[Cine] Desafío total (2012)

Cine

Desafío total (Total Recall, 2012), 29 de septiembre de 2012.

No perderé mucho tiempo comentando esta película que no tenía ningún interés en ver, pero a la que fui invitado y «coaccionado». Es una nueva versión de la película del mismo título que dirigió en 1990 el holandés Verhoeven y que protagonizó el Chuarche, con una aparición por ahí de la Stone antes de que se hiciera famosa un par de años más tarde por un cruce de piernas en otra película del holandés.

La historia, dirigida por Len Wiseman, es básicamente la misma que en la película original, pero sin ir a Marte, sino a Australia (¡¡¡???). Eso sí, mediante una tubería que une Europa con sus antípodas. Una memez como otra cualquiera. Cambia los protagonistas por Colin Farrell, Kate Beckinsale y Jessica Biel, y dale más efectos especiales, y quítale el punto de parodia que tenía aquella, y tenemos una película más de acción como muchas que se hacen, sin más interés.

Entendámonos. No es un horror. Si no fuera por su divertida predecesora, quizá no le pondríamos tantas pegas. Como película palomitera de entretenimiento tiene un pase. Así… para ver una tarde de domingo que llueve y no apetece salir de casa, y va y la echan en alguna cadena de televisión… pues vale. Pero nada más. Es totalmente prescindible. En realidad, si se da la circunstancia anterior, búscate la película original, y échate unas risas con los mutantes marcianos, con los ojos a puntos de estallar del Chuarche, con lo mala actriz que era la Stone, pero que buena que estaba, y con Jordi Pujol apareciendo en la barriga de uno de los mutantes. Todo lo cual, ha desaparecido de la nueva versión.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Big Ben

Sí. Sale el Big Ben en la película, rodeado de un entorno futurista. No. Australia no es la antípoda del Reino Unido. El Reino Unido está demasiado al norte, y su antípoda es el océano. Sí, dentro de unos días, seguro que paso bajo la sombra del Big Ben.

[Cine] Prometheus (2012)

Cine

Prometheus (2012), 3 de agosto de 2012.

La película ha sido vista en versión original subtitulada en español. En la cartelera española, se puede ver en versión doblada, aunque han mantenido el título, que es el nombre de la nave interestelar en que viajan los personajes del filme. No obstante, creo que en algunos países americanos de habla española se puede ver bajo el título traducido de Prometeo.

Para mí, esta película era obligada. La tenía en agenda desde que me enteré su fecha de estreno. No es que mis expectativas fueran altas. Pero se daban una serie de circunstancias que me empujaban a ver el filme. Me permitiré el lujo de extenderme un poco.

Antecedentes

Para mí, igual que para muchos, Alien (Alien, el octavo pasajero) fue un hallazgo. En aquellos momentos, siendo yo bastante joven pero no un crío, sólo supe que me gustó a pesar de los sustos. Nunca me han gustado los sustos. Pero evidentemente había algo más que sustos. Algo que fui descubriendo con el tiempo. Era un space opera, género que se convirtió en uno de mis favoritos de la ciencia ficción, a pesar de que el porcentaje de buenas obras en este género, literarias o cinematográficas, es relativamente bajo. Era una de las mejores películas de terror que había visto, y lo sigue siendo. Si consideras el punto de vista de Hitchcock, es una magnífica película de suspense. Entendido el suspense como la capacidad de la película para situar al espectador en la posición de la protagonista, y hacer que sufra como ella. Y el guion era de primer nivel. Y marcó un antes y un después en el diseño de producción de la ciencia ficción. Y nos descubrió a Sigourney Weaver. Y más…

Luego vino la paradoja. De las secuelas que vinieron después, vi el primer tercio de la segunda película, en el cine, en una sesión en la que acabamos saliéndonos de la sala en circunstancias que no vienen al caso. El caso es que no me quedaron ganas de volver a verla. No me parecía lo mismo. Los mismos monstruos, la misma protagonista,… pero para mí, aquello no tenía nada que ver con Alien. La película de Ridley Scott la he vuelto a ver repetidas veces en vídeo. La primera secuela, hace unos meses, intenté verla entera… y cuendo llegué más o menos al mismo punto en que la dejé en mi juventud, apagué el aparato de televisión. Para mí, se confirmó mi primera impresión. Aquello era otra cosa, que no me interesaba. Por supuesto, de las películas que siguieron, no tengo ni idea de lo que iban.

Así pues, al contrario que para la mayor parte de los fans de la franquicia, para mí el universo «alien» constaba, antes del viernes pasado, de una sola película. Magistral. Pieza clave del cine de ciencia ficción junto con Blade Runner, del mismo director. Cuando anunciaron que Prometheus, película con la que han jugado al despiste sobre si es o no es una «precuela» de la anterior, iba a ser dirigida por Scott, cosa que no sucedió con ninguna de las secuelas, lo tuve claro. Esta sí que la vería. Entera. Salvo causa de fuerza mayor. Veamos lo que ha pasado.

Sinopsis

Comienza la película con unas impresionantes vistas de Dettifoss en Islandia. Bueno. Eso no lo dicen. Pero es. Un ser de aspecto parecido a los humanos toma algo, y en el borde del salto de agua se deshace literalmente en pedacitos, y cae y se disuelve en el agua. Viéndose unas cadenas de ADN que se transforman en algo.

Nos trasladamos a algún momento de finales del siglo XXI, y unos arqueólogos, la Dr. Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) y el Dr. Charlie Holloway (Logan Marshall-Green), encuentran en la escocesa isla de Skye, esto sí lo dicen, unas pinturas rupestres que se asemejan a otras encontradas por distintos lugares del mundo, en distintas civilizaciones, en distintas épocas. Esto es interpretado como una confirmación de la teoría de que la vida humana fue implantada en el planeta Tierra por una civilización extraterrestre, y como una invitación para ir a su encuentro.

