[Viajes] Alemania con película en color y una serie de catastróficas desdichas

Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la fotografía con película para negativos en color del viaje a Alemania en esta pasada Semana de Pascua.

En la parte positiva de esta entrada, como he indicado en la prefacio con el enlace a Carlos en plata, me llegaron recientemente, el lunes, las fotografías realizadas con cámara de medio fotograma y película para negativos en color. Y que en general han quedado bastante bien, especialmente cuando la luz acompañaba. Es decir, con tiempo soleado. Pero entre las de los días nublados también hay fotos de las que no nos podemos quejar. Sobretodo si evitamos que el cielo gris y nublado esté presente, o demasiado presente, en la fotografía. Pero estas fotos no se debería haber visto hasta dentro de dos semanas o más, porque hoy no debería estar en casa redactando esta entrada.

Desde hace unas horas deberíamos estar paseando y conociendo la ciudad china de Chengdú. Primera etapa de un viaje de dos semanas que teníamos planificado desde el mes de enero, en el que adquirimos los billetes de avión, que tantos quebraderos de cabeza nos han generado. Más aún,… que teníamos planificado para el mes de mayo de 2020, y que tuvimos que suspender por culpa de la pandemia de Covid-19, que justamente tuvo su comienzo en China. Empezamos a tener sensación de conspiración cósmica.

El recorrido, hasta llegar al fatídico día de ayer, 6 de mayo de 2025, que quedará marcado en nuestra historia personal para la infamia, había sido relativamente tormentoso. En el mes de febrero se nos informó que Etihad, la compañía que operaba los vuelos de vuelta contratados, había cancelado uno de ellos, entre Pekín y Abu Dabi, por lo que tuvimos que reorganizar el regreso. No quedó mal. Y mantuvimos nuestro optimismo. Pero a 26 horas de la salida nos encontramos con dos problemas. Uno, que Hainan Airlines, la compañía que opera el nuevo viaje de regreso también canceló uno de los vuelos, entre Shenzen y Madrid. Por lo que apresuradamente tuvimos que volver a contratar otro. Estamos a la espera de la devolución del importe del cancelado. Aunque la agencia nos aseguró que no habría problemas, que Qatar Airlines e Iberia eran serias (también Etihad lo es, se suponía), íbamos a salir sin una confirmación definitiva. Hicimos algunos nervios. Mientras, seguíamos con algunos líos de identificación en los billetes de tren que habíamos adquirido en desplazamientos internos en China. En un país nada democrático en el que el gobierno controla totalmente los desplazamientos de los súbditos (no se les puede considerar ciudadanos), hay controles de inmigración en las estaciones, por lo que tienes que abordar el tren con el billete nominal y el pasaporte concordantes y en regla.

Y llegamos al día de partida. Levantarse a las tres y media de la madrugada, para coger un taxi, reservado en línea la tarde anterior, que nos llevase a la estación de autobuses. El taxi reservado con suficiente antelación. Cuando no hay circulación en la madrugada, un taxi tarda alrededor de 15 minutos en llegar desde mi casa a la estación de Zaragoza-Delicias. Lo solicitamos con 40 minutos de antelación. Cuando ya estábamos esperando, nos llaman de la central de reservas diciendo que no encontraban vehículos que atendieran la reserva. Que de madrugada no podían garantizar el servicio, lo cual nos pareció demencial. ¿Por qué proponen un servicio delicado, uno no reserva con antelación un taxi de madrugada, salvo necesidad, si no pueden garantizarlo? ¿Se van a hacer cargo de las indemnizaciones derivadas? Al final llegó un vehículo que nos dejó en Zaragoza-Delicias con cuatro minutos de antelación. El taxista, hay que decirlo en su honra, estaba tan cabreado como nosotros por el comportamiento de sus compañeros. Aduciendo olvidarse de conectar el taxímetro, no cobró la carrera. Muchos nervios. Porque nos quedaban pocas alternativas de desplazamiento que no fuese… ¡¡¡un taxi hasta Barajas!!! Con el tremendo coste derivado y el calentamiento contra el gremio.

