Viaje; Calahorra con película fotográfica

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Fotos realizadas con Leica M6 y película Kodak UltraMax 400. El comentario técnico de las fotos lo encontraréis en Carlos en plata.

Ya comentaba hace unas cuantas semanas que para San Valero nos fuimos de excursión con el tren a Calahorra. Un atrevimiento con el nefasto funcionamiento de los trenes en España en este principio de año. Que muchos achacan al accidente en Andalucía, pero que se venía gestando desde hace tiempo. El caos… el accidente… pues puede que también. Lamentablemente. En esa ocasión hablaba de fotografía digital.

Hoy vamos con la película fotográfica. A Calahorra me llevé película para negativos en color. Aunque al final sólo expuse uno. La primera parte de la jornada en la ciudad riojana, que empezó casi a la hora de comer por los retrasos del tren, estuvo nublado… y las oportunidades de disparar fueron modestas. El gris día no invitaba. Pero en fin… aquí os dejo algunas muestras de las fotos realizadas.

Recomendaciones fotográficas; cine, ríos y noches de verano

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Fotografías: Agfa Synchro Box con Fomapan 200 Creative

Hoy empiezo un experimento. En mi Cuaderno de ruta llevo expresando desde hace varias semanas mi deseo de simplificar mi vida. Y lo cierto es que ese mismo Cuaderno de ruta, que llevo redactando desde hace más de 21 años, tal y como está ahora me resulta una operación un poco pesada. Alojado en WordPress, creo que es mucho más complejo de lo que necesito para comunicar lo que quiero comunicar. Por eso, empiezo las pruebas para trasladar el Cuaderno de ruta a Substack. De momento, los contenidos aparecerán en las dos plataformas. Esta entrada la encontraréis también en Cuaderno de ruta Versión 4 (beta).

Comentar que las fotografías de hoy aparecerán comentadas desde un punto de vista técnico en Carlos en plata. No voy a integrar los dos entornos en publicación en uno. Seguiré diferenciando los asuntos generales relacionados con mis actividades de tiempo libre, culturales, y viajes, de las cuestiones técnicas de mi afición a la fotografía. Veremos como va funcionando. No sé. De momento, empiezo con esto. Ya veremos dónde me lleva.

Y vamos con un contenido que es típico de mis domingos; las recomendaciones fotográficas. En esta ocasión, después de haber salido un rato a caminar, airearme y hacer algunas fotos. Hoy no ha sido una jornada fotográfica inspirada. Y es que no tenía la cabeza donde tenía. Cosas que pasan.

La primera es repasar la obra del cineasta Yorgos Lánthimos, pero como fotógrafo. Recojo esta recomendación a partir de un artículo en Aesthetica Magazine de hace unos días, nos mostraban y nos hablaban de las fotografías de Lanthimos, realizadas de forma simultánea a los rodajes, en las periferias de las localizaciones de sus películas. Fotografías en ocasiones misteriosas, que resuenan con los temas de sus películas, siempre algo enigmáticos, tanto en sus tesis como en el desarrollo de los caracteres de sus personajes. Por cierto. Sus fotografías son más variadas y diversas de lo que el artículo de la revista en línea muestra. Por eso, mejor visitar el enlace a la página web del propio Lánthimos.

La segunda recomendación procede de un libro que estuve pensando en adquirir, de la japonesa Aya Fujioka (Instagram). Fujioka nació en Hiroshima en 1972 y lleva ya una carrera de cierta envergadura. El libro en cuestión es su serie Kawa wa yoku 川はゆく, en la que enfoca su mirada sobre su propia ciudad natal, pero fuera de los tópicos asociados al bombardeo atómico, aunque este sea un presencia constante en la ciudad. Cruzada por los varios brazos en los que se divide el río Ōta, en cuya desembocadura se asienta la ciudad, la fotógrafa sigue el flujo de estos cursos de agua para revelar en lo cotidiano la esencia de la población. Todavía no me he decidido en la compra. Pero lo cierto es que me apetece.

