Libro: Fotorretórica de Hollywood: El manuscrito perdido

Fotografía, Literatura

En los últimos tiempos, compro muchos libros de fotografía. Mejor dícho, de fotografías. No suelo comentarlos aquí; prefiero hablar de los fotógrafos e indicar algún lugar en internet donde conocer su obra. Pero en esta ocasión es distinto. Porque, además de ser un libro de fotografías, es también un libro que se lee. Es un libro de poesía. Y por eso, porque además de contemplar las imágenes he leído los poemas, he decidido comentarlo aquí.

Fotorretórica de Hollywood: El manuscrito perdido
Bob Dylan y Barry Fenstein
Global Rhythm Press, Barcelona, 2009
ISBN: 9788496879430

Hace un par de años, el fotógrafo Barry Feinstein, famoso fotógrafo de personajes del mundo de la música y del cine, encontró un paquete con fotografías tomadas en Hollywood a principios de los sesenta. Fotografías poco glamurosas. Actrices y actores en ensayos, la piscina de Marylin Monroe el día que murió, pruebas de aspirantes actrices, calles desiertas, anuncios, el famoso cartel de HOLLYWOOD con el deterioro que sufría en el momento.

Junto a las imágenes, apareció una colección de 23 poemas escritos por Bob Dylan, inspirados o referentes a las fotografías encontradas. El manuscrito que los contenía había estado perdido durante décadas; incluyo el propio autor había olvidado que las había escrito. Y como tampoco se trata de perder comba, decidieron publicar un libro con las fotografías y los poemas.

He de decir que las fotografías de Feinstein me han resultado más atractivas que los poemas de Dylan. Estos últimos me resultaron un poco caóticos; sin mayúsculas, carentes de signos de puntuación, con versos cortos, con frecuencia de una, dos, tres o como mucho cuatro palabras,… He tenido que alternar la lectura en el original inglés y en la traducción castellana. Ambas aparecen en paralelo. En ocasiones es mejor la versión en inglés para entender lo que estoy leyendo, pero en otras, ese caos mencionado anteriormente recomendaba la lectura de la versión traducida, espero que bien, para no perderme demasiado. Temas pesimistas, variados, pero con clara relación con las imágenes a las que acompañan.

En cuanto a las fotografías, son de las que cuando las vuelves a ver te dicen más que en la primera ocasión en que te enfrentas a ellas. Al principio, parecen imágenes relativamente banales. Parece meras imágenes documentales, sin más pretensión. Luego, las vuelves a observar y te vas percatando de los significados que contienen, y van adquiriendo un valor, más allá de documentar la parte no glamurosa de un Hollywood que ya había pasado sus mejores años, su época dorada.

En resumen, un libro que interesará al aficionado a la fotografía, con el plus añadido de los versos de Dylan, que no está mal para redondear el trabajo. Un documento de una época ya pasada que gustará también al aficionado al mundillo de la farándula hollywoodiense.

Pinares

Quien sabe si alguien, algún día, dedicirá colocar un cartel en las laderas de los Pinares de Venecia de Zaragoza, emulando al famoso carte de Hollywood, mientras tanto... - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libro: Kiki de Montparnasse

Literatura

Tras la grata experiencia de leer Maus, y meterme así en el mundo de la historieta seria, con contenido, con miga, he vuelto a probar el género. Y si el anterior se basaba en las vivencias biográficas de un superviviente del holocausto, en esta ocasión me he metido en la biografía completa de uno de los más conspicuos personajes del París de entreguerras; Alice Prin, más conocida como Kiki de Montparnasse.

Kiki de Montparnasse
Catel Muller y Jose-Louis Bocquet
Sins.entido. Jesús Moreno y asociados – Espacio y comunicación. Barcelona, 2007
ISBN: 9788496722309

Antes de comentar el libro, hablemos un poco de la persona. Alice Prin nació pobre, no reconocida por su padre, y criada por su abuela en Châtillon-sur-Seine hasta que siendo una preadolescente fue a vivir con su madre a París. Sin embargo, tras tener diversos oficio durante su adolescencia, acaba por trabajar de modelo posando desnuda para un escultor, lo cual ocasionó la ruptura con su madre, siendo todavía una adolescente. A partir de ahí, tras algunos altibajos, continuó su carrera como modelo siendo la musa de pintores, escultores y fotógrafos, afiliados a los distintos ismos que configuraron la vanguardia parisina en el París de los felices años 20. En los enlaces a sus biografías en español y en francés en Wikipedia, podréis encontrar un listado de los artistas a los que inspiró y para quienes posó. En su momento, fue declarada la «reina de Montparnasse«, y no dudó en cantar y bailar en los cabarés de la época. Sin embargo, el estilo de vida, el abuso del alcohol y de las drogas, le llevó a un deterioro físico precoz, y a desaparecer de la escena intelectual relativamente olvidada.

Desnudo en el espejo, por Julian Mandel (imagen de dominio público); la modelo es Alice Prin, Kiki de Montparnasse. Es evidente que los criterios estéticos de la época no favorecían a las anoréxicas modelos de la actualidad (Fuente: Wikimedia Commons)

Yo me familiaricé con el personaje por mi afición a la fotografía, ya que fue amante y musa del polifacético artista norteamericano Man Ray, con quien hizo una de las obras más representativas de la fotografía surrealista, el Violón de Ingrés.