Pasamos al interior de una nave espacial, la Prometheus. Su tripulación, entre quienes se encuentran los dos científicos anteriores, el capitán Janek (Idris Elba), y Meredith Vickers (Charlize Theron), representante de industrias Weyland, propiedad del multimillonario Peter Weyland (Guy Pearce), además de otros tripulantes diversos, está en estado de hibernación. Hipersueño me parece que le llaman en esta película. Se encarga de los mantenimientos de la nave un androide de aspecto humano, David (Michael Fassbender), que se entretiene investigando el pasado y los sueños de la Dr. Shaw y viendo Lawrence de Arabia. Finalmente, llegan a las inmediaciones de un sistema planetario, y allí se procede a despertar al conjunto de la tripulación y realizar la entrada en la atmósfera de un satélite terrestre de un gigante gaseoso.

Con gran rapidez encuentran unas estructuras que no pueden ser naturales, e inmediatamente mandan un grupo expedicionario. Allí encuentran restos de una antigua civilización. Evidentemente, de seres similares al del comienzo de la película. Y también unas extrañas urnas con forma de ánfora con una extraño material viscoso. Se ven obligados a volver a la nave por una tormenta. Salvo dos científicos, más bien estúpidos. Pero el contacto con el material viscoso va a condicionar ya el futuro de la expedición. Y si habéis visto Alien, os podréis imaginar por donde van las cosas, pero no voy a contar más para no destripar el asunto.

Comentario

Primero, lo positivo. La presentación visual es impresionante. Con imágenes de gran belleza, muy efectivas, con la demostración de que desde luego Scott sabe cómo manejar las cámaras, cómo hablar el lenguaje cinematográfico, cómo dejar sentado y fijo en el asiento al espectador, incluso olvidando el maldito 3D que nada aporta de sustancial a este filme. Excelente labor técnica, con un excelente sonido (que no banda sonora), una excelente fotografía, un excelente diseño de producción. Todo esto, muy bien.

Pero luego viene lo negativo. El guion es una cutredad. Es muy previsible. Es como si hubiesen cogido el guion de Alien y, sobre esa base, construyendo una historia similar pero distinto. Todos los personajes que estaban en la primera película tienen más o menos un equivalente en la Prometheus. Y luego están las cosas inverosímiles. Uno se va de expedición a un sitio desconocido sin una investigación previa. Uno toca una sustancia viscosa alienígena sin guantes. Uno ve unos toscos dibujos en la piedra muy esquemáticos con cuatro pelotones que se supone que son planetas o estrellas, y ya sabe cómo encontrarlos en la inmensidad galáctica. Uno tiene una sofisticada mesa quirúrgica que opera automáticamente sin necesidad de cirujano, pero teniendo una tripulación en la que hay tres mujeres, está preparada para operar hombres. Uno lleva escafandra porque la atmósfera es raruna, de repente dice que es menos raruna, y sin más análisis ni consideración te quitas la escafandra y tan contento. Y las que no cuento para no destripar el argumento. Unos tipos hastan han rodado una breve «precuela» de la precuela, en la que se cachondea de todas estas cosas.

Y finalmente, están las interpretaciones. El rey de la fiesta es Fassbender que compone un androide a la altura de lo mejor del género, y mira que hay muchas cosas buenas en lo que se refiere a interpretar «pellejudos». Si queréis entender la referencia. Muy bien. Muy inquietante. Merecedor de un guion con más profundidad. En el lado del aprobado, Noomi Rapace, que sin embargo en su papel de heroína principal no aguanta la comparación con la sargento Ripley.  Las comparaciones son odiosas. En el lado del suspenso, y esto sí que me cuesta decirlo, una Charlize Theron que parece durante toda la película que la cosa no vaya con ella. Aunque siga estando guapa y maciza hasta decir basta. En el lado del «qué pena que no le hayan dado más juego», Idris Elba con un personaje injustamente reducido a su mínima expresión. Lo anecdótico, un Guy Pearce bajo una tonelada de horrible maquillaje para hacer que sea muy muy viejo.

Consideraciones finales

De la misma forma que hay películas que crecen en tu memoria conforme pasa el tiempo, y acaban gustándote más que cuando saliste de la sala de cine, las hay en las que pasa todo lo contrario. Y esta es una de ellas. Cuando sales, lo que tienes en la memoria es lo que tienes en la retina. Que es la parte positiva de la película. El espectáculo visual, el buen cine que sabes que tiene un director que desgraciadamente ha sido muy irregular en su carrera. Pero conforme va pasando el rato, conforme vas comentando la película, cuantas más cervezas consumes tras cenar algo con tus acompañantes, más consciente eres de que la pobreza argumental y las tonterías que salpican aquí y allí esta película que tenía todo para ser magnífica. Todo menos un guionista con dos dedos de frente. Ni siquiera brillante. Simplemente que no fuera un simple y tratase a la audiencia como simples. Y esto, en el momento en que escribo esta reseña, lastra considerablemente mi consideración por la película. Que estaría encantado de volver a ver, con el sonido apagado, simplemente para disfrutar de los aspectos visuales de la misma.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Lamentablemente, no dispongo de fotografías de los bellos saltos de agua islandeses, como el espectacular Dettifoss del principio de la película. Pero sí puedo subir unos cuantos saltos de agua también de la nórdica Noruega.

[Televisión] Final para un pueblo llamado Eureka

Televisión

Hoy hay especial televisivo, fuera de los jueves que es el día habitual para este tema. Pero una serie de ciencia ficción llena de buen humor y aventuras que nos ha acompañado durante cinco temporadas y seis años, merece que le dediquemos una entrada en exclusiva, aunque sea breve.

Para quien no la conozca Eureka nos cuenta la historia de un policía, Jack Carter (Colin Ferguson), divorciado y con una rebelde aunque lista hija adolescente, Zoe (Jordan Hinson), que involuntariamente va a dar con una pequeña ciudad secreta, que no aparece en los mapas y en la que pasan cosas raras. Se trata de Eureka, un proyecto del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, en el que reunen a los mejores cerebros científicos para producir bajo el paraguas de la ficticia empresa Global Dynamics. Se ve obligado a aceptar el papel de sheriff de la ciudad, y a partir de ahí empiezan las aventuras.