Finalmente, Robert Adams. Me volvió a la cabeza este fotógrafo norteamericano a partir de un artículo en Photobook Journal, en el que hacían una recensión de la reedición de uno de los trabajos más significativos del fotógrafo. El artículo no es muy favorable al libro… pero al libro. De alguna forma, quien lo escribe considera que no consigue reflejar adecuadamente la esencia del fotógrafo. La obra de Robert Adams la conocí en una exposición sobre su obra en una edición de PhotoEspaña. En el año 2013, en el Museo Centro de Arte Reina Sofía. Y eso me llevó a conocer al grupo de la New Topographics, y a ser consciente de que ese tema, el paisaje alterado por el ser humano, era algo que me llevaba atrayendo bastante tiempo. Y dentro del grupo, Adams es de mis favoritos. Así que, siempre que puedo, lo recomiendo.

[Libro] El libro de la almohada – Sei Shōnagon

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Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Cuando Shōnagon escribió su diario, la corte del Mikado se encontraba en Kyoto. Acompañaremos la entrada con un paseo fotográfico por el santuario Yasaka de la antigua capital imperial japonesa, entonces llamada Heian-kyō 平安京, la ciudad de la paz.

La literatura japonesa avanzó muy deprisa durante el llamado periodo Heian, en el que el centro de poder y de influencia se encontraba en Kioto, donde residía el emperador. No siempre ha coincidido el lugar de residencia del emperador con el centro del poder en el País del Sol Naciente. Hasta la era Meiji el emperador residió principalmente en Kioto, y sin embargo, en los tres siglos anteriores, el centro del poder se encontraba en Edo, actualmente Tokio. También hubo ocasiones en los que estuvo en Kamakura, u otras ciudades, según el lugar de residencia del shogun de turno. Pero en torno al año 1000 de la era común, era Kioto el centro político del país. Y un lugar de ilustración y refinamiento cultural.

Ya he leído con interés alguna obra de aquel período, algo anterior a la que nos ocupa hoy. Y es ciertamente célebre el Genji Monogatari 源氏物語 de Murasaki Shikubu, la Historia de Genji, contemporánea de la obra que comento hoy, a caballo entre el siglo X y el siglo XI. Genji Monogatari es una novela, y es considerada la primera novela moderna, o una obra con muchas de las características de una obra moderna, con el permiso de algunos precursores en la época clásica, en Grecia y Roma. En occidente, en los siglos XI y XII, los relatos se escribían en verso, y no se considera que hasta el siglo XIII comienzan a encontrarse relatos en prosa precursores de la novela actual. Esto nos da una idea del nivel de ilustración cultural de la corte nipona de principios de milenio, muy superior a la que encontramos en aquel momento en las cortes y en los feudos de la Europa medieval. El libro que hoy comento se escribe en aquel momento de refinamiento cultural en la corte del Mikado.

La autora del libro de hoy, Sei Shōnagon… bueno,… no se llamaba así. Shōnagon haría referencia al cargo de su esposo en la corte, mientras que Sei sería una referencia indirecta al apellido de la autora que se supone se llamaba Kiyohara Nagiko. Kiyohara es el apellido. Y el carácter con el que se escribe Sei, 清, es el primero de los usados para escribir este apellido. Shōnagon, como es denominada a lo largo del libro, en boca de otras personas de la corte, y era dama de compañía de la emperatriz consorte Fujiwara no Sadako, o Fujiwara no Teishi, como también es conocida, esposa predilecta del emperador Ichijō, 66º emperador de Japón. La antes mencionada Murasaki Shikubu ocupó una posición similar con la primera emperatriz consorte del mismo emperado, Fujiwara no Shōshi, y parece que hubo cierta competitividad entre ambas damas de compañía y escritoras.

Sin embargo, el libro de Shōnagon no fue escrito para ser publicado y leído. Era más bien una especie de diario en el que anotaba ideas o sucesos que le llamaban la atención, y que guardaba junto a su almohada, probablemente lo escribía cuando se retiraba a su alcoba antes de dormir. De ahí el nombre de Libro de la almohada (枕草子 Makura no Sōshi). No es un relato al uso. Aparece listas de cosas que le gustan, que no le gustan, que le desagradan, que considera encantadoras, que conviene hacer, o que no conviene hacer. También describe su entusiasmo por determinadas fiestas, o por la forma en que se comportan algunas personas que conoce. O también las que le desagradan. Hay frecuentes referencias a poemas de la época, y también más antiguos, tanto japoneses como chinos. Y no faltan descripciones más o menos veladas o claras sobre lances amorosos, o su atracción sobre tal o cual caballero de la corte. O las anécdotas que destaca en la vida cotidiana de la corte, en su relación con Sadako, la emperatriz o con otros cortesanos y cortesanas de cierto rango.

