Series de televisión que terminan, y otras que quedan

Televisión

Hoy, la Iglesia católica celebra la festividad de los Santos Inocentes. Como bastante inocentada me parece la actitud de dicha institución los 365 días del año, y como desde hace un tiempo vengo pensando en fundar la Liga para la rehabilitación de la memoria de Herodes, o escribir un libro titulado Herodes, ese incomprendido, pues pasaré de soltar la típica chorrada del día y me dedicaré a hablar un poco de televisión.

Con la llegada de lo que en Estados Unidos llaman la mid-season, algunas de las series de televisión que en un futuro llegarán a nuestro país, otras no, terminan o se ven canceladas. Hay muchas que en estas fiestas navideñas tienen un parón en su programación y volverán a alegrarnos o a dar la vara, según los casos tras los días de principio de año.

Entre las que han terminado las últimas semanas están series que son emitidas por canales de cable en Norteamérica. Al ser canales más específicos, de suscripción por pago, sus contenidos son más osados, más adultos. Y consecuentemente, los productos que ofrecen, que se salen de los caminos más populares y familiares, pueden ofrecer mejores calidades. Han terminado temporada recientemente True Blood (1ª temporada), Dexter (3ª temporada) y Californication (2ª temporada). Las tres tienen un denominador común; la calidad. Luego, tienen temáticas distintas; los vampiros, un simpático asesino en serie, o la atribulado vida sexual, social y familiar de un peculiar escritor neoyorquino exiliado a la soleada California.

Volviendo a alguno de los contenidos del primer párrafo de esta entrada, seguro que ninguna de las tres series recibirá el beneplácito de la Conferencia Episcopal. El sexo tiene presencia, en mayor o menor medida en estas series, aunque en Dexter se ha moderado muchísimo. Pero que una rubita sureña se enamore de un «sanguinario» vampiro y follen como locos, que un asesino en serie incapaz de tener sentimientos se monte un matrimonio por amor y vaya a tener un hijo, o que nuestro escritor favorito, enamorado locamente de la madre de su hija, con quien no está casado, se beneficie a todo bicho viviente de sexo femenino, incluyendo flirteos con adolescentes… pues seguro que los monseñores no son muy partidarios. Pero todas ellas, en medio de sus aventuras, hablan de las relaciones humanas con mayor profundidad que los productos para todos los públicos.

En las televisiones generalistas norteamericanas, las cosas siguen como estaban. Va bien alguna serie ya consolidada como la dedicada al cínico doctor House, que está teniendo momentos muy interesantes. Pero el resto está acomodada en su gloria alcanzada. Lo cual es malo porque no tienen el punch de otros años. Ir al detalle es agotador, y aquí lo dejo.

De Inglaterra nos llegan series muy cortitas, de unos 6 episodios, pero que pueden ser muy interesantes. Desde luego, es muy interesante The Secret Diary of a Call Girl, que me ha llevado a estar locamente enamorado de la guapa Billie Piper, a quien también se puede ver en el canal SciFi en España como acompañante del Doctor. Hemos tenido una nueva temporada de The IT Crowd, es grupo de divertidos inadaptados sociales que trabajan en el departamento de informática de una empresa, y que han estado un poco menos divertidos e inspirados que en las dos primeras. Pero todavía nos arrancan alguna que otra sonrisa, e incluso tímidas carcajadas. Otra serie reseñable de origen británico ha sido la nueva versión de Survivors, serie a caballo entre la ciencia ficción y los dramas apocalípticos. En sus seis capítulos, empezó con un primero tremendamente interesante, que prometía mucho, pero que luego se desinfló, hasta que remontó un poco en los dos últimos, dejándonos con un cliffhanger interesante.

En lo que se refiere a la ciencia ficción, se acerca el final de Stargate Atlantis. No es una gran cosa, pero entretiene mucho. Hasta cierto punto echaré de menos las andanzas intergalácticas del coronel Sheppard y sus colegas. Y sobretodo las apariciones de la adorable doctora Jennifer Keller. Esta chica ya me encandiló en la extinta Firefly, con el mismo papel de ingenua aventurera espacial.

Finalmente, en el mundo de la fantasía, no ha funcionado la segunda temporada de Pushing Daisies. Lo cual es una lástima, ya que menudo cuelgue llevaba yo con la simpatiquísima resucitada Charlotte Charles. Pero tras una primera temporada interesante aunque corta, la segunda no ha terminado de encontrar un rumbo adecuado. Una pena.

En homenaje a esta última, os dejo con una imagen del Cementerio del Père Lachaise de París.

Sentado

Grupo escultórico en el Cementerio del Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Goya y el mundo moderno, exposición más que recomendable

Arte

Hoy ha amanecido una mañana razonablemente buena después de cuatro días de niebla y frío. Así que, teniendo día de fiesta, me he tomado la mañana con calma, y en un momento dado me he tirado a la calle, con la cámara de fotos, y con la intención de acercarme al Museo de Zaragoza. Recientemente se ha inaugurado una exposición titulada Goya y el mundo moderno, promovida por la Fundación Goya en Aragón.

Alguna gente se queja de que haya que pagar 5 euros por visitar una exposición. Pues bien. Si a cambio de esos 5 euros hemos de tener en Zaragoza exposiciones como ésta, a pagar que no pasa nada. Muy bien. Con obra de Goya y otros pintores posteriores que recogieron las influencias del genial sordo durante los siglos XIX y XX. Incluso me he comprado el catálogo a la salida para seguir disfrutando de las obras y los conceptos tranquilamente en casa.

Y cuando he salido, todavía brillaba el sol. Ha sido una buena mañana. Ahora llueve. Incluso amenazan con que pueda nevar. Difícil a orillas del Ebro; pero quien sabe…

Nos quedaremos con unos rayos de ese sol matutino en el patio del museo.

Patio del Museo de Bellas Artes (1)

Escultura en el patio del Museo de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Sobrevivir a la Navidad

Cine, Informática e internet, Páginas personales, Política y sociedad

Hoy es el día de Navidad. Lo cual, para alguien que como yo lo de las creencias religiosas lo lleva bastante mal, pues es una pesadez. En cualquier caso, hay una serie de cuestiones que me permiten sobrevivir a estas fiestas, especialmente cuando la meteorología no acompaña. Y en Zaragoza tenemos una horrible niebla instalada desde el lunes, con temperaturas bajas que no suben nada durante el día, y que no invitan a salir a pasear.

Veamos qué cosas hago para no fenecer en este empalago de buenos deseos y amor por doquier, que lamentablemente se suele agotar el día 26 de diciembre.

  • No comer ni beber mucho. De verdad. No sirve más que para estar más pesado y malhumorado por la incapacidad de hacer un digestión razonable o para mantener la cabeza centrada en algo productivo. Todo hace que las horas se dilaten, el tiempo pase más despacio, y la festividad se haga más larga todavía. Comer poco pero apetitoso es mucho mejor que atocinarse con grasosos y estúpidos asados, o empapuzarse haciendo una competición con la familia sobre quién es capaz de empujarse mayor número de pringosos langostinos.
  • Mantener algunas costumbres. Particularmente en lo que se refiere a la televisión. Lo que hay que hacer es pasar absolutamente de la programación de las televisiones comerciales al uso. Es adocenante. En su lugar, yo prefiero volver a ver algunos de mis clásicos favoritos. Y así, de aquí a Año Nuevo, volveré a ver Lo que el viento se llevó, Casablanca y El tercer hombre. También tengo algún clásico de la ciencia ficción preparado, aunque estos suelen caer más hacia Reyes. Es fija 2001, una odisea del espacio, y este año tengo preparada para volver a ver Planeta prohibido. Ideal. La tempestad de Shakespeare mezclada con el psicoanálisis de Freud, y protagonizada por un impresionante Walter Pidgeon, el payaso de Leslie Nielsen cuando todavía no era un payaso e iba de galán, y una rubia y neumática Anne Francis. Te olvidas de que es Navidad; seguro. Y vivan los «platillos volantes» cutres en buenas películas; y mueran los efectos especiales del copón en pestiños cinematográficos infumables.
  • Si hiciera bueno, salir a hacer algunas fotos. Te da el aire y haces algo creativo. Pero ya digo que estos días no está habiendo suerte.
  • Inicia un proyecto nuevo. Algo que te mantenga ocupado. Yo he estado preparando un fotoblog para mostrar mis mejores fotos. Tendréis el enlace en la columna de la izquierda. Arriba del todo. Se accede a través de carloscarreter.es. Ya os lo contaré más despacio cuando lo tenga más desarrollado.
  • Ante todo y sobretodo, no discutáis con la familia y los amigos con los que os reunáis a celebrar lo que sea que celebréis. En estos días, la cantidad de tonterías que se dicen en torno a la mesa se multiplica exponencialmente. Da igual. Sonreíd. Al fin y al cabo, los queréis. Yo por lo menos. Cualquier cosa vale… menos entrar a discutir. No servirá más que para aumentar el dolor de cabeza derivado del consumo de alcohol y de las digestiones pesadas.

Espero que estos truquillos os sean útiles. Por lo menos que palien el trauma navideño. Yo os dejo con una foto invernal. Y soleada. Que ya hecho yo de menos al astro rey.

Batallero

Picos junto los remontes de Batallero, Formigal - Fujifilm Finepix F10

My Blueberry Nights (2007)

Cine

My Blueberry Nights (2007), 22 de diciembre de 2008.

Aunque probablemente sea una de esas películas que pase relativamente desapercibidas por la raquítica cartelera de diciembre, esta obra de Wong Kar Wai levanta mi expectación, especialmente tras esas dos obras estrañas, difíciles pero muy interesantes que son Deseando amar y 2046.

En esta ocasión, abandona China y nos traslada a los Estados Unidos para mostrarnos una película de redescubrimiento personal. Una joven (Norah Jones) acaba de romper una relación, por lo que se encuentra muy afectada. Encuentra cierta comprensión y afecto en la persona de un cocinero (Jude Law) que le ofrece comprensión, conversación y pastel de arándanos (blueberries). En un momento dado, la joven inicia un viaje de 300 días en el que irá conociendo otras personas, a través de las cuales se irá descubriendo a sí misma, antes de volver con el cocinero… y bueno… es una historia romántica.

La realización es muy personal. Rodada en ambientes nocturnos en su mayoría, con unos encuadres e iluminación muy personal, muy subjetivas, desde mi punto de vista es estéticamente muy actual y agradable.

Las interpretaciones están muy bien. Especialmente las de los personajes que se va encontrando por el camino. El viejo policía alcohólico (David Strathaim), su ansiosa ex mujer (Rachel Weisz), la jugadora perdida de su padre (Natalie Portman), componen los contrapuntos mediante los que la protagonista se reafirmará a sí misma. Y lo hacen muy bien. Norah Jones se aplica por primera vez a la interpretación, además de ofrecernos con su dulce voz algún tema de la banda sonora, y no lo hace mal, aunque le faltan las tablas de sus compañeros de reparto. Pero aporta la dulzura de su físico, y hace creíble el personaje.

No me atrevo a recomendar esta película a todo el mundo. El estilo de dirección y el estilo visual no es estándar, y los traga palomitas pueden quedar atragantados. Pero quien quiera arriesgar un poquito, puede llevarse una agradable sorpresa. Yo le pongo un siete, con otro siete en la interpretación y un ocho en la dirección.

La película tiene un ambiente muy nocturno. Y las noches de Zaragoza, estos días de profundas nieblas, tienen un ambiente muy especial.

Semáforo rojo (color)

Glorieta de Sasera en la niebla, Zaragoza - Canon Digital Ixus 860IS

In Memoriam: Elsa Fábregas y Robert Mulligan

Cine

Ya estamos con el viejo dicho. Las gentes del cine nunca se van al otro barrio solos. Y en poco tiempo hemos conocido el fallecimiento de dos figuras de muy distinto tono del cine de todos los tiempos.

Primero llegaba a mi conocimiento, a través de la radio, del fallecimiento de Elsa Fábregas, actriz a quien no podemos poner cara pero sí que podemos poner voz. Porque se dedicó al oficio de actriz de doblaje. Ya he manifestado en ocasiones mi oposición al doblaje. Creo que en el proceso se pierde algo de la autenticidad de la película, al perder los matices de la voz del actor que interpreta al personaje. Hoy debería haber hablado de la última película que he visto; lo haré mañana. Y ahí pondré una nota a la voz del doblaje de la actriz protagonista… que no me ha gustado nada. Pero puesto que hay doblaje, por lo menos que tenga una calidad artística. Y he de reconocer que, simplemente escuchando el «a Dios pongo por testigo» con el que nos obsequió la Fábregas al poner voz a Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó, a veces uno se reconcilia con esta práctica. Vaya pues mi homenaje a la veterana actriz. Y sea citando el más famoso pasaje que dobló, ese desafío a la divinidad y a las leyes divinas, que de forma tan absoluta reivindica la libertad humana. Me encanta.

¡A Dios pongo por testigo! ¡A Dios pongo por testigo de que no lograrán aplastarme! Viviré por encima de todo esto y, cuando haya terminado, nunca volveré a saber lo que es hambre; no, ni yo ni ninguno de los míos, aunque tenga que estafar, que ser ladrona o asesinar. ¡A Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre!

El segundo fallecimiento me llegaba a través de los blogs cinematográficos que sigo periódicamente. Se trata de Robert Mulligan, un director poco conocido cuyas películas más conocidas son El otro, Verano del 42, y sobre todo, por encima de cualquier otra, una de mis películas favoritas de todos los tiempos, Matar a un ruiseñor. La maestría, la sensibilidad, la claridad con la que traslado la estupenda novela de Harper Lee a la gran pantalla, el retrato que junto al magnífico Gregory Peck hizo de Atticus Finch, la mejor persona que se ha mostrado nunca en el cine, hace que para mí realmente este momento sea un día de luto. No se hacen hoy en día películas como este. Desgraciadamente.

En la foto de hoy, me asomo al lugar donde descansan los restos de otros ilustres del cine universal.

Simone Signoret - actriz e Yves Montand - actor

Simone Signoret e Yves Montand en el Cementerio del Père Lachaise de París - Panasonic Lumix LX3

Un día de nieve… por fin

Deporte

Una mañana más bien. Después de una temporada en blanco. Hacía casi dos años que no me calzaba las tablas. Así que hoy me he escapado a tomar el sol y el aire fresco a pistas. Había más gente de lo que yo pensaba, pero se esquiaba sin ningún agobio. Formigal tiene ahora muchos kilómetros de pista,… así que todos repartidicos, no nos molestábamos.

Os dejo unas fotos. Que me he llevado la Fujifilm Finepix F10.

Vista desde Escarra

Vistas desde la cabecera de la pista de Escarra, siempre espectaculares

Bonitos picos desde la ampliación de Portalé

Admirando el pico Anayet (2.574 m)

Esquiadores arrastrados por una quitanieves

Para bajar alguna de las nuevas pistas te tiene que arrastrar la quitanieves

Más contenidos sobre mi estancia en París

Páginas personales

Como tras cada viaje, hay una serie de acciones de mantenimiento en mi presencia personal en internet que pretenden reflejar el viaje y recordarlo durante un tiempo indefinido.

En primer lugar, recordaros que copias de mis fotografías va a parar a mi página en Flickr, en el que podréis encontrar una colección dedicada al viaje.

Flickr - Colección Paris 2008

Flickr - Colección París 2008

Por otra parte, las entradas sobre el viaje en este Cuaderno de Ruta se han colocado en mis páginas de viaje, De viaje con la cámara al hombro, de forma ordenada cronológicamente y con todas sus imágenes.

Paris - De viaje con la cámara al hombro

París - De viaje con la cámara al hombro

Sin más, os dejo con una imagen del regreso del viaje en la estación de Bordeaux-St Jean.

Bordeaux St Jean

Estación de Bordeaux-St Jean - Panasonic Lumix LX3

Larry Clark y la adolescencia americana

Fotografía

Entre las muchas fotografías que tuve ocasión de ver en las exposiciones del Mois de la Photo à Paris, hubo algunas que me impresionaron de una u otra forma. Una de las exposiciones en las que mayor número de imágenes que me llamaran la atención hubo fue la de Seventies, le choc de la photographie américaine, en el la Bibliothèque Nationale, en su sede de Rue Richelieu. Con un amplio abanico de fotógrafos, que retrataron la realidad de la sociedad norteamericana de los años setenta, alguna de las imágenes más intensas procedían de Larry Clark.

Larry Clark es un fotógrafo y cineasta que ha orientado buena parte de su obra en ambos ámbitos a describir la realidad de la adolescencia de su país. Y lo ha hecho sin ambages, de una forma directa. Previamente, había visto dos de sus obras cinematográficas, Kids (1995) y Ken Park (2002), en la que los adolescentes dejan de ser esos grupos de chicos y chicas monos y traviesos que aparecen en las comedias al uso y a los que conocemos en sus aspectos más sórdidos. En sus inseguridades, en su forma de afrontar la sexualidad, en la violencia, en sus difíciles relaciones entre sí y con el resto de la sociedad. Son películas duras, que no son cómodas de ver para nadie. Además, son muy explícitas en sus escenas de sexo, lo cual dada la edad de los personajes puede producir una incomodidad añadida en el espectador.

En la exposición, las imágenes de Larry Clark se mostraban en el espacio dedicado a la marginalidad social, y casi todas ellas correspondían a sus series Tulsa y Teenager Lust. De esta última, me llamó la atención una en la que se veía a dos adolescentes, chico y chica, desnudos. Ella esta tumbada boca arriba, atada. Él, arrodillado a su lado, sostenía en su mano un revolver y tenía su otra mano sobre uno de los pechos de la chica. A ninguno se le ve la cara. El título de la fotografía es Brother and Sister. La violencia que sugiere la imagen y las connotaciones del título conducen inmediatamente a esa incomodidad personal que antes he comentado, a un desasosiego considerable. No me considero una persona mojigata, pero no me encontraba a gusto. Dediqué un rato a ver el conjunto de las imágenes del autor, y llegué a una conclusión personal. La visualización de determinado tipo de imágenes, de carácter documental, es incómoda; nos puede situar en los puntos de nuestra sociedad que preferiríamos que fueran distintas. Pero sin embargo, creo que es bueno que alguien se encargue de mostrarnos su existencia. De que tengamos menos excusas para justificar nuestra ignorancia sobre lo que pasa en nuestro medio social.

Hoy día, tomar esa imagen probablemente sería imposible. La protección de los menores impiden hoy en día tomar imágenes que se podía obtener en los años 70. Sin embargo, hasta cierto punto, también nos impide denunciar o conocer situaciones reales que se producen. Y esa es una parte negativa de la cultura actual. Políticamente más correcta, pero más hipócrita a la hora de reconocer el lado oscuro de nuestra sociedad.

Exposición Seventies, le choc de la photographie américaine

Exposición Seventies, le choc de la photographie américaine - Panasonic Lumix LX3

Ultimátum a la Tierra (2008)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 2008), 15 de diciembre de 2008.

Pues como decíamos ayer, después de haber revisado la versión original de 1951, tocaba ver la versión actual de 2008… sobre la que tenía muchísimas reservas.

Puntos a favor a priori: mejores efectos especiales, Jennifer Connelly.

Puntos en contra a priori: mejores efectos especiales, Keanu Reeves, es un remake.

Sí ya se que lo de los efectos especiales está en las dos listas… a priori tendría que ser mejor el que haya menos cartón-piedra,… pero como habitualmente se usan para tapar la carencia de ideas…

El filme está dirigido por Scott Derrickson, de quien lo único que he visto razonablemente aceptable cinematográficamente hablando, no me interesó por su tema. Así que no me afectaba, «a priori».

Bien,… pues mis peores expectativas se cumplieron. El guion es malo, malo, malo. Con algunas situaciones de vergüenza ajena. Aunque la historia general sigue los derroteros de la película original, todas las modificaciones realizadas contribuyen a empeorar el resultado final. Y algunas de las cosas que se mantienen, podrían haberse modificado con ventaja.

El carácter de Klaatu, el personaje principal, se ha visto variado. En el original, es un ente con una bondad intrínseca, paciente y compasivo, con una desagradable misión, y que busca una salida a la obstinada estupidez humana. Aquí es un tipo frío, sin sentimientos, que a la primera de cambio toma una drástica decisión de la que luego le cuesta salir. El papel de la mujer que le ayuda se ha actualizado según los tiempos, lo cual es bueno, es más proactiva, más dinámica; pero al final no resulta por el estúpido conflicto con el niño, cuyo parentesco se ve modificado en esta versión de forma muy artificiosa. Introducen el papel de la Secretaria de Estado, con una Kathy Bates luciendo a imagen y semejanza de Madeleine Albright, en el que queda como una necia de mucho cuidado. Los militares tan incompetentes como de costumbre. En general, hay muchas cosas que no tienen ni pies ni cabeza, y al final te quedas con las ganas de que acaben con el mundo; al fin y al cabo empiezas a entender por qué se busca inteligencia fuera de la Tierra. En la Tierra, o por lo menos en Hollywood, no hay.

Los efectos especiales, con el robot GORT a la cabeza, muy impresionantes. Pero no salvan la película.

En cuanto a la interpretación, Keanu Reeves hace el mismo papel de cara de cartón de siempre. No modifica su expresión en toda la película. Un soso de mucho cuidado. Pero lo peor es que mi admirada Jennifer Connelly se ve contagiada de la sosez generalizada. Nada se salva.

En resumen, si os interesa el tema, ved la versión original. Os entrentendrá la curiosidad. Prescindid de esta nueva versión. Yo le pongo un cuatro, con un cinco en la dirección y un cuatro en la interpretación.

Y propongo la pena de muerte para los guionistas de Hollywood.

En la foto de hoy, la pintura mural La Fée Electrique de Raoul Dufy en el Musée d’art moderne de la Ville de Paris. Científicos de renombre en la pared del museo.

La Fée Electrique - Raoul Dufy

La Fée Electrique, Raoul Dufy - Panasonic Lumix LX3

Ultimátum a la Tierra (1951)

Cine

Ultimátum a la Tierra (The Day The Earth Stood Still, 1951), 8 de diciembre de 2008.

Klaatu Barada Nikto

Si alguien quiere presumir de «friqui», y quiere ser algo más original que los «trekies» que saben hablar «klingon», nada como repetir la frase anterior y dar una conferencia espontánea sobre su significado. Es una de las frases que viene en la película que hoy voy a comentar y que tuve la oportunidad de ver de nuevo hace una semana en el mi ordenador portatil, camino de París.

The Day The Earth Stood Still

Ultimátum a la Tierra en el TGV con destino París-Montparnasse - Panasonic Lumix LX3

¿Y a qué fin viene lo de comentar esta película, que ni siquiera he visto en pantalla grande? Pues a que un día de estos, más pronto que tarde me iré a ver la nueva versión, con la que es muy probable que me acabe llevando un berrinche. Pero para entender el berrinche, hay que saber qué opino de la versión original.

El filme, dirigido por Robert Wise, habría que encuadrarlo dentro de la serie B. La serie B, pese a lo que muchos crean, no implicaba malas películas, sino presupuestos bajos. No había dinero para grandes directores, ni para grandes estrellas, ni para grandes escenarios. Ni mucho menos para efectos especiales que en aquellos momentos no estaban de moda, como desgraciadamente sucede ahora. Pero las historias podían ser interesantes e incluso buenas, y la factura correcta.

En este caso, como sucedió en otras películas de ciencia ficción de la época, se jugaba con el miedo a la guerra nuclear. En 1951, apenas estaba empezando la carrera armamentística nuclear, y faltaba aún algo de tiempo para que la guerra fría estuviera en su apogeo. Pero ya hubo quien vio los peligros de la situación, y con altas dosis de ingenuidad, nos ofrecieron esta historia en la que un extraterrestre (Michael Rennie), que recorre 250 millones de millas para llegar a la Tierra (debía de proceder de una asteroide o algo así; como cerca de Marte según su posición orbital), llega para advertirnos de los peligros de la belicosa actitud de los seres humanos, y para darnos una lección, acompañado de Gort, un antepasado de Robocop a escala sideral. En sus andanzas por nuestro planeta, por Washington DC para ser más exactos, recibe la ayuda de una viuda de guerra (Patricia Neal) y su hijo. Nada de tensión sexual. Todo casto y puro.

La película tiene una clara moralina. Se defienden una serie de valores tradicionales, y se critica la actitud de políticos y militares que actúan de forma egoista poniendo en peligro al conjunto de la humanidad por cuestiones de interés propio o baladíes. Es muy ingenua. Pero la película es ágil. La historia es pequeña pero bien adaptada a un largometraje de 90 minutos de duración. No te aburres nada. En general, es una película honesta, aunque determinadas cuestiones levanten una sonrisa condescendiente al ciudadano actual. No es una gran superproducción, pero se puede ver, especialmente si eres aficionado a la ciencia ficción.

Los efectos especiales son absolutamente rudimentarios. Se reducen al platillo volante y al robot Gort. Desde luego, para los parámetros de hoy en día, resultan como de juguete. Pero no importa, porque están al servicio de la historia que es en lo que te fijas y no al revés.

En resumen, una película artesanal, digna, que ha pasado a la historia del cine como un producto razonablemente bueno dentro de sus pretensiones. Yo le pongo un siete, con la misma nota en dirección e interpretación.

Veremos qué pasa con la nueva versión, que ya la semana pasada pude ver anunciada por París por todos los lados y que ya está estrenada en nuestro país.

Metro Père Lachaise

Metro Père Lachaise, París - Panasonic Lumix LX3

Exposiciones de fotografía en París

Fotografía, Viajes

Uno de los objetivos que me he marcado en el reciente viaje a París ha sido visitar unas cuantas de las más significativas exposiciones del Mois de la Photo à Paris. Este certamen se celebra especialmente durante el mes de noviembre, pero muchas de sus mejores exposiciones se prolongan durante el mes de diciembre, e incluso llegan al mes de enero. Y he aquí un listado de las que he visitado con algún comentario al respecto.

  • Erwin Blumenfeld. Galerie Esther Woerdehoff. Pequeña exposición en esta escondida galería en las cercanías de Montparnasse. Ya he hablado de Blumenfeld en estas páginas, por lo que supondréis que a priori me interesaba. Ver sus imágenes a la ampliación correcta es un experiencia todavía mejor. Las copias estaban a la venta. De las más conocidas no venía el precio. De las menos, sí. A partir de 13.000 euros. Calderilla.
Jordi Colomer en el Jeu de Paume

Audiovisual de Jordi Colomer en el Jeu de Paume - site Concorde

  • L’Art de Lee Miller. Jeu de Paume – site Concorde. Para mí, un descubrimiento. Discípula de mi adorado Man Ray, Lee Miller demuestra en esta exposición una adaptabilidad y variedad de capacidades fotográficas que me parece estupenda. Desde el surrealismo hasta el reportaje de guerra, pasando por la fotografía casual de sus amigos. Y con una estética estupenda. Me ha gustado mucho.
La photographie à Dusseldorf

Diversidad de estilos fotográficos en Objectivités: la photographie à Dusseldorf en el Musée d'art moderne de la Ville de Paris

Viajando de regreso a Zaragoza

Viajes

Lo bueno siempre se acaba pronto. Así que a las 10 de la mañana estaba ya en Paris-Montparnasse para coger el TGV que me llevaría hasta Hendaya. Antes la correspondiente despedida de mi primo Edouard. Excelente persona.

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Varias ramas TGV Atlantique esperan pacientemente su turno para prestar servicio

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Mi primo Edouard,... o Eduardo

Por el camino, hemos tenido todo tipo de tiempo. Entre París y el Loira, tremenda niebla con una helada de mucho cuidado. A partir del Loira y hasta Burdeos, sol radiante. En Burdeos, el tiempo estaba nublado. Al llegar a Dax, caía una lluvia continua aunque no muy copiosa, que ya nos ha acompañado hasta Irún.

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La niebla comienza a levantar en medio de una gran helada poco antes de cruza el Loira

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Al llegar a Poitiers, sol y buen tiempo

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Un viajero en Burdeos-St-Jean

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La empleada de la SNCF en Dax soporta la inclemencia del tiempo antes de dar la salida al tren

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En Biarritz llueve abundantemente

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Finalmente, el TGV cruza el puente internacional para llegar hasta Irún

En Irún, ha habido que esperar hora y media a la salida del Alvia con destino Madrid, pero que yo iba a abandonar en Tudela. La estación es de lo más desangelada. Y la estúpida forma de acoger a los viajeros del tren que plantea Renfe, obliga a no poder subir al más acogedor entorno del tren hasta casi la hora de salir, a pesar de estar el tren dispuesto desde antes.

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La fría, húmeda y poco acogedora estación de Irún

En Tudela ya he abandonado el Alvia y he esperado a coger el Regional Express que me ha dejado en Zaragoza. 12 horas de viaje. Muchas. Aunque he aprovechado el rato. En cualquier caso. Ya estoy en casa.

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Un Alvia con destino Logroño pasa por Tudela mientras espero al Regional Express