Durante las primeras temporadas básicamente fue un procedimental que básicamente explotaba las diferencias entre un tipo corriente pero con una notable inteligencia práctica para resolver problemas al cargo de la seguridad de un pueblo donde la gente es extremadamente superdotada, pero graves fallos de relación social, inteligencia emocional y habilidad para resolver los problemas prácticos cotidianos. Por supuesto, a los dos personajes protagonistas iniciales hay que añadir otros. La tensión sexual no resuelta ha estado presente en distintas situaciones, aunque la principal fue la de Carter con la de la Dr. Allison Blake (Salli Richardson-Whitfield). Hasta que lo convirtieron en romance. O la relación con la arisca ayudante del sheriff, qué obviamente quería ser ella la que mandase, Jo Lupo (Erica Cerra). Y otros muchos. No me voy a extender.

Para darle nuevos aires, poco a poco serializaron las tramas. Zoe dejó la serie, salvo apariciones esporádicas, y hubo un cambio argumental con modificaciones en los caracteres cuando los principales viajaron la pasado, al comienzo de Eureka en 1947, modificaron el tiempo, y regresaron a una realidad alternativa. A partir de ahí hubo tramas más prolongadas, y una menor importancia de los casos de cada episodio.

En cualquier caso, ha sido una serie básicamente dirigida al entretenimiento familiar, razonablemente bien hecha, que no despertará los entusiasmos de los fanáticos de la ciencia ficción, pero que se deja ver por cualquiera. Yo les cogí cariño, y seguí a esta gente hasta el final. Aunque eso sí. El episodio final ha resultado bastante postizo en lo que ha sido su quinta y última temporada. Parece como si lo hubiesen rodado aparte, para dar un cierre ante el anuncio del final de la serie.

Y os dejo con una de esas imágenes que insospechadamente se convierte en relativamente populares ante mi sorpresa cuando las subo a mi Tumblr, De viaje con Carlos. Nunca puedo predecir que fotos tendrán más éxito. Y esta desde luego no lo esperaba.

Reloj de sol en la fachada de la catedral de Chartres, Francia.

[Obituario] Ray Bradbury (1920 – 2012)

Literatura

Hay coincidencias curiosas en el espacio-tiempo en el que nos ha tocado vivir. Esta tarde, en la sobremesa después de comer, he vuelto a ver un par de episodios de la sexta temporada de Doctor Who. El segundo de ellos ha sido The Doctor’s Wife. Es un episodio de transición, de los que podemos decir que son independientes del arco argumental general de la temporada. Una historia autónoma. De hecho, estaba pensada para la temporada anterior, y quedó en reserva por motivos presupuestarios. Por algún motivo, algunos de estos episodios de la serie me parecen de los mejores. Este lo es. Uno de los que justifican la afirmación de que una serie que nació como un entretenimiento infantil y familiar ha dado definitivamente el salto al mundo adulto. Por sus temas, por sus dramas, por sus conceptos,… por lo que queráis. El episodio en cuestión ganó en 2011 el Premio Ray Bradbury (oficialmente, The Ray Bradbury Award for Outstanding Dramatic Presentation) que es concedido por los escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos en reconocimiento de la excelencia de un guion para cine o televisión.

Quince minutos después de apagar el televisor, me he enterado de que el escritor que da nombre al premio, Ray Bradbury ha fallecido hoy a los 91 años. Coincidencias curiosas en el espacio-tiempo en el que nos ha tocado vivir.

Dos son las obras más conocidas del norteamericano. Crónicas marcianas y Farenheit 451. He leído ambas. Así como algunos relatos cortos del autor. Ambas dos veces. La primera vez en mi juventud, cuando devoré las obras clásicas de la ciencia ficción. La segunda vez en distintos momentos de edades más maduras, pero esta vez degustadas con calma, no devoradas.

La segunda de las obras trata de una sociedad distópica, uno de mis temas favoritos, en la que la libertad del ser humano está representada en los libros, perseguidos por ese paradójico cuerpo de bomberos que busca alcanzar la fatídica temperatura a la que el papel arde. Imprescindible. Como interesante es ver la versión cinematográfica de la misma de la mano de François Truffaut.

Cuando leí por segunda vez las Crónicas marcianas, a los pocos días, la comenté con un buen amigo. Le dije: «Chico, me ha encantado. Más que la primera vez que la leí. Pero no tengo la sensación de haber leído una obra de ciencia ficción». Me miró extrañado, y me negó la mayor. Sigo con la misma sensación. Prosa poética. Drama filosófico. Fantasía. No lo sé. No me ha extrañado cuando hace un ratito estaba leyendo cosas sobre el autor, y he sabido que había declarado en una ocasión que salvo en Farenheit 451 no se consideraba un escritor de ciencia ficción sino de relatos morales. Totalmente de acuerdo.

Puedo decir que es uno de los escritores que ha marcado determinadas tendencias en mi pensamiento. No siempre las más optimistas sobre el género humano. Pero me ha ayudado a comprender mejor lo que somos. Y sólo me queda algo que decir. Desde hoy, tengo un agujerito más difícil de rellenar en eso que metafóricamente llamamos el corazón.

Crónicas marcianas

Mi ya muy veterano ejemplar de las «Crónicas marcianas», prologado por Borges, en compañía de los más recientes episodios del Señor del Tiempo. Parece ser que refieriéndose a una de sus propias obras, Bradbury dijo en una ocasión que sólo había una cosa peor que quemar los libros. No leerlos.

[Cine] Men in Black 3 (2012)

Cine

Men in Black 3 (2012), 4 de junio de 2012.

La cartelera está hecha unos zorros y el verano está llegando a marchas forzadas. Así que a partir de ahora y durante unos meses, no esperéis grandes niveles cinematográficos en estas páginas. Ayer mismo, el planteamiento era claro. Si llegábamos antes de las seis y media veíamos la versión original subtitulada de la película que hay comento; si no, nos metíamos a las siete a ver la versión original subtitulada de la «nueva» Blancanieves. Creo que transmito el sentir popular de que nos alegramos de llegar a tiempo. ¡Es tan irrisoria la situación planteada de que la niñata de los vampiros pueda competir ni de lejos en quien esta más buena contra la Theron! Pero no cantemos victoria…

