[Breve – TV] Falling Skies – Wikipedia, la enciclopedia libre

Televisión

Falling Skies – Wikipedia, la enciclopedia libre.

Ha comenzado una nueva serie de televisión de ciencia ficción. Esta semana. La produce Spielberg. Así que hay una elevada probabilidad de que sea de… ¡exacto! ¡Alieníngenas! ¡Extraterrestres! ¡Marcianos! Como los queráis llamar. Es curioso. Empezó dirigiendo y produciendo películas donde los extraterrestres eran pequeñitos y bondadosos. Con el tiempo, han aumentado de tamaño y se han venido convirtiendo en unos hijos de… ..ta. Por lo que he visto, de momento es una mezcla de La guerra de los mundos, V y Galactica. Los Mechs, que se supone son los robots de los marcianos, tienen un aire muy a lo centurión cylon. En fin. El piloto de doble duración no ha estado mal. Pero todavía no entusiasma. Sólo entretiene. Veremos.

PS (15 de julio de 2011): Abandonada. En realidad es tremendamente floja. Otra decepción en la ciencia ficción.

[Libro y cine] Solaris

Cine, Literatura

Para cualquier aficionado al género de la ciencia ficción, decir Solaris es mencionar un referente fundamental del género. Un referente extraño a los productos más comerciales del género, pero de obligada visita. Como dice un amigo mío, cuando visitas Solaris, tu visión de lo que es la ciencia ficción, especialmente en lo que se refiere a una serie de temas, cambia, y tus expectativas aumentan. Por lo que los productos más comerciales dejan de ser interesantes. Yo también estoy de acuerdo. Cuando leí Solaris por primera vez, dejé de leer asiduamente ciencia ficción. Y lo que leo, salvo cuando expresamente reconozco que es por evasión, busco que tenga un cierto sentido más allá del entretenimiento.

Pero la emblemática novela de Stanisław Lem ha trascendido el medio literario, y ha dado lugar a dos adaptaciones cinematográficas, una de ellas capital en la cinematografía del género. La que se denomíno como el equivalente al 2001, una odisea del espacio de más allá del telón de acero. La otra, como veremos, más olvidable.

Recientemente, la editorial Impedimenta ha publicado una nueva versión de la novela de Lem. Estando escrito el original en polaca, ha sido una costumbre habitual que las traducciones de obras literarias de idiomas más minoritarios o extraños a nuestro medio sea indirectas a través de las versiones en inglés. O en francés, como era el caso de la que hasta ahora habíamos tenido ocasión de leer. La nueva versión es traducción directa de la versión original. Y en general se piensa que esto añade valor a la obra traducida. En cualquier caso, en estas últimas semanas la he leído, y he aprovechado para revisitar las dos películas más conocidas que adaptaron esta historia a la pantalla grande (hubo alguna adaptación previa para la televisión soviética que no ha trascendido especialmente).

Solaris, el libro

Solaris
Stanisław Lem
Impedimenta; Madrid, 2011
ISBN: 9788415130093 

El psicólogo Kris Kelvin es un experto solarista. Un científico que ha dedicado buena parte de su vida al estudio de Solaris, un planeta descubierto unas décadas antes, recubierto por un extraño «oceano», con características de ser vivo. Incluso, según algunos, de ser pensante. Capaz de influir en los campos gravitatorios y magnéticos de su entorno, ya que gira en torno a un sistema estelar doble, que debería dar inestabilidad a su órbita. Kelvin es reclamado en la estación científica que orbita Solaris. Una estación pensada para decenas de científicos, pero que en la actualidad sólo está ocupada por tres. Su amigo Giborian, Snaut y Sartorius. Los informes que de la estación llegan son confusos, y es necesario que alguien investigue, y se tomen decisiones sobre el futuro de la misión. Misión cuyo objetivo fundamental es entrar en contacto con la inteligencia que gobierna el planeta, si esta existe.

Sin embargo, cuando Kelvin llega a la estación se encuentra conque las cosas no van especialmente bien. Giborian se ha suicidado, y además de los otros científicos, otras personas, unos «visitantes», se encuentran en la estación. Pronto, la misma noche de la llegada, recibe la visita de su propio «visitante». Se trata de Harey(*), su mujer, que murió por suicidio cuando apenas tenía 20 años. Tras un primer rechazo, en el que se deshará de ella enviándola al espacio, volverá a materializarse ante él, y acabará aceptándola, primero como su mujer, luego como alguien con quien quiere estar. Pero también será evidente, que estos «visitantes» compuesto por extraño estado de la materia a base de agregados de neutrinos, teóricamente inestables, son producto de Solaris. Y a partir de ahí, diversos dilemas se plantean ante Kelvin y ante el resto de los moradores de la estación.

La narración está planteada desde el punto de vista de Kelvin. Son sus recuerdos, sus estudios, sus lecturas, sus vivencias los que nos condicionan constantemente la visión que tenemos del planeta, del resto de los personajes, del ambiente en la estación espacial. Pero el tema fundamental es el contacto con una inteligencia alienígeana, cuya existencia no está clara, pero que parece más que probable, pero que por su naturaleza tan distinta de la del ser humano parece inaprensible. De aquí se derivan temas secundarios, como la naturaleza misma de lo que es un ser humano, de cómo percibimos al otro, de qué sentido tienen nuestras relaciones, de cómo nos comunicamos y nos incomunicamos. La respuestas a muchas de las preguntas queda abierta al lector, y queda a cada cual quedarse con las que más le satisfagan o mejor expliquen su propio universo.

Personalmente, a mí me resultan fascinantes los «visitantes», verdaderos precursores de los «replicantes» de Blade Runner, o de los cylones de la moderna Galactica, entre otros, al permitirnos confrontarnos con las características que son esenciales al ser humano, incluso cuando la composición de los cuerpos sea diversa. Con la diferencia de que no están creados por el propio ser humano, sino por una inteligencia externa e incomprendida. El eterno problema de cómo definimos que es ser humano. Sus caracteres físicos y biológicos frente a su intelecto, voluntad y deseos.

Como ya he sugerido en la introducción, es una lectura imprescindible para todo amante de la ciencia ficción, pero también recomendable para cualquier lector a quien no le importe plantearse preguntas trascendentes sobre sí mismo, y sin prejuicios hacia el género. En cuanto a que sea una nueva traducción, creo que el texto en castellano es más fresco y más actual que el de la primera versión que leí hace más de 20 años.

(*) Nota: En algunos textos o versiones, el personaje femenino aparece como Harey, mientras que en otros aparece como Hari. La grafía española más aproximada a la pronunciación sería la segunda, siempre teniendo en cuenta que la h es aspirada. Sin embargo, a lo largo del artículo he optado por denominarla Harey por motivos que se explican al llegar al apartado de la segunda película, la adaptación norteamericana de la historia.

Un sol rojizo sobre un oceano, y eventualmente alguna formación rocosa; como me recuerda esta vista del mallorquín Cabo Formentor al planeta Solaris - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Solaris, 1972

Para empezar, nos encontramos con que esta adaptación a la novela de Lem es de uno de los directores insignes del cine soviético, Andréi Tarkovski. Con la reflexiva interpretación de Donatas Banionis en el papel de Kelvin, y la intensa interpretación de Natalia Bondarchuk como Harey, la historia difiere en determinados aspectos de la original, con un extenso preludio en el que asistimos a la preparación del viaje de Kelvin en la Tierra. También hay diferencias importantes en la parte final del filme, que tiene más de dos horas y media de duración.