Pero lo peor estaba por llegar. Llegados y reunidos en el aeropuerto de Barajas, nos ponemos en la cola para hacer la facturación del equipaje. No simplemente depositar el equipaje, sino hacer la facturación y recibir la tarjeta de embarque, porque durante el día anterior es un trámite que no conseguimos hacer con la aerolínea. Ni por la web, ni por la aplicación del móvil. Con un extraño mensaje de error, y dirigiéndonos al mostrador del aeropuerto. No pensábamos que tuviera más importancia. Pero al llegar al mostrador, la empleada, con cara de alarma, nos comunicó que no podía tramitar la facturación y la tarjeta de embarque para dos de nosotros. No podíamos viajar. Sin unas explicaciones claras, más allá de «problemas con los pasaportes». Los empleados que nos atendieron, la empleada del mostrador y su supervisora, se mostraron desconcertadas, extrañadas e incapaces de dar una explicación, pero imposibilitadas de encontrar una solución. El sistema informático no les permitió ninguna, y una llamada telefónica que hicieron tampoco. Adiós al viaje. Nos ofrecieron el reembolso del billete, que aceptamos pero no en el momento, porque implicaba renunciar a otras compensaciones. Ahora es cuestión del servicio de atención al viajero de la compañía… o de los abogados. Una de las viejeras afectadas. Lo es. Segunda vez que el viaje se arruina. Tras regresar a Zaragoza ayer al mediodía y descansar… teniendo en cuenta que estoy de vacaciones hasta el día 26 de mayo. Planifiqué una estancia de una semana en Sicilia para la semana que viene. Pero en estos momentos estoy más bien deprimido.

[Viajes] En Berlín y otras ciudades alemanas con película en blanco y negro

Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la fotografía con película para negativos en blanco y negro del viaje a Alemania en esta pasada Semana de Pascua.

Como en esta ocasión me he revelado yo mismo los negativos en blanco y negro, no he tenido que esperar tanto tiempo a ver los resultados de estas fotos y poder disponer de algunas de ellas para compartir. Así que allá van algunos ejemplos.

Las condiciones de luz han variado mucho a lo largo del viaje. El miércoles 16, el día en que llegamos, y el jueves 17 siguiente, en Berlín, tuvimos tiempo soleado y temperaturas de hasta 24 o 25 ºC de máxima. Mientras que en los dos días siguientes, las temperaturas se desplomaron hasta entre 7 y 11 ºC de máxima y cielo nublado la mayor parte del tiempo. Y además, nublado del peor, especialmente el viernes 18, de este gris uniforme, panza de burra, que no genera luz direccional en absoluto.

Afortunadamente, la película que me llevé, lidia bien con estas condiciones diversas. Es raro que con un revelado adecuado, y con un procesado posterior, químico o digital, adecuado, no se pueda sacar al menos una imagen con valor documental. Sobre calidades artísticas y tal, ya si eso… hablamos otro rato. En cualquier caso, aquí os dejo algunos ejemplos de lo visto y fotografiado por el camino.

[Viajes] Resumen fotográfico de la escapada de Pascua a Berlín y otras ciudades alemanas

Viajes

Esta serie de fotografías que ilustran esta entrada de este Cuaderno de ruta puede verse, comentada desde un punto de vista de la técnica fotográfica, en Carlos en plata. Comentario sobre la fotografía digital del viaje a Alemania en esta pasada Semana de Pascua.

Acabo de regresar de una escapada a Berlín. Bueno, alojados en Berlín, hemos realizado excursiones en el día a otras ciudades alemanas, de lo que fue la antigua Alemania Oriental, como Naumburg, Erfurt, Lutherstadt Wittenberg y Dessau.

Berlín no era mi destino preferido para estos días de fiesta. Ya había estado en varias ocasiones con anterioridad. Creo que seis. Esta es la séptima. Y no había nada en concreto que me atrajese a una visita en este momento. Pero era el único plan disponible para viajar acompañado. Podía irme a otro sitio, pero solo. Las cosas viene así en ocasiones.

