[Cine] El artista y la modelo (2012)

Cine

El artista y la modelo (2012), 1 de octubre de 2012.

Sin hacer mucho ruido, salvo su participación en la terna de posibles candidatos españoles al Óscar, se ha colado en cartelera la última película de Fernando Trueba. Lo que más me llamó la atención fue el reparto, que incluye algún que otro ilustre del cine europeo. Así que decidimos, a pesar de que ha sido un fin de semana muy cinematográfico, que no queríamos dejar de ver esta película, aun sin tener claro con que Trueba nos íbamos a encontrar. Las críticas leídas, no muchas, no eran nada concluyentes. Así que mejor nos hacemos una idea por nosotros mismos.

Escultura de mujer desnuda

La escultura es un arte que poco a poco me va interesando más, y algunos ejemplos me pude encontrar en la Nasjonalgalleriet de Oslo, aunque la gente va más a ver los cuadros de Munch.

En el sur de Francia, durante la ocupación alemana, junto a la frontera con España en Cataluña, un viejo escultor, Marc Cros (Jean Rochefort), contrata los servicios como modelo de una joven española, Mercè (Aida Folch), fugada de un campo de refugiados de la guerra civil, y que es encontrada en la calle por su mujer, Léa (Claudia Cardinale), que conoce bien los gustos de su marido. Este anda necesitado de inspiración, de una idea como dice él. Y la relación con Mercè, que no será fácil al principio por las diferencias culturales y sociales de ambos, acabará haciendo surgir esta idea, de la que puede salir la que sea su última obra.

Lo primero que nos sorprende de la película, especialmente tras ver su colorido cártel anunciador, es que está rodada en blanco y negro. Es un detalle que se nos había pasado. Parece que está de moda. Aunque nada que ver con el estilo de recientes propuestas, tanto nacionales como extranjeras. Su uso, a pesar de ser dos películas radicalmente distintas, está más emparentado con Das weiße Band (La cinta blanca), que con las anteriores. Una fotografía delicada, de gama tonal amplia, que nos da la impresión de un contraste suave pero con sombras profundas y altas luces casi deslumbrantes, intentando y consiguiendo reproducir el ambiente de los Pirineos más mediterráneos, casi siempre asociados a una luz y a un color. Esto ya hace que ver el filme haya merecido la pena.

El beso

En el mismo Oslo, tenemos otro museo dedicado a la escultura, a la de Vigeland. Incluso un parque dedicado a la misma.

Luego está su historia. Que es mínima. El filme va dejando como víctimas colaterales que nos podrían haber interesado, o incluso conformado una película en sí misma. La relación del artista con su mujer. La relación del artista con su ilustrado amigo alemán, oficial de la wehrmacht. Las actividades de la chica, menos inocente de lo que aparenta, como activista pasando refugiados y maquis por la frontera. Todo queda indicado, es el ambiente, pero la película se centra en otra cosa. Y esa otra cosa que ocupa fundamentalmente es el proceso creador, y la relación entre el artista y su modelo. No hay más. Ya digo que la historia en sí es mínima. Contada con detalle, hasta el punto de que a algunos les parecerá lenta, o incluso fría, según he leído por ahí. Pero es un canto a la mirada del artista, al impulso y necesidad creadores, a la admiración de la belleza de la naturaleza, sea en el paisaje que rodea el taller del artisto, en las curvas de la joven modelo, o al sabor del pan mojado con aceite de oliva.

Escultura modernista

Pero el estilo del escultor de la película lo encontramos mejor reflejado en las salas dedicadas al modernismo del Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona.

A la hora de valorar las interpretaciones, la copia que vimos está lastrada por el nefasto doblaje que han hecho especialmente con Aida Folch. Originalmente, la película está filmada en francés, parece que con algún diálogo aislado en español (no sé si en catalán también) y en alemán. Este es uno de esos casos, clarísimos, en los que el doblaje disminuye considerablemente la calidad de la película. Hecha esta salvedad, difícil tarea, todos los intérpretes están a gran altura. Porque afortunadamente existen muchas cosas que no se dicen con palabras, sino con miradas, gestos o actitudes, y eso nos permite apreciar lo que las distribuidoras nos niegan, que es el trabajo de los artistas. Desde luego, el grande de la película es Rochefort. La chica juega a favor de su físico, de sus formas redondas, muy apropiadas para el papel que se le encomienda. Más cuando permanece desnueda buena parte de sus escenas. Ya he comentado el lastre que tiene su papel con el doblaje, pero tengo la sensación que debajo hay un buen trabajo. Y se agradecen mucho los trabajos menores pero importantes de Cardinale y de la excelente Chus Lampreave.

Esta película es difícilmente recomendable para todos los públicos. No es una película de consumo fácil. No está pensada para el uso multitudinario. Es cine de autor en el mejor de sus significados. No es una película perfecta. Tampoco es original, el tema ha sido muy tratado. Pero es una película muy honesta, y de una factura visual impecable, que para quienes nos gusta el arte fotográfico/cinematográfico, es un gusto. A partir de ahí, cada cual verá. A algunos gustará muchos, y a otros, quizá, aburrirá. Es lo que pasa cuando en una hora y tres cuartos no pasan muchas cosas, aunque sean importantes.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Escultura modernista

Un lugar interesante para visitar y disfrutar de la visita.

