Annie Leibovitz at Work

Fotografía, Literatura

At Work por Annie Leibovitz es uno de los regalos que recibí estas navidades. Un regalo inducido,… sugerido… pero regalo. Y acabo de terminar de leerlo. Porque a pesar de que parezca ser un libro de fotografías, en realidad es un libro sobre fotografía… con fotografías.

Y la verdad es que he disfrutado mucho de él… y lo haré en un futuro. En este momento he disfrutado de su lectura. Con un estilo sencillo y directo, la fotógrafa nos va relatando su forma de trabajar en cada etapa de su vida o en proyectos específicos, especialmente trascendentes. La fotógrafa es especialmente conocida por sus retratos, aunque ha trabajado también como reportera para varias publicaciones. En el enlace anterior a su artículo en Wikipedia encontraréis los detalles. Muchos de sus retratos conceptuales son famosos, incluso cuando la mayor parte del público desconoce quién es la autora de los mismos. Muchos de ellos han aparecido como portada o en reportajes de revistas de gran difusión.

No es un libro excesivamente técnico, aunque no deja de hablar del material con el que ha trabajado, el que le ha gustado más o el que le ha gustado menos. Pero sí que nos habla de sus preferencias sobre qué puntos de vista prefiere, qué tipos de iluminación, qué tipos de encuadre, cómo ha realizado muchas imágenes ensamblando varios fotogramas… etc.

Por poner un ejemplo, en un momento en el que vemos que en los reportajes se usa y se abusa de los grandes angulares relativamente extremos, ella nos habla de cómo en la actualidad no se siente a gusto con sus imágenes de los ochenta tomadas con un 24 mm… prefiere moverse con un 35 mm. La focal de reportaje clásica.

También nos habla de sus relación con las personas fotografíadas, y aunque se manifiesta muy considerada y respetuosa con todas ellas, choca la agilidad con la que comenta lo cómoda que se ha encontrado con actores y actrices, o profesionales de la danza o del deporte, gente profesional de su cuerpo y la expresión, mientras que narra con minuciosidad su experiencia con gente más distante como cierta reina británica u otros políticos.

En resumen, un libro muy interesante cuando te gusta y practicas aunque sea de forma infinitamente más modesata la fotografía.

Ahora seguiré disfrutando de él, puesto que está ilustrado con abundante material gráfico de la propia autora, y siempre es interesante aprender de las fotografías de los mejores.

En el libro aparece alguna imagen tomada a orillas del Sena… así que… pues yo también tengo imágenes a orillas del Sena… qué leches.

La novia tiene frio (2ª versión)

Novia asiática en sesión fotográfica a orillas del Sena - Panasonic Lumix LX3

La fotografía de alta resolución y los cuadros del Prado

Arte, Fotografía

Entre ayer y hoy ha surgido una noticia en la red sobre la posibilidad de ver algunos cuadros del Museo del Prado a través de Google Earth o de Google Maps. Hasta aquí bien. Curioso. Pero sin más.

La emoción me ha venido cuando los amigos de Xataka Foto han publicado su entrada ilustrada por una de las obras. La pintura que desde hace 20 años es mi favorita de las muchas obras maestras que se pueden ver en la pinacoteca madrileña. Y no es ninguno de los clásicos de Velazquez. Ni tampoco se trata de un Goya como se podría uno imaginar tratándose de «un compatriota» aragonés. Pues no. Mi pintura favorita del Museo del Prado es El Jardín de las Delicias de El Bosco.

Detalle de "El Jardin de las Delicias" en Google Maps.

Detalle de "El Jardín de las Delicias" en Google Maps.

Llevo un buen rato recorriendo los detalles de esta obra que me parece apasionante. No soy un experto en pintura como para ponerme a comentar este maravilloso tríptico. Me bastará decir que siempre me ha parecido una obra mucho más moderna de lo que corresponde a la época en la que se pintó y, teniendo en cuanta que de los muchos «ismos» que en el siglo XX aparecieron el surrealismo es uno de los que más siempre me ha atraído, se entenderá mi fascinación por la obra.

