[Cine/TV] El discurso del rey; Upstairs, Downstairs (2010); y revisitando Lo que queda del día

Cine, Televisión

La tarde de este pasado día de Reyes la tuve relativamente relajada. Y por ello planificamos una tarde temática. En realidad no planificamos nada. Surgió. En primer lugar surgió la posibilidad de ir al cine aunque fuese a la improbable hora de las 5 de la tarde. A ver El discurso del rey (The King’s Speech). Luego ya enlazamos con terminar de ver la secuela que recientemente ha emitido la BBC de la mítica Upstairs Downstairs (Arriba y abajo). Y porqué no. Ya que estaba, volví a ver The Remains of the Day (Lo que queda del día), una interesante película que tiene ya unos años. Las tres se sitúan en el Reino Unido, en la década de los 30 del siglo XX, y sus argumentos tienen sus puntos de aproximación. Me saldré de forma habitual de comentar las películas y las series de televisión, y haré un comentario en paralelo de las tres. Y de alguna forma, complementan el ciclo de productos audiovisuales de las últimas semanas, que comenzó con Downton Abbey y siguió con Gosford Park.

Catedral de Wells

En Lo que queda del día, el mayordomo inicia un viaje hacia el oeste del país para reencontrarse con la antigua ama de llaves; quizá su recorrido le llevase a pasar por las cercanías de la catedral de Wells, en Somerset (Reino Unido) - Fujifilm Finepix F10 (composición de dos fotogramas)

Sinopsis

Si en 1993 James Ivory nos contaba como unos ingenuos nobles británicos caían hechizados por el embrujo de los nazis en The Remains of the Day, mientras un serio mayordomo (Anthony Hopkins) y una dinámica ama de llaves (Emma Thompson) vivían una nunca confesada historia de amor, constreñida por las convenciones sociales. Las otras dos producciones más modernas nos hablan de algunos de los acontecimientos de la época desde otros enfoques.

Así, en Upstairs Downstairs (2010), conoceremos como la antigua mansión en el exclusivo barrio de Belgravia se ve ocupada de nuevo por un joven y prometedor diplomático que se instala con su esposa y la hermana menor de ésta. Un nuevo grupo de servidores se formará, de los que sólo quedará en común con la antigua familia Rose (Jean Marsh), actualmente como ama de llaves. Pronto conoceremos como entre los personajes que visitarán la casa se encuentra Wallis Simpson, amante y futura esposa del todavía príncipe de Gales, que se verá obligado a abdicar como futuro Eduardo VIII, cuando se empeñe en contraer matrimonio con esta divorciada americana. Pero también aparecerá algunas siniestras visitas como el embajador alemán, Von Ribbentrop. Y asistiremos a cómo, mientras van sucediendo los pequeños dramas domésticos, las amenazadora sombra de los fascismos se cierne sobre el futuro de Europa y de los británicos. Termina la historia poco después de la sonora abdicación del futuro duque de Windsor.

Y mira tú por dónde, en El discurso del rey, dirigida por Tom Hooper, asistiremos a las tribulaciones del duque de York (Colin Firth) futuro rey Jorge VI, que animado por su esposa Isabel (Helena Bonham Carter), decide ir a un terapeuta del habla (Geoffrey Rush), con quien trabará una relación peculiar que acabará en amistad, mientras los dramas sucesorios mencionados en el párrafo anterior se producen, y sin comerlo ni beberlo acabará coronado y al frente (simbólico) de la nación en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Producción y realización

Nos encontramos con tres producciones de muy distinto tenor, aunque espléndidas en cuanto a medios y ambientación.

Mientras que en la película de 1993, los auténticos protagonistas son los sirvientes, sus dramas, sus sentimientos, magnificamente llevados por un director que no es especialmente santo de mi devoción. Que me resulta un poco,… no sé,… frío. Pero en esta ocasión su forma de realizar le viene al guante. La realización de la moderna película sin embargo tiene prácticamente un único fin, el lucimiento interpretativo de sus actores que, como comentaré más adelante, aprovechan sin lugar a dudas.

La producción televisiva es sin duda impecable, aunque quizá no acabe de enganchar emocionalmente como su antecesora de los años 70.

Belgravia Square

Belgravia Square es el corazón del barrio de Belgravia en Londres; barrio donde se situa la acción en la serie que hoy comentamos, y que está plagada de legaciones diplomáticas - Canon Digital Ixus 400

Interpretación

Excelente en los dos largometrajes, donde el peso dramático descansa sobre el trabajo de unos intérpretes en estado de gracia. Todos ellos suelen ser sólidos intérpretes en cualquier trabajo que realizan, pero en ambas películas están espléndidos.

En cuanto a la serie televisiva, sin duda estamos ante unas excelentes interpretaciones, aunque dada la naturaleza coral de la producción, y el propio lenguaje del medio televisivo, tienen un menor lucimiento.

Conclusión

De las tres producciones que he ido comentando, la que en estos momentos me gusta más es la más antigua. Es una película que he ido apreciando más con los años. Creo que ha envejecido muy bien, sobre todo por la excelente labor de sus dos protagonistas.

La película más actual presenta para mí un problema. Y es que las peripecias personales de la familia real británica a lo largo del siglo XX me interesa más bien poco. Mientras que una producción similar de hace unos años tenía el aliciente de que en cierta medida profundizaba en determinados acontecimientos políticos de la década de los 90, en la que ahora nos ocupa no profundiza en los acontecimientos sociopolíticos de la época. Así que se queda meramente como una producción bonita de ver, y que tiene como fin admirar el trabajo interpretativo de sus protagonistas. Pero aquí viene un nuevo problema. Ver esta película doblada al castellano es un crimen. Pero no hay ninguna copia en versión original en Zaragoza. Claro. Luego se quejan de la piratería. ¡!

La producción televisiva, si bien es entretenida, no acaba de alcanzar el nivel que las expectativas asociadas a su precursora levantaba. Y así, si la comparamos con la reciente Downton Abbey, creo que esta un paso por detrás. Pero se deja ver sin ningún problema. No está mal.

Calificación de El discurso del rey

Dirección: ***
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Recomendación musical

En un podcast reciente de Jazz porque sí dedicado a Count Basie, hay varios temas muy interesantes, pero sugiero que se preste atención al último tema del programa, una versión de Low Life, que está realmente muy bien.

Guardias Coldstream

Pequeña formación de Guardias Coldstream, tradicionales guardias de la familia real en Buckingham Palace - Canon Digital Ixus 400

[TV] Oído canibal

Televisión

Esta vez traigo una novedad curiosa. Voy a comentar una serie de televisión española. Normalmente no las veo. Hace muchos años que no encuentro nada razonablemente decente. Hay varios motivos para ello. Quizás alguno salga a la luz más adelante. O no. Da igual. El caso es que estos días atrás he podido ver esta poco convencional serie, Oído canibal, producción de Canal Plus, emitida por su canal cultureta, Canal Plus Xtra HD.

