Inception (2010)

Cine

Inception (2010), 9 de agosto de 2010.

Sí, Inception y no Origen. Porque por una vez ha habido suerte, y han programado la película en versión original subtitulada. Lo cual debería ser la norma. Porque hay diferencia. Seguro que la hay. En cualquier caso, nos fuimos este lunes a ver esta película aclamada por muchos como el no va más del futbolín, aunque ciertas referencias a su parecido con otros hitos del cine de aventuras y ciencia ficción de los últimos tiempos me hacía ser reticente. De todos modos, puesto que el director, Christopher Nolan, me parece más serio en el género que muchos cantamañanas que hay por ahí, pues allí que fuimos.

El argumento es mucho más sencillo de lo que parece. Una banda de delincuentes liderados por un tipo (Leonardo DiCaprio) de misterioso pasado que le impide volver a los Estados Unidos, se dedica a robar secretos a las empresas introduciéndose en los sueños de la gente que los guarda en sus mentes. Para ello usa sofisticados sistemas en los que generan sueños dentro de los sueños, con el fin de despistar. En un momento dado, tras un golpe fallido, se les propone otro más complejo. En lugar de ir a recoger las ideas que la persona tiene en su mente, se trata de colocar una idea nueva que acabe en un curso de acción que beneficie a quienes les contratan. Se supone que esto es muy difícil, y para ello tienen que organizar una operación en la que hay sueños dentro de los sueños dentro de los sueños, y finalmente, aunque no estaba previsto, dentro de los sueños. El pasado del protagonista, en forma de su mujer muerta (Marion Cotillard), hará tambalear el golpe. Sí, es ciencia ficción, y parece que todo es muy complicado. Pero no deja de ser una variante del estereotipo de banda de delincuentes que nos caen bien que tienen que dar el golpe perfecto, y en esto se cruza la antigua chica del jefe y todo se complica.

Hay que reconocer que una de las virtudes del filme es que tiene un guion muy cuidado para permitir encajar en un tiempo razonable, aunque no corto, la compleja trama de la acción. Es cierto que algunas fases, llamémoslas «didácticas», podrían haber sido más cortas e incluso haber desaparecido; pero ya sabemos que hoy en día los productores y realizadores de cine piensan que los espectadores son tontos y hay que dárselo todo bien masticado y fácil de digerir. Por otra parte, creo que por una vez hay un buen uso de los efectos especiales. Si la acción transcurre en los sueños de un individuo, es lógico que pensar que las leyes físicas del universo dejan de ser válidas, o que situaciones absurdas o anómalas van a surgir. Pero no se abusa. Salvo algún momento de espectacularidad, está muy contenido, y se centra más en contarnos la historia que en otra cosa. Lo celebro.

Tratándose de una película de aventuras, es imprescindible que los personajes y la interpretación de los actores está a un nivel suficiente para que el espectador empatice, se introduzca en la aventura, participe con ellos, y sufra o triunfe con ellos. Es un aspecto básico del cine de aventuras que en las dos últimas décadas se ha dejado muy abandonado en pro de la espectacularidad de los efectos especiales. Lo cierto es que desde mi punto de vista este es el aspecto más flojo del filme. Entendámonos, no creo que esté mal. Simplemente pienso que hay puede radicar para mí la diferencia entre considerarlo un clásico con una ligazón emocional perdurable a ser una película muy entretenida y bien hecha, y ya está. La mayor parte de los personajes secundarios constituyen estereotipo estándares del cine actual de aventuras, y no son más que elementos necesarios pero al mismo tiempo poco llamativos de la acción. Entre los secundarios destacan los personajes interpretados por Ellen Page y Ken Watanabe, que son aquellos que van a estar más ligados al personaje principal. Creo que aunque tienen un papel importante en el desarrollo de la acción, tampoco dan para mucho más, cumplen su misión en la trama y a continuación pasan a ser olvidables. Sus intérpretes cumplen con el oficio que tienen y punto. Leonardo DiCaprio está bien en líneas generales, es un actor que ha mejorado mucho con el tiempo, pero a su personaje le noto falto de algunas cosas. Si bien es un buen personaje de acción, me convence menos la parte que se refiere a su relación con su mujer. Creo que esa relación no está bien dibujada, no acaba de estar redondeada. Me deja un poco frío. Y esto afecta también a la interpretación de Cotillard, que también está bien porque tiene oficio, pero sin más. No creo que sea problema de los intérpretes sino de los personajes.

Para ir finalizando, considero que estamos ante una película bastante buena, que hará pasar un buen rato a quien guste del buen cine de aventuras con un poquito de ciencia ficción, muy superior en sus planteamientos y realización que lo que se ve habitualmente. Sin embargo, creo que le falta la conexión emocional con el espectador, o por lo menos conmigo y quienes me acompañaban, para que quede imborrable en el recuerdo durante décadas. Leo por ahí expresiones de entusiasmo desmedido por este filme, y no las acabo de entender, salvo poniéndome en el lugar de gente joven con escasas referencias en el cine, que ante las deficiencias de este tipo de cine en los últimos 20 años, encuentre un asidero al que ilusionarse. Mejor para ellos. Pero claro, también oyes a las adolescentes emocionarse con los vampiros pijos. Y no quiero comparar esta película con estos subproductos porque seguro que está a muchos años-luz en calidad para bien. Pero si el punto de vista de sus espectadores. Al fin y al cabo, Matrix también entusiasmó a muchos por sus balaceras y peleas, y a mí me parece un soberano tostón.

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
****

En la exposición Praga París Barcelona que visité ayer en el MNAC de Barcelona, también hay referencias visuales al mundo onírico - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Las vidas posibles de Mr. Nobody (2009)

Cine

Las vidas posibles de Mr. Nobody (Mr. Nobody, 2009), 28 de julio de 2010.