Las caracteres propios más importantes del film de Tarkovski son que el tema del contacto con la inteligencia exterior es un tema secundario, mientras que es principal en la novela. Aquí se centra más en el conflicto interno que sufre Kelvin cuando se ha de enfrentar a sus deseos más profundos, representados por Harey. Fundamentalmente, Kelvin es una persona que todavía está doliente después de 10 años del suicidio de su joven mujer, y no se sobrepuesto al hecho. La influencia de Solaris hará que el objeto perdido se reencarne, y los antiguos miedos reaparezcan. Es una historia de conflicto interno, y sin un cierre claro.

El filme se desarrolla lentamente, reflexivamente, y está lleno de elementos simbólico (el caballo, el cuadro de los lobos, el estanque junto a su casa en la tierra) cuyo significado en ocasiones se me escapa. Pero en cualquier caso es una película que también debería ver todo aficionado a la ciencia ficción seria, a pesar de que determinados elementos han quedado técnicamente sobrepasados.

Solaris, 2002

Por algún motivo que desconozco, el para mí sobrevalorado Steven Soderbergh se lanzó a realizar una nueva adaptación cinematográfica de la obra de Lem, contando como reclamo a George Clooney en el papel de Kelvin, y a la encantadora británica Natascha McElhone como Rheya (que es Harey, pero cambiando de orden las letras; por esto he conservado esta última grafía del nombre de la protagonista). Y con estas premisas, la cosa se empieza a estropear. Se empieza a desvirtuar. Porque desde mi punto de vista, Soderbergh elimina mucha de las reflexiones y los temas que el original literario poseía, y lo reduce al conflicto de Kelvin, científico doliente por el suicidio de su esposa gestante, mujer ya madura, nunca más poco más que una adolescente, que explica muchas de las cosas del original. La historia incluye también determinadas alteraciones del final de la historia para llegar a una especie de final feliz, cuando menos discutible.

Desde mi punto de vista, una película prescindible, que no aporta nada a las dos obras anteriores limitándose a intentar hacerla más digerible para los públicos mayoritarios. Cosa que tampoco consiguió. Filme no reconmendable salvo para las más fanáticas admiradoras del actor.

Puesta de sol desde Cabo Formentor

Minutos más tarde de la imagen anterior, el sol se pone por el horizonte que forman el cielo y el Mar Mediterráneo - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

[Cine] Hanna (2011)

Cine

Hanna (2011), 12 de junio de 2011

Realmente, nos hemos hecho casi fijos de las sesiones en versión original de los Aragonia de Zaragoza. En primer lugar, se agradece que todavía haya en este país quien apueste por permitir al espectador ver y escuchar las interpretaciones originales de los actores y actrices. En segundo lugar, resulta que incluso es más barato. Supongo que para promocionar. Desconozco cuánto durará la iniciativa. Porque siempre estamos cuatro gatos. En cualquier caso, cuando las salas están preparadas para la proyección digital, la inclusión de subtítulos y distintas bandas sonoras en la película es muchísimo más económico que cuando tienes que sobreimprimir en película y hacer copias con distintas bandas sonoras. Así que, si además añadimos la escasez de propuestas atractivas en competición en la cartelera semanal, en estos momentos es muy fácil saber qué película vamos a ver. Cualquier estreno con una pinta mínimamente decente que se estrene en versión original. Y esta semana tocaba este filme de aventuras dirigido por Joe Wright, que vuelve con la adolescente Saoirse Ronan, una de las actrices que le funcionaron en Atonement (Expiación).

Sinopsis

Hanna (Saoirse Ronan) es una adolescente que vive con su padre Erik (Eric Bana) en una cabaña en el bosque, cerca del círculo polar ártico, y donde este la entrena en técnicas de supervivencia y de defensa personal, así como en el uso de armas. Es rápida, fuerte y despierta. Su padre le enseña idiomas, así como el mundo basándose en libros. Pero ella se cansa de esta vida y quiere salir al mundo. Su padre le muestra un transpondedor, y le dice que si quiere salir al mundo, tiene que ponerlo en marcha y vendrán a por ella. Pero que si quiere sobrevivir, tendrá que pelear y matar a una tal Marissa Wiegler (Kate Blanchett). Ella pone en marcha el aparato, su padre se va, y vienen a por ella, llevándola a unas instalaciones secretas en el desierto marroquí, cerca de Esauira. De allí se escapará, pero también comprobará que sus habilidades para moverse en sociedad son limitadas, por lo que se unirá a una familia americana que viaja por Marruecos y se dirige a Europa. Ella tratará de llegar a Berlín, pero tendrá que evitar a los asesinos que Wiegler ha enviado para matarla. También tendrá que averiguar quién es realmente, y porqué es importante.

Dirección y producción

A pesar de las apariencias iniciales, abusa mucho menos de lo que parece de los efectos especiales, y la acción, que no es trepidante y se basa más en la emoción de las persecuciones que en los «fuegos de artificio». Lo cual en general favorece el producto final. Con una cuidada producción, buen sonido, adecuada música incidental, buena fotografía, la película está rodada con oficio, aunque cojea en determinados aspectos del guion. Con lo grande que es el mundo, y después de desaparecidos durante tantos años, si lo único que necesitan para salir al mundo es ir a por la Wiegler y matarla, no tiene mucho sentido la historia del transpondedor y la historia subsiguiente. Sales, coges un avión, vas a donde esté la fulana en cuestión y te la cargas. Y ya está toda la historia. El asunto de los zapatos de la mala también es un poco chorras. Y las pintas de los malos, un poco de opereta,… el asesino con pintas de homosexual, con los dos lacayos con pintas de neonazis,… no sé. Chirrían bastante. Y la familia norteamericana… pues que se yo,… encima es desechada sin más en momento dado… que no sabemos que han sido de ellos. Si han acabado en el fondo del puerto de Le Havre o han seguido su viaje con sus discusiones chorras.

Sale España, pero obviamente rodada fuera de España, porque se ve que todo está rodado en algún país árabe, probablemente el propio Marruecos, que es más barato y canta a ratos. Pero bueno. Peores representaciones de nuestro país hemos visto en el cine norteamericano. Hay mucho cliché suelto en general en el filme, pero a un nivel soportable.

Interpretación

La chica, que es protagonista absoluta del filme, está razonablemente bien. Hay muchas veces que no acabas de encajar el físico de la chica con las proezas físicas que realiza, pero supongo que eso está buscado a propósito. El resto cumple, aunque la Blanchett está un poco forzada, y más con el horrible peinado pelirrojo que le han clavado. En fin. Tampoco pasará a la historia esta película por ser un prodigio de la interpretación. Michelle Dockery, la estupenda Mary Crawley de la serie Downton Abbey, hace un papelito de morondanga. Y otra actriz británica que no está mal, Olivia Williams, sale por ahí haciendo de mamá yanqui sin mayor trascendencia. Talento desperdiciado por ambas partes. Creo que la Williams hubiera hecho una mala más convincente que la Blanchett. Pero supongo que tiene menor tirón comercial como protagonista.