[Cine] Desafío total (2012)

Cine

Desafío total (Total Recall, 2012), 29 de septiembre de 2012.

No perderé mucho tiempo comentando esta película que no tenía ningún interés en ver, pero a la que fui invitado y «coaccionado». Es una nueva versión de la película del mismo título que dirigió en 1990 el holandés Verhoeven y que protagonizó el Chuarche, con una aparición por ahí de la Stone antes de que se hiciera famosa un par de años más tarde por un cruce de piernas en otra película del holandés.

La historia, dirigida por Len Wiseman, es básicamente la misma que en la película original, pero sin ir a Marte, sino a Australia (¡¡¡???). Eso sí, mediante una tubería que une Europa con sus antípodas. Una memez como otra cualquiera. Cambia los protagonistas por Colin Farrell, Kate Beckinsale y Jessica Biel, y dale más efectos especiales, y quítale el punto de parodia que tenía aquella, y tenemos una película más de acción como muchas que se hacen, sin más interés.

Entendámonos. No es un horror. Si no fuera por su divertida predecesora, quizá no le pondríamos tantas pegas. Como película palomitera de entretenimiento tiene un pase. Así… para ver una tarde de domingo que llueve y no apetece salir de casa, y va y la echan en alguna cadena de televisión… pues vale. Pero nada más. Es totalmente prescindible. En realidad, si se da la circunstancia anterior, búscate la película original, y échate unas risas con los mutantes marcianos, con los ojos a puntos de estallar del Chuarche, con lo mala actriz que era la Stone, pero que buena que estaba, y con Jordi Pujol apareciendo en la barriga de uno de los mutantes. Todo lo cual, ha desaparecido de la nueva versión.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Big Ben

Sí. Sale el Big Ben en la película, rodeado de un entorno futurista. No. Australia no es la antípoda del Reino Unido. El Reino Unido está demasiado al norte, y su antípoda es el océano. Sí, dentro de unos días, seguro que paso bajo la sombra del Big Ben.

[Fotografía] Revistas: Fraction Magazine y Photo

Fotografía

No hace muchos días que hice el último comentario de un número de Fraction Magazine, el 42, y ya tenemos aquí como cada principio de mes el siguiente. El 43. Como no me quiero extender mucho, que tengo el día atareado, decir que hay dos porfolios que me han parecido interesantes.

MINE de Jonathan Blaustein. Naturalezas muertas de gran sencillez de objetos naturales recogidos en sus propiedades. Hierbas, bloques de nieve, hielo, piedras, cesped, restos de animales muertos. Con una iluminación, suave, probablemente natural. Hace tiempo que vengo oyendo decir que las composiciones y concepciones más sencillas son de las más efectivas. Página web del fotógrafo.

Of Light and Shadows/De luces y sombras de Eleonora Ronconi. Fotógrafa argentina asentada en California, que en sus visitas a su Buenos Aires natal obtiene unas interesantes fotografías del Cementerio de la Recoleta. La fotografía en camposantos siempre me ha parecido que tiene muchas posibilidades. Y por algún motivo, ayer, después de comentar sobre el capítulo de despedida de los Pond, me sugirió muchas más cosas. Cuidado con los ángeles de piedra. Fuera de bromas, un porfolio majete. Página web de la fotógrafa.

También he recibido vía Relay.com el número 493 de Photo. Y la revista francesa dedica este número a las nuevas tendencias. He de decir que no es de los que más me ha llamado la atención últimamente, aunque siempre hay algo que interesa. Desde luego no el uso que los niños ricos norteamericanos hacen de Tumblr o Instagram. Pero sí los desnudos de Julia Fullerton-Batten, con modelos de físico rotundo, mujeres con sobrepeso que se alejan de los cánones de belleza habituales, pero en las que la fotógrafo sabe encontra esa belleza que se les niega habitualmente. Pero también a Olivia Arthur fotografiando la cooperación internacional francesa en Mauritania. O la forma que tiene de contar los cuentos Tim Walker.

El domingo me fui a pasear con la Olympus OM-D E-M5 calzada con el objetivo manual Voigtländer Snapshot-Skopar 25/4. Un objetivo que monto con adaptadores, ya que está pensado para ser acoplado en cámaras con montura de rosca tipo las leicas de antaño. Un gran angular en su concepción, en la micro cuatro tercios se convierte en el equivalente de un estándar de 50 mm. Es divertido de usar, y estéticamente queda muy bien con la E-M5. Pero usado en cámaras digitales, la calidad de imagen se resiente. No me imagino lo que pasaría sobre una Leica de formato completo. En las que en algún momento he leído por ahí alguno que se podrían usar. Uf. Tampoco hice muchas fotos. Después de mi última escapada a Madrid olvidé recargar la batería, y coger una de repuesto. Qué despistado estoy.

