[Fotos] Alemania y Suiza con una cámara para película tradicional

Fotografía, Viajes

Normalmente, cuando viajo llevo una o dos cámara digitales. Y en ocasiones, como complemento, llevo alguna cámara para película tradicional. Generalmente compactas. En alguna ocasión, alguna de un solo uso. En mi reciente escapada a Constanza, y las excursiones que desde allí hicimos por el sur de Alemania y los cantones vecinos de Suiza, ha sido al revés. He usado como cámara principal una cámara para película tradicional y película en blanco y negro, y la digital ha servido de apoyo. Los detalles técnicos os los cuento en

De viaje con una Leica M2 y un 35 mm

Aquí os dejo algunas fotografías del viaje realizadas con esta cámara.

[Fotos] Probando un objetivo soviético… que todavía no sé si va bien…

Fotografía

Buscando un objetivo para usar la cámara soviética que os presenté algunos días, me ha llegado uno muy cuco, pero que no tengo claro todavía si funciona perfectamente. Hasta que no lo use con la cámara específica no lo podré saber. De momento lo he usado adaptado a una cámara digital. Los detalles técnicos en: MIR-1 37/2,8 M39 – Un objetivo para al Zenit 3M. Aquí os dejo algunas fotos que he hecho con él hasta el momento.

[Recomendación fotográfica] Erich Lessing (1923 – 2018)

Fotografía

Quizá Erich Lessing no sea uno de los fotógrafos más conocidos de las generaciones actuales. El austriaco falleció el 29 de agosta a la provecta edad de 95 años, llevaba ya un tiempo retirado. Pero pertenece a una generación de fotógrafos de prensa y de reportaje que nunca se creyeron artistas. A pesar de la indudable calidad de sus fotografías. Eran de los que salían al mundo, lo observaban, hacían sus fotos, intentando ser fieles a la realidad que se presentaba ante sus ojos. Sin florituras. Pero con eficacia.

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Siendo Lessin un fotógrafo que trabajó fundamentalmente en blanco y negro, aprovecho para acompañar con fotografías del último carrete revelado, el último del defectuoso lote de Rollei Retro 80S que he venido usando los últimos meses. Algunas fotos en infrarrojo, aunque la mayoría en el espectro normal, donde se notan menos los defectos de la emulsión.

Nacido y criado en una de las épocas más turbulentas de la historia de su país y de Europa en general, se libró de morir en los campos de exterminio alemanes, al contrario que otros de sus familiares, porque se refugió en Palestina en 1939. Pero volvió, y se convirtió en testigo de la turbulenta posguerra de su país y, sobretodo, de sus complicados vecinos del otro lado del telón de acero.

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No le voy a dedicar una entrada técnica especial; simplemente decir que está expuesto con la Fujifilm GS645S, y revelado en Rodinal 1+25, 8 minutos a 20 ºC.

Miembro de Magnum Photos, donde podemos conocer su trabajo, desde 1955, que informó de su fallecimiento ayer mismo, era fundamentalmente un currante de la fotografía. Lo cual no quita un ápice de calidad a sus retratos y a sus reportajes, aunque el mismo se manifestase como un mero trabajador de la observación de la realidad, despojándose de las auras de artista que parece imprescindibles hoy en día. Y sin embargo, tan necesarios como son estos profesionales, parecen en peligro de extinción. La abundancia de imágenes en la actualidad gracias a los formatos digitales, permite a los medios prescindir de estos fotógrafos, a costa, eso sí de la calidad y de la ética que acompañaba el trabajo que realizaban. Un pena. Es como si fuera una doble muerte, una doble pérdida para la fotografía.

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Lamento haber perdido la confianza en esta emulsión, ya que los resultados globales me gustaban mucho, con la ventaja de la nitidez y el poquito grano que presenta. Pero esas marcas del papel protector en la emulsión, cuyo origen no puedo descubrir, y que me restan confianza…

[Recomendación fotográfica] Nuevos fotógrafos desde el SFMoMA y formándose con los mejores

Fotografía

Ya lo he comentado en otras ocasiones. El Museo de Arte Moderno de San Francisco (SFMoMA) tiene un excelente canal de vídeos en Youtube en el que nos propone con frecuencia conocer el trabajo o cómo trabajan algunos de los fotógrafos cuya obra se encuentra presente en las colecciones del museo. Y por ello, con cierta frecuencia traeré a estas páginas recomendaciones de este canal. Eso sí… los vídeos están en inglés. Podéis poner los subtítulos en inglés, o intentar la traducción automática al castellano. Aunque suerte con eso…

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Ya que vamos a mencionar la fotografía de aves, os dejo algunas fotos de un paseo a orillas del lago Constanza, en las cercanías de Friedrichshafen, donde lamenté no tener un tele más potente para poder captar mejor las numerosas aves que habitaban los parajes naturales del lago.