A cambio negocié la visita a otras ciudades, las que he nombrado más arriba. Lo de Naumburg era algo que teníamos entre ceja y ceja el grupito de tres personas que hemos viajado juntos. Y todo porque leímos hace unos meses cierta obra póstuma de Günter Grass, que tenía como protagonista una de las estatuas que aparecen en la catedral de la ciudad, patrimonio de la humanidad según la Unesco, Uta de Ballenstedt.

Aprovechamos para visitar la vecina ciudad de Erfurt, con un casco antiguo muy agradable y un tremendo catedralón católico en lo alto de un cerro, muy impresionante. La pena que este día salió frío y gris. En comparación con los buenos días que hizo en nuestra llegada, y en el día que pasamos en Berlín de forma integral. Y en la que aproveché a conocer la sede de Fotografiska en la capital alemana, y alguna otra exposición fotográfica.

También visitamos Lutherstadt Wallenberg, la ciudad en la que un cierto monje agustino, Martin Luther, decidió rebelarse, protestar sería la palabra adecuada, contra el Papa de Roma y sus enseñanzas. No el que acaba de palmar, sino contra cualquier Papa en general. También es patrimonio de la humanidad, y también tiene su interés, aunque menos.

Y de allí nos acercamos a Dessau, que dos de nosotros ya conocíamos, por haber visitado los lugares de la Bauhaus, otro patrimonio de la humanidad, en el año 2009, cuando se celebraba el 100º aniversario de aquella famosa escuela de arquitectura, diseño y artes decorativas. Y también nos acercamos al Georgium, uno de los lugares inscritos también como patrimonio de la humanidad en los Jardines de Dessau-Wörlitz. Pero algún día habremos de volver a ver el conjunto de estos jardines y palacios.

[Libro – historieta] Corto Maltés: Nocturno Berlinés – Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero

Literatura

Comentaba hace unas semanas cómo acabé trayéndome de Toulouse un cómic que me atrajo en una de las diversas librerías dedicadas a esta forma de literatura ilustrada. Pero a punto estuve de traerme dos. Allí me encontré también con un nuevo tomo de las aventuras de Corto Maltés, recientemente publicado. Y con un entorno a priori muy atractivo, el Berlín de la República de Weimar, ese malhadado régimen, que ahogaron entre todos, y que tan fértil resultó sin embargo para el mundo de las ideas, la cultura y las artes, a pesar de la sinrazón de los populismos e ideologías totalitarias que arrasaron en los años 30 y 40, y que todavía colean con excesiva fuerza. Pero no lo compré… entendí que era tontería.

El conocedor del personaje sabrá que su creador original, Hugo Pratt, nos abandonó, demasiado pronto, en 1995 con 68 años. Y que las nuevas aventuras que han comenzado a aparecer en 2015 están escritas por Juan Díaz Canales e ilustradas por Rubén Pellejero. Por lo tanto, el idioma original de las aventuras actuales del hijo de la La Niña de Gibraltar y de un marinero de Cornualles no es el italiano de Pratt, sino el castellano de Canales. Por lo tanto, poco sentido tenía comprar su traducción al francés, incluso si esta estaba ya disponible en el mercado, mientras que la versión en castellano no llegó hasta finales de octubre de este 2022. Es decir, cuando volví de vacaciones y fui a comprarlo me encontré que tuve que esperar casi un mes para tenerlo disponible, mientras que sus traducciones se vendían ya en diversos países europeos ¡¡¡???

Situada la acción entre Berlín y Praga en 1924, estamos en tiempos convulsos en los que las tensiones entre los revolucionarios comunistas y los ultraconservadores prusianos, con la amenaza de fondo del nazismo de Hitler, amenazan constantemente a la débil República de Weimar, así como las vidas de distintas figuras destacadas. Algunos de ellos buenos amigos de Corto, que acabará involucrándose en la búsqueda de los asesinos de uno de ellos. Por el medio, escritores como Joseph Roth, artistas de cabaret, rubias y guapas berlinesas,… en fin, todo lo necesario para gustar.