En el relato gráfico que hoy nos ocupa, conocemos a la joven Alice de niña, cuando vive con su abuela, y vamos siguiendo su vida hasta que desaparece de la escena parisina con la llegada de los alemanes a París, después de lo cual la encontramos ya retirada de la vida pública y enferma, muriendo con sólo 51 años en 1953. El relato está estructurado en escenas de su vida que son representativas de su forma de vivir, de sus relaciones, o de los acontecimientos más señalados de su vida.

Kiki de Montparnasse por el escultor aragonés Pablo Gargallo, Museo del Louvre. Fotografía de Hay Kranen (Fuente: Wikimedia Commons)

El relato gráfico es muy dinámico, aunque profundiza poco en los acontecimientos que narra. Creo que genera una sensación de superficialidad en la protagonista, cuando en muchos entornos se ha destacado que se puede considerar como una de las primeras mujeres realmente liberadas del siglo XX, aun con los costes personales que eso le produjo. Además, la historia se va desfondando conforme llega a sus últimos capítulos; creo que hubiese sido mejor dar más profundidad a determinados momentos clave de la biografía de la modelo, aun a costa de no ser tan exhaustivo en la descripción de su vida.

En resumen, un relato que no está mal, que me sirve para ir conociendo más el medio de la historieta, y que me ha entretenido a ratos.

Torre de Montparnasse

Montparnasse, el reino de Kiki, con su gran y emblemático rascacielos - Panasonic Lumix LX3

Libro: Esperando a Robert Capa

Literatura

Este año he tenido muy presente las figuras de Robert Capa y Gerda Taro. O Andrei Friedmann y Gerta Pohorylle. Como prefiráis. Exiliado, fotógrafos, amantes, idealistas,… Allá por el mes de junio tuve la ocasión de leer, y disfrutar, del Ligeramente desenfocado del fotógrafo húngaro. En septiembre, disfruté también de la exposición de ambos fotógrafos en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Y me compre el catálogo de las fotografías de Taro. De Capa ya tenía hace tiempo algún libro.

Por todo ello, cuando hace unas semanas me enteré de la publicación de una novela se Susana Fortes sobre la relación de la pareja, y a pesar de que suelo esperar a que este tipo de relatos lleguen a su edición de bolsillo, me compré el libro y en las dos últimas semanas he procedido a su lectura.

Esperando a Robert Capa
Susana Fortes
Editorial Planeta, Barcelona 2009
ISBN: 9788408087250

El relato es una novelización de la vida de Gerda Taro desde que la encontramos en el tren que la lleva, exiliada, desde Alemania al París de los años 30 hasta su muerte en la Batalla de Brunete en 1937, centrándose especialmente en la relación que mantuvo con el fotógrafo de origen húngaro, también exilado, Robert Capa.

He de decir, que a pesar del interés que sentía a priori por los personajes, me ha costado terminar de leer la novela. Normalmente, una novela de esta extensión que me enganche la leo en menos de una semana, y esta me ha durado casi dos semanas. No es que esté mal escrita, ni nada de eso. No dudo de las cualidades lingüísticas de la autora. Pero no me ha convencido lo que me ha contado y cómo me lo ha contado. Tengo la sensación de que más que una historia, me ha descrito una serie de imágenes tópicas, basadas muchas veces en fotografías de la época, como postales. Aquí Taro y Capa se conocen/se emborrachan/discuten (táchese lo que no proceda) en tal o cual café/bar/lugar de París que sea. Ahora lo vemos relacionándose con este o aquel intelectual de la época, o en medio de uno u otro acontecimiento social o político del momento. Y así hasta el momento de la contienda civil española. Lo dicho, todo me ha resultado muy tópico. No me ha generado o transmitido las emociones que deberían haber estado ahí.

Las expectativas eran elevadas. Habiendo recibido algún que otro premio, y con reseñas favorables en determinados medios, esperaba más de la novela. Pero, yo soy así. El hecho de que las intenciones sean buenas, de la mayor o menor afinidad ideológica con los personajes o con la autora, para mí no bastan para decidir que un libro me gusta. Y este me ha dejado frío. Es más, por mi simpatía con los personajes, me parece una ocasión perdida.

Una pena. ¿Verdad?

Cementerio Père Lachaise

El cementerio Père-Lachaise de París, donde fue enterrada la fotógrafa alemana con honores de heroína republicana - Panasonic Lumix LX3

Los cincuenta años de Astérix

Literatura

Lo comentaba hace unos días cuando hablaba de Maus, Astérix, el irreductible galo de la península de Armórica, cumple 50 años. Y merece que le dedique unas líneas.

De niño leía tebeos. Los habituales de la época. De muy pequeño, Pumby. Luego TBO, Din-Dan, DDT, Pulgarcito, etc… Y allá cuando ya tenía siete años, había oído hablar de Astérix. Pero sus aventuras no salían en ninguno de los anteriores. Una pena. En ese momento, tras una temporada en la que casi cada mes sufría un episodio de amigdalitis, fui operado y privado de mis amígdalas en casa de un otorrinolaringólogo que tenía su consulta en la calle Espoz y Mina de Zaragoza. Ante la valentía mostrada en tan duro trance, el galeno en cuestión dijo cuando terminó la faena,

Macho, ahora ya puedes pedirle lo que quieras a tus padres, que te lo has merecido.

Y yo contesté,

Quiero un ‘Astérix‘.

Y aquella misma tarde tuve mi Astérix. En concreto, Astérix y los normandos. Aquello fue la bomba, nunca me lo había pasado tan bien leyendo un tebeo. Con posterioridad tuve varios más, aunque no sobrevivieron a mi infancia y a la de mi hermana. Demasiado ajetreo. Ya con unos treinta años, echaba de menos las aventuras del pequeño galo. Así que comencé a comprar la colección completa, en un plan a varios años, pero eso sí, en la versión original en francés. Y ahí los tengo. Y disfruto de ellos. Hace casi cuarenta años que conocí al personaje. 11 menos que los que cumple en estos momentos. No está mal.