Hoy traigo dos fotógrafos que nos explican su forma de trabajar y sus motivaciones. La primera es Barbara Bosworth, que tuvo la ocurrencia de fotografíar pequeños pájaros con su cámara de gran formato de 8 x 10 pulgadas (negativos de 20 x 25 cm aproximadamente). Para los aficionados a la fotografía de naturaleza quedará claro que este equipo se aleja mucho de lo que utilizan habitualmente. Pero cuando uno ve el vídeo, ve como se aproxima a las aves, a las personas que trabajan en su anillado, catalogación y seguimiento, y cómo compone sus retratos, de las aves, de las personas o de ambos, todo tiene sentido. Os dejo el vídeo. Por lo demás, una paisajista excelente.

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El segundo fotógrafo, Anthony Hernandez, también trabaja con película tradicional. Película diapositiva, según podemos ver en el vídeo, expuesta con una Mamiya de formato medio para negativos de 6 x 7 cm. En el se explica cómo se interesó por las ruinas de lo que fue o iba a ser un «trailer park», es decir, uno de esos lugares donde se estacionan las grandes autocaravanas o remolques viviendas que podemos ver en las películas americanas. Este se encuentra cercano al desierto de Mojave, y más que sobre las fotografías obtenidas, el vídeo va sobre el método de trabajo del fotógrafo. Para conocer el trabajo del fotógrafo, lo mejor su página web, aunque es un poco anticuada.

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Finalmente, un recurso para formación aunque también exige el conocimiento del idioma inglés. Se trata del canal de Youtube de la School of Visual Arts, una de las escuelas superiores de formación en disciplinas artísticas más importantes de Nueva York, lo cual viene a ser como decir que del mundo entero. El mencionado canal tiene abundancia de vídeos en los que se reproducen conferencias y clases de las que se imparten en el centro, con muchas de ellas dedicadas a la fotografía, repartidas en distintas listas de reproducción. Son muchas horas; 99 horas nos dicen en Cultura Inquieta, donde llegan a calificar todo este material como un «curso gratuito de fotografía». No está organizado así, pero bueno, de utilidad formativa es. Os dejo uno de los vídeos, de la fotógrafa Susan S. Bank, dedicada a la fotografía documental callejera, de su lista de reproducción dedicada a la fotografía digital. Son largas… casi una hora de duración.

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[Recomendación fotográfica] De visita a la Fotostiftung Schweiz de Winterthur

Fotografía

Durante mi escapada a Constanza, recorriendo algunas localizaciones cercanas tanto alemanas como suizas, no pudimos sustraernos de volver a visitar la Fotostiftung Schweiz en la ciudad suiza de Winterthur.

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Esperando la salida del tren hacia Winterthur en la estación de Constanza. Este día no madrugamos mucho; el tren lo cogimos a las 10 de la mañana.

Winterthur no es demasiado conocida de los turistas que visitan Suiza. A media hora de Zurich en tren, a poco más de una hora desde Constanza, donde estaba alojado, no se encuentra al pie de los Alpes ni tiene un centro histórico excesivamente vistoso. Es coqueta y está cuidada, eso sí. Es muy agradable pasear por su centro urbano. Y lo que sí que tiene es una amplia oferta cultural. En algún lugar he oído hablar de ella como «ciudad de los museos». Y en esta reciente visita que hicimos estaba en pleno festival de teatro callejero. Algún espectáculo de títeres pudimos ver.

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Títeres en las calles de Winterthur. Estaba en alemán y yo no me enteré mucho, pero por la forma de interpretar, me pareció un espectáculo de muy buen nivel.

Lo que nos atrajo a nosotros, como lo hizo en mayo del año pasado es la Fotostiftung Schweiz. Esto viene a traducirse como la «Fundación suiza para la fotografía», y sus fines son la adquisición, la conservación, la presentación y el estudio de obras fotográficas. Trabaja en combinación con el Fotomuseum Winterthur, y colabora con el gobierno de la Confederación suiza, y con la Universidad de Zurich, donde imparte un programa sobre historia y teoría de la fotografía. Cuenta con una biblioteca muy extensa.