Estamos ante una tardía y probablemente innecesaria secuela de esta saga que pretende combinar adaptaciones del cómic, ciencia ficción y humor. Dirigida como de costumbre por Barry Sonnenfeld, tiene como reto devolvernos las sensaciones de la primera entrega, y hacernos olvidar el fiasco que supuso la segunda, y que a mí me hizo pensar que habíamos terminado con esta «franquicia» como las llaman ahora. Pero vuelve el director, con uno de los Cohen, Ethan, en el guion, y el respaldo del todopoderoso Spielberg como productor ejecutivo para demostrar que vestir trajes negros nunca pasa de moda. La historia, la de costumbre. Un peligroso alienígena, Boris el animal (Jemaine Clement), que pretende acabar con el mundo anda suelto y quiere acabar con el mundo. Y J (Will Smith) tendrá que viajar al pasado, al momento del lanzamiento del Apolo 11, para salvar a K (Tommy Lee Jones en la actualidad, Josh Brolin en el pasado) y acabar con la amenaza. Con el resultado que supondréis, más un par de toques sensibleros que se han permitido colar por ahí, y una variedad de alienígenas más o menos asquerosos o divertidos. Testimonial y escasa presencia femenina ¿Dónde queda la Fiorentino de la primera entrega?

Si bien esta tercera entrega de la saga ha sido relativamente celebrada por la crítica, no llega a la frescura y novedad de la primera, que era película entretenida y decentilla, aunque desde luego queda por encima de la lamentable segunda parte. Estamos ante una película entretenida pero absolutamente previsible, que tira de recursos manidos para dar al público exactamente lo que espera encontrar. Sin sorpresas. Nada. Atracón de palomitas, nada en qué pensar, y autosatisfacción porque, como decía aquel cantante convertido en momia bronceada, la vida sigue igual.

En el apartado interpretativo, Will Smith es más de lo mismo, para bien y para mal, Tommy Lee Jones, tan buen actor habitualmente, se ve tan motivado como un limaco en tiempos de sequía, Josh Brolin hace lo que puede para ser Tommy Lee en el pasado, y menos mal que hay por ahí algún alienígena que le pone algo de ganas.

En resumen, película palomitera de consumo veraniego que apenas nos deja algún ligero recuerdo de lo que pudo ser y no fue. Para más inri, ayer al mediodía, en casa volví a ver los dos primeros episodios de la sexta temporada de Doctor Who, en la que tienen que viajar también a 1969 y al Apolo 11 para salvar a la humanidad de unos terribles alienígenas. En caso de duda,… no lo dudéis, optad por el Doctor. Además salen Amy Pond y River Song. Lo cual ya da muchos enteros por encima de la misógina película de los hombres de negro.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: **
Dijeron que venía de Málaga

Paseando el sábado en el entorno de Miraflores y el camino de Cabaldós (cuando se vuelve absolutamente rural, un camino de verdad), esto es lo más extraterrestre que me encontré. AVE Málaga – Barcelona, saliendo de Zaragoza en dirección a la capital condal.

[Cine] In Time (2011)

Cine

In Time (2011), 12 de diciembre de 2011.

De entrada un aviso. Suelo poner el título original en inglés en aquellas películas que veo en versión original. No dobladas. Pero en este caso, no pudo ser. Lo que sucede es que la distribuidora ha mantenido el título original en España. Para posibles visitantes de otros países hispanohablantes, perece que en muchos países de América se ha estrenado como El precio del mañana.

Dicho lo cual, pasemos a lo que importa. Hace 14 años, Andrew Niccol sorprendía a los aficionados al cine, y especialmente a los aficionados a la ciencia ficción y al género distópico, con una bella película de una supuesta «sociedad perfecta», basada en la selección genética de sus ciudadanos de forma artificial. Cuando se estrenó, recuerdo que el recibimiento fue tibio. Tanto por el público como por la crítica. Era GATTACA. A mi encantó. Y la he visto más veces después. Lo cierto es que con el paso de los años es un película que ha ido alcanzando una mayor consideración y prestigio, tanto por los críticos como por el público que en su momento la recibió con frialdad. La película que hoy nos ocupa está dirigida por el mismo director. También pertenece al general de la ciencia ficción, rama distopías varias. Y las críticas no han sido especialmente favorables. Había que darle una oportunidad. Aunque no puedo negar que diversos factores me hacían ser pesimista a la hora de esperar un resultado como la otra vez.

Nos encontramos en una sociedad «futura» o «alternativa» en la que se ha conseguido que todos los ciudadanos envejezcan hasta los 25 años, y a partir de ahí se detiene el proceso de envejecimiento y deterioro. Pero disponen sólo de un año de vida. Salvo que mediante las operaciones «comerciales» que sean precisas consigan ir aumentando este período. Por lo que potencialmente son inmortales, salvo accidente. O que te maten de forma violenta. El dinero ha desaparecido, y el tiempo de vida ha ocupado su lugar. Un joven, Will Salas (Justin Timberlake), pobre, de un distrito conocido como «el gueto», recibe la donación de un «rico» (Matt Bomer), que le traspasa más de un siglo de vida. Y a continuación se suicida. Pero las cosas no serán fáciles para Will. Le perseguirá la policía, con el guardián del tiempo Raymond Leon (Cillian Murphy) al frente, como sospechoso de asesinato. Le perseguirán los mafiosos, cuyo capo es el malo maloso Fortis (Alex Pettyfer), por haberse metido en sus asuntos. Y en su recorrido, se encontrará con una niña «rica», Sylvia Weis (Amanda Seyfried), que se le unirá en la constante huida hacia adelante, no sabemos si para bien o para mal. Y según lo que hagan este par, el sistema social puede desmoronarse.

He de reconocer que el planteamiento inicial es interesante. Incluso los primeros minutos de la película fomentan este interés. Quizá empiezan a percibirse muy pronto situaciones excesivamente maniqueas, pero bueno,… se plantean cuestiones. Lamentablemente, todo es un espejismo. Y lejos de profundizar en las motivaciones personales, o en las auténticas perversiones del sistema más allá de lo obvio, todo se convierte en una película de fugitivos perseguidos por varios, con toques a lo Bonnie and Clyde. Los diálogos pronto empiezan a empobrecerse, siendo incluso previsibles. Como extraídos del manual del guionista novato. El guion tiene inconsistencias por doquier, y las situaciones son inverosímiles en cualquier realidad que las planteemos, tanto en la del espectador, como en la de los personajes de la ficción. Particularmente desgraciadas en su planteamiento y resolución son todas las situaciones en las que está involucrada la figura femenina protagonista, a la que fuerzan a un romance con el protagonista masculino, forzado y poco natural.