Los he disfrutado en los dos idiomas. En el original francés, reconozco que la calidad de las historias disminuyó notablemente con la muerte de su guionista, el genial Goscinny, y se hizo cargo del completo su genial dibujante, Uderzo. Genial como dibujante, pero menos como guionista. En el original español, tuvimos la suerte de que muchos de los números fueron traducidos por El Perich, humorista gráfico desgraciadamente ya fallecido, pero que supo no sólo traducir sino también adaptar al español los guiones de Goscinny de forma magistral y tronchante.

Resumiendo, uno de mis personajes favoritos, junto con todos sus colegas de la aldea armoricana que hoy y siempre resiste al invasor.

Foto ‘gabacha‘, claro.

Bouquiniste

Entre los 'bouquinistes' a orillas del Sena a su paso por París es frecuente encontrar volúmenes usados de las aventuras de Astérix el galo - Panasonic Lumix LX3

Libro: Maus

Literatura

Esta semana me he dedicado a un género que no frecuento; la historieta seria. O la novela gráfica o relato gráfico que llaman algunos. Allá por mis veintipocos compraba con frecuencia revistas de comics.

Nunca me ha gustado mucho la palabra comic. Su etimología que nos dirige directamente a la comedia hace que mucha gente no sea consciente de que se pueden contar historias serias, dramas o tragedias utilizando este medio. A mucha gente le quita seriedad esa apelación. En España, se ha utilizado mucho, y de hecho está recogido en el diccionario de la RAE, el término tebeo cuyo origen estaba en la revista TBO, que yo leí ocasionalmente en mi infancia y que creo que era una pequeña joya no suficientemente reconocida. Pero este término, por asociación con su origen nos remite más a las revistas de historietas infantiles más que a otra cosa. A un niño se le compran tebeos, pero ningún adulto aficionado al género reconoce leer tebeos. En algunas ocasiones, con la intención de darle carta de respetabilidad y seriedad, para las historietas largas y con un contenido dramático, se utiliza el término de novela gráfica. Aunque parece ser que algunos consideran el término un poco presuntuoso. Entonces, a pesar de que el término historieta, a pesar de ser un diminutivo de historia con las connotaciones que ello conlleva es el término más adecuado.

Retomo la cuestión. Allá por mis ventipocos compraba con frecuencia revistas de historietas, pero lo dejé porque… no sé,… nunca he sido lo suficientemente friqui para engancharme a la mayor parte de las historias que contaban aquellas revistas. Algunas cosas estaban bien,… el Torpedo de Abuli y Bernett lo recuerdo con cariño,… y otras cosillas. Pero durante muchos años, mi único contacto con el género fue mi colección íntegra de Astérix en su idioma original, el francés, que siempre he disfrutado, especialmente mientras la escritura estuvo a cargo del fallecido y difunto Goscinny. Por cierto que tengo que hablar algún día del 50º aniversario del personaje. Posteriormente, por la mala influencia de un buen amigo, me hice también con la colección completa de las historietas de Tintin, también en su idioma original. Pero nada más.

Y he aquí que me he animado a leer lo que algunos llaman un «novela gráfica». Os lo cuento.

Maus: Relato de un superviviente
Art Spiegelman
Ramdon House Mondadori, Reservoir Books
7ª edición, Barcelona 2009
ISBN: 978-84-397-2071-3

El autor, Art Spiegelman, nos lleva a través de sus dibujos a la historia de como su padre, un judío polaco, sobrevivió al holocausto después de pasar por una terrorífica odisea donde de puso en juego constantemente una mezcla de capacidad personal y suerte. Es una narración de la historia real de la familia del autor, pero el tema real del relato, más que una reflexión sobre el propio holocausto es el sentimiento de culpa del superviviente. Un sentido de culpa que en esta ocasión se transfiere de alguna forma del padre al hijo, aunque este nació tras la guerra, por la sombra que sobre su vida proyecta la muerte de su hermano mayor en uno de los guetos de la Polonia ocupada por los alemanes. La historia se cuenta en forma de flashbacks, en los cuales el padre del autor, ya anciano y residiendo en los EE.UU., va relatándole a lo largo de un cierto tiempo sus vivencias durante la guerra. Mientras tanto, asistimos también a los problemas familiares que como consecuencia de aquellas vivencias, sufren en el tiempo actual (años setenta y principios de los ochenta) los protagonistas de la historia.

Uno de los aspectos más curiosos e importantes de la historia es que el autor dibuja a las personas como animales diversos según su nacionalidad o etnia. Los judíos, sea cual sea su nacionalidad, son ratones. Los alemanes, consecuentemente, son gatos. Los polacos no judíos son dibujados como cerdos; lo cual nos habla también de los sentimientos de los protagonistas hacia sus anteriores compatriotas no judíos. No olvidemos que para los judíos el cerdo es un animal impuro. El relato permite comprender un poco mejor el porqué de esto. Otras nacionalidades aparecen eventualmente representadas. Los norteamericanos son perros, un francés aparece representado como una rana (hay una cierta explicación al respecto, ya que la esposa del autor es una francesa, que sin embargo es representada como ratón al estar convertida al judaísmo; pero hay una cierta discusión al respecto en la propia historia), los suecos son renos. Cuando un judío en la Polonia ocupada oculta su condición y se hace pasar por polaco étnico, aparece dibujado con una careta de cerdo. Creo que en su conjunto el recurso es de una potencia tremenda, e influye poderosamente en cómo se va siguiendo y sintiendo el relato.