Los detalles técnicos para la realización de este montaje también son impresionantes. Una máquina robotizada, «armada» con cámaras réflex de entre 12 y 24 megapixeles de resolución, va tomando imágenes de cada cuadro que luego son ensambladas alcando los 14.000 millones de pixeles. Probablemente ni nuestra propia vista sea capaz de obtener tanto detalle en las mejores condiciones. No lo sé.

Las instrucciones para verlo en Google Earth las podéis encontrar siguiendo el enlace que he puesto antes a la entrada de Xataka Foto. Si lo queréis ver simplemente en Google Maps, podéis pinchar en la imagen de la captura de pantalla anterior.

En la foto de hoy, sigo con mi serie de imágenes de nieve y niebla sobre la estación de Villarreal de Huerva.

Estación - Depósito y vias

Estación nevada bajo la niebla - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Goya y el mundo moderno, exposición más que recomendable

Arte

Hoy ha amanecido una mañana razonablemente buena después de cuatro días de niebla y frío. Así que, teniendo día de fiesta, me he tomado la mañana con calma, y en un momento dado me he tirado a la calle, con la cámara de fotos, y con la intención de acercarme al Museo de Zaragoza. Recientemente se ha inaugurado una exposición titulada Goya y el mundo moderno, promovida por la Fundación Goya en Aragón.

Alguna gente se queja de que haya que pagar 5 euros por visitar una exposición. Pues bien. Si a cambio de esos 5 euros hemos de tener en Zaragoza exposiciones como ésta, a pagar que no pasa nada. Muy bien. Con obra de Goya y otros pintores posteriores que recogieron las influencias del genial sordo durante los siglos XIX y XX. Incluso me he comprado el catálogo a la salida para seguir disfrutando de las obras y los conceptos tranquilamente en casa.

Y cuando he salido, todavía brillaba el sol. Ha sido una buena mañana. Ahora llueve. Incluso amenazan con que pueda nevar. Difícil a orillas del Ebro; pero quien sabe…

Nos quedaremos con unos rayos de ese sol matutino en el patio del museo.

Patio del Museo de Bellas Artes (1)

Escultura en el patio del Museo de Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Guy Peellaert, imágenes de la cultura pop

Arte, Fotografía

La entrada de hoy no será muy larga. Porque aunque el artista que voy a recomendar también le dió a la fotografía, es tambión pintor, ilustrador y dibujante de cómic. Se trata de Guy Peellaert, artista de la imagen belga, y que según nos informa Photo, ha muerto recientemente. Muchas de sus imágenes están concebidas alrededor de importantes figuras de la cultura popular; cantantes, actores y actrices, etc.

Muchas de las imágenes que he visto estos días repasando su obra me han llamado la atención, así que os traigo esta propuesta, que no comentaré más porque no me considero entendido en muchas de las disciplinas de la imagen y la ilustración.

La página web del artista: Guy Peellaert.

En la imagen de hoy os dejo otro tipo de arte de la imagen.

Arte callejero

Grafitti en el Casco Viejo de Zaragoza - Fujifilm Finepix F10

No más Pata Pata; adiós a Miriam Makeba

Música

Miriam Makeba «Mama Afrika» ha muerto en algún lugar del sur de Italia, cerca de Nápoles, poco después de participar en un concierto contra el racismo. La cantante se hizo popular con su éxito Pata Pata, que la lanzo a la fama en Occidente, aunque su repertorio era mucho más extenso y profundo dentro de la música popular sudafricana. Por diversos motivos, esta canción fue significativa en mi infancia, y me apetece recordarla aquí:

Luchadora contra el apartheid, vivió durante 31 años en el exilio. No obstante, su fama momentáneamente en alza durante el final de los años 60 se mantuvo en niveles más discretos durante el resto de su carrera musical. Yo la recuperé para mi gusto melómano cuando colaboró con Paul Simon en los conciertos del álbum Graceland, unos de mis favoritos tanto del autor como de la música en general. Siempre he tenido algunas grabaciones suyas. A mi me gusta escuchar de vez en cuando, sin abusar, los ritmos étnicos africanos. Y la cantante de Johannesburgo me caía bien.

Así que descanse en paz. La foto… pues de las cercanías de Nápoles, donde ha muerto la cantante.