Y aquí viene la otra cuestión. Dado que nadie aparenta más de 25 años, tengan los años que tengan, el reparto está compuesto básicamente por muchos mozos y algunas mozas, jóvenes y guapos. Timberlake es un actor justito pero razonable. Murphy lo hace pasablemente. Matt Bomer, el encantador canalla de White Collar, dura demasiado poco. Olivia Wilde, que hace de madre del protagonista, tampoco nos dura ni dos telediarios. Pettyfer, el que hace de malo, me parece vulgar. Y la que me parece una actriz francamente mediocre es la chica protagonista. Realmente, hasta la fecha no he visto ningún papel especialmente entre los interpretados por Seyfried, cuya principal virtud parece ser que es mona, lo cual… pues bueno. No está mal, pero yo preferiría otras actrices igual o más monas, y con mayores capacidades interpretativas.

Así pues, sin llegar a la catástrofe, la película la bordea constantemente, siendo su principal virtud su corta duración, que nos ahorra largos minutos de agonía y de despropósitos añadidos al progresivamente más estúpido argumento conforme el filme avanza. Filme por lo tanto que debería ser reservado para su visualización en casa, en alguna sobremesa de domingo, fría, en la que haga mal tiempo, y con alguien al lado para tomárselo un poco a broma y echar unas risas. Por cierto, he repasado la escasa filmografía del director, y lo de su primera película parece que fue que sonó la flauta por casualidad. Porque vaya serie de pestiños.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *
Reloj animado

"Omnes feriunt, ultima necat". Todas hieren, la última mata, dice el dicho latino refiriéndose a las horas de nuestra vida. Creo que aprendí el latinajo viendo este reloj mecánico próximo al Centro George Pompidou de París (Panasonic Lumix LX3).

[TV] Adiós de momento a las chicas de Showtime,… y pequeño comentario sobre el tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios

Televisión

Sí. En realidad son diversas las que podrían llevar el apelativo de las «chicas de Showtime». Pero en concreto me voy a referir a dos personajes muy distintos, que recientemente a terminado temporada en la pequeña pantalla.

Weeds – 7ª temporada

Sí, ya hace nada menos que siete temporadas que Nancy Botwin (Mary-Louise Parker) y su disfuncional y extraña familia nos acompañan. Desde las primeras temporadas en la «idílica» comunidad de Agrestic a su extraña convivencia con las mafias mejicanas desde los suburbios de San Diego, su huída a través de media norteamericana, y su provisional asentamiento en Nueva York en esta última temporada.

Tras una elipsis de un par o tres de años en la que Nancy ha permanecido en prisión, mientras su familia se refugiaba en la muy tolerante Copenhague, se vuelven a reunir en la Gran Manzana. El objetivo iniciar es reunirse y comenzar una nueva vida. Pero tratándose de los Botwin nada será fácil, y la «hierba» no estará lejos, siendo un personaje más de la serie, por no decir un miembro más de la familia.

El tono similar al que ya conocemos, una serie de situaciones demenciales soportadas por el buen hacer interpretativo de actores y actrices, mucho humor, no poco de drama, y un puntito de tragedia siempre amenazante. Oficialmente, no está confirmada la octava temporada. Pero el final es un cliffhanger en toda regla.

A ver si nos vamos a caer y tiramos a la del rabo de pescadilla...

En Copenhague encontramos al principio de temporada a los Botwin que no están entre rejas (Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8).

The Big C – 2ª temporada

Nueva colección de aventuras familiares. Pero esta vez sin salir de los aburguesados suburbios de una ciudad del medio oeste americano, donde supongo que las cosas que le pasan a Cathy Jamison (Laura Linney) suceden. Siempre con una nota de humor y de ironía, la serie ha ido adquiriendo progresivamente un tono más dramático. Una vez más, además de las vivencias de Cathy hemos ido presenciando las de su familia y allegados, todos ellos hijos reales o figurados de la gran Cathy. Pero por el camino todos van sufriendo pérdidas. Y de hecho, uno va a llegar a pensar que la única que va a llegar viva al final de la serie es la que tiene el cáncer terminal. Pero no diré más que no quiero destripar más de la cuenta.

Divertida y emocionante a la vez, tal vez no llega esta temporada a los niveles de la primera quizá porque ya no nos sorprende tanto la situación, sigue siendo una gran recomendación para quienes quieran ver cine hecho para la pequeña pantalla. Y con episodio de menos de media hora de duración, quien se puede resistir. Aquí también, gran mérito de los intérpretes. Todos ellos.

El tamaño de la luna en tiempo de los dinosaurios… y en Terra Nova

Se emitió el piloto de hora y media de duración de la gran apuesta de Fox por la aventura y la ciencia ficción: Terra Nova. No voy a comentar gran cosa sobre la serie. El piloto fue entretenido, pero de ahí a que al final me acabe interesando la serie va un trecho. Por lo menos, algunas de las chicas, si no buenas actrices, por lo menos son monas.

El caso es que sitúan la acción en el pasado de nuestro planeta, hace 85 millones de años, en el cretácico superior. Esto garantiza la presencia de muuuuuchos dinosaurios. Eso sí, en una realidad paralela, para no dar lugar a paradojas temporales. O eso parece, al menos.

El caso es que en la escena final del episodio piloto, la familia protagonistas quedan obnubilados ante la visión de la Luna. Muy grande. Y la chica adolescente, que es la empollona de la familia, les explica porqué hace 85 millones de años la luna estaba más cerca de la Tierra que en la actualidad.

En la serie se dice que la Luna se aleja  de la Tierra 0,5 centímetro al año. En 85 millones de años, querría decir que se ha alejado 42,5 millones de centímetros. Es decir 425 kilómetros. Teniendo en cuenta que en la actualidad la órbita media de nuestro satélite está a 384,4 mil kilómetros de promedio, hace 85 millones de años, según los datos proporcionados por la serie, estaría a un poco menos de 384 mil kilómetros. Un 99,89% de la distancia actual y del diámetro aparente actual. ¿Realmente cree que alguien puede apreciar esa diferencia de tamaño realmente? Creo que no.