Las exposiciones suelen disponerse en dos edificios situados en la misma calle, muy cerca uno de otro. Uno para la fundación y otro como sala de exposiciones del museo. Es fácil llegar desde la estación principal de ferrocarril con el trolebús de la línea 2, apeándose en la inconfundible parada Fotozentrum. Pero se puede ir también dando un agradable paseo, recorriendo el centro del casco urbano de la ciudad.

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Vista de las luminosas salas de exposición del Fotomuseum Winterthur, donde se puede fotografiar sin problemas a la sensibilidad de base de la cámara, porque os hagáis idea de los bien iluminado que está.

Dispone de un agradable café donde se puede comer algo si te pilla la hora del mediodía. Y una surtida tienda con libros, recuerdos y objetos fotográficos de carácter educativo. Yo me traje un par de paquetes para realizar cianotipias.

El principal inconveniente,… los precios. Cuesta 10 euros visitar las exposiciones. Pero hay entradas separadas para la fundación y el museo. La entrada combinada te hace un cinco por ciento de descuento y cuesta 19 euros en lugar de 20. Si se visita el museo de bellas artes de la ciudad, hay otro combinado que produce descuentos más ventajosos, que el modesto que he comentado.

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Elementos de la exposición «Double Take» de Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger.

En el edificio de la fundación, encontramos una interesante exposición de Jojakim Cortis y Adrian Sonderegger, bajo el título Double Take. Con carácter general, las exposiciones que actualmente expone la fundación cuestionan la naturaleza de la fotografía así como la evolución de la misma. En esta exposición en concreto, los autores toman como referencia algunas de las fotografías más famosas y conocidas de la historia del medio, esas que se conocen como icónicas (así aparecen en su página web), y generan un escenario como si tales fotografías fueran simulaciones preparadas y realizadas en un estudio. Lo que genera una sensación extraña, y un debata sobre la naturaleza de lo que muestran las fotografías, que para el público suele ser con frecuencia «la realidad». Es una forma de cuestionar la «verosimilitud» de la fotografía.

No digamos hoy en día, donde no serían necesarios los complejos montajes que nos muestran, ya que con programas de diseño como Photoshop y otros, todo es más sencilla, aunque sea laborioso.

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Algunas situaciones bajo la temática «Posthuman» que actualmente se pueden ver en la fundación.

Otro de los elementos que se expone son los «clusters» de situaciones bajo un determinado tema o leitmotiv. Si el año pasado el tema era la «Postverdad», en esta ocasión el tema es los «Posthumano». Si tradicionalmente se considera que la cámara fotográfica es una herramienta al servicio de un ser humano que la controla y la domina para realizar su trabajo, hoy en día las cosas están cambiando. Desde cámara instaladas en los cuerpos de los animales, en instrumentos científicos programados o controlados por inteligencias artificiales más o menos complejas, o imágenes que se extraen de programas informáticos, o imágenes resultado de un cierto azar o tomadas con herramientas que no tienen que ver con la cámara fotográfica. La intervención del ser humano en la fotografía está cambiando y, con ella, la naturaleza y el sentido de la imagen fotográfica.

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Exposición de la obra de Juergen Teller, con abundancia de elementos críticos y autocríticos.

Finalmente, en las salas de exposiciones encontramos una amplia y completa exposición dedicada a la obra del alemán Juergen Teller. Jürgen Teller, en la ortografía actual de su idioma materno. Pero lleva muchos años, desde 1986, residiendo en Londres, y por ello adopta habitualmente una grafía adecuada al idioma inglés que carece de diacríticos.

La obra de Teller es compleja, con pocas concesiones a lo convencional, lo cual puede causar cierto rechazo estético por parte del visitante de su obra no iniciado. Usa todavía película fotográfica, una cámara Contax G2, trabajando habitualmente en color, sobreexponiendo las fotografía y tirando de flash directo, montado sobre la cámara.

Su obra tiene cierto carácter conceptual, y es muy explícito en aquella parte de su obra que implica el desnudo, tanto femenino como el masculino. A algunas de sus obras se les ha calificado de pornográficas. En alguna ocasión ha recibido críticas de sectores feministas… Por expresarlo de alguna forma, se lleva muy bien con Araki, de quien hablé en estas páginas hace pocas semanas. Con cierta frecuencia, se convierte él mismo en sujeto de sus propias fotografías, bien en autorretratos, generalmente muy críticos consigo mismo, bien interpretando algún personaje en las mismas.

También ha realizado cortometrajes, alguno se puede ver en la exposición, y comercialmente trabaja en el mundo de la moda. Intenta no establecer una frontera nítida entre el trabajo comercial y su trabajo personal de carácter más autobiográfico.