Vista de Sorrento desde el puerto

Puerto de Sorrento - Canon Digital Ixus 860 IS

La cabeza entre las nubes, de Susanna Tamaro

Literatura

Como siempre que me voy de vacaciones, en mi última escapada por Italia me llevé lectura relacionada directa o indirectamente con el destino. Y el libro elegido en esta ocasión ha sido una novelica de la escritoria italiana Susanna Tamaro, La cabeza entre las nubes (La testa tra le nuvole).

Hasta ahora, nunca había leído una obra de la escritora ni tenía muchas referencias a parte de saber que se trata de una de las figuras más destacadas de la literatura italiana actual. Así que sin muchos prejuicios me dispuse a leer la que fue la primera novela publicada por la autora.

La novela es la historia de un adolescente, que vive cómodamente con su abuela, sin padres, y que a partir de un accidente sale en una fuga por el mundo en la que le pasarán diversas peripecias. Estas peripecias me han recordado de alguna forma al Pinocchio de Collodi. Un alma relativamente nueva, sin maltratar por la vida, sale al mundo y se va encontrando con una serie de personajes entre la picaresca y los surrealista que van conformando su propio carácter.

La escritura es ágil, fácil de leer pero no simple. La limitada extensión de la obra hace que sea adecuada para un viaje corto.

Lo que pasa es que tras un comienzo muy animado, la historia no ha acabado de agarrarme. Las peripecias me han parecido progresivamente menos interesantes, hasta llegar a una conclusión que no sé muy bien si tiene que ver con lo que ha antecedido.

En fin, quizá tenga que plantearmente volver a probar con otra obra de la autora, más madura… o simplemente dedicarme a otros autores. Que ha mucho que leer en el mundo.

La imagen de hoy, cómo no, de la Roma en la que pasan algunas de las peripecias del protagonista.

Tiber

El Tíber desde el Ponte Sant'Angello - Canon EOS 40D; EF 28/1,8 USM (composición de tres fotogramas)

William Claxton, fotógrafo de jazz

Fotografía, Música

Uno de los enlaces recomendados en el blogroll que podéis encontrar en la columna de la derecha de este Cuaderno de Ruta es The Online Photographer. Y algo que hacen de vez en cuando en este blog es recomendar paseos por la obra de diversos fotógrafos. Recientemente, han publicado la noticia del fallecimiento de William Claxton, fotógrafo a quien yo no conocía.

La característica más destacada de este fotógrafo es su dedicación a la fotografía del mundo del jazz, un mundo que da lugar no sólo a una música que levanta pasiones u odios por igual, sino también a una plasticidad visual poco usual. En unas condiciones de toma siempre difíciles, generalmente en interior, con la necesidad de fotografiar con la luz que haya, con grandes contrastes, el fotógrafo no sólo tiene que dominar los aspectos técnicos de la toma de la imagen sino que además tiene que tener un conocimiento del músico y de la música que le permita anticipar el instante en el que la expresión del jazzista va a darnos esas imágenes icónicas que muchos hemos visto en muchas ocasiones. Y creo que las imágnes de Claxton son un buen ejemplo de ello.

También convendrá repasar las imágenes relacionadas con el mundo de las celebridades y de la moda, para completar la visión de conjunto de la obra de este fotógrafo. Que os recomiendo.

En la imagen de hoy, Sorrento. En los lugares de vacaciones de la costa italiana se tocaba jazz hace unas décadas para entretener a los veraneantes norteamericanos, como han inmortalizado algunas películas detacadas.

Hoteles de Sorrento

Lujosos hoteles junto a la orilla del mar en Sorrento - Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM

Caballería roja, de Isaak Babel

Historia, Literatura

Hay guerras que se llevan todos los titulares y hay guerras que pasan desapercibidas y son olvidadas. Esto sucede hoy en día, en el que hay guerras que son prácticamente televisadas en directo, mientras tremendos conflictos armados son olvidados y quedan enquistados en las sociedades que los padecen.

Todo el mundo sabe de la I Guerra Mundial; pero pocos saben que las actividades bélicas no terminaron con la armisticio solicitado por los imperios centrales. Varios focos bélicos quedaron durante varios años, y una inestabilidad general se mantuvo, lo cual acabaría abocando al tremendo conflicto de la II Guerra Mundial.