Las cosas no son del todo así. Parece que en realidad el satélite se aleja 4 centímetros al año (en realidad 38 milímetros, pero por redondear). Es decir, 8 veces más deprisa. Pero aun así, la diferencia es difícil de distinguir. Más para una gente que no han visto al satélite con frecuencia por estar, en su tiempo, la Tierra cubierta por una capa de polución. Mala ciencia. Muy mala ciencia.

Reloj astronómico en la Marienkirche

Seguro que el reloj astronómico de la Marienkirche de Lübeck, Alemania, está mejor calibrado que el guion televisivo de Terra Nova (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,4 ASPH).

[TV] Finales de temporada: ciencia ficción, fantasía y humor,… todo mezclado

Televisión

Se acerca el final del verano. Y con él, van llegando a su fin algunas series de televisión de las que se ha podido disfrutar, más o menos, durante los meses de calor. En los últimos días, han terminado temporada tres de ellas. Muy distintas. Las tres tienen un componente de ciencia ficción o fantasía. Y humor. Que no falte. Por lo menos en dos de ellas. Os lo cuento.

Torchwood: Miracle Day

De las tres es la que más ciencia ficción maneja, y menos humor. Aunque tiene sus puntitos; que algo le tenía que quedar de su origen como spin off de Doctor Who. Tras la evolución de la serie  que ya comenté hace un año aproximadamente, el instituto clandestino británico encargado de proteger la tierra de agresiones alienígenas, quedaba reducido a dos integrantes. El inmortal Jack Harness (John Barrowman) y las dinámica policía galesa Gwen Cooper (Eve Myles). Y sin instalaciones desde las que actuar. Pero de repente sucede algo milagroso. En el mundo, deja de haber muertes. Lo que levanta las sospechas de algunos agentes de la CIA. Que acabarán como compañeros de la pareja de Tochwood. Hay que descubrir lo que pasa y restaurar la normalidad.

Como he leído en algún sitio, en esta temporada hemos visto como nacía una distopía. Sobre la base de un hecho aparentemente positivo, la inmortalidad de los seres humanos, se va construyendo una sociedad con una ética torticera, distorsionada, y muy deshumanizada. Y esto es básicamente interesante.

En su conjunto, la temporada de 10 capítulos ha sido interesante, pero quizá excesivamente larga. Y no siempre han encajado bien los estilos de hacer de los británicos «torchwoodianos» con los americanos de la CIA. En cualquier caso, entretenida. Veremos cuando nos anuncian si siguen y cómo siguen.

En la cima de Mount Snowdon

En homenaje a esa galesa de armas tomar que es la Gwen Cooper (Eve Myles) de Torchwood, hoy acompaño con una serie de imágenes de tierras galesas. Por ejemplo, de la cima del Mount Snowdon, al norte del país céltico (Canon EOS D60, Tokina AT-X Pro 12-24/4).

Futurama – 6ª temporada

Por que sea un cachondeo y de dibujos animados, no vamos a quitarle el calificativo a esta divertida serie de «ciencia ficción». Tiene muchas más referencias a la ciencia, tanto la real como la de ficción, como los más sesudos productos del género. Y encima sigue siendo muy divertido seguir las andanzas de Fry, Leela, Bender, el profesor Fansworth, Amy Wong, Hermes, Zoidberg, y demás. Es cierto que quizá no tenga la frescura de las primeras temporadas, pero en cualquier caso es una buena excusa para 20 minutos de entretenimiento y cachondeo. Esperando con impaciencia el regreso.

Playas en Tenby

En la otra punta del país de Gales, en el sur, la gente pasea por las tranquilas playas de Tenby (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

True Blood – 4ª temporada

Desde luego, pasamos al terreno de la fantasía. Pero hace tiempo que me resisto a encuadrar este batibuurrillo de vampiros, hombres lobos, hadas, brujas y demás seres sobrenaturales, como otra cosa que no sea una serie de comedia desmadrada. Porque todo lleva a un profundo cachondeo y notoria hilaridad. Reconozco que esta es una de mis aficiones culpables. Ya me he planteado varias veces el dejar de ver la historia de la histérica de Soockie Stackhouse (Anna Paquin) y toda su corte de personajes naturales y sobrenaturales, pero en cualquier caso demenciales. Es cierto que salvo en algún momento puntual, las brujas de este año no han llegado a los extremos gores y excesivos que se han podido ver en las temporadas anteriores. Pero lo esencial ha estado ahí. Sangre, sexo, y tramas demenciales de relaciones entre los personajes que te hacen alucinar en chiribitas. Serie válida para dejar las neuronas en posición de mínimo gasto energético durante una hora. Y echar risas.  Porque si te lo tomas en serio, lo único sensato es dar al botón de apagado del televisor. Lo mejor sigue siendo los títulos de crédito. Y bueno, en el episodio final, la espectacular caracterización de la mema de Jessica (Deborah Ann Woll) como una traviesa caperucita roja vampírica. Seguro que todos los espectadores masculinos de las serie le han perdonado lo cargante que ha resultado ser hasta ese momento. Aunque no más cargante que la protagonista y algunos otros personajes. Pero es así esta serie. Si lo quiere lo coges y si no lo dejas.

Cementerio en la catedral de St David's

Mucha muerte, mucho muerto viviente, mucho cementerio en las series de hoy, así que me despido con las lápidas del cementerio de la catedral de St David's (Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM).

[Libro] La mujer del viajero en el tiempo

Literatura

Estos días he llevado dos libros al retortero. Y si ayer comentaba el que terminé de leer el domingo, y que es el librito pequeño que me gusta llevar encima para los ratos muertos en transportes urbanos u otros lugares fuera de casa, ayer por la noche terminé de leer el que llevaba leyendo en casa desde principios de la semana pasada. Este último es un libro que me han dejado, por lo cual siempre me planteo si esto es legal o es «piratería». Tal y como se ponen las cosas por ahí. Y me lo dejaron al comentar una de las películas que vi por televisión hace unos días, que sin parecerme nada del otro mundo, observé que tenía elementos originales que me gustaría saber como son tratados en el libro de la norteamericana Audrey Niffenegger.