Sin embargo no he acabado de entrar del todo en la historia. Al Corto Maltés de Canales y Pellejero, por lo que he experimentado hasta ahora le falta algo de la chispa que le infundía Pratt. Y la historia es demasiado evidente, excesivamente maniquea. Cuando hay nazis por enmedio, es difícil establecer sutilezas; la perversión de las formas extremas de los totalitarismos arrasa como elefante por cristalería, sin dar lugar a los matices, al conflicto ético. Corto es un escéptico; pero no hay escepticismo que valga frente a los fascismos esenciales. Y luego, a pesar de las loas, muchas, que he visto hacia el tratamiento de la ilustración y del color que Pellejero otorga al álbum, constantemente he sentido que me equivoqué. Que fiel al expresionismo alemán de la época, debería haber adquirido la versión en blanco y negro. No lo sé… Igual es que soy muy raro. Son varias las opiniones que manifiestan su preferencia y recomendación por la versión coloreada.

En fin… cada cual deberá arriesgar para saber si va con él la aventura berlinesa del maltés. Muchos la alaban. A mí… me parece una oportunidad perdida, en un escenario que me parecía ideal para sacar a la luz las mejores virtudes del marinero universal. Y, eso sí, creo que más de la mitad del libro transcurre en Praga. No en Berlín. Pero eso no me parece un problema.

[Cine] Undine (2020)

Cine

Undine (2020; 60/20201125)

Sigue siendo muy complejo ir al cine, al de gran pantalla, en estos pandémicos tiempos. Y no tiene tanto que ver con el hecho físico de ir, cuanto con la limitada oferta y la naturaleza de la misma. Pero la semana pasada encontrábamos en un horario razonable y versión original subtitulada una película alemana protagonizada por Paula Beer, una joven actriz de esa nacionalidad, que nos sorprendió por su trabajo muy agradablemente en una bella película de François Ozon, muy premiada en el ámbito de los festivales del momento. Así que nos fuimos a verla

Berlín, claro. Aunque el Berlín de la película no es de días claros y soleados. Más de esos días de otoño/invierno con sus nubes, que no llegan a ser grises pero casi.

Dirigida por Christian Petzold, la película revisa una de las diversas leyendas o mitos que encontramos en Europa, y especialmente en los países germánicos, sobre el mito de Ondina o de las ondinas, ninfa o ninfas de los ríos y lagos. Hay varias versiones o variantes que se han traducido a cuentos populares con diversos tonos. De hecho, la famosa sirenita no es más que una variante, pero con una nereida marina, en lugar de una náyade o ninfa de agua dulce. Y muchas de estas leyenda tienen que ver con seres humanos y bellas ondinas que se enamoran, en una relación que se ve como imposible, muy difícil o que exige grandes sacrificios. La variante sobre la que trabaja el también guionista Petzold, actualizando el mito a los tiempos modernos, es la de la náyade, Undine (Paula Beer) que se ha unido por amor a un hombre mortal, pero con la condición de que si este rompe la relación, debe matarlo y regresar a su naturaleza de ser acuático. Pero Undine, una historiadora que realiza visitas guiadas sobre el urbanismos de Berlín, al ser rechazada por su amado, prorroga su situación al caer inmediatamente enamorada de un buzo profesional, con quien inicia una nueva relación, hasta que…

Sí. Estamos ante un cuento. Sin más. O sin menos. Un cuento romántico basado en las leyendas tradicionales, pero actualizado a los tiempos modernos. Con gente que no son príncipes ni princesas, sino que tienen el aspecto de gente cotidiana, que va a trabajar todos los días, que se enamora y se desenamora. Que sufre y se alegran. Unos más honestos, otros menos. Y que con una realización sobria y unas interpretaciones con oficio, nos ofrece una resolución clásica de amores entre mortales y seres legendarios, pero con un giro final razonablemente optimista.