Una de las situaciones bélicas poco conocidas en los países de la Europa Occidental derivó de la caída del Imperio Ruso, la subida al poder de los soviets y la (re)creación de Polonia como país independiente tras más de un siglo de reparto de sus territorios y su población entre los imperios ruso, alemán y austriaco.

El Imperio Ruso fue sustituido por la hoy extinta Unión Soviética, quedando sumida al final del conflicto mundial en una sangrienta guerra civil entre el Ejército Rojo y los rusos blancos, partidarios de la monarquía o simplemente contrarios a los bolcheviques. Conforme se fueron imponiendo estos últimos, entraron en colisión con el nuevo estado polaco. Los polacos ambicionaban recuperar todos los territorios al este de su indefinida frontera oriental que les pertenecieron antes de los repartos del siglo XVIII. Los soviéticos, por su parte, deseaban recuperar las fronteras occidentales del Imperio Ruso, previas a la ofensiva alemana de 1914 y a los desastres de Tannenberg y los Lagos Masurianos., y especialmente de la ofensiva de Gorlice. La imprecisión de los límites nacionales en el nefasto Tratado de Versalles colaboró a desencadenar las hostilidades.

La lucha fue dura y cruel, y así queda reflejado en el conjunto de relatos cortos de Isaak Babel publicados bajo el título de Caballería Roja. El autor, un ruso de origen judío, fue adscrito al célebre Primer Ejército de Caballería del general Budyonny. Probablemente, esta fue una de las últimas guerras en las que la caballería tradicional tuvo alguna influencia. El conjunto de relatos tiene un estilo directo, con descripciones de ambientes y situaciones crudas. Babel está representado por Liutov, uno de los personajes que actúa como observador en la mayor parte de las ocasiones, pero también como actor en alguno de los relatos. Oscila entre descripciones una vez de la crueldad de la guerra, otras de la miseria del ser humano, a veces del heroísmo, y en ocasiones de la comicidad y ridiculez del comportamiento de los hombres y mujeres. No siempre es fácil de leer. Desde luego, se atragantó en las mentalidades de los rígidos dirigentes soviéticos. Babel se ganó nos pocos enemigos y acabo muriendo en las purgas estalinistas en 1940. El libro termina con algunos extractos de los Diarios de 1920 del propio escritor, que son la base para los relatos cortos de Caballería Roja.

La guerra polaco-soviética, en principio favorable a los bolcheviques bajo el empuje de la caballería de Budyonny, cambió de tornas en la batalla de Varsovia, donde el mejor conocimiento del terreno y una mejor preparación táctica concedieron una victoria decisiva a los modestos polacos, que siguió de la retirada soviética, y permitió la supervivencia de Polonia como estado hasta 1939.

En resumen, un libro muy interesante que nos permite acercarnos por un lado a una literatura muy desconocida para los europeos occidentales en general y para los españolitos en particular, y por otro lado a un período histórico cuya herencia tanto condicionó la Europa del siglo XX e incluso la Europa actual.

Caballería roja. Diario de 1920. Isaak Babel
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788497593250
Colección: CONTEMPORANEA DEBOLSILLO
Nº Edición:1ª 
Año de edición:2003
Plaza edición: BARCELONA 

La imagen de hoy, una vista de Varsovia hacia el Vístula y su orilla oriental donde se desarrolló la decisiva batalla que salvó al estado polaco.

Tras los edificio feos esta el Stare Miasto (Ciudad vieja)

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Lecturas de vacaciones; algo serio y algo «menos serio»

Literatura

Siempre las vacaciones son un buen momento para leer. Incluso cuando uno se va de viaje con el correspondiente ajetreo de los desplazamientos y las visitas, es posible encontrar momentos para enfrascarse en la lectura de buenos libros.

Es mi costumbre llevarme dos libros a los viajes, en formato de bolsillo, y al menos uno de ellos procuro que esté relacionado de alguna forma, directa o indirectamente, con el destino del viaje. Con esta filosofía, a mi reciente viaje por Munich y alrededores me he llevado un clásico del siglo XX de la literatura alemana. No es otro que Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque. Como segunda opción, he optado por algo menos trascendente, en concreto El restaurante del fin del mundo de Douglas Adams.

