
[Viajes] en Singapur, isla de Sentosa
Viajes





Preparándome para pasar al modo «sólo fotos» durante una semana un poquito larga. Pero antes, dejo aquí algunas recomendaciones de esta semana, aunque sea de forma rápidad.
En los últimos tiempos, cuando surge la oportunidad hago algo de fotografía de aves. No de forma permanente, cuando surge. Por eso me aparecido interesante enlazar la noticia de Infobae en la que se hablaba de las mejores fotografías del certamen Bird Photographer of the Year 2024. Algunas más series, otras más estéticas, no pocas humorísticas, merece la pena echarles un vistazo.

En Behind the Frames nos han ofrecido, a través de su canal de Youtube, una entrevista con Waldemar Brzezinski, que creo que puede ser interesante. Especialmente si trabajas el retrato con película fotográfica tradicional. Es un poco larga, casi media hora. Y está en inglés. Pero bueno, es lo que hay. Os la dejo puesta.
Ya he comentado en alguna ocasión que sigo el Substack de Dina Litovsky, In the Flash. Nos habla de su trabajo. Que suele ser interesante. En una publicación de esta semana se acercaba a los grupos religiosos protestantes tradicionalistas, como los famosos amish, famosos por que salen en las películas. Su trabajo se titulas, traducido al castellano, Donde los amish van de vacaciones. Y sí… son gente. Se divierten, comen helados, y no renuncian en ocasiones a usar tecnología.
Algunos paisajistas que han aparecido en Photosnack esta semana:

His three daughters (2023; 48/20240925)
Esta semana parece que se ha animado un poquito la cartelera cinematográfica en salas de pantalla grande. Aunque probablemente tarde un tiempo en comentar las películas de estreno, porque voy a hacer un paréntesis, y el Cuaderno de ruta entrará en modo de «sólo fotos». No obstante, el miércoles pasado dejé las series que veo después de cenar en favor de una película estrenada directamente en plataforma en línea, con un reparto sumamente atractivo. Dirigida por Azazel Jacobs, de quien sólo he visto episodios de teleseries, creo, tiene sabor a teatro adaptado al cine, aunque es una obra original para el cine escrita para Jacobs, que yo sepa.

Tres hermanas se reúnen en un apartamento de Nueva York, donde vive su padre (Jay O. Sanders) con una de ellas (Natasha Lyonne), para esperar el fallecimiento de este que se encuentra en cuidados paliativos terminales en su casa. La mayor (Carrie Coon) vive también en Nueva York con su propia familia, pero pasa poco a visitar a su padre y a su hermana. La menor (Elizabeth Olsen) vive también con su propia familia en la costa oeste, por lo que aún visita con menos frecuencia. La que vive con el padre no es hija biológica, ya que era hija de su segunda esposa, aunque la adoptó y la crio como propia. Durante estos días surgirán las diferencias entre las tres hermanas, con distintos caracteres y distintos valores, a las que sólo parece unirles una cosa. Su padre. Que ahora está muriendo.
Como ya he comentado, tiene sabor a teatro. Prácticamente sólo hay un escenario, el apartamento. Hay unas pocas escenas exteriores, en un banco delante del edificio donde se encuentra el apartamento. Y básicamente lo que hay son diálogos. Los diálogos entre las tres hermanas, y eventualmente con los secundarios que aparecen. Los temas son previsibles. El principal está claro; qué es ser familia. La familia es un grupo de personas en las que sólo dos, cuando existe una pareja fundadora, han decidido ser familia. Los demás han llegado ahí sin ser preguntados. Y a pesar de ellos, se supone que existen unos vínculos, unas relaciones de afecto, una red de apoyo mutuo. Pero, ¿cuáles son sus límites? Y, ¿cómo conciliar los diferentes valores y perspectivas de quienes forman la familia?

Ya he mencionado que decidí ver la película por su reparto. Las tres actrices han mostrado una solvencia y una profesionalidad actoral más que sobrada a lo largo de su carrera, independientemente de que unas u otras hayan hecho otro tipo de trabajos más alimenticios o lucrativos. Son buenas actrices dramáticas, y en esta película son el principal aliciente. El director/guionista les ofrece una buena base, no especialmente original, es una historia que resuena, que tiene elementos de «esto ya lo he visto en alguna ocasión», pero ellas se encargan de darle alma y hacer que merezca bastante la pena dedicar estos 100 minutos a ver cine. Si tenéis Netflix, no os la perdáis.
Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

Tercera y úlima entrega de fotografías realizadas con película fotográfica tradicional durante la escapada a Sigüenza el primer viernes de este mes de septiembre que ya termina. Hoy vamos con el segundo de los rollos de película negativa en color que expuse. Usé dos rollos de película en color, de dos tipos distintos. En estas escapadas aprovecha para ir consumiendo los restos que me quedan por la nevera, siempre que sean acordes a lo que busco.




En cualquier caso, aquí no me voy a extender sobre las cuestiones técnicas que acompañan a estas fotografías. Aunque aquellos que estén interesados en estas cuestiones, especialmente los aficionados a la película tradicional y a las cámaras de hace unas décadas, seguro que les interesará saber algo más sobre cómo están hechas las fotografías, que no tiene mucho misterio, pero alguna curiosidad hay. Lo explico en una publicación de Carlos en plata, como vengo haciendo habitualmente.




Llevaba unas cuantas semanas sin comentar nada de animación. Pero tenía muchas series en marcha, muchas de ellas viendo los episodios semana a semana. Y en pocos días se han acumulado varias para comentar. Hoy iré con tres. Bueno… un largometraje, o episodio especial de una serie, y dos series que han sido novedad durante este verano de 2024, con distinta fortuna.
En primer lugar, vamos con SPYxFAMILY CODE: White, un episodio especial de dos horas de una de mis series favoritas de la actualidad, producida para su distribución inicial en salas de cine. Llegó a Zaragoza a principios de verano. Y estuvo bastantes semanas en exhibición en versión original, especialmente en las matinales de los fines de semana. Pero estas producciones pensadas para rentabilizar más las series mediante el cobro de entradas, además de las cuotas de suscripción a las plataformas de contenido… pues, no sé… mis experiencias hasta ahora han sido regulares. Quizá por una de ellas dejé de seguir viendo Kimetsu no yaiba. Por eso y alguna cosa más. El caso es que decidí esperar hasta que estuviese disponible en alguna plataforma.

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He de decir que el esquema que sigue la serie de televisión me gusta. La mayor parte de los episodios van más de las peripecias familiares cotidianas de esta «falsa» pero simpática familia de espías, asesinas y telépatas, que de aventuras de espionaje y similares. Eso sí cuando meten un ciclo aventurero, como el del crucero, también es muy divertida. Suelen ser episodios muy dinámicos y muy ingeniosos. Dos horas con un único arco argumental sin embargo… puede no cuadrar tan bien. En este caso, la familia se desplaza en unas vacaciones para aprender a preparar un plato de cocina por los deberes escolares de Anya,… y acaban metidos en evitar una conspiración militar que pone en peligro la paz del mundo. Acabé pasándomelo muy bien. Y además, mi personaje favorito, Yor Forger alias Ibara Hime (La princesa de espinas) tiene más protagonismo aventurero que de costumbre. Pero el ritmo es más irregular. De todas formas, sigue siendo una serie que, en cualquier formato, es muy divertida.
Entrando ya en las novedades del verano, la primera que voy a comentar ha sido una de las que más éxito ha cosechado. He de decir que tengo una «experta» que ha crecido viendo anime que me va sugiriendo series de estreno, y yo le hago caso o no, pero en general, acierta. A mí me cuesta elegir, porque no he crecido viendo anime y no sé elegir por las apariencias. La serie tiene una título larguísimo; Tokidoki bosotto roshiago de dereru tonari no Ārya-san (時々ボソッとロシア語でデレる隣のアーリャさん, Mi compañera Alya a veces susurra en ruso). En inglés la podéis encontrar como Alya sometimes hides her feelings in russian. Es un romance adolescente en el que a un chico de bachiller, muy pasota, le gusta una compañera de clase que tiene un padre ruso, y que es guapa y admirada por todos. Y viceversa… con la peculiaridad de que Alya, de vez en cuando le suelta una declaración de amor o algo parecido en ruso al chaval. Lo que no sabe Alya es… que el chico entiende el ruso. Y a partir de ahí enredos de institutos. Obviamente no pertenezco a su público diana, pero reconozco que la serie tiene unos guiones muy divertidos, con diálogos y situaciones ingeniosos, que dejan en ridículo a la mayor parte de las comedias románticas que nos llegan en estos momentos desde Hollywood. Como el título es tan largo, los aficionados la denominan Roshidere (ロシデレ). No sé para que ponen títulos tan largos, si luego los japoneses acortan todo lo que le resulta muy largo. Probablemente habrá segunda temporada.

