[Cine] Programa doble; el más que probable adiós a dos directores significativos

Cine

Víctor Erice tiene 83 años, y es un director de referencia, fundamental, del cine español. Uno de los maestros, de los imprescindibles. Ha llevado una vida aparentemente normal, discreta, dedicada sobretodo a la docencia. Sólo ha estrenado cuatro largometrajes a lo largo de su vida.

Woody Allen tiene 87 años, y también es un director de referencia, fundamental, del cine universal. También lo podríamos considerar magistral, y algunas de sus películas pueden figurar sin lugar a dudas entre las más estrictas y selectas listas de mejores películas de la historia. Aunque fíjate tú, no necesariamente mejor que Erice. Sus últimos años y su última etapa creativa ha venido salpicada por sus escándalos familiares y sobre su cuestionable ética en las relaciones con los miembros femeninos más jóvenes de su familia. Nunca ha sido condenado por ningún delito, y mi punto de vista es que el problema es más ético que delictivo. Lo cual no es banal. Esto ha afectado a su capacidad para producir en Estados Unidos, obligándose a buscar producciones desde Europa. No llevo la cuenta de sus películas; pero es muy probable que el número de largometrajes de ficción para la gran pantalla, no cuento los telefilmes y demás, sea 50.

Ha de ser París. Porque una de las dos películas transcurre íntegramente en París. Y la otra, parcialmente. O al menos en algún lugar de Francia.

Hay obvias diferencias entre ambos directores. Diferencias muy significativas que hacen, que a día de hoy, quien despierte nuestras simpatías sea Erice. Aunque no podemos negar que de Allen nos quedarán sus películas, aunque su persona haya quedado borrosa, desenfocada, como aquel Harry deconstruido, una de su mayores genialidades. Octogenarios ambos, han estrenado en la cartelera española prácticamente al mismo tiempo las que pueden ser con muy muy muy alta probabilidad sus últimas películas, sus despedidas. Y decidimos aceptar la «invitación» a estas despedidas, y en sendas matinales de fin de semana, en días consecutivos, las vimos antes de salir de viaje hacia San Sebastián.

Cerrar los ojos (2023; 56/20231007)

Erice se despide por todo lo alto. Lo cual no quiere decir que su película vaya a ser un taquillazo, o tampoco que vaya a tener la repercusión o el reconocimiento que debería. Los temas por los que circula hoy en día el cine español son otros, a veces de forma cansina, o mal enfocada, por lo que el sabor a clasicismo, a referencias de largo recorrido a su propia obra o la de otros escritores y cineastas que Erice plantea puede pasar desapercibida. Pero hacía tiempo que una película española no me absorbía tanto. Simplemente con las primeras secuencias de la película filmadas en película de 16 mm y estupendamente iluminadas por el director de fotografía, Valentín Álvarez, la película ya me tuvo de su parte. ¿Quién lo dijo? ¿Lubitsch? ¿Más probablemente Wilder, su discípulo? En las primeras secuencias, sé contundente, deja al espectador bien pegado a su butaca, y luego tómate tu tiempo en contar tu historia. Pues eso. Pero con estilo, sin fuegos artificiales, a base de luz, granos de plata y José Coronado y José María Pou en un peculiar mano a mano homenajeando a Marsé. O recordando el intento de Erice de adaptar a Marsé, algo que al final haría Fernando Trueba, en una película que no me acabó de convencer en su momento.

Y la historia es una historia de nostalgia. El director de éxito fugaz (Manolo Solo), que terminó 30 años atrás cuando su mejor actor (Coronado) desapareció nada más comenzar el rodaje de su película en común, y que comienza una búsqueda de su antiguo amigo, una búsqueda que le llevará a reconectar con su antiguo ayudante (Mario Pardo), con la antigua amante de ambos (Soledad Villamil), o con la hija del desaparecido (Ana Torrent), hasta recalar en una residencia de ancianos del litoral andaluz, donde puede que se encuentre un hombre desmemoriado que podría ser el antiguo galán.

Más o menos, las cosas importante de esta película ya las he dicho. Obra de autor, clasicismo, buen hacer técnico, y excelentes interpretaciones, al servicio de un auténtico maestro del cine, del que sólo lamentaremos que no se haya prodigado más y nos haya ofrecido más ejemplos de su capacidad y sabiduría. Pero esta película es una excelente despedida, un auténtico testamento de una forma de entender el cine. Desgraciadamente, alejada de las tendencias actuales, en las que todo el mundo es un «creativo», pero pocos crean auténtico arte.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Coup de chance (2023; 57/20231008)

La que puede ser, muy probablemente, última película de Woody Allen tiene un tono muy distinto. Muy probablemente será calificada, como tantas otras, como una «obra menor» del director. Con una filmografía tan amplia, es difícil que todo sean obras maestras o grandes películas. Quizá por ello se ha inventado el término «obra menor» para hablar de obras que, denotando las capacidades de su autor, las buenas o excelentes capacidades de su autor, no alcanzan ese nivel de gran película u obra maestra. Heredera de Match Point, película que rodó casi 20 años antes en Londres, y que fue una gran película, se mezclan ciertas dosis de comedia, con el romance, con los celos y el crimen.

Con una encantadora Lou de Laâge al frente del reparto, encarnando a una mujer treintañera, profesional, casada con un hombre de éxito en los negocios (Melvil Poupaud), con la etiqueta de mujer florero, y que encuentra una salida a la monotonía de su vida burguesa y convencional en el reencuentro con un antiguo compañero de instituto (Niels Schneider), convertido en escritor, nos encontraremos con una historia de intriga y crímenes, siempre con un tono más ligero del esperado por el tema.

Con un crítica a la burguesía acomodada, monótona y esnob, Allen vuelve a reflexionar sobre el efecto del azar, de la suerte, en nuestras vidas, como ya sucedía en la película mencionada con antelación. La película es agradable de ver, las interpretaciones son correctas, y cuenta con la estupenda iluminación de Vittorio Storaro en la dirección de fotografía, más una banda sonora de jazz clásico, con especial presencia de los particulares ritmos de Dave Brubeck, entre otras grabaciones clásicas de jazz. En fin, una serie de elementos que han hecho que haya sido fiel al neoyorquino a lo largo de mi vida, incluso si hoy en día ya no lo miro con la misma simpatía que antaño. La película se ve con agrado, pero tampoco será de las que perduren de forma indeleble en nuestra memoria. Una pena que no hay encontrado un mejor para el final de su carrera, quien ha sido un excelente director, pero en el que han pesado demasiado sus propias contradicciones personales.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] programa doble; Lo nuevo de Koreeda y una vuelta de tuerca a la IA

Cine

Después de volver de vacaciones, nos encontramos con una oferta cinematográfica en la cartelera zaragozana de lo más interesante. Así que trazamos un plan para olvidarnos de las fiestas del Pilar y ponernos al día en lo que se refiere a películas interesantes. Vamos con las dos primeras.