Conclusiones

Una película entretenida sin duda, siempre que no te pares en las minucias de la inconsistencia del guión. Un entretenimiento de buena factura, más honesto que muchas otras cosas que se hacen por ahí con exceso de fuegos de artificio. Sin embargo, esas inconsistencias en la historia, la banalidad y falta de credibilidad de los macguffin que mueven a los protagonistas lastran la película. El rey de los macguffin fue Hitchcock y lo que hacía era no dar explicaciones y obviar por completo la naturaleza de los mismos. Si empiezas a darles vueltas, y resultan absurdos,… pues acaban fastidiando el producto ya que adquieren una presencia molesta. Miren. La película de persecuciones por excelencia es North by Northwest (Con la muerte en los talones). Película en donde sólo importan dos cosas. Lo canutas que las pasa el protagonista, y la historia de amor con la guapa. Todo lo demás importa poco, nos explican poco, sabemos poco, y da igual. La película funciona. Aquí, se inventan la tontería del transpondedor, la no menos tontería del ABNORMAL de unos análisis genéticos llenos de GACCATTAGATTAGG, la superflua explicación del padre a la hija,… sólo faltaría un científico malvado con una jeringuilla llena de un líquido verde para acabar convertida la historia en un producto de clase Z. Si se hubiesen centrado en lo esencial, la angustia de una adolescente perseguida, podría haber resultado mucho más interesante que una historia de ciencia ficción regularmente construida.

Calificación

Dirección y producción: ** (Suspende por las debilidades de la historia)
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Nada que ver con el filme. Hace unos días La madeja emitió un programa dedicado a Simon & Garfunkel, y más en concreto a su último disco, Bridge Over Troubled Waters. Que es una música excelente, que hacía mucho que no escuchaba, y que me gusta.

Friedrichstrasse

Berlín, en la foto la Friedrichstrasse, ciudad de destino de todos los protagonistas y donde todo se dilucida - Panasonic Lumix LX-3

[Breve – Cine y foto] Soy el número cuatro (2011)

Cine, Fotografía

Soy el número cuatro (2011) – IMDb.

Sí. Lamentablemente me tragué esta mala película de extraterrestres y adolescentes de instituto, bajo la recomendación de que tenía relación con la fotografía. Lo cual es cierto. Y por ello la incluyo en mi colección sobre cine y fotografía, en la que he abierto su correspondiente ficha con la reseña. Pero eso no quiere decir que la recomiende. Salvo a mis peores enemigos. A esos sí.

[TV] Fringe, una serie bipolar desde muchos puntos de vista

Televisión

Aunque ya comenté el lunes las series que terminaron temporada la semana pasada, decidí dejar para una entrada aparte el final de temporada de Fringe. Por varios motivos. Porque es de lo poco de ciencia ficción que hay digno en estos momentos, a pesar de que empezó como empezó. Y es que si algo ha tenido la serie, y tiene puesto que la veremos una nueva temporada, es una especie de bipolaridad. A veces para bien, otras para mal. Pero vamos a desgranar los porqués.

La serie empezó, en su primera temporada, como una especie de Expediente X, serie que no me gustó y de la fui incapaz de ver un capítulo completo, pero con la ventaja de tener unos personajes razonablemente atractivos que impidieron mi abandono inmediato. Pero poco a poco, dejó atrás su carácter procedimental, con episodios autoconclusivos sobre todo tipo de situaciones y entes raros, para ir creando un arco argumental amplio e interesante, que ha acabado siendo predominante. Afortunadamente, desde mi punto de vista.

Los dos universos enfrentados por la humana debilidad de Walter (John Noble), incapaz de quedarse sin hijo aunque se lo tenga que traer de un universo alternativo, y sin prever las catastróficas consecuencias que de este hecho se derivan, es algo muy conseguido. Sin embargo, no son dos universos contrapuestos, ni distintos en lo esencial. Es cierto que las historias de ambos son distintas, pero no dejan de ser dos universos humanos, plausibles, coherentes con lo que nuestra especie es. La bipolaridad está en otro punto. En el más importante. En los caracteres de los personajes principales.

Dos Olivias (Anna Torv), distintas. Una introvertida e introspectiva, conflictuada; la otra extrovertida, sin complejos, de acción. Dos Walters, uno atribulado por sus errores, dañado cerebralmente, en busca de redención; el otro, movido por el odio, por el deseo de venganza, por la falta del hijo perdido. Dos de casi todo lo demás, menos de Peter (Joshua Jackson), que es único, y de alguna forma la clave para resolver el follón que hay montado. Pero de alguna forma todos son dos vertientes de cada carácter, todos podrían haber sido como en el otro universo, si las condiciones lo hubiesen facilitado. Todos tenemos dos lados, y es el ambiente el que hace que se exprese preferentemente uno u otro. Más bipolaridad.

La tercera temporada ha sido claramente bipolar. Probablemente, según se comenta, condicionada por la amenaza de cancelación que se ha cernido sobre ella en todo momento. A pesar de la indudable calidad de la serie, su público es minoritario, y esto puede considerarse poco rentable para las cadenas de televisión. A no ser que se incluya entre la programación de prestigio que a toda cadena le gusta tener en determinados momentos si no le hace perder dinero. Pero a lo que íbamos. La serie ha tenido en su tercera temporada dos caras, con un puente intermedio. La primera, sus primeros capítulos, las aventuras de las Olivias intercambiadas de universo. Ha sido, junto con el final de la segunda temporada de la que es continuación esta situación, de lo mejor con la serie. Y debo confesar una cosa. Por mucho cariño que le haya cogido a la Olivia que conocemos desde el principio, la que podemos considerar de «nuestra realidad», de lo que llamaré el universo ‘A’, me parece mucho más entretenida y atractiva la Olivia del universo ‘B’. La segunda cara ha sido la lucha contra el reloj por la misteriosa máquina, con el objetivo de salvar al mundo en el universo ‘A’, y de destruir al contrario como venganza en el universo ‘B’. No desvelaré grandes cosas. Pero ha estado interesante. Interesante pero precipitado. Todas las líneas argumentales están cerradas en la práctica. Y ha habido la necesidad de inventar un nuevo principio para la siguiente temporada al conocerse la renovación. No ha sido por lo tanto un final tan estupendo y perfecto como esperábamos para esta tercera temporada. Pero se compensa porque tendremos más.

Sin embargo, no sabemos como avanzará. Parece como si en estos momentos hubiera la necesidad de inventarse una nueva historia con los nuevos personajes. Y esto es arriesgado. En cualquier caso, es dudoso que haya una quinta temporada, así que disfrutemos de lo que queda. Y tan felices.

Recomendación musical

Mientras escribo esta entrada, en una grabación de un programa de Cuando los elefantes sueñan con la música – Radio 3, emiten algunas canciones de Silvio Rodríguez. Me parece como si hubiese pasado una vida desde la época en que escuchaba a este cantautor cubano con cierta frecuencia. El Unicornio azul me gustaba especialmente. Más que cuando se ponía revolucionario. Debe de estar mayor ya. Sí.