Sinopsis

Un grupo de los denominados «hackers sociales» hace terapia de grupo para resolver sus sociopatías. Son gente que se obsesiona con conseguir información de otras personas para luego saber todo de ellas, suplantarlas u otras consideraciones. Así, tenemos a uno que se introduce en las cuentas de correo de sus víctimas, y a partir de ellas llega a inmiscuirse y a condicionar sus relaciones. Otra, se nutre de toda la información posible de otra persona, la cual anota en un cuaderno negro, se introduce en su casa y llega a suplantarla si llega el caso. Aquello otra, reparte propaganda a la salida del metro para seleccionar a sus objetivos, hombres con los que luego sigue un ritual sexual de tintes sado-masoquistas. Y una, se las ingenia para abrir las taquillas de los vestuarios y así saber todo lo que haga falta de sus víctimas potenciales.

Durante unas semanas seguimos las evoluciones de estas personas, así como de sus víctimas, de sus novios, amigos o familiares, o en su entorno laboral.

Producción y realización

Mucha cámara en mano, mucho plano subjetivo, montajes muy dinámicos, un aspecto documental, llevan a un producto muy distinto de lo que se ve habitualmente en las producciones de televisión nacional. Es adecuado para el objetivo que se busca, y se agradece que se aleje de los clichés habituales.

Interpretación

Actores y actrices poco conocidos, que no lo hacen mal,… sobre todo si tenemos en cuenta el pobre nivel interpretativo de la ficción televisiva española. Este es uno de los aspectos principales que me hace rechazar las series españolas. Malas interpretaciones, en las que mostrar enfado es hablar a gritos, o ser natural es decir muchos tacos y decir «o sea» y «vale». Creo que en esta ocasión apreciamos un esfuerzo notable para mejorar este panorama, aunque el resultado creo que es irregular. Lo cual es mejor que la mayoría de los casos.

Conclusión

No he terminado entusiasmado. Desde luego, para quienes por ahí han escrito que esto podría ser el comienzo de una «hbo» nacional,… pues no. Nada de eso. Pero se agradece el esfuerzo Y quien sabe. Con el tiempo…

Tocada por la estrella

Me pongo un poco "hacker social", o puñetero que se dice castizamente, y consigo que la anciana que pasea ante la basílica de San Antonio en Zaragoza, aparezca tocada por la estrella de Belén - Panasonic Lumix LX3

Cine y TV para Navidad; Blake Edwards, Coppola, Kubrick, Altman y el Doctor, entre otros

Cine, Televisión

Cuando llegan los días de las fiestas navideñas, cuando el frío suele apretar más en Zaragoza, apetece salir menos, en las tardes de los festivos donde tampoco hay muchos sitios donde ir, suelo aprovechar para ver películas de otro tiempo. Algunas de ellas las he visto un sin fin de veces, como Casablanca, a la que dediqué una tarde hace unos días ya. O Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó), que suele caer más hacia Año Nuevo o Reyes. Pero otras son un repaso a películas que me gustan pero he visto sólo en alguna ocasión, o películas a las que quiero dar una oportunidad. También este año está matizado porque la situación familiar ha hecho que haya renunciado a alguna actividad social. Estoy algo cansado. Lo que ha favorecido que me apeteciese sentarme en mi butaca favorita a ver buen cine.

Un listado de lo visto en estos últimos días:

Blake Edwards: Recientemente fallecido, diversas cadenas han programado películas suyas como homenaje. Y yo decidí grabar para ver en estos días Experiment in Terror (Chantaje contra una mujer). Creo que la había visto una vez, hace bastante tiempo. Pero no me acordaba mucho. Bueno. Pues me ha gustado un montón. Por muchas cosas. Pero destacaré tres. Lee Remick estaba absolutamente sensacional, tanto como actriz como por guapa. La cinematografía en blanco y negro, con unas iluminación maravillosa firmada por Philip Lathrop, recomendable para todos quienes amen la fotografía. La estupenda música de Henri Mancini.

Francis Ford Coppola: Hace poco leí un artículo en el que alguien, una vez más, ponía por las nubes el Dracula del director italoamericano. Así que decidí darle una oportunidad… Pues nada. Que no me engancha. No le pillo el truco a esta película. Acaba aburriéndome. Más larga que un día sin pan. Y encima no puedo quitarme de encima el prejuicio que tengo hacia la Ryder y el Reeves. Uiggg… Ni ver a la Bellucci en tetas sirve como aliciente.

Stanley Kubrick: Sin embargo cada vez me alucina y me admira más la acidez critica del maestro en Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb (¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú). Y qué actual me parece todavía en según que cosas. Nadie debería dejar de verla.

Robert Altman: Hace unos días mencionaba Gosford Park en la entrada que dediqué a la serie de televisión Downton Abbey. Si bien la filmografía de este director es algo irregular, reconozco que hay algunas de sus películas que me parecen imprescindibles. Y que maestría para manejar los repartos corales. O para dar protagonismo a quien no parece tenerlo. Indudablemente, los actores que interpreta a los de «arriba» están estupendos. Pero los de «abajo» están insuperables. Echad un vistazo al reparto en IMDb, y veréis que colección de ilustres de todas las edades. Cada vez me gusta más.

Pero no todo va a ser cine en estos días. Y también me he merendado el especial de navidad de Doctor Who. Inspirado en A Christmas Carol (Un cuento de Navidad) de Dickens, cuyo título adopta aunque contando una historia distinta, nos traslada como de costumbre a un mundo de fantasía apto para todos los públicos, con una aventura amable aunque con un tono dramático siempre. Claramente orientada a los críos, no dejará de entretener a los adultos que se dejen llevar por una fantasía bien realizada. Lo mejor, que volvemos a ver a Amy Pond (Karen Gillan) con el disfraz de policía con el que la conocimos hace unos meses en el primer episodio de la quinta temporada de la nueva época del Doctor. Lo peor, que Amy Pond (Karen Gillan) hace un papel secundario en esta historia y sale poco… para mi gusto.

Así que ya tenéis algunas recomendaciones para conseguir que por «la caja tonta» salgan contenidos que contraríen ese ominoso apelativo.

Recomendación musical:

Cómo no,… el tema principal de Experiment in Terror de Henry Mancini. Aunque también el tema de Dr. Strangelove…, basado en la canción popular de la Guerra Civil de los Estados Unidos When Johnny Comes Marching Home. Este tema también ha salido en otras películas bien conocidas como Stalag 17 (Traidor en el infierno) o Antz (Hormigaz), entre otras.

