[Cine] Flight risk (2025)

Cine

Flight risk (2025; 11/202500303)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. No tengo fotos de las cordilleras de Alaska, así que nos tendremos que conformar con las de la cordillera de los Alpes.

Me pregunto si me estoy volviendo raro en mis gustos cinematográficos. Si algo está cambiando en mi cabeza o, quizá, algo está cambiando en el mundo, y yo voy a contracorriente. No lo sé. La semana pasada fue rara desde el punto de vista cinematográfico. Con tres días de escapada viajera por el medio, acudimos a las salas de cine el lunes, hace una semana, y ayer domingo. Una película poco trascendente al principio de la semana, y una candidata a premios en los Oscar el final. Y, sin embargo, con la que me entretuve y me dejó un cierto grado de satisfacción en el alma fue la primera de ellas. Con dos paradojas incorporadas. La primera es que parece que casi nadie la valora bien. La segunda es que, si antes de ir la cine hubiese sabido que el director era Mel Gibson, no hubiera ido, porque me cae muy mal. Bueno… vamos a empezar matizar todo lo que he dicho en este párrafo. Entre la entrada de hoy, y la de dentro de unos días, cuando comente la segunda película.

Titulada Amenaza en el aire en su versión doblada al castellano, estamos ante la típica película de agente de policía que tiene que cuidar al testigo que tiene que declarar contra un jefe mafioso que, por supuesto, pretende matar al testigo y a quien se ponga por delante. En este planteamiento, tal cual, no hay absolutamente nada de original. El testigo (Topher Grace) es el contable del mafioso, que se ha refugiado en Alaska para que no lo encuentre ni el mafioso ni la policía. La policía (Michelle Dockery) que lo encuentra es una agente de alguna agencia federal que cayó en desgracia porque murió uno de sus protegidos, a la que, aparentemente dan una segunda oportunidad. Y la peculiaridad y la originalidad de la película esta rodada «casi» en tiempo real, con una duración similar en la película con la cronología interna de la trama. La policía y el testigo van a volar en una avioneta desde el interior de Alaska, sobre las montañas, hasta Anchorage, un vuelo que durará unos 90 minutos, más o menos parecido a la duración de la película. Y el problema es que el piloto (Mark Wahlberg), no es quien dice ser, y el vuelo va a ser movido.

Sinceramente, la película supera la falta de originalidad de la trama, que las hemos visto «cienes y cienes de veces» por el escenario y el tempo de la acción. Una situación claustrofóbica donde nadie puede huir de nadie, volando entre montañas, y con escenas de violencia real o potencial que ponen en riesgo las vidas de todos. Por lo tanto, lo que carece de acción constante, con cambios de escenarios y persecuciones, tradicionales en el género, ha de ser sustituido por una cuidada planificación en la realización y por el trabajo de los intérpretes, que están bastante bien, los tres, cada uno en su estilo.

La película se pone en riesgo a sí misma en varias ocasiones, ya que pone a dura prueba la suspensión de la incredulidad del espectador. Pero puntualmente, no de forma continua. El momento más crítico, en el que el espectador puede dejar de ver la película como una drama de acción para empezar a verla como una comedia involuntaria es un determinado lance con el avión superando a duras penas el paso por un collado con nieve acumulada entre montañas. Es un exceso que se acerca mucho al desatino, para algunos espectadores puede serlo. Pero por lo demás… la cuestión es que es entretenida. Y solo dura hora y media. Por lo que sus limitaciones y sus errores no cuentan mucho.

Ante una película sobre la que no esperaba gran cosa, al final salimos contentos por su grado de entretenimiento. No pasará a la historia del séptimo arte en una posición especial, ni creo que lo pretenda. Estamos en una de esas situaciones en las que, siendo las expectativas bajas, al verse alcanzadas o superadas, pues acabas contento. ¿Se puede recomendar? Pues para quien quiera un entretenimiento palomitero sin más, sí. Aunque tiene el problema de que este tipo de producciones son las que hoy en día van directamente al estreno en plataformas de contenidos en internet. Y quizá esto es lo que la penalice en la opinión de los espectadores, que esperan más por el dinero que pagan por una película, que no es poco.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Companion (2025)

Cine

Companion (2025; 10/20250226)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. El bosque del Latemar y el lago del Mezzo en Carezza, Alpes Dolomitas, Italia. Al cabo, la acción de la película transcurre entorno a un lago y un bosque.

Hoy es el día de la resaca de los Oscar. Bueno… sería el día de la resaca en el caso de que dichos premios hubieran supuesto algún tipo de emoción o embriaguez emocional de algún tipo. Hace unos años sí que los esperábamos con ganas. Siempre hemos sido conscientes de que lo que la Academia de Hollywood premia no tiene porqué ser necesariamente lo mejor o más interesante. Que son premios sometidos a vaivenes y veleidades muy diversos. Pero era divertido dedicar las conversaciones en los bares a comentar y apostar sobre quién y cómo iba a ganar. Ahora eso ya no sucede. O si se sucede, es en cantidad uno o dos órdenes de magnitud inferior. Hay años que tienen su interés. El año pasado estuvo bastante bien. El anterior no estuvo mal. Un año antes… meh… Vamos… que depende de si las película nos entusiasman y nos importan o no. Cuando se te olvidan… Todavía no he entendido lo de CODA, una película ganadora que, en la práctica se nos ha olvidado. Y no digamos las flagrantes omisiones que se dan simplemente… porque no están habladas en inglés. Sí. Ya se que se ha puesto de moda incluir entre las candidatas a alguna de estas. Incluso la premian… Pero hay tantas que superan a las opciones de habla inglesa… Este año no nos emocionaba casi nada. La propia ganadora nos pareció bien… estuvo bastante bien… pero… para el Oscar… En fin. Aunque el premio a su protagonista no me parece tan descabellado, ni mucho menos.

Es sintomático que, sin haber visto a todas las candidatas a los premios, algunas en cartelera la semana pasada, optáramos por ir a ver un mero entretenimiento. Escrita y dirigida por
Drew Hancock, un tipo que ha hecho cosas majas en series de televisión, nos presenta a una pareja (Sophie Thatcher y Jack Quaid) que se dirige a pasar un fin de semana en una casa en el bosque con unos amigos, aunque desde el principio sabes que nada es lo que parece. Más cuando la propia protagonista, en el prólogo ya te advierte que va a matar a su novio. No destripo nada. Lo dice en el minuto cinco o así de la película, así que todo es ver cómo sucede.

Como digo, la película es un entretenimiento. Una comedia negra de las que, si te descuidas, muere hasta el apuntador, pero con su gracia. Con sus situaciones sarcásticas y varios giros que te mantienen razonablemente atento. Con un ritmo razonablemente ágil, la historia se cuenta en muy poquito más de media hora, con una realización eficaz y eficiente, con razonable economía de medios. De manual. Pero que funciona suficientemente bien. Y unas interpretaciones que también son funcionalmente correctas, cumpliendo todos los intérpretes con lo que les toca, siendo lo más destacable su protagonista femenina… a cuya gloria está, en la práctica, rodada la película.