A orillas del Rin

He empezado a revisar fotografías de los viajes del año pasado; como si fuesen de un universo 'B'... esta es de Colonia,... pero no sé muy bien como tirar para el conjunto de viajes - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

[Libro] Cánticos de la lejana Tierra

Literatura

Esta es la segunda vez que reseño un libro que leo por segunda vez. Normalmente, reservo estas entradas para leos que he leído por primera vez, pero habiendo ya un antecedente, no he dudado en comentar un relato de ciencia ficción de Arthur C. Clarke, que en su momento, hace unos 20 años me conmovió, y al que he decidido dar una segunda oportunidad, una relectura, para comprobar que tenía los valores que efectivamente vi. Tentado he estado en hacerme con la nueva edición con una nueva traducción que ha salido recientemente al mercado. Pero como mis experiencias de nuevas traducciones de clásicos de la ciencia ficción no son buenas, bucée en mis estanterías para recuperar la vieja edición de bolsillo que leí por primera vez.

Cánticos de la lejana Tierra
Arthur C. Clarke
Los Jet de Plaza & Janés; Barcelona, 1989
ISBN: 8401491266

El argumento nos habla de la nave espacial Magallanes. La última y mayor de su clase, transporta los cuerpos hibernados de un millón de seres humanos, que han huido de la destrucción de la tierra por la conversión del sol en nova, y que tras una travesía de unos 50 años luz llegan a Thalassa. Un planeta cubierto de agua salvo en tres islas de origen volcánico, que fue colonizado 700 años antes, pero del que desde hace 400 años nada se sabe de él. Y la sorpresa es que hay una comunidad humana, pequeña, pero razonablemente próspera. Durante dos años, la Magallanes permanecerá en órbita para reconstruir su escudo de hielo que la protege del roce con el polvo espacial cuando se desplaza, gracias a su propulsión basada en la fluctuaciones cuánticas del vacio, a un quinto de la velocidad de la luz. Su destino es Sagan Dos, un planeta todavía inhóspito, pero que planean convertir en habitable en un tiempo razonable, y para el cual aún les falta un recorrido de 75 años luz. En los dos años, en los que permanecerá la nave en órbita, algo más de un centenar de sus tripulantes despetarán y se relacionarán con los thalassianos, generándose amistades, amores, rivalidades, pero sobre todo un sentido de solidaridad basado en el recuerdo de los sonidos y las imágenes del perdido planeta madre. También comenzarán a estudiar la vida local, descubriendo un incipiente atisbo de inteligencia a algunos seres marinos.

Aunque es capaz de escribir historias más oscuras, el carácter de Clarke al escribir ficción es el buenrollismo. No hay grandes dramas ni tragedias en sus historias más importantes, o estas son tratadas de forma matizadas. Prefiere encarar a los seres humanos con sus bondades innatas, y con algún que otro defectillo. Es también relativamente riguroso a la hora de tratar los aspectos científicos de sus libros de anticipación. Y si bien, en estos momentos sabemos que no hay riesgo que el sol estalle como una nova en tiempos próximos, sus conjeturas se adaptaban al conocimientos científico y a sus límites en el momento en que se escribió en los años 80.

Globalmente es una lectura amable, fácil, que agrada sin lugar a dudas a cualquier aficionado al género. Es cierto que alguno de los capítulos finales, me ha conmovido como lo hizo en su momento, cuando la leí por primera ocasión. Pero en esta segunda lectura me ha parecido mucho más ingenua; me resulta difícil de tragar, veinte años más tarde, tanto buen rollo por parte del personal. Pero bueno, no está mal.

Música recomendada

Más que una recomendación es un comentario musical relacionado. Mike Oldfield compuso un álbum en los años 90 con el mismo título, The Songs of Distant Earth, inspirada en el álbum. Ahora bien, si es recomendable o no… pues te tiene que gustar lo que hace Oldfield, que además de «campanas tubulares» pues son cosas… que suenan como las «campanas tubulares»… Pues eso. Pero si hasta hay un corte de este álbum que se titula Tubular World.

Barquero

Siendo Thalassa un planeta marino por excelencia, que mejor que ilustrar la entrada con los barqueros de Capri que, bajo los acantilados de la isla, te dan una vuelta por la Grotta Azzurra - Canon EOS 40D, EF 28/1,8 USM

[Libro] Echo

Literatura

A pesar de que el último libro de Jack McDevitt que había leído antes de este no me gustó demasiado, al ser el siguiente protagonizado por Alex Benedict, y especialmente por su piloto interestelar, la eficiente y supongo que muy atractiva Chase Kolpath, y preferir en estos momentos un poco de lectura de entretenimiento, decidí dar una nueva oportunidad a este autor de ciencia ficción que en su momento me llamó la atención.

Echo
Jack McDevitt
Ace Books; Nueva York, 2010
ISBN: 9780441019243

En manos de la pareja protagonista cae una placa con unas inscripciones misteriosas. No parece coincidir con las de ninguna civilización humana conocida, y el hecho de que perteneciera a un antiguo buscador de civilizaciones alienígenas, despierta el interés de ambos, y especialmente de Benedict. Sin embargo, es cogida por alguien que la hace desaparecer, lo cual unido a algunas investigaciones realizadas por la pareja, les hace sospechar que algún misterio sobre el que hay interés en echar tierra encima hay alrededor de la placa. Una empresa de viajes espaciales de palace, una antigua piloto de la empresa que también tuvo amistad con el buscador de aliénigenas y que acaba suicidándose, y algunas observaciones recogidas aquí y allá, les llevan a viajar a un sistema planetario llamado Echo, donde encontrarán los restos de una antigua civilización con bajo nivel tecnológico que sufrió una catástrofe de carácter mundial, un meteorito impactó contra su superficie, causando la casi total extinción de sus habitantes. Aparentemente, una rama de la especie humana hace tiempo desconocida para el resto. ¿O no?

Una vez más, con esta novela tengo la impresión de que McDevitt ha perdido intensidad en su relato. Se dedica una tiempo elevado en una investigación con pocas emociones, para luego hacer un recorrido por el sistema solar de Echo en el que hay una serie de trampas argumentales que hacen que nada sea lo que parezca, pero sin que sea muy importante que eso sea así. En fin. Que no he acabado de pillarle el tranquillo a esta novela, y que realmente plantea serias dudas a este autor que en los últimos años ha sido uno de mis proveedores fundamentales de literatura de evasión en el terreno de la ciencia ficción.

Música recomendada

El tema de la novela, más algo que he visto recientemente en la televisión, me han traído a la memoria este tema, Cosy in the Rockett, del duo de pop independiente de Psapp, que fue sintonía de una conocida serie de televisión.

Cigüeña

Una cigüeña sobre una vieja chimenea industrial en los alrededores de la antigua estación del Ferrocarril de Utrillas en Zaragoza; símbolo de una civilización similar a la que se derrumba en Echo - Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited

[Cine] Nunca me abandones

Cine
Nota: Existen algunos sitios en internet que chupan el contenido original de otros para montar sus blogs. Copian íntegramente los contenidos, supongo que basándose en las etiquetas de entradas como estas y de formas más o menos automáticas, llenan todo de publicidad muy intrusiva, descarajan la cuidadosa maquetación que algunos pensamos para bien del lector, y se quedan tan contentos. Este sitio esta bajo licencia Creative Commons y permite sin más restricción que el respeto por el contenido original, la cita de la fuente original y el uso no lucrativo de la reproducción de contenidos. Creo en la libre circulación de la información en internet, pero también creo en un mínimo de ética a la hora de hacerlo. Y un mínimo de estilo. Por tanto, si te encuentras este texto en un sitio horrible, puedes pasar a leerlo por carloscarreter.com, que no es perfecto pero es honesto.

.