Puente del Parque Grande

El puente sobre el río Huerva que sirve de acceso al Parque Grande de Zaragoza; un camino que estoy haciendo en estos días más de lo que me gustaría - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8

[TV] Maravilloso culebrón de época británico; Downton Abbey

Televisión

Que la época victoriana fue un momento importante en la sociedad británica no lo duda nadie. Con el imperio en todo su esplendor, salvo la pérdida de parte de las colonias nortamericanas a finales del siglo XVIII, y con la revolución industrial a toda velocidad, era una de las sociedades más potentes y dinámicas que había en el panorama internacional.

Sin embargo, en la base de esa sociedad todavía existían estructuras generadas mucho tiempo atrás, en el feudalismo agrícola, en una sociedad profundamente separada en un sistema de clases, muy rígido, muy conservador. Y estas estructuras continuaron en vigor hasta las profundas crisis que las turbulencias de la Gran Depresión, y la Segunda Guerra Mundial trajeron, anunciando el ocaso del imperio.

Sin embargo, ningún sistema social se derrumba de repente, siempre hay un periodo de crisis, durante el cual es interesante saber qué sucede. Y ese periodo, para la sociedad victoriana, viene representado por la época que podemos situar entre poco antes de la Primera Guerra Mundial y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

En la literatura, el teatro, el cine y la televisión británicas, uno de los elementos más analizados son la familia, núcleo básico de la sociedad victoriana. Especialmente las familias de clase alta o media alta, en las que además del núcleo familiar básico, o ampliado a los familiares cercanos, hay que incluir el servicio doméstico, con una estructuras tan rígidas como el conjunto de la sociedad. Hasta ahora, hemos podido admirar obras como Upstairs, Downstairs (Arriba y abajo), Gossford Park, The Remains of the Day (Lo que queda del día), que han tratado de una forma u otra estos temas. Entre otras. Hoy quiero comentar la última producción de la cadena británica ITV, Downton Abbey, que le da una nueva vuelta de tuerca al tema.

Sinopsis:

Abril de 1912. A Downton Abbey, la magnífica residencia de los condes de Grantham, llega un telegrama. En el hundimiento del Titanic a fallecido el sobrino de los condes que iba a heredar la propiedad y la fortuna de los condes, y que estaba prometido con la hija mayor de los condes. Estos sólo tienen hijas, y el heredero necesariamente ha de ser un varón. Por lo tanto, el nuevo heredero es un primo lejano, burgués, procurador en los tribunales. La mansión está servida por un pequeño ejército de sirvientes, que también tienen sus cuitas, agudizadas por la llegada de un misterioso nuevo ayuda de cámara, que sirvió como ordenanza del conde en el ejército.

A partir de ahí, asistiremos a cómo surgen amistades y enemistades, rencores y alianzas, todo un mundo que pretende reflejar lo que sucede en una sociedad cambiante. La acción llega hasta el momento en que se declara la Primera Guerra Mundial.

Producción y realización:

La serie de época más cara de la televisión británica. Localizaciones naturales privilegiadas. Un montón de actores, coordinados perfectamente. Una calidad de imagen, en alta definición, absolutamente envidiable. Una magnífica producción que acompaña muy buenos guiones que hacen que podamos seguir las andanzas de casi 20 personajes, muchos de ellos protagonistas, sin que nos perdamos. Excelente.

Interpretación:

Uno de los puntos fuertes de las producciones británicas, con muchos actores con larga experiencia en las exigentes tablas teatrales inglesas. Comentar las interpretaciones de todos los actores y actrices serían excesivamente prolijo. Pero cuanto son capaces de decir sin mencionar una palabra. Entre los que se desenvuelven escaleras arriba, desde grandes veteranas como Maggie Smith, u otras algo menos pero muy sólidas como Elizabeth MacGovern, o la muy interesante y bastante más joven Michelle Dockery, que poco a poco va componiendo uno de mis personajes favoritos. Entre los que trabajan y se esfuerzan escaleras abajo, la sobriedad y cordialidad de Joanne Froggatt, el estoicismo de Brendan Coyle, o la silenciosa expresividad de Jim Carter. Y no es que los que no nombre estén mal. Es que si no me alargaría en exceso.

Sí que es destacable en general, que los papeles femeninos son mucho más interesantes en la trama. Son las mujeres quienes realmente soportan las decisiones importantes en la acción, las que la hacen mover, las que sufren las consecuencias. Probablemente, como en la vida misma. Eso hace que la labor de las actrices femeninas sea todavía más meritoria. En este sentido, debemos cuidar el sesgo inducido por el envoltorio. Las actrices de «arriba» se nos presentan guapísimas, con maravillosos vestidos y peinados, en un entorno de ensueño. Las de «abajo» con delantales y cofias, con plumeros, o entre cacharros de cocina. No nos debemos dejar engañar. Están excelentes igualmente, y no debemos relegarlas en nuestra consideración a la hora de valorar el conjunto.

Conclusiones:

Decir que sería un producto original sería muy atrevido. Ya he mencionado tres ejemplos anteriormente de producciones relacionadas con los temas y la época, aunque muy distintos entre sí. El antecedente más claro es Upstairs, Downstairs, si bien aquella serie se centraba en una familia acomodada de Belgravia en Londres, y en esta nos hallamos más en el entorno rural de reminiscencias casi feudales. Pero básicamente, estamos en lo que estamos. En un culebrón familiar, que según den las audiencias se puede prolongar durante unos cuantos años, e incluso décadas.

El principal hecho diferencial con aquella es el presupuesto y los medios de producción. Los actuales son absolutamente impresionantes, y estamos ante una auténtica superproducción, que puede tener continuidad en años futuros. Ya está comprometida una segunda temporada de ocho episodios. La primera ha tenido siete.

Yo no puedo dejar de recomendarla vivamente, tanto si a uno le gusta la televisión, como si le gusta el buen cine, pues elementos de ambos encontraremos en la serie.

Nota práctica:

Una de las cuestiones que más confunde es la línea temporal de la acción. Muchos espectadores se han visto sorprendidos cuando en el sexto capítulo se han encontrado en el año 1914, cuando en el primero estaban en 1912. Pareciera que han pasado unas semanas o como mucho unos meses. Sin embargo, entre capítulo y capítulo pasa tiempo. Meses. Algo que se nota en muchos detalles de producción. El vestuarios, los acontecimientos históricos, referencias a las actividades de los personajes principales. Todo muy sutil, pero está ahí. En cualquier caso, para despistados he encontrado un página, en inglés, donde explican el orden cronológico de los acontecimientos.

Sugerencia musical:

Lo primero sería hacer referencia a la banda sonora de la serie, pero sólo he encontrado alguna versión del tema principal. También se me había ocurrido recomendar la música de Sadie and the Hotheads, grupo en el que participa la actric Elizabeth MacGovern y con quienes ha cantado alguna vez la también actriz Michelle Dockery, pero no tienen enlace en Spotify, y no he podido escucharlos adecuadamente. Pero finalmente me iré al conjunto de marchas Pomp and Circumstance de Edward Elgar, de la que es particularmente muy conocida la marcha número 1. Os pondrá inmediatamente en situación. Muy británicas.