Se nos cuenta que el libro se escribió en hiragana, uno de los silabarios de la escritura japonesa, que en aquellos momentos se consideraba la escritura de las mujeres, utilizando kanji, los caracteres propios de la escritura china adoptados en Japón, para los nombres propios de personas o lugares. Pero hay coincidencia en considerar que era una mujer muy ilustrada y culta, y con gran sensibilidad poética. Esas sensaciones nos traslada la traducción al castellano realizada y comentada por Jorge Luis Borges y María Kodama, que seleccionaron los pasajes que forman parte de esta edición. Por supuesto, la autoría de la traducción nos garantiza que esta tiene un nivel literario de un nivel más que apropiado. De alto nivel.

Se lee bien. Se lee fácil. Es de gran belleza estilística y poética a pesar de estar escrito en prosa. Y no es muy extenso, por lo que es definitivamente una obra que se puede recomendar a cualquier lector, aunque especialmente a quienes se quieran adentrar en la cultura del País del Sol Naciente, sus orígenes y su historia.

[Libro] La estatua – Günter Grass

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Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

A principios de enero sufrí un par de semanas de desconcierto lector. Comencé, con muchas ganas, la lectura de algunos libros que me habían sido muy recomendados. Y se me atascaron de forma casi inmediata, sin conseguir centrarme en su lectura. Quizá porque sus temas realmente no fueran atractivos para mí en ese momento, quizá porque la forma en que estaban expuestos no me permitiera centrarme en ellos. Así que interrumpí su lectura, la pospuse para momentos más idóneos y decidí romper el ciclo de desconcentración lectora por otros medios.

El primer encuentro del escritor con la presunta reencarnación actual de Uta de Ballenstedt es ante la catedral de Colonia. Un magnífico ejemplo también del gótico alemán.

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Comencé en ese momento la lectura de una serie de manga japonés, recomendada por un lector de estas páginas a través del correo electrónico tras una entrada dedicada a otra serie de manga que leí a finales del año pasado, todavía voy por el sexto tankobon de los once que consta la serie, así que aun falta para que la comente en estas páginas. Y me llegó la noticia de este librito de Günter Grass, una «píldora» literaria inédita, como la ha llamado algún crítico. El autor alemán falleció en 2015, y esta estudio literario, como lo clasifican, ya que ni es ficción ni es un ensayo propiamente dicho, fue publicada en alemán, su idioma original, con el título Figurestehen (figura de pie) en 2022. A principios de 2025 nos llega en castellano de la mano de Alfaguara. Aunque sorprendentemente en algunos lugares se nos dice que su publicación está prevista para mayo. Que yo sepa está disponible desde los primeros días de enero, cuando yo la compré en formato electrónico.

Este estudio literario, por lo tanto, comienza con un viaje del escritor con su esposa a Naumburgo, ciudad alemana en el estado de Sajonia-Anhalt, cuando todavía existía la República Democrática de Alemania, o Alemania Oriental. Y allí quedó marcado por las esculturas en piedra del llamado Maestro de Naumburgo, los donantes o fundadores que financiaron la catedral, especialmente por la figura de Uta de Ballenstedt (circa 1000 – 1046). De esta escultura se ha dicho que inspiró el aspecto de la madrastra de Blancanieves en la versión Disney. Su aspecto y atuendo, no consta que Uta de Ballenstedt fuese una malvada madrastra. Más bien pudo ser una mujer maltratada por su marido. Obsesionado por la figura, el escritor imagina invitar a cenar a las personas que sirvieron como modelos para estas figuras, incluida la joven que representa a Uta. Posteriormente, delante de la catedral de Colonia, encuentra a una joven que parece la reencarnación de aquella mujer, y seguirá encontrándosela por otras ciudades europeas en los años que siguen.

Estamos en un relato en el que Grass mezcla vivencias reales con fantasía y otros hechos probablemente ficticios, en un ejercicio literario de fascinación por la que es considerada la mujer más bella de la Edad Media, aunque quizá nadie sepa a ciencia cierta qué aspecto tenía. El mismo Grass especula con una modelo extraída de entre los gremios artesanos de la ciudad doscientos años después de la época en la que vivió la Uta original. Hay que decir también que su cónyuge desde 1979 se llamaba Ute, una variante del nombre, que según se nos cuenta se hizo popular durante la época nacionalsocialista, en la que se reivindicaron las figuras y los valores presuntamente tradicionales y genuinos de lo germánico.