El principal problema de la película… no es en sí mismo un problema. La cuestión es que no va más allá. Equilibrada la historia entre el romance y el drama, sales del cine con la sensación de haber conocido a una gente maja, que te cae bien, casi todos, has visto un retazo de sus vidas, un acontecer puntual, a caballo entre la realidad cotidiana y el mundo de lo fantástico, y ya está. Quizá peca de poca ambición. Pero es agradable de ver. A este director le he visto alguna película con más miga.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Fotos] El 2019 en fotos; de viaje con la cámara al hombro

Fotografía, Viajes

Llega el momento de comenzar con el resumen del año. Ya casi no puedo recordar cuando empecé con esta tradición. Lo tengo que buscar. Y compruebo que fue el 31 de diciembre de 2007 la primera vez que publiqué la entrada de fin de años bajo el título «12 meses, 12 fotos». Y fue en 2012 cuando por primera vez extendí esa entrada a dos más; la dedicada a la fotografía con película tradicional y la dedicada a los viajes del año, grandes o pequeños. Y aquí estamos terminando este 2019, que ha sido venturoso en viajes. Esperemos que sea así por mucho tiempo. Ya tenemos billetes de avión para un nuevo viaje al Asia oriental en primavera…

Excursiones o viajes cortos, sólo o con amigos

Este año no hay muchas. Porque me ha dado mucha pereza coger el coche yo sólo e irme a explorar el mundo. Así que, o he encontrado a alguien con quien compartir la ruta, o me he quedado en casa.

Excursiones con fotógrafos

He realizado un par de excursiones fuera de Zaragoza con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Creo que me perdí alguna, como con ASAFONA, con quienes nunca he podido salir, porque siempre me pillan en malas fechas. Participo en otras actividades.

Viajes, grandes o pequeños

Generalmente mi propósito viajero para cada año es un par de escapadas por Europa, un viaje de siete u ocho día a algún sitio de interés, conocido o no, y un viaje de unas dos semanas a un sitio desconocido. Pero este año he tenido dos interesantes viajes a Asia oriental, un destino que cada vez nos gusta más.

Mañana lo dedicaré a hablar en exclusiva de la fotografía con película tradicional.

[Fotos/viajes] Viajando por Alemania con una cámara para película tradicional

Viajes

Ya he publicado en estas páginas una abundancia de fotografías de mi reciente escapada a Berlín, con excursiones a Weimar y Brunswick. Pero todas ellas estaban realizadas con una cámara digital, la Fujifilm XF10, que actuó como cámara de apoyo. En realidad, la fotografía principal del viaje la realicé con mi veterana Pentax MX cargada con película en blanco y negro tradicional. Fotos del viaje van apareciendo en mis dos cuentas de Instagram, tanto la dedicada a la fotografía con película tradicional como la dedicada a la fotografía de viaje. El resumen técnico sobre el viaje lo podéis encontrar en En Berlín, Weimar y Brunswick – Pentax MX + Ilford XP2 Super 400.

Aquí os dejo algunas fotografías de muestra. Quizá no las más características. Pero sí de las que ilustran la versatilidad de la película y el equipo elegidos.

[Recomendaciones fotográficas] Cosas que he visto en Alemania

Fotografía

Ya he hablado de mi reciente escapada berlinesa. No era nuevo en la ciudad, ni mucho menos. Es mi sexto viaje a la capital alemana, incluido alguno por motivos de trabajo. Por lo tanto, el interés por conocer los lugares más turísticos disminuye. Mucho. Pero en su lugar, aumenta el interés por la propuesta cultural, abundante, cada uno en lo que le interesa. Mi afición es la fotografía. Y en la medida en que la pude combinar con las de otros compañeros de viaje, tuve oportunidad de dedicarle mi tiempo. Vamos a hacer un repaso.