Cadena

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Sombra

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Muro de piedra y escalera

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Columnillas

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Pelando la pava al atardecer

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[Televisión] Adiós a los Pond, a la pelirroja especialmente

Televisión

Avisé la semana pasada. Que la anunciada despedida de los Pond coincidiera con los pétreos y terroríficos ángeles daba muchas pistas. Y si bien los finales posibles eran muchos, lo que hemos visto estaba dentro de lo, relativamente, previsible. Cualquiera que haya visto mi nunca bien ponderado episodio Blink, con mi añorada Sally Sparrow (Carey Mulligan), debería saber cómo funcionan los ángeles. Aquel figura todavía como mi episodio favorito de la serie, y Sally Sparrow como la compañera del Doctor que nunca lo fue, pero que muchos soñamos con que lo hubiera sido. Y Sparrow (gorrión), tenía una amiga Kathy Nightingale (ruiseñor), que sufrió las consecuencias de los ángeles llorones o sollozantes (weeping angels), y eso daba una pista así de gorda de cuál podía ser el destino de los Pond, aunque luego había que arreglarlo para que la separación fuera definitiva. Más cuando el Doctor es un viajero del tiempo. No voy a decir que el apaño realizado en el guion haya sido de los más brillantes de la serie. Aunque el episodio en su conjunto ha estado muy entretenido, a lo cual han colaborado tres cosas: los ángeles, River Song (Alex Kingston) y los viajes en el tiempo. Tres de las cosas que más me gustan en la serie.

Querubines en el Zwinger

Aunque conocemos a los ángeles desde hace años, hasta ahora no sabíamos que también pueden ser bebés, y bastante puñeteros. Lo del soplido no tiene precio.

Con su despedida, y según la cuenta que llevan en IMDb, Amy Pond (Karen Gillan) ha superado por uno a Rose Tyler (Billie Piper) en el número de episodios en los que ha aparecido desde que la serie se relanzase en el año 2005. Pero he de decir que la despedida de Rose en Dårlig Ulv Stranden (la bahía del lobo malo, no lejos de Bergen en Noruega) me parecío mucho más emotiva. Un punto para Rose, aunque en el conjunto de los episodios, sigo prefisiendo a Amy. Otro punto a favor de Rose es que probablemente la actriz que la encarnó, Billie Piper fuera mejor actriz dramática que Karen Gillan, mientras que esta última se ha desenvuelto mucho mejor en la acción y la comedia. Sé que me estoy olvidando de Rory (Arthur Darvill), pero es que aunque ha tenido sus momentos de protagonismo, para mí siempre ha sido secundario a la figura de Amy.

La historia de Amy Pond ha tenido dos grandes ciclos y un epílogo. El primer ciclo fue la temporada 5ª, y es su historia y la de la grieta en el tejido del espacio tiempo que la persigue. Con altibajos como es típico en Doctor Who, fue una temporada muy divertida, donde todos «nos enamoramos» de la pelirroja escocesa, que mostró auténtico carisma. Y encima, empezamos a ver con más frecuencia la presencia de River Song. Que siempre mejora un par de puntos los capítulos en los que sale.

El segundo ciclo fue la temporada 6ª, en la que ya podemos asegurar que es la historia de ambos. Rory siempre me pareció que fue el elemento argumental que han utilizado los guionistas para evitar la tensión sexual entre el Doctor y Amy. Porque si no, esta hubiese estado ahí, aunque no hubiese querido. Pero le sacaron partido con una historia de compleja paternidad, que nos tuvo en vilo durante muchos capítulos. Un excelente temporada también. Con los altibajos ya mencionados, y que son inherentes a la serie.

Querubines en el Zwinger

En cualquier caso, los del Zwinger de Dresde en estas dos fotos, no se mostraron especialmente hostiles.

El epílogo han sido los cinco capítulos iniciales de esta temporada 7ª. Creo que los Pond estaban agotados ya al final de la temporada 6ª, por mucho cariño que les hayamos tenido. Y aunque también ha habido buenos momentos en estos cinco capítulos, creo que han sido relativamente superfluos. Es más, ahora, con el parón hasta el especial de navidad donde se incorporará la nueva compañera, tendremos ocho episodios en 2013, para desarrollar un nuevo ciclo argumental. Suficiente supongo. Pero es como si fuesen dos temporadas separadas. En cualquier caso, tenemos un doctor, que si no se ha regenerado no es el mismo. A adoptado un perfil más bajo, ha borrado sus huellas del espacio-tiempo, y supongo que tendremos un ambiente menos espectacular. En contra de la tendencia de los últimos tiempos. Aunque esto es mucho suponer. Yo agradecería la vuelta a las buenas historias y a los guiones ingeniosos.

Desde el par de capítulos de la temporada 5ª, The Time of Angels y Flesh and Stone, quedó claro que los ángeles llorones iban a ser importantes en la historia de Amy Pond. Y desde hace un tiempo, las imágenes de los angelotes de piedra me causan una rara sensación. Y no volveré a mirar igual a la Estatua de la Libertad. Me quedo con la frase de Rory muy libremente traducida: «Siempre quise visitar la Estatua de la Libertad; supongo que se cansó de esperarme»

Academia de Bellas Artes

Aunque el ya maduro de la Academia de Bellas Artes de la ciudad a orillas del Elba, sí que me parece inquietante.

[Cine] Blancanieves (2012)

Cine

Blancanieves (2012), 30 de septiembre de 2012.