Nunca me abandones (Never Let Me Go, 2010), 21 de marzo de 2011.

Con poco, con muy poco ruido, ha llegado esta película a los cines españoles. Lamentablemente, a Zaragoza no ha llegado ninguna versión original. Seguro que merece mucho la pena. Por los adelantos que las sinopsis oficiales ofrecían, uno no podía dejar de pensar en uno de los bodrios de la década pasada. Pero una serie de elementos hacían suponer que esta película británica dirigida por Mark Romanek, y adaptación de una novela del escritor británico de origen japonés, Kazuo Ishiguro, iba a ser algo completamente distinto. Y su interesante reparto también indicaba algo por el estilo. En seguida os cuento en que ha quedado la cosa.

Sinopsis

Tras unas indicaciones sobre el hecho de que estamos ante una historia alternativa, una ucronía, en la que hay un método científico que permite a los humanos vivir una larga vida desde mitad del siglo XX, nos adentramos en un drama en tres actos, con tres caracteres protagonistas, que vivirán a lo largo del tiempo su particular triángulo amoroso.

Primer acto: Hailsham (años 70) – Conocemos a Kathy (Izzy Meikle-Small), Tommy (Charlie Rowe) y Ruth (Ella Purnell), tres niños de alrededor de once años que estudian en lo que aparenta ser un típico internado inglés, bajo la dirección firme pero bondadosa de Miss Emily (Charlotte Rampling), y la atenta tutoría de Miss Lucy (Sally Hawkins). Los niños viven en un entorno protegido, bien cuidados y alimentados, con supervisión médica, y con actividades que alienta el deporte y la actividad física, así como la creación artística. Kathy se siente atraída por Tommy, un niño que parece algo marginado de quienes les rodean, pero Ruth se interpone entre ellos y es quien final comienza un romance preadolescente con el muchacho. En un momento dado, Miss Lucy revela a los niños de su clase la realidad de la sociedad en que viven. Son criados y cuidados para donar sus órganos vitales a otras personas, y están condenados a morir siendo adultos jóvenes.

Segundo acto: Cottages – Las casitas (años 80) – Ya convertidos en unos adolescentes de 18 años, los protoganistas han abandonado el colegio. Tommy (Andrew Garfield) y Ruth (Keira Knightley) siguen juntos como parejas, y junto con Kathy (Carey Mulligan) y otros similares viven en unas pequeñas casas de campo en relativo pero no absoluto aislamiento del resto de la sociedad, en la que apenas tienen capacidad para desenvolverse. Viven su vida entre mitos sobre su destino y sobre como podrán demorarlo. Especialmente, sufren por el mito de que si dos donantes se enamoran reciben un aplazamiento en las donaciones. Al final de este periodo, la pareja que forman Tommy y Ruth entra en crisis, y Kathy opta por dedicarse a ser cuidadora de aquellos donantes que ya han comenzado el proceso de donaciones. Los tres compañeros se separan.

Tercer acto: Donantes (años 90) – En una visita de Kathy a una de las donantes a las que cuida, se encuentra en el hospital con Ruth que ya ha realizado dos donaciones y se encuentra en mal estado de salud. Tras hablar entre ellas, optan por reunirse con Tommy que también ha realizado una donación, aunque se encuentra bien. Retoman la amistad, y Ruth confiesa su interferencia cuando niña en la relación entre sus dos amigos, expresando su lamento. Kathy y Tommy se convierte en pareja y, sintiendo que se amor es verdadero buscan a sus viejos responsables del colegio para conseguir un aplazamiento. Y ahí se encontrarán con la realidad completa de sus vidas, que dejaré que descubra el potencial espectador de la película.

Producción y realización

Técnicamente impecable, tanto en las localizaciones, como en la fotografía, en el sonido o múltiples aspectos de su producción, la fría realización de Romanek impone un ritmo y unos trazos que teóricamente deberían alejarnos de la extraña realidad que estamos presenciando. Conocemos a los donantes. Apenas conocemos a los ciudadanos normales, más allá de las educadoras que más influyen en sus vidas. Pero esa frialdad y esa distancia funcionan, puesto que sistemáticamente nos vamos acercando a los personajes, vamos simpatizando con ellos, al mismo tiempo que nos vamos horrorizando sobre lo que vamos conociendo de una sociedad claramente distópica, que tan apenas conocemos más allá de unos borrosos límites sociales, y de un aspecto general que no es distinto de la realidad que se vivió en esos años en el Reino Unido.

Interpretación

Como suele suceder en las producciones británicas, la interpretación es uno de los puntos fuertes de esta película. Todos están bastante bien, tanto los tres actores protagonistas como las secundarias de lujo que realizan sus convincentes y definitivos aportes a la historia. Es imprescindible la calidez que aporta Sally Hawkins para entrever el único momento de rebeldía ante una sociedad tan horrible como la que se nos está presentando. Es necesaria la elegancia, el aplomo y el saber estar de Charlotte Rampling para dar veracidad y generar estremecimiento en el monólogo que lanza a los protagonistas sobre el alma de los donantes. Uno de los momentos más duros y dramáticos del filme, y que será responsable entre otras cosas de que nos llevemos esta película a casa y la volvamos a ver en nuestra mente una y otra vez. Pero es sin duda Carey Mulligan quien lleva el peso absoluto del filme a través de la variedad de emociones, sensaciones y pensamientos, muchas veces inexpresados verbalmente, que nos muestra en pantalla. Con un físico que enamora sistemáticamente por su mezcla de fragilidad y determinación, llena la pantalla y se come a sus ya de por sí competentes compañeros de reparto. Sólo he visto a esta chica en tres ocasiones, pero ya estoy pensando en sugerirle a Escarlata Ojara que le dedique un espacio en sus memorias.

Conclusión

Vale alguna de las reflexiones que hice en la última película que comenté. Esta película me gustó en el momento de verla, pero desde entonces no he dejado de pensar en ella. Y cada vez el veo más matices interesantes. Más que ninguna otra cosa es una película de amor. Los tres protagonistas se aman entre sí de alguna forma. Unos más egoistas, otros más desprendidos, pero todos se aman. Pero también es una película sobre el amor de Kathy hacia todos los que son como ella. Su vocación como cuidadora, la satisfacción que encuentra en ella a pesar de ver como tantos de los suyos «cumplen» [complete, en el original inglés]. «Cumplimiento» [completion], ese terrible eufemismo para decir que son asesinados en beneficio de esos longevos ciudadanos de primera que siempre vemos de pasada, de quienes tan apenas conocemos nada. O lo conocemos todo.

Porque este es otro de los temas del filme. El egoísmo de las personas que conforman nuestras sociedades. El distópico sistema de donantes funciona porque hay una mayoría de la sociedad a la que le viene bien. Y esos somos nosotros. Esos son los ciudadanos de la Europa occidental de la segunda mitad del siglo XX. Hoy en día, en tiempos de crisis económicas y turbulencias políticas, podemos encontrar numerosas situaciones en las que las sociedades toleran situaciones de injusticia manifiesta porque eso permite a una mayoría más o menos grande vivir bien. Por «el bien común». Por el «interés general». Inmigrantes, parados de larga duración, mujeres maltratadas, contratos basura,… todas estas situaciones no dejan de ser realidades para las que la metáfora de los «donantes» es válida. Me impresiona mucho ver circular en la película furgonetas con el logotipo y anagramas del «National Donor Service», claramente a imagen y semejanza del National Health Service, el servicio de salud británico que sí que existe. Nos integran el sistema de donantes en el estado del bienestar. Una de las claves de las sociedades distópicas; se admiten las mayores aberraciones para beneficio de la sociedad. Escalofriante. Especialmente para quien como yo, soy un firme convencido del estado del bienestar. Pero por supuesto no de uno que excluya por motivos egoístas a quienes nos interese.