Como ya he dicho, el libro me lo han dejado, con la advertencia previa de que es un libro «más para chicas». Supongo que por el hecho de que la historia de amor entre los dos protagonistas tiene un lugar principal, y las historias de amor «no son para chicos». O vete tú a saber. Bueno. Yo la he leído, y ahora os lo cuento.

La mujer del viajero en el tiempo (título original, The Time Traveler’s Wife)
Audrey Niffenegger (traducción, Silvia Alemany)
Random House Mondadori, DeBolsillo; Barcelona, 2006
ISBN: 9788483460474

Advierto que alguno de los datos que ofrezco a continuación pueden desvelar elementos del argumento que el potencial lector preferiría no conocer. Lo que vulgarmente se llaman ESPOILERS.

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Henry es un bibliotecario. Y Henry sabe desde su infancia que es un viajero en el tiempo. Contra su voluntad. Sin poder controlar cuando va a viajar ni donde, ni hacia donde en la línea del tiempo, pasado o futuro. Henry se salvó de morir en el accidente que acabó con la vida de su madre, porque en ese momento viajó. Y de repente, Henry se ve abordado un día, cuando tiene 28 años y su vida personal se acerca mucho a un infierno de alcohol, drogas y relaciones interpersonales destructivas, por una guapa joven de 20 años, Clare, pelirroja, que dice que le conoce desde que tiene 6 años y que está enamorada de él. Aunque él, a los 28 años, no la ha visto nunca. A partir la historia se desarrolla en tres partes, que no coinciden necesariamente con las tres partes en las que formalmente se divide el libro.

En un primer tramo de la narración se nos cuenta el noviazgo entre los dos protagosnistas. Primero, el enamoramiento de ambos personajes, especialmente de Clare, que se ven en repetidas ocasiones con Henry durante su infancia y adolescencia ya que este último tiende a viajar repetidamente a los mismos lugares, en distintas épocas. Después, en tiempo real como van construyendo su relación con las dificultades asociadas a la condición de él, que sabemos está debida a una condición genética.

Un segundo tramo se centra en la vida de casados en sus primeros años, cuando intentan concebir un hijo, lo cual lleva a Clare a sufrir repetidos abortos por la transmisión de los genes que condicionan los cronodesplazamientos de Henry a los embriones.

Finalmente, el tramo final nos lleva los últimos años de convivencia en común, con un Henry cada vez más desgastado, que sufre graves accidentes, y que parece abocado a un destino fatal antes de tiempo.

Final de los posibles ESPOILERS

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La historia que se nos cuenta, se puede juzgar desde dos puntos de vista distintos. Como historia de ciencia ficción o como romance. Como historia de ciencia ficción no se puede considerar una obra de primer nivel. Los viajes en el tiempo deben describirse con mucho cuidado, ya que si no fácilmente se compromete el argumento debido a las paradojas temporales. Y en esta historia abundan los suficiente para llegar a una situación en la que la situación no es asumible, y todo resulta en el terreno de la fantasía más que en el de la ficción científica.

Con lo cual llego a una conclusión. El trasfondo de ciencia ficción no es importante. Es simplemente una herramienta argumental para explorar la relación amorosa entre los dos protagonistas que van a sufrir constantemente una dolorosa sensación que les condiciona. La sensación de pérdida. La pérdida de la madre en el caso de Henry. La volatilidad del potencial amante en el caso de la adolescente Clare. La soledad de ambos durante el matrimonio cuando se ven forzados a separarse. La pérdida de los hijos que no llegaron a término en los embarazos. Las pérdidas definitivas que acechan. Y es a la hora de reflejar estos sentimientos donde la novela está más acertada.

La novela se lee bien. Aunque el conjunto resulta irregular. Los encuentros de la niña y adolescente Clare con el maduro Henry en la pradera de detrás de su casa están muy bien. Sin embargo, algunos pasajes de la vida en común de los dos se hacen un poco pesados. Y de vez en cuando, en un libro que no es precisamente económico en páginas, te encuentras con pasajes que no aportan nada al conjunto de la historia. Que lo único que hacen es dotar a la historia de elementos melodramáticos, que no aportan nada a lo esencial.  Son prescindibles. Quizá son estos elementos los que las convenciones sociales hacen que quizá sea una novela «para chicas». Sobre todo porque los elementos «para chicos», los relacionados con la naturaleza del viaje en el tiempo y sus consecuencias están muy deficientemente tratados, con muchas inconsistencias lógicas.

En su conjunto, un lectura que no está mal, con un argumento razonablemente original, y con una calidad suficiente para recomendarla como lectura de carácter general. Incluso a los «chicos». Aunque vaya de amoríos. Pero bueno, tampoco es una lectura imprescindible.

Terraza

Las luces y las sombras que rodean la vida de pareja es uno de los temas del libro; luces, sombras y una pareja en la terraza del IAACC Pablo Serrano (Panasonic Lumix GF1, G 14/2,5 ASPH).

[Breve – Cine en TV] Más allá del tiempo (2009)

Cine

Más allá del tiempo (2009) – IMDb.

Supongo que en su momento no vi esta película en el cine por una combinación de factores. Porque hubiese sido mejor conservar una traducción más fiel al original, The Time Traveler’s Wife (La mujer del viajero en el tiempo), o porque la vendieron como drama romántico muy de chicas o de parejitas. El caso es que ciertamente es un drama romántico, con un toque de ciencia ficción que no es más que un recurso argumental para plantear una situación imposible en la relación amorosa entre dos personas destinadas a quererse y a estar unidas sin poder estarlo. La idea del amor que transciende el intervalo de tiempo en el que habitualmente se confina. La puse a grabar hace unos días y la he visto esta tarde y me ha gustado bastante. Buen trabajo de Eric Bana y Rachel McAdams en este largometraje de Robert Schwentke, que si no es perfecto sí que es apreciable. Casi dan ganas de leer la novela en la que se basa… ya veremos.

[Cine] Paul (2011)

Cine

Paul (2011), 31 de julio de 2011.