Realmente, como relato, es un capricho. No sé si verlo como una reflexión, como una divertimento, como un boceto de algo que podría haber ido más allá… o quizá una mezcla de todo lo anterior. Lo que sí sé es que se lee en un vuelo. No sólo por su limitada extensión, sino por que es muy atractivo, te atrapa, y una vez comenzado a leer y una vez que has entrado en materia, quieres saber más sobre el personaje histórico, sobre la vivencia del escritor, y sobre la reencarnación de vida callejera de la mujer en la actualidad. Muy recomendable. Y me han entrado muchas ganas de visitar Naumburgo.

[Libro] Mickey 7 – Edward Ashton

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Hay varios motivos por los que decidí leer este libro de Edward Ashton, un autor incógnito para mí hasta ese momento. Un libro que, ya adelanto, me resultó entretenidísimo. El libro me vino recomendado por varias vías. Algunos comentaristas en internet,… de los que me fío a ratos,… y algún lector de carne y hueso de mi entorno,… de quien me fío bastante más. Pero además me enteré que próximamente se estrenará una película dirigida por Bong Joon Ho, el de Parásitos y Snowpiercer, entre otras, basada o inspirada, no sé muy bien, en esta novela. Se estrenará en un montón de sitios según IMDb, entre febrero y abril, aunque de España nada se dice. Así que, con esos antecedentes… tocaba darle una oportunidad. Además es una aventura espacial… un género de mis favoritos… a pesar de que también «me da muchos disgustos».

Los paisajes glaciares del Gornergletscher, en Suiza, cerca de Zermatt, me han parecido apropiados para ilustrar las aventuras en un gélido planeta.

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La cosa va de una nave de colonización lanzada a un planeta del que se tiene la confianza de que puede ser habitable, pero que acaba resultando una bola de hielo, en la que hay una probabilidad baja de que el intento prospere. Y además, hay una especie viviente demasiado hostil a los colonos. Uno de ellos es Mickey 7, el reemplazable. Lo de 7 es porque es la séptima iteración de una misma persona que, voluntariamente, porque tenía que huir de unos acreedores un tanto violentos, firma en este puesto. El reemplazable es un miembro de la colonia que realiza las misiones de mayor riesgo, con elevada probabilidad de morir. Pero cuyos datos biológicos y cuyos datos cerebrales, incluidos recuerdos, son conservados, por lo que es posible obtener un clon… y de alguna forma ser «inmortal». En una de las misiones se le da por muerto, pero no ha sido así, y regresa a la colonia encontrándose con que Mickey 8 ha sido activado. Y esto es un tabú en la colonia, por lo que uno de los dos tiene que ir a la escotilla de reciclaje de materia orgánica, si me entendéis el concepto. Aunque ninguno quiere. Y además el comandante de la colonia es un extremista religioso que odia a los reemplazables. Y hay una amante… a la que los dos creen tener derecho. Y la comida está racionada y se la tienen que repartir. Y Mickey 7 tiene un secreto… hay otra especie inteligente en el planeta.

Lo bueno de la ciencia ficción que se escribe con un razonable nivel de inteligencia es que habla de los problemas reales de las sociedades humanas. Los integrismos, los tabúes, las ambiciones políticas, las ambiciones económicas, la distribución de la riqueza en situaciones de escasez, la falta de planificación de imprevistos, la explotación de algunos trabajadores, etcétera. Pero en este caso lo hace con unas dosis de aventuras espaciales, mezcladas con una intriga de confusiones y juegos del gato y el ratón, con bastante dosis de humor. Un humor irónico, a veces despreocupado, a veces amargo, pero que funciona.

Y así, el conjunto es realmente muy disfrutable y recomendable. Y afortunadamente, una rareza siendo una aventura espacial, es una historia que se termina en un único libro, y no acaba siendo una «trilogía» de cuatro o cinco volúmenes, cada más innecesario que el anterior, como sucede en muchas ocasiones. Aunque tiene publicado otro libro con otra aventura del mismo protagonista… que ya veremos si leeré. Aunque creo que antes que leer esa segunda aventura de Mickey 7, igual me aventuraría con otras aventuras del Ashton. Los comentarios indican que el humor es una presencia constante en este autor… y eso ya me viene bien.