Finalmente, y aunque implique que destripo hasta cierto punto la película, esta la reflexión sobre la sumisión y la aceptación. Entre los donantes se busca el aplazamiento, se quiere vivir más, pero en ningún momento apreciamos indicios de rebeldía, de sentimiento de estar recibiendo una injusticia. Se ven a sí mismos como hijos de lo más bajo de la sociedad, sin que en ningún momento sepamos exactamente de donde proceden, cuál es el descubrimiento científico que permite este sistema social aberrante. Aquí no hay aventuras. Aquí sólo hay sentimientos. Y la empatía y las reflexiones que estos sentimientos generen en el espectador del filme.

Nos gustó mucho la película. Sin embargo, vimos salir a algunos espectadores desconcertados, e incómodos de la sala de cine. Preguntándose qué habían venido a ver. Y quizá eso sea también un buen halago para este filme. Un filme que recomiendo sin lugar a dudas.

Calificación

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Una mirada melancólica en las costas de Cornualles, no muy distinta de la que los protagonistas lanzan hacia el mar que los mantiene presos en la isla en la que viven - Fujifilm Finepix F10

[TV] Outcasts,… cuando la colonización estelar es algo más difícil de lo que cuentan…

Televisión

Y mantener las audiencias con una serie de ciencia ficción también. Porque justo cuando me veía el octavo y último episodio de la primera temporada de esta serie británica, Outcasts, me enteraba que es muy posible que sea el último y definitivo. Que la cancelan. Veamos un poco de qué ha ido.

Línea argumental

De una forma tremendamente optimista y pesimista al mismo tiempo, la acción sucede a mediados del siglo XXI en un planeta llamado Carpathia a una distancia de cinco años de viaje de la Tierra, donde una serie de colonos han establecido una ciudad, Forthaven, en un intento de preservar la especie humana, en peligro por las catástrofes ambientales y de todo tipo que ponen en peligro la supervivencia en el planeta madre. Optimista por la idea de que en un plazo de pocas décadas puede estar resuelto el viaje interestelar, por peligroso que lo pinten. Pesimista por la idea de que queda tan poco tiempo para que la especie humana mande su planeta madre a la porra.

A partir de ahí, en los ocho episodios de esta temporada van apareciendo una serie de líneas argumentales. La existencia de unos humanos de diseño que deberían haber muerto pero que están por ahí, y están enfadados. Conflictos políticos e interpersonales dentro de la ciudad. Descubrimientos de la existencia de seres similares a los humanos en el pasado del planeta. Aparición de una inteligencia misteriosa que pone en jaque a los humanos. Llegada de una nave no esperada de la Tierra con aviesas intenciones respecto a la población actual. Etcétera.

Cada capítulo tiene una historia propia al mismo tiempo que va presentando y va haciendo avanzar, con parsimonia, las distintas líneas argumentales.

Producción y realización

En lo que se refiere a la producción, es bastante aceptable para lo que es una serie de televisión de ciencia ficción. Rodada en Sudáfrica, con unos paisaje a ratos áspero y duros, a ratos hermosos, la ambientación es bastante razonable. El hecho de situar la mayor parte de la acción sobre la superficie planetaria, obliga a construir algunos decorados al aire libre para ambientar la ciudad de Forthaven, y permite limitar a un mínimo aceptable las naves espaciales y este tipo de parafernalia.

Los episodios están rodados con razonable destreza técnica. Nada que objetar.

Caracteres e interpretación

Aquí es donde las cosas empiezan a flaquear. Aunque interpretados por actores y actrices razonablemente competentes los caracteres principales no son demasiado atractivos. Los malos son demasiado obvios, los ni fu ni fa no llaman la atención, y los buenos son muy tópicos y con falta de rasmia. No he conseguido interesarme demasiado por lo que les pasaba a esta gente, y en algún episodio incluso me he desconectado un poco, perdiendo hasta cierto punto el hilo.

Impresión general

Creo que la idea era razonablemente buena, pero ha carecido de elementos significativamente distintivos, propios, que no parecieran tomados de otras series o películas. Y que ayuden a engancharse a la acción y los personajes que ya hemos dicho que eran obvios. Esta falta de alma propia, las múltiples sensaciones de déjà vu que presenta la serie le han restado mucha emoción. La serie quizá podría haber evolucionado hacia algo interesante. El cliffhanger final te deja algo intrigado… no mucho, pero algo… Da la sensación de que quizá lo emocionante está por llegar. Pero la serie no ha llegado funcionar lo suficientemente bien, y salvo que decidan hace algún episodio especial para cerrarla, nunca sabremos como acaba el tema.

Una pena. Sigo diciendo que desde que acabó Battlestar Galactica hemos andado un poco huérfanos de space operas. Que lo que ha ido surgiendo no ha dejado suficientemente satisfecho. Habrá que esperar otras ocasiones. O a que el Doctor vuelva por sus fueros dentro de algo más de un mes.

Recomendación musical

La palabra outcast viene a significar algo así como marginado, vagabundo, proscrito,… en inglés. El que ha sido excluido de una sociedad. Individuos de alguna forma aislados. Así me iré a las Empirean Isles de Herbie Hancock, que no sé si tienen mucho que ver, pero que están muy bien. La más conocida, Cantaloupe Island.

Troncos

Paisaje muy seco y con poca vegetación; donde hay agua, bosque bajo, sotos... como estos arbustos a orillas del Canal Imperial de Aragón en Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 70-210mm f/3.5-4.5 USM

[TV] Caprica; lo que parecía, lo que fue y lo que pudo ser

Televisión

Me ha costado. Mucho más de lo que yo pensaba. Pero al final he terminado de ver Caprica, el spin-off en forma de ‘precuela’ de la excelente Battlestar Galactica. Y de alguna forma, me lo he tenido que proponer. Un poco a la fuerza. Por cabezonería. Quién lo iba a pensar cuando se estrenó el capítulo piloto en forma de telefilm haya por la primavera del año 2009. Un episodio piloto que me pareció sumamente interesante y que prometía mucho. Estaba claro que no iba a ser la serie madre. Que iba a ser otra cosa. Pero había buenos intérpretes, líneas argumentales interesantes y muy desarrollables, ideas,…

Sin embargo, la serie ha muerto por inanición. Por que no han alimentado esas ideas, esos argumentos y esos personajes. Por que no han alimentado correctamente al público potencial. Y porque la política de emisión de la serie en origen ha sido caótica. hasta tal punto que nunca tuve claro cuándo y dónde emitieron los últimos 5 capítulos que he terminado de ver recientemente. En fin. Pasaré a comentar esta fallida serie de ciencia ficción… o lo que fuera.