En fin, una exposición que no carece de complejidad, que lleva un rato digerirla, pero que indudablemente es la obra de uno de los referentes establecidos de la fotografía contemporánea.

Tras esto, comimos en el bistró de la fundación, para desplazarnos por la tarde a la Rheinfall en Neuhausen, por gentileza de unas visitantes de las exposiciones a las que conocimos comiendo y que se ofrecieron a llevarnos en su coche.

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Visitando las Rheinfall.

 

[Fotos] Atribulado con mi nueva adquisición de origen soviético

Fotografía

Me ha costado muy barata mi «nueva» cámara de 1967 de origen soviético. Pero me he llevado un chasco porque no me di cuenta de que no llevaba la montura que esperaba para los objetivos. En fin, algunas fotos he podido hacer y os las enseño. Quienes quieran conocer los detalles técnicos del asunto que sigan el siguiente enlace:

Zenit 3M – Nunca hay que dar nada por sabido…

[Recomendaciones fotográficas] David Goldblatt que se nos fue y Sally Mann y el Sur

Fotografía

Dos recomendaciones fotográficas para este verano ya tan avanzado.

No me he enterado hasta recientemente, pero a finales de junio falleció David Goldblatt (1930 – 2018). Ya mayor, con sus 87 años, como nos recuerda el artículo que publicaron en la página en internet de The British Journal of Phography. Goldblatt nació en Sudáfrica, hijo de judíos procedentes de Europa, que se refugiaron allí de la inestabilidad política del viejo continente. Por lo tanto, su trabajo en su país recoge en gran medida las convulsiones sociales y políticas derivadas del régimen de segregación racial y étnica que se instauró oficialmente en el mismo. Goldblatt intentó mantener siempre una visión lo más objetiva y ecuánime posible ante la difícil realidad que le rodeaba, trabajando con la máxima honestidad. Para él, la fotografía no debía partir de un juicio previo del fotógrafo, sino que debía recoger los hechos con la mayor claridad posible, y dejar el actor de juzgar la realidad al espectador de la obra fotográfica. Fotógrafo fundamentalmente documental, sus fotografías son de composición limpia, precisa, estéticamente cuidada, sin artificios, sirviendo con economía de medios a ese fin buscado de transmitir la realidad.

Creo que es un fotógrafo de obligado conocimiento a todo aficionado a la fotografía en la dimensión que sea.

20180705-110 Chamonix

Al igual que en junio, me he llevado estos días atrás unos carretes de Ilford XP2 Super, fotografía con película en blanco y negro. Aunque con una cámara de más nivel que las desechables de aquel viaje. Tardarán unos días en verse los resultados. De momento, os dejo algunos paisajes alpinos de entonces.

En segundo lugar, Sally Mann, una de mis fotógrafas favoritas desde hace mucho tiempo. En estos momentos tiene en marcha una exposición, A Thousand Crossings, que arranca este verano y que viajará durante los dos próximos años, como nos cuentan en LensCulture, con fotografías en su mayoría inéditas, realizadas a lo largo de su vida y obra, y que ponen de manifiesto su íntima relación con la compleja realidad paisajística, cultural, social y política de eso que en Estados Unidos se llama el Sur.

Virginiana nacida en 1951, su trabajo ha estado siempre muy pegado a su tierra y a su familia. Sufrió las controversias de los sectores más reaccionarios de su tierra, ya de por sí bastante conservadora, por la libertad con la retrató y documentó en su momento la infancia de sus hijos en contacto con la naturaleza. Fiel a su cámara de gran formato, su trabajo es preciso y muy personal.

Es una de mis fotógrafas preferidas, y por supuesto considero que debe ser conocida por todas aquellas personas interesadas en el arte fotográfico.

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[Recomendaciones fotográficas] Exposición de fotoperiodistas y vídeo de la Tate sobre Lindsay Seers

Fotografía, Sin categorizar

 

Para este domingo, dos recomendaciones. La primera, que también me sirve para ilustrar la entrada, procede de una actividad de impulsada desde la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Es curioso, a finales de junio, prácticamente hubo una despedida formal hasta después del verano de las actividades «oficiales» de la asociación. Pero desde entonces, al menos ha habido dos visitas a exposiciones, un paseo dominical por el Parque del Agua y los sotos de Ranillas y el viaje a Madrid para PhotoEspaña. ¿Signo de buena salud? Porque en algunas de ellas ha habido una afluencia mayor de la esperada.