No me siento muy cualificado en comentar los aspectos estilísticos del dibujo, más allá de lo dicho en el párrafo anterior. No tengo experiencia ni conocimientos suficientes para ello. En cualquier caso, lo que me ha sucedido a mí es que me he metido de lleno en el relato que me ha parecido interesantísimo, y he disfrutado a pesar del dramatismo notablemente de las andanzas de la familia Spiegelman. No me queda por lo tanto otra conclusión que animar a todo el mundo a que se adentren en esta forma literaria y lean este relato de indudable calidad.

La foto de hoy no podía ser de otro sitio…

Cambio de agujas en las vías de acceso al campo de Auschwitz II - Birkenau, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Cambio de agujas en las vías de acceso al campo de Auschwitz II - Birkenau, Polonia - Canon EOS 40D, EF 24-105/4L IS USM

Libro: La mujer del lunar

Literatura

Después de un par de libros de ensayo, alguno de ellos particularmente serio, decido evadirme con un poco de novela policiaca, que no es mi género favorito, pero que de todo hay que leer. Y como están de moda los autores suecos, pues elijo uno de ellos, para mí desconocido hasta ahora, y me dispongo a seguir las aventuras de asesinos y policías en algún lugar del norte de Europa.

La mujer del lunar (Kvinna med födelsemärke)
Håkan Nesser
RBA Libros – Serie Negra, Barcelona, 2009
ISBN: 978-84-9867-555-9

Lo que nos encontramos en este libro es la historia de una venganza. Una venganza delegada de una madre que muere a su hija. Una hija que es una mujer de 29 años, castigada ya por la vida, y que siente que nada tiene que perder ya, y que puede iniciar su labor de venganza libre de otras ataduras. Y así, desde el principio de la novela sabemos quien es la asesina, pero no sabemos porqué, ni sabemos cómo, ni sabemos si lo conseguirá. Con el primero de sus asesinatos, dos tiros en el pecho, dos tiros en los genitales, ya entendemos que es directa y por donde van a ir los tiros, nunca mejor dicho. En frente, intentando descubrir y detener a la asesina, un grupo de policías normales y corrientes, con vidas normales y corrientes, con aspiraciones normales y corrientes, que no son tontos pero tampoco genios, y que costosamente irán atando cabos. No diré más.

Es importante el ambiente. El autor, sueco, nos sitúa en una ciudad medianamente grande del norte de Europa que podría estar en cualquier país, aunque los topónimos, inventados nos invitan a quedarnos con la idea que estamos en los Países Bajos. Pero los apellidos de los personajes y sus andanzas nos hablan de Dinamarca, Alemania, Polonia,… cualquier sitio a orillas del Mar del Norte o del Báltico. Eso sí. En invierno. Con frío. Con humedad por la nieve, la lluvia o la niebla. Con catarros. Parece que sólo la tímida llegada de la primavera servirá para desenmarañar el lío que monta nuestra mujer con lunar.

La historia se lee bien y te engancha lo suficiente para saber qué pasa al final. Las motivaciones de la asesina las vas descubriendo por tu cuenta. El autor te va dejando las suficientes pistas para que antes de que te lo cuente al final ya te imaginas cual es el origen de esta venganza. Una venganza de mujeres hacia hombre poco considerados con las mujeres. Parece que esto últimamente es una tónica en la literatura sueca, ¿verdad? En fin, una novelita que cumple su misión de entretener con una calidad más que suficiente para decir que es un mero vehículo de entretenimiento. Tiene algo más de chicha. Así que, a los que os guste el género, a por ella. Y a los que no, pues seguro que hay otra cosa que os apetezca más.

Como el ambiente en la novela está frío, os dejo un foto de un día que hacía frío, mucho frío.

Tour Eiffel desde los jardines de Trocadero

La Torre Eiffel vista, a duras penas, desde los jardines de Chaillot - Panasonic Lumix LX3

Libro: La próxima Edad Media

Literatura

El libro de hoy es un regalo y una recomendación de un amigo muy querido. Así que he intentado leerlo con la tranquilidad y con la profundidad que el tema merece. Porque siendo un ensayo sobre sociología, historia y economía, no deja de ser un libro inquietante. Con elementos de terror si nos paramos a pensar. Aunque el autor pretenda dar un tono optimista al conjunto. Claro que… Bueno.

La próxima Edad Media
José David Sacristán de Lama
Ediciones Bellaterra, Serie General Universitaria, Barcelona, 2008
ISBN: 978 84 7290 419 4

Hace muchos, muchos años, leí una famosa trilogía de ciencia ficción, la trilogía de la Fundación, cuyo autor, Isaac Asimov, nos planteaba el siguiente escenario. Un gran imperio de dimensiones galácticas, que ha perdurado durante miles de años, está en decadencia. Y un conjunto de científicos, aplicando las ciencias estadísticas a la historia y a la sociología, prevé su caída y un largo, largo período de oscuridad en la civilización humana hasta que un nuevo imperio surja de la oscuridad y vuelva crearse una nueva civilización. Estos científicos buscan instaurar los medios, una serie de fundaciones científicas, que permitan reducir los tiempos de oscuridad unos 1000 años. Le he llamado trilogía, pero en la actualidad son muchos los libros que pertenecen a la saga. Pero por diversos motivos, los únicos que realmente me gustan son los de la trilogía original, publicada en los años 50.