Lo que parecía

Pues parecía que iba a ser un apasionante retrato de una sociedad en vísperas de una revolución tecnológica que la sacudiese y la cambiase de arriba a abajo, a través del proceso de desarrollo de los nuevos seres metálicos, los Cylones. Con paralelismos evidentes con la sociedad norteamericana y mundial actual, que se está viendo sacudida por nuevas inestabilidades asociadas al terrorismo o al resurgir de grupos religiosos o antidemocráticos, mientras que la tecnología, especialmente la relacionada con la información y su difusión, ha producido una globalización de la misma que cambia la forma que tenemos todos de funcionar. Parecía una oportunidad inmejorable para reflexionar sobre las revoluciones tecnológicas e industriales, sobre las debilidades de las sociedades y de los imperios, sobre la manipulación de las gentes, al mismo tiempo que podía ser muy entretenido siendo fiel al espíritu de la serie original. No a la forma, ya que cambiamos una space opera con todo lo de espectáculo que conlleva, por una intriga empresarial y social.

Lo que fue

Pues lo que fue se ha visto condicionada por la falta de éxito de la serie. Evidentemente, el arco argumental estaba planificado a largo plazo, motivo por el que se introdujeron numerosas líneas argumentales en la serie, con un sinnúmero de personajes, más o menos importantes o accesorios. Las guerras empresariales, los mundos virtuales, las mafias, el terrorismo, las disputas religiosas, los intereses políticos,… Especialmente, tras el primer parón, en una huida hacia adelante, se introducen nuevos elementos, que aumentan la complejidad de la historia, justo cuando todo indica que va a tener un recorrido limitado. Como consecuencia, aunque tiene momentos muy buenos, también adolece de cierta confusión e indefinición sobre le camino que pretende tomar. Evidentemente, queda al final lastrada por el apresuramiento para cerrar como pudieron la serie. El último capítulo, que sin el epílogo final, podía haber quedado en un buen final de temporada. Quizá sólo le hubiese faltado el cliffhanger de rigor. Pero hubo que terminar la serie y entonces se añadió…

Lo que pudo ser

En los cinco últimos minutos del último de los dieciocho capítulos está la esencia, o se nos cuenta lo que debió ser la serie, bien concebida como una única temporada, o bien con todas las que hubo. En esos últimos minutos vemos surgir al primer skin-job (pellejudo), que es lo que realmente interesaba, ya que el diseño y multiplicación de los cylones metálicos parecían fáciles de explicar. Justamente ese epílogo ejemplifica que las ideas estaban ahí, pero que la serie no ha estado bien planteada, concebida y tratada. Y no ha progresado. Como se le permitió a su serie madre. También es cierto que, tras la miniserie inicial, la primera temporada de Battlestar Galactica es un ejemplo de cómo enganchar a la gente con pequeñas joyas de 40 minutos que son varios de los episodios de aquella temporada, que se pueden ver con afición independientemente del arco argumental global. Esto ha faltado en los enrevesados episodios de Caprica.

Conclusión

Para muchos hay una sensación de pena. Sigo pensando que había mucho material para hacer una serie interesante, a la que lo único que hubiera faltado es el apoyo del público. Pero no ha sido posible. Y han abandonado. La apuesta era arriesgada. El cambio de tono y orientación podía producir la desafección de los aficionados de las aventuras espaciales. Y no atraer lo suficiente a otros públicos que rechazasen la serie al verla como de aventuras espaciales, aunque no lo fuera. La cuestión es que parece que hay borrón y cuenta nueva, y que la cuenta nueva está en volver a intentarlo con las aventuras de un joven Bill Adama durante la primera guerra cylon. Algo más en la línea de las aventuras y de la space-opera. Empiezo a ser escéptico con el resultado.

Recomendación musical

Tanto la música de la serie madre, Battlestar Galactica, como la de la secuela, o precuela, como lo quieran llamar, Caprica, son del compositor Bear McCreary, y no están mal para escuchar como música ambiente poco intrusiva. En Spotify podemos encontrar el tema principal de Caprica.

Conjunción

Selene y Venus se hacen compañía en los cielos de Zaragoza en el amanecer del primero de marzo de 2011 - Panasonic Lumix LX3

[Libros] Time Travelers Never Die

Literatura

Contra todo pronóstico, encuentro 25 minutos para poder actualizar este Cuaderno de Ruta, hoy. Sigo consumiendo libros en estos días. En esta ocasión, termino uno de ciencia ficción que compré ya hace un año, en inglés, que se me atragantó en una primera ocasión. Y que ahora me ha costado dos meses ir avanzando con el cada noche al acostarme, hasta que le he dado un empujoncillo en estos días en los que he pasado horas muertas en un hospital.

Se trata de un libro de Jack McDevitt, un escritor que sin tener desde mi punto de vista el nivel de los clásicos de la ciencia ficción, escribe unas space operas bastante entretenidas. En esta ocasión se atreve con los viajes en el tiempo. Tema bastante más peliagudo a la hora de cuajar una historia con un mínimo de coherencia. Veremos a ver.

Time Traveleres Never Die
Jack McDevitt
ACE Books; New York, 2009
ISBN: 9780441017638

El padre de Adrian Shelborne ‘Shel’ ha desaparecido. En circunstancias muy extrañas. Preocupado por la cuestión, tras rebuscar entre las cosas de su padre, Shel descubre unos aparatos, no mayores que unos reproductores de música portátiles, que permiten a su portador viajar en el tiempo. Tras unas pruebas, se va animando a utilizarlos, y comprendiendo que su padre está viajando por el tiempo, y con su amigo Dave, se lanzará a un recorrido por distintas épocas de la humanidad buscando al padre. Esto les llevará a dos cosas. A vivir una extraordinaria aventura en la que no faltarán los momentos difíciles e incluso peligrosos, y a que sus prioridades vitales y sus necesidades personales cambien.

He de decir que de todos los libros del autor es el que menos me ha convencido. No creo que le haya pillado el tranquillo el autor a explotar todos los resortes dramáticos que los viajes en el tiempo permiten. Personalmente, mi referencia desde que era un adolescente ha sido El fin de la eternidad de Isaac Asimov, que aunque algunos consideran una obra menor, me parece muy entretenida, y expone con bastante interés algunas de las consecuencias y las paradojas del viaje en el tiempo. Comparada con esta, la novela que nos ocupa me parece muy superficial, excesivamente larga para una historia que no da para tanto, y mucho menos seria que otras obras del mismo autor. Es inevitable que cuando se abordan determinados temas en la literatura de ciencia ficción, viajes galácticos, viajes en el tiempo, contactos extraterrestres, etc… haya una cantidad de fantasía importante. Pero en obras anteriores, McDevitt había incluido retazo de buena ciencia que siempre son de agradecer. En esta novela, creo que se ha limitado a desarrollar unas aventuretas más o menos entretenidas, pero con graves peros a lo que se puede decir sobre sus planteamientos sobre el viaje en el tiempo.

Así que podemos resumir en que no me parece la novela más inspirada del autor, ni la que yo recomendaría a quien quisiese iniciarse en sus obras. He visto en Amazon.co.uk que este otoño ha publicado una nueva novela de su serie sobre Alex Benedict, con su talentosa y atractiva piloto espacial Chase Kolpath, espero. Supongo que les daré una oportunidad. Aunque no necesariamente de forma inmediata. Aunque igual lo pido en la próxima compra que haga a dicha tienda en internet.