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Algunos objetos fotográficos históricos de la exposición de Fotoperiodistas de Aragón.

Y la última, esta semana pasada fue la visita a la exposición Así lo vemos, de la Asociación Profesional de Fotoperiodistas de Aragón. La profesión de fotoperiodistas, fotógrafo de prensa, reportero gráfico o como lo queráis llamar, aquel que nos trae las noticias a través de su capacidad de mirar y apuntar con el objetivo de su cámara, no pasa por sus mejores tiempos. Pero recientemente, los profesionales que desempeñan su profesión en Aragón se han unido y asociado, y para mostrar que no son precisamente unos recién llegados a la cosa, nos han preparado una exposición que abarca la historia del periodismo en Aragón desde la muerte del dictador fascista Francisco Franco hasta nuestras fechas.

La exposición estuvo guiada, muy amablemente y con mucha cordialidad, por dos de los miembros de la asociación, Javier Belver (galería en la web de la asociación) y Jaime Galindo (si el enlace no va, probad con la galería en la web de la asociación). Hemos de decir que también nos acompañaba como miembro de AFZ, pero siendo también miembro de la asociación de fotoperiodistas, Luis Sol, alguna de cuyas fotos también lucían en las paredes del Cuarto Espacio de la Diputación Provincial de Zaragoza, lugar donde se celebra la asociación. Simpática visita, y muy recomendable.

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Por otra parte y en un tono total, total, totalmente distinto, me pareció muy interesante el vídeo que la Tate ha publicado recientemente sobre el trabajo de la artista Lindsay Seers, que se apoya y mucho en la fotografía para su trabajo. Alguno de los cuales le ha llevado a convertir su propio cuerpo en cámara fotográfica. El vídeo está en inglés, pero bueno, a mí me ha parecido muy interesante. Nos da otras visiones de las posibilidades del medio fotográfico.

Como ya he comentado en ocasiones anteriores, la fotografía es una herramienta auxiliar en muchos artistas contemporáneos que trabajan la instalación, la performance o las diversas formas de arte conceptual. En cualquier caso, la relación de Seers con la fotografía viene ya desde sus tiempos de estudiantes, con fotografías bastante provocativas de sí misma. El típico caso de la fotografía como reflejo de la performance de la artista conceptual.

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[Recomendación fotográfica] Ana Palacios y los niños esclavos (y algo más)

Arte, Fotografía

Este verano esta siendo abundante en exposiciones fotográficas de calidad en Zaragoza. A las tradicionales del festival PhotoEspaña, tanto en el Centro de Historias como en la Lonja, hemos de sumar a Robert Capa en Caixaforum y, finalmente, a Ana Palacios en el IAACC Pablo Serrano. Finalmente, no porque merezca estar a la cola de los anteriores, sino porque ha sido la última exposición que he visitado de todas ellas.

A Ana Palacios tuvimos ocasión de conocerla en persona hace algo menos de dos años, cuando Fotógraf@s en Zaragoza organizó una visita a su exposición en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza sobre la difícil vida de los albinos en África, en concreto en Tanzania. En aquel momento, la fotógrafa, una persona simpática y accesible, se prestó a guiarnos en su propia exposición, contarnos sus antecedentes personales en el mundo de la producción cinematografíca y su giro, arriesgado, a la fotografía en el marco de la cooperación con organizaciones humanitarias. Aquel trabajo, Albino, ya nos resultó notable, y aunque no tuvo la misma repercusión que el actual en los medios de comunicación, ya nos pareció meritorio e interesante, no sólo desde el punto de vista fotográfico, sino también desde el social y humano.

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Más repercusión está teniendo en los medios de comunicación y en otros niveles su exposición actual en el IAACC Pablo Serrano. Niños esclavos. La puerta de atrás es el nombre de esta exposición. Palacios sigue con el mismo esquema de trabajo, la colaboración con organización humanitarias de carácter no gubernamental, con las que colabora en el proyecto The Back Door. En esta ocasión no cuento con el testimonio directo de la fotógrafa. Si en algún momento se celebró alguna visita guiada por la misma a la exposición, en esta ocasión no pude asistir. Y de hecho he tardado varias semanas en encontrar un momento para visitar tranquilamente la oferta expositiva actual del centro especializado en arte y cultura contemporánea. Pero a mí me parece un proyecto más complejo.