Pues bien, el libro que nos ocupa hoy, que insisto NO ES DE FICCIÓN, trata sobre lo mismo. Las diferencias fundamentales son que la civilización cuyo derrumbe se prevé no es una ficticia civilización galáctica, sino nuestra propia civilización terrestre actual. Esta que en sus balbuceos iniciales de civilización tecnocientífica, y ayudada por la eclosión poblacional que nos lleva a ser casi siete mil millones de seres humanos, está alcanzando unos niveles de consumo de recursos que, para un sistema casi cerrado como nuestro planeta, son insostenibles, y por lo tanto, conllevará en un plazo no demasiado largo, se derrumbará trasladando a la población de la tierra a un estado tecnológicamente menos avanzado, y a una autorregulación de la población mediante guerras, hambrunas, enfermedades y otras catástrofes hasta que se alcance un nivel poblacional con un nivel tecnológico que tenga cierta sostenibilidad.

Como muy bien expone el autor, las «edades medias» no son un fenómeno nuevo en la humanidad. La más famosa, y de la que reciben el nombre todas las demás es la que se derivó del derrumbe del Imperio Romano de Occidente, aunque tuvo su repercursión en toda Europa y el Mediterráneo. Pero también son destacables el derrumbe del Imperio Maya, la crisis del Paleolítico Superior, la crisis de los Pueblos del Mar en el Mediterráneo oriental, entre otras.

El autor no se limita a comentar las causas y las consecuencias de la caída de la civilización, que aventura como segura, aunque de intensidad variable dependiendo de la actitud que tomemos las generaciones actuales, sino que también se aventura como hicieron «las fundaciones de Asimov» en proponer que elementos deben de preverse para que la «edad media» subsiguiente sea lo más leve y menos duradera posible, conservando lo que se pueda del saber actual. El final que propone para la especie humana es muy optimista, pero las consecuencias para las inmediatas generaciones a partir de este siglo XXI que podría ser el de la gran caída, son bastante lúgubres.

El libro se lee bien, con comodidad. Con comodidad lectora digo, porque genera una profunda inquietud intelectual. Los razonamientos aplicados me parecen suficientemente convincentes como para compartir la opinión de que el sistema actual, basado en el capitalismo competitivo, no está llevando a la catástrofe. Y que ni siquiera los esfuerzos y las corrientes de opinión que pueden llevar a mejorar la eficiencia energética pueden ser suficientes para parar esto. Quizá es demasiado tarde. Quizá nos hemos dado cuenta del follón que tenemos montado cuando no hay punto de retorno. ¿Cómo convencer a la gente de que tiene que dejar hijos, que más de 1.000 millones de humanos sobre la faz de la Tierra es una temeridad? ¿Cómo convencer a la gente de que deben desaparecer las naciones y dejar paso a estructuras supranacionales que tomen decisiones altamente desagradables para nuestro bienestar aparente por el bien de las generaciones venideras? ¿Como convencer a la gente que debe abandonar el capitalismo de libre mercado y empezar a trabajar en una economía planificada en la que se determine qué cantidad de recursos se gastan, para qué y cómo se reparten? A que suena imposible tomar todas estas medidas. Es más probable, que el neoliberalismo y los neoconservadores regalen los oídos de la gente con cantos de libertad que no sean más que el preludio donde la libertad brille por su ausencia por una proliferación de caudillismos y dictaduras violentas ante un mundo sin recursos.

En fin. Da para pensar mucho. O para todo lo contrario. Para decir no quiero pensar más en esto. La estrategia del avestruz. Que me temo es la que acabará imponiéndose.

Y bueno. Como el libro resulta un poco pesimista para el futuro inmediato de la humanidad, aunque relativamente optimista para el futuro más lejano, que consuela poco… os dejo con una imagen festiva. Que para eso en Zaragoza estamos en fiestas.

Morico

La comparsa de gigantes y cabezudos, perdida su mala leche de antaño, entretiene a los más pequeños a su paso por la Plaza de España de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

Libro: Vacas, cerdos, guerras y brujas

Literatura

Hace unos días vi recomendado este libro en Papel en blanco, y el comentario del autor de la reseña me llevó a buscarlo en las estanterías de las librerías. Y he aquí lo que opino yo.

Vacas, cerdos, guerras y brujas
Marvin Harris
Alianza Editorial, Antropología
ISBN: 978-84-206-3963-5

Este libro es un ensayo antropológico escrito por Marvin Harris, un importante antropólogo del siglo XX, relativamente controvertido, y principal representante de una forma de estudiar los fenómenos antropológicos denominada materialismo cultural. Este ensayo tiene ya bastante años, pues es del año 1980, lo cual tiene sus efectos, especialmente hacia el final del libro, donde el autor expone algunas de sus conclusiones.

Lo que hace el autor es coger una serie de situaciones sociales y culturales, que conllevan comportamientos aparentemente irracionales, inexplicables, excéntricos. Algunas de las preguntas son:

¿Por qué no comen cerdos los judíos y musulmanes?
¿Por qué los hindúes no comen sus numerosísimas vacas a pesar de las hambrunas que eventualmente han recorrido el subcontinente indio?
¿Por qué, a pesar de lo que digan los convencidos en las teorías del buen salvaje, encontramos tribus primitivas que tienen en la guerra su modo de vida principal, o en los que se desarrollan comportamientos violentos hacia las mujeres en paralelo como no se ven en el industrializado y presuntamente «desalmado» mundo occidental?
¿Cómo un movimiento mesiánico entre los judíos del siglo I tuvo el éxito de una difusión universal cuando a priori no se diferenciaba en nada de los múltiples mesianismos que se produjeron en Palestina en aquel momento?
¿Cómo pudo ser que entre los siglos XVI y XVII murieran medio millón de mujeres en Europa acusadas de brujería, siendo sometidas a tremendas torturas?
¿Qué fenómenos de comportamiento irracional se están presentando en el siglo XX?