La Hamburger Bahnhof – Museum für Gegenwart – es como dice su nombre alemán una antigua estación de ferrocarril (bahnhof) y museo de arte moderno, próxima a la estación de tren Berlin Hauptbahnhof. Forma parte de las colecciones y sedes de la Nationalgalerie. Y es un lugar muy agradable, que en esta ocasión, a pesar de acudir pronto, a la hora de apertura, estaba bastante concurrido. Una de las exposiciones que visitamos en este museo, Mishchpoche de Andreas Mühe, examina el pasado aleman y el concepto de identidad alemana. Usando película tradicional, realiza retratos de personas o grupos familiares que tienen que ver con ese pasado y esa identidad. Pero también realiza reproducción tridimensionales en formas de esculturas de algunos de esos retratos, despojándolos de lo accesorio, que a su vez son fotografiados, provocando contrastes o dudas sobre la autentica realidad de esas identidades. La visitamos el último día que tal cosa era posible.

Andreas Mühe en la Hamburger Bahnhof.

En Berlín está desde hace años el denominado Museum für Fotografía – Helmut Newton Foundation, en un lateral de la estación de tren Zoologischer Garten. Y sí, dentro de los museos estatales berlineses es el dedicado al arte que nos ocupa; pero también es la sede de la Fundación Helmut Newton, por lo que siempre hay amplios espacios dedicados a este autor de forma permanente. Y entre sus exposiciones siempre hay alguna dedicada al autor o a otros fotógrafos con él relacionados. En esta ocasión, siendo el aniversario de su libro SUMO, un exceso en volumen y número de obras que yo tengo en versión «reducida» (aun así viene con un atril para mayor comodidad en su visualización), había una amplia exposición de las obras incluidas en este libro. También hay otra exposición dedicada a tres fotógrafos que trabajaron con Newton, Three Boys of Pasadena, Mark Arbeit, George Holz y Just Loomis. El estilo de fotografía de estos tres, aunque propio y característico, no se aleja en exceso del de su maestro, al menos en origen. Mucho retrato de celebridades.

Fotógrafos chinos y alemanes en el Museo de Fotografía de Berlín.

Pero sin salir de este museo, más interés nos produjeron las otras dos exposiciones que había, no relacionadas con el fotógrafo berlinés. Por un lado, en el ámbito del 100º aniversario de la Bauhaus, tenemos hasta el 25 de agosto la exposición Bauhaus and Photography – On Neues Sehen in Contemporary Art, en su título inglés. Es decir, la fotografía en la Bauhaus y la influencia de la «nueva visión» en el arte contemporáneo. No sólo obras originales o copias originales de los tiempos en los que la escuela estuvo abierta, sino también obra de fotógrafos o artistas que se valen de la fotografía contemporáneos e influidos por aquella estética y pensamiento. La lista de artista es muy amplia. La podéis encontrar en el enlace correspondiente a la exposición en la página oficial del museo. Y la segunda exposición de interés es Berlin Beijing Visual Exchange, también hasta el 25 de agosto, que celebra el 25º aniversario de una sociedad de intercambio cultural en la la Universidad de Arte de Berlín y la Academia Central China de Bellas Artes de Pekín. Artistas alemanes y chinos, con alguna japonesa como la interesante Rie Yamada, que ha desarrollado su actividad en China y cuyo listado podréis encontrar también en el correspondiente enlace de la página oficial.

Salas de exposición de C|O Berlín.