Un fin de semana y principio de la siguiente, y de mis vacaciones extraño. Entre la catástrofe, y el desahogo mediante los medios audiovisuales. Y así, me he encontrado con que en el fin de semana he visto dos peliculas, esta tarde tengo la perspectiva de una tercera, tengo en agenda un nueva incorporación a CineTren y hemos asistido a la despedida de los Pond en Doctor Who. Eso aparte de las numerosas novedades de la temporada televisiva. Y alguna cosita en revistas de fotografía. Y el viernes me voy unos días de viaje. Así que iré haciendo horas extras y encajando todos estos contenidos antes de irme a Londres.

Empecemos por cine. Por la tercera versión de Blancanieves que tenemos oportunidad de ver este año. Pero esta es española, muda, en blanco y negro, y cañí. Dirigida por Pablo Berger, un realizador que se prodiga realmente poco. Veremos si tiene algo que aportar, o si es mero oportunismo al amparo del éxito de The Artist. Aunque para ser honesto, desconozco si la concepción del filme es anterior o posterior a la oscarizada película francesa.

Contar la historia es insultar al respetable, que supongo que ya se la sabe. Y varía poco. Sólo la ambientación. Blancanieves es Carmencita (Sofía Oria niña; Macarena García, joven), hija del rey de los toreros, Antonio Villalta (Daniel Giménez Cacho), y de la tonadillera Carmen de Triana (Inma Cuesta). Y claro hay una malvada madrastra, una enfermera que «consuela» al torero en su viudedad y desgracia, Encarna (Maribel Verdú). Bueno, y la abuela Doña Concha (Ángela Molina), y los siete enaninos que son seis y toreros. Pero con estos mimbres y algunos personajes secundarios se construye la historia ya mil veces conocida, con un final relativamente alternativo, que tiene su punto de ambigüedad. O no. Que tuvimos discusión al salir de la sala de cine.

La factura del filme es buena. Con un fotografía en blanco y negro, y unos encuadres que nos recuerdan las fotos fijas de la España de principios de siglo, a lo que hay que añadir una banda sonora bastante aceptable, comienzas la visión de la película con ánimo y curiosidad. Sin embargo, el exceso de melodrama y la natural previsibilidad argumental pesan en un filme que se acerca en exceso a las dos horas de duración, pudiéndose haber resuelto en menos tiempo.

Está el asunto taurino. No me agrada el espectáculo de los toros. El sufrimiento gratuito de un animal, por simple divertimento, me causa cierto rechazo. Que los héroes de la función sean toreros, es algo que enfría necesariamente mi entusiasmo por el filme. A eso hay que sumar que en estos momentos hay acusaciones no aclaradas de que habrían utilizado corridas privadas, con sufrimiento de animal, para la realización del filme. No sé exactamente en qué está esto, pero tampoco es algo que me guste. Incluso si la película está muy bien, hay algunas cuestiones éticas que hay que considerar a la hora de juzgar la obra cinematográfica, especialmente si tiene pretensiones artísticas.

Las interpretaciones son en conjunto correctas, entre las que destacaría a Maribel Verdú y Ángela Molina cumpliendo el resto con razonable competencia. Las chicas protagonistas, las que hacen de Carmencita me producen distintas sensaciones. La niña es un encanto, y responde al viejo dicho de Spencer Tracy de «no trabajes con niños o perros, que te robarán la película». La chica mayor es muy mona, tiene mucho encanto, pero tampoco pasa a niveles extraordinarios en su interpretacion, en mi modesta opinión.

Como conclusión, la mejor versión del cuento de los tres que hemos podido ver este año. Aunque tampoco lo tenía muy difícil; las otras dos versiones han sido película malas. El asunto del blanco y negro y la película muda tiene todavía su gracia, y está bien hecho, aunque ha perdido el factor sorpresa que produjo The Artist. Esta película que hoy comento está un escalón por debajo de la anterior. El tema taurino me incomoda, pero tampoco soy un talibán del asunto. Al fin y al cabo, dado que la acción se sitúa en la década de los 20 del siglo pasado, tampo chirría ni mucho menos. Es lo que había. Así pues, en su conjunto, se puede considerar una película recomendable, aunque en mi no haya despertado los entusiasmos que algunos críticos han manifestado. En cualquier caso, no deja regusto. Se te pasa enseguida, no te deja una impronta importante a posteriori. O sea, un entretenimiento curioso.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Vallas para el encierro

Vallas para el encierro y el espectáculo taurino en la Plaza de Herradores en la ciudad castellana de Brihuega.

[Fotografía] Recomendaciones semanales: encontrado en internet

Fotografía

Lugares, gente joven y bichos muertos. He aquí los temas que me han llamado la atención esta semana.

Lugares

Estos días he estado buceando entre mis fotografías de Venecia, ciudad por la que siento mucho cariño, yendo más allá de los tópicos. Buscaba imágenes para ampliar y alegrar alguna habitación y algún despacho. Un problema, o una oportunidad según el carácter o el estilo de cada cual, es que está llena de gente. Por ello las fotografías de Christopher Thomas en blanco y negro, vacías de gente, transmitiendo una tremenda serenidad en la ciudad de los canales, me han gustado mucho. El secreto es conocido. Una cámara de gran formato, madrugar mucho, y exposiciones largas. Y un técnica exquisita claro. La serie se llama Venice in solitude. Vía PDN – Photo of the Day.