Kaibutsu [怪物] (2023; 54/20231005)

Hace menos de un año que pudimos ver la incursión en el cine coreano del japonés, Hirokazu Koreeda. Una película que nos dejó un excelente sabor de boca y que es confirmo el interés que el cineasta siente por el tema de la familia. Familia que no siempre es la convencional ni mucho menos. En esta nueva película que en castellano se ha traducido como Monstruo desciende a mirar de cerca a una niñez con sentimientos contradictorios y mal definidos.

Comienza la película siguiendo la vida cotidiana, de una mujer de 30 y tantos años (Sakura Ando), que cría en solitario a su hijo (Soya Kurokawa) en los últimos cursos de la escuela primaria. Sospechará que está siendo maltratado por su profesor (Eira Nagayama). Pero Conforme cambiemos el punto de vista de lo sucedido comprobaremos que nada es lo que parece.

Una película japonesa y otra con muchos elementos asiáticos en ella, así que la ilustrare con algunas fotos tomadas en Kioto.

En mi opinión, Koreeda está magistral en la realización. Realización sobria, cuidada, de una película que se cuece a fuego lento. narrando la misma historia desde distintos puntos de vista, nos recuerda que el narrador en primera persona no es fiable. Y que la verdad de lo que sucede muchas veces es difícil de apreender. No en vano, fue otro director japonés, Kurosawa, quien nos dió la referencia sobre cómo presentar una misma historia desde cuatro puntos de vista. Si eso añades una fotografía excelente, y uno de los últimos trabajos, si no el último, de Ryuichi Sakamoto, a quien está dedicada la película, como compositor de bandas sonoras, tenemos el producto casi perfecto.

Las interpretaciones son de primer nivel. Y la maestría en dirigir a los dos niños protagonistas es un punto más a favor de la película tanto el día mencionado, como ese frágil niño (Hinata Hiiragi) sometido a abusos que acabará siendo su mejor amigo. Están fenomenales. Expresivos. Entrañables.

La película trata temas complejos. la identidad afectiva, los problemas de la educación, las dificultades de una madre soltera, los prejuicios de una sociedad conservadora. Desde mi punto de vista, una película que, más que recomendable, es obligatoria.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

The Creator (2023; 55/20231006)

Venía esta película anunciando fuerte desde hace unas semanas. Muchos voceros de la red de redes, listos en las cosas del cine, estaban creando importantes expectativas ante esta nueva película de Gareth Edwards, un especialista en cine de catástrofes, pero que para esta película venía promocionado como director de una de las películas colaterales de la saga Star Wars, una película interesante, como momentos muy inspirados, pero también con sus rémoras. Si queréis que os sea sincero, dada la evolución reciente del cine de acción… escéptico. Y sobretodo, por el oportunismo de rebautizar a los tradicionales robots o androides, como IA (Artificial intelligence), un concepto de moda, aunque mal comprendido. Para empezar, lo que en estos momentos se conoce como inteligencia artificial no lo es tal, es aprendizaje automatizado. O machine learning para los que lo prefieran en inglés, que no es un inteligencia artificial, por mucho que nos lo vendan así. No hay inteligencias artificiales a la vista en el mundo actual. Todavía.

En cualquier caso, estamos en la de siempre, se han desarrollado seres inteligentes artificiales, que ahora exigen su lugar en el mundo. Una explosión nuclear en Los Ángeles, de la que se culpa a estos seres, inicia una guerra entre Estados Unidos, como defensor de un mundo occidental libre de estos seres artificiales, frente a un país denominado Nueva Asia, en el que seres humanos y seres artificiales conviven. El protagonista (John David Washington), un militar de operaciones especiales desencantado por la muerte de su esposa (Gemma Chan) en una operación en la que esta encubierto, será reclutado para una operación en la que se acabe con el líder humano de las inteligencias artificiales, que ponga fin a la guerra y a estos seres. Pero las cosas no serán como parecen, sobre todo cuando aparezca un pequeño ser artificial (Madeleine Yuna Voyles), un arma que puede acabar con la estación aeroespacial que puede dar la ventaja a los norteamericanos.

Vamos a ver, porque esta película es valorable a dos niveles muy distintos. Como espectáculo de acción, como espectáculo visual, como entretenimiento palomitero, la película funciona de maravilla. Un espectáculo de primer nivel, que me parece superior a muchas de las cosas que se hacen en estos momentos, especialmente en las franquicias más populares, como las de superhéroes. Muy bien. Chula. Bonita en ocasiones. Bien rodada. Bien iluminada. Estupenda. Con unas interpretaciones funcionales, no es una película que se apoye en el trabajo actoral… así que no le daremos muchas mas vueltas a ese tema.

Sin embargo… a un nivel más profundo… es un pastiche. Si uno se va a la página de Wikipedia de la película, se nos cuentan cuales son los las influencias que Edwards tiene para realizar esta película. A ver. Para quien haya visto cine, no hace falta que te las cuenten. Se ven ahí. Porque es una mezcolanza de elementos sacado de un montón de películas. Desde Apocalipsis Now a Blade Runner, pasando por todas las que se ocurran. Lo que digo… no hay originalidad con influencias. Hay copia de elementos de unas y otras. Copia bien hecha, pero nada más. No hay profundidad. Con un planteamiento sensiblero, derivado de su elección como arma definitiva de una niña encantadora, esto ya se les ocurrió a los surcoreanos hace poco en una entretenida aventura espacial, hay muchas películas anteriores que plantean mejor los dilemas que se supone que acompañan al film. Es TOTALMENTE previsible, hay pocas sorpresas, y la única cuestión es que por una vez, los malos son los americanos.

Y a pesar de todo, si quieres pasar un rato entretenido, y teniendo en cuanta que está muy bien hecha, es recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Programa doble de crimen y misterio; Caperucita a la japonesa y un Poirot desganado

Cine

Entrada «escoba» cinematográfica. Voy a pasar al modo «sólo foto» en breve y no quería dejar nada pendiente en comentarios de cine. Y ha coincidido que las dos películas pendiente son whodunits en las que dos detectives peculiares, Caperucita Roja a la japonesa y Hercule Poirot tienen que desentrañar un misterioso asesinato.