El Támesis desde Greenwich

Puesta de sol junto al río Támesis, en Greenwich, en el Gran Londres; también muy británico - Canon Digital Ixus 400

[TV] Final a la quinta temporada de Dexter; esperando con impaciencia la sexta

Televisión

La cuarta temporada de nuestro sociópata favorito fue fenomenal. Con un final impactante que para muchos era imposible de superar. Porque era a la vez una conclusión y un cliffhanger de cara a la siguiente. O así lo quisieron ver muchos. Ha transcurrido un año y muchas cosas han pasado. En nuestra vida y en la de Dexter.

Recordemos el entorno para quienes no estén al tanto. Por lo tanto, advirtamos que en las siguientes líneas se puede destripar parte del argumento de las cuatro primeras temporadas. Dexter (Michael C. Hall) fue un niño que fue encontrado en un contenedor, sentado sobre un charco de sangre, junto al cadáver de su madre. Adoptado y criado como un auténtico hijo por el policía que lo encontró, pronto dio señales de ser un sociópata cruel, con un fuerte potencial para convertirse en un asesino en serie. Pero su padre adoptivo se dio cuenta, y sintiéndose incapaz de evitar el funesto destino del chaval, lo encauzó con un código que pudiera entender y asumir. Sus víctimas tenían que merecer su destino fatal, y las «ejecuciones» debían seguir un método limpio y ordenado que minimizara las posibilidades de ser pillado.

Y así lo conocimos. Así como su entorno familiar y laboral. Porque para más inri, su hermana adoptiva es policía y el trabaja como técnico en el departamento de la policía científica, especializado en sangre. Y supimos también en las primeras cuatro temporadas cómo en cada una de ellas se enfrenta a otros sociópatas, o criminales, o tiene que bordear a los policías que trabajan con él y sospechan de él. Y conocimos, cómo se conformaba su propia familia, con una mujer por la que nunca supimos si sentía amor, en el caso de que sea capaz de algún sentimiento. Y tuvo un hijo… y asistimos al tremendo final de la cuarta temporada.

Y así empieza la quinta. Viudo, con un hijo, y enfrentado a nuevos problemas. Con un nuevo asesino en serie como antagonista, nuevos problemas en el entorno laboral, y… bueno… conoce a una mujer, Lumen (Julia Stiles), víctima de sus nuevos antagonistas, que se convertirá en su compañera, tanto de asesinatos como de cama… Y hasta aquí puedo contar, que he contado mucho.

Lo mejor de la serie es que cambia. Dentro de un marco estable y reconocible, los retos, las situaciones a enfrentar, van variando. Y el personaje crece. Esto es un desafío notable para los guionistas del que, por el momento, van saliendo airosos. Y por lo tanto, yo me encuentro entre los incondicionales de la serie. Esperemos que durante un tiempo todavía. Porque ya está anunciada la sexta temporada. No siempre tiene la misma intensidad, ni el mismo impacto, pero sí que está siempre interesante. El final de esta quinta temporada ha sido más reflexivo, como lo fue el principio. Todo se relativiza más. Dexter ha conocido algo muy parecido al amor; más parecido que lo que sintió por la desafortunada Rita. Pero también ha aprendido ha aceptar las pérdidas de la vida; y las ganancias, que también las ha habido.

Muy recomendable. Por supuesto.

Recomendación musical:

Lo más adecuado que se me ocurre es la banda sonora de Anatomía de un asesinato, memorable película de Otto Preminger, protagonizada por James Stewart, una guapísima Lee Remick, y un cínico Ben Gazzara, que gozaba de una magnifica banda sonora a cargo de un inspirado Duke Ellington.

Calle de Alcalá

Como no tengo fotos ni de Miami ni de asesinos en serie, sigo poniendo imágenes del estupendo atardecer de hace unos días desde la terraza del Círculo de Bellas Artes de Madrid - Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH.

[TV] Una de muertos vivientes que no está mal

Televisión

Ha sido una temporada muy corta la primera de The Walking Dead. En seis capítulos han completado un ciclo en la nueva vida de un grupo de supervivientes de una epidemia de caracter apocalíptico. El problema de la epidemia es que los muertos no dejan de dar por el saco. Se convierten en muertos vivientes, en caminantes, en lo que tradicionalmente se ha dado en llamar zombis.

Bien es cierto que en su significado original, un zombi no está realmente muerto. Es una persona sin voluntad bajo el influjo de determinadas sustancias psicoactivas utilizadas en determinadas religiones y creencias supersticiosas de origen africano. Sin embargo, al populacho le llegaba la idea de que eran personas muertas que resucitaban sometidas a la voluntad de algún hechicero o figura equivalente. La primera explicación, la de las drogas psicoactivas, es mucho más acorde con un pensamiento científico racional. Pero tiene menos gracia de cara al consumo de productos de terror más o menos gore, por lo que la literatura y el cine han preferido siempre la explicación del populacho. En cualquier caso, la serie de televisión que nos ocupa evita el uso de la palabra zombi, como veremos.

Sinopsis

El inicio de la serie lo hacemos acompañando a un policía de algún condado del sur de los Estados Unidos, que en un momento dado, en una persecución a unos malhechores, es tiroteado por éstos, y queda gravemente herido, en coma. Cuando despierta en el hospital, se encuentra solo, abandonado de sus amigos, familia y cuidadores, y con los pasillos del hospital llenos de cadáveres, algunos más extraños que otros. Pronto se dará cuenta de la existencia de unas extrañas personas que desean atacarle aunque se comportan como si careciesen de comprensión y voluntad propia. El resto de la población parece haber desaparecido. El encuentro con un padre y un hijo le aclarará lo sucedido, y empezará a comprender el comportamiento de quienes a partir de ese momento conoceremos como «caminantes», y aprenderá a defenderse de ellos.

En una visita a su casa, encuentra indicios de que su familia ha podido huir, y decide salir en su busca, para lo que se dirige a Atlanta, la gran ciudad más cercana. Allí se verá metido en un lío notable, pero al mismo tiempo encontrará a un grupo de supervivientes, entre los que, finalmente, se encontrarán su mujer, su hijo, y su mejor amigo y compañero. A partir de ese momento, la serie se centrará en las aventuras por la supervivencia de este grupo de gente.

Producción

Lo cierto es que a mí no me han atraído nunca gran cosa las películas de zombis. Hace muchos años, cuando el Cinema Eliseos de Zaragoza era sala de arte y ensayo, vi La noche de los muertos vivientes, que de alguna forma se puede considerar la obra fundacional del género, o al menos la precursora más influyente. Está considerar una obra importante cinematográfica y culturalmente. Sin embargo, a mí nunca me llamó mucho la atención. Y prácticamente nunca he ido por voluntad propia a las salas de cine a ver películas de este género o derivadas. Y lo poco que he visto por televisión ha sido incompleto o por ese tipo de situaciones de «me da demasiada pereza levantarme a por el mando para cambiar de canal». Situaciones raras. Así que en principio decidí no tomar en consideración esta serie.

Pero luego vino una retahíla de críticas positivas, e incluso entusiastas, ante los primeros capítulos de la serie. Puesto que esta primera temporada sólo iba a tener seis capítulos, decidí darle una oportunidad.

Reconozco que la serie está muy bien hecha, y tiene unos guiones bastante buenos. Cierto es también que no se centra en los aspectos más gores de la historia, aunque es inevitable que en todos los episodios haya un par de situaciones violentas y sangrientas. La historia se centra en los supervivientes. Y en los problemas que conlleva la supervivencia, como se reconstruyen las relaciones sociales, qué valores son válidos y cuáles están periclitados, lo que significa tener miedo, y qué pasa si este es permanente.

Pero no la encuentro perfecta. Roza de vez en cuando lo melodramático, y el episodio final de la temporada, aunque bueno en general, cae en ese error de las producciones americanas de «explicar» la pseudociencia detrás de los hechos. Es absolutamente innecesario dedicar minutos a explicar que un algo, germen de algún tipo, mata a los individuos y se apodera de las sinapsis cerebrales de los mismos, etc, etc. Especialmente porque la propia explicación establece unas premisas que restan cualquier credibilidad científica o pseudocientífica. Oiga mire, están los zombis. Que han aparecido por lo que sea. Da igual. No son lo importante. Su presencia es el macguffin que hace avanzar la acción y que nos permite situar a los supervivientes en unas posiciones que nos interesan desde el punto de vista dramático. Y ya está.

Interpretación

Razonablemente buena, o muy buena, para ser un producto televisivo. Sin más. Hay muchos personajes y de todo hay. Pensemos también que de momento se han dedicado más a explotar las situaciones que la evolución de los caracteres. Está latente la resolución de un trío amoroso, que ya veremos por donde sale en un futuro, pero todo lo demás son personajes más o menos estereotipados que habrán de evolucionar por algún lado. Supongo.

Conclusión

Una serie bastante potable, que ha mantenido su interés gracias a su planteamiento general, y a la autolimitación a seis capítulos de la primera temporada. Pero que ya veremos cómo se desarrolla en un futuro. Puesto que el tema de base no me entusiasma, tampoco consigo formar en mí una opinión tan entusiasta como las muchas que se leen por ahí. Pero de momento, no me negaré a ver los primeros episodios de una segunda temporada.

Diálogo entre los árboles

No son dos fugitivos huyendo de los zombis por un bosque; sólo dos personas dialogando mientras pasean aprovechando una buena tarde otoño por el Soto de Cantalobos en Zaragoza - Pentax K-x, SMC-M 200/4

[TV] Fin de temporada de Weeds y The Big C; de lo mejor, simplemente de lo mejor

Televisión

Dos mujeres son las protagonistas de estas dos series emitidas por la cadena norteamericana de cable Showtime. Detrás de estas dos mujeres, ambas madres  que han de cargar con sus familias, nucleares y extendidas, están las interpretaciones, magníficas, de las dos actrices en estado de gracia que les dan vida, y una historias y unos guiones de los que muchos con pretensiones deberían aprender mucho.

Vayamos por orden de veteranía en pantalla.

Weeds / Nancy Botwin

Después de seis temporadas en activo, cualquier aficionado a las buenas series de televisión debería conocer a Nancy Botwin. Interpretada por Mary-Louise Parker, esta viuda de 40 años con dos hijos que se introduce en el negocio del  tráfico de marihuana para poder mantener a su familia con el nivel de vida que acostumbran, acaba metiéndose sistemáticamente en unos embrollos tremendos que suelen tener finales más o menos delirantes y una serie de huidas hacia adelante, que lejos de sacarle de esta dinámica no hacen más que empeorar su situación.

Esta temporada ha tenido un toque más reflexivo y más melancólico. Obligados a huir recorriendo el país tras contemplar como el hijo menor Shane (Alexander Gould) apiolaba a la malvada mafiosa que amenazaba su entorno, perseguidos por su marido, mafioso mejicano, y por el FBI, la temporada ha tenido un aspecto más reflexivo, más melancólico, que no les ha impedido irse metiendo, una tras otra, en sus habituales aventuras. Después de contemplar la serie, uno tiene la impresión de que los Estados Unidos son una especie de país de las maravillas distópico. Por su puesto, el final de temporada, el plan C, ha estado a la altura de las circunstancias, y nos ha dejado con ganas de ver la próxima temporada, que se anuncia como la última.

Pero no sólo es Nancy quien nos gusta. El resto de los personajes también evoluciona. Por poner dos ejemplos. El cuñado, Andy (estupendo Justin Kirk), sigue siendo un desnortado descerebrado, pero ha ido perdiendo su egoismo innato y ha empezado a ser un referente para el sostén del grupo familiar cuando Nancy se ha venido a bajo. Silas (Hunter Parrish), el hijo mayor, está madurando y empieza a tener claro que hay que pararse en algún sitio; en alguna universidad con alguna novia, en algún pueblo del medio oeste con algún insospechado padre biológico,… lo que sea. En fin, que todos colaboran a hacer interesante este drama con toques de comedia negra,… o esta comedia negra con toques de drama. Cada uno que escoja el enfoque que le parezca más conveniente. Por cierto, muy notable la presencia de Richard Dreyfuss como lúbrico profesor de matemáticas retirado y desequilibrado en los últimos episodios de la temporada.

En cualquier caso, sigo pensando que es una serie que no hay que perderse.

The Big C / Cathy Jamison

Cuando me enteré que la protagonista de esta serie iba a ser Laura Linney, no lo dudé; había que verla, sí o sí. Para mí es una de las mejores actrices del mundo en estos momentos. Y no exagero un pelo. Por lo menos en el ámbito del cine y la televisión.

La gran C del título pareciera ser el cáncer, en este caso en forma de melanoma avanzado, que amenaza a medio plazo la vida de la protagonista. Pero tras ver la serie, uno llega a la conclusión de que la gran C no puede ser otra que la gran Cathy, una mujer sumida en una aparente vida familiar mediocre, a la que de repente, ante la perspectiva de morir, le entran unas ganas de vivir y de recuperar el tiempo perdido. Y empezamos a conocer que es madre de tres. De su hijo (Adam Jamison), de su marido (excelente Oliver Platt), y de su hermano (divertido y entrañable John Benjamin Hickey). Y a ratos de su pardillo pero honesto oncólogo (Reid Scott), más afectado a veces por el nefasto pronóstico que ella misma. Y empezamos a encontrar las voces de la conciencia que la rodean y que van encauzando poco a poco su energía, especialmente su alumna (Gabourey Sidibe) y su vecina (inconmensurable Phyllis Sommerville). Y nos divertimos con los colaterales, como ese amante negro y poderoso con quien hace cochinadas en el colegio (Idris Elba), o su amiga «para siempre» de la universidad (una Cynthia Nixon que me ha sorprendido gratamente), o esa divertida y puntual aparición de un apicultor loco (Liam Neeson).

Resumiendo, nuevamente la misma receta, pero con otro tema y otro enfoque. Una poderosísima actriz protagonista, un inmejorable acompañamiento actoral a su alrededor, y una historia que contar que no tiene desperdicio en ningún momento.

Tan recomendable como la anterior, o más.

Luna

No he puesto muchas fotografías de mis pruebas con el nuevo objetivo, y no están mal; aquí un atardecer en los alrededores del soto de Cantalobos, aguas abajo del Ebro en Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH.

Un premio para «Cifu»

Música, Política y sociedad, Televisión

Ya he comentado desde hace un tiempo que estoy abonado a los podcasts de diversos programas de Radio 3 y Radio Clásica, emisoras ambas del ente público o como se denomine ahora. Y gracias al invento este de los podcasts puedo escuchar tipos de música que, por los horarios a los que se programan habitualmente, no puedo acceder. Y ahora sí. Porque los escucho cuando quiero y donde quiero.

Una consecuencia de ello es que, entre otros, escucho los programas de jazz de las emisoras mencionadas: Jazz porque sí en Radio Clásica y A todo Jazz en Radio 3. La consecuencia es que cada vez me siento más a gusto, más cómodo, con este estilo de música que siempre me había atraído, pero que al no ser de difusión habitual ni estar incardinada en nuestra cultura, resulta más difícil de comprender. Esto, en mi caso, está mejorando notablemente en los dos últimos años. Y esta muy bien.

El caso es que ambos programas están dirigidos y presentados por Juan Claudio Cifuentes «Cifu» que es un clásico de la difusión de la música de jazz en España. Yo recuerdo, aunque tan apenas los veía por su horario de difusión, el programa que hizo en los años 80 en el segundo canal de RTVE, el UHF que llamábamos entonces, la 2 que llaman ahora, Jazz entre amigos. El hombre, todo serio y con su barba, comenzaba el programa más o menos siempre con el mismo tono, entrando directamente al tema, presentando el contenido del mismo. Muy característico. Ahora, con su saber enciclopédico, va desgranando y emitiendo la historia de esta música norteamericana, pero ya a su vez internacional, para disfrute de los aficionados a la misma. Es cierto que he oído a alguno criticarlo por demasiado clásico o que mira demasiado hacia épocas pretéritas. Pero eso no es necesariamente malo, si es que es cierto; en todo caso es una opción. La pregunta que habría que hacerse es sobre quién cogerá el relevo cuando falte, para lo cual espero que pasen muchos años, pero, ley de vida es ley de vida , sucederá.

Pero bueno, volviendo al título de esta entrada, hace un par o tres de días, esta semana, se anunció que se le había otorgado un premio especial del jurado de los Premios Ondas. Se dice que son unos premios muy prestigiosos por su solera y tradición. Yo soy escéptico en estas cuestiones. No hay más que ver el palmarés de los últimos años. Siempre me parece que hay un tufillo de coyuntura y oportunismo en las concesiones, más que de auténticos méritos. Y esto de «premio especial del jurado» suena a que, precisamente por las coyunturas, estos premios suelen olvidar a quienes realmente merecen por su esfuerzo o su calidad la consideración general de la sociedad, pero por la minoría del público que lo sigue u otras razones no tienen un impacto mediático. Así que se acaban otorgando estos a modo de premios de consolación, que pueden ser especialmente lamentables si se otorgan a título póstumo. Pero bienvenidos sean si con ello se consigue reconocer a los profesionales como «Cifu», cuando están todavía vivitos y coleando y en activo en las ondas. Eso está bien. Porque no. Y yo me alegro. Dicho queda.

Además de los enlaces a los podcasts que he puesto antes, quisiera enlazar también algunos programas de Jazz entre amigos que RTVE tiene subidos en su archivo público en internet.

Recordando a Miles Davis en el 50º aniversario de Kind of Blue: parte 1 y parte 2.
Dizzy Gillespie en el festival de jazz de San Sebastián de 1988:  parte 1 y parte 2.
Monográfico dedicado a Duke Ellington: parte 1 y parte 2.

No sé si hay más programas, pero es que el motor de búsqueda del archivo de RTVE es una auténtica cagarriña.

Tras las nubes, Collarada

Por mucho swing que tenga, la música de jazz siempre me genera un cierto humor melancólico; así que os dejo una imagen otoñal, casi invernal de las estribaciones de Collarada en el Pirineo aragonés, que le va mucho a ese estado de ánimo también - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[TV] Fin de temporada de Rubicón

Televisión

Serie nueva, con pequeña temporada de 13 capítulos, que nos llega desde los cables norteamericanos. En la que asistimos a la vida en el API (American Policy Institute), un think tank, que trabaja discretamente en Nueva York como analistas en asuntos de inteligencia para el gobierno de los Estados Unidos.

Los think tank son instituciones poco conocidas en España por el público en general, y en ocasiones se les denomina en castellano como «fábricas de ideas» o «laboratorios de ideas». Al otro lado del charco, tiene mucha importancia en el devenir de los acontecimientos políticos y económicos.

Sinopsis

La serie comienza con un impactante suicidio de un hombre de negocios. Y hay comienza una línea argumental que involucra a su viuda (Miranda Richardson). Después conoceremos a Will Travers (James Badge Dale), un melancólico analista del API, que vive bajo el peso de la muerte de su familia como consecuencia del 11-S, y que es ascendido a jefe de equipo dentro del think tank. En ese momento, también se produce la muerte en accidente de ferrocarril, en extrañas circunstancias, de uno de sus pocos amigos. Y estas extrañas circunstancias le llevarán a iniciar por su cuenta una investigación privada para saber lo que ha pasado.

Producción

Como es habitual en las series de las cadenas de cable americana, la producción de las mismas es extraordinariamente cuidada. Con una ambientación excelente, alejada de toda espectacularidad, y más destinada a resaltar el estado de ánimo y la personalidad de los distintos personajes que aparecen en la serie, nos permite introducirnos plenamente en un mundo, relativamente agobiante y obsesivo, que inicialmente nos era ajeno.

El ritmo de desarrollo de la serie es lento. Se toma su tiempo en presentarnos a los personajes, sus motivaciones o sus presuntas motivaciones. A pesar de que el principal trabajo del think tank es el análisis de inteligencia, no tenemos aquí a los espías al uso de las producciones de acción. Aquí tenemos gente de aspecto normal y corriente, extraordinariamente inteligente, pero con problemas de adaptación social y personal. No pueden comentar abiertamente para quién trabajan y qué hacen, lo cual puede ocasionarles serios problemas en sus vidas privadas. Los problemas conyugales, el alcohol, las drogas, aparecen necesariamente como consecuencia.

Y finalmente, vamos descubriendo que nada es lo que parece, que hay dobles y triples juegos, lo cual nos transporta, al igual que al protagonista, a un cierto estado de paranoia, que desemboca en el impactante desarrollos final de los acontecimientos.

Interpretación

Es uno de los puntos fuertes de la serie. Además de los ya mencionados, conviene mencionar al supervisor del protagonista, interpretado por Arliss Howard, y a los tres miembros del equipo de Travers, interpretados por Dallas Roberts,  Christopher Evan Welch y Lauren Hodges, que nos ofrecen algunos momentos excelentes, sin desmerecer a ninguno de los otros actores y actrices que van pasando por la serie, denjando su granito de arena. Todos ellos resultan muy convincentes en sus papeles, y hay que reconocer que el protagonista, que ya tuvo una actuación notable en The Pacific, hace un trabajo sobresaliente.

Conclusión

Una serie con un ritmo muy distinto a lo habitual, que se aleja de ciertos «comercialismos» gracias a su origen en la difusión inicial por cable, y que nos ofrece cine en pantalla pequeña de gran calidad. No es fácil de digerir en un principio, obliga a estar muy atento a lo que sucede en la pequeña pantalla, pero al final compensa ampliamente el esfuerzo realizado, por ser un producto casi redondo. Esperando estamos ya su segunda temporada.

Ampliación de noticia del 12 de noviembre de 2010: Pues no. Mejor no esperamos segunda temporada, porque parece que no renueva. Poca audiencia. Lástima. Me hubiera gustado saber como seguía.

Estación

Un accidente de ferrocarril al principio de la serie, desencadena una serie de acciones en el protagonista, claves para el desarrollo de la trama; en la imagen, un tren regional en la estación de Esztergom se prepara para realizar su trayecto hasta Budapest - Panasonic Lumix LX3

Vuelven las rutinas, pero no el buen cine; a cambio, algo de buena televisión: Conspiracy (La solución final)

Cine, Televisión

Hasta cierto punto vuelve las rutinas. Es la primera semana de octubre. Definitivamente estamos en otoño, aunque hoy disfrutemos a las seis de la tarde de unos envidiables 24ºC. No es que hablemos de rutinas plenas. Al fin y al cabo, estoy de vacaciones. Me quedaban dos semanas. Y el jueves saldré de viaje por una semana. Ya os cuento mañana. Pero, poco a poco, las cosas de siempre están aquí de nuevo.

Por ejemplo, hoy es el primer martes de octubre. Eso quiere decir que vuelvo a jugar al tenis dos días a la semana. Si es que mi tendón de Aquiles lo permite; que lleva ya varios meses dándome la tabarra. Veremos. En cualquier caso, hoy me acercaré, dentro de un ratito, saludaré, diré aquí estoy, y si las cosas van bien jugaré un rato.

Otra de las rutinas semanales es ir al cine en lunes. Y el martes, en estas páginas comentar la película. No es que en verano no lo haga. Pero el día de la semana oscila más. Puede ser un martes, un jueves, rara vez un miércoles para evitar el relativo bullicio del día del espectador. Pero lo cierto es que, si se supone que con el otoño llega una temporada de estrenos, potencialmente interesantes, de momento estos brillan por su ausencia. Ayer, nos pegamos media hora mirando como idiotas la cartelera, para decidir que nos tomábamos unas cervezas charrábamos un rato y nos íbamos a casa. Un erial el cine actual.

Así que llegué por la tarde a casa relativamente pronto. Y me puse a ver algo que tenía por ahí grabado. Y os lo voy a contar. Como si fuese la película de todas la semanas. Aunque no sea lo mismo que ir a la oscuridad y a la gran pantalla de las salas de cine. No obstante, no es un largometraje realizado para la gran pantalla. Fue realizado para la televisión. Veamos.

Conspiracy (La solución final, 2001)

Uno de los episodios más horribles de la historia de la Segunda Guerra Mundial, y de la historia en general, fue el exterminio de judios, gitanos y otras minorías por parte de los nazis. Sin embargo, aunque el atropello que estas gentes sufrieron comenzó en los años 30, la decisión de aplicar toda la eficiencia de la ingeniería alemana a la tarea de exterminio fue algo que tardó en madurar, y la decisión y la planificación no se hizo realidad plenamente hasta 1942, cuando se convocó la Conferencia de Wannsee. Y esta coproducción británico-norteamericana de la BBC y la HBO, dirigida por Frank Pierson, nos cuenta precisamente esto. Lo que sucedió en aquella malhadada conferencia en uno de los lugares más bellos de Berlín.

Sinopsis

Adolf Eichmann (Stanley Tucci), el equivalente a un coronel de las SS, es el encargado de preparar una reunión de representantes de la administración civil, policial y militar de la Alemania nazi. Quince de ellos se van a reunir a orillas del lago de Wannsee en la capital alemana. Presenciamos cómo todo es detalladamente supervisado de forma precisa y perfecta. Pronto van llegando los distinto componentes de la reunión. El último de ellos, quien la presidirá, uno de los principales jerarcas de las SS, Reinhard Heydrich (Kenneth Branagh). Durante dos horas, se producirán las discusiones que llevarán a decidir no sólo qué se va a hacer con los judíos, algo que en realidad ya estaba decidido. Sino a quién se va a aplicar y el método.

Dirección y producción

En primer lugar hay que decir que la ambientación y la producción es absolutamente admirable. Esta es una de esas producciones donde se ve la mano y el estilo tanto de la BBC como de la HBO. Siempre cuidadas, pensadas hasta el último detalle. La realización es ligera, y presenta en algo más de hora y media con un gran ritmo y al mismo tiempo con rigor, lo que pudo ser la reunión. De las actas de la misma se conservó una copia a pesar de que había orden de destruirlas. Pero a pesar de ese conocimiento, también hay conciencia que no todo lo que se habló se reflejó en las mismas. Y ahí viene un esfuerzo dramatizador sobre cómo pudieron ser las discusiones que está meritoriamente conseguido, fuese como fuese la realidad.

Interpretación

Un grupo de actores británicos y norteamericanos, más o menos conocidos, pero todos ellos muy solventes dan vida a una serie de caracteres en los que están representados los principales vicios del régimen nazi. El fanatismo, el antisemitismo, por supuesto, la lucha por el poder, los celos interdepartamentales, la burocracia, el militarismo,… A los dos intérpretes mencionados se podrían mencionar todos los demás que se pueden ver en el enlace en IMDb que he puesto anteriormente. Quizá mencionar entre los más conocidos a Colin Firth (Wilhelm Stuckart) o a David Threlfall (Wilhelm Kritzinger). Pero en conjunto, el elenco es excelente.

Conclusiones

Aunque un producto obviamente realizado para televisión, se puede calificar como de cine de muy buena calidad. Interesará especialmente al amante del cine histórico, pero debería gustar a cualquiera que aprecie una buena dramatización y una buena interpretación. Tiene algo de teatro; tiene más de obra teatral adaptada al cine o televisión que otra cosa. Es ese tipo de producción. A mí me ha gustado. En principio no la voy a puntuar, porque no es una película habitual al uso de las que reseño por aquí. Pero supongo que si lo hiciera andaría cerca de las cuatro estrellas.

Memorial del Holocausto

Un joven se abre a la tarde sobre la estelas del Memorial del Holocausto en Berlín - Canon Digital IXUS 860IS

Vuelven las series de todos los años

Televisión

Hemos llegado a finales de septiembre. Y vuelven las series de la televisión norteamericana. Cuando lleguen a España, si llegan, alguna, pocas, serán bien tratadas, con emisiones de calidad, duales en idioma original y dobladas, con subtítulos opcionales, en alta definición… pocas, demasiado pocas. La mayoría llegarán tarde, en definición vulgar, de la de siempre, con unos odiosos doblajes, etc… y luego se extrañarán de que la gente se busque la vida en internet, y les llamarán piratas encima. Siguen sin enterarse de nada. De cómo avanza el mundo. De cuales son las expectativas de la gente.

Yo siempre tengo la intención de ser legal. Estoy suscrito a canales de pago vía satélite, etc, etc. Pero claro. Cuando las cosas no vienen, o vienen con la calidad que vienen hay que buscar soluciones alternativas en el momento oportuno. Y a ver series de televisión, dentro de un orden, que ver demasiada televisión es malo para la salud. Induce al sedentarismo, que trae muchas complicaciones conforme vienen los años. 30 a 45′ después de comer y 30 a 45′ después de cenar. No mucho más.

Este año mi estrategia es de aceptar pocas series nuevas. Porque después de unos años bastante buenos, parece que la cosa se está estancando en temas de originalidad y calidad.

Desde luego seré fiel a varias sitcoms de las de 20′ de duración. Son las más sanas. Las que menos tiempo te dan para apoltronarte. Y a algunas de las tradicionales que podéis encontrar en comentarios míos en otros artículos. No hay más que buscar por la etiqueta televisión, y ya está. Algunas se caerán de la parrilla porque me cansaré de ellas. Y ya he dicho que incluiré nuevas con mucha parsimonia y con recomendación muy clara y concreta. Quiero limitar claramente el tiempo que paso ante la caja tonta. Hay muchas otras cosas interesantes en la vida.

Pero hay algunas que van a ser fijas y que espero con ilusión. Breve comentario.

  • Weeds: Las aventuras de Nancy Botwin se van superando día a día. No te aburres nunca. Y todo en media hora semanal, con temporadas de sólo 13 episodios. De lo más eficiente.
  • The Big C: Otra de las cortitas. Es una novedad de este año. Protagonizada por una maravillosa Laura Linney. Obligada solamente por ver a esta actriz. Pero es que además está muy bien.
  • Boardwalk Empire: Producción de lujo. Un primer capítulo firmado por Scorsese. Un reparto muy interesante. Un regreso a la ley seca y a la época dorada del gangsterismo nortemericano. Qué más queréis que os diga.
  • Fringe: Si se centran en la historia de los dos universos más que en los episodios autoconclusivos, y si vemos durante mucho tiempo a Olivia y Bolivia (la Olivia del universo B) en pantalla, esto puede dar mucho de sí. Terminó temporada pasada de forma magistral. Y la ha comenzado estupendamente. Lo mejor en ciencia ficción en la actualidad.
  • Dexter: Después de devastador final de la temporada pasada, nuestro psicópata favorito las va a pasar de a metro. Ya se ha visto en el primer episodio. Otra serie que se supera día a día.

En fin, ya os iré comentando de vez en cuando. Pero esto es lo más interesante de momento. Alguna más se irá sumando en el futuro, y alguna irá terminando. De todo se hablará. Cine de calidad en pantalla pequeña.

El Rin en Remagen

El río Rin a su paso por Remagen (Alemania), con la Erpeler Ley, en la orilla opuesta - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH. Composición a partir de varios fotogramas.

Música y fotos, y música y Treme

Fotografía, Música, Televisión

La Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos tiene cuenta en Flickr, y en ella va abriendo álbumes con algunas de sus fotografías más emblemáticas. Lo bueno del caso es que las fotografías de esta institución están libres de derechos, y por lo tanto son de libre utilización por el público. Entre los álbumes publicados, el último de ellos es una serie de más de 400 fotografías de William P. Gottlieb tomadas en los escenarios privilegiados del jazz neoyorquino y en Washington D.C. entre 1938 y 1948. Creo que es altamente recomendable su visita tanto para los aficionados al jazz y la música en general como para los aficionados a la fotografía. Os dejo dos imágenes, por gentileza de la mencionada y generosa institución norteamericana.

Portrait

Portrait of Billie Holiday, Downbeat, New York, N.Y., ca. Feb. 1947 - Library of Congress

Portrait of Lionel Hampton, Aquarium, New York, N.Y., ca. June 1946 (LOC)

Portrait of Lionel Hampton, Aquarium, New York, N.Y., ca. June 1946 - Library of Congress. En 1992, tuve el honor de asistir a un concierto de Hampton en el Teatro Principal de Zaragoza, en el marco del festival de jazz que tradicionalmente se celebra en otoño. Él y su banda estaban ya bastante ancianos, pero daba gusto su alegría, su ritmo y sus ganas de tocar música. El hombre tenía 84 años, y aún vivió 10 años más. Curiosamente, la Wikipedia en inglés dice que se retiro a consecuencia de un accidente cerebrovascular que padeció en 1991; pero juro que el concierto que yo digo fue en noviembre del 92. A finales de octubre como más pronto.

Y no dejamos la música, pero cambiamos la fotografía por la televisión. Hace unos días os hacía el comentario sobre Treme, una serie de 10 capítulos que venturosamente tendrá continuación en un futuro, en el que asistíamos a la recuperación de la vida en Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Y uno de los pilares de la vida en la ciudad del sur de los EE.UU. es la cultura, especialmente la cultura musical. Hay decenas de cameos de músicos emblemáticos en los distintos episodios de la serie, muchos de ellos desconocidos para mí, aunque no para los conocedores del tema. Pues bien, os puedo recomendar un podcast en el que podréis tener una guía musical de los distintos episodios de la primera temporada de la serie. Así que si os gustó la serie, es muy probable que queráis escuchar estos programas. El podcast se titula bajo la original propuesta de La música de Treme. Claro. Así que, a por él.

Flauta

Mientras en Nueva Orleans hay un músico impresionante en cada garito, aquí nos tenemos que conformar con las voluntariosas bandas que en los domingos de primavera nos ofrecen su mejor hacer en el quiosco del Parque Grande de Zaragoza; le ponen interés,... pero no es lo mismo, no - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8