La respuesta a estas preguntas que ofrece el autor es profunda y muy interesante. Ante todo, muestra que es posible un análisis racional que dé explicaciones a todos estos fenómenos, que supongo que no son más que algunos elegidos entre los más llamativos de los que se dan habitualmente en el mundo y a lo largo de la historia. También se muestra que existen diferencias entre las explicaciones que circulan habitualmente entre la sociedad, que pueden ser tan irracionales como aparentemente son los fenómenos en sí, y lo que es la explicación racional.

Es muy probable que los adeptos al cristianismo no se sientan cómodos leyendo que Jesús de Nazaret no fue más que un cabecilla con aspiraciones mesiánicas más entre muchos, y que no fue necesariamente un predicador del amor y de la paz. Que esos conceptos surgieron como necesidad para la supervivencia en las comunidades judías cristianas ante la hecatombe de los judíos en sus guerras con el Imperio Romano.

Tampoco será cómodo para los buenistas que opinan que los nativos de la Amazonía son todo paz y armonía con el medio en el que viven, cuando lean que el 30% de los varones Yanomamos mueren en guerras entre tribus en cualquier generación, y que sus mujeres son tratadas como mercancía y sufren agresiones de parte de los varones que hace que sufran frecuentes heridas y mutilaciones. Y que todo eso es debido al inestable equilibrio que tienen con el medio. Si uno lee las entradas en Wikipedia sobre las tribus que menciono y luego lee el capítulo dedicado a los mismos en el libro parece que hablamos de dos sociedades absolutamente distinta.

Quizá donde más chirríe al lector actual el libro es en sus capítulos finales donde el autor hace alusión a movimientos contraculturales, muchos de ellos originados en el entorno de los años 60 y 70, y que hoy en día parecen sobrepasados por otros fenómenos culturales o sociales. En esos capítulos, parece que el libro se ha quedado anticuado.

No obstante, es un libro que recomiendo vivamente al lector sin prejuicios, aunque también recomiendo prudencia y sentido crítico a la hora de aceptar todas las conclusiones y postulados del autor, pues percibo cierto entusiasmo subjetivo en su búsqueda de la objetividad y la racionalidad en la explicación de fenómenos humanos aparentemente irracionales.

Os dejo con una foto muy propia de las calles de Lisboa.

Ascensor da Bica

Al atardecer, una de las unidades del Ascensor da Bica desciende, mientras el fotógrafo sube montado en la otra unidad - Panasonic Lumix LX3

Libros: Revisitando Agatha Christie y sus Diez Negritos

Literatura

Como todo hijo de vecino, en su momento leí varios libros de Agatha Christie, especialmente algunos protagonizados por el ínclito Poirot o por la peculiar Miss Marple. Pero acabé aburriéndome un poco. Los encontraba repetitivos; pareciera que leído uno, estaban leídos todos. Y además, me daba la impresión de que había poca imaginación en la escritoria para el tratamiento de los personajes, basándose en tópicos absolutos sobre como debiera ser cada cual.

Pero tenía curiosidad por leer una de sus más famosas novelas. Muchos dicen que la mejor. Hasta el momento sólo me había gustado algo Asesinato en el Orient Express. Viendo un edición de bolsillo un poco mona en una librería, compré pues Diez Negritos.

Este es el típico crimen de la isla desierta, o de la habitación cerrada por todos lados, en la que no parece haber forma de que haya un criminal que haya llegado, entrado, matado a alguien, y luego desaparecido. En este caso, porque todos los personajes parecen víctimas y ninguno criminal. La acción transcurre efectivamente en una isla, donde son invitados diez personas, sin relación entre sí, y que todos parecen culpables de una muerte pero a los que la justicia en ningún momento podría haber juzgado y condenado. Un misterioso justiciero se encarga de ir dándoles matarile al son de la letra de una canción infantil que da nombre a la novela.

Pues bien… será de las mejor consideradas, pero me ha dado la misma impresión que antaño. Aunque la trama está bien, mejor que otras de la escritora, la acción está muy basada en los caracteres de los personajes. Pero estos son muy tópicos. Un tipo que es un canalla es descrito con la serie de facciones que el imaginario colectivo adjudica a un canalla. Un mayordomo tiene aspecto servil. Un militar tiene aspecto de seguro de sí mismo. Un antiguo policía tiene aspecto de… lo que sea. Es como si esta señora, que escribió la novela en 1939, viviera todavía en el siglo XIX donde se creía que la maldad o la bondad se heredaban y se asociaban a una serie de rasgos físicos.

Finalmente, tanto tópico me desmotiva, y llego al final del libro, por ver que pasa. Y me da igual.

Definitivamente, dejé de leer a esta señora porque no me gustaba. Y sigue sin gustarme. A otra cosa mariposa.

Os dejo con una fotillo de mis andanzas lusitanas.

Monumento a los descubridores

Un punto de vista poco habitual para fotografiar el Monumento a los Descubrimientos en el barrio lisboeta de Belem - Canon EOS 40D, EF 28/1,8

Libro: Claro de Tierra

Literatura

Este verano me está costando centrarme en libros de cierta trascendencia. Los comienzo, los interrumpo, casi los abandono. Por ello, cojo algún otro título más intrascendente, más relajado. Algo que mi «atormentada» y dura «cabecita» acepte con menos problemas. Y un campo con el que acierto con bastante seguridad es la ciencia ficción. Aunque no cualquier ciencia ficción, ya que en los últimos años también he desechado algún que otro pestiño con ínfulas de trascendencia e intelectualidad. Así que estando en estas, me refugio en una novela que podríamos llamar clásica de Arthur C. Clarke.