Con las dos películas que hay hoy… ¿qué podíais esperar en cuestión de fotos acompañantes? Pues eso. Venecia.

Akazukin tabi no tochū de shitai to deau [赤ずきん、旅の途中で死体と出会う] (2023; 52/20230919)

Tras el relativo éxito de ver una película de Netflix como si fuera una miniserie de cuatro episodios, repito la jugada con esta peculiar versión de la historia de Cenicienta, que no termina precisamente como la conocimos desde niño. Dirigida por Yūichi Fukuda, nos presenta a una aventurera Caperucita Roja (Kanna Hashimoto), Akazukin 赤ずきん en japonés, que sale de viaje a conocer el mundo, y se topa con Cenicienta y sus problemas familiares, y con un cadáver cuando se dirigía al famoso baile donde todo se esfuma a las 12 de la noche. Y todo indican que ha sido asesinado.

Los japoneses van a su aire e interpretan el mundo de los cuentos tradicionales como les pasa. Con un vestuario recargado propio de las tribus urbanas que van de compras a Harajuku en Tokio, nos proponen una historia alternativa, presuntamente para más gloria de su protagonista, una joven actriz que salió del mundo de las idol cantantes, y que parece que busca su camino a afianzarse en la interpretación. Ya vimos otra película suya en Netflix en el mismo sentido. La cuestión es que la cosa no funciona. Con una dirección muy estática en ocasiones, con unos diálogos poco brillantes, y con interpretaciones que poco pueden hacer con estos mimbres, el cuento de hadas reconvertido en whodunit no funciona. Mmmmm… esta vez el experimento de ver la película a trocitos no ha funcionado, aunque siempre he tenido la curiosidad de saber cómo acababa esta cosa. Si tenía curiosidad, la encontraré como Érase una vez una asesinato o Once upon a crime en la mencionada plataforma de contenidos.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

A haunting in Venice (2023; 53/20230923)

Tercera entrega de la franquicia de Kenneth Branagh adaptando los casos del detective belga de Agatha Christie, Hercule Poirot. Nuevamente dirige y protagoniza. En esta ocasión adapta una novela que nunca leí cuando hace muuuuuuchos años leí algunas de las novelas de Christie, hasta que decidí que no era lo mío, y que su calidad literaria, en la mayor parte de sus obras, era muy discutible. No tenía muy claro ir a verla. Pero cuando me propusieron la matinal, y teniendo en cuenta que nos ofrecen algunas vistas de Venecia, decidí que no habría graves daños por acudir a la sala de cine.

En esta ocasión, el crimen se disfraza de misterio sobrenatural, cuando unos cuantos se reúnen en un palazzo veneciano a orillas del Gran Canal para invocar en una sesión de espiritismo dirigida por una famosa médium (Michelle Yeoh) a una joven muerta. Una escritora de novelas detectivescas (Tina Fey) convence a Poirot de acudir a la sesión para desentrañar la impostura. Pero la muerte de la médium y una tormenta que encierra a los asistentes en el palazzo nos lleva a un misterio que parece que se mueve más en el terreno de los preternatural.

Bien dirigida en los aspectos visuales, como sus antecesoras, la propuesta no me convence. La seguridad de que todo acabará con Poirot deduciendo lo que detrás de los misterios se esconden, la previsibilidad de algunas situaciones, nos llevan a una sensación de dejar vu, que hace que la película pierda interés en el momento en el que quedamos encerrados en el palazzo y no podemos disfrutar del paseo visual por Venecia que nos apetecía. Esta película tendrá sus fans. Y no han faltado los comentarios más o menos elogiosos. Dicen que es la mejor de las tres. Pero a nosotros no nos convenció. Aunque sin ser ninguna catástrofe. A ver, se deja ver perfectamente, entretiene,…. pero a las dos horas ya te has olvidado de ella. Es lo que hay.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Je verrai toujours vos visages (2023) – Passages (2023)

Cine

Con la irregularidad de llegada de estrenos en versión original a la cartelera zaragozana, y con mi irregularidad en la disponibilidad de tiempo para acudir a las salas de cine, lo mismo pasan días y días sin acudir a estas, que nos acercamos dos matinales seguidas en un mismo fin de semana. Y es que hace unos días coincidieron en pantalla dos películas coprotagonizadas por Adèle Exarchopoulos, una actriz que tenía ganas de saber cómo le iba después de ser conocida por cierto drama erótico, basado en un cómic que me encantó, pero que no acabó de estar a la altura de este relato gráfico. Pudieron ser tres películas… pero una no ha llegado a la cartelera zaragozana, que yo sepa; parece que tuvo un estreno limitado en algunas ciudades españolas.

Je verrai toujours vos visages (2023; 50/20230909)

Si en un género son excelentes los franceses son en ese cine social que nunca sabes si estás viendo una película ficción o un docudrama ficcionado. En este caso, tratando el tema de la justicia reparadora. No es un género que yo disfrute en exceso, aunque eso no quiere decir que no hay visto algunos ejemplos estupendos, casi siempre de esta nacionalidad. Y este es un buen ejemplo también de buen hacer y buen planteamiento.

Dirigida por Jeanne Herry, la película sigue dos casos en paralelo, gestionados por una misma agencia de justicia reparadora. En uno de ellos, una mujer de unos treinta años (Exarchopoulos), quiere contactar con su hermanastro mayor, que la agredió sexualmente de forma repetida durante años, y que acaba de salir de la cárcel, para poder establecer unos límites que le permitan hacer su vida sin encontrárselo aun viviendo en la misma ciudad. En otro, un grupo de víctimas de atracos o robos con violencia se reúne durante cinco sesiones con un grupo de delincuentes condenados por este tipo de delitos. No hay correspondencia o relación entre los hechos que sufrieron las víctimas y los causados por los delincuentes. Intentan comprenderse y superar determinados lastres vitales.

Está muy bien hecha. Y muy bien planteada. Desconozco en qué medida recoge con veracidad el funcionamiento de estas acciones de justicia reparadora, pero resulta verosímil. Quizá un tanto optimista en los resultados finales; desconozco también cuál es la tasa de éxito de estas acciones y cómo se mide ese éxito. Los intérpretes, algunos muy conocidos, podríamos citar a una muy veterana Miou-Miou o una madura Élodie Bouchez, entre otros, están muy naturales y creíbles, realizan un excelente trabajo. Y ciertamente, Exarchopoulos, en uno de los papeles más complejos de la película, da muestras de actuación matizada y sutil que se agradecer mucho. Una película muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

Passages (2023; 51/20230910)

En esta película dirigida en Francia y en francés por el norteamericano Ira Sachs, nos encontramos con un peculiar triángulo, poco convencional, en el que se analiza la personalidad especialmente narcisista y tóxica de uno de los miembros del triángulo.