La esclavitud es un fenómeno que mucha gente asocia al pasado y a determinadas situaciones históricas. Pero sigue siendo un fenómeno actual en muchas partes del mundo. Incluso en nuestras sociedades occidentales encontramos situaciones de trabajo en condiciones de esclavitud o semiesclavitud asociadas a la inmigración clandestina. Y no digamos ya los tristes fenómenos de la esclavitud de mujeres asociada a la explotación de mujeres de todas las razas, por favor que no volvamos a escuchar hablar de «trata de blancas» ignorando el fenómeno en toda su extensión, para las redes dedicadas a la prostitución. Fenómenos en los que no sólo hay responsabilidad por parte de las redes de engaño, secuestro, traslado y explotación de estas mujeres, sino también por parte de los clientes, «consumidores» de estos servicios, muchos de los cuales se encuentran entre nuestros vecinos. Tanto a nivel local, como aquellos que hacen esos viajes exóticos, por ejemplo al sudeste asiático, con el fin de poder salvar las trabas a la prostitución de menores. Siempre debemos aprovechar estas ocasiones para reflexionar sobre las responsabilidades colectivas e individuales en el mantenimiento de las situaciones de injusticia y de violación de los derechos humanos más fundamentales.

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El trabajo de Ana Palacios se centra en los niños esclavos. Un fenómeno que se da en todo el mundo, pero es especialmente en determinadas zonas de África, sobre todo en el África occidental, donde ha trabajado la fotógrafa, con decenas de millones de niños afectados. La extrema pobreza de muchas gentes, la incapacidad de sostener y criar a su progenie, hacen que caigan muchos de estos niños en un comercio en el cual se ven obligados a trabajos forzados impropios de su edad, y a abusos de todo tipo. Todo ello queda reflejado en la exposición de la fotógrafa, que no se limita mostrarlas imágenes, sino que también nos proporciona datos e información para la reflexión.

Por lo tanto, una exposición totalmente recomendable, que permanecerá en Zaragoza hasta el 30 de septiembre, y que se complementa con un libro, no sé si es adecuado llamarlo catálogo, sobre el proyecto, editado por La Fábrica, y que también merece la pena.

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Como he dicho, la visita fue al conjunto de propuestas expositivas del IAACC. Además de un exposición sobre el tenor Miguel Fleta, personaje que no despierta en mí excesivas simpatías, había también una exposición de la pintora Cristina Huarte, nacida en Zaragoza en 1988, una artista joven, que sí que nos impresionó favorablemente, y que también recomendaría que visitarais… si es que está abierta todavía. En estos momentos no la localizo en la página del IAACC, ni entre las exposiciones actuales ni entre las pasadas ¡¡??

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[Recomendación fotográfica] Carta blanca para Cristina de Middel

Arte, Fotografía

Esta es mi tercera y probablemente última entrada sobre la visita a PhotoEspaña en Madrid que hice acompañado de algunos compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y la he dejado para el final porque es la más compleja de comentar. Salvo que me limite a describir lo que vimos. Pero si tengo que opinar algo… emitir alguna afirmación de carácter subjetivo… probablemente me voy a liar. Me explicaré.

Viene siendo habitual en las últimas ediciones de PhotoEspaña invitar a un fotógrafo de prestigio y darle «carta blanca» para comisariar o promover algunas exposiciones del programa oficial del festival, de acuerdo a su criterio. Obviamente, la personalidad y el estilo del fotógrafo invitado se reflejará en las exposiciones elegidas. Este año, la fotógrafa invitada a la sección Carta Blanca es Cristina de Middel. El año pasado fue Alberto García Alix. La propuesta de ambos autores se parecen como churro a una castaña. No tienen nada que ver. ¿O quizá sí? Partamos del punto de vista de que, al menos formalmente, son muy distintas.

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La de Middel (instagram) aparece como una fotógrafa con una trayectoria fulgurante. En 2014 aparece como artista emergente en el interesantísimo número de julio de 2014 del Bristish Journal of Photography que remedaba el grito de alerta de los tiempos de la «Armada invencible», «The Spanish are Coming«. Es un número que atesoro en mi iPad, demostración de que fuera de nuestras fronteras saben mirar mejor que nosotros mismos a nuestros artistas y nuestra creatividad. En 2016 presenta en PhotoEspaña una de las exposiciones estrellas de esa edición, Muchísimo, y en 2018 es la artista invitada a la sección «Carta Blanca». Lo cierto es que quizá no tan fulgurante. En realidad, Cristina de Middel lleva un montón de años currándose lo del periodismo gráfico, alcanzando escasa visibilidad en los medios de comunicación que cada vez desprecian más la buena fotografía de prensa. Es cuando decide de cambiar de discurso y denunciar o comentar la realidad tirando de conceptos en lugar de realidades directas cuando su trabajo comienza a llamar la atención.