Hacía tiempo que quería leer algo de Remarque, de quien conocía su obra por las adaptaciones al cine de algunas de sus novelas. En concreto, la interesante Tiempo de amar, tiempo de morir (el título original de la novela es Tiempo de vivir, tiempo de morir, pero ya se sabe que las cosas del cine…), la floja adaptación Arco de triunfo, y la más que interesante y temprana adaptación Sin novedad en el frente. Me encontré en una librería una versión de bolsillo de esta última novela, y me dije… «para el viaje a Munich».

No diré otra cosa más que me la merendé en el viaje de ida. En un día. Es una novela poco extensa, que con gran acierto va narrando diversos episodios en la vida de un soldado reservista alemán de apenas 20 años cuando comienza el relato, durante la Primera Guerra Mundial. El estilo es directo y claro tanto en la narración de la acción como en las descripciones de las personas y los ambientes. Pero sobretodo, es claro y directo en sus opiniones y en sus sentimientos puestos en boca del soldado protagonista. Remarque participó también como soldado en esa contienda, y se ve que sabe de lo que escribe. La novela es una de las piezas fundamentales de la literatura antibelicista, ya que expone sin ambages el sinsentido de la guerra. Pero también es una obrá básicamente antimilitarista, al describir la deshumanización y la alienación del soldado en una estructura, la militar, donde todo lleva a la eliminación de la personalidad del individuo que si no no podría enfrentar la idea de la muerte en un acto tan absurdo e irracional como la guerra. Después de leerlo, creo que es un imprescindible. Absolutamente recomendable.

El otro libro, al que le dediqué algunos ratos esporádicos del resto de las vacaciones, es la continuación de la acción narrada en La guía del autoestopista galáctico. No sé muy bien porque la elegi, porque la obra original que continúa me divirtió pero no me entusiasmó. Siempre he bordeado el friquismo en los temas de ciencia ficción, pero siempre he conservado un punto de escepticismo y de racionalidad que me ha impedido caer en «el vicio». Reconozco que el cachondeo sobre los vogones, el 42, o el campo de improbabilidad me divierten mucho… y que quedé enamorado de Trillian en su adaptación cinematográfica… pero, tampoco esta novela nunca me pareció para tanto (la película me parece incluso bastante fallida).

La cuestión es que, tal vez por las bajas expectativas, esta continuación me ha parecido divertida y entretenida. No entraré en mucho detalle. Humor absurdo basado sobre diversas teorías científicas reales o hipotéticas, que sirve al interés del autor por criticar los comportamientos más estandarizados de la especie humana, y en especial de eso que se ha dado en llamar «la clase media». Bueno. Para los que gusten de un poco de ciencia ficción entretenida, recomendable. Los que no, que lean otra cosa.

La imagen de hoy, una belicosa escultura en la Frauenkirche de Munich, Alemania.

Frauenkirche

(Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8)

Lecturas de vacaciones – Ciberiada y Una mujer en Berlín

Literatura

Terminan hoy mis vacaciones. La primera y más sustanciosa parte de ellas. Tres semanas repartidas en dos tercios de viaje y un tercio de asuntos domésticos y dolce far niente. La vida contemplativa. Qué bien viene de vez en cuando. Y con la vida contemplativa, la ocasión de leer de forma más reposada.

En estas vacaciones han caídos dos libros; Ciberíada de Stanisław Lem y el anónimo Una mujer en Berlín. Dos libros muy distintos en el género, en el fondo y en la forma.

El primero de ellos me lo llevé de viaje a Polonia. Tengo la costumbre de intentar que la lectura que me llevo a los viajes tenga que ver de una forma u otra con el lugar donde viajo. Y en esta ocasión, la elección recayó sobre Ciberíada, una de las obras más conocidas del más famoso escritor polaco de ciencia ficción, Stanisław Lem. Nos cuenta las aventuras de Trurl y Klapaucio, dos constructores que van recorriendo la galaxia ofreciendo sus servicios por doquier, y metiéndose en unos líos considerables de los que siempre salen más o menos airosos. No es ciencia ficción dura. No hay una plausibilidad científica en las cosas que suceden, aunque refleja un notable interés por la revolución cibernética que el autor supone con buen criterio que está a punto de producirse. El libro, por ponernos en situación, es de 1967, momento en el que todavía no se había desarrollado como hasta el momento el mundo de los ordenadores. También es un libro que reflexiona sobre las virtudes y los defectos del ser humano, y especialmente sobre la búsqueda de la felicidad, eso sí, por medios bastante extravagantes. Es un libro entretenido, siempre y cuando estés dispuesto a admitir variantes imaginativas sobre los trillados caminos de la ciencia ficción.