Tomas (Franz Rogowski) es un director de cine alemán en Francia, que convive con su pareja homosexual, creo que le llama esposo, el británico Martin (Ben Whishaw). Al acabar un rodaje, coincide con una joven, Agathe (Exarchopoulos), miembro del equipo de rodaje, e inicia una relación sexual con ella, que va progresando al mismo tiempo que se deteriora su relación estable. Poco a poco, ambas relaciones acabarán volviéndose caóticas por los imprevisibles caprichos de Tomas, siempre necesitado de atención y protagonismo.

Esta película dejó mejor sabor de boca inmediato, nada más salir del cine, que la que deja en el recuerdo, cuando ya has dejado que repose. Creo que la propuesta es muy interesante, pero creo que al final acaba liándose, y en su último tercio entra en una dinámica en la que empiezas a tener sensaciones de déjà vu, y se plantean situaciones que no acabas de entender, non sequitur del planteamiento inicial. No obstante, especialmente debido al buen trabajo de sus intérpretes, y porque no deja de tener planteamientos que invitan a la reflexión, se deja ver bastante bien.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Dream (2023)

Cine

Dream (2023; 49/20230906)

A ver. Esta película viene aquí porque es un estreno actual, es un largometraje y lo he visto, por lo que cumple las condiciones para sumarse a mi base de datos de estrenos de cine con las condiciones que le impongo en la actualidad. Pero su visualización ha tenido mucho de anecdótico. Ni siquiera la vi de tirón. En realidad, la convertí en una serie de «cuatro episodios» de unos 30 minutos de duración. La película dura poco más de dos horas. Dirigida por Lee Byeong-heon, de quien no soy consciente de haber visto nada con antelación, llegó a Netflix hace unas semanas, me llamó la atención por estar coprotagonizada por Lee Ji-eun, aunque bajo su pseudónimo de cantante, IU [아이유, AIU la pronunciación aproximada en inglés de la i y la u, aiiu], una actriz que me había gustado en anteriores apariciones en la pantalla grande o en la pequeña.

Hace no muchos años fue un éxito de público, y de crítica, en España una película de Javier Fesser sobre un equipo de baloncesto de personas con una discapacidad psíquica. Típica película buenista y buenrollista, me pareció bien, simpática, aunque sobrevalorada. Pero bueno… es este tipo de costumbrismo con buenas intenciones, que a poco que tenga un guion digno y con gracia, ya triunfa. Ahora está en cartelera, o estaba hasta hace poco, una secuela… que no me ha apetecido ir a ver. El caso es que esta película surcoreana es una variante de aquella historia. Cuya idea tampoco era original, porque cosas similares se han hecho en muchas partes, con más o menos pretensiones. En el caso surcoreano, en lugar de personas con discapacidad, se trata de un equipo de fútbol sala formado por personas sin hogar. Y el protagonista es un futbolista broncas [Park Seo-joon] que ha sido suspendido por un percance en el campo de juego, y su agencia le recomienda que acepte entrenar a la «selección» que representará a Corea del Sur en el Campeonato del Mundo que se celebrará en Budapest. Lee Ji-eun interpreta a una productora audiovisual bisoña que va a rodar un documental sobre la situación. Por supuesto, la cinta es una mezcla de situaciones cómicas y emotivas… como cualquier otra película de este tipo.

Al igual que su equivalente española, la película tuvo un cierto éxito en su país, lo que permitió su compra para su distribución exclusiva por la plataforma de contenidos en buena parte del mundo. Al igual que su equivalente española, es buenista y buenrollista, y simpática. Se deja ver sin problemas. Aunque su guion y su desparpajo no alcance la capacidad de Fesser para desarrollar situaciones cómicas. Arrastra además notables dosis de patrioterismo en algunos momentos, y está claro que forma parte también de los esfuerzos de la cantante, que me parece una mujer bastante inteligente, para presentarse con una imagen impecable ante su público política y socialmente hablando. Hasta el equipo profesional en el que juega el personaje protagonista, probablemente ficticio, lleva en sus camisetas el título de uno de sus álbumes y canción más conocidos, por lo que también tiene parte de autopromoción. No me extrañaría que hubiese invertido también en la producción, pero no aparece en IMDb un listado de productores ejecutivos de la película. El trabajo de sus intérpretes es correcto y funcional, y destacan más los secundarios que interpretan a los jugadores que los protagonistas, que básicamente se dedican a ser guapos y simpáticos de acuerdo a las exigencias del guion. Sin que estén mal, en absoluto.

Película inofensiva, pero mucho más digna que otros estrenos sonados de la plataforma, como el visto muy recientemente. Pero que no pasa nada si no se ven. Es una anécdota que me ha permitido cenar de forma relajada y simpática durante varias noches de la semana. Y ya está. Sin más. Ni menos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Heart of Stone (2023)

Cine

Heart of Stone (2023; 48/20230903)

A ver. No voy a perder mucho tiempo con esto. Cada vez hay menos títulos que se estrenan en versión original en Zaragoza. Y nos negamos a ver versiones dobladas. Así que por diversos motivos, esta semana teníamos muy complicado ir a las salas de cine. Por no dejar huérfana de entrada cinematográfica esta semana, me fui a los estrenos recientes de Netflix, y decidí darle una oportunidad a esta película de acción protagonizada por la guapa Gal Gadot, una actriz que, más allá de su buen porte, en alguna ocasión ha dado indicios de buen saber hacer interpretativo. La cosa está dirigida por Tom Harper. El malo de película está interpretado por Jamie Dornan, que ha hecho de todo… muy bueno y muy malo. En fin.

En estos productos prefabricados, parecen casi obligadas algunas localizaciones como los Alpes, el Sahara, Lisboa e Islandia. Esta película registra las cuatro. Pongo fotos de Islandia, que es lo que más me apetecía.

Producto de entretenimiento a los que se está aficionando la plataforma de contenidos en línea, en el que sobre la base de un/a protagonista con renombre, en este caso Gadot, nos presentan un sucedáneo de las películas de James Bond o de cualquier otro héroe/antihéroe de acción. En este caso, una Bond femenina. El esquema argumental el típico y tópico, lo hemos visto mil veces. El problema es que está todo mal hilado y deslavazado, las interpretaciones son poco entusiastas y quedan flojas, la empatía que despiertan los personajes es nula, y los dilemas del argumento, lo que podría haber dado interés a la película se pierden por completo en la sucesión de escenas de acción que hay que incluir porque sí, porque toca, porque es lo que manda el manual de las películas de acción tipo «Bond».