La primera película que vemos este año con estreno internacional en salas de cine en este 2025. Todo lo que habíamos visto hasta el momento, salvo algún estreno directo en plataforma, tuvo su estreno en algún lugar del mundo en el 2024. Y como digo, en plena temporada de premios todavía. Cuando uno esperaría que fuese estrenada después. Pero que cumple con su objetivo. Entretener. Nada más. Pero tampoco nada menos.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Armand (2024)

Cine

Armand (2024; 09/20250220)

Las series de fotografías que ilustran esta entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie. Bryggen, el barrio de los muelles, en Bergen, Noruega.

La semana pasada no sabíamos muy bien que ir a ver en el cine. Teníamos un par de posibilidades, una que nos llegaba desde Noruega y la otra desde Italia. Cada una nos atraía por algún motivo, y al mismo tiempo nos repelía por algún otro. Al final nos decidimos por esta película noruega dirigida por Halfdan Ullmann Tøndel, nieto de Ingmar Bergman y Liv Ullmann, que venía con muy buenas críticas, aunque probablemente sin mucho atractivo para el público. Lo que temíamos es fuese uno de estos docudramas sobre los problemas del mundo educativo. Eso es muy frecuente en el cine francés, pero tal vez con los noruegos fuera distinto. Y nos arriesgamos. En las carteleras españolas se encuentra con un título «traducido», La tutoría.

En un colegio de educación primaria, la dirección del centro cita a una reunión a los padres de dos niños de seis años. La dirección encarga a una joven profesora (Thea Lambrechts Vaulen), la más nueva e inexperta del centro, para que lleve la reunión en la que asistirá la madre del niño (Renate Reinsve) que da título a la película en su idioma original, Armand, y los padres de otro niño (Ellen Dorrit Petersen y Endre Hellestveit) compañero y amigo. Los progenitores no son extraños. El matrimonio a veces cuida de Armand ya que su madre lo cría en solitario, ya que el padre murió. Pero también esta recibe en su casa de vez en cuando al otro niño. Pero las acusaciones son graves. Se dice que Armand agredió al otro niño, incluyendo acciones de carácter sexual.

La puesta en escena sugiere muchas veces una adaptación de una obra teatral al cine. Que yo sepa no lo es. El guion es original del propio director. Con un iluminación sombría, de profundos claro oscuros, y la cámara enfocando las más de las veces los rostros, las expresiones de los intérpretes. Apenas hay acción propiamente dicha durante la mayor parte del metraje. Diálogos. Diálogos en los que se pretende decir cosas, pero nunca de forma abierta o clara. Una mezcla de tabús y lenguaje políticamente correcto que traba constantemente la comunicación y el entendimiento. Un entendimiento difícil puesto que ningún padre/madre está dispuesto a reconocer lo que está implícito en el diálogo. Al mismo tiempo que al propio espectador, como en algún momento se dice en la propia película, le cuesta entender la malicia en algunas de las cuestiones puestas encima de la mesa sobre las presuntas conductas de carácter sexual… porque son niños de seis años. Reconozco que esa primera mitad aproximadamente del metraje es densa y cuesta. Pero…

La película da un giro. Los personajes pasan de cuestionar al niño, es difícil sostener la malicia de un niño de seis años en estas cuestiones, para cuestionar a la madre. Una madre sola, cuya pareja, el padre del niño, murió. Joven en circunstancias que parecía claras, un accidente, pero que tal vez, se plantea la duda, la sospecha, no lo fue. ¿Un suicidio? Pero la madre no es una mujer desconsolada. Es una mujer que vive la vida. Cuida de su hijo, es solidario con otros padres, trabaja, y también se divierte cuando encuentra la ocasión. Busca la compañía y el afecto, psicológico o físico, da igual, de otras personas, de otros hombre. Y el conservadurismo del entorno aflora. La responsabilidad del posible comportamiento «aberrante» del niño de seis años es el comportamiento de la madre. Y se produce la ruptura de la dinámica, mezclada con una disrupción de determinado tipo en el colegio.

Con unas interpretaciones tremendamente meritorias, la película va de menos a más. Es un constante in crescendo conforme lo que nadie quiere o se atreve a decir, o se oculta en el eufemismo y en los políticamente correcto, surge. De plantear preguntas sobre el comportamiento y la sexualidad de los niños, que contra a lo que muchos creen no es nula, se plantean preguntas sobre los prejuicios y los valores morales potencialmente tóxicos que rodean las comunidades humanas en general y las educativas en particular. En un entorno egoísta, en el que los padres buscan lo mejor para sus hijos, incluso haciéndoles competir en lugar de colaborar con otros niños, y que niega las debilidades de sus retoños, se ataca al otro. Al diferente. Al que lleva un estilo de vida menos convencional. O alternativo. Quizá no sea una película perfecta. Ni fácil de digerir en ocasiones. Exige un esfuerzo por parte del espectador. Pero resultó por encima de nuestras expectativas, y nos pareció bastante recomendable. Eso sí, aficionados al cine palomitero… quizá estos no… pues eso.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] Following (1998)

Cine

Following (1998; 08/20250213)

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Desconozco exactamente cuál fue la ocasión, pero hace unos días se estrenó en salas de cine el primer largometraje que realizó Christopher Nolan, hoy en día, director tan celebrado. Incluso por mí. Un largometraje que casi parece un mediometraje, 70 minutos, estrenado en 1998, y realizado con cuatro perras. Rodado en blanco y negro con una cámara de 16 mm, y con un reparto que más parece el grupo de amigos de Nolan que otra cosa. De hecho, algunos de ellos, incluido el protagonista, se dedican a otras cosas y sólo han participado en las películas del director inglés. En cualquier caso, nos entró la curiosidad y fuimos a verla. No nos arrepentimos. No será un obra maestra, pero realmente tiene chicha y es interesante. Unos 27 o 28 años tenía Nola cuando la rodó. Los ha habido más jóvenes a la hora de realizar su ópera prima.

La cosa va de un tipo (Jeremy Theobald), un escritor que no ha publicado y sin inspiración, que se entretiene siguiendo a la gente por la calle. Un día sigue a una guapa mujer (Lucy Russell). Y del lugar donde entró, salió un tipo (Alex Haw) al que siguió. Más de una vez. Y fue descubierto. En ese momento entra en una extraña dinámica de entrar en casas ajenas sin interior necesariamente de robar, aunque puedan llevarse algún objeto. Al mismo tiempo que descubre que la mujer es amenazada por un mafioso que fue su amante. Su vida se va a complicar notablemente.

Película de suspense, casi de inspiración hitchcockiana, en la que las cosas nunca son lo que parecen. Además, Nolan no cuenta la historia de forma lineal. Siempre le ha gustado jugar con el tiempo, tanto de la cronología del universo de sus películas, como de la cronología interna de la propia película. Rodar la película en blanco y negro, y con una medio, el 16 mm, en el que debe renunciar a la nitidez de otros formatos, le permite, y le obliga, a jugar con el expresionismo de luces y sombras. Así como el encuadre, más agobiante, del formato 4:3 usado en la película. Los intérpretes, para ser medio profesionales medio aficionados, cumplen con su cometido. Lo fuerte de la película es el guion, bastante bueno, y la realización de autor.

No es un gran peliculón como ya he dicho. No es esa ópera prima que consiguen otros directores y que supone ya el patrón por el que se juzga el resto de su obra. Pero es sin duda una película que empieza a marcar las ideas con las que Nolan se va a mover a lo largo de su carrera. Y la historia tiene su interés. Se deja ver sin ningún problema, incluso como mero entretenimiento. No sé si durará mucho en cartelera… un momento que lo consulto,… sip, en Zaragoza continúa por tercera semana. Por si os interesa. De todos modos, que en el mes de febrero, cuando se suelen exhibir películas de las que optan a premios, estemos hablando de una película de estas características resulta raro, ¿no?

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Golden Kamuy [ゴールデンカムイ] (2024)

Cine

Golden Kamuy [ゴールデンカムイ] (2024; 07/20250211)

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

No tenía muy claro si iba a incluir o no esta película, que vi la semana pasada en Netflix, entre mis reseñas cinematográficas. Me explicaré. En contra de incluirla estaban dos hechos. Mi motivación para verla es que me he planteado ver la serie que da continuación a la historia. Y por otra parte, hace ya bastante que se estrenó en la plataforma de contenidos en línea. Si no recuerdo mal, creo haber leído que se estrenó en mayo del año pasado. A favor de incluirla, es una película hecha para el cine, en su país de origen y en algún otro del Asia oriental se estrenó en la gran pantalla, y los precedentes. En algún momento escribí por estas páginas que si veía la película antes de un año desde la fecha de su estreno,… entonces la consideraba estreno. Un criterio tan racional o tan arbitrario como cualquier otro. Al final, comento en estas páginas esta película de aventuras dirigida por Shigeaki Kubo en los fríos paisajes de Hokkaido.

La película comienza con escenas de una de las batallas más sangrientas de la Guerra Ruso-japonesa en 1904, en el sitio de Port Arthur. Una carnicería que se adelantaba y profetizaba las que se iban a producir a partir de 10 años en los campos de batalla de Europa. Saichi (Kento Yamazaki) es un soldado japonés que sobrevive milagrosamente a la batalla y se gana el sobrenombre de inmortal. Poco tiempo después, recuperado de sus heridas y terminada la guerra, lo encontramos en el invierno de la isla más norteña del archipiélago japonés, a la búsqueda del tesoro robado a los ainu. La clave para encontrarlo está en los tatuajes de algo más de una veintena de presos que se fugaron de una cárcel. Tiene sus motivos para lanzarse a esta búsqueda. Recibirá la ayuda de una joven aina, Asirpa (Anna Yamada). Y tendrán que ingeniárselas para sobrevivir a la búsqueda. Otros buscan también el tesoro; facinerosos, aventureros y el ambicioso general de la división del ejército estacionada en Hokkaido.

Empiezo el comentario por la conclusión; a mí me entretuvo lo suficiente como para darle el aprobado en todas sus dimensiones. El esquema de la película, cuya aventura queda inconclusa y de ahí la serie que la sigue, al fin y al cabo es una adaptación de una serie de manga, es el típico de la caza del tesoro. No son pocas las historias que se han escrito o filmado basadas en este arquetipo. Empezando por la maravillosa novela de Stevenson, La isla del tesoro. No voy a desglosar ahora los numerosos antecedentes de este tema, aunque sí recordaré la primera película que vi de niño sobre este tema que se me quedó grabada. La vi con mis padres en el desaparecido cine París de Zaragoza, El oro de MacKenna (MacKenna’s Gold), con Gregory Peck y Omar Sharif al frente del reparto. Un western tardío, y no muy brillante, realizado cuando ya el género había caído en su popularidad. Pero a mí se me quedó grabado. Pues esta película es heredera de ese arquetipo. Eso sí, con el punto añadido de los bellos paisajes invernales de la isla, y con un intento de reivindicar la cultura ancestral de los ainu, tradicionalmente maltratada por el gobierno japonés.

Sin embargo, te quedas con la rabia de que claramente había materia para algo mejor. Estamos ante una situación que he visto en diversas ocasiones. Es muy difícil trasladar las extravagancias y los enfrentamientos inverosímiles del manga a la acción real. Aunque el conjunto del reparto, sin hacer maravillas, sostiene con razonable firmeza el entramado, hay buena química entre los intérpretes, las escenas de acción, aunque divertidas, ponen en exceso a prueba la suspensión temporal de la incredulidad del espectador. Creo que podría haber salido una película estupenda adaptando la historia, pero no el manga. Es decir, coger la historia, y filmarla con verosimilitud y dando algún mensaje de mayor calado. Más claramente antibélico, más claramente defensor de las minorías étnicas más allá de cuatro pinceladas folclóricas, y dando algo más de profundidad a las motivaciones de los personajes.

Pero es lo que hay. Este tipo de adaptaciones se dan con frecuencia en el cine y la televisión japoneses. Se busca satisfacer las expectativas de los fans del manga, que además previamente a visto una adaptación en serie de animación, que también se puede permitir extravagancias que chirrían en la acción real. Y por ello, al final, desde mi punto de vista, es, simplemente, una película entretenida.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] Flow (2024)

Cine

Flow (2024; 06/20250205)

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Desde hace unas semanas veníamos oyendo hablar mucho, y muy bien, sobre este largometraje de animación generada por ordenador, dirigida por el letón Gints Zilbalodis. Premiada en varios festivales, siendo el premio más destacado el que recibió en los Golden Globes, se ha constituido como una alternativa sólida al habitual dominio de Disney-Pixar. Aunque es cierto que en los premios de la Academia Americana, los Oscar, cada vez se reparten más estos premios con otras productoras e incluso otros países. Pero bueno, el oligopolio es el oligopolio. La cuestión es que nos entró la curiosidad y decidimos comprobar por nosotros mismos las bondades de la película

Las ruinas de Ostia Antica me servirán para representar las misteriosas ruinas de un civilización poderosa, inspirada en las civilizaciones de la Edad Antigua. Aunque siempre me ha parecido que entre la Edad Antigua y la Edad media, al menos en Europa y el Mediterráneo, cabe una división intermedia, que en mi cabeza recibe el nombre de «Edad Clásica». Y algo similar podría suceder en otras regiones del mundo, especialmente el Asia oriental. Pero yo no soy historiador. En cualquier caso,… esas construcciones que aparecen en la película se corresponden con la Edad Antigua tardía, o esa «Edad Clásica» que en mi cabeza imagino. Curiosamente, algunos autores, para evitar el europeocentrismo, a la Edad Media la llaman Edad Postclásica, reconociendo impícitamente un «Edad Clásica». Mientras redacto esto, voy consultando algunos textos, y encuentro, o más bien recuerdo porque ya lo conocía, pero no me venía a la cabeza, el concepto de Antigüedad Clásica, como la época más reciente de la Edad Antigua. Pues eso. Ni siquiera tengo clara en mi cabeza el límite entre la Antigüedad Clásica y la Alta Edad Media. La deposición de Rómulo Augústulo en 476 me parece muy arbitraria. Algunas veces imagino que la Alta Edad Media llega cuando el cristianismo se convierte en la religión oficial del Imperio Romano, en plena decadencia. Otras me recuerdo que el Imperio Romano, en la cuenca oriental del Mediterráneo todavía fue fuente de civilización durante unos siglos, en los que se mantendría esa civilización de la Antigüedad Clásica.

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En un mundo en el que percibimos la existencia del ser humano, tal vez en el pasado, no queda clara su presencia actual. Un gato que parece tener sus dominios en una casa de campo abandonada, aunque sorprendentemente limpia y bien cuidada, inicia su día paseando por el campo y el bosque, enredándose en conflictos con una manada de perros, y encontrándose con unos animales, hasta que de repente se desencadena una inundación que poco a poco cubre las tierras, los bosques, incluso las montañas. El gato, con otros animales, una capibara, un lemur, un perro, y un secretario (especia de ave del género Sagittarius), se ponen a salvo en una barca de vela que navega sin rumbo en las aguas de la inundación. En una travesía que les llevará por misteriosas ruinas de una civilización aparentemente abandonada, y con diversas peripecias.

La película ha recibido numerosas críticas positivas desde diversos puntos de vista. Algunos hablan del uso exclusivo de una aplicación open source en la realización de la animación, frente al uso de potentes aplicaciones propietarias por parte de las grandes producciones de los grandes estudios. Otros destacan la calidad de los gráficos y la calidad del universo imaginado, un universo próximo en su aspecto al que conocemos, pero especialmente hermoso e idealizado en diversos aspectos. También se ha destacado que el filme no contiene diálogos, que los animales no están antropomorfizados, y que eso da naturalidad a los protagonistas, que son animales que actúan como animales. Y otras cuestiones similares.

Soy crítico con estas críticas tan positivas. Es cierto que el universo creado es interesante, está bien diseñado y tiene su punto intrigante. Pero la calidad de la animación o de la renderización de los paisajes y los animales no está exenta de algunas cuestiones de calidad. Que ciertamente tienen una importancia relativa, ya que siendo una producción de bajo presupuesto comparado con la animación de los grandes estudios, lo que puede atraer la atención y dar calidad a la película son otras dimensiones. El universo generado, como he dicho, es intrigante. El paisaje está modificado por el ser humano, su presencia se siente. Pero no se constata. Está ausente constantemente. Y por otro lado, no faltan las violaciones a las leyes de la física, quizá no aplastantes, pero que están ahí, y que en algún caso ponen a prueba la suspensión de la incredulidad del espectador. O, al menos, de este espectador. Y por último, los animales no hablan, pero no dejan de estar claramente antropomorfizados. Un gato no suele manejar el timón de una barca. Y otros miles de detalles que nos hablan de unos animales que parecen comportarse como animales, pero que evidentemente tienen un comportamiento en muchas ocasiones de carácter antropomórfico.

Dicho lo cual… ¿qué opino de esta película? Pues, en lo positivo, tiene propuestas estilísticas interesantes, tiene mérito en su factura, y se deja ver con agrado. Pero, una vez acabada, se queda en eso. No deja un mensaje específico claro. La visión de los animales es irreal desde mi punto de vista, como ya he comentado, por lo que no veo el mensaje ético de respeto a estos seres. Se queda en unos protagonistas «monos», simpáticos. No plantea ningún tipo de tesis, no plantea ninguna reflexión. Simplemente, hay una inundación, vemos como unos animales navegan en ella, se resuelve la inundación… con algunos de los momentos más antropomorfizados del comportamiento de los animales, y todo vuelve a lo que estábamos. Y por lo tanto, poco poso deja. Un ejercicio de estilo y de capacidad, que se puede ver. Sin más.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: ***

[Cine] The brutalist (2024)

Cine

The brutalist (2025; 05/20250127)

Las series de fotografías que ilustran las entradas de este Cuaderno de ruta pueden verse, desprovistas de texto, en fotos en serie.

Teníamos muchas ganas de ver esta película. Aunque cada vez sentimos menos apego a la temporada de premios del cine, y especialmente a los Oscar, teníamos la sensación de que esta podía ser la gran candidata de este año. Una película de un desconocido para nosotros Brady Corbet, no habíamos tenido la ocasión de ver sus dos largometrajes previos, pero con un reparto muy atractivo, y con unas primeras críticas muy potentes. Así que fuimos con elevadas expectativas, aunque con el miedo a la larga duración de la película, algo que cada vez encontramos más difícil de justificar.

El personaje protagonista nos cuentan que estudio en la Bauhaus de Dessau. Un lugar que visité en el 100º aniversario de la fundación de esta prestigiosa escuela que murió con la llegada del nazismo. La visité en Dessau, aunque nació en Weimar, que también visité y que tiene un museo dedicado a esta escuela.

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Corbet nos traslada a los tiempos inmediatos tras el final de la Segunda guerra mundial, cuando acompañamos a un arquitecto judío húngaro (Adrien Brody), que ha sobrevivido a los campos de exterminio, en su migración a los Estados Unidos donde lo recibe un primo suyo (Alessandro Nivola), que lleva tiempo en el país y ha acabado asimilado a la cultura norteamericana y convertido al catolicismo. Mientras, su esposa (Felicity Jones) y su sobrina (Raffey Cassidy), la hija de su hermana, también supervivientes de otro campo de exterminio, están atrapadas en alguna frontera de la Europa central u oriental. En América, irá tirando en el negocio de su primo, hasta que un incidente con un multimillonario (Guy Pearce) acabará distanciando a los dos primos. Pero en su momento el multimillonario reconocerá su error y el potencial del arquitecto, formado en la Bauhaus de Dessau, como arquitecto y diseñador. Y así, le encargará una obra faraónica, un centro cultural y religioso, que se convertirá en una odisea para todos los protagonistas. El arquitecto, el millonario, y la esposa que acabará llegando a Estados Unidos con la sobrina.

Esta película es lo que se llama una obra magna. Aunque no necesariamente con el megapresupuesto que otras obras magnas habrán tenido. Una autentica odisea. O quizá, dado el carácter judío de sus personajes protagonistas, habría que hablar de su travesía en el desierto hasta alcanzar algún tipo de tierra prometida. La película nos habla del sufrimiento, de la creatividad, de la xenofobia y el racismo, de los choques culturales provocados por las migraciones, del abuso del poderoso hacia el desvalido, de los traumas arrastrados. Es una película compleja en su contenido y en su continente. La realización es magistral, pudiéndose disfrutar de prácticamente cada uno de los cuadros del film, que tiene un diseño de producción absolutamente de primer orden. Y especialmente, de unas interpretaciones poderosas. Los tres personajes principales, interpretados por Brody, Pearce y Jones están excelente, y podrían copar perfectamente el podio de ganadores del Oscar a la interpretación, por lo que he podido apreciar de los candidatos hasta el momento.

Y a pesar de todo… como me ha pasado con otras películas en los últimos tiempos, en un momento dado, la película casi me expulsa de si misma. Casi me produce una desconexión. No soy capaz de analizar las causas del fenómeno. Ya digo que tanto la realización como las interpretaciones están al nivel de las obras maestras. Y sin embargo, en el último tramo de la película en la segunda mitad de la segunda parte del laaaaaargo metraje, casi me voy, casi me empiezo a desentender de lo que está pasando en la pantalla. Ni siquiera la belleza de los planos en las canteras de Carrara me consigue enganchar. Más sentí que mi mente divagaba sobre lo estupendo que sería visitar en algún momento esas canteras. La película termina con un epílogo que sirve para que si la gente no se ha coscado, sepa como interpretar la película. No sobra… pero siento que tampoco era necesario. Aunque hay otros que opinan que es esencial y aporta. Siempre he pensado que el auténtico espectador de cine entiende lo que está sucediendo y saca sus propias conclusiones.

Creo que es una película que hay que ver. Es necesaria. Pero no es una película sencilla. No es una película amable. Y exige no poco del espectador. Avisados quedáis. Esta semana tendremos que ver algo más ligero. Por cierto, ¿no está Brody un tanto encasillado?

Valoración

Dirección: *****
Interpretación: *****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] All we imagine as light (2024)

Cine

All we imagine as light (2025; 04/20250123)

Este tipo de películas que llegan de países como India, en este caso dirigida por la directora nacida en Bombai Payal Kapadia, siempre dan un poco de miedo. Por un lado atrae tener un visión distinta y propia de la realidad de estos países. Por otro lado, siempre hay un riesgo de no ser capaz de salvar el abismo de comunicación y valores entre culturas o, por el contrario, de caer en el lugar común Por ello nos cuesta decidirnos a acudir a las salas de cine. Pero en este caso salvamos las perezas y nos dispusimos a sumergirnos en la compleja realidad de Bombay.

No he visitado India. Los más próximo ha sido el barrio de Little India en Singapur. Así que utilizo la multiétnica ciudad-estado del Sudeste asiático para ilustrar la entrada.

La película sigue las andanzas de dos enfermeras compañeras de apartamento y de hospital de etnia malayali. Una, Prabha, la mayor (Kani Kusruti), casada por un matrimonio concertado con un hombre al que conoció poco antes de la boda y que se marchó a trabajar a Alemania poco después. Desde entonces no se han vuelto a ver, y cada vez son más esporádicas las noticias que le llegan. La otra, Anu, la más joven (Divya Prabha), está enamorada de un joven… musulmán. Por lo que se ven prácticamente de forma clandestina. Otros personajes los rodean, como un veterano doctor que se siente atraído por Prabha. O la vieja cocinera del hospital, a la que van a desahuciar porque no puede demostrar que es la propietaria del pequeño apartamento en el que vive y que compró su difunto marido, largo tiempo fallecido ya.

Es una película sobre el día a día de estas personas, sobre lo cotidiano, recuentos de la vida, sobre sus problemas y sobre sus eventuales alegrías. Básicamente enfocada en las mujeres y su papel, difícil, en la sociedad bombaití. O india en general. Con una puesta en escena que mezcla el colorido de las calles de la metrópoli, con la semioscuridad, los profundos claroscuros, de los interiores del hospital o de los apartamentos de las protagonistas. Una puesta en escena que invita a situarse en la introspección de dos mujeres preocupadas por su presente y por su futuro, mientras intentan mantener una dignidad en su día a día.

La película se apoya fuertemente en el trabajo de su reparto, especialmente de sus actrices protagonistas. Que nos muestran con eficacia dos personalidades muy diferentes. La de la persona que ya está dejando atrás su juventud, afrontando la madurez con la amenaza de al soledad, pero firme en sus valores y actitudes. Y la de la joven enamorada, llena de ilusiones por el futuro, pero insegura por los fosos de incomprensión en la sociedad multiétnica de la ciudad. No obstante, la película busca dar una visión optimista, de esperanza en el futuro, con esas escenas finales, en la playa, reunidos cuatro personajes tan diversos, pero capaces de entenderse y de tomar decisiones sobre su futuro. Esta bien. Es maja. Es una película que, en mi memoria y en mi parecer, ha ido claramente de menos a más. Si hubiera hecho esta reseña al día siguiente de verla, igual hubiera dado una valoración más baja, aunque dentro del aprobado. Pero dejándola reposar, creo que es claramente una película notable. La vimos antes de conocer las candidaturas a los Oscar, y yo pensaba que entraría en algunas de ellas… pero no. Cosas que pasan.

Por cierto, no me gusta el título en castellano. La luz que imaginamos no es lo mismo que el título original, Todos lo que imaginamos como luz. Esos detalles que se pierden en la traducción en demasiadas ocasiones.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ****

[Cine] A real pain (2024)

Cine

A real pain (2025; 03/20250116)

Sensaciones muy contrapuestas las que tengo con esta película dirigida por uno de sus protagonistas, Jesse Eisenberg. Y aquí viene una de las cosas que no me han gustado, porque en los créditos se ha puesto delante del otro protagonista, Kieran Culkin, por lo menos en los del final de la película, cuando el que realmente importa, y el que realmente levanta y eleva la película es Culkin. No sé… igual fueron créditos de los de «por orden de aparición», pero que no lo indicaron. Pero lo que me causa sensaciones contradictorias son otras cosas. Ya me explicaré. Primero, veamos de qué va.

Dos primos (Eisenberg y Culkin), en el pasado muy cercanos entre sí, gracias al vínculo a través de su abuela fallecida, actualmente algo extrañados uno del otro, inician un viaje a Polonia para retomar sus raíces y, especialmente, recordar y celebrar la figura de su abuela. Judíos descendientes de supervivientes de los campos, inicia un recorrido en un viaje organizado en un grupo pequeño, con el que recorrerán algunos lugares significativos asociado con el exterminio de judíos y otras etnias y condiciones habitualmente no mencionadas, durante el viaje se pondrán de manifiestos sus distintas personalidades y distintos puntos de vista sobre la vida. Uno (Eisenberg) es un hombre hogareño, enamorado de su esposa y su hija a quienes echa de menos, que no quiere complicaciones en la vida. El otro (Culkin) va por libre por la vida, con tropiezos frecuentes, pero con la intención de vivirla lo más intensamente posible,… cuando su propia salud mental se lo permite.

Las fotografías, de mi visita a Cracovia, en el año 2008.