El segundo libro lo he leído en la última semana. La verdad es que me ha durado poco. Me enganchó. Lo cogí con interés. Una mujer en Berlín es un diario autobiográfico escrito por una editora y periodista alemana entre el 20 de abril y el 22 de junio de 1945 en Berlín, durante la invasión soviética de la capital alemana y las semanas que siguieron al götterdämmerung nazi. El libro se publicó de forma anónima, ya que una de las cuestiones que más marca el contenido del diario es las violaciones repetidas que sufrieron las mujeres alemanas por parte de los soldados del ejército soviético. Entre las mujeres violadas en repetidas ocasiones, la propia autora del libro. Sin embargo, a pesar de la barbarie que nos cuenta, el estilo de la redacción consigue mantenerse relativamente frío. Muy descriptivo. Y evidentemente, la autora se pone de parte de las mujeres que en su conjunto quedan definidas como las auténticas heroínas en la demencia de la guerra. No obstante, permanecer en consideraciones sobre el aspecto más morboso del relato no nos debe confundir. El diario es un estupendo relato de un ambiente y de unos hechos que quizá no han sido contados y difundidos lo suficiente. El miedo a morir, el miedo al hambre, el miedo al otro; todo ello mezclado con ejemplos de solidaridad ciega o interesada. No hay reflexiones de naturaleza política. La autora, que claramente no pertenece al partido nacionalsocialista, no define con claridad su posición política. Simplemente, se limita a ser una observadora de una realidad. La escritura del diario, casi con toda seguridad, le sirve también como escape a la barbarie que la rodea. En general, me parece un libro recomendable.

Con posterioridad a su lectura, he averiguado que la segunda edición en Alemania, de la que es traducción la que yo he leído, sólo se produjo tras la muerte de la autora, que ante la frialdad y las críticas negativas que recibió en su primera edición en los años 50, se negó a que se volviera a publicar en vida. En la actualidad, el libro parece haber tenido una acogida mucho mejor, probablemente porque la distancia sobre los hechos acontecidos, el progresivo mejor papel de la mujer en la sociedad y el cambio en las condiciones políticas lo han permitido. Incluso conocemos ya quién fue la autora. Y como no creo que nada de lo que narra sea un oprobio para su honor, todo lo contrario, diremos quién fue. La periodista alemana Marta Hillers.

Al igual que Berlín quedó destruida por la guerra, también lo fueron muchas de las ciudades que he visitado en mis vacaciones. Afortunadamente, se ha reconstruido con fidelidad partes de sus cascos históricos, para que podamos disfrutar de cómo fueron. Como el bello Rynek de Wrocław, durante la guerra la alemana Breslau, totalmente destruida en los últimos meses del conflicto bélico. Fue una de las últimas ciudades alemanas en rendirse; lo hizo seis días después que Berlín, y sólo un día antes de la rendición incondicional alemana. Alguna de las personas que salen en el libro son refugiados de la región de Silesia, donde se encuentra esta hermosa ciudad.

Rynek - Wroclaw

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

La explosión de Tunguska, las meninas y vacaciones en Polonia

Arte, Ciencia, Fotografía personal, Viajes

Hoy hace 100 años, en la tundra siberiana sucedió el evento de Tunguska. Tal día como hoy, una gran explosión devastó un área de más de 2000 km2. Se cree que un objeto celeste, tal vez un pequeño cometa compuesto de hielo por lo que no se han encontrado restos, explotó en la atmósfera terrestre, ocasionando el desastre. En cualquier caso, siempre me ha recordado lo que decía Abraracourcix, el jefe de la aldea gala de Astérix:

Sólo hemos de temer que se nos caiga el cielo encima; y eso no sucederá mañana.

El caso es que en estos días se celebra en Zaragoza una exposición de esculturas en la calle; instaladas en el Paseo de la Independencia, uno se puede encontrar con imágenes como éstas:

(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

El caso es que si nos retrotraemos un año en el tiempo, encuentro en mi archivo fotografías como la siguiente tomada hace aproximadamente un año en la Esplanade de Helsinki.

(Canon EOS D60; EF 24-105/4L IS USM)

Mmmmm… sí, son las mismas. Obra del escultor Manolo Valdés. Y todo esto me sirve de excusa para contaros que de la misma forma que el año pasado estaba de vacaciones por estas fechas, hoy salgo hacia Polonia, dentro de un ratito. Y que en estos momentos, lo único que temo es que se me caiga el cielo encima… y eso no va a pasar mañana.

Si tengo un acceso razonable a internet, tendréis noticias mías. Si no, hasta la vuelta.

Los desconocidos traductores; a propósito de Matilde Horne

Literatura

Leí ayer en Papel en blanco la noticia del fallecimiento de Matilde Horne. Hasta ayer, yo no recordaba quién era Matilde Horne; seguro que lo he sabido alguna vez. Pero fue un conocimiento de esos que no perduran en la memoria más allá de unos minutos,… o segundos. Con frecuencia, cuando leo un libro de un autor extranjero me voy a las primeras páginas y miro a ver quién es el traductor. La mayor parte de las veces desconozco quién es, y se me olvida. Matilde Horne, una argentina exiliada por motivos políticos, tradujo en colaboración con Minotauro algunas importantes obras de fantasía y ciencia ficción.

Dicho todo lo anterior, hace muchos años tomé conciencia de la importancia de los traductor. Puede parecer anecdótico, pero estaba escuchando la radio mientras trabajaba en un mañana allá por 1995, y un grupo de contertulios radiofónicos hablaban de El Perich, humorista gráfico realmente gracioso, que acababa de fallecer. Y uno de los datos que me sorprendió fue que este humorista catalán era el responsable de traducir los álbumes de Astérix al español. Esta es una de las tareas más difíciles que se me ocurren en este campo. Los chistes, las bromas, en los distintos idiomas, suelen tener un carácter localista que hace que dejen de tener gracia en la traducción. Hay que ser un artista para conseguir mantener la frescura y la gracia como conseguía El Perich. Yo, que he leído los álbumes del pequeño galo en los dos idiomas, he conseguido reirme igualmente en ambos.

Desde entonces, aumentó mucho mi respeto por la profesión de traductor. Son personas que aunque no puedan estar al mismo nivel que el autor original puesto que no intervienen en el proceso creativo de la obra en sí misma, deben y muchas veces consiguen transmitir el nivel literario de la obra original. No sólo tienen que ser competentes en la mera traducción, sino que deben ser capaces de expresarse por escrito a niveles muy altos en el idioma que les es propio. Muy difícil. Mucho.

Matilde Horne ha muerto estos días. Probablemente, la noticia de su fallecimiento ha tenido cierta repercusión al ser la traductora de las dos últimas partes de El Señor de los Anillos, obra de mayor impacto mediático de las que tradujo al español. También por la cicatería de Editorial Planeta, que compró Minotauro y los derechos sobre sus obras, que no pasaba nada por los derechos de traducción, aprovechándo las lagunas documentales y legales que había provocado el anterior propietario. Y todo eso a pesar de los pingües beneficios que saca de las obras de Tolkien. Compró los derechos muy poco antes de estrenarse la primera película, lo que hizo que se multiplicaran las ventas de la obra literaria. No diré más.

Así que yo he leído «la obra de Horne«. Y no sólo durante las aventuras de Frodo y compañía. También con las de El Invencible de Stanislav Lem. Y cómo no, con la bella Solaris, también del escritor polaco. Y alguna otra en la que ahora no caigo, y que estará por ahí.

Ayer estuve viendo en vídeo Casanova, que es una película más bien flojita, pero en la que sale Venecia. Así que no me puedo aguantar. Hay va un rinconcito de la ciudad en la laguna.

Rincón soleado

(Pentax K10D; SMC-A 50/2)