La de Middel propone un tema para esta vigésimoprimera edición de PhotoEspaña, la que celebra el vigésimo aniversario del festival. En inglés, PlayersTo play tiene diversas acepciones en el idioma de Shakespeare. Lo mismo sirve para definir el juego de los niños, que la actividad de unos deportistas en el campo de juego, que la actuación de unos músicos en un escenario, por poner unos ejemplos. Y la fotógrafa acepta esta amplitud de acepciones, y nos ofrece por lo tanto una oferta variada.

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La más sencilla de ver y aceptar, aunque extraordinariamente densa por su volumen y por la variedad de estilos presentes, es la colectiva de fotógrafos de la agencia Magnum que se puede visitar en las salas de la Fundación Telefónica. Comisariada a la par por De Middel y el británico Martin Parr, que también expone algunas de sus obras, esta exposición rebaja la tensión habitual de las obras de los fotógrafos de la agencia, muchas veces realizadas en situación de conflicto. Lo lúdico, lo deportivo, lo humorístico… a veces lo paródico, el sarcasmo, el humor negro. No faltan momentos de crítica social en esta exposición. Pero es la exposición de esta sección cuyo lenguaje es mejor compartido por el público general, y agradará a muchos, seguro.

Más complejas de apreciar son las tres exposiciones que se presentan en Colón, en el Centro Cultural «Fernán Gómez». Desde los años 50 del siglo XX, el arte moderno se abrió a nuevas formas como los happenings, las performances y las instalaciones, así como otras formas de arte conceptual. Uno diría que tras seis décadas serían formas más asumidas por la población, por el conjunto de la sociedad. Pero no es así. Son poco comprendidas, y no son pocos, entre los de pensamiento más conservador, los que niegan su carácter de representación artística. Pero son seis décadas. Más si consideramos que algunas tuvieron sus antecedentes entre las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX. La fotografía se ha visto influida por estas formas artísticas y a su vez las ha influido. Muchas de ellas se conservan registradas en la forma de fotografías o filmaciones. O hay fotógrafos que basan su trabajo en registrar fotográficamente sus instalaciones o diversas representaciones. Pero aquí no siempre los códigos de comunicación se comparten plenamente entre el emisor, el artista, y el receptor, el público.

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En la primera de las exposiciones de Colón, Gran final mundial, De Middel plantea una competición mundial, a modo de olimpiadas, en las que escoge a fotógrafos de todos los continentes para que presenten sus trabajos. El marroquí Hicham Benohoud, por África; el mejicano Miguel Calderón, por América Latina; la española Ana Hell, por Europa; el estadounidense Jason Fulford, por Norteamérica; el singapureño Robert Zhao Renhui, por Asia; y el dúo de australianas Honey Long y Prue Stent, por Oceanía; todos ellos compiten presentando sus trabajos de carácter fundamentalmente conceptual. Y para todos los gustos. Sería demasiado extenso comentar todos los trabajos, así que dejo los enlaces al servicio de la curiosidad del lector.

En la segunda de las exposiciones, Una odisea africana, Samuel Fosso pone sus habilidades para el (autor)retrato al servicio de una obra también de carácter conceptual en la que hace una revisión de la historia, de la realidad sociopolítica, o de los iconos de África y de las personas de ascendencia africana en el mundo. No duda para ello en usar a su servicio los símbolos más diversos, o en apropiarse y recrear imágenes famosas de otros artistas.

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En la tercera de las exposiciones, El mayor espectáculo del mundo, se recoge la imaginería fotográfica del Archive of Modern Conflict para repasar la historia del circo, espectáculo con al menos 250 años de antigüedad tal y como lo conocemos ahora, y en cierta decadencia en algunos sentidos, y que quizá es representado especialmente en el que fue famoso Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus. La humanidad jugando en su máxima expresión.

Finalmente, hemos de hablar de la exposición en CentroCentro, la última de la sección Carta Blanca. Bajo el título Empieza por el principio… Y sigue hasta llegar al final: allí te paras, cita recogida de Alicia en el País de las Maravillas, tenemos una colectiva de doce artistas, seis suizos y seis holandeses, que se enfrentan entre sí con sus obras que son obras con técnicas mixtas, en el que la fotografía y otras artes visuales tienen su parte, pero que son instalaciones, a veces complejas, con distintos planteamientos y facturas. Es el exponente máximo de lo que comentaba unos párrafos más arriba de la fotografía mezclándose, inspirándose o formando parte de formas artísticas más complejas. Y como decía antes, no siempre bien entendidas. Esto último que he dicho casi parece un eufemismo.