[Recomendaciones fotográficas] Algún obituario y otras cosas

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Llevo unos cuantos domingos sin recomendaciones fotográficas. Cosas que pasan en las fiestas navideñas. Unas fiestas que cada vez me apetecen menos. No las llevo bien. Me descolocan. Y lejos de imbuirme de ese espíritu de amor y solidaridad que proclaman los anuncios publicitarios y las películas de Hollywood, no veo más que hipocresía de la mala. En fin. Pero vamos con algunas recomendaciones de estas semanas atrás, con algunas instantáneas realizadas durante los días navideños.

Magnum Photos nos avisa del fallecimiento de Constantine Manos (1934-2025), fotógrafo de la casa, del que no recordaba haber oído hablar, aunque reconozco haber contemplado y apreciado algunas de sus fotografías en alguna que otra ocasión. Un fotógrafo muy típico dentro de la agencia, y no es nada malo. Diverso. Blanco y negro y color. Reportaje clásico y otros más íntimos. Es una buena ocasión para revisar su obra. Especialmente, para mí, por mis gustos, la de color.

Nobuyoshi Araki aparece en dos ocasiones en las últimas semanas. En Another Magazine se centran en explorar las fotografías del kinbaku o shibari, la restricción con cuerdas de los movimientos de una persona, muchas veces con una intención erótica. A Araki se le ha acusado en ocasiones de misógino por algunas de sus fotografías eróticas más explícitas. Pero por otro lado, Leire Etxazarra, en alguna publicación en redes sociales que ahora no encuentro, creía que era su cuenta de Instagram, nos hablaba del Sentimental Journey, las fotografías de la luna de miel con su mujer. Igual ha sido en otro sitio donde lo han recomendado. Da igual. Un trabajo maravilloso, que contradice esa imagen de misoginia. Y tuvo una triste continuación, el Winter Journey, el libro sobre el duelo por la muerte de su esposa. Como digo, con estos libros sobre una mujer que obviamente lo marcó, me resulta difícil verlo como un misógino. Más como yokai travieso.

Hay lugares y épocas que generan fascinación. A veces por los valores que representan, otros por las contradicciones y los peligros. El Berlín dividido de la guerra fría es uno de esos lugares. Entre los gritos de libertad del lado occidental y la oscura represión del lado oriental. Por eso, cuando llegan documentos fotográficos de esa época, no puedo evitar fijarme en ellos. Como la propuesta que nos llega desde American Suburb X, de repasar el trabajo de Gundula Schulze Eldowy, fotografías realizadas en el lado oriental de Berlín entre 1977 y 1990. Por lo tanto, una época en la que ya se infiltraban los vientos del cambio que parecía que nunca llegaría.

Los preppers son un movimiento curioso. La gente que se prepara para un cataclismo global, que no dudan en pensar que va a llegar, con el fin de sobrevivir al apocalipsis. Cualquier análisis racional del asunto, y no pongo en duda en que una catástrofe podría llegar, aunque creo que los problemas, graves, irán por otro lado, nos hace ver que los preparativos que hacen probablemente serán de poca ayuda. Que la supervivencia sería más un poco cuestión del azar junto con habilidades concretas, o estar en un grupo con gente con esas habilidades, que permita ir tirando. La cuestión es que segúnda el tipo de catástrofe, igual no merece la pena sobrevivir. Pero el fotógrafo Charles Négre afronta el fenómeno, el de los preppers, no el de las catástrofes, con una mezcla de ingenio y humor, a través de naturalezas muertas y de fotografías de maquetas. Me ha parecido muy curioso. Lo hemos visto en LensCulture.

[Libro] La red oculta de la vida – Merlin Sheldrake

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Durante la tercera semana de septiembre de este 2024, asistí a varias de las charlas del ciclo que ASAFONA Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza organiza tradicionalmente por esa época del año. En muchas ocasiones me ha coincidido con el comienzo de mis vacaciones y no he podido asistir, pero este año sólo me perdí dos, creo recordar, una por coincidirme con una reunión de trabajo, la otra por celebrarse en Huesca, a unas horas en las que no me venía bien desplazarme. Y en una de ellas, el conferenciante, uno de los miembros de la asociación, Benito Campo, nos hizo algunas propuestas, muy interesantes, sobre la naturaleza invisible, esa que tenemos a nuestro alrededor, en nuestras casas, calles, barrios y parques, y a la que prestamos poca atención, pero está ahí y es digna de ser fotografiada. Y en un momento de su charla nos habló del libro que os traigo aquí, sobre el mundo, complejo, de los hongos.