Claro de Tierra
ISBN: 9788497110983
Quinteto, Barcelona

Lo cierto es que esta novelita pertenece a un tipo de novela en la escritura de Clarke que me parece muy agradable. Novelas de carácter sencillo, en el que no se realizan alardes aventureros. Donde las cosas pasan a su ritmo, y en la que enfrenta alguno de los dilemas éticos que a juicio del autor pueden derivarse del continuado progreso científico y técnico de la raza humana. Para mí, está en un mismo tenor que algunas novelas excelentes como son Cita con Rama, donde se reflexiona sobre el primer encuentro con un objeto de origen extraterrestre, o Cánticos de la lejana Tierra, donde enfrenta a la humanidad con la inexorable realidad de que la vida en el planeta no será siempre posible y tal vez sea necesario, si es posible, emigrar. En menor medida con El fin de la infancia, que por su carácter de final de la especie humana tal y como la conocemos, es más desasosegante.

En este caso, tras doscientos años de progreso espacial, se afronta el primer conflicto entre la Tierra y sus ahora independientes colonias espaciales, conocidas como la Federación. El motivo del conflicto es el monopolio que la Tierra ejerce sobre materias primas que sólo se dan en abundancia en el planeta madre y, al parecer, en su satélite, la Luna, que políticamente pertenece a la Tierra. Si estalla una guerra, nadie sabe como puede ser. En este escenario, llega a la luna bajo la tapadera de ser un auditor contable un hombre que ha asumido una labor de contraespionaje. Se supone que en una de las bases científicas de la luna, un espía está suministrando información a la Federación.

No hay una descripción de la acción desenfrenada. No hay persecuciones ni enfrentamientos. El objetivo del autor parecer ser ilustrar al lector sobre cómo imagina el hábitat humano en una futura colonización de nuestro satélite. A Clarke le gustaba la ciencia ficción dura, por lo que el rigor científico intenta ser máximo… dados los conocimientos existentes en el año 1955. Así, como cosas que chirrían, parece que resultaba difícil concebir la miniaturización de los sistemas informáticos, o de sus sistemas de almacenamiento de memoria, o de sus sistemas operativos… los operadores de los mainframes con los que trabajan los astrónomos del año 2150 siguen manipulando las tarjetas perforadas, desconocidas por completo para la mayor parte de los usuarios de computadoras actuales. Tampoco parece que se previese el desarrollo de la telefonía móvil, o el desarrollo de los satélites artificiales que resolverían de forma más eficiente algunos de los problemas cotidianos que se plantean en la narración.

El climax de la novela llega cuando se produce la primera batalla espacial en la historia de la humanidad, donde se pone de manifiesto la capacidad del hombre para llegar a la destrucción. No comentaré los detalles ni hablaré del desenlace. Aunque diré que la novela está teñida de esa idea que tenía Clarke de que el ser humano es esencialmente bueno si le dan la oportunidad de ser racional y científico. Vamos. Un eterno optimista.

A mí me ha agradado la lectura de esta novela. Quizá no esté a la altura de la imprescindibles Cita con Rama o de la poesía que subyace en los Cánticos de la lejana Tierra, pero indudablemente tiene su interés. Así que ánimo. Si os gusta el género, no os la perdáis.

Luna sobre el canal

Un poderoso creciente lunar luce sobre el Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Lecturas de vacaciones: un tostón alemán y una entretenida introducción a la fotografía

Fotografía, Literatura, Viajes

Para el viaje a Berlín y alrededores me llevé de lectura la primera novela de la trilogía de Los Sonámbulos del escritor vienés Hermann Brock, Pasenow o el romanticismo:

Pasenow o el romanticismo
ISBN: 978-8-497-93926-3
Contemporánea DeBolsillo, Barcelona

Se supone que es una parodia de las novelas románticas, en la que encontramos a un joven militar alemán de la época imperial a finales del siglo XIX sumido en las dudas que le provocan sus relaciones por un lado con un prostituta checa y por otro lado, más formales, con la hija de un terrateniente prusiano. El joven mismo es también hijo y heredero de un terrateniente prusiano. Sin embargo, a mi no me llega a enganchar y me sume en un desinterés similar a una auténtica novela romántica del siglo XIX como las que intenta parodiar. Así que, aun transcurriendo en Berlín, motivo por el que la elegí, hacia la mitad le he mandado a freir espárragos porque sinceramente me da igual lo que le pase al tontochorras de Pasenow.

Mientras tanto, en nuestro deambular por Berlín dimos con una sucursal de la Librería Walther König en Burgstrasse 27. Una librería dedicada a los libros de arte en la que estuvimos más de media hora curioseando, y si no estuvimos más tiempor es porque dieron las ocho de la tarde y era la hora de cerrar. He ido un momento a su página web y no parece tener versión en inglés, sólo en alemán; tengo que confirmarlo. También tengo que comprobar si sirven al extranjero, porque puede ser n lugar donde encontrar cosas interesantes. Allí compre varios libros, uno de ellos un librito de la coleccion Very Shorts Introductions de la Oxford University Press, cuyo autor es Steve Edwards, y que se titula Photography: A Very Short Introduction.

Photography: A Very Short Introduction
ISBN: 978-0-19-280164-7
Oxford University Press, Oxford.