No lejos de este último museo se encuentra C|O Berlin en la Amerika Haus. Este centro cultural estaba a punto de ser inaugurado la última vez que visité Berlín, en agosto de 2013. Es una fundación privada sin ánimo de lucro y tiene el objetivo de realizar avances en la educación y adquisición de habilidades en el ámbito del arte y la cultura, específicamente en el campo de la fotografía. Y en la Amerika Haus, un edificio de importancia histórica durante la guerra fría, se ha visto renovada y revitalizada por esta fundacion, y tiene unos amplios espacios expositivos, que aprovechan muy bien. Dos exposiciones pudimos visitar. Una dedicada a la fotografía relacionada con la comida, Food for the Eyes – The Story of Food in Photography, con una amplia variedad de autores y situaciones, y que demuestra que la fotografía relacionada con la comida es mucho mucho más que las tontas fotos que se publican en Instagram. Como curiosidad, la foto del cartel publicitario de la exposición es de la española Bárbara Allende, también conocida como Ouka Leele. La otra exposición, Contradiction, está dedicada a la austriaca Elfie Semotan, una fotógrafa que empezó su carrera delante de la cámara, como modelo, pero que luego se pusó detrás de la cámara con una trayectoria principalmente en la fotografía de moda y publicitaria, no exenta de cierto tono provocador en ocasiones, lo que para mí da interés a su obra, ya que no es mi género favorito precisamente. Pero esta exposición realmente me gustó bastante.

Exposición divulgativa temporal del Archivo de la Bauhaus.

Poco más en Berlín. El Museo-Archivo Bauhaus estaba cerrado por obras. Y aunque tiene un espacio provisional temporal, tiene más un objetivo divulgativo que expostivo. Y tienda, claro. Es cierto que tenía una amplia zona dedicada a las mujeres de la Bauhaus, profesoras y alumnas destacadas, no pocas de las cuales se dedicaron a la fotografía. Con Lucia Moholy como figura más destacada. Muchas de ellas son injustamente poco conocidas. También visitamos la Berlinische Galerie, un fundación pública, que rige un museo de arte moderno y contemporáneo, que cada vez está más animado. En relación con la fotografía, su exposición permanente, Art in Berlin 1880-1980, recorre el arte berlinés durante 100 años e incluye algunas obras fotográficas. Otra exposición muy curiosa, y aparatosa, Fazit por realities:united (Jan Edler y Tim Edler), recoge documentalmente, con vídeos y fotografías el curioso fenómeno de los anillos de Bernouilli que se forman en las grandes calderas de las centrales térmicas, sean alimentadas por combustibles fósiles o nucleares, que salpican el paisaje alemán, aunque existe ya un plan que lleva a su desaparición del paisaje por sus efectos o riesgos ambientales.

Sobre las centrales térmicas en la Berlinische Galerie.

En Weimar, lo único que podría disfrutar de fotografía sería lo que ofreciese el Bahaus Museum, recientemente abierto al público en su nueva sede, a punto para el centenario de la escuela. Lo cierto es que no le presta más atención que la del uso de la fotografía como forma de documentar las actividades de la escuela, algo que fue impulsado desde el principio por su director y fundador, Walter Gropius.

Fotografía y diseño en el Museo de la Bauhaus en Weimar.

Más interesante fue lo que encontramos en Brunswick (Braunschweig en alemán), donde nos desplazamos una tarde para visitar a los sobrinos, exiliados económicos/intelectuales, talento que ha de emigrar por haber nacido en un país que sólo parece necesitar albañiles y camareros para la especulación y el trabajo barato del sector turístico y no ingenieros y científicos de buen nivel. Allí, en este coqueta ciudad, que debió ser estupenda antes de que quedara arrasada por los bombardeos de la Segunda guerra mundial, encontramos un pequeño Museum für Photographie, cuya página web parece estar sólo en alemán, pero no es así, que desplazándonos por las páginas encontramos los textos en inglés. Por lo menos en algunas. Parecen ser una modesta pero muy activa fundación, yo los conocí por Instagram, que ocupan dos casitas históricas a la entrada de uno de los puentes de la ciudad. Todo muy pequeñito pero coqueto. La exposición actual, colectiva, con muchos autores muy distintos, Reiselust und Müßiggang (La pasión por los viajes y el ocio), plantea un tema muy actual, en un tiempo donde los desplazamientos por turismo y ocio han aumentado muchísimo y tienen mucha presencia en las redes sociales, pero con un recorrido que nos llevará desde los paisajes del Oeste norteamericano o de Egipto en el siglo XIX hasta ensayos sobre la realidad actual de la industria del turismo, pasando por los autocromos de principio de siglo de Käthe Bucher (sólo en alemán, lo siento), artista local y fotógrafa aficionada, que me encantaron. El museo tiene 175 de estas obras en sus fondos.