Cuando hace unas semanas vi el avance de esta película en un cine, no me imaginé que acabaría viéndola. Dos tontos graciosos de turno, un marcianito cabroncete, y mucho humor escatológico y sal gorda. Lo habitual en el cine paródico actual. Sin embargo, ayer nos pillo con ganas de comedia, y tras mucho cavilar (la posibilidad de hace la comedia nosotros mismos vista la cartelera), decidimos darle una oportunidad a este filme, cuando descubrimos que cierto componente británico anda escondido en su concepción. Veamos cómo nos fue.

Sinopsis

Clive (Nick Frost) y Graeme (Simon Pegg) son dos friquis (nerds es la palabra original inglesa), británicos, aspirantes a escritor e ilustrador de ciencia ficción respectivamente, que acuden a la tradicional convención del cómic en San Diego (Comic-Con), y que luego emprenden un viaje en autocaravana por el sur de los Estados Unidos, peregrinando por los lugares más icónicos de avistamientos de platillos volantes y extraterrestres. En una de estas topan con Paul (Seth Rogen, voz), un auténtico extraterrestre, gamberro y malhablado, que quedó prisionero del gobierno en los años cuarenta. Ha escapado e intenta evitar a los malos agentes del gobierno que le buscan, liderados por el misterioso Zoil (Jason Bateman). A esta huida, acabará sumándose en un momento dado Ruth (Kristen Wiig), una integrista cristiana tuerta que regenta con su padre un estacionamiento de autocaravanas. A partir de ahí, nuevos elementos se irán sumando a la persecución hasta el desenlace final.

Realización y producción

Dirigida por Greg Mottola, no nos engañemos, esta película no pretende ser una obra de arte. Sólo pretende ser un entretenimiento. Entretenimiento basado en la parodia de las películas de extraterrestres, especialmente de las de Steven Spielberg que hace un pequeño cameo sonoro en la película. Eso sí, es una parodia sin mala leche, a pesar de lo malhablado e irreverente del extraterrestre. Es una parodia con cariño; incluso se podría decir que es un homenaje. Lo cual la distancia notablemente de otros productos paródicos que asaltan periódicamente la cartelera. Colateralmente, se van introduciendo en el guion otros elementos de crítica, parodia u homenaje, como las continuas referencias a Star Wars, las mordaces referencias al fundamentalismo cristiano y a las teorías creacionistas, a los estereotipos británicos vistos por los americanos y a los americanos vistos por los británicos. Y toda la realización está encaminada a esto, bajo el guion de los dos protagonistas británicos del filme. Un guion que comienza con fuerza y garra, pero que se va estirando y haciendo cansino hasta el final del filme.

Interpretación

Antes que nada una advertencia. Para que muchas cosas tengan sentido, esta película hay que verla y escucharla en su idioma original. Hay que tener en cuenta que la forma de expresarse británica y norteamericana es distinta, no sólo en el acento, sino también en determinados vocabularios. La traducción, el maldito doblaje, elimina muchos de estos matices. Dicho lo cual, los intérpretes de la película se aplican a su misión que es llevar una sonrisa a los labios del espectador. Lo cual sucede con suficiente frecuencia como para darles un aprobado general. Comentar que a los intérpretes mencionados hasta el momento, conviene saber que hay tres pequeños papeles destinados a Jane Lynch (que ha alcanzado cierta fama interpretando la mala de la televisiva Glee), Sigourney Weaver, y Blythe Danner, madre de Gwyneth Paltrow, que puede que a no mucho tardar consideremos, que pareciéndose como se parecen madre e hija, se conserva más guapa y elegante la madre que la hija, un tanto zarrapastrosa esta última en ocasiones.

Conclusión

El resultado final de esta película es mucho mejor de lo que yo me temía. Ya estaba yo pensando en asignar un número ridículo de estrellitas en la valoración del filme, cuando poco a poco vi que había algo de materia gris detrás del producto. Probablemente, originado en el origen británico de las ideas. No es el humor zafio norteamericano que en tantas parodias hemos visto. Siempre han tenido un fino humor los originarios de la pérfida Albión. Pero no nos engañemos. Tampoco es un comedión tremendo. El guion va y viene constantemente desde momentos divertidos a otros prescindibles e incluso aburridos. Y el final, por lo demás es previsible casi desde el momento en que los dos friquis británicos se encuentran con el alienígena cabezón. Normalmente, esta película la encuentro apropiada para verla en televisión si no tienes nada mejor que hacer. Pero tal y como está la cartelera, igual es de lo mejor en comedias que se puede ver en estos momentos.

Calificación

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
**

Recomendación musical

Mientras escribo esto, me he puesto la banda sonora de La guerra de las galaxias. Lo que ahora se llama Star Wars, episodio IV, una nueva esperanza o algo así. Hay constantes guiños a la saga del tío Lucas, pero un momento simpático es escuchar cierta melodía por parte de un grupo de country en un garito durante la película.

Tren al anochecer

Un tren al anochecer acaba de cruzar el Ebro a su llegada a Zaragoza - Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited

[Breve – cine] Muchos chinos peleando y extraños extraterrestres

Cine

Ayer por la tarde me vi un par de películas en la televisión hasta la hora de dar una vuelta por el mundo. Una cortita de hora y media de duración y otra más larga que un día sin pan.

Dark City (1998)

Me la bajé del servicio A la carta de Digital+. Hablan de ella como de una película de culto. Ya se sabe. Mediocre acogida en el estreno, y después los friquis la devoran en vídeo. A mí me interesó,… bueno,… porque salía Jennifer Connelly. Lo cierto es que la película está bastante bien. No sé si yo la pondría en el cajón de «las de culto», pero es de lo más digno de los últimos quince años en materia de ciencia ficción. Y la Connelly estaba guapísima en aquellos momentos. Aunque sale de florero.

Acantilado rojo (2008)

En Asia, esta película de dos horas y media de duración, fueron dos películas de casi esa duración cada una. Afortunadamente, en el resto del mundo hemos podido ver la versión «resumida» de esta reconstrucción de uno de los más famosos hechos bélicos de esa parte del mundo, que llevó al derrumbe de la dinastía Han, una de las más importantes de la historia china. Me la encontré ayer en la programación de Canal+ y me la vi. Que nadie asuma que es una película histórica. Es obvio que está fundamentalmente orientada al espectáculo y no a la reconstrucción verídica de los hechos. Pero no se hace larga, es dinámica y entretenida. Así que no me arrepentí de verla. Que no es poco.