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Mi ambivalencia con esta película viene por su dos dimensiones. Por un lado, es la enésima película de un director judío que habla del tema del genocidio provocado por la Alemania nazi… lo cual en principio es totalmente legítimo, ya que fue un acontecimiento que nos abrió los ojos ante las peores dimensiones de la especie humana, cuando es capaz de los actos más animales y antihumanos que se puedan concebir. Que nadie lo dude, aborrezco esos hechos, creo que como especie deberíamos haber aprendido algo y ser mejores, y no deben caer en el olvido. Yo mismo he visitado en Polonia y otros países algunos de los lugares asociados a esa barbarie con el fin de interiorizar lo sucedido. Pero en estos tiempos en los que un estado confesionalmente judío, como es el estado de Israel, caiga en excesos similares a los de aquella Alemania nazi, de forma impune, ver una película sobre este tema, teniendo claro que no sólo no hemos aprendido nada, sino que los descendientes de los que fueron víctimas se convierta en asesinos verdugos… y nadie en Hollywood hace películas sobre ello. Pues me molesta. Me molesta mucho. Mucho. Mucho. Mucho.

Pero por otro lado, en el aspecto humano, el camino para reconstruir puentes entre dos personas que habiendo sido más que primos, hermanos-amigos, por sus vínculos familiares, pero también por vivencias comunes en su infancia y adolescencia, los conflictos por su forma de ver la vida distinta, muy distinta, pero también el profundo cariño que se profesan y el deseo de reconstruir la relación, hace de esta película una propuesta muy interesante. Especialmente cuando, con gran habilidad, se juega muy bien con el equilibro entre el drama y la comedia, sin caer en el exceso en ningún momento, y manteniendo ambas vertientes del film con mucha elegancia. Para lo que es fundamental el buen quehacer de ambos protagonistas.

Con otro trasfondo que me desagradase menos por la situación sociopolítica del mundo actual, esta película subiría varios enteros en mi valoración y querencia personal. Porque en la escasa hora y media que dura, un ejemplo de que se pueden contar buenas y profundas historias sin caer en el exceso horario, nos transmite valores importantes en lo que se refiere a las relaciones interpersonales y familiares. De las buenas. No de las de «cuñaos». Pero durante el tiempo que permanecimos en la sala de cine, no dejé de sentirme incómodo por esa enésima propaganda judía, en un momento en que los fascismo racistas y xenófobos están creciendo… incluidos los que radican entre los propios judíos… que no son distintos en realidad de los de otras etnias. Es complicado ver cine hoy en día… es complicado sentirse ciudadano responsable y comprometido hoy en día… es complicado el mundo hoy en día. Uno ya no sabe qué pensar y qué sentir. O sí lo sabe, pero se siente impotente por la evolución de las cosas.

Valoración

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva: ***

[Cine] The Substance (2024)

Cine

The Substance (2024; 02/20250109)

Esta película se estrenó en España el 11 de octubre del año pasado. Pero no me atrajo ni poco ni mucho ni nada. Para empezar, porque desde hace muchos años Demi Moore es veneno para mis ojos. Hay muchos motivos por los que esta actriz me desagrada, en los que no voy a entrar en estos momentos. Incluso en sus momentos de mayor gloria mediática protagonizó o participó en películas que me desagradaron mucho, por su mensaje rancio, quizá propio de la época, pero que asocio a su figura entre otras. Por otro lado, las sinopsis y reseñas iniciales tampoco invitaban a verla. Pero la película dirigida por la francesa Coralie Fargeat ha ido manteniéndose arriba desde que comenzó la temporada de premios. Lo cual le ha servido para llegar a principios de enero presente en la cartelera zaragozana. Finalmente, con estos antecedentes, decidimos acercarnos a verla.

Es curioso que aunque la película se ambiente en California, Los Ángeles probablemente, en las fotografías que ilustran la entrada es San Francisco, la película ha sido rodada en estudios y localizaciones francesas, en la costa Azul. De ambiente tan americano, la película es eminentemente europea.

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La película nos habla de una actriz (Moore), que dio un pelotazo en su juventud, con un Oscar y otros reconocimientos como actriz, pero que en se madurez se ha mantenido presentando programas de aerobic en la televisión, de esos que se pusieron de moda en los años 80 del siglo pasado. Pero se ha hecho mayor y la cadena, con un directivo que da mucho asco (casi irreconocible Dennis Quaid), la quieren sustituir y desechar. En ese momento alguien le da a conocer «la Sustancia», un producto farmacológico que le puede devolver la gloria. Y se apunta. Gracias a ella, surgirá un versión diferente de sí misma, joven y gloriosa (Margaret Qualley). Pero ambas versiones deben coexistir en el mundo. Sólo una puede estar consciente en un momento dado, debiéndose alternar cada siete días, permitiendo la regeneración de la que está durmiente. Pero las cosas no van a funcionar como la protagonista piensa.

La película es, obviamente, un alegato contra la comercialización de la figura y la imagen femenina, siempre ajustada a unos requisitos y cánones de juventud, belleza y atracción sexual. Cuando estos desaparecen, la mujer deja de interesar, es un recurso a desechar. Algo sobre los que se ha hablado de una forma u otra, en la ficción o en la no ficción, un montón de veces. La sustitución de la vieja estrella por la nueva estrella es un tema recurrente en el cine. Fargeat despliega una realización agresiva visualmente, con el uso de ópticas angulares muy extremas, con colores llamativos, con planos cortos muy dinámicos y agresivos. Y lo combina con una serie de transformaciones corporales sumamente desagradables. Hay quien llama al género «terror corporal». En mi opinión, aparte del comentario crítico social, no puedo dejar de pensar que hay una intención clara de epatar al espectador, de provocarle expresamente una sensación de disgusto y asco. Que en mi opinión acaba por apoderarse de la película, arrinconando lo que se supone es el discurso principal de la misma. Al final no la recuerdas por su pretendido mensaje feminista, sino por el desagrado. Estamos, hasta cierto punto, porque son películas distintas, aunque no tan distantes como parece, en una situación parecida a la que comentaba en otra película reciente. Las formas se apoderan de la película. Y en mi caso, me expulsan de ella.

La interpretación es correcta. No tan maravillosa como algunos consideran en el caso de Moore. Pero no está nada mal. Aunque no me siento atraído por las interpretaciones que se basa en el exceso y en el histrionismo. Y la interpretación de Qualley tampoco está mal, aunque se centra más en exhibir palmito. Y hay que reconocer que, técnicamente, en lo que es su puesta en escena, sus decisiones relacionadas con la fotografía, el sonido, y el diseño de producción, la película tiene un alto nivel. Pero, en un momento dado, la película me expulsó, y la empecé a ver con distancia y con desapego emocional. Las escenas destinadas a dar asco… pues dan asco. O «terror corporal» como parece que hay que llamarlo. Pero en mi caso no suelo dejarme llevar por estas sensaciones, las controlo bien, por lo que se convierten en mero desagrado, y las valoro como excesivamente gratuitas. Me permito comentar que si hablamos de «terror corporal», en algún momento se me fue la cabeza a Freaks de Tod Browning, una película que va a cumplir 93 años, en blanco y negro, que hacía un potente comentario sobre la vanidad corporal, al mismo tiempo que era una metáfora política de la situación social y política del mundo de la Gran Depresión, y los riesgos que conllevaba. Con muchos más medios y poderío visual, Fargeat se queda muy corta en comparación, mucho más superficial.