Ante la pobreza de la cartelera veraniega, conviene arriesgar. Y como nos llega esta película del belga Jaco Van Dormael difícil de clasificar a las pantallas con cierto retraso, y ante algún comentario interesantes sobre la misma en algunos medios, nos metemos en una fresquita y amplia sala de cine a pasar la tarde de verano. Y veremos a ver lo que pasó.

Nos encontramos en el año 2092, y Nemo Nobody (Jared Leto) es el último hombre mortal sobre la Tierra, el único que no ha alcanzo la «cuasi-inmortalidad» a base de un tuneado constante de sus células, y está a punto de morir. Y esto es una noticia de interés público. Es entrevistado por un periodista que se infiltra en el hospital con el fin de que cuente su vida. Y ante la sorpresa del reportero, Nobody le cuenta la vida que tuvo, y también las que pudo tener dependiendo de las decisiones que tomó a lo largo de su vida. Con cuál de sus padres decide vivir cuando se separan. Lo que es capaz de decirle a esa chica que le gusta cuando la ve besando a otro hombre. Si se para o no a ver qué sucede con esa mendiga en la estación de tren. Pero también los condicionantes impuestos para echar al traste con su decisiones por el azar o el caos de los fenómenos naturales; el famoso efecto mariposa. Una tormenta imprevista causada porque un brasileño cuece un huevo. Un meteorito en la vecindad de Marte. Lo que sea.

El argumento es difícil de relatar. Estamos ante una película no lineal, en la que los saltos adelante y atrás en el tiempo en las distintas líneas vitales que dependen de sus decisiones pueden resultar confusas. Pero el conjunto está relatado con imágenes de gran fuerza visual. No importa que nos encontremos a orillas de un río en Canadá, en una estación de ferrocarril británica, en una estación orbital sobre Marte. Es un trabajo muy personal, en el que el director sabe lo que quiere, y cómo lo quiere trasladar a las imágenes.

En el plano interpretativo, Leto está bien, más teniendo que interpretar las distintas vidas de un hombre, que es lo mismo que decir que ha de interpretar a distintos personajes. Perto también está muy bien el adolescente que interpreta al personaje con quince años, Toby Regbo. Acompañándole, las distintas mujeres que condicionarán sus vidas según sus opciones. Por un lado Diane Kruger, dejando de lado su imagen más frívola y sensual, dibuja razonablemente bien a una Anna adulta. No obstante, este personaje es mucho más interesante en su etapa adolescente cuando es interpretado por la inquietante y algo morbosa Juno Temple. Por otro, Sarah Polley interpreta a Elise, una difícil y depresiva mujer, muy compleja, y lo hace con solvencia como suele ser habitual en esta actriz canadiense. La versión adolescente de este personaje, Clare Stone también es bastante competente. La tercera de las opciones femeninas, Jean, interpretada por Linh Dan Pham en su edad, tiene mucho menos peso en el conjunto del filme.

Concluyendo, un largometraje de difícil clasificación, que la mayor parte de los medios sitúan a caballo entre el drama romántico y el filme de ciencia ficción. Lo que es cierto es que es más bien una reflexión filosófica sobre el efecto de nuestras decisiones o del azar sobre nuestras vidas. No es la primera vez que el cine nos cuenta las distintas líneas temporales de una persona dependiendo del azar o de una decisión. Vease la británica Sliding Doors, o la española y muy interesante La vida en un hilo de Edgar Neville. Son las que me vienen a la memoria a bote pronto; pero hay otras. Pero ésta de hoy nos ofrece una profundidad en su planteamiento poco habitual y muy interesante. Y sobre todo con mucho interés visual como ya he dicho.

No obstante, la película es de difícil digestión. Exige la participación activa del espectador, cierta complicidad, cierta falta de prejuicios, para introducirse en un argumento sin una línea temporal y sin una sucesión de acontecimientos claros. Claro está, esto no es excusa para la mala educación del público, que cuando no entiende o no le gusta lo que ve, pierde los modos, habla, comenta, se ríe y molesta a los demás espectadores. Nunca me ha gustado el público de cine de mi ciudad, Zaragoza. Creo que es un público poco aficionado, que parece que no le den de comer en casa y que su única fuente de sustento sean las toneladas de palomitas que engullen ruidosamente en la sala de cine. Pero esto no deja de ser una falta de educación y de solidaridad con el prójimo. Para eso, que se queden en casa y allí que tocineen y vociferen lo que quieran. Claro que con este comentario, me gano el odio de los propietarios de las salas de cine, a quienes lo único que les importa es que la gente vaya y se deje sus cuartos en el ambigú. Claro. Con el tiempo, cuando la gente se va a comer las palomitas a otra parte, se quejan de que no se apoya el cine lo suficiente. Ufff… ¡qué cabreo llevaba, y cómo me he desahogado!

Dirección: ****
Interpretación: ***
Valoración subjetiva:
***

Por cierto, que la película tiene interés ferroviario, así que es probable que vuelva por estas páginas.

Micheline

Una "Micheline" francesa en la Cité du Train de Mulhouse; un vehículo similar tiene una importancia clave en la película que hoy comentamos - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Series para el verano, más extraterrestres,… Torchwood

Televisión

Doctor Who
Tor
c Whood
Torchwood

Mmmmmm… sí. Torchwood es un anagrama de Doctor Who. Si ya comenté que una de mis actividades televisivas de tiempo veraniego iba a ser recuperar las distintas temporadas del alienígena con dos corazones, también tomé la decisión recién vuelto de mi viaje de vacaciones de echarle un vistazo a uno de sus spin-offs.

Parece ser que el término se utilizó en primer lugar para camuflar las grabaciones de la serie original cuando se trasladaban para su emisión. De esta forma no había riesgo de que fueran interceptadas y su contenido conocido antes de tiempo. En un momento dado, durante la serie madre, la Reina Victoria crea el Instituto Torchwood para defender al Imperio Británico de las amenazas alienígenas. Durante un tiempo fue considerado un antagonista del Doctor, en sus esporádicas apariciones en la serie de este último. Pero poco a poco fueron preparando el terreno para crear una serie propia, en la que fueran los héroes, al frente de la cual colocaron uno de los personajes más simpáticos de los que acompañan eventual mente al Doctor; el capitán Jack Harkness (John Barrowman).