Siberia es un lugar que asociamos muchas veces a frío y desolación. Tan inmenso, que en ocasiones es más un concepto que un lugar. Por eso, son muy interesantes las fotografías de Ilya Naymushin, del verano siberiano en torno a Krasnoyarsk. Producen una sensación muy desviada del prejuicio. Via The Atlantic – In Focus.

Una fotografía de Céline Clanet, un paisaje nevado, prácticamente monocromático, de la tundra en el extremo norte de Noruega que pude ver en Fototazo, me llevaron a conocer la serie completa Máze y otras de sus obras. Un estudio fotográfico profundo de un pueblo sami (antes conocidos como lapones).

Si preguntas en este país si conocen Springfield habrá mucha gente que sorprendentemente dirá que sí. Aunque claro, se referirá a la ciudad de los Simpson. Pero existen muchas ciudades en Norteamérica con este nombre. Y una de ellas en Illinois de la que se han recuperado las imágenes tomadas por Raymond Hodde, Joe Imlay y Charlie Bilyeu, fotógrafos de prensa que armados con sus Speed Graphics, documentaron la vida de la ciudad. Vía NPR – The Picture Show.

Y unos paisajes puros. Los paisajes circumpolares de Dave Walsh. Y la vida natural del ártico. Relajante e inquietante a su vez. Por el futuro de estos parajes. Vía aCurator.

Isla de Burano

Hace algo más de cuatro años, pudimos encontrar tranquilidad alejándonos del núcleo principal de Venecia, paseando por las coloridas calles de la isla de Burano.

Gente joven

Qué padre o madre no hacen fotografías de sus hijos, viéndoles crecer y documentando sus logros y sus alegrías. Sin embargo, Sylvain Granjon fotográficamente tiene una aproximación muy diferente. Lo podéis ver en su serie Douce Amère. Vía Le Journal de la Photographie.

La adolescencia atrae mucho a los fotógrafos. La mezcla de gente joven, a priori guapa, pero insegura, frágil, construyendo una identidad hace que sea un tema muy recurrente hoy en día. Con motivo del anuncio en Le Journal de la Photographie de los Encontros da Imagen en Braga (Portugal), veo las fotografías de Marion Poussier y decido que esta fotógrafa francesa bien vale el desvío.

Isla de Burano

Elegimos la caída de la tarde, hora en la que la mayor parte de turistas, menos preocupados que nosotros por la intimidad y por la calidad de la luz, ya habían vuelto al núcleo principal de la Laguna Veneta.

Bichos muertos

Las fotografías son de Robert Ashton. Blanco y negro, formato cuadrado, grandes ampliaciones. Moscas y mosquitos muertos. Aplastados, pero reconocibles. Creo que se ajustarían perfectamente a algo que leí hace poco sobre lo relativamente fácil que es encontrar la belleza en lo feo o en el horror. La serie se llama Postmortem. Vía Unless you Will.

Porfolios del fin de semana en Le Journal de la Photographie

En estas últimas semanas me había acostumbrado a encontrar cosas muy interesantes en esta sección. Pero ayer me costó más. De hecho el único porfolio que realmente me llamó la atención fue Playmobil de Alban Coret, sobre la uniformidad de las gentes en China. Vía Weekend Portfolios – Le Journal de la Photographie.

Isla de Burano

Cuando estuve en Venecia esta primavera, me hubiera gustado volver a pasear entre los canales de la coqueta isleta veneta. Pero no hubo oportunidad. Otra vez será.

 

[Viajes] Noruega y Ginebra en Issuu

Fotografía personal, Viajes

Suelo subir una copia, a partir de un pdf, a Issuu con los álbumes de fotografías que hago de mis viajes. Se ven mejor o más ágiles que en el previsualizador de Blurb. Pero este verano he estado descuidado, y hasta hoy no había subido los de los viajes de este verano. Así que aquí os dejo las portadas y los enlaces.

Noruega 2012 – Diario de viaje (I)

Si prefieres el enlace a Blurb: Noruega 2012 – Diario de viaje (I).

Noruega 2012 – Diario de viaje (II)

Si prefieres el enlace a Blurb: Noruega 2012 – Diario de viaje (II).

Ginebra y lago Lemán – 2012

Si prefieres el enlace a Blurb: Ginebra y lago Lemán – 2012.

[Televisión] Cosas de series; en el trajín de las novedades, se acabó el desfile (Parade’s End)

Televisión

Sí. Ya estamos en la primera semana de novedades. Aunque, en realidad sean más retornos que novedades propiamente dichas. Y todavía habrá más en lo que queda de semana. Pero el comentario de los retornos y las novedades lo haré la semana que viene. Para tener una visión de conjunto. Y además, es muy probable que tenga más tiempo para escribir mis impresiones. Estaré de vacaciones.

Esta semana también va a pasar algo importante, de todas formas. Asistiremos a la despedida de los Pond en Doctor Who. Básicamente, estos últimos capítulos han sido una preparación de ese momento. Por cierto, que en el último episodio emitido, hubo un personaje nuevo que tal vez pudiera dar de sí. Jemma Redgrave, de los Redgrave actores y actrices de toda la vida, creo que es prima de la más famosa, Vanessa, que da vida a una científica de UNIT, Kate Stewart. Hija de algún personaje de las series de antaño. Y mira tú… si con los Pond perdemos de vista a Brian (Mark Williams), el padre de Rory, será una pena, porque en los dos capítulos que ha salido ha sido un elemento cómico divertido. Pero ya digo, que se acerca la despedida, y parece que tendremos ángeles llorones y la presencia de River Song (Alex Kingston), lo cual siempre promete. El título del episodio, The Angels Take Manhattan. Ahí es nada. Para quienes sigan la serie, lo dice casi todo.

British Museum

El viernes de la semana que viene por la tarde llegaremos a Londres. No nos alojaremos muy lejos del British Museum. Tal vez entremos a tirar alguna foto a alguna momia. No sé si seguirá siendo gratis.

Por otro lado, van avanzando con buen tono las vidas de los Crawley en Downton Abbey. Pero aunque me quedaré en esta época, hoy no haré más comentario sobre estos. Y es que durante cinco semanas hemos tenido una serie también británica, drama de época contemporáneo del anterior. Se trata de Parade’s End, adaptación de una serie de cuatro novelas relacionadas entre sí, escritas por Ford Madox Ford. En ellas nos hablan de la vida de Christopher Tietjens (Benedict Cumberbatch), caballero inglés, conservador, funcionario del servicio de estadísticas del gobierno, que en un momento lado se lía con una alegre chica de la alta sociedad Sylvia (Rebecca Hall), con el lastre de ser católica, que se queda embarazada, pudiéndo ser el retoño de Tietjens o no. Como es un caballero, y aun con las dudas, se casa con ella. Lo que los lleva de cabeza a una profunda infelicidad conyugal y vital. Más cuando Tietjens conozca a una joven, prácticamente una adolescente, Valentine Wannop (Adelaide Clemens), guapa, moderna, inteligente, emotiva,… prácticamente perfecta. De quien se enamorará y será correspondido, aunque nunca consumarán el adulterio. Hasta que llega la Primera Guerra Mundial, que todavía pondrá más patas arriba un mundo, el de la Inglaterra victoriana, que se derrumba a su alrededor. Es el final del desfile al que hace referencia el título de la serie y la tetralogía literaria.

Ambiente en Leicester Square

Casi seguro que nos entretenemos en el ambiente en torno a Leicester Square en algún momento. No es que me mate el lugar, pero…

Vamos a ver. Me ha encantado. Por dos motivos. Cuenta mucha de las cosas que cuenta Downton Abbey pero con personas de verdad, de carne y hueso. Y con pasión más auténtica, menos de folletín, y mira que el culebrón de los Crawley me gusta. Pero esto creo que es más profundo. El segundo motivo, por las excelentes interpretaciones de las que podemos disfrutar. No sólo por los protagonistas, sino también por los secundarios que van apareciendo entre los que encontramos diversos ilustres de la interpretación británica. Entre los protagonistas, me parece especialmente destacable Rebecca Hall que demuestra que es un actriz como un piano de grande, con capacidad de dotar atractivo a sus personajes por arroba, a pesar de ser «la mala» de la película. Pero mucho más interesante que cualquier otro personaje, salvo el torturado protagonista. Muy bien esta chica.

En fin, un drama de época altamente recomendable, y que no me importaría volver a ver en algún momento con renovada tranquilidad. Y apropiado para estas fechas en las que estoy en víspera de aterrizar por unos días en Londres. En una semana y poco más. Bieeen.

Unas pintas y una canción en Covent Garden

Mucho más agradable tomarse unas pintas en Covent Garden, ¿verdad?

[Fotografía] Dos publicaciones periódicas: foto y pintura en Exit, y Steve McCurry en RSF

Fotografía

No ando con mucho tiempo, pero no quiero dejar de comentar aquí la llegada a los quioscos y a mi biblioteca de dos de las publicaciones periódicas que son habituales para mí ya.

Exit 47 – Foto y pintura

Por el tema de este número de la revista Exit, la digestión será lenta. Explora la relaciones entre la fotografía y la pintura, tanto desde el punto de vista del fotógrafo que se inspira o se relaciona con la pintura, como del pintor que utiliza la fotografía de una u otra forma en su proceso creativo. Como ya he dicho me queda mucho por digerir, pero de momento me han interesado mucho los artículos dedicados a Pablo Picasso (wikipedia) y a Pere Formiguera (página web del autor). Y no quiero decir con esto que no haya cosas más interesante. Una publicación que cada vez me gusta más, a pesar de los 25 machacantes que cuesta. Pero claro, no es una revista al uso, y probablemente los valga.

Por cierto, la página web de la revista es horrible. Casi mejor os informáis a través de su Facebook.

100 Photos of Steve McCurry for Press Freedom – Reporteros sin fronteras 40

Y nos llega un ilustre del fotoperiodismo y los viajes al solidario número actual de RsF. Que por 9,90 euros de nada tienes un buen libro de fotografía, y colaboras con una causa solidaria. En estos momentos, a los quioscos en Zaragoza sólo llega la versión en inglés. La hay también en francés. Las fotografías no entienden de este tipo de idiomas. Y el ilustre no es otro que Steve McCurry (página web del autor), famoso autor de la fotografía de la joven afgana que publicó en una de sus portadas más célebres National Geographic. La totalidad de las fotografías de este número están tomadas en Afganistán en los últimos treinta y algún años. País tan problemático y atribulado por el que el afamado reportero siente pasión. Y se nota. El libro no tiene desperdicio. Una ganga, por ese precio.

Podéis comparar primero el producto en la galería de Afganistán de su página web.

Place la Gare

Me ha llegado el libro de fotos de Ginebra y alrededores. Bien, pero el papel mate de alta gama que he elegido esta vez no ha terminado de convencerme. En la imagen, la Place de la Gare de Lausana.

[Fotos] En tonos de oro

Fotografía personal

El domingo ya os mostré algunas fotos del sábado tarde en el que bajé paseando, haciendo tiempo, entre la Plaza de España y una terraza en la Avenida de Ranillas donde había quedado a tomar unos chismes con unos amigos. Pero tengo algunas más, tomadas con mi fiel Leica D-Lux 5, que sabe recoger los tonos dorados del atardecer. El último del verano.

Toneles

Tonel en Cesaraugusto.

Mercado central

Mercado Central.

Niña a la carrera con puesta de sol

Niña a la carrera en Echegaray y Caballero.

Tras los barrotes

Entre barrotes en la Plaza de Europa.

Obelisco

Obelisco en la Plaza de Europa.

Adoquinado

Adoquinado en Ranillas.

[Cine] To Rome with Love (2012)

Cine

To Rome with Love (2012), 23 de septiembre de 2012.

Esta película ha sido en versión original subtitulada en español, y por ello conservo su título original en inglés. La película está rodada bilingüe, en inglés e italiano, y de esta forma es realmente muy disfrutable. Quien prefiera una versión doblada, también se encuentra en la cartelera española con el título traducido, A Roma con amor.

Ayer era el equinoccio de otoño. Día y noche duraron las mismas horas. El sol salió por el este y se puso por el oeste. Y Woody Allen, como todos los años, llegó a las carteleras. Sigue con su periplo europeo. Después de sus tres películas londinenses, por cierto que me voy a Londres unos días a finales de la semana que viene, su publirreportaje turístico español, y su deliciosa postal parisina, se nos va a Roma.

No es fácil indicar el argumento de esta película. Algunos habrán visto algunas películas últimamente dedicadas a contar historias cortas más o menos románticas localizadas en una ciudad, como Paris, je t’aime y cosas así. Pues bien, Allen se ha montado algo así, pero con las historias no contadas de tirón, sino fragmentadas y mezcladas, aunque todas ellas son totalmente independientes.

Una turista americana (Alison Pill) y un abogado laboralista italiano (Flavio Parenti) ligan y se van a casar. Invitan a los padres de ella (Judy Davis y Woody Allen) a conocer a la familia de él, y el padre, que es un promotor de ópera retirado con poco éxito en su profesión descubre que su futuro consuegro (Fabio Armiliato) canta arias de ópera como el mejor, pero exclusivamente debajo de la ducha. Y decide montarle una ópera.

Un tipo normal y corriente (Roberto Benigni), un oficinista más de traje gris, trabajo y familia corrientes y molientes, de repente se ve perseguido por los periodistas, es invitado a la televisión, liga con modelos y actrices, porque… es famoso. ¿Y por qué es famoso? Pues, porque es famoso.

Una pareja de jóvenes recién casados de provincias (Alessandro Tiberi y Alessandra Mastronardi), muy catetos ellos, llegan a la capital porque los tíos de él le van a ofrecer un trabajo. Pero se separarán por las circunstancias, y severán envueltos en una extraña relación con una prostituta (Penélope Cruz) y un «galán» de cine (Antonio Albanese).

Un arquitecto maduro (Alec Baldwin), que asegura padecer melancolía de Ozymandias*, se encuentra en el Trastévere, con un joven estudiante de arquitectura (Jesse Eisenberg) que convive en ese típico barrio con su simpática novia (Greta Gerwig), también estudiante. El maduro le dice al joven que tenga cuidado, que no se líe con la encantadora mejor amiga de su novia que viene a pasar con ellos una temporada, una actriz (Ellen Page) con una agitada vida amorosa.

Termas de Caracalla

Una aventura amorosa con alevosía y nocturnidad, y bajo la lluvia, se da en el filme entre las ruinas de las Termas de Caracalla.

Aunque las historias se cuentan mezcladas, insisto en que no están relacionadas unas con otras. No sólo eso, sino que alguna se desarrollan en el intervalo de días, o en el de semanas, o sólo en horas. No están sincronizadas. Sin embargo, esto no afecta al ritmo de la película que avanza con agilidad haciendo eslalon entre ellas, sin que chirríe. En ellas, Allen va retomando sus temas favoritos: el amor, las infidelidades, la muerte, la creatividad artística, la fama y celebridad, etcétera. Pero con humor. Y en muchas ocasiones rozando el absurdo. O sin rozar. De lleno en el absurdo. En más de una ocasión me arrancó alguna carcajada, cosa que últimamente pocas comedias románticas o de cualquier otro tipo consiguen. Todo ello, al igual que sucedía en sus anteriores películas europeas, en medio de una constante postal turística de la ciudad de Roma. Creo que pocos lugares típicos de la ciudad eterna dejan de ser retratados en el filme. Lo cual gusta al respetable. Esto viene de antiguo.