Producto prefabricado sin interés, del que te podrías olvidar sin más, pero que te produce cierta indignación porque llegas a pensar que te están tomando el pelo proponiéndote una mediocridad de tal calibre. Así que… no ver. De verdad. No perdáis el tiempo. Mejor una teleserie coreana. Son inanes. Pero más divertido. Y se ajustan a las expectativas. Esto es una desgracia para el cine… Y es que encima se habrán gastado una pastuza en ir de lado a lado por el mundo como pollos sin cabeza.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **

[Cine] Vanskabte land/Volaða Land (Godland) (2022)

Cine

Vanskabte land/Volaða Land (2022; 46/20230820)

Una de las cosas que llama la atención, si te pica la curiosidad y tiras de traductores o de otro tipo de informaciones, es que el título «internacional» de esta película del islandés Hlynur Pálmason, o sea, en inglés, y su título original en danés e islandés, la película es bilingüe en estos dos idiomas germánicos nórdicos, son distintos. Contradictorios. Si en inglés es tierra de Dios, en los idiomas nórdicos sería más bien tierra miserable… una tierra dejada de la mano de Dios. Lo cual ya llama la atención notablemente. Venía esta película precedida de buenas críticas y de una escasa campaña promocional… típico relleno de las temporadas bajas de final de verano. Momento en el que eventualmente nos encontramos con estupendos hallazgos o maravillas cinematográficas que, por su calidad y valores narrativos y visuales, dejan en absoluto ridículo los taquillazos palomiteros que pueblan la cartelera en estas fechas. Y ya adelanto que esta es una de esas ocasiones.

En la segunda mitad del siglo XIX, cuando Islandia era un dominio danés, un pastor luterano (Elliott Crosset Hove) es enviado desde Dinamarca a la volcánica isla para construir una iglesia y fundar una parroquia en una pequeña comunidad islandesa. Aunque advertido por su obispo de las dificultades de adaptación que supone la isla, opta por desembarcar en el extremo opuesto al lugar dónde se encuentra la comunidad, y recorrer el interior de la isla con mulos. Lleva además una pesada cámara fotográfica de placas, que usa preparando su propio material sensible a base de colodión húmedo sobre la marcha. Pero la marcha le pasará factura. La mala relación con su guía islandés (Ingvar Sigurðsson), con quien no se puede comunicar, no conociendo la lengua. La muerte de su traductor debida a una desafortunada decisión suya. La enfermedad. Finalmente se irá recuperando cuando llegue a destino, gracias a un comerciante y granjero danés (Jacob Lohmann) y sus hijas (Vic Carmen Sonne y Ída Mekkín Hlynsdóttir). Pero nada será ya como esperaba.

Siendo el protagonista un pastor luterano, la mayor parte de las críticas y comentarios que he leído en castellano inciden en la pérdida de fe del protagonista ante el choque con la dura geografía física islandesa y el carácter de sus locales. Sin embargo no es ese el aspecto que más me llama la atención a mí. De acuerdo con alguna reseña que he leído en inglés, parece que Hlynur Pálmason ajusta cuentas con el pasado colonial de la isla. El protagonista, danés, monolingüe, incluso se niega a aprender el idioma islandés, contempla a través de su cámara y su placas fotográficas a los locales con condescendencia, desprecia las características singulares de la isla, que acabarán quebrando su determinación y abocándolo a un final poco halagüeño. Y en esa crítica al colonialismo específico encontramos una crítica global a todos los colonialismos y al desprecio por quien encontramos primitivo, poco civilizado. Hacia quien habla otros idiomas que, por desconocidos, despreciamos. El siglo XIX fue el siglo de los nacionalismos, lacra que arrastramos todavía hoy. Pero frente a un nacionalismo reivindicador que surge de un grupo étnico en desventaja, siempre encontramos un nacionalismo dominante, con un falso sentido de superioridad. Siguen encontrándose estas actitudes hoy en día.

La factura de la película es primorosa. Rodada en un austero formato académico, para evitar que la magnificencia del paisaje islandés se apodere de la experiencia humana, no deja de ser una película de gran belleza visual. Que se cuece a fuego muy lento, pero de forma imparable e implacable. En varios momentos, las imágenes que nos ofrece Pálmason y su excelente directora de fotografía Maria von Hausswolff nos hacen especialmente conscientes del paso del tiempo y de cómo este va generando transformaciones. En el paisaje, en las cosas, en las personas. Y se sustenta especialmente en un reparto fenomenal, de intérpretes que no serán conocidos en nuestro entorno, pero que dotan de carácter y alma a la película.

No sabía que esperar de esta película, aunque confiaba en que fuese una agradable sorpresa. Y me he encontrado con un largometraje, son más de 140 minutos de duración, que compite en calidad y profundidad con las mejores películas del verano y del año. Quizá no lo disfruten los aficionados al cine palomitero, con mucha acción y esas cosas, pero es fenomenal.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Call Jane (2022)

Cine

Call Jane (2022; 45/20230806)

Con una cartelera poco motivadora, el domingo por la tarde nos decidimos a ir a la versión original de esta película de Phyllis Nagy. Ópera prima según algunos comentaristas, aunque en IMDb aparece registrado un largometraje para televisión también dirigido por ella. En cualquier caso, Nagy fue guionista de una de las películas que más nos gustaron en la década pasada, y además, esta película cuenta con un reparto a priori muy estimable, por lo que presentaba su interés a pesar de una recepción favorable, pero no entusiasta, por parte de la crítica, y algo fría por parte del público. A España llega casi 10 meses después de su estreno en Estados Unidos.

La película parece surgir ante las consecuencias de la desprotección constitucional que sufrió el aborto por parte del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, una decisión que se empezó a debatir a finales de 2021, aunque la sentencia fue pública a mediados de 2022. No obstante, por las fechas, probablemente la película se gestó antes del debate y la sentencia de la corte suprema norteamericana, que también funciona como tribunal constitucional de ese país, no como en España en el que Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional son dos instituciones diferencias, y con distinto encaje en el entramado de los poderes del Estado. El Supremo forma parte de los órganos jurisdiccionales del Poder Judicial, mientras que el Constitucional es un órgano independiente de todos los demás órganos previstos en la Constitución Española. Así que cuidado con las comparaciones entre ambos países. En cualquier caso, la película resume o esquematiza la peripecia de la una organización clandestina en los años 60 y principios de los años 70, denominada Jane Collective.