El libro está escrito por Merlin Sheldrake, biólogo británico que se ha dedicado a la micología, al estudio de los hongos, siendo su área de especialización e investigación principal las micorrizas, las simbiosis entre los hongos y las raíces de las plantas. Este es un tema que desde que lo conocí por primera vez, hace unos años, me ha parecido apasionante, aunque no le haya dedicado mucho tiempo, porque hay demasiados temas en el mundo de las ciencias que me parecen apasionantes. Y, lamentablemente, sólo tengo una vida… excesivamente corta. Sheldrake nos ofrece un libro de divulgación científica, una denominación que me gusta más que la expresión inglesa popular science. Como las micorrizas son el punto fuerte del autor, reciben especial atención en el libro, junto con otras relaciones simbióticas de los hongos con otros organismos. Pero presta atención en general también a las interacciones, a veces simbióticas, otras comensales, otras parasitarias, de los hongos con muchos otros organismos y a su importancia en el equilibrio de los ecosistemas. Presta también mucha atención, quizá demasiada, y de forma un poco sensacionalista, a la producción de sustancias por algunos hongos, que tienen carácter psicotrópico.

Más fotos del hongos de los Pirineos franceses en https://carloscarreter.substack.com/p/fungi-in-the-french-pyrenees-ossau.

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Los hongos son un reino biológico muy desconocido para muchas personas. Más de lo que muchos creen. No son pocos los que se han quedado en la vieja clasificación de los reinos de la naturaleza, animal, vegetal y mineral, y ver las setas como plantitas que surgen en otoño cuando hay humedad, algunas muy ricas para comer, y otras muy peligrosas para comer. Pero ni siquiera son plantas. De hecho, están más próximas filogenéticamente a los animales que a las plantas. Ambos reinos, el de los hongos y el animal, son heterótrofos puros, para empezar, mientras que las plantas son autótrofas, o lo han sido en algún momento de su ciclo vital o de su filogenia. Y no. Las setas no son «los hongos». Son un órgano de algunos órdenes de hongos, el órgano fructífero que porta y dispersa las esporas. ¿Cuál es la especie tipo de estos hongos que producen setas? Pues los champiñones. ¿Cuál va a ser si no? Pero el mundo de los hongos es incomparablemente más diverso.

Con el tema de los reinos biológicos, hay varias propuestas de clasificación de los seres vivos en grandes grupos. No soy quien para determinar cuál es el mejor. Y si los biólogos no se ponen de acuerdo entre sí… Pero hay una que me gusta más, la propuesta en 2015 Ruggiero y colaboradores [artículo original PDF]. Nos dice que hay dos grandes superreinos, el procariota y el eucariota, según el tipo de célula de los organismos vivos. El procariota contendría dos reinos, las arqueas y las bacterias. El eucariota contendría cinco reinos, protozoos, cromistas, plantas, hongos y animales. Así que, por favor… olvidaros de los de animal, vegetal y mineral. Y dad a los hongo el rango que se merecen dentro del mundo viviente.

Dicho todo lo cual, siendo que el libro habla de temas interesantes, la forma en que está escrito me ha gustado a medias. Lo de que el autor sea británico lo vi después. Estuve convencido la mayor parte del tiempo de que era norteamericano. Porque tiene esa forma de escribir divulgación científica, propia de los autores estadounidenses, en los que buscan enganchar a los lectores no con el interés intrínseco de la materia, y una buena y amena narración o descripción, sino acudiendo a los aspectos potencialmente sensacionalistas de la materia. Que si el LSD, que si los hongos que esclavizan a los seres vivos, como si estuvieran hablando de alien… temas que están ahí y que hay que hablar de ellos, pero no con el tono excesivo, exagerado o que acaba ocultando otras cuestiones de interés, que son realmente más importantes. Pero bueno… es lo que es. Y parece que a mucha gente le atrae ese tipo de escritura. Y si no entran en los temas científicos. Una pena.