Este libro es un pequeño ensayo en 6 capítulos que pone las bases para una compresión de lo que es la fotografía como medio de documentación y como medio artístico. Ejerce una crítica clara y sistemática, pero en absoluto destructiva, sobre las diversas concepciones que a lo largo de su historia las sociedades han tenido sobre el uso y el significado de las fotografías. Salvo por el hecho de que está inglés, es un libro claro y fácil de comprender en sus conceptos, sin los cultimos que podemos encontrar en otras obras similares. También huye en la medida de lo posible de adoptar la forma de una historia de la fotografía, aunque cierto recorrido sobre la misma es inevitable. Me falta todavía un capítulo. No tardará en caer. Creo que es un librito muy interesante, que cabe en cualquier bolsillo, y que cumple perfectamente su objetivo. Eso sí, que nadie espere un libro que le explique cómo se hacen la fotografías.

Bueno. Me despido con la última fotografía tomada en el viaje. Desde el AVE que me traía a Zaragoza. Llegando a la capital aragonesa, al atardecer.

P1070798

El AVE entra en el Valle del Ebro ya en las proximidades de la ciudad de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Libro: The Devil’s Eye

Literatura

Como es tradicional en mí durante los veranos, siempre dedico la parte central de esta calurosa estación a alguna lectura que sea fácil de leer, entretenida y refrescante. Y con frecuencia opto por el género de la ciencia ficción. Tiendo a elegir alguna space opera, que frecuentemente son más ficción que ciencia, y en esta ocasión ha sido así. Me he leído The Devil’s Eye de Jack McDevitt. Y aquí va el comentario.

The Devil’s Eye.
ISBN: 978-0-441-01635-8
Ace Books, New York

Conocí las novelas de Jack McDevitt hace unos años cuando leí Las máquinas de Dios. Con un estilo sencillo, al alcance de cualquiera, bastante ameno, mezclaba elementos estrictamente científicos, relacionados con lo que pasa en el espacio profundo, con las aventuras que un grupo de seres humanos pasaban en sus travesías espaciales. Travesías para las que, por supuesto, hay que inventar alguna forma de superar el límite de la velocidad de la luz, porque si no no hay acción que valga ante la gran duración de los viajes interestelares. Y esto hace que en la space opera tenga un mayor peso la parte ficción que la parte ciencia. Pero era muy entretenido. En un viaje a Londres, encontré en una librería algunas obras más en edición de bolsillo y, desde entonces, he ido tirando de Amazon.co.uk para ir comprando las novelitas de este autor, que son una excelente evasión, aunque con calidad irregular. Alguna ha flojeado.

De los universos en los que se mueve el autor, la novela que aquí nos ocupa es la última de las aventuras de Alex Benedict. Este es un arqueólogo de dentro de 10.000 años, en una Vía Láctea parcialmente colonizada por el ser humano, que vive en un planeta, Rimway, no muy alejado del borde galáctico, y que se dedica a pillar objetos antiguos para luego conseguir pingües beneficios con su venta a los ricachones de la galaxia. Tiene como ayudante a Chase Kolpath, una mujer de la que te enamoras de inmediato, que ejerce un doble papel como asistente y como piloto de la Belle-Marie, la nave espacial que les lleva en sus correrías por la galaxia. En sus aventuras siempre hay un punto de misterio a desentrañar, momentos de peligro, e incluso no faltan los alienígenas con quienes los humanos comparten la galaxia de formas no totalmente pacífica. Eso sí, siempre se incluye en el centro del misterio algún elemento astronómico científico sobre el que pivota la acción.

En la novela que aquí nos ocupa, nuestros héroes reciben la petición de ayuda de una escritoria de terror, que en sus investigación en Salud Afar, un planeta exterior a la galaxia, que aterrada por un tremendo descubrimiento y sin poder hacer nada por evitar las consecuencias del mismo, pide un borrado de su personalidad para poder llevar una vida distinta sin tener que soportar la carga. Nuestros héroes parten para Salud Afar donde se convierte en investigadores, son acechados por una facción corrupta de las fuerzas de seguridad del planeta, son presos, escapan, se convierten en embajadores ante los alienígenas,… de todo.

Como fondo científico, las peculiaridades de un sistema solar que por razones desconocidas se ha visto expulsado del cuerpo central de la galaxia, en la que una única estrella, una gigante, probablemente una estrella de Wolf-Rayet, situada a cientos de años-luz del planeta, es el único cuerpo celeste que brilla en las noches además del halo difuso de la galaxia. Estas estrella de gran masa, extremadamente brillantes, son fieles a aquella expresión de la cultura popular que dice «vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver».

No es la novela más dinámica y entretenida del autor. Le cuesta entrar en acción, aunque hay una parte central muy entretenida. Atentos al intento de llegar a ponerse en órbita con un aero-taxi. También el final me ha resultado un poco pesadote. Poco a poco nos vamos dando cuenta que el auténtico protagonista de la novela no es Benedict sino la guapa Kolpath. Y lo que el final depara a esta eficaz piloto estelar no es acorde a su discreta personalidad. Pero bueno, es verano, y es entretenimiento. Nadie pretende sacar grandes conclusiones de este tipo de lecturas. Se trata de entretener las neuranas en las calurosas tardes de verano hasta que las temperaturas permiten salir a pasear un poco por las recalentadas calles de la ciudad.

Observatorio de Jungfraujoch

Los observatorios astronómico, como el que encontramos en Jungfraujoch, son necesarios para evitar las sorpresas estelares que deparan a los protagonistas de las novelas de McDevitt - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited