[Cine] Past Lives (2023)

Cine

Past Lives (2023; 62/20231105)

Creo que el comentario de esta película va a ser uno de los más difíciles que he escrito en los últimos tiempos. No sé cómo me va a quedar, cuando un comentario me resulta complejo, siempre tengo la sensación de que me queda confuso. Quizá por ello intente ser breve, aunque no sé si lo conseguiré. Estamos ante la ópera prima de Celine Song, una dramaturga relativamente joven, pero con experiencia en los escenarios. Y cuando digo ópera prima, en esta ocasión lo es de forma absoluta, porque ni siquiera tiene en su currículum el fogueo en la realización de cortometrajes que presentan en sus currículos muchos directores cuando lanzan su primer largometraje. En esta ocasión, un primer largometraje con abundancia de elementos autobiográficos, aunque la directora ha dejado claro que la historia que cuenta es ficción basada en sucesos de su propia biografía.

Un niña de 12 años (Moon Seung-ah) se separa de su más que mejor amigo (Leem Seung-min) cuando su familia, una familia de artistas y autores, emigra a Canadá en busca de oportunidades. Recién acabada la universidad, a través de las redes sociales, ya una joven adulta (Greta Lee), vuelve a retomar contacto a distancia con el niño que ya no es un niño (Teo Yoo). Pero tras un tiempo de intercambios, estos cesan. Ya una mujer casada y establecida en Nueva York, dramaturga casada con un escritor (John Magaro), recibe la noticia de que su antiguo amor infantil va a visitar la Gran Manzana y deciden encontrarse. Lo que hará que salga a la superficie muchos sentimientos, sobre lo que fueron y sobre lo que son.

La circunstancia que motivó a Celine Song a plantearse esté proyecto es la escena inicial de la película. Un momento en un bar, una conversión entre tres personas, de los que sólo una ella, podía hablar con fluidez los idiomas de sus compañeros masculinos, el ingles y el coreano. A partir de ahí nos presenta una profunda historia a lo largo de más 20 años sobre la evolución de las personas y los sentimientos, y lo hace con maestría absoluta. Una putada para esta chica haber debutado de una forma tan absolutamente brillante; lo difícil que le va a resultar mantener el nivel a partir de ahora. Maestría a la hora de escribir y narrar la historia, ahí influye que no obviamente no es una escritora novel. Pero maestría a la hora de filmar, de dirigir la cámara, de buscar los encuadres, las localizaciones, de marcar el ritmo de la película, de gestionar las elipsis, de dirigir a los actores. Si a eso sumas una dirección de fotografía (Shabier Kirchner) de un enorme nivel, película rodada sobre película cinematográfica, Kodak Vision 3 500T forzada un paso o dos, para una imagen orgánica, granulosa y muy viva, y una banda sonora (Christopher Bear y Daniel Rossen) que encaja como una guante, la película, en su realización, prácticamente encaja a la perfección.

En otro orden de cosas, los intérpretes lo bordan. Personajes reales. Una auténtica reivindicación sin falsedades de una mujer fuerte, decidida lo que quiere en la vida, ganar el Nobel (12 años), ganar el Pulitzer (24 años), ganar un Tony (32 años), lo de menos es el nombre del premio, su objetivo es ser buena en lo que hace y para ello toma las decisiones que considera oportuna y gestiona sus cambios, moviéndose hacia adelante. Perfecta en esto Grace Park. Y en acompañándola en distintos momentos de su vida dos hombres muy alejados del macho alfa predominante en el mundo del cine. Inseguros, temerosos del cambio. O incapaz de seguir a la chica/mujer, o con miedo a no ser capaz. Fenomenal también los compañeros masculinos de reparto.

Y si bien todos los comentarios hacen hincapié en la historia de amor y desamor, la película es mucho más que eso. La película nos habla de las culturas y de los choques entre culturas. Nos habla de cuestiones de identidad personal, pero sin victimismos, asumiendo lo que eres y lo que quieres ser, adaptándose a lo que necesitas en función de donde quieres llegar. Y es una película profundamente feminista, sin aparentarlo, simplemente porque nos presenta la capacidad de una chica, de una mujer ,para tomar sus propias decisiones y seguir adelante. Es cierto, cabe la reflexión… ¿qué porcentaje de jóvenes en su misma situaciones pueden alcanzar sus mismos niveles de éxito? ¿Cuántas se quedan por el camino no importe la proactividad que manifiesten? ¿En qué medida no hay una elegía encubierta del mito del sueño americano de que cada cual puede ser lo que quiera ser si se esfuerza lo suficiente? Lo cual es esencialmente falso en un país, Estados Unidos, en el que la movilidad en la escala social es muy inferior al de otros países desarrollados. Este punto es el que le quita la estrella de obra maestra en mi valoración subjetiva global. Pero sin duda, entiendo que algunos hablen de ella como la mejor película del año. Puede. No creo que alcance un éxito total en la temporada de premios, aunque algunas cosas se llevará. Pero hay nombres más rimbombantes con propuestas interesantes este año. Pero oye,… es de A24, y fíjate lo que pasó el año pasado con aquello pasaba todo a la vez y en todas partes… ¿Dos años consecutivos de triunfos por parte de un asiaticoamericano? Difícil. Pero si sucediese, yo no me rasgaría las vestiduras. Me daría por contento.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Living (2022)

Cine

Living (2022; 02/20230103)

Una serie de cuestiones previas. Si no sois demasiados cerrados de mente, si no sois prejuiciosos, buscad el original en el que se basa esta película, Ikiru de Akira Kurosawa, y vedlo. Siempre en versión original, subtitulada porque pocos hay por estos lares que se defiendan con el japonés, y procurad disfrutadla. Sé que pocos haréis caso a esta recomendación. Una película en blanco y negro, de 1952, rodada en japonés… «Mira que eres raro», me dicen algunos de mis amigos cuando les comento mis gustos cinematográficos. Pero Kurosawa es uno de los directores de cien que combinan tres grandes virtudes. Es un maestro del cine considerado como una de las bellas artes, es un maestro de la escritura de guiones, aunque siempre lo hizo con colaboradores de gran nivel, y sus películas son realmente divertidas, entretenidas. Funcionan por igual como obras de arte y como cine palomitero. No es de extrañar que varias de sus películas se readaptasen como westerns; género palomitero por excelencia hace unas décadas. En cuanto a la película actual…

Cuando me enteré de la nueva versión de la obra de Kurosawa, me entró una gran aprensión. Sinceramente, estoy un poquito harto de la incapacidad del cine actual para crear nuevas historias. Hay quien predice que entre las nueve o diez candidatas al Oscar a la mejor película este año puede haber hasta cuatro secuelas o nuevas adaptaciones. Un exceso. Pero a continuación me enteré de otro dato. El escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro es el responsable de adaptar el guion original de Kurosawa, Shinobu Hashimoto y Hideo Oguni a esta nueva película. Hay mucha gente que entró en las obras del Premio Nobel de 2017 a través de las adaptaciones de sus novelas al cine. Y me incluyo a mí mismo entre esa «mucha gente». Es menos conocido que Ishiguro también de algunos guiones cinematográficos, aunque nunca ha escrito el guion para adaptar una de sus novelas al cine. Es uno de mis escritores contemporáneos preferidos… y las dos novelas de Ishiguro que he leído y cuya acción se desarrolla total o parcialmente en Japón me han gustado mucho. Especialmente la primera. Por lo tanto, a pesar de la aprensión inicial, tomé la firme decisión de ver la película en cuanto se estrenase. Afortunadamente, la versión original de la misma se estrenó a un horario cómodo, cosa que no suele suceder últimamente en Zaragoza con las versiones originales.

Dirigida por Oliver Hermanus, de quien no había visto ninguna película anterior, es muy fiel al original. Un burócrata (Bill Nighy) del departamento de obras públicas del gobierno local de la ciudad de Londres en los años 50, años de posguerra mundial, recibe la noticia de que le quedan pocos meses de vida. Y tras vivir una vida gris, sin muchos alicientes, tras la muerte de su esposa, criando un hijo ya adulto con el que vive pero no se comunica bien, de repente, siente la necesidad de recuperar su vida. Tras un primer intento de hacerlo a través del mundo de la diversión nocturna, fallido, será la joven y dinámica subordinada (Aimee Lou Wood) la que le mostrará el camino para encontrar un sentido a sus últimos meses de vida. Algo tan sencillo como atender la petición de un grupo de madres de un barrio obrero para sanear un solar y convertirlo en un parque infantil donde sientan que sus hijos están seguros.

Existe el riesgo de comparar en lo absoluto esta obra con la de Kurosawa. A la que es fiel en argumento e intenciones. Pero de la que difiere en estética y tono. Hay quien la ha comparado, despectivamente, con el vano ejercicio de Gus Van Sant por replicar una obra maestra de Hitchcock plano por plano, pero en color. No creo que sea lo mismo, ni en intenciones ni en resultados. Entendámonos, la obra de Kurosawa es superior. Pero la película de Hermanus tiene un excelente guion, de nivel literario, una puesta en escena muy buena, diferenciada claramente de la obra de Kurosawa, aunque inspirada por ella, y una excelente interpretación. Se ha hablado hasta la saciedad del trabajo de Nighy, un actor poco conocido en el cine hasta su celebrado papel en una popular película navideña, y que desde entonces goza de respeto y popularidad por los aficionados al séptimo arte. Y ciertamente es excelente. Pero no es el único buen trabajo. Wood lo hace muy bien, y aporta su dosis de frescura y empuje necesario para complementar el trabajo de Nighy. A mí, en su conjunto, me parece una película muy notable.

Mi valoración en esta entrada es la que sentí después de verla. Existe la posibilidad de que con el tiempo ajuste algo a la baja esta valoración. Pero eso no quita para que sea una película absolutamente recomendable y muy disfrutable. Que sí. Que es mejor la original de Kurosawa. Pero es que la de Kurosawa es una obra maestra. Y sin embargo,… es más probable que el público actual pueda digerir con más facilidad la actual, aunque no sea una obra maestra y, «simplemente», sea una buena película. Pero el mensaje que nos lanzaba Kurosawa, sobre la vida, sobre las relaciones familiares, sobre las burocracias,… siguen siendo actuales. Lo cual habla también del genio del nipón.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Dangsin eolgul ap-eseo [당신 얼굴 앞에서] (2021)

Cine

Dangsin eolgul ap-eseo [당신 얼굴 앞에서] (2021; 39/20220721)

En los últimos años se ha venido convirtiendo en una costumbre el ver la dosis anual del cine del director surcoreano Hong Sang-soo. Si ya antes de la pandemia había entrada en contacto en varias ocasiones con la películas de este cineasta, muy querido por los ambientes festivaleros europeos, el repaso a buena parte de su filmografía durante los meses que estuve suscrito a Filmin durante la epidemia acabó por engancharme a estas pequeñas películas. Pequeñas en cuanto a duración, en cuanto a presupuesto, en cuanto a la sobriedad de medios y en cuanto a la amplitud de sus historias. Pero no tan pequeñas ni mucho menos en cuanto a reflexiones muy personales sobre la vida y las relaciones. No pocas veces con un tono surrealista e incluso ligeramente fantástico, en el que se desdibuja la realidad con lo imaginado o soñado.

Algunas vistas de Seúl para ilustrar la entrada de hoy.

La semana pasada asistimos a una de las proyecciones, todas en versión original, no ha sido doblada, de una de las últimas películas del director coreano. No es la última puesto que su ritmo de rodaje es alto, y a lo que llega a España una de sus películas ya ha estrenado o está a punto de estrena otra u otras en su país de origen. Y en esta ocasión acompañamos a una mujer de mediana edad (Lee Hye-yeong), que tras años de residir en Estados Unidos, ha vuelto a Corea del Sur, donde se aloja con su hermana y su sobrino, con quienes debate la idea de trasladarse definitivamente a su país natal. Con alguna experiencia como actriz antes de emigrar, va a reunirse con un director de cine (Kwon Hae-hyo) para discutir su posible vuelta a la interpretación. Aunque hay un hecho que no ha confesado a su familia que dificulta esa posibilidad.

El título de la película se traduce como frente a tu cara, de hecho su título en inglés es In front of your face, y en castellano la he visto titulada en algún sitio como Delante de tí. Y como de costumbre en este director, es un ejercicio de cine minimalista, que se apoya en tres personajes principales y unos cuantos diálogos, no muchos, entre ellos, y alguno secundario con algún otro personajes en los intervalos entre ellos. Diálogos que parte de lo banal, de lo cotidiano, de las cosas sobre cualquiera hablaría de forma habitual. Comprarse un apartamento, un parque agradable para caminar, un buen sitio para tomar un café contemplando un jardín, retomar un trabajo abandonado años antes, ganarse la vida con una tienda de licores… Pero todos estos diálogos esconden capas más profundas. ¿Por qué escapar de una posible vida de éxito hacia una más anodina en otro país? ¿Por qué siento que me abandonaste cuando te fuiste? ¿Dejaste cuentas pendientes y has venido a saldarlas? ¿Qué situación vital trascendente hace que des largas a todas las propuestas que te hacen? Y curiosamente, en medio del drama, no falta algún momento de ironía y humor.

Apoyada en unos diálogos sin desperdicio, en la sencilla pero eficaz puesta en escena del director, y en unos intérpretes no sólo eficaces sino brillantes en sus trabajos contenidos pero sentidos y transmisores de esas capas de significado, la película es una de las más redondas que le he visto al director en su sencillez. Y una de las más directas, en las que juega menos con el espectador y con los significados de lo que nos cuenta, y va al grano de lo que está mujer nos quiere contar. A mí me parece muy recomendable. Pero si, como digo muchas veces, lo tuyo es atiborrarte de palomitas y sodas azucaradas en la sala de cine mientras machotes vestidos de colorines, en medio de pirotecnias improbables, vociferan en la pantalla… pues a lo peor no.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine] Lucky (2017)

Cine

Lucky (27/201805114)

Primer largometraje del actor John Carroll Lynch como director, actor que solemos ver como secundario tanto en cine como en televisión, y largometraje póstumo del protagonista de la película, Harry Dean Stanton, también un ilustre secundario del séptimo arte, que gozó de su gran momento de protagonista con una de mis películas favoritas, la superior Paris, Texas de Wim Wenders. Aunque sólo sea por esto, ya casi sentíamos la obligación de acudir a ver esta película como homenaje al reciéntemente fallecido actor.

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El duro paisaje desértico del sur de los Estados Unidos, aunque no igual o equivalente, no deja de recordarme al paisaje estepario de los Monegros, en Aragón.

En algún lugar del sur de los Estados Unidos, en las resecas tierras fronterizas con Méjico, en una pequeña comunidad rural mezclada de anglosajones y mejicanos, vive con sus noventa años Lucky (Stanton). Con una rutina marcada por el orden, el ejercicio y las relaciones pacíficas y amables con sus vecinos, a pesar de su edad, vive bien. Hasta que un día sufre una caída espontánea y su médico le anuncia que acaba de pasar a ser un anciano frágil. Una persona escéptica, sin creencias supersticiosas en lo sobrenatural, comienza a plantearse la certeza de su muerte, de su desaparición, y del sentido de su vida. Las respuestas las hallará, si existen, de acuerdo a lo que es su vida. Relacionándose con los vecinos y otros que por allí pasan.

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Película sencilla en lo formal, pero profunda en el contenido. Con un esencial buen rollo, ya que nos presenta una comunidad pequeña y sencilla, pero pacífica y solidaria. Además del entrañable papel que conforma Stanton, tenemos un plantel de personajes secundarios, imprescindibles para permitir la evolución del personaje en su pensamiento, en los pocos días en los que transcurre la acción. Divertidísimo el director David Lynch reconvertido en actor, al que se le ha perdido una tortuga, su mejor amigo. Notable el diálogo con Tom Skerritt. O la fiesta con la familia mejicana. Y otros detalles.

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Una reflexión profunda, pero no abstrusa ni compleja, sobre el sentido de la vida de una persona que vive sola (alone), pero no en soledad (lonely). La experiencia vital marcada por la guerra. Y las cosas que se nos insinúan pero que quedan a nuestra imaginación en sus relaciones pasadas, especialmente con su familia o las mujeres. Una de esas pequeñas joyas que nos llegan en los momentos más bajos de la cartelera, que pasan desapercibidas para la mayor parte de la gente, y que merecen bastante la pena.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Cine] Submergence (2017)

Cine

Submergence (2017; 23/20180415)

Estuvimos en un sí ir no ir con esta película. Por un lado, que la firme Wim Wenders, con James McAvoy y Alicia Vikander de protagonistas parecían alicientes más que suficientes para incitarnos a acercarnos a las salas de cine. Pero las críticas previas de la película no eran buenas, sumándose a las que desde hace unos años plantean que Wenders ya sólo se defiende bien en el documental, y que pasaron hace tiempo los tiempos de gloria a la hora de narrar ficción.

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Algunos de los mares y costas que recorre el barco de la chica protagonista; Portugal…

La película nos sitúa en dos líneas paralelas de acción. Por un lado, la profesora Danielle Flinders (Vikander), investigadora oceanográfica, se embarca en una larga travesía por el Atlántico norte, desde el sur de Portugal hasta las regiones árticas, bastante más allá de Islandia, donde habrá de sumergirse en las profundidades abisales buscando los orígenes de la vida. Por otro lado, James More (McAvoy) es un agente de espionaje que, bajo la apariencia de ingeniero de obra civil especializado en suministros de agua, se internará en la revuelta Somalia con la excusa de ir excavar pozos y suministros para las poblaciones, y se verá retenido por los insurgentes islamistas más extremos. Mediante flashbacks provocados por los recuerdos de ambos sabremos que se conocieron en un hotel costera en el norte de Francia donde se enamoraron y prometieron volver a reunirse.

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… Noruega,…

Detrás de una calmada historia de romance y de acción pausada, Wenders propone un película filosófica que nos invita a reflexionar sobre las amenazas que caen sobre el planeta en estos momentos. A nivel físico y ambiental, la amenaza sobre los mares, fuente de vida original en la Tierra. A nivel sociopolítico, la amenaza de los integrismos, de los fanatismos y de las dictaduras. Todo esto está muy bien… pero la película funciona a penas. Está llena de lugares comunes, de tensión forzada, de alguna situación que podríamos calificar incluso de absurda. Todo ello con una realización fría, que transmite poca emoción. Desde luego, el romance entre los protagonistas más da la impresión de parecer un aquí te pillo aquí te cojo entre dos «guapos» que una pasión que justifique la reflexión posterior.

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… Escocia,…

Los dos protagonistas tienen su oficio y evitan el desastre, aunque tampoco parecen especialmente motivados por la labor. Se limitan a cumplir.

Me resulta difícil recomendar una película, que sin ser tan catastrófica como en algún sitio he leído, realmente aporta muy poquito. Y realmente, estamos muy lejos del Wenders que nos emocionó hace unas décadas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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… e Islandia (también en el encabezado).

[Libro] El camino

Literatura

Me encontré hace unos pocos meses a un clásico moderno de la literatura española entre las ofertas Flash de Amazon Kindle y lo cogí. Una de las novelas importantes en la narrativa de Miguel Delibes, es editada como es habitual en el autor ya fallecido por Editorial Destino, en esta ocasión en su versión electrónica.

Siendo una de las primeras obras del escritor, fue publicada cuando tenía 30 años, está cargada de una gran cantidad de nostalgia hacia un entorno rural, al mismo tiempo que no duda, con humor y sin hacer demasiada sangre, en hacer crítica de aquellos elementos culturales que no le gustan de ese mismo ambiente. Nos habla de las memorias de un niño, Daniel el Mochuelo, que siente que la niñez se le escapa. Tiene once años, y por el empeño de su padre que quiere algo más para su hijo que lo que él ha tenido, se prepara a pasar su última noche en el domicilio familiar en un pueblo que situamos fácilmente en uno de los valles interiores de Cantabria, antes de ir a la ciudad para estudiar el bachillerato. Aunque deja traslucir el miedo ante las incógnitas del futuro, su principales emociones tiene más que ver con la nostalgia por su vida infantil, feliz aun en las estrecheces de un pueblo en la España de la inmediata posguerra civil. Especialmente sus aventuras con sus inseparables amigos, Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso.

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No tengo fotografías de los valles interiores de Cantabria; pero Delibes era un enamorado de Castilla en general, y usaré algunas fotografías del pueblo viejo de Medinaceli, en la provincia de Soria, para ilustrar este comentario.

 

En su conjunto, el libro es una reflexión sobre el ciclo de la vida y la muerte. Ambas son una constante tanto entre los habitantes del pueblo como en la naturaleza, animales y plantas, que crecen en el valle y son «acompañantes» habituales de los tres amigos que centran el relato. Me llama la atención que, dada la época y la España en la que surge la novela, el tratamiento que reciben las mujeres en la novela. Sean adultas, adolescentes o niñas. Mientras que los hombres están condicionados por la idea de hombría recia dominante, independientemente de que se ajusten o no a la misma los distintos personajes masculinos que se suceden, las mujeres presentan una variabilidad que representan los valores de la sociedad, desde los más nobles, asociados a las vida, a la compasión y a la solidaridad, hasta los que lastran el desarrollo de la misma, el conservadurismo carpetovetónico, la superstición, la intransigencia con la diversidad.

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Y luego está el lenguaje. Leer a Delibes me hace ser mucho más consciente de la sensación de que el idioma se nos está empobreciendo, se nos hace más pequeño constantemente. No voy a entrar en considerar todo ese léxico que está desapareciendo a marchas forzadas porque se correspondía con acciones u objetos asociados a la vida rural de antaño. Hoy en día estas palabras han quedado en desuso de la misma forma que las tareas, los conceptos o los utensilios a los que se referían. Pero más allá de esto, tengo la sensación de que un escritor como Delibes tiene una riqueza a la hora de expresar los conceptos, una variedad a la hora de construir las frases, es decir las ideas, que pocas veces me encuentro en la narrativa española hoy en día. O no española. A veces tengo la sensación, con obras contemporáneas, de que están compuestas por acumulación de unas frases hechas que se combinan entre sí, y que encontramos en cualquier obra. Que hay poco de pensamiento propio y de expresión escrita personal, rica y variada. Y os puedo asegurar que soy cualquier cosa menos una persona de pensamiento conservador.

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Nunca he pensado que cualquier tiempo pasado fuera mejor, de hecho, a pesar de los problemas que nos rodean y del futuro incierto que se asoma a la civilización globalizada, nunca el nivel de bienestar promedio de la especia humana ha sido tan alto como en el presente. Aun con las notables y  tristes diferencias regionales que hay en el mundo, en su conjunto nunca ha habido una esperanza de vida mayor, una mortalidad infantil menor, una criminalidad menor, y otros indicadores de bienestar que podamos considerar. Pero sin embargo, no me siento cómodo con la capacidad de mis congéneres para expresar sus ideas de forma oral o escrita, lo que para mí es casi equivalente a la incapacidad para ejercer la libertad personal, que asocio en gran medida a la capacidad de pensar, de generar ideas propias y las acciones personales que conllevan. Lo que nos hace libre y diversos. La sensación de homogeneidad y de disminución de libertad a través de la estandarización de los gustos y el pensamiento único me agobian cada día un poquito más, cada año que pasa.

Por eso encuentro refrescante la lectura de ciertos clásicos. Aunque sean modernos. O porque son modernos. Porque nos recuerdan que el lenguaje es importante, es rico, es variado y debemos evitar que se empobrezca. Para no empobrecer nuestra capacidad de ser libres.

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[Libro] Train Dreams

Literatura

No recuerdo en estos momentos de dónde me llegó la recomendación sobre el escritor norteamericano Denis Johnson. Lo que sí que sé es que fue lo suficientemente potente como para adquirir este relato, novela corta con tintes nostálgicos de un mundo ya desaparecido. Os lo cuento ahora. En este retraso que llevo a la hora de comentar mis lecturas, esta es la primera decisión que tomé tras el año nuevo, lo anterior fueron decisiones de lectura tomadas a principio del otoño, todavía me queda una por terminar de leer, y tengo unas cuantas preparadas para leer que han surgido con el 2015. Como digo esta es la primera que comento. Como podréis suponer por el título, la he leído en su idioma original, el inglés.

Train Dreams
Denis Johnson
Granta Books, 2012
Edición electrónica

Robert Grainier trabaja como leñador en la construcción de las líneas ferroviarias que a principios del siglo XX. No conoció a sus padres. Ni siquiera sabe a ciencia cierta donde nació y pasó sus primeros años. Cuando aquellos murieron, lo metieron en un tren y se crió con sus tíos en algún lugar del medio oeste. Conoció el amor y tuvo una niña, pero la pérdida trágica de su familia hicieron de él un hombre que vivió el resto de vida en un mundo cambiante, que no siempre comprendía bien, y en el que nunca se llegó a integrar.

La naturaleza es bella pero también es dura y puede ser cruel. Estamos viviendo en estos días en Zaragoza la tremenda avenida del río Ebro, como hacía muchísimo tiempo que no se veía.

La naturaleza es bella pero también es dura y puede ser cruel. Estamos viviendo en estos días en Zaragoza la tremenda avenida del río Ebro, como hacía muchísimo tiempo que no se veía.

Lo ciertos es que disfruté mucho con la lectura de esta pequeña novela. Un relato básicamente nostálgico, fuertemente melancólico, en el que asistimos a la desaparición de una forma de vivir, de sentir la vida, en una mundo duro, físicamente exigente, donde las emociones tardan en aflorar, pero pueden quedarse con la persona y marcarla para siempre. Hay muchos sentimientos de pérdida que afectan a Grainier, un personaje que paradójicamente siempre sabe salir adelante aunque a partir de determinado momento no tiene nada por lo que vivir. Un personaje condenado a la soledad, o más bien a vivir en compañía de los fantasmas, de los espíritus, de un mundo que desaparece.

Aunque un relato en prosa, hay no pocas dosis de poesía en el mismo. Estamos todavía en un mundo, el del oeste americano, en el que los límites entre la civilización y la naturaleza son imprecisos. Y esta puede ser bella, magnífica, puede ser un hogar, pero también puede ser cruel y arrebatarte todo lo que tienes. O al menos lo que te importa. Un relato con una calidad y una calidez como hacía tiempo que no encontraba. Altamente recomendable, se puede encontrar también traducido al castellano. Yo creo que no defraudará. Salvo a lo aficionados al más puro superventas, a la novela basura de producción estándar que tanto invade las listas de éxitos en la actualidad, y que luego encima contamina otros medios como las carteleras de cine. A esos, igual les parece que no pasa nada. Aunque pase todo, pase una vida, pase la muerte, pase un amor eterno y triste, porque no existe la eternidad para amar. Y porque todo ello suceda en 100 páginas y no la vacuidad de 500 que pretenciosamente no dicen nada. En fin… Lo recomiendo.

Un espectáculo para los ciudadanos de la gran ciudad que habitualmente viven de espaldas al río y a la naturaleza; se convierte en tristeza y preocupación para aquellos que ves sus tierras anegadas, sus casas amenazadas y sus medios de subsistencia precarizados.

Un espectáculo para los ciudadanos de la gran ciudad que habitualmente viven de espaldas al río y a la naturaleza; se convierte en tristeza y preocupación para aquellos que ves sus tierras anegadas, sus casas amenazadas y sus medios de subsistencia precarizados.