La película toma como personaje conductor a una ficticia ama de casa (Elizabeth Banks) a la que se le niega un aborto terapéutico, posible en Chicago tras la consideración de una junta de médicos del hospital, cuando su vida corre peligro por una cardiopatía. Al final, encontrará una solución en el Jane Collective. Y por iniciativa de su lider, una feminista dura (Sigourney Weaver), acabará implicándose mucho más de lo que su condición de ama de casa de un entorno muy conservador haría suponer. La acción comienza en el verano de 1968, con los altercados en Chicago durante la convención del Partido Demócrata, y duró hasta la redada que dio con siete miembros acusadas de diversos delitos, que no fueron juzgadas por la decisión de 1973 del Supremo de otorgar la protección constitucional al aborto. Por supuesto, la organización fue tolerada durante ese tiempo, hay un episodio en la película que se relaciona con un policía, que así lo insinúa. Y entre los dilemas éticos se encuentra el hecho de que se practicaban abortos realizados por mujeres que no tenían titulación como médicos u otros profesionales sanitarios. La organización siempre presumió de que ninguna mujer murió como consecuencia de sus procedimientos.

La realización de la película es eficaz y funcional, aunque no destaque por nada en especial. Pero bueno, hay oficio de sobre en los Estados Unidos para sacar adelante sin problemas y con dignidad una película de este tipo. Y también cuenta con el valor de sus intérpretes. No sólo de su protagonista, Banks destaca especialmente, sino del conjunto del reparto. Sin embargo flojea en el planteamiento y el desarrollo de la historia. Aunque se plantean algunos dilemas interesantes, en realidad se resuelven de forma muy simple, y queda más bien la película como un homenaje a aquella organización, sin entrar a debatir a fondo las cuestiones que suscita una organización clandestina de este tipo. Sus fines pueden ser comprensibles. E incluso defendibles por una buena parte de la población. Pero determinadas decisiones éticas, y las consecuencias que derivaron… Es cierto que no existen informes de fallecimientos de mujeres por estos procedimientos, pero si se han conocido visitas a los servicios de urgencia posteriores, e incluso la realización de histerectomías por infecciones postquirúrgicas. No. Una interrupción quirúrgica del embarazo, aunque sea considerada un procedimiento quirúrgico menor, no está exenta de riesgos importantes y debe realizarse por una persona bien entrenada y conocedora. No me parece oportuna la visión frívola de que un ama de casa aprenda sobre la marcha el procedimiento y todos tan contentos. Eso se pasa por alto. Por mucho que las reflexiones políticas, sobre la equidad, las oportunidades, las decisiones patriarcales sobre la salud de las mujeres, la tradicional doctrina cristiana que antepone la salud y la vida del feto sobre la de la madre, me parezcan muy oportunas.

La película se deja ver. Y como ya he dicho se mantiene especialmente por el buen trabajo interpretativo. Esto es algo que cada vez aparece con más frecuencia en mis apreciaciones, en este tipo de comentarios. Los actores y actrices, actualmente en huelga en Estados Unidos, salvando producciones descuidadas en la escritura de sus guiones, también en huelga los escritores, o trabajos de dirección correctos pero sin rasmia. En fin… tampoco será del agrado de los sectores conservadores y ultraconservadores de la sociedad, claro. Mientras que en el polo opuesto, habrá quien encuentre tonterías algunos de mis reparos éticos. Es lo que hay cuando intentas mantener posturas prudentes y reflexionadas; acabas «enemistado» con todo el mundo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] They cloned Tyrone (2023)

Cine

They cloned Tyrone (2023; 44/20230731)

Tras el súper fin de semana del Barbenheimer, que tan entretenidos y motivados tuvo a los aficionados al cine de todo tipo, los estrenos de la cartelera volvieron al fin de semana siguiente a la inane situación previa. Especialmente, porque pocos querrán competir en la cartelera mientras dichas películas estén de actualidad todavía. Así que nos dedicamos a otras historias, y dejamos lo de ir al cine para otra ocasión. Parece que hubo algún estreno que pudo interesar a nivel nacional… pero no llegó a Zaragoza, con un cartelera cada ver más conservadora y rácana. Pero es a lo que se va en este país… y en otros. Así que el lunes a la hora de cenar me puse a ver qué estrenos había habido en los últimos tiempos en las plataformas. Por si acaso. Hay un problema (uno más). Los críticos y comentaristas de cine no dedican tiempo ni ganas a los estrenos en plataformas, salvo de vez en cuando, con títulos muy determinados. Por lo que hay poca guía para optar. Y uno empieza a estar escamado de la escasa calidad de la mayor parte de estrenos, la mayor parte de ellos entretenimientos inanes sin mucho interés. En fin…

El caso es que en Netflix me llamó la atención una película dirigida por Juel Taylor, desconocido para mí, pero con un reparto que podría ser interesante, y algunas premisas que quizá convendría explorar. Taylor nos lleva a un gueto afroamericano en alguna ciudad de Estados Unidos, donde la pobreza es la norma, y la gente, especialmente los jóvenes se refugian en la droga, en la prostitución y demás sospechosos habituales en los entornos socialmente degradados. Tras la sorprendente «resurrección» de un capo de camellos (John Boyega) tras un tiroteo, este, junto con un chulo (Jamie Foxx) y una de las prostitutas que chulea (Teyonah Parris) iniciarán unas pesquisas que les llevarán a descubrir una sorprendente conspiración del gobierno sobre el gueto afroamericano.

Película del género conspiranoico con elementos de ciencia ficción, que no deja de ser una razonablemente imaginativa crítica al abandono en el que el sistema social, político y económico de los Estados Unidos tiene a determinados sectores de la sociedad. No en vano una de las imágenes que más nos impactó en nuestra reciente visita a San Francisco son los nutridos grupos de usuarios de drogas, sumidos en la pobreza, con graves problemas de salud física y metal, que se pueden encontrar en torno a algunas estaciones de metro del centro de la ciudad. Una realidad de la que decidí no hacer fotografías, pero indicadora de una degradación social más importante de lo que parece en una ciudad en la que hay grandes contrastes con otros agradables, aseados y caros distritos, disfrazados de progresismo social, poco eficaz y poco eficiente. La cosa es que sin ser la octava maravilla, la película está realizada de forma correcta, eficaz, entretenida, ya que no falta la aventura y el humor, y con unas interpretaciones un peldaño por encima de lo correcto.

Película que se deja ver muy bien, que es perfectamente recomendable, que en mi caso crece en el recuerdo, aunque probablemente no vaya mucho más allá y no trascienda en exceso. Pero para los abonados de la plataforma que no sepan que ir a ver en el cine o que no les apetezca, puede ser una opción perfectamente razonable. Mejor de lo que esperaba.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Barbie (2023)

Cine

Barbie (2023; 43/20230723)

Sinceramente, a priori, no pensábamos ver esta película. A ver. Un encargo de Mattel, el fabricante de la muñeca, por mucho que se lo hagan a Greta Gerwig, que hasta ahora se ha movido dentro del circuito del cine independiente, no puede significar más que dos cosas; un ejercicio de mercadotecnia para impulsar las ventas de su muñeca insignia o un ejercicio de lavado de cara. Una muñeca que, por mucho que haya ido variando las «profesiones» con la que la venden, es una herencia de la sociedad norteamericana fundamentalmente conservadora y patriarcal de los años 50 del siglo XX… ¿qué os queréis que os diga? Pero la confusión en la compra de entradas de la que os hablaba hace unos días,… nos llevó a la matinal del domingo pasado para ver la película, que está teniendo una enorme aceptación en todo el mundo… salvo en aquellos países en la que la extrema misoginia lleva a censuras o prohibiciones de extrema estupidez.

En mi primera visita a Tokio, en 2014, visitamos el Museo de Arte Mori en el rascacielos del mismo nombre, Torre Roppongi Hils Mori. Y en ese momento había una exposición temporal sobre muñecas. Que ahora me viene al pelo para ilustrar esta entrada.

Y la cosa va de que Barbie (Margot Robbie) modelo «estereotípico», que vive en Barbieland con el resto de las Barbies y Kens y otras muñecas de Mattel, entra en crisis y se pira al mundo real con Ken (Ryan Gosling). Y allí ambos cambiarán. Ken intentará cambiar Barbieland, porque el patriarcado del mundo real, con caballos, le mola, mientras que Barbie tratará de volver a un statu quo mejorado… o algo así. Mmmmm… No sé explicar mejor de qué va esta película.

Lo siento… Contemplé la película con un cierto grado de estupefacción, por la dispersión argumental de una trama que, como habéis visto, se resume en pocas frases. No es que no la haya entendido. Ya estábamos avisados de que Gerwig iba a dar un toque feminista a la historia…. pero con el permiso de Mattel. Empresa que por lo que se ve está pensando en sacar adelante una franquicia cinematográfica, porque la cosa parece que está dando dividendos. El feminismo de la película es de manual y políticamente correcto… pero sin mala leche. Y por lo tanto… se desinfla en mi opinión. Dentro de una visión progresista y, por lo tanto, feminista, Barbie no es una muñeca que se pueda convertir en heroína salvo que se rebele por completo contra el capitalismo que la hizo nacer y convertirse en el icono popular que es. O le dotas de mala leche, de poder destructor… o es un intento fallido. Y lo más transgresor que hay en la película quizá sean las frases finales que, curiosamente hay quien no ha entendido o cree superfluas. Me resulta difícil este ejercicio de estar en el plato y en las tajadas, de querer cambiar el mundo pero dentro del statu quo capitalista.

A partir de aquí, el que esté bien hecha, o el que sus intérpretes sean competentes, me parece una minucia. Con dinero suficiente, Gerwig ya ha demostrado que es una directora competente. Y con mejores ideas que lo que aquí muestra. Y Robbie y Gosling tampoco tienen nada que demostrar a estas alturas. La película se deja ver sin problemas. Pero decepciona. No cumple expectativas. O mejor dicho, no puedes ir a verla con las expectativas que te gustaría tener, porque sabes que es una componenda entre una directora que viene del independiente y está al alza, y una empresa que quiere seguir vendiendo su muñeca. Y para ello aplica unos principios… y si no nos gustan… pues como decía Groucho, tienen otros. Todo sea por vender muñecas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Oppenheimer (2023)

Cine

Oppenheimer (2023; 42/20230722)

Por «culpa» de un «error», hemos tenido un fin de semana intenso. Hemos podido abarcar, cinematográficamente hablando, el conjunto de la propuesta Barbenheimer. La idea original era que el domingo, tras ir a votar, quedábamos para un almuerzo de media mañana de algo apetitosos, y luego nos íbamos a meter, sin apetitos materiales, durante tres horas en una sala de cine para ver la película que hoy nos ocupa. Pero la persona encargada de las entradas se equivocó y las sacó para la matinal del sábado en lugar de la del domingo. Como todos, los siete, pudimos asistir, algunos, al día siguiente, retomamos el plan original, pero con la muñeca de Mattel. En cualquier caso, la película que más nos interesaba era la de Christopher Nolan, un director que en estos momentos consideramos imprescindible.

Dado que Oppenheimer fue profesor en Berkeley, en la bahía de San Francisco, ilustraremos la entrada con fotografías de la ciudad recientemente visitada. Y, por qué no, realizadas con película fotográfica en blanco y negro, como algunos segmentos de la película que hoy nos ocupa, para la que Kodak desarrolló una variante de película de 65 mm biperforada de su emulsión cinematográfica Kodak Eastman Double-X 5222.

En esta película, Nolan, que también es en gran medida responsable del guion, nos ayuda a reflexionar sobre los dilemas políticos y éticos a los que se enfrentó J. Robert Oppenheimer (Cillian Murphy), físico teórico que trabajo en el ámbito de la mecánica cuántica y la física nuclear, aunque con extrapolaciones a la astrofísica y otros ámbitos de la física. Tras estudiar en Europa, desarrolló su actividad investigadora y docente en Berkeley, centro de la Universidad de California en la bahía de San Francisco. Tuvo inquietudes sociales y políticas que lo llevaron a relacionarse con miembros del Partido Comunista de los Estados Unidos de América y a apoyar la causa de los leales a la República Española. La película pone el foco en su relación como amante de la doctora Jean Tatlock (Florence Pugh), miembro de ese partido. Tras casarse con Katherine Puening (Emily Blunt), una bióloga alemana naturalizada estadounidense, que apenas ejerció su actividad científica y también tuvo cierto grado de militancia política, el general Leslie Groves (Matt Damon) le propuso la dirección científica y organizativa del Proyecto Manhattan que desarrolló las primeras bombas atómicas, dos de los cuales se usaron sobre Hiroshima y Nagasaki, aunque el origen del proyecto fuera contrarrestar la posibilidad de que la Alemania nazi se adelantara en la consecución de esta arma. Tras la guerra, con mucho prestigio, ocupó puestos de influencia, pero desarrolló una sensibilidad pacifista y contraria a la proliferación nuclear que le generó enemigos, como el banquero y político Lewis Strauss (Robert Downey Jr.) o el físico Edward Teller (Benny Safdie), impulsor de la bomba termonuclear basada en la fusión del hidrógeno, que aprovecharon la época de la caza de brujas y la guerra fría para acabar con la influencia de Oppenheimer.

El párrafo anterior vale como resumen de la vida de Oppenheimer y como resumen de la película de Nolan. Más o menos. Cuando uno excesivamente sintético se fija en ciertos hechos por encima de otros, y siempre habrá quien considere que se podría contar de otra forma. Y tendría razón. Pero he querido destacar aquellas cuestiones y aquellos personajes/personas históricas con relevancia en la película y en el mensaje que quiere trasladar Nolan. En una película con un reparto coral, ¿por qué destacar a Teller interpretado por Safdie frente a otros nombres históricos con mucha más relevancia? Pues porque es desde mi punto de vista el más importante para contar lo que quiere contar Nolan. Que no es la vida de Oppenheimer, aunque haya que hacerlo. Ni la historia de la bomba atómica, aunque haya que esbozarla con cierto detalle y precisión. O la historia de los romances significativos de «Oppi», aunque sea necesario detallar uno, con (discutidos) desnudos o sin ellos. La película es un drama ético y político basado en hechos muy reales. El conflicto ético del científico, cuya contribución a la creación del arma de destrucción masiva nuclear despierta una reflexión profunda que choca con los intereses políticos de los años de posguerra, o con las ambiciones de determinados científicos o políticos, para quienes la posibilidad de destruir el mundo es secundaria a su medro personal. También es una reflexión sobre la libertad de pensamiento, especialmente sobre la libertad de la persona por encima de las organizaciones políticas; la visión política de personas comprometidas es siempre más rica y llena de matices que el simplismo ideológico que muestran los partidos políticos. es complejo. Y esa es a su vez la complejidad y la riqueza de la película.

La precisión técnica de la película, el oficio superlativo del director y de los principales responsables de la película (Ludwig Göransson en la música original, Hoyte Van Hoytema en la fotografía, Ruth De Jong en el diseño de producción, entre otros) se da por hecho cuando uno va a ver una película con estas características. Son propuestas que sólo pueden partir de la excelencia a priori, y no decepciona. Lo mismo puede decirse con respecto al trabajo actoral. El reparto es enorme y, obviamente, difícil de destacar a unos sobre otros más allá de total protagonismo de Murphy, y las importantes aportaciones de Damon, Downey y Blunt. El trabajo de Florence Pugh es muy importante para matizar y orientar el conocimiento del carácter del protagonista, pero su presencia en pantalla es puntual. Significativa… pero muy pequeña. Pero este reparto funciona como un reloj en los pocos minutos de trascendencia de los personajes fundamentales. Que muchas veces destacan, no tanto por su trabajo interpretativo, como por su presentación. La actitud de Teller en el test de Trinity comparado con el de otros compañeros del proyecto habla mucho del personaje. Por lo tanto, dada la excelencia técnica y artística, ¿la propuesta convence?

A mí sí. Le compro la tesis a Nolan y en cierta medida la hago mía y reflexiono sobre ella. Nolan emite una crítica potente a la ética de las decisiones políticas, basadas en eso que llaman el «pragmatismo», la «necesidad» u otras excusas para realizar acciones totalmente rechazables. El uso de la bomba atómica forma parte de ellas. Como lo fue también el bombardeo de los barrios populares de Tokio, habitados por trabajadores, con viviendas de madera y papel, en la proximidad del día de la fiesta de los niños, con bombas incendiarias, y que causó más de 100.000 muertos, sin que se vieran afectadas las estructuras gubernamentales ni la industria de la ciudad. Quién sabe que razones de «pragmatismo» o «necesidad» en tiempos de guerra se pondrían encima de la mesa para semejante barbaridad sobre la población civil más indefensa. Este bombardeo, el más criminal de la Segunda Guerra Mundial, se menciona en la película. Oppenheimer desarrolló reparos éticos, que según la tesis de la película tenían una base ideológica previa, frente a un régimen político y unas acciones militares que ya carecían de escrúpulos, que ya habían desarrollado inmunidad ante lo que podría ser justificable o no en una guerra. Los países del Eje fueron decididamente criminales en la guerra, y a ellos hay que atribuir la mayores responsabilidades. Pero los países aliados les siguieron mucho más de cerca de lo que la narrativa y la historiografía oficial nos cuenta. En una guerra no hay «buenos» y «malos». Hay «malos» y «peores». Todo ejército que entre en guerra se convierte, en mayor o menor medida, en asesino y violador, no importa cuan nobles sean sus justificaciones para entrar en guerra. Si ha eso añadimos el claro en la libertad de pensamiento y asociación que se produjo en los Estados Unidos como consecuencia de la Guerra Fría… tenemos el cuadro completo del que de una forma u otra Nolan nos ha querido hablar alrededor de la figura de Oppenheimer. La forma en que lo cuenta ¿se puede considerar perfecta también? No tanto. Hay algunas irregularidades en el peso de los distintos actos en los que se desarrolla la película, alguna inconsistencia, así como la dispersión derivada de un reparto excesivamente numeroso. Por ejemplo, hay poca información sobre David Hill (Rami Malek), colaborador de Enrico Fermi (Danny Deferrari) durante el Proyecto Manhattan, para entender la importancia de su testimonio en los compases finales de la película. Un científico honesto que firmo también la petición de Szilárd (apellido de otro científico destacado del proyecto interpretado por Máté Haumann) para que Truman advirtiese a los japoneses de las consecuencias de la bomba antes de utilizarla, dando una oportunidad a evitar la devastación y las muertes. La cadena de mando nunca trasladó la petición… que dado el carácter de Truman tampoco parece probable que hubiese tenido efecto. Otro ejemplo de la degradación ética del mando norteamericano en la guerra.

La película es compleja, como se ve. E importan tanto el análisis de la persona, de Oppenheimer, como la reflexión sobre ética y política, perfectamente válida hoy en día en que contemplamos cómo una potencia nuclear gobernada por un ególatra ha ido a la guerra contra un vecino con sus «justificaciones», «pragmatismos» y «necesidades». Por lo tanto, película recomendable y muy bien venida. Y para el amante del cine considerado como una de las bellas artes, imprescindible.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****