántico, me ha encantado. Es redundante hablar del buen quehacer de los británicos con los dramas de época. Pero a mí me ha tenido completamente enganchado, y con ganas de que vuelva la segunda temporada. A ver cuando es eso. Ah. Insisto. La Vanderham es un encanto. Desde todos los puntos de vista que se os ocurran.

Liberty

La acción transcurre en «The Paradise», unos ficticios grandes almacenes del siglo XIX en alguna capital de provincias inglesa; en la foto, los grandes almacenes «Liberty» en la mismísima capital «del imperio».

[Fotos] Otoño remolón en un día de huelga general,… o en la festividad de San Filomeno

Fotografía personal

Hoy es día de huelga general. Un día que de alguna forma debiera reflejar los profundos conflictos internos que el país sufre. O quizá no es un día de huelga, y simplemente se celebra la fiesta de San Filomeno. No sé. Uno ya no sabe a que atenerse.

Quien parecía estar de huelga hasta hace muy pocos días era el otoño. El otoño no lo asocio a temperaturas más bajas, a la lluvia, u otros fenómenos atmosféricos. El otoño lo asocio a los colores, a las tonalidades, a la forma de las nubes, a la calidad de la luz. Y no he tenido hasta ahora la sensación de ese otoño.

Sin embargo, en el día en que pareciera que todo debería asociarse a recordar a la gente lo revuelto de los tiempos, el día está calmado. La temperatura templada. Y los colores y la luz comienzan a parecer los de ese otoño que tanto echaba en falta. Es como si la naturaleza, el universo, quisiese reírse de los problemas de los seres humanos. No. Más que reírse, despreciarlos. Probablemente con razón. Somos una especie pasajera. Estaremos sobre la faz de este planeta unos miles de años y luego desapareceremos. Y salvo que se produzca el improbable suceso de que una nueva especie inteligente aparezca por aquí, y sepa de nosotros, simplemente seremos olvidados. Tampoco este concepto es correcto. Si no hay alguien que haya adquirido una memoria, un recuerdo, de algo o alguien, tampoco hay olvido. No hay nada. Y no deberíamos pasar eso por alto. Aunque seas como San Filomeno, santo y mártir gálata en tiempos de Aureliano.

Paisaje urbano otoñal

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Paisaje urbano otoñal

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Paisaje urbano otoñal

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Paisaje urbano otoñal

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Paisaje urbano otoñal

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Paisaje urbano otoñal

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Paisaje urbano otoñal

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[Cine/Fotografía] Dans la maison (2012) (y un comentario sobre la entrada de ayer)

Cine

Dans la maison (2012), 12 de noviembre de 2012.

Esta película ha sido vista en versión original, y por eso conservo su título original en francés. En la cartelera española también es posible encontrarla con el título En la casa.

El cine de François Ozon me gusta algunas veces más que otras. No es que haya tenido la oportunidad de ver todo lo que ha hecho, ni mucho menos. No llega con facilidad el cine francés a nuestras pantallas, pero lo poco que ha llegado de este director, aunque irregular, me ha parecido siempre que tienen su punto de originalidad e innovación que nos animó a ver esta película. Además, varias críticas hablaban bastante bien de ella.

Nos encontramos con el señor Germain (Fabrice Luchini), un profesor de un instituto francés, especializado en lengua y literatura francesa, que se plantea el anual de enseñar a sus desmotivados alumnos el uso adecuado del lenguaje, sin muchas esperanzas. Casado con Jeanne (Kristin Scott Thomas), que dirige una galería de arte cuyo dueño acaba de fallecer y cuyas herederas tienen intención de vender, está en la edad madura ya, y anda escaso de ilusiones. Tras un extraño principio de año en el que se vende como revolucionario la vuelta a los uniformes para los alumnos, un ejercicio de redacción de uno de sus alumnos, Claude Garcia (Ernst Umhauer), le llama la atención. Y comenzará a animarlo a seguir escribiendo reconociendo el potencial del chico. El problema es que todo lo que escribe el chico es sobre su progresiva y profunda intromisión en la casa de uno de sus compañeros Rapha Artole (Bastien Ughetto), en su vida y en sobre todo en las vidas de sus padres, Rapha (Denis Ménochet) y Esther (Emmanuelle Seigner). Y especialmente, en su obsesión por esta última. Esta intromisión no tardará en causar problemas a Germain y al conjunto de personajes que giran alrededor de la historia que, por entregas, nos va desgranando Claude.

Esta es una de esas películas, que por cierto está basada en una obra del dramaturgo español Juan Mayorga, a la que es difícil coger el tono. Es cierto que tiene un punto de originalidad indudable. Que el desarrollo de la historia de Claude con los «Raphas» sea a través de sus redacciones, que van variando el tono y el punto de vista según las indicaciones de Germain está muy conseguido. Es esperable que lo que comienza como una comedia poco a poco se convierta en un drama que llega a adquirir tintes de tragedia. Pero no acabas de tener claro cuál es el tema que realmente importa al director. Es una discusión sobre el proceso de creación literaria por el contraste entre el atrevido adolescente y el fracasado escritor reconvertido a docente. Es una película sobre la iniciación en la sexualidad del adolescente a través de su fijación por la mujer madura pero de buen ver. Es una película de sociópata que invade y desequilibra una familia normal,… O todo eso a la vez. Lo cierto es que la historia comienza fuerte y con ritmo, pero en algunos momentos empieza a divagar o volverse más morosa sin que podamos percibir avances reales hasta el final, que no necesariamente resulta del todo satisfactorio.

En cualquier caso, conviene destacar la excelente actuación de todo el elenco, que realmente sostiene la película incluso en los momentos en los que la historia es más débil. Y no sólo los veteranos actores y actrices del cine francés (últimamente Kristin Scott Thomas parece más actriz francesa que inglesa), sino también los adolescentes, sobre todo el que personaliza a Claude, que resultan convincentes, este último realmente inquietante.

A pesar de los peros que le he puesto en algún momento, y aun por debajo de algunas buenas películas francesas que hemos podido ver últimamente, la considero una película razonablemente recomendable. En sus partes en las que flirtea con la comedia, incluso me arrancó alguna carcajada.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Paisajes urbanos

En mis pruebas, que comentaré a continuación, fotografiando en determinadas condiciones, la trasera de un centro educativo en Zaragoza, menos vistoso que el moderno «lycée» francés de la película.

Añadido sobre fotografía:

Después de mi entrada ayer comentando el uso de algunos atípicos objetivos y la posible adquisición del objetivo-tapa de Olympus, recibí algún comentario intenso sobre la inutilidad de este objeto, especialmente porque según mi corresponsal, sólo es posible su utilización en condiciones de luz relativamente abundante.

Decidí ir al cine con la Panasonic GF1, que últimamente tenía en barbecho,  y el G 14/2,5 ASPH de la misma marca que es muy parecido en longitud focal al objetivo-tapa. Ajusté el enfoque a 2 metros, y cerré el diafragma a f/8. Condiciones similares a las del objetivo-tapa de Olympus. Y cuando salí al cine, fui tomando algunas fotografías con la luz del crepúsculo. Con una ISO máxima de 1600. Sin estabilizador de imagen. Os las dejo aquí.

Paisajes urbanos

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