La siguiente también es un romance adolescente, en tono de drama amable más que de comedia, y se titula Gimai seikatsu (義妹生活, viviendo con mi hermanastra). Dos jóvenes de instituto se encuentra de repente con que el padre de él y la madre de ella se casan y se convierten en hermanastros. Empiezan a convivir en la misma casa y a asistir al mismo instituto. El es un joven afable y estudioso, bien considerado por sus compañeros. Ella es muy hermosa, y su estilo muy liberal, levanta rumores injustificados al principio. Entre ellos hacen un pacto de convivencia, aunque se consideran extraños, y eso de ser como hermanos no les cuadra. Más cuando poco a poco, el pacto de convivencia (y conveniencia) da paso a una confianza genuina, y a sentimientos que no son propios de hermanos. No está mal… pero creo que le falta algo de enjundia. El final es indeterminado, aunque vale como final. Desconozco si habrá segunda temporada.
A mi «experta» asesora le han gustado las dos, especialmente la segunda, pero yo me he divertido con la primera, y la segunda la seguí para poder comentar con mi «experta» asesora. Es una experiencia curiosa ver estas series, que están bien hechas, que están bien planteadas y escrita, pero tan dirigidas a un público concreto que hace que yo me convierta en un bicho raro por verlas.

Ya comenté no hace mucho, a propósito de un libro de viajes a Japón, que tenía la intención de volver de vez en cuando a la literatura del neerlandés Cees Nooteboom. Su forma de escribir, a caballo entre la nostalgia y un fino humor, me atrae bastante. Las cosas que cuenta me suele llegar desde un punto de vista vital, además de apreciar la forma en que escribe. O al menos, la forma en que sus traductores escriben en castellano lo que el escribió en neerlandés. Hace unos pocos meses, justo después el citado libro de viajes, apareció de oferta este libro de relatos de Nooteboom, e inmediatamente lo adquirí. Y lo leí recientemente, durante el viaje al norte de Alemania. He de decir que he entrado un poquito en una nueva etapa de bloqueo en la lectura. Como voy a iniciar unas vacaciones en breve, espero que se me pase, al menos durante esas dos semanas.
He leído en algún lugar que esta colección de relatos cortos puede funcionar perfectamente como un libro que sirve para introducirse en el estilo y en los temas de Nooteboom. Básicamente, lo que tienen en común estos relatos es que todos ellos tienen mucho que ver con la nostalgia, las personas o las relaciones perdidas, el paso del tiempo o el final de los días de una persona, sea el propio relator o alguien de su entorno. En todos ellos hay una mirada al pasado, a veces más externa, con juicios pero sin prejuicios sobre personajes característicos que son objeto de observación o de recuerdo, otras veces más propia, más interna, cuando va acompañada en mayor o menor medida del duelo por la persona perdida. Perdida en sentido absoluto, por la muerte de la persona, o en sentido más relativo, por el alejamiento de esa persona, por el final de una relación.

Localizados en su mayor parte en localizaciones mediterráneas, España, Italia, Grecia… también en su país de origen, los Países Bajos, con frecuencia el narrador es externo. Se fija en una figura destacada y peculiar, como en Heinz, ese agente inmobiliario en la costa italiana que recordaría a Alain Delon, si no fuese por los estragos que el alcohol ha hecho en su organismo. O bien es alguien íntimamente relacionado con el narrador, que sufre la pérdida, como Paula y Paula II, en las que primero se produce la pérdida por el final del romance… o como lo viviese cada uno, y después se produce la pérdida definitiva, cuando el propio personaje de interés nos habla desde la tumba.
Es un libro para leerlo sin demasiadas prisas. Más que las acciones, importan las sensaciones, los sentimientos, los ambientes. Hay que saber sumergirse en el contexto y en la nostalgia. No es difícil de seguir, la prosa de Nooteboom es razonablemente asequible. Pero tienes que entrar en su juego. A mí me parece muy recomendable. Cada vez me cae más simpático este holandés enamorado de España y otros países mediterráneos, en unos tiempos en lo que nos llega de ese país, en su evolución hacia la intolerancia y el egoísmo, cada vez resulta más antipático.

Segunda entrega de fotografías realizadas con película fotográfica tradicional durante la escapada a Sigüenza hace un poco más de dos semanas. Hoy vamos con el primero de los rollos de película negativa en color que expuse. Usé dos rollos de película en color, de dos tipos distintos. En estas escapadas aprovecha para ir consumiendo los restos que me quedan por la nevera, siempre que sean acordes a lo que busco.