Este es un aventurero en el espacio y en el tiempo, un vividor, un timador, que en un momento dado coincide con el Doctor. Pronto sabemos que es atractivo, y que además es omnisexual. Es decir, más allá de ser bisexual, en un universo donde además de los dos sexos correspondientes a la especie humana, le tira los tejos a todo bicho viviente. Más o menos. También aprendemos en un momento dado, que no puede morir.

En estos días, he visto la tercera temporada de Torchwood. Se puede ver de forma aislada sin necesidad de haber visto las dos primeras o sus relaciones con Doctor Who. Esta configurada como una miniserie de cinco episodios, en el que cada uno es un día en una aventura en la que los protagonistas tendrán que enfrentar una amenaza extraterrestre muy peligrosa. También sirve de paso para emitir algunas críticas contra la hipocresía de la clase política y contras los militarismos.

Lo cierto es que el personaje principal tiene un tono mucho más oscuro que en la serie original, con aspectos más oscuros en su personalidad. Como contrapunto, el personaje femenino, Gwen Cooper (Eve Myles), representa los valores humanos más positivos. Solidaridad, amistad, entrega, ánimo, iniciativa,… Es la persona con la que se puede identificar el espectador normal. Es también una serie mucho más adulta, en la que sin haber desnudos ni nada por el estilo, sí que se plantean temas relacionados con la sexualidad, y también con la violencia, con la ética, con la obediencia debida a los superiores y al estado, etc.

Con sólo 5 episodios de menos de hora de duración, creo que es una alternativa válida para pasar las calurosas sobremesas del verano, siempre que seas adepto a los temas de la ciencia ficción. Así que, ya lo sabéis.

En la Bahía de Cardiff está la sede de Torchwood 3, la unidad para la que trabajan nuestros héroes - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Por fin he comenzado mi historia de amor con Doctor Who… o más bien con Amy Pond

Televisión

Mi primer intento con el Doctor fue cuando SciFi, actualmente Syfy (distinta grafía, misma pronunciación en inglés), estrenó la primera temporada de la nueva época de Doctor Who. Doctor Who es la serie de televisión de ciencia ficción de más larga trayectoria en toda la historia de la pequeña pantalla. Se emitió de forma relativamente ininterrumpida por la BBC desde 1963 a 1989. Hubo algún largometraje con el personaje en los años 90, y volvió en una nueva época en el año 2005. Y con éxito. Es una figura importante de la cultura popular británica.

Piccadilly Circus

Serie británica por excelencia, Londres es un escenario habitual de la acción; en la imagen Picadilly Circus - Pentax P30N, SMC-A 50/2

Para quienes no lo conozcan, el Doctor es un alienígena, el último superviviente de su raza, los señores del tiempo, de aspecto humano, aunque sabemos que tiene dos corazones, que viaja por el espacio y por el tiempo con su nave, la TARDIS. Esta tenía la capacidad de mimetizarse con el medio en el que se encuentra, pero una avería hizo que se quedase con la forma de una cabina de la policía, típica del Londres de principios de los 60s.

El Doctor no viaja solo. Viaja con uno o varios compañeros. Generalmente, el compañero principal suele ser una compañera. Y, generalmente, suele ser joven y guapa. Parece que tradicionalmente no había tensión sexual entre ambos. Pero en la nueva época, pues algo si que hay. Actualmente, al final de la quinta temporada de la nueva época, la compañera principal es Amy Pond, una estupenda, animosa, y guapa pelirroja de origen escocés, interpretada por Karen Gillan, muy escocesa ella también.

Producida por BBC Wales, algún episodio de la serie está rodado en Cardiff, donde parece que hay una grieta que perturba el espacio-tiempo; yo no noté nada cuando estuve, salvo que hacía bastante calor - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Y además, el Doctor tiene otra característica. Y es que de vez en cuando se transforma. Teóricamente puede morir; tiene el equivalente a 900 años de edad en tiempo terrestre, aunque siempre resulta confuso saber cuándo nació por su capacidad para viajar en el tiempo. Pero de vez en cuando, en circunstancias diversas pero estresantes o potencialmente mortales, cambia su apariencia. Ingenioso elemento argumental que permite cambiar de protagonista cuando este se quema o se cansa del personaje. En la actualidad, vamos por la undécima encarnación del Doctor, interpretada por Matt Smith.

Como decía, intenté engancharme con la novena reencarnación del Doctor, interpretado por Christopher Eccleston, que estuvo acompañado en su temporada por Rose Tyler, encarnada por la estupenda Billie Piper, que luego nos enamoraría haciendo de pilingui de lujo en Secret Diary of a Call Girl. Los personajes estaban bien, pero no acabó de convencerme. Siempre me pareció que las tramas, los personajes y las relaciones entre ellos eran un poco infantiles. Bien es cierto que es una serie en la que en medio del buen rollo y buen humor general, la gente muere y hay lugar de vez en cuando para el drama.

Pero he aquí, que después de que en el año 2009 en lugar de una temporada completa de 12 ó 13 capítulos más el especial de Navidad, produjesen varios largometrajes televisivos de los que vi algunos, cuando volvió con una temporada convencional esta primavera, decidí volver a verla. Y me ha encantado. Y aparte de que el nuevo doctor me caiga bien, creo que buena parte del mérito se debe a lo estupenda que resulta la pelirroja Amy, una compañera con fuerte personalidad y con una historia de fondo, con sus grietas en la trama de espacio-tiempo, que han dado una continuidad y una solidez al conjunto que ha favorecido mucho a la serie. El comienzo de la serie fue bueno. Pero lo mejor fueron dos capítulos dobles.

El primer par fue aquellos en los que los adversarios fueron los Ángeles Llorosos, probablemente los malos más terribles y mejor conseguidos que he visto en esta serie. Estos adversarios ya habían salido en un capítulo en una temporada anterior, titulado Blink (parpadeo). Fue un capítulo que vi de forma aislada por estar protagonizado por la actriz Carey Mulligan, la encantadora protagonista de An Education, en el papel de Sally Sparrow, y en el que el Doctor es un personaje secundario. Me gustó mucho. Pues bien, los Ángeles Llorosos volvieron y nos obserquiaron con dos episodios excelentes, muy emocionantes. Episodios en los que apareció el personaje de River Song, una aventurera espacial capaz también de viajar en el tiempo, que interacciona de formas muy divertidas con el Doctor, y que está interpretado de forma magnífica por Alex Kingston, la antigua cirujana de Urgencias.

El segundo par de capítulos excelentes han sido los dos finales, con una aventura espacio temporal amplia y bien construida, en la que hemos vuelto a disfrutar de la presencia de River Song, espero que vuelva en un futuro, y que nos ha dejado con gana de más.

En resumen, me ha encantado esta temporada, y este verano voy a rescatar las temporadas anteriores. La de la nueva época sólo, claro. De momento, ya casi me he visto las dos primeras temporadas con Rose Tyler de compañera. Pero caerán las otras dos. Que el verano es muy largo. Y claro está, para todos los que tengan un mínimo de espíritu geek, hay que verla. Sin duda. Pero,… si soy honesto, ¿no será que me gusta por las chicas? Son todas estupendas. E incluso guapas.

El círculo de megalitos de Stonehenge es una localización fundamental en el capítulo doble final de la 5ª temporada de Doctor Who - Canon EOS D60, EF 28-135/3,5-5,6 IS USM

Actualización: 29 de junio.

Aunque el motivo principal de la entrada es el final de la temporada 5, he acabado también de ver las dos primeras temporadas de la nueva época que han sido repuestas en Syfi. El denominador común de ambas temporadas ha sido el personaje acompañante, la risueña, decidida y valiente Rose Tyler. Y reconozco que los dos capítulos finales, que nos han dejado a la estupenda Rose en otro universo han sido estupendos. Y entiendo que el Décimo Doctor está muy bien, mejor que el Noveno. Así que nada. Cuando vuelva de vacaciones y durante las cálidas tardes de verano, refrescado por el aire acondicionado del salón de casa, terminaré de ver las temporadas que me faltan. Estupendo. Divertido. Sin más problemas ni quebraderos de cabeza.

Vista de Canary Wharf desde una de las estaciones del ferrocarril ligero de los muelles; sede secreta del Instituto Torchwood, y escenario de los dos últimos episodios de la segunda temporda del Doctor - Fujifilm Finepix F10

Fringe acaba temporada, y me gusta más la Olivia alternativa que la de aquí… aunque sea más mala…

Televisión

Cuando comenzó Fringe su primera temporada con problemas en un avión, pensé que era una vulgar explotación del mito de Lost. Cuando seguí unos cuantos capítulos, pensé que era una variante de Expediente X… que en su momento no me interesó; pero como nunca la vi, en realidad, no me predisponía a nada en especial. Estuve a punto de dejarla, cuando se acercó el final de aquella temporada y empezó a interesarme. En este tipo de series, hay quien se siente interesado por el misterio del episodio, mientras que otros lo están por la historia de fondo. Yo soy de estos últimos. Por lo menos en esta serie.

Toda esta temporada se ha encaminado lenta pero inexorablemente hacia la confrontación de los dos últimos capítulos en los que nuestros héroes pasan al universo alternativo, en el que Olivia (Anna Torv) se enfrenta a su yo alternativo. También una policía, de los que llaman la división Fringe del Departamento de Seguridad. No voy a entrar en detalles sobre las cosas que han pasado o podrían pasar. El tema es complicado, pero el caso es que cada vez me he ido interesando más. Esta Tierra, su alternativa en otro universo, los problemas que sufre el tejido del espacio-tiempo cada vez que algo o alguien pasa de una lado a otro… Una comedura de tarro curiosa, pero que tiene alguna de las propiedades de la buena ciencia ficción, aunque no sea de la rigurosamente creíble, que no lo es; te atrapa y tienes ganas de saber qué pasa, por qué, y te empiezas a preocupar por lo que les pasa a los personajes.

Así que, puesto que mañana Canal+ comienza a emitir esta segunda temporada en alta definición, la veré de nuevo con más atención. Creo que merecerá la pena. Espero.

Pero de momento, hay algo que es constatable. La Olivia de este lado es maja, pero va siempre con cara de estreñida. Y vestida tipo FBI, se convierte casi en un ser asexuado; cae bien, pero… Y resulta que la del otro lado es mucho más estilosa, animada, sonriente, con unos pantalones de uniforme que dejan bien a las claras que es una mujer. Atractiva. Y por lo que llegamos a saber, un poco perra. ¡Qué ganas de que vuelva al año que viene! Espero que mantenga un tiempo la tensión actual con las dos «olivias» y no den carpetazo a la alternativa en el primer capítulo…

En fin, os dejo con una foto musical. Ayer estuve tonteando un poco con los viejos objetivos manuales.

Flauta

En los domingos de primavera, bandas de música ofrecen conciertos en el Parque Grande de Zaragoza - Panasonic Lumix GF1, Leica Elmar-C 90/4

V y otras catástrofes de la ciencia ficción televisiva

Televisión

El final de Battlestar Galactica y el próximo final de Lost abrieron a principio de temporada muchas expectativas sobre las series de televisión destinadas a cubrir el hueco de estos productos, llamados a estimular las mentes de los aficionados a la aventura, la especulación científica, y otro tipo de cuestiones similares. Bien es cierto que con frecuencia es difícil establecer si estos productos perteneces al género de la ciencia ficción, concepto que a veces de convierte en un cajón de sastre excesivamente amplio, o al de la pura fantasía. Pero bueno. Seamos indulgentes.

Hasta ahora, la única que ha terminado temporada es la versión reimaginada de V. Sí, la de los lagartos. Y la verdad es que he visto toda la temporada, porque sólo han sido 12 capítulos. Pero al igual que la primera temporada de Galactica, tras la miniserie, era totalmente adictiva, esta ha sido arrastrarse con relativa penosidad presentando unos personajes con los que difícilmente te identificas, que te da igual qué les pase, y lo único que piensas es que las «lagartas» están tan buenas como malas son las actrices que las interpretan. Ha repuntado un poquito hacia el final, aunque el último capítulo me pareció poco impactante para desear el regreso de una nueva temporada, que vendrá. Así que nada, es posible que hasta aquí haya llegado yo con los lagartos extraterrestres.

La gran esperanza de todos los aficionados a lo que son cosas como Lost era Flashforward, que todavía no ha terminado pero está a punto. Da igual. Está condenada. No seguirá. Ha fracasado. Y con motivo. Capítulos horribles de pajas mentales de y entre los personajes para terminar con 5 minutos de apresurada acción. Personajes todavía más antipáticos. Que se mueran todos en un futuro flashforward.

En el campo de las space operas, lo único en activo es Stargate Universe, que me parece una producción irregular, como todas las de la franquicia. También ha sido una producción irregular, con personajes no demasiado atractivos, aunque la acción ha resultado relativamente entretenida. No especialmente original,… el planteamiento no es muy distinto de lo que sucedía en productos de antaño y casposos como Espacio 1999 y la serie original de Star Trek. Unos que van por el espacio, porque quieren o a la deriva, y en cada capítulo llegan a algún sitio donde se encuentran con unos extraterrestres, con un campo de energía, con unos organismos o microorganismos que les plantean una amenaza. Lo que pasa es que ahora la producción es menos casposa. Pero es lo mismo en lo esencial.

Dedicaré entradas específicas a otras dos series. A Fringe, que ha terminado gustándome, y a Lost, que se acaba este fin de semana.

Museo de las Ciencias

Inevitablemente tenía que poner esta perspectiva del Museo de las Ciencias de Valencia; el interior de la nave nodriza de los lagartos está copiado (o plagiado) de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de la ciudad levantina - Pentax *ist DS, SMC-A 50/2

Vaya, VuelVen los ViVarachos lagartos terribles (y no me refiero a los dinosaurios)

Televisión

Pues nada. Que en la televisión yanqui se está contagiando del cine. Y que después del éxito de la versión reimaginada de Galactica, que para que van a pensar en cosas nuevas. Con ir «reimaginando» series antiguas, más o menos casposas, y darles un aire más actual y elegante, todo está resuelto. Y en estas que me entero que estrenan el pilo de… ¡cha-cha-cha-chán!

V

Sí. V. La de los lagartos. Mejor dicho la de las lagartas de cardados imposibles, que se merendaban a los ratones y a los humanos incautos como si tal cosa. Esa. Una de las series más kitsch que se han visto en la televisión mundial.

Reconozco que no puedo opinar con «autoridad» sobre la antigua versión. Me pilló en una época en la que veía poco la televisión. Y además la echaban los sábados. Y los sábados, en aquellos años, tenía cosas mejores que hacer que ver la caja tonta. Así que no recuerdo haber visto nunca un capítulo entero de aquel celebrado culebrón de seudo-ciencia-ficción. Pero mentiría si dijera que no tengo imágenes visuales en mi imaginario particular de lo que era. Más que nada porque fue relativamente omnipresente, especialmente dada la escasa oferta televisiva del momento. O veías eso, o veías el UHF. No había más.

Pero oye. Me picó la curiosidad. Y anoche vi el piloto.

Lo primero, lo importante. Como es costumbre en el mundo del cine y la televisión americanas, cuando se trata de ciencia ficción, las chicas malas están incomparablemente más buenas que las chicas buenas. Y aquí no hay excepciones. Porque la «prota», Morena Baccarin, a quien ya pudimos disfrutar en Firefly, con su pelito corto y su exótica cara brasileña, está como un queso, y mucho más elegante, dónde va usted a parar, que su antecesora de los ochenta. Y la lagarta secundaria, que se liga a los adolescentes,… pues también está estupenda. No sé si esto justificará ver la serie, pero es un hecho.

En segundo lugar, el piloto fue entretenido. Y con algún detalle espectacular como las naves sobrevolando las grandes ciudades. Sí. Ya sé que está muy visto. Pero quedó bien. Aunque supongo que siendo una producción televisiva, en un futuro serán más parcos en efectos. Que no es cuestión de gastar por gastar.

Y además, los rollos de los yanquis. Dale vueltas con el terrorismo. Es que son monomaníacos. Y acabarán sacando a alguno con algún trauma de luchar en Iraq y esas cosas. Pues eso. Que conviene abstraerse un poco. Pero lo que fue la juerga, fue lo de la salud. En plena discusión política en los EE.UU. sobre la conveniencia o no de disponer de un sistema universal de prestación de servicios sanitarios, algo que en Europa hace tiempo que está superado, en general para bien de los ciudadanos, la lagarta lideresa promete en un discurso que implantará servicios sanitarios universales para toda la humanidad. ¿Que? Esta serie,… ¿financiada por el GOP, o qué? ¿Defendiendo los valores propios americanos, es decir, la insolidaridad universal? De chiste. Estos lagartos, además de lagartos, son socialdemócratas, y vete tú a saber si además llegan de Europa. Satánicos, vamos.

Pueril. Americano, vaya.

En fin. A pesar de todo, como he dicho, entretenida. Le daré alguna oportunidad más. Pero mi pronóstico es… reservado. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego.

¿No eran los lagartos los que escondían sus principales y más peligrosas naves en la cara oculata de la luna? ¿O me equivoco de serie?

Luna y farolas

Cuarto creciente sobre el Parque Grande de Zaragoza - Canon EOS 40D, EF 50/1,8

Series fallidas, desafiando la gravedad…

Televisión

Es dura la vida del aficionado a la ciencia ficción. A la buena ciencia ficción. La mayor parte de la literatura sobre el tema dice más bien poco. En el cine, hace tiempo que se basa en el pim pam pum de los efectos artificiales, ignorando por completo las buenas historias. Y en televisión, desde esta primavera nos hemos quedado huérfanos con el final de Battlestar Galactica, cuyo final nos hace dudar de si es buena idea encuadrarla como ciencia ficción y no como otra cosa. Lo que son las cosas.

Este verano surgió una nueva serie que habría algunas expectativas. Un coproducción americana y europea, Defying Gravity, en la cual se nos iba a narrar el periplo de ocho astronautas por todo el Sistema Solar. El piloto prometía. Relaciones humanas y una producción razonablemente bien hecha, con efectos contenidos pero razonablemente realistas para un producción televisiva.

Pero la cosa no evolucionó bien. Desgraciadamente, el espabilado que la definió como una «anatomía de Grey» en el espacio, se acercó demasiado a la realidad. En un momento dado, tomaron mucha más importancia los rolletes sexosentimentales de los protagonistas, adquiriendo un carácter de drama de instituto en el espacio, más que en auténtica ciencia ficción. Lo cual defrauda a los auténtico aficionados al género. Si además descubres, que en una producción que busca mantener cierta respetabilidad científica, sin hiperespacios ni otras zarandajas, que las ondas de radio que no es más que otra versión de la luz se mueven instantáneamente por ese espacio, haciendo posibles las conversaciones en tiempo real cuando debieran estar interrumpiendo por los segundos o minutos que le cuesta a la luz moverse «perezosamente» por el espacio… Pues empiezas a desanimarte. Claro, para los aficionados a las «anatomías de Grey»,… pues todo el rollo tecnológico les sobra… Seguro que consideran más conveniente casarse con un médico que con un astronauta que se va varios años por el espacio en lugar de estar en casa.

Hacia el final de los trece episodios que se han ofrecido las cosas mejoraron de nuevo, volviendo en gran medida al carácter del episodio piloto. Pero probablemente tarde para recuperar el interés del respetable. Y finalmente se nos ha obsequiado con un episodio un poco tostón y regularmente mal hecho sobre las peripecias en la superficie de Venus, con un hermoso cliffhanger, por si toca retomar la serie. Cosa que parece poco probable, aunque se ha hablado de que algún canal especializado podría retomar futuras temporadas.

En fin, tendremos que depositar nuestras esperanzas en otras series. En esto momento, es Stargate Universe la que parece que ha tomado un camino interesante. Mucho más profundo y serio que sus antecesoras de franquicia. Y habrá que ver qué pasa con el estreno de Caprica, el spin-off de Galactica, aunque no será una space opera, que es uno de mis géneros favoritos. El tiempo dirá.

En la foto de hoy, el astro más cercano a nuestro maltratado hogar planetario, la Luna, aparece oronda sobre París.

Luna sobre Etoile

La luna se eleva sobre los edificios que roden l'Étoile parisina - Panasonic Lumix LX3

Moon (2009)

Cine

Moon (2009), 9 de octubre de 2009.

Y bien. En un día poco habitual, un viernes, a la hora a la que van los friquis a ver este tipo de películas, a las cinco de la tarde, nos vamos a ver esta película de ciencia ficción, que ha recibido una promoción moderada, y que viene precedida por cierta marejada de fondo de críticas a su favor, engarzándola con cierta tradición de películas de ciencia ficción que parecía perdida.

La película está dirigida por Duncan Jones, el que es hijo del músico que creó uno de los astronautas más famosos del rock. Y sí las canciones del padre nos contaban la historia de un astronauta, el Comandante Tom, esta película nos cuenta la historia de un astronauta, Sam Bell, interpretado por Sam Rockwell, un obrero que trabaja en solitario en una base minera lunar, con la única compañía de GERTY, una computadora/robot que es su único enlace con el resto del mundo, con el que no se puede comunicar directamente por un fallo en un satélite de comunicaciones. Tiene un contrato de tres años que está llegando a su fin. En ese momento, con el fin de recoger una cápsula de producto (helio-3) de una de las factorías móviles automatizadas, sufre una alucinación y un accidente. Y a partir de ese momento, descubriremos que nada es lo que parece… Y hasta aquí puedo contar, que decían en aquel programa.

La película está realizadas con unos efectos especiales limitados. Al igual que en las películas de los 70 o de principios de los 80 tira más de maqueta y de decorado que de infografía por computador. Lo cual le da el aire de ser de otra época sin quitarle ni un ápice de credibilidad. Porque aquí viene una de las gracias de la película. Frente a la ciencia ficción de moda actual, basada en fuertes efectos pirotécnicos y mucha infografía digital, que dota de un carácter de irrealidad todo lo que vemos, suponiendo que los guiones permitiesen otro sentimiento. Aquí nos encontramos en una situación que podríamos encontrar razonablemente creíble.

En cuanto a sus orígenes conceptuales, indudablemente la película bebe de algunos clásicos como puede ser 2001: Una odisea del espacio, Solaris (la versión soviética, por supuesto), Naves misteriosas, e incluso Alien, entre otras. Desde este punto de vista, no sé si podría decir que es una película original. Pero sí nos presenta una historia interesante, que mejora con mucho a nivel humano lo que vemos habitualmente.

Salvo alguna aparición ocasional de otros personajes, con escasa incidencia en el conjunto, la película descansa sobre la interpretación exclusiva de Sam Rockwell, aunque no un monólogo como por ahí se ha escrito. Porque además del computador, cuya voz en el original es de Kevin Spacey, que no podemos apreciar en la versión doblada, hay al menos dos personajes que dialogan e interaccionan. Y eso es trascendente para determinar que la interpretación del actor es fundamental para el buen resultado final de la película.

En resumen, una película que es mucho más interesante y mucho más honesta que cualquier cosa que se ve en ciencia ficción en los últimos tiempos. Yo le pongo un siete, con la misma nota en la dirección y un ocho en la interpretación.

Hoy traigo una fotografía del Frente Fluvial del Ebro, reciente abierto al público en Zaragoza, con sus elementos futuristas y todo. Que es lo que pide la película de hoy.

Luz y sonido

Montaje de luz y sonido en el Frente Fluvial del Ebro en Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Libro: Claro de Tierra

Literatura

Este verano me está costando centrarme en libros de cierta trascendencia. Los comienzo, los interrumpo, casi los abandono. Por ello, cojo algún otro título más intrascendente, más relajado. Algo que mi «atormentada» y dura «cabecita» acepte con menos problemas. Y un campo con el que acierto con bastante seguridad es la ciencia ficción. Aunque no cualquier ciencia ficción, ya que en los últimos años también he desechado algún que otro pestiño con ínfulas de trascendencia e intelectualidad. Así que estando en estas, me refugio en una novela que podríamos llamar clásica de Arthur C. Clarke.

Claro de Tierra
ISBN: 9788497110983
Quinteto, Barcelona

Lo cierto es que esta novelita pertenece a un tipo de novela en la escritura de Clarke que me parece muy agradable. Novelas de carácter sencillo, en el que no se realizan alardes aventureros. Donde las cosas pasan a su ritmo, y en la que enfrenta alguno de los dilemas éticos que a juicio del autor pueden derivarse del continuado progreso científico y técnico de la raza humana. Para mí, está en un mismo tenor que algunas novelas excelentes como son Cita con Rama, donde se reflexiona sobre el primer encuentro con un objeto de origen extraterrestre, o Cánticos de la lejana Tierra, donde enfrenta a la humanidad con la inexorable realidad de que la vida en el planeta no será siempre posible y tal vez sea necesario, si es posible, emigrar. En menor medida con El fin de la infancia, que por su carácter de final de la especie humana tal y como la conocemos, es más desasosegante.

En este caso, tras doscientos años de progreso espacial, se afronta el primer conflicto entre la Tierra y sus ahora independientes colonias espaciales, conocidas como la Federación. El motivo del conflicto es el monopolio que la Tierra ejerce sobre materias primas que sólo se dan en abundancia en el planeta madre y, al parecer, en su satélite, la Luna, que políticamente pertenece a la Tierra. Si estalla una guerra, nadie sabe como puede ser. En este escenario, llega a la luna bajo la tapadera de ser un auditor contable un hombre que ha asumido una labor de contraespionaje. Se supone que en una de las bases científicas de la luna, un espía está suministrando información a la Federación.

No hay una descripción de la acción desenfrenada. No hay persecuciones ni enfrentamientos. El objetivo del autor parecer ser ilustrar al lector sobre cómo imagina el hábitat humano en una futura colonización de nuestro satélite. A Clarke le gustaba la ciencia ficción dura, por lo que el rigor científico intenta ser máximo… dados los conocimientos existentes en el año 1955. Así, como cosas que chirrían, parece que resultaba difícil concebir la miniaturización de los sistemas informáticos, o de sus sistemas de almacenamiento de memoria, o de sus sistemas operativos… los operadores de los mainframes con los que trabajan los astrónomos del año 2150 siguen manipulando las tarjetas perforadas, desconocidas por completo para la mayor parte de los usuarios de computadoras actuales. Tampoco parece que se previese el desarrollo de la telefonía móvil, o el desarrollo de los satélites artificiales que resolverían de forma más eficiente algunos de los problemas cotidianos que se plantean en la narración.

El climax de la novela llega cuando se produce la primera batalla espacial en la historia de la humanidad, donde se pone de manifiesto la capacidad del hombre para llegar a la destrucción. No comentaré los detalles ni hablaré del desenlace. Aunque diré que la novela está teñida de esa idea que tenía Clarke de que el ser humano es esencialmente bueno si le dan la oportunidad de ser racional y científico. Vamos. Un eterno optimista.

A mí me ha agradado la lectura de esta novela. Quizá no esté a la altura de la imprescindibles Cita con Rama o de la poesía que subyace en los Cánticos de la lejana Tierra, pero indudablemente tiene su interés. Así que ánimo. Si os gusta el género, no os la perdáis.

Luna sobre el canal

Un poderoso creciente lunar luce sobre el Canal Imperial de Aragón a su paso por Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Un viaje por el sistema solar, una exposición de arquitectura alemana, y nos hablamos desde Berlín

Arte, Televisión, Viajes

Esta semana, en la que celebran en Huesca, donde trabajo, su fiesta grande, yo he optado por celebrar mi fiesta particular. Me he cogido unas mini-vacaciones. Hasta el próximo lunes 17, nada de curro. Así que este fin de semana me lo he tomado con especial relax, animada por la agradable bajada de temperaturas.

Una de las cosas que he hecho ha sido ver con ansiedad los dos primeros episodios de una nueve serie yanqui de ciencia ficción, Defying Gravity. Tras la finalización de Galactica y otras, estábamos un poco huérfanos de aventuras por el espacio, y como a mí es un género que me gusta… pues a ver. Los dos primeros episodios no están mal. Ocho astronautas del dos mil cincuenta y tantos en un viaje de 6 años por el sistema solar. Visitando siete planetas. El primero Venus. Y con un misterio de fondo. Que algunos conocen y otros no. Visualmente y conceptualmente heredera de 2001, una odisea del espacio y Sunshine, tengo miedo de que por algunos detalles de la trama pueda convertirse en una anatomía de Grey espacial. Pero después de que la prometedora Virtuality, con la que tiene muchos parecidos, se quedará en el episodio piloto, habrá que mantener la esperanza.

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Iapetus, satélite de Saturno, fue uno de los protagonistas de la edición literaria de 2001, una odisea del espacio (imagen publicada en Astronomy Picture of the Day, NASA).

Por otra parte, como hago de vez en cuando, ayer me pasé dando una vuelta por el Centro de Historia de Zaragoza, para ver si había algo nuevo en exposiciones. Y me encontré con una interesante exposición sobre la arquitectura alemana de la posguerra, con interesantes muchas maquetas, fotografías y explicaciones. Estaba enfocada a explicar la evolución paralela entre la arquitectura de la República Federal de Alemania y la extinta República Democrática de Alemania.

Exposición Arquitectura Alemana

Exposición 2 Arquitecturas Alemanas en el Centro de Historia de la Zaragoza - Panasonic Lumix LX3

Exposición Arquitectura Alemana

Maquetas en la exposición 2 Arquitecturas Alemanas - Panasonic Lumix LX3

Todo lo cual me viene al pelo para contaros que me voy. Cinco días. De escapada a Berlín. Estuve no hace mucho. Pero me ha surgido la ocasión de volver. La excusa, una serie de exposiciones celebrando el 90 aniversario de la Bauhaus. Así que a partir de mañana, os iré contando cosas en estas páginas, dependiendo de cómo me vaya encontrando las conexiones a internet. Y si no os lo subo cuando vuelva. Que tampoco me voy a dar mucho mal. Hasta la vuelta.

Universidad de Humboldt

Universidad Humboldt en Unter den Linden, Berlín - Pentax *ist DS, SMC-DA 21/3,2

Libro: The Devil’s Eye

Literatura

Como es tradicional en mí durante los veranos, siempre dedico la parte central de esta calurosa estación a alguna lectura que sea fácil de leer, entretenida y refrescante. Y con frecuencia opto por el género de la ciencia ficción. Tiendo a elegir alguna space opera, que frecuentemente son más ficción que ciencia, y en esta ocasión ha sido así. Me he leído The Devil’s Eye de Jack McDevitt. Y aquí va el comentario.

The Devil’s Eye.
ISBN: 978-0-441-01635-8
Ace Books, New York

Conocí las novelas de Jack McDevitt hace unos años cuando leí Las máquinas de Dios. Con un estilo sencillo, al alcance de cualquiera, bastante ameno, mezclaba elementos estrictamente científicos, relacionados con lo que pasa en el espacio profundo, con las aventuras que un grupo de seres humanos pasaban en sus travesías espaciales. Travesías para las que, por supuesto, hay que inventar alguna forma de superar el límite de la velocidad de la luz, porque si no no hay acción que valga ante la gran duración de los viajes interestelares. Y esto hace que en la space opera tenga un mayor peso la parte ficción que la parte ciencia. Pero era muy entretenido. En un viaje a Londres, encontré en una librería algunas obras más en edición de bolsillo y, desde entonces, he ido tirando de Amazon.co.uk para ir comprando las novelitas de este autor, que son una excelente evasión, aunque con calidad irregular. Alguna ha flojeado.

De los universos en los que se mueve el autor, la novela que aquí nos ocupa es la última de las aventuras de Alex Benedict. Este es un arqueólogo de dentro de 10.000 años, en una Vía Láctea parcialmente colonizada por el ser humano, que vive en un planeta, Rimway, no muy alejado del borde galáctico, y que se dedica a pillar objetos antiguos para luego conseguir pingües beneficios con su venta a los ricachones de la galaxia. Tiene como ayudante a Chase Kolpath, una mujer de la que te enamoras de inmediato, que ejerce un doble papel como asistente y como piloto de la Belle-Marie, la nave espacial que les lleva en sus correrías por la galaxia. En sus aventuras siempre hay un punto de misterio a desentrañar, momentos de peligro, e incluso no faltan los alienígenas con quienes los humanos comparten la galaxia de formas no totalmente pacífica. Eso sí, siempre se incluye en el centro del misterio algún elemento astronómico científico sobre el que pivota la acción.

En la novela que aquí nos ocupa, nuestros héroes reciben la petición de ayuda de una escritoria de terror, que en sus investigación en Salud Afar, un planeta exterior a la galaxia, que aterrada por un tremendo descubrimiento y sin poder hacer nada por evitar las consecuencias del mismo, pide un borrado de su personalidad para poder llevar una vida distinta sin tener que soportar la carga. Nuestros héroes parten para Salud Afar donde se convierte en investigadores, son acechados por una facción corrupta de las fuerzas de seguridad del planeta, son presos, escapan, se convierten en embajadores ante los alienígenas,… de todo.

Como fondo científico, las peculiaridades de un sistema solar que por razones desconocidas se ha visto expulsado del cuerpo central de la galaxia, en la que una única estrella, una gigante, probablemente una estrella de Wolf-Rayet, situada a cientos de años-luz del planeta, es el único cuerpo celeste que brilla en las noches además del halo difuso de la galaxia. Estas estrella de gran masa, extremadamente brillantes, son fieles a aquella expresión de la cultura popular que dice «vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver».

No es la novela más dinámica y entretenida del autor. Le cuesta entrar en acción, aunque hay una parte central muy entretenida. Atentos al intento de llegar a ponerse en órbita con un aero-taxi. También el final me ha resultado un poco pesadote. Poco a poco nos vamos dando cuenta que el auténtico protagonista de la novela no es Benedict sino la guapa Kolpath. Y lo que el final depara a esta eficaz piloto estelar no es acorde a su discreta personalidad. Pero bueno, es verano, y es entretenimiento. Nadie pretende sacar grandes conclusiones de este tipo de lecturas. Se trata de entretener las neuranas en las calurosas tardes de verano hasta que las temperaturas permiten salir a pasear un poco por las recalentadas calles de la ciudad.

Observatorio de Jungfraujoch

Los observatorios astronómico, como el que encontramos en Jungfraujoch, son necesarios para evitar las sorpresas estelares que deparan a los protagonistas de las novelas de McDevitt - Pentax K10D, SMC-DA 40/2,8 Limited