Recomendación musical:

Estoy escuchando el podcast de Cuando los elefantes sueñan con la música del 5 de enero, y no puedo menos que sentir que se me alegra el día cuando oigo Primavera (Vai Chuva) en la suave voz de Fernanda Takai del grupo Pato Fu. Pertenece al LP Música de Brinquedo del grupo brasileño que no aparece en Spotify, pero en el enlace anterior encontraréis otras muestras de su música. Y por supuesto, podéis descarga en el primero de los enlaces el programa de radio, con otras muchas canciones muy majas y apropiadas para la fecha.

Aquí no había un eclipse... más tarde lo hubo

La hora azul del amanecer en Las Canteras, entre Almudévar y Huesca - Canon EOS 5D Mk.II, EF 200/2,8L USM

Revisando el universo cylon, y policías y detectives británicos que caminan por el lado salvaje de la ley

Televisión

Durante el mes de agosto, mi atención a la series televisivas ha sido también limitada como viene siendo tónica en este verano. Si junio y julio fue el momento de recuperar al Doctor Who y su universo, con poca atención a otras cuestiones, en agosto el tema ha ido por otros derroteros. Es cierto que hay por ahí alguna serie cuya primera temporada parece interesante, u otras ya veteranas que sirven de entretenimiento. Pero ya hablaremos de ellas más adelante. En agosto, he decidido prestar la atención de mis sobremesas a dos series que tenía guardadas de tiempo atras. Una ya la había visto, pero me quedé con ganas de prestarle una mejor atención, y la otra, una novedad de esta primavera en la BBC británica. Finalmente, otra novedad cortita, fresca del verano, también inglesa, muy detectivesca.

Caprica (en HD)

El desarrollo de la primera temporada de la «precuela» de Battlestar Galactica está durando más que la obra del Pilar, como decimos a orillas del Ebro. Si el piloto, en forma de largometraje televisivo, data de abril de 2009. Los siguientes 8 capítulos no se pudieron ver hasta el primer trimestre de este año 2010. Y la conclusión de la temporada, con otros 8 episodios, no será visible hasta el primer trimestre de 2011. Ya les vale. Dos años para contar lo que tengan que contar. Supongo que habrá motivos económicos para ello. O algo así. No sé.

El caso es que por diversos motivos, lo que se emitió hace unos meses no lo vi con la atención debida por motivos diversos que aquí no vienen al caso. Así que para este verano, recuperé los 9 episiodios emitidos hasta la fecha en alta definición. Ya que hay que volverlos a ver, pues que sea en la mejor calidad posible. Y busqué la mejor ocasión para verlos tranquilamente y disfrutarlos. Llegada dicha ocasión. He aquí mis impresiones.

Es muy difícil que pueda superar a su serie de referencia en los diversos aspectos que me ataron a la misma. Fundamentalmente, la sensación de aventura y la recreación de un universo en el amplio sentido de la palabra. En Caprica, ya no es lo mismo. Aunque teóricamente estamos en el mismo universo, en la práctica nos han limitado a una única ciudad, a caballo entre los culebrones y el cyberpunk, con sus dos versiones, la real y la virtual. Esta última mucho más interesante, de alguna forma.

Pero lo cierto es que, vista con calma, la serie es muy entretenida y tiene mucha miga. Sabe conseguir su propia imagen visual, identitaria, atractiva, que consigue algo básico de toda serie de ciencia ficción. Trasladarte a otro mundo. También tiene un conjunto de personajes que tienen su miga. Que no son planos. Que se van desarrollando con los capítulos y adquiriendo personalidad. Algo básico en una serie que poco a poco se configura como un drama coral, aunque haya algunos personajes interesantes. Es importante asimismo que las diferentes tramas que van apareciendo y desarrollándose en paralelo hasta su convergencia final, tienen todas ellas importancia y son tratadas con mimo.

Todo ello hace que, vistos «de tirón», en un plazo de un par de semanas, la cosa te sepa a poco. Te entran ganas de más. Sobre todo porque, como buena serie de acción e intriga que se precie, acaba con un triple cliffhanger (o cuádruple, ya he perdido la cuenta) de estos que «joden». En fin. Esperaremos hasta enero.

Mientras tanto… muy recomendable.

Grande Arche de la Defense

Edificios futuristas y accesos a modernos medios de transporte ferroviario; la Defense de París como un antecedente del mundo que vemos en Caprica - Panasonic Lumix LX3

Luther

Esta fue una serie que inicialmente ignoré. Va. Total, otra policíaca. Aunque sea de la BBC. Pero después leí por ahí algún encendido panegírico de la serie, y especialmente del papel protagonista y de su actor principal, Idris Elba. Así que la reservé para el verano. Una de las ventajas de las series inglesas es que muchas de ellas tienen temporadas de muy corta duración. Por lo tanto, en seis capítulo se plantea todo.

En este caso, el primer capítulo sirve de presentación de personajes. El policía torturado, la ex-mujer que le quiere pero que está harta, los compañeros que lo sufren y lo apoyan, la sociópata asesina que insospechadamente acabará siendo su aliada, el nuevo compañero de la ex,… Y también conocemos alguno de los secretos que lo torturan. Luego vienen una serie de capítulos con historias autoconclusivas, que demuestran que la guionistas no son nada complacientes. Aquí las víctimas la palma. Y los éxitos policiales a veces sólo lo son de forma relativa, o casi se podría decir que son fracasos. Para finalizar, dos capítulos relacionados, con finales tremendos, en los que el protagonista final no son los casos a resolver sino el propio Luther.

Buena realización, buenas interpretaciones, y un pero. Y ese pero es que algunas de las situaciones del último episodio no me las tragué. Su grado de inverosimilitud me sacó de la historia e hizo que mi natural escepticismo se apoderase de mi estado de ánimo. Una lástima. La serie pasó de ser excepcional a meramente entretenida y bien hecha. Pero seguramente, si hay una segunda temporada, le daremos una oportunidad. Especialmente a la pelirroja.

Piccadilly Circus

Qué puede haber más británico que Piccadilly Circus, en pleno Londres - Pentax P30N, 28 mm de marca desconocida (fue un préstamo)

Sherlock

Finalmente, los británicos han realizado y emitido recientemente una revisión de su detective más famoso de todos los tiempos; Sherlock Holmes. Eso sí, han trasladado la acción a la época moderna en la que, por ejemplo, el Doctor Watson es un médico militar herido y dañado psicológicamente por su participación en la guerra en Afganistán. Pero bueno, se mantiene la presencia de un inspector Lestrade, viene en el 221B Baker Street, y el malo, malísimo, malo sigue siendo el archienemigo de Holmes, Moriarty.

Dicho lo cual, estamos ante una producción de tres episodios solamente, pero de larga duración, en torno a los 90 minutos, con unos guiones muy bien planteados y unas interpretaciones bastante buenas, en la línea de lo británico. Hay que decir que uno de los artífices del producto es Stephen Moffat, uno de los responsables de las nuevas temporadas de Doctor Who.

Nunca he sido un fan del detective británico, pero la mini-serie está bastante bien, y es muy entretenida. Muy bien hecha. Y como termina en un cliffhanger bastante descomunal, supongo que vendrá con segunda temporada. Lo único malo… los episodios de 90 minutos se me hacen largos para mis costumbres televisivas.

Baker Street - Londres

Baker Street, residencia de Holmes, cerca de su confluencia con Marylebone Road, vista desde el segundo piso de los tradicionales autobuses londinenses - Fujifilm Finepix F10