La película… no me ha llegado. Como suponía que sucedería desde que se estrenó hace tres meses. Y es que ya me voy conociendo a mi mismo. Ya tocaba.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] Nosferatu (2024)

Cine

Nosferatu (2024; 01/20250102)

El segundo día del año nos dirigimos a las salas de cine por primera vez en este 2025. Un principio de año en el que nos cuesta mucho encontrar películas que nos motiven. El género de terror, además, y especialmente la historia de Drácula, tampoco han sido nunca de mis favoritas. Quizá la versión más interesante de todas fue una bastante irreverente con la propia mítica del personaje. Bueno… no. La versión más interesante es el nosferatu original de Murnau. Y quizá debamos empezar por entender ese nosferatu original, para entender el actual. Y escribo nosferatu con minúscula y en cursivo, porque sería una palabra de un idioma extranjero, rumano, que significa no muerto. Aunque no está claro que en rumano exista tal palabra y no sea una mera invención literaria, que aparecía ya en la novela de Bram Stoker. Dicen. No la he leído.

Supongamos que Hamburgo, u alguna de las otras ciudades hanseáticas del mar del Norte o el Báltico en Alemania, sea una inspiración para la ficticia Wismar de «Nosferatu»…

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Pero vamos con Murnau. Y su época. Y su país. Porque no nos olvidemos que para valorar la obra de arte, la obra creativa, nos tenemos que situar en el hic et nunc, literalmente el aquí y ahora, es decir, el tiempo y el lugar en el que surge y es creada. Alemania. 1922. Poco más de tres años tras el final de la guerra mundial que arruinó al país. Con el expresionismo en su apogeo. Murnau quiere utilizar a Drácula para hablar de cosas. Cosas que importan. Pero no quiere negociar derechos y no quiere ser fiel a algunas cosas del original literario. No hay conde Drácula, hay conde Orlok. No viaja a Londres, sino a la ficticia y portuaria ciudad alemana de Wismar. No acaba con la tripulación de la goleta, son las ratas que le acompañan con la peste en su sangre. El mundo acaba de pasar, no solo una cruenta guerra, sino una costosa (en vidas) pandemia de gripe, que todavía está dando sus últimos coletazos, sus últimas ondas epidémicas, en 1920. Y Alemania, la República de Weimar, se encuentra convulsa, con tensiones políticas, al mismo tiempo que una ola de liberación cultural y de costumbres sacude el país, con cambios en los roles de las clases, de los sexos, de las instituciones, de los artistas,… Y además tenía poco dinero. Y haciendo de la necesidad virtud, surge una obra de arte de ese expresionismo cinematográfico alemán, donde los cambios en la historia, por sutiles que parezcan, por el argumentos es «casi» clavado al del original de Stoker, son fundamentales para reinterpretar las metáforas que acompañan a la película.

De la misma forma que el Drácula original ha sido reinterpretado o vuelto a adaptar en numerosas ocasiones, con mayor o menor éxito, también el nosferatu de Murnau ha sufrido este proceso. Quizá no en la misma medida, pero sí apreciablemente. Sin contar los híbridos de ambas versiones, como considero yo la versión de Herzog, que vi en su momento, en la que se conservan los nombres de los personajes de la novela de Stoker, mientras que se ambienta en la ficticia Wismar de Murnau. Y en esta ocasión ha sido el turno para Robert Eggers, un director que se ha puesto de moda con sus inquietantes historias que atraen a tanta gente, y a quien le reconozco una gran habilidad para la puesta en escena, pero menos habilidad a la hora de conseguir que me interesen sus historias. Eggers se mantiene fiel al guion de Henrik Galeen, que firmó el de la película de Murnau, pero altera los aspectos visuales y trabaja a fondo con los personajes para darles su propia visión.

Y aquí es donde empiezan, para mí, los problemas, aunque me ponga a la contra del éxito de crítica y público que parece estar teniendo la película. Su alto nivel de diseño de producción y sus aspectos visuales, son indudablemente de primer nivel. Una de las representaciones más auténticas de lo que imagino yo de la historia, situada en la primera mitad del siglo XIX, y con la asociación con la muerte, la enfermedad y la putrefacción que tiene el personaje principal (Bill Skarsgård), el nosferatu. Hasta ahí, es decir, el primer acto de la película, el viaje de Hutter (Nicholas Hoult) a los Cárpatos, sin problemas. Aunque empiezan a chirriarme algunas cosas, como esos gitanos tan tópicos, o como esa lady godiva transilvana, y absolutamente gratuita, sin mucho sentido. Pero cuando toca regresar a la ficticia Wismar… las cosas empiezan a no convencerme. Para empezar, por las interpretaciones excesivas, histriónicas en ocasiones, de Ellen Hutter (Lily-Rose Depp) y, especialmente, del trasunto de Van Helsing, el doctor von Franz (Willem Dafoe), cuya verborrea sin sentido me saca por completo de la película. Comienzan a producirse numerosos diálogos que me resultan absolutamente ridículos. ¡Bendita sea la versión muda de Murnau! Llega un momento en que, lejos de generarme terror o inquietud, empieza a producirme cierto grado de (involuntaria) hilaridad. De la mala. De la que no toca. A lo que llegamos al último acto y desenlace de la película,… estoy totalmente fuera de ella.

Algo necesario cuando afrontamos un relato de ficción, es que el espectador o lector entre en un estado de renuncia voluntaria a su incredulidad. Especialmente fundamental en un relato mucha dosis de fantasía. Pero para que esta renuncia se mantenga, la obra debe mantener una cierta coherencia interna. No incluir elementos o recursos argumentales que chirríen, para impedir que el lector/espectador abandone ese estado de incredulidad. Desgraciadamente, el cine actual acusa una exagerada verborrea. Entra en explicaciones sin sentido, generalmente acompañadas de interpretaciones vacuas. A mí me expulsa con facilidad de la ficción que se desarrolla ante mis ojos. Es uno de los elementos principales de mi aversión a los superhéroes.

La falta de economía de medios, no conceder al espectador un razonable nivel de inteligencia, por lo que parece necesario explicarle todo, nos lleva a película demasiado largas, prolijas y que a mí no me convencen. Indudablemente, a los fanes de este tipo de historias, es muy probable que les entusiasme. Pero a mí,… el enfoque de Eggers no me funciona. Y de repente, por mucho esfuerzo de producción y puesta en escena que haya, unas interpretaciones más normalitas de lo que nos están vendiendo, y además exageradas, y una forma de contar de la historia con muchos elementos que me sobran… pues no. Salí molesto del cine. La verdad.