En cualquier caso, aquí no me voy a extender sobre las cuestiones técnicas que acompañan a estas fotografías. Aunque aquellos que estén interesados en estas cuestiones, especialmente los aficionados a la película tradicional y a las cámaras de hace unas décadas, seguro que les interesará saber algo más sobre cómo están hechas las fotografías, que no tiene mucho misterio, pero alguna curiosidad hay. Lo explico en una publicación de Carlos en plata, como vengo haciendo habitualmente.




Ayer estuvimos un pequeño grupo de aficionados a la fotografía visitando la «nueva» galería fotográfica en el barrio de Torrero, con su exposición actual. La «nueva» galería fotográfica es un tradicional pasaje, estrecho y oscuro en su momento, que une la avenida de América de Zaragoza, a la altura de su número 22, con la calle Fray Julián Garcés, tradicionalmente conocida como «la subida de las Canteras», que llevaba desde la plaza de las Canteras, hasta los pinares de Venecia. Mientras que la avenida de América era la vía que comunicaba la misma plaza con el cementerio de Torrero. Un lugar tradicional, de toda la vida, especialmente para quienes hemos vivido o nos hemos movido con cierta frecuencia por el barrio de Torrero. En mi infancia viví durante cinco años en el barrio, y el taller de mi padre estaba en una bocacalle de la avenida de América, muy próximo a esta. Por ello, estoy muy familiarizado con el barrio.

El pasaje ha estado cerrado durante años. No recuerdo exactamente cuando lo cerraron. En su entorno ha habido obras y construcciones. Se derribaron viejos edificios, se construyeron otros nuevos, se reformó el urbanismo de algunas vías públicas… en fin, esas cosas que pasan en un ciudad mínimamente dinámica. Pero ahora está reabierto. Como galería fotográfica. Y hay unas cuantas fotografía expuestas por la Asociación Cultural Anteayer Fotográfico de Zaragoza, una asociación que se dedica al estudio y difusión de las antiguas fotografías de Zaragoza, cuando esta ciudad reflejaba otras realidades sociales y culturales. Dado lo estrecho del pasaje, quizá no es la forma más adecuada de apreciar las grandes fotografías murales que han expuesto. Quizá una colección de fotografías más pequeñas, y más numerosas, a la altura de los ojos, una altura promedio claro, hubiese sido mejor. Pero lo pasamos bien. Como veréis, ayer me moví con una gran cámara digital de formato medio, usando un formato de imagen panorámico. Para saber más, dirigiros a mi breve publicación en Carlos en plata. Como de costumbre.
Por lo demás, no tengo muchas más recomendaciones. Esta semana pasada he estado realmente muy ocupado. A ratos con cosas del trabajo. Pero también por la celebración de las XIX Jornadas de ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), que han estado realmente muy bien, muy interesantes, con charlas que mostraban propuestas de un nivel alto, dado que eran trabajos de fotógrafos aficionados. Pero muy bien.

En cualquier caso, en Booooooom me pareció interesante el trabajo del norteamericano de origen asiático Christian Lee. Especialmente el que está basado en su album familiar, como familia de inmigrantes asiáticos, que tienen que confrontar una serie de conflictos y de crisis de identidad, y al mismo tiempo vivir y convivir. Me ha llamado mucho la atención una cita que aparece en su página web. «The first generation thinks about survival; the ones that follow tell the stories.» (Hua Hsu) Me recuerda esta cita a un trabajador social del ayuntamiento de Zaragoza que, en los años 90, cuando el fenómeno de la inmigración era incipiente en nuestro país, expresaba un concepto relacionado, pero distinto. Venía a decir que el inmigrante, cuando llega, se dedica a trabajar, a sobrevivir, que es el motivo por el que abandonó su país y a su familia. Es la segunda y tercera generación la que entra en conflicto con la sociedad que le rodea. No ha conocido la de origen de sus padres, o sólo de visita, y de repente se encuentra con una realidad en la que ha nacido, pero en la que se le considera un extraño.
Y en otro orden de cosas, ya que durante la semana hemos estado a vueltas con la fotografía de naturaleza, en PhotoSnack nos recomendaron el trabajo de la neerlandesa Andrea Gulickx. Especialmente sus delicadas fotografías de aproximación y macrofotografías en la naturaleza. Plantas, hongos, pequeños animales, con tendencias a cierto expresionismo e incluso a la abstracción, y un estupendo manejo del color.

Por cierto, sobre las charlas de ASAFONA, algunos enlaces a ponentes a cuyas charlas he asistido:
