Experimento abandonado y canción de la semana

Música, Páginas personales

Hace unas semanas comencé con un fotoblog bajo el nombre 50mm. Pues bien. No me convence mucho como iba marchando y he decidido dejarlo en stand-by. Es decir, parado. Cosas que pasan. De momento, ya me vale con mantener este.

Pasando a algo más alegre, ayer miércoles volvía a escuchar el espacio de La Ventana en el que Jaime Urrutia y Ariel Rot nos proponen redescubrir canciones de antaño. Rot nos propuso una sosa canción de Paul McCartney titulada Fine Line. Un poco rollo. Como mucho de lo que nos ha ofrecido a lo largo de su trayectoria post-beatle el bueno de Sir Paul. Pero he aquí que Urrutia nos devolvió lo suficientemente para atrás para suscitar un divertido debate y para evocar no menos divertidos o entrañables recuerdos. Propuso El gato que está triste y azul de Roberto Carlos (para los más jóvenes, un señor brasileño que no se dedicaba a jugar al fútbol sino a cantar), una de las canciones más machacadas por las radiofórmulas y la televisión española (y única) de los 70s. Algo quedo claro. Nadie sabía muy bien por qué el gato estaba azul. A mi se me da que procede de una mala traducción del original en italiano Un gatto nel blu, en el que la palabra blu adoptaría el mismo significado que el blue en inglés norteamericano. Ese estado de tristeza melancólica… con lo que el título en español sería totalmente redundante.

En cualquier caso, a continuación os ofrezco un vídeo con el look tardosetentero del cantante, que por supuesto es impagable. Y qué romantico… oche.

Ya sé que no llega al cachondeo del soldadito, pero menos da una piedra. Y a mí también me parece gracioso.

En la foto, un gato. Que no está azul. Más bien aburrido. En Medinaceli, provincia de Soria.

(Canon EOS D60; EF 24-105/4L IS USM)

Ferraris, neumático y el soldadito

Deporte, Música

Ayer hubo carrera de Fórmula 1. Estambul. Bonito circuito. Y emocionante carrera la que provocó la estrategia del pérfido británico al ir a una estrategia de tres paradas. Lo cual le permitió mantener la segunda posición lograda en la clasificación. Massa estuvo demasiado intratable para que viese amenazado su primera posición en la carrera. A Kimi le faltó un poco de punch para arrebatarle la segunda posición a al pérfido británico.

Pero claro, parte de la gracia se va cuando te enteras que la estrategia no fue una decisión peculiar, valiente, salida la clara inteligencia del corredor británico y sus ingenieros. Fue forzada por Bridgestone ante el miedo de que la forma de conducir del pérfido británico provocase otro fiasco, uno más esta temporada. Que pena; la emoción se desinfla.

Pasando a otra cosa. Todas las semanas en el programa La Ventana de la Cadena Ser, Jaime Urrutia y Ariel Rot dedican un espacio los miércoles a proponer un par de canciones que les gustan o les llaman la atención por cualquier motivo. Está bien. A veces escogen verdaderas joyas, incluso desconocidas. Pero otras son simples curiosidades o anécdotas de la historia de la música pop. Y hete aquí que el Urrutia, contra todo pronóstico va y propone escuchar… ¡¡¡El Soldadito de La Compañía!!! Esta canción era una versión pop de una pieza de la zarzuela Luisa Fernanda, y se hizo muy popular. En el colegio la aprendíamos. Me lo pasé como los indios. Me la busqué en internet y la he estado escuchando todo el fin de seman… y por fin, la he encontrado en YouTube, y aquí va… No se pierdan «la gracia» de la chica de la falda larga «bailando». No es que las otras le lleven mucha ventaja, pero es que esta es total.

Claro,… cómo no voy a ilustrar la entrada si no es con unos soldaditos de los que «desfilaban» el otro día en el Barrio de San Gregorio.

Tambor

(Canon EOS 40D; EF 200/2,8L USM)

Vía: Racingpasión – Sólo Hamilton tenía riesgo riesgo con los neumáticos en Turquía.

40 años para una odisea muy especial…

Ciencia, Cine, Literatura

… y espacial.

Es curioso la cantidad de tontos aniversarios con los que nos bombardean los medios cotidianamente. Sin embargo, ha tenido que pasar un mes para que apareciera en un blog el recordatorio de que el pasado 4 de abril se cumplió el 40 aniversario de 2001: una odisea del espacio.

Esta película es importante por dos motivos; uno general y otro particular, más personal.

A estas alturas, casi nadie puede negar que este filme es una obra maestra de Stanley Kubrick, que marca un hito en la historia del cine de ciencia ficción. Reflexionemos por un momento:

  1. No es una película de ciencia ficción dedicada al mero entretenimiento, a las aventuras. Es una película que entra en aspectos filosóficos sobre el desarrollo y evolución de la especia humana desde su estado de simio sin consciencia hasta el momento en el que se plantea la evolución hacia un Homo tecnológico o espacial. Kubrick es consciente de que las transformaciones tecnológicas que se estaban empezando a producir en ese momento van a impactar notablemente en el ser humano. Es la época en la que aparecen y se conocen los primeros ordenadores relativamente potentes, aunque todavía no personales. Es la época en la que el hombre sale al espacio y visita nuestro satélite. Pero es también una época en la que muchos valores son puestos en cuestión, y todo eso, de una forma u otra está ahí.
  2. Es una película en la que, salvo las partes especulativas, no quedan derogadas las leyes de la física. Los movimientos por el espacio se corresponden con la mecánica clásica newtoniana. El espacio está sumido en el silencio. La luz se desplaza a su cansina velocidad de 299.792,458 km/s. Es auténtica ciencia ficción. No es una mera película fantástica. Hay rigor. Quizá haya predicciones sobre el futuro que no resultan correctas, pero hay un interés es ser correcto dentro del marco de la ciencia conocida. Obviamente, hay una parte especulativa, por no decir metafórica, que se salta estas leyes en pro de otros objetivos.
  3. Hablando de metáforas, hay que decir que también es un filme en el que abunda la poesía. No sólo en las metáforas, sino también en la realización. Ese momento en el que el fémur lanzado al aire mientras terminan de sonar las notas del poema sinfónico Also sprach Zarathustra de Richard Strauss se convierte en una lanzadera espacial que baila un vals con la estación en órbita bajo los compases de An der schönen blauen Donau de Johann Strauss hijo, tiene algo de especial que pocas veces he encontrado en el cine.
  4. Desarrolla uno de los personajes más fascinantes y humanos de la historia del cine. Y se trata de una computadora, HAL 9000, que nos refleja más lo que somos nosotros mismos que el resto de los personajes humanos del filme.
  5. Este filme y esta historia es un influjo neto en toda la ciencia ficción posterior, tanto filmada como escrita. Acabo de leer un par de novelas del escritor Jack McDevitt y me ha sorprendido ver hasta que punto es posible encontrar el influjo de 2001 en obras escritas 38 o 39 años más tarde.

Hay más elementos de reflexión, pero nos conformaremos con estos en este momento.

El motivo personal es el impacto que tuvo sobre mí mismo. Cuando yo vi este filme, calculo que tendría unos 13 años o como mucho 14 años recién cumplidos. Recuerdo que al poco tiempo leí el libro escrito por Arthur C. Clarke, guionista del filme, que con ciertas variaciones seguí la misma historia. Es curioso, como novela me parece mucho menos importante que como película, pero hay elementos de la historia escrita que me gustaría que hubieran sido así también en el filme. El Ojo de Japeto siempre me ha fascinado. También recuerdo como el profesor de ciencias que tenía en el Colegio Calasancio de Zaragoza, José Luis Ibarra creo que se llamaba (del apellido estoy seguro), nos preguntó si habíamos visto la película. Sólo levanté la mano yo. Me hizo unas preguntas para ver si había entendido algo; fue piadoso, comprendió que una «persona» de 13 años tiene serias limitaciones para entender el conjunto de la obra. Pero entendió que sí había apreciado algunos de los aspectos formales del filme. En cualquier caso, hizo una serie de comentarios que contribuyeron a que empezase a entender de qué iba la cosa. Luego he visto el largometraje en numerosas ocasiones, y aunque reconozco que la parte final no ha envejecido bien, sobre todo la parte de los colorines psicodélicos, el conjunto sigue siendo importante y válido.

También es importante personalmente porque contribuyó a poner la semilla de lo que es mi sistema de pensamiento actual en algunas cuestiones que tienen que ver con mi concepción de la ciencia, del universo, y también del sentido de la vida.

Así que mi propósito para esta semana será encontrar un momento para volver a ver la película, que descansa en mi videoteca personal sin ser vista desde hace unos años. Recordar al maestro Kubrick y volver a pensar sobre lo que nos quiere contar.

Como la imaginación es libre, uno puede imaginar que esa estela que cruza el cielo sobre el Monasterio de Veruela es una lanzadera con destino a la Luna, transportando al profesor Heywood Floyd, para desentrañar el misterio de TMA-1.

Luna y jet - Veruela

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Via: Blog de cine.

Armas, gérmenes y acero

Ciencia, Historia, Literatura

Este es el título del último libro que he estado leyendo. Escrito por el divulgador científico Jared Diamond, nos ofrece una profunda visión de los porqués de la distinta velocidad evolutiva de las distintas sociedades humanas en el planeta Tierra. En la actualidad, la mayor parte de las sociedades más ricas y desarrolladas, aquellas que en muchas ocasiones han situado al resto de las sociedades humanas a un papel subordinado, cuando no esclavo, cuando no simplemente de elemento molesto que hay que eliminar, proceden del extremo occidental del continente euroasiático. ¿Qué hizo de este continente, y en concreto de su apéndice europeo, algo especial para que se produjera la dominación del resto? ¿Fue debido a la superioridad racial de estos pueblos? ¿O se debió a otras causas? Esta es la pregunta que el escritor quiere responder a lo largo de más de quinientas páginas en la edición de bolsillo.

La respuesta a las preguntas queda clara desde el principio. El autor, de quien ya había leído con antelación el ensayo El tercer chimpancé, busca desacreditar cualquier teoría racista o supremacista, para establecer como elemento diferenciador el medio ambiente en el que se desenvolvieron las distintas sociedades. Creo que la visión histórica y biológica del libro es muy rigurosa. Si te interesa el tema, se va leyendo sin problema, aunque hay momentos en los que se hace un poco farragosillo o repetitivo. Quizá la misma tesis, con los argumentos fundamentales para sostenerla, se podría haber expuesto en una menor extensión. Pero en cualquier caso, creo que es una lectura muy interesante.

Originalmente, me llamó la atención por la aparente similitud en el planteamiento con un libro que leí hace ya unos años que se titula Plagas y pueblos de William H. McNeill, en el que se analizaba el impacto de las infecciones epidémicas sobre el devenir histórico y la interrelación entre distintas civilizaciones. Combinado con otros factores, pues al fin y al cabo, el autor era historiador y no epidemiólogo. La realidad es que el libro de Diamond profundiza mucho más en el conjunto de factores que condicionan los contactos entre civilizaciones, quedando la exposición a gérmenes diversos como uno más de los factores que entran en juego.

Resumiendo, interesantes lecturas que nos permiten comprender mejor cómo hemos llegado donde hemos llegado. Muy poco maniqueas en su planteamiento. No hay buenos ni malos; no hay humanos superiores e inferiores. Simplemente hay humanos más afortunados con el entorno en el que les ha tocado nacer. Idea que desgraciadamente, todavía no ha calado en toda la población

Una de las bases de argumentación del libro es el desarrollo de la agricultura y la ganadería en distintas zonas del mundo. Aquí vemos un paisaje agrícola en la comarca aragonesa de los Monegros, entre Monegrillo y Castejón de Monegros.

Puntón de Miramón y panorama
(Canon EOS 40D; Tokina AT-X Pro 12-24/4: dos fotos ensambladas)

Nuevos académicos y reconocimientos a las más modernas artes

Cine, Fotografía, Literatura

Esta semana nos llega la noticia de que José Luis Borau, maño como yo mismo, director y guionista cinematográfico, ha sido elegido para ser académico de la Real Academia Española, órgano responsable de velar por la calidad del idioma castellano o español en este lado del Atlántico. Se sentará en el sumamente adecuado por su apellido sillón «B mayúscula». Por otro lado, también me llegan noticias de que Publio López-Mondéjar (manda narices que no tiene artículo en la Wikipedia), fotógrafo e historiador de la fotografía, ha sido nombrado académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Me honra tener en mi biblioteca su Historia de la Fotografía Española.

Si me parecen notables estas noticias, es sobre todo porque tanto el cine como la fotografía son dos artes que también son espectáculo o mero entretenimiento, y por lo tanto no está en el pensamiento colectivo su naturaleza de artes.

El cine sí que ha sido llamado en ocasiones el séptimo arte; pero la naturaleza del cine moderno, más puesto al servicio del espectáculo, del pim-pam-pum de los efectos especiales, que al de la expresión artística de ideas, sentimientos y sensaciones, hace que lo del séptimo arte corresponda más a tiempos pasados, de películas en blanco y negro, que a casi nadie interesa hoy. Con el nombramiento de Borau, que sucede al fallecimiento de Fernando Fernán Gómez, la RAE mantiene el reconocimiento del cine como expresión artística literaria y como elemento difusor y condicionador del idioma. Me parece bien. Hace pocos días, con motivo del fallecimiento de Azcona, ya señalaba la importancia del guion en la obra cinematográfica. No en vano, los norteamericanos denominan al guionista como writer, escritor. El guion no deja de ser una obra literaria. Pues que siga esta representación muchos años. Por cierto, que a Rafael Azcona le propusieron en su momento ser académico de la RAE; pero en su modestia rechazó el honor. Una pena. Quizá fue quien más se lo mereció.

Respecto a la fotografía, su reconocimiento como disciplina artística aún es más ignorada por el público en general. Es curioso que en un momento en el que el advenimiento y la popularización de la fotografía digital hace que se esté realizando más fotografías que nunca, tengo la impresión que hay menos gente todavía que considera que este medio de expresión puede ser un arte. Un arte que está en crisis, por que un cambio en el paradigma tecnológico necesariamente afecta al concepto de la obra artística. En cualquier caso, la acogida por parte de la Academia de Bellas Artes de un fotógrafo, y especialmente uno que tanto ha contribuido a poner orden en la maltrecha historia de la fotografía española. Dada mi afición a la fotografía, con la que os machaco en cada entrada de este Cuaderno de Ruta, este nombramiento me pone especialmente contento. Bien es cierto que yo mismo no me atrevo a asignarme la etiqueta de «artista». Me conformaré con ser un modesto «artesano» aficionado.

La imagen de hoy, tomada en el interior de la Sagrada Familia de Barcelona, espero que sea metafórica del ascenso de las artes audiovisuales.

Ascensor y sol

 

(Pentax K10D; SMC-A 50/2)

Vía: ElPaís.com

Vía: Acerca de la fotografía. Técnica, estética y opinión

…y Arthur C. Clarke nunca más hará volar nuestra imaginación

Ciencia, Cine, Literatura

Se dice que las gentes del cine nunca mueren solas. Que siempre se van al otro barrio en compañía. Claro, que Arthur C. Clarke trasciende y mucho al mundo del cine. El guionista y creador de la idea original de 2001: Una odisea del espacio, falleció ayer en Sri Lanka. Ya era mayor. 90 años.

Yo lo descubrí a propósito de la afamada película de ciencia ficción de Stanley Kubrick. Siendo todavía un adolescente, recuerdo las impactantes imágenes en las que descubría una nueva forma de ver el mundo. Un mundo que trascendía los límites de la bioesfera terrestre para introducirse en el frío espacio que interconecta los diversos astros. Es curioso, pero en un momento en el que las computadoras se veían como algo lejano y especializado, el miedo a que se volvieran locas como el esquizofrénico HAL-9000 no ha impedido que hayamos adoptado a estas máquinas como un elemento imprescindible en nuestras vidas. Claro que mi iMac, en el que escribo en estos momentos estas líneas, no ha intentado matarme. Todavía.

Al poco de ver la película, tuve la ocasión de leer la novela que escribió el propio Clarke. No era exactamente igual. Creo que la película es muy superior como producto cinematográfico que la novela como producto literario. Aunque siempre me pareció mucho más atrayente e hipnotizante la imagen del Ojo de Japeto que la de un monolito flotando en las proximidades de Júpiter.

Con posterioridad, he tenido ocasión de leer numerosas obras tanto de divulgación como de ficción del autor británico afincado en Sri Lanka. Con división de opiniones. La continuación literaria de 2001 me parece absolutamente innecesaria. Muy floja. Pero se contrarresta con esa absoluta maravilla, para mí una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído, que es Cita con Rama. Esa mezcla de acción, misterio y poesía en el primer contacto con una civilización extraterrestre me parece insuperada. Claro que su continuación en una serie de novelas sobre el tema me parece, asimismo absolutamente innecesaria. Y mala. Un rollo. Pero por otra parte, esa novelita de apariencia intrascendente que son los Cánticos de la lejana tierra vuelve a mostrar esa inmensa sensibilidad, destilando nostalgia a la vez que esperanza a través de esos exiliados que buscan un nuevo mundo donde vivir. Ah, y se me olvidaba… no se olviden de leer los Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco. Se divertirán mucho.

Para finalizar esta entrada, tres cositas. La primera una cita del propio Clarke que nos recuerdan en Microsiervos y que resumen lo que realmente significa la ironía y la comprensión de lo que es la evolución biológica a un mismo tiempo. Nos decía Arthur que:

Aún tiene que probarse que la inteligencia tenga algún valor para la supervivencia.

Sútil, pero cierto y contundente. También sugiero que lean la despedida que nos ofreció recientemente, consciente ya de que estaba en sus últimos años de vida, y que nos ofrece Papel en blanco en una de sus últimas entradas. Aquí pongo el vídeo; para la traducción, vayan a la entrada mencionada.

Finalmente, un recordatorio. Aunque los termómetro quieran desmentir el hecho, es innegable que desde las 6:48 horas de esta madrugrada estamos en primavera. Hoy es el equinoccio de primavera. Y lo celebraremos con una fotografía apropiada al hecho.

Flores en árbol (III)
(Canon EOS 40D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Ambiéntandose para la Expo: Z Arquitectura y Amaral

Arte, Música, Política y sociedad

Vivo en Zaragoza. Eso quiere decir que, cuando faltan 3 meses y un día para la inauguración de la Exposición Internacional 2008, es difícil ser ajeno al acontecimiento. Sin embargo, hasta ahora no me he sentido muy implicado en el evento. No me he procurado ninguno de los distintos tipos de abono que se han ido poniendo a la venta, ni sé muy bien cómo y cuándo visitaré el evento. Ya se verá.Pero de vez en cuando, pasan cosas que tienen que ver con el tema y que me atraen. Hace unos días, mientras hacía tiempo para reunirme a tomar unos chisme con unos amigos, entre en La Casa del Libro y me puse a hojear libros en la sección de Fotografía. Junto a esta sección se encuentra la de Arquitectura. Y allí encontré un libro, Z Arquitectura, que parece corresponder a una serie periódica del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, dedicado a la arquitectura de la Expo 2008. Me puse a hojearlo y me gustó mucho. Me lo compré. 20 euritos. Dada la calidad de la impresión y de los gráficos no me pareció nada caro. Y seguramente, mucho mejor que cualquiera de los miles de publicaciones que en plan merchandising saldrán más adelante. Llevo varios días pasándomelo la mar de bien con este libro.Por otro lado, se ha hecho pública y se ha puesto libremente a disposición del público la canción que Amaral ha adaptado para la exposición. Se titula Llegará la Tormenta, y es una adaptación del A Hard Rain’s A-Gonna Fall de Bob Dylan. El dúo zaragozano me gusta sólo a ratos. Lo cuál casi me ha ocasionado en alguna ocasión la pena de excomunión maña. Pero que se le va a hacer. Uno es así. Pero la versión que han hecho me ha gustado. Por lo menos de momento. A lo peor acaba cansándome. Como la organización de la Expo la ha puesto a disposición del público, aquí os dejo enlazado el video-clip de la canción.

No tengo muchas imágenes todavía relacionadas con el evento, pero os dejo unas «ranillas» del Paseo de Ranillas, recíen arregladico para llegar al recinto ferial.

Ranillas (2)

 

(Canon EOS 10D; EF 70-210/3,5-4,5 USM)

Expiación – La novela

Literatura

No suelo comentar las lecturas que leo. Es algo con lo que no me siento tan cómodo como con otras cosas. Pero hoy me apetece compartir mis impresiones sobre lo último que he leído. Se trata de la novela Expiación (Atonement) de Ian McEwan. El motivo para leer este relato de ficción es la película que se estrenó recientemente con guion adaptado a partir de esta novela, y que me dejó un buen sabor de boca. Aunque también cierta insatisfacción. Uno siente que no se ha enterado de toda la historia. Que le falta algo. Así que, viendo una edición de bolsillo de la Colección Quinteto en la que participa la Editorial Anagrama, que posee los derechos de la traducción al español, la compré y me puse a la obra.

En primer lugar, he de decir que la adaptación cinematográfica es excelente. Casi todo lo que transmite la lectura también lo encuentras en el filme. Una de las adaptaciones más fieles que conozco. Con una muy buen representación de los personajes y los ambientes. Y los ambientes son importantes en esta historia. Porque básicamente transcurre en tres ambiente muy marcados por el espacio y el tiempo.

  • Una casa solariega en la campiña inglesa en el año 35, donde suceden los hechos desencadenantes que conllevan al drama; la acusación de violación sobre el hijo de la sirvienta de una familia adinerada inglesa, que hasta el momento ha financiado su educación.
  • La retirada británica hacia Dunkerke, donde encontramos al acusado, que se ha alistado para redimir su condena en prisión.
  • El hospital donde la niña, ya convertida en una joven, comienza sus estudios de enfermera, y en la que nos encontramos con la verdad sobre la acusación.

Finalmente, encontramos casi a modo de epílogo, un desenlace que da sentido, o da otro sentido, a todo lo que hemos leído, situado ya en el presente.

La historia no es compleja, aunque sí lo son los personajes y sus motivaciones. Pero es importante para entenderlos y para comprender lo que les pasa, esas descripciones ambientales, que acompañan el devenir de los protagonistas. Particularmente me han gustado las vivencias del joven soldado en los campos belgas y en el caos de las playas de Dunkerke. Constituyen un excelente retrato de lo que supone una guerra. También las tribulaciones de la joven estudiante de enfermería, Briony, auténtica protagonista del relato en el hospital donde comienza a ser adulta, a comprender la magnitud de sus actos y de sus consecuencias, mientras entra en contacto con la miseria del ser humano enfermo o destrozado por la guerra.

En ocasiones, se ha presentado esta obra como una obra de amor. Sin embargo, siendo importante y necesaria la historia de amor, el tema del libro es la culpa y la redención de esa culpa. Y está muy bien.

El libro me ha gustado. Es de esas lecturas que entra poco a poco; que hay que dar tiempo a ir penetrando en la situación. Pero una vez que estás dentro te apetece quedarte. Y te quedas insatisfecho. Te quedas insatisfecho, porque sientes que la injusticia no queda resuelta. Que el mundo es cruel, y que no siempre ganan los buenos. Que la vida no es una comedia romántica de Hollywood. Y esto es adecuado. Pero, a veces. triste.

Un pero. La traducción. No es buena. Es especialmente notorio en los capítulos que transcurren en el hospital donde Briony se forma como enfermera. En la organización victoriana de la enfermería británica, a las profesionales equivalentes a las actuales supervisoras de enfermería, se les denominaba «sisters«. El traductor se hace un lío, no sabe esto, y empieza a traducir sister por sor o monja. Esto es un error. A partir, se me genera una desconfianza con el conjunto de la traducción. Me pregunto si algún día debería hacerme con la versión original, y leerlo en el inglés original. Algún día. Tal vez. Puede.

En el relato, Briony y su amiga Fiona, se dan un paseo por St. James’s Park en Londres, poco antes de que comiencen a llegar los heridos del desastre del norte de Francia. Tal vez, allí contemplaran las evoluciones de alguna antepasada de esta ardilla, fotografíada en ese mismo parque… 66 años más tarde.

(Canon EOS D60; EF 28-135/3,5-4,5 IS USM)