Y esto ha sido todo… muy intenso e interesante.

Las casitas a la entrada del puente que acogen el Museo de Fotografía de Brunswick.

[Viajes] Escapada alemana del verano de 2019 – resumen

Viajes

Pues volví ayer de mi tradicional escapada veraniega de pocos días a mitad de agosto, para hacer más llevadero el verano entre mis dos mitades de las vacaciones reglamentarias. Y en esta ocasión ha sido Berlín… y algo más en Alemania. La preferencia inicial no era esta. Pero las malas combinaciones de avión al destino imaginado originalmente, encarecían y alargaban notablemente el viaje, para las cinco noches que iba a pasar fuera. Así que me sumé a una «expedición», que es lo que es para mí un desplazamiento de ocho personas, cuando estoy acostumbrado a viajes de dos o tres. Cuatro como sumo cuando fui a Hong Kong.

La «excusa» es que era el 100º aniversario de la Bauhaus. Y como estuvimos allí algunos de nosotros hace diez años, cuando se celebró una notable exposición en la capital alemana sobre esta celebrada institución educativa dedicada al diseño, las artes aplicadas y la arquitectura, que duró lo que duró la república de Weimar. Pero ya digo que era una excusa más que algo planificado.

En Berlín, nos dedicamos sobretodo a actividades culturales y a visitar algún museo. Por ejemplo, no habíamos visitado a Nefertiti en su emplazamiento definitivo en el Neues Museum, aunque no nos dejaron fotografiarla. Pero salvo este museo arqueológico, sobretodo visitamos arte moderno y contemporáneo y fotografía.

Sobre la Bauhaus, solo encontramos una exposición en el Museo de Fotografía, Fundación Helmut Newton, y… bueno, el museo-archivo de la Bauhaus, que estaba cerrado en 2009 porque había cedido obras a la exposición que se celebró entonces, estaba cerrado por obras. Tenían un local habilitado a modo divulgativo, pero no gran cosa.

Por supuesto, de camino de una a otra exposición o museo, fuimos repasando los lugares más característicos de la ciudad, que de hecho ya conocíamos de viajes anteriores. Es el sexto viaje, si no cuento mal, que hago a la capital alemana; noviembre de 2000, septiembre de 2002, octubre de 2007, agosto de 2009, agosto de 2013 y este último de agosto de 2019. Sí. Nos gusta Berlín. Aunque alguno de esos fue por trabajo.

Pero no sólo hemos visitado Berlín. Viajamos un día a Weimar. Esta es una ciudad muy bonita, muchos de sus edificios y lugares son patrimonio de la humanidad según la Unesco, y llena de resonancias culturales. Schiller, Goethe, Liszt… son algunos de los nombres que resuenan de las letras y la música.

Y fue el lugar que acogió en su primera etapa a la Bauhaus, que luego se desplazó a Dessau y, finalmente, a Berlín, donde los nazis la cerraron. No vaya a ser que alguien aprendiese a pensar libremente. Y así como en 2009, el museo de la Bauhaus de Weimar estaba cerrado… sí, por la exposición en Berlín,… en esta ocasión pudimos visitar el museo nuevo, inaugurado en abril, además de ir a ver la Haus am Horn, diseño de uno de los profesores de la escuela.

Y finalmente, el último día, además de unas compras fallidas, porque las tiendas chulas abren tarde en Berlín, fuimos a Brunswick, Braunschweig en alemán, donde una de las compañeras de viaje tenía unos sobrino exiliados. Y donde además hay un minúsculo museo de fotografía muy coqueto, que también visitamos. De lo que visité en cuestiones fotográficas, comentaré otro día. En la ciudad, que debió ser muy bonita, sólo quedan recuerdos de lo que fue. Como muchas ciudades alemanas, quedó destruida en la Segunda guerra mundial. Pero es agradable para pasear.