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[Recomendación fotográfica] En PhotoEspaña, lo que no es Carta Blanca

Fotografía

Como comentaba el domingo, el sábado estuve en Madrid, visitando exposiciones de PhotoEspaña 2018, con un grupo de colegas de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Como sucede en otras ocasiones en las que sólo dispongo/disponemos de un día para visitar exposiciones, lo habitual es centrarse en las que se celebran en los ejes Alcalá-Gran Vía y Recoletos-Paseo del Prado, que permiten desplazarse caminando de una a otra sin perder mucho tiempo. Casi todas pertenecen a la sección oficial, alguna no. Y algunas de ellas pertenece a la sección Carta Blanca, en la que se permite a un fotógrafo de prestigio proponer o comisariar algunas de las propuestas expositivas del festival. Este año, la invitada es Cristina de Middel; pero de la sección Carta Blanca comentaré otro día. Y luego está la exposición que no era de PhotoEspaña.

No mencionaré todas las exposiciones, sólo las que más me llamaron la atención.

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En el Círculo de Bellas Artes hubo dos que atrajeron mi atención. La más llamativa es El siglo soviético, una selección de los fondos de fotografía soviética entre 1917 y 1972 del Archivo Lafuente, en el que podemos seguir con bastante precisión la evolución y las tendencias en la fotografía de la Unión Soviética durante este período de tiempo. Desde el interesantísimo constructivismo ruso representado por Aleksandr Ródchenko, hasta la fotografía claramente propagandística del estalinismo o de la posguerra mundial. Sin embargo, las fotografías que más llamaron la atención por su calidad y por su contenido fueron las del conflicto bélico con la Alemania nazi.  Conviene detenerse en el documental dedicado a Yevgueni Jaldéi, soldado fotógrafo soviético de origen judío a quien debemos algunas de las fotografías más icónicas del conflicto, incluyendo el izado de la bandera roja sobre el Reichstach en Berlín en 1945, pero que por su origen judío fue marginado en la posguerra, permaneciendo desconocido hasta la década de los ochenta del siglo XX.

También en el Círculo de Bellas Artes encontramos una exposición de fotografía africana con dos grupos de fotografías. Realizadas todas ellas en Senegal, por un lado grandes ampliaciones de un fotógrafo anónimo, retratando a personas de la sociedad senegalesa en Saint-Louis. Por otro lado, copias vintage del influyente estudio de Mama Casset. En todas ellas se pone de manifiesto que, lejos de la tendencia de los fotógrafos occidentales de fotografiar o el tipismo primitivista o la miseria de África, estos fotógrafos muestran gente alegre, bien vestida y educada. Rompiendo un poco los esquemas y los estereotipos.

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En el Instituto Cervantes encontramos Evolucionarios, muestras del trabajo de los finalistas y ganadores del premio de fotografía Fundación ENAIRE. Es una exposición colectiva, en la que se aprecia cierta tendencia a primar los temas medioambientales, pero a la que quizá falta profundidad. Encontré más interesante el catálogo que la propia exposición, y cómo sólo costaba 10 euros, lo compré. Aun tengo pendiente hojearlo detenidamente.

La galería de la tienda de Loewe en Gran Vía nos muestra los trabajos y colaboraciones de los fotógrafos y artistas contemporáneos Peter Hujar y David Wojnarowicz. Sorprende la descripción de la exposición que aparece en el sitio oficial de PhotoEspaña, que habla de retratos y de la transformación del paisaje urbano de Manhattan. Ambos artistas fueron militantes activistas del movimiento LGBT, y la exposición es claramente una declaración de principios en cuanto a los miembros destacados de esa comunidad, y de su aspiración a una libertad en su afectividad y en su sexualidad.

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Aparte de estas exposiciones, mencionar que en CentroCentro, el edificio del antiguo Palacio de Comunicaciones, visitamos una exposición de Lara Albuixech, no perteneciente a PhotoEspaña sino a la programación propia de este centro cultural del ayuntamiento madrileño, en la que da repaso a la memoria histórica de la triste y catastrófica descolonización del Sahara Occidental, y la deuda que con su pueblo contrajo y nunca pagó el estado español. Y lo hace desde la nostalgia de haber pertenecido a una familia que durante un tiempo, durante su infancia, vivió allí. Trabajo claro, directo, honesto, con excelentes retratos y fotografías de lugares evocados.

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