Las interpretaciones están en general bastante bien. O adecuadas a lo que se pide de cada uno de los intérpretes, que dan la impresión de que se lo han pasado bastante bien. Me costaría destacar a ninguno ni por arriba ni por abajo. Y me parece absolutamente fundamental el verla en versión original, más estando hablada en dos idiomas. Alguna de las situaciones más graciosas tienen que ver con este hecho.

Resumiendo, una película a la que nadie podrá acusar de ser de las más sesudas, importantes, trascendentes o magistrales del director neoyorquino. Pero que a mí me ha divertido mucho, se me ha pasado en un vuelo y además ha sido muy agradable de ver. Quizá no al nivel de Midnight in Paris, pero mucho mejor que la mayor parte de las comedias románticas que uno se puede merendar a lo largo del año.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

* Nota: La melancolía de Ozymandias no existe. El nombre deriva de un poema inglés de Percy Bysshe Shelley, en el que se trata de la ruina de la ruina de una estatua gran rey Ozymandias, nombre por el que conocían los griegos a Ramses II. Y por lo tanto tiene que ver con lo pasajero de la grandeza terrenal. El síndrome que padece Baldwin estaría pues relacionado con el estado depresivo al tomar conciencia de que todo lo que nos parece grande e importante tarde o temprano desaparecerá y se olvidará. Lo cual es cierto.

Rincón en el Trastevere

Típico rincón del Trastévere, donde transcurren también algunas escenas de la película, y donde me alojé yo en mi visita invernal, aunque no lo parecía, en 2004.

[Fotos] ¿Por las hoces u hocinos de Martín del Río?

Fotografía personal, Viajes

Hace casi ocho años, entre el 10 y el 12 de octubre de 2004, pasé un fin de semana con unos amigos por la provincia de Teruel. Nos alojábamos en Torre los Negros, y nos movíamos haciendo excursiones por la provincia. El día que volvíamos a Zaragoza visitamos un entorno natural que estaba muy bien. Unas hoces atravesadas por un riachuelo, que aparentemente es el que daba lugar unos kilómetros aguas abajo al río Martín.

Ayer debatía con un amigo cuya familia es oriunda de Martín del Río, a pocos kilómetros del lugar por el que paseamos, si el paraje que yo visité es el mismo u otro por el que estuvo paseando hace unos días. El conoce la zona mucho mejor que yo. Y yo tengo el problema de que tengo «memoria fotográfica». Vamos, que cuando pasa un tiempo, no me acuerdo bien de las cosas, pero si miro las fotos, entonces ya me voy acordando. El tema es que me vine a casa con la sensación de que me había liado un montón al contar como fue aquello.

He repasado tirando de «memoria fotográfica» y he «recordado» como fue aquello. Y os lo cuento con fotos, a ver si así, cuando José Antonio lea/vea esta entrada, nos aclaramos de donde estuve yo. Porque seguro que el sabe dónde está cuando visita los hocinos del río Martín.

Paseo por las hoces

Ayer no atiné bien a recordar como llegamos. Pero hoy, con la «memoria fotográfica» me he acordado. No veníamos de Torre los Negros, sino de la sucursal de Territorio Dinópolis en Galve. Y antes de dejar aparcado el coche junto a una borda en el campo, pasamos por lo que después de mirar el mapa estoy casi seguro que era el núcleo de población de Las Parras.

Paseo por las hoces

El día había estado nublado y de llover. Mejor por que eso permitió que los contrastes no fueran fuertes por el sol, y las fotos salieran mejor. En el año 2004, llevaba una Canon Ixus 400 de 4 megapíxeles que en buenas condiciones daba un resultado digno, pero que no funcionaba muy allá si pasabas de los 200 ISO de sensibilidad, y la latitud de exposición del captor era más bien flojita.

Paseo por las hoces

Conforme comenzamos el paseo fue asomando tímidamente el sol. Y ambiente de gotas de agua con rayos de sol a ras… toca arco iris claro.

Paseo por las hoces

Antes de llegar a las hoces atravesamos un bosquecillo, por el que corría el cauce del río, que nosotros en aquel entonces suponíamos el Martín. Pero puede ser alguno de los afluentes que lo originan.

Paseo por las hoces

Finalmente, llegamos a una poza al pie de las hoces, que se formaba con los saltos de agua que caían entre ellas.

Paseo por las hoces

Fuimos remontando la hoz, siguiendo una senda paralela, más o menos, al cauce del agua.

Paseo por las hoces

A los lados, unas paredes verticales con algunas buitreras.

Paseo por las hoces

Poco a poco fuimos subiendo hasta la parte superior, con el tiempo ya un poco más seguro, sin miedo ya a la lluvia que nos había acompañado parte del día.

Paseo por las hoces

En un momento dado encontramos las ruinas de lo que podría haber sido una especie de ermita, o algo así. Quizá otro tipo de construcción, pero lo recuerdo así.

Paseo por las hoces

Desde allí nos asomamos a los saltos de agua desde arriba. Era principio de otoño de un año que no debió ser muy lluvioso en general y tampoco caía una gran cantidad de agua. Pero caía.

Paseo por las hoces

Como ya se nos hacía tarde, y no iban a haber muchas horas más de luz, empezamos el regreso, cuando el cielo empezaba a estar completamente despejado.

Y ahora veremos si estas fotos y comentarios sirven para determinar en qué hoces estuve yo aquel día del Pilar del año 2004.