Valoración

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: **

[Cine] El cine que he visto en 2024

Cine

En el año 2024 he registrada como vistas 65 películas de estreno a lo largo del año. La primera fue el 5 de enero y la última en el día de Nochebuena. De esas 65 películas, vi 47 en salas de cine, mientras que las restantes 18 fueron estrenos directos en plataformas en línea. Algunas de estas últimas tuvieron un estreno simbólico en salas de cines, de unos pocos días, generalmente una semana, con un número de sesiones limitado. Si es posible las veo en sala grande porque, sinceramente, aunque lo vaya a tener disponible en la televisión una o dos semanas más tarde, prefiero ver el cine en pantalla grande. Pero cada vez lo ponen más difícil. Como suele suceder, la inmensa mayoría de los estrenos que he visto en plataformas corresponden a Netflix, 13 películas, mientras que he visto cuatro en Amazon Prime Video y una en AppleTV+. Las fotografías acompañantes son las últimas que he hice en 2023… por lo menos con cámara digital.

Las películas que tengo registradas en mi base de datos desde el 28 de diciembre de 1997 hasta la fecha son un total de 1635. Con un promedio de unas 60.5 películas de estreno vistas al año, incluyendo también estrenos de antaño que se reestrenan en pantalla grande, cuando nunca vi previamente esa película en salas de cine. Para todas las películas que veo incluyo cuatro valoraciones: dirección, interpretación, subjetiva y global. Para conocer los criterios por los que valoro las tres primeras, visitad la explicación correspondiente. La valoración global es el resultado de aplicar una fórmula matemática de mi invención:

Global = (Subjetiva*3 + Dirección*2 + Interpretación)/6

Por supuesto, el dar más peso a unos elementos que a otros es algo totalmente personal. Pero es que si incluyo algo que se llama “valoración subjetiva” en la fórmula, pues es lo que podéis esperar; una valoración personal e intrasferible, aunque motivada, de lo que más me gusta. Que no necesariamente tiene que ser lo que le guste a otros. No hago crítica cinematográfica; solo comparto lo que veo y lo que me parece.

Hay otra cuestión. Si se contrasta la lista que ofrezco en la entrada de hoy con las valoraciones de cada una de las películas en el momento en que las vi y las comenté, pueden no ser iguales. Aunque este año sí lo son. La valoración personal de una película cambia con el tiempo. También puede suceder que visionados posteriores, por ejemplo en vídeo o televisión, hagan cambiar esa valoración.

La valoración media ha sido de 3.38 puntos; la segunda más alta de estos 27 años completos, cosa que de nuevo me ha sorprendido, porque las puntuaciones en los estrenos directos en plataforma en línea se han saldado con valoraciones en general pobres. Pero lo cierto es que la variabilidad en las puntuaciones ha sido la más baja de los 27 años completos. Es decir, suelo tener relativa buena intuición a la hora de evitar malas películas, aunque de vez en cuando me coma alguna de la que esperaba algo más y, al final, me resulta estomagante. Como digo habitualmente, podríamos decir que no selecciono mal las películas que voy a ver. Y he evitado determinados estrenos en plataformas, con lo que antes me arriesgaba. Lo cierto es que me cuesta ponerme a ver largometrajes en la televisión. Y como he mencionado en otras ocasiones, el rechazo a ir por sistema a ver determinados blockbusters, me ahorra películas malas. Por ejemplo, evito en líneas generales el cine de superhéroes. Que sistemáticamente… no me gustan. Por supuesto, como viene siendo norma en los últimos años, todas las películas han sido visto en versión original. Aunque la salas no siempre nos lo ponen fácil, por los horarios, por el número reducido de sesiones en versión original, por el escaso número de días en cartelera, no concebimos ya una película doblada. Nos suena horrible. Y no hemos visto algunas películas interesantes porque se nos han escapado. Es lo que hay.

¿Existen diferencias de calidad entre los distintos proveedores? Veamos una tabla.

Proveedor de películasNúmero de
películas vistas
Puntuación
Global Media
Puntuación
Subjetiva Media
Salas de cine473.523.36
Netflix132.922.69
Amazon Prime Video43.293,00
Apple TV+13.003.00
Totales723,383,36

Creo que las cosas están claras. Somos muy cuidadosos con lo que elegimos ir a ver al cine. Y suelen ser películas sobre las que nos hemos informado, y que garantizan un mínimo de calidad. Y a partir de ahí lo que sea. Mientras que lo que veo en plataforma, en muchas ocasiones son meros actos de divertimento en los que arriesgas más. Al fin y al cabo, la suscripción mensual la tienes pagadas. De todos modos, este año, la puntuación media en salas de cine ha disminuido algo, y las de las plataformas ha mejorado. No obstante, no tengo la sensación de que haya sido un gran año. Y hay un hecho muy determinante para esta sensación; las 10 películas mejor puntuadas, fueron vistas en la primera mitad del año, especialmente en los primeros meses, durante la temporada alta de películas que optan a premios. Bueno, una de ellas fue vista en julio… pero fue un reestreno de animación japonesa que nunca había visto en salas de cine.

A continuación, las diez películas que más he valorado. Y este año, las diez películas que lideran la clasificación son realmente diez. Lo cual sólo había pasado el año pasado. Normalmente son unas cuantas más, por los empates en la puntuación con la que haría la décima. Pero este año… ha cuadrado. Y es la segunda vez, como el año pasado, en la que no entran en la tabla las que tienen una puntuación global de 4.00. Ha hecho falta puntuar al menos 4.17 en la puntuación global para entrar entre los 10 primeros puestos. Y otra de las películas de la lista también, además de la de animación japonesa mencionada, es un reestreno de una película de antaño, también japonesa. Bueno… desconozco si alguna vez se había estrenado de forma comercial en España. En cualquier caso, en el 2023, también entró en la lista una conocida película de antaño.

Vamos con la lista de diez:

TítuloNacionalidadDirecciónInterpretaciónSubjetivaGlobal
Dune: Part TwoEE.UU.5444.33
La chimeraItalia5444.33
ChallengersEE.UU.5444.33
Civil WarEE.UU.5444.33
Aku wa sonzai shinai [悪は存在しない] (El mal no existe)Japón5444.33
Hauru no Ugoku Shiro [ハウルの動く城] (El castillo ambulante)Japón5444.33
The holdoversEE.UU.4544.17
Perfect daysJapón4544.17
Poor thingsIrlanda4544.17
Munekata kyōdai [宗方姉妹] (Las hermanas Munekata)Japón4544.17

He de decir que no hay que considerar la ordenación anterior como absoluta. Hay seis películas empatadas con la máxima puntuación del año, es la puntuación que les di en su momento, y la he respetado, después de repensármelo. Pero si tuviese que establecer mis preferencias más absolutas, Civil War y Aku wa sonzai shinai [悪は存在しない] son las dos películas que realmente liderarían la lista. Sin decantarme por una o por otra, porque son muy distintas y no son fáciles de comparar.

Y creo que con esto lo dejaré estar ya este año. Un saludo y mucho cine. Nos vemos en las salas de cine… suponiendo que el lamentable sistema de distribución y exhibición en salas no siga maltratando el cine de calidad y en versión original, como viene sucediendo últimamente.